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Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el día 2 de agosto la Universidad Mayor de San Marcos, presentó los restos fósiles de un cetáceo más pesado que haya existido en la Tierra, cuyo nombre científico es Perucetus colossus, de alrededor de 199 toneladas y 39 millones de años de su existencia. El paleontólogo Mario Urbina, descubridor de los restos e investigador del Museo de Historia Natural, declaró que fue un trabajo muy arduo por la zona desértica y arenosa como es Ica, en que fueron encontrados las 12 vértebras, cuatro costillas y la pelvis......... ..siga leyendo..........
Histórico descubrimiento en el desierto de Ica. | Fuente: Ilustración de Alberto Gennari
El “Perucetus colossus” pudo pesar entre 85 a 340 toneladas, indica una publicación de la revista Nature.El animal más pesado de la historia habitó en elPerú, indica una nueva publicación en la revistaNature. Los fósiles del “Perucetus colossus” o “coloso cetáceo del Perú” marcan un cambio, ya que se consideraba a la ballena azul (Balaenoptera musculus) como el animal más pesado que jamás haya existido.
El “Perucetus colossus” habitó el mar de Ica, actualmente desierto, hace unos 39 millones de años y podía pesar entre 85 a 340 toneladas, superando las 200 toneladas que pueden alcanzar las ballenas azules. Se estima que el “Perucetus colossus” alcanzó unos 20 metros de longitud.
Científicos encontraron fósiles del “Perucetus colossus”, que habría alcanzado, en ese espécimen, un peso de 199 toneladas. 13 vértebras, 4 costillas y un pedazo de pelvis han sorprendido por su densidad con los huesos “que parecían inflados”, producto de la evolución para poder sumergirse.
Si bien las ballenas desarrollaron la habilidad de vaciar completamente sus pulmones para sumergirse para llegar al fondo del mar, esta especie lograba sumergirse con aire en sus pulmones gracias a su enorme peso, indica el coautor del estudio, el paleontólogo de la Universidad Cayetano Heredia, Rodolfo Salas-Gismoni.
“Este es nuestro regalo de Fiestas Patrias para el Perú, por eso decidimos llamarlo Perucetus colossus”, contó a Andina el investigador peruano Aldo Benites-Palomino, de la Universidad de Zúrich (Suiza) y el Museo de Historia Natural (MHN) de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Los huesos recuperados del “Perucetus colossus”.Fuente: Museo de Historia Natural UNMSM
Descubrimiento con un camino interesante y con preguntas pendientes
Andina indica que el paleontólogo peruano Mario Urbina encontró estos fósiles en el desierto de Ica en 2013, pero el descubrimiento sorprendió a la comunidad científica que en un inicio no creía que eran huesos.
“Mario (Urbina) descubrió el fósil, pero nadie creía que era un fósil. Nos mostró pedazos de las vértebras, que son durísimas, parecen rocas con muchas láminas adentro. Era imposible pensar que un vertebrado tuviera este tipo de anatomía”, contó Benites-Palomino.
Tras un par de años, se pudo comprobar que eran efectivamente huesos. Por el momento se desconoce el paradero del resto de los huesos, con excavaciones en proceso para encontrarlos en las cercanías.
Recolectar los fósiles requirió gran esfuerzo de Urbina, ya que cada vértebra pesa alrededor de 150 kilos, con una gran cantidad de expediciones.
Recolectar los huesos requirió un gran esfuerzo.
Fuente: Museo de Historia Natual UNMSM
Si bien las primeras vértebras se podían ver en la superficie del desierto, otras estaban enterradas dentro de un cerro, por lo que se tuvo que usar martillos para romper el concreto que las albergaba.
El cuidadoso trabajo para recolectar vértebras del "Perucetus colossus".Fuente: Museo de Historia Natural UNMSM
Debido a que no se han encontrado el cráneo ni los dientes del “Perucetus colossus”, no se ha podido determinar de qué se alimentaba, aunque se cree que consumía los animales en el fondo del mar como crustáceos, moluscos y peces.
“Ahora, es uno de los animales más enigmáticos. Sabemos que es un cetáceo, pero no sabemos qué comía; sabemos que vivía cerca del fondo marino, pero no sabemos cómo era su forma de vida porque nunca se ha encontrado un animal que haya aumentado su masa ósea en ese nivel”, indicó Salas-Gismondi sobre el “Perucetus colossus”.
Fósil será exhibido en Lima. | Fuente: RPP
El descubrimiento del "Perucetus colossus" ya ha dado la vuelta al mundo y ha sido replicado en medios de diversos países.
El fósil es ahora parte de la colección del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Esto ha ocasionado orgullo en Salas-Gismoni. “Antes del museo, paleontólogos extranjeros solo recolectaban los fósiles y se los llevaban a sus países. Ahora tenemos un equipo más grande paleontólogos peruanos y financiamiento, por lo que los fósiles se pueden quedar acá”, indicó a Nature.
El museo exhibirá al público general los fósiles este miércoles a las 14:00 horas. Está ubicado en la Avenida Arenales 1256, en Lima.
Excepcional hallazgo: investigador sanmarquino descubre restos del animal más pesado que habitó la Tierra
Los restos fósiles de un cetáceo prehistórico, el más pesado que ha habitado el planeta, fueron hallados en el desierto de Ica por el investigador Mario Urbina del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Miércoles, 2 de Agosto de 2023
Se trata de Perucetus colossus “el coloso cetáceo del Perú”, denominado así en honor a nuestro país, cuyos restos fueron descubiertos en rocas de 39 millones de años, en el desierto de Ica.
Su peso estimado en 199 toneladas de peso, distribuidas en un cuerpo de unos 20 metros de longitud, lo convierte en el animal más pesado que ha existido en la Tierra.
Mario Urbina había descubierto en 2013 las primeras vértebras del gigantesco animal, mientras trabajaba por la zona de Samaca en busca de restos de cetáceos primitivos. Posteriormente, reunió a varios científicos para que identifiquen el extraordinario fósil, que actualmente consta de 13 vértebras y cuatro costillas; así como una parte de la pelvis.
Es preciso mencionar que los huesos se encuentran sumamente modificados con relación a otros animales debido a que adquirieron una enorme densidad y un volumen descomunal.
Por lo descrito, este nuevo hallazgo del paleontólogo Mario Urbina sería uno de los más valiosos e importantes del mundo, por lo que se publicará en la prestigiosa revista Nature.
El equipo de colecta de vértebras para estudio estuvo conformado por Walter Aguirre, Alfredo Martínez, Beder Martínez, Eusebio Díaz, Joan Chauca, entre otros. En tanto que la conservación de los huesos del Perucetus estuvo a cargo del especialista Walter Aguirre.
Todos ellos son miembros del Departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de Historia Natural de la UNMSM. El equipo contó, además, con la colaboración de científicos de universidades de Italia, Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica y de Suiza.
El fósil será presentado a los medios de prensa nacional y extranjera el miércoles 2 de agosto, en la sede del museo sanmarquino ubicada en la avenida Arenales 1256, en el distrito de Jesús María.
San Marcos presentó al mundo fósiles del animal más pesado de la historia de la Tierra.
En una concurrida conferencia de prensa, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) presentó al país y al mundo los restos fósiles de un cetáceo antiguo, denominado Perucetus Colossus, de alrededor de 199 toneladas, considerado el más pesado que ha vivido en nuestro planeta.
Miércoles, 2 de Agosto de 2023
El paleontólogo Mario Urbina, descubridor de los restos e investigador del Museo de Historia Natural (MHN), declaró que fue un trabajo muy arduo por la zona desértica y arenosa, en que fueron encontrados las 12 vértebras, cuatro costillas y la pelvis.
“Tenemos que romper ocho metros de rocas para encontrar un hueso. Es un trabajo muy difícil por la zona, donde no han circulado personas por siglos y la falta de financiamiento”, precisó tras informar que se aún se sabe poco de este animal y continuarán con las excavaciones para obtener un conocimiento más profundo.
Rodolfo Salas, encargado del Departamento de Paleontología del MHN y uno de los autores del artículo científico publicado en Nature dio más detalles al respecto. “Se ha descubierto los huesos del animal más pesado de la historia, con huesos muy densos, el cual vivió en el fondo marino hace 39 millones de años aproximadamente”, afirmó el investigador.
Se trata de un animal pariente de delfines y ballenas cuyos cálculos realizados sobre su dimensión corporal indican que era más pesado que la ballena azul y los dinosaurios.
“Fue un hallazgo inesperado. Muchos científicos no creían de la existencia de este animal, ya que nunca se ha descubierto uno con una densidad ósea tan grande”, sostuvo. Al inicio se creía que eran rocas, pero los análisis en laboratorio demostraron que se trataban de huesos.
“Ahora estamos enfocados en encontrar el cráneo para saber su estilo de vida, de qué se alimentaba o de qué vivía”, concluyó.
Es preciso mencionar que el proyecto cuenta con la colaboración de diversos científicos de Europa.
En la conferencia de prensa realizada este miércoles 2 de agosto en el auditorio del MHN estuvieron presentes la rectora de la UNMSM, doctora Jeri Ramón Ruffner, acompañada de los vicerrectores Académico de Pregrado y de Investigación y Posgrado, doctores Carlos Cabrera Carranza y José Niño Montero, respectivamente; además del director del MHN, Niels Valencia Chacón.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Evolución del hombre de América, sigue siendo un enigma, que parece despejarse con el hallazgo de un esqueleto completo de una mujer en un cenote de Yucatán, México, descubierto el 2006, que los científicos le pusieron el nombre de Naia ( una ninfa del agua), que tenía unos 15 años cuando cayó al hoyo y que se hicieron los estudios del ADN, y se llegó a la conclusión que la joven vivió hace entre 12,000 y 13,000 años, convirtiéndose en la reliquia arqueológica más antigua de América...."Naia, que quiere decir ninfa del agua, fue hallada rodeada de varios animales ya extinguidos a más de 40 metros bajo el nivel del mar en Hoyo Negro, un profundo cenote en el sistema de cuevas Sac Actun..." .... siga leyendo...............
A finales del año 2006, un equipo de buceadores inició una campaña de exploración de las cuevas subacuáticas de una amplia región del Yucatán, al sureste de México. Uno de los puntos que exploraron fue el cenote de La Virgen, a unos cien kilómetros al sur de Cancún. Los cenotes son depósitos muy profundos de agua dulce, en los que los antiguos mesoamericanos arrojaban objetos y personas durante sus rituales sagrados.
Los buzos se sumergieron 50 metros en el interior del cenote y avanzaron casi un kilómetro hasta llegar a un espacio a modo de cámara, de grandes dimensiones: unos 60 metros de diámetro y 20 de altura. Como sus lámparas no alcanzaban a iluminar el fondo, lo llamaron Hoyo Negro.
EL PRIMER AMERICANO
Enseguida vieron numerosos restos óseos de animales y, entre ellos, algo más extraordinario: un esqueleto humano casi completo, incluyendo los huesos principales del cuerpo, el cráneo y varios dientes. La cámara subacuática estuvo oculta bajo el agua al menos durante los últimos 8.000 años, pero los expertos creen que cuando la cueva estaba seca, varios animales y al menos una persona cayeron accidentalmente en ella mientras buscaban agua potable. Las inmersiones fueron muy complicadas, ya que a tanta profundidad el trabajo presentaba muchas limitaciones. Además, los arqueólogos y paleontólogos tuvieron que documentar los huesos in situ. Sólo el cráneo fue sacado a la superficie para su preservación.
Recreación artística del aspecto que tendría Naia, una de las primeras pobladoras de Centroamérica.
Wikimedia Commons
Los investigadores extrajeron ADN de uno de los dientes y de una costilla. Los resultados fueron sorprendentes, ya que demostraron que el esqueleto hallado en Hoyo Negro correspondía a un individuo que vivió hace entre 12.000 y 13.000 años, lo que lo convierte en el espécimen humano más antiguo hallado en América.
RELACIONES GENÉTICAS
El estudio de los restos de Hoyo Negro, a cargo de un equipo internacional dirigido principalmente por la arqueóloga mexicana Pilar Luna, del Instituto Nacional de Arqueología e Historia, proporcionó una conclusión de gran interés: los actuales indígenas americanos y el esqueleto encontrado en Hoyo Negro tenían el mismo origen.
El cráneo humano intacto descubierto por los buzos (sobre estas líneas) tenía entre 12.000 y 13.000 años de antigüedad. Pertenecía a una joven del Pleistoceno tardío de unos 15 años de edad a la que los espeleólogos llamaron Naia, en honor a la ninfa del agua de la mitología griega del mismo nombre.
Foto: Paul Nicklen
Esta teoría defendida largamente por los paleontólogos quedó así demostrada cuando los investigadores lograron vincular el esqueleto con las características faciales de un poblador americano primitivo, mediante el ADN de los cazadores-recolectores que cruzaron el estrecho de Bering desde el noreste de Asia hace entre 26.000 y 18.000 años.
Naia tenía alrededor de 15 años cuando se cayó en un hoyo hace unos 12.000 años, en lo que hoy forma un cenote en la península de Yucatán, México.
Desde entonces, los restos de su esqueleto casi completo permanecieron ocultos en una fascinante cueva subacuática.
Pero la increíble historia de Naia, tal es el nombre griego que le pusieron quienes la encontraron, comenzó a revelarse cuando un grupo de buzos exploradores la encontró en 2006 en su tumba sumergida.
Su hallazgo es muy importante para comprender mejor los orígenes de los primeros pobladores del hemisferio occidental y su relación con los indígenas contemporáneos.
Naia, que quiere decir ninfa del agua, fue hallada rodeada de varios animales ya extinguidos a más de 40 metros bajo el nivel del mar en Hoyo Negro, un profundo cenote en el sistema de cuevas Sac Actun.
Así nació el proyecto Hoyo Negro, dirigido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano (INAH) con el apoyo de la Sociedad Geográfica Nacional de Estados Unidos.
"Este descubrimiento es extremadamente significativo", dijo Pilar Luna, directora de arqueología subacuática del INAH.
"No solo echan luz sobre los orígenes de los modernos americanos, claramente demuestran el potencial paleontológico de la península de Yucatán y la importancia de conservar el patrimonio único de México".
Oscuridad
FUENTE DE LA IMAGEN,
PAUL NICKLEN NATIONAL GEOGRAPHIC
"No teníamos ni idea de lo que íbamos a encontrar cuando entramos inicialmente en la cueva, que es lo fascinante de bucear en una cueva", dijo Alberto Nava, parte del equipo de buceadores que descubrió Hoyo Negro.
"Descendimos en una piscina de agua clara y cristalina, un cenote, ubicado a 8 kilómetros del Caribe", relata Nava.
Y tras recorrer un túnel subacuático de alrededor de 1,5 kilómetros, los espeleólogos llegaron a la cueva del tamaño de una "cancha profesional de baloncesto", según describen los científicos.
"En el momento en que entramos en este sitio, supimos que era un lugar increíble. El suelo desapareció debajo de nosotros y no llegábamos a ver el otro lado”.
"Apuntamos con nuestras luces hacia abajo y hacia los lados, y todo lo que podíamos ver era oscuridad".
"Sentimos como si nuestras poderosas linternas submarinas fueran absorbidas por este vacío, así que lo llamamos Hoyo Negro", contó Nava.
FUENTE DE LA IMAGEN,
JAMES CHATTERS
Pie de foto,
Los restos encontrados en Hoyo Negro incluyen varios dientes bien conservados.
De esta forma comenzó la aventura de este hallazgo, que más tarde involucró a un grupo interdisciplinario de científicos. Pero el descubrimiento,
cuya descripción y análisis firman 16 personas en el estudio que publica este jueves la revista Science, presentaba muchos desafíos.
El equipo de buceadores profesionales, arqueólogos y paleontólogos, tuvo que documentar los huesos en el lugar.
"Los buceadores espeleólogos tomaron cursos especializados para recoger información con fines arqueológicos, para registrar apropiadamente el contexto general, tomar muestras, medidas, fotos, videos, etc., y seguir con extremo cuidado todos los requerimientos de los expertos, a pesar de la complejidad y los peligros de la cueva en sí misma", explicó Pilar Luna.
La cámara subacuática, añadió James Chatters, autor principal del estudio, estuvo "oculta y sellada por el agua por al menos los últimos 8.000 años".
FUENTE DE LA IMAGEN,
ROBERTO CHAVEZ ARCE
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Los espeleólogos se maravillaron al encontrar la cámara subacuática en la que estaba Naia.
"Es una cápsula del tiempo para el clima, y para la vida humana, de animales y de plantas del final de la última glaciación".
Hubo un tiempo en que estas cuevas estuvieron secas, y varios animales y al menos una persona, quizás buscando agua dulce en sus túneles, cayeron en esta trampa, sugirió el experto.
"Hemos identificado hasta ahora al menos 26 grandes animales, incluyendo felinos dientes de sable, perezosos gigantes y gonfotéridos, parientes de los elefantes".
Estudiando a Naia
En base a una combinación de datación directa por radiocarbono e indirecta por el método de uranio-torio, los científicos pudieron determinar que el de Naia es uno de los esqueletos más antiguos descubiertos en el continente.
Pero además es el más completo de más de 12.000 años, ya que incluye todos los huesos principales del cuerpo, el cráneo intacto y varios dientes.
Gracias a eso, la tarea de desentrañar la historia de la joven a partir de su ADN dio sus frutos en el laboratorio.
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PAUL NICKLEN NATIONAL GEOGRAPHIC
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Los buceadores tuvieron que medir y documentar el hallazgo en el lugar.
Esta es la primera vez que los investigadores pudieron vincular un esqueleto con las características faciales y del cráneo de un poblador americano primitivo o paleoamericano con el ADN relacionado con los cazadores-recolectores que cruzaron el puente terrestre de Bering desde el noreste de Asia hace entre 26.000 y 18.000 años.
Pero la forma del cráneo de Naia es diferente de los indígenas americanos modernos. Esas formas han llevado a que los científicos creyeran en el pasado que esos pueblos provenían de una población separada que pudo haber llegado desde tan lejos como la Polinesia.
Sin embargo, el análisis genético encontró un vínculo entre Naia y los indígenas modernos, algo que apoya la teoría de que ambos provienen de una población que "evolucionó en el lugar" en América.
De acuerdo con James Chatters, autor principal del estudio, "esta expedición produjo una de las más convincentes evidencias hasta la fecha de un vínculo entre los paleoamericanos, los primeros pobladores de América tras la última glaciación, e indígenas americanos modernos".
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ROBERTO CHAVEZ ARCE
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El cráneo de Naia, tal como fue hallado.
"Lo que esto sugiere es que las diferencias entre los dos son resultado de la evolución in situ, en lugar de migraciones separadas de distintos orígenes del Viejo Mundo".
Los científicos han debatido desde hace tiempo sobre el origen de los primeros pobladores del continente Americano.
La teoría más aceptada –y varios análisis genéticos apoyan esta visión– sugiere que los inmigrantes originales cruzaron un puente terrestre que conectó alguna vez el noreste de Asia con lo que hoy es Alaska.
Los análisis genéticos independientes realizados en tres laboratorios distintos llegaron al mismo resultado: el linaje genético de Naia sólo es compartido por indígenas americanos.
"Pudimos identificar su linaje genético con una alta certeza", dijo Ripan Malhi, del Instituto de Biología Genómica de la Universidad de Illinois, uno de los laboratorios implicados en el estudio.
"Esto muestra que los actuales indígenas americanos y los restos de esta antigua joven que analizamos provienen de la misma población de cuando América comenzaba a poblarse".
Los laboratorios de Brian Kemp de la Universidad Estatal de Washington y de Deborah Bolnick en la Universidad de Texas también extrajeron y analizaron AND mitocondrial de los dientes de Naia.
"Naia es uno de los pocos esqueletos encontrados en América que datan de hace 12.000 a 13.000 años, así que nos gustaría secuenciar su genoma entero", dijo Kemp.
"Nuestro siguiente paso se enfocará en intentar secuenciar el ADN nuclear de Naia, determinar la edad y la genética de los otros esqueletos de animales de la cueva y reconstruir el entorno en el que ellos y Naia vivieron", adelantó Chatters.
La investigación fue un esfuerzo internacional que involucró a científicos, buceadores y técnicos de más de diez instituciones.
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