Blog dedicado a cuentos, notas de interés, actividades políticas , sociales, historia, artes culinarias, fiestas patronales, astronomía, ciencia ficción, temas del Medio Ambiente ,y del acontecer Peruano y Mundial desde otro punto de vista muy personal y diferente!!!!!
********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el llamado "Robo del Siglo", que ocurrió el 22 de agosto del 1911, en el Museo de Louvre, que desapareció La Gioconda; la obra más famoso de Leonardo Da Vince, la noticia de aquellos tiempos fue mundial y se comentó por mucho tiempo, la policía y aficionados a la investigación policial elaboraron muchas conjeturas que fue robado por un sofisticado sistema del crimen. Incluso Se llegó a detener e interrogar a Apollinaire y a Picasso, por aquella época jóvenes artistas de vanguardia,
Sin embargo, a finales de noviembre, un rocambolesco suceso daría un vuelco a toda la
historia del robo: el director de la Galería de los Uffizi y un
marchante de arte fueron citados en un hotel de Florencia por un tal "Leonardo", que afirmaba tener en sus manos el retrato robado en París. Tras examinar el cuadro y comprobar su autenticidad, dieron parte a las autoridades y el ladrón fue detenido.
Peruggia había resultado ser un pobre desgraciado, lejos del
sofisticado ladrón de arte internacional que la gente había imaginado. Quizá por ello salió del paso cumpliendo apenas siete meses en prisión.
Técnica innovadora en la pintura original
Leonardo usó la innovadora técnica del sfumato para
pintar el famoso retrato. La expectación, pero también las
incógnitas han acompañado a este cuadro único desde su creación. Arriba,
la tabla y el marco colgados en el Louvre.
En 1911, el famoso cuadro de Leonardo Da
Vinci desapareció del Museo del Louvre. El robo de la Gioconda, sin duda
uno de las obras más importantes del genio italiano, fue catalogado
como el robo del siglo
Con el robo llegó su fama
Tras el robo, los visitantes del Museo del Louvre
se multiplicaron. La mayoría quería observar el espacio vacío que había
dejado el ladrón en el Salón Carré del museo. La Mona Lisa se convirtió
entonces en un auténtico icono popular, reproducido hasta la saciedad,
cuya fama aún perdura, incluso entre los artistas.
FOTO: Rue des Archives / Album
Las sátiras callejeras
Un cantante callejero vende ¿La has visto? La Gioconda,
una de tantas canciones cómicas que proliferaron tras el robo. Los
meses pasaban y nada se sabía del cuadro. Empezó a cundir la
desesperación: ¿Dónde estaba La Gioconda?
FOTO: Roger-Viollet / Aurimages
De regreso a casa
El embajador de Francia, varios ministros italianos y el director del Louvre posan en Roma junto a la Mona Lisa en la ceremonia de retorno del cuadro a Francia en diciembre de 1913.
FOTO: Bridgeman / ACI
Portada del Domenica del Corriere
La prensa de la época siguió el robo y
su evolución con mucho interés. El cuadro se reprodujo en multitud de
portadas, hecho que contribuyó a la mitificación del mismo.
FOTO: Leemage / Prisma Archivo
Reproducciones cómicas
La Gioconda se despide de los "mirones" para ir al encuentro de "mi vinci" en esta postal.
FOTO: Josse / Scala, Firenze
La noticia en el ABC
La prensa española también se hizo
eco de la sorprendente noticia. A pesar de que el mismo día del robo
nadie se dio cuenta, al día siguiente, la noticia de que el cuadro había
sido sustraído estaba en boca de medio mundo.
FOTO: ABC. Jueves 24 de agosto de 1911
¿Rodeada de seguridad?
Esta caricatura de la época muestra
el retorno de la obra fuertemente custodiada, aludiendo al hecho de que
quizás el robo se había producido por la falta de seguridad
FOTO: Roger-Viollet / Aurimages
Criminal solitario
Foto de la ficha policial de Vincenzo
Peruggia. A pesar de las múltiples especulaciones sobre un cerebro
oculto del robo, tan sólo se condenó al italiano. Peruggia había
resultado ser un pobre desgraciado, lejos del sofisticado ladrón de arte
internacional que la gente había imaginado. Quizá por ello salió del
paso cumpliendo apenas siete meses en prisión.
FOTO: Bridgeman / ACI
Un esperado retorno
Esta caricatura muestra la expectación con que se esperaba la llegada de la Mona Lisa a Francia tras ser recuperada en Italia.
FOTO: Rue des Archives / Album
Redacción
El robo del siglo, la desaparición de la Mona Lisa
La mañana del martes 22 de agosto de 1911, el personal del Museo del Louvre se percató de que la Mona Lisa había desaparecido.
No es extraño que el día anterior nadie se diera cuenta, ya que el
lunes era día de cierre. A eso hay que unir que las obras solían moverse
para ser fotografiadas, por lo que, en un primer momento, aquel hueco
vacío no alarmó a nadie. Al día siguiente, la noticia de que el cuadro
había sido sustraído estaba en boca de medio mundo; el robo del retrato de Leonardo copó la portada de los diarios de todo el planeta.
La noticia de que el cuadro había sido sustraído estaba en boca de
medio mundo; el robo del retrato de Leonardo copó la portada de todos
los diarios
Al principio, los investigadores pensaron que podría tratarse de un
chantaje y que el ladrón pediría un rescate. También se sugirió que era
una llamada de atención ante las escasas medidas de seguridad del museo.
Se llegó a detener e interrogar a Apollinaire y a Picasso, por aquella época jóvenes artistas de vanguardia, rebeldes
que clamaban contra las anquilosadas instituciones artísticas y que,
ciertamente, habían estado implicados en la sustracción de alguna pieza
del museo. Sin embargo, los meses pasaban y nada se sabía del cuadro.
Empezó a cundir la desesperación: ¿Dónde estaba La Gioconda? Al mismo tiempo, el escándalo hizo que la Mona Lisa adquiriera de golpe una popularidad universal. Tras la reapertura del museo, los curiosos hacían cola para visitar el espacio vacío que antes ocupaba el retrato de Leonardo.
La pintura aparecía reproducida por doquier: ocupaba las páginas de la
prensa –que seguía la crónica del robo día a día–, se empleaba como
reclamo publicitario y hasta dio lugar a películas sobre el robo. Como
afirma R. A. Scotti en El robo de la sonrisa: "Mona Lisa abandonó el Louvre siendo una obra de arte y volvió convertida en un icono".
En 1913 se había perdido toda esperanza de encontrar el cuadro. La Mona Lisa ya ni siquiera aparecía en el catálogo del Museo del Louvre.
Sin embargo, a finales de noviembre, un rocambolesco suceso daría un
vuelco a toda la historia del robo: el director de la Galería de los
Uffizi y un marchante de arte fueron citados en un hotel de Florencia por un tal "Leonardo", que afirmaba tener en sus manos el retrato robado en París. Tras examinar el cuadro y comprobar su autenticidad, dieron parte a las autoridades y el ladrón fue detenido.
El ladrón quería devolver el cuadro a Italia, su verdadero hogar,
pues creía que formaba parte de las obras de arte que Napoleón se había
llevado a Francia
Enseguida se desveló la identidad de "Leonardo". Se trataba del italiano Vincenzo Peruggia, antiguo trabajador del Louvre, que argumentó una razón política para el crimen: quería devolver el cuadro a Italia, su verdadero hogar, pues creía que formaba parte de las obras de arte que Napoleón
se había llevado a Francia a principios del siglo XIX. Antes de volver a
Francia, la obra se expuso en Florencia, Roma y Milán, captando la
atención de numeroso público. Finalmente, el 4 de enero de 1914 regresó a
París. Peruggia había resultado ser un pobre desgraciado, lejos
del sofisticado ladrón de arte internacional que la gente había
imaginado. Quizá por ello salió del paso cumpliendo apenas siete meses en prisión.
Copias de la Mona Lisa
Sin embargo, la duda sobre la existencia de un compinche o algún otro
ideólogo del delito ha alentado todo tipo de teorías. En 1932, el
reportero norteamericano Karl Decker afirmó haber conocido en Casablanca
en 1914 a un misterioso marqués llamado Eduardo de Valfierno, que le
habría contado el verdadero trasfondo del robo más famoso del siglo: el plan era realizar diversas copias que, pasando por verdaderas, se habrían vendido a varios coleccionistas incautos. La historia nunca pudo ser probada, por lo que el misterio perdura.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., tal vez algún día llegue conocer a París, la "Ciudad Luz", que se constituye como el símbolo de la civilización occidental, con museos tan célebres como el Museo del Louvre, el único en el mundo que tiene tantas reliquias de las mas antiguas culturas que existieron en el Asía, África y Medio Oriente, y dedicado a Grecia Antigua y al Antiguo Egipto.
El Museo del Louvre, tiene miles de colecciones, que gracias a las monarquías que invirtieron ingentes recursos económicos en adquirirlos que significó almacenar el arte, la escultura y la pintura, que son emblemáticos símbolos de la creación humana.
National Geographic.- dice : "Los orígenes del Louvre se remontan a finales del siglo XVIII y hoy se ha convertido en uno de los más visitados del mundo con cerca de 8 millones de entradas. Sus dimensiones son excepcionales, 60.000 metros cuadrados en los que se exponen miles de obras fundamentales. En 1995 se llevó a cabo la última gran reforma del Louvre que incorporó la hoy emblemática pirámide de cristal de 21 metros de altura (del arquitecto Ieoh Ming Pei) y redistribuyó los espacios de acceso y visita. Hemos seleccionado diez obras incontestables de la extensísima colección del museo, situadas en distintos puntos de las tres plantas y galerías adyacentes del edificio en orden de exposición para facilitar la contemplación de las mismas..."
Sus extensas colecciones son el resultado de un doble esfuerzo histórico. Al coleccionismo desarrollado por la monarquía francesa a lo largo de varios siglos, se sumó el esfuerzo de los hombres de la Ilustración, la labor desamortizadora de la Revolución francesa, las victorias militares durante las guerras napoléonicas, y las campañas arqueológicas y compras impulsadas durante todo el siglo XIX. La apertura del Louvre en 1793 significó, dentro de la historia de los museos, el traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes (monarquía, aristocracia e Iglesia) a galerías de propiedad pública para disfrute del conjunto de la sociedad. Por ello el Louvre constituyó el precedente de todos los grandes museos nacionales, y de hecho fue el modelo para muchos de ellos. Es el museo de arte más visitado del mundo, muy famoso por sus obras maestras, especialmente La Gioconda de Leonardo da Vinci. El Louvre es uno de los museos más grandes del mundo. https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_del_Louvre
Antigüedades orientales
Antigüedades egipcias
Antigüedades griegas
Antigüedades etruscas
Antigüedades romanas
Artes del Islam
Esculturas
Objetos de arte
Pinturas
Artes gráficas
N.º de obras
35 000 en exposición, 445 000 en total (140 000 obras gráficas)
Con más de ocho millones de visitantes al año, es uno de los grandes museos del mundo. Museo del Louvre
Código de Hammurabi. Mesopotamia (1750 a.C.)
En esta piedra basáltica negra de dos metros y medio de altura se halla escrito el documento legal conocido más antiguo del mundo. Planta baja, sala 3.
Gtres
Toro alado. Imperio Asirio (721-725 a. C.)
Esta colosal figura formaba parte del palacio del rey Sargón II de Jorsabad. Estos toros alados con cabeza humana reciben el nombre de «lamassu». Planta baja, sala 4.
Gtres
Venus de Milo. Grecia (110 a. C.)
Sus más de dos metros de altura hacen que esta delicada figura de la diosa del Amor sea espectacular. A ello se añade la perfección de sus proporciones y la serenidad de sus formas que encarnan el ideal clásico de belleza. Planta baja, sala 16.
Escriba Sentado. (Egipto 2600-2350 a.C.)
Es una de las estatuas más representativas de la escultura del Imperio Antiguo de Egipto y una de las más famosas y mejor conservadas. Está realizada con piedra caliza, cristal de roca, magnesita y cobre. Planta primera, sala 22.
Gtres
Victoria de Samotracia. Grecia (190 a. C.)
Esta majestuosa representación de la diosa Niké es una de las obras cumbres del museo, su nombre se debe a que fue hallada en la región griega de Samaotracia en 1863; tiene una altura de 245 cm y se elaboró en mármol. Hasta el 15 de junio de 2015 se puede contemplar la exposición «La Victoria de Samotracia, descubrir una obra de arte» en el mismo Museo del Louvre. Descansillo de la escalera Daru.
Gtres
La Gioconda. Leonardo da Vinci (1452-1519)
Pintado por uno de los más grandes artistas de todos los tiempos entre los años1503-1505, es sin duda la obra más famosa del Louvre. Se trata del retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, cuya enigmática sonrisa se ha convertido un icono artístico. Planta primera, Sala 6.
Gtres
Bodas de Canaa. El Veronés, Paolo Caliglari (1528-1588)
Esta personal recreación del relato bíblico procede del refectorio de los benedictinos de la veneciana iglesia de San Giorgio Maggiore. Se trata de un óleo monumental (677x994 cm). Planta primera, sala 12
Gtres
La Encajera. Jan Vermeer (1632-1675)
Pintura emblemática del maestro holandés, destaca el tratamiento de la luz y la perfección en los detalles. De Vermeer también está expuesto en el Louvre El astrónomo y ambos muestran la calidez de los interiores burgueses del siglo XVII. Planta segunda. Sala 38.
Gtres
Sala Rubens. Pedro Pablo Rubens (1577-1640)
Un total de veinticuatro óleos de gran tamaño cubren las paredes de la sala 18 de la segunda planta, todos ellos pintados entre 1622 y 1625 para decorar la Galería Médicis. Planta segunda. Sala 18
Gtres
Baño turco. Jean Dominique Ingres (1780-1867)
Esta bellísima pintura se inspiró en las cartas que Lady Montague envió a Ingres contando su estancia en Estambul donde visitó un baño turco. Su composición pintura es perfecta y es considerada una de las obras precursoras de la pintura moderna. Planta segunda, sala 60.
Gtres
13 de abril de 2015
El Museo del Louvre, diez obras que no te puedes perder
La mirada exhaustiva a uno de los grandes museos del mundo requeriría tiempo, paciencia y un gran amor por el arte. Repleto de joyas, resultadifícil hacer una selección entre este fondo artístico excepcional por eso hemos buscado diez obras clave en la Historia del Arte queayudan a tener un primer contacto con el colosal museo.
Los orígenes del Louvre se remontan a finales del siglo XVIII y hoy se ha convertido en uno de los más visitados del mundo con cerca de 8 millones de entradas. Sus dimensiones son excepcionales, 60.000 metros cuadrados en los que se exponen miles de obras fundamentales. En 1995 se llevó a cabo la última gran reforma del Louvre que incorporó la hoy emblemática pirámide de cristal de 21 metros de altura (del arquitecto Ieoh Ming Pei) y redistribuyó los espacios de acceso y visita. Hemos seleccionado diez obras incontestables de la extensísima colección del museo, situadas en distintos puntos de las tres plantas y galerías adyacentes del edificio en orden de exposición para facilitar la contemplación de las mismas.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el genial artista Leonardo Da Vinci, cuando pintó su obra maestra : La Gioconda, nunca se desprendió de ella, incluso cuando fue a Francia, se fue con ella al hombro, la pintura está rodeada de misterios, aún nunca descifrados, todos los expertos expresan que la mirada y sonrisa tan enigmática de La Gioconda dice un mensaje que nadie entiende; en lo que todos están de acuerdo que La Gioconda es un ícono universal de la historia del arte, que lamentablemente ha tenido muchas copias, hay algunos que opinan que de los talleres del Leonardo Da Vinci, salieron otras copias.
National Geographic .- dice : "La Mona Lisa, una de las obras más célebres de la historia del arte, ha estado siempre rodeada de un aura de misterio. Existen diversas fuentes de la época que hablan sobre la existencia de una obra que Da Vinci estaba creando, sin embargo las referencias que dan no coinciden y dejan abierta la posibilidad de que no solo hubiera una, por lo cual sería posible que no se sepa cuál es la original..."
National Geographic .- añade: "De todos modos, ya en el mismo momento en que Leonardo Da Vinci pintaba su Mona Lisa, la obra se hizo muy popular, especialmente entre los pintores del momento. Alguno de ellos, como Rafael, realizó una de las copias más conocidas, y también hizo lo propio uno de sus discípulos. Pero tras esta fama temprana, su popularidad decayó durante los siglos XVII, XVIII y XIX, hasta que, después de sufrir un sonado robo en 1911 se convirtió en un auténtico icono popular.
Debido al misterio que envuelve a la sonrisa más célebre del arte, las copias que se han encontrado a lo largo de la historia trazan un camino que nos acerca a la verdad del original. Las otras Mona Lisa ofrecen las pistas más fiables para desvelar el misterio de La Gioconda.
A lo largo de la historia de este icono universal de la historia del arte se han realizado numerosas copias que aportan todavía más información sobre el original de Da Vinci
Técnica innovadora en la pintura original
Leonardousó la innovadora técnica delsfumatopara pintar el famoso retrato. La expectación, pero también las incógnitas han acompañado a este cuadro único desde su creación. Arriba, la tabla y el marco colgados en elLouvre.
FOTO: Scala, Firenze
COPIAS DE LA GIOCONDA
Mona Lisa de Isleworth
Copia de la Gioconda que algunos afirman es una primera versión del cuadro hecha por el propio Da Vinci.
FOTO: Fine Art Images / Album
La Monna Vanna
Dibujo de una Gioconda desnuda, salido del taller de Leonardo. Algunos expertos creen que la obra fue pintada por el artista como boceto de lo que terminaría siendo la Mona Lisa, otros opinan que podría ser un retrato pintado por uno de sus discípulos.
FOTO: G. Blot / RMN-Grand Palais
La Mona Lisa del Prado
También salida del taller de Da Vinci, se trata de la réplica más temprana conservada del cuadro. De hecho, se cree que la realizó un destacado discípulo de Da Vinci, tal vez Francesco Melzi o Salaì, al mismo tiempo que el original y con la misma técnica usada por su maestro.
FOTO: Joseph Martin / Album
La Gioconda de Rafael
Busto realizado por Rafael en 1504 tras ver La Gioconda. Conservado asimismo en el Louvre, parece que sirvió de base a su retrato de Maddalena Doni, fechado hacia 1506 y que presenta una gran conexión con La Gioconda en cuanto a pose y composición.
FOTO: M. Bellot / RMN-Grand Palais
Redacción
28 de julio de 2018
Las otras Mona Lisa, copias de la Gioconda
Parece que Da Vinci ya sabía que La Gioconda iba a convertirse en un icono universal, pues mientras estaba pintando su obra más conocida nunca se desprendió de ella. Ni tampoco cuando la hubo terminado.
La Mona Lisa, una de las obras más célebres de la historia del arte, ha estado siempre rodeada de un aura de misterio. Existen diversas fuentes de la época que hablan sobre la existencia de una obra que Da Vinci estaba creando, sin embargo las referencias que dan no coinciden y dejan abierta la posibilidad de que no solo hubiera una, por lo cual sería posible que no se sepa cuál es la original.
De todos modos, ya en el mismo momento en que Leonardo Da Vinci pintaba su Mona Lisa, la obra se hizo muy popular, especialmente entre los pintores del momento. Alguno de ellos, como Rafael, realizó una de las copias más conocidas, y también hizo lo propio uno de sus discípulos. Pero tras esta fama temprana, su popularidad decayó durante los siglos XVII, XVIII y XIX, hasta que, después de sufrir un sonado robo en 1911 se convirtió en un auténtico icono popular.
Debido al misterio que envuelve a la sonrisa más célebre del arte, las copias que se han encontrado a lo largo de la historia trazan un camino que nos acerca a la verdad del original. Las otras Mona Lisa ofrecen las pistas más fiables para desvelar el misterio de La Gioconda.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., realmente nunca se sabría la verdad, sobre la modelo que le sirvió a Leonardo Da Vinci, para pintar su obra maestra La Gioconda, se ha tejido miles de especulaciones, algunas tan disparatas como el mismo artista se auto retrató como si fuese un travesti, tal vez la versión más aceptada es que lo hizo por encargo de mercader llamado Francesco de Giocondo, quien le pidió al artista que retrata a su esposa Lisa Gherardini; hay dos coincidencias : "Lisa" que sería la Mona Lisa, y "Giocondo" que sería La Gioconda.
También hay otra versión, que el retrato se pintó por encargo de Juliano de Médicis, de una de sus amantes, incluso hay copias, una de ellas en el Museo del Prado de Madrid; y otra en manos de un consorcio privado constituido bajo el nombre de Mona Lisa Foundation y con sede en Zúrich. Pero ambas las conocen como "Mona Lisa".
National Geographic .- dice : " En cualquier caso la obra fue descrita por Giorgio Vassari, así: Con todo, el mejor testimonio del impacto que causó la Mona Lisa entre los pintores del Renacimiento se encuentra en las Vidas de Giorgio Vasari, publicadas en 1550. Vasari, que también era un pintor destacado, se refirió así a la célebre pintura de Leonardo: "Todo aquel que quisiera ver en qué medida puede el arte imitar a la Naturaleza lo podría comprender en su cabeza [de La Gioconda], porque en ella se habían representado todos los detalles que se pueden pintar con sutileza. Los ojos tenían ese brillo y ese lustre que se pueden ver en los reales, y a su alrededor había esos rosáceos lívidos y los pelos que no se pueden realizar sin una gran sutileza. [...]. La nariz, con todas esas aperturas rosáceas y tiernas, parecía de verdad. La boca, con toda la extensión de su hendidura unida por el rojo de los labios y lo encarnado del rostro, no parecía color sino carne real. En la fontanela de la garganta, si se miraba con atención, se veía latir el pulso. Y en verdad se puede decir que fue pintada de una forma que hace estremecerse y atemoriza a cualquier artista valioso".
Aunque la pintó por encargo, Leonardo da Vinci nunca se desprendió de su Gioconda. A menos que realizara más de una, como algunos historiadores han sugerido recientemente
Técnica innovadora
Leonardo usó la innovadora técnica del sfumato para pintar el famoso retrato. La expectación, pero también las incógnitas han acompañado a este cuadro único desde su creación. Arriba, la tabla y el marco colgados en el Louvre.
FOTO: Scala, Firenze
Una nueva localización
Desde 2005, La Gioconda cuelga del muro erigido especialmente para ella en la sala de La Gioconda (Salle des États), dedicada a la pintura italiana. Es indudable que la fama que poseía el retrato ya en el siglo XVI no es casual. La calidad de la obra radicaba, en palabras de Vasari, en su verismo, en su proximidad a la realidad y en su carácter mimético.
FOTO: F. Bohbot / RMN-Grand Palais
El maestro trabaja
En sus biografías de los más célebres artistas del Renacimiento, Giorgio Vasari colma de elogios a La Gioconda. Además explica, de forma muy literaria, cómo Leonardo da Vinci consiguió esbozar la mítica sonrisa de su obra en la modelo: "Por encargo de Francesco del Giocondo, Leonardo emprendió el retrato de Mona Lisa, su mujer [...]. Mona Lisa era muy hermosa; mientras la retrataba, tenía gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre, para rehuir esa melancolía que se suele dar en la pintura de retratos. Tenía un gesto tan agradable que resultaba, al verlo, algo más divino que humano, y se consideraba una obra maravillosa por no ser distinta a la realidad".
FOTO: Bridgeman / ACI
El artista anciano
Leonardo realizó este dibujo, considerado un autorretrato del artista, en su época en Milán, hacia 1512. Se conserva en la Biblioteca Real de Turín. Aproximadamente 10 años antes, hacia 1503, Leonardo comenzó el retrato de una dama florentina: Lisa Gherardini, esposa del mercader Francesco del Giocondo.
FOTO: AKG / Album
La capital del Quattrocento
Florencia fue la cuna del Renacimiento, nacido de la mano de artistas como Leonardo o Brunelleschi, autor de la cúpula de Santa María del Fiore, en la imagen. A pesar de que la mayor parte de la catedral florentina es gótica, cuando Brunelleschi empezó a trabajar en la cúpula 124 años más tarde el arte gótico había sido superado por el Renacimiento.
FOTO: Pietro Canali / Fototeca 9x12
Grietas del tiempo
Medio millón de craquelures, pequeñas grietas en la pintura, surcan el rostro de Mona Lisa. Sus colores se han oscurecido con el paso del tiempo y la aplicación de sucesivas capas de barniz.
FOTO: M. Urtado / RMN-Grand Palais
Residencia francesa
Leonardo da Vinci pasó los tres últimos años de su vida en el castillo de Clos Lucé muy cerca de la residencia real de Amboise. Cuando entró al servicio de Francisco I de Francia llevó con él el retrato de la Mona Lisa, que fue adquirido por el monarca francés en 1518, pasando a formar parte de las colecciones reales francesas.
FOTO: B. Jannsen / Alamy / ACI
Isabel de Este. Dibujo realizado por Leonardo Da Vinci hacia 1500. Museo del Louvre, París.
¿Y si no era Lisa Gherardini?
A lo largo de los siglos, muchos autores han propuesto múltiples identidades para la mujer retratada por Da Vinci. Algunos estudiosos han llegado a ver a la madre del artista o a un hombre travestido –tal vez él mismo– detrás de la sonrisa más famosa de la historia de la pintura. Según estas hipótesis, alentadas por el análisis que Sigmund Freud hizo de Leonardo y su obra, el artista sublimaría su sexualidad a través del arte, y ésta sería la razón por la que mantuvo el cuadro con él casi hasta su muerte. Siguiendo el relato de Antonio de Beatis, que aseguraba que se trataba del retrato de una mujer florentina encargado por Juliano de Médicis, se ha buscado a una amante del noble, de origen aristocrático: Constanza d’Avalos, Isabel de Este, Caterina Sforza o Isabel de Aragón, entre otras. Sin embargo, ninguna de ellas era florentina y su condición social hace difícil que permanecieran en el anonimato.
FOTO: Fine Art Images / Album
El copista trabaja
Las copias de La Gioconda han contribuido a aumentar su fama. Pero lo que disparó la fama de La Gioconda fue justamente ese robo, resuelto con el retorno triunfal de la obra al Louvre en 1914. La Mona Lisa se convirtió entonces en un auténtico icono popular. En la imagen, Louis Berou copia el cuadro en el salón Carré, en 1909.
FOTO: F. Vizzavona / RMN-Grand Palais
Reflectografia, imagen de La Gioconda del Prado obtenida por infrarrojos
La gemela de La Gioconda en el Prado
La Mona Lisa del Prado aparece en los inventarios reales desde el siglo XVII y forma parte de los fondos del museo desde su inauguración, en 1819. Hasta 2012, se creía que era una más de las versiones del cuadro de Leonardo da Vinci. Pero ese año se dieron a conocer las conclusiones de los análisis realizados durante la restauración de la obra, que duró dos años. Se descubrió que el fondo negro que deslucía la tabla era un añadido posterior a 1750 y debajo se conservaba un paisaje idéntico del original, aunque inacabado. Ambos óleos presentan las mismas dimensiones de la figura e idénticas correcciones. Todo ello permitió concluir que la Mona Lisa de la pinacoteca madrileña es la réplica más temprana conservada del cuadro. De hecho, se cree que la realizó un destacado discípulo de Da Vinci, tal vez Francesco Melzi o Salaì, al mismo tiempo que el original y con la misma técnica usada por su maestro.
FOTO: Museo del Prado
Jesús F. Pascual Molina
19 de junio de 2018
Mona Lisa, los enigmas de la obra maestra de Leonardo da Vinci
El Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo cuelga –custodiado bajo fuertes medidas de seguridad– en la sala 6 de la primera planta del ala Denon del parisino Museo del Louvre. Más conocido como Mona Lisa o La Gioconda, el óleo sobre tabla, de 77 por 53 centímetros de mano de Leonardo da Vinci, es difícil de observar, rodeado como siempre está por una multitud de turistas que, cámara en mano, atestan el espacio en busca de una instantánea de este icono de la historia del arte.
La expectación, pero también las incógnitas, han acompañado a este cuadro único desde su creación. Hoy sabemos que hacia 1503 Leonardo comenzó el retrato de una dama florentina: Lisa Gherardini, esposa del mercader Francesco del Giocondo, que pudo encargar el cuadro con motivo del traslado de la familia a su nueva vivienda, o bien tras el alumbramiento de su segundo hijo, en 1502. En 2005 se dieron a conocer unas notas del florentino Agostino Vespucci en el margen de una obra de Cicerón conservada en la biblioteca de la Universidad de Heidelberg, fechadas en octubre de 1503. Además de criticar a Leonardo por dejar las obras sin terminar, Vespucci indicaba que el pintor se encontraba en esa fecha realizando un retrato "del busto de Lisa del Giocondo", con lo que parece zanjarse el tema de la identidad de la mujer representada en el óleo del Louvre, fruto de debate durante siglos. A pesar de ello, son muchos los que han querido –y siguen queriendo– ver en la tabla mil y una identidades, sin descartar incluso un autorretrato del propio artista travestido.
Una obra estremecedora
La fama de la obra se propagó rápidamente a través de quienes pudieron verla en su taller. Así lo atestiguan las copias que se hicieron pronto de la pintura, empezando por el dibujo que realizó Rafael hacia 1504, conservado asimismo en el Louvre, y que parece que sirvió de base a su retrato de Maddalena Doni, fechado hacia 1506 y que presenta una gran conexión con La Gioconda en cuanto a pose y composición.
Según Vasari, "todo aquel que quisiera ver en qué medida puede el arte imitar a la Naturaleza lo podría comprender en la cabeza de La Gioconda"
Con todo, el mejor testimonio del impacto que causó la Mona Lisa entre los pintores del Renacimiento se encuentra en las Vidas de Giorgio Vasari, publicadas en 1550. Vasari, que también era un pintor destacado, se refirió así a la célebre pintura de Leonardo: "Todo aquel que quisiera ver en qué medida puede el arte imitar a la Naturaleza lo podría comprender en su cabeza [de La Gioconda], porque en ella se habían representado todos los detalles que se pueden pintar con sutileza. Los ojos tenían ese brillo y ese lustre que se pueden ver en los reales, y a su alrededor había esos rosáceos lívidos y los pelos que no se pueden realizar sin una gran sutileza. [...]. La nariz, con todas esas aperturas rosáceas y tiernas, parecía de verdad. La boca, con toda la extensión de su hendidura unida por el rojo de los labios y lo encarnado del rostro, no parecía color sino carne real. En la fontanela de la garganta, si se miraba con atención, se veía latir el pulso. Y en verdad se puede decir que fue pintada de una forma que hace estremecerse y atemoriza a cualquier artista valioso".
Es indudable que la fama que poseía el retrato ya en el siglo XVI no es casual. La calidad de la obra radicaba, en palabras de Vasari, en su verismo, en su proximidad a la realidad y en su carácter mimético. Con esa viveza de la figura tiene mucho que ver la técnica empleada por el maestro, basada en el sfumato que, reduciendo el peso del dibujo, difumina los contornos, funde las sombras y genera una apariencia de objetos poco definidos, casi borrosos, fruto del aire que existe entre el observador y el observado. En palabras del propio Leonardo: "El mucho aire impide la evidencia de la forma de esos objetos y, en consecuencia, sus más menudos detalles resultan imperceptibles e irreconocibles". Asimismo, el retrato realizado por Da Vinci se esfuerza por trascender el aspecto físico de la modelo, para adentrarse en su psicología, y mostrar cualidades y hasta virtudes. ¿Acaso el nombre popular del cuadro –La Gioconda– tenga que ver con el adjetivo italiano giocondo que significa alegre, jocoso, feliz?
¿Dos ‘Mona Lisa’?
Leonardo mantuvo siempre la pintura entre sus posesiones. Cuando entró al servicio de Francisco I de Francia llevó con él el retrato, que fue adquirido por el monarca francés en 1518, pasando a formar parte de las colecciones reales francesas. En 1797 se integró en los fondos del recién creado Museo del Louvre, si bien en 1800 Napoléon ordenó que la obra se instalara en sus aposentos en el palacio de las Tullerías, donde permaneció hasta su regreso a la pinacoteca en 1804.
Sin embargo, cabe preguntarse si el original del Louvre corresponde a la obra descrita por Vasari. En 1517, el cardenal Luis de Aragón y su secretario, Antonio de Beatis, pudieron observar el cuadro en la residencia francesa de Leonardo, junto al castillo real de Amboise. Allí, según De Beatis, el propio pintor les indicó que se trataba del retrato "de una cierta dama florentina", encargado por Juliano de Médicis, por lo que la representada sería una de sus amantes. Esto plantea que o bien Vespucci y Vasari están equivocados, o que podemos estar hablando de más de un retrato.
De hecho, el teórico Giovanni Paolo Lomazzo, en una obra dedicada a las artes publicada en 1584, habla de dos obras diferentes, identificadas como La Gioconda y Mona Lisa, respectivamente. Si bien esto puede deberse a un error, no ha dejado de intrigar a los estudiosos. Además, en su descripción, Vasari llama la atención sobre las cejas y pestañas de la retratada –"en las cejas se apreciaba el modo en que los pelos salen de la carne, más o menos abundantes y, girados según los poros de la carne, no podían ser más reales"–, detalles ausentes en la obra del Louvre. Quizá las experimentaciones que acostumbraba a hacer Leonardo pudieron acabar con la desaparición de algunas de las veladuras que componen la pintura. O puede que no se trate de la misma obra.
‘La Gioconda’ original
La Mona Lisa del Museo del Prado supone una importante pieza en el puzle de la obra maestra de Da Vinci. No sólo se trata de la copia más antigua conocida hasta el momento del cuadro –realizada por uno de sus alumnos al mismo tiempo que el original–, sino que presenta unas similitudes técnicas con la pintura del florentino realmente singulares, hasta el punto que fue considerada hasta la segunda mitad del siglo XIX de mano del maestro. Su paisaje inacabado y la presencia de cejas y pestañas inducen a pensar que tal vez éste fuera el cuadro descrito por Vasari, quien difícilmente podía haber visto la obra actualmente expuesta en el Louvre, puesto que Leonardo se la llevó consigo a Francia en 1516, cuando Vasari tenía cinco años. Entonces ¿entregó tal vez a Giocondo una obra terminada por un discípulo, o por el contrario no culminó el encargo? ¿Se trataba de retratos de dos mujeres distintas? ¿El que el cardenal de Aragón vio en Francia representaba a una amante de Juliano de Médicis?
Por si fuera poco, para otros la obra que describe Vasari en 1550 sería la denominada Mona Lisa de Isleworth o Mona Lisa temprana, una pintura de dimensiones algo mayores que la del Louvre y pintada sobre lienzo; actualmente se encuentra en manos de un consorcio privado constituido bajo el nombre de Mona Lisa Foundation y con sede en Zúrich. Ésta sería, por tanto, la "auténtica" Gioconda, mientras que la conservada en el Museo del Louvre sería una obra posterior. Esa mujer, con el paisaje inacabado detrás, más joven que la de los cuadros de París y Madrid, sería Lisa del Giocondo, mientras que para las otras pinturas se barajan múltiples identidades, incluyendo a la madre del propio Leonardo Da Vinci.
Del olvido a icono
Comoquiera que sea, durante los siglos XVII y XVIII la fama de la obra fue languideciendo, y en el XIX la Mona Lisa no era probablemente el cuadro más popular del Museo del Louvre. No colgaba en un sitio especial como en la actualidad, sino junto a otras obras de escuela europea. Los medios de reproducción mecánica no conseguían, tal vez por la técnica del sfumato utilizada por Leonardo, captar la pintura en todo su esplendor.
El terreno estaba abonado para la "Lisamanía" que se desató a mediados de siglo entre los literatos del Romanticismo
Aun así, era una obra conocida en el círculo de artistas e intelectuales y muchos autores seguían homenajeándola en sus composiciones, como Mujer con perla de Corot (1868). El terreno estaba abonado para la "Lisamanía" que se desató a mediados de siglo entre los literatos del Romanticismo, que contribuyeron a crear la imagen de Mona Lisa como una femme fatale, de atracción casi mágica, impasible, "la bella esfinge que sonríe misteriosamente", según Téophile Gautier. Hasta el punto de que cuando la obra fue robada del Louvre en 1911 los investigadores creyeron que el ladrón era un enajenado que se había enamorado de la representada.
Con todo, lo que disparó la fama de La Gioconda fue justamente ese robo, resuelto con el retorno triunfal de la obra al Louvre en 1914. La Mona Lisa se convirtió entonces en un auténtico icono popular, reproducido hasta la saciedad, cuya fama aún perdura, incluso entre los artistas. Porque ¿quién no ha revisitado La Gioconda? No sólo los maestros antiguos han imitado y homenajeado el cuadro, también los contemporáneos –Léger, Duchamp, Warhol, Dalí, Botero, Banksy…– han querido confrontarse con este icono de la cultura occidental.
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