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domingo, 12 de enero de 2014

ESO : ESO Science Release eso1401es - ALMA detecta supernova que actúa como fábrica de polvo cósmico



En esta imagen podemos apreciar el remanente de la supernova 1987A a través de haces de luz de diferentes longitudes de onda. Los datos entregados por ALMA (en rojo) muestran polvo cósmico recién formado en el centro del remanente. Mientras que la información obtenida por Hubble (en verde) y Chandra (en azul) muestra la onda de choque en expansión.
Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)/A. Angelich. Visible light image: the NASA/ESA Hubble Space Telescope. X-Ray image: The NASA Chandra X-Ray Observatory

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Nuevas e impactantes observaciones realizadas con el telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) captan, por primera vez, los restos de una supernova reciente en presencia de grandes cantidades de polvo cósmico formado hace poco tiempo atrás. Si una cantidad suficiente de este polvo lograra realizar la peligrosa transición hacia el espacio interestelar, podría explicar cómo muchas galaxias adquirieron su aspecto oscuro y polvoriento.
Las galaxias pueden contener enormes cantidades de polvo [1] y se cree que las supernovas son una de sus principales fuentes de producción, especialmente en el Universo primitivo. Pero la evidencia directa que demuestra la verdadera capacidad que tienen las supernovas de generar polvo ha sido muy escasa hasta el momento, y no da respuesta a los grandes volúmenes de polvo detectados en galaxias jóvenes y distantes. Sin embargo, observaciones realizadas con ALMA están cambiando este escenario.
"Hemos encontrado una masa de polvo de enormes proporciones concentrada en la parte central del material eyectado de una supernova relativamente joven y cercana", dijo Remy Indebetouw, astrónomo del Observatorio Radioastronómico Nacional de los Estados Unidos (NRAO) y de la Universidad de Virginia, ambos localizados en Charlottesville, Estados Unidos. "Esta es la primera vez que realmente hemos logrado obtener imágenes del lugar en donde se formó el polvo, lo que es de gran importancia para comprender la evolución de las galaxias".
Un equipo internacional de astrónomos usó ALMA para observar los brillantes remanentes de la Supernova 1987A [2], ubicada en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia enana que orbita la Vía Láctea a unos 160.000 años luz de la Tierra. La SN 1987A es la explosión más cercana alguna vez captada desde la observada por Johannes Kepler dentro de la Vía Láctea en 1604.
Los astrónomos predijeron que a medida que el gas se enfriara luego de la explosión, se formarían grandes cantidades de polvo una vez que los átomos de oxígeno, carbono y silicio se combinaran en las frías regiones centrales del remanente. No obstante, las primeras observaciones de la SN 1987A con telescopios infrarrojos, realizadas durante los primeros 500 días posteriores a la explosión, sólo detectaron una pequeña cantidad de polvo caliente.
Con la resolución y sensibilidad sin precedentes de ALMA, el equipo de investigación fue capaz de fotografiar el polvo frío, el que se encuentra en mayores proporciones y brilla intensamente en luz milimétrica y submilimétrica. Los astrónomos estiman que el remanente ahora contiene alrededor del 25 por ciento de la masa del Sol en polvo recién formado. Además, descubrieron que se habían generado importantes cantidades de monóxido de carbono y monóxido de silicio.
"La SN 1987A es un lugar especial, ya que no se ha mezclado con su entorno, es por esto que lo que observamos allí se generó allí", comenta Indebetouw. "Los nuevos resultados producidos por ALMA, los primeros de su clase, revelan un bloque conformado por el remanente de la supernova colmado de material que simplemente no existía hace unas décadas".
Sin embargo, las supernovas no solo pueden crear sino también destruir las partículas de polvo.
Cuando la onda expansiva de la explosión inicial se propagó hacia el espacio, produjo anillos brillantes de material, como se pudo apreciar en observaciones anteriores realizadas con el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ ESA. Después de colisionar con esta capa de gas, expulsada por la estrella progenitora, una gigante roja, al acercarse al final de su vida, una parte de esta poderosa explosión cambió de dirección, devolviéndose hacia el centro del remanente. "En algún momento, esta onda de choque que viene de regreso colisionará con estos abultados cúmulos de polvo recién formado", indica Indebetouw. "Es probable que en ese punto alguna fracción del polvo sea desintegrado. Es difícil predecir exactamente cuánto, tal vez sólo un poco, posiblemente la mitad o dos tercios". Si una buena parte subsiste y logra alcanzar el espacio interestelar, podría explicar la abundante cantidad de polvo que los astrónomos detectan en el Universo primitivo.
"Las primeras galaxias contienen enormes cantidades de polvo y este posee un rol fundamental en la evolución de las mismas", dijo Mikako Matsuura de la Escuela Universitaria de Londres, Reino Unido. "Hoy sabemos que el polvo se puede generar de varias maneras, pero en los inicios del Universo la mayor parte debe haber provenido de las supernovas. Por fin tenemos una evidencia clara que avala esa teoría".

Notas

[1] El polvo cósmico está compuesto por partículas de silicato y grafito — minerales muy abundantes también en la Tierra. El hollín producido por una vela es muy similar al polvo cósmico de grafito, aunque el tamaño de las partículas en el hollín supera en diez veces, o incluso más, las dimensiones de las partículas cósmicas de grafito de tamaño regular.
[2] La luz de esta supernova llegó a la Tierra en el año 1987, como lo indica su nombre.

Información adicional

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre Europa, Norteamérica y Asia del Este en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado en Europa por la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO), en Norteamérica por la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU. (NSF), en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia de Taiwán (NSC), y en Asia del Este por los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales (NINS) de Japón en cooperación con la Academia Sinica (AS) en Taiwán. La construcción y las operaciones de ALMA a nombre de Europa se encuentran a cargo de ESO, a nombre de Norteamérica son responsabilidad del Observatorio Radio Astronómico Nacional (NRAO), operado por Associated Universities, Inc. (AUI), y a nombre de Asia del Este corresponden al Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ). El Observatorio ALMA (Joint ALMA Observatory, JAO) tiene como labor la unificación del proyecto, y es el responsable de la dirección general y la gestión de la construcción, así como de la puesta en marcha y las operaciones del observatorio.
Esta investigación fue presentada en el artículo "Dust Production and Particle Acceleration in Supernova 1987A Revealed with ALMA", escrito por R. Indebetouw y colaboradores, que aparecerá en la publicación científica Astrophysical Journal Letters. El equipo está compuesto por R. Indebetouw (Observatorio Radioastronómico Nacional de los Estados Unidos (NRAO); Universidad de Virginia, Charlottesville, Estados Unidos), M. Matsuura (Escuela Universitaria de Londres (UCL), Reino Unido); E. Dwek (Centro de vuelo espacial Goddard de la NASA, Greenbelt,, Estados Unidos); G. Zanardo (International Centre for Radio Astronomy Research, University of Western Australia, Crawley, Australia [ICRAR]), M.J. Barlow (UCL), M. Baes (Sterrenkundig Obst Gent, Gent, Bélgica), P. Bouchet (CEA-Saclay, Gif-sur-Yvette, Francia), D.N. Burrows (Universidad Estatal de Pensilvania, University Park, Estados Unidos), R. Chevalier (Universidad de Virginia, Charlottesville, Estados Unidos), G.C. Clayton (Universidad Estatal de Luisiana, Baton Rouge,Estados Unidos), C. Fransson (Universidad de Estocolmo, Suecia), B. Gaensler (Australian Research Council Centre of Excellence for All-sky Astrophysics [CAASTRO]; Sydney Institute for Astronomy, Universidad de Sídney, Australia), R. Kirshner (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Cambridge, Estados Unidos), M.Lakicevic (Lennard-Jones Laboratories, Keele University, Reino Unido), K.S. Long (Space Telescope Science Institute, Baltimore, Estados Unidos [STScI]), P. Lundqvist (Universidad de Estocolmo, Suecia), I. Martí-Vidal (Universidad Tecnológica Chalmers, Observatorio Espacial de Onsala, Onsala, Suecia), J. Marcaide (Universidad de Valencia, Burjassot, España), R. McCray (Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos), M. Meixner (STScI; Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Estados Unidos), C.-Y. Ng (Universidad de Hong Kong, Hong Kong), S. Park (Universidad de Texas en Arlington, Arlington, Estados Unidos), G. Sonneborn (STScI), L. Staveley-Smith (ICRAR; CAASTRO), C. Vlahakis (Observatorio ALMA / Observatorio Europeo Austral, Santiago, Chile) y J. van Loon (Lennard-Jones Laboratories, Keele University, Reino Unido).
ESO es la organización astronómica intergubernamental más importante en Europa y el observatorio astronómico en tierra más productivo en el mundo. Cuenta con el respaldo de 15 países: Austria, Bélgica, Brasil, República Checa, Dinamarca, Francia, Finlandia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido. ESO lleva a cabo un ambicioso programa enfocado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones para la observación astronómica desde tierra, permitiendo así a los astrónomos realizar importantes descubrimientos científicos. ESO también juega un papel fundamental a la hora de promover y organizar la cooperación para la investigación en el campo de la astronomía. La organización dirige en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope (VLT), el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. El telescopio VISTA, que funciona en longitudes de onda infrarrojas, es el telescopio de rastreo más grande a nivel mundial y, por su parte, el VLT Survey Telescope (VST) es el telescopio de mayor tamaño diseñado para rastrear de manera exclusiva los cielos en luz visible. ESO es el socio Europeo de un revolucionario telescopio llamado ALMA, el proyecto astronómico de mayor envergadura en la actualidad. ESO se encuentra en proceso de planificación del European Extremely Large optical/near-infrared Telescope, el E-ELT, de 39 metros de diámetro, el que se transformará en "el ojo más grande del mundo para observar el cielo".

Enlaces

Contactos

Remy Indebetouw
National Radio Astronomy Observatory (NRAO) and the University of Virginia
Charlottesville, USA
Tlf.: +1 434 924 4895/+1 434 244 6883
Correo electrónico: remy@virginia.edu
Mikako Matsuura
University College London
London, United Kingdom
Tlf.: +44 (0)20 7679 4348
Correo electrónico: mikako.matsuura@ucl.ac.uk
Richard Hook
ESO, Public Information Officer
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6655
Móvil: +49 151 1537 3591
Correo electrónico: rhook@eso.org
Charles E. Blue
National Radio Astronomy Observatory, Public Information Officer
Charlottesville, USA
Tlf.: +1 434 296 0314
Correo electrónico: cblue@nrao.edu
Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1401.

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Composición de la Supernova 1987A
Composición de la Supernova 1987A
Ilustración artística de la Supernova 1987A
Ilustración artística de la Supernova 1987A
Retrato de una espectacular cuna estelar
Retrato de una espectacular cuna estelar

Ver también


Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 29 de noviembre de 2013

ESO : Un ardiente espectáculo de estrellas naciendo y muriendo






La Gran Nube de Magallanes es una de las galaxias más cercanas a la nuestra. Explotando las capacidades del VLT (Very Large Telescope) de ESO, los astrónomos han explorado una de sus regiones menos conocidas. En esta nueva imagen podemos ver nubes de gas y polvo en la que nacen nuevas estrellas calientes, esculpiendo su entorno con extrañas formas. Pero la imagen también muestra los efectos de la muerte estelar — filamentos creados por una explosión de supernova.
Situada a tan solo unos 160.000 años luz de nosotros (eso1311) en la constelación de Dorado (El Pez Espada), la Gran Nube de Magallanes es una de nuestras vecinas galácticas más cercanas. Se encuentra formando nuevas estrellas de manera activa en regiones tan brillantes que algunas incluso pueden verse desde la Tierra a simple vista, como la Nebulosa Tarántula (eso1033). Esta nueva imagen, obtenida con el VLT (Very Large Telescope) de ESO, en el Observatorio Paranal (Chile), explora un área llamada NGC 2035 (a la derecha), apodada a veces como la Nebulosa de Cabeza de Dragón.
NGC 2035 es una región HII, o nebulosa de emisión, consistente en nubes de gas que brillan debido a la energética radiación que emana de las estrellas jóvenes. Esta radiación arranca electrones de los átomos de gas que, finalmente, se recombinan con otros átomos y emiten luz. Mezclados con el gas vemos oscuros grumos de polvo que, más que emitir luz, la absorben, creando sinuosos caminos y oscuras formas en la nebulosa.
Las formas filamentosas a la izquierda de la imagen no son el resultado del nacimiento de estrellas, sino más bien de su muerte. Fueron creadas por uno de los eventos más violentos que pueden darse en el universo: una explosión de supernova [1]. Estas explosiones son tan brillantes que, a menudo, durante un corto periodo de tiempo, iluminan toda la galaxia que las aloja antes de debilitarse y hacerse menos visibles durante semanas o meses (ver también eso1315 y potw1323a).
Mirando esta imagen puede parecer difícil hacernos una idea del verdadero tamaño de estas nubes — tienen un tamaño de varios cientos de años luz. Y no están en nuestra galaxia, sino mucho más allá. La Gran Nube de Magallanes es enorme, pero comparada con nuestra galaxia es muy modesta en cuanto a su extensión, alcanzando tan solo 14.000 años luz — unas diez veces más pequeña que la Vía Láctea.
Esta imagen fue obtenida utilizando el instrumento FOcal Reducer and low dispersion Spectrograph instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, que se encuentra en el Observatorio Paranal, en Chile, como parte del programa Joyas Cósmicas de ESO [2].

Notas

[1] El remanente de una explosión de supernova que vemos en esta imagen se llama SNR 0536-67.6.
[2] Esta imagen procede del programa Joyas Cósmicas de ESO, una iniciativa de divulgación cuya intención es producir imágenes de objetos interesantes, llamativos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO con finalidades educativas y divulgativas. El programa utiliza tiempo de observación que no puede usarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos son también útiles para fines científicos, y son puestos a disposición de los astrónomos a través del archivo científico de ESO.

Información adicional

ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. Actualmente ESO está planificando el European Extremely Large Telescope, E-ELT, el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Imagen de la región de formación estelar NGC 2035 obtenida con el VLT (Very Large Telescope) de ESO
Imagen de la región de formación estelar NGC 2035 obtenida con el VLT (Very Large Telescope) de ESO
La región de formación estelar NGC 2035 en la constelación de Dorado
La región de formación estelar NGC 2035 en la constelación de Dorado
Imagen de amplio campo de parte de la Gran Nube de Magallanes
Imagen de amplio campo de parte de la Gran Nube de Magallanes

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Acercándonos a la región de formación estelar NGC 2035
Acercándonos a la región de formación estelar NGC 2035

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J. Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 918131196
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es
Richard Hook
ESO Public Information Officer
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6655
Móvil: +49 151 1537 3591
Correo electrónico: rhook@eso.org
Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1348.

ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 8 de marzo de 2012

Astronomy: Hubble Views Grand Star-Forming Region

Hi My Friends: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., This massive, young stellar grouping, called R136, is only a few million years old and resides in the 30 Doradus Nebula, a turbulent star-birth region in the Large Magellanic Cloud, a satellite galaxy of the Milky Way. There is no known star-forming region in the Milky Way Galaxy as large or as prolific as 30 Doradus. Hubble Views Grand Star-Forming Region
This massive, young stellar grouping, called R136, is only a few million years old and resides in the 30 Doradus Nebula, a turbulent star-birth region in the Large Magellanic Cloud, a satellite galaxy of the Milky Way. There is no known star-forming region in the Milky Way Galaxy as large or as prolific as 30 Doradus.

Many of the diamond-like icy blue stars are among the most massive stars known. Several of them are 100 times more massive than our sun. These hefty stars are destined to pop off, like a string of firecrackers, as supernovas in a few million years.

The image, taken in ultraviolet, visible and red light by Hubble's Wide Field Camera 3, spans about 100 light-years. The nebula is close enough to Earth that Hubble can resolve individual stars, giving astronomers important information about the stars' birth and evolution.

The brilliant stars are carving deep cavities in the surrounding material by unleashing a torrent of ultraviolet light, and hurricane-force stellar winds (streams of charged particles), which are etching away the enveloping hydrogen gas cloud in which the stars were born. The image reveals a fantasy landscape of pillars, ridges, and valleys, as well as a dark region in the center that roughly looks like the outline of a holiday tree. Besides sculpting the gaseous terrain, the brilliant stars can also help create a successive generation of offspring. When the winds hit dense walls of gas, they create shocks, which may be generating a new wave of star birth.

These observations were taken Oct. 20-27, 2009. The blue color is light from the hottest, most massive stars; the green from the glow of oxygen; the red from fluorescing hydrogen.

Image Credit: NASA, ESA, and F. Paresce (INAF-IASF, Bologna, Italy), R. O'Connell (University of Virginia, Charlottesville), and the Wide Field Camera 3 Science Oversight Committee. NASA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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sábado, 9 de julio de 2011

ASTRONOMÍA: LAS EXPLOSIONES ESTELARES PODRÍAN EXPLICAR LA PRESENCIA DE POLVO EN EL UNIVERSO PRIMIGENIO

Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Agencia Espacial Europea -ESA- nos informa que : El Observatorio Espacial Herschel de la ESA ha descubierto que las supernovas pueden generar grandes cantidades de polvo interestelar. Junto con las nubes de gas, este polvo forma la materia prima de la que surgirán nuevas estrellas, planetas y en última instancia, la vida. Este descubrimiento puede ayudar a resolver uno de los mayores enigmas del Universo primigenio.
Aquí en la imagen observamos a la : La supernova 1987A vista por Herschel y por el Hubble

English Version:This mosaic shows the region surrounding the remnant of the famous supernova SN1987A as observed by Herschel (on the left) and the Hubble Space Telescope (on the right). SN1987A exploded 24 years ago in the Large Magellanic Cloud, one of the dwarf galaxies orbiting the Milky Way. At a distance of only 160,000 light years, this backyard supernova has become a 'local' laboratory for close-up studies of stellar demise. The remnant of SN1987A is visible, in the Herschel image, as a faint dot of light indicated by the white circle; the region enclosed within the circle is shown in greater detail in the Hubble image.
The detection of SN1987A with Herschel demonstrates that this object contains an amount of dust nearly equivalent to the mass of the Sun and roughly 1000 times larger than what was previously believed. At temperatures of 16–23 Kelvin, the newly discovered component is about 20 times colder than any dust detected in the past in this supernova remnant.
This result confirms that supernovae are able to produce significant quantities of dust over very short timescales and has profound implications on the understanding of how dust first formed in cosmic history. Credits: ESA/Herschel/PACS/SPIRE/NASA-JPL/Caltech/UCL/STScI and the Hubble Heritage Team (AURA/STScI/NASA/ESA)



Aquí en la imagen observamos la representación del Telscopio Herschel en órbita en el espacio.

English version:ESA’s Herschel infrared observatory has an unprecedented view on the cold universe, bridging the gap between what can be observed from the ground and earlier infrared space missions. Infrared radiation can penetrate the gas and dust clouds that hide objects from optical telescopes, looking deep into star-forming regions, galactic centres and planetary systems. Also cooler objects, such as tiny stars and molecular clouds, even galaxies enshrouded in dust that are barely emitting optical light, can be visible in the infrared. Credits: ESA - C. Carreau.
El observatorio espacial Herschel de la ESA ha descubierto que las supernovas pueden generar grandes cantidades de polvo interestelar. Junto con las nubes de gas, este polvo forma la materia prima de la que surgirán nuevas estrellas, planetas y en última instancia, la vida. Este descubrimiento puede ayudar a resolver uno de los mayores enigmas del Universo primigenio. Este descubrimiento fue realizado mientras Herschel estudiaba la radiación del polvo frío en la Gran Nube de Magallanes, una pequeña galaxia próxima a la Vía Láctea. El polvo frío emite radiación en la banda del infrarrojo lejano, lo que hace que Herschel, diseñado específicamente para estudiar esta banda de frecuencias, sea el satélite perfecto para detectar su presencia.
Herschel observó una fuente de radiación infrarroja en la supernova 1987A, una explosión estelar detectada por primera vez desde la Tierra en febrero de 1987, y la más cercana a nuestro planeta de los últimos 400 años.
Desde aquel momento, los astrónomos estudian cómo la onda expansiva de la supernova atraviesa su galaxia.
Las imágenes obtenidas por Herschel son las primeras observaciones claras de la SN1987A en el infrarrojo lejano. En ellas, se puede detectar la presencia de granos de polvo a unos -250°C, emitiendo 200 veces más energía que nuestro Sol.
“Los restos de la supernova son mucho más brillantes en el infrarrojo de lo que esperábamos”, comenta Mikako Matsuura, del University College de Londres, autor principal del artículo que presenta este descubrimiento.
Los astrónomos han sido capaces de estimar la cantidad de polvo a partir del brillo de los restos de la supernova. Sorprendentemente, el polvo resultó ser unas mil veces más abundante de lo que se pensaba que podría generar una explosión de estas características – lo suficiente como para dar lugar a unos 200 000 planetas del tamaño de la Tierra.

Comprender el origen del polvo interestelar es una cuestión clave en el estudio del Universo. Los átomos más pesados, tales como el carbono, el silicio, el oxígeno o el hierro, no se produjeron durante el Big Bang, por lo que su origen debe estar en algún fenómeno posterior.
Aunque estos átomos sólo constituyen una pequeña fracción de la masa del Universo y de nuestro Sistema Solar, son los principales componentes de los planetas rocosos como la Tierra y de la vida en sí: gran parte de los átomos de nuestro cuerpo fueron algún día polvo interestelar.
No obstante, todavía no se comprende con exactitud cómo se genera este polvo, especialmente en el Universo primigenio. Los resultados de las observaciones de Herschel podrían constituir una magnífica pista.
Las teorías actuales sugieren que gran parte del polvo interestelar se genera por la condensación de los gases calientes que expulsan las gigantes rojas que podemos observar en el Universo actual, de forma similar a cómo se genera el hollín en una chimenea.
Sin embargo, este tipo de estrellas no existía en el Universo primigenio, aunque sí había grandes cantidades de polvo.
Herschel ha demostrado que las supernovas también pueden ser una magnífica fuente de polvo interestelar. Los granos de polvo podrían ser el resultado de la condensación de los residuos gaseosos de la explosión, al enfriarse durante su expansión.
En el Universo primigenio había un gran número de supernovas, por lo que esta teoría podría ayudar a comprender las primeras etapas de la evolución del Universo.
“Estas observaciones son la primera prueba directa de que las supernovas pueden generar el polvo interestelar que detectamos en las galaxias más jóvenes”, explica Göran Pilbratt, Científico del Proyecto Herschel para la ESA.
“Es un resultado muy importante, que demuestra una vez más las ventajas de contar con una ventana abierta al Universo”
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com

jueves, 24 de junio de 2010

ASTRONOMÍA: TELESCOPIO "HUBBLE" MUESTRA INCREÍBLES BURBUJAS DE GAS Y ESTRELLAS EN FORMACIÓN

Abajo podemos observar en toda su dimensión LA GRAN NUBE DE MAGALLANES, tal como la ha captado el Telescopio "Hubble". Fuente: ESA/NASA
Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la exploración espacial sigue acercándonos a mas conocimiento de la composición del universo, justamente el Telescopio "Hubble" ha captado esta maravillosa vista de un Nebulosa con burbujas de gases y estrellas en formación., ubicada en La Gran Nube de Magallanes. Aquí en la imagen observamos a la NEBULOSA N 11, que se ve como una burbujas de gases y que es una activa región en formación de estrellas. Fuente: ESA/NASA.


TELESCOPIO "HUBBLE" CAPTA UNA INCREÍBLE NEBULOSA DE BURBUJAS DE GASES Y EN ESTRELLAS EN FORMACIÓN, UBICADA EN LA GRAN NUBE DE MAGALLANES:

El Telescopio Espacial NASA/ESA ‘Hubble’ ha fotografiado un complejo entramado de nubes de gas y de agrupaciones de estrellas en el interior de nuestra galaxia vecina, la Gran Nube de Magallanes. Esta región de formación de estrellas es una de las más activas del Universo cercano. La Gran Nube de Magallanes contiene numerosas burbujas brillantes de gas. Una de las más grandes y de las más espectaculares es la LHA 120-N 11, del catálogo redactado en 1956 por el astrónomo y astronauta Karl Henize. Se la conoce comúnmente como N11.

Vista desde cerca, esta rosada nube, henchida de radiante gas, recuerda a un esponjoso algodón de azúcar. Desde lejos, su característica silueta inspiró a los astrónomos a rebautizarla como la Nebulosa ‘Alubia’. Sus coloridos y dramáticos rasgos son una muestra evidente de la formación de estrellas que tiene lugar en su interior.

La nebulosa N11 es una región muy estudiada, con una extensión de unos 1000 años luz. Es la segunda mayor región de formación de estrellas en la Gran Nube de Magallanes y ha dado lugar a algunas de las estrellas más grandes que conocemos.

Es precisamente esta actividad de formación de estrellas lo que le confiere su aspecto característico. Tres generaciones sucesivas de estrellas, cada una a mayor distancia del centro de la nebulosa, han dado lugar a múltiples capas de polvo y gas. El polvo que envuelve a los embriones de estrella es disipado en las primeras fases de la vida de éstas, lo que da lugar a las características estructuras con forma de anillo que se pueden apreciar en la imagen.

Las alubias no son la única forma terrestre reconocible en esta espectacular imagen de alta resolución tomada por el Hubble: en la esquina superior izquierda se puede distinguir el brillo rojizo de la Nebulosa LHA 120-N 11A, con forma de rosa. Sus pétalos de polvo y gas reciben luz desde el interior de la nebulosa, gracias a la radiación de las estrellas masivas que alberga en su interior. La N11A es una nebulosa relativamente compacta y densa; las estrellas más jóvenes de esta región del espacio se han formado en su interior.

En la N11 abundan las agrupaciones de estrellas, entre las que también destaca el NGC 1761 en la parte inferior de la imagen – un grupo de jóvenes estrellas masivas que emiten una gran cantidad de radiación ultravioleta.

Aunque es mucho más pequeña que nuestra Galaxia, la Gran Nube de Magallanes es una vigorosa región de formación de estrellas. El estudio de estas guarderías estelares ayuda a los astrónomos a comprender cómo se forman las estrellas, cómo evolucionan y cuánto pueden durar.

Tanto la Gran Nube de Magallanes como su hermana pequeña, la Pequeña Nube de Magallanes, se pueden observar fácilmente a simple vista, y son un objeto familiar para los habitantes del Hemisferio Sur. El descubrimiento de estas galaxias desde el punto de vista europeo se atribuye comúnmente al explorador portugués Fernando de Magallanes y a su tripulación, que las observaron durante su viaje de circunnavegación en 1519. Sin embargo, el astrónomo persa Abd Al-Rahman Al Sufi y el explorador italiano Amerigo Vespucci recogieron la existencia de la Gran Nube de Magallanes en sus cuadernos mucho antes, en los años 964 y 1503, respectivamente.
ESA/NASA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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