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miércoles, 15 de abril de 2009

CÉSAR VALLEJO.................... UN POETA COMPROMETIDO CON EL DOLOR HUMANO. CAPÍTULO III .- EL POETA SE SIENTE PERSEGUIDO POR LOS JUECES.



Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., estar encarcelado y sin sentencia, es una dura vía crucis de todo recluso; y sobretodo, si se, es apresado injustamente es mas doloroso. César Vallejo (imagen de la izquierda César Vallejo en Santiago de Chuco, fuente: Reservorio JG) en estos momentos de su detención piensa en la sentencia, según nos lo cuenta en "Trilce" en Poema XXII; que con previo juzgamiento muy parcializado le harán los cuatro jueces; lo grave es que él; considera que estos magistrados lo persiguen; claro está él; como poeta con ese arte del dominio de las letras los llama: ¡Cuatro humanidades justas juntas!; con ello podemos deducir 4 jueces juntos, pero que sean ¿justos?; E, allí el dilema!; para adornar la situación hay un viejo farol que rotoso como un asterisco mendiga que alguien lo repare; y con una lluvia con sol que le poeta César Vallejo llama "Chirapa Bonita"; pues motiva a los que lo persiguen y saca fuerzas con lo que resueltamente ofrece el pecho para que lo juzguen; incluso reta a que sacien sus apetitos justicieros, y con mas fuerza que nunca y resuelto a la justicia justa, dice "Heme" aquí estoy; y hagan su juzgamiento, ¡Heme!!. leamos el SIGUIENTE POEMA :

--------------------- POEMA XXII -------------------------

Es posible me persigan hasta cuatro

magistrados vuelto. Es posible me juzguen

Pedro.

¡Cuatro humanidades justas juntas!

Don Juan Jacobo está en hacerlo,

y las burlas le tiran de su soledad,

como un tonto. Bien hecho.

Farol rotoso, el día induce a darle algo,

y pende

a modo de asterisco que se mendiga

a sí propio quizás qué enmendaduras.

Ahora que chirapa tan bonito

en esta paz de una sola linea,

aquí me tienes,

aquí me tienes, de quien yo penda,

para que sacies mis esquinas.

y si, éstas colmadas,

te derramases de mayor bondad,

sacaré de donde no haya,

forjaré de locura otros posillos,

insaciables ganas

de nivel y amor.

Si puedes siempre salimos al encuentro

de cuanto entra por otro lado,

ahora, chirapado eterno y todo,

heme, de quien yo penda,

estoy de filo todavía. Heme!.

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

ayabaca@hotmail.com

ayabaca@gmail.com

ayabaca@yahoo.com

martes, 14 de abril de 2009

CÉSAR VALLEJO..........................UN POETA COMPROMETIDO CON EL DOLOR HUMANO. CAPÍTULO II . EL POETA FUE ENCARCELADO INJUSTAMENTE.


Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la prolija creación literaria en los poemas del "TRILCE"; hace casi imposible elegir un poema para intentar decifrar el contenido que el poeta CÉSAR VALLEJO (imagen de la izquierda César Vallejo en París, fuente : Wikipedia) expresa lo que necesariamente va dirigido a un motivo de índole social o político, y siendo yo un aficionado a la lectura sin la preparación académica adecuada, me atrevo a fisgar el POEMA XVIII, del poemario "TRILCE"; en 1,920, César Vallejo, un intelectual comprometido con el "Dolor Humano", ya era un personaje conocido por sus ideas de avanzada y un vanguardista en crecimiento; y las clases explotadoras dominantes lo tenían marcado como un peligroso joven político, y justo en Santiago de Chuco dicta una conferencia, y en aquellos tiempos quien cuestionaba el orden establecido por la burguesía gobernante, era señalado como un elemento riesgoso para la sociedad. Tal ves solo buscaban un pretexto para involucrar a César Vallejo y así desaparecerlo del mapa político; lo cierto se dice que hubo un incidente muy confuso con disturbios e incendio, y que las autoridades muy parcializadas señalaron a César Vallejo como el autor y lo encarcelan injustamente el 6 de noviembre de 1,920, y es absuelto el 26 de febrero de 1,921; el POEMA XVIII justamente nos dice el tremendo dolor que siente el poeta César Vallejo, esta metido en un cuarto de cuatro paredes, donde le afecta su estado de ánimo, está muy nervioso, por tener sus extremidades oprimidas, y mira como una esperanza a la persona que tiene las llaves que es la carcelera, y se hace la ilusión de tenerla a su lado, como una imaginaria compañera en su triste soledad, y sigue dilucidando la horrible realidad del enclaustamiento que contra su voluntad está sufriendo y tiene que soportar, lo que finalmente en un sentido casi irónico acepta su soledad; eso si buscando un tercer miembro entre sus manos como algo que ayudaría a su inválida situación de estar solo y preso. Leamos el poema :
------------------- POEMA XVIII ------------------
Oh las cuatro paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.
Criadero de nervios, mala brecha,
por su cuatro rincones cómo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.
Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo, los dos,
más dos que nunca. Y ni lloras
di, libertadora!
Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto, más
las dos largas que tienen esta noche
algo de madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una.
Y sólo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace ambas manos,
en alto, en busca de terciario brazo
que ha de pupilar, entre mi dónde y mi cuándo,
esta mayoría inválida de hombre.
GUILLERMO GONZALO SÁNCHEZ ACHUTEGUI

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