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lunes, 23 de octubre de 2017

HISTORIA : EGIPTO .- PIRÁMIDES DE GIZEH .-- Las primeras pirámides: Esnofru, el gran constructor

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/esnofru-el-gran-constructor_9796

A inicios de la dinastía IV, Esnofru quiso dar un paso más en la consecución de una pirámide perfecta para que fuera su morada de eternidad. En esta búsqueda, el faraón llegó a construir al menos tres de estos grandes monumentos a vuelo

Las pirámides de Gizeh
La dinastía IV representa el cénit en el arte de construir pirámides. Keops y después su hijo Kefrén erigieron las pirámides más grandes y perfectas en la necrópolis de Gizeh, como muestra la imagen.
FERGUS 0’BRIEN / GETTY IMAGES

La Gran Esposa Real
Detalle de un cofre hallado en la tumba de la reina Hetepheres, esposa de Esnofru, en Gizeh. A la izquierda, un cartucho contiene el nombre Nesu-Bity del rey: el de las bondades.
BRIDGEMAN / ACI

El constructor de pirámides
Faraón, posiblemente Esnofru, con la corona blanca del Alto Egipto. Museo Egipcio, El Cairo.
BRIDGEMAN / ACI

Un hijo del faraón
Antílope, en un fragmento de pintura mural de la tumba de Nefermaat. Museo Británico, Londres.
BRITISH MUSEUM / SCALA, FIRENZE

Rey del Alto y del Bajo Egipto
Esnofru entronizado y tocado con la doble corona. Relieve en el Museo Egipcio, El Cairo.
AKG / ALBUM

Las pirámides de Dashur
La imagen muestra la pirámide Romboidal en primer término, alzándose en la llanura de Dashur; al fondo se vislumbra la pirámide Roja. Ambas fueron construidas por Esnofru.
AKG / ALBUM
3 de noviembre de 2015

En contra de lo que podría pensarse, el mayor constructor de pirámides de la historia de Egipto no fue Keops, el faraón al que se debe la Gran Pirámide de Gizeh. Ese título corresponde en realidad a su padre Esnofru, quien, según han calculado los estudiosos, empleó para la construcción de las tres pirámides que se le atribuyen un cuarenta por ciento más de metros cúbicos de piedra que su hijo Keops, el constructor de la Gran Pirámide de Gizeh. Esnofru, además, fue el primer soberano egipcio que levantó una pirámide perfecta de caras lisas y que desarrolló la estructura clásica de los complejos funerarios egipcios, que perduraría durante varios siglos.
Los tres grandes monumentos funerarios creados por Esnofru coronaron el sensacional desarrollo de la arquitectura funeraria egipcia a partir de la dinastía III. El rey Djoser, gracias a su conocido arquitecto Imhotep, fue el primero que construyó su tumba totalmente en piedra, ofreciendo así un sentido de eternidad a unos edificios que anteriormente se hacían de adobe y que por ello se desvanecían al poco tiempo. Además, en esta gran obra que llevó a cabo en Saqqara (una necrópolis próxima a Menfis, la capital de Egipto), Imhotep prescindió de la típica mastaba, un edificio funerario rectangular con paredes en talud. La sustituyó por una pirámide escalonada, compuesta por un total de seis niveles que alcanzaban los 62 metros de altura. Cabe señalar que éste fue el edificio más alto del mundo hasta el reinado de Esnofru.
Gesta de la ingeniería y plasmación del poder del Estado faraónico, la pirámide escalonada tenía una estructura característica, en la que los estudiosos han visto el reflejo de un simbolismo estelar propio de la cultura egipcia en esa época. Así, el eje principal del complejo, de 544 metros de longitud, se orienta de norte a sur y la entrada a la pirámide se sitúa en el lado norte, al igual que el templo funerario del faraón, adosado a la pirámide sobre una base de dos metros de altura. Además, el denominado serdab –una habitación en el lado norte de la pirámide en la que estaba colocada la estatua del ka del faraón (su espíritu o fuerza vital)– poseía dos orificios a través de los cuales una estatua de Djoser podía observar Dubhe y Kochab, dos importantes estrellas circumpolares. La propia forma de la pirámide, como un edificio de seis escalones, evoca las escaleras por las que el espíritu del faraón ascendía al cielo.
 

El soberano innovador

Durante la dinastía III, los reyes Sekhemkhet y Khaba levantaron en Saqqara y Zawiyet el-Aryan construcciones similares a la pirámide escalonada de Djoser. Lo mismo hizo Esnofru en su pirámide de Meidum, una necrópolis situada 55 kilómetros al sur de la pirámide escalonada de Saqqara. Allí el faraón erigió un gran monumento funerario a modo de pirámide de ocho escalones, con una torre central de mampostería y paredes en talud, a la que se añadieron capas superpuestas también en talud con una inclinación de 75º.
Sin embargo, a finales de su reinado Esnofru puso en marcha una tercera fase constructiva que cambiaría radicalmente la fisonomía de la pirámide de Meidum. En la base, los obreros levantaron una plataforma nivelada de bloques de caliza, y sobre ésta fueron colocando sucesivas hiladas horizontales de piedra. Por último, toda la construcción recibió un revestimiento exterior de fina caliza de Tura. De este modo se obtuvo una pirámide perfecta, con cuatro caras lisas de 51º de inclinación, 144 metros de base y 92 de altura.
 

La pirámide de Meidum

La pirámide de Meidum.
WIKIPEDIA
 
La innovación arquitectónica impulsada por Esnofru en Meidum está relacionada con el auge del culto solar durante la dinastía IV, que promovió la identificación del faraón con el dios sol Re. No es casualidad que Huni, el predecesor de Esnofru, fuese el primer monarca en inscribir su nombre y títulos en un cartucho, el óvalo que simboliza el recorrido de Re; y tampoco que Didufri, nieto de Esnofru, fuera el primer faraón en llamarse Hijo de Re.
De acuerdo con esta visión, la pirámide simbolizaría el benben, la colina primordial, ese primer trozo de tierra que, tras la creación del dios solar Atum, emergió de las aguas del nun, el inerte, oscuro y silencioso océano primordial. La pirámide, como la colina primigenia, representa la creación y el renacimiento y se convierte en el vehículo de la revitalización del faraón difunto. Si las pirámides de la dinastía III simbolizaban escaleras al cielo estrellado, ahora la pirámide, como elemento solar, podía expresar también la idea de los rayos del Sol que permitían el ascenso del rey hasta la divinidad solar. Con sus caras lisas que resplandecían gracias a su recubrimiento con caliza blanca de Tura, los colosales edificios podían ser vistos desde la lejanía y se convertían en perfectos marcadores geográficos y manifestación del poder de Re y del dominio del faraón.
De acuerdo con esta nueva concepción, el eje de construcción principal del complejo funerario pasó a ser el este-oeste, en lugar del norte-sur anterior. Así se pretendía propiciar la unión del rey con el dios solar en su recorrido diario, desde que se asomaba por el este en forma del escarabajo Khepri, pasando por su culminación al mediodía como Re, en forma de disco solar, y su ocaso por el oeste en forma de carnero, Atum.
La pirámide de Meidum marcó el triunfo definitivo de este nuevo modelo de conjunto funerario. La obra de Esnofru incluye por primera vez todos los elementos característicos de los complejos funerarios faraónicos a partir de entonces: una pirámide satélite junto a la principal, un templo funerario, otro templo situado a la orilla del río y una rampa que enlazaba estos dos edificios. De acuerdo con el modelo solar, el templo funerario quedó adosado a la cara oriental de la pirámide, en vez de la septentrional, aunque el acceso al interior se realizaba aún por el lado norte, como en la pirámide de Djoser. Desde esta entrada, a unos 18 metros de altura, parte un corredor descendente de casi 60 metros de longitud y una inclinación de 28º. Este conducto termina en un pasillo horizontal que desemboca en el fondo de un pozo, cuya parte superior da acceso a la cámara sepulcral, construida con una técnica típica de inicios de la dinastía IV: la falsa bóveda por aproximación de hiladas.
 

La pirámide Romboidal

Esnofru construyó una segunda pirámide en la necrópolis de Dashur, a 45 kilómetros al norte de Meidum. La forma final que adoptó este monumento es singular. Comenzada como una pirámide de 60º de inclinación, posteriormente se le añadió una envoltura a base de bloques inclinados 6º hacia el interior y una rebaja de la pendiente en cinco grados. A partir de los 47 metros de  altura, se redujo la pendiente de las caras de la pirámide a 43º, dándole así el peculiar aspecto de «pirámide romboidal», como se la conoce. No se sabe si este cambio de pendiente se debió a problemas estructurales que hubo que resolver sobre la marcha o bien tenía un significado simbólico: la doble pendiente representaría, por ejemplo, la unidad del Alto y el Bajo Egipto. Una vez concluida, la pirámide alcanzó los 105 metros de altura, con una base de 188 metros de lado.
 
 
La pirámide Roja de Dashur
 
Pirámide Roja de Dahshur.
WIKIPEDIA
 
La estructura interna de la pirámide Romboidal es inusual a causa de sus dos entradas. Una se halla, como era costumbre, en el lado norte, a 12 metros de altura, y da paso a un corredor de 80 metros de longitud que lleva a un pasillo horizontal; éste, a su vez, conduce a una cámara con falsa bóveda de 17 metros de altura. La segunda entrada, originalmente camuflada tras un bloque de revestimiento, se halla en el lado oeste, a 33 metros de altura. Da a un corredor descendente que al cabo de 65 metros continúa a modo de un pasillo horizontal, donde se dispusieron dos cámaras con bloques de cierre y, finalmente, una cámara funeraria con falsa bóveda de 16 metros de altura.
La tercera pirámide de Esnofru, conocida popularmente como «pirámide Roja», fue construida dos kilómetros al norte de la anterior, en Dashur. Es la segunda pirámide con mayor base (220 metros), sólo diez metros menor que la de la Gran Pirámide. Sin embargo, también es la que tiene menor pendiente de sus caras (43º), por lo que sólo alcanzó los 105 metros de altura. Su acceso se encuentra a 28 metros de altura en el lado norte, y desde allí parte un corredor descendente de 63 metros que termina en un pasillo horizontal. Éste atraviesa dos cámaras con falsa bóveda y luego da acceso a una cámara sepulcral, situada a un nivel superior, también con falsa bóveda y de casi 15 metros de altura. Tal vez el faraón fue enterrado allí.

Para saber más

Historia de las pirámides de Egipto. José Miguel Parra. Univ. Complutense, 2009.
Todo sobre las pirámides. Mark Lehner. Destino, Barcelona, 2003.
El constructor de pirámides. Santiago Morata. Pamies, Madrid, 2011.
 
Noticias relacionadas:
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 22 de octubre de 2017

HISTORIA : EGIPTO .- PIRÁMIDES DE GIZEH .- Didufri, el hijo de Keops, el primer Hijo del Sol

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  siempre identificaron a Egipto por sus majestuosas y gigantescas pirámides, obras arquitectónicas que se construyeron para que sirvan de mausoleos de los antiguos faraones; pero no fue tan  fácil llegar a las tres pirámides de Gizeh más conocidas: Micerino , Keops y Kefren... se tuvo que empezar con construcciones de adobe y tierra como sucedió con la pirámide de Saqqara del faraón Dyeser, siendo el arquitecto Imhotep.


Zahi Hawass
Hawass.jpg

Coat of arms of Egypt.svg
Ministro de Antigüedades de Egipto
31 de enero de 2011-3 de marzo de 2011
PredecesorCargo creado
SucesorMohamed Ibrahim Ali

30 de marzo de 2011-17 de julio de 2011
PredecesorMohamed Abdel Maqsud
SucesorMohamed Said

Líder del Consejo Supremo de Antigüedades
1 de enero de 2002-31 de enero de 2011
PredecesorGaballa Ali Gaballa
SucesorCargo fusionado con el Ministerio de Antigüedades

Información personal
Nombre en árabeزاهى حواس Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento28 de mayo de 1947
Damieta, Egipto Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEgipcia Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónIslam
Educación
Educacióndoctorado Ver y modificar los datos en Wikidata
Educado en
Información profesional
OcupaciónAntropólogo, arqueólogo, académico, egiptólogo y político Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
Miembro de
Distinciones
Web
Sitio web
Zahi Hawass (árabe: زاهي حواس; Damieta, Egipto, 28 de mayo de 1947) es uno de los más célebres egiptólogos del mundo, y en los últimos años ha adquirido gran renombre fuera de los círculos arqueológicos por sus frecuentes apariciones en documentales televisivos dedicados al Antiguo Egipto.
Hawass encabeza un movimiento orientado a devolver a Egipto muchos antiguos objetos egipcios que se encuentran en colecciones en distintas partes del mundo. En julio de 2003, Egipto exigió la devolución de la piedra de Rosetta, que se encuentra actualmente en el Museo Británico. En esa ocasión, Hawass declaró: "Si los británicos desean que se lo recuerde, si quieren restaurar su reputación, deberían ofrecerse a devolver la piedra, ya que es el icono de nuestra identidad egipcia".[1]​ Hawass también se opone frontalmente a las teorías sobre astronautas de la antigüedad y otras posturas históricas pseudocientíficas.
En 2005 se enfrascó en el estudio de una momia conocida como KV60a, descubierta más de un siglo antes. En ningún momento se creyó que esta momia iba a ser tan importante como para retirarla del suelo de una tumba menor en el Valle de los Reyes, ya que se encontró sin un ataúd y sin los tesoros que distinguían a los faraones, descubriéndose muchos años más tarde que era la momia de la reina faraón Hatshepsut. Al principio no se creyó pero después se encontró un diente en el mismo sitio donde ésta fue encontrada en una caja identificada como Hatshepsut; luego se comprobó que era ella, ya que el diente encontrado e identificado encajaba perfectamente en su boca.
https://es.wikipedia.org/wiki/Zahi_Hawass
Wikipedia

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/didufri_9523

A la muerte de Keops, constructor de la Gran Pirámide, le sucedió uno de sus hijos, Didufri. Su reinado está repleto de enigmas.

Las pirámides de Gizeh
En la meseta de Gizeh construyeron sus tumbas  algunos de los faraones más importantes de la dinastía IV. En la imagen vemos la pirámide de Micerino, la de Kefrén y, al fondo, la de Keops.
carolyn brown / age fotostock

Una esfinge del faraón
Didufri, hijo y sucesor del constructor de la Gran Pirámide, erigió su pirámide en Abu Roash, a unos diez kilómetros de la tumba de su padre en Gizeh. En la página siguiente, esfinge de Didufri. Museo Egipcio, El Cairo.
X. ROSSI / GETTY IMAGES

Lo que queda de la pirámide
La rampa descendente hacia la trinchera de la pirámide de Didufri en Abu Roash.
JOSÉ MIGUEL PARRA

Neferhetepes, la hija
 Neferhetepes fue hija de Didufri y de la reina Hetepheres II. Llevó  los títulos de «Hija del Rey, de su cuerpo» y «Esposa del Dios». Fue también sacerdotisa de Hathor.
DEA / ALBUM

Kefrén, el hermano
Kefrén fue hijo de Keops y hermano de Didufri.  Estaba casado, entre otras, con su sobrina Meresanj III, hija de Hetepheres II y el príncipe Kawab, hermano de Didufri y de Kefrén.
AKG / ALBUM

Cabeza hallada en la pirámide
Cabeza de Didufri realizada en cuarcita. Museo del Louvre, París.
DEA / ALBUM

28 de agosto de 2015

Pese a que las pirámides de Gizeh son hoy el símbolo más famoso del antiguo Egipto, nuestros conocimientos sobre la época en que fueron construidas, la de la dinastía IV, son bastante limitados. Lo mismo puede decirse respecto al reinado del tercer faraón de esta dinastía, Didufri; tan escasos son los datos que poseemos sobre él que ni siquiera sabemos cómo se escribe su nombre, pues aparece transcrito como Djedefre o Redjedef. En principio, se trata de uno de esos reyes oscuros sobre los que se pasa de puntillas cuando se estudia la historia de Egipto. Sin embargo puede ser considerado un ejemplo de faraón del Imperio Antiguo. Gran impulsor de la centralización del Estado así como del culto al dios solar Re, dejó un complejo funerario monumental, con una pirámide comparable por sus dimensiones a la de Micerino, en Gizeh, aunque hoy día está prácticamente en ruinas.

Didufri fue hijo de Keops y de una reina egipcia cuyo nombre no se conoce. Habría sido un príncipe más de la corte faraónica si el hijo mayor de Keops, Kawab, no hubiese muerto antes que su padre. Probablemente, este hecho cambió las expectativas de los posibles sucesores de Keops. En este período, la familia real egipcia era una gran organización social unida por lazos de sangre, pero que a la vez estaba dividida en muchas ramas, y cuando surgía una oportunidad éstas se aliaban y organizaban con el fin de adquirir el poder absoluto o una mayor influencia y una posición más relevante en la corte.


Una sucesión polémica

Todo indica que la sucesión de Keops fue tormentosa, aunque no sabemos exactamente cómo se desarrollaron los acontecimientos. Un relieve hallado en Wadi Hammamat y datado en la dinastía XII (1991-1786 a.C.) sitúa como sucesores de Keops a dos príncipes, Hordjedef y Baufra, que nunca subieron al trono. Además, la mastaba de uno de ellos, Hordjedef, no llegó a finalizarse y su decoración apareció dañada. Ello podría estar relacionado con una lucha abierta por el trono durante la cual Didufri habría desplazado a su hermano mayor Hordjedef. Quizás este hecho explica que unas generaciones más tarde, cuando accedió al trono una rama dinástica rival ligada con Hordjedef, la figura de éste fuera magnificada y se le presentara como un gran sabio. El príncipe también aparece como protagonista de un cuento del Papiro Westcar.

Una vez ascendió al trono, y seguramente para afianzar su poder, Didufri eligió como esposa real a la viuda de Kawab, Hetepheres II, medio hermana tanto de Kawab como de él mismo. Estos enlaces son un buen ejemplo de la endogamia (matrimonio entre parientes) que practicaba la familia real egipcia de este período, a la que se atribuía una naturaleza divina.

En cuanto a la duración de su reinado, de nuevo se plantea el problema de la escasez de los datos y su difícil interpretación. El Canon Real de Turín –un documento fechado en época de Ramsés II que menciona los nombres de los reyes de Egipto desde el principio de su historia– deja en blanco el lugar donde debería aparecer el nombre de Didufri, pero anota al lado que su reinado duró ocho años. A partir de este dato, algunos estudiosos sugieren que Didufri reinó nueve años. Sin embargo, investigadores como Miroslav Verner ponen en duda la exactitud de las fuentes del compilador del Canon de Turín para las dinastías IV y V.

Por otra parte, en la pirámide de Keops, en uno de los fosos destinados a los barcos funerarios del faraón, se descubrió un grafito con el nombre de Didufri, que menciona el censo décimo o decimoprimero del reinado. Ello indicaría un reinado con al menos un par de años más de los que consigna el mencionado Canon, aunque también hay que tener en cuenta que los censos en ese período eran irregulares y no tenían por qué ser anuales o bianuales. Ante esta situación tan incierta sólo podemos suponer que Didufri reinó alrededor de una decena de años, quizás uno más.


El faraón, hijo del Sol

Didufri fue el primer faraón que se declaró Hijo de Re, nombre que desde entonces sería añadido a la titulatura real, formada ya por los nombres de Horus, Nebty (las Dos Señoras, es decir el buitre y la cobra que simbolizan el Alto y el Bajo Egipto), Horus de Oro y Nesu-Bity (el del Junco y de la Abeja, que equivale a Señor de las Dos Tierras). Hay que considerar este nuevo título como un elemento más en el llamado «proceso de solarización» de la monarquía egipcia, es decir, la transformación progresiva del dios solar Re en divinidad estatal de Egipto. Este proceso había comenzado tímidamente desde al menos la dinastía II y adquirió cada vez mayor relevancia, como indica la proliferación de construcciones monumentales asociadas al culto solar, en particular las pirámides, los obeliscos y las esfinges.

Otro rasgo característico del reinado de Didufri fue el impulso que se dio a la centralización del Estado. La crisis sucesoria que lo llevó al poder parece que no perturbó el funcionamiento de la administración faraónica. Al igual que en tiempos de su abuelo Esnofru o de su padre Keops, bajo Didufri el gobierno mostró una alta capacidad de acumular recursos. La mejor muestra de ello la encontramos en la construcción de su gran complejo funerario en Abu Roash. El faraón tuvo que pagar a los numerosos obreros y artesanos empleados en la construcción del complejo, así como suministrar los materiales necesarios, algunos especialmente costosos por las distancias desde las que había que acarrearlos. Tal fue el caso del granito rosa, procedente de las canteras de Asuán, en la primera catarata del Nilo, y de la cuarcita roja extraída en las canteras de Gebel el-Ahmar, situadas cerca de Heliópolis.


Un gran complejo funerario

El complejo piramidal de Didufri –llamado en la antigüedad «Didufri es una Estrella Reluciente»– se erigió en Abu Roash, unos diez kilómetros al norte de Gizeh. Investigado y parcialmente descubierto por diferentes arqueólogos, no fue hasta 1994 cuando una misión franco-suiza dirigida por Michel Vallogia emprendió un estudio sistemático del recinto, más allá de la pirámide y su área sepulcral.
Tradicionalmente se ha considerado que el hecho de que Didufri situara su complejo funerario fuera del recinto de Gizeh se debió a las dificultades surgidas tras la muerte de Keops y que fue una forma de distanciarse de su antecesor. Sin embargo, si analizamos la situación de los complejos funerarios de los tres primeros reyes de la dinastía IV podemos ver que Esnofru, Keops y Didufri localizaron su lugar de enterramiento – en Dashur, Gizeh y Abu Roash, respectivamente– a cierta distancia del de sus predecesores.


La pirámide de Abu Roash

El complejo funerario de Didufri fue diseñado de una forma similar al de su padre Keops, si bien presenta algunos elementos novedosos. Se compone de una pirámide central con su templo funerario adosado y un muro de adobe que rodea el conjunto. Tradicionalmente se ha creído que la pirámide nunca fue acabada, pero a partir de las recientes investigaciones de Michel Vallogia se ha podido demostrar que el monumento fue terminado en su totalidad y que la falta de material constructivo se debe a que el yacimiento ha sido saqueado a fondo desde la época romana. A partir de las evidencias arqueológicas se han podido reconstruir asimismo las medidas originales de la pirámide. Se sabe, así, que cada lado medía 106,2 metros, y se calcula que su altura oscilaba entre 57 y 67 metros. Una singularidad de la pirámide de Didufri es que fue erigida sobre un montículo natural desde el que se divisaba el delta del Nilo, al norte, y Dashur, al sur, donde el abuelo de Didufri, Esnofru, había erigido dos pirámides.

El hermano y sucesor de Didufri, Kefrén, también levantó su pirámide sobre un montículo en la meseta de Gizeh, de modo que aún hoy su monumento funerario parece más alto que el de su padre Keops, cuando la realidad es la opuesta. Más allá de un supuesto gesto de arrogancia real, hemos de tener en cuenta el significado simbólico del emplazamiento de las pirámides sobre montículos identificados con la colina primigenia (Benben) en la que nace el dios creador Atum-Re, tal y como posteriormente sucedería con los templos solares erigidos durante la dinastía V. El rey trataba de renacer como tal en una eterna «primera ocasión», expresión referida al origen del Único como principio del Todo.

A la muerte de Didufri se produjo seguramente una nueva lucha por el trono, en la que quizás intervino alguno de sus hijos, como Baka o Setka. Así lo sugiere la aparición de un nombre real terminado en -ka en la pirámide inconclusa de Zawiyet el-Arian. Pero, si hubo conflicto, quien salió finalmente victorioso fue el hermano de Didufri, Kefrén, constructor de la segunda mayor pirámide de Egipto y, tal vez, de la Esfinge de Gizeh.
 
Noticias relacionadas:
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Para saber más

Egipto en el Imperio antiguo. Juan Carlos Moreno García. Bellaterra, Barcelona, 2004.
Historia de las pirámides de Egipto. José Miguel Parra. Universidad Complutense, Madrid, 2008.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 4 de octubre de 2017

HISTORIA : EGIPTO ANTIGUO .- PIRÁMIDES DE GIZEH .- PUERTA A LAS ESTRELLAS .- La orientación de las pirámides de Gizeh......

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el hombre a veces es desconfiado de su propia capacidad en el dominio de la  tecnología, los historiadores y algunos científicos ponen en duda la capacidad de construcción de los antiguos egipcios;  y algunos se aventuran en opinar que las pirámides fueron una "hechura de extraterrestres", semejante estupidez muy cultivada por fantanciosos, no reconocen que los antiguos egipcios eran grandes matemáticos, arquitectos y astrónomos, que construyeron las pirámides utilizando la tecnología e orientación  de los cuatro puntos cardinales, y gozaron de un sofisticado calendario solar .
Los astrónomos egipcios conocían tanto de la astronomía, que utilizaron el método denominado: Meskhetyu, que les permitían orientarse usando la ubicación de constelaciones, y como toda cultura antigua buscaba la inmortalidad del hombre, ya que los faraones, para el pueblo egipcio eran  como  semi dioses en La Tierra.
Los egipcios escogieron la meseta de Gizeh, como óptimo lugar para la construcción de las pirámides, después de haber experimentado en muchos otros lugares del imperio;  por su puesto que demoraron muchos años tuvieron que pasar varios faraones para culminar semejante trabajo arquitectónico que sigue asombrando al mundo moderno.
Gracias a la Revista National Geographic, hemos intentado explicar lo que realmente significa la orientación de las Pirámides de Egipto, que los invito a leer, y tal vez logrará aclarar lo que usted piensa realmente que significan las Pirámides de Egipto...

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/detectan-espacios-vacios-desconocidos-interior-gran-piramide_10794
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-orientacion-de-las-piramides-de-gizeh_8498
http://www.nationalgeographic.com.es/buscador/?q=piramides de egipto
http://www.nationalgeographic.com.es/destinos/Egipto
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-gran-esfinge-de-gizeh_6796

Las tres pirámides de Gizeh  : Keops, Kefrén y Micerino, tal como se observaban en tiempos atrás, utilizando como medio de movilidad para los turistas los camellos y dromedarios.
Foto: National Geographic


El poder de los astros
Los cuerpos celestes encarnaban divinidades con las que el soberano llegaría a identificarse. Así sucedió
con el sol, omnipresente en el firmamento de Egipto. En la imagen, la pirámide del faraón Kefrén, en Gizeh.
PETER GROENENDIJK / FOTOTECA 9X12

Astronómos reales
Anen fue sumo sacerdote del dios solar Re en Heliópolis durante la dinastía XVIII. Museo Egipcio, Turín.
FMAE / SCALA, FIRENZE

El gran arquitecto del faraón
Imhotep fue el arquitecto que levantó la pirámide escalonada del faraón Djoser durante la dinastía III. Estatuilla del I milenio a.C.
DEA / ALBUM

La planicie de Gizeh
Más allá de la Esfinge se levanta la pirámide de Keops, quien se deificó en vida identificándose con el dios solar Re. Sus hijos Kefrén y Micerino también construyeron aquí sus pirámides.
Roger Ressmeyer / Corbis / Cordon Press


Orientación piramidal
La orientación de las pirámides de Gizeh hacia los cuatro puntos cardinales es casi perfecta. En la imagen, vista de las pirámides de Gizeh. De arriba abajo, los monumentos funerarios de los faraones Keops, Kefrén y Micerino, de la dinastía IV, erigidos a mediados del II milenio a.C.
YANN ARTHUS-BERTRAND / ALTITUDE

La bóveda celeste
El techo de la tumba de Ramsés VI, soberano de la dinastía XX, está decorado con diagramas celestes. Hacia 1080 a.C. Valle de los Reyes.
AKG / ALBUM

Recientes investigaciones sugieren que, más allá de teorías fantasiosas, las pirámides de la dinastía IV, edificadas hace casi 5.000 años, pudieron tener una orientación estelar, relacionada con la estancia del faraón difunto en el Más Allá


La íntima relación entre el cielo y la tierra se manifiesta igualmente en la orientación de las pirámides. Es sabido que estas construcciones, en particular las que erigieron en la meseta de Gizeh los faraones Keops, Kefrén y Micerinos en torno a 2550 a.C., están orientadas hacia los cuatro puntos cardinales.  La cuestión de cómo las orientaron es una de las más debatidas en la historia de la egiptología.

La atracción de Meskhetyu

Los egipcios designaban con el nombre de Meskhetyu el asterismo del Carro, un conjunto de siete estrellas en la constelación de la Osa Mayor. Se lo representaba bien por una pierna de toro, bien por la azada que se empleaba en la ceremonia de la apertura de la boca, ritual con el que se devolvían los sentidos a la momia del difunto. La importancia de Meskhetyu queda de relieve desde épocas muy tempranas, como demuestra su aparición en los Textos de las pirámides, el conjunto de textos religiosos más antiguo de la humanidad; se los llamó así porque aparecieron en las cámaras funerarias de numerosas pirámides desde 2300 a.C. Allí leemos: «Yo soy el que vive, [...] las dos Enéadas se han purificado para mí en Meskhetyu, la Imperecedera», palabras que reflejan el deseo del rey difunto de viajar al firmamento y convertirse allí en un ente estelar junto a las denominadas «estrellas imperecederas» o inmortales: las estrellas circumpolares, que, a diferencia de las demás, siempre son visibles en el cielo nocturno. Esta idea se remontaría, al menos, a principios del Imperio Antiguo, como el autor de estas líneas ha constatado en la pirámide escalonada del rey Djoser en Saqqara, erigida hacia 2650 a.C. Pero posiblemente refleje tradiciones mucho más antiguas, incluso del período Predinástico, hacia 3100 a.C.

Las pirámides de los faraones de la dinastía IV en Dahshur y Gizeh son las mejor orientadas, con errores que, en términos astronómicos, se sitúan en torno a un cuarto de grado, o 15 minutos de arco



La estrecha unión de Meskhetyu con la realeza y el mundo celeste tiene otra vertiente. En una inscripción del templo de Edfú, del siglo III a.C., se lee: «Observando a Meskhet[yu], he establecido las cuatro esquinas del templo de su majestad»; ello significa que el templo se orientó en la dirección en que Meskhetyu era visible en el horizonte. La orientación se efectuaba mediante la ceremonia del «tensado de la cuerda», en la que el rey, en compañía de la diosa del cómputo del tiempo y de la escritura, Seshat, fijaba el eje y el perímetro de un templo mediante ciertas observaciones, seguramente de carácter astronómico.

De hecho, la observación de las estrellas y de otros cuerpos celestes para orientar los edificios sagrados se registra desde los albores de la civilización egipcia, al igual que la propia ceremonia del tensado de la cuerda, citada en los anales de un soberano de la dinastía I. En particular, Meskhetyu pudo ser siempre la referencia de los egipcios para establecer orientaciones meridianas, esto es, basadas en los astros que son visibles en un meridiano (la línea imaginaria que discurre de norte a sur y divide la bóveda celeste en dos mitades, oriental y occidental).

Las pirámides y el firmamento

No todas las pirámides de Egipto están correctamente orientadas; en realidad, sólo unas pocas de las más de sesenta que conocemos tienen una orientación precisa. Las pirámides de los faraones de la dinastía IV en Dahshur y Gizeh son las mejor orientadas, con errores que, en términos astronómicos, se sitúan en torno a un cuarto de grado, o 15 minutos de arco;  en algunas, como las de Keops y Kefrén, el error es aún menor. Si pensamos que el sol o la luna llena tal como los vemos a simple vista tienen un diámetro de unos 36 minutos de arco, nos daremos cuenta de que semejantes resultados, con errores tan pequeños, sólo estarían al alcance de un observador muy capacitado, con bastante experiencia y dotado de los más precisos instrumentos de la época.

Resulta curioso que las pirámides más antiguas sean las mejor orientadas. Para explicar este hecho se han propuesto diversas teorías, basadas en el empleo de la observación astronómica a fin de determinar la línea norte-sur.  En el siglo XIX, el astrónomo Piazzi Smyth sugirió que para alinear la Gran Pirámide se había utilizado Thuban, que en aquella época era la estrella polar (la que está más cerca del polo celeste a simple vista). La propuesta fue secundada por Heinrich Karl Brugsch, uno de los más reputados egiptólogos de su tiempo. Thuban alcanzó su posición más cercana al polo hacia 2787 a.C., cuando se llegó a encontrar a unos dos minutos de arco de éste. Sin embargo, en tiempos de Piazzi Smyth y Brugsch se ignoraba que  la Gran Pirámide fue construida por lo menos dos siglos más tarde de lo que entonces se suponía, de manera que deberíamos descartar su orientación en base a Thuban.

Según han constatado los científicos,  las pirámides más antiguas sean las mejor orientadas
También se han propuesto métodos de orientación que descansan en la observación del sol o de las sombras provocadas por este astro. En 1931, Ernst Zinner propuso observar la sombra menor producida por un gnomon (una vara hincada verticalmente en el suelo), ya que, en nuestro hemisferio, la sombra que produce el sol al mediodía es la más corta de toda la jornada y se proyecta hacia el norte. Sin embargo, la dificultad de perfilar las sombras impedía alcanzar la precisión requerida. Pero a finales del siglo XX, el artista estadounidense Martin Isler manifestó que las sombras se podían perfilar de manera adecuada mediante ciertas técnicas que podían haber estado disponibles en época faraónica.

Recientemente, y siguiendo esta idea, el arqueólogo Glen Dash, miembro del Guiza Plateau Mapping Project (cuyo objetivo es cartografiar exhaustivamente la meseta de Gizeh), ha realizado experimentos que demuestran que el denominado «método del círculo indio» podría haber proporcionado la precisión requerida mediante la observación del desplazamiento de la sombra solar a lo largo de un día; pero no hay pruebas de que los egipcios conocieran este método.

Un hallazgo fundamental

En la década de 1980, el astrónomo Steven C. Haack descubrió que los errores en la orientación de las pirámides de la dinastía IV y de algunas anteriores y posteriores parecían seguir una correlación temporal. Las pirámides más antiguas estaban peor orientadas que las posteriores, pero el error disminuía hasta alcanzar un mínimo en el reinado de Keops y volvía a aumentar en los monumentos posteriores. Según Haack, habría una causa que explica este soprendente comportamiento: la precesión, el cambio paulatino que registra el eje de rotación de la Tierra. Este importante hallazgo pasó sin demasiada gloria porque Haack postuló que las pirámides estaban orientadas según el orto de ciertas estrellas (esto es, el punto en el que aparecen en el firmamento), método del que se ha probado que no sería lo bastante exacto.

Por esta razón, el método que ha obtenido más apoyo en la literatura egiptológica es el propuesto en 1947 por I. E. S. Edwards. Primero se ha de establecer un horizonte artificial (por ejemplo, un muro de piedra) para evitar los problemas causados por la extinción atmosférica (la pérdida de luz de una estrella cuando atraviesa la atmósfera terrestre) y la refracción cerca del horizonte (el cambio de dirección de la luz). A renglón seguido se debe seleccionar una estrella circumpolar, observarla en su movimiento nocturno y marcar sobre el horizonte artificial las posiciones de su salida y su puesta, que nos indicarían de forma precisa la línea meridiana norte-sur. La supuesta exactitud de este procedimiento, que aún no se ha probado de forma experimental, le ha granjeado el apoyo de la comunidad científica aunque no haya evidencias de su uso.

Ésta era la situación cuando la historiadora de la arquitectura Kate Spence redescubrió las ideas de Haack y propuso en el año 2000 una nueva teoría que incluía lo mejor de las propuestas anteriores: usar el tránsito simultáneo de dos estrellas por el meridiano –en el momento en que ambas estuvieran alineadas en forma vertical– para determinar la línea norte-sur. Spence propuso un par de estrellas en lados opuestos del polo: Mizar (perteneciente a la constelación de Meskhetyu, nuestro Carro)  y Kochab (una estrella de la Osa Menor). Su método proponía una nueva cronología para el Imperio Antiguo que ha resultado errónea, lo que sumado a algunos problemas técnicos casi insalvables ha llevado a  cuestionar esta teoría.

Las estrellas Phecda y Megrez

La labor de Spence tuvo el mérito de obligar a los especialistas a volver sobre el tema. Así lo hizo el autor de estas líneas, al plantear que los egipcios de la era de las pirámides se habrían servido de la alineación vertical de dos estrellas de Meskhetyu, Phecda y Megrez, para determinar la posición del polo celeste y, por tanto, del norte geográfico y de la línea meridiana en torno a 2550 a.C. Tal hipótesis constata, una vez más, que los arquitectos de las pirámides trabajaban con planes maestros sofisticados, en los que se entretejían las cuestiones prácticas y el simbolismo religioso; en este caso, la íntima relación entre las estrellas circumpolares y la existencia del faraón difunto en el Más Allá. Y aunque no podamos decir que el problema de la orientación de las pirámides se haya resuelto definitivamente, es posible que nos encontremos más cerca que nunca de hallar la respuesta adecuada.

Para saber más

Pirámides, templos y estrellas. J. Antonio Belmonte. Crítica, Barcelona, 2012.
La astronomía en el antiguo Egipto. José Lull. Universidad de Valencia, 2004.
 
 
 
La gran Esfinge de Gizeh :
 
 
 
 
En época de la dinastía IV, se esculpió en la meseta de Gizeh un increíble monumento: la Gran Esfinge. Se atribuye al rey Kefrén, aunque algunos autores creen que es obra de Keops, artífice de la Gran Pirámide.


Al inicio de la historia de Egipto, las esfinges representaron la fuerza y la sabiduría del rey. Entre todas ellas destaca la Gran Esfinge de Gizeh, erigida en tiempos de la dinastía IV, la época más gloriosa del Imperio Antiguo.

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