miércoles, 4 de septiembre de 2013

ESO - Detectan el gemelo solar más antiguo

EL VLT de ESO entrega nuevos indicios para ayudar a resolver el misterio del litio

 
 
El ciclo vital de una estrella similar al Sol (con anotaciones)
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Imagen de la estrella HIP 102152
Imagen de la estrella HIP 102152

Imagen de campo amplio de la región que rodea a la estrella similar al Sol HIP 102152
Imagen de campo amplio de la región que rodea a la estrella similar al Sol HIP 102152

La evolución de una estrella similar al Sol
La evolución de una estrella similar al Sol

The Solar Twin HIP 102152 in the constellation of Capricornus
The Solar Twin HIP 102152 in the constellation of Capricornus
solo en inglés


Imagen de la estrella HIP 102152
Imagen de la estrella HIP 102152

Imagen de campo amplio de la región que rodea a la estrella similar al Sol HIP 102152
Imagen de campo amplio de la región que rodea a la estrella similar al Sol HIP 102152

La evolución de una estrella similar al Sol
La evolución de una estrella similar al Sol

The Solar Twin HIP 102152 in the constellation of Capricornus
The Solar Twin HIP 102152 in the constellation of Capricornus

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El ciclo vital de una estrella similar al Sol
El ciclo vital de una estrella similar al Sol

Acercamiento a HIP 102152, el gemelo solar más antiguo
Acercamiento a HIP 102152, el gemelo solar más antiguo


HIP 102152, en la constelación de Capricornio (la Cabra Marina),

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Un equipo internacional liderado por astrónomos brasileños ha utilizado el Very Large Telescope de ESO para identificar y estudiar el gemelo solar más antiguo conocido hasta ahora. Situado a 250 años luz de la Tierra, la estrella HIP 102152 se parece más al Sol que cualquier otro gemelo solar, con la excepción de tener casi cuatro mil millones de años más. Este primitivo pero prácticamente idéntico gemelo nos entrega una oportunidad sin precedentes para apreciar la forma en que el Sol se verá cuando envejezca. Asimismo, las nuevas observaciones proporcionan, por primera vez, un importante y claro nexo entre la edad de una estrella y su contenido de litio, y además sugieren que HIP 102152 podría albergar a planetas terrestres rocosos.

Los astrónomos han observado el Sol a través de telescopios por tan solo 400 años (una pequeña fracción de la edad del Sol, que tiene más de cuatro mil millones de años). Resulta extremadamente difícil estudiar la historia y futura evolución de nuestro astro, pero es posible si buscamos inusuales estrellas con las mismas características, pero en diferentes etapas de sus vidas. Un grupo de astrónomos acaba de detectar una estrella que, en esencia, es un gemelo idéntico de nuestro Sol, pero 4 mil millones de años mayor (como una versión real de ‘la paradoja de los gemelos’) [1].

Jorge Meléndez (Universidad de São Paulo, Brasil), líder del equipo y coautor del nuevo trabajo, explica: "Durante décadas, los astrónomos han intentado buscar gemelos solares con el fin de conocer mejor nuestro Sol, el que es capaz de dar vida. Pero muy pocos han sido encontrados desde que se descubrió el primero en 1997. Ahora hemos obtenido, a través del VLT, espectros de calidad excepcional, los que nos permiten analizar a los gemelos solares con extrema precisión, para intentar responder a la pregunta sobre qué tan especial es nuestro Sol".

El equipo estudió dos gemelos solares [2], uno que, según se creía, era más joven que el Sol (18 Scorpii) y otro que se esperaba fuese mayor (HIP 102152). El espectrógrafo UVES, instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO en el Observatorio Paranal, se utilizó para descomponer la luz proveniente de estas estrellas y poder así estudiar en gran detalle su composición química y otras propiedades.

Así descubrieron que HIP 102152, en la constelación de Capricornio (la Cabra Marina), es el gemelo solar más antiguo conocido hasta el momento. Se estima que posee unos 8.200 millones de años, en comparación con los 4.600 millones de años de nuestro propio Sol. Por otro lado, se confirmó que la estrella 18 Scorpii efectivamente era más joven que nuestro astro (con unos 2.900 millones de años de edad).

El estudio del antiguo gemelo solar HIP 102152 permitirá a los científicos predecir lo que podría ocurrir con nuestro Sol cuando alcance esa edad, de hecho ya se logró un importante descubrimiento. "Una de las interrogantes que queríamos abordar guarda relación con la composición del Sol", dice Meléndez. "Principalmente, ¿por qué su contenido de litio es tan sorprendetemente bajo?".

El litio, tercer elemento de la tabla periódica, se creó en el Big Bang junto con el hidrógeno y el helio. Durante años, los astrónomos se han preguntado por qué algunas estrellas parecen tener menos litio que otras. Con las nuevas observaciones de HIP 102152, han dado un gran paso hacia la solución de este misterio, al determinar una fuerte correlación entre la edad de una estrella como el Sol y su contenido de este elemento.

Actualmente nuestro Sol contiene sólo el 1% del litio original que poseía el material a partir del cual se formó. Estudios de gemelos solares más jóvenes han mostrado que estos hermanos menores contienen cantidades muy superiores del elemento, pero hasta ahora los científicos no habían podido demostrar una clara correlación entre la edad y el contenido de litio presente en una estrella [3].

TalaWanda Monroe (Universidad de São Paulo), autora principal del nuevo estudio, concluye: "Hemos descubierto que HIP 102152 posee muy bajos niveles de litio. Esto demuestra claramente, por primera vez, que los gemelos solares más antiguos efectivamente tienen menos litio que nuestro propio Sol o gemelos solares más jóvenes. Ahora podemos estar seguros de que las estrellas destruyen de alguna forma el litio que las compone a medida que envejecen". [4]

Un giro final en la historia revela que HIP 102152 posee una composición química inusual, sutilmente diferente a la que posee la mayoría de los gemelos solares, pero similar a la del Sol. Ambos muestran una baja presencia de aquellos elementos que son abundantes en los meteoritos y en la Tierra. Este es un fuerte indicio de que HIP 102152 podría albergar planetas rocosos terrestres [5].

Notas


[1] La mayoría de las personas han oído hablar de la paradoja de los gemelos: un gemelo idéntico hace un viaje espacial y regresa a la Tierra más joven que su hermano. Si bien en este caso no existe un viaje en el tiempo, sí estamos en presencia de dos edades muy distintas para estas dos estrellas muy similares (como fotografías tomadas en dos momentos de la vida de nuestro Sol).

[2] Gemelos solares, análogos solares y estrellas de tipo solar son categorías de estrellas clasificadas según su similitud con nuestro propio Sol. Los gemelos solares presentan un parecido mayor, ya que poseen masas, temperaturas y abundancias químicas muy similares. Estos son bastante raros, sin embargo, las otras clases, en donde las semejanzas son menos precisas, resultan ser mucho más comunes.

[3] Estudios anteriores han indicado que el contenido de litio de una estrella también podría verse afectado si esta alberga a planetas gigantes (eso0942, eso0118, Nature paper), aunque estos resultados han sido objeto de gran discusión (ann1046).

[4] Aún no está claro exactamente cómo se destruye el litio en las estrellas.

[5] Si una estrella contiene una menor cantidad de los elementos que comúnmente encontramos en cuerpos rocosos, es porque probablemente albergue planetas terrestres. Esto se debe a que los planetas rocosos de este tipo suelen acaparar estos elementos a lo largo de su proceso de formación, el que se inicia a partir de un gran disco que rodea la estrella. La idea de que HIP 102152 pueda albergar tales planetas se ve reforzada por el monitoreo de la velocidad radial de la estrella realizado con el espectrógrafo HARPS de ESO, que indica que dentro de su zona habitable no existen planetas gigantes. Esto permitiría la existencia de posibles planetas similares a la Tierra alrededor de HIP 102152: en sistemas con planetas gigantes cercanos a su estrella, las posibilidades de encontrar planetas terrestres son mucho menores, debido a que estos pequeños cuerpos rocosos sufren perturbaciones y variaciones.

Información adicional


Esta investigación fue presentada en un artículo incluido en el simposio “High precision abundances of the old solar twin HIP 102152: insights on Li depletion from the oldest Sun”, realizado por TalaWanda Monroe y colaboradores, que aparecerá en la publicación científica Astrophysical Journal Letters.

El equipo está compuesto por TalaWanda R. Monroe, Jorge Meléndez (Universidad de São Paulo, Brasil [USP]), Iván Ramírez (Universidad de Texas en Austin, EE.UU.), David Yong (Universidad Nacional Australiana, Australia [ANU]), Maria Bergemann (Instituto Max Planck de Astrofísica, Alemania), Martin Asplund (ANU), Jacob Bean, Megan Bedell (Universidad de Chicago, EE.UU.), Marcelo Tucci Maia (USP), Karin Lind (Universidad de Cambridge, Reino Unido), Alan Alves -Brito, Luca Casagrande (ANU), Matthieu Castro, José-Dias do Nascimento (Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Brasil), Michael Bazot (Centro de Astrofísica de la Universidad de Oporto, Portugal) y Fabrício C. Freitas (USP).

ESO es la organización astronómica intergubernamental más importante en Europa y el observatorio astronómico en tierra más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de 15 países: Austria, Bélgica, Brasil, República Checa, Dinamarca, Francia, Finlandia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido. ESO lleva a cabo un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones para la observación astronómica en tierra, permitiendo así a los astrónomos realizar importantes descubrimientos científicos. ESO también juega un papel fundamental a la hora de promover y organizar la cooperación para la investigación en el campo de la astronomía. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope (VLT), el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. El telescopio VISTA, que funciona en longitudes de onda infrarrojas, es el telescopio de rastreo más grande a nivel mundial y, por su parte, el VLT Survey Telescope (VST) es el telescopio de mayor tamaño diseñado para rastrear de manera exclusiva los cielos en luz visible. ESO es el socio Europeo de un revolucionario telescopio llamado ALMA, el proyecto astronómico de mayor envergadura en la actualidad. ESO se encuentra planificando la construcción y desarrollo de un Telescopio óptico/ infrarrojo de 39 metros. El European Extremely Large Telescope (E-ELT) será “el ojo más grande del mundo en el cielo”.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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ESO - ALMA capta en detalle el dramático nacimiento de una estrella


 
Impactante imagen de una estrella recién nacida tomada por ALMA y NTT
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El flujo de materia asociado a los objetos Herbig-Haro HH46/47, visto por ALMA
El flujo de materia asociado a los objetos Herbig-Haro HH46/47, visto por ALMA

Los objetos Herbig-Haro HH 46/47 vistos por el New Technology Telescope de ESO
Los objetos Herbig-Haro HH 46/47 vistos por el New Technology Telescope de ESO

Imagen de gran campo de la región de formación estelar alrededor de los objetos Herbig-Haro HH46/47
Imagen de gran campo de la región de formación estelar alrededor de los objetos Herbig-Haro HH46/47

Los objetos Herbig-Haro HH46/47 en la constelación de Vela
Los objetos Herbig-Haro HH46/47 en la constelación de Vela



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Acercándonos a los objetos Herbig-Haro HH 46/47
Acercándonos a los objetos Herbig-Haro HH 46/47


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Usando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), astrónomos han logrado obtener un nítido primer plano de grandes emanaciones de material provenientes de una estrella de recién formada. Al observar el brillo producido por las moléculas de monóxido de carbono presentes en el objeto, conocido como Herbig-Haro 46/47, descubrieron que sus chorros poseían mayores niveles de energía de lo que se pensaba. Las nuevas y detalladas imágenes también develaron un chorro previamente desconocido, con una dirección totalmente distinta a la del resto.
El líder del equipo y autor principal del nuevo estudio, Héctor Arce (Universidad de Yale, EE.UU.), explica que "la gran sensibilidad de ALMA permite detectar características nunca antes vistas en este objeto, como esta rápida emanación. También parece ser un clásico ejemplo de un modelo simple en donde el flujo molecular es generado por un viento de gran ángulo de apertura proveniente de la joven estrella".
Las imágenes fueron captadas en tan sólo cinco horas dentro del tiempo de observación de ALMA (a pesar de que ALMA todavía estaba en construcción en aquel momento). Observaciones de calidad similar habrían tomado diez veces más con otros telescopios.
"El detalle logrado en las imágenes de Herbig Haro 46/47 es impresionante. Tal vez lo más impactante es que, en lo que respecta a este tipo de observaciones, todavía estamos en etapas iniciales. En el futuro, ALMA proporcionará imágenes de mejor calidad en una fracción del tiempo", añade Stuartt Corder (Observatorio ALMA, Chile), coautor del nuevo trabajo.
Diego Mardones (Universidad de Chile), otro de los colaboradores de la investigación, hace énfasis en el hecho de que "este sistema es muy similar a la mayoría de las estrellas remotas de baja masa durante su periodo de formación y nacimiento. Sin embargo, es también bastante inusual debido a que el flujo expelido impacta a la nube de manera directa en uno de los lados de la joven estrella y sale fuera de la nube por el otro. Esto lo hace ideal para estudiar el impacto de los vientos estelares sobre la nube madre a partir de la cual se forma la nueva estrella".
La nitidez y sensibilidad alcanzada por estas observaciones de ALMA también permitieron al equipo descubrir una inesperada emanación que al parecer proviene de un compañero de la incipiente estrella, el que posee una masa menor. Este flujo secundario se presenta en un ángulo prácticamente recto con respecto al objeto principal y parece cavar su propio agujero para salir de la nube que lo rodea.
Arce concluye que "ALMA ha permitido detectar características en el flujo de material observado con mucha más claridad que los estudios anteriores. Esto demuestra que sin duda habrá muchas sorpresas y fascinantes descubrimientos que presenciar con todo el conjunto de antenas. ¡ALMA efectivamente revolucionará el campo de la formación estelar!".

Notas

[1] Los astrónomos George Herbig y Guillermo Haro no fueron los primeros en detectar los objetos que en la actualidad llevan sus nombres, pero fueron los primeros en estudiar en detalle los espectros de estos extraños sistemas. Se dieron cuenta de que no eran simples acumulaciones de gas y polvo que reflejaban la luz, o que brillaban bajo la influencia de la luz ultravioleta proveniente de estrellas jóvenes, sino que eran una nueva clase de objeto asociado a los estallidos generados por el material expulsado a grandes velocidades en las regiones de formación estelar.

Información adicional

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre Europa, Norteamérica y Asia del Este en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado en Europa por la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO), en Norteamérica por la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU. (NSF), en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia de Taiwán (NSC), y en Asia del Este por los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales (NINS) de Japón en cooperación con la Academia Sinica (AS) en Taiwán. La construcción y las operaciones de ALMA a nombre de Europa se encuentran a cargo de ESO, a nombre de Norteamérica son responsabilidad del Observatorio Radio Astronómico Nacional (NRAO), operado por Associated Universities, Inc. (AUI), y a nombre de Asia del Este corresponden al Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ). El Observatorio ALMA (Joint ALMA Observatory, JAO) tiene como labor la unificación del proyecto, y es el responsable de la dirección general y la gestión de la construcción, así como de la puesta en marcha y las operaciones del observatorio.
Esta investigación fue presentada en un artículo titulado “ALMA Observations of the HH 46/47 Molecular Outflow”, de Héctor Arce y colaboradores, que aparecerá en la publicación científica Astrophysical Journal.
El equipo está compuesto por Héctor G. Arce (Universidad de Yale, New Haven, EE.UU.), Diego Mardones (Universidad de Chile, Santiago, Chile), Stuartt A. Corder (Observatorio ALMA, Santiago, Chile), Guido Garay (Universidad de Chile), Alberto Noriega-Crespo (Centro de Análisis y Procesamiento Infrarrojo, Instituto de Tecnología de California, Pasadena, EE.UU.) y Alejandro C. Raga (Instituto de Ciencias Nucleares, México).
ESO es la organización astronómica intergubernamental más importante en Europa y el observatorio astronómico en tierra más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de 15 países: Austria, Bélgica, Brasil, República Checa, Dinamarca, Francia, Finlandia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido. ESO lleva a cabo un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones para la observación astronómica en tierra, permitiendo así a los astrónomos realizar importantes descubrimientos científicos. ESO también juega un papel fundamental a la hora de promover y organizar la cooperación para la investigación en el campo de la astronomía. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope (VLT), el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. El telescopio VISTA, que funciona en longitudes de onda infrarrojas, es el telescopio de rastreo más grande a nivel mundial y, por su parte, el VLT Survey Telescope (VST) es el telescopio de mayor tamaño diseñado para rastrear de manera exclusiva los cielos en luz visible. ESO es el socio Europeo de un revolucionario telescopio llamado ALMA, el proyecto astronómico de mayor envergadura en la actualidad. ESO se encuentra planificando la construcción y desarrollo de un Telescopio óptico/ infrarrojo de 39 metros. El European Extremely Large Telescope (E-ELT) será “el ojo más grande del mundo en el cielo”.

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Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1336.
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ESO - La extraña pareja

Dos nubes de gas muy diferentes en la galaxia de al lado

 
Dos brillantes nubes de gas muy diferentes en la Gran Nube de Magallanes
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El telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO ha obtenido imágenes muy precisas de una fascinante región de formación de estrellas en la Gran Nube de Magallanes — una de las galaxias satélite de la Vía Láctea. Esta imagen revela con nitidez dos peculiares y brillantes nubes de gas: la rojiza NGC 2014 (a la derecha) tiene una forma irregular y su vecina azulada NGC 2020 tiene una forma redondeada. Sus formas, extrañas y diferentes entre sí, fueron esculpidas por potentes vientos estelares procedentes de estrellas recién nacidas extremadamente calientes que también irradian el gas, provocando que brille de forma intensa.
Crédito: ESO

Visión de amplio campo de NGC 2014 y NGC 2020 en la Gran Nube de Magallanes
Visión de amplio campo de y NGC 2020 en la Gran Nube de Magallanes

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Esta imagen de amplio campo nos muestra a una extraña pareja que se encuentra en la constelación de Doradus (El Pez Espada): NGC 2014 y NGC 2020. Estas dos brillantes nubes de gas, en el centro del fotograma, se encuentran en la Gran Nube de Magallanes, una de las galaxias satélite de la Vía Láctea. Ambas han sido esculpidas por potentes vientos procedentes de estrellas jóvenes calientes.
Esta fotografía fue creada a partir de imágenes que forman parte del sondeo Digitized Sky Survey 2.
Crédito: ESO/Digitized Sky Survey 2. Acknowledgement: Davide De Martin
 
Una extraña pareja de brillantes nubes de gas en la constelación de Dorado
Una extraña pareja de brillantes nubes de gas en la constelación de Dorado
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En este mapa podemos contemplar la constelación austral de Doradus (El Pez Espada). La mayor parte de las estrellas que pueden verse a simple vista en una noche oscura están marcadas. Los círculos rojos indican las ubicaciones de las regiones de formación estelar NGC 2014 y NGC 2020. Estas brillantes nubes pueden verse como objetos débiles con un pequeño telescopio.
Crédito: ESO, IAU and Sky & Telescope
 

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Acercándonos a las brillantes nubes de gas NGC 2014 y NGC 2020
Acercándonos a las brillantes nubes de gas NGC 2014 y NGC 2020
Panorámica sobre la nueva imagen del VLT con NGC 2014 y NGC 2020
Panorámica sobre la nueva imagen del VLT con NGC 2014 y NGC 2020

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El telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO ha obtenido imágenes de una fascinante región de formación de estrellas en la Gran Nube de Magallanes — una de las galaxias satélite de la Vía Láctea. Esta precisa imagen revela dos peculiares y brillantes nubes de gas: la rojiza NGC 2014 y su vecina azulada NGC 2020. Pese a que son muy diferentes, ambas fueron esculpidas por potentes vientos estelares procedentes de estrellas recién nacidas extremadamente calientes que también irradian el gas, provocando que brille de forma intensa.
Esta imagen fue tomada por el Very Large Telescope (VLT) de ESO, instalado en el Observatorio Paranal, en Chile — el mejor lugar del hemisferio sur para la observación astronómica. Pero incluso sin la ayuda de los telescopios como el VLT, si echamos un vistazo hacia la constelación austral de Dorado (El Pez Espada o el Delfín [1]) en una noche limpia y oscura, podremos distinguir una mancha borrosa que, a primera vista, parece ser tan solo una nube de la atmósfera de la Tierra.
Al menos esa debió ser la primera impresión del explorador Fernando de Magallanes durante su famoso viaje al hemisferio sur en 1519. Pese a que falleció en Filipinas antes de terminar su viaje, de regreso a Europa su tripulación dio a conocer la existencia de esa nube y de su hermana pequeña y, en su honor, las pequeñas galaxias fueron bautizadas más tarde con el nombre de Magallanes. Sin embargo, ya antes habían sido observadas tanto por exploradores como por observadores europeos en el hemisferio sur, pese a que nunca se informó de ello.
La Gran Nube de Magallanes (Large Magellanic Cloud, LMC) produce nuevas estrellas de manera activa. Algunas de sus regiones de formación estelar como, por ejemplo, la famosa Nebulosa de la Tarántula, pueden verse incluso a simple vista. Sin embargo, hay otras regiones más pequeñas — y no por ello menos interesantes — que los telescopios pueden mostrarnos con un alto nivel de detalle. Esta nueva imagen del VLT explora a una extraña pareja incompatible: NGC 2014 y NGC 2020.
La nube teñida de rosa de la derecha, NGC 2014, es una resplandeciente nube compuesta casi en su totalidad por hidrógeno. Contiene un cúmulo de estrella jóvenes calientes. La fuerte radiación que emana de esas nuevas estrellas arranca electrones de los átomos del gas del entorno, ionizándolo y produciendo un característico brillo rojo.
Además de esta fuerte radiación, las estrellas jóvenes masivas también producen potentes vientos estelares que al final hacen que el gas del entorno se disperse. A la izquierda del cúmulo principal hay una brillante estrella muy caliente [2] que parece haber comenzado este proceso, creando una cavidad que aparece rodeada por una estructura en forma de burbuja llamada NGC 2020. El distintivo color azulado de este objeto, bastante misterioso, tiene de nuevo su origen en la radiación emitida por la estrella caliente — esta vez por ionización del oxígeno en lugar de hidrógeno.
La impresionante diferencia de color entre NGC 2014 y NGC 2020 es el resultado tanto de la diferencia en la composición química del gas del entorno como de la temperatura de las estrellas que hacen que estas nubes brillen. También tienen su influencia las distancias entre las estrellas y las respectivas nubes de gas.
La Gran Nube de Magallanes se encuentra a tan solo unos 163.000 años luz de nuestra galaxia, la Vía Láctea, lo cual en escalas cósmicas significa que está muy cerca. Esta proximidad hace que sea un objetivo muy importante para los astrónomos, ya que nos permite estudiarla con mucho más detalle que otros sistemas más alejados. Fue una de las razones que impulse la fabricación de telescopios en el hemisferio sur, lo cual llevó a la creación de ESO hace cincuenta años. Pese a que a escala humana la Gran Nube de Magallanes sea inmensa, contiene menos de un décimo de la masa de la Vía Láctea y abarca tan solo unos 14.000 años luz — en comparación, la Vía Láctea alcanza unos 100.000 años luz. Los astrónomos la califican como una galaxia enana irregular; su irregularidad, combinada con su prominente barra central de estrellas, sugiere que su forma caótica puede haber sido originada por las interacciones con la Vía Láctea y otra galaxia cercana, la Pequeña Nube de Magallanes.
Esta imagen fue obtenida dentro del programa Joyas Cósmicas de ESO [3] utilizando el instrumento FORS2 (FOcal Reducer and low dispersion Spectrograph), que trabaja en los rangos visible y ultravioleta cercano y está instalado en el telescopio VLT de ESO.

Notas

[1] Pese a que esta constelación se identifica comúnmente con la del pez espada, hay razones para creer que la menos conocida constelación del delfín puede encajar mejor. Aquí ofrecemos más detalles sobre este asunto.
[2] Este es un ejemplo de un extraño tipo de estrellas llamadas de Wolf-Rayet. Estos objetos de corta vida son muy calientes — sus superficies pueden estar más de diez veces tan calientes como la superficie del Sol — y muy brillantes, por lo que dominan las regiones que las rodean.
[3] Esta imagen procede del programa Joyas Cósmicas de ESO, una iniciativa de divulgación cuya intención es producir imágenes de objetos interesantes, llamativos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO con finalidades educativas y divulgativas. El programa utiliza tiempo de observación que no puede usarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos son puestos a disposición de los astrónomos a través del archivo científico de ESO.

Información adicional

ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. Actualmente ESO está planificando el European Extremely Large Telescope, E-ELT, el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1335.
 
ESO.-
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

ESO - De estallido de formación estelar a fracaso estelar

ALMA arroja luz sobre el misterio de las galaxias masivas desparecidas,.

 
 
Visión tridimensional del gas expulsado de NGC 253

Esta imagen muestra una visualización tridimensional de las observaciones de ALMA del gas frío de monóxido de carbono en la cercana galaxia con estallido de formación estelar NGC 253 (la Galaxia del Escultor). El eje vertical muestra la velocidad y el horizontal la posición en la zona que ocupa la parte central de la galaxia. Los colores representan la intensidad de la emisión detectada por ALMA, siendo el rosa la emisión más fuerte y el rojo la más débil.
Estos datos han sido utilizados para mostrar cómo grandes cantidades de gas frío salen eyectados desde las partes centrales de esta galaxia. Esto hará que el proceso de formación de la siguiente generación de estrellas sea más complicado.
Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)/Erik Rosolowsky

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La galaxia con estallido de formación estelar NGC 253 a través de los ojos de  VISTA y ALMA
La galaxia con estallido de formación estelar NGC 253 a través de los ojos de VISTA y ALMA

La galaxia NGC 253 en la constelación de Sculptor
La galaxia NGC 253 en la constelación de Sculptor

Imagen de campo amplio de NGC 253 tomada por el VLT Survey Telescope
Imagen de campo amplio de NGC 253 tomada por el VLT Survey Telescope





Nuevas observaciones del telescopio ALMA en Chile han proporcionado a los astrónomos la mejor visión obtenida hasta el momento de cómo puede la fuerte formación estelar arrancar el gas de una galaxia y dejar a las futuras generaciones de estrellas sin el combustible necesario para formarse y crecer. Las impactantes imágenes muestran enormes chorros de gas molecular eyectados por las regiones de formación estelar en la cercana Galaxia del Escultor. Estos nuevos resultados ayudan a explicar la extraña escasez de galaxias muy masivas en el universo. El estudio se publica en la revista Nature el 25 de Julio de 2013.
Las galaxias — sistemas como nuestra Vía Láctea que contienen cientos de miles de millones de estrellas— son las piezas básicas del cosmos. Una de las metas más ambiciosas de la astronomía contemporánea es comprender la forma en la que las galaxias crecen y evolucionan, siendo la formación estelar una de las cuestiones clave: ¿qué determina el número de nuevas estrellas que se formarán en una galaxia?
La Galaxia del Escultor, también conocida como NGC 253, es una galaxia espiral situada en la constelación austral del Escultor (Sculptor). A una distancia de unos 11,5 millones de años luz de nuestro Sistema Solar es uno de nuestros vecinos intergalácticos más próximos, y la galaxia con estallido de formación estelar más cercana [1] visible desde el hemisferio sur. Utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) los astrónomos han descubierto humeantes columnas de gas denso y frío huyendo del centro del disco galáctico.
Con la extraordinaria resolución y precisión de ALMA, podemos ver claramente, y por primera vez, concentraciones masivas de gas frío expulsadas por ondas expansivas de intensa presión creadas por las estrellas jóvenes” afirma Alberto Bolatto, de la Universidad de Maryland (EE.UU.), autor principal del artículo. “La cantidad de gas que medimos nos proporciona muestras evidentes de que algunas galaxias en crecimiento lanzan más gas del que absorben. Es posible que estemos viendo un ejemplo actual de algo muy común que ocurría en el universo temprano”.
Estos resultados pueden ayudar a explicar por qué los astrónomos han encontrado tan pocas galaxias altamente masivas en el cosmos. Los modelos por ordenador muestran que las galaxias más viejas y rojas deberían tener mucha más masa y más estrellas que lo que observamos actualmente. Al parecer los vientos galácticos o los escapes de gas son tan fuertes que privan a la galaxia del combustible necesario para la formación de la siguiente generación de estrellas [2].
Estas características trazan un arco que se alinea casi perfectamente con los bordes de los escapes de gas caliente ionizado observados anteriormente”, señala Fabian Walter, investigador en el Instituto de Astronomía Max Planck (Heidelberg, Alemania), y uno de los coautores del artículo. “Ahora podemos ver, paso a paso, la progresión de cómo el estallido pasa a convertirse en gas escapando”.
Los investigadores han determinado que enormes cantidades de gas molecular — cerca de diez veces la masa de nuestro Sol al año, o posiblemente mucho más — estaba siendo eyectado de la galaxia a velocidades de entre 150.000 y cerca de 1.000.000 de kilómetros por hora [3]. La cantidad total de gas eyectado sumaría más gas que el que realmente se empleó en la formación de las estrellas de la galaxia en el mismo tiempo. A estos niveles, la galaxia podría quedarse sin gas en tan solo unos 60 millones de años.
Para mí, este es un ejemplo excelente de cómo la nueva instrumentación da forma al futuro de la astronomía. Hemos estado estudiando la región de estallidos de formación estelar llamada NGC 253 y otras galaxias cercanas con estallidos de formación estelar durante casi diez años. Pero antes de ALMA, no había forma de ver este tipo de detalles” declara Walter. El estudio utiliza una configuración inical de ALMA con solo 16 antenas. “¡Es emocionante pensar qué podrá mostrarnos ALMA de este tipo de fenómenos con su conjunto completo de 66 antenas!”, añade Walter.
Más estudios con el conjunto completo de ALMA nos ayudarán a determinar el destino final del gas expulsado por el viento, lo cual nos revelará si los vientos provocados por los estallidos de formación estelar reciclan el material que forma a las estrellas o realmente se lo arrebatan al entorno.

Notas

[1] Las galaxias con estallidos de formación estelar (starburst galaxies en inglés) producen estrellas a un ritmo excepcionalmente alto. Dado que NGC 253 es uno de estos objetos extremos más cercano, es un objetivo ideal de estudio para conocer los efectos de este crecimiento frenético en la galaxia que lo alberga.
[2] Observaciones previas han mostrado gas más caliente, pero mucho menos denso, escapando de la región de formación estelar NGC 253, pero esto, por sí solo, tendría muy poco impacto en el destino de la galaxia y en su capacidad para formar futuras generaciones de estrellas. Los nuevos datos de ALMA muestran el gas molecular, mucho más denso, recibiendo la “patada” inicial que lo alejará de la formación de nuevas estrellas y que lo empuja, barriéndolo junto con el escaso gas caliente, hacia el halo galáctico.
[3] Pese a que las velocidades son muy altas, no lo son lo suficiente como para eyectar el gas de la galaxia. Suele quedar atrapado en el halo galáctico durante muchos millones de años y, finalmente, podría volver a caer sobre el disco, generando nuevos episodios de formación estelar.

Información adicional

Esta investigcaión se presenta en el artículo “The Starburst-Driven Molecular Wind in NGC 253 and the Suppression of Star Formation”, por Alberto D. Bolatto et al., que aparece en la revista Nature el 25 de Julio de 2013.
El equipo está compuetso por A. D. Bolatto (Departamento de Astronomía, Laboratorio de Astronomía Milimétrica y Joint Space Institute, Universidad de Maryland, EE.UU.), S. R. Warren (Universidad de Maryland), A. K. Leroy (Observatorio Nacional de Radioastronomía, Charlottesville, EE.UU.), F. Walter (Instituto Max-Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania), S. Veilleux (Universidad de Maryland), E. C. Ostriker (Departamento de Ciencias Astrofísicas, Universidad de Princeton, EE.UU.), J. Ott (Observatorio Nacional de Radioastronomía, Nuevo México, EE.UU.), M. Zwaan (Observatorio Europeo Austral, Garching, Alemania), D. B. Fisher (Universidad de Maryland), A. Weiss (Instituto Max-Planck de Radioastronomía, Bonn, Alemania), E. Rosolowsky (Departamento de Física, Universidad de Alberta, Canadá) y J. Hodge (Instituto Max-Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. Actualmente ESO está planificando el European Extremely Large Telescope, E-ELT, el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

Nota de prensa de NRAO
Nota de prensa de MPIA

Videos

Visión tridimensional del gas expulsado de NGC 253 a partir de las observaciones de ALMA
Visión tridimensional del gas expulsado de NGC 253 a partir de las observaciones de ALMA
Visión tridimensional del gas expulsado de NGC 253 a partir de las observaciones de ALMA
Visión tridimensional del gas expulsado de NGC 253 a partir de las observaciones de ALMA

Ver también
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 3 de septiembre de 2013

nsf.gov - Electric fish may hold answers to better understanding of sensory abilities and movement

Research could lead to robots that can move and "sense" in highly cluttered and dark underwater environments
electric ghost knifefish from South America
This image is of the electric ghost knifefish, Apteronotus albifrons, from South America.
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September 3, 2013
The weakly electric fish, so named because it generates a weak electric field, can do some very cool things. Using sensors located all over its body, for example, it can detect prey or predators that interrupt its surrounding electric field. This enables it to hunt in the dark, as well as to avoid being hunted by piranhas and other visually-guided fish that share its home.
It also has a unique propulsion system that allows it to swim backwards; in fact, the fish can switch from full speed ahead to full speed in reverse in a fifth of a second.
Like many things in nature, the weakly electric fish, found in South America and Africa, is inspiring scientists trying to answer fundamental questions, in this case about sensory abilities and movement, with the goal of better understanding brain science and, ultimately, developing new technologies drawn from biology.
"The general question we are trying to understand is how the ability to sense the world is combined with the ability to move," says Malcolm MacIver, an associate professor of mechanical and biomedical engineering at Northwestern University. "What is the relationship between the space you are able to sense, and your mechanical abilities?"
Using the fish as a model system, he is deciphering the relationship between the sensory volume, that is, the space in which the fish perceives things in its field, and the motor volume, the space in which it moves. He calls the field of study "infomechanics."
To explain the relationship, he suggests comparing two starkly different scenarios one might encounter while driving a car. On a clear sunny day, most people drive in "deliberative" mode, meaning the driving conditions do not prompt any urgent responses to the circumstances or the driving environment. When encountering a dense fog, however, people typically switch to "reactive" mode--they slow down, for example, and become more alert to potential dangers on the road.
"When you're driving on a flat roadway on a sunny day, you can see a far distance ahead, and think about things, such as whether you're hungry or need to stop to use a restroom and want to get off an exit," he says. "In a fog, you don't have that luxury. The relationship between your sensory volume and where you are moving in your immediate future determines the kind of behavioral strategies you use."
How does this connect to the fish? "What the fish have allowed us to see is that most animals are in reactive mode, especially aquatic animals, because light doesn't travel very far in water, " he says. "Remember that our evolutionary ancestry started with animals in the water. My hypothesis is that something very important happened when we came up on land, as light can travel much farther in air than in water."
The weakly electric fish, a freshwater fish found in South America and Africa, has sensory receptors everywhere on its body, "which would be like us having eyeballs scattered across our body surface," he says. "The fish emits an electric field, and its sensors detect the field. So if something is out there, there is an interruption of the signal and the receptors pick up the distortion. It can do it in all directions."
The information researchers gain by studying the fish ultimately could have important applications, particularly in designing machines equipped with this so-called "electrosense," that is, the ability to maneuver and "sense" the world underwater with weak electric fields.
MacIver and his collaborators already have developed prototype robots that can move and "sense" in highly cluttered and dark underwater environments, and expect to see them in commercial use, including possibly by the US Navy, within the next few years.
"The underwater robots used during the Deepwater Horizon problem were held back by lack of maneuverability and sensor technology that could have helped them function well in turbid environments," he says, referring to the BP oil spill in 2010 in the Gulf of Mexico. "They were trying to operate in those huge plumes of oil mixed with water. You can't see in that. This technology has the potential to change all that."
MacIver also is working on a mechanical version of the fish's unique propulsion system.
"Most fish flap their fin, they wave the back portion of their body through the water, which propels them forward," he says. "Our fish doesn't swim that way. It keeps its body straight, and has a fin that goes almost of the full length of its body, down and along the belly. It ripples that fin, almost like a curtain in the wind. Using that, they are able to move in a highly acrobatic fashion."
Not only can it swim backwards, but "this fish can also move in all directions, including sideways and at an angle," he says. "It's like the helicopter of the water. If we had a device that could do this, we would have an aquatic helicopter."
They are working on it. "We have a bit further to go with the high maneuverability propulsion system," he says. "But we're getting there."
MacIver is conducting his research under a National Science Foundation (NSF) Faculty Early Career Development (CAREER) award, which he received in 2009 as part of NSF's American Recovery and Reinvestment Act. The award supports junior faculty who exemplify the role of teacher-scholars through outstanding research, excellent education, and the integration of education and research within the context of the mission of their organization. NSF is funding his work with about $1.25 million over four years.
In 2009, he also received the Presidential Early Career Award for Scientists and Engineers (PECASE), which recognized his interdisciplinary work on the biomechanical and neural basis of intelligence, spanning robotics, biomechanics, neurobiology, philosophy and computation, as well as for his innovative science outreach efforts that include Hollywood science-fiction advisory efforts, interactive art installations and blogging for Discover magazine.
MacIver uses three approaches in his work: mechanics and robotics for understanding the ways in which the body contributes to adaptive behavior; neurobiology for understanding the how sensory signals are processed for movement control; and computational modeling, for constructing supercomputer simulations of the body, nervous system, sensory signals and mechanical interactions with the world.
His collaborators include Kevin Lynch, a professor of mechanical engineering, Michael Peshkin, a professor of mechanical engineering, Neelesh Patankar, a professor of mechanical engineering, and David McLean, a professor of neurobiology, from Northwestern University; Julio Santos and James Solberg, of HDT Robotics, in Evanston, Ill.; George Lauder, a professor of zoology at the Museum of Comparative Zoology, Harvard University; Noah Cowan, a professor of mechanical engineering, and Eric Fortune, a professor of psychological and brain sciences at Johns Hopkins University.
MacIver also helped develop "Scale," a "singing electric fish" art installation that has appeared on exhibition in The Netherlands and in China. The multidisciplinary artwork was created by MacIver, visual artist Marlena Novak and composer and sound designer Jay Alan Yim, the latter two also from Northwestern. Twelve different species of electric fish from the Amazon River Basin comprise a "choir" whose sonified electrical fields provide the source tones for an immersive audiovisual experience.
"Every electric fish emits an electric field, and if you put it into a speaker, it's something you can hear," MacIver explains. "The fish aren't generating a sound, but if you dip the speaker leads into the water and amplify it, you can hear the audio equivalent of their electric field--an electric fish choir."
-- Marlene Cimons, National Science Foundation
Investigators Malcolm MacIver
Related Institutions/Organizations Northwestern University
 
Malcolm MacIver
Malcolm MacIver teaches mechanical and biomedical engineering at Northwestern University.
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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