Mostrando entradas con la etiqueta Ubelinda Cunyarache Jiménez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ubelinda Cunyarache Jiménez. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de diciembre de 2020

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DLXXXVIII.- Ubelinda Cunyarache Jiménez y Tiberio; tuvieron la sorpresiva visita en la casa abandonada que ellos ocuparon, por los dueños que resultaron ser sus familiares....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Ubelinda Cunyarache Jiménez y su amante Tiberio, llegaron a la casa que ellos creían estaba abandonada y que la habían tomado como su refugio temporal, sin saber que los dueños originales, habían regresado y como estos últimos pensaron que su casa había sido invadida por mañosos (ladrones), se refugiaron en un escondite fuera de la casa y desde allí, esperaron a los invasores, que llegaron, que efectivamente, hubo un diálogo entre Ubelinda y Tiberio que fue escuchado por los dueños, quienes al oír el nombre de Ubelinda, coincidía con el nombre de una prima de la señora, del mismo nombre y que además apellidaba Cunyarache....

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.


Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Ubelinda y Tiberio, tomaron posición de la vivienda, sin saber que ellos eran observados desde un escondite por los dueños de la casa; quienes conversaban entre ellos, que la mujer era su pariente, con esos pensamientos aguardaron que se aclare el nuevo día.
Ubelinda, se sentó un largo rato sobre un tronco que hacías las veces de poyo, hasta que regresó Tiberio, después de haber dejado los caballos en el pasto y se pusieron a conversar, ella dijo:
--- Tiberio, creo que efectivamente, mi herida no está infectada, desapareció el dolor al retirar las tiras que apretaban el antebrazo, vamos esperar que aclare el día para preparar los alimentos (desayuno).
Tiberio, quien estaba agotado y no quería comer, sino dormir, le contestó:
--- Doña Ubelinda, voy a la sala y me recostaré sobre la tarima, hasta que usted haga el desayuno.
Ubelinda que no era una mujer dócil y menos aceptar que un mequetrefe se vaya a descansar, en vez de ser él, quien prepare los alimentos, por estar ella herida, le replicó:
--- Tiberio, usted es un pedazo de haragán, en este momento vaya a buscar leña para el fogón, es lo mínimo que puede hacer; ya después de comer descansaremos, anda ya rápido a buscar chamizas.
Tiberio tenía que aceptar las órdenes de Ubelinda y además, esperaba que aclare el día, pero si, él tenía un presentimiento, que ellos estaban siendo vigilados, él se acercó a Ubelinda y en voz muy baja, le dijo:
--- Doña Ubelinda, no sé por qué; pero, mi espíritu me avisa que estamos siendo vigilados.
Ubelinda, una mujer de carácter fuerte, creyendo que su amante se estaba acobardando, con voz fuerte le contestó, así:
--- Oye, pedazo de insecto cobarde, te estás meando en los pantalones, pensando en visiones y fantasmas, vaya rápido a buscar la leña, sino fuera por que te necesito, hace rato que te habría abandonado.
Tiberio humillado, tomó la determinación de huir del lado de aquella agresiva mujer esa misma noche, ya no soportaba los insultos de esa mujer, que ni siquiera le había pagado los servicios del rastreo (pero él no se daba cuenta que ella le pagaba con su cuerpo), ya no le contestó y se quedó callado.
Mientras tanto, los auténticos dueños se mantenían en su escondite, hasta que fue Jovial García, tal como se llamaba el propietario de la vivienda, quien dijo:
--- Mujer, ya amaneció, estamos a la par con ellos, tu lo has visto ellos son hombre y mujer, igual que nosotros, parece que ella le manda a ese maricón de hombre; vamos a salir y regresaremos a nuestra casa.
La señora Lindaura Cunyarache, tal como ella se llamaba, estuvo de acuerdo y seguramente siendo las 06:00 horas del nuevo día, ellos se levantaron de su escondite y salieron rumbo a su casa.
Jovial, avanzó a paso firme, seguido de Lindaura, cruzaron el patio y desde el corredor eran observados por Ubelinda y Tiberio, quienes totalmente sorprendidos por la inesperada visita que aún no los veían bien a 100 metros de distancia, que a medida que se acercaban, iba desapareciendo el miedo por la alegría, hasta que llegaron a 10 metros que se los separaban y fue Lindaura, quien exclamó:
--- ¡¡¡ Prima Ubelinda, que haces por aquí, esta es mi casa !!!
Ubelinda, se levantó del asiento y fue al encuentro de su prima y le contestó:
--- Prima Lindaura, que gusto verte, nunca supimos que esta casa era tuya.
De igual manera Jovial, reconoció a su primo Tiberio, quien ya sabía que la mujer lo doblegaba, y saludándolo con una frase irónica, le exclamó:
--- ¡¡ Primo Tiberio, tu siempre con el pesado costal a cuestas ¿Pero, qué hacen por aquí?!!
Ambas parejas se abrazaron, ellos eran familias por pareja (algo poco usual) y después de los abrazos iniciales se soltaron y abrazaron a las mujeres (Jovial lo hizo con cierto empacho, por la indigestión estomacal que le producía verla a Ubelinda), pues, eran las 06:00 hora y minutos más, todo indicaba que será un encuentro festivo para estas familias, y fue doña Lindaura, quien viendo herida su prima Ubelinda del brazo izquierdo, le preguntó:
--- Pero mujer, tienes un corte en el brazo ¿Qué te pasó?
Ubelinda, le narró todo lo que había sucedido y terminó así:
--- Prima Lindaura, Tiberio y yo, estuvimos buscando al bandolero Rogelio Campos y casi lo teníamos al alcance de nuestras manos, pero él huyó; él me robó mi tesoro, por esa razón lo he buscado por Cielo y Tierra, pero siempre se escapaba.
La señora Lindaura como dueña de casa, le contestó:
--- Ubelinda, gracias por cuidar mi casa, hay que curar tu herida del brazo, voy a la hoyada por unas hojas de matico, es un remedio efectivo, que te evitará la infección y te cicatrizará muy rápido.
Lindaura, quien vio a su esposo y Tiberio que conversaban alegremente no los interrumpió y se alejó a la hoyada a buscar las hojas del matico que estaba a unos pocos metros de la casa, allí habían muchas  plantas, cogió un manojo de hojas frescas y regresó, fue directo a la cocina, que la encontró limpia, ya que Ubelinda, mientras se refugiaba también cocinaba; ella hizo hervir las hojas, en esos instantes llegó Ubelinda, que efectivamente sentía fastidio en su herida, que podría infectarse sino se aplicaba algún remedio y como eran familias, fue Ubelinda, quien dijo:
--- Prima Lindaura, te pido disculpas por haber tomado tu casa sin tu autorización, antes de ingresar le dimos vueltas por 08 días y viendo que nadie venía, rompimos el candado y la tomamos con nuestro refugio temporal.
Lindaura, quien estaba más preocupada por curar la herida de su prima, le contestó:
--- Mujer, vamos a desinfectar tu brazo, sube la manga del vestido, que con esta agua caliente que puedas soportar te voy a lavar la herida, se ve roja e hinchada.
Lindaura, vació todo el contenido de la hierba hervida sobre una batea, ambas se sentaron y a soplos le echando agua a la herida, al principio sintió más dolor, pero a medida que la herida era lavada se adormeció la piel y desapareció el dolor; el agua caliente limpio los residuos de sangre, el tajo de la herida se veía carne viva, pero ya no sangraba.
Después de la limpieza, la señora Lindaura, trajo desde su dormitorio un trapo limpio, le dio vuelta al brazo como una venda y le aseguró con una tira amarrada encima.
Por otro lado, Jovial y Tiberio, se habían ido al bosque por leña, que cortaron troncos secos que abundaban en el potrero, cargó cada uno un ato de leña al hombro, llegaron y pasaron a la cocina y fue Jovial, quien dijo:
--- Lindaura, hemos leña para que cocinen.
Las mujeres agradecidas sonrieron, quienes estaban en plenos preparativos del desayuno; Jovial y Tiberio regresaron al corredor de la parte delantera de la vivienda y siguieron conversando; seguramente después de unos 50 minutos ellas sirvieron el desayuno en mates que los sacaron al corredor donde se encontraban sus parejas, todos comieron.
Después del suculento desayuno, hubo una larga conversación entre ellos, y por allí Lindaura le narró a Ubelinda, que tiempos atrás (coincidía con el pérdida del tesoro) vio  a su hermano Rafael muy gastador en el Pueblo y acompañado de prostitutas, que le llamó la atención el despilfarro de dinero, sabiendo que él era vicioso y nunca tenía dinero a raudales y esa vez lo gastaba sin control.
Recién entendió Ubelinda, que Elvira su atacante tenía razón, que el ladrón que le robó su tesoro fue su propio hermano; ella decidió regresar a su casa y nunca más perseguir al bandolero Rogelio Campos, por que él, era completamente inocente, quien probablemente nunca supo que lo perseguían.
Ese mismo día, Ubelinda y Tiberio abandonaron el lugar, dejando a los legítimos dueños disfrutar de su propiedad.............
Continuaremos..................................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 13 de diciembre de 2020

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DLXXXVII.- Ubelinda Cunyarache Jiménez y Tiberio; regresaron a la vivienda que les servía de refugio, sin saber que los dueños originales, habían retornado a su casa..

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Ubelinda Cunyarache Jiménez, después de su infructuosa búsqueda del bandolero Rogelio Campos, en la casa de Elvira Yanayaco Morocho - "Viuda de los 12 Apóstoles", y ésta última la hirió en el brazo izquierdo, cuando ella ingresó a su sala, que por la oscuridad de la noche no se pudo identificar; la intrusa herida gritó de dolor; después cuando hubo luz, las dos mujeres se hablaron y Ubelinda fue curada por la agresora; tal vez ellas nunca pensaron que trabajaban en el mismo bando teniendo como objetivo al bandolero Rogelio Campos para asesinarlo; Ubelinda fue expulsada y se reunió con su amante Tiberio, a quien le reprendió por no acudir en su defensa.

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.



Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Ubelinda Cunyarache Jiménez; derrotada y humillada, fue ayudada por su rastreador y amante Tiberio a montar en su caballo, ambos partieron a una vieja casa que estaba en el camino que conducía a la casa de Amalia "Ojos verdes"; claro está; aún a mucha distancia, ellos se posicionaron de la vivienda abandonada que les servía como refugio, mientras rastreaban los pasos del bandolero Rogelio Campos; quien era completamente inocente de los cargos de haberse robado los tesoros de Ubelinda, que estuvieron guardados celosamente en un rincón de su casa.
Ubelinda y Tiberio, trotaron el largo trecho del camino que los alejaba de la casa de Elvira Yanayaco Morocho, ahora solo era un ingrato recuerdo; seguramente eran algo más de las 03:00 horas de la madrugada, por que ya se escuchaban lejanamente el canto de los gallos en casas campesinas, hasta que llegaron al cruce que los conduciría a la vieja casa.
Pero, lo que los jinetes no sabían, que los originales dueños de esa casa abandonada habían regresado por ella, ya que esta propiedad estaba dentro de un gran potrero que justamente estaba lleno de pasto (forrajes) para manutención de animales como el ganado vacuno.
Los dueños de la vieja casa llegaron al anochecer con un rebaño de 50 reses entre toretes, vacas y becerros; ellos abrieron la puerta grande del potrero e ingresaron a la cría (ganado vacuno) al potrero, luego regresaron a su casa para pernoctar en ella; pero, al acercarse al corredor tuvieron una ingrata sorpresa que el patio estaba lleno de estiércol (mojones) de caballos y cuando se acercaban a la puerta, las armellas estaba amarradas con una soguilla de cabuya; había desaparecido el viejo candado de fierro, se quedaron con la vieja llave en la mano, y el dueño y esposo dijo a su compañera:
--- Mujer, creo que hemos tenido visita de transeúntes que han pernoctado dentro de nuestra casa.
La señora, muy sorprendida, le contestó:
--- Hombre, tienes razón, entremos por un mechero que la oscuridad de la noche nos gana.
Desataron la soguilla y abrieron la puerta, fueron al lugar donde se guardaba el mechero (lámpara) pero no lo encontraron; aún había otro en otro lugar, la señora caminaba a tientas llegó al lugar y si lo encontró junto a una cajilla de cerillas (fósforos) ella encendió una de ellas y prendió el mechero, ya con la luz en la mano; ambos observaron que su tarima de carrizos que la vez era su cama había sido tendida con jergas y mantas por desconocidos.
Entonces, el dueño, ya más preocupado por la invasión a su vieja casa y viendo a su esposa le dijo:
--- Mujer, nuestra casa no ha sido tomada por casualidad por un transeúnte o pasajero que quiso descansar una noche; sino que ha sido invadida por desconocidos y estos regresarán más tarde o en la madrugada, tenemos que estar alerta para recibirlos listos con nuestros machetes.
La mujer, quien también estaba sumamente mortificada, que ella pensaba que serían ladrones o bandoleros, quienes al observar que la casa estaba abandonada la habían tomado como refugio para sus andanzas de robos y le contestó:
--- Hombre, nuestro ganado vacuno está en peligro, creo que son ladrones o mañosos roba ganado que se adueñaron de nuestra casa, por que en el patio estaban los mojones (estiércol) de caballos; tal vez, ya no podamos hacer nada contra ellos y estamos en peligro si ellos regresan más tarde, mejor salgamos de la casa y amarremos la soguilla que ellos la dejaron y desde un escondite miremos (observar) cuantos son ellos, con nuestros machetes poco les haremos daño; esos mañosos (ladrones) tienen hasta escopetas y nos pueden matar.
El dueño de casa escuchó atentamente las conjeturas de su esposa y le respondió así:
--- Pero mujer, si somos los dueños de la casa, vamos atrancarla desde adentro y descansaremos, quienes la hayan tomado entenderán que llegaron los legítimos dueños y que ellos deben largarse a otro lugar.....
Pero, la señora más precavida y previsora que su esposo interrumpiéndole, le replicó:
--- Hombre del demonio: ¿Qué no piensas? Los mañosos (ladrones) estarán armados hasta los dientes y con toda seguridad regresarán y quienes al encontrar la casa atrancada por el interior, no pensarán que somos los dueños, sino otros de su misma calaña, quienes tumbarán la puerta para ingresar, sabe Dios ¿Cuántos serán...?
Entonces, reaccionó el marido, quien haciendo caso a su esposa, le replicó:
--- Mujer, creo que tienes razón, estamos corriendo peligro peleando (discutiendo) entre nosotros, vamos a salir, tal como lo pensaste nos esconderemos detrás de los chopes y como estamos cansados tenderemos los ponchos y uno de nosotros descansará por un tiempo y otro permanecerá despierto vigilando y como estás más cansada duerme primero y yo vigilaré.
Los esposos y dueños de la vivienda la habían cerrado por temporadas, tenía la apariencia de estar abandonada; ellos salieron y se escondieron detrás de unos chopes (matorrales) que les cubría y  permitía observar el patio de su casa para saber quienes eran los invasores.
Mientras tanto en otro lugar; el bandolero Rogelio Campos, quien se salvó de ser asesinado por Elvira Yanayaco Morocho . "Viuda de los 12 Apóstoles" que ella había pensando convertirlo en el número 13, y a la ves éste se salvó de la otra "mujer misteriosa", quien también lo buscaba para saldar supuestas cuentas pendientes contra él; que ella era Ubelinda Cunyarache Jiménez, quien en compañía de su amante están acercándose a la casa abandonada, que no saben que los están esperando.
Los dueños de la vieja casa, se turnaron durmiendo al aire libre, ya era de madrugada y nadie se aparecía, hasta que seguramente estamos llegando a las 05:00 horas de la madrugada, por que ya se notaba el resplandor del alba que ya aparecía por el horizonte, hubo un tropel y llegaron 02 jinetes al patio de la vivienda; los dueños ya habían dormido por turno y se disponían a regresar a interior de su casa y al observar la llegada de extraños se quedaron en su escondite.
Ellos, escucharon la voz de una mujer, quien dijo:
--- Tiberio, ayúdame a bajar, no lo puedo hacer sola por el dolor de mi brazo.... creo que se ha infectado la herida.
Tiberio, rápidamente desmontó y fue ayudar a su amante, a quien le tendió sus brazos y la apeó ayudándola a que se ponga de pie sobre el suelo y le dijo:
--- Doña Ubelinda, no creo que haya infección, si su herida fue curada con licor (aguardiente con alto grado de alcohol); sino que el trapo (torniquete) que le aprisionaba el brazo esta impidiendo la circulación de la sangre, creo que ya no haya hemorragia, le aflojaré...
Pues, tenía razón Tiberio, el alcohol aplicado a la herida cumplió su objetivo, no había infección, sino dolor propio de una herida que fue sangrante, que efectivamente al retirar el torniquete desapareció el dolor; en seguida los recién llegados se acercaron al corredor, ella se sentó sobre un tronco tumbado a lo largo que servía como poyo; él, regresó hasta los caballos los desensilló y guardó los aperos sobre el tronco del corredor y llevó a los caballos al pasto los soltó allí por la misma puerta que los dueños ingresaron a su ganado vacuno.
Pero, los dueños legítimos de la casa que habían observado todo desde el escondite, les pareció familiar el nombre de "Ubelinda".
En voz muy baja casi imperceptible, el marido dijo a su esposa:
--- Mujer, el hombre pronunció Ubelinda, ¿no será tu prima Ubelinda Cunyarache?....
La esposa incrédula, le contestó:
--- Si dijo ese nombre, pero mi prima vive a tres días de camino desde aquí, y si fuera ella: ¿Qué diablos estaría haciendo por estos lugares y está herida?.................
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 6 de diciembre de 2020

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DLXXXVI.- Ubelinda Cunyarache Jiménez; por imprudencia ingresó al interior de la casa de Elvira Yanayaco Morocho y ésta en defensa propia con su puñal le hirió el brazo...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el bandolero Rogelio Campos, se despertó a media noche, él había dormido en la sala de la casa de Elvira Yanayaco Morocho - "Viuda de los 12 Apóstoles"; cuando ya había ensillado su caballo y se disponía a poner sobre al hombro el poncho y el bolsico desde el poyo; él vio una sombra negra, quien blandiendo un puñal largo trataba de atacarlo; él huyó hasta su caballo, soltó la soga, pisó el estribo y montó y desapareció en larga ladera, cuando ya estaba lejos, su caballo se negó a trotar, él se apeó y salieron del camino, cuando ya descansaban, de nuevo el caballo le anticipó que alguien llegaba por allí, se retiraron más lejos y desde esa distancia vieron pasar a 02 jinetes que venían en sentido contrario; eran Ubelinda Cunyarache Jiménez y su amante Tiberio quienes iban justamente a buscarlo para un ajuste de cuentas, ya que según Ubelinda, el bandolero le robó un tesoro, Rogelio desconocía todo, él no sabía que Ubelinda lo buscaba y tampoco le robó el supuesto tesoro....

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.



Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Ubelinda Cunyarache Jiménez y su acompañante y amante Tiberio, habían pasado a escasos metros donde se encontraba Rogelio Campos que justamente era su objetivo, tampoco él lo sabía que ella lo buscaba; estos jinetes llegaron muy cerca a la vivienda y no encontraron el caballo de bandolero; Ubelinda se aceró a su acompañante y le hizo conocer que el bandolero huyó, pero ella no se rendía tan fácil, sabiendo que lo tuvo al alcance de sus manos, gracias al excelente trabajo de su rastreador Tiberio.
Ubelinda, por su iniciativa, se acercó al corredor de la casa, observó el poyo y varas colgantes no había ningún apero colgado, ella continuó caminando todo estaba oscuro, llegó a la puerta de la sala, la empujó y cedió, nadie la atrancó desde el interior;  sin hacer ruido abrió una hoja, ella ingresó y caminó a tientas, pero hizo un chasquido por desconocer el lugar.
Elvira, dueña de casa en lo profundo de su sueño, tuvo una pesadilla que era atacada, se despertó y desde su cama con la penumbra de la noche observó que la puerta había sido abierta y que alguien caminaba por allí y como tenía el puñal al costado, lo cogió y lentamente se levantó, creyendo que el bandolero Rogelio Campos había regresado por ella para matarla; ella blandiendo su puñal fue directo al bulto negro que lo había observado y atacó, dando en el cuerpo y escuchó el grito de una mujer, así:
--- Aaaaaaaayyy... me cortaste el brazo bandolero cobarde....
Elvira, como dueña de casa, sabía la ubicación de sus cosas, fue hasta un mechero y con fósforos lo encendió y descubrió a una mujer provista de una puñaleta en la mano derecha, pero con el brazo izquierdo herido y sangrando.
Elvira, era una mujer de carácter fuerte y decidida, ella tenía que terminar, levantó el puñal para cercenarle la cabeza sin preguntar quien era la intrusa.
Pero, Ubelinda tenía la misma fortaleza de su contrincante y aún estando herida se lanzó al cuerpo de Elvira y le interceptó el brazo armado, ambas mujeres se agarraron a empellones para evitar ser la próxima víctima; Elvira muy ágil, le cogió el brazo derecho  de la intrusa, la inutilizó y le preguntó:
--- Mujer: ¿Quién eres tu?
Ubelinda, ya desarmada y herida, ya había perdido la sorpresa y se convertía en la próxima víctima, sacando fuerzas para no doblegarse, le respondió:
--- Yo no vine por ti mujer; busco a un bandolero y que es muy peligroso, me robó y traté de encontrarlo por Cielo y La Tierra, hasta que ubicamos su caballo en tu patio, pero veo que una vez más él huyó.
Recién, Elvira entendió que ella era la "mujer misteriosa", sonriendo pero sin soltarle los brazos, le contestó:
--- Mujer, te soltaré para curar tu herida, nunca quise matarte, pero tu ingresaste sin permiso ¿Estás de acuerdo?
Ubelinda, ya estaba perdida y de remate su compañero Tiberio no se aparecía, ella cedió a la sugerencia y le contestó:
--- Usted gana mujer, nosotras no somos contrarias (enemigas).
Ubelinda, soltó parte del brazo de Elvira y esta le soltó todo el cuerpo y le dijo:
--- Te amarraré el brazo para cortar la hemorragia.
Elvira, muy ágil, de un trapo lo hizo tiras y amarró como un torniquete el antebrazo cortando la circulación de la sangre a la herida, le aplicó con otro trapo aguardiente a 80° que le hizo gritar de dolor a la intrusa y se le cortó la hemorragia.
Emiliana, se despertó por el ruido y murmuraciones en la sala, pero no se levantó, ella ya era una anciana de avanzada edad, que nada podría hacer a esas horas de la madrugada.
Elvira, siguió atenta a  la mujer intrusa y le preguntó:
--- Mujer: ¿Cómo lograste llegar hasta mi casa?
Ubelinda, le narró toda la historia, de como conoció a Rogelio Campos y que fue su amante y que le robó un tesoro que ella heredó.
Pero, Elvira aún conociendo muy poco a Rogelio, y no lo creía capaz de robar a sus amantes, ella misma fue una más; y con esa interrogante en pensamientos, le contestó:
--- Mujer, no conozco mucho a Rogelio, pero te aseguro que él no te robó, no es su estilo de trabajo, alguien más de tu casa lo hicieron sin que lo hayas notado y acusas con injusticia al bandolero.
Ubelinda, captó que su anfitriona también era o fue amante de Rogelio, y ahora son dos juntas por el mismo hombre y más tranquila le dijo:
--- Mujer, creo que somos las dos mujeres del bandolero y dices cosas defendiéndolo; pero, mi tesoro desapareció justo cuando él se fue de mi casa y de madrugada.
Elvira, sintió un remezón en todo su cuerpo, quien tenía una talega llenas de monedas de oro y plata, justo en la sala en un rincón, pero en esos instantes no podría descubrirse ante la extraña, pero si muy preocupada de haber sido una víctima de robo por el bandolero, le dijo:
--- Mujer vuelve a tu camino, ya te curé y nunca más regreses a esta casa, por que no eres bienvenida.
Ubelinda, entendió el mensaje de desagrado de su anfitriona, que pudo matarla, ella miró a la puerta y no llegó Tiberio, se levantó de su asiento y le dijo:
---Gracias mujer, pudiste terminar conmigo y no lo hiciste, te prometo nunca más pisar estas tierras.
La mujer, que seguía siendo una desconocida, se retiró y salió de la sala, Elvira con su puñal en la mano derecha la siguió caminando por detrás, hasta que se perdió el camino de entrada a la casa.
Elvira, regresó entró a la sala y cerró la puerta y la atrancó desde el interior, para no ser sorprendida por esa falla que ella tuvo y sin curiosos fue hasta el rincón donde guardaba su talega de tesoros, la encontró intacta tal como ella la había dejado allí; comprobando su apreciación por el bandolero que nunca quiso robarle y lo mismo pensó que sucedió con la supuesta víctima que acababa de irse.
Ubelinda, humillada y derrotada llegó hasta donde había dejado su caballo, allí encontró a su acompañante tumbado sobre el suelo completamente dormido, lo despertó dándole un puntapié sobre la espalda, insultándole le dijo:
--- Pedazo de mierda, eres un cobarde y maricón, cuando más te necesitaba nunca llegaste.
Tiberio, que se despertó bruscamente por la patada limpia que recibió en la espalda y tartamudeando, le contestó:
---Doña Ubelinda, usted se fue sola y nunca pidió que la siga, estuve aquí esperándola y como no llegaba me recosté para descansar. 
Ubelinda con la herida en el brazo que le dolía, y humillada por el abandono de su acompañante, llena de ira, le replicó:
--- So pedazo del carajo, por ser mi compañía estabas obligado a seguirme, pero el miedo te consumía y te quedaste tendido sobre la tierra como una mansa culebra sin ponzoña; ahora regresamos a la casa que nos sirve de refugio para curar mi herida, ayúdame a montar, estoy herida en el brazo izquierdo.
Tiberio, ayudó a montar a su amante, pero nunca estuvo arrepentido de no haberla seguido; ya que él era un rastreador y de los mejores pero no era un asesino ni matón; estando ella sobre su caballo le ayudó a coger la rienda (brida) y él fue a su caballo pisó el estribo y montó y partieron.
Ambos jinetes regresaron por el camino que llegaron sin encontrar a Rogelio Campos; Ubelinda si tomó en cuenta las palabras de la mujer que la hirió, quien le dijo que Rogelio no fue quien le robó su tesoro, pero entonces:¿Quién fue? se preguntó ella...............
Continuaremos.................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 29 de noviembre de 2020

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DLXXXV.- Rogelio Campos; gracias a una pesadilla previno el ataque de Elvira Yanayaco Morocho - "Viuda de los 12 Apóstoles" y sin saberlo también esquivó a Ubelinda que lo buscaba por una ajuste de cuentas....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Elvira Yanayaco Morocho - "Viuda de los 12 Apóstoles" y el bandolero Rogelio Campos disfrutaron de un apasionado encuentro amoroso sobre la grama de la huerta, luego regresaron a la casa; ella le tendió cama, el huésped se acostó y rápidamente se durmió profundamente, luego lo hicieron Elvira y su hermana Emiliana; todos en aquella casa dormían plácidamente; pero en otro lugar en cambio Ubelinda, la mujer misteriosa que había buscado a Rogelio, preparaba un asalto a la vivienda para vengarse del supuesto robo que le hizo el bandolero; que no fue él, sino su propio hermano de ella que se llamó Rafael; ahora ella si saber la verdad está acompañada de su nuevo amante con quien piensan hacer el ajuste de cuentas................

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.



Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Ubelinda Cunyarache Jiménez, acompañada de su rastreador, quien también era su amante, planearon dar el golpe a la casa de Elvira durante la media noche, calculando que todos duermen, ellos estaban en un lugar lejano, para no presentar sospechas al bandolero Rogelio Campos, quien dormía plácidamente en la sala de la casa de Elvira.
Ubelinda, calculando que eran aproximadamente las 20:00 horas de la noche, ensilló su brioso caballo, lo mismo hizo el rastreador, la noche estaba oscura, tal vez muy propicia para sus planes; ellos montaron y partieron, tal vez habían recorrido un tramo sobre una larga loma y fueron azotados por una bandada de aves nocturnas entre búhos y lechuzas, el ulular era tan fuerte que resonaban en los oídos; con el poncho y pañalón las espantaban, que a vuelo rasante se acercaban a ellos, tal como lo hace el depredador a su presa.
Ubelinda, muy nerviosa por el repentino y raro ataque de aves nocturnas dijo a su rastreador:
--- Don Tiberio, creo que los demonios protegen al bandolero Rogelio Campos y nos quieren atacar.....
Ubelinda, no había terminado de hablar y pasó sobre su cabeza una lechuza y le arrojó excremento con tanta puntería que le cayó sobre el sombrero que protegía su cabeza y el caballo que era muy brioso, casi empieza a corcovear espantado por el acoso del ave nocturna a su ama.
Entonces, Tiberio, quien era un gran rastreador compartió el temor de su amante y le dijo:
--- Doña Ubelinda, creo que debemos picar con las espuelas las pansas de los caballos para salir de esta ladera y ocultarnos en la próxima hoyada, por que estas aves mal agüeras han sido enviadas por los demonios de los infernos.
Al mismo tiempo también hubo un "regalo" de excremento para el rastreador, quien mirando a su compañera no vio que una lechuza se le venía encima y cuando él reaccionó era demasiado tarde, por que el ave eclosionó el ano saliendo disparado el excremento y le cayó de lleno en el rostro "bañándole" desde la nariz para abajo y el caballo que no estaba controlado desde la rienda (brida), levantó las patas traseras al aire, que casi tira por encima de la cabeza al jinete, que afortunadamente se había cogido de la cabeza del lomillo.
Ambos jinetes, con sus caballos muy agitados y nerviosos trotaron hasta llegar a una hoyada a fin de encontrar sosiego y vayan que lo lograron por que las aves nocturnas desaparecieron y ellos se limpiaron los residuos de las deposiciones.
Ellos, cruzaron la hoyada y al salir al frente de nuevo había una larga ladera que esta conducía a la casa de Elvira, pero ya no habían las aves nocturnas, ellos se apearon de sus caballos, bajaron la soga y con ellas en las manos se sentaron sobre el suelo para esperar un poco más tarde y asaltar la casa donde ellos creían descansaba el bandolero Rogelio Campos.
El tiempo sigue su curso, seguramente ya eran las 24:00 horas del noche, de nuevo los jinetes montaron y tenían que trotar un largo trecho para llegar a la casa de Elvira, hubo diálogo entre ellos y Tiberio le dijo:
--- Doña Ubelinda, ya estamos cerca del bandolero, no conozco la casa, ya que según usted es la que se aprecia muy próxima; pero dígame:¿Cómo atacaremos al bandolero? Tal vez hayan perros que nos sentirán y con sus ladridos nos descubrirán, yo francamente no quiero atacar, usted pretende matarlo por que le robó, creo que será mejor que converse con él...........
Pero, Ubelinda quien era una mujer de carácter fuerte, ella estaba decidida ajustar cuentas contra el bandolero Rogelio y no escuchaba razones en contra de sus propósitos y casi interrumpiéndole le replicó:
--- Don Tiberio, creo que a usted le faltan cojones (valentía), ya se acobardó sin empezar la pelea, nosotros atacaremos por sorpresa y venceremos al bandolero.
Justo, a la misma hora, el bandolero Rogelio Campos, tuvo una pesadilla que él, era atacado por una mujer, se despertó muy asustado, creyendo que Elvira lo iba a matar, él se sentó y escuchó los ronquidos fuertes de las mujeres en su dormitorio; el bandolero consideró que ya había dormido lo suficiente y se levantó a tientas y llegó a la puerta de salida, la abrió y salió al corredor, afuera el ambiente todo era calma, pero se percibía que algo no estaba bien....
Entonces, el bandolero fue al huerto en busca de su caballo, el equino estaba muy descansado y bien comido, le soltó la soga de la picota y lo haló, en ese corto trayecto el cuadrúpedo con movimiento de su cabeza y las orejas fijas que la acercó a la espalda del bandolero intentó morderlo y con la reacción del amo le preguntó así:
--- "Amigo ¿Qué te pasó, intentas morderme?"
El equino, que nunca lo hubiese mordido, sino que trataba de comunicarse, le contestó con un suave relincho y levantó la pata delantera.
Rogelio, entendió perfectamente la levantada de la pata delantera que significaba un ataque enemigo; él caminó más rápido, llegaron al patio y lo amarró en la picota; aún había un poco de agua que había sobrado en la batea y la bebió el caballo.
Rogelio fue hasta el poyo y cogió los aperos y regresó hasta su caballo, lo ensilló, ajustó las cinchas y regresó al corredor por su bolsico y poncho, cuando él cargaba las cosas, salió desde la sala alguien como una sombra negra, era Elvira, quien con un machete largo que parecía una espada blandiéndola con la mano derecha para atacar al bandolero; quien apelando a su "sexto sentido", esquivó el ataque  de la sombra negra y corriendo fue hasta su caballo, lo soltó, pisó el estribo montó y picó trotando a toda marcha la ladera para intentar escapar, que justamente se iba a encontrar con otra enemiga.
Se desconoce los motivos de su cambio repentino de Elvira, quien pretendió atacar a Rogelio, si ella había disfrutado dos encuentros íntimos y que los gozó; pero, si se comprobó que ella era una asesina, con esa idea viajaba Rogelio Campos y agradecía a su pesadilla que como una premonición le anticipó,  que la gentileza con que le ofreció su casa; Elvira Yanayaco Morocho - "Viuda de los 12 Apóstoles", ya ella había planeado asesinarlo, él estuvo a punto de ser el número 13.
En cambio Elvira, lamentaba haber perdido la oportunidad de matar al número 13, con esa frustración ella ingresó a la sala y se recostó sobre la cama donde había dormido Rogelio, con su nariz comenzó a oler las mantas y allí había quedado el humor y aroma del cuerpo del bandolero y se dijo: "Rogelio, fuiste muy precavido y te salvaste, había planeado matarte en las primeras de las madrugada, pero me adelantaste y adivinaste mis pensamientos". Ella se recostó y se volvió a dormir sobre la cama de quien no logró convertirlo en su víctima 13.
Rogelio Campos, trotaba con sus pensamientos y sentimientos encontrados; recordando a Elvira que por poco lo asesina y su caballo que siempre detectaba los peligros, se paró en seco, el jinete le aplicó los espuelas a la pansa, pero ni aún así se movía y le preguntó:
--- "Amigo; ¿Qué te pasa, vamos rápido tenemos que avanzar?"
El caballo con un relincho muy suave y con movimiento de sus orejas hacia adelante y sacando hacia adelante la pata delantera derecha, le indicó que hay peligro.
Rogelio Campos, aceptando el aviso de su caballo, se apeó, lo haló fuera del camino y sobre un montículo se sentó, los separaban unos 20 metros del camino, allí el bandolero se puso a pensar:¿Qué podría ser lo que le anticipaba su caballo? Tan concentrado estaba en sus pensamientos que no había detectado que se acercaban en sentido contrario dos jinetes; pero, si el caballo que movió la cabeza y las orejas como halando al amo ir más lejos del camino; él, reaccionó y obedeció a su caballo se retiraron más lejos y cuando lo hicieron pasaron dos jinetes a todo trote sin que los hayan visto a ellos.
Recién, recordó Rogelio, sobre la misteriosa mujer que lo había buscado, por la oscuridad y estar lejos del camino, él no pudo determinar si fue ella en compañía de alguien más; se le vino a la cabeza Elvira que estaba en grave peligro, pero reaccionó y se dijo: "Que se defienda sola, ella me quiso matar".
Ubelinda y Tiberio, llegaron muy cerca de la vivienda de Elvira, se apearon de sus caballos, soltaron la soga y los halaron, estando cerca al patio, vieron que la picota estaba vacía, ya no había el caballo que estuvo amarrado allí.
Entonces, Ubelinda se acercó a Tiberio y en voz baja le dijo al oído:
--- Don Tiberio, creo que el bandolero se nos escapó.
Tiberio, al escucharla sintió un alivio, le contestó:
--- Doña Ubelinda, es mejor para nosotros saber que no tendremos que matar a nadie.
Ubelinda, mal humorada y llena de ira, le replicó:
--- Eres un cobarde, no me sirves para compañero........
Continuaremos....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 22 de noviembre de 2020

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DLXXXIV.- Elvira Yanayaco Morocho - "Viuda de los 12 Apóstoles" y Rogelio Campos; disfrutaron de un encuentro amoroso al aire libre, sobre un colchón natural de grama, la mujer misteriosa se llama: Ubelinda..

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Elvira Yanayaco Morocho - "Viuda de los 12 Apóstoles", convenció al bandolero Rogelio Campos, que se quedara a pernoctar en su casa, porque según ella; él necesitaba descansar, pero, el bandolero temía encamotarse de ella y convertirse en el marido 13 y que finalmente pueda ser asesinado tal como ella lo hizo con sus 12 maridos anteriores; finalmente aceptó quedarse hasta horas de la madrugada; al mismo tiempo, él no sabe que la mujer que lo está buscando, que en realidad ella es una antigua amante que lo buscó por cielo y tierra para vengarse del robo de un cuantioso tesoro y que él nunca lo hizo, sino el propio hermano de la mujer misteriosa.

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.


Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Después que Rogelio y Elvira; amontonaran caña al caballo que era el alimento que el animal necesitaba comer, ellos conversaron en aquel lugar, que era una pampa con una picota cubierta de gramas, que se había desarrollado en toda su dimensión y tamaño, ya que ningún animal la comió, y esta vez puede ser un colchón natural para que Elvira y Rogelio se acuesten aprovechando la oscuridad de la noche, así lo pensó Elvira, quien se acercó al bandolero lo abrazó y lo besó. El macho, cedió a la provocación femenina.
Quien le correspondió al abrazo, puso sus manos sobre la espalda de ella y como se intensificaron los besos, él fue bajando sus manos hasta los glúteos, los acarició y con cada mano cogió cada cual y los apegó al cuerpo, ese contacto estimuló a los genitales, que el miembro viril se levantó, cuya erección debajo del pantalón  y por encima del vestido rozó el cuerpo de la hembra.
Elvira, sabiendo que era la última noche que sería su hembra del bandolero, ella bajó sus manos hasta los genitales del macho, quien ya había levantado el pantalón con la erección, por lo que ella comenzó a desabotonar la bragueta, al mismo tiempo le aflojó el cinturón del pantalón, lo logró lo estiró hacia abajo cayendo a los pies del macho, aún había el calzoncillo, lo mismo lo impulsó hacia bajo y lo dejó curucho (desnudo medio cuerpo). Ella le atrapó los testículos y el pene.
El macho también reaccionó y comenzó desabotonando el vestido de la hembra por la espalda, no había sostén, le estiró los brazos y le sacó el vestido manga por manga, luego lo impulsó hacia abajo cayendo al suelo y ella quedó completamente curucha (desnuda).
Elvira, seguía posesionada del pene del macho, y por estímulo de esas delicadas manos comenzó a segregar lubricantes que ella los aprovechó para coger semejante miembro viril, pasándole la mano subiendo y bajando como un anillo desde el glande hasta los testículos, ella lo  rozaba con su vulva; hasta que ambos se tumbaron al suelo, ella abajo y él su encima siguieron besándose, ella se abrió de piernas ofreciéndole su ardiente vagina, el macho comenzó a penetrarla lentamente, no tuvo oposición en la vagina, estaba completamente lubricada, por lo le cogió con ambas manos los glúteos y la penetró con toda su fuerza.
Elvira, al sentir el largo pene en sus entrañas, comenzó a gemir así:
--- Aaaaayyyyyyyy.... ya entró toda su pinga(pene) de burro.. aaaayyyyyyyy... que rica está... aaayyy. siga , siga, siga...... aaaaaayyyyyyyyyyyyy....
Comenzaron los movimientos eróticos, ellos se acariciaban, besándose y se entregaron a disfrutar de su dichoso coito; que ambos se deseaban, era un amor que florecía por que ellos eran afines; ella una mujer de casi 60 años de edad y madre de 12 hijos, y aún conservaba sus encantos con un cuerpo provocativo, con piel suave y tersa como si fuese una hembra fértil de unos 40 años.
Esta pareja apasionada se entregó en cuerpo y alma a gozar del coito sobre un medio natural, la grama alta y con crecimiento denso y tupido formó un colchón natural, ella se movía y abría sus piernas, quien a pesar de ser ardiente, si sentía hasta sus entrañas la tremenda pieza del macho, felizmente la vagina segregaba los líquidos lubricantes que facilitaba el gozo del coito.
Una vez más, la hembra gozaba de  esa sensación tan dulce que el mundo se le venía encima con música y cánticos de aves silvestres a sus eróticos oídos; se vagina se calentaba y absorbía el paso del pene, todo era una percepción intensa de placer, que ella no podía controlar y gimiendo gritaba:
--- Aaayyyyyyyyyy... que rica es su pinga, me hace caricias a mi cosita (vagina)... aayyyyyyyyyy.. siga y métala, mi cosita (vagina) lo está gozando... aaayyyyyyyyyyyy... que ricura está....... ayyy....
El macho en su encima, quien se había posesionado con las dos manos de los glúteos, la penetraba con toda su fuerza, el sentía que la vagina le atrapaba el pene haciendo una oposición de apretar el paso, éso era más placentero, penetrándola aún con la abundancia de los líquidos vaginales.
Elvira, ya no podía controlar su cuerpo, sentía una impresión de tanta dulzura y tenía que aprovechar este coito que tal vez era el último, por lo que se entregó a gozar, ella estiró sus piernas y gritó:
--- Aaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyy.. que rico estaaaaaa.... aaaaaaayyyyyyyyy.. no puedo controlar mi cuerpo. ayyyyyyyyyyy......
Elvira, soltó su orgasmo, que viendo al Cielo, apreció que las estrellas brillaban con más luz, aprobando el placer que acababa de disfrutar; pero esta vez ella le cogió la cintura a su macho atrayéndolo hacia ella y seguía moviéndose con el cuerpo adormecido por el orgasmo que sintió.
Rogelio, quien seguía penetrándola, aceleró sus movimientos para aprovechar la vagina activa, y así fue hasta que sintió los estímulos de eyacular y lo hizo con toda su fuerza, que el pene expulsó el semen a lo más profundo de las entrañas de la hembra.
Ambos personajes llenos de lascivia sensualidad y totalmente agotados, siguieron abrazados sin romper el coito, se tomaron un descanso; después el macho se levantó cogió su pantalón y calzoncillo y se vistió y le alcanzó la bata a la hembra y ella rápidamente se la colocó, y salieron de la huerta como si nada hubiese ocurrido entre ellos, la noche estaba muy oscura.
Al llegar a la casa, el bandolero se sentó sobre el poyo del corredor y Elvira ingresó a la sala por un mechón de luz, allí encontró a su hermana Emiliana, quien le dijo:
--- Creo que cortar caña en la noche, demora mucho tiempo, por que la oscuridad dificulta la visión.. jajajajajaja....
Elvira, con las expresiones irónicas de su hermana le produjeron una carcajada, quien siguiéndole la corriente, le contestó:
--- Tienes razón hermanita, las cañas estuvieron ocultas y se tuvo que buscarlas una por una y vaya que si las encontramos...... jajajajajajaja
En seguida, Elvira desocupó la tarima(catre de carrizo parado sobre cuatro horquetas) de la sala, que será la cama, le tendió tres jergas una sobre otra, que ocultaron las varas de los carrizos, luego le agregó una sábana y de su dormitorio trajo mantas y una almohada; quedó una cama agradable y placentera, ella salió al corredor e invitó a Rogelio entrar a la sala y le ofreció la cama.
El bandolero, quien estaba completamente agotado, agradeció la gentileza, se retiró las polainas y se acostó con ropa y todo (en aquellos tiempos no se usaba ropa de dormir - pijama); una sola muda servía para trabajar y dormir; tal vez pasaron unos tres minutos que el bandolero se quedó profundamente dormido, roncando tan fuerte que hasta Emiliana lo escuchaba a pesar de su naciente sordera.
Las mujeres se retiraron a su dormitorio y se acostaron, tal como era previsible, fue Elvira quen completamente exhausta y fatigada concilió con el sueño y lo hizo tan profundamente que comenzó a roncar formando un concierto con los ronquidos que desde la sala los propalaba el bandolero.
La misteriosa mujer, que había buscado a Rogelio, era en realidad Ubelinda Cunyarache Jiménez, ella pertenecía a una familia adinerada, conoció a Rogelio Campos en una fiesta patronal en un lejano pueblo, se hicieron amigos por que se entendieron en el baile, lo hicieron tan bien, que terminaron como amantes, ella lo invitó a su casa, y él pernoctó allí por varios días; en el transcurso de ese tiempo, ella le enseñó un tesoro (ella no sabía que él era un bandolero) que heredó de su abuela.
Esta herencia fue solo para Ubelinda, por que así lo escogió la abuela, y el único hermano llamado Rafael no le dieron nada, por ser un "dañado" (expresión por ser parrandero, mujeriego y borracho) quien siempre sufría por falta de dinero para mantener sus vicios; y cierto día por casualidad él buscaba una veta (soga trenzada de cuero) en un rincón oculto encontró un cántaro forrado en tela, que al destaparlo estaba lleno de libras esterlinas en oro, esclavas, cadenas,  aretes y sortijas de oro, lo volvió dejar en su sitio pensando que eran de su hermana Ubelinda.
Pero, Rafael, no guardó el tesoro como algo que era ajeno y no lo tocaría; pues, nada de esas cavilaciones, él pensó en robarlo y llevarlo hasta un joyero de la próxima Ciudad y venderlo; pero, antes tenía que pensar: ¿Cómo hacerlo? Sin que él sea descubierto y acusado del robo.
Rápidamente, pensó en echarle la culpa al bandolero Rogelio Campos, a quien no lo quería como su cuñado; pues, así lo hizo aprovechando que Ubelinda y Rogelio salieron al campo; él sacó el tesoro y se lo llevó a la Ciudad, allí lo mal barateó, obteniendo dinero que le sirvió para quedarse y compartir con otros borrachos y convivir con mujeres prostitutas hasta que agotó el último centavo.
Cuando, Rafael retornó a la casa, ya no estaba Rogelio Campos y encontró a su hermana Ubelinda muy triste y llorosa, tenía los ojos hinchados (por su puesto él ya sabía la razón de esa tristeza) y le preguntó por que estaba así:
--- Hermanita estás muy triste ¿Qué te sucedió?
Ella llorando por la pérdida de su tesoro, le contestó:
--- Hermano he perdido todo el tesoro que me dio la abuela, había planeado compartirlo contigo, lo había guardado en un rincón que solo yo sabía; después que se fue Rogelio en la madrugada, fui a ver el tesoro pero ya no lo encontré.
Era la salvación que él había pensado, pero si sintió remordimiento, pero igual mintió, así:
--- Hermanita, como yo tampoco sabía de tu tesoro, vi al individuo ese (Rogelio Campos) rebuscando todos los rincones de la casa, observé que algo encontró pero no lo sacó, seguro lo guardó para llevarlo en la madrugada y te dejó sin nada.
Rafael, sabía mentir, que Ubelinda encontraba relación con la versión y todo coincidía, (ya que ella si le señaló el lugar del tesoro a Rogelio) con lo que dijo su hermano y le creyó todo y ella juró vengar ese robo persiguiendo a Rogelio..........
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

Mi lista de blogs