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viernes, 19 de febrero de 2021

CHOQUE DE IMPERIOS EN EL MAR NEGRO: El asedio de Sebastopol, el fin de la Guerra de Crimea

Hola amigos:  A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el expansionismo ruso nunca renunció conquistar el mayor territorio posible de Europa Occidental; justamente entre 1,853 a 1,855, se llevó a cabo la llamada Guerra de Crimea; entre el Imperio Ruso y las potencias occidentales de Francia, Inglaterra que se aliaron con los otomanos, quienes estos últimos habían arrasados por las tropas rusas.
Francia y Gran Bretaña, muy ocupadas en sus conquistas expansionistas coloniales en África y Asia, tenían que detener el expansionismo ruso que quería conquistar territorios más allá del Danubio. No era una novedad la guerra entre turcos y rusos en los Balcanes, que finalmente los ejércitos turcos fueron aplastados por los rusos.
El 9 de octubre de 1,854, comenzó el asedio contra Sebastopol; de parte de las potencias aliadas Francia y Gran Bretaña, con la construcción de trincheras y el 17 de octubre comenzó el bombardeo, la artillería rusa respondió, este era un largo y cruento asedio que duró cerca de un año.
El asedio no tuvo éxito, ya que  en las defensas rusas que se mantenían firmes, se tuvo que construir un tren desde el puerto de Balaclava a Sebastopol, recién con esta vía los aliados se llenaron de provisiones con cañones y municiones, que les hizo posible atacar y tomar Sebastopol el 8 de setiembre de 1,855; hasta que el 9 de septiembre los rusos abandonaron Sebastopol y se dirigieron al norte que era asediado por tropas turcas, el Zar Nicolás I, sabiendo que había perdido su principal base en el Mar Negro, pidió la paz, que se firmó en París el 30 de marzo de 1,856......................................................

​De 1854 a 1855, un ejército combinado de franceses, británicos y turcos sitió la ciudad rusa de Sebastopol durante la Guerra de Crimea. Las potencias europeas pretendían acabar así con el expansionismo ruso a costa del Imperio Turco Otomano y mantener el equilibrio de poderes en Europa.

El ataque y conquista de la fortaleza de Malakoff fue uno de los movimientos clave para la llegada de las tropas aliadas a Sebastopol. 

Foto: CC.

Las incesantes guerras entre turcos y rusos en los Balcanes y el Cáucaso no eran ninguna novedad, pero parecía que la de 1853 podía ser la última. Las tropas del zar habían aplastado a los ejércitos otomanos, habían tomado Bucarest y parecían dispuestas a cruzar el Danubio para acabar de una vez por todas con su ancestral enemigo.

El expansionismo ruso era visto con preocupación por las cortes y gobiernos de Europa, la aparición de un coloso en el este podía desestabilizar la situación política, y dar al traste con la larga paz conseguida en 1815 tras las Guerras Napoleónicas. A esto se añadía el deseo de Francia y Gran Bretaña de mantener a sus rivales divididos en débiles naciones enfrentadas entre ellas, para tener de este modo las manos libres en sus conquistas coloniales por África y Asia.

OBJETIVO: CRIMEA

Así pues, ambas potencias dieron apoyo económico a los turcos, al tiempo que preparaban una fuerza expedicionaria conjunta para atacar a los rusos en su territorio. Crimea, sede de la flota rusa del Mar Negro, sería el objetivo de la fuerza de invasión. Mediante su conquista se obligaría al enemigo a sacar tropas del frente danubiano e incluso a firmar la paz por el temor a perder una de sus provincias más importantes.

Los aliados obtuvieron su primera gran victoria en la batalla del río Alma y prosiguieron el avance hacia Sebastopol.

Las operaciones de la fuerza expedicionaria en el Mar Negro convencieron al zar para que renunciara a sus conquistas y se retirara a la frontera pero, deseosos de castigarlo, los aliados desembarcaron en Crimea en septiembre de 1854. Allí derrotaron al grueso del ejército ruso en la batalla del río Alma, para luego marchar hacia la capital de la provincia: Sebastopol.


Esta era la situación de la península de Crimea y los territorios alrededor del Mar Negro en 1853, poco antes del inicio del conflicto.

Foto: CC

EMPIEZA EL ASEDIO

Sebastopol se levantaba en la orilla sur de un grandioso puerto natural. Dos fuertes guardaban la entrada a esta bahía y un semicírculo de fortificaciones cubría todos los accesos por tierra. Con una población de 45.000 personas y una imponente presencia militar, era la tercera ciudad más importante de Rusia solo por detrás San Petersburgo y Moscú.

45.000 personas y un amplio destacamento militar formaban la población de Sebastopol, una de las ciudades más importantes del Imperio ruso.

La defensa de la plaza fue preparada a conciencia. Las personas que no iban a combatir fueron trasladas fuera de la ciudad para ahorrar provisiones, parte de la guarnición se unió a los restos del ejército ruso en el exterior y las naves de guerra fueron hundidas en la boca del puerto para impedir el paso de los barcos enemigos.

Los aliados empezaron a excavar sus líneas de asedio el 9 de octubre y pronto la plaza quedó cercada por tierra y mar. El día 17 empezó el bombardeo, que fue respondido por la artillería rusa: más de 400 cañones arrojaron sus proyectiles a un lado y otro de las fortificaciones. Empezaba así un largo y cruento asedio que duraría cerca de un año.


Las tropas rusas se preparan para soportar el asedio en Sebastopol en este cuadro de Konstantin Filippov.

Foto: CC.

PRIMERAS TENTATIVAS

Las formidables defensas de Sebastopol impedían un asalto directo, por lo que los comandantes aliados decidieron ablandar primero la plaza con un bombardeo combinado por tierra y mar. Mientras los cañones intercambiaban disparos en tierra, las naves de la flota aliada avanzaron contra los fuertes costeros. El bombardeo naval causó pocos daños en las defensas rusas, que en cambio hirieron o mataron a 340 marineros y obligaron a dos naves a retirarse a Estambul para realizar reparaciones.

El ataque por tierra tampoco dio resultado, ya que los rusos reparaban por la noche todos los daños hechos por la artillería aliada durante el día. Tras este inútil bombardeo, los mandos comprendieron que la ciudad tendría que ser tomada a pala y bayoneta.

Las condiciones en los campamentos de las tropas aliadas fueron muy malas debido al clima, a lo que se unió el hambre sufrida tras un temporal

El ejército ruso intentó levantar el asedio durante el mes de octubre, pero tras ser derrotado en las batallas de Balaclava e Inkerman (octubre y noviembre de 1854), se retiró a la ciudad tras fracasar en su ataque contra las bases enemigas de la costa. Franceses e ingleses continuaron con el ataque a la ciudad, pero el bombardeo tuvo que ser interrumpido a causa de una terrible tormenta que devastó el campamento y hundió 21 naves aliadas cargadas con la mayoría de las provisiones y la munición.


El ilustrador y corresponsal de guerra escocés William Simpson realizó esta imagen en la que se puede ver las precarias condiciones en las que el ejército británico transportaba los suministros hasta el frente. En el margen nevado del camino se aprecian los restos de un caballo muerto.

Foto: CC

La pérdida de su impedimenta condenó a los atacantes a sufrir un hambre atroz durante el invierno. Muchos soldados famélicos llegaron al extremo de sacrificar a sus monturas para no morir de inanición, mulas y caballos desaparecieron paulatinamente del campamento para terminar en los pucheros de la tropa.

GUERRA DE TRINCHERAS

El fracaso de estos primeros ataques confirmó de nuevo que la fortaleza debía ser tomada desgastando poco a poco al enemigo. El objetivo de la campaña del año siguiente sería capturar uno de los reductos de la línea de defensa, con ello los atrincheramientos enemigos serían vulnerables a ataques por el flanco, y se podría realizar el asalto a la ciudad.

para saber más




El principal ingeniero militar británico, John Fox Burgoyne, determinó que el Gran Reducto y la colina Malakoff serían el mejor lugar para realizar el ataque, pues su gran altura los convertía en las dos posiciones dominantes de las defensas rusas. Sin embargo, delante de ellos se erigía otra colina fortificada, apodada por los franceses el Mamelon ('pezón' en castellano), cuya captura era esencial para poder atacar los dos reductos.

Así pues, los aliados extendieron sus trincheras de aproximación hacia la colina, a la vez que construían baterías para bombardear desde cerca las posiciones enemigas. A lo largo del invierno y la primavera se produjeron numerosos asaltos contra el Mamelon, que cambió de manos muchas veces. En las trincheras los hombres morían a diario, víctimas de la enfermedad, los bombardeos y de los certeros disparos que efectuaban los francotiradores.


De izquierda a derecha, Lord Raglan, Omar Bajá y Aimable Pélissier, tres de los jefes militares del asalto a Sebastopol, reunidos organizando una estrategia conjunta para llevar a cabo una de las operaciones más importantes de la guerra de Crimea.

Foto: CC.

TRENES Y LOGÍSTICA

Las desalentadoras noticias que los corresponsales enviaban a los periódicos de Londres sobre el estado del campamento aliado impulsaron a un grupo de empresarios ferroviarios, liderado por Samuel Morton Peto, a ofrecer sus servicios al gobierno para la construcción de un tren que uniera el puerto de Balaclava con Sebastopol. De este modo se podría aprovisionar adecuadamente al ejército y traer armas y municiones para terminar con el asedio de una vez por todas

La construcción se inició el 8 de febrero de 1855. Dirigidos por James Beatty, los operarios trabajaron a una velocidad vertiginosa, y la vía fue avanzando a ritmo de 500 metros al día. El 26 de marzo la línea de 23 kilómetros quedaba terminada.

En tan solo un mes y medio y en pleno siglo XIX, los británicos construyeron una línea de tren de 23 kilómetros clave para el abastecimiento de suministros

Los aliados sacaron partido inmediatamente del tren. Desde los depósitos de la costa transportaron centenares de armas y miles de proyectiles, hasta acumular la fabulosa cifra de 500 cañones para el bombardeo de la ciudad. En el viaje de vuelta, el ferrocarril transportaba a los heridos, que eran embarcados en Balaclava y trasladados por mar hacia los hospitales de campaña.

Desde una perspectiva posterior, se ha considerado la guerra de Crimea como uno de los primeros conflictos modernos por la utilización de avances tecnológicos como el tren y el barco de vapor. Además, fue el primer conflicto que pudo inmortalizarse con imágenes, pues los fotógrafos que se desplazaron a esta guerra fueron los primeros en documentar un enfrentamiento bélico. Sin embargo, Roger Fenton, considerado el primer reportero de guerra de la historia, se vio obligado a fotografiar escenas destinadas a componer un reportaje blanqueado, pues su trabajo debía evitar la desmoralización de los británicos que recibían las noticias del frente. La técnica fotográfica era incipiente, pero las posibilidades en la transmisión de un mensaje determinado que prometía fueron utilizadas desde el principio.


Esta imagen es una de las fotografías más famosas de la guerra de Crimea. Tomada por Roger Fenton en 1855, en ella solo se puede ver una extensión de tierra yerma repleta de balas de cañón. Fue titulada El valle de la sombra de la muerte.

Foto: CC.

EL ASALTO FINAL

Gracias a la cobertura proporcionada por la artillería, los aliados pudieron extender sus obras de asedio hasta las fortificaciones rusas. En mayo, los aliados recibieron además el refuerzo de 15.000 piamonteses, cuyo gobierno deseaba aliarse con Francia para expulsar a los austríacos de Italia.

El 7 de junio caía el Mamelon, tras pagar los aliados su captura con 6.000 bajas. Ahora el terreno quedaba despejado para el ataque a los dos reductos, hacia los cuales fueron serpenteando las trincheras de aproximación a lo largo de julio y agosto.

Los británicos no habían podido llevar sus excavaciones hasta el Gran Reducto al toparse con una capa de roca, por lo que fueron arrasados por la artillería rusa tan pronto como salieron de sus trincheras.

Más efectivo fue el ataque contra Malakoff: los franceses se lanzaron al ataque en el momento justo en el que se levantó la barrera de artillería y llegaron al reducto relativamente intactos. A medida que más y más refuerzos se unían al combate, este se decantaba hacia los asaltantes, y los rusos terminaron por ser expulsados de la posición.


El 8 de septiembre de 1855 tuvo lugar el ataque a la fortaleza de Malakoff. Comandados por el general Patrice de Mac Mahon, 9.000 soldados hicieron caer el baluarte ruso que daba acceso a la ciudad de Sebastopol. Óleo de Adolphe Yvon de 1857.

Foto: CC.

Con su principal bastión en manos enemigas, los defensores consideraron que la defensa de la ciudad era insostenible y el 9 de septiembre cruzaron la bahía para retirarse al norte a través de las líneas de asedio turcas. Tras la pérdida de su principal base en el Mar Negro, y sin nada que ganar de la prolongación del conflicto, el Zar pidió la paz, que se firmó en Paris al año siguiente.

EL TRATADO DE PARÍS

Más de 200.000 soldados perdieron sus vidas en el asedio. Sin embargo, este terminó resultando un sacrificio inútil, ya que la ciudad fue devuelta a los rusos en aras de mantener el equilibrio militar entre las potencias europeas.

Firmado el 30 de marzo de 1856, el Tratado de París puso fin a las hostilidades entre rusos y otomanos, certificando la derrota del zar Nicolás I y la victoria de Francia, quien se alzó como la principal beneficiada al término del conflicto. Según el pacto firmado entre las potencias aliadas, las aguas del Mar Negro se convertían en territorio neutral y Rusia fue obligada a retirar su influencia del principado de Moldavia y Valaquia, así como de los territorios serbios.


En un encuentro que se alargaría desde el 25 de febrero hasta el 30 de marzo de 1856, los aliados firmaron la paz en el Tratado de París. Así lo representó Édouard Louis Dubufe en esta obra de 1856.

Foto: CC.

En líneas generales, a pesar de que no supuso grandes cambios territoriales, el panorama internacional tras la guerra allanó el camino para las unificaciones italiana y alemana, confirmó la pérdida de poder de Rusia en Europa y ratificó a la Francia de Napoleón III como gran potencia europea. En los ya de por sí desestabilizados Balcanes, las tensiones entre nacionalismos y religiones se intensificaron, creando un peligroso caldo de cultivo que preparaba el terreno para los grandes conflictos del siglo XX.

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La operación Barbarroja y la defensa de Moscú durante la II Guerra Mundial

La operación Barbarroja y la defensa de Moscú

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 17 de octubre de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : Una nueva era para Gran Bretaña.- La conquista normanda de Inglaterra

Hola amigos :  A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje sobre lo que significó la conquista normanda de Inglaterra...En el siglo XI, Gran Bretaña pasó por una profunda y violenta transformación cuando la invasión de los normandos, un pueblo de origen vikingo, aplastó a los desunidos reinos de la Inglaterra sajona. La conquista supuso un verdadero cambio de era, el regreso a una unidad que no existía desde la época romana, a costa de largas y sangrientas guerras.

NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : ".......Sin embargo el duque de Normandía Guillermo I, que pasaría a la historia con el epíteto de “el Conquistador”, reclamó su derecho al trono de Inglaterra. En el año 1017 las luchas por el poder habían llevado a Eduardo, heredero pero aún adolescente, a un exilio de 25 años en Normandía. Durante ese tiempo Guillermo le había brindado protección y en agradecimiento, según alegaba, el heredero exiliado le había prometido la sucesión, a la que además creía tener derecho por ser la madre de Eduardo de origen normando...."

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/conquista-normanda-inglaterra_15697

En el siglo XI, Gran Bretaña pasó por una profunda y violenta transformación cuando la invasión de los normandos, un pueblo de origen vikingo, aplastó a los desunidos reinos de la Inglaterra sajona. La conquista supuso un verdadero cambio de era, el regreso a una unidad que no existía desde la época romana, a costa de largas y sangrientas guerras.

Abel de Medici

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Imagen: Alinari/Cordon Press

A principios del siglo V, la unidad del Imperio Romano de Occidente ya no era más que un espejismo. Britania, la provincia más remota, pronto cayó en manos de los invasores sajones que la gobernarían alrededor de 500 años, sin lograr nunca restaurar la frágil unidad que los romanos habían impuesto por las armas. Fue necesaria la llegada de un nuevo pueblo guerrero para unirla de nuevo, como en el pasado, a través de nuevas y sangrientas guerras.

Los normandos eran descendientes de los vikingos, unos de los conquistadores más temibles de la Edad Media. En el siglo X los sucesores de Carlomagno les habían permitido establecerse en el noroeste de Francia, frente al canal de la Mancha, una región que tomaría su nombre de ellos: Normandía, la tierra de los hombres del norte. Allí adoptaron un modo de vida sedentario, se convirtieron al cristianismo y se mezclaron con la población local, dando a luz un próspero mestizaje cultural y lingüístico. Pero la llama guerrera de sus antepasados nunca se extinguió del todo.

Los normandos eran descendientes de los vikingos que se habían establecido en el noroeste de Francia, que tomó de ellos el nombre de Normandía.

Una isla fragmentada

En los cinco siglos transcurridos desde la invasión sajona se habían formado varios reinos independientes, cuya supervivencia se vio gravemente amenazada apenas empezó la era de la expansión vikinga. La isla de Gran Bretaña era una mezcla heterogénea de pueblos y los reinos de Inglaterra y los de Gales se encontraban, además, divididos por una brecha cultural, pues los galeses conservaban todavía una cultura muy autóctona, de tradición celta, en comparación con la Inglaterra sajona.

Tras las primeras invasiones vikingas del siglo X, protagonizadas por los daneses, los reyes de Wessex habían logrado restaurar gran parte de lo que había sido la Britania romana, a excepción de Gales. Durante un siglo pareció que la Inglaterra sajona estaba a salvo, hasta la crisis de sucesión provocada por la muerte de Eduardo el Confesor, último rey de Wessex, que había muerto sin herederos: el Witenagemot o Witan, la asamblea de nobles y eclesiásticos que se encargaba de sancionar la coronación del nuevo rey, eligió como sucesor a un poderoso aristócrata llamado Harold Godwinson.

Sin embargo el duque de Normandía Guillermo I, que pasaría a la historia con el epíteto de “el Conquistador”, reclamó su derecho al trono de Inglaterra. En el año 1017 las luchas por el poder habían llevado a Eduardo, heredero pero aún adolescente, a un exilio de 25 años en Normandía. Durante ese tiempo Guillermo le había brindado protección y en agradecimiento, según alegaba, el heredero exiliado le había prometido la sucesión, a la que además creía tener derecho por ser la madre de Eduardo de origen normando.

Para saber más

Funeral vikingo

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La lucha por Inglaterra

Durante el verano de 1066, el duque de Normandía preparó su ejército y una flota para invadir Gran Bretaña, un número más bien exiguo que las estimaciones más recientes sitúan alrededor de los 10.000 hombres. Por aquel entonces la isla ya se había precipitado en el caos, puesto que Guillermo no era el único que ansiaba el trono inglés: el rey noruego Harald III reclamó la corona e invadió Inglaterra con un poderoso ejército vikingo y el apoyo del propio hermano del rey electo, Tostig Godwinson; un intento que acabó el 25 de septiembre con la muerte de ambos en la batalla de Stanford Bridge.

Pocos días después de la batalla, las fuerzas normandas desembarcaron en la costa de Sussex y se atrincheraron en Hastings. El rey Harold, tras su victoria en Stanford Bridge, había dividido su ejército, con lo cual su contingente y las fuerzas normandas invasoras se encontraron frente a frente con un número similar de efectivos, aunque Guillermo contaba con una ventaja que sería decisiva: la caballería, que por el contrario Harold había dejado atrás. El 14 de octubre se libró la batalla decisiva en Hastings.

La carta vencedora fue la estrategia: los normandos inicialmente atacaron solo con la infantería para luego batirse en retirada, provocando que los soldados ingleses les persiguieran. Guillermo lanzó entonces la caballería para liquidar las tropas sajonas; una estrategia que sorprendentemente funcionó en repetidas ocasiones y que pudo verse favorecida por la mala comunicación entre las fuerzas inglesas durante la batalla. La muerte del rey Harold junto con varios de sus hermanos y oficiales termino de quebrar los ánimos del ejército inglés.

La Battle Abbey (Abadía de la Batalla) es el lugar donde fue enterrado Harold, el último rey sajón de Inglaterra. Se dice que fue construida en el lugar exacto donde él murió.                     Foto: iStock / TonyBaggett.

Anunciando la muerte del rey, el duque Guillermo esperaba que los nobles ingleses aceptaran sus pretensiones al trono, pero no fue así. En vez de eso, el Witenagemot proclamó rey a otro noble de Wessex, Edgar Atheling, lo que llevó al líder normando a continuar la conquista por la fuerza. Algo que, por otra parte, no fue excesivamente difícil debido a la escasa coordinación militar de los nobles ingleses, que fueron derrotados o bien prefirieron apostar al caballo vencedor y unirse a Guillermo. El día de Navidad de 1066, Guillermo fue coronado rey de Inglaterra en la abadía de Westminster, convirtiéndose en el primer monarca normando de la isla.

Una nueva era

La victoria normanda tuvo consecuencias profundas que se hicieron sentir de inmediato. La primera medida fue la sustitución casi completa de los nobles y cargos públicos por oficiales normandos, desplazando a casi todos los autóctonos a posiciones secundarias; la vieja aristocracia sajona, que había gobernado durante cinco siglos, sintió especialmente esta medida como una humillación. Eso produjo una transformación radical de los sistemas de gobierno y de administración, que fueron substituidos por los métodos normandos.

Las consecuencias sociales fueron de gran alcance: al perder sus puestos de poder, se produjo una gran migración de nobles sajones hacia las vecinas Escocia e Irlanda, sembrando la semilla de un antagonismo que brotaría en los siglos sucesivos. La administración se centralizó y quedó sometida a un mayor control, se estableció una organización territorial piramidal y el normando se convirtió en el idioma oficial en detrimento del inglés anglosajón. Finalmente, las leyes normandas comportaron muchos cambios sociales: algunos negativos, como la pérdida de derechos de las mujeres solteras, y otros positivos, como el final de la esclavitud. En un sentido amplio, la conquista normanda supuso el paso definitivo de Inglaterra al feudalismo.

Los sajones no aceptaron todo esto de buen grado: durante su reinado Guillermo I tuvo que hacer frente a las revueltas de la antigua nobleza, a la que había despojado de sus tierras. Esto le llevó a construir una gran cantidad de castillos y fortalezas, que conformarían la fisionomía de la Inglaterra que todos conocemos. A la vez, la barrera idiomática y la imposición de nuevas reglas sociales provocó un corte neto entre la clase dirigente y la gran masa de súbditos. Y también con la vecina Gales, que durante dos siglos más defendería su independencia de Inglaterra.

NATIONAL GEOGRAPHIC

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@yahoo.com

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sábado, 25 de enero de 2020

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL : NATIONAL GEOGRAPHIC .- El 'premier' británico más famoso Winston Churchill, el político que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Winston Churchill, el político más famoso del siglo XX de la Gran Bretaña,  Reino Unido "..Su larga trayectoria política abarca desde su primera elección como diputado en 1904 hasta su último período como primer ministro en 1951. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1953, Churchill será recordado por su oratoria y por su papel determinante al frente de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial..."
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : "...........Winston Churchill, Nacido el 30 de noviembre de 1874, fue primer ministro del Reino Unido entre 1940 y 1945, y entre 1951 y 1955 en un segundo mandato. El premier es una de las figuras históricas a las que más se alude, tanto por parte de historiadores como por parte de políticos, como uno de los artífices de la resistencia británica durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la vida del dirigente más relevante de la Gran Bretaña del siglo XX cuenta con aspectos un tanto oscuros que no acostumbran a aparecer en los libros de historia....." 

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/winston-churchill-politico-que-cambio-rumbo-segunda-guerra-mundial_15053

Churchill es, sin duda, una de las figuras clave del siglo XX. Su larga trayectoria política abarca desde su primera elección como diputado en 1904 hasta su último período como primer ministro en 1951. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1953, Churchill será recordado por su oratoria y por su papel determinante al frente de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. 

Churchill haciendo el símbolo de la 'V' de Victoria con un puro en los labios.
Foto: CordonPress
Josep Gavaldà
· Lectura: 7 min

 El primer ministro más famoso de la historia de Inglaterra ha pasado a la historia como un gran estadista metido en política que cambió el rumbo de Europa, pero más allá de eso fue también un gran bebedor, un fumador empedernido, le encantaba contar chistes verdes y sus enfados eran épicos. El premier despreciaba las encuestas, y en más de una ocasión mintió a la población acerca de las bajas del ejército en la contienda militar. Pero, a pesar de esto, este político británico fallecido el 24 de enero de 1965, sigue siendo para sus compatriotas el líder que logró que los aliados ganara la Segunda Guerra Mundial, así como un foco de inspiración en los momentos más duros del conflicto.

El carácter rebelde de Churchill

Nacido el 30 de noviembre de 1874, fue primer ministro del Reino Unido entre 1940 y 1945, y entre 1951 y 1955 en un segundo mandato. El premier es una de las figuras históricas a las que más se alude, tanto por parte de historiadores como por parte de políticos, como uno de los artífices de la resistencia británica durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la vida del dirigente más relevante de la Gran Bretaña del siglo XX cuenta con aspectos un tanto oscuros que no acostumbran a aparecer en los libros de historia. 
Uno de sus mejores amigos, lord Birkenhead, llegó a afirmar sobre Churchill: "Cuando Winston tiene razón, es único. Pero cuando se equivoca... ¡Ay, Dios mío!".
Al inicio de su mandato, en 1940, muchos de sus conciudadanos veían en Churchill a un sesentón fracasado del que sólo recordaban los errores que había cometido cuando desempeñó cargos de relevancia en el gobierno. Aunque pueda parecer sorprendente, por aquel entonces se le tenía por un personaje ridículo cuya única preocupación era defenderse a sí mismo. Indudablemente, fue un líder contradictorio. Uno de sus mejores amigos, lord Birkenhead, resume el carácter ambivalente de Churchill: "Cuando Winston tiene razón, es único. Pero cuando se equivoca... ¡Ay, Dios mío!".

Charlie Chaplin y Winston Churchill posan junto a varios miembros de su familia en una fiesta en septiembre 1931 
Foto: CordonPress 

La negativa de intervenir en España

El odio que Churchill mostró hacia la figura de Adolf Hitler se distinguía del apoyo que en un principio profesó a Benito Mussolini: "De haber sido italiano, no me cabe ninguna duda de que habría estado incondicionalmente a su lado, de principio a fin", afirmó a la prensa tras entrevistarse con el duce. De hecho, cuando Mussolini invadió Etiopía, en 1935, Churchill se opuso rotundamente a la aplicación de sanciones internacionales y defendió la necesidad de llegar a un acuerdo.
Tras el estallido en 1936 de la Guerra Civil española, Churchill aplaudió la política de no intervención que el Reino Unido había aplicado bajo el gobierno de Chamberlain, su predecesor.
Mediante una magnífica metáfora sobre el polo norte y el polo sur, Churchill se atrevió a decir públicamente que entre el fascismo y el comunismo no había casi diferencias: "Se encuentran en los extremos opuestos de la Tierra, pero si mañana uno se despertara de pronto, sin previo aviso, en cualquiera de ellos, le sería imposible determinar en cuál de los dos se halla".
El interés de Churchill por la política internacional era incuestionable. Tras el estallido en 1936 de la Guerra Civil española, las diferentes potencias europeas se posicionaran en uno u otro bando: la Unión Soviética defendió a la República, mientras que el régimen fascista y la Alemania nazi ayudaron al bando nacional. Churchill, por su parte, aplaudió la política de no intervención que el Reino Unido había aplicado bajo el gobierno de Chamberlain, su predecesor. En palabras del historiador inglés Andrew Roberts: "La antipatía que le inspiraban a Churchill los republicanos españoles se explica en parte por la favorable inclinación personal que le aproximaba a la figura del exiliado rey Alfonso XIII". Para Churchill, lo que ocurrió en España en 1936 no fue un golpe de estado fascista, sino un alzamiento llevado a cabo por aristócratas, católicos, monárquicos, conservadores y militares.

Churchill con su famoso sombrero de copa en una foto tomada en 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin. 
Foto: CordonPress

El "supremacismo" británico

Durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill se esforzó mucho para evitar que España se uniera a los nazis, y se aseguró de sobornar a los generales franquistas con abundante oro. Churchill consideraba que los españoles no debían ayudar a Hitler, ya que de ser así se corría el riesgo de que bloqueasen el estrecho de Gibraltar al paso de la marina británica. Eso dificultaría la llegada de los británicos a Oriente Medio y la consiguiente obtención de petróleo. Franco debía mantenerse fuera de la guerra.
Churchill fue un gran defensor de la superioridad del pueblo británico respecto a los demás pueblos del planeta. Calificó la colonización de la India como: "Una gran obra que Inglaterra está llevando a cabo en la India con su alta misión de regir los destinos de estas primitivas, pero agradables razas, para su propio bienestar y el nuestro". Tambien defendió que el sometimiento de las razas estaba "justificado" si se emprendía con ánimo altruista.
Churchill calificó la invasión de la India como: "Una gran obra que Inglaterra está llevando a cabo en la India con su alta misión de regir los destinos de estas primitivas, pero agradables razas, para su propio bienestar y el nuestro".
En 1944, ante la inminente invasión japonesa de la India, conocida como Operación C o U-Go, que debía tener lugar en el noreste del subcontinente, el Congreso Nacional Indio afirmó que, ante ello, su pueblo sólo podría oponer una "resistencia pasiva", lo que enfueció al primer ministro británico que llegó a decir: "Detesto a los indios. Son un pueblo bestial adepto a una religión igualmente animalesca". Tampoco sentía una gran simpatía por Mahatma Gandhi, a quien tachó de "maligno fanático subversivo". Churchill, que se definía a si mismo como el adalid de la libertad, confesaba sentir náuseas ante Mahatma Gandhi, sin embargo sí ensalzó el valor de los indios en otras ocasiones, sobre todo cuando lucharon codo con codo con los soldados británicos. Entonces, de estos hombres a los que había criticado con dureza, destacó su "glorioso heroísmo", siendo indiferente que fueran "hindúes o musulmanes".
Para saber más
De izquierda a derecha Josef Stalin, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill durante la Conferencia de Teherán de 1943.
Hitler: Operación Weistprung

Atentado contra Stalin, Churchill y Roosevelt

El 28 de noviembre de 1943 Adolf Hitler intentó matar a Stalin, Churchill y Roosevelt en la Conferencia de Teherán. Pero algo le salió mal...
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El lado desconocido de Churchill

Churchill, como la mayoría de hombres de su época, se posicionó contra el feminismo. Sobre las sufragistas, las cuales llevaban años luchando por el derecho al voto para las mujeres, declaró que las únicas mujeres que podían desear ansiosamente el voto eran las de "naturaleza más indeseable". Opinaba que las mujeres casadas y con hijos ya contaban con la "adecuada representación" de sus respectivos maridos. Llegó a decir también que: "Si da usted el voto a las mujeres, se verá en último término obligado a permitir que también ocupen escaños en el parlamento". Cabe decir, sin embargo, que desde el final de la Primera Guerra Mundial, después de las labores realizadas por las mujeres británicas sustituyendo a los hombres en sus puestos de trabajo, la visión de Churchill sobre el género femenino cambió drásticamente.

Charles de Gaulle y Churchill revisan las tropas tras la liberación de Paris en noviembre de 1944.  
Foto: CordonPress 

Churchill también posee una faceta científica desconocida para la mayoría. Conocedor de las teorías del astrónomo Edwin Hubble, en 1939 Churchill escribió un ensayo de once páginas, que revisó en los años cincuenta, acerca de la vida extraterrestre. En él decía cosas como ésta: "Con cientos de miles de nebulosas, cada una de las cuales contiene miles de millones de soles, hay enormes probabilidades de que muchas contengan planetas en los que la vida no sea imposible". Y añade: "No estoy tan impresionado por el éxito de nuestra civilización como para pensar que seamos el único punto en el inmenso universo que contiene criaturas vivas y pensantes, o que seamos el tipo de desarrollo mental y físico más elevado que haya aparecido jamás en la vasta extensión del espacio y el tiempo".
"No estoy tan impresionado por el éxito de nuestra civilización como para pensar que seamos el único punto en el inmenso universo que contiene criaturas vivas y pensantes", afirmó Churchill en un ensayo científico.
Al finalizar la guerra, Winston Churchill continuó siendo uno de los referentes políticos de su país, y en 1953 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Tal como manifestó la Academia Sueca, fue galardonado "por su maestría en la descripción histórica y biográfica, así como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos". Su reacción fue la de llamar inmediatamente a Anthony Eden, futuro primer ministro británico, a quien espetó lo siguiente: "Pensé que te gustaría saber que acaban de concederme el Premio Nobel... Pero no te preocupes, amigo mío, es el de Literatura, no el de la Paz", ironizó.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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martes, 30 de julio de 2019

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL : NATIONAL GEOGRAPHIC .- Publican un libro con fotografías inéditas en color de la Segunda Guerra Mundial

Hola amigos:A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,,acaba de salir un libro que incluye muchas fotografías inéditas de la Segunda Guerra Mundial, que estuvieron guardadas celosamente en el Museo Imperial de Guerra de Gran Bretaña, algunas de estas,  son fotos en colores, algo muy poco usado en la Segunda Guerra Mundial donde predominó el blanco y negro. 
El nuevo libro se denomina : The Second World War in Colour, estas imágenes fueron captadas entre 1942 y 1945, corresponde a un álbum de 3,000 fotografías. Las que en 1949 pasaron a formar parte de los archivos del Museo Imperial de Guerra de Gran Bretaña.

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/publican-libro-con-fotografias-ineditas-color-segunda-guerra-mundial_11407

El Museo Imperial de la Guerra presenta un nuevo libro que incluye fotografías en color de la Segunda Guerra Mundial que permiten ver el conflicto con sus colores y tonalidades reales

El Museo Imperial de la Guerra, un museo militar británico que posee varios edificios en Inglaterra, ha presentado un nuevo libro titulado The Second World War in Colour, que incluye fotografías en color de la Segunda Guerra Mundial, algunas totalmente inéditas, según ha anunciado dicho museo. La fotografía en color fue un bien escaso durante la Segunda Guerra Mundial y por eso la mayor parte de la gente se ha acostumbrado a imaginar el conflicto en blanco y negro. El Ministerio de Información británico controló el material que recibía la prensa, incluidas las fotografías en color que habían sido obtenidas para tener un registro del conflicto. Entre 1942 y 1945 se tomaron unas 3.000 fotografías y, las que se conservaron, en 1949 pasaron a formar parte de los archivos del Museo Imperial de Guerra.
"Las imágenes incluidas en este libro muestran los tonos vívidos de las llamas y de las telas, el azul intenso de los cielos, los rostros bronceados por el sol y la miríada de colores del camuflaje militar. La fotografía en blanco y negro pone una barrera entre el sujeto y el observador, mientras que la fotografía en color restaura esa falta de claridad e impacto. La guerra más destructiva de la historia desaparece gradualmente de la memoria viva y por eso resulta importante evitar ese alejamiento y dar vida a la Segunda Guerra Mundial", expresa Ian Carter, autor del libro y conservador principal del Museo Imperial de la Guerra. Las increíbles fotografías que contiene el libro permiten concebir la Segunda Guerra Mundial con gran detalle, tal y como la vieron sus protagonistas. Aquí tenéis algunas de ellas: 

Bombardero 'Mary Ruth'
Fotografía inédita del bombardero Mary Ruth, un Boeing B-17 Flying Fortress de las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos, durante una misión de ataque a una base de submarinos alemanes en Lorient, en mayo de 1943.
Foto: IWM

Caza 'Tika IV'
El teniente norteamericano Vernon R. Richards pilota un caza P-51D Mustang, bautizado Tika IV, mientras escolta a un bombardero durante una misión en 1944.
Foto: IWM

Bombarderos
Fotografía inédita de unos bombarderos B-24 Liberator, de la Octava Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos, volando hacia un objetivo en Alemania, en 1944.
Foto: IWM

Preparando los paracaídas
Un equipo de la Fuerza Aérea Auxiliar Femenina (WAAF) prepara los paracaídas que serán utilizados por las fuerzas aerotransportadas británicas durante la invasión de Europa, en mayo de 1944.
Foto: IWM

Vigilando el cielo
Una mujer del Servicio Territorial Auxiliar, de la Real Fuerza Aérea Británica, vigila el cielo junto a un cañón antiaéreo, en diciembre de 1942.
Foto: IWM

Trazando gráficos
Fotografía inédita en la que aparece un equipo del Servicio Territorial Auxiliar trazando gráficos en el Cuartel General de Artillería Costera en Dover, en diciembre de 1942.
Foto: IWM

Cambiando un motor
Fotografía inédita que muestra a unos trabajadores locales ayudando a la Real Fuerza Aérea a cambiar un motor, en Yundum (Gambia), en abril de 1943.
Foto: IWM

Serrando un tronco
Fotografía inédita que muestra a dos mujeres del Ejército Femenino de la Tierra serrando un alerce en un campo de entrenamiento en Culford, en el este de Inglaterra, en 1943.
Foto: IWM

Limpiando el cañón del tanque
Un equipo de la Sexta División Blindada del Ejército Británico limpia el cañón de un tanque en El Aroussa, en Túnez, en mayo de 1943.
Foto: IWM

Recogiendo forraje
Fotografía inédita en la que aparecen unos granjeros recogiendo forraje para el invierno, en Eynsford, en el sureste de Inglaterra, en 1943.
Foto: IWM

Tripulantes convalecientes
Unas enfermeras junto a unos tripulantes convalecientes en un hospital de la Real Fuerza Aérea Británica en Halton, en el sur de Inglaterra, en agosto de 1943.
Foto: IWM

Subidos a un tanque
Fotografía inédita en la que aparecen unos niños sobre un tanque Serham en Sicilia, en agosto de 1943.
Foto: IWM

Fabricación de bombarderos
Fabricación de bombarderos Lancaster en la planta de montaje de Avro en Woodford, cerca de Mánchester, en 1943.
Foto: IWM

Misión en Italia
Un equipo de la Real Artillería del Ejército Británico durante una misión en Italia, en septiembre de 1943. 
Foto: IWM

Eisenhower y los altos mandos
El general Dwight David Eisenhower y los altos mandos durante una reunión en el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Londres, en febrero de 1944.
Foto: IWM

Durante un entrenamiento
Alfred Campin, un soldado raso, durante un entrenamiento militar en Gran Bretaña en marzo de 1944.
Foto: IWM

Paracaidistas británicos
Unos paracaidistas británicos se preparan para efectuar un salto de práctica desde un avión de transporte militar Dakota, de la base de Down Ampney, en el sur de Inglaterra, el 22 de abril de 1944.
Foto: IWM

Inspeccionando los destrozos
Un agente inspecciona unos edificios destruidos en Holborn, en Londres.
Foto: IWM

Con su avión y su perro
Johnnie Johnson, un piloto de la Real Fuerza Aérea Británica, con su monoplaza Spitfire y su labrador en Normandía, en julio de 1944.
Foto: IWM

Tanque en acción
Fotografía inédita de un tanque Churchill Crocodile en plena acción, en agosto de 1944.
Foto: IWM

Liberación de Eindhoven
Los ciudadanos de Eindhoven bailan en las calles tras la liberación de la ciudad holandesa por las fuerzas aliadas, en septiembre de 1944.
Foto: IWM

Explicando la estrategia
El mariscal de campo Bernard Montgomery explica la estrategia aliada al rey Jorge VI en Holanda, en octubre de 1944.
Foto: IWM

Transfusión de sangre
Fotografía inédita en la que un soldado británico herido recibe una transfusión de sangre en Italia, en octubre de 1944.
Foto: IWM

Admirando las cariátides
Unos soldados británicos admiran las cariátides de la Acrópolis de Atenas en octubre de 1944.
Foto: IWM

Fábrica subterránea de munición
Fotografía inédita en la que aparecen unas mujeres fabricando balas y otros proyectiles en una factoría subterránea en el condado de Merseyside, en 1945.
Foto: IWM

Celebrando el Día de la Victoria en Europa
Fotografía inédita que muestra a una muchedumbre celebrando en Whitehall el Día de la Victoria en Europa, el 8 de mayo de 1945.
Foto: IWM

Crucero pesado alemán abandonado
Fotografía inédita del Admiral Hipper, un crucero pesado alemán abandonado en el puerto de Kiel, en Alemania, en mayo de 1945.
Foto: IWM
Alec Forssmann

Publican un libro con fotografías inéditas en color de la Segunda Guerra Mundial


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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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