viernes, 11 de septiembre de 2026

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCXCV.- El joven Jerónimo Campos Mija, preparó su plan de huida y lo hará a la media noche; en casa de don Gregorio Yanayaco, sigue la interrogación al joven Jacinto, al medio día llegó la señara Gozbinda, quien fue sorprendida al ver maniatado a Jacinto, quien era su ahijado, trató de ayudarlo para que coma alimentos...

 Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Jerónimo Campos Mija, quien era un joven huérfano de padre y madre, y que fue criado por su tía Emiliana, ya frisa los 15 años de edad, él  vengó la muerte de sus padres, que fueron asesinado por el caporal Pancracio "el malo"; éste individuo fue muerto por manos del joven huérfano en compañía de 8 jóvenes adolescentes como él, ahora está en serios problemas, por que fueron descubiertos los jóvenes que vigilaban la casa del ricachón Gregorio Yanayaco; justamente él y su noble peón, atraparon al joven  Jacinto. quien al ser interrogado; confesó que el líder Jerónimo Campos Mija, fue el que organizó el plan para asaltar la casa del ganadero, el líder al ver  que llegaron corriendo los jóvenes vigilantes, asustados, pues los visitó; quienes le informaron que Jacinto fue atrapado; él, al escuchar la versión, se enfureció y los calificó de ser unos cobardes, dadas las condiciones desfavorables y temiendo ser atrapado el mismo, les informó que por la noche de irá hacia la sierra; en casa de don Gregorio Yanayaco y su noble peón, continuaron interrogando al joven Jacinto, y al mismo tiempo, planean visitar por la noche la casa de doña Emiliana tía y madre adoptiva del joven líder Gerónimo Campos Mija....... sigamos la historia.....



Aquí en la imagen observamos una casa típica de la  Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú;  Es una construcción de adobe con un techo de tejas rojas y agua, en el techo distinguimos un fantasma que viene a ser " El Rey de las Tinieblas": Satán, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para entender la narrativa de la obra literaria:  "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA ", esta imagen será nuestro símbolo y logotipo de identificación en la creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Registro Partida Nº 00393-2010, Asiento 01, de fecha 27 de marzo de 2010 por el INDECOPI.



Este es el símbolo de  la Marca Perú, que distingue todos los productos elaborados por peruanos.

Continuando con la historia; el  joven adolescente Jerónimo Campos Mija, ya actuaba como si fuese una persona adulta; él sabía perfectamente que el ricachón Gregorio Yanayaco y su gente llegarían muy pronto a su casa, por que conocía las debilidades de su compañero Jacinto, quien nunca estuvo de acuerdo con el plan de asalto.
Jerónimo Campos Mija, no quería ser atrapado, ni su tía Emiliana podría impedirlo y tampoco quería defraudarla por el cariño que ella le entregó al verlo huérfano.
Por lo que, Jerónimo Campos Mija, quien al no confiar en la fidelidad de Jacinto, él ya predecía que al ser atrapado, sus compañeros confesarían todo el plan de asalto a la casa de Gregorio Yanayaco; tal como sucedió ahora Jacinto está confesando todo lo planeado, dada la adversidad de los hechos, por lo que el joven líder, planea huir a la sierra y lo hará a la media noche desde su casa, para no dar ninguna advertencia, y no era una aventura sino que le fascinaba conocer esos lugares; pero, así por así escapar sin rumbo y sin saber a donde llegar.
Jerónimo Campos Mija, no tenía otra opción que huir, por que si no lo hacía; será atrapado; pero al mismo tiempo no tenía fondos económicos para huir, él si conocía donde su tía Emiliana guardaba sus ahorros; pero, ese dinero era sagrado no podía robarle a ella, quien era la mujer que tanto lo ayudó, por lo que decidió viajar sin nada en el bolsillo.
Jerónimo Campos Mija, luego de reprender a sus compañeros, calificándolos como unos cobardes, regresó a su casa, en esos instantes su tía Emiliana, ya cumplió con sus diligencias y aprovechó para regresar a su casa llevando sus cosas que compró; al mismo tiempo el líder puso sus pocas cosas en un costal viejo que a veces lo tendía al suelo para descansar, en el trajín encontró una talega llena de dinero y que no correspondía al lugar donde su tía Emiliana guardaba sus ahorros, y que aparentemente ese dinero no era suyo; pero de ¿Quién sería?, pues de ella que por precaución lo puso en otro lugar que el de costumbre.
Jerónimo Campos Mija, no lo pensó dos veces, se guardó la talega llena de dinero en el costal, un robo descarado en contra de su tía Emiliana, ahora con todo preparado, metió el costal debajo de la cama.
En esos instantes llegó su tía Emiliana, quien ya había preparado el almuerzo, solamente atizó el fogón y calentó la comida y sirvió comiendo juntos y conversaron de todo, incluido que su tía mencionó la vieja amistad que le tenía a don Gregorio Yanayaco, quien era un rico ganadero, que hizo fortuna trabajando noche y día arriando vacas a la ciudad y después el mismo las criaba; ella como reprendiéndole mencionó que el muy tonto no ordeñaba sus vacas y que si lo hacían las mujeres de sus peones por las noches, era una lástima que esa leche no producía quesos para saborearlos en el desayuno.
Sin predecir que será el último almuerzo, la conversación se hizo larga y llegaron los consejos, ella lo hizo inculcándole el respeto a los demás y no desear sus bienes económicos y que el peor delito era robar, por ser penado por Dios, parece que ella estaba completamente segura que su sobrino era un muchacho sano y honrado y ella se sentía orgullosa de haberlo criado como su hijo.
Pobre señora Emiliana, cuando ella sepa la verdad de las travesuras de su sobrino, quien ya era un asesino y que jamás ella se enteró o lo supo por alguien que participó en ese hecho.
Después del almuerzo, la señora lavó los mates y tuvo que salir de nuevo, por que tenía asuntos pendientes con los sembradores de sus chacras, era un tiempo muy valioso para el joven Jerónimo Campos Mija, para asegurar propiamente su viaje de huida a lo desconocido y sin rumbo; él recordó que lo hará a pie, tal como lo hizo cuando huyó de la hacienda, momentos después que asesinaron a sus padres.
Dejemos a Jerónimo Campos Mija, planeando su huida y regresemos a la casa de don Gregorio Yanayaco y su noble peón, ellos continuaron interrogando al joven Jacinto, quien declaró todo lo planeado para asaltar la casa; el tiempo sigue su curso, siendo las 12:00 horas del día, llegó la señora Gozbinda, cargando una olla de comida, que la traía con puntualidad a su patrón, tal como ella lo llamaba a don Gregorio Yanayaco.
Era la primera vez que ella cargaba con el almuerzo a la casa (lo hizo por un recado que recibió), ya que el señor "Goyo" acudía a su casa a comer los alimentos.
La señora Gozbinda, casi suelta la olla que cargaba, totalmente impresionada al ver al jovencito Jacinto maniatado de pies y manos y ella dijo:
--- Ahijado: ¿Qué hiciste para estar así como un prisionero?
En esos instantes salieron del interior de la casa don Gregorio Yanayaco y su noble peón y fue éste último quien le contestó a la recién llegada:
--- Señora Gozbinda, que sorpresa saber que este ladrón era su ahijado, lo hemos maniatado, por que lo encontramos a él y otros muchachos espiando la casa del patrón y por propia confesión nos dijo que iban asaltar la casa, sólo esperaban una oportunidad para ejecutar su plan. 
La señora Gozbinda, bajó la olla del hombro, contemplando al joven Jacinto, quien ahora lloraba a raudales con las lágrimas que corrían por sus mejillas, ella se dirigió a él y le preguntó de nuevo:
--- Dime hijo: ¿tu madre Liboria, sabe de lo que estabas haciendo ser un asaltante?
El muchacho llorando desconsoladamente y no podía limpiarse las lágrimas por estar maniatado, le contestó:
--- Querida madrina, Yo nunca quise ser parte del Plan de Asalto a don Goyo; pero, me obligaron, que si no aceptaba sería muerto y mantener en secreto este plan y mi madre no sabe nada, que si lo habría sabido me mataba a palos por la espalda.
Doña Gozbinda, muy preocupada, ahora dirigiéndose al dueño de casa, le dijo:
--- Don Goyo, usted me conoce muy bien, Yo puedo dar hasta mi vida por este joven; por favor suéltelo, es humillante verlo atado como un prisionero.
Antes que el dueño haga el intento de contestar se adelantó el noble peón, quien le dijo:
--- Señora Gozbinda, nosotros sabemos que usted es una mujer honrada, de eso no hay ninguna duda; pero, si soltamos a este muchacho, correrá a su pueblo haciendo una bulla que nos perjudicará a nosotros, que tenemos planes de llegar al verdadero culpable.
La señora Gozbinda, comprendió la explicación que le dio el peón y dijo:
--- Felizmente, he traído una olla grande llena de comida y me servirá para tres personas, Yo le daré en la boca a mi ahijado, la comida es manjar de Dios y ustedes no podrán impedirlo.
Intervino don Gregorio Yanayaco, quien dijo:
--- Gozbinda, coincido contigo, la comida es obra de los dioses, claro que le servirás al joven y todos almorzaremos en la sala.
El noble peón, se acercó al muchacho Jacinto, lo levantó de las manos y casi cargándolo lo introdujo a la sala y lo hizo sentar en la silla; los demás entraron, la señora Gozbinda sirvió tres mates llenos de comida, era justo lo que traía el contenido de la olla, entregó los mates a los comensales y el mate que correspondía a Jacinto lo llevó en sus manos con una cuchara, se acercó al joven Jacinto y le dio la comida llevando la cuchara, no había diálogo, todo era tristeza en esa sala que parecía un lugar fúnebre y tétrico, era tal el silencio que se oía afuera el gorjeo de las aves silvestres......................
Continuaremos............................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achuteguiu

No hay comentarios:

Mi lista de blogs