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********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., a Revista National Geographic, nos entrega un reportaje, sobre los sobrevivientes de las explosiones atómicas en Hiroshima y Nagasaki, a quienes se les conocía como: "Hibakusha", que siendo naturales de esas ciudades sufrieron una cruel discriminación por temores infundados que ellos transmitían enfermedades contagiosas, su marginación fue tal que no podía contraer matrimonio, y lo que es, peor eran despedidos de sus centros de trabajo por temor al contagio de enfermedades.... siga leyendo.............
Una columna de 6 kilómetros de altura se eleva desde la zona cero sobre las ruinas de la ciudad de Hiroshima. La fotografía fue tomada por George Caron, artillero de cola del Enola Gay a quien le dieron una cámara en el último momento y la cual disparó a través de la ventana de plexiglás de su puesto de combate.
Foto: AP / US Air Force
Hiroshima, totalmente destruida por la bomba atómica arrojada por Los Estados Unidos el 06 de agosto de 1,945.
En esta foto proporcionada por el Cuerpo de Ingenieros de EE.UU., se pueden contemplar las heridas de una de las víctimas de la primera bomba atómica. La fotografía fue tomada en el departamento de Ujina, en el primer hospital provisional del ejército japones en Hiroshima. Los rayos térmicos emitidos por la explosión quemaron el patrón del kimono de esta mujer, los cuales quedaron grabados sobre su espalda.
Foto: AP/ U.S. Army Corps
Nagasaki, la segunda bomba
Una columna de humo ondulante en forma de seta se eleva a kilómetros de altura sobre la ciudad japonesa de Nagasaki. Fat man fue lanzada 3 días después del ataque sobre Hiroshima, acabando instantáneamente con la vida de 70.000 personas. Otros miles morirían después a consecuencia de la radiación.
Foto: AP
Para quienes sobrevivieron a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, su tragedia no terminó con la guerra: la sociedad creía que las enfermedades debidas a la radiación eran contagiosas y durante décadas tuvieron que ocultar su pasado.
Periodista especializado en historia, paleontología y mascotas
Cuando el 6 de agosto de 1945 la primera bomba atómica arrasó Hiroshima y, tres días después, otra devastó Nagasaki, decenas de miles de personas murieron al instante. Pero hubo quienes sobrevivieron a la onda expansiva y a las posteriores secuelas inmediatas. A estos se les llamó hibakusha, “supervivientes de la explosión”. Sin embargo, la posguerra les reservaba una carga adicional, invisible pero demoledora, de estigma y marginación.
Los hibakusha, además de arrastrar secuelas físicas y psicológicas, se encontraron con un estigma que afectaba a todos los ámbitos de su vida. La ignorancia sobre los efectos de la radiación alimentó mitos persistentes: se les consideraba enfermos crónicos, incapaces de trabajar normalmente, y se creía que podían transmitir enfermedades a sus descendientes. Estas creencias, aunque científicamente infundadas, se reforzaban con el temor a lo desconocido y el silencio institucional de la posguerra.
Una marginación que duró décadas
En los primeros días tras el desastre, los hibakusha fueron vistos con una mezcla de compasión y miedo. Pero en los años que siguieron, esa compasión inicial se fue diluyendo, dejando paso a una marginación estructural. La gente común no entendía qué era la radiación, y pronto corrió el rumor de que los supervivientes podían contagiar enfermedades o que sus hijos nacerían con malformaciones.
En el mundo laboral, ser identificado como hibakusha podía significar la pérdida inmediata de un empleo o la imposibilidad de ser contratado, sobre todo en poblaciones pequeñas donde todo el mundo se conocía. Y en lo personal, las dificultades para contraer matrimonio eran frecuentes: muchas familias rechazaban la idea de que uno de sus miembros se casara con un superviviente por miedo a “contaminar” la línea familiar.
Estos prejuicios, aunque sin base científica sólida, se extendieron rápidamente y el silencio forzado se impuso. Ante este panorama, ocultar el pasado se convirtió en un mecanismo de supervivencia social: muchos hibakusha ocultaban su condición para evitar perder un empleo o ver rechazada una propuesta de matrimonio, y no pocos cambiaban de ciudad o mentían sobre su lugar de nacimiento para borrar cualquier vínculo con Hiroshima o Nagasaki.
Esta discriminación velada se mantuvo durante décadas y no empezó a remitir hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, cuando los hibakusha comenzaron a organizarse, compartir sus testimonios y exigir reconocimiento y apoyo del gobierno japonés. Sin embargo, el daño social ya estaba hecho: muchos habían pasado la mayor parte de su vida escondiendo su pasado y soportando en silencio y sin ayudas el peso de una tragedia que el resto del país prefería no mirar de frente.
El rechazo se sumaba a problemas de salud muy reales. La exposición a la radiación provocó leucemias, cánceres y un sinfín de dolencias crónicas. La incertidumbre sobre su futuro médico hacía que las compañías aseguradoras, e incluso las administraciones, los discriminaran. Fue solo con el paso de los años y gracias a la presión de organizaciones de supervivientes que se aprobaron leyes para ofrecerles atención médica gratuita y reconocimiento oficial como víctimas de guerra.
Paradójicamente, los hibakusha también fueron testigos involuntarios de una carrera armamentística que crecía en nombre de la “seguridad” mundial. Muchos se convirtieron en activistas por la paz y el desarme nuclear, llevando su testimonio a foros internacionales. Su voz tenía un peso único: no hablaban desde la teoría ni desde la política, sino desde la experiencia directa de lo que significa que una ciudad entera se convierta en cenizas en cuestión de segundos.
Hoy, el término hibakusha ha dado un giro considerable: ahora es símbolo de una memoria histórica que se desvanece a medida que los supervivientes van muriendo, y una advertencia global sobre los peligros de la carrera armamentística. Aunque la discriminación social ha disminuido con el tiempo, el trauma físico y emocional sigue marcando sus vidas. Y su mensaje, repetido incansablemente en cada aniversario de Hiroshima y Nagasaki, permanece claro: que nadie más tenga que vivir para contarlo.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hoy 06 de agosto del 2019, celebramos 74 años de la detonación de la primera bomba atómica contra ciudadanos civiles, tal como lo hizo Los Estados Unidos de Norteamérica, contra la ciudad de Hiroshima, Japón el 06 de agosto de 1,945, fue un ataque despiadado contra los que nada tenían que ver con la guerra, la famosa bomba conocida como "Little Boy"(artefacto nuclear cargado de Uranio-235), mató 66,000 civiles al momento de estallar y 69,000 en los días siguientes.
Pero, como Japón no tenía señales de rendirse, arrojaron una nueva bomba de plutonio, más poderosa contra Nagazaki el 09 de mayo del 1945(artefacto nuclear cargado de Plutonio-239 ),causó la muerte instantánea de aproximadamente 130,000 civiles; finalmente Japón se rindió el 02 de setiembre del 1945, con ello se puso fin a la Segunda Guerra Mundial.
Desde ese 6 de agosto de 1945, el mundo y las guerras ya no volverían a ser iguales
La bomba que paró el tiempo
La explosión de la bomba atómica de
Hiroshima se registró a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945.
En este reloj de pulsera encontrado en las ruinas de la ciudad, la aguja
pequeña del reloj quedó abrasada por la explosión, marcando una sombra
sobre él mismo que le hace parecer la aguja grande.
Foto: AP/ ja / Yuichiro Sasaki / ONU
Paul W. Tibbets Jr.
El Coronel Paul W. Tibbets, de 31
años, posa para una fotografía delante del Enola Gay en una localización
desconocida. Fue el piloto encargado de pilotar el Bombardero B-29 que
lanzó la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de
agosto de 1945, el cual, llevaría el nombre de su madre.
Foto: AP
George R. Caron
El protagonista de esta foto de
archivo de 1945 es el Sargento George R. “Bob” Caron (31 de octubre de
1919 - 3 de junio de 1995), artillero de cola en el Enola Gay, el
Bombardero B-29 que lanzó la bomba atómica sobre la ciudad Japonesa de
Hiroshima el 6 de agosto de 1945.
Foto: AP / US Air Force
La tripulación del Enola Gay
De izquierda a derecha en primera
fila: Jacob Beser, teniente primero; Norris R. Jeppson, teniente
segundo; Theodore J. Van Kirk, capitán; el mayor Thomas W. Ferebee;
William S. Parsons, Capitán; el coronel Paul W. Tibbets Jr. y el Capitán
Robert A. Lewis. En segunda linea el sargento Robert R. Shumard, el
soldado Richard H. Nelson, y los sargentos Joe A. Stiborn, Wyatt E.
Duzenbury y George R. Caron.
Foto:AP/Max Desfor
Little Boy
Little Boy fue el nombre con el que
bautizaron los americanos a la bomba lanzada en Hiroshima. La bomba de
uranio-235 de 4.400 kilogramos de peso, 3 metros de longitud, 75
centímetros de diámetro y una potencia explosiva de 16 kilotones, – 1600
toneladas de dinamita-, explotó a las 8:15 del 6 de agosto de 1945 a
una altitud de 600 metros sobre la ciudad japonesa, acabando con la vida
de aproximadamente 140.000 personas.
Foto: RIA Novosti/Sputnik/AP
Un soldado con pulso de fotógrafo
Una columna de 6 kilómetros de altura
se eleva desde la zona cero sobre las ruinas de la ciudad de Hiroshima.
La fotografía fue tomada por George Caron, artillero de cola del Enola
Gay a quien le dieron una cámara en el último momento y la cual disparó a
través de la ventana de plexiglás de su puesto de combate.
Foto: AP / US Air Force
La alternativa nuclear
Foto difundida por el ejército de los
Estados Unidos y proporcionada por el Museo de la Paz de Hiroshima. En
ella se aprecia la enorme nube de humo resultado de los enormes
incendios masivos provocados por Litte Boy. La fotografía se tomó pocas
horas después de la detonación desde un avión de reconocimiento del
ejército estadounidense.
Foto: AP/ US Army/ Hiroshima Peace Memorial Museum
Las secuelas de Little Boy
Imagen de ciudad de Hiroshima tomada a
algo más de kilómetro y medio del lugar donde fue detonada Little Boy,
la primera bomba atómica de la historia lanzada sobre una población
civil.
Foto: AP
Desolación desde el aire
Vista aérea de la ciudad de Hisroshima unas horas después del lanzamiento de la bomba nuclear.
Foto: AP
Una ciudad reducida a escombros
Metales retorcidos y cascotes:
retales de lo que un día fue la ciudad más industrializada de Japón. La
fotografía sería tomada unos días después del bombardeo.
Foto: AP
Los restos de la tragedia
El armazón de este bloque de
apartamentos es lo poco que quedó en la zona cero tras la explosión
nuclear en la ciudad japonesa de Hiroshima.
Foto: AP
Sobrevivir a una bomba nuclear
En esta foto proporcionada por el
Cuerpo de Ingenieros de EE.UU., se pueden contemplar las heridas de una
de las víctimas de la primera bomba atómica. La fotografía fue tomada en
el departamento de Ujina, en el primer hospital provisional del
ejército japones en Hiroshima. Los rayos térmicos emitidos por la
explosión quemaron el patrón del kimono de esta mujer, los cuales
quedaron grabados sobre su espalda.
Foto: AP/ U.S. Army Corps
Las primeras reacciones japonesas
Víctimas japonesas esperan recibir
los primeros auxilios en la parte sur de Hiroshima horas después de la
explosión. La detonación mató al instante a 66.000 personas, hiriendo a
otras 69.000.
Foto: AP/ Zu unserem Korr, Japón / Weltkrieg / Jahrestag
Protegidos por las colinas
La foto, tomada un 2 de febrero de
1951, muestra una zona residencial protegida por la orografía en
Nagasaki, la cual se salvó de la destrucción que arrasó vastas porciones
de la ciudad. El área desnuda en primer plano es un cortafuegos.
Foto: AP
Vivos y juntos
Un hombre y una mujer japonesa,
víctimas de la bomba atómica de Hiroshima, se sientan en un edificio de
un banco dañado convertido en un hospital provisional. La cara de la
mujer está gravemente marcada por el tremendo calor generado en la
explosión.
Foto: AP
El mensajero de la muerte
El Enola Gay aterrizando en Tinian, al norte de las Islas Marianas después del bombardeo de Hiroshima.
Foto: AP
Cuando lo peor aún no ha pasado
Hiroshima, 1 de Septiembre de 1945. Científicos japoneses comprueban los niveles de radiactividad en la zona cero.
Foto: AP
Fat Man
Fat man fue el apodo dado a la
segunda bomba lanzada – en este caso de plutonio- por el ejército
estadounidense sobre Nagasaki, el 9 de agosto de 1945. Detonado a una
altitud de 550 metros sobre la ciudad, el dispositivo de 3,25 metros de
longitud por 1,52 de diámetro, pesaba 4.630 kilogramos y poseía una
potencia de 25 kilotones. Los ataques provocaron la rendición
incondicional de Japón.
Foto: AP/RIA Novosti/Sputnik
Nagasaki, la segunda bomba
Una columna de humo ondulante en
forma de seta se eleva a kilómetros de altura sobre la ciudad japonesa
de Nagasaki. Fat man fue lanzada 3 días después del ataque sobre
Hiroshima, acabando instantáneamente con la vida de 70.000 personas.
Otros miles morirían después a consecuencia de la radiación.
Foto: AP
En el centro de la castástrofe
Una flecha marca el punto sobre el
que estalló la bomba arrojada en Nagasaki. Gran parte de la zona
bombardeada sigue asolada, los árboles en los alcores colindantes
permanecen carbonizados y empequeñecidos por la explosión. La
reconstrucción del lugar ha sido apenas testimonial.
Foto: AP
Heridas sempiternas
En esta foto del 24 de marzo de 1980,
Sunji Yamagushi, quien sobrevivió a la bomba atómica sobre Nagasaki,
muestra sus profundas cicatrices durante una conferencia de prensa en
Los Ángeles.
Foto: AP
El avión que puso fin a la Segunda Guerra Mundial
Fat man, fue lanzada desde un
bombardero B-29 apodado como “Bockscar”. Charles Donald Albury que en la
imagen sostiene una fotografía del avión, copilotó el avión que
arrojaría la segunda bomba sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945 y fue
testigo del despliegue de la primera bomba atómica sobre Hiroshima tres
días antes en calidad de piloto de reserva.
Foto: AP
Territorio americano en el Pacífico
La guerra en el Pacífico terminó un 2
de septiembre de 1945, cuando el acta de rendición japonesa fuera
finalmente firmada a bordo acorazado Missouri de los Estados Unidos. El
barco aparece en la foto disparando en un lugar desconocido del Pacífico
durante la Segunda Guerra Mundial.
Foto: AP
El fin de la guerra
En la imagen, el almirante Chester
Nimitz, comandante en jefe de la Flota del Pacífico, a bordo del
acorazado Missouri durante la firma de la rendición de los japoneses que
ponía fin a la Segunda Guerra Mundial el 2 de septiembre de 1945. De
pie, detrás de él, y de izquierda a derecha, el general Douglas
MacArthur, el almirante William F. Halsey Jr., y el contralmirante
Forrest Sherman.
Foto: AP
Reportes de Guerra
De regreso de la Conferencia de
Postdam, a bordo del crucero de guerra Augusta, el presidente de los
Estados Unidos Harry S. Truman, radio en mano, lee a la población los
primeros informes de la misión en la que fue lanzada la bomba sobre
Hiroshima.
Foto: AP
La rendición incondicional de Japón
El Secretario de Guerra, Henry
Stimson, a la izquierda, observa como el presidente Harry Truman
sostiene los documentos firmados de la rendición incondicional japonesa
en la Casa Blanca un 7 de septiembre de 1945. Antes del ataque a
Hiroshima, Stimson presidió un comité para reflexionar sobre la
necesidad de lanzar la bomba. Stimson se mostraría consternado por los
métodos de la guerra moderna en la que el bombardeo de civiles se había
convertido en algo común.
Foto: AP
¿Quién pulsó el botón?
El mayor Thomas Ferebee, a la
izquierda y el capitán Kermit Beahan, a la derecha. Ferebee lanzó la
bomba atómica sobre Hiroshima, Beahan lo hizo sobre Nagasaki.
Foto: AP
Criminales de guerra
Foto tomada en diciembre de 1947 al
general Hideki Tojo, primer ministro de Japón durante la mayor parte de
la Segunda Guerra Mundial. Tojo fue considerado un criminal de guerra de
clase A y ejecutado por ahorcamiento el 23 de diciembre de 1948. Fue
culpado de ser el cerebro y ejecutor del ataque a Pearl Harbor y de la
prolongación de la guerra en el pacífico, desencadenante de los
bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
Foto: AP
El padre de la bomba atómica
De derecha a izquierda el general
Leslie R. Groves, y el Dr. En física J. Robert Oppenheimer, conocido
coloquialmente como "el padre de la bomba atómica" y director científico
del proyecto Manhattan, desarrollado en secreto en Alamogordo, Nuevo
México.
Foto: AP
Juegos de espías
En la imagen, David Greengrass con 29
años, participante en el proyecto Manhattan y espía confeso, se
encuentra en la antesala de la Corte Federal, en Nueva York, un 12 de
marzo de 1951 durante el receso del juicio por espionaje al que fue
sometido. Greengrass testificó pertenecer a una red de espionaje
orquestada por la Unión Soviética. Fueron también acusados de
conspiración y espionaje al servicio de los soviéticos en tiempos de
guerra Morton Sobell, Julius Rosenberg y su esposa, Ethel, hermana de
Greengrass .
Foto: AP
Un lugar en la memoria
Varias mujeres rezan durante una misa
especial celebrada en la Iglesia Urakami en Nagasaki, el 9 de agosto de
1983 con motivo del 38 aniversario de la destrucción atómica de la
ciudad.
Un 7 de mayo de 1945, el general Alfred Jodl, Jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las Fuerzas Armadas Alemanas, firmaría en el Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada, en Reims, Francia, el Acta de Rendición Incondicional de la Alemania Nacionalsocialista
ante las fuerzas aliadas. Sin embargo, la rendición de los alemanes no
pondría fin a la mayor guerra de la historia de la humanidad, laSegunda Guerra Mundial. La contienda se trasladaría exclusivamente al Pacífico, donde la Segunda Guerra Sino-Japonesa se venía librando desde 1937.
Esta comenzaría el 7 de julio de 1937 con la invasión por Japón del noreste de China.
Con este acto bélico los nipones darían comienzo a una guerra
particular en la que pronto se verían involucradas varias naciones. Es
desde este momento que Japón trataría - con éxito- de expandirse por el continente asiático.
La aplastante superioridad militar de los japoneses respecto a sus
vecinos pronto dio sus frutos. Las ambiciones japonesas crecieron
paulatinamente hasta que, unos años después, continuando con su política
bélica expansionista, firmarían con Alemania e Italia el Tratado Tripartito, mediante el cual quedaba alineado con las potencias del eje.
En julio de 1941, con el objetivo de conformar en la zona una coalición de naciones asiáticas libres de la influencia europea y lideradas por Japón, lo que los japoneses conceptualizaron bajo el término de "la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia", los nipones decidieron dirigir su ejército hacia el sur de Indochina, territorio controlado por Francia.
Ante este acto de beligerancia la respuesta de algunos países
europeos, así como de los Estados Unidos, -con intereses económicos en
la zona- no se hizo de esperar. El resultado fue una serie de embargos
comerciales y una disminución del 90% en el suministro de petróleo en detrimento del país del sol naciente.
El ataque a Pearl Harbor fue el acicate para que los Estados Unidos participaran en la Segunda Guerra Mundial
Entre otras razones, la situación alcanzada por Japón tras los embargos, sería uno de los detonantes del ataque de la Armada Imperial Japonesa contra la base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor, Hawai, el 7 de diciembre de 1941. La maniobra estuvo destinada a evitar la intervención de la Flota del Pacífico de los Estados Unidos en los planes de Japón para el sureste asiático contra las posesiones ultramarinas del Reino Unido, Francia, Países Bajos y los mismos americanos.
El ataque sorpresa a Pearl Harbor fue el acicate definitivo para que, tan solo un dia después, el 8 de diciembre de 1941, los Estados Unidos,
hasta el momento en una posición no beligerante, tomaran partido de
forma activa y definitiva en la Segunda Guerra Mundial declarando la
guerra a Japón.
Durante los 4 años siguientes, los estadounidenses librarían una dura
contienda con los japoneses en territorio Chino y en las aguas del
Pacífico, donde la conquista de cada isla se convertiría en una guerra a
pequeña escala.
Si bien es cierto que la disputa entre japoneses y estadounidenses estuvo muy equilibrada, la caída de Alemania pondría
las cosas mucho más difíciles a los asiáticos. Sin embargo, lo que
finalmente decantaría la balanza a favor de los aliados, sería el arma
que en secreto, bajo el nombre en clave de "el Proyecto Manhattan", seria desarrollada por los Estados Unidos con la ayuda de Reino Unido y Canadá. El proyecto, que agrupó a una gran cantidad de eminencias científicas como Robert Oppenheimer, Niels Böhr y Enrico Fermi, tenía el objetivo de desarrollar la primera bomba atómica antes que lo hicieran sus enemigos los alemanes.
La investigación culminó con "Trinity", nombre que se daría al primer ensayo atómico realizado en el desierto de Alamogordo, en Nuevo México,
el 16 de julio de 1945. La bomba finalmente no sería usada contra los
alemanes, sin embargo, sería el arma definitiva que acabaría con las
aspiraciones japonesas en el Pacífico y el continente asiático. Pasadas 3 semanas de este primer test, el 6 de agosto de 1945, un artefacto nuclear cargado de Uranio-235 bautizado como "Little Boy", hacía blanco en la ciudad de Hiroshima. Tres días después, "Fat Man", su hermano mayor, esta vez cargado de Plutonio-239, lo haría sobre Nagasaki.
La rendición de Japón, que oficialmente no se hizo efectiva hasta el 2
de Septiembre del mismo año, llegaría en un transcurso de 6 jornadas
desde el lanzamiento del segundo artefacto, el 15 agosto de ese mismo
año.
"Trinity" puso de manifiesto la capacidad del ser humano para,
irónicamente, crear algo capaz de destruir todo aquello que había
construido, incluyendo su propio mundo. Lo ocurrido en Hiroshima
demostró que sería capaz de hacer uso de ese poder. Lo acaecido en
Nagasaki, una vez vista la desolación, muerte y destrucción ulteriores,
como, tristemente, aún conocidas las terribles consecuencias, sería
capaz de repetirlo de nuevo.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hoy 09 de agosto del 2018, se recuerda 73 años sobre el bombardeo a Nagasaki, con una bomba atómica, que fue arrojada por Los estados Unidos, para obligar a los fuerzas armadas japonesas a rendirse durante la Segunda Guerra Mundial.
La agencia de noticias BBC Mundo Noticias, ha elaborado un reportaje, sobre lo que significó el ataque atómico contra Nagasaki; según los investigadores, Nagasaki nunca fue el objetivo principal de los ataques atómicos, según los planes norteamericanos fueron: Hiroshima y Kokura, pero ese 09 de agosto de 1945, la ciudad de Kokura estaba nublada, y se decidió por Nagasaki.
Se estima que los muertos en Hiroshima fueron de unos 135,000 y Nagasaki llegaron a unos 50,000, en su casi totalidad fueron civiles, algo que la historia juzgará algún si fue necesario semejante atrocidad para obligar a Japón a rendirse.
BBC Mundo Noticias .- dice : "El 14 de agosto de 1945, Japón aceptó los términos del Acta de Rendición. Los documentos se firmaron el 2 de septiembre y marcaron oficialmente el final de la guerra."
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl 9 de agosto de 1945 Nagasaki quedó arrasada.
La visita a Nagasaki este jueves del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, no debería ser considerada como extraordinaria.
Sin embargo, es la primera vez en la historia que el principal representante de la ONU asistirá a la ceremonia que conmemora cada año el bombardeo atómico de la ciudad japonesa el 9 de agosto de 1945.
Nagasaki es hasta la fecha la última ciudad del mundo en haber experimentado un ataque nuclear: ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial y fue liderado por las fuerzas estadounidenses.
Pero, a menudo, esta ciudad es descrita como "la gran olvidada" por ser eclipsada por el bombardeo lanzado sobre Hiroshima solo tres días antes.
El 14 de agosto de 1945, Japón aceptó los términos del Acta de Rendición. Los documentos se firmaron el 2 de septiembre y marcaron oficialmente el final de la guerra.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa bomba de Nagasaki fue más potente que la lanzada sobre Hiroshima tres días antes.
Lo cierto es que frente al bombardeo de Hiroshima que la mayoría de gente recuerda (visible desde las visitas de los mandatarios hasta la cobertura de los medios de comunicación), Nagasaki ocupa un lugar de segundo nivel en la memoria colectiva de la guerra.
Como señala el autor estadounidense Greg Mitchell, nadie ha escrito un best-seller llamado "Nagasaki" ni ha hecho una película titulada Nagasaki, Mon Amour.
Incluso la histórica visita de Barack Obama a Japón en 2016, cuando se convirtió en el primer presidente estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial en visitar Hiroshima, no incluyó a Nagasaki en el itinerario.
Eso decepcionó a los sobrevivientes y familiares de las 50.000 personas víctimas del ataque atómico de Nagasaki hace 73 años.
Ese balance es menos de la mitad del que estima para Hiroshima, donde la cifra de muertes se calcula en unas 135.000.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl bombardeo de Hiroshima está más arraigado en la memoria colectiva.
Sin embargo, la bomba que cayó sobre Nagasaki era más potente.
"Little Boy" (niño pequeño), el nombre clave de la bomba atómica lanzada en Hiroshima, fue construida con uranio y detonó con una potencia de aproximadamente 15 kilotones de TNT.
Por su parte, la bomba "Fat Man" (hombre gordo) que cayó sobre Nagasaki hizo explosión con una energía de aproximadamente 20 kilotones de TNT.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage caption"Fat Man" fue la bomba atómica utilizada en Nagasaki.
Paradójicamente, esta causó menos destrucción debido principalmente a las características geográficas de cada ciudad.
Mientras que Hiroshima se asienta sobre una gran área plana, Nagasaki está situada entre dos grandes valles. Su topografía, según los informes del ejército estadounidense, "redujo enormemente el área de destrucción".
"Cuando recordamos el nacimiento destructivo de la era nuclear, tendemos a centrarnos en Hiroshima. Ocurrió primero y tiene prioridad en nuestra memoria. También fue más devastador que Nagasaki", escribió el historiador estadounidense Alex Wellerstein en un artículo de 2015 que conmemoraba el 70° aniversario de los bombardeos.
Pero otra razón para explicar el papel más relevante de Hiroshima es que su operación fue bien pensada, planificada y ejecutada desde una perspectiva militar.
Y, definitivamente, eso no puede decirse de la Operación Centerboard II.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón continúa siendo un tema muy polémico.
"La suerte de Kokura"
Nagasaki, que entonces era la cuarta ciudad más grande de Japón, no estaba entre los objetivos iniciales de las operaciones nucleares de Estados Unidos.
En abril de 1945, la ciudad apareció en una primera lista de 17 blancos potenciales pero fue descartada por razones que incluían su difícil topografía para llevar a cabo ataques aéreos (en aquella época apenas se había introducido el radar en la aeronáutica) y también por la proximidad de un campo de prisioneros de guerra aliados.
Las ciudades de Hiroshima y Kokura, por otro lado, tenían áreas clave industriales y urbanas en terrenos relativamente planos.
Como Wellerstein señaló, era "ideal para las intensas ondas de presión de explosión producidas por una bomba atómica".
De hecho, la primera lista de objetivos contemplaba estas dos ciudades, además de Yokohama y Kioto.
Yokohama fue después eliminada porque intensos bombardeos convencionales habían dañado la ciudad hasta el punto de que sería difícil ver en ella los efectos de las armas atómicas, que en ese momento nunca habían sido usadas más allá de en algunas pruebas.
Kioto fue pronto también descartada, por temor a que la destrucción de la capital imperial de Japón dificultaría que Washington se ganara las mentes y los corazones de la población del país.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionNagasaki no aparecía inicialmente en la lista de objetivos nucleares.
De hecho, la inclusión de Nagasaki en la lista de objetivos parece que fue decidida de manera apresurada: aparece garabateado con pluma en un documento de alto secreto mecanografiado con fecha del 24 de julio de 1945. Incluso entonces aparecía como sustituto de los objetivos oficiales.
Y eso es exactamente lo que sucedió cuando los aviones de guerra involucrados en la Operación Center Board II, que enfrentaban dificultades técnicas, llegaron a Kokura y encontraron la ciudad "cubierta de bruma y humo".
La tripulación tenía órdenes de elegir visualmente sus objetivos donde lograr el máximo alcance explosivo de la bomba.
Y así es como se dirigieron al objetivo secundario: Nagasaki.
Hasta el día de hoy, los japoneses usan la expresión "la suerte de Kokura" para describir el evento.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEn Hiroshima, que recibe mayor atención que Nagasaki tras los bombardeos de 1945, más del 60% de sus edificios resultaron completamente destruidos.
¿Fue el bombardeo realmente necesario?
El bombardeo de Hiroshima y Nagasaki es un tema polémico, pero es rara la ocasión en la que "la segunda ciudad" recibe más atención.
El corto período de tiempo que pasó entre ambos ataques no pasó desapercibido.
La versión oficial del gobierno estadounidense y del entonces presidente, Harry Truman, fue que los ataques resultaron cruciales para obligar a Japón a rendirse e incluso para evitar que se perdieran más vidas que en una invasión convencional.
Muchos historiadores, sin embargo, cuestionan esa teoría y señalan que Japón podría estar entonces en el proceso de abandonar las armas.
El sucesor de Truman, el presidente Dwight D. Eisenhower, criticó de hecho ambos ataques en su autobiografía de 1963.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEn 2016, Barack Obama se convirtió en el primer presidente estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial en visitar Hiroshima. Pero Nagasaki no estaba en el itinerario de su gira.
Sin embargo, documentos militares desclasificados de Estados Unidos apuntan a un escenario donde un doble ataque siempre estuvo entre sus planes como una forma de evaluar el potencial poder destructivo de las bombas de uranio y plutonio.
"Incluso si uno acepta que el bombardeo de Hiroshima fue necesario para forzar la rendición de Japón, ¿cuál es la razón de destruir Nagasaki solo tres días después?", reflexiona Brahma Chellaney, profesor de Estudios Estratégicos en el Centro de Investigación de Políticas de Nueva Delhi, India.
"Japón se convirtió en una especie de conejillo de indias cuando Estados Unidos intentó demostrar al mundo que tenía a su alcance un impresionante poder de destrucción".
Telford Taylor, que fue el fiscal jefe en los Juicios de Nuremberg —el conjunto de tribunales militares que procesaron a miembros destacados del régimen nazi entre noviembre de 1945 y octubre de 1946— sugirió en un libro de los años 70 que el bombardeo de Nagasaki constituyó un crimen de guerra.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage caption"Hibakusha" es la palabra en japonés con la que se reconoce a las víctimas que sobrevivieron a los bombardeos sobre ambas ciudades en 1945. En la imagen, un sobreviviente de Nagasaki.
El bombardeo de Nagasaki fue la segunda y última vez que un arma atómica fue utilizada en un conflicto, pero algunos historiadores aseguran que su uso fue también dirigido indirectamente a Moscú.
El 8 de agosto de 1945, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y la posibilidad de una invasión por parte de Moscú preocupaba a Washington.
"Impresionar a Rusia fue más impresionante que terminar la guerra en Japón", reconoce Mark Selden, un historiador de la Universidad de Cornell, Reino Unido, quien también afirma que el gobierno de Truman estaba bajo presión para justificar los costos astronómicos del Proyecto Manhattan: el programa que construyó las primeras bombas atómicas de Estados Unidos.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionSumiteru Taniguchi (a la derecha) fue un famoso "hibakusha" de Nagasaki que viajaba para mostrar fotografías de las horribles heridas que sufrió en el ataque.
Generación "Hibakusha"
"Hibakusha" es la palabra japonesa con la que se reconoce a las víctimas sobrevivientes de los bombardeos de 1945 en ambas ciudades.
Literalmente, significa "personas afectadas por explosiones" y se refiere a las personas que fueron expuestas a la radiación.
En un principio "escondidos" del mundo en medio de las negaciones de Washington de los efectos a largo plazo que tendrían las bombas, los "hibakusha" cuentan desde 1957 con atención médica gratuita proporcionada por el gobierno japonés.
Este derecho fue extendido en 1978 a los extranjeros afectados por las explosiones, principalmente ciudadanos coreanos que realizaban trabajos forzados en Japón.
Alrededor de 650.000 personas han sido reconocidas oficialmente como "hibakushas". Según las últimas estimaciones de marzo de 2018, 154.859 continúan con vida.
Al igual que Hiroshima, Nagasaki se convirtió en una ciudad involucrada en los esfuerzos de paz.
Derechos de autor de la imagenEPAImage captionHiroshima es considerado un símbolo de la lucha por la paz y el desarme nuclear.
Su alcalde, Tomihisa Taue, se enfrentó públicamente al primer ministro japonés, Shinzo Abe, por la negativa del país a iniciar las negociaciones para el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares de la ONU, adoptado el año pasado.
"Como el único país en el mundo que ha sufrido bombardeos atómicos durante la guerra, insto al gobierno japonés a que reconsidere la política de confiar en el paraguas nuclear y unirse al tratado de prohibición nuclear lo antes posible", dijo Taue.
Como aliado de Estados Unidos, Japón confía en la capacidad nuclear de Washington para tareas de defensa: el mismo poder que causó tanto dolor y destrucción a su propia gente.
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Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki (en inglés, atomic bombings of Hiroshima and Nagasaki; en japonés, 日本への原子爆弾投下, lit., «caída de bombas atómicas en Japón») fueron ataques nucleares ordenados por Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio del Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente, lo que contribuyó, junto con la Guerra soviético-japonesa, a la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclearLittle Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes1 6 de agosto de 1945,2 seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. 105 000 y 120 000 personas murieron y 130 000 resultaron heridas.345 Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia.6
Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 166 000 personas en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki,7 totalizando unas 246 000 muertes, aunque solo la mitad falleció los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación.8 Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición y a la radiación liberada por las bombas.9 En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.1011
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