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domingo, 7 de mayo de 2023

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCX.- El caporal Gustavo y sus pastores macheteros enfrentaron a un grupo de seis jinetes cuatreros, quienes pretendían apoderarse de una manada de vacas, todos murieron en el intento...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Gustavo, quien aplicando su amplia experiencia, logró superar la desconfianza que le tenían los pastores macheteros, él demostrándoles que los entrenará para convertirlos en los mejores peleadores, tuvo la suficiente paciencia con cada uno de ellos y finalizó el aprendizaje con los trucos usados para el ataque y la defensa....  ...sigamos la historia............

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

El caporal Gustavo, quien con la confianza lograda de los pastores macheteros, que les demostró su amplia experiencia y les enseñó los trucos para atacar a jinetes montados; incluso logró que algunos de ellos cogieran las riendas (bridas), paralizando al caballo que corcoveaba expulsando al jinete, no era fácil enseñar, lo hizo una y otra vez, hasta que el pastor lograra la confianza en si mismo.
Los entrenamientos duraron 3 días; aún corriendo el peligro que por la noche ataque los cuatreros, pero no llegaron, parece que se tomaron su tiempo, o incluso ellos podrían tener observadores ocultos, que seguían los movimientos de los pastores; lo cierto es que Gustavo logró preparar un equipo de peleadores diestros en el arte de la pelea cuerpo a cuerpo.
Tal como lo había previsto Gustavo, en la noche de un día jueves, iluminada por una Luna menguante y que se ocultó casi a la media noche, y como un acto de provocación los pastores arrearon una manada de vacas a las pampas del sector de la planicie y allí quedaron como para que las arreen los cuatreros.
Aquella noche como medida de ensayo los pastores macheteros se tendieron tumbados en los bordes del único camino, era una astuta acción para evitar ser vistos.
El caporal Gustavo, puso gente distante al Norte y al Oeste, por que eran los puntos de entrada y salida, estos hombres imitarían el trino de una ave nocturna para dar la alerta.
Llegó la media noche y no pasaba nada, pasaron a la 01:00 y llegaron a las 02:00 horas y todo era silencio; pero, cuando se llegaba a las 03:00 horas de la madrugada, siendo una noche completamente oscura, desde el Oeste se escuchó el tropel de jinetes, el vigía dio la voz de alerta.
Gustavo, sabía que ese jueves pasando al viernes, los cuatreros darían el golpe, era una vieja costumbre, él juntó sus dos manos y las sobó y ordenó a los pastores macheteros tenderse a los costados del camino con sus armas desenvainadas, la distancia que los separaba de los cuatreros eran unos 3,000 metros (tres kilómetros), los asaltantes hicieron un paro aprovechando la altura que les ofrecía una amplia vista a la planicie y ellos detectaron, que allí estaban las reses.
Habían vacas de color blanco o manchadas con el blanco y negro, que si se podían observar desde la oscuridad de la noche.
Los cuatreros se tomaron su tiempo; y seguían parados y lo hicieron por un buen rato, hasta que picaron las panzas de sus caballos con las afiladas espuelas y trotaron directo al sendero donde los esperaban Gustavo y sus macheteros, ellos entraron en fila, era justo lo que esperaba Gustavo.
Cuando todos ingresaron, no se podía precisar por la oscuridad cuantos eran ellos, y cuando llegó el jinete delantero donde estaba Gustavo esperándolo, éste ordenó:
--- ¡¡¡ Pastores ataquen !!!
De la oscuridad de la noche salieron los pastores como fantasmas y gritando que asustaron a los caballos y sus jinetes totalmente sorprendidos no pudieron defenderse ante el ataque de los pastores, que el silencio de la noche fue roto por los alaridos de los jinetes caídos pisoteados por sus propios caballos y los pastores macheteros finalizaban con el infeliz atravesado por los machetes.
Gustavo, luchaba en su pelea especial contra el jefe de los cuatreros, que aún cayéndose logró reaccionar y pasó al ataque contra el caporal; pero, Gustavo era tan certero en su ataque que lo hirió de muerte; lo mismo hicieron los pastores macheteros haciendo honor a su distro uso, quienes iban hiriéndoles y rematándolos en el suelo, hasta que sólo quedó caballos de pie, estos animales muy asustados intentaban escapar, pero Gustavo levantó la voz y dijo:
--- Muchachos el trabajo terminó, he contado 6 caballos y las almas de los jinetes estarán tocando la puerta de San Pedro.
Los pastores y Polo no sufrieron ninguna herida, eso demostraba que el plan de defensa del caporal Gustavo fue perfecto, sólo tendrían que cambiarse de ropa por que estaba manchada de sangre.
Entonces, Gustavo ordenó sacar los cadáveres a la planicie y los tendieron sobre el suelo, a los caballos los contuvieron porque intentaban huir y  les bajaron la soga, ya que el caporal los necesitaba en cuanto amanezca para cargar sobre ellos los cadáveres.
Al amanecer; Gustavo y sus triunfantes pastores macheteros se abrazaron muy satisfechos por el éxito obtenido, algunos de ellos se sentían incrédulos que pelearon contra cuatreros que nunca antes lo hicieron, pero si habían escuchado de las crueldades de los bandoleros.
Gustavo, ordenó a Polo, que vaya donde se encontraba el ganadero Pablo Campos, para que acuda a ellos y reconozca algunos de los cuatreros; quien llegó apresurado y sintió asco al ver a los cadáveres masacrados, pero sus rostros no fueron tocados; el patrón observó a los seis jinetes muertos y reconoció a cuatro de ellos, que fueron arreadores de una manada de reses, ellos se identificaron como ayudantes de los comerciantes.
Pablo Campos, felicitó con un abrazo  a cada pastor y el último abrazo fue para Gustavo y le dijo:
--- Nos sentimos felices por el brillante trabajo que usted hizo y ahora dígame: ¿Qué hacer con los cadáveres?, por que de ninguna manera los enterrará en mis terrenos, su sangre maligna manchará la tierra.
Gustavo, sonriente por el éxito de su trabajo, le respondió:
--- Señor Campos, me siento feliz que usted empezó a felicitar a los pastores, por que efectivamente gracias a su coraje ellos demostraron que son buenos peleadores, yo sólo los dirigí, ellos hicieron el trabajo; en cuanto a los cadáveres los vamos a cargar en cada caballo y luego los arrearemos por el camino que llegaron, el caballo es muy noble, que sintiendo el peso del cadáver del jinete trotarán directo a su tierra.
Pablo Campos, espantado viendo tantos cadáveres, le replicó:
--- Gustavo, pero arrear caballo cargado con un muerto es espantoso, muchos transeúntes observarán a esos muertos y se asustarán calificándonos como mismos salvajes.
Gustavo, aceptó las palabras del patrón y le respondió:
--- Señor Campos, tiene razón en expresarse así; pero, no será de día claro, desensillaremos los caballos y con la soga irán al pasto, los cadáveres serán guardados bajo sombra y los taparemos con ramas de árboles, para evitar a los insectos y cuando llegue la noche, ensillaremos a los caballos y los cargamos con los cadáveres, luego los arrearemos y tenga la seguridad que las acémilas trotarán sin detenerse, ya están acostumbrados a caminar por las noches.
Pablo Campos, se tranquilizó al escuchar las explicaciones del caporal y le dijo:
--- Gustavo, termina tu trabajo, yo regreso hasta la cocina, donde se les está preparando el desayuno.
Efectivamente, Gustavo ordenó trasladar a los muertos a una pequeña hoyada y debajo de un frondoso árbol los amontonaron, cortaron ramas y los taparon.
Pero, lo que no sabían Gustavo, los pastores macheteros y Pablo Campos, que iban a tener visita, tal vez no deseada, siendo aproximadamente las 11:00 horas del día, un pastor dio la alarma, que se aproximaba un grupo de jinetes, y que trotaban en forma lenta y venían justamente al sector de la planicie.
Gustavo, quien ya se había cambiado de ropa, pensó que no habría otra pelea, pero si había curiosidad por saber que troten esos jinetes desconocidos y de día claro, de todas manera él ordenó a los pastores macheteros mantenerse en guardia.
Siendo aproximadamente las 13:00 horas del día, llegaron los jinetes montados en briosos caballos, cuyas monturas eran muy elegantes, quienes saludaron con el dejo ecuatoriano y uno de ellos dijo:
--- Señores, nosotros somos comerciantes, no sé, si son sus familiares de un grupo de ganaderos, ellos se hacen llamar como Los jinetes del Llano, quienes son ganaderos, nos avisaron sobre una manada de reses, pero no llegaron: ¿Los conocen ustedes?..........................
Continuaremos...............
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 30 de abril de 2023

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCIX.- Gustavo, superando la desconfianza de los pastores macheteros; quien demostrándoles que los entrenaría para ser los mejores peleadores, ya ellos aprendieron los trucos del ataque y defensa...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Gustavo, quien gracias a su capacidad de intuición y su experiencia de bandolero que lo fue, predice que los jinetes desconocidos que cruzaron en la madrugada los terrenos de la planicie son bandoleros y probablemente cuatreros; por lo que gracias a la colaboración del pastor Polo, que fue quien los observó pasar; ya seleccionaron a 10 pastores macheteros, que ya empezó a entrenarlos en el arte de la pelea cuerpo a cuerpo para enfrentar con éxito el asalto de los facinerosos....  ..sigamos la historia................


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

El caporal Gustavo, sometió a un entrenamiento riguroso a los 10 pastores, quienes son diestros en el manejo de machetes; pero, ellos nunca tuvieron un enfrentamiento contra asaltantes.
Gustavo, ensayó enfrentándose contra el mejor machetero; pero, este pastor no tenía experiencia en arte de la pelea y fue fácilmente vencido por las ágiles manos del caporal, quien paró la lucha y arengó a los demás a prepararse para la pelea; incluso, retó a dos voluntarios; ellos junto con Polo, hicieron un ruedo para ponerse de acuerdo, quienes enfrentarán al reto del caporal, si hubo acuerdo.
Entonces, dos pastores macheteros, simulando realismo se lanzaron contra el caporal  y como si hubiesen estado de acuerdo lo hicieron por dos frentes que momentáneamente desorientaron al caporal; pero,  éste rápidamente reaccionó y los enfrentó con éxito, logrando arrancharle el machete a uno de ellos y le otro siguió atacando.
Gustavo, haciendo uso de su agilidad y habilidad de luchador con el pie derecho levantó el machete tumbado y lo tiró a su mano derecha, y ahora con dos machetes en la misma mano, ya que con la mano izquierda cogió un poncho, tuvo que soltar un machete tirándolo a los aires, que se logró ser atrapado por el pastor que lo había perdido y siguió la pelea de dos contra uno.
Gustavo, quería infundir valor y coraje, por lo que en un ataque sorpresivo a los dos hombres, que con suma facilidad los vencía, llegó al colmo de darles golpes con la parte plana de la hoja a las caderas y uno de esos golpes fue tan fuerte, que el afectado se levantó con su arma erguida para devolver el ataque del caporal, pero sin éxito, pero no se desaminó insistió en un nuevo ataque.
Entonces, Gustavo haciendo uso de su destreza, esquivó el ataque del machetero, quien al no dar en el blanco, perdió el equilibrio y cayó de bruces al suelo, Gustavo le gritó:
--- ¡¡¡ Levántate machetero que no deseo matarte !!!
El pastor machetero se levantó, y emprendió un nuevo ataque, y fue repelido por el caporal: pero, ahora un pastor lo atacaba de frente y el otro por la retaguardia, aún así Gustavo los repelía con éxito.
Gustavo, se batía con realismo; por su puesto, no se permitía agresiones físicas; en algunos momentos la lucha era desigual de dos contra uno; pero, éste último gracias a su rapidez, esquivaba el frontal ataque, hasta que paró el enfrentamiento y les dijo: 
--- Muchachos, ustedes son buenos en la pelea, casi me ganan; ahora, vamos a entrenar en pareja, yo los observaré. 
Las cinco parejas comenzaron a chocar su machetes con tanto realismo, que sólo se escuchaban sonidos de cuchilladas, que unos cayeron al suelo doblegados por la lucha, algunos respondían con parte ancha de la hoja atacando a las caderas de los peleadores; parece, que el plan de defensa que quería implantar el caporal, empezó con el pie derecho y les dijo:
--- Muchachos, ustedes son buenos peleadores, que el entrenamiento lo hacen tanto realismo que me sorprendieron, los observo que tienen mucha iniciativa y capacidad de peleadores, que se enfrentarán con éxito a los cuatreros; ahora, sólo nos falta entrenamiento para aprender como proteger nuestro cuerpo de los ataques de los cuatreros.
Entonces, intervino Polo algo mortificado, que como respuesta, dijo:
--- Señor caporal, usted dice, que somos buenos peleadores; pero, usted haciendo uso de su habilidad, evita el ataque del pastor, que termina mordiendo la tierra del suelo.
Gustavo, con esa protesta lo consideró como una alarma, cuyas palabras de Polo, se pronunciaron con cierto resentimiento, aun así, sin que él pelee, por estar sólo; por lo que Gustavo, para evitar esas molestias y gracias a su agilidad mental, llamó a Polo y le dijo:
--- Polo, pide un machete y vamos a pelear, no temas, haremos una practica los dos, para que nos observen los demás. 
Polo, sorprendido, que si bien si manejaba el machete; pero, no era un machetero conocido, se sonrió nervioso y aceptó el reto, pidió un machete a uno de sus compañeros y salió a la lucha.
Era lo que justamente lo que quería Gustavo, quien le salió al frente y le dijo:
--- ¡¡¡ Ataca Polo !!!
Polo se lanzó al ataque contra el cuerpo del caporal, quien con facilidad le esquivó y Polo pasó en banda y antes que caiga de bruces, el caporal lo cogió de la camisa desde la espalda y lo detuvo en seco y dijo:
--- Muchachos, estos ataques nunca lo hagan, por que un peleador con experiencia los esquiva y devuelve el ataque con un certero machetazo al cuerpo o ataque con chaveta al pecho, hiriéndoles de muerte; en estos casos ustedes ataquen cuando el contrario está descuidado, si son retados esperen el ataque, que les ofrecerá la ventaja de esquivar y herir al atacante, vamos hacerlo de nuevo, mucho ojo.
Pero, Polo algo humillado, por que el caporal lo detuvo de la espalda, le replicó:
--- No, señor caporal, yo soy pastor y agricultor, pero no un machetero, que lo hago otro.
Gustavo, quien estaba empeñado en hacer de Polo, un luchador, levantando la voz lo arengó:
--- De ninguna manera acepto esa respuesta, no te rendirás, porque tu serás el jefe de los macheteros y tienes que ser un peleador corajudo.
Entonces, Gustavo se apegó a Polo, lo abrazó dándole ánimo y le hizo entender, que lo van a practicar paso a paso en forma lenta, y así fue, al empezar el caporal le indicaba los trucos para mover los pies que es fundamental para atacar y esquivar; por lo que poco a poco Polo iba cogiendo confianza y aumentaba su agilidad y él mismo descubrió que si tenía destreza en la lucha; todos los demás macheteros formaron sus parejas y practicaron cada uno de los pasos que les enseñó el caporal y lo tenían que practicar una y otra vez, y se dieron cuenta que ellos si eran buenos peleadores, sólo que no habían sabido el arte de la defensa y el ataque.
Siendo el medio día llegaron dos pastores jinetes jalando un tercer caballo cargado con alimentos para el almuerzo, era una acción del dueño Pablo Campos, quien había ordenado la mejor comida y bebidas para los defensores de los terrenos; uno de ellos era el cocinero, quien dijo:
--- Señor caporal, he traído el almuerzo para ustedes; pues, nos iremos a la hoyadita del frente y debajo de un árbol almorzarán.
Efectivamente, todos fueron a la sombra y cobijados bajo las ramas de un frondoso árbol, se sentaron; el cocinero sirvió yucas sancochadas con estofado de carne de res, que recién se había beneficiado un torete, a cada uno se le sirvió un mate lleno, incluso se dio la opción de repetir si alguien tenía por allí unos vacíos en su estómago, y si hubo cuatro de ellos que repitieron, entre estos no estuvo el caporal ni Polo, luego les sirvieron un jarro lleno de chicha de maíz para asentar el suculento almuerzo.
Después del opíparo almuerzo, todos descansaron para la digestión y se pusieron a conversar, se hicieron bromas entre ellos, abundaron las sonrisas todo era armonía, para eso ya los pastores macheteros le habían agarrado la confianza al caporal siendo uno de ellos, quien les demostró que estaba allí para luchar a favor de los intereses de los patrones.
Pasado el descanso, Gustavo se levantó y dirigiéndose a los pastores, les dijo:
--- Muchachos, ustedes pelearán contra intrusos que atacarán montados en caballos, quienes gritarán para sorprenderlos y asustarlos, por lo que voy a tomar los caballos del cocinero para demostrar como desmontar al jinete agresor.
Gustavo, hizo montar a uno de los macheteros que demostró que era un buen jinete y le dijo:
--- Tu harás las veces de ser el jefe de los intrusos y picarás la panza del caballo con las espuelas y gritarás: "¡¡¡ Muchachos ataquen !!!", nosotros escondidos nos levantaremos y con nuestros machetes te atacaremos las piernas cogiéndolas para desmontarte con un porrazo y evitando tus ataques, tendremos la ventaja viéndote como un atacante tumbado en el suelo para rematarte; otra opción es detener el caballo espantándolo para que corcovee y tire por los aires expulsando al jinete; la noche es nuestra y nos brinda muchas opciones por que nosotros estamos esperando el ataque, que será lo que vamos hacer.....
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 25 de septiembre de 2022

La casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXVIII.- Los cuerpos de los asaltantes; fueron enterrados en una hoyada profunda, muy lejos de la casa - hacienda, ya no hubo más intentos de asaltos ni robo de reses; el trabajo de Jacinto Pérez Maza se hizo respetar en la comarca...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza, junto a los trece pastores macheteros, hicieron frente a seis jinetes asaltantes, quienes siendo bandoleros pretendían asaltar la casa de la Hacienda "La Encalada Vieja"; el caporal Jacinto aplicando su experiencia acumulada por años y siendo el mismo un antiguo bandolero, enfrentaron con éxito a los asaltantes que murieron en campo de la pelea, sin ningún herido en el bando de los defensores, sumando una nueva victoria a favor del caporal... ..sigamos la historia......


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, con la experiencia anterior de estos mismos asaltantes que ya habían fracasado muriendo cuatro de ellos; esta vez Jacinto no quería testigos, que hayan estado esperando en la retaguardia de donde se habían ubicado los asaltantes, ordenó a "Macetudo" que vaya él y sus hombres siguiendo el camino por donde llegaron los asaltantes, para saber si habían otros escondidos, amparados por la oscuridad de la noche; los pastores macheteros aprovechando que conocían el terreno, caminaron un buen trecho, pero no encontraron a nadie.
"Macetudo", era un investigador nato, ya que fue él, quien detectó la presencia de los asaltantes, se dijo asimismo:
"Caramba, el caporal ya me tiene confianza y me encarga acciones de riesgo, tal como seguir a posibles asaltantes".
Él y sus hombres, siempre caminaron con el cuerpo gacho (inclinado hacia adelante), para no crear sombras o bultos que los puedan detectar los enemigos; ellos después de caminar y no encontrar nada, retronaron a la casa - hacienda, ya era de madrugada, quienes al llegar encontraron la casa iluminada y los seis muertos tendidos sobre el patio.
Don Miguel Valverde Torres, quien era el hacendado, conversaba con el caporal Jacinto Pérez Maza y le dio instrucciones:
--- Caporal, en cuanto amanezca entierras esos cuerpos en el panteón de la hacienda, no quiero ver sangre derramada en el patio de la casa.
Pero, Jacinto Pérez Maza, pensaba diferente y le replicó:
--- Don Miguel, por seguridad a la casa - hacienda, los cadáveres los enterraremos en otro lugar distante de este sitio, por que si lo hacemos en el panteón, algún día los familiares o secuaces, regresarán por la venganza y usted y su familia serán atacados, esa es la ley en estas comarcas, y usted lo sabe muy bien.
Intervino, Melania Valverde Torres, hija del hacendado, quien dijo:
--- Padre, el caporal tiene razón, debemos ocultar a los muertos y nadie sabrá que murieron aquí, por lo que no debemos dejar huellas y así evitar que más tarde nos hagan daño.
Don Miguel, un hacendado, criado  a la antigua enseñanza, no aceptaba que le contradigan sus órdenes, y era un fiel seguidor de la verdad desde la reverencia a Dios, por lo que no sabía lo que era "la ley de la selva" que si imperaba en esas comarcas; ya que él, por suerte del destino no había sido víctima de los bandoleros, y que estos muchas veces murieron en los intentos de sus asaltos, por que los hacendados respondieron al ataque, tal como acababa de suceder.
Melania Valverde Torres, como única hija del hacendado, tenía su mente actualizada con la vida cotidiana, por lo que confiaba plenamente con las acciones del caporal; ella cogió del brazo a su padre y lo condujo a la sala y estando solos, le dijo:
--- Padre, el caporal una vez más nos demostró que cumple con su trabajo y lo hizo bien, esos cadáveres que están en el patio fueron de los asaltantes quienes venían por nosotros, nos iban a quitar nuestros caudales (tesoros) y si no hubiésemos tenido el apoyo del caporal, seríamos nosotros los cadáveres del patio; así que apoyaremos todas las acciones del caporal y usted se va al dormitorio a descansar, por que el peligro ya pasó.
Don Miguel, a regañadientes tuvo que reconocer, que lo expresado por su hija, era la cruda realidad y obedeciendo la sugerencia fue al dormitorio a descansar y dormir las pocas horas que faltaban para que amanezca.
Jacinto Pérez Maza, con la autoridad que tenía y el respeto logrado gracias a su experiencia y astucia, reunió a los trece macheteros y les dijo:
--- Muchachos, los felicito, por la defensa de la casa - hacienda, lo hicieron con coraje, ustedes ya demostraron que son unos guerreros y que nadie les pisa el poncho; quiero pedirles que carguen a los muertos hasta la hoyada profunda de la Loma Vieja, el lugar está muy lejos, pero no tenemos otra opción, por que tarde o temprano llegarán los familiares o amigos de los muertos y husmearán por la existencia de los que vinieron y murieron aquí.
"Macetudo", intervino y respondió:
--- Si, señor caporal, los muchachos respondieron y siempre lo hacen bien gracias a usted, que nos enseñó a pelear; ya que nuestros machetes los usábamos para cortar montes y madera; ahora mismo cargaremos a los muertos, como somos trece, lo haremos dos hombres por cadáver que irá sobre una manta amarrada a una tabla (que hacía a las veces de una camilla), el que no carga llevará agua en cántaros.
Pero, intervino el caporal, quien sonriendo, él estimaba a "Macetudo", que era muy empeñoso, pero le faltaba inteligencia y les dijo:
--- Muchachos, ustedes no tienen que cargar ningún peso, usarán los caballos de los jinetes muertos.
Pero, intervino "Orejas Grandes", y replicó:
--- Señor caporal, los caballos están heridos por nuestros machetes, que usted nos ordenó atacar a sus panzas.
Jacinto, recordó esa orden, pero no creía que quedaron en peligro los animales y les ordenó:
--- Muchachos, vayan con los mecheros, halen los caballos al patio y revisen si las heridas son profundas.
Los macheteros, halaron los caballos, los revisaron y efectivamente tenían heridas en las ancas, algunos en el pecho, pero ninguno fue herido en las patas, por lo que podían caminar tranquilamente.
Jacinto, les enseñó de como cargar un muerto atravesado en una silla de montar; ellos cargaron los seis muertos, que serán halados por dos hombres, uno adelante y el otro al costado, observando al muerto por si pueda caerse; los macheteros atravesaron lomas y faldas hasta que siendo las 06:00 horas del día, llegaron a la hoyada profunda.
Ellos fueron recibidos por una pestilencia casi insoportable que producía náuseas y parvadas de gallinazos posados sobre los árboles; era el proceso de descomposición de los cadáveres de los cuatro jinetes que murieron antes, y que sus secuaces no los enterraron, sólo los cubrieron con ramas de los árboles de la hoyada.
Entonces, Jacinto orientado por el declive del terreno cuesta abajo, él se apartó del grupo y bajando buscó un vado para entrar a la hoyada y si lo encontró a unos 300 metros hacia abajo, él regresó y ordenó:
--- Muchachos,  bajen los muertos de los caballos y al hombro los llevarán, abajo hay un vado para entrar a la hoyada.
Doce macheteros, se encargaron del trabajo, uno que sobraba se encargó de desensillar a los caballos, para que mordisquen pasto y beban agua, los macheteros entraron a la hoyada con los cadáveres y sus palanas, cavaron los hoyos (huecos), felizmente les tocó terreno suave sin piedras, con los hoyos a 50 centímetros de profundidad, tendieron a los cadáveres y los cubrieron con la tierra movida, cortaron ramas de los árboles y cubrieron las sepulturas para evitar que los depredadores escarben la tierra movida.
El trabajo de cavar las sepultura y enterrar a los muertos les demandó 5 horas; siendo las 13:00 horas del día, todo había terminado, regresaron donde dejaron al compañero cuidando los caballos, estando allí el caporal  les dijo:
--- Muchachos, estamos cansando y sin comer nada, sólo hemos bebido agua, regresar a la casa - hacienda, nos demandará toda la tarde, así que les propongo irnos al sector de Loma Vieja, que si estamos cerca y allí encontraremos comida, por lo menos quesos hay en abundancia.
Intervino, "Macetudo", quien no quería ir a ese sector y dijo: 
--- Señor caporal, usaremos los caballos y regresaremos a la casa - hacienda, nos turnaremos, ya que los animales necesitan curación para sus heridas y como si caminan, ya comieron bien y bebieron agua.
Jacinto, aceptó la sugerencia de "Macetudo", ensillaron los caballos y montaron seis hombres, los ocho restantes caminaron a pie, se fueron turnando en el camino, hasta que llegaron a la casa - hacienda a las 19:00 horas, la noche tomaba con fuerza la oscuridad.
Durante, 15 días, Jacinto ordenó vigilancia nocturna, por los tres sectores de llegada a la casa - hacienda; pero, no hubo mayores  novedades, él, si temía que los familiares o secuaces de los seis jinetes vengan por ellos, por que no regresaron al terruño.
Los caballos de los jinetes asaltantes no se podían tener por mucho tiempo más, eran evidencias que los ellos estuvieron por aquí, los animales fueron curados y pastaron en un potrero lleno de pasto que los recuperó totalmente, ya sanos, Jacinto ordenó ensillarlos y con sus aperos cabalgarlos hasta las afuera de Loma Chica y soltarlos para que troten a su lugar de origen.
Jacinto, pensaba que cualquier transeúnte podría apropiarse y allí terminaba la unión con el jinete que fue su dueño; creo que por primera vez, él tenía una idea errónea, por que en vez de un transeúnte, podría ser un familiar quien encuentre la acémila y seguir sus rastros desde donde llegó a ese lugar, y podría intentar venganza de quien soltó el caballo.
Tal vez, era sólo una conjetura, por que el caporal amaba a los caballos, ya que casi toda su vida siempre estuvo cabalgando y muchos caballos le salvaron la vida escapando de sus perseguidores.
Parece, que fue el último intento de los seis jinetes de querer apropiarse de los tesoros de la Hacienda "La Encalada Vieja", por que pasaron seis meses y no se presentaron nuevos asaltantes, es muy probable que se corrieron las voces entres bandoleros, que en la Hacienda "La Encalada Vieja", tenía un caporal que se hizo respetar matando a 10 bandoleros, y los cuatreros aterrados por que también murió un grupo de ellos arreando 40 reses por manos del caporal que los ubicó en pleno negocio con comerciantes.
Mientras tanto, en la hacienda "La Encalada Vieja", reinó de nuevo la paz y tranquilidad que siempre lo disfrutó, la producción ganadera aumentó, incluso se realizó el rodeo anual y se ejecutó una saca de 130 reses que fueron perneadas y compradas por comerciantes ecuatorianos, ingresando mucho dinero a las arcas de la hacienda.
Si hubo un grave problema familiar; Don Miguel enfermó de sus graves achaques del reumatismo que padecía, que tuvo que viajar hasta el Ecuador en busca de medicina y atención de curanderos...... 
Continuaremos..........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui