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Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., nuestro sistema linfático se define como una red de órganos, ganglios linfáticos y vasos linfáticos que producen y transportan linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo. El sistema linfático es una parte principal del sistema inmunitario del cuerpo.
La Revista National Geographic, nos entrega un reportaje, donde se menciona que las células cancerosas, llamadas MHC-II, se "disfrazan" para invadir el sistema linfático sin ser reconocidas y evitar una respuesta inmunitaria, produciendo la metástasis en el cáncer....."Beyaz explica que: “el cáncer secuestra el ganglio linfático: la estación de policía. Los detectives simplemente dicen: ¡Bienvenidos! Aquí hay un sofá cómodo. Aquí hay un café. Entonces el cáncer "soborna" a las células vecinas y crece. Esto es lo que está haciendo MHC-II en la metástasis de los ganglios linfáticos”.... ...siga leyendo...............
Las células cancerosas identificadas, llamadas MHC-II, se "disfrazan" para invadir el sistema linfático sin ser reconocidas y evitar una respuesta inmunitaria, produciendo la metástasis en el cáncer.
La molécula MHC II (en verde) disfraza las células metastásicas del cáncer de mama (rojo), lo que les permite invadir los ganglios linfáticos y arraigar en el organismo sin provocar una respuesta inmunitaria.
EDITOR Y PERIODISTA ESPECIALIZADO EN CIENCIA Y NATURALEZA
¿Qué es el sistema linfático?
El sistema linfático es una parte del sistema inmunológico del cuerpo, el cual incluye una red conformada de vasos linfáticos y ganglios linfáticos. Los vasos linfáticos son muy semejantes a las venas que se encargan de recolectar y transportar la sangre a través del cuerpo. Pero en lugar de sangre, lo que los vasos linfáticos recolectan y transportan es un fluido acuoso referido como la linfa. Este fluido linfático contiene glóbulos blancos los cuales ayudan a combatir las infecciones.
Las áreas comunes en donde se pueden palpar los ganglios linfáticos (con los dedos) son, entre otras:
La ingle
La axila
El cuello (hay una cadena de ganglios linfáticos a cada lado de la parte frontal del cuello, en ambos lados del cuello y por debajo de cada lado de la parte posterior del cuello)
Uno de los lugares más comunes donde encontrar ganglios linfáticos hinchados es el cuello. En el diagrama se muestran tres ganglios linfáticos hinchados debajo de la mandíbula inferior.
Los ganglios linfáticos inflamados generalmente ocurren como resultado de una infección por bacterias o virus. En raras ocasiones, los ganglios linfáticos inflamados son causados por el cáncer.
Tus ganglios linfáticos, también llamados glándulas linfáticas, juegan un papel vital en la capacidad de tu cuerpo para combatir las infecciones. Funcionan como filtros puesto que atrapan virus, bacterias y otras causas de enfermedades antes de que puedan infectar otras partes del cuerpo. Las áreas comunes en las que podrías notar inflamación de los ganglios linfáticos incluyen el cuello, debajo de la barbilla, en las axilas y en la ingle.
En algunos casos, el paso del tiempo y las compresas calientes pueden ser todo lo que necesitas para tratar los ganglios linfáticos inflamados. Si una infección causa inflamación de los ganglios linfáticos, el tratamiento depende de la causa.
Los ganglios linfáticos son grupos de células pequeños, redondos o en forma de poroto. Dentro de los ganglios linfáticos hay una combinación de diferentes tipos de células del sistema inmunitario. Estas células especializadas filtran el líquido linfático a medida que viaja por el cuerpo y lo protegen destruyendo a los invasores.
Diagrama que muestra las partes principales de un ganglio linfático.
Desde la izquierda:
- Seno Cervical
- Médula
- Cápsula
- Vaso sanguíneo que entra en el hilio
- Linfocitos en la linfa saliente
- Vaso linfático eferente.
A la derecha:
- Vasos linfáticos aferentes
- Trabéculas
- Seno medular
- Seno subcapsular
- Linfa de flujo lento
- Linfocito
- Fibra reticular
Los ganglios linfáticos, nódulos linfáticos, nodos linfáticos o linfonodos son unas estructuras ovaladas o reniformes (con forma de riñón), encapsuladas, que forman parte estructuralmente del sistema linfático y funcionalmente del sistema inmunitario. Se ubican a lo largo del trayecto de los vasos linfáticos formando cadenas o racimos. Su tamaño es variable desde milímetros hasta un par de centímetros. Se distribuyen por todo el cuerpo, encontrándose en forma más abundante en las axilas, en las ingles, en el cuello, en el abdomen (principalmente en el mesenterio) y en torno a los grandes vasos sanguíneos
Figura 1. Esquema del sistema de circulación linfático humano. Los principales grupos ganglionares están rodeados por un círculo rojo.
El sistema linfático está formado por los vasos linfáticos más los órganos linfoides: nódulos linfáticos, ganglios linfáticos, el bazo y el timo, que están conectados entre sí y distribuidos por distintas partes del cuerpo (Figura 1).
Los ganglios linfáticos son una de las primeras líneas de defensa del cuerpo contra las enfermedades. Las células de nuestro sistema inmune parten desde estas "estaciones de policía biológica" para luchar contra los intrusos. Sin embargo, de alguna manera, los ganglios linfáticos también son la primera parada para la mayoría de los cánceres metastásicos.
"Es paradójico", declara el profesor asistente del Laboratorio Cold Spring Harbor -CSHL-Semir Beyaz. “El cáncer afecta de manera inmediata al sistema linfático, el encargado de protegernos, pero las células inmunitarias no hacen nada. Se trata de un mecanismo extremadamente importante de entender, ya que lo que está pasando es que el cáncer está tomando como rehén a todo nuestro cuerpo”.
Para tratar de averiguar qué es lo que estaba pasando, Beyaz se unió a un equipo de científicos del Hospital General de Massachusetts. Durante su investigación, cuyos resultados se publicaron recientemente en la revista Journal of Experimental Medicine, descubrieron que, por ejemplo en el cáncer de mama, las células cancerosas engañaban al sistema inmunitario con la ayuda de una molécula llamada MHC-II.
“MHC-II actúa como el pasaporte del cáncer de mama hacia el organismo”, explica Beyaz. “Es como una especie de caballo de Troya. Convence al ganglio linfático para que deje entrar al cáncer y lo proteja; y a partir de ahí todo es un caos”.
El mecanismo resulta paradójico, ya que en otros lugares, como el intestino, MHC-II ayuda a destruir las células cancerosas antes de que se conviertan en un problema. Pero en cánceres como el de mama las células inmunitarias son incapaces de reconocer la alerta, y el ganglio linfático lo trata como una falsa alarma.
Continuando con su analogía, Beyaz explica que: “el cáncer secuestra el ganglio linfático: la estación de policía. Los detectives simplemente dicen: ¡Bienvenidos! Aquí hay un sofá cómodo. Aquí hay un café. Entonces el cáncer "soborna" a las células vecinas y crece. Esto es lo que está haciendo MHC-II en la metástasis de los ganglios linfáticos”.
En otros de sus experimentos con ratones, el equipo de Beyaz también descubrió que niveles más altos de MHC-II en un subconjunto de células cancerosas conducían a una mayor supresión inmunitaria en los ganglios linfáticos. Esto provocó una metástasis más agresiva, disminuyendo la tasa de supervivencia de las células afectadas.
Sin embargo, cuando inhibieron la producción de MHC-II en las células cancerosas, los ganglios linfáticos detectaron la amenaza. Como resultado, el cáncer no se pudo propagar tan rápido y los ratones vivieron más tiempo. “Si eliminas el MHC-II de las células cancerosas, frenas la invasión”, continúa Beyaz. “Los ganglios linfáticos dejan de suprimir la respuesta inmunitaria y reducen la capacidad de colonización del cáncer”.
En consecutivas investigaciones Beyaz y su equipo esperan revelar exactamente cómo se adapta y se propaga el cáncer, para lo cual comprender este tipo de mecanismos podría resultar indispensable en el desarrollo de nuevas terapias contra la metástasis. Sin embargo, advierte: "la eficacia de cualquier fármaco potencial dependerá de dónde se desarrolle el cáncer por primera vez. Por ejemplo, en el intestino vemos lo contrario de lo que sucede en el cáncer de mama”, explica Beyaz. “Hay reglas específicas de contexto, y esto nos dice que no existe una panacea”.
Pese a ello, Beyaz cree que esta investigación podría tener algún día grandes y positivas implicaciones clínicas que conduzcan a mejores terapias contra la metástasis ya que las terapias de futuros estudios dirigidos a esta molécula podrían ayudar a retrasar la propagación del cáncer y mejorar los resultados de los pacientes.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, ha elaborado un amplio reportaje sobre los "Falsos Mitos sobre la alimentación y el cáncer."
National Geographic.- narra : "Una buena alimentación puede ayudar a prevenir el cáncer, pero no existe ningún alimento que por sí mismo sea capaz de provocar o curar esta enfermedad. Otra cuestión es la manera de cocinarlos, el abuso de las dietas ricas en grasas o el consumo excesivo de alcohol, factores sobre los que sí se ha demostrado que pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Existe mucha información sobre el hipotético poder curativo o perjudicial de algunos alimentos, pero no todo lo que es vox populi es cierto. Ni mucho menos....!a vuelo
Ni el café produce cáncer ni el té lo previene. Estas son algunas de las creencias infundadas más frecuentes
Tazas de café
Foto: Rebecca Hale, NGM
Redacción
19 de diciembre de 2018
Una buena alimentación puede ayudar a prevenir el cáncer, pero no existe ningún alimento que por sí mismo sea capaz de provocar o curar esta enfermedad. Otra cuestión es la manera de cocinarlos, el abuso de las dietas ricas en grasas o el consumo excesivo de alcohol, factores sobre los que sí se ha demostrado que pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Existe mucha información sobre el hipotético poder curativo o perjudicial de algunos alimentos, pero no todo lo que es vox populi es cierto. Ni mucho menos.
La única receta mágica para prevenir esta enfermedad desde el punto de vista de la alimentación es mantener una “dieta rica en frutas y verduras, consumir alimentos integrales, frutos secos y legumbres, y evitar el consumo habitual de alimentos procesados, con exceso de sal y/o azúcares, así como de carne roja –afirma Marta Blanco, oncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC)–. No existen dietas anticáncer, únicamente podemos hablar de hábitos nutricionales saludables que nos ayudan a disminuir el riesgo de algunos tipos de cáncer", añade.
De hecho, según la AECC, las dietas ricas frutas y verduras evitarían un 20% o más de todos los tipos de cáncer, especialmente los de cavidad oral, esófago, pulmón, estómago, colorrectal, páncreas, mama y vejiga.
No existen alimentos mágicos que sean capaces de curar o provocar el cáncer. Pero una buena alimentación puede ayudar a prevenirlo.
La recomendación de los médicos es sencilla: consumir abundantes frutas y verduras, moderar el consumo de grasas –de tal modo que no supere el 30% de las calorías totales– y evitar en la medida de lo posible el consumo de alcohol y productos que contengan azúcares añadidos. Ni los suplementos vitamínicos reducen el riesgo de cáncer, ni el café, los edulcorantes artificiales o los aditivos los provocan.
Desde la AECC conocen muy bien la enfermedad y los falsos mitos que van de boca en boca hasta el punto de casi convertirse en religiones dietéticas anticáncer. Por eso han decidido recopilarlas de cara a eliminar esas faltas creencias que pueden confundir a la sociedad. Estas son algunas de las principales:
1- “Tengo que comer cosas especiales para curarme”
Falso. En la mayoría de las ocasiones no es preciso modificar la dieta. En general, es recomendable realizar una alimentación equilibrada y saludable (como la de cualquier persona no enferma). Un buen estado de nutrición permite tolerar mejor las terapias. Sí es cierto que con algunos tumores y/o tratamientos es necesario modificar temporalmente la dieta para minimizar o hacer desaparecer algún síntoma molesto. Sin embargo, una vez que dicho síntoma desaparece, se puede retomar la dieta habitual. Y siempre supervisado por un médico especialista.
2- “El alcohol no provoca cáncer” Falso. El alcohol aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca, esófago, laringe, estómago e hígado. Una amenaza que se potencia si se asocia al consumo de tabaco, explican desde la AECC.
Existe un fuerte consenso científico de que el consumo de alcohol puede causar varios tipos de cáncer.
En su Informe sobre Carcinógenos, el Programa Nacional de Toxicología del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos incluye en la lista el consumo de bebidas alcohólicas como un conocido carcinógeno humano.
Por otra parte, este estudio elaborado en parte por científicos españoles establece una relación entre la metilación del ADN, un marcador del cáncer, y la ingesta de alcohol.
Tal y como se especifica en el Código Europeo contra el Cáncer, la mejor prevención es eliminar por completo el consumo de alcohol. Esta investigación, avalada por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), desvela hasta qué punto existe una relación causal entre el consumo de bebidas alcohólicas y casos de cáncer de cavidad oral, colorrectal, faringe, laringe, esófago, hígado y mama.
3- “Los suplementos de vitaminas reducen el riesgo de tener cáncer” Falso. Los estudios actuales sugieren que aquellas personas que ingieren una mayor cantidad de frutas y verduras en su dieta habitual poseen menor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. ¿Por qué? Parece que la clave está en los antioxidantes.
Como resultado del metabolismo normal se producen una serie de sustancias oxidantes que lesionan los distintos tejidos y que son los responsables del envejecimiento normal de los mismos y, en ocasiones, de las lesiones precursoras del cáncer. Los antioxidantes se encuentran en las frutas y verduras, entre otros alimentos, y destruyen los productos derivados de la oxidación, protegiendo los tejidos del daño que pudieran causar los mismos.
Son antioxidantes la vitamina C, la E, el selenio, los carotenoides... (la vitamina C y la E, junto con la provitamina A, son las únicas que cumplen la función de antioxidantes). Importante: los estudios demuestran que el consumo de frutas y verduras reduce la probabilidad de tener algunos tipos de cáncer, pero no hay evidencia de que los suplementos como tal tengan la misma función.
4- “Los edulcorantes artificiales causan cáncer”
Falso. Los edulcorantes (como la sacarina o el aspartamo) no aumentan el riesgo de padecer cáncer. Es cierto que determinados estudios realizados con sacarina, empleada a grandes dosis, en ratas de laboratorio han puesto en evidencia que puede promover el desarrollo de cánceres vesicales por poseer una acción erosiva sobre la mucosa. Sin embargo, los estudios epidemiológicos en humanos no han demostrado el aumento de la incidencia de cáncer de vejiga.
5- “Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer” Falso. No existen estudios científicos que hayan relacionado los alimentos transgénicos con procesos oncológicos. Estos alimentos, los famosos OMG (organismos modificados genéticamente) se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Básicamente se les introducen genes que cambian ciertas cualidades (como su tamaño, dureza, grosor de la piel, cantidad de pepitas...) a partir de genes de otro organismo. Pero al comerlos no cambia los genes del consumidor.
6- “Tomar café produce cáncer” Falso. Hace años un estudio científico relacionó la ingesta de café con el aumento del riesgo de padecer cáncer de páncreas; sin embargo múltiples estudios de los últimos años no han encontrado relación alguna, incluso algunos evidencian beneficios y un posible papel protector en determinados tipos de cáncer, como el de colon.
Por ejemplo, el artículo "Cofee and cancer risk: a summary overview", se especifica que no solo no hay ningún tipo de correlación positiva entre el consumo de café y el cáncer, sino que su consumo moderado se asocia incluso con una menor incidencia en determinados cánceres, como el de hígado o el orofaríngeo. Del mismo modo, el estudio indica que los datos parecen demostrar un efecto positivo del consumo de café en los casos de cáncer colorrectal.
Esta otra investigación , titulada Cofee and pancreatic cancer risk among never-smokers in the UK prospective Million Women Study , tampoco encuentra relación casual entre el consumo de café y el cáncer de páncreas entre no fumadores, por lo que la relación encontrada en otros estudios podría ser espuria, al estar basada en otro factor (el tabaco), el cual habría dado lugar a confusión.
7- “La manera de cocinar los alimentos no influye en el riesgo de padecer cáncer” Falso. Es importante evitar alimentos muy fritos o muy asados a la parrilla, ya que pueden contener benzopirenos, unos compuestos cancerígenos. Además, no se debe abusar de los alimentos ahumados, salazones o conservados en vinagre, pues producen nitrosaminas.
8- “Los aditivos causan cáncer” Falso. Los aditivos están presentes en un número muy variado de alimentos pero en cantidades muy pequeñas. De hecho los aditivos autorizados no son perjudiciales para la salud, ni siquiera si se consumieran de forma excesiva.
9- “Los alimentos irradiados pueden causar cáncer” Falso. No existe evidencia de que el consumo de este tipo de alimento aumente el riesgo de cáncer. Se irradian determinados alimentos con el objeto de matar los organismos dañinos que podrían acelerar la destrucción del mismo. La radiación no permanece en el alimento irradiado tras el tratamiento, es solo un mito sin fundamento científico.
10- “El azúcar causa cáncer o hace que empeore” Falso. Hay diferentes teorías que respaldan la idea de que el consumo de azúcar está directamente relacionado con la aparición del cáncer o su empeoramiento. Cuando hablamos de azúcar, normalmente hacemos referencia a la sacarosa, o azúcar de mesa, que resulta de la unión de una molécula de glucosa y otra de fructosa. Sin embargo, además de la sacarosa, existen otras formas de azúcar, como por ejemplo, la lactosa (azúcar de la leche) o la fructosa (azúcar de la fruta). De todas las moléculas citadas anteriormente, la glucosa constituye la principal fuente de energía de nuestro organismo.
A través de diversos mecanismos, en los que interviene el páncreas, la glucosa llega a las células para que estas puedan vivir y realizar sus funciones de manera adecuada.
El cáncer está formado por células que característicamente presentan mutaciones, y éstas les confieren la capacidad de reproducirse a una velocidad mucho más rápida que el resto de células de nuestro organismo. Estas células malignas, al igual que las sanas, utilizan como principal fuente de energía para desarrollar sus funciones la glucosa, pero necesitan de una cantidad mayor puesto que crecen de manera más rápida.
El sobrepeso y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon
Esta afirmación no debe confundirse con la idea de que las células malignas crecen más rápido si la persona ingiere más azúcar en su dieta, sino que consumirán mayor cantidad porque su metabolismo así lo requiere.
Existen diversos estudios sobre la relación entre el consumo de azúcar y diferentes tipos de cáncer, pero ninguno de ellos es concluyente. Lo que sí debemos recordar es que el sobrepeso y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon, y que la ingesta elevada de azúcares de absorción rápida favorece la obesidad. Por lo que es recomendable evitar el exceso de azúcares refinados y preferir los hidratos de carbono complejos, que son más saludables.
11- “La obesidad no aumenta el riesgo de cáncer” Falso. Las personas con sobrepeso tienen un riesgo más elevado de padecer determinados tumores (mama en postmenopáusicas, colon, endometrio y recto) que la población con peso normal.
12- "El té previene el cáncer” Falso. El té verde contiene gran cantidad de antioxidantes, motivo por el cual algunos investigadores han propuesto que puede ser beneficioso. Sin embargo, aún no se ha podido demostrar este beneficio en personas de manera científica.
13- “Los envases de plástico pueden causar cáncer, incluso el agua embotellada” Falso.
Hace unos años corrió el bulo de que el prestigioso hospital Johns Hopkings había comunicado el riesgo de consumir productos envasados en plástico. Sin embargo, el hospital publicó una entrevista con un experto en el que se negaba esa relación.
Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por diferentes tipos de sustancias de las que pequeñas moléculas pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento. Estas sustancias pueden tener efectos indeseables sobre la salud -en ocasiones- si se superan los límites que marca la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.
La mayor parte de las investigaciones realizadas al respecto han arrojado como conclusión que el uso de estos materiales, siempre que cumplan la legislación vigente, y se sigan las normas de correcta utilización, son seguros para la salud, y no se ha encontrado correlación con aumento de riesgo de cáncer. Se sabe que los recipientes de plástico rígido a base de policarbonato que contienen el aditivo BPA o Bisfenol A sí pueden liberar estas sustancias al contenido del envase.
Sin embargo, la cantidad liberada es generalmente mínima, aunque se está reevaluando constantemente a nivel científico para descartar que sea potencialmente dañino. Y por un principio de precaución, en Europa está prohibido su uso en productos destinados a la lactancia y la edad temprana.
La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
Ya sabemos que el colesterol puede ser bueno o malo, y que el segundo incrementa el riesgo de sufrir diversas dolencias cardiovasculares. Ahora, gracias a una investigación liderada por Carlos Enrich, del Departamento de Biología Celular de la Universidad de Barcelona, conocemos otro aspecto que será de gran utilidad para diseñar terapias destinadas al tratamiento del cáncer: el colesterol, presente en el interior de las células, desempeña un papel fundamental en la capacidad de estas para invadir otros tejidos y, por lo tanto, puede estar directamente relacionado con el proceso de metástasis.
Pero, ¿qué es exactamente el colesterol? El vocablo, que significa bilis sólida, da nombre a uno de los principales lípidos de nuestro cuerpo y es indispensable para muchas funciones vitales: forma parte de las membranas celulares, participa en la síntesis de hormonas y esteroides y, por ejemplo, conforma la membrana protectora de la córnea del ojo y aísla la piel del exterior. Sintetizado en gran parte por el hígado de todos los mamíferos, también se capta de forma exógena a través de los alimentos. En el interior de nuestro cuerpo, el colesterol viaja a través del torrente sanguíneo a bordo de dos «medios de transporte» distintos. Se trata de dos lipoproteínas de estructura diferente, la de alta densidad o HDL –colesterol «bueno»–, y la de baja densidad o LDL, que corresponde al «malo».
Es uno de los principales lípidos de nuestro cuerpo y es indispensable para muchas funciones vitales
A partir del estudio de cultivos celulares de pacientes con una acumulación excesiva de colesterol dentro de las células (la enfermedad de Niemann-Pick de tipo C1), Enrich y su equipo, en colaboración con instituciones españolas, australianas, alemanas y griegas, han comprobado que el colesterol malo potencia la capacidad invasiva y la propagación celular, mientras que el bueno evita su diseminación. «El estudio ha demostrado que el colesterol es clave para regular distintos mecanismos celulares, como el que provoca la metástasis –afirma Enrich–, lo que abre nuevas oportunidades terapéuticas para luchar contra esta enfermedad y también para tratar a pacientes que tienen cáncer y problemas causados por el colesterol». Como ven, existen muy buenas razones para mantener el colesterol malo a raya. ¡Atrás, LDL!
Miles de personas mueren cada año por distintos tipos de cáncer. Los investigadores trabajan contra reloj para intentar frenar una lacra que no entiende de religiones, poder adquisitivo, género o edad. Y precisamente en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB) acaban de realizar un avance que podría parar el desarrollo de tumores: el papel de la proteína CD36 en las células cancerosas.
Según han comprobado, esta proteína, que se encuentra en las membranas de las células tumorales, captura e internaliza los ácidos grasos. Básicamente han podido observar la importancia de la proteína CD36 para que las células tumorales sean metastáticas. Gracias al estudio de diversos carcinomas orales vieron que añadiendo CD36 a tumores que no provocaban metástasis, se convertían en metastáticos.
Además, los investigadores han confirmado que el efecto de CD36 sobre la metástasis es el mismo al menos en células de melanoma y cáncer de mama luminal. Igualmente, diversos análisis estadísticos de muestras de pacientes han demostrado la misma dependencia de la proteína CD36 para la metástasis de varios tipos de tumores, como el carcinoma de ovario, de vejiga y de pulmón.
Como explica Salvador Aznar Benitah, jefe del grupo de Células Madre y Cáncer del IRB Barcelona “no lo hemos comprobado todavía para todos los tumores, aún así proponemos que CD36 es un marcador general de células metástaticas, el primero del que tenga yo constancia que sea tan específico de metástasis”.
Este estudio es un importantísimo paso para entender mejor cómo funcionan las células tumorales, analizarlas y buscar una cura contra esta enfermedad. En palabras de Gloria Pascual, autora del trabajo, “ahora podemos obtener células de metástasis en el laboratorio. Esto nos permitirá rastrearlas y preguntar, por ejemplo, dónde se localizan en el tumor, dónde se anclan cuando se desprenden o por qué son tan sensibles a la grasa, entre muchas otras preguntas”.
Para los investigadores, estos resultados son un importante paso médico contra el cáncer. “Esperamos un fuerte impacto entre la comunidad científica, que el estudio sea un acicate para el avance de la investigación en metástasis y que podamos validar el potencial de CD36 como tratamiento anti-metástasis”, apuntan.
¿El consumo de grasas tiene algún efecto en la metástasis?
Como explican desde el IRB, los investigadores dieron a los ratones una dieta con un 15% más del consumo normal, que sería equivalente a lo que se conoce como “dieta de cafetería”. Luego, les inocularan un tipo de cáncer oral para el que, en condiciones de dieta habituales, el 30% de los ratones desarrollaban metástasis. Con más grasas en sangre, cerca del 80% de los ratones tenían más metástasis y de mayor tamaño.
También testearon el efecto de las grasas en metástasis con un ácido graso específico, el ácido palmítico. Este ácido graso de origen vegetal es el componente principal del aceite de palma y, en proporciones más bajas, del aceite de coco y otros, y es usado en muchos tipos de comida procesada. Trataron un tumor oral durante dos días con ácido palmítico y después lo inyectaron en ratones que tenía una dieta normal. Una vez inoculado en el ratón, ese tumor pasaba de una frecuencia metastática del 50% al 100%. Es decir, todos los ratones desarrollaban metástasis, y además comprobaron que dependía de CD36.
“Parece existir un enlace directo entre consumo de grasas y potenciación de las metástasis a través de CD36, al menos en ratones inoculados con células tumorales humanas” explican los científicos.
Esta conclusión acusa de manera tan directa al consumo de grasas que los investigadores prefieren no lanzar las campanas al vuelo tan rápidamente. “Hay que hacer más estudios para entender esta intrigante relación entre dieta y metástasis, sobre todo porque en las sociedades industrializadas estamos incrementando de forma alarmante el consumo de grasas saturadas y de azúcares”, advierte Aznar Benitah. “Las grasas son necesarias para el organismo pero la desmesura puede tener un impacto en salud como ya se ha demostrado antes para algunos tumores, como el de colon, y como ahora demostramos para el proceso metastático”, explica en científico.
Diana terapéutica para las metástasis
El hallazgo publicado en la revista Nature puede cambiar la manera en que luchamos contra el cáncer o incluso abrir nuevas vías de investigación. El estudio prueba que bloquear la proteína CD36 tiene efecto anti-metastático. La inhibición de CD36 antes de inocular el tumor, anula por completo su poder metástasico. Por otro lado, la administración de anticuerpos que bloquean la actividad de CD36 en ratones ya con metástasis, procura la eliminación total de las mismas para el 20% de los ratones y para el resto, un reducción drástica, de aproximadamente el 80-90%, del número de focos metastáticos además de su tamaño.
El IRB Barcelona ha solicitado la protección por patente de los resultados y los investigadores están trabajando con MRC Technology, del Reino Unido, el co-desarrollo de anticuerpos contra CD36 para tratar a pacientes con diversos tipos de tumores. Si el resultado es positivo, un nuevo producto terapéutico podría estar disponible en un período de entre cinco a diez años.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Colesterol, un flagelo que la humanidad está expuesta sobretodo por los alimentos que ingiere; y que la ciencia médica ha clasificado en Colesterol Bueno y Colesterol Malo, que en ambos casos debemos controlar, teniendo especial cuidado en el llamado "Colesterol Malo".
National Geographic .- dice : "Pero, ¿qué es exactamente el colesterol? El vocablo, que significa bilis sólida, da nombre a uno de los principales lípidos de nuestro cuerpo y es indispensable para muchas funciones vitales: forma parte de las membranas celulares, participa en la síntesis de hormonas y esteroides y, por ejemplo, conforma la membrana protectora de la córnea del ojo y aísla la piel del exterior. Sintetizado en gran parte por el hígado de todos los mamíferos, también se capta de forma exógena a través de los alimentos. En el interior de nuestro cuerpo, el colesterol viaja a través del torrente sanguíneo a bordo de dos «medios de transporte» distintos. Se trata de dos lipoproteínas de estructura diferente, la de alta densidad o HDL –colesterol «bueno»–, y la de baja densidad o LDL, que corresponde al «malo»...."
Medline Plus.- dice : "El colesterol es una sustancia cerosa y parecida a la grasa que se encuentra en todas las células de su cuerpo. Su cuerpo necesita algo de colesterol para producir hormonas, vitamina D y sustancias que le ayuden a digerir los alimentos. Su cuerpo produce todo el colesterol que necesita. El colesterol también se encuentra en alimentos de origen animal, como yemas de huevo, carne y queso.
Si tiene demasiado colesterol en la sangre, puede combinarse con otras sustancias en la sangre para formar placa. La placa se pega a las paredes de sus vasos sanguíneos. Esta acumulación se llama arterioesclerosis. Puede provocar enfermedad de las arterias coronarias, la que puede estrecharlas o incluso bloquearlas. ..."
Fundación Hipercolestoremia Familiar.- dice : "El colesterol es una sustancia similar a la grasa e indispensable para la vida. Se encuentra en las membranas celulares de nuestros organismos, desde el sistema nervioso al hígado y al corazón. El cuerpo necesita colesterol para fabricar hormonas, ácidos biliares, vitamina D, y otras sustancias. Sin embargo, el aumento del colesterol en la sangre y su depósito en las arterias puede ser peligroso y producir ateroesclerosis (estrechamiento o endurecimiento de las arterias por depósito de colesterol en sus paredes)...."
Ya sabemos que el colesterol puede ser bueno o malo, y que el segundo incrementa el riesgo de sufrir diversas dolencias cardiovasculares. Ahora, gracias a una investigación liderada por Carlos Enrich, del Departamento de Biología Celular de la Universidad de Barcelona, conocemos otro aspecto que será de gran utilidad para diseñar terapias destinadas al tratamiento del cáncer: el colesterol, presente en el interior de las células, desempeña un papel fundamental en la capacidad de estas para invadir otros tejidos y, por lo tanto, puede estar directamente relacionado con el proceso de metástasis.
Pero, ¿qué es exactamente el colesterol? El vocablo, que significa bilis sólida, da nombre a uno de los principales lípidos de nuestro cuerpo y es indispensable para muchas funciones vitales: forma parte de las membranas celulares, participa en la síntesis de hormonas y esteroides y, por ejemplo, conforma la membrana protectora de la córnea del ojo y aísla la piel del exterior. Sintetizado en gran parte por el hígado de todos los mamíferos, también se capta de forma exógena a través de los alimentos. En el interior de nuestro cuerpo, el colesterol viaja a través del torrente sanguíneo a bordo de dos «medios de transporte» distintos. Se trata de dos lipoproteínas de estructura diferente, la de alta densidad o HDL –colesterol «bueno»–, y la de baja densidad o LDL, que corresponde al «malo».
Es uno de los principales lípidos de nuestro cuerpo y es indispensable para muchas funciones vitales
A partir del estudio de cultivos celulares de pacientes con una acumulación excesiva de colesterol dentro de las células (la enfermedad de Niemann-Pick de tipo C1), Enrich y su equipo, en colaboración con instituciones españolas, australianas, alemanas y griegas, han comprobado que el colesterol malo potencia la capacidad invasiva y la propagación celular, mientras que el bueno evita su diseminación. «El estudio ha demostrado que el colesterol es clave para regular distintos mecanismos celulares, como el que provoca la metástasis –afirma Enrich–, lo que abre nuevas oportunidades terapéuticas para luchar contra esta enfermedad y también para tratar a pacientes que tienen cáncer y problemas causados por el colesterol». Como ven, existen muy buenas razones para mantener el colesterol malo a raya. ¡Atrás, LDL!
El colesterol es una sustancia cerosa y parecida a la grasa que se encuentra en todas las células de su cuerpo. Su cuerpo necesita algo de colesterol para producir hormonas, vitamina D y sustancias que le ayuden a digerir los alimentos. Su cuerpo produce todo el colesterol que necesita. El colesterol también se encuentra en alimentos de origen animal, como yemas de huevo, carne y queso.
Si tiene demasiado colesterol en la sangre, puede combinarse con otras sustancias en la sangre para formar placa. La placa se pega a las paredes de sus vasos sanguíneos. Esta acumulación se llama arterioesclerosis. Puede provocar enfermedad de las arterias coronarias, la que puede estrecharlas o incluso bloquearlas.
¿Qué son el colesterol bueno (HDL), el colesterol malo (LDL) y la lipoproteína de muy baja densidad (VLDL)?
Existen diferentes tipos de colesterol:
HDL significa lipoproteínas de alta densidad en inglés. Se le llama colesterol "bueno" porque transporta el colesterol de otras partes de su cuerpo a su hígado. Su hígado luego elimina el colesterol de su cuerpo
LDL significa lipoproteínas de baja densidad en inglés. Se llama colesterol "malo" porque un nivel alto de LDL lleva a una acumulación de colesterol en las arterias
Lipoproteína de muy baja densidad: También es un colesterol "malo" porque también contribuye a la acumulación de placa en las arterias. Pero la lipoproteína de muy baja densidad y el LDL son diferentes; la lipoproteína de muy baja densidad transporta triglicéridos y el LDL lleva colesterol
¿Qué causa el colesterol alto?
La causa más común del colesterol alto es un estilo de vida poco saludable. Esto puede incluir:
Hábitos alimenticios poco saludables, como comer muchas grasas dañinas. Un tipo, la grasa saturada, se encuentra en algunas carnes, productos lácteos, chocolate, productos horneados y alimentos procesados y fritos. Otro tipo, la grasa trans, se encuentra en algunos alimentos fritos y procesados. Comer estas grasas puede elevar su colesterol malo (LDL)
Falta de actividad física, con mucho sedentarismo y poco ejercicio. Esto reduce el colesterol bueno (HDL).
Fumar, lo que reduce el colesterol bueno (HDL), especialmente en las mujeres. También aumenta su colesterol malo (LDL)
La genética también puede causar que las personas tengan colesterol alto. Por ejemplo, la hipercolesterolemia familiar es una forma hereditaria de colesterol alto. Otras condiciones médicas y ciertos medicamentos también pueden causar un elevado colesterol.
¿Qué puede aumentar mi riesgo de colesterol alto?
Varias cosas pueden aumentar su riesgo de colesterol alto:
Su edad: Sus niveles de colesterol tienden a aumentar a medida que envejece. Aunque es menos común, personas jóvenes, incluyendo niños y adolescentes, pueden también tener colesterol alto
Historia familiar: El colesterol alto puede correr en familias
Raza: Ciertas razas pueden tener un mayor riesgo de colesterol alto. Por ejemplo, los afroamericanos suelen tener niveles más altos de colesterol Bueno (HDL) y malo (LDL) que los blancos
Peso: Tener sobrepeso u obesidad aumenta su nivel de colesterol
¿Qué problemas de salud puede causar el colesterol alto?
Si tiene grandes depósitos de placa en sus arterias, un trozo de placa puede romperse. Esto puede causar que se forme un coágulo de sangre. Si el coágulo es lo suficientemente grande, puede bloquear un poco o completamente el flujo de sangre en una arteria coronaria.
Si el flujo de sangre rica en oxígeno al músculo cardíaco se reduce o se bloquea, puede causar angina (dolor de pecho) o un ataque al corazón.
Por lo general, no hay signos o síntomas de que tenga colesterol alto. Hay un análisis de sangre para medir su nivel de colesterol. Cuándo y con qué frecuencia debe realizarse esta prueba depende de su edad, factores de riesgo e historia familiar. Las recomendaciones generales son:
Para personas de 19 años o menores:
La primera prueba debe ser entre los nueve y 11 años
Los niños deberían hacerse la prueba nuevamente cada cinco años
Algunos niños pueden hacerse esta prueba a partir de los dos años si hay antecedentes familiares de colesterol alto, ataque cardíaco o derrame cerebral
Para personas de 20 años o mayores:
Los adultos más jóvenes deben hacerse la prueba cada cinco años
Los hombres de 45 a 65 años y las mujeres de 55 a 65 años deben hacérsela cada uno a dos años
Algunas personas con hipercolesterolemia familiar pueden recibir un tratamiento llamado aféresis de lipoproteínas. Este tratamiento utiliza una máquina de filtrado para eliminar el colesterol malo (LDL) de la sangre. Luego, la máquina devuelve el resto de la sangre a la persona.
NIH: Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre
Los triglicéridos son un tipo de grasa. Son el tipo más común de grasa en su cuerpo. Provienen de alimentos, especialmente mantequilla, aceites y otras grasas que usted come. Los triglicéridos también provienen de calorías adicionales. Estas son las calorías que usted come pero que su cuerpo no necesita de inmediato.
Su cuerpo cambia estas calorías adicionales en triglicéridos, y los almacena en las células de grasa. Cuando su cuerpo necesita energía, libera los triglicéridos. Sus partículas de lipoproteína de muy baja densidad llevan los triglicéridos a sus tejidos.
Tener un alto nivel de triglicéridos puede aumentar el riesgo de enfermedades del corazón, como la enfermedad de las arterias coronarias.
¿Qué causa triglicéridos altos?
Los factores que pueden subir su nivel de triglicéridos incluyen:
Comer regularmente más calorías de las que quema, especialmente si consume mucha azúcar
Existe una prueba de sangre que mide sus triglicéridos, junto a su colesterol. Los niveles de triglicéridos se miden en miligramos por decilitro (mg/dL). Las pautas para los niveles de triglicéridos son:
Categoría
Nivel de triglicéridos
Normal
Menos de 150mg/dL
Límite alto
150 a 199 mg/dL
Alto
200 a 499 mg/dL
Muy alto
500 mg/dL y más
Niveles superiores a 150 mg/dL pueden aumentar su riesgo de enfermedad cardíaca. Un nivel de triglicérido de 150 mg/dL o más es también un factor de riesgo para el síndrome metabólico.
¿Cómo se tratan los triglicéridos altos?
Es posible que pueda reducir sus niveles de triglicéridos con cambios en el estilo de vida:
El colesterol es un esterol (lípido) que se encuentra en los tejidos corporales y en el plasma sanguíneo de los vertebrados. Pese a que las cifras elevadas de colesterol en la sangre tienen consecuencias perjudiciales para la salud, es una sustancia esencial para crear la membrana plasmática que regula la entrada y salida de sustancias en la célula. Abundan en las grasas de origen animal.
El colesterol es una sustancia similar a la grasa e indispensable para la vida. Se encuentra en las membranas celulares de nuestros organismos, desde el sistema nervioso al hígado y al corazón. El cuerpo necesita colesterol para fabricar hormonas, ácidos biliares, vitamina D, y otras sustancias. Sin embargo, el aumento del colesterol en la sangre y su depósito en las arterias puede ser peligroso y producir ateroesclerosis (estrechamiento o endurecimiento de las arterias por depósito de colesterol en sus paredes).
¿Dónde se produce el colesterol?
Una parte importante del colesterol de nuestro organismo se produce en el hígado. El resto es aportado a través de la dieta y del colesterol presente en la bilis, parte del cual se vuelve a absorber en el intestino.
Colesterol, ¿bueno o malo?
El colesterol es insoluble en los medios acuosos, por lo que se transporta en las lipoproteínas, constituidas por una parte lipídica o acuosa y otra proteica. Existen dos tipos diferentes de lipoproteínas que trasportan el colesterol en la sangre:
Lipoproteínas de baja densidad o LDL, que también se conocen como colesterol “malo”. Son las lipoproteínas encargadas de transportar el colesterol a los tejidos para su utilización, incluyendo las arterias. La mayor parte del colesterol en sangre es colesterol LDL (c-LDL). Cuanto mayor sea el nivel de colesterol LDL en sangre, mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Lipoproteínas de alta densidad, o HDL, también conocidas como colesterol “bueno”, porque son las encargadas de recoger el colesterol de los tejidos y transportarlo al hígado para su eliminación a través de la bilis. Un nivel bajo de colesterol HDL (c-HDL) aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.
¿A qué se debe el colesterol elevado?
Son varias las causas que pueden elevar los niveles de colesterol. Algunas de ellas no se pueden modificar, pero la mayoría sí pueden cambiarse.
Causas que no se pueden cambiar
Herencia. La cantidad de colesterol LDL que fabrica su cuerpo y la rapidez con que se elimina viene determinada en parte por los genes. El colesterol elevado puede afectar a familias enteras. Sin embargo, existen medidas para bajarlo.
Edad y sexo. El colesterol empieza a elevarse hacia los 20 años y continúa subiendo hasta los 60 o 65 años. El colesterol en los hombres tiende a ser más alto antes de los 50 años que el de las mujeres con esa misma edad. Pero después de los 50 ocurre lo contrario. Los niveles de colesterol LDL en las mujeres tienden a subir con la menopausia.
Causas que puedes cambiar
Dieta. Tres nutrientes de la dieta pueden elevar los niveles de colesterol LDL: – Grasa saturada, un tipo de grasa que se encuentra en los alimentos de origen animal y en algunos aceites vegetales como el de palma, palmiste y coco. – Ácidos grasos “trans”, se encuentran principalmente en alimentos elaborados con aceites y grasas hidrogenadas (página 35) como bollería industrial, snacks, galletas, palomitas de microondas, helados y patatas fritas de sobre. – Colesterol, que procede solamente de productos de origen animal.
Es importante saber que las grasas saturadas dentro de su dieta son las que más suben los niveles de su c-LDL. Dietas con demasiada grasa saturada, ácidos grasos “trans” y colesterol son la principal causa de aumento de colesterol en sangre. Y contribuyen de manera determinante en el elevado número de infartos de miocardio.
Sobrepeso. El exceso de peso tiende a aumentar su colesterol LDL. También aumenta los triglicéridos y baja el colesterol HDL. Perdiendo algunos kilos cuando hay sobrepeso ayudamos a bajar el colesterol LDL y los triglicéridos, y al mismo tiempo subimos el colesterol HDL.
¿Cuál es el riesgo del colesterol elevado?
El aumento en las cifras de colesterol en sangre y su depósito en las arterias origina la enfermedad ateroesclerótica cardiovascular que es la principal causa de mortalidad. La enfermedad ateroesclerótica incluye la enfermedad coronaria (angina e infarto de miocardio), cerebrovascular (infarto cerebral o ictus) y la enfermedad arterial periférica (claudicación o dolor en las piernas). El colesterol elevado es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, junto con el tabaco, la hipertensión arterial y la diabetes mellitus.
También puede ser causa de enfermedad cardiovascular el aumento de los triglicéridos y un colesterol-HDL bajo.
Placa de ateroma – Ateroesclerosis
Parte del exceso de colesterol puede depositarse en la pared arterial. Con el tiempo, va aumentando y forma la placa de ateroma. La placa puede estrechar los vasos y los hace menos flexibles, lo que produce la ateroesclerosis o endurecimiento de las arterias.
Este proceso puede suceder en los vasos sanguíneos de cualquier parte del cuerpo, incluyendo las arterias del corazón (arterias coronarias). Si las arterias coronarias se bloquean por la placa de ateroma se impide que la sangre lleve el oxígeno y los nutrientes suficientes al músculo cardiaco. Esto produce dolor en el pecho o angina. Algunas placas con mucho colesterol se hacen inestables, tienen una fina cubierta y pueden romperse, liberando colesterol y grasa en el torrente sanguíneo, lo que puede causar un coágulo o trombo sobre la placa que impide el flujo de la sangre en la arteria causando un infarto de miocardio.
¿Qué son los triglicéridos?
Son grasas que se encuentran en determinados alimentos y también se producen en el hígado. Los triglicéridos circulan en la sangre mediante unas lipoproteínas que se producen en el intestino y en el hígado y se transportan a los tejidos donde se utilizan como una reserva de energía para cubrir las necesidades metabólicas de los músculos y el cerebro. Las primeras, se encargan de transportar los triglicéridos de los alimentos que son absorbidos, y las segundas transportan los triglicéridos que sintetiza el hígado.
Las causas más frecuentes de aumento de los triglicéridos son el sobrepeso / obesidad, el exceso de alcohol, la inactividad física, una dieta muy alta en hidratos de carbono (60% o más de las calorías) especialmente si son refinados y fumar.
También existen causas genéticas de aumento de los triglicéridos, en ocasiones asociadas con aumento de colesterol:
Para reducir los niveles de triglicéridos en la sangre: hay que controlar el peso, mantenerse activo, no fumar, limitar la ingesta de alcohol y limitar los azúcares y las bebidas azucaradas. A veces se necesita también medicación.
Valores normales y elevados del Perfil Lipídico
Colesterol total
Por debajo de 200 mg/dl
Deseable
200-239 mg/dl
Límite alto
240 mg/dl
Alto
Por debajo de 180 mg/dl (menor de 18 años)
Deseable
Colesterol LDL
Por debajo de 100 mg/dl
Óptimo o ideal
100-129 mg/dl
Bueno
130-159 mg/dl
Límite alto
160-189 mg/dl
Alto
190 mg/dl y superior
Muy alto
Colesterol HDL
Menos de 40 mg/dl
Factor de riesgo cardiovascular
60 mg/dl y superior
Mayor protección contra la enfermedad cardiovascular
Mar Sevilla Martínez
Jueves, 21 de Julio de 2016 - 08:00 a vuelo
El colesterol es una sustancia que se encuentra en el organismo encargada de regular funciones como la formación de los ácidos biliares o algunos tipos de hormonas. Aunque es necesario, si su presencia en sangre está por encima de los niveles considerados normales, produce hipercolesterolemia, un factor de riesgo de determinadas enfermedades cardiacas.
Los expertos señalan que esta enfermedad se puede evitar si se lleva un estilo de vida saludable, que incluya deporte, y una alimentación equilibrada, como la dieta mediterránea.De hecho, una de las primeras indicaciones que se suele dar cuando un paciente tiene el colesterol alto es cambiar la dieta. “Los alimentos más eficaces para reducir los niveles de colesterol en la sangre son aquellos que tienen una elevada cantidad de fibrasoluble y peptina porque se unen al colesterol en el intestino favoreciendo su eliminación mediante las heces”, explica Sergio Caja, doctor en biología molecular del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid, formado en Nutrición y Gestión Científica por el Instituto de Empresa.El experto señala que además, los alimentos deben ser ricos en ácidos grasos poliinsaturados, ya que estos disminuyen los niveles de colesterol, deben tener estanoles y esteroles, que son unos compuestos vegetales que impiden la absorción del colesterol a nivel del intestino. “Finalmente, deben contener antocianinas que favorecen una menor producción de colesterol en el cuerpo”, añade.Aunque no hay un único alimento que tenga todas estas características en cantidades tan importantes para que por sí solo pueda ser la clave en la reducción del colesterol, existen una amplia variedad que poseen algunas de las características citadas y por tanto deberían consumirse habitualmente, tal y como indica Caja:
1) El aguacate
Nueve estudios clínicos han observado que incluir aguacate en la dieta, especialmente en aquellos que tienen hipercolesterolemia, favorece la disminución de los niveles de colesterol total entre un 9 y un 45 por ciento, así como del colesterol LDL.
“Aunque la razón no está muy clara se sabe que tienen un alto contenido en fibra, lo que disminuye su absorción, y como son muy ricos en ácidos grasos poliinsaturados reducen los niveles de LDL. Por otro lado, el aguacate es la fruta que más estanoles y esteroles posee, lo que favorece una menor absorción intestinal de colesterol. Consumir entre medio y un aguacate y medio diario durante la comida principal puede ser una herramienta muy eficaz si se quiere disminuir el colesterol”, recomienda el experto.
2) Los cereales integrales
Los cereales integrales también ayudan a regular el colesterol. De hecho, Caja menciona que existen varios trabajos de investigación en los que se ha relacionado el consumo de cereales integrales con la reducción de los niveles de colesterol. ¿Y qué cereal es mejor tomar? El experto recomienda la avena, ya que es el más eficaz y tras consumirla seis semanas disminuye el colesterol LDL.
“La incorporación en la dieta de unos 70-100 gramos de avena todos los días, por ejemplo en el desayuno, aporta el 63 por ciento de la dosis diaria recomendada de fibra, lo que favorece muy significativamente la reducción de los niveles de colesterol. Además se deben incorporar otros cereales integrales en la dieta, como por ejemplo pan, pasta o arroz integrales”, especifica.
3) Los frutos secos
“Es muy interesante que alimentos vegetales con un elevado porcentaje de grasa tengan la habilidad de regular el perfil de colesterol tan bien como lo hacen los frutos secos”, afirma Caja, quien señala que entre frutos secos como son las nueces, almendras, pistachos o la nuez de Brasil destaca la nuez de macadamia.
“Por un lado, este sabroso fruto seco, reduce los niveles de LDL en un 4 por ciento, mientras que aumenta el colesterol HDL en un 7 por ciento tras cuatro semanas de tomarlo en la dieta. Se recomienda un consumo a diario de un puñado (unos 40 gramos) de frutos secos tostados sin sal, especialmente durante el desayuno”.
4) Legumbres
Las legumbres son muy ricas en fibra lo que favorece una disminución en la absorción de colesterol LDL. Las lentejas además de reducir el LDL aumentan el HDL lo que es muy beneficioso para la salud del corazón. Otras leguminosas, como los guisantes, disminuyen los niveles de colesterol total en un 5 por ciento y de LDL en un 8. Sin embargo, la soja es la legumbre que más reduce los niveles de colesterol. “Su consumo principalmente en forma de haba o como producto derivado (leche o tofu), tiene la habilidad de bajar el colesterol total en un 11 por ciento y el LDL entre el 5 y el 25 por ciento, lo que junto con su capacidad de aumentar los niveles de HDL favorece muy positivamente la salud del corazón".
El experto explica que la recomendación general es ingerir al menos entre 11 y 50 gramos de legumbres como son la soja, los guisantes o las lentejas (que aportan el 60 por ciento de la dosis diaria recomendada de fibra) unas tres veces a la semana.
5) Verdura
Las verduras de hoja verde, como son las espinacas, reducen los niveles de colesterol, especialmente cuando la dieta es muy rica en grasa, ya que favorecen una mayor eliminación de colesterol en las heces.
Por otro lado, estas verduras contienen un porcentaje elevado de estanoles y esteroles lo que también hace que haya una menor absorción intestinal de colesterol. Otras verduras, como el brócoli, tienen un efecto muy beneficioso para los hipercolesterolémicos, entre otras cosas debido a sus altos niveles de fibra.
6) Los inhibidores naturales de la HMG-CoA
“La producción de colesterol en nuestro organismo depende de la actividad de una enzima que se llama HMG-CoA. Alimentos muy ricos en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, también denominados omega-3, tienen funciones en la inhibición de esta enzima lo que favorece una disminución en la producción de colesterol”, explica el experto.Algunos alimentos muy ricos en omega-3 son las semillas de lino, o de chía, espinaca, rábano, alfalfa germinada; algunas legumbres geminadas y por supuesto los aceites de semillas o los frutos secos, por citar algunos ejemplos.
Otros inhibidores de la enzima que se encarga de la producción de colesterol son los licopenos, o una serie de compuestos químicos que forman parte de algunos alimentos como la guayaba, la sandía, el tomate (especialmente en el tomate secado al sol) o el pomelo. Éstos reducen los niveles de colesterol en torno al 10 por ciento. Por tanto, la cantidad de licopeno recomendada está entre 25 y 35 miligramos por día (cien gramos de tomate seco, por ejemplo, contienen 45 miligramos).
7) Los alimentos ricos en antocianinas
Por último, Caja especifica que algunas frutas, verduras y otros productos de origen vegetal contienen una alta concentración de ciertos pigmentos denominados antocianinas, que dan coloraciones del rojo al naranja y del azul al púrpura.Lo interesante es que algunos estudios han observado que incorporar antocianinas tiene la capacidad de disminuir los niveles de colesterol LDL entre el 16 y el 25 por ciento en individuos con hipercolesterolemia y este efecto sólo es específico en estos individuos.“En otras palabras, el cuerpo en presencia de antocianinas produce menos colesterol. Algunos alimentos que contienen estos compuestos son las frambuesas, las moras, los arándanos, las cerezas, el acai o la piel de la berenjena. Los hipercolesterolémicos deben consumir unos 100 gramos por día de alimentos ricos en antocianinas”, concluye.
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