domingo, 26 de junio de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DCLXV.- Jacinto Pérez Maza; recibe información detallada de Melania Valverde Torres, quien es hija del hacendado Miguel Valverde Torres y le narró del asesinato del anterior caporal, desconociéndose a los causantes de la muerte...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el bandolero Jacinto Pérez Maza, decidió irse hacia el Este, por que así coincidió con su amuleto, que era una moneda de plata de 9 décimos, ya en el trayecto él descansó en una hoyada profunda y cuando dormía pasaba un jinete que fue avistado por su caballo que relinchó; él se despertó identificó a un jinete montado sobre un caballo blanco, que resultó ser una mujer, se entabló diálogo, él le pidió trabajo, narrándole su amplia experiencia laboral.... sigamos la historia.............

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.


Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Pues, el bandolero Jacinto Pérez Maza, apelando a su agilidad mental, al observar que la jinete aún desconocida montaba aperos de lujo, él se imaginó que ella era una hacendada, y como sorteando su suerte le pidió trabajo; ella si buscaba un caporal que lo fue a buscar al pueblo y no lo encontró y siendo hija de un hacendado, para no llegar con las manos vacías, que al encontrarse fortuitamente con el aún desconocido jinete, le contestó:
--- No sé quien es usted, pero si se vanagloria con mucha experiencia; pues, si lo necesito, así que ensille su caballo y tenemos que trotar por 8 horas hasta llegar a mi casa, si está interesado desee prisa.
Jacinto Pérez Maza, sintió que la bendición del Cielo le llegó, con la rapidez de ser un buen jinete, ensilló su caballo, echó agua al fogón para apagar las brasas y montó.
La señora aún desconocida, tomó la delantera, él la siguió, ya no hubo diálogo; ahora, él rogaba a Dios que sus compinches no los sigan y le malogren su nueva vida que se estaba iniciando como un peón de una desconocida mujer, y que él presagiaba era un hacendada por la elegancia de la montura y la ropa que ella vestía.
Llegó la noche, ellos avanzaban cruzando lomas, pampas, hoyadas y no había esperanza de intercambiar palabras, por que ella era la líder del trote; que si le llamaba la atención a Jacinto quien era un romántico y enamorador, la oscuridad fue controlada por la iluminación de Luna llena; pero, la misteriosa mujer no hablaba y él al no tener alternativa respetó ese silencio y llegó a la conclusión, que si bien ellos trotaban juntos, pero no se conocían. 
Si agradecía al Todopoderoso que cambie su vida, él ya no quería seguir como un asaltante; pero, no estaba seguro si podría convertirse en un honrado trabajador y ser honesto en su comportamiento y recibir un jornal semanal.
Para, Jacinto Pérez Maza, pedir un trabajo no estaba entre sus planes o metas; pero, repentinamente le llegó a la mente hacer esa propuesta a la desconocida mujer que lo hizo más por dialogar, que como una posibilidad de cambio de su vida y vaya que acertó. Pues, el cambio de vida se aproxima....
Seguramente, ya eran las 04:00 horas de la madrugada, ellos habían trotado toda la noche, sin intercambiar ninguna frase, tampoco se tomaron un descanso, todo indicaba que el tiempo apremiaba en llegar rápido a su destino, si llamó la atención de la misteriosa mujer que confió en el desconocido, por que ella trotaba dándole la espalda, que podría haber sido atacada por el aún desconocido jinete.
Ya se escucharon los quiquiriquíes de los gallos caseros; los caminantes al subir una cuesta y llegar a la cima, desde allí se observó una loma aún lejana y si se apreciaba una luz en una casa.
La misteriosa mujer, detuvo al caballo, lo mismo hizo Jacinto y ella le preguntó:
--- ¿Cómo se llama usted?
Él, le contestó dándole su nombre verdadero, por que guardaba hasta cuatro nombres falsos que los usaba para despistar a sus enemigos y le dijo:
--- Yo soy Jacinto Pérez Maza.
Ella, le preguntó de nuevo:
--- ¿De qué lugar es y que edad tiene?
El bandolero, lo pensó por breve segundos dar la respuesta y decidió decir toda la verdad y respondió:
--- Soy del Pueblo Nuevo de Marripú y tengo 30 años de edad.
Ella se sonrió al escuchar la edad del desconocido que ya le mencionó su nombre y volvió a preguntar:
--- Dijo, Marripú ¿Dónde queda ese pueblo?
Él, le respondió:
--- Es un centro poblado de la provincia de Limosa.
Ella si conocía esos lugares, pero nunca escuchó el pueblo de Marripú; pero, que interesaba, lo importante era tenerlo como el nuevo caporal, y siguió la conversación, donde ella más tranquila y serena, le dijo:
--- Yo soy la señorita Melania Valverde Torres, hija del hacendado Miguel Valverde Torres, tenemos una hacienda llamada "La Encalada Vieja", es un curioso nombre, viene de tiempos muy remotos, la propiedad es muy grande, está dividida en cinco sectores, cada uno con trabajadores y caporales, quienes son los responsables de la producción agrícola y ganadera.
Melania, hizo una pausa y agregó:
--- Hace 15 días fue asesinado el caporal responsable de los terrenos del sector de Loma Vieja; lo que desde aquí lo estamos observando es el sector Loma Chica, donde está la luz es la casa hacienda y allí vivimos; ese sector se llama Loma chica, ya no tengo madre, ella murió ya hace mucho tiempo; tal vez, en el pueblo, alguien llevó la noticia por el que iba contratar como el nuevo caporal no se presentó, parece que en actitud cobarde no quiso el trabajo; pero, mi suerte cambió al encontrarlo a usted y mis premoniciones y buen ojo me indican que usted será el caporal general al mando de los cinco sectores y como estamos a tiempo, la hago la ultima pregunta: ¿Aceptaría ser un caporal?
Jacinto Pérez Maza, era un bandolero "de polendas", él se había enfrentado a grandes desafíos  en su dilatada vida y tuvo la oportunidad de hacerse de grandes tesoros; pero, como era un mujeriego rápidamente dilapidaba los caudales usurpados, gastándolos en fiestas y amantes, que felizmente no tuvo hijos, al menos eso se sabe con bastante certeza, por que ninguna de las mozas (amantes) le pidió leche para algún hijo, y hoy se presentó una nueva oportunidad en su vida y no la dejaría pasar y le contestó:
--- Señorita Melania, realmente me sorprendió con la pregunta y mi respuesta es si acepto ser su caporal, le agradezco la confianza por que usted no me conoce y de frente me ofreció el trabajo; pero, primero tengo que conocer al patrón y conversar con él, para establecer ciertas condiciones; si le aseguro que no tengo miedo ser un caporal, me faltó agregar como experiencia que me enfrentado a muchos desafíos y salí ganador, si me preocupa la muerte del caporal, me podría decir: ¿Quién fue el asesino?
Melania, muy satisfecha que acertó con su acompañante y que quiera conversar con su padre; pues, era su legítimo derecho, pero ¿Por qué no decirle la verdad?, del asesinato del anterior caporal, por que podría desanimarse y le contestó:
--- En realidad no sabemos. ¿Quién o quiénes lo mataron?, su cadáver fue encontrado al amanecer en el patio con una chaveta que le atravesó el corazón.
Jacinto Pérez Maza, al escuchar que el cadáver fue encontrado por la mañana, se puso a pensar en conjeturas: quiere decir que tuvo enemigos poderosos y siendo en una hacienda; pues, los enemigos son gente interesada en los tesoros y caudales del hacendado y estos asesinos son posiblemente los cuatreros interesados en robar ganado vacuno o bandoleros en asaltar la casa hacienda para usurpar los caudales.
Entonces, Jacinto Pérez Maza, haciendo caso a sus conjeturas, optó por expresarles desde el comienzo y mirando a la patrona, le dijo:
--- Señorita Melania, tal vez usted está ocultando algo de todo lo que ha expresado del anterior caporal que se enfrentó a cuatreros o bandoleros, quienes al ver frustrados sus planes, asesinaron al hombre que les impedía y les hizo frente; pues, yo no temo a esos asesinos, sino que hay que responderles con  inteligencia, adelantándoles a sus planes y actos y eliminarlos, el éxito de la victoria está en pensar igual que ellos y atacarlos primero.
Melania, ahora estaba asombrada de lo parlanchín de su acompañante, que por lo que escucharon sus oídos era el hombre indicado que ella estaba buscando y le dijo:
--- Pues, creo que usted es el hombre señalado, vamos que aún nos falta una hora de viaje.
Igual que al principio, Melania tomó la delantera y trotaron por espacio de más de una hora, por que siendo aproximadamente más de las 06:00 horas del nuevo día, llegaron a la casa hacienda, fueron recibidos por una jauría de perros bravos que fueron calmados a la voz de Melania que la reconocieron y desaparecieron del patio; los recién llegados trotaron por el patio grande y se acercaron al corredor de la casa, que era una construcción muy grande, se apreciaban varias puertas cerradas y la principal estaba abierta y varios peones esperando recostados sobre los pilares que sostenían el techo hacia el corredor.
Los peones, al observar a la patrona acompañada de un jinete, ellos se alegraron por que ya tendrían un nuevo caporal, todos se acercaron en dirección a la puerta principal, que en efecto hasta allí llegó Melania, que de un salto se apeó de su montura, soltó la soga de la silla y la amarró en el pilar; el acompañante también se apeó y soltó la soga y la amarró en otro pilar, ella dirigiéndose a los peones los saludó así:
--- Buenos día muchachos, díganme: ¿Qué novedades hay?
Uno de ellos que presumía de liderazgo, le contestó:
--- Malas noticias patrona Melania, por que en el sector Loma vieja, los cuatreros mataron a dos pastores y se llevaron como cuarenta reses, los demás pastores estuvieron lejos y no pudieron defender el ataque, todo esto sucedió por la madrugada.
Jacinto Pérez Maza, quien era un bandolero y conocía el actuar de los cuatreros, dirigiéndose al peón le preguntó:
--- Hombre: ¿Cuándo sucedió el asalto en Loma baja?
El peón observándole con suma alegría, que le hizo suponer que era el nuevo caporal, le respondió: ......
Continuaremos................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

Incendios: "Apaga y vámonos": La lucha contra incendios del 43 Grupo

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., todos los años en la época de estío o verano, casi en todo el mundo se producen grandes incendios; que diezman bosques y hasta casas cercanas a los bosques como suele suceder en California, en Los estados Unidos; son millones de hectáreas que se pierden y también la fauna que habita esos bosques, afectando de manera severa al medio ambiente.
Sin embargo, existe un grupo de combatientes que luchan contra los incendios y esos son los aviadores que trabajan día y noche piloteando sus avionetas ante incendios, tal como sucede con el Grupo 43 de España..... El teniente coronel Carlos Javier Martín Traverso, Jefe del 431 Escuadrón nos comenta la historia de este tipo de aeronaves antiincendios: “a comienzos del año 1971 llegaron a la Base Aérea de Getafe los dos primeros aviones CL-215, procedentes de la factoría canadiense Canadair, cuyo nombre es, incluso en la actualidad, sinónimo de este tipo de aviones, a pesar de que la propia empresa ha cambiado de denominación. Con el tiempo estos aparatos y los que llegaron con posterioridad, fueron destinados a 3 unidades sucesivamente, el 803 Escuadrón, el 404 Escuadrón en 1973 y finalmente el 43 Grupo en 1980. Los aviones han tenido base en Getafe (inicialmente), en Cuatro Vientos y en Torrejón de Ardoz a partir de enero de 1978”..... .....siga leyendo........................

Cada año miles de hectáreas de bosques desaparecen pasto de las llamas en una de las catástrofes ambientales cíclicas más importantes que debemos sufrir en nuestro país. Cientos de personas luchan cada año contra esta lacra que merma nuestro medio natural. Mecánicos, pilotos, técnicos... nos acercamos a conocer a uno de los grupos antiincendios más importantes de España, el 43 Grupo.

El teniente coronel Carlos Traverso, Jefe del 431 Escuadrón (tercero por la derecha) con algunos miembros de la dotación del 43 Grupo, destinados en la base de Santiago de Compostela.

Foto: Javier González Prieto

Los incendios forestales se han convertido en una trágica realidad que incomprensiblemente debemos asumir con impotencia cada año cuando se aproxima el verano. No existe contrapunto suficiente a la imagen de un bosque devorado por las llamas, pero la llegada de cuadrillas de tierra y la aparición en el horizonte de helicópteros y aviones acudiendo a sofocar un incendio puede ser un buen intento. En especial la imponente presencia de los míticos Canadair y Bombardier con sus llamativos colores y con su panza poderosa que nos sugiere la estampa de un barco con alas, cual exvoto que se suspende sobre nuestras cabezas para alejarnos del peligro. Su característica e inconfundible cromática es utilizada en la mayoría de los países para este tipo de aparatos y la coincidencia con la de la bandera de España tiene su lógica, si recordamos que esta, en su origen, era el pabellón distintivo de la Armada española y que en su elección se buscaba el facilitar la identificación de los buques en alta mar. Cuestión de visibilidad.

La terrible violencia del fuego avivada por el viento.

Foto: Javier González Prieto

Avión cargando agua en el embalse de O Bao (Ourense).

Foto: Javier González Prieto

Descarga de agua sobre un incendio forestal en pleno Macizo Central de la provincia de Ourense muy cerca de uno de los puntos más elevados de Galicia, Cabeza de Manzaneda.

Foto: Javier González Prieto

"No existe contrapunto suficiente a la imagen de un bosque devorado por las llamas..."

Foto: Javier González Prieto

Unos aviones muy especiales

El teniente coronel Carlos Javier Martín Traverso, Jefe del 431 Escuadrón nos comenta la historia de este tipo de aeronaves antiincendios: “a comienzos del año 1971 llegaron a la Base Aérea de Getafe los dos primeros aviones CL-215, procedentes de la factoría canadiense Canadair, cuyo nombre es, incluso en la actualidad, sinónimo de este tipo de aviones, a pesar de que la propia empresa ha cambiado de denominación. Con el tiempo estos aparatos y los que llegaron con posterioridad, fueron destinados a 3 unidades sucesivamente, el 803 Escuadrón, el 404 Escuadrón en 1973 y finalmente el 43 Grupo en 1980. Los aviones han tenido base en Getafe (inicialmente), en Cuatro Vientos y en Torrejón de Ardoz a partir de enero de 1978”.

La empresa fabricante de los aviones, Canadair, tuvo que adaptarse a las especificaciones técnicas solicitadas por las autoridades españolas en base a las peculiaridades orográficas de nuestro territorio y el campo de acción en que se debían desenvolver los aparatos.

Si bien, en líneas generales, el diseño del avión no difiere apenas del que nos dejaba maravilloso testimonio Hergé en Las aventuras de Tintín​: El Cetro de Ottokar, Canadair hubo de adaptarse a las especificaciones técnicas que las autoridades españolas solicitaron, teniendo en cuenta las peculiaridades orográficas de nuestro territorio y el campo de acción en que se debían desenvolver los aparatos. "No es lo mismo actuar en un enorme pantano con aguas tranquilas, que en una ría con mar picado o en un minúsculo embalse encañonado, rodeado de montañas y con viento sucio, que no sabes de dónde viene,” como nos cuenta Carlos Traverso. Por otro lado las descargas de agua han de hacerse con extraordinaria precisión, porque “abajo hay gente que también se la está jugando”, matiza. La enorme versatilidad y eficacia del modelo resultante lo convirtió en un éxito de la ingeniería aeronáutica e hizo que fuera utilizado igualmente por otros países. Con el tiempo se han introducido mejoras, en especial con el cambio de propulsores que le dotan de mayor potencia, pero en esencia continúa siendo esa bella y excelente herramienta perfecta para la misión que debe desempeñar.


Montaje fotográfico en el que vemos una carga de agua en el pequeño embalse de Cenza (Ourense).

Foto: Javier González Prieto


43 Grupo: 150 personas y 17 aviones

Actualmente el 43 Grupo cuenta con un contingente formado por cerca de 150 personas y 17 aviones, el servicio que presta se desarrolla a lo largo de todo el año en dos fases: la primera, de mantenimiento y formación centrados en la base de Torrejón, entre los meses de noviembre y mayo. Durante este período también se dispone de forma permanente de, al menos, dos aviones en alerta, y se pueden llegar a emplear hasta seis aeronaves en caso de necesidad. La segunda fase es la específicamente dedicada a la labor de extinción de incendios forestales, entre los meses de junio y octubre, y es cuando los Canadair CL 215T, Bombardier CL 2415 y el personal se despliegan en las bases de Badajoz, Pollensa, Málaga, Zaragoza, Santiago de Compostela, Salamanca, Albacete y Madrid.

Al contrario que la mayoría de los aviones, este tipo de aeronave diseñado para volar lo más lento posible, pues las descargas se hacen a no más de 220 km/h mientras que un vuelo, cargado o no, se realiza a unos 275 km/h.

El teniente Javier Gimeno (segundo por la derecha) con sus compañeros del 43 Grupo en la base de Santiago de Compostela.

Foto: Javier González Prieto


Cuando los vemos de cerca y al escuchar las explicaciones de pilotos y mecánicos apreciamos aún más la singularidad de estos aviones anfibios, “que no hidroaviones,” como detalla el subteniente Pedro Barroso: “para mover un hidroavión en tierra hay que usar una grúa, nosotros tenemos ruedas y a la vez nos movemos como un barco y por eso disponemos de cabos, ancla y bichero”, bromea. Pedro es un veterano mecánico y un comunicador nato que disfruta compartiendo su saber enciclopédico sobre los “focas”, como suelen ser conocidos en este mundillo. “Aquí la funcionalidad prima ante todo; el espartano interior, el enorme tamaño de las alas, alerones, flaps y los timones de cola horizontal y vertical, con sus diez metros de altura, los convierte en un instrumento ideal para afrontar las complicadas condiciones que se dan habitualmente en los incendios. La climatología adversa, las turbulencias, la falta de visibilidad... el avión en un incendio forestal es muy inestable, por eso precisa de esas características”. Otro veterano aviador del 43 Grupo, el teniente Javier Gimeno, nos comenta: “al contrario que la mayoría de los aviones, este está diseñado para volar lo más lento posible; las descargas se hacen a no más de 220 km/h y un vuelo, cargado o no, se realiza a unos 275 km/h, de ahí el tamaño de estos elementos”.


El subteniente Pedro Barroso revisando el exterior de la cabina al hacer el prevuelo.

Foto: Javier González Prieto

Hay algo que para los profanos en el tema suele generar una enorme curiosidad y que según pilotos y mecánicos les lleva a escuchar comentarios de lo más pintoresco; se trata del ¿cómo es un avión apagafuegos por dentro? “Tienen unas bodegas enormes que se llenan al abrirse las compuertas” o “llevan agua hasta el techo del avión” y no puede faltar la leyenda del buzo que fue hallado en medio de un monte después de ser absorbido por una de estas ballenas voladoras. La realidad es más prosaica, pero no por ello deja de ser sorprendente, incluso espectacular, ya que el agua entra por dos pequeñísimas toberas que conducen la carga a sus respectivos depósitos que se encuentran a ambos lados de la nave y en una posición centrada para facilitar la estabilidad. Esas toberas o probes, como suelen ser conocidas (sonda en inglés) miden 8,5 cm por 14 cm y realmente cuesta trabajo creer que por ese minúsculo espacio puedan introducirse los 3.000 litros de agua que alberga cada uno de los dos depósitos. La carga se realiza en apenas diez o doce segundos a una velocidad de aproximadamente 110 km/h, con el avión sumergido unos 30 cm (puede llegar hasta un máximo de 70 cm) y la descarga se hace con la apertura de las dos compuertas. Me temo que la historia del buzo tiene poco de creíble.


Interior de un avión contraincendios. Estos aviones también efectúan labores de salvamento; con este fin se disponen asientos extra y claraboyas de observación que se encuentran en los laterales. Los depósitos de agua albergan un total de 3.000 litros cada uno. A la derecha observamos los depósitos de espuma que se utilizan en función de las condiciones del incendio.

Foto: Javier González Prieto

Carlos Traverso nos muestra la parte inferior del avión en la que vemos abierta una compuerta de descarga de agua y la pequeña probe (sonda en inglés) por la que el agua se introduce en el depósito. En el otro lado del aparato encontramos los mismos elementos.

Foto: Javier González Prieto

La parte inferior del avión se asemeja a la quilla de un barco.

Foto: Javier González Prieto

Un trabajo exhaustivo

Los aviones tienen una autonomía de 4,5 horas y si las circunstancias lo exigen el tiempo de vuelo de cada tripulación, formada por piloto, copiloto y mecánico, es de nueve horas al día, aunque en la actualidad como consecuencia del COVID-19 se ha reducido a dos sesiones de 3,5 horas cada una. Con los efectivos desplegados en cada base en el período de mayor riesgo de incendios, la jornada comienza con la salida del sol y el equipo de mecánicos se encarga de realizar la labor que denominan como prevuelo. Se trata de una revisión exhaustiva de todos los sistemas del aparato para que esté en perfectas condiciones de operatividad en el menor tiempo posible.


Revisión rutinaria de un avión contraincendios.

Foto: Javier González Prieto

De hecho, con frecuencia después de los vuelos también es precisa una nueva puesta a punto. “Cuando se realiza una extinción con agua de mar hay que eliminar los restos de sal para evitar el deterioro del sistema y cuando se trabaja en un embalse afectado por la intrusión del mejillón cebra, que es una especie invasora en nuestro territorio, es preciso realizar la limpieza y desinfección de depósitos de agua para evitar la propagación de la especie en caso de tener que cargar agua en otro embalse que no esté afectado por este problema” apunta el subteniente Pedro Barroso.

El avión está en la pista, bajo un sol de justicia, y cuando reciben un aviso, junto con el encendido de los motores, la cabina fácilmente puede alcanzar los 50 grados de temperatura.

Basta con preguntar a diferentes miembros de las tripulaciones sobre el momento de salir a extinguir un incendio para percibir rápidamente que el buen ambiente y la complicidad de la base se transformar en profesionalidad de inmediato, pues la aplicación estricta de protocolos durante el vuelo es absolutamente imprescindible en su trabajo. Las variables que se pueden dar en un incendio forestal son tantas y tan dispares que se comprende que las fases de preparación y entrenamiento sean de la máxima exigencia. El teniente coronel Carlos Traverso hace especial hincapié en este punto: “tenemos una gran capacidad de adaptación porque nos preparamos para todos los escenarios posibles y hay que tener en cuenta que el nivel de estrés a que se ve sometida la tripulación es altísimo durante la extinción de un incendio forestal.” Cuando reciben un aviso, el avión está en pista bajo el duro sol del verano y con el encendido de los motores la cabina fácilmente puede alcanzar los 50 grados de temperatura, hasta que el sistema de aire acondicionado empiece a ser realmente efectivo.


Cabina de un avión "apagafuegos".

Foto: Javier González Prieto
Así se inicia la jornada. A medida que se acercan al incendio la tensión se palpa en el habitáculo que comparten piloto, copiloto y mecánico y todo lo que pasa por sus cabezas está focalizado con la máxima concentración en unas acciones que tienen interiorizadas gracias al entrenamiento. No hay lugar para la improvisación. Están en permanente comunicación con los diferentes equipos que intervienen tanto en el aire, ya que con frecuencia coinciden distintos medios aéreos, como en el propio terreno. Aquí se encuentra una figura fundamental en los sistemas de extinción de incendios, se trata del Director de Extinción, que es quien debe valorar las necesidades de los medios a emplear en cada actuación.


Un helicóptero de las B.R.I.F. (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales) en plena intervención en un incendio declarado en Quiroga (Lugo) mientras es sobrevolado por uno de los "focas" del 43 Grupo.

Foto: Javier González Prieto

La coordinación de medios es fundamental en la lucha contra el fuego. En la imagen vemos hasta 5 helicópteros haciendo una ronda de carga de agua en un incendio en la localidad de Vilariño de Conso (Ourense).

Foto: Javier González Prieto

Las tareas del piloto, copiloto y mecánico

Llegados al punto de carga y al incendio cada uno de los tres miembros de la tripulación tiene muy claro el papel que le corresponde: durante las descargas el piloto se encarga del volante buscando la trayectoria óptima en un desplazamiento frenético que no admite errores y en medio de sacudidas que le impiden ni siquiera soltar una mano para, por ejemplo, “dar gas”, y, de hecho esa es una de las principales funciones del copiloto, encargarse de la potencia y la velocidad del avión; el mecánico por su parte sigue las instrucciones del piloto a la hora de configurar los momentos y la forma de carga y descarga y su labor es imprescindible para liberar el enorme estrés a que se ven sometidos piloto y copiloto, especialmente en estas fases críticas, como sucede en el momento de la descarga de agua sobre la superficie en llamas. En palabras del teniente Javier Gimeno: “Este es el único avión en el que pueden llegar a intervenir tres personas para el control de todos los parámetros.” Y con el fin de minimizar ese alto nivel de estrés y gestionar el cansancio, piloto y copiloto se suelen alternar la realización de cada una de las cargas y descargas sobre el fuego.

Durante la extinción de un incendio y con el objetivo de reducir el estrés y el cansancio, piloto y copiloto se suelen alternar en la realización de cada una de las cargas y descargas sobre el fuego.

Hace falta mucha destreza, preparación y sangre fría a la hora de hacer picados escalofriantes descendiendo en el momento de una carga en una zona montañosa, para a continuación meter máxima potencia “subiendo” por la ladera que se presenta enfrente e ir a hacer una descarga en una vaguada imposible con un viento que hace que una montaña rusa resulte aburrida y además sabiendo que debajo tienes árboles centenarios, casas, personas... mucho que cuidar. Recién llegado de un vuelo muy complicado y con el avión ennegrecido por el humo, comentaba el teniente coronel Carlos Traverso con no poca admiración: “Hoy hemos tragado humo de verdad. Pero bueno, mucho más humo tragan los que están en tierra”.


Un miembro del equipo de mecánicos realizando la inspección de la aeronave durante la fase de prevuelo con la que se inicia cada jornada.

Foto: Adolfo Enríquez Calo

Saludo en el aire durante un vuelo de instrucción.

Foto: Javier González Prieto


Para los miembros del 43 Grupo, trabajar con este tipo de aviones les permite sentir el vuelo de la manera más pura, lo cual es un importante aliciente a la responsabilidad de luchar contra los incendios forestales.

Jugar a pelearse contra el viento

Los miembros del 43 Grupo comentan que, además de asumir con enorme satisfacción la responsabilidad de colaborar en la lucha contra los incendios forestales, hay un aliciente añadido que les engancha al trabajar con estos hermosos aviones anfibios, y es que para ellos supone la más palpable y auténtica forma de sentir el vuelo. Sí, volar; jugando y peleando con el viento, la velocidad, el peso de la nave, el contacto con el agua, el rugido de los motores tras una descarga, los equilibrios, los desequilibrios... y la unión de todos esos elementos y muchos otros, lleva a los tres componentes de cada tripulación a coordinarse armoniosamente entre ellos y su avión como en una especie de ejercicio de Thai Chi. El riesgo propio está ahí, lo saben y tienen muy presente que ésta es la Unidad del Ejército del Aire, y posiblemente de las FAS, que más caídos ha tenido en acto de servicio, 15 compañeros en 5 accidentes mortales, pero es una dura realidad con la que aprenden a convivir.

Con el ocaso, la misión cumplida y satisfecho el “Apaga y vámonos” del lema del 43 Grupo, toca regresar a la base. Y mañana será otro día.

Los héroes olvidados

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LOS HÉROES OLVIDADOS DE LOS INCENDIOS

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Fotografías

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 23 de junio de 2022

Bacterias: Descubierta una bacteria visible al ojo humano entre los manglares del Caribe

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., un grupo de científicos han descubierto en unos manglares de la Isla de Guadalupe, una bacteria gigante de un 1 centímetro de largo que se puede observar a simple vista y su ADN, contiene unos gránulos unidos a una membrana metabólicamente activa..... siga leyendo...................

Una bacteria de un centímetro de largo y ADN contenido en orgánulos unidos a una membrana metabólicamente activa descubierta en las aguas de un manglar de la isla de Guadalupe, desafía lo que los científicos creían saber sobre la vida bacteriana.

Bosque de manglares en la isla de Guadalupe, en las Antillas Menores

Foto: Volland et al.


Entre las hojas hundidas de las aguas de un manglar del Caribe, un equipo de investigadores acaba de descubrir una bacteria que desafía la idea predominante sobre el tamaño de las células bacterianas. Así, contrariamente a la noción de que los microbios solo son visibles con un microscopio, la nueva bacteria, bautizada con el nombre científico de Thiomargarita magnifica, es aproximadamente 50 veces más grande que todas las demás bacterias gigantes conocidas, y puede ser observada a simple vista.

Según los investigadores, también es bastante compleja respecto a su estructura, lo que desafía aún más los conceptos asumidos hasta ahora sobre las células bacterianas. El descubrimiento se suma al grupo de las grandes bacterias del azufre y ayuda a resolver el rompecabezas de qué factores limitan el tamaño de las células.

Thiomargarita magnifica, es aproximadamente 50 veces más grande que todas las demás bacterias gigantes conocidas

Las bacterias se consideran células individuales microscópicas con ADN que flota libremente en su citoplasma. Sin embargo, como grupo, a menudo muestran una sorprendente gama de diversidad. Ahora, en un estudio publicado en la revista Science bajo el título A centimeter-long bacterium with DNA contained in metabolically active membrane-bound organelles, el equipo de Jean-Marie Volland, investigador de la Universidad de Las Antillas y el Laboratorio para la Investigación de Sistemas complejos, acaba de añadir una nueva nota a esta sinfonía de diversidad al informar el descubrimiento y la caracterización de una bacteria oxidante de azufre que puede crecer órdenes de magnitud por encima de los límites teóricos para el tamaño de la célula bacteriana, con una organización de membrana compleja que probablemente le permitió crecer hasta tal tamaño, eludiendo las limitaciones biofísicas y bioenergéticas comunes de este reino de la vida.

Thiomargarita magnifica, una de las bacterias más grandes del mundo

El organismo se descubrió por primera vez creciendo en forma de delgados filamentos blancos en la superficie de las hojas en descomposición de los manglares tropicales poco profundos de la isla de Guadalupe, en las Antillas Menores.




Aunque en la mayoría de las ocasiones las bacterias solo suelen ser visibles con un microscopio compuesto con una capacidad de aumento de 100 a 1000 veces, esta, que alcanza un centímetro de longitud, es visible sin un microscopio. Las células de la mayoría de las especies bacterianas miden alrededor de 2 µm de largo, y algunas de las más grandes alcanzan los 750 µm. "Usando microscopía de fluorescencia, rayos X y electrónica junto con la secuenciación del genoma, caracterizamos a Thiomargarita magnifica, una bacteria que tiene una longitud celular promedio mayor a 9.000 µm y es visible a simple vista", cuenta Volland.

La mayoría de las especies bacterianas miden alrededor de 2 µm de largo, y algunas de las más grandes alcanzan los 750 µm. Thiomargarita magnifica supera las 9.000 µm.

Uno de los rasgos más particulares de Thiomargarita magnifica es que su ADN no flota libremente como sucede en el resto de las bacterias, si no que está compartimentado dentro de estructuras unidas a membranas, una característica de las células más complejas. Estos compartimentos unidos a la membrana son metabólicamente activos, según muestran los análisis de los autores, y la actividad se produce a lo largo de la longitud de la célula bacteriana.

Es posible que esta organización espacial única y el sistema de membranas bioenergéticas, que indican una ganancia de complejidad en el linaje de Thiomargarita, hayan permitido a T. magnifica superar las limitaciones relacionadas con el tamaño y el volumen típicamente asociadas con las bacterias. Por qué estos organismos necesitan ser tan grandes es una pregunta abierta e intrigante, cuentan los autores, quienes también sugieren que es poco probable que T. magnifica represente el límite superior del tamaño de las células bacterianas. "Y es que las bacterias son infinitamente adaptables y siempre sorprendentes; nunca deben subestimarse. Nuestro descubrimiento sugiere que bacterias más grandes y complejas pueden permanecer escondidas justo ahí, delante de nuestros ojos", concluyen.

Descubren que las bacterias tienen "órganos"

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DESCUBREN QUE LAS BACTERIAS TIENEN "ÓRGANOS"

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