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domingo, 26 de septiembre de 2021

ORÍGENES DEL SEÑOR DE SIPÁN : Capítulo XCVII.- Siekik, luego de lograr un triunfo contundente contra una tribu invasora; cuando se disponía a descansar encontró en su cama a la Joven Hermosa, quien le anunció que estaba preñada de él, y que ese hijo será un líder como él...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de los : Orígenes del Señor de Sipán; gracias a la ayuda de lo centinelas, se pudo descubrir que una tribu desconocida venía a invadir los terrenos que fueron de Zankoc; incluso ya llegó una avanzada de 20 individuos mezclados con unos moradores errantes que fueron aceptados como agricultores, la invasión iba ser victoriosa; pero, ellos no contaban con el olfato y visión del joven líder Siekik, que los detectó y como ya llegaban, les preparó una emboscada por el sector Noreste, que ellos habían elegido como punto de entrada, ya Siekik y sus guerreros están a escasos pasos tumbados sobre el suelo listos para repeler el ataque, aun que serán ellos quienes ataque a los invasores....   ... sigamos el relato......


Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue:  El Señor Chonkik, detrás de él, está su hijo Siekik, y al fondo su esposa Mokumac; y naturalmente  un perro sin pelo, que se convirtió en compañero de los antiguos habitantes de la costa norte; ellos son los personajes que darán el nacimiento al relato en ficción de la Historia: 
Orígenes del Señor de Sipán; que se sustenta con la presencia de Chonkik I.
Derechos de Autor : Resolución Nro. 1328- 2020/DDA-INDECOPI y del Certificado de Partida Registral N° 1134-2020/DDA- INDECOPI, de fecha 16 de diciembre de 2020
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Escribir estos episodios de guerras entre tribus por la tenencia de la tierra, ha sido una constante en la realidad peruana, aún en pleno siglo XX; antes de la Reforma Agraria, (que también fue un fracaso) medida que fue drástica por que despojó de las tierras a los hacendados, mediantes "Decretos Leyes" y se los entregó a los trabajadores campesinos, mediante la organización empresarial de "Cooperativas Agrarias" que fue un rotundo fracaso, porque el agricultor peruano siempre ha sido individualista, nunca le gustó la Junta Asociativa, por esa razón desaparecieron las organizaciones agrarias y se difundió el minifundismo lo contrario de lo que perseguía la ley reformita; con raras excepciones de las cooperativas agroindustriales que pasaron a empresas privadas, que muchas de ellas aún continúan en litigios por la propiedad de las tierras.
Continuando con el relato; el joven líder Siekik, estando tan cerca del enemigo, hizo sus cálculos y pudo apreciar que los invasores eran muchos, quizá 4 veces más que ellos; que la única alternativa de ganarles era un ataque por sorpresa, ya que los invasores estaban tan seguros de sus planes de conquista que se tomaron un tiempo para descansar, descuidando completamente su avanzada; eran puntos a favor para el ataque con emboscada preparado por Seikik.
Siekik, volvió a calcular, y midió su capacidad de combate, vio que sus armas eran decisivas, y como la diosa de los rayos de plata (La Luna) se ocultó, era el momento propicio para el ataque; estando todos los guerreros listos, quienes sólo esperaban la arenga del ataque.
Sorpresivamente, Siekik, se levantó y usando toda su fuerza corporal, gritó:
--- ¡¡¡¡ Guerreros ataquen !!!!
Todos sus guerreros se lanzaron contra la aglomeración de los invasores, quienes totalmente sorprendidos y con sus armas sobre el suelo no atinaron a luchar, sino a retroceder, huyendo y como estaban aglomerados unos empujaban a otros, que caían al suelo y eran pisoteados por sus propios compañeros, estando la noche muy oscura no les favorecía la huida y tampoco la lucha, por que los atacantes usando sus porras golpeaban cabezas, que los invasores perdieron la iniciativa de ataque, sólo intentaban defenderse, en el campo sólo se escuchaban los alaridos y gemidos de los que caían y el sonido seco de los golpes de las porras sobre las cabezas que sufrían los invasores.
Aún así, se inició el contraataque enemigo de los últimos invasores, justo lo que le gustaba a Siekik de luchar cuerpo a cuerpo; él usando los cuerpos de los caídos se impulsaba atacando por diestra y siniestra, esa valentía infundía ánimo y valor a sus guerreros quienes tan sólo en un número de 60, se enfrentaron a un contingente tan grande que probablemente eran unos 300 individuos.
El campo de combate se convirtió en una carnicería humana, el intento de repeler de los invasores fracasó; por que Siekik y sus guerreros los barrieron a punta de golpes de porras.
Se escuchaban voces en sus dialectos de sus líderes que infundían valor a sus guerreros para que no huyan y algunos respondieron al llamado, pero fueron masacrados por las porras bien manejadas por los guerreros de Siekik.
El joven líder, a veces muy temerario y exponiéndose demasiado a la cabeza de sus hombres, si se sorprendió de la bravura de sus guerreros que fueron preparados por Kamokac, quien aún no intervenía obedeciendo la orden de cuidar la retaguardia.
Entonces, parecía que el combate ya había llegado a su fin, reinó un silencio sepulcral, sólo interrumpido por los alaridos de los heridos o de los moribundos; Siekik cubrió todo el terreno que estuvo ocupado por el enemigo, quien al arropar los terrenos de combate ya no encontró con quien pelear, dejando atrás muertos y heridos, ninguno de sus guerreros murió, sólo algunas heridas leves por rasguños.
Recién llegó Kamokac con sus guerreros para contabilizar el resultado del combate, se acercó a Siekik y le dijo:
--- Oh Gran Líder, usted es imbatible, pero si se expuso demasiado, podían haberlo matado, me detuve sabiendo que usted tenía el control; pero, si me preocupó la cantidad de guerreros invasores, que si lograban sus planes nos hubiesen sometido.
Siekik, muy agotado por lo mucho que luchó, sonriendo, le contestó:
--- Kamokac, la guerra se gana atacando primero, así lo hicimos con los invasores, ellos nunca creyeron que los estábamos esperando, esa fue la diferencia.


Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue el joven Siekik, hijo único del líder Chonkik I., se aprecia claramente que el joven tenía el porte, la talla y la pasta para ser el sucesor de lo que estaba construyendo su padre: El Nacimiento de un gran señorío. 
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Los invasores que lograron huir, que fueron numerosos incluidos sus líderes que retrocedieron como cobardes, se reagruparon en las planicies y se lamentaban haber perdido, siendo un ejército numeroso, uno de los 19 que sobrevivió comentaba que nunca vio guerreros armados en el Asentamiento durante el día; el que era su líder le respondió que aceptaba la derrota, por que nunca creyó que Zankoc, había muerto, ya que combate que lo enfrentaba siempre lo venció y pagaba su derrota con productos.
Siekik, ordenó hacer un chequeo de sus guerreros, si alguien podría estar herido y se comprobó que todos estaban bien, por lo que aún aprovechando la noche y con la experiencia aprendida ordenó ultimar a los moribundos y heridos, ya no era compasivo con el enemigo ni quería falsos agricultores.
Después de contar unos aproximadamente 50 guerreros enemigos muertos, Siekik, dispuso  que sus cuerpos sean sacados de los terrenos eriazos y botados en la planicie, para que los recojan sus amigos.
Siekik, una vez más se coronaba con una victoria militar, que gracias a su estrategia, superó al enemigo y lo venció.
Los centinelas, que no participaron en el combate fueron testigos de la huida de los invasores; uno de ellos que llegó para informar a los líderes, les dijo:
--- Oh Grandes Líderes, fui testigo de la huida de los invasores, quienes caminando de espaldas mirando si alguien los perseguía, avanzaban muchas veces caían de espaldas daban volantín sus cuerpos; pero, se reagruparon en la planicie, creí que regresarían para atacar, pero no, se fueron y se perdieron en el horizonte.
Siekik, aceptó la narración del centinela y le contestó:
--- Hombre, muchas gracias por tus palabras, sigan vigilando, el enemigo nunca descansa, no deben descuidarse; como se salvó un gran número de ellos, pueden intentarlo de nuevo.
El centinela, hizo la venia de sumisión y se retiró; recién Siekik se dio cuenta que no estaba su lugarteniente Chamokik y preguntó por él, y dijo:
--- No veo al líder Chamokik, lo vi temprano con un grupo de guerreros, pero no vino con nosotros.
Intervino, Kamokac y le contestó:
--- El guerrero y líder Chamokik, salió de caza con un grupo de cazadores, tal vez aún no llegan, se quedarán para cazar en la madrugada que se mueven los venados en busca de pasturas, estoy seguro que al amanecer nos sorprenderán con venados para desollar.
Siekik y los guerreros regresaron al Asentamiento y se ordenó que tomen un merecido descanso, de lo que sobra de la noche, por que ya no habrá más ataques de invasores.
El joven líder Siekik, también fue a su aposento para descansar, por que estaba muy agotado, pero nunca lo demostraba ante sus guerreros, quien al llegar a la cama, encontró que alguien más estaba allí, él pensó seguro es la instructora que había regresado, aunque ella le dijo que no lo haría.
Siekik, quien además de líder, era un hombre normal, pues pensó que si ella llegó le servirá como compañera de la noche, él se acostó y escuchó los ronquidos suaves y no correspondían a la instructora, entonces ¿Quién es?
Él, levantó las mantas y vio el cuerpo completamente desnudo de la joven hermosa, que ya no la había visto por mucho tiempo, se apegó a ella, la trepó y cuando iba a penetrarla, ella se despertó y casi suplicándole le dijo:
--- Oh Gran Líder, he venido a visitarlo para darle buenas noticias, estoy preñada de usted, estoy sufriendo con náuseas y la instructora me castigó enviándome a los terrenos a desgranar maíz.
Siekik, al escuchar a la joven hermosa, que estaba preñada, le desaparecieron las ganas sexuales, se sentó muy preocupado no por el castigo impuesto a la joven hermosa, sino por que estaba preñada, él recordó a Kamokac, que le prometió darle hierbas para evitar el embarazo y le preguntó:
--- Mujer, tu no debes estar preñada, por que bebiste agua con hierbas para impedirlo, ¿Por qué mientes que estás preñada?
La muchacha temblorosa de una reacción fuerte del líder, le respondió:
--- Oh Gran Líder, yo nunca bebí esas hierbas, por que quiero un hijo suyo, usted es un hombre valiente y como lucha todos los días con enemigos, alguien de ellos lo puede matar, y no quedaría otro igual a usted; por esa razón su heredero que nacerá de mi panza será el seguidor de su grandeza, yo sabré cuidarlo, usted no tiene que verlo, se lo presentaré cuando ya pueda empezar a combatir igual a usted.
Siekik, por primera vez en la vida con la boca abierta, escuchaba asombrado de la madurez y el lenguaje empleado por la joven hermosa, lo sorprendió totalmente y analizando lo que le dijo, era la verdad, él podría morir en combate en cualquier momento por el constante acoso de las tribus invasoras.........
Continuaremos.....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 19 de septiembre de 2021

ORÍGENES DEL SEÑOR DE SIPÁN : Capítulo XCVI.- Siekik, informado de enemigos en las planicies del sector Este, coordinado con Kamokac, se prepararon para recibirlos; pero, los 19 individuos que los habían sido aceptados huyeron y fueron ubicados en el sector Noreste, allí se preparó para enfrentar a los invasores con una emboscada y atacará por sorpresa.......

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de los: Orígenes del Señor de Sipán; Siekik, avisado de la llegada de invasores por el sector Este de los terrenos que fueron de Zankoc; ya él, detectó a 20 individuos que se infiltraron, aprovechando el tumulto de moradores desplazados de sus tribus por falta de producción; ahora, no contaba con sus guerreros que fueron enviados a la vivienda del señor Chonkik, se tenía que hacer frente con los guerreros armados y preparados por parte de Kamokac, él desconocía su valor bélico; pero, como no tenía otra opción, y ya había el antecedentes de los infiltrados que se decidió convertirlos en agricultores; Siekik tuvo que matar al líder de este grupo...  ...sigamos el relato................

Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue:  El Señor Chonkik, detrás de él, está su hijo Siekik, y al fondo su esposa Mokumac; y naturalmente  un perro sin pelo, que se convirtió en compañero de los antiguos habitantes de la costa norte; ellos son los personajes que darán el nacimiento al relato en ficción de la Historia: 
Orígenes del Señor de Sipán; que se sustenta con la presencia de Chonkik I.
Derechos de Autor : Resolución Nro. 1328- 2020/DDA-INDECOPI y del Certificado de Partida Registral N° 1134-2020/DDA- INDECOPI, de fecha 16 de diciembre de 2020
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Realmente, es fascinante escribir usando la imaginación el relato de los inicios, tal como se formaban los llamados "Señoríos" por los arqueólogos a los jefes de las tribus con base sólida; nos trasladamos desde 2021 al 180 de nuestra era, hay una diferencia de 1,841 años; que desde el punto de vista humano son muchos años, pero desde la cronología sólo es una pestañada., me hubiese gustado estar en la cima de una cumbre y desde allí ser testigo observando las diversas etapas del desarrollo de estas tribus en los valles de Lambayeque.
Vamos a intentarlo: Estando como observadores imparciales, subimos a una cima, que nos permite observar oteando extensos valles llenos de árboles y surcados por ríos caudalosos durante la época de lluvias y que rápidamente se convierten en lechos secos al amainar las precipitaciones pluviales; justo por estas zonas se originan las invasiones de las tribus hambrientas que no tienen producción; otras destacan por instalar obras de irrigación con canales y acequias que aprovechan la última gota del preciso líquido: el agua.
Precisamente, estamos creando la historia de los Orígenes de la Cultura Moche (Mochica) en el valle de Lambayeque; que aún no existía un Estado, sólo habían infinidad de tribus nómades y dentro de este laberinto de habitantes que hablaban sus propios dialectos, que no favorecían la interacción entre ellos, destaca la iniciativa del señor Chonkik en establecer un Señorío.
Chonkik, tan sólo tuvo un hijo, que ya lo conocemos como Siekik, quien destaca por sus propios méritos y está muy adelantado para su época.
Sigamos el relato; Siekik, ordenó a Kamokac, que los guerreros hagan turnos de vigilancia, ya que había la sospecha que la tribu invasora ya estaba en camino y fueron centinelas ubicados en los terrenos eriazos ya conocidos por los invasores; así mismo se dispuso que los 19 hombres sospechosos sean enviados a la agricultura ya que ellos mismos se ofrecieron para esta actividad.
Llegó la hora de la comida, se dio preferencia a los recién llegados, quienes estaban desfalleciendo por el hambre, que comieron casi desesperadamente, era conmovedor observar a seres humanos empujándose con los dedos sobre la boca, como si alguien les iba arranchar su ración y después del "banquete" como suele llamarse en tiempos modernos: "barriga llena corazón contento", se notó la mejoría en los desvalidos al ingerir sus alimentos.
La vigilancia no se descuidaba en el sector Este y Noreste; los centinelas quienes eran rotados cada cierto tiempo estaban alerta, pero la noche era oscura y la visibilidad era corta, ya no se podía observar a grandes distancias; por lo que el líder de los centinelas dispuso avanzar un trecho en las planicies fuera de los terrenos; pero, no hubo ningún indicio de movimientos de extraños.
El tiempo avanzaba, seguramente estamos llegando a las 23:00 horas de la noche, ya próximos a la media noche y apareció la diosa de  los rayos de plata (La Luna), que aún siendo cuarto menguante con luz tenue; pero si abría distancias para observar; justo en aquel instante, los centinelas detectaron movimientos de bultos a larga distancia, que no se podía determinar si eran hombres o una manada de venados, ya que abundaban los grandes rebaños de rumiantes; sin embargo los venados descansan por las noches para rumiar y dormir.
Entonces, uno de los centinelas, que se caracterizaba por ser temerario, hizo señas que se iba. y en efecto salió de su sitio de observación y se fue a la planicie, quien al llegar con el cuerpo gacho para no hacer penumbra con su cuerpo: ¡¡¡ Cuál Sorpresa !!! , él llegó y estuvo tan cerca, que los detectó que eran guerreros armados que avanzaban a los terrenos de Zankoc.

Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue el joven Siekik, hijo único del líder Chonkik I., se aprecia claramente que el joven tenía el porte, la talla y la pasta para ser el sucesor de lo que estaba construyendo su padre: El Nacimiento de un gran señorío. 
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

El centinela, retrocedió, ya no fue al puesto de vigilancia, sino directamente enderezó caminos, para llegar más rápido al Asentamiento y cuando lo hizo no encontró a los líderes, todos estaban descansando; pero se arriesgó y fue directo al aposento  de Kamokac que al despertarlo le  avisó que se aproximan muchos guerreros invasores y que eran muy rápidos caminando.
Kamokac, quien había movilizado a sus guerreros, ordenó a los mandos medios desplazarlos al Este y esperar en los límites a los invasores para hacerles frente.
Siekik, alertado por la bulla, se despertó y se levantó, salió y se unió a Kamokac, aprobando la movilización; él siempre precavido fue al lugar asignado para los nuevos agricultores: ¡¡¡ Cuál Sorpresa !!! (los 19 hombres) no estaban habían huido, seguro a unirse a sus compañeros, que les dieron la información de lo que vieron; que afortunadamente no era real, ya que al no observar un ejército por ningún lugar; ellos nunca supieron que los guerreros eran al mismo tiempo agricultores.
Siekik, ahora muy preocupado por que tuvo al enemigo en su presencia y fue cauto, aceptando la mentira que uno de ellos que supuestamente pedían trabajo.
Con esos datos adversos, todos se movilizaron al Este y una parte al Noreste que coincidía con los terrenos eriazos ya conocidos por el enemigo; con ellos se fue Siekik, que avanzaban lentamente para no despertar sospechas, si por allí había espías infiltrados; Siekik iba a la cabeza, se había adelantado bastante que ya estaba sólo.
Siekik, no se había dado cuenta que sus guerreros se habían atrasado, quien al superar una leve hoyada que al salir observó movimientos de bultos junto a los árboles, se lanzó al suelo y estando tumbado escuchó la conversación de los individuos, que no les entendió tanto por que hablaban otro dialecto, pero si escuchó que mencionaban su nombre y algunas palabras que si les entendió donde aseguraban que por allí atacarían sus compañeros; a una distancia de unos 200 metros estaban los centinelas que no los vieron por la oscuridad y los árboles, por lo que ambos bandos se desconocían su presencia.
Siekik, se arrastró por el suelo y logró salir de la hondonada sin ser detectado y retrocedió y cuando estuvo fuera del alcance del enemigo, corrió a dar el encuentro a sus guerreros que avanzaban lentamente, al encontrarlos les ordenó descansar y esperar allí, él se fue hasta el grueso de los guerreros al mando de Kamokac, que al encontrarse le narró que los 19 individuos huyeron y los ubicó en los terrenos eriazos donde estuvieron por la mañana y los escuchó que el enemigo llegará por ese sector.
Kamokac, incrédulo de lo que escuchaban sus oídos, por que él, estaba convencido que los invasores atacarían por el Este, no lo comentó, obedeció movilizando a los guerreros al Noreste, era un acción riesgosa y altamente peligrosa.
En el trayecto se encontraron con los que dejó esperando Siekik y todos juntos se encaminaron al Noreste, para hacer frente al enemigo.
Mientras tanto, los invasores avanzaban, quienes al llegar a una distancia cercana a los terrenos de Zankoc, se desviaron al Noreste; ya en acción de inicio de la batalla, todos inclinaron sus cuerpos para no ser detectados como ellos lo suponía que iban atacar por sorpresa.
Ahora, en el otro bando, tomó el mando Siekik, aunque no conocía bien a sus guerreros, pero no había tiempo que perderlo; le ordenó a Kamokac quedarse cubriendo la retaguardia y que él se enfrentará al enemigo.
Siekik, con un contingente de aproximadamente unos 60 guerreros y que no eran muchos; sabiendo que los invasores eran numerosos, planeó el ataque esperándolos, no era su sistema de ataque; pero, como no tenía muchos hombres, no le quedaba otra alternativa para el combate.
Pasaron varios minutos, hasta que finalmente los invasores ingresaron y con arengas de ataque se les unieron los 19 individuos; hubo dialogo entre ellos presuntamente informando que Zankoc ya no existía, habían nuevos líderes.
Siekik, tumbado sobre el suelo, lo mismo que la  totalidad de sus guerreros que esperaban la señal para el ataque, éste líder había aprendido mucho el arte de la guerra.
Parece, que los invasores nunca pensaron que eran observados y que estaban a punto de sufrir una humillante derrota.
Siekik, hizo señales a sus guerreros, seguirlo gateando para no ser detectados por el enemigo que se habían paralizado, parece que seguían descansando y sin tomar precauciones de enviar exploradores.
Todo indica que los enemigo estaban tan seguros que nadie les saldría al frente, ya que recibieron información de sus 19 guerreros que en estos terrenos no habían guerreros sino agricultores.
La diosa de los rayos de plata (La Luna), se ocultó definitivamente con el paso de espesas nubes, tiempo valioso que fue aprovechado por Siekik para aproximarse tan sólo unos pocos metros del enemigo que aún no les habían descubierto............................
Continuaremos....................................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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