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lunes, 26 de enero de 2009

FLORENCIO DE LA SIERRA.............. CAPÍTULO XI . LA DANZA DE LAS SERPIENTES . POEMAS Nº XIX y XX

Hola amigos del blog: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el poeta Florencio de la Sierra en sus Poemas Nº XIX y XX, nuevamente nos llena de regocijo recreando su origen campesino, con fuerza en su canto dice tener la fragancia de una rosa, aclara que desprecia a los huérfanos con pústula y negligencia envejecida; él siempre escribe al hombre que con músculo limpio cultiva los surcos; detesta a los que se ocultan de las miradas del pueblo en palacios de cristal, y como siempre nos endulza su buen corazón que no deja sin su nido a los pajarillos, figurativamente nos quiere decir que no quita el pan a quien realmente desea comer.

Firmaba todos sus poemas con el seudónimo de Florencio de la Sierra, pero en realidad era el profesor FLORENTINO GALVEZ SAAVEDRA, nacido el 14-03-1903, Publicó entre otros libros de poesía: “Aúllan los perros” (1951) con portada del artista plástico Essquerriloff, “Capullos de Rocío” (1959) con portada de César Calvo de Araujo, y “La Danza de las Serpientes” (1963) con portada de Raúl Vizcarra. Murió en Lima en 1964. Su existencia real fue después de 61 años vividos en su tierra natal, Lima, Piura, Bolivia y Chile. Foto: Cedida por Rosa Hortencia Morocho Sánchez.

Leer su Biografía:
http://piuraenlambayeque.blogspot.com/2009/01/florencio-de-la-sierraun-poeta.html


Aquí en la imagen observamos la portada del libro de poemas: La Danza de las Serpientes, se imprimió en la Imprenta Editorial Fidel Ramirez Lazo e Hijos; Jr. Belgrano - Pueblo Libre - Lima -Perú; publicado el 31 de diciembre de 1963, por el poeta Florentino Gálvez Saavedra, más conocido con el seudónimo de Florencio de la Sierra.
Imagen de archivo del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Con orgullo reafirma su defensa indigenista y su contante lucha en defensa del hombre del ande y mezclando los elementos naturales tales como: lluvia, rocío, almácigos, y hierbas con cuya siembra las plantas gallardas crecen; es notorio su júbilo que cuando el arco iris se forma y las aves anidan, que junto a los hombres logran una cosecha con canciones, y espera el mañana con mucho entusiasmo; siempre nos recuerda su dura vida donde nació y creció y dice ser el fruto del ande.." y he crecido en al raíz del árbol y la piedra", nos recuerda que la miseria y la pobreza fue una constante o cosas cotidianas de su vida, tal vez es situación lo hace escribir tan inteligentemente para que las generaciones venideras comprendan que tan dura fue su vida. Ahora amigos leamos estos Poemas:

---------------- XIX ------------------

NO canto a las auroras de nublados silencios
a la nostalgia avarienta del olvido.
Tengo la fragancia de una rosa
con los cinco pétalos del cariño.

No canto al hombre huérfano del amor,
al aullido de la negligencia envejecida.
No canto a la pústula enloquecida
de aquél que añora la sombra de un abrigo.

Canto a la dignidad fecunda del hombre
al músculo honesto del trabajo.
Aquél que del aliento de los surcos vive,
lejos de la anatema de los pobres.

No hay torbellino que atormente
al oasis azul de mi cerebro.
No lamento esperanzas fenecidas...
por la ausencia de nido musical.

El temblor rudo de mis manos encallecidas,
jamás han llegado al infierno maldito del metal...
No vivo oculto de las miradas del pueblo,
en la guarida de palacios de cristal.

No tengo una sola parva de trigo
para el huerto florecido del hogar
Amo el secreto azul del destino,
al rocío, junto a la estrella del labrador.

No ponzoña a la inocencia del trovador.
No dejo sin nido a los pajarillos,
sin pan a los labriegos que cultivan
la fragancia fecunda de la flor.


----------------- XX ---------------

SOY fruto del amaranto del Ande.
He crecido en la raíz del árbol y de la piedra.

Vengo desde donde el almácigo se yergue
al ímpetu glacial de la cordillera,
y donde el agua florece
al son de la cantiga de invierno.

Y he crecido con el rocío y la neblina,
celebrando la danza de la lluvia sobre la hierba.
Junto al arado con rumores de siembre
donde las plantas gallardas crecen
con la sonrisa universal del aguacero.

Y vengo donde la sombra del arco iris
de júbilo anida, en el canto de las aves
y donde la mirada de la tarde posa
en las pupilas del crepúsculo y la cordillera.

Con el haz de esta cosecha de canciones
y de verdes recuerdos de siembra,
me voy cantando el nombre de la mañana,
de la noche que dulcemente me arrulla,
bajo su lámpara encendida de luceros.

Amigos, como estamos leyendo los poemas de Florencio de la Sierra, nos cautivan con ese lenguaje tan sencillo pero muy directo de su vida y su lucha en la defensa indigenista.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com

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