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martes, 27 de septiembre de 2022

UNA MUJER EN EL TRONO: Cixi, la emperatriz china que se enfrentó a Japón

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la legendaria y muy próxima China, fue gobernada por muchas dinastías imperiales, destaca una de ellas con la última emperatriz llamada Cixi, que perteneció a los Manchúes, siendo su Dinastía Qing. Cixi, adoptó este nombre (que significa «bondadosa y alegre») en sustitución del suyo original, Yi.
Su ascenso al poder lo hizo mediante un golpe de estado.."Cixí había llegado a la Ciudad Prohibida de Pekín como concubina del emperador Xianfeng, de quien se convirtió en esposa tras tener un hijo suyo. Cuando el pequeño, con cinco años, sucedió al soberano a su muerte, en 1861, Cixí comenzó su ascenso al poder: orquestó un golpe de Estado, apartó a los regentes elegidos por su marido y se convirtió en la gobernante en la sombra como regente del joven Tongzhi y, a la muerte de éste, en 1875, como regente del nuevo emperador Guangxu, entonces de tres años, sobrino suyo y al que adoptó. ..".... siga leyendo.............

El lema de esta dirigente fue zi-qiang, "hacer fuerte a China". De hecho, para conseguirlo, no dudó en enfrentarse a Japón, a Occidente y a su hijo el emperador Guangxu, de quien hizo un prisionero en palacio.

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Una mano de hierro envuelta en seda

Cixí había llegado a la Ciudad Prohibida de Pekín como concubina del emperador Xianfeng, de quien se convirtió en esposa tras tener un hijo suyo. Cuando el pequeño, con cinco años, sucedió al soberano a su muerte, en 1861, Cixí comenzó su ascenso al poder: orquestó un golpe de Estado, apartó a los regentes elegidos por su marido y se convirtió en la gobernante en la sombra como regente del joven Tongzhi y, a la muerte de éste, en 1875, como regente del nuevo emperador Guangxu, entonces de tres años, sobrino suyo y al que adoptó. Los soberanos pertenecían a la élite de los manchúes, el pueblo que había conquistado China en el siglo XVII y sometido a la etnia mayoritaria de los han. Cixí –a quien le encantaba la fotografía– luce en esta imagen el peinado y los largos y enjoyados protectores de uñas de las damas manchúes, mientras hace ademán de colocarse una flor en el pelo. Al fondo vemos las manzanas procedentes de sus huertas, cuya sutil fragancia apreciaba.


Aliados en el golpe
El emperador Xianfeng había muerto en la frontera de Mongolia, adonde se había retirado con la corte tras el ataque a Pekín de franceses y británicos durante la segunda guerra del opio. Cixí ejecutó su golpe de Estado ante el negro panorama que se abría ante China y ante su hijo, con un consejo de regencia formado por los nobles tradicionalistas que habían aconsejado la fatal guerra con Occidente y un país devastado por la contienda y por la cruenta rebelión campesina de los Taiping, que controlaban un tercio del país. Fue entonces cuando la concubina Yi (“ejemplar”), pues así era llamada en la corte, decidió coger el timón del país y preparó el golpe junto con Zhen, la consorte principal del difunto emperador (y como tal, madre oficial de Tongzhi). Para su ejecución recabaron la ayuda de dos hermanos del emperador: el príncipe Gong, partidario de contemporizar con Occidente, y el príncipe Chun, al que Cixí había casado con su hermana menor. Si hubieran fracasado, todos se enfrentaban, como traidores, a la pena capital que llevaba el explícito nombre de “muerte de los mil cortes”. En la imagen, la emperatriz Zhen, fallecida en 1908.


Gobernar detrás de un biombo
Al convertirse en regente de su hijo, Cixí adoptó este nombre (que significa «bondadosa y alegre») en sustitución del suyo original, Yi. Que la antigua concubina lograra mantener en sus manos los hilos del poder casi cincuenta años fue un éxito impresionante, visto el limitado papel que el rígido protocolo de la corte asignaba a la mujer. Por ejemplo, debía presidir las audiencias tras un biombo de seda emplazado detrás del trono, pues los ministros no debían verla, y jamás pudo pisar la parte delantera de la Ciudad Prohibida, reservada al emperador. Por ello necesitó hombres fieles que aplicasen sus decisiones (como el príncipe Gong, hermanastro de Xianfeng, que estuvo al frente del Gran Consejo imperial), y siempre tuvo que ejercer el poder como regente, debiendo retirarse formalmente cuando un emperador llegaba a la mayoría de edad. Aquí aparece rodeada de sus eunucos, ataviados con túnicas bordadas con el dragón imperial, que la transportan a una audiencia matutina.


Eunucos, los sirvientes del trono
La vida en la Ciudad Prohibida no se concebía sin los eunucos, fieles sirvientes del soberano; la imposibilidad de engendrar hijos hacía que supusieran un peligro menor que los nobles ansiosos por reunir un patrimonio que legar a sus descendientes. Pero su vida no era feliz. La mayoría de los hombres sentía una repugnancia visceral hacia los eunucos, que eran despreciados por haber perdido su virilidad, y la gente del común se reía de ellos por uno de los problemas más frecuentes que provocaba la castración: la incontinencia, que se agravaba con la edad y que los obligaba a llevar pañales. En 1869, el sector más tradicionalista de la corte asestó un duro golpe a la reformista Cixí cuando, se ordenó la ejecución del eunuco An Dehai, por quien la emperatriz sentía un afecto insólito (¿quizás amor?). Los eunucos no podían salir de la Ciudad Prohibida bajo pena de muerte, y Cixí había enviado a An a Souzhou, a comprar seda para la boda de su hijo Tongzhi. En la imagen, el eunuco que fue copero de Cixí, fotografiado en 1931.


La odisea del ferrocarril
Cixí acometería numerosas reformas en China –desde la occidentalización de los estudios superiores hasta el impulso a la economía– para modernizar el país y ponerlo a la altura de otras potencias. El ferrocarril era un sector decisivo para el desarrollo económico, pero su expansión no fue fácil. El principal obstáculo que la construcción de ferrocarriles halló en China fue el temor a que su humo y sus ruidos perturbasen a los difuntos que descansaban en las tumbas ancestrales privadas, cementerios en los que generaciones de chinos creían que fallecer se encontrarían con sus familiares fallecidos, y el miedo a que el tendido de las vías destruyera esas sepulturas, convirtiendo a los muertos en fantasmas errantes. Cixí se decidió a probar el tren, y en 1888 compró a una empresa francesa un convoy con seis lujosos vagones y 3,5 km de vías que se instalaron en el Palacio del Mar –su imponente residencia oficial junto a la Ciudad Prohibida– siguiendo las reglas del feng-shui (que también regían la construcción de las tumbas o de las viviendas). Pero la experiencia no complació a la emperatriz. Tras oír el ruido que hacía la locomotora y ver el humo que arrojaba, mandó guardar el tren en un almacén, de donde mandaba sacarlo ocasionalmente para mostrarlo a visitantes de importancia, pero movido por eunucos mediante cuerdas de seda trenzada. Sin embargo, en 1889 publicó un decreto que abría las puertas al ferrocarril con el tendido de la línea entre Pekín y el puerto de Wuhan -que después se prolongó hasta Cantón y que sigue siendo básica para la economía china-. La convenció la idea de que promovería la economía de las provincias del interior al conectarlas con la costa, favoreciendo las exportaciones. En la imagen, la estación de Pekín en 1933.


La pasión imperial: el Nuevo Palacio de Verano
Una de las decisiones de Cixí que le valieron la condena de la posteridad por la forma en que la ejecutó fue la de reconstruir el Antiguo Palacio de Verano, una maravilla incendiada por las tropas británicas y francesas en 1860, durante la segunda guerra del opio. Esta pretensión era rechazada porque la emperatriz viuda ya disponía del Palacio del Mar y por el enorme coste de las obras. Cixí garantizó que no se destinarían recursos públicos a los trabajos en el nuevo e inmenso recinto: el Nuevo Palacio de Verano, cuyo nombre era en realidad Yi-he-yuan, Jardín de la Salud y la Armonía. Pero sí empleó caudales públicos: los sustrajo del presupuesto de la Armada china, aunque no fueron las decenas de millones que según se dijo habían impedido modernizar la flota y provocado su derrota ante los japoneses en la guerra de 1894-1895. La cantidad que Cixí desvió quizá fue de unos tres millones de taeles, un montante inferior a los gastos que comportó la boda del emperador Guangxu con su esposa Longyu, cifrados en 5,5 millones de taeles y que no suscitaron ninguna oposición. Las obras del nuevo recinto, que eran la pasión de Cixí, continuaron a pesar del gran incendio que sufrió la Ciudad Prohibida en 1889, poco antes de la boda de Guangxu; en aquel desastre la emperatriz creyó ver un castigo del Cielo por su delito y paralizó temporalmente las obras, pero no tardó en reanudarlas. La fotografía muestra el Palacio de Mármol, un espléndido pabellón en la orilla del lago Kunming, junto al cual se levantó el conjunto de edificios palaciegos; la estructura de dos plantas no es de piedra, sino de madera pintada a imitación del mármol.


Pionera de la electricidad
Las únicas luces eléctricas que hubo en China hasta 1888 fueron las que había en los cinco puertos que el país tuvo que abrir a los occidentales en virtud del tratado de Nankín, al término de la primera guerra del opio: Cantón, Amoy, Fuzhou, Ningbo y Shanghái, del que la fotografía muestra el recinto de las legaciones extranjeras. Fue Cixí quien inauguró el camino de la electrificación de China cuando en 1888 decidió instalar luces eléctricas en el Palacio del Mar, para lo que se trajeron ordenadores de Dinamarca; fueron las primeras que se encendieron fuera de los puertos del Tratado. La actitud de la emperatriz fomentó la adopción de la electricidad; no tardaron en fundarse nuevas compañías eléctricas, y en 1889 se inauguró el primer tranvía eléctrico de Pekín.


Intrigas mortales en palacio
En 1889, con la mayoría de edad de Guangxu, acabó la regencia de Cixí, que dejó la Ciudad Prohibida y se trasladó al palacio del Mar, contiguo a aquella. Aquí aparece entre las flores de loto del lago del palacio, en una barca, sentada y rodeada de sus eunucos y damas de compañía (todos de pie, como exigía el protocolo). Pero la influencia del tradicionalista tutor de Guangxu, Weng Tonghe, propició el abandono del programa de modernización económica y militar al estilo de Occidente emprendido por Cixí, y Japón derrotó a China en 1895. La catástrofe favoreció el regreso al poder de Cixí, que mantuvo prisionero a Guangxu en el Nuevo Palacio de Verano desde 1898, después de que Kang Youwei, un pensador chino que había adquirido un gran ascendiente sobre el emperador, planeara asesinarla con ayuda de Japón, proyecto que Guangxu conocía. Kang y Guangxu quedaron como reformadores víctimas de una despótica Cixí, que ocultó lo sucedido para no comprometer la dinastía.


La rebelión de los bóxers
Poco después de que Cixí recuperase el poder, las agresiones de los militares alemanes en Shandong provocaron la oposición de los habitantes de aquella región, en especial de la Sociedad de los Puños Justos y Armoniosos, los Yi-he-quan, a quienes los ingleses llamaron bóxers (“boxeadores”) por practicar las artes marciales. Los bóxers consiguieron cientos de miles de seguidores y protagonizaron una cruenta rebelión nacionalista y anticristiana. Cixí rechazó someterse al dictado de las potencias para reprimirla, y la emperatriz –con una Armada destruida en la guerra contra Japón y un ejército se estaba modernizando pero era débil– decidió confiar en los bóxers como fuerza de choque para enfrentarse a las tropas extranjeras. En junio de 1900, los bóxers cercaron el barrio de las embajadas extranjeras de Pekín; la fotografía muestra una manifestación en esta ciudad pidiendo la muerte de los “demonios extranjeros”.


Magia contra ametralladoras
Cuando el 20 de junio unos soldados chinos mataron al embajador alemán en Pekín el conflicto se hizo inevitable, y el día 21 Cixí declaró la guerra a ocho países: Reino Unido, Rusia, Japón, Francia, Alemania, Estados Unidos, Austria-Hungría e Italia. Los soldados y los bóxers combatieron con enorme valor, pero fueron derrotados. Los bóxers practicaban rituales mágicos que, según creían, los hacían invulnerables a las balas. Uno de sus adversarios escribió: “Venían despacio, gritando, con las espadas y las picas relucientes al sol, para caer derribados, filas enteras de una vez, por el fuego de los fusiles y las ametralladoras”. En la fotografía, bóxers marchando por una calle de Tientsin.


Tácticas ambiguas
Uno de los episodios más mitificados de esta contienda en el mundo occidental fue el asedio de 55 días al barrio de las embajadas de Pekín por parte del ejército chino y los bóxers, del 20 de junio al 14 de agosto. En realidad, si las decenas de miles de combatientes chinos no penetraron en el barrio de las legaciones no fue porque no pudieran, sino porque desde palacio se les contuvo. La falta de puntería de la artillería china no se debía a la impericia de sus servidores, sino que era provocada, y Cixí ordenó que se hicieran llegar alimentos a los sitiados. Murieron 68 occidentales y 159 fueron heridos; del otro lado, perecieron miles de bóxers. Las ambiguas estrategias de Cixí respecto a éstos enviaron a muchos a una muerte segura, y garantizaron la supervivencia de la mayoría de extranjeros atrapados en China. Cixí huyó de Pekín el 15 de agosto. Había sobreestimado las capacidades de los bóxers, que sufrieron una brutal represión. Las imágenes corresponden a la exhibición de cabezas de bóxers ejecutados.


La abolición de una tortura
Cixí, que había abandonado Pekín cuando las tropas enemigas entraban en la ciudad, volvió a la capital en enero de 1902, dispuesta a seguir con su política de reformas. Uno de los primeros edictos que promulgó a su vuelta fue el que prohibía vendar los pies de las mujeres desde la niñez, una costumbre terrible que aumentaba el atractivo de una mujer a ojos de los hombres pero que deformaba las extremidades, como muestra esta fotografía tomada hacia 1900, y provocaba dolores atroces.


El asesinato de Guangxu
Habiendo asumido de nuevo el poder,  Cixí impulsó reformas que igualasen el país con Occidente, incluida la transformación de China en una monarquía constitucional y el derecho al voto, pero la muerte le impidió culminar esta serie de cambios decisivos. El 3 de noviembre de 1908 celebró su 73 cumpleaños, pero sentía que su fin estaba próximo. Decidió envenenar a Guangxu, que seguía siendo su prisionero de hecho y estaba muy enfermo; Cixí temía que se repusiera y llegase al trono, convirtiendo a China en una presa fácil de Japón. El emperador, del que aquí vemos una fotografía tomada hacia 1890, falleció a las seis y media de la tarde del 14 de noviembre; murió en una cama sin adornos ni cortina que la rodeara, “como una persona común y corriente”, observó uno de los médicos. Un examen forense de sus restos en 2008 halló grandes cantidades de arsénico, seguramente en los platos que Cixí le enviaba siempre como muestra de amor de madre. Su esposa, Longyu –que le había sido impuesta por Cixí y a la que nunca había amado–, lo acompañó en sus últimos momentos; ambos se abrazaron a la vista de todos, algo que pocas veces habían hecho en veinte años de matrimonio. Tras morir su esposo, Longyu lo vistió y quiso coger una perla de la corona del emperador para ponérsela en la boca, como exigía el ritual, pero un eunuco se lo impidió porque no tenía permiso de Cixí para ello. Entonces Longyu se quitó una perla de su propia corona para ponérsela sobre la lengua.


Puyi, el heredero
La emperatriz falleció poco antes de las dos del mediodía del 15 de noviembre. Antes de morir convirtió a su sobrino nieto Puyi, de dos años, en el siguiente emperador. En esta imagen, Puyi aparece de pie, junto a su padre Zaifeng, a quien Cixí nombró regente.


Longyu, la elegida
También antes de morir, Cixí confirió el título de emperatriz viuda a Longyu, que en esta fotografía es la segunda por la derecha; Cixí está en el centro, con una capa. El último decreto que dictó en las tres horas previas a su fallecimiento decía que “en el futuro, los asuntos de Estado los decidirá el regente Zaifeng. Sin embargo, si se encuentra con materias de excepcional importancia, deberá obedecer a la emperatriz viuda”. Esto suponía que la suerte final del Imperio caería sobre los frágiles hombros de la retraída, triste y encorvada Longyu, que amortajó a Cixí. ¿Por qué Cixí tomó esa decisión? La última biógrafa de la emperatriz, Jung Chan, afirma que lo hizo porque Cixí temía que las revueltas asediaran a la monarquía y que los nobles manchúes decidieran resistir costase lo que costase, pero sabía que Longyu no actuaría así: se rendiría para asegurar su supervivencia y la de la minoría manchú. Era una mujer y, a diferencia de los hombres, no tenía que luchar hasta el fin por el honor ni para demostrar su valentía. Así sucedió en 1911, cuando estallaron las revueltas en favor de la república. El 6 de diciembre, Zaifeng dimitió de regente y remitió todas sus decisiones a la emperatriz. Ésta, tras reunir a los nobles, declaró entre lágrimas que estaba dispuesta a asumir la responsabilidad de poner fin a la dinastía con la abdicación de Puyi, que tenía cinco años, y el 12 de febrero de 1912 puso su nombre en el Decreto de Abdicación que acabó con la gran dinastía Qing tras 268 años en el poder, y con más de dos mil años de monarquía absoluta en China: “En nombre del emperador, transfiero el derecho a gobernar todo el país, que a partir de ahora será una República constitucional”.


Los despojos profanados
Cixí fue enterrada en el cementerio real de los Qing Orientales, en Zunhua, a 125 kilómetros al noreste de Pekín. La fotografía corresponde a su cortejo funerario, que incluyó figuras de caballos y distintos personajes que fueron quemadas después del entierro, de acuerdo con la tradición. Los líderes de los primeros gobiernos republicanos protegieron los mausoleos de la dinastía Qing. Pero en 1927, los nacionalistas radicales encabezados por Chiang Kai-shek instauraron un nuevo régimen, y al año siguiente, cuando habían pasado dos décadas de la muerte de Cixí, la soldadesca irrumpió en la tumba para robar las joyas con las que se sabía que la emperatriz había sido enterrada. Oficiales y soldados utilizaron la dinamita para abrir un boquete en el muro de su mausoleo, y abrieron la tapa del féretro imperial con bayonetas y barras de hierro. Tras hacerse con las joyas, desgarraron los ropajes de Cixí, le arrancaron los dientes en busca de cualquier posible tesoro escondido y se fueron dejando su cadáver abandonado.


La ira de Puyi
Cuando Puyi se enteró de la profanación de la tumba de Cixí se quedó desolado, y envió a varios miembros de la antigua familia real para que volvieran a enterrar los restos de la emperatriz y presentaran una protesta ante el gobierno de Chiang Kai-shek. Pero cuando oyó el rumor de que la perla de la boca de Cixí decoraba el zapato de la mujer de Chiang lo invadió un odio irreprimible. La indignación consolidó su decisión de aliarse con los japoneses, que lo nombraron emperador de Manchukuo, el Estado marioneta creado en Manchuria después de la ocupación de 1931. No deja de ser irónico que el sucesor elegido por Cixí se convirtiera en un títere de Japón, cuando ella se había esforzado por encima de todo en desbaratar los intentos de Japón por convertir China en parte de su imperio asiático.

Este artículo pertenece al número 214 de la revista Historia National Geographic.

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Cixí, de concubina  a emperatriz de China

Cixí, de concubina a emperatriz de China

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 20 de junio de 2019

CHINA : NATIONAL GEOGRAPHIC .- La rebelión de los bóxers, un momento clave en la historia de China............ Cixí, de concubina a emperatriz de China

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., realmente cada país tiene su propia historia, tanto Europa y Asia han estado relacionados a pesar de las distancias geográficas; La historia nos recuerda un acontecimiento histórico en China: que un 20 de junio de 1,900, los bóxers, que era una organización secreta que luchaba contra la influencia extranjera en China, asaltó la embajada alemana en Pekín y mató a su embajador. Esto fue el detonante de un periodo de violencia que culminó con la ocupación de la capital por las potencias extranjeras y la firma de un tratado humillante para China.
National Geographic .- narra : "Los bóxers –conocidos como "puños de justicia"– constituían una sociedad secreta que se fundó a finales del siglo XIX debido al surgimiento de un fuerte sentimiento xenófobo en China. Aunque oficialmente eran proscritos y operaban al margen de la ley, había miembros de la corte, como es el caso de la emperatriz Cixí, que veían en ellos un instrumento para terminar con el dominio extranjero en el país. De esta forma, los bóxers se vieron legitimados para comenzar a actuar. Sus actividades subversivas empezaron en 1899 y su objetivo era eliminar cualquier rastro de presencia extranjera en China...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/cixi-de-concubinaa-emperatriz-de-china_8433

Su lema fue zi-qiang, "hacer fuerte a China". Para lograrlo, no dudó en enfrentarse a Japón, a Occidente y a su hijo el emperador Guangxu, de quien hizo un prisionero en palacio

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/rebelion-boxers-momento-clave-historia-china_14406

El 20 de junio de 1900, los bóxers, una organización secreta que luchaba contra la influencia de los extranjeros en China, asaltó la embajada alemana en Pekín y mató a su embajador. Esto fue el detonante de un período de violencia que culminó con la ocupación de la capital por las potencias extranjeras y la firma de un tratado humillante para China


Aguerridos luchadores
Los soldados bóxers, también conocidos como "puños de justicia", crearon una sociedad secreta que se convirtió en un símbolo del descontento de la sociedad china frente a la intervención política y económica de las potencias extranjeras. La rebelión fue cosechando cada vez más adeptos, no solo en las clases bajas sino también en la nobleza
Foto: CC

El 'casus belli'
El sentimiento xenófobo contra la influencia europea y japonesa estaba muy extendido y encontraba su origen en las guerras del Opio (1839-1842 y 1856-1860) y en la guerra chino japonesa. Tras el atentado perpetrado por los bóxers contra el embajador alemán Clemens August von Ketteler, asesinado de un disparo, las potencias extranjeras enviaron sus tropas organizadas en la llamada Alianza de las Ocho Naciones. 
Foto: CC

¿Visión de estado?
La emperatriz Cixí era la madre adoptiva del emperador durante este periodo de alta tensión provocado por la rebelión de los bóxers. Enseguida, Cixí vio la oportunidad de aprovechar el arrojo de los bóxers como herramienta para luchar contra la injerencia extranjera que gran parte de la nobleza despreciaba. Además, era también un modo de asegurarse la supervivencia de su poder político. 
Foto: AKG / Album

El fin de la rebelión
Tras un verano extremadamente caliente en todos los sentidos, los ejércitos de la Alianza de las Ocho Naciones neutralizaron el asedio a las embajadas y avanzaron hasta Pekín, donde culminaron la ocupación. Las hostilidades terminaron finalmente el 7 de septiembre de de 1901, cuando la emperatriz Cixí accedió a firmar el Tratado de Xinchou o "Protocolo Bóxer". 
Foto: Album
Josep Gavaldà

La rebelión de los bóxers, un momento clave en la historia de China

La rebelión de los bóxers fue la culminación del descontento chino frente las injerencias económicas y políticas de las potencias extranjeras, sobre todo europeas y Japón. Este sentimiento contra los extranjeros se originó durante las guerras del opio, que enfrentaron a China contra Gran Bretaña (1839-1842 y 1856-1860), y durante la primera guerra chino japonesa, que tuvo lugar entre 1894 y 1895. En este contexto de violencia, el 20 de junio de 1900 la embajada alemana fue asaltada y el embajador Clemens August von Ketteler, asesinado de un disparo.
Los bóxers –conocidos como "puños de justicia"– constituían una sociedad secreta que se fundó a finales del siglo XIX debido al surgimiento de un fuerte sentimiento xenófobo en China. Aunque oficialmente eran proscritos y operaban al margen de la ley, había miembros de la corte, como es el caso de la emperatriz Cixí, que veían en ellos un instrumento para terminar con el dominio extranjero en el país. De esta forma, los bóxers se vieron legitimados para comenzar a actuar. Sus actividades subversivas empezaron en 1899 y su objetivo era eliminar cualquier rastro de presencia extranjera en China.

Lucha contra el extranjero

Coincidiendo con la Reforma de los Cien Días, con la que el emperador Guangxu pretendía modernizar la administración, los bóxers –al igual que la emperatriz Cixí, madre adoptiva y tía del emperador– se opusieron a tales cambios. Tras una primera derrota de los bóxers a manos del ejército chino, éstos se vieron obligados a jurar lealtad a la autoridad imperial, aunque en realidad lo hacían a la emperatriz Cixí, que decidió utilizarlos en beneficio propio para erradicar la implantación de las ideas reformadoras del emperador y asegurar así su propio poder político.
En junio de 1900 la situación se recrudeció y los bóxers, a los que se habían unido soldados imperiales, atacaron intereses occidentales en Tianjin y Pekín. Las embajadas de la capital pronto se convirtieron en objetivos y, a pesar de que estaban bien protegidas, la embajada alemana fue asaltada y su embajador asesinado. Este hecho se convirtió en el detonante para que todas las potencias extranjeras se unieran y declararan la guerra a China, a lo que la emperatriz Cixí respondió recrudeciendo las hostilidades.
Los principales afectados por la contienda fueron los cristianos de origen chino. Aun siendo numerosos, la prensa internacional no les dio voz, y al no poder huir a ninguna parte fueron objeto de violaciones, torturas y asesinatos. Por contra, la prensa internacional sí se ocupó de describir con todo lujo de detalles los ataques violentos y las atrocidades cometidas contra los extranjeros residentes en China –aunque muchos de ellos fueron enormemente exagerados–, lo que provocó un amplio sentimiento antichino en Estados Unidos, Europa y Japón. A pesar de contar con un poderoso ejército, los bóxers, sin embargo, no lograron superar las defensas del recinto diplomático y en agosto de 1900, el asedio a las embajadas fue neutralizado por las tropas enviadas por la llamada Alianza de las Ocho Naciones, suscrita por los gobiernos de Alemania, Austria-Hungria, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia.
La prensa occidental describió, y también magnificó, los ataques contra los extranjeros en China, lo que provocó un amplio sentimiento antichino en Occidente

Cixí, de concubina  a emperatriz de China
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Cixí, de concubina a emperatriz de China

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Al rescate de las embajadas

El 3 de julio de 1900, el ejército de la coalición al mando del general británico Alfred Gaselee había desembarcado cerca de Tianjin y sitiado la ciudad, que cayo el 14 de julio. Tras asegurar la zona, el 4 de agosto pusieron rumbo hacía Pekín. El viaje fue duro y penoso, y los soldados tuvieron que soportar temperaturas de 43 grados, el mal tiempo y una humedad extrema. Por fin, el 14 de agosto el ejército de la coalición llegó a la capital, donde frustró el asedio a las embajadas y se desplegó para ocupar la ciudad. Tras ello, las tropas extranjeras se entregaron al saqueo, la destrucción, los asesinatos y las violaciones. La propia Ciudad Prohibida y otras dependencias imperiales fueron saqueadas, llegando a sacrificarse a los animales de los Jardines Imperiales para servir de alimento a las tropas.
El ejército de la coalición extranjera frustró el asedio a las embajadas y ocupó Pekín. La Ciudad Prohibida fue saqueada
Las hostilidades terminaron finalmente el 7 de septiembre de de 1901, cuando la emperatriz Cixí accedió a firmar el Tratado de Xinchou o "Protocolo Bóxer", un nuevo tratado desigual con los gobiernos de Alemania, Austria-Hungría, Bélgica, Francia, Estados Unidos, España, Reino Unido, Italia, Japón, Países Bajos y Rusia, que se negoció en la legación española de Pekín bajo la dirección del ministro plenipotenciario Bernado Cólogan. A pesar de su dureza, el tratado permitió a la dinastía Qing continuar manteniendo el poder.

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China

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Nuevo Palacio de Verano
Cixí lo construyó para reemplazar el Viejo Palacio de Verano, destruido durante la segunda guerra del opio.
JTB PHOTO / AGE FOTOSTOCK

Una mirada de hielo
La emperatriz en un retrato del pintor Hubert Vos, en 1905, cuando tenía 70 años. Museo de Arte, Universidad de Harvard.
AKG / ALBUM

La rebelión de los bóxers
Entrada del ejército aliado en Beijing (Pekín) para sofocar la revuelta de los bóxers, el 14 de agosto de 1901.
ALBUM

Cixí, de concubina a emperatriz de China

En el invierno de 1861, un deprimido emperador Xianfeng moría en la frontera de Mongolia, adonde se había retirado con la corte tras el ataque de franceses y británicos a Beijing (Pekín) durante la segunda guerra del opio. Dejaba un heredero de cinco años, Tongzhi, hijo de la concubina Yi («ejemplar»); un consejo de regencia formado por los nobles tradicionalistas que habían apoyado la guerra con Occidente, y un país devastado por la contienda y por la cruenta rebelión campesina de los Taiping, que controlaban un tercio del país.

El complot de las viudas

El genio y la ambición de la concubina Yi no tardaron en revelarse. Dado el negro panorama que se abría ante China y su hijo, orquestó un golpe con Zhen, esposa principal del difunto emperador (y como tal, madre oficial de Tongzhi), y con los dos hermanos de Xianfeng, el príncipe Gong, partidario de contemporizar con Occidente, y el príncipe Chun, al que Cixí había podido casar con su hermana menor. Si fracasaban, se enfrentarían, como traidores, a la pena con  el explícito nombre de «muerte de los mil cortes».
Primero, ambas mujeres –que no disponían de ningún poder– persuadieron a los regentes de que dos sellos supuestamente pertenecientes al emperador niño y custodiados por ellas fuesen empleados para validar los decretos del consejo como simple formalidad, pues el pequeño no podía escribirlos de su puño y letra en tinta roja, según la costumbre. Más tarde, ante el consejo y con el niño presente, pidieron que se les permitiera participar en el gobierno. Los regentes rechazaron agriamente la petición y sus gritos asustaron al niño, que se mojó los pantalones. La ofensiva actuación de los regentes permitió acusarlos de traición –y destituirlos– mediante sendos decretos validados con los sellos en poder de Zhen y de Yi. Las dos viudas, que debían gobernar hasta la mayoría de edad del emperador niño, adoptaron nuevos nombres: Zhen tomó el de Ci’an («bondadosa y serena»); Yi, el de Cixí («bondadosa y alegre»).

Comienzan las reformas

Durante las cinco décadas siguientes, la trayectoria de China estuvo marcada por las decisiones de Cixí, que impondría su autoridad a pesar de la posición inferior que el rígido protocolo de la corte asignaba a la mujer: la emperatriz viuda presidía las audiencias tras un biombo, pues los ministros no debían verla, y nunca pisó el recinto delantero de la Ciudad Prohibida, reservado al emperador. Por ello necesitó a hombres fieles que aplicasen sus decisiones, como el príncipe Gong, que estuvo al frente del Gran Consejo imperial; y siempre tuvo que ejercer el poder como regente, debiéndose retirar cuando un emperador alcanzaba la mayoría de edad. De ahí que, al gobernar en la sombra, sus logros fuesen atribuidos a otros personajes, mientras ella era vista como una taimada y sanguinaria conspiradora.
En China, los gobernantes manchúes –que dominaban a la mayoritaria etnia han– se dividían entre los que se mostraban contrarios a los occidentales y quienes, como Cixí,  querían modernizar  China para impulsar su economía y evitar la sumisión a Occidente. Así lo había hecho  Japón, que se convirtió en una grave amenaza para China. Cixí era partidaria de la occidentalización, aunque no a cualquier precio. Así, por ejemplo, tardó casi veinte años en decretar la construcción del ferrocarril, porque podía perturbar el reposo de los difuntos; y no quiso promover fábricas textiles porque quitaban trabajo a las mujeres. Sabía, además, que las reformas suscitaban una intensa oposición tanto entre el pueblo como entre la nobleza y los funcionarios, que en su mayoría detestaban a los bárbaros de Occidente.
A pesar de sus críticas, Cixí pacificó el país, saneó sus cuentas, creó una armada y promovió la apertura al mundo con la ayuda de occidentales que dirigieron el ejército que aplastó a los Taiping, organizaron las aduanas y actuaron como embajadores. Con la mayoría de edad de Tongzhi, Cixí tuvo que retirarse en 1873. Pero Tongzhi no sentía ningún interés por el gobierno –prefería la ópera y el sexo– ni por su propía esposa Alute, a pesar de lo cual ésta se dejó morir de inanición, en la más estricta tradición confuciana, después de que la viruela matara a Tongzhi en 1875. Muchos adjudicaron sus muertes a las pérfidas artes de una Cixí sedienta  de poder, lo que alimentó la leyenda negra de la emperatriz.
El fallecido Tongzhi no dejó sucesor, de manera que Cixí volvió de nuevo al poder. Lo hizo como regente de un nuevo emperador, Guangxu, de tres años, a quien adoptó; era el hijo de su hermana y del príncipe Chun. Entonces impulsó una segunda oleada modernizadora que incluyó la llegada de la electricidad, la minería del carbón y una guerra contra Francia (acabada en tablas) porque no quiso satisfacer las apetencias territoriales galas en la frontera entre China y Vietnam.  

Reacción en la corte

Todo cambió cuando Cixí tuvo que dejar el poder a Guangxu en 1889. Su frío trato con el niño (que se dirigía oficialmente a ella como «querido papá») los distanció, sobre todo desde que el príncipe Chun (instigado por la propia Cixí) había obligado al imperial retoño a arrodillarse ante la regente y pedirle que siguiera gobernando un tiempo más. Los estudios absorbían a Guangxu, educado por el Gran Tutor Weng en la estricta ortodoxia confuciana y el recelo a todo lo occidental. Su incomprensión del mundo moderno llevó al abandono del programa naval y propició una demoledora derrota ante Japón, en 1895. La crisis hizo que Cixí volviera como gobernante de hecho. Para ello no dudó en amenazar a Guangxu con desvelar los turbios negocios (incluida la venta de cargos) que su concubina Perla realizaba al abrigo de su puesto.
La tensión entre Cixí y su hijo, y entre reformistas y tradicionalistas, dio pie a la irrupción de un nuevo personaje: Kang Youwei. Sus propuestas reformistas le valieron ascendiente sobre Cixí, que lo introdujo en la corte. Allí se granjeó el aprecio de Guangxu y maniobró para hacerse con los resortes del gobierno, situando a sus acólitos en el entorno del emperador, al que colmaba de halagos. Pero ocupar el poder requería deshacerse de Cixí, a la que quiso asesinar con ayuda de Japón; allí se refugió cuando se descubrió el complot. Cixí supo que su hijo estaba al corriente de la trama y lo convirtió en prisionero en su propio palacio. Pero ocultó la actuación de Guangxu para no comprometer a la dinastía, y él y Kang quedaron ante el mundo como reformadores mártires de una despótica Cixí, rechazada por unas potencias occidentales que esperaban apoderarse de territorio chino.
Justo entonces, las agresiones alemanas en Shandong desataron la rebelión nacionalista y anticristiana de los bóxers. Las potencias amenazaron a Cixí con atacar si no prohibía las sociedades nacionalistas, pero rechazó el ultimátum y les declaró la guerra utilizando a los bóxers como fuerza de choque, aunque intentó evitar sus ataques a cristianos chinos y a extranjeros. China fue derrotada, pero la élite dirigente arropó a una Cixí capaz de publicar el insólito Decreto del Remordimiento, en el que se reprochaba a sí misma la devastación causada por la guerra. Le siguió, en enero de 1901, el anuncio de reformas que igualasen el país con Occidente y que removieron todos los aspectos de la vida china: se autorizaron los matrimonios entre los han y los manchúes, se prohibió el vendado de pies a que eran sometidas las niñas han y se abrió una era de insólita libertad de prensa, que enervó incluso a los dirigentes más reformistas.
Cixí acometió entonces el mayor de los cambios: en 1906 anunció la transformación de China en una monarquía constitucional, lo que incluía el derecho al voto. La muerte la detuvo antes de completar su obra, el 15 de noviembre de 1908. El día anterior había expirado Guangxu. Murió envenenado por orden de Cixí, temerosa de que el débil soberano convirtiera su país en una fácil presa de Japón. No es de extrañar que un diplomático francés la definiera como «el único hombre de China».

Para saber más

Cixí, la emperatriz. Jung Chang. Taurus, Madrid, 2014.

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China
Pekín
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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lunes, 7 de mayo de 2018

CHINA : BBC Mundo Noticias .- No más zapatillas, ropa y juguetes baratos: cómo es el ambicioso plan "Made in China 2025" con el que Pekín quiere conquistar el mundo...........Geely, la empresa china que se acaba de convertir en el mayor accionista del gigante automotriz Mercedes-Benz (y que inquieta a Alemania)..........Los ambiciosos planes de China para construir aviones de transporte hipersónicos.. ......Cómo Li Shufu, el hijo de un granjero chino, logró convertirse en dueño de Geely, la mayor accionista de Mercedes-Benz

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  la segunda economía mundial, tal como se le conoce actualmente a China, pronto lo dejará de ser y subirá a ser la primera potencia económica del mundo, en tan solo 7 más, y llegaremos al 2025, con el membrete en todo el mundo: "Made in China 2025", ya no quiere ser solamente el fabricante de zapatillas, ropa y juguetes baratos, sino con un dominio total en la tecnología e investigación científica; por esa China, ya emprendido gigantescas inversiones de sus empresas estatales; que unidas a empresas extranjeras que le transfieren tecnología, como único requisito se desea ingresar al mercado chino.
China,   pretende que su mercado interno sea dominado por lo menos con un 70% de tecnología china; en el 2025 y todo indica que lo logrará, por su puesto ya existen resistencia internacional contra la entrada de inversiones chinas en grandes fábricas europeas como lo hizo la empresa Automotriz Guely, en comprar el 9.7% del capital de la empresa alemana Daimler, dueña de la marca Mercedes-Benz, allí los chinos invirtieron  US$ 9,000 mil millones de dólares, que inquietó incluso al gobierno alemán, pero no pudo bloquear la inversión china en su fábrica emblemática de la tecnología automotriz alemana.
La agencia de noticias BBC Mundo Noticias, ha elaborado un reportaje de la llamada "amenaza china", que les invito a leerla....
http://www.bbc.com/mundo/noticias-43404785
http://www.bbc.com/mundo/noticias-43266639
http://www.bbc.com/mundo/noticias-43201312
http://www.bbc.com/mundo/noticias-43888013
  • 7 mayo 2018

BANDERA CHINADerechos de autor de la imagenAFP
Image captionChina está invirtiendo miles de millones de dólares en potenciar su desarrollo tecnológico.

Hace poco, China le mostró al mundo su primer avión de pasajeros fabricado en casa.
Lo mismo hizo con su primer tren bala que viaja a 400 km/h. Y con sus carreteras inteligentes que van a recargar autos eléctricos en movimiento, sus robots o sus nuevos satélites.
Símbolos que se suman a las fábricas y centros de investigación que tiene Apple en su territorio y de automotoras como GM, Volkswagen y Toyota.
Estas y otras operaciones forman parte del plan "Made in China 2025" que abrió el grifo para que corrieran miles de millones dólares con el objetivo de que el país se convierta en una potencia industrial y tecnológica.
Pekín ha dicho abiertamente que quiere dejar atrás su fama como proveedor de zapatillas, ropa y juguetes baratos. Pasar de ser un país de mano de obra de bajo costo a uno de ingenieros.
Ese es el horizonte del plan "Made in China 2025" con el que Pekín quiere conquistar el mundo. El mismo plan que Donald Trump considera un "robo de tecnología" que atenta contra la seguridad nacional y la libre competencia y que ahora está en el centro de una potencial guerra arancelaria entre los dos países.

¿Seguridad nacional?

Tanto le preocupa a Washington la estrategia de Xi Jinping, que el secretario de comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que era "aterradora".
"Ellos han sido la fábrica del mundo y ahora quieren ser el centro tecnológico del mundo".

RobotDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa Casa Blanca ha dicho que la estrategia china es "aterradora".

China considera sus aspiraciones completamente legítimas y califica las acusaciones de Estados Unidos como falsas.
"No se trata de seguridad nacional. Es discriminatorio", dijo el viceministro de Finanzas, Zhu Guangyao.
En conversación con BBC Mundo, Ning Wang, coautor del libro "Cómo China se Volvió Capitalista" e investigador senior del Instituto Ronald Coase, dice que "Made in China 2025" es "deseable y beneficioso para China y el resto de los países".
"Como China es el mayor productor de doctores universitarios del mundo, tiene la obligación de ser más innovador".
Sin embargo, Ning advierte que la estrategia ha estado excesivamente centrada en empresas estatales.
"El espacio para los emprendimientos privados debería ser ampliamente expandido para aumentar las posibilidades de que el plan tenga éxito", agrega el investigador.

"El que gana se lleva todo"

Aunque la estrategia de Pekín fue anunciada en 2015, analistas plantean que viene de mucho antes.
"Lo novedoso son las grandes cantidades de dinero destinadas a estos programas, en combinación con cambios más agresivos para presionar a las empresas extranjeras para que transfieran tecnología directa o indirectamente", le dice a BBC Mundo Douglas Fuller, experto en políticas tecnológicas chinas y profesor de la Universidad de Zhejiang.

CircuitoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionChina está negociando con Estados Unidos para evitar una guerra arancelaria.

La transferencia tecnológica ocurre por vías muy distintas. Por ejemplo, la obligación que tienen las compañías extranjeras de asociarse con empresas locales para entrar al mercado chino.
También están las compras de empresas foráneas que ha hecho China en sectores estratégicos, como cuando Geely se convirtió en el mayor accionista de la alemana Daimler, dueña de Mercedes-Benz.
Y por último, hay una serie de regulaciones -de todo tipo- que condicionan la permanencia de los gigantes tecnológicos. Por ejemplo, Apple abriría su primer centro de almacenamiento de datos en China junto a una empresa local, para cumplir con nuevas normas impuestas por el gobierno.
Una "nube" con información clave que estará bajo el manto de Pekín.
Fuller advierte ciertos riesgos del plan. Como que el gobierno tiende a seleccionar empresas estatales para implementar sus políticas o suele asumir que puede comprar mucha tecnología foránea, algo que no parece ser tan sencillo porque genera resistencia en sitios como Washington, Bruselas, Tokio, Seúl o Taipéi.
"China está tomando el enfoque de "el que gana se lleva todo", sin ofrecer suficientes incentivos a los demás gobiernos para cooperar", agrega. "Los centros de innovación seguirán preocupados por las acciones e intenciones de China".

"Campeones nacionales"

Según Lester Ross, socio a cargo de la firma legal con sede en Pekín, Wilmer Hale, y miembro de la Cámara de Comercio Estados Unidos-China, el plan de Pekín no propone un campo de juego con reglas equitativas.
"El gobierno chino ofrece enormes subsidios que distorsionan el mercado y refuerzan políticas de exclusión, y presiona a las empresas extranjeras a transferir su tecnología a China", dice Ross en conversación con BBC Mundo.

Trabajador chinoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas empresas chinas de sectores estratégicos reciben subsidios para potenciar su crecimiento.

Eso les permite "crear campeones nacionales y forzar eficazmente la transferencia tecnológica", agrega.
En concreto, la estrategia "Hecho en China" se ha planteado controlar el 70% del mercado doméstico en sectores estratégicos para el año 2025.
Para llegar a la meta, tendrá que enfrentar varios desafíos como la resistencia internacional, la falta de espacios para que la iniciativa privada tome vuelo y una posición de desventaja histórica porque sus competidores comenzaron la carrera muchos años antes, dicen los expertos.
Sin embargo, el avance silencioso de la segunda economía más grande del mundo podría traer sorpresas antes de lo esperado.

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Geely, la empresa china que se acaba de convertir en el mayor accionista del gigante automotriz Mercedes-Benz (y que inquieta a Alemania)


Logo de Mercedes.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionEl gobierno alemán advirtió que mantendrá "un ojo atento" en la operación.

Es poco probable en la década de los 20 del siglo pasado Karl Benz y Gottlieb Daimler se imaginaran que una compañía china terminaría comprando la tradicional empresa alemana Mercedes-Benz.
Pero eso es exactamente lo que acaba de ocurrir. El fabricante chino Geely se convirtió este viernes en el mayor inversionista de la empresa Daimler, dueña de Mercedes-Benz.
Geely, que ya era dueña de la sueca Volvo y la inglesa London Taxi Company, invirtió US$9.000 millones en la operación, adquiriendo un 9,7% de participación accionaria.
Pero el negocio no se produjo sin polémica.
Luego de que se generara una creciente inquietud porque las empresas chinas podrían tener demasiada influencia en las economías europeas, el gobierno alemán intervino en el debate.

Un empleado mira a un vehículo en proceso de ensamblaje en la planta de Geely en Cixi, en la provincia china de Zhejiang, el 21 de junio de 2012.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Logotipo de un coche de Geely.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLos autos de Geely son conocidos dentro de las fronteras chinas, pero no en el exterior.

Declaró que no bloquearía la compra del paquete accionario de Daimler, pero al mismo tiempo, la ministra de Economía, Brigitte Zypries, dijo que deberían "tener un ojo atento".
"Alemania es una economía abierta que da la bienvenida a las inversiones", comentó Zypries en una entrevista al periódico alemán Handelsblatt.
Pero advirtió que esa apertura "no debería ser utilizada como puerta de entrada para favorecer los intereses de las políticas industriales de otros países".
La gigantesca inversión ha generado inquietud en Alemania porque, dicen los críticos, China estaría buscando tener acceso a los avances tecnológicos y las innovaciones que han sido desarrolladas en Alemania.
Otro aspecto que ha generado cierta preocupación es que Europa es mucho más abierta al capital foráneo que China respecto a las inversiones extranjeras.

"Los invasores"

China es considerado el mercado futuro más importante de la industria automotriz.
De hecho, Geely ha dicho que su plan es "acompañar a Daimler en el camino a convertirse en líder mundial del mercado de los autos eléctricos".

Auto Mercedes-BenzDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPor casi un siglo Mercedes-Benz ha sido reconocida como una de las empresas tradicionalmente "alemanas".

La postura de la compañía es que las empresas que tradicionalmente han dominado la producción de autos deberían cooperar a través de alianzas para hacer frente a la irrupción de competidores externos como Tesla y Waymo (empresa asociada a Google), calificadas por Geely como "los invasores".
En una operación paralela, Daimler anunció que invertirá US$1.900 millones en una nueva alianza con otra empresa china del sector automotriz llamada Baic, con el objetivo de modernizar sus plantas y adaptarlas para construir Mercedes eléctricos.
Las dos firmas, Daimler y Baic, han estado trabajando juntas en el mercado chino, donde la producción extranjera solo se permite bajo un sistema de alianza con una firma local.
Todo indica que la industria automotriz se está moviendo rápido. La semana pasada, la manufacturera alemana BMW anunció un acuerdo con la compañía china Great Wall Motor para fabricar autos eléctricos Mini en China, con el objetivo de venderlos en el mercado local.
Estas alianzas ocurren cuando el gobierno chino ha anunciado que 20% de los autos vendidos en 2025 deberían ser eléctricos o híbridos recargables, un objetivo que ha estimulado nuevas inversiones de empresas extranjeras en ese país y que está acelerando la carrera por dominar unos de los mercados más codiciados de los próximos años.

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Los ambiciosos planes de China para construir aviones de transporte hipersónicos


Propuesta de diseño de avión hipersónico chino (Foto: China Science Press)
Image captionEl diseño chino permitiría volar cinco veces más rápido que la velocidad del sonido. (Foto: China Science Press)

Viajar en apenas unas horas de Pekín a Nueva York, un trayecto que en la actualidad requiere de más de medio día de vuelo, es una de las promesas detrás del diseño de un nuevo concepto de avión hipersónico presentado por investigadores chinos.
La tecnología de este tipo de vuelos, en realidad, no es nada nueva, pero usualmente su aplicación ha estado centrada en el ámbito de la defensa, donde hay más dinero para la investigación y menos presión para ajustarse a un presupuesto.
Pero, ¿será posible lograr que sean rentables vuelos de pasajeros que sean capaces de cruzar el Pacífico en dos horas, a cinco veces la velocidad del sonido?

Rápido y más rápido

Cuando se trata de comparar cuán rápido vuelan los aviones la medida usada es la velocidad del sonido, conocida como Mach 1, en torno a unos 1.235 kilómetros por hora.

ConcordeDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl Concorde hizo su vuelo final en 2003 y, hasta ahora, no ha surgido un sucesor para este avión supersónico.

Se separan en tres categorías:
  • Subsónico: cualquiera que esté por debajo de la velocidad del sonido, como los vuelos comerciales actuales.
  • Supersónico: más rápido que Mach 1 y hasta Mach 5 (cinco veces la velocidad del sonido). Esta era la velocidad del Concorde, que voló entre Europa y Estados Unidos desde 1976 hasta su retirada en 2003.
  • Hipersónico: cualquier velocidad superior a Mach 5. En la actualidad solo hay pequeños vehículos experimentales que pueden ir a esta velocidad.
En términos de diseño, los vuelos hipersónicos necesitan algo que minimice la resistencia del aire al movimiento, pues mientras más rápido es el avión más problemático resulta este freno.
"Ese fenómeno dobla aproximadamente la velocidad: si tú duplicas la velocidad, se cuadriplica la resistencia", explica Nicholas Hutchins, profesor de la Universidad de Melbourne.

El avión experimental hipersónico no tripulado es transportado por un avión B-52.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl avión experimental hipersónico no tripulado X-43A de la NASA es hasta ahora la aeronave más rápida que se conoce.

Lo novedoso del diseño propuesto y probado en China es la existencia de una segunda capa de alas, unidas por encima de las alas normales, con el objetivo de reducir la resistencia de una manera ligeramente similar a lo que ocurre en los biplanos.
Por el momento, los desarrolladores solo han probado un modelo creado a una escala muy reducida dentro de un túnel de viento.

El X-43A alcanzó velocidades de Mach 9,6, esto es 1.850 kilómetros por hora, en vuelos de prueba en 2004. (Foto: NASA)
Image captionEl X-43A alcanzó velocidades de Mach 9,6, esto es 1.850 kilómetros por hora, en vuelos de prueba en 2004. (Foto: NASA)

Por tanto el proyecto aún está lejos de, literalmente, despegar.

Llegar a Mach 5

Pero si el diseño logra reducir la resistencia del aire, aún quedan otras dificultades por delante.

Ilustración del Boeing's X-51 Waverider que cuenta con un motor de combustión hipersónica diseñado para superar algunas de las dificultades de este tipo de vuelo. (Foto: Cortesía Fuerza Aérea de Estados Unidos).
Image captionIlustración del Boeing's X-51 Waverider que cuenta con un motor de combustión hipersónica diseñado para superar algunas de las dificultades de este tipo de vuelo. (Foto: Cortesía Fuerza Aérea de Estados Unidos).

Una de ellas es la resistencia del calor. Luego, también está el considerable problema de la explosión sónica: si un avión rompe la barrera del sonido, genera ondas de choque que causan un ruido tan fuerte que puede romper el vidrio.
Pero cuando se trata de lograr aviones hipersónicos lo más complicado es el motor.
Una vez que un vehículo ha llegado a Mach 5 puede ser impulsado por un motor de combustión supersónica, cuya función básicamente consiste en succionar el aire y usarlo para quemar su combustible.
El problema es que este tipo de ingenio solamente funciona a partir de Mach 5, por lo que hace falta contar primero con otro motor capaz de impulsar al avión a esa velocidad.

El Falcon HTV-2 es un vehículo de prueba usado por la agencia estadounidense de Defensa, Darpa, diseñado para que algún día llegue a volar a Mach 20., unos 20.000 kilómetros por hora (Foto: Darpa)
Image captionEl Falcon HTV-2 es un vehículo de prueba usado por la agencia estadounidense de Defensa, Darpa, diseñado para que algún día llegue a volar a Mach 20., unos 20.000 kilómetros por hora (Foto: Darpa)

Esa función podría realizarla un motor de avión tradicional extremadamente poderoso, pero según los expertos al final hará falta usar alguna combinación de ambos.
"Durante los últimos dos años ha habido un programa en China destinado a diseñar ese motor", explica Michael Smart, profesor de la Universidad de Queensland, donde es catedrático de propulsión hipersónica.
"Eso sería un verdadero avance", agrega.

Vuelos comerciales

Más allá de los logros técnicos y de los posibles momentos trascendentales que ocurran en el camino, está la pregunta de si alguna vez habrá un mercado comercial para los vuelos hipersónicos.

La empresa aeronáutica estadounidense Boom apuesta por poner nuevamente en funcionamiento aviones de pasajeros supersónicos. (Foto: Boom)Derechos de autor de la imagenBOOM
Image captionLa empresa aeronáutica estadounidense Boom apuesta por poner nuevamente en funcionamiento aviones de pasajeros supersónicos. (Foto: Boom)

Al echar una rápida mirada a la experiencia del Concorde pueden aflorar muchas dudas. Cuando despegó por primera vez en 1969, el avión supersónico anglofrancés fue celebrado como el futuro del transporte aéreo de pasajeros, pero se construyeron pocos y finalmente fue retirado de la circulación en 2003 sin que haya surgido un posible sucesor.
Hay una razón para ello: los vuelos eran demasiado costosos para la mayor parte de los viajeros. Además, ¿recuerdan la explosión sónica? Eso significaba que al Concorde solo se le permitía ir más rápido que la velocidad del sonido cuando sobrevolaba el océano.
Este elemento obligó a restringir las rutas a los vuelos transatlánticos y, por tanto, dañó su viabilidad comercial.

La empresa Aerion trabaja con Lockheed Martin and GE Aviation para construir un jet supersónico (Foto: Aerion).
Image captionLa empresa Aerion trabaja con Lockheed Martin and GE Aviation para construir un jet supersónico (Foto: Aerion).

Por eso, pese a que en los últimos años se ha visto un renovado interés en los aviones supersónicos, estos se encuentran aún en una fase de desarrollo.
Los obstáculos serían mayores con los vuelos hipersónicos. Serían aún más costosos y también generarían explosiones sónicas.
Una investigación publicada en febrero en la revista Physics, Mechanics & Astronomy asume sin ambages que en el futuro los vuelos hipersónicos serán "más cómodos y eficientes" que usar un avión convencional.
Pero transcurrirán "al menos entre 15 y 20 años" antes de que cualquiera de esos proyectos sea viable comercialmente, señala Ellis Taylor de Flight Global, un medio especializado en aviación y en la industria aeroespacial.

El diseño del jet A2 hipersónico de Reaction Engines busca permitirle transportar pasajeros de Europa a Australia en menos de cinco horas. (Foto: Reaction Engines)
Image captionEl diseño del jet A2 hipersónico de Reaction Engines busca permitirle transportar pasajeros de Europa a Australia en menos de cinco horas. (Foto: Reaction Engines)

"Es difícil ver ese mercado en este momento. De hecho, históricamente las tarifas aéreas han estado descendiendo en lugar de aumentando y sería difícil conseguir una amplia clientela para un vuelo hipersónico. Sería algo muy centrado en un nicho y eso, por supuesto, afecta la viabilidad del servicio comercial", apunta.

Competencia militar

De acuerdo con informaciones publicadas por la prensa china, los científicos detrás de la investigación también participan en los proyectos militares de Pekín relacionados con la velocidad hipersónica y es el ministerio de Defensa el que está detrás de esto.
Piensen, por ejemplo, en una vigilancia aérea que pudiera ser desplegada rápidamente y que fuera difícil de interceptar.
O quizás en misiles hipersónicos que pudieran hacer inútiles los actuales sistemas de defensa.

Rastro de vapor.
Image captionUn avión de vigilancia aérea hipersónico ¿podría ser tan rápido que lo único que logre verse de él es su rastro de vapor?

Los grandes jugadores en este terreno son Estados Unidos, China y, hasta cierto punto, Rusia.
Dado el celo con el que suele protegerse la investigación militar es difícil saber quién lleva la ventaja en esta carrera.
"Históricamente Estados Unidos siempre ha estado en la delantera, pero China lo está alcanzando rápidamente", señala Smart.
Así pues, los planes para un avión comercial hipersónico, incluso si se encuentran en su etapa inicial, son un indicador claro que deja pocas dudas sobre la ambición de China.

BBC

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Cómo Li Shufu, el hijo de un granjero chino, logró convertirse en dueño de Geely, la mayor accionista de Mercedes-Benz.

Li ShufuDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLi Shufu tiene una fortuna estimada en US$18.100 millones.
Algunos lo llaman el "Henry Ford chino" por la manera en que ha revolucionado la industria automotriz de su país.
Se trata de Li Shufu, uno de los 10 hombres más ricos de China, quien recientemente se convirtió en el mayor accionista del grupo alemán Daimler, matriz de Mercedes-Benz.
Y no es la primera vez que el dueño de Geely, el mayor fabricante de autos en China, hace una jugada comercial de esta envergadura.
Hace siete años adquirió gran notoriedad pública cuando compró la sueca Volvo. También es dueño de LEVC (fabricante de los taxis londinenses) y principal accionista de la marca de lujo Proton y la marca de automóviles deportivos Lotus.
Miembro del Partido Comunista y delegado de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, Li es parte de la camada de empresarios chinos que creció bajo el rigor de Mao Zedong y aprovechó las oportunidades que se presentaron con la apertura al exterior iniciada por Deng Xiaoping en la década de 1980.
Li ShufuDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl empresario sorprendió al mercado cuando compró Volvo en 2010.
"Li es un emprendedor que impulsó Geely con muy poco capital y sin ayuda del gobierno", le dice a BBC Mundo Crystal Chang, investigadora del Programa de Estudios Globales de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos.
"Nadie se habría imaginado que un día terminaría comprando una marca europea como Volvo", y que ahora se convertiría en el accionista mayoritario de Daimler, señala Chang.
El empresario es visto -a nivel nacional y en el extranjero- como el hombre que nació en una modesta familia de una zona rural y que creó un imperio económico gracias a su propio esfuerzo.
Un esfuerzo que según analistas, recibió el apoyo gubernamental necesario para que el negocio prosperara.
"Li se llevaba bien con Xi Jinping cuando éste fue el secretario general del partido en la provincia de Zhejiang entre 2002 y 2007", dice Willy Lam, profesor adjunto de la Universidad China de Hong Kong, en conversación con BBC Mundo.
Li ShufuDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionInició su carrera como fotógrafo.
Además de sus negocios, también son conocidos los textos de Li con tintes poéticos.
"El invierno se va, la primavera llega. Tranquilamente nos recogemos al trabajo. No discutan, no hagan ruido. Apoyen las marcas chinas. Vientos de Europa y América, olas de Japón y Corea. ¿Por qué tenemos que venerar las cosas extranjeras? Los autos chinos vuelan incluso más alto. Luchen valientemente por una década para hacer grandes cambios", se lee en uno de ellos.

Con una bicicleta y una cámara fotográfica

Hijo de agricultor, nació en 1963 en una aldea cerca de la ciudad de Taizhou, en la provincia de Zhejiang, cuna de muchos emprendedores que con el tiempo se hicieron millonarios.
"No podíamos comprar juguetes. Nunca imaginé que podía hacer un auto de verdad", dijo Li en una entrevista con la revista Forbes.
Cuando tenía 18 años decidió salir a probar fortuna en otros pueblos. Compró una bicicleta y una vieja cámara fotográfica y con ella se puso a fotografiar turistas en sitios populares, multiplicando sus ahorros en pocos meses.
Más tarde abrió un estudio fotográfico y se dio cuenta que podía extraer pequeñas cantidades de plata y oro de máquinas abandonadas, utilizando los conocimientos que había adquirido cuando entraba al cuarto oscuro a revelar los rollos fotográficos, según ha contado el propio Li.

El primer automóvil

Pero como había mucha competencia, rápidamente buscó otro rubro para hacer negocios. Con un préstamo de su padre, a los 23 años fundó Geely, una empresa que fabricaba refrigeradores y repuestos.
Una vez más le tocó enfrentar duros competidores y las cosas comenzaron a ponerse difíciles.

Li Shufu

US$18.100
millones de dólares de fortuna
2018
compra de Daimler
  • 1986 Vende refrigeradores
  • 1993 Vende motos
  • 1997 Vende autos
  • 2010 Compra Volvo
Getty Images
En una entrevista con el periódico Financial Times, Li dijo que los problemas comerciales, sumados a otras situaciones como la Masacre de Tiananmen en 1989, le hicieron decidir que "era un buen momento para tomar un descanso".
El negocio quedó en manos del gobierno local y él se fue a estudiar ingeniería a la universidad.
Después de unos años volvió a emprender en el rubro de la construcción y luego en la fabricación de motocicletas. Hasta que finalmente llegó a lo que sería el negocio de su vida: la industria automotriz.
Después de varios intentos fallidos, incluyendo coches que fueron a parar directamente a la basura, en 1998 Geeley (que en mandarín significa "afortunado") sacó al mercado su primer automóvil.
Li ShufuDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLi es miembro delegado de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.
De ahí en adelante las ventas no pararon de crecer.
Geely es actualmente la mayor empresa automotriz privada de China y la fortuna estimada de Li Shufu ronda los US$18.100 millones, según Forbes.
El golpe maestro a nivel internacional se produjo cuando Li compró Volvo en 2010. Y el último capítulo de esta saga se acaba de escribir hace unas semanas cuando el magnate invirtió US$9.000 millones en Daimler y se convirtió en el mayor accionista del ícono alemán.

"Un ojo atento"

¿Fue una operación comercial como cualquier otra? No precisamente. La inversión de Li generó inquietud en Alemania por la influencia que pueden llegar a tener las empresas chinas en las economías europeas.
Generó tanta inquietud, que el propio gobierno alemán salió a decir que tendría "un ojo atento", en respuesta a la preocupación que existe sobre cómo China está buscando tener acceso a las innovaciones tecnológicas que se han desarrollado en Europa.
Nuestro principal objetivo es apoyar el crecimiento de la industria automovilística china a través del crecimiento de Geely para servir nuestras estrategias nacionales"
Pero en una entrevista con el canal de televisión chino CCTV, Li no hizo mucho por apaciguar estos temores.
Li ShufuDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl empresario invirtió US$9.000 en Daimler.
"En esta inversión en particular, nuestro principal objetivo es apoyar el crecimiento de la industria automovilística china a través del crecimiento de Geely para servir nuestras estrategias nacionales", dijo Li.

Autos voladores

El debate se produce justamente cuando China es considerado el mercado futuro más importante de la industria automotriz mundial y cuando la carrera por dominar la fabricación de autos eléctricos avanza a toda velocidad.
Y Li es el hombre al que muchas empresas -locales y extranjeras- están mirando como si fuese el oráculo que fija el camino comercialmente más rentable.
Esta es una imagen que le favorece enormemente a diferencia de lo que le ha ocurrido a otros empresarios chinos con inversiones internacionales a los que el gobierno les ha puesto la mano encima por presuntos delitos financieros, como es el caso del director ejecutivo del gigante financiero Anbag, Wu Xiaohui.
Planta de Geely.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLi aspira a desarrollar autos voladores.
"Los movimientos del gobierno están dirigidos hacia los grandes conglomerados que realizan compras en una amplia gama de sectores", dice el corresponsal de la BBC Simon Atkinson.
Pero claramente el dueño de Geely no forma parte de ese grupo.
"Las adquisiciones de Geely encajan con el objetivo de Pekín de convertirse en un líder mundial (si no "el" líder mundial) de autos eléctricos, autónomos y hasta de los autos que pueden volar", dice el profesor Willy Lam desde Hong Kong.
Li es un magnate que, a sus 54 años, aún tiene una larga carrera por delante para hacer nuevas inversiones internacionales y consolidar su imperio automotriz, que incluye la posibilidad futura de construir autos voladores.
"No quiero dejar de soñar porque los sueños son la base del negocio", ha dicho el empresario.
No en vano le dicen el "Henry Ford" chino y más recientemente le han puesto el apodo del "Elon Musk asiático", un multimillonario que probablemente no va a escatimar esfuerzos para estar entre los líderes que se están disputando el futuro de la industria automotriz.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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