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martes, 9 de agosto de 2022

DESENTERRANDO EL PASADO: EPISODIO 28 Ndutupai, la vida de los primeros homo sapiens en Tanzania.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., África, fascinante continente lleno de vida salvaje, que por cierto es también la cuna de la Evolución Humana; científicos del mundo investigan en diferentes yacimientos arqueológicos los orígenes del Homo Sapiens nuestro antepasado que tuvo su origen aquí. Hubo una pionera llamada Mary Leaky, quien desde la década de los años 1930s, aportó al mundo de la ciencia el descubrimiento quien el 17 de julio de 1959, desenterró el hueso de una mandíbula y posteriormente un cráneo de Australopithecus boisei, un antepasado de los homínidos.
Ahora, un grupo de científicos siguen en la investigación en la garganta del Río Olduvai, bajo el proyecto  Ndutupai para rastrear las huellas de los Homo Sapiens en Tanzania, para saber como vivieron o cazaban mientras convivían con la fauna, los modernos investigadores  conviven con los masais y la peligrosa fauna salvaje. Se centran en el estudio de los cambios tecnológicos y su relación con el medio ambiente durante la época conocida como la Middle Stone Age, (Edad de Piedra Media) que comprende desde hace unos 350.000 años a unos 50 o 40.000 antes del presente...... ..sigan leyendo esta historia es cautivante....................

Siguiendo los pasos de arqueólogos pioneros como Mary Leaky que ya excavaron antes aquí, el equipo del proyecto Ndutupai rastrea las huellas que los primeros humanos modernos dejaron en la garganta de Olduvai. Con ellos descubrimos dónde vivieron o qué cazaban mientras conviven con la fauna salvaje y las tribus locales que habitan el lugar.

Foto: Raquel Asiaín

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

La banda sonora de este capítulo va a ser esta… El viento… Interrumpida, a menudo, por el sonido de una rica fauna salvaje… y de los pasos de los Masais con su rebaño….

¡Nos vamos a la cuna de la humanidad, volamos a Tanzania! Conoceremos el proyecto que está realizando un equipo español en la Garganta de Olduvai, uno de los lugares clave para conocer la historia de la Humanidad.

El equipo está investigando cómo vivían nuestros antepasados, los primeros grupos humanos que habitaron esta región hace unos 350.000 años. Tratan de responder, por ejemplo, qué zonas ocuparon o qué fauna cazaban para alimentarse.

El apellido Leaky, ¿os suena? Hemos hablado de ellos anteriormente. Se trata del matrimonio Leaky, una pareja de científicos que dedicó su carrera al estudio de nuestra especie y su evolución. Reivindicaremos la importancia de su trabajo científico, sobre todo de ella, Mary Leaky, en la garganta de Olduvai.

Además, también conoceremos cómo conviven los investigadores con la tribu de los masáis.

Bienvenidos a un nuevo capítulo de “Desenterrando el pasado”.

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Mary Leakey, una vida dedicada a la Paleoantropología

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“Siempre sopla un poco de viento, el sedimento es polvoriento, y de vez en cuando se escucha algún rebaño de cabras”.

Estamos escuchando a José Manuel Maíllo. Él es profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UNED y, es, el director del proyecto que hoy nos ocupa.

“Los animales más salvajes, lo que uno espera cuando está en la sabana no suelen hacer ruido, excepto los ñus que se les escucha por la noche. Y también por la noche hemos conseguido escuchar alguna vez los leones, que si hay. Pero, durante las horas de trabajo o no se escucha nada o se escucha el viento…”.

Ya veis, José Manuel no está solo, le acompaña una rica y variada fauna salvaje… y claro está, también, un equipo de arqueólogos y geólogos con los que trabaja en el proyecto que lleva por nombre Ndutupai.

Este empezó en 2016, con una primera prospección para localizar yacimientos en la zona del norte de Tanzania. Y ya en esta primera intervención, localizaron materiales líticos y fósiles de fauna que motivaron posteriores campañas y continuar el trabajo hasta el día de hoy.

Ndutupai, está financiado por la Fundación Palarq y tiene por objetivo, entre otros, estudiar el origen del Homo Sapiens en el Norte de Tanzania. Una zona conocida cómo la cuna de la humanidad, ahora veremos por qué.

“En los niveles más profundos de la erosión del río Olduvai se encuentra una de las evidencias más antiguas del género Homo, lo que se denomina el Homo habilis que ahora sabemos que tiene entorno a la grabara un 2’1 millones de años pero este es el primigenio es de donde pivotó toda la idea del origen de la humanidad que antes estaba en Asia y votó hacia el este de África, gracias a los descubrimientos de la garganta”.

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Viaje a la garganta de Olduvai, la cuna de la Humanidad

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Trabajar en la cuna de la humanidad es un privilegio para cualquier persona interesada en la historia humana. David Martín-Perea es geólogo y conoce muy bien este territorio. Se incorporó al equipo de Jose Manuel en 2017.

“A mi a nivel personal me maravilla, debo haber estado allí cerca de 10 veces, entre 1 mes y 3 meses en cada ocasión y es que cada vez es igual de maravilloso que la anterior. No solamente por el entorno, que me parece precioso, sino también el darse cuenta de que una gran parte de todo lo que sabemos de la evolución humana es gracias a los yacimientos que se han llevado a cabo en este sitio, no?

Los investigadores de este proyecto quieren conocer las dinámicas de población de los primeros humanos modernos en el norte del país. Tratan de dar respuesta a un sinfín de preguntas…

“¿Qué cronologías, que cultura material? ¿Qué relación había entre el paisaje y estas culturas materiales? ¿Qué lugares de ocupación? ¿que fauna cazaban? todo este tipo de historias son las que intentamos vislumbrar entrelazando diferentes tipos de información”.

Se centran en el estudio de los cambios tecnológicos y su relación con el medio ambiente durante la época conocida como la Middle Stone Age, (Edad de Piedra Media) que comprende desde hace unos 350.000 años a unos 50 o 40.000 antes del presente.

Los investigadores de este proyecto quieren conocer las dinámicas de población de los primeros humanos modernos en el norte del país

Son muchos los proyectos internacionales que trabajan en la zona. En el caso de Ndutupai, el equipo vio que el norte de Tanzania era un territorio poco explorado para saber el origen de la humanidad.

Ubiquémonos en el mapa… Nos encontramos en el norte del país

“Y está a caballo entre el cráter del Ngorongoro, el área de conservación del ngorongoro y el área de conservación del Serengeti. Es una garganta, es un río que va desde lago Ndutu, a la depresión del Olbalbal y tiene en torno a 35 km y es un río estacional, un río que solo lleva agua en momento de la época de lluvias, el resto del año está seco”.

David nos ayuda a imaginarnos el paisaje comparándolo con una muy conocida película de Disney…

Si te imaginas la 1a escena del Rey León donde presentan a Simba en público pues así es la garganta. Imagina una llanura en donde a lo largo de decenas de miles incluso centenares de miles de años el río Olduvai ha sido erosionado formando lo que hoy es la garganta. Habría una grieta bastante profunda, en esta planicie en esta sabana”.

Desde un punto de vista arqueológico es evidente el interés que esta zona despierta a los investigadores, pero también cabe destacar la importancia geológica de esta garganta o barranco.

“Es una maravilla a nivel geológica porque estos 100 metros que a veces se pueden llegar a tener de espesor de estratos abarcan millones de años y a lo largo de todos estos depósitos podemos encontrar un montón de sedimentos distintos, de depósitos sedimentarios, volcánicos, básicamente es como un laboratorio de geología, podemos ver un montón de registro sedimentario que nos indica una gran evolución de toda una cuenca geológica que es una verdadera maravilla”.

El proyecto se adentra de lleno en la tierra de los Masais. Una de las tribus más conocidas en todo el mundo. Los masáis habitan el territorio entre Kenia y Tanzania. Hoy día son pastores seminómadas que se dedican a mover sus rebaños y que muy a menudo topan con los investigadores que están realizando alguna campaña arqueológica.

Jose Manuel nos cuenta que la relación con los masáis es muy estrecha, ya que es frecuente encontrarse con algún niño masai pastando su rebaño. El equipo considera primordial el hecho de que la tribu esté informada de lo que están haciendo allí.

“Es verdad que siempre llevamos a un representante del ministerio de antigüedades de tanzano, que se encarga de explicar a la comunidad un poco la naturaleza de lo que estamos haciendo, no?”

Los masáis son conscientes de la importancia de la garganta de Olduvai, asegura el director del proyecto. Están acostumbrados a ver arqueólogos trabajando sobre el terreno, además de turistas que vienen a visitar el país.

Un país que, como tantos otros del continente africano, sufre grandes problemas de abastecimiento de agua debido a la aridez del territorio. El acceso a fuentes de aguas con condiciones sanitarias seguras es muy complicado.

Es por eso, que una de las palabras que los masais más dicen al equipo es “magi”.

“Es verdad que uno ya sabe los privilegios que tienes cuando naces, tienes la suerte de nacer en un país como el nuestro no? Si es verdad que una de las cosas que más me han llamado la atención, es que la gente te pide agua. Si es verdad que luego lo ves y los agujeros donde cogen el agua está sucia, agua que a nosotros nos provocase alguna enfermedad mala, nada mas ingerirla no?

Lo que escuchas a los niños cuando pasas con el coche en las zonas donde no hay turistas lo que te piden es “magi”, es agua. El equipo siempre lleva un cargamento de botellas en el coche para los locales que les piden agua.

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LA PELIGROSA FAUNA

Nadie ha dicho hasta ahora que trabajar en Tanzania sea fácil… conlleva algún peligro…

“Es muy exigente si si. Nos levantamos muy pronto, a las 6 de la mañana y a las 7 ya estamos andando porque a partir de las 12 las temperaturas son inaguantables. Eso por un lado, y por el otro, no toda la fauna que hay son jirafas y cebras, también hay hienas salvajes y todo tipo de carnívoros. Pero lo que más me preocupa son las serpientes porque hay algunas que son bastante peligrosas. Está la mamba negra, la mamba verde y bueno el hecho que el hospital más cercano esté a unas 8 horas preocupa un poquito no? Hay que andarse con ojo.

Las mambas son mortales, si te pica una mamba y no recibes asistencia a tiempo, allí te quedas. Por lo tanto, hay que ir con extremo cuidado. Si sorteamos este reptil sin extremidades… encontramos una enorme variedad de animales salvajes que están esperando ser fotografiados…

“Yo cuando voy paseando por allí voy con una mano el martillo de geólogo, pero con otro con una cámara para hacerle foto a cualquier animal que se me pase por delante, si si”.

Hay un apellido ya para siempre ligado a Tanzania. Os va a sonar: Leaky. O más bien dicho, el matrimonio Leaky. Louis y Mary. De hecho, ya hablamos de ellos en otro episodio dedicado a este país africano.

Este matrimonio de arqueólogos pisó tierras tanzanas en los años 30 y se dedicó durante décadas a investigar sobre la historia de nuestra especie y su evolución en la garganta de Olduvai.

La familia Lekay, Louis Leaky y Mary Leaky, son los padres de la garganta de Olduvai, sin su trabajo no comprenderíamos el inicio de la prehistoria o la prehistoria del este de África o mundial si no hubieran hecho estos trabajos. De hecho, en el propio museo su campamento está musealizado tenemos allí sus casas, donde comían, las habitaciones, como un homenaje a esta familia que fue tan importante en el este de África”..

El trabajo de los Leaky está hoy en día muy presente en todos los estudios que se realizan en la zona. Los equipos de los distintos proyectos presentes en la región han tomado claramente el relevo de las investigaciones de este matrimonio.

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Descubriendo homo habilis

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La historia de esta pareja es muy curiosa: ella, Mary, tenía una gran afición tanto por el dibujo como por la prehistoria. Y a principios de los años 30, empezó a trabajar para él, Louis, prestigioso paleontólogo e incansable estudioso de los orígenes del hombre.

Lo que empezó siendo una simple colaboración profesional acabó convirtiéndose en un auténtico romance y forjando una de las parejas científicas más importantes de la historia. La vida de Mary es un ejemplo de superación y de tenacidad…

“Las circunstancias en las que trabajaban, eran absolutamente pésimas. En sus memorias Mary Leaky se queja a veces de que bebían agua de los charcos y que muchas veces había orina de rinocerontes. Muchas veces las condiciones en las que viven serían inasumibles para todos los equipos que trabajan actualmente en el este de África.

Siempre se habla de los descubrimientos del matrimonio, pero son muchos los investigadores que resaltan el trabajo de Mary Leaky. Recordemos que fué ella quien el 17 de julio de 1959, desenterró el hueso de una mandíbula y posteriormente un cráneo de Australopithecus boisei, un antepasado de los homínidos.

“Es verdad que siempre se habla del matrimonio Leaky, y siempre es Luis que está delante, cuando el trabajo de campo lo hacía ella. Tenían una vida separada en este sentido, él se dedicaba a buscar fondos, a dar charlas y conferencias en diferentes lugares del mundo recaudando fondos, pero la que trabajaba era ella. Sin embargo sí es cierto es que a nivel más popular general siempre se habla del matrimonio de los leaky y siempre está él delante de ella”.

Años más tarde descubriría el cráneo de un Homo erectus, entre otros descubrimientos claves para el estudio de la evolución humana.

Si para los arqueólogos el referente en esta zona es Mary Leaky, para los geólogos es Richard Hay. El geólogo norteamericano que estudió por primera vez la garganta y que trabajó durante años junto a Mary.

“Es un señor que decidió irse con Mary Leaky y estuvo unos 9 años en la garganta de Olduvai e hizo un libro que a día de hoy sería como la biblia de la geología en la garganta. Y en ese sentido al igual que Maillo debería sentir que tiene que llenar los zapatos de Mary Leaky pues no todos pensamos lo mismo con este geólogo americano que hizo un trabajo espectacular”.

El equipo del proyecto no es muy extenso… está formado por arqueólogos, restauradores, conservadores, geólogos… todos ellos, destaca el director, bien avenidos. Más les vale llevarse bien porque se encuentran en un sitio muy remoto durante muchos días. José Manuel habla de un pequeño Gran Hermano.

“Si efectivamente, somos un pequeño gran hermano porque estás conviviendo con estas personas 24 horas al día. Y son 24 horas al día en un sitio que no deja de ser duro, donde hay mucha tensión porque hay que optimizar mucho el tiempo, porque cuesta mucho ir allí y hay que aprovechar mucho el tiempo, solemos estar muy tensos. Por eso los equipos intento formarlos en 2 premisas, que son competentes en la cuestión que tiene que tratar pero también que sean compatibles entre ellos”.

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PROTEGER EL YACIMIENTO

En cada campaña están más o menos 1 mes. Y, al terminar cada una de ellas, los investigadores cubren el yacimiento dónde han trabajado. ¿Por qué?

Pues por imperativo legal… el ministerio de antigüedades les obliga a cerrarlo. Lo que hacen es cubrir con un plástico la zona excavada. Pero también lo hacen para asegurar una buena conservación del material.

“Uno de estos motivos es para preservar el propio yacimiento, porque el agua torrencial de las lluvias puede romper los perfiles y podemos perder información importante y que arrastre incluso material arqueológico. Esto en primer lugar, el otro es que puede ser peligroso, por ejemplo, por no caer, por protección de la fauna y de los habitantes de la zona”.

Antes de terminar… volvemos a la investigadora Mary Leaky, a este fascinante personaje de la historia científica que tanto ha aportado al conocimiento de nuestra especie.

Hacemos un ejercicio de imaginación con el director del proyecto, Jose Manuel… que aunque asegura que no es nada mitómano sí que siente un respeto y admiración importantes por Mary. Le decimos que se imagine que, por un momento, tiene a Mary delante… ¿Qué le preguntaría?

“Si me gustaría preguntar, de dónde sacaba la motivación para trabajar allí durante tantísimo tiempo porque las condiciones tuvieron que ser bárbaras para estar tantísimo tiempo con limitaciones de suministros, limitaciones personales de soledad, muchísimo calor, con leones, porque en aquella época si había leones en la garganta de Olduvai… Si me gustaría saber de dónde saca la persona la energía y la motivación para hacer eso que me imagino que le debía de apasionar, sobremanera, no?

A él, a José Manuel Maíllo, también le apasiona sobremanera, solo con escuchar la pasión con la que cuenta el trabajo que están realizando en Tanzania, ya nos hacemos una idea.

El equipo de Ndutupai continuará trabajando en los próximos años en este territorio, en la cuna de la humanidad, para conseguir una aproximación más detallada de los grupos humanos que habitaron la Garganta de Olduvai.

Porque, como siempre decimos, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 28 de diciembre de 2021

Antropología : DESENTERRANDO EL PASADO: EPISODIO 16: Viaje a la garganta de Olduvai, la cuna de la humanidad

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Evolución humana, sigue siendo la tarea principal de la arqueología descifrar sus orígenes, en distintos lugares de África se realizan excavaciones en yacimientos que se van sacando a  la luz las distintas etapas que sufrió el Homo Erectus, tal como lo conocemos ahora al hombre moderno.
Justamente en Tanzania, un país conocido con las gigantescas migraciones de al vida salvaje, también tiene un valle conocido como la Garganta de Olduvai, que es una depresión cuyo cañón de 48 kilómetros de extensión está llena de volcanes, donde han descubierto residuos humanos de hace 1,7 millones de años, cuyos pobladores se dedicaron a la industria lítica en fabricar herramientas y armas para cazar y trabajar, por lo que Olduvai, es la cuna de la humanidad....  ....siga leyendo los pasos de la Evolución Humana........



La garganta de Olduvai, en Tanzania, es uno de los yacimientos paleoantropológicos más importantes del mundo.

Foto: iStock

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En este capítulo nos vamos a Tanzania. Una tierra famosa por sus increíbles jirafas, leones o elefantes… Son muchos los que vienen de safari buscando aventuras, pero esta tierra fértil de migraciones animales esconde también la clave paleontológica de la evolución humana. Hoy nos centraremos en esto.

Al norte de este país africano, hay un lugar clave para esta investigación, la Garganta de Olduvai. Un cañón de 48 kilómetros de longitud rodeado de volcanes, dónde se creó una de las primeras industrias líticas del planeta, es decir, dónde se empezó a crear herramientas de piedra.

Nos preguntaremos… ¿De dónde venimos? ¿Quiénes eran nuestros antepasados? ¿Cómo vivían estos homínidos?

Los antiguos pobladores que residieron en la zona en el periodo achelense, es decir, hace 1,7 millones de años, eran unos auténticos artistas en el uso de materiales para fabricar herramientas con las que cazar o trabajar. Puede que fuesen una especie de fabricantes de navajas suizas, entre comillas, por su función multiuso.

Conoceremos el trabajo de un matrimonio el nombre del cual quedará para siempre ligado a estas tierras. Hablamos de Louis y Mary Leakey. ¿Qué descubrió esta pareja que fue tan sumamente importante en el campo de la evolución humana?

A través de su historia y de la de dos investigadores que actualmente están trabajando en el terreno, viajamos a la cuna de la humanidad. Bienvenidos a un nuevo episodio de “Desenterrando el pasado”.

Si se quiere investigar sobre los orígenes de nuestra especie, el país dónde hay que dirigirse es, sin lugar a dudas, Tanzania. Muchos son los investigadores que año tras año viajan al lugar en busca de material que les permita entender mejor quiénes fueron nuestros antepasados. Es el caso de Ignacio de la Torre, doctor en arqueología y actual miembro del CSIC. Desde 2007 dirige un proyecto que busca el origen y evolución del Homo erectus en África oriental. Un proyecto financiado por la fundación Palarq.

En este capítulo nos situamos en Olduvai, al norte del país, a unos 500 km de la capital, Dodoma… o lo que es lo mismo, a 8 horas en coche hacia el sur. Este territorio contiene una de las secuencias paleo antropológicas científicamente más relevantes de todo el viejo mundo.

La garganta de Olduvai es una de los yacimientos más importantes para los orígenes humanos, es una secuencia arqueológica muy conocida y cualquier arqueólogo que esté interesado en la arqueología de los orígenes humanos pues siempre tiene la garganta de Olduvai como un referente”.

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Neandertales, más cerca de nosotros

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El equipo del proyecto está formado por investigadores de todo el planeta. Trabajan con el objetivo de conocer la zona que dio nombre a la cultura Olduvayense, la primera cultura arqueológica en Olduvai. Una cultura que dura al menos 1 millón de años, comenzando hace 2,6 millones de años. Cómo decíamos este proyecto busca entender mejor esta cultura para compararla con la cultura arqueológica que vino posteriormente y que se conoce como cultura Achelense.

En unos minutos hablaremos de ello… antes, como siempre, toca situarnos.

La Garganta de Olduvai se encuentra en el Valle del Rift, una gran fractura geológica situada en el este de África que cuenta con una extensión de más de 4.800 km.

A este Valle también se lo conoce cómo la cuna de la humanidad, por la importancia de los fósiles de homínidos que se han encontrado, unos fósiles clave para entender la evolución humana.

La garganta de Olduvai se encuentra en el gran Valle del Rift, que es una falla tectónica que abarca desde el Mar Rojo hasta Mozambique. Es decir, desde Etiopía hasta Mozambique, y es un accidente geográfico que divide África en dos partes. Lo que llamamos África oriental y el resto de África.

Bien, por un lado, hay que destacar el Valle del Rift y, por otro, el Parque Nacional del Serengeti, una zona que a todos nos sonará por los documentales de la 2. Pero lo más importante, a garganta de Olduvai está rodeada por volcanes.

Este sonido nos es, desde hace unos meses, familiar. Poco sabíamos de lava, coladas o colapsos, hasta que el 19 de septiembre de 2021 el volcán de la Palma entró en erupción. Luego hablaremos de ello.

Estas estructuras geológicas, los volcanes, tienen una relevante importancia en las investigaciones. Nos lo cuenta el geólogo Alfonso Benito, miembro del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), que lleva años vinculado al proyecto.

“Es una cuenca digamos sedimentaria, una gran depresión que se ha ido rellenando con sedimentos a lo largo del tiempo. Y esta depresión está rodeada por volcanes, que han tenido una actividad notoria durante todo el registro sedimentario y han ido proporcionando pues distintas capas de lava y de cenizas que se han ido intercalando entre los distintos sedimentos y que ahora están ahí y nos permiten datar todos los yacimientos y también son erupciones volcánicas que han afectado a todos los ecosistemas que estaban allí donde habitaban los homínidos”.

Bien, os proponemos un juego…Vamos a hacer el ejercicio de cerrar los ojos y a escuchar a Alfonso que nos ayuda a imaginarnos el paisaje.

“Te tienes que imaginar que es lo que llamaríamos un altiplano, una zona que está muy elevada, a 1.400 metros y es una cuenca que tiene ahora un clima semiárido, hay zonas que tienen más vegetación, con mucha zona de pasto y en este altiplano con este clima y vegetación ha habido una erosión muy grande en un momento determinando que formó una garganta, como un cañón, y esta garganta es la que erosionó todos los sedimentos y dejó expuesto pues todos los niveles estratigráficos donde vemos ahora los yacimientos”.

Antes hemos comentado que el hecho de que la zona esté llena de volcanes influye en los materiales arqueológicos encontrados.

Ignacio destaca este hecho cómo muy positivo y nos da 2 razones.

“En primer lugar, los volcanes cuando hay una erupción emiten lavas, cenizas y esas se pueden datar. Es decir puedes saber la edad exacta cuando se emitieron esos materiales volcánicos. Si tienes un yacimiento arqueológico que está depositado entre sedimentos volcánicos, si datas esos materiales volcánicos puedes saber la edad del yacimiento”

Ya sabemos que los volcanes ayudan a la datación, permiten tener un mejor control cronológico de los restos encontrados, y además…

“Las características geoquímicas de las cenizas volcánicas interactúan con los huesos para que haya una buena preservación del material óseo, que se conserva a lo largo del tiempo gracias a las características geoquímicas del sedimento”.

Y además permiten mejor la conservación de los materiales.

Lo que nos hace pensar que si nos fijamos en el volcán de La Palma, dentro de miles y miles de años, cuando quieran investigar la zona lo tendrán más fácil para estudiar quienes vivieron allí y cómo era el ecosistema. Por cierto, le preguntamos al geólogo del proyecto, a Alfonso, qué piensa de las impactantes imágenes que cada día copan los telediarios.

“Si, a mí también me sorprende Y me quedo boquiabierto cuando veo las imágenes. Porque yo normalmente lo veo en rocas y sedimentos y lo interpreto, pero no es lo mismo que luego verlo funcionando directamente. Me impresiona muchísimo y te parece entre una belleza y una tragedia que afecta a la civilización moderna. Y te imaginas en los momentos de la evolución humana, como nosotros estudiamos, pues claro al ecosistema les ha afectado”.

Pero claro está, una cosa es verlo en la roca millones de años más tarde y la otra es verlo en vivo y en directo.

Antes de adentrarnos en los descubrimientos recientes que ha llevado a cabo el equipo del proyecto, vamos a conocer quiénes fueron los primeros investigadores que decidieron invertir su tiempo en explorar la zona. Y aquí hay que introducir un apellido que para siempre quedará ligado al territorio. Hablamos de la familia Leakey.

El paleontólogo Louis Leakey fue el primero en pisar estas tierras en busca de yacimientos. Corría el año 1931 y desde entonces la investigación del lugar ha sido ininterrumpida. Fue el primero en reconocer la importancia de Olduvai en el campo de la arqueología. Unos años más tarde se incorporó a sus investigaciones Mary Leakey, la que más adelante se convirtió en su esposa. Una mujer con un gran afán por desenterrar el pasado y con quien compartió un gran amor y largas jornadas de trabajo.

La pareja, ampliamente conocida en el mundo de la arqueología, lideró durante más de 80 años el estudio de la evolución humana en este territorio. Corría el año 1959 y en una zona recóndita de Tanzania (hoy día muy conocida, estamos hablando de Olduvai), la mujer, Mary, encontró el cráneo de un homínido que supuso el primer resto humano perteneciente a un miembro de la especie homo que habría vivido 1,7 millones de años atrás.

Otro de los grandes descubrimientos de la pareja son las conocidas como huellas de Laetoli. Un rastro de pisadas de hace 3,5 millones de años que corrobora que nuestros antepasados ya caminaban erguidos.

Ah! Por cierto, el matrimonio Leakey trabajó para esta casa, para National Geographic, dónde publicó algunos de sus descubrimientos.

Volvamos a la actualidad… al proyecto capitaneado desde sus inicios por el arqueólogo Ignacio de la Torre, que trabaja junto a un equipo multidisciplinar de profesionales de distintas partes del planeta.

Bien, adentrémonos en la cultura achelense, objeto de investigación del proyecto. Recordemos, la primera cultura humana en difundirse ampliamente por el Viejo Mundo y que perduró durante 1,5 millones de años. ¿Por qué se caracteriza esta cultura?

“Esta cultura arqueológica se caracteriza por la presencia de lo que llamamos hachas de mano. Son útiles de gran tamaño, mayores de 10 centímetros, con forma apuntada, con bordes cortantes y que se usarían para actividades de cualquier tipo, desde cortar carne, hasta cualquier tipo de actividades que fueran necesarias en la vida cotidiana de los homínidos”.

Los yacimientos achelenses más antiguos se encuentran en África, concretamente en África oriental. Esta cultura arqueológica es, según cuentan los investigadores, la más duradera que ha habido en la historia de la humanidad.

“Los yacimientos más antiguos tienen en torno a 1,7 millones de años, pero es que encontramos yacimientos achelenses hace solo 200 mil años. Es decir que esta cultura duró en nuestro planeta más de 1,5 millones de años, es decir, es un intervalo temporal enormemente dilatado. En el cual los humanos estaban desarrollando un comportamiento tecnológico más o menos similar a lo largo de miles de kilómetros a lo largo de cientos de miles de años”

Y, le preguntamos a Ignacio, ¿cómo se explica que el achelense se extendiera tanto en el tiempo?

“En primer lugar, que existe poca tendencia a la evolución de la cultura entre estos primeros homínidos, no existe una aceleración de las innovaciones tecnológicas algo que sí que se ve en periodos posteriores, en los que las culturas arqueológicas cada vez duran menos porque existen innovaciones tecnológicas que hacen que constantemente cambie la cultura. Si eso se debe a causas cognitivas, es decir, que estos homínidos no eran capaces de desarrollar nuevas innovaciones o simplemente se debe a que era una tecnología extremadamente eficiente esto es otra cuestión”.

Para el director del proyecto, la opción que parece más probable es la segunda. El desarrollo de una tecnología eficiente les hizo perdurar.

Parece pues que la tecnología achelense era lo suficientemente eficaz para que los homínidos la estuvieran desarrollando durante 1,5 millones de años sin prácticamente ningún cambio.

¿Cómo era esa tecnología? ¿Cómo eran las herramientas que usaban nuestros antepasados? ¿Con qué materiales las fabricaban? El que más se conserva, cómo es fácil de imaginar, es la piedra.

“Es la piedra la que mejor se conserva. Es muy probable, prácticamente con toda seguridad, los homínidos estaban usando otras materias primas para la elaboración de herramientas, pero simplemente no se conservan, no hay una visibilidad arqueológica de esas herramientas porque no se han conservado, porque son herramientas de materiales perecederos. Sabemos que nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, utilizan herramientas de materiales perecederos, hojas, maderas, palos.. pero no se han conservado. La cultura achelense… ¿de qué están hechas sus herramientas? De piedras, porque es lo que se ha conservado en el registro”.

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Y, ¿para qué usaban estas herramientas?

“Sabemos que muchas de estas herramientas líticas se usaban para procesar las carcasas animales, es decir, las presas, los animales que los homínidos consumían. Entonces se usarían en actividades de corte, de desmembramiento de las carcasas o en actividades de quitarles la piel y demás. Y también se estarían utilizando herramientas líticas para procesar otros materiales orgánicos que quizá daban lugar a herramientas en otras materias primas. Por ejemplo para desbastar ramas de árboles, descortezar vegetales y luego usarlo en otras actividades. Podemos decir que era como las navajas suizas del paleolítico, que se usaban para todo tipo de actividades”.

Por cierto, se sabe que los homínidos del periodo achelense no estaban interesados en mamíferos pequeños. Buscaban alimentarse de mamíferos de talla mediana como, por ejemplo, gacelas o cebras y de talla grande, como podrían ser hipopótamos o, elefantes. Animales que, sin duda, encontraban en su entorno más inmediato.

Uno de los muchos descubrimientos que ha hecho el equipo del proyecto es que los homínidos que ocuparon estas tierras hace millones de años, no buscaban los materiales con los que hacer herramientas muy lejos del lugar dónde se encontraban. De hecho, la captación de materiales líticos con los que trabajaban era siempre local.

Aun así, el equipo defiende que los homínidos seleccionaban a conciencia los materiales con los que trabajar.

“Sí que parece que existe cierta selección de algunas materias primas en función de la tecnología que quieren desarrollar. Por ejemplo para los yunques, objetos que se encuentran de manera muy habitual en los yacimientos, son necesarios como elementos pasivos, sobre estos yunques se trabajan otras materias primas, como huesos que quieres partir para obtener la médula. Pues estos yunques normalmente se realizan sobre un tipo de materia prima muy concreta, unas cuarcitas que tienen una morfología muy proclive a que se puedan apoyar objetos sobre ellos. SI que están eligiendo materiales concretos para este tipo de actividad. O los percutores que usan para golpear los núcleos suelen buscar percutores que sean muy densos, materias primas duras y pesadas y que tengan una morfología que pueden cogerse con la mano de forma cómoda, de manera ergonómica”.

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Sabemos, entonces, que los homínidos seleccionaban bien las características físicas y ergonómicas de las materias primas, pero siempre dentro de un límite territorial.

Como os podéis imaginar, para llegar a rastrear todo el material encontrado, los investigadores pasan horas y horas pateando el terreno. Es un trabajo duro que requiere estar físicamente bien. Nos lo cuenta Alfonso Benito.

“Digamos que complicadísimo no es, pero desde luego tienes que estar un poco en forma. Tienes que estar subiendo y bajando en el terreno, trabajando en fuertes pendientes y si no estás muy en forma lo puedes pasar mal. Aparte están las condiciones climáticas, es un medio semiárido en el trópico y allí sobre todo al mediodía, el calor es bastante fuerte”.

Aunque, el cansancio físico que conlleva invertir tanto tiempo en investigar, es compensado por la importante flora y fauna del lugar.

“Pues si ya te digo es impresionante estar trabajando al lado de jirafas, de cebras… je je todos estos animales son impresionantes y la propia garganta también. Moverse por allí subir y bajar barrancos, estar al lado de escarpes… es una cosa bonita”.

La aparición del Achelense se ha vinculado tradicionalmente a los orígenes de una nueva especie humana, el Homo erectus. Se habla que antes, con la cultura Olduvayense, la especie dominante era el Homo Habilis.

Vamos a conocer los rasgos de esta nueva especie que llega con la cultura achelense. El Homo Erectus. ¿Cómo eran, Ignacio?

“Son homínidos mucho más altos que homo habilis. Homo habilis es el homínido del que desciende homo erectus, la altura del homo habilis no superaba el metro y 20 centímetros, eran muy bajitos. Mientras que el homo erectus africano, tenemos individuos que superan el metro setenta. Es decir, tenían ya una altura muy parecida a la que tenemos nosotros, eran muchísimo más robustos que nosotros. Sabemos eso por la cortical de los huesos. Sabemos que cuando tienes unos huesos tan gruesos es porque necesitas sostener unos músculos más grandes y potentes”.

Físicamente, se sabe que eran altos y fuertes, pero además, destacaban por ser más inteligentes.

“También tienen una capacidad craneal muy superior a la de homo habilis que indica una expansión del cerebro muy significativa respecto a homínidos anteriores y que, por tanto, indica que el desarrollo del cerebro y de la inteligencia es fundamental en esta especie. Y explica también los significativos cambios tecnológicos que implica la tecnología achelense respecto a la Olduvayense”.

La mayor parte de los restos de estos homínidos han sido encontrados en Tanzania, en la Garganta de Olduvai.

El proyecto liderado por Ignacio de la Torre lleva, desde 2007 que empezó, 16 campañas arqueológicas en la que se conoce como la cuna de la humanidad. Aún queda mucho por explorar en la Garganta de Olduvai pero estamos seguros que en los próximos años conoceremos más sobre los homínidos que habitaron en la zona.

Cómo siempre decimos, a fin de cuentas conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

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