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lunes, 17 de diciembre de 2018

CONQUISTADORES : LIBERTADORES .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Simón Bolívar, el libertador de América

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., recordar al Libertador Simón Bolívar, es apreciar la capacidad militar de un ser nacido en Caracas, lleno de fortunas que renunció a todo por la causa de liberar a América del Sur, del yugo opresor español, no fue fácil, tuvo muchos fracasos iniciales, pero gracias a su visión militar logró victorias contundentes que doblegaron al ejército realista,  y el último virrey del Perú,  José de la Serna, capituló el 09 de diciembre de 1,824 en Ayacucho.
National Geographic, narra : "A Bolívar no se le puede ver por encima del hombro, ni como general, ni como estadista, ni como escritor, ni como legislador, ni como tribuno. Bolívar es uno de los más complejos y hermosos especímenes de Humanidad", afirmó el escritor y político venezolano Rufino Blanco Fombona en 1920; y quizás ésta sea una de las definiciones más agudas del Libertador, porque revela que no se trata de un mesías ni de un semidiós homérico, sino de un ser humano de vida muy compleja y, por eso mismo, hermosa para ser estudiada. Su existencia estuvo marcada por múltiples dificultades que lo condujeron al destino que conocemos. Desde luego, hay algo de hagiografía en el comentario de Blanco Fombona, pero cuando se trata de Bolívar es difícil encontrar un comentario que no esté teñido por alguna pasión, amiga o enemiga...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/simon-bolivar-libertador-america_12174/5
"No descansaré hasta romper las cadenas del dominio español en América", juró en su juventud el caudillo venezolano que desde 1812 encabezó la lucha por la independencia de la América española
 
El héroe de un continente
Simón Bolívar lideró durante veinte años la lucha para lograr la independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. El retrato le muestra vestido con uniforme de general. 
Foto: EILEEN TWEEDY / ART ARCHIVE
 
La Orden de los Libertadores
Fue instituida por Bolívar en 1813 para premiar a los héroes de la patria. En 1880 se transformó en la Orden del Libertador, pero con el mismo objetivo; abajo, a la derecha, una medalla de Gran Oficial. 
Foto: AISA

La ciudad heroica
En 1815, Bolívar proclamó a Cartagena de Indias "Ciudad Heroica" por su valentía en el sitio a que fue sometida por los españoles. Simón Bolívar se trasladó allí en 1812, desde donde escribió el primero de sus grandes documentos políticos, el Manifiesto de Cartagena. En la imagen, iglesia de San Pedro Claver. 
Foto: JAVIER LARREA / AGE FOTOSTOCK

Un libertador para un continente
En este mapa de América latina se muestran los movimientos de Simón Bolívar por el continente (flechas granate) y los años en que cada uno de los países consiguió su independencia. 
Cartografía: EOSGIS
 
Medalla que conmemora la declaración de independencia de Estados Unidos en 1776, que alentó a los criollos de las colonias españolas a alzarse contra España
Caraqueño hijo de canarios, Francisco de Miranda se contagió desde joven del espíritu revolucionario de la época. Participó en la guerra de Independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa. Desde 1790 había ya imaginado un proyecto de independencia para la América española: se trataba de crear un Estado continental independiente, llamado Colombia, gobernado por dos presidentes con el título de "incas" y con dos cámaras representativas; la capital se situaría en Panamá. Simón Bolívar se inspiró en este programa y secundó a Miranda en su expedición de 1810. Pero censuró su actuación como general y fue uno de los que lo entregó a los españoles. La historia, sin embargo, recuerda a Miranda como el Precursor. 
Foto: BRIDGEMAN

Fernando VII, por Vicente López
Mientras el recién proclamado emperador de México abdica y Bolívar vence a los realistas en Perú, en España se restaura el régimen absolutista con la invasión de los Cien mil hijos de San Luis. Fernando VII persigue tanto a los liberales como a los reaccionarios más extremistas, que se sublevan en la guerra de los Malcontents en Cataluña
Foto: GTRES

Medalla en honor del Libertador Simón Bolívar. Congreso de Colombia. 1825.
En 1819, Bolívar proclama en Angostura la Gran Colombia y derrota al realista Pablo Morillo en Boyacá. Dos años más tarde, su victoria en Carabobo asegura la independencia de Venezuela y en 1822, junto con Sucre, libera a Ecuador, que queda incorporado a la Gran Colombia. 
Foto: AISA

Francisco de Miranda
En 1812 fue designado generalísimo y dictador de la Venezuela independiente, pero se rindió unos meses después. En la imagen se le puede ver en un retrato de juventud. Museo Nacional, Bogotá. 
Foto: ART ARCHIVE

Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. Óleo por José Espinosa
La epopeya emancipadora de Bolívar tuvo un reverso menos positivo: el enorme sufrimiento de la población civil. Se ha calculado que en Venezuela perecieron durante la guerra 300.000 personas, lo que equivale a un tercio de sus habitantes.
Foto: ORONOZ

Manuela Sáenz, fiel compañera
Manuelita, la última compañera del Libertador
De las amantes que tuvo Bolívar, Manuela Sáenz, "Manuelita", fue la que más honda huella dejó en él. En sus cartas, impregnadas del romanticismo de la época, escribía: "Todo es amor en ti. Yo también me ocupo de esta ardiente fiebre que nos devora como a dos niños". También compartieron ideales. Una noche de 1828, en Bogotá, Manuelita frustró un atentado contra su amante interponiéndose entre los asesinos y Bolívar, que logró escapar por una ventana. Por esta valerosa acción, el propio Bolívar comenzó a llamarla "la libertadora del Libertador". 
Foto: AISA

Bolívar en Quito
En 1822, Bolívar marchó a Ecuador, liberado por Sucre, y en la capital, Quito, conoció a la que sería su amante: Manuela Sáenz. La imagen muestra la catedral quiteña. 
Foto: GONZALO AZUMENDI
 
José Francisco de San Martín
Tras liberar Chile y tomar Lima en 1821, el libertador argentino cedió el protagonismo a Bolívar en Guayaquil, en 1822. Arriba, el general San Martín en un óleo del siglo XIX. 
Foto: BPK / SCALA
Juan Carlos Chirinos
20 de mayo de 2018

Simón Bolívar, el libertador de América
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Fotografías
"A Bolívar no se le puede ver por encima del hombro, ni como general, ni como estadista, ni como escritor, ni como legislador, ni como tribuno. Bolívar es uno de los más complejos y hermosos especímenes de Humanidad", afirmó el escritor y político venezolano Rufino Blanco Fombona en 1920; y quizás ésta sea una de las definiciones más agudas del Libertador, porque revela que no se trata de un mesías ni de un semidiós homérico, sino de un ser humano de vida muy compleja y, por eso mismo, hermosa para ser estudiada. Su existencia estuvo marcada por múltiples dificultades que lo condujeron al destino que conocemos. Desde luego, hay algo de hagiografía en el comentario de Blanco Fombona, pero cuando se trata de Bolívar es difícil encontrar un comentario que no esté teñido por alguna pasión, amiga o enemiga.

Huérfano y rebelde

Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco nació el 24 de julio de 1783 en Caracas. Sus padres pertenecían a dos importantes linajes caraqueños, los "amos del Valle", criollos descendientes de los fundadores de la ciudad y que ocuparon el escalón más alto de la pirámide social durante el período colonial. Todo parecía preparado para que Simón y sus hermanos administraran las cuantiosas propiedades de la familia, tal como había sucedido durante los dos siglos anteriores.
Pero pronto la desgracia se cernió sobre él: cuando contaba tres años murió su padre; y a los nueve falleció su madre, que nunca le mostró demasiado cariño. Simón quedó al cuidado de su abuelo, Feliciano Palacios. “Huérfano, prometido a una riqueza considerable, heredero presunto de plantaciones extensas, esclavitudes y casas, no tuvo una infancia feliz ni una educación sistemática”, escribe otro de sus biógrafos, Arturo Uslar Pietri, a pesar de que su abuelo buscó los mejores maestros que ofrecía la pequeña ciudad.
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Pero su carácter rebelde construyó con la desobediencia una barrera infranqueable. A los doce años se escapó de casa de Carlos Palacios, su tutor, y huyó a la de su hermana María Antonia. El pleito judicial por quién había de administrar su fortuna concluyó con el traslado forzado de Bolívar a casa de un maestro llamado Simón Rodríguez. Según el propio tutor del joven, el nuevo preceptor de Bolívar es “un sujeto de probidad y habilidad notoria, y estando destinado por su oficio a la enseñanza de los niños podrá más cómodamente proveer a la educación de éste, teniéndole siempre a su vista y en su propia casa, que es bastante cómoda y capaz”.
Por fortuna, Simón Rodríguez, expósito, autodidacta y que había sido nombrado maestro por el cabildo de Caracas en la escuela de primeras letras para niños, resultó ser el profesor más adecuado para el joven Bolívar. Rodríguez entendió que su pupilo necesitaba un tratamiento diferente, pues su curiosidad, mezclada con el ambiente escaso de afecto en el que estaba creciendo, deformaban su carácter. Sea porque Rodríguez ya aplicaba su propio y original modelo pedagógico, sea porque el niño fue forzado a ello, la relación acabó dando sus frutos. Bolívar llegó a decir que su maestro “enseñaba divirtiendo” pero la estrategia de Rodríguez se puede resumir en la máxima “instruir no es educar”.
En 1799, cuando murió su abuelo, Bolívar fue enviado a estudiar a Madrid. En Veracruz escribió a su tío Pedro Palacios y Sojo, con la dudosa certeza del que aún no conoce bien la ortografía: “Usted no estrañe la mala letra pues ya lo hago medianamente pues estoy fatigado del mobimiento del coche en que hacabo de llegar, y por ser muy a la ligera la he puesto muy mala y me ocurren todas las espesies de un golpe”. Al llegar a Madrid se alojó en casa del marqués de Ustáriz, en la calle de Atocha, y tuvo la educación que todo joven de su clase debía recibir: lenguas extranjeras, danza, matemáticas, equitación, historia
La muerte de su esposa fue, quizás, el primero de los acontecimientos que orientaron su destino de forma muy distinta a la que había planeado
En Madrid conoció a una joven, María Teresa Rodríguez del Toro, de quien se enamoró perdidamente. Pese a la inicial oposición del padre, en 1802 se casó con ella y regresó a Venezuela dispuesto a atender sus haciendas; pero, apenas ocho meses después, María Teresa murió en Caracas de una violenta fiebre, incapaz de soportar el clima del trópico. Éste fue, quizás, el primero de los acontecimientos que orientaron su destino de forma muy distinta a la que había planeado.

Un compromiso ineludible

Arrasado por la pena, volvió a España, pero, presa de dolorosos recuerdos, enseguida se estableció en París, donde vivió una existencia disipada y durante la cual hizo uso holgado de su fortuna. Sin embargo, los días derrochadores de Bolívar en Francia se truncaron repentinamente cuando supo que su antiguo y querido maestro caraqueño estaba en París. Simón Rodríguez le dijo que estaba desperdiciando su vida y lo convenció para que estudiara las obras fundamentales de la literatura de la época, especialmente a Montesquieu, Rousseau, Voltaire y los enciclopedistas. Le propuso recorrer Italia para recuperar la estabilidad emocional, viaje que daría lugar a dos episodios que cambiaron de nuevo el cariz de la vida de Bolívar.
El primero, en Milán, cuando pudo ver de cerca a Napoleón Bonaparte, su admirado héroe, ahora rey de Italia (a quien, sin embargo, criticó duramente cuando se coronó emperador en París en 1804; él y su maestro permanecieron en la habitación ese día); y el segundo, quizá levemente idealizado en el relato que dejó Rodríguez, el conocido como Juramento del monte Sacro, cuando Bolívar, arrodillado en el Aventino de Roma, proclamó: “No daré descanso a mi brazo ni a mi espada hasta el día en que hayamos roto las cadenas del dominio español que nos oprime”.
Los siguientes veinte años fueron los que le dieron brillo militar y político, al hilo de los acontecimientos que jalonaron el proceso de independencia de América del Sur
De aquí en adelante, su vida tomó un rumbo definitivo; los siguientes veinte años fueron los que le dieron brillo militar y político, al hilo de los acontecimientos que jalonaron el proceso de independencia de América del Sur. En 1806, Francisco de Miranda, el Precursor, invadió infructuosamente Coro, cerca de la costa venezolana; la aventura no tuvo éxito, pero llenó de esperanza a Bolívar, que retornó entonces a América. Por otra parte, en 1808, Napoleón colocó a su hermano José en el trono de España y provocó una guerra que convulsionaría la Península hasta 1814; la usurpación tuvo un agudo efecto en las colonias americanas y, entre otros muchos, produjo el movimiento secesionista de 1810 en Caracas, que desembocó en la firma del Acta de la Independencia al año siguiente. Fue entonces cuando comenzó la vida pública de Bolívar; desde la Sociedad Patriótica de Caracas se distinguió por sus ardientes llamamientos a la independencia, y enseguida se integró, con el grado de coronel, en el ejército que al mando de Francisco de Miranda debía defender a la república de la reacción española.

El fracaso de dos repúblicas

La Primera República, la “patria boba”, no duró más de dos años: el ejército español, mejor preparado que el venezolano, pronto impuso su ley. El propio Bolívar cometió un gravísimo error al dejar a merced del enemigo la munición y las armas en la plaza de Puerto Cabello, tras lo cual a Miranda no le quedó más remedio que capitular para evitar un innecesario derramamiento de sangre. Bolívar, abatido, escribió a su general: “Después de haber agotado todos mis esfuerzos físicos y morales, ¿con qué valor me atreveré a tomar la pluma para escribir a usted habiéndose perdido en mis manos la plaza de Puerto Cabello? Mi corazón se halla destrozado con este golpe aún más que el de la provincia”.
Bolívar sacó de este fracaso una lección que le sería muy útil en los siguientes quince años: el liderazgo lo es todo
Miranda negoció con el comandante del ejército español, Domingo de Monteverde, los términos de la capitulación. El Precursor aceptó las duras condiciones de la rendición porque no le quedaba otra salida, pero sus compañeros lo consideraron un traidor. La admiración por el viejo general empezó a apagarse y el 31 de julio de 1812, por razones que aún no están del todo claras, Miranda fue entregado a los españoles, que desde hacía treinta años aguardaban una ocasión para prenderlo. ¿Se deshicieron de Miranda los “mantuanos" (la aristocracia criolla) por desprecio o para salvar la vida? El propio Bolívar participó en la detención de Miranda, y nunca se arrepentiría de esta acción. Miranda murió en la prisión gaditana de La Carraca, en 1816, y Bolívar sacó de este fracaso una lección que le sería muy útil en los siguientes quince años: el liderazgo lo es todo.

Se suceden las victorias

Bolívar decidió continuar tras el sueño independentista. En agosto de 1812 escapó a Curaçao y en octubre se trasladó a Cartagena de Indias. Su intención era liberar Nueva Granada al mismo tiempo que Venezuela. Escribió entonces el primero de sus grandes documentos políticos, el Manifiesto de Cartagena, en el que planteaba la reconquista de Caracas como paso fundamental para la independencia de todo el continente, que configuraría un nuevo Estado llamado Colombia.
El fallido asedio británico a Cartagena de Indias
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Fotografías
A continuación, Bolívar protagonizó una de las hazañas militares más asombrosas de la historia: la “Campaña admirable”, origen de la Segunda República venezolana. Partió el 14 de mayo de 1813; con movimientos rápidos y acciones arriesgadas (él y su ejército cruzaron las escarpadas cumbres de los Andes venezolanos a caballo) desplegó sus condiciones de líder militar. Dos meses después lanzó la proclama de “Guerra a muerte” en Trujillo, con la intención de dar un giro nacional a la guerra: “¡Españoles y canarios! Contad con la muerte aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. ¡Americanos! Contad con la vida aun cuando seáis culpables". Tras varias batallas victoriosas (Cúcuta, Niquitao, Los Horcones), el ejército patriota tomó Valencia, San Carlos y La Victoria, y en agosto de 1813 entró triunfalmente en Caracas.
Bolívar era el capitán general de los Ejércitos de Nueva Granada y Venezuela, y la Municipalidad le concedió el título de Libertador y el cargo de capitán general, equivalente a general en jefe. Sin embargo, tras las celebraciones, a Bolívar lo aguardaban la indisciplina y las luchas intestinas. Debía imponer su autoridad (a veces con dureza) si no quería que toda la empresa fracasase. También tuvo que enfrentarse a una temible coalición de enemigos de la independencia: los llaneros, bandas de guerrilleros al mando del asturiano José Tomás Boves, temido por el ensañamiento contra sus enemigos, y el ejército regular español, reforzado tras la llegada de un nuevo capitán general, Cagigal. El ejército patriota, hostigado por todas partes, se vio obligado a emigrar al oriente del país con casi toda la población de Caracas. Era el fin de la Segunda República.
Bolívar viajó a Bogotá y a Cartagena. De allí partió a Kingston, donde escribiría la célebre Carta de Jamaica en la que, según Uslar Pietri, “describió el más completo y deslumbrante panorama de la situación y del futuro del continente”. Se embarcó luego hacia Haití donde conoció al presidente haitiano Pétion, que le ofreció generosa ayuda. Pese a la derrota y los recelos de los otros líderes, insistió en permanecer como jefe supremo del ejército, y con el apoyo decisivo de algunos generales (José Antonio Páez en los Llanos, Manuel Piar en Guayana) logró dar nuevo impulso a la lucha. De este modo, en 1817, después de desembarcar en isla Margarita, tomó Guayana, convirtiéndola en una inexpugnable base de operaciones de fácil comunicación con el interior y con el exterior a través del río Orinoco. Fundó el primer periódico, el Correo del Orinoco, y convocó en 1819 un congreso en la población de Angostura, donde pronunció el más importante de sus mensajes políticos: el Discurso de Angostura.
Al frente de un ejército de unos 3.000 hombres, repitió la hazaña de 1813 y atravesó en plena temporada de lluvias las cumbres de los Andes
A continuación, Bolívar organizó una de sus campañas más célebres: la liberación de Nueva Granada (la actual Colombia). Al frente de un ejército de unos 3.000 hombres, repitió la hazaña de 1813 y atravesó en plena temporada de lluvias las cumbres de los Andes; así sorprendió al ejército español dirigido por el brigadier José María Barreiro, al que venció en la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. De vuelta a Angostura, Bolívar logró que se aprobara la constitución de la República de Colombia (o Gran Colombia), que integraba las actuales Venezuela y Colombia. Venezuela, sin embargo, seguía en manos españolas.
La instauración de un régimen liberal en España en 1820 permitió el inicio de una fase de negociaciones en la que se plantearon fórmulas intermedias entre la soberanía española y la independencia. Pero Bolívar no aceptó ninguna de ellas. En junio de 1821, la victoria de los independentistas en la llanura de Carabobo, frente a Caracas, selló la independencia de Venezuela. La contienda fue fuente inagotable de gestas heroicas, como la muerte de Pedro Camejo, el “Negro Primero”, un valeroso combatiente que no expiró hasta que se despidió de su general, Páez. El congreso de Cúcuta eligió a Bolívar presidente de Colombia y le otorgó amplios poderes ejecutivos, que ratificaban su modelo de un Estado centralizado que evitara por igual los extremos de la monarquía y de la anarquía democrática.

La derrota de España

Bolívar persistió en su empeño de ampliar el territorio de la República recién fundada. El siguiente paso fue Ecuador. En 1822, durante su marcha hacia Quito derrotó a las tropas hispánicas en Bomboná, aunque a costa de muchas bajas que lo detuvieron hasta que pudo recibir refuerzos. Mientras, uno de sus generales más queridos, Antonio José de Sucre, al que llamó “el Abel de América”, consiguió una victoria aplastante en las faldas del volcán Pichincha, con la que liberó el virreinato del Perú, que Bolívar anexionó a Guayaquil. En el sur, José Francisco de San Martín, que se había enfrentado con éxito a los españoles en Argentina y Chile, se había declarado “Protector del Perú” con la intención, semejante a la de Bolívar, de llevar la independencia a todo el continente. Tras la liberación de Chile, y apoyado por la flota del aventurero inglés lord Cochrane, San Martín desembarcó en Lima y estableció el Protectorado, ante el recelo de la opinión pública conservadora de la ciudad.
Doce años de luchas permitieron a Bolívar y al ejército patriota que logró concentrar expulsar definitivamente a las tropas de Fernando VII de América del Sur
El empuje evidente del ejército libertador de Bolívar forzó la conferencia entre ambos líderes en Guayaquil, el 27 de julio de 1822. Como consecuencia, San Martín dejó el camino libre al Libertador quien, sin embargo, tendría que esperar varios meses para entrar en el país a continuar su guerra de liberación (y, cómo no, conquista). En 1824, Bolívar derrotó al general español José de Canterac en Junín, curioso combate que se libró solamente con el sable y la lanza, pues cuando Bolívar quiso enviar a los granaderos la contienda ya había terminado y el ejército español se había replegado hacia Cuzco. Sucre, por su parte, venció al ejército del último virrey peruano, José de la Serna, conde de los Andes, en Ayacucho, a finales de 1824. Con ello se cerró el ciclo de batallas y la guerra de independencia se dio por concluida. Doce años de luchas permitieron a Bolívar y al ejército patriota que logró concentrar expulsar definitivamente a las tropas de Fernando VII de América del Sur. España no sería nunca más dueña de territorio continental, y antes de acabar el siglo perdió también las posesiones insulares de Cuba y Puerto Rico.

El final de un sueño

La guerra había terminado, pero la intriga política no había hecho más que empezar. Bolívar se encontraba en el pináculo de su carrera y brillaba como el Libertador de todo un continente. La Gran Colombia que presidía agrupaba un vasto espacio en la mitad norte de América del Sur, los actuales estados de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá; Perú y Bolivia, liberados por él mismo y por Sucre, se mantenían en su órbita. Pero Bolívar iba incluso más allá. En 1818 soñaba: “La América unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas". Ya presidente de Colombia, imaginaba una “liga americana” que uniría su república con los demás estados hispano-americanos independientes (México, Perú, Chile y Argentina) en una federación que tendría una presencia propia en la política internacional.
“La América unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas"
Pero pronto sus antiguos compañeros de lucha se convirtieron en enemigos: Páez se alejó de él, Santander no lo quería en Nueva Granada y Santa Cruz revocó la constitución bolivariana de Perú. Acusado de ansias imperiales, en 1828 asumió la dictadura tras una conspiración en Bogotá que estuvo a punto de costarle la vida. Hastiado de las rencillas, las ambiciones y los crímenes políticos, frustrado porque había "arado en el mar”, en enero de 1830 convocó un congreso en el que presentó su dimisión irrevocable. En unos meses su república unificada se disolvió, dejando en su lugar una serie de países independientes gobernados por caudillos militares.
Los veinte años que había pasado recorriendo el continente a caballo habían minado la salud y los ánimos de aquel “hermoso espécimen de Humanidad" que dedicó su vida y su fortuna a llevar a cabo el juramento que hizo junto a su maestro al pie del monte Aventino. Falleció en Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830, completamente empobrecido, alejado de la vida pública, culpado de un afán desmedido de poder, perseguido con saña por sus envidiosos enemigos. El último deseo de su testamento político revela de qué calibre fue la bravura que lo guió incluso a las puertas de la muerte, la máxima dificultad: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.

Una guerre devastadora

La epopeya emancipadora de Bolívar tuvo un reverso menos positivo: el enorme sufrimiento de la población civil. Se ha calculado que en Venezuela perecieron durante la guerra 300.000 personas, lo que equivale a un tercio de sus habitantes.

Batallas y escaramuzas

Los ejércitos reclutados por Bolívar no pasaron de 2.000 o 3.000 hombres en cada campaña, pero mostraron una extraordinaria movilidad, como evidencia la campaña de liberación de Ecuador. A menudo las “batallas” se reducían a ataques por sorpresa que duraban apenas un par de horas y producían pocas bajas, como ocurrió en Boyacá. En la de Bomboná, en cambio, los patriotas sufrieron 1.300 bajas, la mitad del total.

Fusilamiento de prisioneros

Los combatientes capturados por cualquiera de los dos bandos a menudo eran fusilados en masa. El propio Bolívar, aplicando su consigna de “guerra a muerte”, ordenó en 1814 que se ejecutara a 866 realistas españoles capturados en La Guaira. En 1816, dentro de la campaña de represión española, 600 personas fueron ejecutadas en Bogotá. Esta práctica horrorizó a los voluntarios británicos que llegaron a Venezuela.

Saqueos y matanzas de civiles

La población civil venezolana sufrió en sus carnes el conflicto. En 1813 y 1814, Boves y los llaneros (guerrilleros de la región de los Llanos, muchos de los cuales eran indios y negros) aniquilaron poblaciones enteras, como Valencia, con métodos de horrible sadismo. El general español Pablo Morillo daba en 1817 a sus soldados la consigna de “quemar las ciudades, decapitar a los habitantes, asolar el país, no respetar sexo ni edad”.

Asesinatos y venganzas

Los atentados y asesinatos políticos estuvieron en el orden del día durante todo el proceso de independencia. Bolívar sufrió varios ataques; durante su estancia en Jamaica, un criado comprado por los españoles apuñaló a un amigo de Bolívar mientras dormía creyendo que era él. Sucre fue asesinado en una emboscada en 1830. En este estilo, el propio Bolívar se deshizo de un rival, cuando en 1817 ordenó ejecutar a Piar por insubordinación.
Conquistadores
Libertadores
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Simón Bolívar
Simon-bolivar.jpg

Coat of arms of Gran Colombia (1821).svg
Presidente de la Gran Colombia
21 de septiembre de 1819-4 de mayo de 1830
VicepresidenteFrancisco de Paula Santander
SucesorDomingo Caycedo (interino)

Coat of arms of Bolivia (1825).svg
Presidente de la República de Bolivia
12 de agosto-29 de diciembre de 1825[1]
SucesorAntonio José de Sucre

Escudo de la República Peruana (1825-1950).svg
Presidente de la República del Perú
17 de febrero de 1824-28 de enero de 1827
PredecesorJosé Bernardo de Tagle
SucesorAndrés de Santa Cruz

Escudo de Guayaquil.svg
Presidente de la Provincia Libre de Guayaquil
11 de julio de 1822-31 de julio de 1822
PredecesorJosé Joaquín de Olmedo
SucesorAnexión a la Gran Colombia

Coat of arms of Venezuela (1811).svg
Presidente de la Tercera República de Venezuela
1817-1819
PredecesorSimon Bolivar
SucesorAnexión a la Gran Colombia

Coat of arms of Venezuela (1812).svg
Presidente de la Segunda República de Venezuela
7 de agosto de 1813-11 de diciembre de 1814
PredecesorFrancisco de Miranda
SucesorSimon Bolivar

Información personal
Nombre de nacimientoSimón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios
Nombre en españolSimón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar de la Concepción y Ponte Palacios y Blanco Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento24 de julio de 1783
Bandera del Imperio español Caracas, Capitanía General de Venezuela, Imperio Español
Fallecimiento17 de diciembre de 1830 (47 años)
Bandera de la Gran Colombia Santa Marta, Gran Colombia
Causa de la muerteTuberculosis y fiebre tifoidea Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepulturaPanteón Nacional de Venezuela, Caracas y Catedral Basílica de Santa Marta Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadVenezolana (hasta 1811), venezolana (hasta 1819), boliviana (hasta 1825) y ecuatoriana (hasta 1827) Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónCatolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
MadreMaría de la Concepción Palacios y Blanco Ver y modificar los datos en Wikidata
CónyugeMaría Teresa Rodríguez del Toro y Alayza
ParejaManuela Sáenz de Vergara
Hijos0 Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónPolítico y militar
RangoBrigadier de la Unión
General en Jefe de los Ejércitos del Norte
Comandante en jefe del Ejército de Cartagena
Distinciones
FirmaSimón Bolívar Signature.svg
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco (Caracas, 24 de julio de 1783[nota 1][2]​-Santa Marta, 17 de diciembre de 1830), más conocido como Simón Bolívar (Acerca de este sonido pronunciación ), fue un militar y político venezolano, fundador de las repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia. Fue una de las figuras más destacadas de la emancipación hispanoamericana frente al Imperio español. Contribuyó a inspirar y concretar de manera decisiva la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá,[3]Venezuela y Perú.
En 1813 le fue concedido el título honorífico de Libertador por el Cabildo de Mérida en Venezuela, que, tras serle ratificado en Caracas ese mismo año, quedó asociado a su nombre.[4]​ Los problemas para llevar adelante sus planes fueron tan frecuentes que llegó a afirmar de sí mismo que era «el hombre de las dificultades» en una carta dirigida al general Francisco de Paula Santander en 1825.
Participó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el Hombre de América y una figura de la historia universal, ya que dejó un legado político en diversos países latinoamericanos, algunos de los cuales lo han convertido en objeto de veneración nacionalista. Ha recibido honores en varias partes del mundo a través de estatuas, monumentos, parques, plazas, etc. Sus ideas dieron origen a la corriente política del bolivarianismo.
WIKIPEDIA.
 
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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miércoles, 17 de enero de 2018

HISTORIA : AMÉRICA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- LIBERTADORES .- Libertadores de América: los héroes de la independencia

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la independencia política de América del Sur, fue todo un acontecimiento que Simón Bolívar, quiso formar una Confederación con la Gran Colombia, para cimentar una gran patria, pero fracasó por las regionalismos, que más tarde originarían guerras entre países hermanos, y otras organizadas por potencias extranjeras como Inglaterra, que armó a Chile y le financió la guerra que hizo contra el Perú y Bolivia.
La Revista National Geographic, ha elaborado un reportaje de estos sucesos históricos con el nombre de : Libertadores de América: los héroes de la independencia, que brindamos para su lectura...

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/libertadores-america-los-heroes-independencia_12186
Bolívar y San Martín encabezaron las dos grandes oleadas emancipadoras en América del Sur. Pero el sueño de unidad continental se apagó con sus sucesores.
 
Bernardo O'Higgins
De ascendencia irlandesa y vasca, O’Higgins fue un rico terrateniente chileno cuya formación completó primero en Lima y posteriormente en Inglaterra y España, donde estuvo en contacto con las ideas libertarias que se expandían entre las élites intelectuales. De vuelta a su hacienda chilena herencia de su padre, fue elegido alcalde de su localidad y empezó a divulgar algunas de las ideas de las que se había empapado en Europa. Tras el comienzo de las guerras napoleónicas en Europa, inició su participación en la organización de la defensa frente a los realistas y se incorporó en el ejército para combatir a los españoles. Cruzó los Andes con el ejército del general José de San Martín y en 1817 fue nombrado director supremo de Chile al ser liberado el país. Se retiró en 1823.
Foto: CC

Proclamación y jura de la independencia de Chile, por Pedro Subercaseaux
Después de que la asamblea convocada por el general San Martín lo eligiera como director supremo de Chile y renunciara en favor de O'Higgins, éste organizó un ejército militar para combatir a las tropas realistas e hizo redactar una declaración de independencia que firmó el 12 de febrero de 1818. 
Foto: CC

Francisco de Paula Santander
Este militar y político colombiano nacido a finales del siglo XVIII en el Virreinato de Nueva Granada fue un personaje clave en el proceso de independencia de la Gran Colombia. Participó en numerosas batallas que tuvieron lugar en todo el territorio colombiano desde 1813 hasta 1819 cosechando éxitos, aunque también fracasos. Tras el triunfo, junto a Bolívar, en la batalla de Boyacá de 1819 y la proclamación de la independencia, Santander ocupó el cargo de Vicepresidente de la Gran Colombia. Una grave crisis con Bolívar lo llevó al exilio en 1832, de donde regresó para asumir la presidencia de la República de Granada (que en 1863 adoptaría el nombre de Colombia).
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Simón Bolívar
“No daré descanso a mi brazo ni a mi espada hasta el día en que hayamos roto las cadenas del dominio español que nos oprime”. Con este juramento frente al Aventino de Roma empezó el compromiso de un joven Bolívar con la lucha contra el ejército colonial en América. Hijo de una familia acomodada de criollos venezolanos, vio en las guerras napoleónicas en las que estaba inmersa la Monarquía española la situación de crisis perfecta para iniciar el camino hacia la emancipación de los territorios sudamericanos. A pesar de que su ambicioso proyecto de una Gran Colombia fracasó, tuvo un papel determinante como líder de las grandes campañas militares y políticas que dieron la independencia a Venezuela, Colombia y Ecuador, ganándose el sobrenombre de “Libertador de América”.
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La batalla de Junín, por Martín Tovar y Tovar.
Considerada como una de las victorias claves para la independencia de Perú, la batalla de Junín tuvo lugar en agosto de 1824. Tras el éxito de las tropas patrióticas, Bolívar continuó la guerra contra los realistas que todavía resistían en el Alto Perú, la actual Bolivia.
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José Antonio Páez
El que terminaría siendo el quinto presidente de Venezuela procedía de una familia de ascendencia canaria y de origen humilde. Después de casarse se dedicó al cuidado de ganado, gracias a lo cual se convirtió en un experto jinete, y se unió a las fuerzas que combatían el gobierno español. Participó en las célebres batallas de Las Queseras (junto a Bolívar) y la de Carabobo, y en 1830 fue elegido presidente de la República de Venezuela, que rompió entonces su unión con la Gran Colombia fundada por Simón Bolívar.
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Vuelvan caras, por Arturo Michelena
Este óleo de Michelena representa el momento en que el general José Antonio Paéz da la orden a sus jinetes de dar media vuelta –"¡Vuelvan caras!"– y contraatacar a la caballería española que acosaba a sus tropas en el marco de la batalla de las Queseras del Medio, una victoria clave en la consecución de la independencia de Venezuela
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Andrés de Santa Cruz
Nacido en la La Paz, Andrés de Santa Cruz pertenecía a una familia colonial noble que le proporcionó una educación acorde con su posición. Cuando dejó el colegio se unió al ejército realista pero, tras enfrentarse en varias ocasiones a las guerrillas independentistas, decidió cambiarse de bando en 1821. A partir de ese momento se incorporó al ejército independentista peruano y en 1826 destituyó a Bolívar de la presidencia de Perú. Fue presidente de Bolivia entre 1828 y 1839, y de la unión de Perú y Bolivia entre 1836 y 1839.
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Antonio José de Sucre
Del mismo modo que su padre, el teniente coronel Vicente Sucre, también apoyó la causa independentista desde los inicios. Tras la proclamación de la Gran Colombia por parte de Bolívar, Antonio José de Sucre se convirtió en uno de sus lugartenientes más fieles y lideró la campaña que habría de liberar Ecuador del dominio español, que culminó con la batalla de Pichincha. Pero fue en la campaña de Perú cuando Sucre obtuvo su mayor éxito como militar en la victoria de la batalla de Ayacucho en 1824, que dirigió él mismo y por la que se ganó el apodo de "Gran Mariscal de Ayacucho". En 1825, después de entrar como liberador en La Paz, convocó una asamblea que proclamó la independencia de Bolivia y lo eligió como presidente.
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La capitulación de la batalla de Pichincha, por Antonio Salas
La victoria lograda por el general Sucre a los pies del volcán Pichincha en 1822 constituyó un episodio determinante para la independencia de la República de Ecuador, que se incorporó ese mismo año como parte de la Gran Colombia. 
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Jose de San Martín
A pesar de haber nacido en territorio argentino en el seno de una familia española de colonos, se trasladó a España antes de cumplir los 10 años, donde empezó a destacar como el gran militar que terminaría siendo. Sin embargo, el contacto con el ideario de la Revolución Francesa junto con el estallido del movimiento independentista hizo renacer su sentimiento identitario americano y emprendió su regreso a Argentina. Protagonizó una de las mayores hazañas militares de la historia del continente cuando cruzó los Andes con su ejército en tan solo 24 días para conseguir la liberación de Chile. Rechazó varios cargos y ofertas políticas porque el objetivo que perseguía era la liberación de Perú, centro del poder colonial, cuya independencia proclamó él mismo en 1821.
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La Independencia del Perú
Tras haber emprendido rumbo hacia Perú en agosto de 1820 junto al Ejército Libertador de los Andes, José de San Martín proclama la independencia del Perú en Lima, en 1821. 
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4 de enero de 2018
Simón Bolívar, el libertador de América
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Simón Bolívar, el libertador de América

Las motivaciones que llevaron a los países sudamericanos a empezar una gran oleada emancipadora son múltiples y complejas, empezando por el descontento general de la población frente al sistema colonial bajo el que se encontraban. Sin embargo, hay dos acontecimientos que marcaron el inicio de los procesos que terminaron con la independencia del poder español. En primer lugar la influencia de dos grandes revoluciones que habían tenido lugar en las décadas precedentes cuyo ideario impregnó los discursos de los líderes sudamericanos: la Revolución Americana (1774) y la Revolución Francesa (1789). Y en segundo lugar la crisis de la monarquía española que se desencadenó a causa de la entronización de José Bonaparte en 1808 en el lugar de Fernando VII en el marco de las guerras napoleónicas.
Alrededor de 1810 surgieron juntas de gobierno en muchas regiones que ejercían el poder de forma autónoma, y se empezaron a formar ejércitos libertadores que emprendieron grandes campañas para liberar los territorios de la influencia española. Simón Bolívar y José de San Martín fueron dos de los principales líderes del bando patriota o independentista que se enfrentaron al ejército realista o virreinal, que luchaba en defensa de la corona española.
El sueño de Bolívar consistía en crear una sola entidad continental que uniera política y militarmente todos los territorios sudamericanos en forma de confederación con el objetivo de establecer un gobierno fuerte que asegurara el fin del dominio español para siempre: la Gran Colombia. Pero tras el éxito de las primeras oleadas emancipadoras, surgieron reivindicaciones propias de cada territorio que terminaron por desmembrar el gran proyecto de Bolívar.
El sueño de Bolívar consistía en crear una sola entidad continental que uniera política y militarmente todos los territorios sudamericanos
Cada uno de los estados que se independizaron del dominio español recorrieron un camino difícil hacia el éxito; la población civil sufrió consecuencias devastadoras y se cobró numerosas bajas en las filas de soldados, pero también puso en primera línea las destacadas personalidades que lideraron las batallas. En esta lista tienen un lugar algunos de los personajes más célebres que acompañaron a Bolívar en su epopeya emancipadora.
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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