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miércoles, 19 de enero de 2022

MEDIO AMBIENTE: La violenta erupción volcánica en Tonga y sus consecuencias

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje sobre las consecuencias de la erupción del volcán en la Isla de Tonga: El Hunga-Tonga-Hunga-Ha'apai ha entrado en erupción en el Pacífico Sur y sus consecuencias ya se han dejado notar en forma de tsunami. Este volcán, cuyas grandes erupciones se producen aproximadamente cada 1000 años, podría estar recargándose. Se encontraron pruebas de dos enormes erupciones pasadas de la caldera del Hunga en los depósitos de las antiguas islas. Se compararon químicamente con los depósitos de ceniza volcánica de la mayor isla habitada, Tongatapu, a 65 kilómetros de distancia, y luego se utilizaron las fechas de radiocarbono para demostrar que las grandes erupciones de la caldera se producen aproximadamente cada 1000 años, la última de ellas en el año 1100.  ....  ...siga leyendo....


El Hunga-Tonga-Hunga-Ha'apai ha entrado en erupción en el Pacífico Sur y sus consecuencias ya se han dejado notar en forma de tsunami. Este volcán, cuyas grandes erupciones se producen aproximadamente cada 1000 años, podría estar recargándose.



La erupción volcánica del Hunga-Tonga-Hunga-Ha'apai vista desde el espacio

Foto: AAP / Japan Meteorology Agency

18 de enero de 2022, 12:00 | Actualizado a 


El reino de Tonga no suele atraer la atención mundial, pero la violenta erupción de un volcán submarino el pasado 15 de enero ha propagado ondas de choque, literalmente, por medio mundo.

Normalmente, el volcán no parece gran cosa a simple vista. Consta de dos pequeñas islas deshabitadas, Hunga-Ha'apai y Hunga-Tonga, que se asoman unos 100 metros sobre el nivel del mar a 65 kilómetros al norte de Nuku'alofa, la capital de Tonga. Pero bajo el agua se esconde un enorme volcán de unos 1.800 m de altura y 20 km de ancho.


El enorme volcán submarino junto a las islas Hunga-Ha'apai y Hunga-Tonga.

Foto: Shane Cronin

El volcán Hunga-Tonga-Hunga-Ha'apai ha entrado en erupción regularmente en las últimas décadas. En 2009 y 2014, chorros calientes de magma y vapor explotaron sobre las olas. Sin embargo, estas erupciones fueron pequeñas comparadas con el fenómeno de enero de 2022.

Una investigación sobre las erupciones anteriores sugiere que la más reciente es una de las explosiones masivas que el volcán es capaz de producir aproximadamente cada mil años.

¿Por qué las erupciones de este volcán submarino son tan explosivas?

Si el magma asciende por el agua lentamente, incluso a temperaturas de unos 1.200 ℃, se forma una fina película de vapor entre el magma y el agua. Esto proporciona una capa de aislamiento que permite que la superficie exterior del magma se enfríe.

Pero este proceso no funciona cuando el magma sale del suelo lleno de gas volcánico. Cuando el material entra rápidamente en el agua, las capas de vapor se rompen rápidamente, poniendo el magma caliente en contacto directo con el agua fría.

Los vulcanólogos llaman a esto “interacción combustible-refrigerante” y es similar a las explosiones químicas de tipo armamentístico. Las explosiones extremadamente violentas desgarran el magma.

La "interacción combustible-refrigerante” del volcán de Tonga es similar a las explosiones químicas de tipo armamentístico

Entonces se inicia una reacción en cadena, con nuevos fragmentos de magma que exponen al agua nuevas superficies interiores calientes, y las explosiones se repiten, lanzando finalmente partículas volcánicas y provocando explosiones con velocidades supersónicas.

Las dos escalas de las erupciones del Hunga

La erupción de 2014-2015 creó un cono volcánico, uniendo las dos antiguas islas del Hunga para crear una isla combinada de unos 5 kilómetros de largo. Sin embargo, resultó que estas erupciones históricas no eran más que teloneras del fenómeno principal.

Al cartografiar el fondo marino, se descubrió una “caldera” oculta a 150 metros bajo las olas.


Un mapa del fondo marino muestra los conos volcánicos y la enorme caldera.

Foto: Shane Cronin

La caldera es una depresión en forma de cráter de unos 5 kilómetros de diámetro. Las pequeñas erupciones (como las de 2009 y 2014/15) se producen principalmente en el borde de la caldera, pero las muy grandes provienen de la propia caldera. Estas grandes erupciones tienen tal envergadura que la parte superior del magma en erupción se hunde hacia dentro, profundizando la caldera.

Tras observar la química de las erupciones pasadas, es posible que las pequeñas erupciones representan el sistema de magma recargándose lentamente para prepararse para un gran evento.

Se encontraron pruebas de dos enormes erupciones pasadas de la caldera del Hunga en los depósitos de las antiguas islas. Se compararon químicamente con los depósitos de ceniza volcánica de la mayor isla habitada, Tongatapu, a 65 kilómetros de distancia, y luego se utilizaron las fechas de radiocarbono para demostrar que las grandes erupciones de la caldera se producen aproximadamente cada 1000 años, la última de ellas en el año 1100.

La erupción del 15 de enero parece estar justo en la fecha prevista para una de las grandes erupciones

Qué podemos esperar que ocurra ahora

Todavía estamos en medio de esta importante secuencia eruptiva y muchos aspectos siguen sin estar claros, en parte porque la isla está actualmente oscurecida por nubes de ceniza.

Las dos erupciones anteriores, del 20 de diciembre de 2021 y del 13 de enero de 2022, fueron de tamaño moderado. Produjeron nubes de hasta 17 kilómetros de altura y añadieron nuevas tierras a la isla combinada de 2014-2015.

La última erupción ha aumentado la escala en términos de violencia. La pluma de ceniza tiene ya unos 20 kilómetros de altura. Lo más destacable es que se extendió de forma casi concéntrica a una distancia de unos 130 km del volcán, creando un penacho con un diámetro de 260 km, antes de que fuera distorsionado por el viento.

La pluma de ceniza tiene ya unos 20 kilómetros de altura

Esto supone una enorme potencia explosiva, que no puede explicarse únicamente por la interacción magma-agua. En cambio, muestra que grandes cantidades de magma fresco y cargado de gas han salido de la caldera.

La erupción también produjo un tsunami en todo Tonga y en las vecinas Fiyi y Samoa. Las ondas de choque recorrieron muchos miles de kilómetros, se vieron desde el espacio y se registraron en Nueva Zelanda a unos 2.000 km de distancia. Poco después del inicio de la erupción, el cielo quedó oculto en Tongatapu, y la ceniza comenzó a caer.

Todos estos signos sugieren que la gran caldera de Hunga se ha despertado. Los tsunamis son generados por ondas de choque atmosféricas y oceánicas acopladas durante una explosión, pero también son fácilmente causados por desprendimientos submarinos y colapsos de calderas.

Todavía no está claro si esto es el clímax de la erupción. Representa una importante liberación de presión de magma que puede calmar el sistema.

Sin embargo, los depósitos geológicos de las anteriores erupciones del volcán contienen una advertencia. Estas complejas secuencias muestran que cada uno de los importantes episodios de erupción de la caldera ocurridos cada 1.000 años implicó muchos eventos de explosión separados.

Por lo tanto, el volcán Hunga-Tonga-Hunga-Ha'apai podría provocar una gran agitación volcánica durante varias semanas o incluso años. Por el bien del pueblo de Tonga, esperemos que no sea así.

La erupción de La Palma en imágenes

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LA ERUPCIÓN DE LA PALMA EN IMÁGENES

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Fotografías

*Shane Cronin es profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Auckland. Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.




NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 30 de abril de 2019

OCEANÍA : OCÉANO PACÍFICO.- NATIONAL GEOGRAPHIC.- Thor Heyerdahl y la aventura de la Kon Tiki

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje sobre la aventura del explorador noruego Thor Heyerdahl, quien realizó la expedición desde El Callao a la Polinesia, en balsa de construcción rudimentaria, como si fuese una recreación del tiempo del Imperio Incaico,quien quiso demostrar que los antiguos peruanos si realizaron expediciones marítimas hacia los grandes mares de allende.
El explorador noruego Thor Heyerdahl, salió desde El Callao un 28 de abril de 1,947, en una apasionante aventura: llegar a la Polinesia desde el Perú, en una balsa de madera a la que bautizó Kon Tiki, tras numerosos peripecias, la peligrosa travesía se saldó con éxito el 07 de agosto del 1,947.
National  Geographic.-  narra : Varios expertos afirmaron que la balsa –construida con nueve troncos de 13,7 m de largo y 60 cm de diámetro, unidos entre sí con lazos de cáñamo, y con otros troncos unidos transversalmente de 5,5 m de longitud y 30 cm de diámetro– se desintegraría antes de llegar a su destino. Pero tras 101 días de navegación, el 7 de agosto de 1947, Thor Heyerdahl y sus cinco compañeros encallaron en un arrecife de coral en el atolón Rairoa, en el archipiélago Tuamotu, situado en la Polinesia francesa, demostrando de esta manera que los antiguos indígenas de América del Sur podrían haber sido capaces de llegar con sus balsas a las islas del Pacífico...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/thor-heyerdahl-y-aventura-kon-tiki_14161

El explorador noruego emprendió el 28 de abril de 1947 una apasionante aventura: llegar a la Polinesia desde Perú en una balsa de madera a la que bautizó como Kon Tiki. Tras numerosas peripecias, la peligrosa travesía se saldó con éxito en agosto de ese mismo año

 
Thor Heyerdahl
El 28 de abril de 1947, a bordo de una balsa, la famosa Kon Tiki, Thor Heyerdahl partió del puerto peruano de El Callao rumbo a los mares del Sur en compañía de cinco tripulantes y un loro. 
Foto: Kon Tiki Museet

Una aventura apasionante
La expedición de Heyerdahl fue financiada con préstamos y además recibió donaciones del Ejército de Estados Unidos en forma de comida enlatada, sacos de dormir y diversos instrumentos de radio y medición.
Foto: Kon Tiki Museet

 
La Kon Tiki
Para llevar a cabo su aventura, Heyerdahl reclutó a cinco tripulantes, cada uno experto en una área concreta. Antes de emprender la aventura, el equipo puso rumbo hacia Ecuador en busca de la madera que usaría para la construcción de la balsa, y desde allí viajó hasta Perú donde se fabricaría. 
Foto: Kon Tiki Museet

En mitad del Pacífico
Varios expertos afirmaron que la balsa –construida con nueve troncos de 13,7 m de largo y 60 cm de diámetro, unidos entre sí con lazos de cáñamo, y con otros troncos unidos transversalmente de 5,5 m de longitud y 30 cm de diámetro– se desintegraría antes de llegar a su destino. Pero tras 101 días de navegación llegaron a la Polinesia. 
Foto: Kon Tiki Museet

Museo Kon Tiki, Oslo
El Kon Tiki Museum de Oslo ofrece la posibilidad de sumergirse en la expedición que llevó a cabo Thor Heyerdhal en 1947, la primera de muchas otras que el explorador realizó más adelante: Maldivas, Galápagos, Isla de Pascua... De todas ellas se puede ver una pequeña muestra en el museo.
Foto: Kon Tiki Museet
Josep Gavaldà

Thor Heyerdahl y la aventura de la Kon Tiki

El 28 de abril de 1947, el aventurero y etnógrafo noruego Thor Heyerdahl aceptó el reto de la comunidad científica, que afirmaba que era imposible llegar a la Polinesia cruzando el océano Pacífico. Así, a bordo de una balsa, la famosa Kon Tiki, partió del puerto peruano de El Callao rumbo a los mares del Sur en compañía de cinco tripulantes y un loro.
Heyerdahl bautizó a su nave con este nombre polinesio al descubrir que en ciertas regiones de Oceanía se adoraba al mismo dios solar que las antiguas culturas preincaicas, al que llamaban Kon-Tiki Viracocha. Esa coincidencia, le llevó a pensar que no solamente los europeos podrían haber llegado a los archipiélagos del Pacífico, sino que también pudieron haberlo hecho los indígenas del Perú. Ante estas especulaciones, un grupo de antropólogos puso en tela de juicio las ideas de Heyerdahl y retaron al explorador a que demostrara tal afirmación.
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Fotografías
Ante el desafío de la comunidad científica, Heyerdhal partió a bordo de una balsa de madera rumbo a los mares del Sur

Rumbo a los mares del Sur

Para llevar a cabo su aventura, Heyerdahl reclutó a cinco tripulantes, cada uno experto en una área concreta. El equipo puso rumbo hacia Ecuador en busca de la madera que usaría para la construcción de la balsa, y desde allí viajó hasta Perú donde se fabricaría. La expedición de Heyerdahl fue financiada con préstamos y además recibió donaciones del Ejército de Estados Unidos en forma de comida enlatada, sacos de dormir y diversos instrumentos de radio y medición. Para las funciones de coordinación entre la expedición y tierra firme, Heyerdahl contó con la inestimable ayuda de Gerd Vol, que entonces trabajaba en la embajada noruega en los Estados Unidos. La legación diplomática estuvo dispuesta desde el primer momento a asumir esa tarea convirtiéndose, de hecho, en el séptimo miembro de la expedición.

El éxito de la aventura

Varios expertos afirmaron que la balsa –construida con nueve troncos de 13,7 m de largo y 60 cm de diámetro, unidos entre sí con lazos de cáñamo, y con otros troncos unidos transversalmente de 5,5 m de longitud y 30 cm de diámetro– se desintegraría antes de llegar a su destino. Pero tras 101 días de navegación, el 7 de agosto de 1947, Thor Heyerdahl y sus cinco compañeros encallaron en un arrecife de coral en el atolón Rairoa, en el archipiélago Tuamotu, situado en la Polinesia francesa, demostrando de esta manera que los antiguos indígenas de América del Sur podrían haber sido capaces de llegar con sus balsas a las islas del Pacífico.
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Tras 101 días de navegación, Heyerdhal y su equipo, a bordo de la Kon Tiki, llegaron a la Polinesia el 7 de agosto de 1947
En 1948, Thor Heyerdahl publicó un libro en el que relataba su gran aventura titulado La expedición Kon Tiki, que fue traducido a mas de 70 idiomas, y en 1950 el noruego hizo un documental basado en las grabaciones del viaje, por el que ganó un Oscar al año siguiente. Posteriormente, en 2012, los directores Joachim Rønning y Espen Sandberg recrearon el viaje de la Kon Tiki en la película que lleva el mismo nombre.

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 17 de febrero de 2019

VIAJEROS FAMOSOS : NATIONAL GEOGRAPHIC., AMÉRICA, ÁFRICA .- Los 25 viajeros más grandes de la historia

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos engalan con un extenso y documentado reportaje de lo que ellos consideran los 25 viajeros más grandes de la historia, entre los incluye a Marco Polo, Heródoto, Cristobal Colón, Zheng He, también conocido como Simbad El Marino, hasta Alexander Von Humboldt, pasando por Charles Darwin, y otros como : Roald Amundsen descubridor del Polo Sur, y la astronauta Eileen Collins, con sus respectivas historias, libros y/e historias de sus proezas .

https://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/los-viajeros-mas-grandes-historia_11473/2 
Conoce las fabulosas vidas de estas mujeres y hombres que nos siguen inspirando a viajar

El padre de la Historia
Heródoto, el padre de la historiografía, fue un gran viajero. Gracias a sus múltiples viajes logró escribir su Historiae (Los nueve libros de historia), considerado la primera descripción del mundo antiguo. El griego dejó escrito: "para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido". Y parece que lo logró, ¿verdad? Por lo menos aún estamos hablando de él, y eso que vivió entre el 484 a. C. y el 425 a. C.
Foto: CC

Las maravillas del mundo
Durante la Edad Media el mundo era muy difícil de recorrer, y sin embargo fue un periodo de grandes viajeros. Entre los más conocidos se encuentra Marco Polo. El Veneciano escribió el Libro de las Maravillas del Mundo que sirvió de inspiración al mismísimo Cristóbal Colón. Con su relato dio a conocer las tierras de Asia central y China, y puso en el mapa la mítica Ruta de la Seda. La ilustración aparece en el Atlas catalán, una obra de 1374, y representa una de las caravanas de Marco Polo.
Foto: CC

Simbad el marino
Zheng He (1371 - 1433) fue el más grande de los viajeros chinos. Sus viajes, hasta siete expediciones en barco, le llevaron a navegar por el Sudeste Asiático, Indonesia, Ceilán, la India, el golfo Pérsico, la península Arábiga y el este de África. Algunos lo identifican con el legendario Simbad el marino. En descripciones de la época describieron sus ojos "tintineantes como la luz en un río rápido". Seguro que, además, esos ojos vieron auténticas maravillas, como la jirafa que llegó en una de sus flotas como presente desde Bengala para el emperador chino.
Foto: CC

El encuentro con un nuevo mundo
Sus cuatro viajes a América cambiaron el mundo para siempre. En realidad, tal como es sabido, Cristóbal Colón buscaba el lejano oriente con una ruta alternativa que evitara los problemas que habían encarecido el comercio entre Europa y las regiones orientales. Su idea era que el extremo oriental estaba mucho más cerca de lo que en realidad decían los cosmógrafos de la época. Debido a tal error, durante su navegación se encontró con algo inesperado: América, o las Indias, como se denominó el continente hasta  la publicación del Planisferio de Martín Waldseemüller, en 1507.
Foto: CC

Buscando un paso
Entre los grandes mitos de la navegación, encontramos a Fernando de Magallanes (1480-1521). El portugués fue protagonista de grandes gestas en la época, como el descubrimiento del "estrecho de Todos los Santos" (hoy en día estrecho de Magallanes) que les permitió rodear el continente americano al unir los océanos Atlántico y Pacífico. El escorbuto no pudo con él; pero un enfrentamiento con indígenas acabó con su vida, quedando muy cerca de un gran logro: ser el primero en dar la vuelta al mundo, la proeza correspondió a Juan Sebastián Elcano.
Foto: CC

El señor del Pacífico
James Cook (1728-1779) es uno de los grandes exploradores del Océano Pacífico. Abandonó la granja de sus padres para convertirse en un gran capitán para la Armada Real británica. Después de sus tres viajes, entre 1768 y 1779, se acabaron los espacios vacíos y la indefinición de Oceanía en los mapas. Sus viajes sirvieron para determinar la posición exacta y muchas características, tanto antropológicas como botánicas, de Australia, Nueva Zelanda e innumerables islas del Pacífico. 
Foto: CC

EL viajero espía
Para ser un gran viajero hace falta también ser un gran aventurero. Y Domingo Francisco Jorge Badía y Leblich, lo sabía. Sólo así puede un catalán pasar a la historia como Alí Bey. Su carrera es de novela: arabista, viajero, militar, y espía. Sus aventuras lo llevaron a Marruecos, Argelia, Libia y otras regiones del Imperio otomano como Egipto, Arabia, Siria, Turquía y Grecia. Un viaje por el mundo árabe con el que visitó regiones en las que nunca antes había estado un occidental. De ello escribió un libro que se hizo famoso en toda Europa: Viajes de Alí Bey.
Foto: CC

El geógrafo moderno
Si hay algún viajero que ejemplifique bien la idea de que "el viaje es conocimiento", ese es el barón Alexander von Humboldt (1769-1859), al menos con permiso de Charles Darwin. En la pintura (Metropolitan Museum of Art, Nueva York) se le puede ver a los pies del volcán Chimborazo, en Ecuador, el punto más lejano del centro de la Tierra, o lo que es lo mismo, el punto más cercano al Sol sin dejar la Tierra. El naturalista alemán exploró todo América del Sur, parte de Asia Central y Europa.
Foto: CC

Un viaje revelador
Cuando tenía 22 años, Charles Darwin, embarcó en el Beagle para iniciar una vuelta al mundo que duró cinco años, y cuyo principal resultado fue una teoría revolucionaria: el origen de las especies y la teoría de la evolución. De aquel viaje, publicó en 1839, el libro Diario y Observaciones (también conocido como Diario de Investigaciones). Algunos de los lugares que visitó y estudió fueron las Islas Canarias, Río de Janeiro, la Patagonia, los Andes, las Islas Galápagos, Nueva Zelanda, hasta llegar de nuevo a Inglaterra. 
Foto: Gtres
 

Un héroe perdido en África
Las aventuras del doctor Livingstone, quizá el explorador más famoso de todos los tiempos, son legendarias. Las aventuras en África del doctor Livingstone son legendarias. No obstante, fue considerado héroe nacional por los británicos. Entre sus logros están sus exploraciones por las regiones centrales de África que le llevaron a descubrir las cataratas Victoria. Tras algunas desventuras y la muerte de su mujer por disentería, David Livingstone, desapareció por un largo tiempo, por lo que el periódico New York Herald, organizó una exitosa y popular expedición en su búsqueda.
Foto: CC
 

Un periodista viajero
Henry Morton Stanley es el hombre que se hizo famoso por una frase: "Doctor Livingstone, supongo". Y bueno, claro, también por encontrar al gran David Livingstone a orillas del lago Tanganica, en una época en la que la geolocalización ni siquiera había sido imaginada. El periodista y explorador nacionalizado estadounidense aceptó el encargo del editor del New York Herald para ir de viaje a África a buscar al doctor Livingstone. Su expedición fue un éxito y se convirtió en una referencia de los viajes.
Foto: CC

El lugar donde nace el Nilo
John Speke, junto a Richard Francis Burton, ambos oficiales del ejército británico, son representantes de la casta de exploradores de la segunda mitad del siglo XIX que hicieron de África el espacio de innumerables aventuras. La búsqueda de las fuentes del río Nilo, que se resistían a toda expedición, constituyó la asombrosa historia de estos dos hombres
Foto: CC



Una carrera helada
Las exploraciones en la Antártida dieron con una nueva edad heroica de las exploraciones. El británico Robert Falcon Scott y el noruego  Roald Amundsen protagonizaron la carrera por conquistar el Polo Sur. Scott fue un explorador y oficial de la Marina Real Británica que dirigió dos expediciones a la Antártida. El 17 de enero de 1912 alcanzó el Polo Sur junto a cinco hombres que le acompañaron; pero lo hicieron unos días después que su otro competidor, el noruego Amundsen. Scott y sus hombres nunca volvieron: murieron desfallecidos y de extremo frío en su retorno. En Inglaterra fueron considerados héroes nacionales. En la imagen se observa el barco de la británica Expedición Terra Nova.
Foto: CC



El noruego que llegó más lejos
El noruego Roald Amundsen lideró la primera expedición que llegó al Polo Sur. Su expedición, en la imagen se le puede ver en el Fram, llegó el 14 de diciembre de 1911, cinco semanas antes que la del grupo liderado por el británico Robert Falcon Scott. El noruego también fue el primero en surcar el Paso del Noroeste y formó parte de la primera expedición aérea que sobrevoló el Polo Norte. Un misterio envuelve la muerte de Amundsen: desapareció a bordo del hidroavión Latham en una expedición de rescate de otro aventurero, el ingeniero italiano Umberto Nobile. Nunca se encontraron los restos.
Foto: Gtres


Un Indiana Jones real
Dicen que Steven Spielberg se inspiró en este militar y explorador británico para crear a Indiana Jones. La vida de Percival Harrison Fawcett no fue para menos: participó en primera línea de batalla de la I Guerra Mundial y realizó algunas expediciones arriesgadas por la selva. Se adentró en zonas sin cartografiar, auténticos huecos vacíos, con poco más que un machete y su brújula. Su obsesión fue La Ciudad Perdida de Z, la que consideraba fue El Dorado. Su determinación le llevó a adentrarse a los peligros hasta siete veces. De la última no volvió: junto con su hijo Jack desapareció en 1925. Ninguna de las expediciones de rescate les encontró jamás.
Foto: CC




La primera viajera
A finales de siglo IV, con los días previos a la caída del Imperio romano, una joven gallega, tal vez, abadesa, comenzó un viaje asombroso. Así fue como Egeria se convirtió en la primera gran viajera de la que tenemos noticias. Su tema fueron las tierras bíblicas: durante tres años, viajó por Constantinopla, Mesopotamia, Sinaí, Jerusalén e incluso llegó hasta Egipto. Su historia de peregrina cristiana es asombrosa y se convirtió en algo así como una celebridad en vida. Lo narró todo en su Itinerarium ad Loca Sancta, sin apenas referencias bibliográficas. En las últimas líneas hace planes para seguir con nuevas expediciones por Asia Menor. Lo cierto es que no conocemos si alguna vez regresó a su patria. Sin duda, toda una adelantada del moderno espíritu viajero.
Foto: CC
 
 
La viajera romántica
Mary Wortley Montagu es la mujer que estuvo en un harén y lo contó. La que parecía una vida de aristócrata al uso en Londres dio un giro radical en 1716, cuando su marido fue nombrado embajador ante el Imperio otomano de Constantinopla. Ese viaje fue el revulsivo para afrontar una depresión de la que Mary no lograba deshacerse del todo. Desde el primer momento no se limitó a ejercer de embajadora consorte y se lanzó a descubrir todo lo que le rodeaba con una determinación absoluta que la llevó incluso a disfrazarse de hombre para entrar en lugares prohibidos para las mujeres, como en Santa Sofía. Ella fue el primer occidental en entrar en los harenes del sultán. Todas sus experiencias las relataba, con exactas y bellas descripciones, en cartas que enviaba a amigos. Al morir fueron publicadas y alimentaron la imaginación de los viajeros románticos que soñaban con conocer Turquía.
Foto: CC



La vida errante por elección
Hester Stanhope nació en 1776 y dejó la vida victoriana por el desierto, que convirtió en su único hogar. Invirtió la pensión que recibió como herencia para darse el único lujo que realmente le apetecía: viajar. Su vida estuvo llena de aventuras. Tras un naufragio en Rodas en 1812 en el que casi pierde la vida, huyó a Siria y el Líbano junto a un joven amante que conoció en Malta. Viajaron juntos por Grecia, Egipto, Palmira y Jerusalén antes de separarse. Las tribus nómadas de Siria la conocían y era aclamada casi como una reina allá donde llegaba. El mismo Alí Bey quiso conocerla. Pero lo cierto es que sus amigos y siervos la fueron abandonando poco a poco, perdió su fortuna y su delicada salud mental y murió sola y en la miseria; pero donde eligió en vida, en el desierto, frente a las murallas de Palmira. Antes le dio tiempo de dejar un libro, Viaje a Oriente.
Foto: CC

La reina blanca del Kilimanjaro
Que una sea exploradora y aventurera no significa necesariamente que renuncie a ciertas comodidades. Es el caso de May French Sheldon (1847–1936), editora estadounidense, escritora, y exploradora. Consiguió encabezar una expedición al Kilimanjaro para demostrar que las mujeres también podían ser grandes exploradoras, algo que actualmente nadie duda, pero que en su época muchos dudaban. Y sus expediciones fueron el contrapunto pacífico a las dirigidas por muchos hombres en África. Viajaba con lo imprescindible y un poco más... Comodidades extras como el palanquín que hizo famoso y que aparece en la ilustración, también incluyó una bañera en su equipaje. Su legado: se podía entrar en contacto con las tribus africanas sin necesidad de usar la violencia.
Foto: CC



La maharaní malagueña
Anita Delgado Briones nació en Málaga en 1890; pero el destino le reservaba una vida de película lejos de su lugar de nacimiento. Ella tenía poco más de 16 años y era una bailarina algo mediocre cuando el maharajá de Kapurthala, uno de los hombres más ricos del mundo, se enamoró de ella en Madrid. Tal fue el enamoramiento, que el príncipe indio convenció a su familia para trasladar a Anita a París, con el fin de que recibiera la educación necesaria para convertirse en su futura esposa. Estudió protocolo, baile, inglés, tenis, piano, billar, y todo lo que una princesa debía saber. Le construyeron un palacio para ella, réplica de Versalles. Su boda fue un lujo; pero su vida no fue de cuento de hadas. Si pretendían de ella a una mujer sumisa, Anita se reveló como una mujer de carácter e independiente y criticó el feudalismo y machismo de la sociedad india.  Llegó a escribir diferentes libros de viajes, colaboraciones para revistas y periódicos y colaboró con la Cruz Roja y la causa francesa durante la Primera Guerra Mundial. Logró conocer a Gandhi antes de caer enferma en 1927. Una vez separada de su marido, vivió una vida plena y bohemia en Europa. Murió en Madrid en 1962.
Foto: CC

Una exploradora con alas
Otra viajera que prefirió dejar las comodidades familiares por las aventuras del camino. Aunque en este caso, es más acertado hablar de cielos, porque Amelia Earhart destacó como una gran aviadora, famosa en un mundo tradicionalmente dominado por hombres gracias a sus marcas de vuelo y por el primer intento de viaje aéreo alrededor del mundo sobre la línea ecuatorial. Su primera experiencia de vuelo fue en 1920. Logró que la subieran en un biplano en el que voló durante diez minutos y ya jamás quiso bajarse de un avión: "Tan pronto como despegamos sabía que tendría que volar de ahora en adelante", dijo más tarde. Junto a su avión Electra, y acompañada por el navegante Fred Noonan, Amelia Earhart inició la aventura de la primera travesía alrededor del mundo. La última noticia que se recibió de ellos fue el 2 de julio de 1937, cuando volaban hacia la isla Howland, en el océano Pacífico. Los restos nunca fueron encontrados.
Foto: CC



Casada con la aventura
Osa Johnson tenía 22 años cuando junto a su esposo Martin, inició su primer viaje a África. Un matrimonio nómada poco convencional, a la caza de imágenes, que decidió montar su hogar allá donde pudieran vivir con aventuras. Nada les detuvo, ni las tribus de Borneo, ni los animales de la sabana, con el fin de realizar documentales espectaculares. La joven y exótica pareja se convirtió en un filón para un Hollywood todavía mudo en el que triunfaba Chaplin. Pioneros en narrar los viajes; dijo Osa que "toda nuestra vida quisimos retener lo que todavía había de belleza, la naturaleza, los animales salvajes, nuestras imágenes serán un testimonio para cuando toda esa grandeza desaparezca". El título de su libro la define bien: Casada con la aventura
Foto: CC

La reportera de guerra que dejó atrás a Hemingway
Martha Gellhorn fue una escritora, periodista y aventurera americana. Está considerada como una de las corresponsales de guerra más importantes del siglo XX. Cuando se marchó al frente de Madrid durante la Guerra Civil, le dijo a una amiga: "¡Me marcho a España con los chicos!". Y se fue porque "tenía la teoría de que una puede ser en la vida lo que quiera, siempre que esté dispuesta a pagar un precio por ello". Entre aquellos chicos se encontraba el escritor Hemingway, y también Robert Capa o John Dos Passos. Se casó con el primero, pero lo abandonó algo harta a los cinco años de matrimonio. Siempre sintió la necesidad de moverse, siempre a los puntos más peligrosos del planeta. En Cinco viajes al infierno dejó recogidas algunas de sus aventuras.
Foto: CC



Una vida dedicada a los chimpancés
Jane Goodall es pionera entre las heroínas del siglo XX. Junto a Dian Fossey y Biruté Galdikas han roto prejuicios en cuanto al duro trabajo de campo que podía realizar una mujer. Desde que llegó a Kenia en 1957 no ha dejado su activismo en defensa y protección de los chimpancés. Toda una vida de safari continuo por África en pos de la conservación de las especies. Antes que ella nadie había permanecido tanto tiempo estudiado a los animales salvajes en su hábitat.
Foto: Gtres



La viajera de las estrellas
El 20 de julio de 1999, Eileen Collins, se convertía en la primera mujer al mando de un transbordador espacial. Era el logro a toda una carrera rompiendo límites: la única mujer de su promoción, en 1979. Militante del grupo Ninety-Nines, pioneras en la reivindicación de los derechos de las aviadoras: "Nosotras sentimos la misma fascinación que los hombres por el espacio, y cada vez será más fácil porque por fin están cayendo los prejuicios y las barreras".
Foto: CC
José Alejandro Adamuz

Los 25 viajeros más grandes de la historia

Hubo una época en la que había espacios vacíos en los mapas. Eran extensiones geográficas por conocer y conquistar: el espacio ignoto. El camino para alcanzarlo estaba lleno de riesgos y aventuras. El éxito no estaba asegurado, pero la recompensa era el descubrimiento.

Dice Rafael Argullol en “El deseo de geografía” que “los espacios vacíos se incrustan en la mente como lugares deseables y, por tanto, idealmente posibles”. El deseo de alcanzar un nuevo horizonte ha acompañado tanto a hombres como a mujeres de todas las épocas. Se trata del deseo de libertad, de la curiosidad por conocer que empuja a ciertas personas a imaginar la partida y preferir la aventura del camino a la rutina de lo cotidiano.
Hoy el mundo se nos representa sin espacios vacíos y el mapamundi es abarcable casi por completo. De hecho, la tecnología abre ventanas al planeta para que lo observemos sin necesidad de salir de casa. Aun así, la aventura nos sigue seduciendo como lo ha hecho a lo largo de toda la historia de la humanidad. Necesitamos conocer el mundo en directo, continuamos teniendo las mismas inquietudes de los que fueron pioneros en el viaje. Es por ello que sus vidas nos siguen inspirando y seguimos recordándoles como unos héroes.

Los grandes viajeros de la historia

Hay que remontarse a la antigüedad clásica para encontrar a los primeros que partieron hacia lo desconocido. Ahí está Heródoto de Halicarnaso, el padre de la historia que describió el mundo conocido por los griegos o Pitéas, el marino griego que fue el primero en cruzar el estrecho de Gibraltar y que llegó hasta Finlandia. Está también Benjamín de Tudela que dejó plasmada la aventura de su viaje en el siglo XII. Muchos de aquellos primeros viajes tenían que ver con el comercio y con la religión, peregrinaciones como la de Ibn Battuta, el primer gran viajero musulmán, o viajes comerciales como el famoso viaje de Marco Polo.
Más tarde, fue el ansia por descubrir y estudiar el mundo, lo que lanzó a viajeros como Charles Darwin o Alexander von Humboldt a recorrer el mundo. El colonialismo del siglo XIX fue el contexto político de muchos exploradores y aventureros, sobre todo en África, como fue el caso de David Livingstone con su descubrimiento de las Cataratas Victoria y su famoso encuentro con Stanley: "Doctor Livingstone, supongo". Las exploraciones polares fueron un gran incentivo para viajes, con capítulos memorables en la carrera por alcanzar el Polo Sur de las expediciones enfrentadas de Amundsen y Scott.

Las grandes viajeras de la historia

Por supuesto, también han existido pioneras en el mundo de los viajes. Hay una gran cantidad de mujeres que rompieron los estrictos moldes sociales de su época y se lanzaron a viajar. Aunque siempre se les ha prestado menos atención que a los hombres. Tal vez porque la historia la escribieron ellos, o tal vez porque ellas no tenían la necesidad de batir plusmarcas ni de buscar la fama, sino que su éxito se basaba en ampliar las esferas de libertades personales. Afortunadamente, cada vez hay una mayor bibliografía que recoge la vida de muchas de ellas, como por ejemplo el imprescindible Viajeras intrépidas y aventureras, de Cristina Morató.
Ahí están grandes viajeras como la gallega Egeria, una monja que se adelantó mil años a los relatos de Marco Polo con el primer libro español de viajes. O en Inglaterra, en el siglo VIII, la abadesa de Heidenhein con su viaje a Oriente Próximo. Hubo mujeres piratas, mujeres que se convirtieron en leyenda, mujeres viajeras que sintieron pasión por Oriente como Lady Montagu, o por África, como May Sheldon, la exploradora feminista. Algunas viajaron con lo mínimo y otras no dudaron en llevarse la porcelana con ellas para cenar en mitad del desierto como Gertrude Bell. Sea como fuere, todas coincidieron en meter en su equipaje la pasión por los viajes y la exploración.
NATIONAL GEOGRAPHIC 
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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