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martes, 29 de octubre de 2019

PERÚ : CARAL UNA GRAN CIVILIZACIÓN AL NORTE DEL PERÚ Y LA MÁS ANTIGUA DEL CONTINENTE AMERICANO....

Hola amigos:A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  estamos celebrando 25 años del inicio de las excavaciones arqueológicas en el yacimiento peruano de Caral capital de una brillante civilización que se desarrolló en esa zona hace casi 5.000 años y que terminó desapareciendo a causa de un cambio climático devastador. 
Nuestro Blog: A Vuelo de un Quinde, ha publicado ampliamente sobre la cultura más antigua de América: Caral, donde reproduce la  entrevista a la doctora Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica de Caral, que le hizo la Revista National Geographic, quien explica con detalles sobre las investigaciones que realizó sobre la cultura Caral, que según sus estudios: "Los Caral basaron su economía en la agricultura y la pesca en el litoral del océano Pacífico, en el denominado puerto Supe. En la región, empezaron muy pronto a desarrollarse pequeños asentamientos entre los años 3000 y 2700 a.C., que interactuaron entre ellos e intercambiaron productos, incluso con otras poblaciones más alejadas. Se formaron sociedades más complejas y entre los años 2700 y 2550 a.C. se construyó la gran ciudad de Caral, un lugar con una arquitectura monumental. Fue en ese momento cuando empezaron a aparecer nuevos centros urbanos en el valle de Supe y en el valle vecino de Pativilca, entre 2550 a 2400 a.C. La influencia de la cultura Caral fue tal que llegó hasta el norte de Perú, como se aprecia en el yacimiento de Ventarrón, en Lambayeque, o en otros sitios del sur, como en los valles del Chillón, Rímac, Asia...."


https://www.nationalgeographic.com.es/historia/caral-gran-civilizacion-norte-peru_14823

En octubre de 2019 se cumplen 25 años del inicio de las excavaciones arqueológicas en el yacimiento peruano de Caral, capital de una brillante civilización que se desarrolló en esa zona hace casi 5.000 años y que terminó desapareciendo a causa de un cambio climático devastador.

Edificio piramidal visto desde un dron. Se conservan seis pirámides, cada una de ellas con una escalera central orientada hacia determinadas estrellas.
Foto: Zona Arqueológica Caral
Carme Mayans

Agricultura, pesca, comercio

Los Caral basaron su economía en la agricultura y la pesca en el litoral del océano Pacífico, en el denominado puerto Supe. En la región, empezaron muy pronto a desarrollarse pequeños asentamientos entre los años 3000 y 2700 a.C., que interactuaron entre ellos e intercambiaron productos, incluso con otras poblaciones más alejadas. Se formaron sociedades más complejas y entre los años 2700 y 2550 a.C. se construyó la gran ciudad de Caral, un lugar con una arquitectura monumental. Fue en ese momento cuando empezaron a aparecer nuevos centros urbanos en el valle de Supe y en el valle vecino de Pativilca, entre 2550 a 2400 a.C. La influencia de la cultura Caral fue tal que llegó hasta el norte de Perú, como se aprecia en el yacimiento de Ventarrón, en Lambayeque, o en otros sitios del sur, como en los valles del Chillón, Rímac, Asia....
La cultura Caral basó su economía en la agricultura y la pesca en el litoral del océano Pacífico, donde empezaron muy pronto a desarrollarse pequeños asentamientos entre los años 3000 y 2700 a.C., que interactuaron entre ellos e intercambiaron productos

Avances tecnológicos

Como nos explica en exclusiva Ruth Shady, los Caral fueron una sociedad avanzada que desarrolló grandes conocimientos científicos y tecnológicos que transmitieron a otras culturas vecinas. No vivieron en ciudades amuralladas ni manufacturaron armas, pero sí intercambiaron recursos, bienes y conocimientos con poblaciones de la sierra y la selva. Asimismo, tuvieron acceso al molusco Spondylus, muy característico de las aguas tropicales del Ecuador y que tuvo un importante papel en las sociedades andinas; también obtuvieron sodalita, un mineral que proviene de Bolivia, e incluso replicaron, en el entierro de un niño, el tratamiento que se daba a los muertos en la cultura Chinchorro de Chile, lo que demuestra que los Caral se relacionaron con otras culturas muy alejadas geográficamente.
Los Caral fueron una sociedad avanzada que desarrolló grandes conocimientos científicos y tecnológicos que transmitieron a otras culturas vecinas
Todos estos edificios disponían de un altar con un fuego central (de forma circular o cuadrangular)
Foto: Zona Arqueológica Caral

Una arquitectura monumental

Como arqueóloga, la doctora Shady insiste en que la importancia de Caral queda reflejada en los elementos de su arquitectura, de significado simbólico –asumidos a su vez por otras culturas–: plazas circulares hundidas, hornacinas, puertas de doble jamba, tecnología resistente a terremotos, plataformas escalonadas... Caral fue un complejo urbano formado por distintas construcciones. Carece de recinto amurallado y se encuentra ubicado sobre una terraza que lo protegía de posibles desastres naturales.




La ciudad de Caral carece de recinto amurallado y se encuentra ubicada sobre una terraza que la protegía de desastres naturales. Se conservan seis pirámides, cada una de ellas con una escalera central y un altar con un fuego central
Los edificios se construyeron con piedra y madera de árboles caídos. Se conservan seis pirámides, cada una de ellas con una escalera central que se orienta hacia determinadas estrellas. Todos estos edificios disponían de un altar con un fuego central (de forma circular o cuadrangular) y conductos subterráneos que canalizaban la energía del viento. En estos complejos se debían llevar a cabo ceremonias religiosas que incluían la incineración de ofrendas a las divinidades. Pero unas de las construcciones que resultan más llamativas son sus dos enigmáticas plazas circulares, situadas frente a dos edificios piramidales. Muy posiblemente relacionadas asimismo con ceremonias religiosas.

Así eran los Altares del Fuego de la Ciudad Sagrada de Caral (Perú)
Más información

Altares del Fuego en Caral

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Fotografías

Desastre ecológico

La doctora Shady y su equipo arqueológico trabajan en 12 asentamientos de esta cultura con el objetivo de "conocer el sistema social de la civilización Caral y los cambios que se fueron dando a lo largo de los mil años, de gran prestigio y desarrollo alcanzado, hasta que entró en crisis y colapsó por un intenso cambio climático, que transformó el valle productivo de Supe en tierras arenosas con dunas, afectado por una prolongada sequía. Condiciones que hicieron que las poblaciones abandonaran los centros urbanos". De hecho, y a pesar de su armoniosa relación con la naturaleza, la cultura Caral sucumbió a un duro cambio climático, catastrófico por sus efectos. Los arqueólogos han identificado una serie de fenómenos meteorológicos extremos, como terremotos y lluvias torrenciales que anegaron la bahía de la ciudad pesquera.
También se ha documentado una sequía extrema que se prolongó durante varias décadas: el río Supe se secó y los campos de cultivos se llenaron de arena. Al final, tras diversas y devastadoras hambrunas que acabaron con esta brillante civilización, Caral y las poblaciones aledañas fueron abandonadas hacia 1900 a.C., sin que se sepa qué fue de sus habitantes...
NATIONAL GEOGRAPHIC

ARTÍCULOS RELACIONADOS :

http://www.zonacaral.gob.pe/Caral/about.html 

Sitio Arqueológico ciudad Sagrada de Caral

 http://www.zonacaral.gob.pe/Caral/about.html

La Civilización Caral

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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jueves, 18 de octubre de 2018

PERÚ : ARQUEOLOGÍA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- CIVILIZACIONES .- El Mural de la Fertilidad (Perú), un antiguo relieve sobre el cambio climático

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos ilustra, que se han encontrado murales en la Cultura Caral, una de las más antiguas civilizaciones en América, estos murales nos recuerdan los efectos catastróficos que tiene los cambios climáticos en la población humana y que estos son de periódica concurrencia, así lo explica, la estudiosa y arqueóloga Ruth Shady, refiriéndose al Muro de la Fertilidad....
National Geographic,- narra : "El Mural de la Fertilidad, un relieve escultórico de 3.800 años de antigüedad, es el último gran hallazgo realizado en el sitio arqueológico de Vichama, en la costa central de Perú y a 20 kilómetros de distancia de la ciudad sagrada de Caral, considerada la más antigua de América. El muro, decorado con unos misteriosos relieves que ya han sido descifrados, estaba ubicado en una antesala previa al salón ceremonial de un edificio público orientado hacia los campos de cultivo del valle de Huaura...."
National Geographic.- agrega : " "Entre el 2000 y el 1800 a.C. se produjo una oscilación climática que coincide con el colapso de varios procesos sociopolíticos antiguos y con el surgimiento de otros en diferentes regiones del mundo. Los frisos en relieve que hallamos en Vichama, en el salón ceremonial de un edificio público, nos llamaron mucho la atención: las 34 imágenes consisten en una hilera de personajes adultos ya fallecidos, con los cuerpos cadavéricos, los ojos cerrados y colocados entre dos esqueletos humanos; y, en la parte superior, una hilera de jóvenes en una danza ritual, igualmente con el cuerpo famélico, destacando los estómagos vacíos pero en asociación con peces", afirma Shady...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/mural-fertilidad-peru-antiguo-relieve-sobre-cambio-climatico_13211
"Estos murales nos recuerdan los efectos catastróficos que tienen los cambios climáticos en la población humana y que estos son de periódica recurrencia", explica Ruth Shady en una entrevista con National Geographic España

Relieve escultórico de 3.800 años de antigüedad
Importante hallazgo realizado en la ciudad agropesquera de Vichama, consistente en un relieve escultórico en el que destacan serpientes y cabezas humanas.
Foto: Zona Arqueológica Caral / Ministerio de Cultura de Perú

Ubicado en un edificio público ceremonial
El muro estaba ubicado en una antesala previa al salón ceremonial de un edificio público del sitio arqueológico de Vichama, en la costa central de Perú.
Foto: Zona Arqueológica Caral / Ministerio de Cultura de Perú

Mural de la Fertilidad
La escena consiste en cuatro cabezas humanas con los ojos cerrados, una al lado de la otra, y dos serpientes que se desplazan entre ellas, dirigiéndose a otra cabeza, no humana, que representaría una semilla antropomorfizada, de la que salen cinco varillas verticales hincadas en la tierra.
Imagen: Zona Arqueológica Caral / Ministerio de Cultura de Perú

Sitio arqueológico de Vichama
El muro estaba orientado hacia los campos de cultivo del valle de Huaura. El relieve pretendía evocar en la memoria colectiva las dificultades que afrontó la sociedad debido al cambio climático y a la escasez de agua, que afectó seriamente a la productividad agrícola.
Imagen: Zona Arqueológica Caral / Ministerio de Cultura de Perú
Alec Forssmann
15 de octubre de 2018

El Mural de la Fertilidad (Perú), un antiguo relieve sobre el cambio climático
El Mural de la Fertilidad, un relieve escultórico de 3.800 años de antigüedad, es el último gran hallazgo realizado en el sitio arqueológico de Vichama, en la costa central de Perú y a 20 kilómetros de distancia de la ciudad sagrada de Caral, considerada la más antigua de América. El muro, decorado con unos misteriosos relieves que ya han sido descifrados, estaba ubicado en una antesala previa al salón ceremonial de un edificio público orientado hacia los campos de cultivo del valle de Huaura.
La destacada arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral, ha sido entrevistada por National Geographic España, describiendo el relieve de la siguiente manera: "La escena consiste en dos serpientes, vinculadas en la ideología andina con los ríos y el agua, que rodean cuatro cabezas con los ojos cerrados, de seres humanos ya fallecidos, y que apuntan hacia una cabeza central, un ser con los ojos y la boca abiertos y con cinco vástagos que penetran en la tierra. Las serpientes recogen la fuerza vital de las cabezas de los ancestros, traen la humedad y germinan esa cabeza central interpretada como una semilla antropomorfizada que hunde sus raíces o vástagos en la tierra para propiciar la productividad agrícola". Anteriormente se habían descubierto otros relieves escultóricos en la misma ciudad antigua, vinculados a un periodo de escasez y hambruna. El nuevo relieve pretendía evocar en la memoria colectiva las dificultades que afrontó la sociedad debido al cambio climático y a la escasez de agua, que afectó seriamente a la productividad agrícola.
"No hay recintos amurallados ni armas en los 11 sitios que investigamos"
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"No hay recintos amurallados ni armas en los 11 sitios que investigamos"

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Fotografías
"Entre el 2000 y el 1800 a.C. se produjo una oscilación climática que coincide con el colapso de varios procesos sociopolíticos antiguos y con el surgimiento de otros en diferentes regiones del mundo. Los frisos en relieve que hallamos en Vichama, en el salón ceremonial de un edificio público, nos llamaron mucho la atención: las 34 imágenes consisten en una hilera de personajes adultos ya fallecidos, con los cuerpos cadavéricos, los ojos cerrados y colocados entre dos esqueletos humanos; y, en la parte superior, una hilera de jóvenes en una danza ritual, igualmente con el cuerpo famélico, destacando los estómagos vacíos pero en asociación con peces", afirma Shady.
"La civilización Caral se desarrolló durante siglos hasta que una oscilación climática afectó a la disponibilidad de los recursos marinos y terrestres que la sustentaban, llegando a su fin hacia el 1800 a.C. Debió de tratarse de un proceso largo pero sostenido que fue minando la capacidad de sostener el sistema social establecido durante más de 1.000 años. En todo caso, las evidencias recuperadas en Vichama reflejan los efectos de un cambio climático que se inició con movimientos sísmicos, siguió con la pérdida de glaciares y fuertes aluviones y continuó con una prolongada sequía", añade. "Estos murales tienen una gran importancia para la memoria del colectivo social, que debe considerar los efectos catastróficos que tienen los cambios climáticos en la población humana y que estos son de periódica recurrencia", concluye así la entrevista.Caral
Magníficos hallazgos en Perú de la cultura caral
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Magníficos hallazgos en Perú de la cultura caral

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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jueves, 12 de octubre de 2017

HISTORIA : CARAL .- PERÚ .-ENTREVISTA / RUTH SHADY, DIRECTORA DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA CARAL (PERÚ) : «No hay recintos amurallados ni armas en los 11 sitios que investigamos»

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  nuestras culturas del pasado que poblaron lo que hoy es el territorio peruano, asombran al mundo por su talento y creatividad, tal como lo fue;  la Civilización Caral, que construyó la ciudad más antigua  de América, con  5,000 años de antigüedad, en el valle de Supe al norte de Lima,  que le valió ser declarada como Patrimonio Cultural  de la Humanidad por la UNESCO en 2,009.
Caral, es contemporánea a Menfis de Egipto, ambas crecieron el III Milenio aC., pero a diferencia de Menfis, Caral creció completamente aislada, pero aún no está todo dicho sobre Caral, recién se están haciendo grandes descubrimientos, se ha consultado a la Revista National Geographic y otras fuentes para preparar este post de la grandiosa Ciudad Sagrada de Caral.
Nuestro reconocimiento; a la arqueóloga Ruth Martha Shady Solis, quien gracias a su investigaciones descubrió Caral.
Vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=3so01a2zcjg
 
Reconstrucción hipotética de una de las huacas o templos de Áspero, Supe. Wikipedia.
 
https://es.wikipedia.org/wiki/Caral
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/magnificos-hallazgos-de-la-cultura-caral_9477
https://www.pinterest.com/pin/47498971043528389/
http://www.cultura.gob.pe/es/comunicacion/noticia/sitio-arqueologico-vichama-conmemora-9-anos-de-puesta-en-valor

Aquí en la imagen observamos un vista panorámica, de la ubicación de la Ciudadela de Caral, rodeada por valles y cerros. Foto : http://www.npr.org/sections/thesalt/2013/02/25/172896292/to-build-an-empire-hold-the-anchovies

Mira, ¡maíz de 5,000 años!
Look, 5,000-year-old corn! Courtesy of Chris Kleihege hide caption toggle caption Courtesy of Chris Kleihege
http://www.npr.org/sections/thesalt/2013/02/25/172896292/to-build-an-empire-hold-the-anchovies
Actualización: el fotógrafo Chris Kleihege, cuyo proyecto fotográfico está documentando excavaciones en Caral-Supe, envía esta foto de una mazorca de maíz de 5.000 años de antigüedad que se encuentra en una pirámide en el antiguo sitio peruano.
Foto:
http://www.npr.org/sections/thesalt/2013/02/25/172896292/to-build-an-empire-hold-the-anchovies
 
https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81spero_(Caral)#/media/File:Aspero.jpg
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/no-hay-recintos-amurallados-ni-armas-en-los-11-sitios-que-investigamos_9886
https://es.wikipedia.org/wiki/Ruth_Shady
http://www.zonacaral.gob.pe/noticias/ruth-shady-hay-que-continuar-con-la-tecnologia-tradicional/
Ruth Shady, la prestigiosa arqueóloga peruana, hace más de dos décadas que investiga la ciudad sagrada de Caral, la primera ciudad de América


Zona Arqueológica Caral
Imagen aérea de la ciudad sagrada de Caral.
Foto: Ministerio de Cultura de Perú
 
Ruth Shady
La arqueóloga Ruth Shady durante una visita turística a la Zona Arqueológica Caral, en noviembre de 2001.
Foto: Silvia Izquierdo / Ap Photo / Gtres

Vichama
Relieves hallados en el sitio arqueológico de Vichama que representan a individuos famélicos.
Foto: Ministerio de Cultura de Perú
 
Vichama
Figurillas femeninas que representan a personajes de la élite de Vichama.
Foto: Ministerio de Cultura de Perú
Alec Forssmann
17 de noviembre de 2015

Hasta que no se demuestre lo contrario, la ciudad sagrada de Caral, al norte de Lima, es la primera ciudad de América. Esta ciudad primigenia, y en general toda la cultura Caral, es contemporánea a la egipcia Menfis: ambas prosperaron a lo largo del III milenio a.C. Pero Caral, a diferencia de Menfis, creció completamente aislada, alejada de otras grandes civilizaciones. Sobre Caral no está todo dicho; su importancia crece a medida que va saliendo a la luz. La civilización global del siglo XXI debería fijarse en Caral. Esta cultura utilizó todo su ingenio para resistir a los terremotos y a los cambios climáticos, pero también asumió el poder ingobernable de una naturaleza que era sagrada. Por otro lado, ejerció su dominación de forma pacífica y la igualdad de género se dio de forma natural. La arqueóloga peruana Ruth Shady (68 años) ha rescatado todo este legado a lo largo de su carrera profesional. "Caral tiene un mensaje para el mundo: vivamos en armonía y con respeto por la naturaleza y por los otros seres humanos, aunque seamos de culturas e ideologías diferentes", explica en esta entrevista.

Caral es la cuna de la civilización andina. ¿Por qué?
 
La civilización Caral es la más antigua del continente americano. Se desarrolló en la costa norcentral de Perú y alcanzó gran prestigio a lo largo de un milenio, entre 3000 y 1900 a.C. Las culturas anteriores experimentaron un proceso de neolitización milenario para adecuarse al megadiverso territorio andino y continuar subsistiendo en el espacio que ocuparon. Como resultado se formaron diversas culturas, modos de vida e idiomas. Perú ha sido pluricultural y multilingüe.
 
¿Cómo eran estos pueblos anteriores a la civilización Caral?

En la costa norcentral se han identificado asentamientos de pescadores, recolectores y productores de algunos cultivos que vivían en aldeas ya ordenadas, con espacios y pequeñas construcciones de función pública y ceremonial, tales como Chilca y Bandurria. En cambio, la civilización Caral corresponde a una etapa más avanzada, con una economía excedentaria agropesquera y centros urbanos ordenados y organizados por autoridades sociales y políticas. Los especialistas que intervinieron en las construcciones monumentales y en diversos campos del conocimiento y del arte generaron también redes de contactos interculturales en condiciones de paz.

En las imágenes aéreas llama la atención el buen estado de conservación de las ruinas. ¿A qué se debe?

Al conocimiento aplicado en su construcción. La sociedad Caral estaba asentada en un territorio sísmico, el Cinturón de Fuego del Pacífico, y tenía conocimiento de ello. Por eso creó una tecnología sismorresistente mediante la construcción de edificios sobre plataformas superpuestas en cuyo interior depositaban bolsas o shicras llenas de piedras que dispersaban las ondas sísmicas. También construyeron muros con un diseño escalonado que se interrumpía cada cierta distancia y que contaba con grandes piedras en las esquinas. En la construcción de viviendas usaron la quincha, un material flexible frente a los movimientos, con enlucidos de arcilla y pintura.

Asombroso.

Cada edificio público tenía un altar, con un fuego central que alcanzaba altas temperaturas y conductos subterráneos que canalizaban la energía del viento. Tenían conocimientos de mecánica de fluidos, según los físicos consultados.

¿Qué función tenían los edificios principales?

La escalera central, eje de cada edificio, tiene una orientación especial, en relación con determinados astros. La plaza circular revela conocimientos de geometría y su uso fue diferenciado. La función de la plaza asociada a la Pirámide Mayor de la mitad alta fue ceremonial y estuvo relacionada con actividades políticas. La plaza circular de la mitad baja de la ciudad evidencia materiales relacionados con ceremonias religiosas. El diseño del centro urbano y de los monumentos está relacionado con el ordenamiento astral, la estructura social, la organización política y la ideología.

¿Es cierto que no se han encontrado armas ni murallas defensivas? ¿La dominación fue pacífica?

La sociedad de Caral mantuvo una relación armoniosa con la naturaleza y con otras sociedades de culturas e idiomas diferentes. Respetaron el paisaje natural: la tierra y el agua de los ríos y del mar, de donde provenían sus recursos alimenticios, fueron considerados deidades mamapacha y mamacocha. Los cerros fueron, asimismo, seres naturales o apus. Tendieron redes de intercambio y crearon relaciones interculturales en condiciones de paz. No hay centros urbanos amurallados ni armas en los once sitios que estamos investigando.

¿Cómo entró en crisis?

Por un cambio climático, catastrófico por sus efectos. Se ha identificado una secuencia de fenómenos que recuerdan los acontecimientos actuales: sismos y aluviones que cubrieron la bahía de la ciudad pesquera y una sequía prolongada de varias décadas de duración, sin agua en el río Supe y con arenamiento de los campos de cultivo.

En Vichama se han hallado relieves que representan a personajes famélicos.

Los vichama afrontaron el cambio climático porque tuvieron cerca los recursos del mar. No obstante, en el salón ceremonial de uno de los principales edificios dejaron 34 esculturas con dos series de individuos: hombres famélicos adultos entre dos cadáveres; y jóvenes igualmente afectados por la hambruna, participando en una danza ritual. Los fechados radiocarbónicos coinciden con el cierre y abandono de Caral, hacia 1900 a.C.

Ellos afrontaron con éxito un cambio climático. ¿Nosotros no aprendemos del pasado?

Sin memoria ni registro siempre estaremos empezando; sin prevención estaremos expuestos a la crisis y a la afectación de la vida humana. El cambio climático de gran intensidad se debe a causas naturales que son cíclicas y que causaron grandes estragos en las sociedades andinas. Pero está siendo intensificado y acelerado por la acción humana irresponsable, mediante la producción de dióxido de carbono y la destrucción de la naturaleza y del equilibrio medioambiental. Debemos reflexionar, y Caral tiene un mensaje para el mundo: vivamos en armonía y con respeto por la naturaleza y por los otros seres humanos, aunque seamos de culturas e ideologías diferentes.

Tampoco se debe olvidar el rol que tenía la mujer en la sociedad Caral, ¿verdad?

Desde la civilización Caral, la mujer tuvo un rol destacado en actividades religiosas, económicas y políticas, como se puede evidenciar en el material recuperado. La equidad de género continuó a través del tiempo, como se aprecia en las culturas moche e inca. Cuando los españoles llegaron a Perú dijeron que los nativos eran débiles porque dejaban gobernar a las mujeres.
NATIONAL  GEOGRAPHIC.
 

Ruth Shady: “Hay que continuar con la tecnología tradicional”

La situación en todo el país, con énfasis en la zona costera, es crítica, y el norte del departamento de Lima no ha sido la excepción: el río Supe se ha desbordado, lo que ha aislado a varias poblaciones y a la ciudadela de Caral, Patrimonio de la Humanidad. Ruth Shady, quien fundó en 1994 el Proyecto Arqueológico Caral y dirige desde 2003 el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, se encarga de revalorizar y proteger la ciudadela y sus alrededores, y es evidente que, en estos días tan complicados para la zona, ha estado supervisando y ayudando, en la medida de lo posible, a los ciudadanos perjudicados por el desastre.

“Estoy bastante afectada”, dice la arqueóloga a su llegada a Lima, luego de volver de Caral. “La carretera está interrumpida y la población se encuentra en una situación complicada. Lo más grave, en lo que respecta a nuestra labor, es que nuestros trabajadores, que viven en la otra margen del río Supe, no han podido llegar al complejo para continuar con sus funciones. El río se ha salido de su cauce y se ha formado otro”, agrega.
Shady advierte que gran parte de lo que ha sucedido en el valle del río Supe pudo evitarse. “Desde el 2012”, señala, “gestionamos un expediente técnico para el encauzamiento del río, porque sabíamos que esto podía suceder. Eso quedó en manos del gobierno regional de la época, con un presupuesto designado, pero no se hizo nada”, añade la arqueóloga, visiblemente fastidiada.

Esfuerzos multidisciplinarios

También desde 2012, Ruth Shady convocó a Carlos Amat y León, reconocido ingeniero agrónomo, economista y ex ministro de Agricultura en dos gobiernos distintos (el primero de Alberto Fujimori y el de Alejandro Toledo), a quien solicitó que armara un equipo con profesionales de diferentes ámbitos para realizar talleres de capacitación y discusión con la población y los alcaldes de la zona. Después de esos talleres, que sirvieron para evaluar la situación en la que se encontraba el valle de Supe y el complejo arqueológico, se llegó a la conclusión de que había que realizar cuatro proyectos. El principal tenía que ver con el encauzamiento del río, que ya en anteriores ocasiones (principalmente, en los Niños de 1982-1983 y 1997-1998) se había desbordado y afectado a la población. Los otros tres consistían en impulsar el mantenimiento de los canales y reservorios a lo largo de la cuenca; la reforestación para recuperar la franja marginal, y la agricultura ecológica.
Shady comenta que consiguieron el apoyo del Fondo Contravalor Perú-Francia y que, incluso, en un acto público, se entregaron los expedientes a Javier Alvarado, presidente de la Región Lima en ese entonces. “Yo estuve muy contenta”, señala la arqueóloga, “pensando que esos proyectos se iban a ejecutar y que el presidente regional iba a conseguir los fondos faltantes. Pero pasaba el tiempo y no ocurría nada, y nosotros no podíamos hacer mucho al respecto. Un tiempo después, solicité al viceministro de Economía que nos ayudara a que el gobierno regional ejecutara los proyectos”. Precisamente, en 2012, el gobierno de Ollanta Humala publicó un decreto de emergencia que aprobaba los proyectos, por lo que Shady se reunió con Javier Alvarado, quien le dijo que ya tenía los fondos y que iban a comenzar a ejecutarlos.
“Lo que terminaron haciendo fue mover piedras en las márgenes y el río terminó llevándose todo lo construido”, dice Shady. “Esta vez solicitamos a Nelson Chui, nuevo gobernador regional de Lima, que nos mostrara en qué se ha avanzado y cómo se ha ejecutado el presupuesto, pero tampoco obtuvimos respuesta”.

Falta de voluntad política

Carlos Amat y León colaboró con la elaboración de los expedientes técnicos de los cuatro proyectos, pero, al igual que Ruth Shady, afirma que es muy poco lo que ha cambiado. “El problema ya no es de presupuesto; es de voluntad política”, manifiesta Amat y León. “Lo que falta es una autoridad competente que entienda de este tipo de situaciones y sepa manejarlas. Entre los gobiernos regionales, el gobierno central y las alcaldías hay demasiadas autoridades que no se ponen de acuerdo, y aquí están las consecuencias”, agrega.
“Desde mi perspectiva”, retoma Ruth Shady, “el problema pasa por hacer que se cumplan las normas. Debe llevarse a cabo un ordenamiento territorial; la población no puede instalarse en lugares peligrosos. Debemos aprender de nuestros antepasados, que han sabido edificar sus centros poblados en sitios protegidos. Hay tecnologías que utilizaban para evitar este tipo de desastres, como la canalización del agua hacia lugares biológicamente permeables, donde se creaban ríos subterráneos. Ahora, la gente no tiene en cuenta esas tecnologías tradicionales y quiere aplicar modelos que no vienen al caso”.
Amat y León complementa la idea de Shady. “Hay que continuar con la tecnología tradicional y enriquecerla con todo lo moderno de ahora; encauzar el río como se hacía hace cinco mil años –esa siempre fue la mejor manera– con defensas ribereñas y, en torno a ello, plantar el bosque tradicional de huarangos que da una protección mayor al río. Si se hubiera ejecutado ese proyecto, esto no habría sucedido”, concluye el ingeniero agrónomo.
Si acaso, una buena noticia en medio de este panorama desolador es que la ciudadela de Caral no está en riesgo de desaparecer o de sufrir daños mayores. “Ninguno de los once sitios arqueológicos está en riesgo, justamente, porque nuestros ancestros los edificaron en lugares que están encima del nivel del valle, sobre terrazas fluviales y protegidos del crecimiento del caudal del río”, finaliza Shady.
La arqueóloga invita a la reflexión y a la unión de los peruanos, pero, en especial, a la acción de las autoridades, que tienen en sus manos un grave problema que pudo haberse evitado
Fuente: Revista COSAS
Fecha de publicación: 28/03/2017


http://www.zonacaral.gob.pe/noticias/caral-lecciones-ancestrales/

Caral: Lecciones ancestrales


La ciudad más antigua de América, en Perú, ya intentaba ser una urbe sostenible hace 5.000 años
Sobre una terraza polvorienta, aparentemente inútil para vivir, está la vieja ciudad, con sus muros, su anfiteatro, sus calles, sus casas, sus escalones. Con su aura literalmente milenaria. Hace 5.000 años, en este lugar, ubicado a unos 150 kilómetros al norte de Lima, vivían cientos de personas que no conocían la rueda, que tenían una cerámica incipiente y solo unas cuantas estatuillas. Pero abrigaban una clara intuición ambiental en su vida personal y social,.
 
Por eso Caral, la ciudad sagrada de toda una civilización que creció en este valle costeño hace esa montaña de años, se asentó en esta parte ligeramente alta desde donde se domina el horizonte y en donde se pueden evitar las inundaciones y hasta la invasión de mosquitos. Desde la que se planificaba el manejo de los ecosistemas: las tierras productivas más abajo de la ciudad, el bosque ribereño más abajo todavía y, al final, el río, fuente de vida y de peligro a la vez.
 
“Había allí un conocimiento que se fue acumulando”, sostiene Pedro Novoa, subdirector de Investigación y Conservación de Materiales Arqueológicos del Proyecto Caral, mientras comenta, con cierto asombro, cómo es que 50 siglos atrás ya existían ciertas nociones de conservación en el imaginario y la práctica de los gobernadores de esta ciudad. Una ingeniería sostenible, antiquísima pionera de los esfuerzos más elaborados de hoy en día.
 
El poner la zona habitada a esa altura, por ejemplo, hacía que la población se mantuviera a salvo de periódicas crecidas del vecino río hoy llamado Supe. En esta parte del Perú el agua no es abundante, viene estacionalmente de acuerdo con las lluvias que caen en la sierra, en las zonas altas. En junio o julio, el curso hídrico apenas puede ser un hilito miserable que no asusta ni a las gaviotas que revolotean por acá; en enero o febrero, en cambio, el torrente se desata.
 
Los caralinos lo sabían y, por eso, esta urbe ancestral de 32 conjuntos arquitectónicos y 68 hectáreas de extensión, se clavó en un altillo de tierra libre de amenazas fuera de los cauces aluviales y de una forma muy distinta a como, 45 siglos después, los conquistadores españoles se pusieron a tiro de crecidas. Un recorrido por estos recovecos llenos de historia permite apreciar que, en efecto, las posibilidades de una catástrofe acuosa a esta altura se tornan mínimas.
 
El propósito de conseguir agua, sin embargo, era máximo. Se procuraba un uso óptimo y “cada lugar estaba relacionado con un puquio (‘manantial’ en el idioma andino quechua)”, como declaró a la agencia Efe hace unos meses Ruth Shady, la arqueóloga peruana que ha explorado Caral y lo ha dado a conocer al mundo. Sabían cómo funcionaba la dinámica de los acuíferos y cómo se abastecían por ese mismo río que, en otras circunstancias, se convertía en una amenaza.
 
Más aún: no solo lo sabían sino que, ya en esos tiempos pretéritos, habrían puesto en práctica la técnica prehispánica denominada amuna (de amuy, una palabra quechua que significa retener), y que consiste en canalizar el agua de las lagunas de las partes altas de los Andes, donde no es tan escasa, para luego filtrarla a grietas o espacios en las partes bajas. De ese modo, los puquios siempre estarían allí, listos para el consumo humano o las labores domésticas.
 
Había, por añadidura y como sugieren Shady y Novoa, “visión de cuenca”. Es decir, que el recurso hídrico se administraba y se protegía no solo en la ciudad capital, sino también en Vichama, Áspero, Alpacoto, Miraya, Chupacigarro y Lurihuasi, otros asentamientos de la civilización Caral. Desde una de las partes más altas de una de las pirámides caralinas se comprueba claramente que desde allí el valle se atisba, se entiende, se domina.
 

El almacén del ayer

“A sólo un sol, señor”, canta una vendedora que ofrece una suerte de refresco congelado, envuelto en un plástico, que en Perú llaman “marciano”. Está sentada en uno de los muros de la Ciudad Sagrada, bajo un sol algo aplastante y, por mucho menos de un euro traslada al visitante a una casi mística experiencia de sabor almibarado gracias a una fruta denominado lúcuma. Esta delicia, a su vez, nos conduce otra vez al torbellino de la Historia.
 
Era una de las frutas que ya se consumía por estos lares hace 5.000 años, junto con la guayaba o el pacae, del cual se han encontrado restos antiquísimos en las excavaciones, que son como rastros de los banquetes o comidas cotidianas de esos tiempos. La dieta, además de estas frutas consideradas exóticas por los extranjeros, incluía a su vez frijoles, zapallos, camotes (boniatos). Y sobre todo ingentes, productos marinos.
 
“No hay señales de que hayan consumido cuyes”, explica Novoa al referirse a la dieta de los habitantes de Caral. Es decir, no comían ni criaban la cobaya, un roedor de consumo habitual en la zona andina de Bolivia, Perú y Ecuador y frecuentemente usado sin clemencia en los laboratorios. Tampoco hay rastro de que hayan sido devotos de la carne de camélidos americanos (llamas, alpacas y otras especies). No, lo suyo eran las plantas y el mar.
 
Especialmente los peces. En una esquina de Vichama, uno de los asentamientos caralinos vecinos al mar, se comprueba al observar unas redes de pesca de cientos, o miles, de años de antiguedad. Parecen que aún funcionan, lo mismo que un anzuelo que sobrevivió a los siglos, y que en aquellos siglos perdidos habría servido para la captura de algunas especies. ¿Cómo es que estos ciudadanos milenarios llenaban su despensa y mantenían sus sociedades y sus familias?
Con la evolución de esta civilización, fue surgiendo una casta de sabios que sabían cómo manejar el ecosistema
“Había un cuidadoso tratamiento aplicado a la producción, conservación, almacenamiento y circulación de alimentos”, señalan los arqueólogos. Como en el caso del agua y la tierra, los productos diversos, marinos y vegetales se manejaban. El pescado, verbigracia, se salaba para ser conservado. Sobre todo si se trataba de la anchoveta, ese pececillo teleósteo de la familia Engraulidae, abundante en las aguas frías del océano Pacífico que baña las costas cercanas.
 
Shady y sus investigadores han determinado que este pescadito salado y algunos mariscos amontonados en cestas eran intercambiados por algodón de colores naturales. Los mamíferos marinos tampoco les eran extraños, al punto que algunos asientos ceremoniales están hechos de los inmensos huesos de cachalote. El mar era crucial, y a la vez era esencial saber cómo éste y otros ecosistemas evolucionaban y se transformaban.
 

Luchando contra el clima

Durante la COP 20, celebrada en Lima, Shady emitió una declaración contundente. Caral, de acuerdo a ella, habría sido “la primera ciudad sostenible a nivel mundial”. Desde hace 5.000 años, nada menos. Porque esa ubicación de la ciudad, ese manejo de las cuencas, ese cuidado con el agua y esa forma de almacenar los alimentos no podía ser casual. Sus habitantes sabían lo que hacían. Tuvieron, ya entonces, capacidad de observar e identificar los movimientos del clima.
 
De acuerdo a Novoa, con la evolución paulatina de esta civilización, “fue surgiendo una casta de sabios, de gente que sabía cómo manejar estos ecosistemas”. Ese privilegio les habría servido también para situarse en la cúspide la pirámide social, algo que parece notarse en la Ciudad Sagrada, donde son distinguibles casas más grandes, más pequeñas, espacios que parecen destinados a los sacerdotes y gobernantes, en tanto que otros son como callejuelas de pueblo.
 
Acumular ese poder, sin embargo, llevaba a esta clase a prever los avatares de vivir en este lugar semidesértico donde el agua no abundaba y había que ser previsor con la comida y la energía. Ya tenían una especie de seguridad alimentaria y, si lograron establecerla fue porque, a su tiempo y circunstancia, constataron que había fenómenos desbordados, como el que hoy se denomina El Niño. Hay indicios de que tuvieron que enfrentarlo corajudamente más de una vez.
 
El zapallo era parte de la dieta caralina. La seguridad alimentaria estaba basada en frutas, legumbres, verduras y sobre todo productos marinos.

 El zapallo era parte de la dieta caralina. La seguridad alimentaria estaba basada en frutas, legumbres, verduras y sobre todo productos marinos. ZONA ARQUEOLÓGICA CARAL

 Hoy mismo, en los pueblos vecinos saben que cuando aparecen ciertas especies como sapos o grillos es porque los cambios ambientales serán inminentes. El calor anómalo y la ausencia de especies marinas debido a la temperatura del mar es algo que les cayó encima en algún tiempo, al extremo que, como precisa Novoa, es probable que hacia el año 1.800 A.C. tuvieran que desplazarse a valles vecinos o a partes más altas, en donde el sustento estaba más a la mano.
 
“Tal vez parte de su declive se debió a que la dieta estaba anudada a especies como la anchoveta (que escasea cuando viene El Niño)”, anota el investigador. En Vichama hay un testimonio dramático de eso plasmado en unos frisos de barro, en donde aparecen unos personajes huesudos, desesperados, a los que se les pueden contar las costillas. En ese momento es probable que su diseño sostenible entrara en crisis, aunque sin duda lucharon por mantenerlo.
 
También supieron cómo manejar la energía del viento y el fuego, con el cual cocieron sus alimentos y montaron sus cultos, muy asociados a unos recintos que aparecen en varios lugares de la ciudad en los que se mantenían vivos unos fogones aparentemente sagrados. Para lograrlo, increíblemente ya conocían el Efecto Venturi, que sirve para reducir la presión de un fluido (el viento en este caso) al pasar por un conducto de diámetro más pequeño. Poco se les escapaba.
 
La eterna ciudad
Por si no bastara, las ciudades de Caral eran bastante asísmicas. Resistieron el paso de los siglos, cargados de terremotos feroces, gracias las construcción piramidal y a las shicras, que son como bolsas de piedras envueltas con cuerdas que. al producirse el movimiento. disminuyen su impacto. Usaron, por último, quincha —mezcla de troncos, cañas, barro y fibras vegetales—, un material que ante el evento telúrico dispersa las fuerzas y evita que proliferen los derrumbes.
“No hay indicios de que tuvieran guerras”, apunta Novoa, otro dato que abona la imagen de que fueron tan sostenibles que evitaron los conflictos generalizados. Lograron la cohesión social con estas prácticas, que requerían gran organización, y con una religiosidad asociada al fuego y a las jerarquías. Con una imaginación y una acción que hoy, siglos después, se tornan indispensables y que ahora parecen hablar desde esas paredes y escalinatas ancestrales que miran al cielo.

Video


Fuente: El País
Fecha de publicación: 01/07/2016



Magníficos hallazgos en Perú de la cultura caral

Un equipo arqueológico peruano ha desenterrado tres estatuillas, entre ellas la de una sacerdotisa, dos cabezas femeninas y numerosos relieves de personajes famélicos


Sitio arqueológico de Vichama
Las tres estatuillas halladas en el sitio arqueológico de Vichama.
© MINISTERIO DE CULTURA DE PERÚ
 
Sitio arqueológico de Vichama
Las dos cabezas de barro no cocido representan a una deidad o un arquetipo femenino de la cultura caral.
© MINISTERIO DE CULTURA DE PERÚ

Sitio arqueológico de Vichama
Friso en el que aparecen representados varios personajes famélicos.
© ZONA ARQUEOLÓGICA CARAL / MINISTERIO DE CULTURA DE PERÚ

La religiosidad primigenia de Perú está saliendo a la luz en el sitio arqueológico de Vichama, al norte de Lima, en la costa pacífica. Caral es la cuna de la civilización andina, tan antigua como la Menfis egipcia, y la cultura que floreció en esta ciudad sagrada está considerada la más antigua de América, al menos hasta la fecha. A lo largo del mes de junio, el Ministerio de Cultura de Perú ha anunciado una serie de hallazgos de unos 3.800 años de antigüedad que arrojan luz sobre una cultura remota, que sobrevivió en un territorio castigado por la sequía. El equipo arqueológico dirigido por Ruth Shady ha desenterrado tres estatuillas completas de barro no cocido, dos cabezas del mismo material y numerosos relieves de personajes famélicos que son una alegoría de la sequía, el hambre y la muerte que soportó esta cultura.
 
La expresión inquietante de las tres estatuillas no se ha borrado a lo largo de los milenios. La mayor, de unos treinta centímetros, representa a una sacerdotisa o chamana. La cabellera negra y larga le cae sobre los hombros, tiene el rostro pintado de blanco y punteado de rojo, luce un collar de cuentas, muestra los pechos y los genitales y tiene un total de 28 dedos en manos y pies. Las otras dos estatuillas, con veinte dedos cada una, representan a dos personajes de la alta jerarquía: un varón de cabellera dorada y con la pierna izquierda flexionada; y una mujer de cabellera roja, con los labios pintados de negro y en cuclillas. Las tres figurillas fueron depositadas a modo de ofrenda en dos cestas de junco encajadas y enterradas cuando se modificó la arquitectura de un edificio. Las cabezas también son de barro no cocido y representan a una deidad o un arquetipo femenino de la cultura caral. Se encontraban envueltas en un tejido con aplicaciones de plumas de color amarillo, azul y naranja, un hecho que evidencia la interacción existente entre Caral y las sociedades amazónicas, según Pedro Vargas, responsable de las excavaciones.
 
Por otro lado, se han excavado 34 relieves que ilustran los efectos del cambio climático ocurrido hace casi 4.000 años. "De ellos, el año pasado sólo se había encontrado una hilera de niños famélicos danzando con los estómagos vacíos. Para los arqueólogos, era una clara alusión a la escasez: no había qué comer", explica Óscar Paz en un artículo publicado en El Comercio. "En las excavaciones se hallaron restos de peces y moluscos que los ayudaron a aplacar el hambre", añade el mismo periodista. De las excavaciones arqueológicas en Vichama se pueden extraer dos conclusiones importantes: la mujer ejerció el poder en la civilización caral; y los vichamas resistieron a una situación de hambruna causada por un cambio climático.

Descubren la tumba intacta de una mujer de la élite de Caral Estaba enterrada en posición flexionada, envuelta en telas y con más de 400 cuentas de collar y cuatro prendedores de hueso.
Alec Forssmann
28 de abril de 2016


Huaca de los Ídolos
La Huaca de los Ídolos, situada en el sitio arqueológico de Áspero, es un edificio de forma piramidal, con plataformas superpuestas y una escalera central.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


Fardo intacto
El fardo ha permanecido intacto durante unos 4.500 años.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


Mujer de la élite
El cuerpo de la mujer estaba en posición flexionada. Un textil de algodón de color marrón envolvía el cráneo del individuo y otro textil de algodón cubría el cuerpo y los objetos asociados. Todo ello estaba envuelto, a su vez, por un tejido de fibra de junco sujeto por soguillas. El fardo fue depositado sobre una ofrenda, consistente en un cuenco de mate con tubérculos y semillas, se cubrió con una capa de ceniza y se tapó con tierra.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral
Colgante de 'Spondylus'
Dije o colgante del género de moluscos Spondylus.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


Prendedor con forma de ave
Prendedor con forma de ave del litoral con engastes del mineral crisocola en los ojos.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral



Prendedor con forma de ave
Prendedor con forma de ave del litoral con engastes del mineral crisocola en los ojos.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


Prendedor con forma de mono
Prendedor con forma de mono aullador amazónico.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


Prendedor con forma de mono
Prendedor con forma de mono aullador amazónico.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


La semana pasada se anunció el hallazgo de una tumba intacta de unos 4.500 años de antigüedad en el sitio arqueológico de Áspero, la ciudad pesquera más antigua de América, en Puerto Supe, a unos 180 kilómetros al norte de Lima. El entierro corresponde a una mujer de la élite de Caral, la civilización más antigua del continente americano, y ha sido hallado en la Huaca de los Ídolos, un edificio de forma piramidal, con plataformas superpuestas y una escalera central. "La mujer tenía entre 40 y 50 años de edad cuando murió, entre 1,48 y 1,58 metros de estatura, era diestra, con deformación craneal e indicios de parto. Presenta tres fracturas ante mortem que habrían sido ocasionadas por caídas", explica a este medio la arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral.
Áspero es la ciudad pesquera más antigua de América y Caral es la civilización más antigua de América
El cuerpo de la mujer estaba en posición flexionada. Junto al cuello había 460 cuentas de collar, tanto circulares como tubulares, elaboradas con conchas de moluscos, además de un dije o colgante del género de moluscos Spondylus y cuatro magníficos tupus o prendedores de hueso. "El diseño de dos prendedores está basado en aves del litoral con engastes del mineral crisocola en los ojos; y el de los otros dos en el mono aullador amazónico", observa Shady. Un textil de algodón de color marrón envolvía el cráneo del individuo y otro textil de algodón cubría el cuerpo y los objetos asociados. Todo ello estaba envuelto, a su vez, por un tejido de fibra de junco sujeto por soguillas. El fardo fue depositado sobre una ofrenda, consistente en un cuenco de mate con tubérculos y semillas, se cubrió con una capa de ceniza y se tapó con tierra.
"Hace poco más de 4.500 años, durante la formación de la civilización Caral en la costa norcentral de Perú, el género femenino tenía acceso a posiciones relevantes en una sociedad cuyo sustento procedía de la agricultura y de la pesca. Esta dinámica económica promovió la interacción y el intercambio con gente de otras culturas e idiomas en condiciones de paz", reflexiona la arqueóloga peruana. "Hemos encontrado, con respecto a la posición social de la mujer, estatuillas de un personaje femenino, recurrente en varios sitios bajo la influencia de la civilización Caral, con rasgos en sus atuendos muy similares a los que usaron las coyas, las esposas de los incas, miles de años después y que evidencian el significado simbólico de estos rasgos en relación con la posición social", concluye.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui A vuelo
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viernes, 14 de julio de 2017

PERÚ : NATIONAL GEOGRAPHIC .- FOTOS DEL PERÚ.- Reportajes y crónicas de viajes a Perú en National Geographic.... Caral, Samanco, ....Lago Tititcaca.....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., con gran beneplácito para este blog, es un honor presentar un conjunto de 133 fotografías peruanas captadas por la Revista National Geographic :
 http://www.nationalgeographic.com.es/destinos/peru/fotos/133
 En donde en alta calidad informativa detalla en cada una de ellas los paisajes de diferentes regiones del Perú, empezando con los vestigios de culturas pre incaicas del norte peruano:  como los Mochicas, Chan Chan, Sipán, Samanco, Caral;  vistas de la biosfera de la selva peruana, las líneas de Nazca;  panorámicas de Huaraz, fotografías de las comidas típicas como el seviche, causa;   y un gran despliegue del descubrimiento de Machu Picchu con fotografías en blanco y negro captadas por Hiram Bingham, sobre como encontró a Machu Picchu.
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/descubren-la-tumba-intacta-de-una-mujer-de-la-elite-de-caral_10313
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/hallan-una-tumba-chimu-con-instrumentos-musicales_7869#article-text

https://www.youtube.com/watch?v=nK3-GEL5jCY

Reserva de la Biosfera transfronteriza de los Bosques de Paz, Ecuador y Perú
Situado al sudoeste del Ecuador y al nordeste del Perú, este sitio tiene una superficie total de 1.616.988 hectáreas. Abarca territorios de los contrafuertes de los Andes Occidentales cuya altura puede alcanzar hasta 3.000 metros, lo que hace que la reserva posea una diversidad biológica con un elevado índice de endemismo
Foto: UNESCO/Naturaleza y Cultura Internacional

Reserva de la Biosfera transfronteriza de los Bosques de Paz, Ecuador y Perú
El sitio cuenta con bosques secos estacionales del Ecuador y el Perú que forman el núcleo de uno de los lugares del mundo más importantes para la diversidad biológica: la región endémica de Tumbes.
Foto: UNESCO/Naturaleza y Cultura Internacional

Reserva de la Biosfera transfronteriza de los Bosques de Paz, Ecuador y Perú
Esta región alberga 59 especies endémicas, entre las que hay 14 en peligro de extinción.
Foto: UNESCO/Naturaleza y Cultura Internacional

Reserva de la Biosfera transfronteriza de los Bosques de Paz, Ecuador y Perú
La población de la reserva se cifra en unos 617.000 habitantes que viven esencialmente de la ganadería y el turismo.
Foto: UNESCO/Naturaleza y Cultura Internacional

Geoglifo
Geoglifo de Palpa (colibrí con trapecio).
Foto: Alfonso Casabonne


Huaraz, Perú
Este es el lugar de los grandes nevados de la Cordillera Blanca, en Perú, que forma parte de los Andes. Se extiende a lo largo de 200 km en dirección nordeste: todo un espectáculo de seismiles, glaciares, páramos, lagos y lagunas. Si lo tuyo es el senderismo y el montañismo, Huaraz es el centro. El Parque Nacional Huascarán, Reserva de Biosfera, es famoso por el gran macizo nevado que le da nombre. Algunos lugares asombrosos que se encuentran en la zona son: la laguna de Chinaconcha, la Laguna 69 (en la imagen), el Glaciar Pastoruri, el Alpamayo. Y no solo naturaleza, también la ruina de una civilización misteriosa: Chavín de Huántar, una de las ruinas preincaicas más importantes de Perú.
Foto: Gtres

Machu Picchu
Uno de los lugares más mágicos del planeta. El atractivo de alcanzar la antigua ciudad de Machu Picchu, en el promontorio rocoso que une los cerros de Machu Picchu y Huayna Picchu, concentra a miles de viajeros que llegan a Perú atraídos por los misterios de esta maravilla, tanto arquitectónica como de ingeniería de los incas. Es Patrimonio de la Humanidad y una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno. Alcanzar la entrada de la antigua ciudad siguiendo el Camino del Inca es una experiencia única en la vida.
Foto: Gtres

Río Amazonas, a su paso por Iquitos
Uno de los ríos míticos del planeta. Su cuenca hidrográfica corresponde a cerca de una quinta parte del agua dulce líquida del planeta. Se trata de un universo maravilloso de fauna y flora. Es el río más largo del mundo, con 7.062 km de longitud desde su nacimiento hasta la desembocadura. Nace en Perú, atraviesa Colombia y desemboca en Brasil. A él llegan más de 1.000 ríos tributarios, algo que lo convierte en el río más caudaloso del mundo (contiene más agua que el Nilo, el Yangtsé y el Misisipi juntos). Su conservación es esencial para el planeta.
Foto: Gtres

Lago Titicaca
Uno de los lugares más bellos y misteriosos de América del Sur. El lago Titicaca, en el altiplano andino, entre Bolivia y Perú, es el lugar del origen del imperio Inca; al menos, para el Inca Garcilaso de la Vega, que así lo describe. Todavía en las tradiciones orales se considera la isla del Sol, en la parte boliviana del lago, como el lugar del que los legendarios Manco Capac y Mama Ocllo partieron para fundar el Tahuantinsuyo, nombre que recibió el territorio de los inca. Navegar el lago y visitar algunas de sus islas sigue siendo todavía un viaje al pasado y un escenario de una belleza impresionante. Un imprescindible: ver las puestas de sol.
Foto: Gtres National geographic

Cuzco, Perú
Un viaje al encuentro de los misterios incas pasa seguro por Cuzco, la capital de Perú. No obstante, la constitución peruana reconoce esta ciudad junto a la cordillera de los Andes como la “capital histórica” del país. Fue fundada, nada más y nada menos, que por los hijos del dios Sol, o al menos así dice la mitología inca. Desde la ciudad se pueden hacer una gran cantidad de excursiones para conocer el Valle Sagrado de los Incas o hacer el Camino Inca hacia Machu Picchu. Pasea por el Mercado de San Pedro para tomarle el pulso al día a día de los cuzqueños y atrévete a tomar un desayuno tradicional para tomar energía suficiente y salir a descubrir el mito de los incas.
Foto: Gtres

Ameerega trivittata
Foto: Gtres

"Break Time"
Categoría: People
La imagen fue tomada durante la pausa de un festival callejero de teatro llamado FITECA, en la periferia de Lima, Perú.
Foto: Sharon Castellanos / Smithsonian Photo Contest

Machu Picchu
Situado en un promontorio rocoso que une las montañas de Machu Picchu y Huayna Picchu, este antiguo santuario inca está declarado Patrimonio de la Humanidad y es una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo Moderno. Fue la capital del Imperio inca, quienes construyeron en este valle sagrado un conjunto de templos a mediados del siglo XV, durante el reinado de Pachacuti Yupanqui. Está dividida en dos sectores: el agrícola, conformado por andenes; y el urbano, con funciones administrativas. Machu Picchu estuvo conectado con el resto de asentamientos a través de Qhapaq Ñan, la ruta de los caminos incas.
Foto: icelight

Chan Chan
Esta zona arqueológica situada a 5 kilómetros de Trujillo está considerada como la construcción de adobe más grande de América. En total, Chan Chan consta de diez ciudadelas amuralladas donde se pueden contemplar algunos grabados con formas geométricas, figuras de animales como aves o peces, o algunos otros símbolos. El lugar, que está declarado Patrimonio de la Humanidad, fue la antigua capital del reino Chimor entre los siglos XII y XV y pertenecía a la antigua cultura Chimu.
Foto: David Holt

Sipán
Conocido como Huaca Rajada, aquí es donde se encontró en 1987 la tumba del Señor de Sipán, uno de los gobernantes mochica más importantes del Antiguo Perú cuya civilización dominó la costa norte del país entre los años 100 y 800 d.C. Con él se hallaron piezas de oro y plata, así como restos de mujeres, niños y animales que fueron sacrificados para que viajasen con él a la otra dimensión. Actualmente, este importante descubrimiento se encuentra expuesto en el museo del Centro Arqueológico de Sipán, uno de los más importantes de su época por su valor a nivel mundial. En la ciudad de Lambayeque, además, se ubica el museo Tumbas Reales de Sipán, donde se encuentran algunas de las joyas localizadas en la zona.
Foto: Renzo Tasso

Pachacámac
Consagrado a Pachacámac, el dios del fuego e hijo del sol, el lugar fue el oráculo más importante de la costa peruana durante la época preínca. El complejo estaba compuesto de majestuosas pirámides, palacios, templos y plazas dirigidas a la vida política, cultural y religiosa. Los primeros centros en construirse fueron el de Urpiwachak y Adobitos, caracterizados por su compleja arquitectura. Formaban parte de la cultura Ichma, quienes levantaron un gran centro ceremonial antes de la llegada de los incas. Con estos últimos, se construyó el templo del Sol, el Acllahuasi y algunos palacios. Actualmente, Pachacámac cuenta con un museo donde se puede conocer la historia del lugar y las épocas dominadas por las distintas culturas, así como contemplar las diferentes piezas y colecciones de cerámica, madera o textil.
Foto: Beatrice Velarde

El Brujo
Ubicado en el valle del río Chicama, El Brujo está considerado como uno de los complejos arqueológicos más importantes del norte de Perú. Compuesto por tres huacas: Prieta, Cao Viejo y Cortada, el lugar fue un importante centro religioso y político de la cultura moche. En él fue hallada la tumba y la momia de la Señora de Cao, una antigua gobernanta de la cultura mochica considerada casi divina y cuya historia se cuenta en el homónimo museo, en Cao Viejo. El complejo El Brujo se trata de un antiguo centro ceremonial cuyos restos datan de diferentes épocas y culturas como, además del moche, cupisnique, Lambayeque, chimú e inca, entre otras.
Foto: Renzo Tasso

Huacas del Sol y de la Luna
Localizado al sur de la ciudad de Trujillo, en la costa norte del país, el santuario de Huacas del Sol y de la Luna fue la antigua capital de la cultura mochica desde el siglo I a.C hasta el IX. En él se ubica la pirámide escalonada de 43 metros de altura que corresponde a Huacas del Sol y que se cree que contaba con fines administrativos; y Huaca de la Luna, que consta de varios templos superpuestos y que datan de diferentes épocas. Este último sirvió como importante centro religioso, pues en él se encontraron un altar ceremonial con varios cuerpos de guerreros sacrificados, patios y plazas ceremoniales y murales donde se representaron algunas divinidades como Aiapaec, el dios castigador de la cultura mochica. Entre ambos templos se localizaba el centro urbano con grandes avenidas, comercios y viviendas.
Foto: Renzo Tasso

Caral
Con más de 5.000 años de antigüedad, Caral- Supe está considerada por los arqueólogos como la civilización más antigua del continente americano. Fue contemporánea a otros pueblos de Egipto, India y Mesopotamia, y fue nombrada ciudad sagrada debido a los restos religiosos hallados en ella. Su asentamiento, localizado en el valle de Supe, al norte de Lima, se compone de seis pirámides, diferentes plazas circulares, los restos de un anfiteatro y varias viviendas que podrían ser utilizados también como talleres. Entre las ruinas también se han hallado varios instrumentos relacionados con la pesca y la agricultura, además del quipu más antiguo del mundo – un artilugio elaborado con cuerdas de lana y utilizado para la contabilidad del censo, cosechas, etc. – y 32 flautas realizadas con huesos de cóndores y pelícanos. Está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Foto: Michael Tweddle

Mascota y merienda
Los indígenas cultivan y cazan en el bosque de Manú, Perú, pero sólo para su propia subsistencia. Los monos araña son una de sus presas favoritas, además de sus mascotas.
Foto: Charlie Hamilton James / National Geographic

Yoina y el mico
Un tamarín de Spix (Saguinus fuscicollis) descansa sobre la cabeza de Yoina Mameria Nontsotega mientras que la chica, del pueblo amazónico de los Matsigenka, se refresca en el río Yomibato, en el Parque Nacional peruano de Manú.
Foto: Hamilton James / National Geographic

Myrmecophaga tridactyla
Foto: AP / Martin Mejia

Cyclopes didactylus
Foto: AP / Martin Mejía


Residencia de élite
Fotografía tomada con un dron que muestra la residencia de élite situada al sur de Chornancap.
Foto: cortesía Dr. Luis Jaime Castillo

Huaca Susy
Excavación en el frente norte de la Huaca Susy, donde los arqueólogos han excavado a más de doce metros de profundidad.
Foto: Carlos Wester La Torre

Cementerio chimú-inca
Cementerio chimú-inca situado al norte de la Huaca Chornancap, en el complejo arqueológico de Chotuna Chornancap, un antiguo centro ceremonial de la cultura lambayeque.
Foto: Carlos Wester La Torre

Botella escultórica
Botella escultórica chimú-inca, hallada en el complejo arqueológico de Chotuna Chornancap.
Foto: Carlos Wester La Torre

Personaje relevante
Entierro chimú-inca con los restos de un personaje relevante.
Foto: Carlos Wester La Torre

Entierro modificado
Entierro chimú-inca modificado intencionalmente.
Foto: Carlos Wester La Torre

Huaca Chornancap
Vista aérea de la estructura platafórmica de la Huaca Chornancap.
Foto: Carlos Wester La Torre

Ceviche (oficialmente se escribe: SEVICHE)
De origen precolombino, el ceviche forma parte del patrimonio cultural de Perú y se ha convertido en la seña de identidad del país. En sus orígenes se componía de pescado azul fresco que se cocinaba con el zumo de tumbo, una fruta de los Andes, y ají. Con la llegada de los hispanos se le añadieron otros ingredientes como la cebolla y la naranja agria que, años más tarde, fue sustituida por la lima. Dependiendo de la región del país se le pueden añadir más ingredientes o se puede cambiar el pescado azul por otros ingredientes.
Foto: Enrique Castro-Mendívil.

Cuy
El cuy es el nombre de un roedor originario de la región andina de América del Sur que se consume tanto en Perú como en algunas zonas de Estados Unidos. Una delicia de la gastronomía peruana que se cocina generalmente entero, con la cabeza incluida, a la brasa o en el horno, depende de la región. El más común, no obstante, es el picante de Cuy. Su principal característica es que su carne cuenta con poca grasa y es rica en omega 3. Este plato es tan importante en la cocina del país que, en la catedral de Cuzco hay una réplica de La última cena de Leonardo da Vinci en la que Jesús y los doce discípulos están sentados frente a una fuente de cuy.
Foto: Miguel Mejía

Lúcuma
La cocina peruana se caracteriza por sus sabores picantes. Sin embargo, también aprecian gustos más dulces, como el de la lúcuma. Esta fruta originaria de los Andes se utiliza generalmente en la elaboración de postres, batidos y helados. Se suele consumir madura, varios días después de su caída. Para los peruanos, este es un fruto nacional y un producto bandera del país.
Foto:Yayo López.
Anticuchos
Servidas como entrada o aperitivo, estas brochetas de carne se sirven en todo Perú, tanto en los restaurantes más exquisitos como en los puestos de comida ambulantes. El más tradicional está elaborado con corazón de res y viene sazonado con aceite vegetal, ajo picado, lima, sal y en ocasiones con vinagre de vino. De origen precolombino, los anticuchos comenzaron a popularizarse durante la época colonial cuando fueron servidos para alimentar a los esclavos del antiguo virreinato de Perú.
Foto: Gihan Tubbeh

Causa
Perú cuenta con cientos de variedades de patatas, el ingrediente estrella de muchos de sus platos y una de las verduras más frecuentes de los mercados del país. La causa se compone precisamente de trozos de patata amarilla que, mezclada con aceite, lima, sal y pimienta, se amasa hasta conseguir la textura de un puré. Una vez adquiere consistencia se rellena con aguacate, atún, carne o vegetales. En algunos restaurantes la causa se decora con mayonesa en su parte superior. 
Foto: Miguel Mejía

Rocoto Relleno
Este plato originario de Arequipa, la segunda ciudad más importante de Perú, es uno de los más destacados de la gastronomía peruana. Está compuesto de rocoto, un tipo de pimiento rojo muy picante que se cocina para suavizarlo y que se rellena de carne molida, guisantes y queso fresco. Está realizado al horno y suele ir acompañado de patatas.
Foto: Enrique Castro-Mendívil

Lomo saltado
Este plato originario del siglo XIX es el resultado de la fusión de la cocina asiática, de los inmigrantes chinos llegados al país, con la tradicional peruana. Está compuesto de un sofrito de carne de vaca, tomates, pimientos y cebollas que se mezclan en la sartén con salsa de soja y patatas fritas. Se suele servir acompañado de arroz.
Foto: Christopher Plunkett

Ají de gallina
El ají es un tipo de guiso o de crema espesa muy común en la gastronomía peruana. El más tradicional es el que se elabora con la carne de gallina, aunque en algunas ocasiones puede ser sustituido por el pollo. La carne se guisa con un caldo al que, para darle cierto espesor, se le añaden migas de pan. El resultado es una masa de color amarilla cuyo sabor es delicioso. El plato suele ir acompañado de patatas cocidas o arroz blanco. También hay una versión vegetariana.
Foto: Feralbt

Cuzco, Perú
La capital del antiguo Imperio inca es actualmente uno de los principales atractivos turísticos de Perú. La gran mayoría de los viajeros tienen como objetivo contemplar la ciudad sagrada de Machu Picchu, cuya construcción se atribuye al noveno inca del Tahuantinsuyo, Pachacútec, en el siglo XV. Según los historiadores, esta fue su residencia de descanso, aunque se cree que también se usó como santuario religioso. Nunca llegó a ser capital inca, pues siempre fue Cuzco, la ciudad que llegó a convertirse en la más importante de los Andes y América del Sur. Su época de máximo esplendor ocurrió durante el mandato de Pachacútec, quien hizo de la ciudad andina un potente núcleo político y religioso.
La llegada de los españoles fue un factor decisivo en la decadencia del Imperio inca. En 1534, Francisco Pizarro conquistó la ciudad de Cuzco con el apoyo de otras etnias descontentas con el imperio. Ahí comenzó el virreinato, momento en el que la ciudad desarrolló la arquitectura típica colonial con la construcción de la catedral, palacios y plazas neoclásicas que hoy son uno de sus principales atractivos turísticos.

Descubren la tumba intacta de una mujer de la élite de Caral
Estaba enterrada en posición flexionada, envuelta en telas y con más de 400 cuentas de collar y cuatro prendedores de hueso.
Alec Forssmann
28 de abril de 2016

Huaca de los Ídolos
La Huaca de los Ídolos, situada en el sitio arqueológico de Áspero, es un edificio de forma piramidal, con plataformas superpuestas y una escalera central.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral

Fardo intacto
El fardo ha permanecido intacto durante unos 4.500 años.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral

Mujer de la élite
El cuerpo de la mujer estaba en posición flexionada. Un textil de algodón de color marrón envolvía el cráneo del individuo y otro textil de algodón cubría el cuerpo y los objetos asociados. Todo ello estaba envuelto, a su vez, por un tejido de fibra de junco sujeto por soguillas. El fardo fue depositado sobre una ofrenda, consistente en un cuenco de mate con tubérculos y semillas, se cubrió con una capa de ceniza y se tapó con tierra.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral
Colgante de 'Spondylus'
Dije o colgante del género de moluscos Spondylus.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral

Prendedor con forma de ave
Prendedor con forma de ave del litoral con engastes del mineral crisocola en los ojos.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


Prendedor con forma de ave
Prendedor con forma de ave del litoral con engastes del mineral crisocola en los ojos.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral

Prendedor con forma de mono
Prendedor con forma de mono aullador amazónico.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral

Prendedor con forma de mono
Prendedor con forma de mono aullador amazónico.
Foto: Ruth Shady / Zona Arqueológica Caral


La semana pasada se anunció el hallazgo de una tumba intacta de unos 4.500 años de antigüedad en el sitio arqueológico de Áspero, la ciudad pesquera más antigua de América, en Puerto Supe, a unos 180 kilómetros al norte de Lima. El entierro corresponde a una mujer de la élite de Caral, la civilización más antigua del continente americano, y ha sido hallado en la Huaca de los Ídolos, un edificio de forma piramidal, con plataformas superpuestas y una escalera central. "La mujer tenía entre 40 y 50 años de edad cuando murió, entre 1,48 y 1,58 metros de estatura, era diestra, con deformación craneal e indicios de parto. Presenta tres fracturas ante mortem que habrían sido ocasionadas por caídas", explica a este medio la arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral.
Áspero es la ciudad pesquera más antigua de América y Caral es la civilización más antigua de América
El cuerpo de la mujer estaba en posición flexionada. Junto al cuello había 460 cuentas de collar, tanto circulares como tubulares, elaboradas con conchas de moluscos, además de un dije o colgante del género de moluscos Spondylus y cuatro magníficos tupus o prendedores de hueso. "El diseño de dos prendedores está basado en aves del litoral con engastes del mineral crisocola en los ojos; y el de los otros dos en el mono aullador amazónico", observa Shady. Un textil de algodón de color marrón envolvía el cráneo del individuo y otro textil de algodón cubría el cuerpo y los objetos asociados. Todo ello estaba envuelto, a su vez, por un tejido de fibra de junco sujeto por soguillas. El fardo fue depositado sobre una ofrenda, consistente en un cuenco de mate con tubérculos y semillas, se cubrió con una capa de ceniza y se tapó con tierra.
"Hace poco más de 4.500 años, durante la formación de la civilización Caral en la costa norcentral de Perú, el género femenino tenía acceso a posiciones relevantes en una sociedad cuyo sustento procedía de la agricultura y de la pesca. Esta dinámica económica promovió la interacción y el intercambio con gente de otras culturas e idiomas en condiciones de paz", reflexiona la arqueóloga peruana. "Hemos encontrado, con respecto a la posición social de la mujer, estatuillas de un personaje femenino, recurrente en varios sitios bajo la influencia de la civilización Caral, con rasgos en sus atuendos muy similares a los que usaron las coyas, las esposas de los incas, miles de años después y que evidencian el significado simbólico de estos rasgos en relación con la posición social", concluye.

 

Lineas de Nazca y la carretera Panamericana
A pesar de que se crearon hace más de 2.000 años, cuando no existía ninguna tecnología para volar, se observan claramente diversos dibujos en el desierto, lo que ha alimentado la descabalada teoría de que fueron creadas por extraterrestres. Las Líneas de Nazca se descubrieron a finales de la década de 1920 y desde entonces miles de turistas acuden a la zona para verlas en directo.
Foto: Gtres

Mono con cola de espiral, Líneas de Nazca, Perú
En esta vista aérea se observa claramente el dibujo de una especie de mono con cola de espiral. Desde que fueran descubiertas en 1920 las Líneas de Nazca han dado lugar diversas interpretaciones.
Foto: Gtres
Mapa de situación de Nazca, Perú
Nazca, la población que da nombre a las famosas y extrañas figuras, se encuentra al sur de Lima, en Perú, y es uno de los mayores reclamos turísticos del país junto a Machu Picchu. El último geoglifo ha sido descubierto en Pampa de Majuelos, en el departamento de Ica, al suroeste de Perú, muy cerca de Nazca.
Mapa: Google Maps
Cabeza con lengua larga
La figura es imprecisa pero se puede distinguir una cabeza con una lengua larga y un cuerpo con patas.
Foto: Masato Sakai, Universidad de Yamagata, Japón

Contorno de la figura
Dibujo que resalta el contorno de la figura.
Foto: Masato Sakai, Universidad de Yamagata, Japón

Reconstrucción de la figura
Reconstrucción de la figura. La parte izquierda de la figura presenta una cabeza con una lengua larga, mientras que la parte derecha, con manchas y salientes, podría corresponder al cuerpo y las patas.
Foto: Masato Sakai, Universidad de Yamagata, Japón

Guerrero arrodillado y desarmado
Botella de asa estribo con representación de guerrero foráneo arrodillado y desarmado, del estilo mochica (400-850 d.C.).
Foto: Museo de Arte de Lima, Donación Memoria Prado


Guerreros mochicas y foráneos
Dibujo que representa un enfrentamiento entre guerreros mochi­cas y guerreros foráneos. Se pueden diferenciar los atuen­dos, las armas e incluso la forma de pelear.
Dibujo: Christopher B. Donnan and Donna McClelland Moche Archive, Trustees for Harvard University, Washington D.C. / MALI

Atuendo ceremonial
Atuendo ceremonial de estilo mochica (200-850 d.C.) de diversos materiales (oro, cobre, algodón, concha, pluma y resina) que lleva puesto el Ai-Apaec en la ceremonia del chacchado de coca.
Foto: Yutaka Yoshii, Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, Ministerio de Cultura del Perú / MALI

Mascando coca
Cuenco de estilo mochica (200-850 d.C.) con representación del rostro de un personaje chacchando coca.
Foto: Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, Ministerio de Cultura del Perú / MALI


Ai-Apaec con atuendo ritual
Botella de asa estribo de estilo mochica (200-850 d.C.) que representa a Ai-Apaec con atuendo ritual, rodeado por una serpiente bicéfala. Destaca la concha Strombus y el calero a sus pies.
Foto: Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, Ministerio de Cultura del Perú / MALI

Personaje con tocado
Escultura de estilo recuay que representa a un personaje con tocado y un atuendo colgante posterior.
Foto: Museo de Arte de Lima, Donación Memoria Prado

Personaje con tocado
Escultura de estilo recuay que representa a un personaje con tocado y un atuendo colgante posterior.
Foto: Museo de Arte de Lima, Donación Memoria Prado

Ai-Apaec y la serpiente bicéfala
Ai-Apaec participa en un ritual chacchando coca junto con sus anfitriones, los cuales portan armas propias de los vecinos altoandinos. Por encima de la escena aparece una serpiente bicéfala al tiempo que parecen iniciarse las lluvias. Ai-Apaec captura la serpiente y se la enrosca en la cintura.
Dibujo: Christopher B. Donnan and Donna McClelland Moche Archive, Trustees for Harvard University, Washington D.C. / MALI

Personaje con semillas
Botella de asa estribo de estilo mochica (200-850 d.C.) con representación de personaje que sostiene un grupo de semillas de nectandra.
Foto: Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, Ministerio de Cultura del Perú / MALI

Patrimonio de la humanidad
PARQUE NACIONAL HUASCARÁN, PERÚ
El monte Huascarán, de 6.768 metros de altitud, da nombre a este parque nacional peruano  que alberga hasta 16 picos nevados y numerosos lagos glaciares. Declarado bien natural en 1985, el retroceso de sus glaciares es un signo inequívoco de cómo le está afectando el calentamiento global.
Foto: Wigbert Röth / Imagebroker / AGE Fotostock


El pulso del planeta
Agua
¿QUÉ ES? Una imagen del río Tambopata, en el este de Perú, generada por el lidar (un dispositivo de medición por láser que funciona como un radar) instalado a bordo del observatorio Carnegie.
¿QUÉ NOS INDICA? La zona está cubierta por el bosque lluvioso. Algunos pulsos del lidar atraviesan la selva y rebotan en el suelo, revelando su topografía (las áreas rojas son unos metros más elevadas que las azules) y los canales fluviales abandonados que han dado forma al bosque y contribuido a crear su biodiversidad.
Foto: Gregory Asner, Instituto Carnegie para la Ciencia

Machu Picchu. Perú.
Desde que en 1911 Hiram Bingham descubriera la enigmática ciudadela de los incas, ésta se ha convertido en uno de los grandes hitos viajeros del mundo. Se accede a esta ciudad escondida en la selva peruana a través del Camino del Inca, una senda empedrada de 40 kilómetros que lleva hasta sus puertas a lo largo de una travesía de cuatro días.

Construida en el siglo XV por la sofisticada civilización inca, la gran urbe de los Andes está compuesta por palacios y templos: el Templo del Sol, el del Cóndor, el de las Tres Ventanas... que rodean la plaza Principal en un orden impuesto por la orografía y la función ritual. Su máximo símbolo es el Intihuatana –significa «donde el sol se amarra», en quechua–, la gran piedra cuyos ángulos están orientados a los cuatro puntos cardinales.
Gtres

Cápsulas de cristal suspendidas al vacío, Perú
Si se desea contemplar desde las alturas el Valle Sagrado de los Incas, en Perú, y vivir una completa aventura, la elección es el Skylodge Adventure Suites. El complejo tiene de varias cápsulas de cristal, instaladas a 400 metros de altura y suspendidas en el vacío, a las que se accede tras una ascensión por vías ferratas y puentes colgantes. El habitáculo con paredes totalmente transparentes mide de 7,5 metros de largo x 2,60 de alto y ancho y consta de una cama, un pequeña sala y baño. La bajada se realiza a través de seis tirolinas. 
naturavive.com

Ceviche. Perú
Está de moda, dentro y fuera de Perú, aunque tomarlo en una cevichería peruana acompañado de leche de tigre (hecha a base de zumo de pescado) es una experiencia gastronómica trascendental. Existen muchísimas variaciones de este plato cuyos ingredientes básicos son el pescado crudo macerado en limón, ají, cebolla morada, mazorcas de maíz y también marisco. 

Cañón del Colca
En la región de Arquipa, en Perú, se hallan dos de las hendiduras más profundas. Junto al cañón del Colca (3.200 metros) está el Cotahuasi que le supera (3.535 metros), aunque el primero es el rey en cuanto a longitud, con más de 200 kilómetros. A su espectacularidad, hay que añadir la posibilidad única de ver sobrevolar la gran colonia de cóndores que habita en sus oquedades. Un lugar privilegiado para contemplar el conjunto es el mirador de la Cruz del Cóndor, imprescindible.
Gtres

Causa , Perú
Aclamado por muchos como el mejor destino culinario del mundo, en 2014 recibió el World Travel Awards por la riqueza, originalidad y diversidad de su gastronomía y por el empeño empresarial que la promueve. Lima, la capital, alberga un buen puñado de reputados restaurantes, pero en cualquier lugar del país se puede disfrutar con las inspiradas recetas peruanas que tienen en el ceviche (pescado crudo y marinado), el ají de gallina y los camarones acaramelados, tres de sus especialidades más tradicionales y a la vez innovadoras.
Gtres

Lima, la ciudad de los reyes
Lima se convirtió en una próspera ciudad donde convergían las riquezas de América y de Oriente. En la imagen, la catedral.
Foto: Gonzalo Azumendi / Age Fotostock
 
Hallan en Perú una tumba chimú con instrumentos musicales
 
Ha sido datada en el siglo XV o XVI y contiene los restos de cuatro individuos de la nobleza chimú-inca que debieron ser tejedores y músicos

Samanco
Las más de 50 vasijas estaban colmadas de cerveza de chicha y carne de llama.
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE


Samanco
Joyería variada que incluye una concha rara de spondylus, piedras preciosas como el lapislázuli, la turquesa y el cobre, que engalanaban los cuerpos de los nobles difuntos.
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE


Samanco
Esta tela de estilo chimú, ricamente decorada con aves marinas, envolvía los restos de uno de los difuntos. 
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE

Samanco
Cuchillos de cobre de media luna con una pátina coloreada que habían sido colocados en la cámara de los sacrificios, envueltos en tela y situados en la parte delantera de la silla de manos, que estaba recubierta de plumas. 
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE

Samanco
Ídolos musicales tallados en madera de algarrobo y depositados en la tumba principal. Ambas deidades sostienen una flauta y están tintadas con cinabrio y cobre. 
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE

Samanco
El arqueólogo Jeisen Navarro sostiene un vaso silbador de cerámica hallado en la tumba principal y que representa a la diosa chimú de la luna, los tejedores y el mar.
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE

Samanco
Vaso silbador de cerámica que imita el canto de un pájaro al introducir agua y soplar.
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE

Samanco
Dos sacrificios humanos acompañaron a los nobles difuntos en su viaje hacia la eternidad.
© MATTHEW HELMER / NG GRANTEE

A finales del pasado mes de agosto, los arqueólogos Matthew Helmer y Jeisen Navarro hallaron una tumba del período tardío de la cultura chimú, del siglo XV o XVI, justo antes de la colonización española, en el sitio arqueológico de Samanco, en el desierto costero al norte de Perú, según se ha podido conocer recientemente a través de un artículo de National Geographic. La tumba consta de tres amplias cámaras de adobe recubiertas con pintura blanca y ubicadas a tres metros de profundidad. La habitación central, que había sido parcialmente saqueada en época colonial, contenía los restos de cuatro individuos de sexo indefinido que, a juzgar por su ajuar funerario, debieron ser tejedores y músicos pertenecientes a la nobleza del período chimú-inca. Las cámaras laterales, que estaban intactas, contenían magníficas ofrendas: dos llamas sacrificadas atadas a sendos postes a la entrada de una de las cámaras, junto a más de 50 vasijas colmadas de bebida y comida; y la otra cámara contenía dos sacrificos, probablemente mujeres jóvenes, frente a una gran litera o silla de manos que debió ser utilizada para transportar a los nobles, además de excelente textil rojo y amarillo, plumas de aves exóticas y dos cuchillos ceremoniales de cobre.

La cámara principal contenía más de 20 flautas de caña y numerosos instrumentos para tejer, incluido hilo en ruecas y otros objetos que nos han permitido interpretar la antigua ocupación de los difuntos. También hemos hallado vasos silbadores de cerámica [a través del siguiente enlace se puede escuchar el sonido que emitían] y dos grandes ídolos tocando flautas, restos de textil que probablemente formaban parte del envoltorio de las momias, más de 50 botellas con gollete estribo habitualmente utilizadas para bebidas ceremoniales, partes de un gran cetro de madera y variada joyería antigua hecha con una concha rara de spondylus, piedras preciosas como el lapislázuli, la turquesa y el cobre, además de los huesos de los esqueletos, explica Matthew Helmer a Historia National Geographic. Helmer y Navarro dirigen las excavaciones de un proyecto de investigación de la Universidad de Anglia del Este, financiado por National Geographic y la Fundación Waitt.

Los contenidos de las cámaras laterales están siendo analizados microscópicamente y las pruebas preliminares indican la existencia de maíz, probablemente cerveza de chicha, y carne de llama. Eran productos alimenticios muy apreciados por los antiguos grupos andinos y servían de acompañamiento en ocasiones especiales, comenta Helmer.

Entre los años 800 y 200 a.C. se originó en Samanco el primer asentamiento importante, cuyo comercio se basaba principalmente en los recursos marinos. Parece ser que esta ciudad fue abandonada y el lugar fue reutilizado como cementerio por grupos posteriores que querían rendir culto a sus ancestros. Los últimos integrantes de la cultura chimú [que se desarrolló entre los siglos X y XV d.C.] ya habrían olvidado a los ocupantes originarios del cementerio, pero la mística de las ruinas y la práctica generalizada en los Andes de rendir culto a los ancestros debieron sentar las bases para la colocación de la tumba, sostiene Helmer. En los objetos funerarios se aprecia una mezcla de influencias de las culturas chimú e inca, pues datan de la época en que estos últimos conquistaron el territorio. Los habitantes de la zona continuaron venerando la religión chimú y las demás religiones antiguas costeras incluso después de la conquista de los incas, concluye.
 

Pucallpa, Perú
Una escultura de caoba en un parque de Pucallpa simboliza la importancia de este árbol. 
Foto: Alex Webb

Cientos de años talados
Un agente del servicio de parques de Perú mide el diámetro del tronco de una caoba talada ilegalmente. Un leñador armado con una sierra mecánica puede derribar un árbol multicentenario como este en menos de media hora.  
Foto: Alex Webb

Río Ucayali
Un remolcador que navega por el río Ucayali deja atrás el centro de Pucallpa para entregar los troncos a uno de las decenas de aserraderos que hay en el puerto. El floreciente puerto madererero está situado estratégicamente en la intersección de este importante afluente del Amazonas y una autopista que permite que los camiones transporten la madera hasta la costa del Pacífico, atravesando los Andes.
Foto: Alex Webb
Capirona de estraperlo
Unos hombres descargan de las embarcaciones un cargamento de capirona, una madera muy densa utilizada en la construcción, en las afueras de Pucallpa. Gran parte de la madera peruana se obtiene sin los permisos reglamentarios y luego se vende con documentación falsa 
Foto: Alex Webb

La cuenta atrás
Un guarda del servicio de parques (a la izquierda) y un guía ashéninka miden esta vieja caoba, muy valiosa para los leñadores furtivos. Ante la dificultad de proteger árboles de forma individual, este gigante tiene los días contados.  
Foto: Alex Webb

Explotaciones locales
En medio de una nube de astillas y serrín, un leñador sierra un tronco de caoba en una parcela forestal de una comunidad indígena a lo largo del río Alto Purús.
Foto: Alex Webb

Nueva Bella, Perú
Mujeres y niños ashéninka se reúnen en su remoto asentamiento de Nueva Bella. Estas comunidades son el blanco de los leñadores sin escrúpulos, que consiguen su madera a precios ridículos y roban la caoba de las reservas cercanas, donde las tribus viven en total aislamiento.  
Foto: Alex Webb

Río Alto Tamaya, Perú
La niebla matinal aún flota sobre el río Alto Tamaya cuando los ashéninka de Saweto se preparan para un viaje río arriba que los llevará a enfrentarse a una banda de leñadores furtivos. Durante años sus selvas han sido saqueadas por su madera de primera calidad. Ahora han decidido actuar. 
Foto: Alex Webb

Dulce Gloria, Perú
La cultura del consumo llega a la aldea de Dulce Gloria en forma de guitarra eléctrica. Las comunidades de la Amazonia a menudo adquieren productos gracias a las propinas de los leñadores, muchos de los cuales violan los permisos de tala al cortar árboles fuera de los límites de la comunidad.
Foto: Alex Webb

La responsabilidad de una tribu
Una mujer ashéninka cruza una cancha de baloncesto en la aldea de Dulce Gloria. Los ashéninka están en la primera línea de los esfuerzos por poner freno a la tala ilegal en la Amazonia peruana.
Foto: Alex Webb

Puerto Breu, Perú
La colada tendida es un lugar de juegos para los niños de Puerto Breu, un municipio situado a unas pocas horas en barco río arriba de la frontera con Brasil.
Foto: Alex Webb

Los colores de la selva
Las mujeres culina se pintan el rostro para las ocasiones especiales. En sus tierras abundan las caobas y unas bayas rojas y negras con las que elaboran las pinturas faciales.  
Foto: Alex Webb

Puerto Esperanza, Perú
Dos mundos confluyen en la ciudad fronteriza de Puerto Esperanza, en el río Alto Purús, adonde llegan artículos de consumo importados como unas muñecas de ojos azules fabricadas en China y unos platos esmaltados.
Foto: Alex Webb

Caoba, el oro rojo
Una troza de ceiba cuelga de una grúa sobre el río Ucayali, en las afueras de Pucallpa. Las ceibas ofrecen un rico hábitat para primates, aves, anfibios e insectos. Además están muy buscadas para fabricar pulpa y madera contrachapada. 
Foto: Alex Webb

Camino Inca
Expedición a las ruinas de la antigua ciudad inca de Choquequirao, en el Departamento del Cuzco, al sur de Perú.
HEMIS / GTRES

Litoral Pacífico, Perú
Los fuertes vientos procedentes del sur esculpen una cadena de dunas en una playa remota de la parte central de Perú. Las olas del océano aportan enormes cantidades de arena que ayudan a la formación de grandes dunas. 
Foto: George Steinmetz

Barján. Litoral Pacífico, Perú.
Un barján es una duna en forma de media luna que se genera en los bordes de los mares de arena cuando el viento sopla regularmente en una sola dirección.
Foto: George Steinmetz

Pampallacta, Perú
Un nido de heno conserva la cosecha de patatas y tubérculos en Pampallacta, Perú. Antonia y Mariano Sutta Apucusi son miembros de una cooperativa regional de agricultores que plantan centenares de variedades en miles de localidades de los Andes. La diversidad asegura una generosa cosecha, una necesidad en una comunidad en la que cada persona consume de tres a cinco kilos de patata al día.
Foto: Jim Richardson

Los Andes, Perú
Los productores de patatas de los Andes saben desde antiguo cómo protegerse de las fluctuaciones del clima y de las plagas que pueden arruinar un campo plantado con una sola variedad: cultivar cientos de variedades en distintos lugares. Mariano Sutta Apucusi (tumbado) y su familia hacen una pausa mientras cosechan patatas en Pampallacta, Perú.
Foto: Jim Richardson

El Rocadero .



Muchachas andinas de facciones agradables
Una de ellas sostiene una vara de medir para ofrecer cierta idea de su estatura. Visten el atuendo propio de las indias montañesas peruanas. El tocado es un sombrero plano de paja forrado de franela roja por un lado y de panilla azul con cinta trenzada dorada por el contrario. Se lleva de uno u otro lado en función del tiempo que haga. Los bordes del sombrero hacia arriba indican que hace buen tiempo.
Foto: Hiram Bingham

Muchacha andina de facciones agradables
Sostiene una vara de medir para ofrecer cierta idea de su estatura. Viste el atuendo propio de las indias montañesas peruanas. El tocado es un sombrero plano de paja forrado de franela roja por un lado y de panilla azul con cinta trenzada dorada por el contrario. Se lleva de uno u otro lado en función del tiempo que haga. Los bordes del sombrero hacia arriba indican que hace buen tiempo.
Hiram Bingham

Pastorcillo de Chincheros con sus ovejas
 Los muchachos quechuas aprenden pronto sus deberes de pastoreo y pasan buena parte de los años que deberían dedicar a la escuela apacentando los rebaños de sus padres.
Foto: Hiram Bingham

Vista del valle del Urubamba desde Chincheros.
Apenas hay vallas de alambre en este país, donde son sustituidas por plantas espinosas tales como cactos, cambrones y ágaves o pitas.
Foto: Hiram Bingham

En las carreteras del valle de Cusco
Al igual que en todas las rutas del Perú montañoso, los indios hacen un alto para tomarse una chicha, la cerveza indígena, que se adquiere a un precio de unos dos centavos el vaso grande.
Foto: Hiram Bingham

La piedra Intiwatana, o reloj de sol . Machu Picchu
En la cima de la colina sagrada hay una piedra de curiosa talla llamada piedra Intiwatana, o reloj de sol. En quechua, la lengua de los incas, inti significa «sol» y huatana, «cuerda». También existen piedras Intiwatana en Cusco, Pisac y Ollantaytambo.
Foto: Hiram Bingham

Colina del Intiwatana y bancales al oeste de la Plaza Sagrada Machu Picchu
 A la izquierda se distinguen los precipicios que defendían Machu Picchu de las agresiones. En primer término un grupo de bancales, donde los antiguos habitantes plantaban sus cultivos.
Foto: Hiram Bingham

Cara B Machu Picchu
Cara interior de la misma piedra y nichos ornamentales de la pared oriental del Templo Principal. Con toda seguridad, el hueco de la esquina superior derecha alojaba alguna viga que sustentaba el tejado de este templo, hoy desaparecido.
Foto: Hiram Bingham

Piezas clave Machu Picchu
Las esposas de dos peones frente a la piedra más grande del muro oriental del Templo Principal de la Plaza Sagrada.
Foto: Hiram Bingham

El centro de la ciudad concentra los ejemplos de cantería más exquisitos . Machu Picchu
 A la derecha se aprecia el hermoso muro exterior del grupo caracterizado por contar con los hastiales más inclinados y los dinteles monolíticos de mejor factura. En el centro se ve un trecho de la escalera más larga. En el extremo izquierdo se distingue una parte de la torre semicircular y la ventana de las serpientes.
Foto: Hiram Bingham

Plaza Sagrada . Machu Picchu
Esta vista general de la Plaza Sagrada se tomó al término del trabajo de la temporada, una vez concluidas las excavaciones y renivelado el suelo. En ella se aprecia el esfuerzo invertido para dejarlo todo en las mismas condiciones, cuando no mejores, que al descubrirlo. Es probable que la estructura de la derecha, de un estilo constructivo radicalmente distinto al de las demás, se enluciese en su día, lo que se traduciría en un panorama general de la plaza más simétrico que el actual. En el suelo del edificio en cuestión se encontraron varias tumbas. La estructura de la izquierda, el Templo Principal, es sin asomo de duda una de las mayores proezas arquitectónicas de los incas. En el medio se encuentran las ruinas de lo que hemos denominado el Templo de las Tres Ventanas. Como quiera que las ventanas exceden en dimensiones lo que sería ideal para un clima tan frío, llegamos a la conclusión de que son simbólicas. Creemos que están relacionadas con la tradición sobre el origen de los incas.
Foto: Hiram Bingham

Exterior del muro ornamental, el más hermoso de Machu Picchu
Las hileras de sillares van disminuyendo de tamaño conforme se elevan. Se actuó con el máximo celo a la hora de escoger el granito más puro para crear un efecto comparable al de los templos marmóreos del Viejo Mundo.
Foto: Hiram Bingham

Mobiliario lítico
No es probable que las casas contasen con excesivo mobiliario, pero en algunos casos hay plataformas de piedra que tal vez se usaban a modo de lecho, y en un número reducido de casos existen bancos de piedra en los rincones de la casa, tal y como se aprecia en esta imagen.
Foto: Hiram Bingham

Vista general de la Plaza Sagrada Machu Picchu
 El emplazamiento de Machu Picchu donde se concentran los edificios que ostentan una mejor calidad arquitectónica. En el centro se yergue el Templo Principal; a la derecha, el templo de las Tres Ventanas. Sobre ambos templos descuella la colina sagrada, en cuya cima aguarda la piedra Intiwatana, o reloj de sol.
Foto: Hiram Bingham


En el interior de la ciudadela Machu Picchu
La torre semicircular y el interior del muro mirando hacia el Grupo del Rey y la escalera próxima al Grupo de los Huertos Privados.
Foto: Hiram Bingham

Pequeños detalles Machu Picchu
La esquina del Grupo de la Princesa donde el muro ornamental se une con la torre semicircular es uno de los puntos de mayor valor estético de la ciudad y ofrece unas vistas magníficas. La torre albergaba una piedra sagrada, hoy parcialmente destruida por el fuego.
Foto: Hiram Bingham

Cuestiones de seguridad .  Machu Picchu
Al parecer, las puertas de las casas carecen de sistemas de bloqueo, pero los portales de los grupos de clanes y el portalón principal de la ciudad, cuyo interior se muestra en esta imagen, estaban provistos de cajetines con cilindros de granito a los que podía atarse firmemente una tranca resistente. El anillo lítico que se aprecia sobre el dintel de piedra en la parte superior de la foto servía para asegurar la barra vertical.
Foto: Hiram Bingham

Jerarquía social . Machu Picchu
En Machu Picchu moraban distintos clanes o grupos familiares. Cada uno de ellos contaba con entre seis y diez viviendas. En la foto, una cantería particularmente ingeniosa. Contiguo a la torre semicircular se alza un muro ornamental levantado con sillares de granito blanco, especialmente escogidos por su hermoso grano.
Foto: Hiram Bingham

Cuevas macabras
Ésta es la primera cueva funeraria de las descubiertas en Machu Picchu que contenía un cráneo. En total se abrieron más de 100 cuevas como ésta y se recogió gran cantidad de material esquelético.
Foto: Hiram Bingham

Inicio de las labores de excavación en el Templo Principal de Machu Picchu.
El teniente Sotomayor, a la derecha, supervisa a la brigada de indios.
Foto: Hiram Bingham

Puestos de vigilancia
En la mismísima cima de uno de los precipicios más impresionantes los incas construyeron una atalaya desde donde podían advertir enseguida a la ciudad, situada más abajo, si se aproximaba un enemigo.
Foto: Hiram Bingham


Arquitectura inca  .  Machu Picchu
Una de las características más llamativas de la arquitectura de Machu Picchu es que la mayoría de las casas tiene una altura de un piso y medio y hastiales en los extremos. Los hastiales presentan unas piedras cilíndricas salientes que sugieren la antigua existencia de unas vigas de madera. En el caso de estas dos casas adyacentes sólo siguen en pie los hastiales de la cara sur; los del norte han sucumbido, bien a los terremotos, bien a la fuerza destructora de la vegetación.
Foto: Hiram Bingham

Un enclave inexpugnable . Machu Picchu
Las defensas de Machu Picchu constaban de dos murallas y un foso seco transversal a la cresta, de precipicio a precipicio.
Foto: Hiram Bingham

Valle de Yucay
En el extremo superior del valle de Yucay se ubican las ruinas de un maravilloso templo o ciudadela inca de nombre Pisac.
Foto: Hiram Bingham

Fortalezas de extrarradio
El valle del Urubamba alberga abundantes vestigios de arquitectura inca. Esta antigua fortaleza se halla en la margen occidental del Urubamba, cerca de Ollantaytambo, una de las ciudades incaicas más célebres de los Andes.
Foto: Hiram Bingham


Abriendo camino
El contorno de Machu Picchu destaca por lo agreste y por la belleza indescriptible del paisaje. La ciudad se encarama al borde de los precipicios que se aprecian al fondo de esta imagen. El camino lo abrió hace unos años el Estado peruano con un elevado gasto económico. Los primeros exploradores, obligados a evitar esta zona del valle del Urubamba por falta de vías, desconocían el emplazamiento de Machu Picchu.
Foto: Hiram Bingham


Problemas logísticos
Nuestros problemas de transporte no terminaron con la llegada de la balsa, pues las mulas se resistían con denuedo a saltar desde las rocas a la corriente, honda y rápida.
Foto: Hiram Bingham
Río Urubamba
El puente rematado sobre los rápidos del Urubamba. Se aprecia el montante horcado todavía en su sitio. La gran dificultad de esta construcción radicó en que la madera era tan densa que no flotaba.
Foto: Hiram Bingham

Intercambio cultural
Los indios montañeses siempre mostraban interés por nuestro trabajo y solían contentarse con contemplar en silencio el paso de nuestras caravanas o especular en voz baja sobre las actividades del topógrafo. Una vez, sin embargo, el topógrafo jefe fue agredido por una docena de indios exaltados, convencidos de que su ayudante y él se traían alguna brujería entre manos con aquellos instrumentos tan extraños.
Foto: Hiram Bingham

Ganado local
Las llamas llevan siglos domesticadas, y no las hay en estado salvaje. La lana de alpaca es una de las exportaciones más selectas de Perú. Las llamas acarrean sal gema. La característica alcantarilla descubierta que recorre el centro de la calle existe en muchas villas montañesas.
Foto: Hiram Bingham


Las tierras altas
En los pastos de las tierras altas comprendidas entre el lago Titicaca y Cusco, miles de alpacas y llamas hallan su sustento natural.
Foto: Hiram Bingham

Catedrál de Lima, Perú
La primera parte de la expedición llegó a Lima justo a tiempo de asistir a la procesión anual de Corpus Christi. Partiendo de la catedral, la procesión, compuesta en su mayoría de niños con llamativo atuendo, recorrió los cuatro lados de la plaza y regresó al punto de partida.
Foto: Hiram Bingham


Preparativos previos
En la fotografía se distinguen la banda y la escolta militares, así como una alfombra de flores y hojas verdes.
Foto: Hiram Bingham

Puerto de Pacasmayo
En su viaje al sur de Perú los expedicionarios hicieron escala en varios puertos, entre ellos el de Pacasmayo, donde los marineros utilizan un tipo muy peculiar de canoa. Estas balsas se fabrican con juncos y deben secarse después de cada uso. La fotografía muestra también una típica cabaña de marinero construida con cañas de bambú partidas.
Foto: Hiram Bingham
National Geographic
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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