Hola amigos. A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; don Gregorio Yanayaco, era un hombre acomodado y rico ganadero, que despertaba codicias de los vecinos que vivían alrededor de su fundo y también de las nuevas generaciones colindantes, tal como sucedió, que un joven huérfano de padres, fue criado por su tía Emiliana; este mozalbete ya con 15 años de edad, lideró a la mayoría de los otros jóvenes adolescentes del Centro Poblado "El Sauce"; este joven llamado Jerónimo Campos Mija, planea asaltar la propiedad de don Gregorio Yanayaco, y lo sometieron a vigilancia, pero ya fueron descubiertos, por lo que el ganadero y su noble peón atraparon a uno de esos jóvenes vigilantes, el muchacho que se llama Jacinto, muy temeroso de perder su vida, tuvo que declarar toda la verdad ante sus captores, manifestando que él, nunca estuvo de acuerdo y que el líder que preparó todo este plan de asalto fue el sobrino de la señora Emiliana; quien al enterarse de la captura de Jacinto, por uno de los tres jóvenes que huyeron le informaron que atraparon a Jacinto..... sigamos la historia.....................
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Aquí en la imagen observamos una casa típica de la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; Es una construcción de adobe con un techo de tejas rojas y agua, en el techo distinguimos un fantasma que viene a ser " El Rey de las Tinieblas": Satán, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para entender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA ", esta imagen será nuestro símbolo y logotipo de identificación en la creación, impresión y distribución literaria.
Con reconocimiento de derechos de autor, con Registro Partida Nº 00393-2010, Asiento 01, de fecha 27 de marzo de 2010 por el INDECOPI.
Este es el símbolo de la Marca Perú, que distingue todos los productos elaborados por peruanos.
Continuando con la historia, Jerónimo Campos Mija, fue acusado por su compañero que lo visitó de ser el causante de las desgracias que se vendrán encima al ser descubiertos y que llegarán como consecuencia que estaban a punto de convertirse en una banda de asaltantes.
Jerónimo Campos Mija, al sentirse acusado por su compañero, reaccionó muy iracundo, quien desenvainó su machete, agarró por el cuello a su compañero acusador y le dijo:
--- Maricón de mierda, te voy hacer tragar todas tus palabras, ya que todos ustedes estuvieron de acuerdo para asaltar la casa del ricachón Gregorio Yanayaco, te observé que eras uno de los más alegres en aquella noche, ahora, tan sólo por que atraparon a Jacinto ya se orinan de miedo, Yo no me rindo, haré otros planes con o sin ustedes y te advierto que si sigues quejándote te cortaré el pescuezo, que lo puedo hacer en este momento; pero, me das pena por cobarde y no te olvides guardar silencio para que no entere nadie, más que nosotros nadie más sabe lo que sucedió con Jacinto.
El muchacho con el filudo puñal sobre su nuca, muy temeroso, jamás había participado en ningún intento de asaltos, reaccionó accediendo a las bravatas del líder y siguió clamando consuelo y comenzó a llorar e implorar:
--- Por favor Jerónimo, no me mates, callaré para siempre sobre nuestros planes y nadie más sabrá lo que pasó hoy.
El líder, parece que se compadeció y soltándole el cuello y mirándolo fijamente, le advirtió:
--- No me traiciones, por que si lo haces, tal como te anuncié te cortaré el pescuezo, lo mismo les anunciaré a los otros dos, para que aprendan a ser machos (valientes) y jamás se puede rendirse al primer tropiezo.
El líder muy malhumorado, salió de la casa del compañero sumido en temor, para visitar a los otros dos que también habían llegado huyendo, en el trayecto se encontró con su protectora tía Emiliana, quien haciendo las veces de madre lo crio y al verlo todo ofuscado, le preguntó:
--- ¿Hijo, qué te pasó, de tu cara sale fuego?
Jerónimo Campos Mija, quien amaba y respetaba a su tía Emiliana por la ayuda que recibió de ella y lo lo sigue recibiendo por haberlo criado como su propio hijo, le respondió:
--- No se preocupe tía, no pasa nada, sino que los muchachos jugaron mal y los muy maricones (cobardes) regresaron a sus casas corriendo como zorros cuando los persiguen los perros.
La señora Emiliana, quien tenia cosas pendientes que atender aceptó la respuesta que le dio su sobrino, sólo le dijo:
--- Hijo, tranquiliza a tus compañeros y regresas, por que te estaré esperando para el almuerzo.
Cada cual continuó con su camino y Jerónimo Campos Mija, llegó a la casa de otro compañero, que al verlo asustado lo insultó así:
--- Ustedes son unos maricones (cobardes), siendo tres y con sus machetes no ayudaron a Jacinto y corrieron como unas ratas, que pena, Yo los creía que eran unos machos (valientes), pero, no sólo eran unos miedosos que se rindieron ante el primer peligro, Yo no estuve allí y le hubiese demostrado como se enfrenta al peligro. ¿Qué les pasó a ustedes?
El joven igualmente temeroso como sus compañeros, casi llorando, le contestó:
--- Pero, Jerónimo, que íbamos hacer, si lo atraparon a Jacinto en el suelo y con el machete en su cuello, si nosotros nos acercábamos lo hubiesen matado y luego vendrían por nosotros, ya que el ricachón y su peón habían desenvainado sus filudos machetes, por eso huimos a nuestras casas.
El líder, cogió la camisa del compañero y le acercó al cuello el machete y le replicó:
--- So pedazos de cobardes, ustedes estaban advertidos, para defenderse si eran descubiertos de hacerle creer al ricachón que eran unos visitantes y que no tenían ninguna otra intención que regresar a sus casas después del viaje, o cualquier otra mentira que se les ocurra en esos momentos; pues, por lo que veo nada de eso ocurrió, sólo corrieron como ratas al ver al compañero atrapado.
El muchacho, que ya había descansado y se había tranquilizado, le replicó:
--- Jerónimo, una cosa es dar órdenes aquí sin peligros y otra es estar viviendo esos momentos peligrosos, viendo a nuestro compañero con un machee filudo en su nuca...
Jerónimo Campos Mija, casi interrumpiendo a su compañero, le replicó:
--- So pedazo de maricón, pues esos son los momentos de sacar fuerzas y defender al compañero, a ustedes les faltó coraje para enfrentarse al peligro, ya te advierto que no comentes a nadie lo que pasó, Yo viajaré por la noche a la sierra y estaré por allí un tiempo y ustedes guardarán silencio, por que si me traicionan les meteré cuchillo a sus cuellos, estás advertido.
Dejemos, Jerónimo Campos Mija, reprendiendo a sus compañeros y regresemos a la casa de don Gregorio Yanayaco, quien junto con su noble peón interrogaban al muchacho Jacinto. quien les explicó los planes que preparó el líder Jerónimo Campos Mija, era el peón quien lo interrogaba y le dijo:
--- Pero, si ustedes eran 16 muchachos que estuvieron de acuerdo todos, sino no hubiese venido todos los días a vigilar la casa y permaneciendo todo el día echados en el suelo.
Jacinto, ya tranquilo, pensando que no lo matarán, respondió:
--- Nosotros obedecían las órdenes del líder y tuvimos que vigilar la casa todos los días y en la noche informar al líder sobre las novedades. incluso él mismo estuvo aquí cuando le tocaba su turno de vigilancia, con ese ejemplo todos obedecíamos.
Entonces, el peón, quien tenía que consultar con el patrón lo que harían con el muchacho y actuando por su cuenta, jaló una soguilla y amarró por los tobillos al joven atrapado y lo levantó casi en peso por que no podía caminar, lo sacó de la sala al corredor y lo hizo sentar sobre el poyo y le dijo:
--- Allí permanecerás. quiero conocer a tus compañeros que seguro estarán por allí y vendrán por ti.
El peón entró a la sala y al ver al patrón inmóvil, le dijo:
--- Patrón, he tendido una trampa, para poder atrapar a los otros muchachos, quienes escondidos observando a su compañero sólo en el poyo, no vendrán en grupo, lo harán uno por uno y estando en el corredor lo atraparemos, ojalá caigan todos.
Don Gregorio Yanayaco, quien efectivamente había permanecido sentado y pasivo escuchando a Jacinto sobre los planes de asalto a su casa, que para él, este episodio era: "Un antes y un después"; por que ya no podía dormir sólo, ni tampoco permanecer sólo en las labores ganaderas, ahora tendría que caminar acompañado y pasaban por su mente presentimientos que su vida había entrado a una nueva etapa y observando a su noble peón, le dijo:
--- No hombre, no expongas a ese muchacho amarrado de pies y manos, sus compañeros no vendrán por él, por que los vi de reojo que se fueron corriendo a sus casas al ver a su compañero atrapado, ni el llamado líder vendría por él; más bien nosotros iremos por él. hoy a la media noche en compañía de los guardianes iremos al Centro Poblado "El Sauce" y llegaremos a la casa de la señora Emiliana y averiguaremos sobre la conducta de su hijo o sobrino.
El noble peón, entendió la preocupación de su patrón y comprendió que no era un buen espectáculo mantener sentado sobre el poyo al muchacho Jacinto, le respondió:
--- Patrón, ahora usted ha pensado muy bien; pues, a la media noche, sin bulla de nadie iremos a ese pueblo y averiguaremos por nuestra cuenta; pero, Jacinto no irá con nosotros..................
Continuaremos.................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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