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miércoles, 26 de diciembre de 2018

ALIMENTACIÓN : CÁNCER .- NATIONAL GEOGRAPHIC.- Falsos mitos sobre alimentación y cáncer.................... El vínculo del colesterol con el cáncer ................ Descubierta una proteína clave en la metástasis del cáncer

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, ha elaborado un amplio reportaje sobre los "Falsos Mitos sobre la alimentación y el cáncer."
National Geographic.- narra : "Una buena alimentación puede ayudar a prevenir el cáncer, pero no existe ningún alimento que por sí mismo sea capaz de provocar o curar esta enfermedad. Otra cuestión es la manera de cocinarlos, el abuso de las dietas ricas en grasas o el consumo excesivo de alcohol, factores sobre los que sí se ha demostrado que pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Existe mucha información sobre el hipotético poder curativo o perjudicial de algunos alimentos, pero no todo lo que es vox populi es cierto. Ni mucho menos....!a vuelo

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/descubierta-una-proteina-clave-metastasis-del-cancer_10931
Un estudio del IRB Barcelona ha identificado unas células responsables de iniciar y promover metástasis en diversos tipos de tumores

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/el-colesterol-y-la-migracion-celular_9295
El estudio ha demostrado que el colesterol es clave para regular distintos mecanismos celulares, como el que provoca la metástasis

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/falsos-mitos-sobre-alimentacion-y-cancer_13486
Ni el café produce cáncer ni el té lo previene. Estas son algunas de las creencias infundadas más frecuentes

Tazas de café

Foto: Rebecca Hale, NGM
Redacción
19 de diciembre de 2018

Una buena alimentación puede ayudar a prevenir el cáncer, pero no existe ningún alimento que por sí mismo sea capaz de provocar o curar esta enfermedad. Otra cuestión es la manera de cocinarlos, el abuso de las dietas ricas en grasas o el consumo excesivo de alcohol, factores sobre los que sí se ha demostrado que pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Existe mucha información sobre el hipotético poder curativo o perjudicial de algunos alimentos, pero no todo lo que es vox populi es cierto. Ni mucho menos.
La única receta mágica para prevenir esta enfermedad desde el punto de vista de la alimentación es mantener una “dieta rica en frutas y verduras, consumir alimentos integrales, frutos secos y legumbres, y evitar el consumo habitual de alimentos procesados, con exceso de sal y/o azúcares, así como de carne roja –afirma Marta Blanco, oncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC)–. No existen dietas anticáncer, únicamente podemos hablar de hábitos nutricionales saludables que nos ayudan a disminuir el riesgo de algunos tipos de cáncer", añade.
De hecho, según la AECC, las dietas ricas frutas y verduras evitarían un 20% o más de todos los tipos de cáncer, especialmente los de cavidad oral, esófago, pulmón, estómago, colorrectal, páncreas, mama y vejiga.
No existen alimentos mágicos que sean capaces de curar o provocar el cáncer. Pero una buena alimentación puede ayudar a prevenirlo.
La recomendación de los médicos es sencilla: consumir abundantes frutas y verduras, moderar el consumo de grasas –de tal modo que no supere el 30% de las calorías totales– y evitar en la medida de lo posible el consumo de alcohol y productos que contengan azúcares añadidos. Ni los suplementos vitamínicos reducen el riesgo de cáncer, ni el café, los edulcorantes artificiales o los aditivos los provocan.
Entre los estudios al respecto, destaca este artículo publicado en 2015 en la revista especializada Cancer Epidemiology en se desarrollan los puntos especificados en el llamado "Código Europeo Contra el Cáncer", o esta investigación realizada por científicos españoles sobre la relación entre la dieta mediterránea y el cáncer de mama.
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Creencias erróneas sobre el cáncer

Desde la AECC conocen muy bien la enfermedad y los falsos mitos que van de boca en boca hasta el punto de casi convertirse en religiones dietéticas anticáncer. Por eso han decidido recopilarlas de cara a eliminar esas faltas creencias que pueden confundir a la sociedad. Estas son algunas de las principales:
 
1- “Tengo que comer cosas especiales para curarme”
Falso. En la mayoría de las ocasiones no es preciso modificar la dieta. En general, es recomendable realizar una alimentación equilibrada y saludable (como la de cualquier persona no enferma). Un buen estado de nutrición permite tolerar mejor las terapias. Sí es cierto que con algunos tumores y/o tratamientos es necesario modificar temporalmente la dieta para minimizar o hacer desaparecer algún síntoma molesto. Sin embargo, una vez que dicho síntoma desaparece, se puede retomar la dieta habitual. Y siempre supervisado por un médico especialista.

2- “El alcohol no provoca cáncer”
Falso. El alcohol aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca, esófago, laringe, estómago e hígado. Una amenaza que se potencia si se asocia al consumo de tabaco, explican desde la AECC.
Existe un fuerte consenso científico de que el consumo de alcohol puede causar varios tipos de cáncer.
En su Informe sobre Carcinógenos, el Programa Nacional de Toxicología del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos incluye en la lista el consumo de bebidas alcohólicas como un conocido carcinógeno humano.
Por otra parte, este estudio elaborado en parte por científicos españoles establece una relación entre la metilación del ADN, un marcador del cáncer, y la ingesta de alcohol.
Tal y como se especifica en el Código Europeo contra el Cáncer, la mejor prevención es eliminar por completo el consumo de alcohol. Esta investigación, avalada por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), desvela hasta qué punto existe una relación causal entre el consumo de bebidas alcohólicas y casos de cáncer de cavidad oral, colorrectal, faringe, laringe, esófago, hígado y mama.

3- “Los suplementos de vitaminas reducen el riesgo de tener cáncer”
Falso. Los estudios actuales sugieren que aquellas personas que ingieren una mayor cantidad de frutas y verduras en su dieta habitual poseen menor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. ¿Por qué? Parece que la clave está en los antioxidantes.
Como resultado del metabolismo normal se producen una serie de sustancias oxidantes que lesionan los distintos tejidos y que son los responsables del envejecimiento normal de los mismos y, en ocasiones, de las lesiones precursoras del cáncer. Los antioxidantes se encuentran en las frutas y verduras, entre otros alimentos, y destruyen los productos derivados de la oxidación, protegiendo los tejidos del daño que pudieran causar los mismos.

Son antioxidantes la vitamina C, la E, el selenio, los carotenoides... (la vitamina C y la E, junto con la provitamina A, son las únicas que cumplen la función de antioxidantes). Importante: los estudios demuestran que el consumo de frutas y verduras reduce la probabilidad de tener algunos tipos de cáncer, pero no hay evidencia de que los suplementos como tal tengan la misma función.

4- “Los edulcorantes artificiales causan cáncer”
Falso. Los edulcorantes (como la sacarina o el aspartamo) no aumentan el riesgo de padecer cáncer. Es cierto que determinados estudios realizados con sacarina, empleada a grandes dosis, en ratas de laboratorio han puesto en evidencia que puede promover el desarrollo de cánceres vesicales por poseer una acción erosiva sobre la mucosa. Sin embargo, los estudios epidemiológicos en humanos no han demostrado el aumento de la incidencia de cáncer de vejiga.

5- “Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer”
Falso. No existen estudios científicos que hayan relacionado los alimentos transgénicos con procesos oncológicos. Estos alimentos, los famosos OMG (organismos modificados genéticamente) se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Básicamente se les introducen genes que cambian ciertas cualidades (como su tamaño, dureza, grosor de la piel, cantidad de pepitas...) a partir de genes de otro organismo. Pero al comerlos no cambia los genes del consumidor.

6- “Tomar café produce cáncer”
Falso. Hace años un estudio científico relacionó la ingesta de café con el aumento del riesgo de padecer cáncer de páncreas; sin embargo múltiples estudios de los últimos años no han encontrado relación alguna, incluso algunos evidencian beneficios y un posible papel protector en determinados tipos de cáncer, como el de colon.
Por ejemplo, el artículo "Cofee and cancer risk: a summary overview", se especifica que no solo no hay ningún tipo de correlación positiva entre el consumo de café y el cáncer, sino que su consumo moderado se asocia incluso con una menor incidencia en determinados cánceres, como el de hígado o el orofaríngeo. Del mismo modo, el estudio indica que los datos parecen demostrar un efecto positivo del consumo de café en los casos de cáncer colorrectal.
Esta otra investigación , titulada Cofee and pancreatic cancer risk among never-smokers in the UK prospective Million Women Study , tampoco encuentra relación casual entre el consumo de café y el cáncer de páncreas entre no fumadores, por lo que la relación encontrada en otros estudios podría ser espuria, al estar basada en otro factor (el tabaco), el cual habría dado lugar a confusión.
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7- “La manera de cocinar los alimentos no influye en el riesgo de padecer cáncer”
Falso. Es importante evitar alimentos muy fritos o muy asados a la parrilla, ya que pueden contener benzopirenos, unos compuestos cancerígenos. Además, no se debe abusar de los alimentos ahumados, salazones o conservados en vinagre, pues producen nitrosaminas.

8- “Los aditivos causan cáncer”
Falso. Los aditivos están presentes en un número muy variado de alimentos pero en cantidades muy pequeñas. De hecho los aditivos autorizados no son perjudiciales para la salud, ni siquiera si se consumieran de forma excesiva.

9- “Los alimentos irradiados pueden causar cáncer”
Falso. No existe evidencia de que el consumo de este tipo de alimento aumente el riesgo de cáncer. Se irradian determinados alimentos con el objeto de matar los organismos dañinos que podrían acelerar la destrucción del mismo. La radiación no permanece en el alimento irradiado tras el tratamiento, es solo un mito sin fundamento científico.

10- “El azúcar causa cáncer o hace que empeore”
Falso. Hay diferentes teorías que respaldan la idea de que el consumo de azúcar está directamente relacionado con la aparición del cáncer o su empeoramiento. Cuando hablamos de azúcar, normalmente hacemos referencia a la sacarosa, o azúcar de mesa, que resulta de la unión de una molécula de glucosa y otra de fructosa. Sin embargo, además de la sacarosa, existen otras formas de azúcar, como por ejemplo, la lactosa (azúcar de la leche) o la fructosa (azúcar de la fruta). De todas las moléculas citadas anteriormente, la glucosa constituye la principal fuente de energía de nuestro organismo.

A través de diversos mecanismos, en los que interviene el páncreas, la glucosa llega a las células para que estas puedan vivir y realizar sus funciones de manera adecuada.

El cáncer está formado por células que característicamente presentan mutaciones, y éstas les confieren la capacidad de reproducirse a una velocidad mucho más rápida que el resto de células de nuestro organismo. Estas células malignas, al igual que las sanas, utilizan como principal fuente de energía para desarrollar sus funciones la glucosa, pero necesitan de una cantidad mayor puesto que crecen de manera más rápida.

El sobrepeso y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon
Esta afirmación no debe confundirse con la idea de que las células malignas crecen más rápido si la persona ingiere más azúcar en su dieta, sino que consumirán mayor cantidad porque su metabolismo así lo requiere.

Existen diversos estudios sobre la relación entre el consumo de azúcar y diferentes tipos de cáncer, pero ninguno de ellos es concluyente.
Lo que sí debemos recordar es que el sobrepeso y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon, y que la ingesta elevada de azúcares de absorción rápida favorece la obesidad. Por lo que es recomendable evitar el exceso de azúcares refinados y preferir los hidratos de carbono complejos, que son más saludables.

11- “La obesidad no aumenta el riesgo de cáncer”
Falso. Las personas con sobrepeso tienen un riesgo más elevado de padecer determinados tumores (mama en postmenopáusicas, colon, endometrio y recto) que la población con peso normal.

12- "El té previene el cáncer”
Falso. El té verde contiene gran cantidad de antioxidantes, motivo por el cual algunos investigadores han propuesto que puede ser beneficioso. Sin embargo, aún no se ha podido demostrar este beneficio en personas de manera científica.

13- “Los envases de plástico pueden causar cáncer, incluso el agua embotellada”
Falso.
Hace unos años corrió el bulo de que el prestigioso hospital Johns Hopkings había comunicado el riesgo de consumir productos envasados en plástico. Sin embargo, el hospital publicó una entrevista con un experto en el que se negaba esa relación.
Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por diferentes tipos de sustancias de las que pequeñas moléculas pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento. Estas sustancias pueden tener efectos indeseables sobre la salud -en ocasiones- si se superan los límites que marca la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.

La mayor parte de las investigaciones realizadas al respecto han arrojado como conclusión que el uso de estos materiales, siempre que cumplan la legislación vigente, y se sigan las normas de correcta utilización, son seguros para la salud, y no se ha encontrado correlación con aumento de riesgo de cáncer. Se sabe que los recipientes de plástico rígido a base de policarbonato que contienen el aditivo BPA o Bisfenol A sí pueden liberar estas sustancias al contenido del envase.

Sin embargo, la cantidad liberada es generalmente mínima, aunque se está reevaluando constantemente a nivel científico para descartar que sea potencialmente dañino. Y por un principio de precaución, en Europa está prohibido su uso en productos destinados a la lactancia y la edad temprana.

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
El vínculo del colesterol con el cáncer
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El estudio ha demostrado que el colesterol es clave para regular distintos mecanismos celulares, como el que provoca la metástasis

Colesterol

 
Pasión por el azúcar
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Fotografías
Ya sabemos que el colesterol puede ser bueno o malo, y que el segundo incrementa el riesgo de sufrir diversas dolencias cardiovasculares. Ahora, gracias a una investigación liderada por Carlos Enrich, del Departamento de Biología Celular de la Universidad de Barcelona, conocemos otro aspecto que será de gran utilidad para diseñar terapias destinadas al tratamiento del cáncer: el colesterol, presente en el interior de las células, desempeña un papel fundamental en la capacidad de estas para invadir otros tejidos y, por lo tanto, puede estar directamente relacionado con el proceso de metástasis.

Pero, ¿qué es exactamente el colesterol? El vocablo, que significa bilis sólida, da nombre a uno de los principales lípidos de nuestro cuerpo y es indispensable para muchas funciones vitales: forma parte de las membranas celulares, participa en la síntesis de hormonas y esteroides y, por ejemplo, conforma la membrana protectora de la córnea del ojo y aísla la piel del exterior. Sintetizado en gran parte por el hígado de todos los mamíferos, también se capta de forma exógena a través de los alimentos. En el interior de nuestro cuerpo, el colesterol viaja a través del torrente sanguíneo a bordo de dos «medios de transporte» distintos. Se trata de dos lipoproteínas de estructura diferente, la de alta densidad o HDL –colesterol «bueno»–, y la de baja densidad o LDL, que corresponde al «malo».
Es uno de los principales lípidos de nuestro cuerpo y es indispensable para muchas funciones vitales
A partir del estudio de cultivos celulares de pacientes con una acumulación excesiva de colesterol dentro de las células (la enfermedad de Niemann-Pick de tipo C1), Enrich y su equipo, en colaboración con instituciones españolas, australianas, alemanas y griegas, han comprobado que el colesterol malo potencia la capacidad invasiva y la propagación celular, mientras que el bueno evita su diseminación. «El estudio ha demostrado que el colesterol es clave para regular distintos mecanismos celulares, como el que provoca la metástasis –afirma Enrich–, lo que abre nuevas oportunidades terapéuticas para luchar contra esta enfermedad y también para tratar a pacientes que tienen cáncer y problemas causados por el colesterol». Como ven, existen muy buenas razones para mantener el colesterol malo a raya. ¡Atrás, LDL!


Descubierta una proteína clave en la metástasis del cáncer

Un estudio del IRB Barcelona ha identificado unas células responsables de iniciar y promover metástasis en diversos tipos de tumores

Investigadores contra el cáncer

Foto: M. Minocri, IRB Barcelona
Javier Flores
9 de diciembre de 2016

 
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La larga sombra de Chernobil

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Fotografías
Miles de personas mueren cada año por distintos tipos de cáncer. Los investigadores trabajan contra reloj para intentar frenar una lacra que no entiende de religiones, poder adquisitivo, género o edad. Y precisamente en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB) acaban de realizar un avance que podría parar el desarrollo de tumores: el papel de la proteína CD36 en las células cancerosas.

Según han comprobado, esta proteína, que se encuentra en las membranas de las células tumorales, captura e internaliza los ácidos grasos. Básicamente han podido observar la importancia de la proteína CD36 para que las células tumorales sean metastáticas. Gracias al estudio de diversos carcinomas orales vieron que añadiendo CD36 a tumores que no provocaban metástasis, se convertían en metastáticos.
Además, los investigadores han confirmado que el efecto de CD36 sobre la metástasis es el mismo al menos en células de melanoma y cáncer de mama luminal. Igualmente, diversos análisis estadísticos de muestras de pacientes han demostrado la misma dependencia de la proteína CD36 para la metástasis de varios tipos de tumores, como el carcinoma de ovario, de vejiga y de pulmón.
Como explica Salvador Aznar Benitah, jefe del grupo de Células Madre y Cáncer del IRB Barcelona “no lo hemos comprobado todavía para todos los tumores, aún así proponemos que CD36 es un marcador general de células metástaticas, el primero del que tenga yo constancia que sea tan específico de metástasis”.
Este estudio es un importantísimo paso para entender mejor cómo funcionan las células tumorales, analizarlas y buscar una cura contra esta enfermedad. En palabras de Gloria Pascual, autora del trabajo, “ahora podemos obtener células de metástasis en el laboratorio. Esto nos permitirá rastrearlas y preguntar, por ejemplo, dónde se localizan en el tumor, dónde se anclan cuando se desprenden o por qué son tan sensibles a la grasa, entre muchas otras preguntas”.
Para los investigadores, estos resultados son un importante paso médico contra el cáncer. “Esperamos un fuerte impacto entre la comunidad científica, que el estudio sea un acicate para el avance de la investigación en metástasis y que podamos validar el potencial de CD36 como tratamiento anti-metástasis”, apuntan.

¿El consumo de grasas tiene algún efecto en la metástasis?

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Como explican desde el IRB, los investigadores dieron a los ratones una dieta con un 15% más del consumo normal, que sería equivalente a lo que se conoce como “dieta de cafetería”. Luego, les inocularan un tipo de cáncer oral para el que, en condiciones de dieta habituales, el 30% de los ratones desarrollaban metástasis. Con más grasas en sangre, cerca del 80% de los ratones tenían más metástasis y de mayor tamaño.

También testearon el efecto de las grasas en metástasis con un ácido graso específico, el ácido palmítico. Este ácido graso de origen vegetal es el componente principal del aceite de palma y, en proporciones más bajas, del aceite de coco y otros, y es usado en muchos tipos de comida procesada. Trataron un tumor oral durante dos días con ácido palmítico y después lo inyectaron en ratones que tenía una dieta normal. Una vez inoculado en el ratón, ese tumor pasaba de una frecuencia metastática del 50% al 100%. Es decir, todos los ratones desarrollaban metástasis, y además comprobaron que dependía de CD36.
“Parece existir un enlace directo entre consumo de grasas y potenciación de las metástasis a través de CD36, al menos en ratones inoculados con células tumorales humanas” explican los científicos.
Esta conclusión acusa de manera tan directa al consumo de grasas que los investigadores prefieren no lanzar las campanas al vuelo tan rápidamente. “Hay que hacer más estudios para entender esta intrigante relación entre dieta y metástasis, sobre todo porque en las sociedades industrializadas estamos incrementando de forma alarmante el consumo de grasas saturadas y de azúcares”, advierte Aznar Benitah. “Las grasas son necesarias para el organismo pero la desmesura puede tener un impacto en salud como ya se ha demostrado antes para algunos tumores, como el de colon, y como ahora demostramos para el proceso metastático”, explica en científico.

Diana terapéutica para las metástasis

El hallazgo publicado en la revista Nature puede cambiar la manera en que luchamos contra el cáncer o incluso abrir nuevas vías de investigación. El estudio prueba que bloquear la proteína CD36 tiene efecto anti-metastático. La inhibición de CD36 antes de inocular el tumor, anula por completo su poder metástasico. Por otro lado, la administración de anticuerpos que bloquean la actividad de CD36 en ratones ya con metástasis, procura la eliminación total de las mismas para el 20% de los ratones y para el resto, un reducción drástica, de aproximadamente el 80-90%, del número de focos metastáticos además de su tamaño.
El IRB Barcelona ha solicitado la protección por patente de los resultados y los investigadores están trabajando con MRC Technology, del Reino Unido, el co-desarrollo de anticuerpos contra CD36 para tratar a pacientes con diversos tipos de tumores. Si el resultado es positivo, un nuevo producto terapéutico podría estar disponible en un período de entre cinco a diez años.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
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miércoles, 18 de octubre de 2017

SALUD PÚBLICA : INSTITUTO NACIONAL DEL CÁNCER.- ¿ QUÉ ES EL CÁNCER ?

http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/Cribado_mas_rapido_del_cancer
https://www.cancer.gov/espanol/cancer/naturaleza/que-es ESA

¿Qué es el cáncer?

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Conjunto de enfermedades relacionadas

Cáncer es el nombre que se da a un conjunto de enfermedades relacionadas. En todos los tipos de cáncer, algunas de las células del cuerpo empiezan a dividirse sin detenerse y se diseminan a los tejidos del derredor.
El cáncer puede empezar casi en cualquier lugar del cuerpo humano, el cual está formado de trillones de células. Normalmente, las células humanas crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células normales envejecen o se dañan, mueren, y células nuevas las remplazan.
Sin embargo, en el cáncer, este proceso ordenado se descontrola. A medida que las células se hacen más y más anormales, las células viejas o dañadas sobreviven cuando deberían morir, y células nuevas se forman cuando no son necesarias. Estas células adicionales pueden dividirse sin interrupción y pueden formar masas que se llaman tumores.
Muchos cánceres forman tumores sólidos, los cuales son masas de tejido. Los cánceres de la sangre, como las leucemias, en general no forman tumores sólidos.
Los tumores cancerosos son malignos, lo que significa que se pueden extender a los tejidos cercanos o los pueden invadir. Además, al crecer estos tumores, algunas células cancerosas pueden desprenderse y moverse a lugares distantes del cuerpo por medio del sistema circulatorio o del sistema linfático y formar nuevos tumores lejos del tumor original.
Al contrario de los tumores malignos, los tumores benignos no se extienden a los tejidos cercanos y no los invaden. Sin embargo, a veces los tumores benignos pueden ser bastante grandes. Al extirparse, generalmente no vuelven a crecer, mientras que los tumores malignos sí vuelven a crecer algunas veces. Al contrario de la mayoría de los tumores benignos en otras partes del cuerpo, los tumores benignos de cerebro pueden poner la vida en peligro.

Diferencias entre las células cancerosas y las células normales

Las células cancerosas difieren de las células normales de muchas maneras que les permiten crecer sin control y se vuelven invasivas. Una diferencia importante es que las células cancerosas son menos especializadas que las células normales. Esto quiere decir que, mientras las células normales maduran en tipos celulares muy distintos con funciones específicas, las células cancerosas no lo hacen. Esta es una razón por la que, al contrario de las células normales, las células cancerosas siguen dividiéndose sin detenerse.
Además, las células cancerosas pueden ignorar las señales que normalmente dicen a las células que dejen de dividirse o que empiecen un proceso que se conoce como muerte celular programada, o apoptosis, el cual usa el cuerpo para deshacerse de las células que no son necesarias.
Las células cancerosas pueden tener la capacidad para influir en las células normales, en las moléculas y en los vasos sanguíneos que rodean y alimentan las células de un tumor— una zona que se conoce como el microambiente. Por ejemplo, las células cancerosas pueden inducir a las células normales cercanas a que formen vasos sanguíneos que suministren oxígeno y nutrientes, necesarios para que crezcan los tumores. Estos vasos sanguíneos también retiran los productos de deshecho de los tumores.
Las células cancerosas, con frecuencia, son también capaces de evadir el sistema inmunitario, una red de órganos, tejidos y células especializadas que protege al cuerpo contra infecciones y otras enfermedades. Aunque ordinariamente el sistema inmunitario elimina del cuerpo las células dañadas o anormales, algunas células cancerosas son capaces de "esconderse" del sistema inmunitario.
Los tumores pueden también usar el sistema inmunitario para seguir vivos y crecer. Por ejemplo, con la ayuda de algunas células del sistema inmunitario que impide ordinariamente una respuesta inmunitariadescontrolada, las células cancerosas pueden de hecho hacer que el sistema inmunitario no destruya las células cancerosas.

Cómo aparece el cáncer

El cáncer es una enfermedad genética— es decir, es causado por cambios en los genes que controlan la forma como funcionan nuestras células, especialmente la forma como crecen y se dividen.
Los cambios genéticos que causan cáncer pueden heredarse de los padres. Pueden suceder también en la vida de una persona como resultado de errores que ocurren al dividirse las células o por el daño del ADNcausado por algunas exposiciones del ambiente. Las exposiciones ambientales que causan cáncer son las sustancias, como los compuestos químicos en el humo de tabaco y la radiación, como los rayos ultravioleta del sol. (Nuestra página de Causas y factores de riesgo del cáncer tiene más información).
El cáncer de cada persona tiene una combinación única de cambios genéticos. Conforme sigue creciendo el cáncer, ocurrirán cambios adicionales. Aun dentro de cada tumor, células diferentes pueden tener cambios genéticos diferentes.
En general, las células cancerosas tienen más cambios genéticos, como mutaciones en el ADN, que las células normales. Algunos de estos cambios pueden no estar relacionados con el cáncer; pueden ser el resultado del cáncer y no su causa.

"Causantes" de cáncer

Los cambios genéticos que contribuyen al cáncer tienden a afectar tres tipos principales de genes — proto-oncogenesgenes supresores de tumores y genes reparadores del ADN. Estos cambios se llaman a veces "causantes" de cáncer.
Los proto-oncogenes se dedican al crecimiento y división celular normal. Sin embargo, cuando estos genes se alteran en ciertas maneras o son más activos de lo normal, ellos pueden convertirse en genes causantes de cáncer (u oncogenes), al permitir a las células que crezcan y sobrevivan cuando no deberían.
Los genes supresores de tumores se dedican también a controlar el crecimiento y la división celular. Las células con algunas alteraciones en los genes supresores de tumores pueden dividirse en una forma sin control.
Los genes reparadores del ADN se dedican a arreglar un ADN dañado. Las células con mutaciones en estos genes tienden a formar mutaciones adicionales en otros genes. Juntas, estas mutaciones pueden causar que las células se hagan cancerosas.
Conforme los científicos han aprendido más acerca de los cambios moleculares que resultan en cáncer, ciertas mutaciones se han encontrado juntas en muchos tipos de cáncer. A causa de esto, los cánceres se caracterizan a veces según los tipos de alteraciones genéticas que se cree son causantes, no solo por el sitio del cuerpo en donde se forman y por la forma como se ven las células cancerosas al microscopio.
En la metástasis, las células cancerosas se separan del sitio donde se formaron inicialmente (cáncer primario), se desplazan por medio del sistema vascular o linfático, y forman nuevos tumores (tumores metastásicos) en otras partes del cuerpo. El tumor metastásico es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario.

Cuando el cáncer se disemina

Un cáncer que se ha diseminado desde el lugar en donde empezó primero a otras partes del cuerpo se llama cáncer metastático. El proceso por el cual las células del cáncer se diseminan a otras partes del cuerpo se llama metástasis.
El cáncer metastático tiene el mismo nombre y el mismo tipo de células cancerosas que el cáncer original o primario. Por ejemplo, el cáncer de seno, o mama, que se disemina a los pulmones y forma un tumor metastático se llama cáncer metastático de seno y no cáncer de pulmón.
Al observarlas al microscopio, las células del cáncer metastático tienen en general el mismo aspecto que las células del cáncer original. Además, las células del cáncer metastático y las células del cáncer original tienen de ordinario algunas características moleculares en común, como la presencia de cambios específicos en el cromosoma.
El tratamiento puede ayudar a prolongar las vidas de algunas personas con cáncer metastático. Aunque, en general, el objetivo principal de los tratamientos para cáncer metastático es controlar el crecimiento del cáncer o aliviar los síntomas que causa. Los tumores metastáticos pueden causar un grave daño al funcionamiento del cuerpo, y la mayoría de la gente que muere por cáncer muere por enfermedad metastática.

Cambios no cancerosos en los tejidos

No todo cambio en los tejidos del cuerpo es canceroso. Sin embargo, algunos cambios pueden hacerse cancerosos si no reciben tratamiento. Estos son algunos ejemplos de cambios en los tejidos que no son cancerosos pero, en algunos casos, necesitan vigilarse.
La hiperplasia ocurre cuando las células en un tejido se dividen más rápido de lo normal y las células adicionales se acumulan o proliferan. Sin embargo, las células y la forma como está organizado el tejido se ven normales al microscopio. La hiperplasia puede ser causada por varios factores o situaciones, incluso por la irritación crónica.
La displasia es un estado más grave que la hiperplasia. En la displasia hay también una acumulación de células adicionales. Pero las células se ven anormales y hay cambios en la forma como está organizado el tejido. En general, en cuanto más anormales se ven las células y el tejido, mayor es la posibilidad de que se forme cáncer.
Algunos tipos de displasia pueden necesitar que se vigilen o que se traten. Un ejemplo de displasia es un lunar anormal (llamado nevo displásico) que se forma en la piel. Un nevo displásico puede convertirse en melanoma, aunque la mayoría no lo hacen.
Un estado aún más grave es un carcinoma in situ. Aunque a veces se llama cáncer, el carcinoma in situ no es cáncer porque las células anormales no se extienden más allá del tejido original. Es decir, no invaden tejido del derredor como lo hacen las células cancerosas. Pero, ya que algunos carcinomas in situ se convierten en cáncer, de ordinario reciben tratamiento.

Tipos de cáncer

Hay más de 100 tipos de cáncer. Los tipos de cáncer reciben, en general, el nombre de los órganos o tejidos en donde se forman los cánceres. Por ejemplo, el cáncer de pulmón empieza en las células del pulmón, y el cáncer de cerebro empieza en las células del cerebro. Los cánceres pueden también describirse según el tipo de célula que los forma, como célula epitelial o célula escamosa.
Se puede buscar en el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer información sobre los tipos específicos de cáncer basándose en la ubicación en el cuerpo o al usar nuestra lista de cánceres de la A a la Z. También tenemos información agrupada sobre cánceres en la niñez y cánceres en adolescentes y adultos jóvenes.
Estas son algunas categorías de cánceres que empiezan en tipos específicos de células:

Carcinoma

Los carcinomas son los tipos más comunes de cáncer. Se forman en las células epiteliales, las cuales son las células que cubren las superficies internas y externas del cuerpo. Hay muchos tipos de células epiteliales, las cuales tienen con frecuencia una forma como de columna cuando se ven al microscopio.
Los carcinomas que empiezan en diferentes tipos de células epiteliales tienen nombres específicos:
El adenocarcinoma es un cáncer que se forma en las células epiteliales que producen fluidos o mucosidad. Los tejidos con este tipo de células epiteliales se llaman algunas veces tejidos glandulares. La mayoría de los cánceres de seno, de colon y de próstata son adenocarcinomas.
El carcinoma de células basales es un cáncer que empieza en la capa más baja o basal (en la base) de la epidermis, la cual es la capa exterior de la piel de una persona.
El carcinoma de células escamosas es un cáncer que se forma en las células escamosas, las cuales son células epiteliales que están debajo de la superficie exterior de la piel. Las células escamosas revisten también muchos otros órganos, como el estómago, los intestinos, los pulmones, la vejiga y los riñones. Las células escamosas se ven planas, como escamas de peces, cuando se ven al microscopio. Los carcinomas de células escamosas algunas veces se llaman carcinomas epidermoides.
El carcinoma de células de transición es un cáncer que se forma en un tipo de tejido epitelial llamado epitelio de transición o urotelio. Este tejido, el cual está formado de muchas capas de células epiteliales que pueden hacerse más grandes o más pequeñas, se encuentra en el revestimiento de la vejiga, de los uréteres y en parte de los riñones (pelvis renal), y en algunos otros órganos. Algunos cánceres de vejiga, de los uréteres y de los riñones son carcinomas de células de transición.

Sarcoma

Los sarcomas son cánceres que se forman en el hueso y en los tejidos blandos, incluso en músculos, tejido adiposo (graso), vasos sanguíneos, vasos linfáticos y en tejido fibroso (como tendones y ligamentos).
El osteosarcoma es el cáncer de hueso más común. Los tipos más comunes de sarcoma de tejido blando son el leiomiosarcoma, el sarcoma de Kaposi, el histiocitoma fibroso maligno, el liposarcoma y el dermatofibrosarcoma protuberante.

Leucemia

Los cánceres que empiezan en los tejidos que forman la sangre en la médula ósea se llaman leucemias. Estos cánceres no forman tumores sólidos. En vez de eso, un gran número de glóbulos blancos anormales (células leucémicas y blastocitos leucémicos) se acumulan en la sangre y en la médula ósea y desplazan a los glóbulos normales de la sangre. La concentración baja de células normales de la sangre puede hacer que el cuerpo lleve con dificultad oxígeno a los tejidos, que no controle las hemorragias o que no combata las infecciones.
Hay cuatro tipos comunes de leucemia, los cuales se agrupan de acuerdo a la rapidez con la que empeora la enfermedad (aguda o crónica) y del tipo de glóbulo en donde empieza el cáncer (linfoblástico o mieloide).
Nuestra página sobre la leucemia tiene más información.

Linfoma

El linfoma es un cáncer que empieza en los linfocitos (células T o células B). Estos son glóbulos blancos que combaten las enfermedades y que forman parte del sistema inmunitario. En el linfoma, los linfocitos anormales se acumulan en los ganglios linfáticos y en los vasos linfáticos, así como en otros órganos del cuerpo.
Hay dos tipos principales de linfomas:
Linfoma de Hodgkin – Las personas que tienen esta enfermedad tienen linfocitos anormales que se llaman células de Reed-Sternberg. Estas células se forman, en general, de células B.
Linfoma no Hodgkin – Este es un grupo grande de cánceres que empiezan en los linfocitos. Los cánceres pueden crecer con rapidez o con lentitud y se pueden formar de células B o de células T.
Nuestra página sobre el linfoma tiene más información.

Mieloma múltiple

El mieloma múltiple es cáncer que empieza en las células plasmáticas, otro tipo de células inmunitarias. Las células plasmáticas anormales, llamadas células de mieloma, se acumulan en la médula ósea y forman tumores en los huesos de todo el cuerpo. El mieloma múltiple se llama también mieloma de células plasmáticas y enfermedad de Kahler.
Nuestra página sobre mieloma múltiple y otras neoplasias de células plasmáticas tiene más información.

Melanoma

El melanoma es cáncer que empieza en las células que se convierten en melanocitos, los cuales son células especializadas en producir melanina (el pigmento que da el color a la piel). La mayoría de los melanomas se forman en la piel, pero pueden formarse también en otros tejidos pigmentados, como en los ojos.
Nuestras páginas sobre el cáncer de piel y el melanoma ocular tienen más información.

Tumores de cerebro y de la médula espinal

Hay diferentes tipos de tumores de cerebro y de la médula espinal. Estos tumores se llaman según el tipo de célula en donde se formaron y en donde primero se formó el tumor en el sistema nervioso central. Por ejemplo, un tumor astrocítico empieza en las células del cerebro que tienen forma de estrella y que se llaman astrocitos, los cuales ayudan a conservar sanas a las células nerviosas. Los tumores de cerebro pueden ser benignos (no cancerosos), o malignos (cancerosos).
Nuestra página sobre los tumores de cerebro y de médula espinal en adultos tiene más información, como la tiene nuestro resumen de tumores de cerebro y de médula espinal en niños.

Otros tipos de tumores

Tumores de células germinativas

Los tumores de células germinativas son un tipo de tumores que empiezan en las células que forman los espermatozoides o los óvulos. Estos tumores pueden ocurrir casi en cualquier parte del cuerpo y pueden ser benignos o malignos.
Nuestra página sobre los tumores de células germinativas tiene más información.

Tumores neuroendocrinos

Los tumores neuroendocrinos se forman de células que secretan hormonas en la sangre como respuesta a una señal del sistema nervioso. Estos tumores, los cuales pueden producir hormonas en cantidades mayores de lo normal, pueden causar muchos síntomas diferentes. Los tumores neuroendocrinos pueden ser benignos o malignos.
Nuestra definición de tumores neuroendocrinos tiene más información.

Tumores carcinoides

Los tumores carcinoides son un tipo de tumores neuroendocrinos. Son tumores de crecimiento lento que se encuentran generalmente en el aparato gastrointestinal (con más frecuencia en el recto y en el intestino delgado). Los tumores carcinoides pueden diseminarse al hígado o a otros sitios del cuerpo, y pueden secretar sustancias como serotonina o prostaglandinas y causar síndrome carcinoide.
Nuestra página sobre los tumores carcinoides gastrointestinales tiene más información.

  • Actualización: 9 de febrero de 2015
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Cribado más rápido del cáncer

18 octubre 2017
Disponer de los resultados de las pruebas de cáncer en un día, en lugar de tener que esperar dos semanas como es habitual, es lo que propone una empresa emergente alojada en uno de los viveros de la ESA. Para ello, emplea tecnología sin papel y transferencia online de imágenes. Sus caravanas ya recorren las calles. 
“Si aplicamos la conectividad online a estas unidades móviles podríamos transformar radicalmente el cribado del cáncer de mama en el país”, afirma Viv Barrett, de DEOS Consultancy, una empresa emergente del centro de incubación de empresas de la ESA en Harwell (Reino Unido).
Una de cada ocho británicas desarrolla cáncer de mama al menos una vez en su vida. Por este motivo, en el Reino Unido se emplean unidades móviles para acercar el cribado a las usuarias, por ejemplo, cerca de los supermercados.
Cuando se estableció el servicio hace 28 años, los casetes con las películas de rayos X se llevaban hasta los hospitales para su revelado. Hoy, los discos duros con las imágenes digitales se envían al hospital para su interpretación por mensajero, en taxi o a través del propio personal del servicio. Además de su elevado coste y de los retrasos que implica, no supone un uso eficiente del tiempo del personal sanitario. 
 
Cribado del cáncer de mama

Viv, especialista en mamografía con una amplia experiencia en la detección móvil, consideraba inaceptable esta situación. Tras experimentar las ventajas de trabajar en un entorno conectado, en 2015 fundó DEOS Consultancy para desarrollar un programa más eficiente. 
“Cuando empezamos hace cuatro años, empleamos tecnología de comunicación por satélite para desarrollar nuestro sistema. Esto nos permitió crear un sistema automático y modernizar las unidades de exploración mamográfica”.
“En la actualidad, la mayoría de las imágenes viajan a través de redes 3G/4G, de forma totalmente automática, sin que el personal médico tenga que intervenir. Si las redes móviles locales son demasiado lentas, usamos satélites”.
“Hemos reducido a la mitad los 42 pasos necesarios hasta ahora, así como la producción de documentación en papel. Nuestra solución es totalmente online. Además de disminuir costes y ahorrar tiempo, se ha mejorado la precisión y se ha simplificado el trabajo. Además, el servicio ahora es más rápido y cómodo para la usuaria”. 
Actualmente, las citas se dan con varios días de antelación y las pruebas se llevan a cabo según unas agendas en papel que se llevan a las unidades móviles diariamente, por lo que no es fácil efectuar cambios de última hora. 
 
Caravana de demostración

“Nuestro sistema de citas funciona en tiempo real, por lo que podemos gestionar mejor las pruebas en las propias caravanas. Si una mujer se equivoca de día, podemos acceder a su historial rápidamente y, dado el caso, hacerle las pruebas en el momento”.
“Al contar con acceso directo a los datos de las pacientes, podemos añadir notas clínicas directamente al sistema en el momento de las pruebas. Esto resulta mucho más seguro que el método utilizado hoy en día: pegar notas adhesivas en los documentos, que pueden perderse de camino al hospital”.
“Nuestro objetivo ha sido desarrollar un prototipo de nuestra tecnología que pueda utilizarse en todas las unidades móviles”. 
 
Sala de exploración
 
Ya se han incorporado y se están utilizando varios dispositivos con el sistema online de DEOS, y se ha construido un vehículo de demostración.
“A partir de ahí, hemos podido ver que las imágenes se suelen enviar al hospital en tan solo 4-10 minutos. Es una cifra impresionante, ya que normalmente se tarda un mínimo de 24 horas y, en ocasiones, hasta dos días”.
“Con nuestro sistema, las mujeres podrían obtener los resultados de sus pruebas al día siguiente”. 


La 50.ª empresa emergente del BIC de Harwell
 
 “Al estar alojados en el Centro de Incubación de Empresas de la ESA en Harwell, nos encontramos en una posición perfecta para acceder a la tecnología y los conocimientos especializados necesarios para completar nuestro prototipos y relacionarnos con el público y los mercados apropiados”, reconoce Viv.
“Esta ha sido una fase crítica en el desarrollo de nuestro negocio, que hemos completado de forma rápida y adecuada gracias al apoyo recibido”.
DEOS ha sido la 50.ª empresa en ʻgraduarseʼ en el centro de Harwell desde su inauguración en 2011. Hasta la fecha, se han incorporado 61 empresas, normalmente por un periodo de dos años. Todas ellas han explotado la tecnología espacial y satelital para desarrollar nuevos productos y servicios para aplicaciones terrestres. 
El centro forma parte de la red europea de viveros de empresas que gestiona el Programa de Transferencia de Tecnología de la ESA.
“Convertir una idea brillante en una oferta comercial viable es todo un reto. Ayudamos a las empresas emergentes a completar este proceso y a desarrollar negocios viables”, explica Sue O’Hare, responsable de la incubadora de Harwell.
“DEOS es un buen ejemplo de cómo la tecnología por satélite es capaz de mejorar un servicio que puede cambiar la vida a muchas personas”.
ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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