Mostrando entradas con la etiqueta Puerta de Ishtar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puerta de Ishtar. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de junio de 2019

BABILONIA : NATIONAL GEOGRAPHIC .- Nabónido, el último rey de Babilonia

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el último rey de Babilonia, llamado: Nabónido, quien: Aupado al trono de Babilonia por una conspiración, Nabónido ofendió al clero de Marduk al promover a Sin como dios principal de la ciudad. Al final, cayó víctima de una conjura y de la invasión del persa Ciro.
National Geographic.- narra : " El destino de Nabónido, el último rey de Babilonia, empezó a fraguarse lejos de la gran capital mesopotámica, en Harrán, una ciudad al norte de Siria. De allí procedían probablemente sus padres, sin conexión con la realeza y seguramente de condición modesta. Sobre la madre tenemos información muy precisa gracias a una autobiografía que se le atribuye y que, según las fuentes, escribió cuando tenía 104 años. Sabemos así que se llamaba Adad-guppi, nombre que sugiere que era de origen arameo. Cuando Harrán fue destruida por el rey babilonio Nabopolasar y sus aliados medos en el año 609 a.C., ella y su marido marcharon a Babilonia, tal vez como cautivos. Una vez en la capital entraron a formar parte del personal de la corte, aunque su rango no era elevado. Adad-guppi explica asimismo que presentó a su hijo Nabónido en la corte babilonia y que éste sirvió al rey Nabucodonosor, aunque no sabemos qué cargó ocupó... "


Aupado al trono de Babilonia por una conspiración, Nabónido ofendió al clero de Marduk al promover a Sin como dios principal de la ciudad. Al final, cayó víctima de una conjura y de la invasión del persa Ciro.

Puerta de Ishtar
Era la principal puerta de entrada a Babilonia, erigida por Nabucodonosor II. Museo de Pérgamo, Berlín.
BPK / SCALA, FIRENZE



El dios de la luna
El dios Sin en una estela de piedra caliza procedente de Tell Ashmar, en Siria. Período Neoasirio. Siglo VIII a.C. Museo Arqueológico, Alepo.
DAGLI ORTI / ART ARCHIVE

La caída de Babilonia
Siguiendo el relato de la Biblia, John Martin presentó la conquista de Babilonia por los persas de Ciro el Grande en 539 a.C. como un episodio apocalíptico. Grabado sobre óleo de 1831. Tate Gallery, Londres.
EILEEN TWEEDY / ART ARCHIVE

Marduk, el dios de Babilonia
El dragón, símbolo del dios Marduk. Período Neoasirio. 800-600 a.C. Museo del Louvre, París.
BRIDGEMAN / INDEX

Agradecimiento a los dioses
En esta estela, Nabónido, vestido con el traje tradicional de los reyes babilonios y portando un cetro ceremonial, celebra el regreso de la abundancia tras una larga sequía. Ante él, el creciente lunar, símbolo  del dios Sin; el planeta Venus, símbolo de la diosa Ishtar, y el disco solar, símbolo del dios Shamash. Museo Británico, Londres.
BRITISH MUSEUM / SCALA, FIRENZE

Entrada al palacio real
Nabónido, tras acceder al trono, quiso vincularse con los monarcas que le precedieron, como Nabucodonosor, de cuyo palacio en Babilonia vemos la fachada restaurada.
C. SAPPA / DEA / AGE FOTOSTOCK
Adelina Millet Albà

Nabónido, el último rey de Babilonia

El destino de Nabónido, el último rey de Babilonia, empezó a fraguarse lejos de la gran capital mesopotámica, en Harrán, una ciudad al norte de Siria. De allí procedían probablemente sus padres, sin conexión con la realeza y seguramente de condición modesta. Sobre la madre tenemos información muy precisa gracias a una autobiografía que se le atribuye y que, según las fuentes, escribió cuando tenía 104 años. Sabemos así que se llamaba Adad-guppi, nombre que sugiere que era de origen arameo. Cuando Harrán fue destruida por el rey babilonio Nabopolasar y sus aliados medos en el año 609 a.C., ella y su marido marcharon a Babilonia, tal vez como cautivos. Una vez en la capital entraron a formar parte del personal de la corte, aunque su rango no era elevado. Adad-guppi explica asimismo que presentó a su hijo Nabónido en la corte babilonia y que éste sirvió al rey Nabucodonosor, aunque no sabemos qué cargó ocupó.

Nabónido sin duda adquirió con el tiempo una posición destacada en el palacio real. Y, de este modo, cuando ya era un hombre de edad avanzada –como se deduce del hecho de que tenía un hijo ya mayor, al que nombraría regente al conquistar el trono–, intervino directamente en la crisis política que se abrió en Babilonia a partir de la muerte de Nabucodonosor II, en el año 562 a.C.
Así serían los jardines colgantes de Babilonia en la actualidad
Más información

Los jardines colgantes de Babilonia

2
Fotografías


Los seis años siguientes fueron para Babilonia un período convulso, en el que se sucedieron hasta tres reyes, dos de los cuales fueron asesinados. El último acto de la crisis se inició con el ascenso al trono en 556 a.C. de Labashi-Marduk, hijo del rey Neriglisar. Seguramente el nuevo monarca era aún un niño, por lo que nada pudo hacer frente a una conspiración de palacio que apenas dos meses después lo derrocó y acabó con su vida. Según el historiador Beroso, «la debilidad del rey se hizo aparente de muchas maneras» y fueron sus «amigos» quienes lo asesinaron.

Rey a su pesar

Tras la muerte de Labashi-Marduk, Nabónido fue aclamado como nuevo soberano, quizá sin que él mismo lo buscara. Al menos eso declara en la crónica que encargó en su decimotercer año de reinado: «En mi mente no estaba la idea de ser rey». Sin duda, Nabónido debió de formar parte de la conjura, pero no parece que fuera el líder. Tal vez lo aupó al trono su propio hijo, Belshazzar (conocido también como Baltasar). Así se explicaría que justo después de la proclamación de su padre, Belshazzar ascendiera a un lugar preeminente en la corte y se convirtiera en regente del reino durante el largo período de tiempo en que Nabónido estuvo ausente de la capital.
Así se vería el templo de Artemisa en Éfeso en la actualidad
Más información

El templo de Artemisa en Éfeso

2
Fotografías


En cualquier caso, en los inicios de su reinado Nabónido actuó como si quisiera hacerse perdonar la manera en que había llegado al trono. Se esforzó en comportarse como sus predecesores y quiso mostrarse como un rey piadoso y respetuoso con las tradiciones religiosas babilonias. Un ejemplo de este empeño fue la restauración del Ebabbar, el principal templo de la ciudad de Sippar, 60 kilómetros al norte de Babilonia. En tan sólo dos años se excavó el terreno hasta llegar a los cimientos más antiguos del templo y se procedió a la reconstrucción, de manera que en su tercer año de reinado Nabónido pudo dedicar el Ebabbar y presentar una tiara a Shamash, el dios del sol, «según las antiguas costumbres». Durante los trabajos de excavación de los cimientos del templo se descubrió una estatua del rey Sargón de Acad (2333-2278 a.C.), una antigüedad ya en esa época. Nabónido hizo colocar esta estatua en el Ebabbar y ordenó que se le rindiera culto como si fuera la imagen de un dios. Aprovechando seguramente este hallazgo, Nabónido hizo colocar también en el Ebabbar una estatua suya, no para ser adorada sino como un elemento votivo. Este hecho podría interpretarse, una vez más, como ejemplo de la voluntad de Nabónido de relacionar su propia persona con ilustres gobernantes del pasado.

En los momentos iniciales de su reinado, Nabónido también dedicó especial atención al mantenimiento del culto a las principales divinidades de Babilonia, sobre todo a Marduk, el dios patrono de la ciudad. En Sippar restableció las ofrendas en el templo de Marduk y su paredra (esposa) Sarpanitu, e hizo lo propio en Uruk. Una inscripción nos informa de que el monarca restauró también el templo de Ishtar de Acad, en la ciudad de Agadé.

El rey en un oasis de Arabia

En el cuarto año de su reinado, Nabónido tomó una sorprendente decisión: abandonó la capital, Babilonia, dejando a su hijo Belshazzar a cargo del reino, y se estableció en el oasis de Teima, en el desierto de Arabia. Ordenó rodear esta ciudad de una muralla y se hizo construir un palacio. El traslado tal vez estuvo relacionado con la amenaza creciente que ejercía sobre Babilonia el emergente Imperio persa, dirigido desde 559 a.C. por un belicoso monarca, Ciro II. Temiendo que los persas ocuparan Siria y cortaran las rutas comerciales de Babilonia hacia el norte, Nabónido tal vez quería explorar un acceso alternativo al mar a través del norte de Arabia, una zona económicamente muy próspera en esa época.
El faro de Alejandría, la luz del Mediterráneo
Más información

Así sería el faro de Alejandría en la actualidad

2
Fotografías


Tras diez años en Teima, Nabónido regresó a Babilonia, quizá porque su presencia en la capital era necesaria para hacer frente a la amenaza de Ciro, o bien porque decidió asumir directamente el poder ante las discrepancias que tal vez surgieron con su hijo Belshazzar. Cabe señalar igualmente que en esos años se había producido en Babilonia una hambruna.
En cualquier caso, fue a su regreso de Teima cuando el monarca decidió llevar a la práctica un proyecto que sin duda acariciaba desde hacía años y que tendría consecuencias dramáticas para el Imperio babilónico: el de promover a lo más alto del panteón al dios lunar Sin, una divinidad que había caído en el olvido en la ciudad, pero a la que el monarca se sentía muy ligado seguramente por el ejemplo de su madre, gran devota de Sin.
Nabónido tomó una sorprendente decisión: abandonó la capital, Babilonia, dejando a su hijo Belshazzar a cargo del reino
Nabónido ordenó convertir varios templos en santuarios dedicados a Sin. La decisión se dio a conocer en todos los rincones del Imperio mediante la erección de estelas en las que se explicaba el lugar de privilegio que a partir de entonces ocuparía el dios lunar, y se argüía que la medida del rey le había sido inspirada directamente por el dios mediante una señal o signo; era, decía, la «obra de Sin» (epišti Sîn en acadio). Nabónido dedicó una especial atención a los templos de Sin en Harrán y en Ur, y en esta última ciudad consagró incluso a su hija, En-nigaldi-Nanna, como gran sacerdotisa del dios, emulando a Sargón de Acad, que había hecho lo propio con su hija Enheduanna. Los trabajos de reconstrucción fueron conmemorados en la autobiografía de la madre de Nabónido, en la que ésta vinculaba directamente el poder del monarca con la protección del dios: «Sin, el rey de los dioses, me miró. Él llamó a Nabónido, mi único hijo, mi vástago, a la realeza. Él personalmente le entregó la realeza de Sumer y Acad, desde la frontera de Egipto y el mar superior, hasta el mar inferior, toda la tierra».

La venganza de Marduk

La nueva política religiosa de Nabónido provocó el rechazo de la clase sacerdotal de Babilonia. Ya su marcha al oasis de Teima fue vista como una traición a la ciudad y a sus tradiciones. La ausencia del rey supuso, por ejemplo, que se cancelasen las ceremonias del festival del Año Nuevo, que el monarca debía presidir. Entre ellas estaba la introducción de la estatua de Marduk en su templo, que indicaba el inicio del año, por lo que su suspensión perturbaba el ciclo de cultos en la ciudad. Al regreso de Nabónido a Babilonia la situación se agravó, pues el rey ordenó que hasta el templo de Marduk fuera consagrado a Sin. Los sacerdotes de aquel dios y de otras divinidades cuyos templos habían sido usurpados para el nuevo culto lunar se convirtieron en enemigos acérrimos del rey, al que acusaron de comportamiento impío; su dios Marduk los vengaría, aseguraban.

Esa venganza llegó en el decimoséptimo año del reinado de Nabónido. El rey persa Ciro entró en los dominios de Nabónido en 539 a.C., procedente de los montes Zagros, y derrotó a los babilonios en una sangrienta batalla en la confluencia de los ríos Diyala y Tigris, cerca de Opis. Tras saquear esta ciudad y masacrar a sus habitantes, Ciro se dirigió a Sippar. Entretanto, se desarrolló en Babilonia una conspiración contra Nabónido, que fue hecho prisionero. La ciudad se rindió al general persa Gobryas y poco después Ciro hizo su entrada triunfal en ella. No se sabe a ciencia cierta cuál fue el destino de Nabónido: según una fuente, se le envió al exilio en una remota provincia del Imperio persa, mientras que el historiador griego Jenofonte asegura que el último rey de Babilonia fue asesinado.

Para saber más

Breve historia de Babilonia. Juan Luis Montero Fenollós.Nowtilus, Madrid, 2012.
El profeta. Sholem Asch. La Llave, Vitoria, 2001.

PUEDE INTERESARTE EN NG VIAJES

Siria
Arabia Saudí
NATIIONAL GEOGRAPHIC
Inscríbete en el Foro del blog y participa : A Vuelo De Un Quinde - El Foro!

martes, 28 de mayo de 2019

BABILONIA : MESOPOTAMIA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Así serían los jardines colgantes de Babilonia en la actualidad.................... La Puerta de Ishtar, una maravilla de la antigua Babilonia

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic en un reportaje, nos recuerda de como habría sido los Jardines Colgantes de Babilonia, una de las 7 maravillas del Mundo Antiguo, que construido por el rey Nabucodonosor II, cuyo reinado Babilonia logró su máximo esplendor.  
Nabucodonosor II erigió un auténtico edén en la orilla del río Éufrates llamado convertirse en una de las siete maravillas del mundo más exótica y sugerente. Ahora, gracias a la tecnología podemos imaginar cómo sería en el siglo XXI si se hubiera mantenido en pie.

Nabucodonosor II

(?, h. 630 - Babilonia, 562 a.C.) Rey de Babilonia bajo cuyo reinado el Imperio neobabilónico conoció su máximo esplendor, antes de ser anexionado al Imperio persa. Es especialmente recordado como gran restaurador y constructor de templos y edificaciones públicas, como los jardines colgantes de Babilonia (una de las siete maravillas del mundo antiguo) y un zigurat que ha sido identificado como la bíblica «Torre de Babel».

 Nabucodonosor II
Nabucodonosor era hijo de Nabopolasar, un general caldeo que, tras la muerte de Asurbanipal, rey de Asiria, se había proclamado soberano de Elam, Mesopotamia, Siria y Palestina, fundando un Imperio neobabilonio que vino a ocupar el espacio del declinante Imperio asirio de Asurbanipal.
Nabucodonosor aseguró el dominio de estos territorios derrotando a los egipcios en la batalla de Karkemish (605 a.C.), todavía en vida de su padre. Muerto Nabopolasar en aquel mismo año, Nabucodonosor le sucedió y se consagró a la tarea de consolidar el imperio que había heredado, combatiendo incesantemente contra sus enemigos, especialmente en la zona sirio-palestina.
A pesar de que Nabucodonosor había ocupado Jerusalén y deportado a muchos judíos a Babilonia, el rey Joaquín de Judá se rebeló en connivencia con los egipcios en el 597 a.C.; tras recuperar Jerusalén, Nabucodonosor los castigó con una segunda deportación a Babilonia. Puso entonces en el trono de Judá a Sedecías, que también le traicionó, rebelándose de nuevo en alianza con Tiro y Egipto (586 a.C.).
Tras un año y medio de asedio, Nabucodonosor tomó Jerusalén por tercera vez, mandó destruir la ciudad y el templo (clave de la identidad del pueblo judío) y envió un tercer contingente de judíos deportados a Babilonia; este «cautiverio babilónico» de los judíos se prolongaría hasta que el Imperio neobabilonio fue conquistado por Ciro el Grande, quien ordenaría restaurar el templo y permitiría el regreso de los deportados a su país de origen.


La Torre de Babel en un cuadro de Brueghel
Tras una dura lucha, Nabucodonosor completó su victoria con la anexión de Tiro (573 a.C.) y una nueva derrota de los egipcios (567 a.C.). Desde entonces, Nabucodonosor se consagró al engrandecimiento de Babilonia, dándole el esplendor que merecía su carácter de capital de un vasto imperio: la rodeó de una doble muralla con puertas monumentales, la adornó con los célebres jardines colgantes (una de las siete maravillas del mundo antiguo), reparó puentes y canales y construyó o más probablemente amplió un santuario con un zigurat de 90 metros de altura (identificado con la Torre de Babel del relato bíblico) y un templo al que se accedía por una gran vía procesional.
La muerte de Nabucodonosor en el año 562 a.C. desencadenó un periodo de luchas internas que llevó al trono a Nabonides (556-539 a.C.), último rey de Babilonia. Ya al final del reinado de Nabucodonosor II habían empezado a aparecer síntomas de decadencia, que se manifestaron en la lucha por el poder entre los sacerdotes del dios Marduk y los de Samash. Ciro el Grande, fundador del Imperio persa, aprovechó la debilidad causada por esta pugna para imponer su dominio sobre Babilonia (539 a.C.), que pasó a formar parte del Imperio persa.
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nabucodonosor.htm


https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/la-puerta-de-ishtar-una-maravilla-de-la-antigua-babilonia_9018

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/asi-serian-jardines-colgantes-babilonia-actualidad_14213/2

Nabucodonosor II erigió un auténtico edén en la orilla del río Éufrates llamado convertirse en una de las siete maravillas del mundo más exótica y sugerente. Ahora, gracias a la tecnología podemos imaginar cómo sería en el siglo XXI si se hubiera mantenido en pie.

Recreación de los jardines colgantes de Babilonia si existieran en el siglo XX
El escritor griego Filón de Bizancio explicaba, por ejemplo, que "las raíces de los árboles forman un tejado sobre el suelo” lo que ha servido para recrear el ambiente de Babilonia.
Foto: NeoMam Studios

Situación actual de los jardines colgantes de Babilonia
Los jardines de Babilonia fueron abandonados antes del siglo IV a C..
Foto: NeoMam Studios
Guiomar Huguet

Así serían los jardines colgantes de Babilonia en la actualidad

Una princesa que añoraba los paisajes de su tierra y un rey dispuesto a atender a todas sus demandas es el supuesto origen de los jardines colgantes de Babilonia, una maravilla tan sugerente como enigmática.
Las tierras bañadas por el río Éufrates aportaban, con generosidad abundante, fertilidad a los alrededores de los jardines construidos por Nabucodonosor II para su esposa, la nostálgica princesa Amytis de Meda, en el siglo VI a.C. Puesto que no hay evidencias de su aspecto real, se cree que los jardines estaban dispuestos sobre una construcción organizada en distintos niveles de terrazas, donde una frondosa vegetación brotaba y sobresalía por los balcones, creando el efecto de estar suspendidos en el aire. De hecho, es posible que el término ‘colgante’ sea fruto de una mala traducción de los textos antiguos.
Filón de Bizancio dijo: “El llamado Jardín Colgante, con sus plantas por encima de la tierra, crece en el aire. Las raíces de los árboles forman un tejado sobre el suelo”.
En el siglo IV a C., cuando Alejandro Magno llegó a Babilonia, encontró los jardines ya abandonados. Sin embargo, años antes, según las palabras del escritor Filón de Bizancio, el vergel de Mesopotamia ubicado junto al palacio real lucía así: “El llamado Jardín Colgante, con sus plantas por encima de la tierra, crece en el aire. Las raíces de los árboles forman un tejado sobre el suelo.”

La Puerta de Ishtar, una maravilla de la antigua Babilonia

Puerta de Ishtar
© AP PHOTO / FRANKA BRUNS / GTRES02 de marzo de 2015, 11:18

El majestuoso Altar de Pérgamo permanece cerrado hasta 2019 debido a la rehabilitación gradual del Museo de Pérgamo de Berlín, uno de los más visitados de Alemania. En cambio, la Puerta de Ishtar, una de las ocho puertas monumentales de la muralla interior de Babilonia, se puede visitar con normalidad. Decorada con animales de colores brillantes sobre un fondo azul vidriado, fue levantada a comienzos del siglo VI a.C. por Nabucodonosor II al norte de la espléndida ciudad de Babilonia, cuyas ruinas están situadas a unos 100 kilómetros al sur de Bagdad. Estaba consagrada a Ishtar, la diosa babilónica del amor y la guerra, y daba acceso al templo de Marduk, el señor de los dioses, a través de una avenida procesional decorada con relieves de leones y dragones, símbolos de Ishtar y Marduk. A comienzos del siglo XX, un equipo arqueológico alemán, dirigido por Robert Koldewey, excavó la Puerta de Ishtar y trasladó sus miles de fragmentos a Berlín, donde fue reconstruida meticulosamente. En realidad se trata de una puerta doble, pero la parte posterior, mucho más grande, aún permanece almacenada en el museo ante la falta de espacio para ser expuesta. Como ocurre con Grecia y el Partenón, Irak sigue reclamando esta maravilla de la antigua Babilonia.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com
Inscríbete en el Foro del blog y participa : A Vuelo De Un Quinde - El Foro!

Mi lista de blogs