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jueves, 16 de enero de 2020

ESO : Observaciones de ESO revelan cuál fue el desayuno de los agujeros negros durante el Amanecer Cósmico

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Austral Europeo -ESO, nos entrega la información sobre las primeras formaciones de los supermasivos agujeros negros en el temprano Universo de 12,500 millones de años atrás, cuando el Universo era un bebe de unos 870 millones de años de edad.
ESO .- informa : " Una de las preguntas que se han hecho siempre los astrónomos es cómo pudieron los agujeros negros supermasivos crecer tanto y en una etapa tan temprana de la historia del universo. “La presencia de estos primeros monstruos, con masas de varios miles de millones de veces la masa de nuestro Sol, es un gran misterio”, dice Farina, quien también está afiliado al Instituto Max Planck de Astrofísica de Garching (cerca de Múnich, en Alemania). Esto significa que los primeros agujeros negros, que podrían haberse formado a partir del colapso de las primeras estrellas, deben haber crecido muy rápido. Pero, hasta ahora, no se habían detectado "alimentos para agujeros negros" —gas y polvo— en cantidades lo suficientemente grandes como para explicar este rápido crecimiento...."
ESO .- agrega: " Para resolver este misterio, Farina y sus colegas utilizaron el instrumento MUSE, instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO, en el desierto chileno de Atacama, para estudiar cuásares, objetos extremadamente brillantes alimentados por agujeros negros supermasivos que se encuentran en el centro de galaxias masivas. El trabajo se centró en el estudio de 31 cuásares, vistos como eran hace más de 12.500 millones de años, en un momento en que el universo todavía era un bebé y contaba con tan solo unos 870 millones de años de edad. Esta es una de los sondeos de cuásares más grandes realizado en esta etapa temprana de la historia del universo....."

https://www.eso.org/public/spain/news/eso1921/

19 de Diciembre de 2019
Utilizando el Very Large Telescope de ESO, un equipo de astrónomos ha observado reservorios de gas frío alrededor de algunas de las primeras galaxias del universo. Estos halos de gas son el alimento perfecto para agujeros negros supermasivos, situados en el centro de estas galaxias, que ahora se ven como eran hace más de 12.500 millones de años. Este almacén de alimento podría explicar cómo estos monstruos cósmicos crecieron tan rápido durante un período de la historia del universo conocido como el Amanecer Cósmico.

“Ahora podemos demostrar, por primera vez, que las galaxias primordiales tienen suficiente comida en su entorno para mantener tanto el crecimiento de agujeros negros supermasivos como la intensa formación de estrellas”, afirma Emanuele Paolo Farina, del Instituto Max Planck de Astronomía de Heidelberg, Alemania, quien dirigió la investigación publicada hoy en la revista The Astrophysical Journal. "Esto añade una pieza fundamental al rompecabezas que los astrónomos están armando para describir cómo se formaron las estructuras cósmicas hace más de doce mil millones de años".
Una de las preguntas que se han hecho siempre los astrónomos es cómo pudieron los agujeros negros supermasivos crecer tanto y en una etapa tan temprana de la historia del universo. “La presencia de estos primeros monstruos, con masas de varios miles de millones de veces la masa de nuestro Sol, es un gran misterio”, dice Farina, quien también está afiliado al Instituto Max Planck de Astrofísica de Garching (cerca de Múnich, en Alemania). Esto significa que los primeros agujeros negros, que podrían haberse formado a partir del colapso de las primeras estrellas, deben haber crecido muy rápido. Pero, hasta ahora, no se habían detectado "alimentos para agujeros negros" —gas y polvo— en cantidades lo suficientemente grandes como para explicar este rápido crecimiento.
Para complicar aún más las cosas, observaciones previas llevadas a cabo con ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), revelaron una gran cantidad de polvo y gas en estas primeras galaxias que alimentaron la rápida formación de estrellas. Estas observaciones de ALMA sugirieron que podría haber pocas sobras para alimentar a un agujero negro.
Para resolver este misterio, Farina y sus colegas utilizaron el instrumento MUSE, instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO, en el desierto chileno de Atacama, para estudiar cuásares, objetos extremadamente brillantes alimentados por agujeros negros supermasivos que se encuentran en el centro de galaxias masivas. El trabajo se centró en el estudio de 31 cuásares, vistos como eran hace más de 12.500 millones de años, en un momento en que el universo todavía era un bebé y contaba con tan solo unos 870 millones de años de edad. Esta es una de los sondeos de cuásares más grandes realizado en esta etapa temprana de la historia del universo.
Los astrónomos descubrieron que 12 de los cuásares estudiados estaban rodeados por enormes reservorios de gas: halos de frío y denso gas de hidrógeno que se extienden 100.000 años luz desde los agujeros negros centrales y con miles de millones de veces la masa del Sol. El equipo, de Alemania, Estados Unidos, Italia y Chile, también descubrió que estos halos de gas estaban estrechamente unidos a las galaxias, proporcionando la fuente de alimento perfecta para mantener tanto el crecimiento de agujeros negros supermasivos como la intensa formación estelar.
La investigación fue posible gracias a la excelente sensibilidad de MUSE (Multi Unit Spectroscopic Explorer, explorador espectroscópico multiunidad), instalado en el VLT de ESO, que, según Farina, fue un "cambio en las reglas del juego" en el estudio de los cuásares. “En cuestión de unas horas por objeto observado, pudimos adentrarnos en el entorno de los agujeros negros más masivos y voraces presentes en el joven universo”, añade. Mientras que los cuásares son brillantes, los reservorios de gas que hay a su alrededor son mucho más difíciles de observar. Pero MUSE puede detectar el débil resplandor del gas de hidrógeno en los halos, permitiendo a los astrónomos revelar finalmente los alijos de comida que potencian los agujeros negros supermasivos en el universo primitivo.
En el futuro, el ELT (Extremely Large Telescope) de ESO, ayudará a los científicos a revelar aún más detalles sobre galaxias y agujeros negros supermasivos en los primeros dos mil millones de años después del Big Bang. “Con el poder del ELT, podremos profundizar aún más en el universo primitivo para detectar muchas más nebulosas de gas”, concluye Farina.

Información adicional

Este trabajo de investigación se presenta en un artículo científico que aparece en la revista The Astrophysical Journal.
El equipo está formado por Emanuele Paolo Farina (Instituto Max Planck de Astronomía [MPIA], Heidelberg, Alemania, e Instituto Max Planck de Astrofísica [MPA], Garching, cerca de Múnich, Alemania); Fabrizio Arrigoni-Battaia (MPA); Tiago Costa (MPA); Fabian Walter (MPIA); Joseph F. Hennawi (MPIA y Departamento de Física, Universidad de California, Santa Bárbara, EE.UU. [UCSB Physics]); Anna-Christina Eilers (MPIA); Alyssa B. Drake (MPIA); Roberto Decarli (Observatorio de Astrofísica y Ciencias Espaciales de Bolonia, Instituto Nacional de Astrofísica de Italia [INAF], Bolonia, Italia); Thales A. Gutcke (MPA); Chiara Mazzucchelli (Observatorio Europeo Austral, Vitacura, Chile); Marcel Neeleman (MPIA); Iskren Georgiev (MPIA); Eduardo Bañados (MPIA); Frederick B. Davies (UCSB Physics); Xiaohui Fan (Observatorio Steward, Universidad de Arizona, Tucson, EE.UU. [Steward]); Masafusa Onoue (MPIA); Jan-Torge Schindler (MPIA); Bram P. Venemans (MPIA); Feige Wang (UCSB Physics); Jinyi Yang (Steward); Sebastian Rabien (Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, Garching, cerca de Múnich, Alemania); y Lorenzo Busoni (INAF-Observatorio de Astrofísica de Arcetri, Florencia, Italia).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. ESO también es socio de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Un halo de gas, observado con MUSE, rodeando a una fusión de galaxias observada con ALMA
Un halo de gas, observado con MUSE, rodeando a una fusión de galaxias observada con ALMA
Representación artística de un cuásar distante rodeado por un halo de gas
Representación artística de un cuásar distante rodeado por un halo de gas

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ESOcast 214 Light: El desayuno de un agujero negro durante el Amanecer Cósmico
ESOcast 214 Light: El desayuno de un agujero negro durante el Amanecer Cósmico
Una imagen en tres dimensiones de un halo de gas, observado con MUSE, rodeando a una fusión de galaxias observada con ALMA
Una imagen en tres dimensiones de un halo de gas, observado con MUSE, rodeando a una fusión de galaxias observada con ALMA
Representación artística de un cuásar distante rodeado por un halo de gas
Representación artística de un cuásar distante rodeado por un halo de gas

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Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1921.   
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 13 de febrero de 2019

ESO : Burbujas de flamantes estrellas

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Austral Europeo - ESO, ha elaborado un informe que ellos denominan Burbujas de flamantes estrellas; que se refieran a un región de formación de nuevas estrellas en la Galaxia La Gran Nube de Magallanes, que fue captada por el instrumento MUSE (Multi Unit Spectroscopic Explorer), instalado en el Telescopio Very Large Telescope (VLT) de ESO. La relativamente pequeña cantidad de polvo existente en la Galaxia La Nube de Magallanes, y la precisa visión de MUSE, han permitido obtener intrincados detalles de la Región en luz visible.
ESO.- narra : "Esta región de la Gran Nube de Magallanes (LMC, por sus siglas en inglés) refulge en llamativos colores en esta imagen captada por el instrumento MUSE (Multi Unit Spectroscopic Explorer, explorador espectroscópico multi unidad), instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO. La región, denominada LHA 120-N 180B (N180 B para abreviar), es un tipo de nebulosa conocida como una región H II (pronunciado "Hache dos”), y es un fértil criadero de nuevas estrellas.
La Gran Nube de Magallanes es una galaxia satélite de la Vía Láctea, visible principalmente desde el hemisferio sur. Situada a unos 160 000 años luz de la Tierra, podemos considerarla una vecina cercana. Además de estar cerca, vemos el brazo espiral de la Gran Nube de Magallanes de frente, lo que nos permite inspeccionar con facilidad regiones como N180 B........."

https://www.eso.org/public/spain/news/eso1903/
6 de Febrero de 2019
Esta deslumbrante región de formación de nuevas estrellas en la Gran Nube de Magallanes (LMC, por sus siglas en inglés) fue captada por el instrumento MUSE (Multi Unit Spectroscopic Explorer), instalado en el Very Large Telescope de ESO. La relativamente pequeña cantidad de polvo existente en LMC y la precisa visión de MUSE han permitido obtener intrincados detalles de la región en luz visible.

Esta región de la Gran Nube de Magallanes (LMC, por sus siglas en inglés) refulge en llamativos colores en esta imagen captada por el instrumento MUSE (Multi Unit Spectroscopic Explorer, explorador espectroscópico multi unidad), instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO. La región, denominada LHA 120-N 180B (N180 B para abreviar), es un tipo de nebulosa conocida como una región H II (pronunciado "Hache dos”), y es un fértil criadero de nuevas estrellas.
La Gran Nube de Magallanes es una galaxia satélite de la Vía Láctea, visible principalmente desde el hemisferio sur. Situada a unos 160 000 años luz de la Tierra, podemos considerarla una vecina cercana. Además de estar cerca, vemos el brazo espiral de la Gran Nube de Magallanes de frente, lo que nos permite inspeccionar con facilidad regiones como N180 B.
Las regiones H II son nubes interestelares de hidrógeno ionizado (los núcleos desnudos de átomos de hidrógeno). Estas regiones son guarderías estelares, y las nuevas estrellas masivas recién formadas son las responsables de la ionización del gas circundante, lo cual genera unas vistas espectaculares. La forma distintiva de N180 B se compone de una gigantesca burbuja de hidrógeno ionizado rodeada por cuatro burbujas más pequeñas.
En las profundidades del interior de esta nube, que brilla intensamente, MUSE ha detectado un chorro emitido por una estrella naciente —un objeto estelar joven masivo, con una masa 12 veces mayor que la de nuestro Sol—. El chorro, llamado Herbig–Haro 1177 o HH 1177 para abreviar, se muestra en detalle en esta imagen. Es la primera vez que se ha observado en luz visible un chorro de este tipo fuera de la Vía Láctea, ya que generalmente están oscurecidas por sus entornos polvorientos. Sin embargo, el ambiente relativamente libre de polvo de la Gran Nube de Magallanes permite observar a HH 1177 en longitudes de onda visibles. Con casi 33 años luz de longitud, es uno de los chorros más largos jamás observados.
HH 1177 nos habla de la vida temprana de las estrellas. El chorro está altamente colimado; apenas se dispersa a medida que viaja. Los chorros como este se asocian con los discos de acreción de su estrella y pueden arrojar luz sobre cómo acumulan materia las estrellas nacientes. Equipos de investigación en astronomía han descubierto que tanto las estrellas de alta como las de baja masa lanzan chorros colimados como HH 1177 a través de mecanismos similares, dando a entender que las estrellas masivas pueden formarse de la misma forma que sus contrapartes de baja masa.
Recientemente, MUSE ha mejorado enormemente gracias a la instalación de óptica adaptativa, el modo de campo amplio que vio su primera luz en 2017. La óptica adaptativa es el proceso por el cual los telescopios de ESO compensan los efectos de desenfoque generados por la atmósfera, convirtiendo a estrellas titilantes en imágenes nítidas y de alta resolución. Desde la obtención de estos datos, la incorporación de la modalidad de campo estrecho, ha dado a MUSE una visión casi tan aguda como la del Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA, dándole la posibilidad de explorar el universo con un nivel de detalle nunca antes alcanzado.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado “An optical parsec-scale jet from a massive young star in the Large Magellanic Cloud”, y aparece en la revista Nature.
El equipo está formado por A. F. McLeod (quien dirigió esta investigación mientras estaba en la Universidad de Canterbury, Nueva Zealand, y está afiliado actualmente al Departamento de Astronomía de la Universidad de California, Berkeley, y el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad Texas Tech, EE.UU.); M. Reiter (Departamento de Astronomía, Universidad de Michigan, Ann Arbor, EE.UU.); R. Kuiper (Instituto de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Tübingen, Alemania); P. D. Klaassen (Centro de Tecnología en Astronomía de Reino Unido, Real Observatorio de Edimburgo, Reino Unido); y C. J, Evans Centro de Tecnología en Astronomía de Reino Unido, Real Observatorio de Edimburgo, Reino Unido).
<>ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con el país anfitrión, Chile, y con Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. ESO también es socio de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
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Burbujas de flamantes estrellas
Burbujas de flamantes estrellas
Chorros gigantes
Chorros gigantes
Imagen del sondeo Digitized Sky Survey de los alrededores de la región HII conocida como LHA 120-N 180B
Imagen del sondeo Digitized Sky Survey de los alrededores de la región HII conocida como LHA 120-N 180B
La region HII conocida como LHA 120-N 180B, en la constelación Mensa
La region HII conocida como LHA 120-N 180B, en la constelación Mensa
Jet Infographic
Jet Infographic 
solo en inglés

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ESOcast 193 Light: Burbujas de flamantes estrellas
ESOcast 193 Light: Burbujas de flamantes estrellas
Acercándonos a la region HII conocida como LHA 120-N 180B
Acercándonos a la region HII conocida como LHA 120-N 180B
Panorámica sobre N180
Panorámica sobre N180

Ver también

Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1903.
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miércoles, 7 de noviembre de 2018

ESO : ALMA y MUSE detectan una fuente galáctica gigantesca en el Cúmulo de Galaxias Abell 2597, ubicadas en la Constelación de Acuario (El aguador)......

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Austral Europeo - ESO, nos informa que el Telescopio VLT ( Very Large Telescope), usando los instrumentos de ALMA -(Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), junto con los datos obtenidos del espectrógrafo MUSE (Multi Unit Spectroscopic Explorer), han revelado la existencia de una colosal fuente de gas molecular, alimentada por un agujero negro en la galaxia más brillante del Cúmulo Abell 2597. Es la primera vez que se observa todo el ciclo galáctico de entrada y salida que alimenta a una gigantesca fuente cósmica.
ESO .- narra : "..A tan solo mil millones de años luz, en el cercano cúmulo de galaxias conocido como Abell 2597, hay una gigantesca fuente galáctica. En el corazón de una galaxia distante se ha observado un agujero negro masivo bombeando un gran chorro de gas molecular frío hacia el espacio, que luego vuelve a caer sobre el agujero negro cual diluvio intergaláctico. La entrada y salida de materia de tamaña fuente cósmica nunca habían sido observadas juntas, y tienen su origen en el interior de la galaxia más brillante del cúmulo Abell 2597, a 100.000 años-luz.
"Posiblemente, este sea el primer sistema en el cual encontramos evidencias claras de ambos flujos de gas molecular: el frío que va hacia el agujero negro y el que sale o se eleva desde los chorros que lanza el agujero negro", explica Grant Tremblay, investigador del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y antiguo becario de ESO, que dirigió este estudio. "El agujero negro supermasivo del centro de esta galaxia gigante actúa como una bomba mecánica en una fuente"...."

https://www.eso.org/public/spain/news/eso1836/

6 de Noviembre de 2018
Observaciones hechas con ALMA, junto con datos obtenidos con el espectrógrafo MUSE, instalado en el VLT de ESO, han revelado la existencia de una colosal fuente de gas molecular alimentado por un agujero negro en la galaxia más brillante del cúmulo Abell 2597. Es la primera vez que se observa en un sistema todo el ciclo galáctico de entrada y salida que alimenta a esta gigantesca fuente cósmica.

A tan solo mil millones de años luz, en el cercano cúmulo de galaxias conocido como Abell 2597, hay una gigantesca fuente galáctica. En el corazón de una galaxia distante se ha observado un agujero negro masivo bombeando un gran chorro de gas molecular frío hacia el espacio, que luego vuelve a caer sobre el agujero negro cual diluvio intergaláctico. La entrada y salida de materia de tamaña fuente cósmica nunca habían sido observadas juntas, y tienen su origen en el interior de la galaxia más brillante del cúmulo Abell 2597, a 100.000 años-luz.
"Posiblemente, este sea el primer sistema en el cual encontramos evidencias claras de ambos flujos de gas molecular: el frío que va hacia el agujero negro y el que sale o se eleva desde los chorros que lanza el agujero negro", explica Grant Tremblay, investigador del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y antiguo becario de ESO, que dirigió este estudio. "El agujero negro supermasivo del centro de esta galaxia gigante actúa como una bomba mecánica en una fuente".
Tremblay y su equipo utilizaron ALMA para rastrear la posición y el movimiento de las moléculas de monóxido de carbono dentro de la nebulosa. Se descubrió que estas moléculas frías, con temperaturas tan bajas como 250–260° C bajo cero, caían hacia el agujero negro. El equipo también utilizó datos de MUSE, un instrumento del VLT (Very Large Telescope) de ESO, para estudiar el gas más caliente, lanzado fuera del agujero negro en forma de chorros.
"Aquí lo destacado es el análisis acoplado, muy detallado, de la fuente, utilizando datos de ALMA y MUSE", explica Tremblay. "Las dos instalaciones combinadas ofrecen un resultado increíblemente potente".
Unidos, estos dos conjuntos de datos forman una imagen completa del proceso; el gas frío cae hacia el agujero negro, encendiendo el agujero negro y provocando que este lance chorros rápidos de plasma incandescente hacia el vacío. Luego, estos chorros emergen del agujero negro formando una espectacular fuente galáctica. Sin esperanza de escapar de las garras gravitatorias de la galaxia, el plasma se enfría, se ralentiza y, finalmente, cae de nuevo hacia el agujero negro en forma de lluvia, donde el ciclo vuelve a empezar.
Esta observación sin precedentes podría arrojar luz sobre el ciclo de vida de las galaxias. El equipo especula que este proceso puede ser no sólo común, sino también esencial para comprender la formación de la galaxia. Aunque ya se habían detectado previamente tanto la entrada como la salida de gas molecular frío, esta es la primera vez que ambos fenómenos se han detectado dentro de un mismo sistema, y por lo tanto la primera evidencia de que forman parte del mismo gran proceso.
Abell 2597 se encuentra en la constelación de Acuario y se llama así por estar incluido en el Catálogo Abell de ricos cúmulos de galaxias. El catálogo también incluye cúmulos como el cúmulo de Fornax, el cúmulo de Hércules, o el cúmulo de Pandora.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado “A Galaxy-Scale Fountain of Cold Molecular Gas Pumped by a Black Hole”, y aparece en la revista The Astrophysical Journal.
El equipo está formado por G. R. Tremblay (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.; Centro Yale de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Yale, New Haven, EE.UU.); F. Combes (LERMA, Observatorio de París, Universidad de la Sorbona, París, Francia); J. B. R. Oonk (ASTRON, Dwingeloo, Países Bajos; Observatorio de Leiden, Países Bajos); H. R. Russell (Instituto de Astronomía, Universidad de Cambridge, Reino Unido); M. A. McDonald (Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial, Instituto Massachusetts de Tecnología, Cambridge, EE.UU.); M. Gaspari (Departamento de Ciencias Astrofísicas, Universidad de Princeton, EE.UU.); B. Husemann (Instituto Max-Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); P. E. J. Nulsen (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.; ICRAR, Universidad de Australia Occidental, Crawley, Australia); B. R. McNamara (Departamento de Física y Astronomía, Universidad de Waterloo, Canadá); S. L. Hamer (CRAL, Observatorio de Lyon, Universidad de Lyon, Francia); C. P. O’Dea (Departamento de Física y Astronomía, Universidad de Manitoba, Winnipeg, Canadá; Escuela de Física y Astronomía, Instituto Rochester de Tecnología, EE.UU.); S. A. Baum (Escuela de Física y Astronomía, Instituto Rochester de Tecnología, EE.UU. Facultad de Ciencias, Universidad de Manitoba, Winnipeg, Canadá); T. A. Davis (Escuela de Física y Astronomía, Universidad de Cardiff, Reino Unido); M. Donahue (Departamento de Física y Astronomía, Universidad del Estado de Míchigan, East Lansing, EE.UU.); G. M. Voit (Departamento de Física y Astronomía, Universidad del Estado de Míchigan, East Lansing, EE.UU.); A. C. Edge (Departamento de Física, Universidad de Durham, Reino Unido); E. L. Blanton (Departamento de Astronomía e Instituto de Investigación en Astrofísica, Universidad de Boston, EE.UU.); M. N. Bremer (Laboratorio de Física H. W. Wills, Universidad de Bristol, Reino Unido); E. Bulbul (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.); T. E. Clarke (División de Teledetección del Laboratorio de Investigación Naval, Washington, DC, EE.UU.); L. P. David (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.); L. O. V. Edwards (Departamento de Fíisica, Universidad Politécnica del Estado de California, San Luis Obispo, EE.UU.); D. Eggerman (Centro Yale de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Yale, New Haven, EE.UU.); A. C. Fabian (Instituto de Astronomía, Universidad de Cambridge, Reino Unido); W. Forman (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.); C. Jones (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.); N. Kerman (Centro Yale de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Yale, New Haven, EE.UU.); R. P. Kraft (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.); Y. Li (Centro de Astrofísica Computacional, Instituto Flatiron, Nueva York, EE.UU.; Departamento de Astronomía, Universidad de Michigan, Ann Arbor, EE.UU.); M. Powell (Centro Yale de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Yale, New Haven, EE.UU.); S. W. Randall (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.); P. Salomé (LERMA, Observatorio de París, Universidad de la Sorbona, París, Francia); A. Simionescu (Instituto del Espacio y de Ciencias Aeronáuticas [ISAS], Kanagawa, Japón); Y. Su (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.); M. Sun (Departamento de Física y Astronomía, Universidad de Alabama en Huntsville, EE.UU.); C. M. Urry (Centro Yale de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Yale, New Haven, EE.UU.); A. N. Vantyghem (Departamento de Física y Astronomía, Universidad de Waterloo, Canadá); B. J. Wilkes (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.) y J. A. ZuHone (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cambridge, EE.UU.).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. ESO también es socio de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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ALMA y MUSE detectan una fuente galáctica
ALMA y MUSE detectan una fuente galáctica
Imagen del sondeo Digitized Sky Survey de los alrededores de Abell 2597
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Abell 2597 en la constelación de Acuario
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ESOcast 182 Light: ALMA y MUSE detectan una fuente galáctica (4K UHD)
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Acercándonos a una fuente galáctica
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Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1836.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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viernes, 5 de octubre de 2018

ESO : Un universo resplandeciente en la Región del Campo Ultra Profundo del Hubble (HUDF).................

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Austral Europeo - ESO, nos informa, las últimas observaciones cósmicas, utilizando el espectrógrafo MUSE(Multi Unit Spectroscopic Explorer), instalado en  VLT (Very Large Telescope) de ESO, han descubierto grandes reservorios cósmicos de hidrógeno atómico alrededor de galaxias distantes.
ESO .- narra : "Utilizando el instrumento MUSE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una abundancia inesperada de emisión Lyman-alfa en la región del Campo Ultra Profundo del Hubble (HUDF). La emisión descubierta cubre casi el todo el campo de visión, llevando al equipo a extrapolar que casi todo el cielo refulge intensamente de forma invisible en emisión Lyman-alfa desde el universo temprano [1]...."
ESO.- agrega : "Aunque los astrónomos están acostumbrados a observar el cielo en múltiples longitudes de onda y de maneras muy diferentes, la magnitud de la emisión Lyman-alfa ha resultado impactante. “Darse cuenta de que, cuando observando la emisión Lyman-alfa de las distantes nubes de hidrógeno, todo el cielo se ilumina en el óptico, fue una inmensa sorpresa”, explica Kasper Borello Schmidt, miembro del equipo de astrónomos que ha obtenido este resultado..."
ESO .- añade : "...Las observaciones HUDF revelaron miles de galaxias dispersas en lo que parecía ser una mancha oscura del cielo, dándonos una visión humilde de la escala del universo. Ahora, las excepcionales capacidades de MUSE han permitido profundizar aún más en lo profundo. Esta detección de la emisión Lyman-alfa en el HUDF es la primera en la que los astrónomos han podido detectar la débil emisión de las envolturas gaseosas de las galaxias más tempranas. Esta composición muestra la radiación Lyman-alfa en azul superpuesta a la icónica imagen del HUDF..."

https://www.eso.org/public/spain/news/eso1832/

El espectrógrafo MUSE revela que casi todo el cielo del universo temprano brilla en emisión Lyman-alfa

1 de Octubre de 2018
Profundas observaciones hechas con el espectrógrafo MUSE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, han descubierto grandes reservorios cósmicos de hidrógeno atómico alrededor de galaxias distantes. La exquisita sensibilidad de MUSE ha permitido realizar observaciones directas de tenues nubes de hidrógeno en el universo temprano brillando en emisión Lyman-alfa, revelando que casi todo el cielo nocturno es invisiblemente brillante.

Utilizando el instrumento MUSE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una abundancia inesperada de emisión Lyman-alfa en la región del Campo Ultra Profundo del Hubble (HUDF). La emisión descubierta cubre casi el todo el campo de visión, llevando al equipo a extrapolar que casi todo el cielo refulge intensamente de forma invisible en emisión Lyman-alfa desde el universo temprano [1].
Aunque los astrónomos están acostumbrados a observar el cielo en múltiples longitudes de onda y de maneras muy diferentes, la magnitud de la emisión Lyman-alfa ha resultado impactante. “Darse cuenta de que, cuando observando la emisión Lyman-alfa de las distantes nubes de hidrógeno, todo el cielo se ilumina en el óptico, fue una inmensa sorpresa”, explica Kasper Borello Schmidt, miembro del equipo de astrónomos que ha obtenido este resultado.
¡Es un gran descubrimiento!”, añade Themiya Nanayakkara, miembro del equipo. “La próxima vez que miren al cielo en una noche sin luna y vean las estrellas, imaginen el brillo invisible del hidrógeno: el primer elemento básico para la construcción del universo, iluminando todo el cielo nocturno”.
La región HUDF que observó el equipo es un área que, en principio, no es especialmente destacable. Se encuentra en la constelación de Fornax (el horno), famosa por haber sido cartografiada por el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA en 2004, cuando el Hubble dedicó más de 270 horas de precioso tiempo de observación buscando en lo más profundo de esta región del espacio, algo que no se había hecho antes.
Las observaciones HUDF revelaron miles de galaxias dispersas en lo que parecía ser una mancha oscura del cielo, dándonos una visión humilde de la escala del universo. Ahora, las excepcionales capacidades de MUSE han permitido profundizar aún más en lo profundo. Esta detección de la emisión Lyman-alfa en el HUDF es la primera en la que los astrónomos han podido detectar la débil emisión de las envolturas gaseosas de las galaxias más tempranas. Esta composición muestra la radiación Lyman-alfa en azul superpuesta a la icónica imagen del HUDF.
MUSE, el instrumento tras estas últimas observaciones, es un avanzado espectrógrafo de campo integral instalado en la Unidad de Telescopio 4 del VLT, en el Observatorio Paranal de ESO [2]. Cuando MUSE observa el cielo, ve la distribución de las longitudes de onda de la luz que ha alcanzado cada píxel de su detector. Mirando el espectro completo de la luz que nos llega de los objetos astronómicos, obtenemos importante información sobre los procesos astrofísicos que ocurren en el universo [3].
Con estas observaciones de MUSE, obtenemos una vista completamente nueva de las envolturas de gas difuso que rodean a las galaxias en el universo temprano”, afirma Philipp Richter, otro miembro del equipo.
El equipo internacional de astrónomos que hizo estas observaciones ha identificado de forma tentativa el motivo por el cual estas distantes nubes de hidrógeno emiten en Lyman-alfa, pero la causa exacta sigue siendo un misterio. Sin embargo, dado que se cree que este débil resplandor omnipresente es ubicuo en el cielo nocturno, se espera que futuras investigaciones arrojen luz sobre su origen.
En el futuro, planeamos hacer mediciones más sensibles”, concluye Lutz Wisotzki, líder del equipo. “Queremos conocer los detalles sobre cómo se distribuyen en el espacio estos inmensos reservorios cósmicos de hidrógeno atómico”.

Notas

[1] La luz viaja asombrosamente rápido, pero a una velocidad finita, lo que significa que la luz que llega a la tierra procedente de galaxias extremadamente distantes ha viajado durante mucho tiempo, abriéndonos una ventana al pasado, cuando el universo era mucho más joven.

[2] La Unidad de Telescopio 4 del VLT, Yepun, alberga un conjunto de instrumentos científicos excepcionales y sistemas tecnológicamente avanzados, incluyendo las instalaciones de óptica adaptativa, que recientemente recibieron el Premio Paul F. Forman 2018 a Equipos de Excelencia en Ingeniería, otorgado por la Sociedad Americana de Óptica.

[3] La radiación Lyman-alfa observada por MUSE tiene su origen en la transición electrónica atómica de los átomos de hidrógeno, que emiten luz con una longitud de onda de alrededor de 122 nanómetros. Como tal, esta radiación es totalmente absorbida por la atmósfera de la Tierra. Solo la emisión Lyman-alfa desplazada al rojo procedente de galaxias extremadamente distantes tiene una longitud de onda lo suficiente larga como para atravesar la atmósfera de la Tierra sin impedimentos y ser detectada con los telescopios terrestres de ESO.


Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado “Nearly 100% of the sky is covered by Lyman-α emission around high redshift galaxies”, publicado hoy en la revista Nature.
El equipo está formado por Lutz Wisotzki (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, Alemania); Roland Bacon (CRAL - CNRS, Universidad Claude Bernard Lyon 1, ENS de Lyon, Universidad de Lyon, Francia); Jarle Brinchmann (Universidad de Leiden, Países Bajos; Instituto de Astrofísica y Ciencias del Espacio, Universidad de Oporto, Portugal); Sebastiano Cantalupo (ETH Zúrich, Suiza); Philipp Richter (Universidad de Potsdam, Alemania); Joop Schaye (Universidad de Leiden, Países Bajos); Kasper B. Schmidt (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, Alemania); Tanya Urrutia (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, Alemania); Peter M. Weilbacher (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, Alemania); Mohammad Akhlaghi (CRAL - CNRS, Universidad Claude Bernard Lyon 1, ENS de Lyon, Universidad de Lyon, Francia); Nicolas Bouché (Universidad de Toulouse, Francia); Thierry Contini (Universidad de Toulouse, Francia); Bruno Guiderdoni (CRAL - CNRS, Universidad Claude Bernard Lyon 1, ENS de Lyon, Universidad de Lyon, Francia); Edmund C. Herenz (Universidad de Estocolmo, Suecia); Hanae Inami (Universidad de Lyon, Francia); Josephine Kerutt (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, Alemania); Floriane Leclercq (CRAL - CNRS, Universidad Claude Bernard Lyon 1, ENS de Lyon, Universidad de Lyon, Francia); Raffaella A. Marino (ETH Zúrich, Suiza); Michael Maseda (Universidad de Leiden, Países Bajos); Ana Monreal-Ibero (Instituto de Astrofísica de Canarias, España; Universidad de La Laguna, España); Themiya Nanayakkara (Universidad de Leiden, Países Bajos); Johan Richard (CRAL - CNRS, Universidad Claude Bernard Lyon 1, ENS de Lyon, Universidad de Lyon, Francia); Rikke Saust (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, Alemania); Matthias Steinmetz (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, Alemania); y Martin Wendt (Universidad de Potsdam, Alemania).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de dieciséis países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con el país anfitrión, Chile, y con Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. ESO también es socio de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

Contactos

José Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 91 813 11 96
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es

Lutz Wisotzki
Leibniz-Institut für Astrophysik Potsdam
Potsdam, Germany
Tlf.: +49 331 7499 532
Correo electrónico: lwisotzki@aip.de

Roland Bacon
MUSE Principal Investigator / Lyon Centre for Astrophysics Research (CRAL)
Lyon, France
Móvil: +33 6 08 09 14 27
Correo electrónico: rmb@obs.univ-lyon1.fr

Calum Turner
ESO Public Information Officer
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6670
Correo electrónico: pio@eso.org

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Un universo resplandeciente
Un universo resplandeciente
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El Campo Ultra Profundo del Hubble en la constelación de Fornax
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