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miércoles, 29 de junio de 2022

Botánica: Científicos logran producir alimentos sin la necesidad del Sol gracias a la fotosíntesis artificial

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la ciencia como la botánica que estudia la flora, sabemos que la fotosíntesis es un proceso biológico que producen las plantas con los rayos solares, para convertir el agua, el dióxido de carbono y la  energía solar en biomasa vegetal es un proceso químico conocido como función clorofílica, esta tesis es universalmente aceptada en la vida de las plantas: Pero, la ciencia avanza y se ha conseguido un proceso que se conoce como: Fotosíntesis Artificial, que abre las puertas a la producción eficiente de alimentos en total oscuridad y reduciendo la necesidad de tierra, gracias al nuevo proceso de dos pasos: un proceso electrocatalítico empleado para convertir el dióxido de carbono, la electricidad y el agua, en acetato, que permiten soñar con el cultivo de alimentos en el espacio...................   .......... siga leyendo.........

La fotosíntesis artificial abre la puerta a la producción eficiente de alimentos en total oscuridad y reduciendo la necesidad de tierra gracias a un nuevo proceso de dos pasos que permite soñar con el cultivo de alimentos también en el espacio.


Estas plantas crecen en total oscuridad en un medio de acetato que reemplaza la fotosíntesis biológica.

Foto: Marcus Harland-Dunaway/UCR


La fotosíntesis ha evolucionado en las plantas durante millones de años para convertir el agua, el dióxido de carbono y la energía de la luz solar en biomasa vegetal, es decir, la base de la cadena alimentaria de la que formamos parte. Sin embargo, este proceso es muy ineficiente, ya que solo alrededor del 1% de la energía de la luz solar acaba en la planta en forma de biomasa. Ahora, no obstante, un equipo de científicos de las universidades de California en Riverside y Delaware han encontrado una manera de esquivar por completo la necesidad de fotosíntesis biológica y crear alimentos independientemente de la luz solar mediante el uso de fotosíntesis artificial.

La investigación, publicada en la revista especializada Nature Food bajo el título A hybrid inorganic–biological artificial photosynthesis system for energy-efficient food production, describe un proceso electrocatalítico de dos pasos empleado para convertir el dióxido de carbono, la electricidad y el agua, en acetato, el componente principal del vinagre. Los organismos productores de alimentos consumirían posteriormente este acetato en la oscuridad para crecer. Combinado con paneles solares para generar electricidad y alimentar la electrocatálisis, este sistema híbrido orgánico-inorgánico podría aumentar hasta en 18 veces la eficiencia de conversión de la luz solar en alimentos.

Descifrando las claves de la fotosíntesis

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DESCIFRANDO LAS CLAVES DE LA FOTOSÍNTESIS

"Con nuestro enfoque, buscamos identificar una nueva forma de producir alimentos que pudiera romper los límites impuestos por la fotosíntesis biológica", explica el profesor asistente de ingeniería química y ambiental de UC Riverside, Robert Jinkerson, coautor del estudio. Los electrolizadores son dispositivos que usan electricidad para convertir materias primas como el dióxido de carbono en moléculas y productos útiles como el acetato. De este modo, los investigadores optimizaron el sistema de electrolizadores para optimizar la producción de acetato y el crecimiento de los organismos productores de alimentos.

Experimentos posteriores demostraron que una amplia gama de organismos productores de alimentos se pueden cultivar en la oscuridad directamente en la salida del electrolizador rico en acetato, incluidas algas verdes, levadura y el micelio fúngico que producen algunos hongos. Producir algas con esta tecnología es aproximadamente 4 veces más eficiente energéticamente que cultivarlas fotosintéticamente, explican los autores. Del mismo modo, la producción de levadura es aproximadamente 18 veces más eficiente energéticamente que la forma en que normalmente se cultiva, a partir del azúcar extraída del maíz.

Este sistema híbrido orgánico-inorgánico podría aumentar hasta en 18 veces la eficiencia de conversión de la luz solar en alimentos.

“Pudimos cultivar organismos productores de alimentos sin ninguna contribución de la fotosíntesis biológica. Por lo general, estos organismos se cultivan con azúcares derivados de plantas o insumos derivados del petróleo, que es un producto de la fotosíntesis biológica que se generó hace millones de años. Esta tecnología es un método más eficiente para convertir la energía solar en alimentos, en comparación con la producción de alimentos basada en la fotosíntesis biológica”, defiende Elizabeth Hann, candidata a doctorado en el Laboratorio de Jinkerson y coautora principal del estudio.

Una agricultura independiente del Sol

Los autores también investigaron el potencial de esta tecnología para cultivar plantas. Así, los frijoles, el tomate, el tabaco, el arroz, la canola y el guisante verde pudieron utilizar el carbono del acetato cuando se cultivaron en la oscuridad. “Descubrimos que una amplia gama de cultivos podría tomar el acetato que proporcionamos y convertirlo en los principales componentes moleculares que un organismo necesita para crecer y prosperar. Con un poco de mejoramiento e ingeniería en los que estamos trabajando actualmente, podríamos cultivar con acetato como fuente de energía adicional y así aumentar el rendimiento de los cultivos”, cuenta Marcus Harland-Dunaway, candidato a doctorado en el Laboratorio Jinkerson y también coautor principal del estudio.

Descifrando las claves de la fotosíntesis II: ARNm, más que un código genético

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ARNM, MÁS QUE UN CÓDIGO GENÉTICO

Al liberar a la agricultura de la dependencia total del sol, la fotosíntesis artificial abre la puerta a innumerables posibilidades para cultivar alimentos en las condiciones cada vez más difíciles impuestas por el cambio climático. Las sequías, las inundaciones y la disponibilidad reducida de tierras serán una amenaza menor para la seguridad alimentaria mundial si los cultivos para humanos y animales crecieran en entornos controlados que requieren menos recursos. Los cultivos también podrían localizarse en ciudades y otras áreas que actualmente no son aptas para la agricultura. Este nuevo método podría incluso proporcionar alimentos para futuros exploradores espaciales.

“El uso la fotosíntesis artificial para producir alimentos podría ser un cambio de paradigma en la forma en que alimentamos a las personas. Al aumentar la eficiencia de la producción de alimentos, se necesitaría menos tierra, lo que reduciría el impacto de la agricultura en el medio ambiente. Y para la agricultura en entornos no tradicionales, como el espacio exterior, una mayor eficiencia energética podría ayudar a alimentar a más miembros de la tripulación con menos insumos”, añade Jinkerson.

Este nuevo modo de producción de alimentos se presentó al Deep Space Food Challenge de la NASA, donde resultó ganador de la Fase I del concurso. El Deep Space Food Challenge es una competencia internacional en la que se otorgan premios a los equipos capaces de desarrollar tecnologías alimentarias novedosas y revolucionarias que requieren insumos mínimos y maximizan la producción de alimentos seguros, nutritivos, sabrosos y aprovechables a largo plazo en las naves espaciales. “Imagine algún día naves gigantes cultivando plantas de tomate en la oscuridad y en Marte", declara la coautora del estudio Martha Orozco-Cárdenas, también directora del Centro de Investigación de Transformación de Plantas de UC Riverside, a la vez que deja una pregunta en el aire: "¿Cuánto facilitaría eso las cosas para los futuros marcianos?”.

Científicos consiguen controlar a distancia algunas funciones de las plantas

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CIENTÍFICOS CONSIGUEN CONTROLAR A DISTANCIA ALGUNAS FUNCIONES DE LAS PLANTAS

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 6 de abril de 2022

Homo sapiens: La hipótesis del mono borracho y por qué a los seres humanos nos gusta el alcohol... "El mono borracho, porqué bebemos y abusamos del alcohol",

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., los Homo Sapiens, cada vez nos acercamos a nuestro origen de los primates, recientes estudios, los científicos han descubierto que los humanos heredamos el amor al alcohol de nuestros ancestros los Monos, que un científico Robert Dudley, ya escribió un libro: "El mono borracho, porqué bebemos y abusamos del alcohol", esa teoría ya es respaldada por un nuevo estudio, el cual expone porqué los monos prefieren las frutas fermentadas...."Dudley dio conocer su hipótesis hace 8 años. Por aquel entonces ya había sido demostrado que algunas frutas consumidas por los primates contenían un porcentaje de alcohol natural de hasta el 7%. No obstante, en aquellos momentos el profesor ni tenía datos que demostraran la preferencia de los primates por aquellas frutas fermentadas, ni tampoco de que fueran capaces de digerir el alcohol de la fruta....." ..siga leyendo......................

Los humanos heredaron el amor por el alcohol de sus ancestros primates, o al menos esto es lo que defiende la hipótesis del mono borracho: una teoría ahora respaldada por este nuevo estudio, el cual expone porqué los monos prefieren las frutas fermentadas

Un mono araña de manos negras -Ateles geoffroyi- se seca en la rama de un árbol

Foto: Amado Demesa / Cc

06 de abril de 2022, 11:30 | Actualizado a 


Género Ateles

La gente llama mono araña a todos aquellos monos del Nuevo Mundo con largas extremidades que les permiten balancearse y saltar de árbol en árbol mejor que cualquier trapecista. Reciben otros nombres comunes: marimonos, marimondas, atelos, koatás o coatás y maquisapas.

https://www.monkeyworlds.com/es/mono-arana/


Distribución y hábitat

La gama de los monos araña abarca desde el sur de México hasta Brasil, a través de América Central. Son, por lo tanto, especies nativas de América. Habitan las selvas tropicales, pero no todos los hábitats de los monos araña son iguales. Por ejemplo, Ateles fusciceps vive en Colombia, Panamá y Ecuador y gusta de hábitats que pueden alcanzar de 2,000 a 2,500 metros sobre el nivel del mar, pero Ateles geoffroyi, que vive en México, Honduras, Guatemala, El Salvador, Belice, Costa Rica, Panamá, Nicaragua y Colombia, prospera en las tierras bajas.

https://www.monkeyworlds.com/es/mono-arana/

El biólogo de la Universidad de California en Berkeley, Robert Dudley, ha estado interesado durante más de 25 años en la atracción de los seres humanos hacia el alcohol. Tanto es así que, de hecho, en el año 2014 escribió un libro titulado El mono borracho, porqué bebemos y abusamos del alcohol, en el que proponía que nuestra atracción por este surgió hace millones de años, cuando nuestros antepasados ​​primates descubrieron que el olor del alcohol los conducía hacia frutas maduras, fermentadas y nutritivas.

Ahora un nuevo estudio dirigido por la primatóloga Christina Campbell de la Universidad Estatal de California en Northridge -CSUN- y su estudiante de posgrado Victoria Weaver, apoya la que Dudley bautizo como la hipótesis del mono borracho. Para ello, las autoras recolectaron y analizaron las frutas consumidas y desechadas por los monos araña de manos negras -Ateles geoffroyi- de Panamá. Los resultados de su investigación se publican esta semana en la revista Open Science de la Royal Society bajo el título Dietary ethanol ingestion by free-ranging spider monkeys (Ateles geoffroyi). Entre estos, Cambell y su alumna encontraron que la concentración de alcohol en la fruta consumida por los monos araña de manos negras contenían entre el 1% y el 2% de alcohol en volumen; un subproducto de la fermentación natural de las levaduras que metabolizan el azúcar de la fruta madura.

Puede que la inclinación de los seres humanos a consumir alcohol tenga su arraigo en la afinidad de los primates frugívoros por el etanol natural de la fruta madura

Además, las investigadoras también recolectaron la orina de estos monos en libertad y encontraron que contenía metabolitos secundarios de alcohol, algo que muestra que estos animales en realidad estaban utilizando este como una fuente de energía. “Por primera vez, hemos podido demostrar, sin lugar a dudas, que los primates salvajes, y sin la interferencia humana, consumen el etanol que contiene la fruta”, cuenta Campbell. "Estamos tan solo ante un estudio preliminar y aún necesitamos muchos más datos, pero parece que puede haber algo de verdad en esa hipótesis del 'mono borracho' elaborada por Dudley, es decir, puede que la inclinación de los seres humanos a consumir alcohol tenga su arraigo en la afinidad de los primates frugívoros (que comen frutas) por el etanol natural de la fruta madura”.

El alcohol como componente de la dieta de los primates

Dudley dio conocer su hipótesis hace 8 años. Por aquel entonces ya había sido demostrado que algunas frutas consumidas por los primates contenían un porcentaje de alcohol natural de hasta el 7%. No obstante, en aquellos momentos el profesor ni tenía datos que demostraran la preferencia de los primates por aquellas frutas fermentadas, ni tampoco de que fueran capaces de digerir el alcohol de la fruta.

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El orden del consumo de alcohol no cambia la resaca

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CONFIRMADO: EL ORDEN DEL CONSUMO DE ALCOHOL NO CAMBIA LA RESACA

Fue por ello que para el presente estudio Campbell y Weaver se asociaron con Dudley y el estudiante de la Universidad de California en Berkeley, Aleksey Maro, para analizar el contenido de alcohol en las frutas de las que se alimentaban los monos araña. De hecho, en una línea de investigación paralela, Maro se encuentra en la actualidad realizando un estudio sobre el contenido de alcohol en la dieta a base de frutas de los chimpancés de Uganda y Costa de Marfil.

"El estudio es una prueba directa de la hipótesis del mono borracho", afirma Dudley. "En primer lugar, el etanol está presente en la fruta que comen; y comen mucha fruta. Por otro lado, lo que en realidad están haciendo estos monos es metabolizar el alcohol, tal y como demuestran los metabolitos secundarios como el glucurónido de etilo y el sulfato de etilo que encontramos en su orina", continúa. "Lo que verdaderamente aún no sabemos es cuánto alcohol están consumiendo y cuáles son sus efectos conductuales y fisiológicos", añade.

"Resulta probable que los monos consuman fruta fermentada por las calorías. Estos obtendrían más calorías de la fruta fermentada que de la fruta no fermentada. Más calorías significa más energía”.

Los investigadores también descubrieron que la fruta del hobo o jobo -Spondias mombin- por la que lo monos araña sentían predilección y de la cual se alimentaban de forma rutinaria, tenía concentraciones de alcohol de entre el 1 % y el 2 %, aproximadamente la mitad de la concentración de las bebidas bajas en alcohol. Debido a esto "resulta probable que los monos comieran fruta con etanol por las calorías”, explica Campbell. “Estos obtendrían más calorías de la fruta fermentada que de la fruta no fermentada. Más calorías significa más energía”.

Además, Dudley duda de que los monos araña se vean afectados por los efectos embriagadores que experimentamos las personas con el alcohol. "Probablemente no se estén emborrachando, porque sus estómagos se llenan antes de alcanzar niveles embriagadores". "Sin embargo esto tampoco excluye que el consumo de alcohol pueda estar proporcionándoles algún otro beneficio fisiológico. Tampoco habría que descartar la posibilidad de que el alcohol que consumen pueda tener un efecto antimicrobiano o que las levaduras que actúan sobre el etanol puedan estar predigiriendo la fruta".


Mono araña de manos negras - Ateles geoffroyi

Foto: Emőke Dénes / Cc

Así, según los investigadores, la necesidad de una alta ingesta calórica puede haber influido de manera similar en las decisiones tanto de estos monos como de nuestros ancestros humanos a la hora de elegir qué fruta comer. Del mismo modo, tampoco descartan que los efectos placenteros y relajantes del etanol puedan resultar de manera similar en mayores tasas de consumo y ganancia calórica.

"Hoy en día, la disponibilidad de alcohol en forma líquida, sin la pulpa que de la fruta que acompañaría a estas cantidades de alcohol durante su digestión en el intestino, se traduce en que es fácil excederse", añade Campbell. "La idea de que la afinidad natural de los humanos por el alcohol se hereda de nuestros ancestros primates podría ayudar a la sociedad a lidiar con las consecuencias adversas del abuso del alcohol", concluye.

El consumo moderado de alcohol no es beneficioso para salud

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 1 de marzo de 2022

Antártida : Las emisiones de yodo, claves en la destrucción de la capa de ozono en la Antártida, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El yodo es el tercer halógeno, junto al cloro y el bromo, causante de la destrucción de la capa de ozono antártica

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., recientes investigaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas - CSIC, han descubierto que las emisiones oceánicas de yodo, es un halógeno que es el tercer contribuyente a la formación del agujero estaciona de ozono en la Antártica. La emisiones concretamente el yodo procedente de los océanos, ha contribuido desde 1980 y en un promedio del 10 %, a la formación del agujero de la capa de ozono que se genera en la Antártida entre los meses de septiembre y octubre .... siga leyendo.......

Un estudio liderado por investigadores del CSIC relativo a las emisiones oceánicas de yodo concluye que este halógeno es el tercer mayor contribuyente a la formación del agujero estacional de la capa de ozono en la Antártida.


El agujero de ozono antártico se convirtió en 2021 en el decimotercero más grande registrado desde 1979

Foto: Pixabay

La estratosfera, o lo que es lo mismo, la capa situada entre los 10 y los 50 kilómetros de altura de la atmósfera, contiene alrededor del 90% del ozono que rodea nuestro planeta. Esta alta concentración resulta fundamental, ya que este gas conformado por 3 moléculas de oxígeno (O3) es el encargado de filtrar casi la totalidad de la radiación ultravioleta procedente del sol.

Pero la concentración de ozono en la estratosfera no es constante, sino que puede variar temporal, espacial y estacionalmente. Por ejemplo, el agujero de la capa de ozono de la Antártida, es decir, la disminución de la concentración de este gas en el continente helado, no es estático, sino que fluctúa de forma que entre agosto y octubre aumenta su tamaño y volviendo a la normalidad en diciembre.

El agujero de la capa de ozono de la Antártida alcanza máximos históricos

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EL AGUJERO DE LA CAPA DE OZONO DE LA ANTÁRTIDA ALCANZA MÁXIMOS HISTÓRICOS

¿Qué provoca la destrucción de la capa de ozono?

Las causas de esta variabilidad llevan estudiándose durante décadas y entre las que más contribuyen a la destrucción del ozono pueden destacarse algunas naturales como la actividad volcánica, la solar o de los vientos estratosféricos, y otras provocadas por la actividad humana, como la emisión a la atmósfera de compuestos con cloro, bromo o yodo en su composición. Algunos de estos compuestos son los ya archiconocidos como clorofluorocarbonados o CFC´s, los cuales, como su nombre indica, están compuestos por cloro flúor y carbono, y cuyo uso se ha ido restringiendo paulatinamente durante las últimas 4 décadas gracias a la firma del Protocolo de Montreal.

Algo menos conocido, no obstante, es el dato revelado ahora por un equipo de internacional de científicos liderado por el Instituto de Química Física Rocasolano -IQFR- del CSIC.Y es que según el último estudio de la institución, publicado en la revista PNAS bajo el título The influence of iodine on the Antarctic stratospheric ozone hole, las emisiones de otro halógeno, concretamente el yodo procedente de los océanos, ha contribuido desde 1980 y en un promedio del 10 %, a la formación del agujero de la capa de ozono que se genera en la Antártida entre los meses de septiembre y octubre.

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El yodo procedente de los océanos, ha contribuido, desde 1980 y en un promedio del 10 %, a la formación del agujero de la capa de ozono que se genera en la Antártida entre los meses de septiembre y octubre

Los resultados ponen en contexto la importancia del yodo, destacando que se trata del tercer halógeno con mayor capacidad destructiva de la capa de ozono. “Tradicionalmente se ha relacionado la destrucción catalítica de ozono estratosférico en la Antártida con las emisiones antropogénicas de otros dos halógenos, el cloro y el bromo", explica Alfonso Saiz-Lopez, investigador del IQFR-CSIC y coordinador del estudio. "La contribución de las emisiones oceánicas de yodo al agujero de ozono no se había tenido en cuenta debido principalmente a que durante décadas se pensó que las cantidades de yodo que alcanzan la estratosfera eran despreciables", continúa. "Sin embargo, mediciones recientes han demostrado que cantidades significativas de yodo se inyectan a la estratosfera en las regiones tropicales”, añade.

Los resultados, obtenidos con un modelo climático global para el periodo 1980-2015, revelan que el yodo ha contribuido un 10% de promedio en la destrucción del ozono en la baja estratosfera de la Antártida, reduciendo hasta 4% la columna de ozono que se extiende en esta capa de la atmósfera. Además, un nuevo esquema de la química atmosférica de los halógenos desarrollado en el propio IQFR-CSIC, muestra que las emisiones de yodo en la estratosfera tropical, y su posterior transporte al polo sur, pueden adelantar o retrasar la apertura y cierre estacional del agujero de ozono entre tres y cinco días.

“La contribución del yodo a la formación del agujero de ozono sobre la Antártida ha sido obviada desde el descubrimiento de este fenómeno".

“El yodo, a pesar de encontrarse en la estratosfera en cantidades mucho menores que el cloro y el bromo, controla la destrucción de ozono causada por halógenos en la baja estratosfera Antártica durante el verano y principios del otoño, cuando la reactivación heterogénea de reservorios de cloro y bromo, típica de la primavera austral, no está activa”, explica Saiz-Lopez.

Yodo y ozono, una relación de gran potencial destructivo

Los sondeos realizados en el hielo han demostrado que las emisiones de yodo procedentes de los océanos han aumentado en las últimas décadas. A pesar de ello, Carlos A. Cuevas, investigador del IQFR-CSIC y autor principal del estudio, destaca que “la contribución del yodo a la formación del agujero de ozono sobre la Antártida ha sido obviada desde el descubrimiento de este fenómeno. Este trabajo, no obstante, demuestra que es necesario que se considere en los modelos actuales junto al cloro y el bromo para realizar evaluaciones más precisas de los impactos de los halógenos en la destrucción de ozono estratosférico en la Antártida”, añade.

Y es que en un contexto de calentamiento global y de aumento de las emisiones oceánicas de yodo, cabe esperar que la contribución relativa de este halógeno a la destrucción de ozono estratosférico aumente en el futuro, cuando las emisiones antropogénicas de cloro y bromo disminuyan aún más debido a la implementación del Protocolo de Montreal.

Así influye el agujero de ozono en el hielo de la Antártida

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ASÍ INFLUYE EL AGUJERO DE OZONO EN EL HIELO DE LA ANTÁRTIDA

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El yodo es el tercer halógeno, junto al cloro y el bromo, causante de la destrucción de la capa de ozono antártica

Investigadores del CSIC lideran un estudio internacional que muestra la relevancia de las emisiones oceánicas de yodo a la atmósfera y su contribución a la eliminación del ozono.

La estratosfera, situada entre los 10 y los 50 kilómetros de altura, contiene el 90 % del ozono de la atmósfera. Esta concentración es fundamental ya que filtra casi la totalidad de la radiación ultravioleta procedente del sol. Un equipo internacional, liderado por el Instituto de Química Física Rocasolano (IQFR) del CSIC, ha desvelado que las emisiones oceánicas de yodo han contribuido, desde 1980 y en un promedio del 10 %, a la formación del agujero de la capa de ozono que se produce en la Antártida durante septiembre y octubre. Este estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), destaca la importancia del yodo en el contexto actual de cambio climático, junto al cloro y el bromo, como tercer halógeno con mayor poder de destrucción sobre la capa de ozono.

“Tradicionalmente se ha relacionado la destrucción catalítica de ozono estratosférico en la Antártida con las emisiones antropogénicas de otros dos halógenos, cloro y bromo. La contribución de las emisiones oceánicas de yodo al agujero de ozono no se había tenido en cuenta debido principalmente a que durante décadas se pensó que las cantidades de yodo que alcanzan la estratosfera eran despreciables. Sin embargo, medidas recientes han demostrado que cantidades significativas de yodo se inyectan a la estratosfera en las regiones tropicales”, destaca Alfonso Saiz-Lopez, investigador del IQFR-CSIC y coordinador del estudio.

Los resultados, obtenidos con un modelo climático global entre 1980 y 2015, revelan que el yodo ha contribuido un 10% de promedio en la destrucción del ozono en la baja estratosfera de la Antártida, reduciendo hasta 4% la columna de ozono que se extiende en esta capa de la atmósfera. Además, un nuevo esquema de química atmosférica de halógenos, desarrollado en el IQFR-CSIC, muestra que las emisiones de yodo en la estratosfera tropical, y su posterior transporte al polo sur, pueden adelantar y retrasar la apertura y cierre estacional del agujero de ozono entre tres y cinco días.

“El yodo, a pesar de encontrarse en la estratosfera en cantidades mucho menores que el cloro y el bromo, controla la destrucción de ozono causada por halógenos en la baja estratosfera Antártica durante el verano y principio del otoño, cuando la reactivación heterogénea de reservorios de cloro y bromo, típica de la primavera austral, no está activa”, explica Saiz-Lopez.

La relación entre el yodo y el futuro agujero de ozono
Los sondeos realizados en el hielo han demostrado que las emisiones de yodo procedentes de los océanos han aumentado en las últimas décadas. A pesar de ello, Carlos A. Cuevas, investigador del IQFR-CSIC y primer autor del estudio, destaca que “la contribución del yodo a la formación del agujero de ozono sobre la Antártida ha sido obviada desde el descubrimiento de este fenómeno. Sin embargo, este trabajo demuestra que es necesario que se considere en los modelos, junto al cloro y bromo, para realizar evaluaciones más precisas de los impactos de los halógenos en la destrucción de ozono estratosférico en la Antártida”.

En un contexto de calentamiento global y aumento de las emisiones oceánicas de yodo, cabe esperar que la contribución relativa de este halógeno a la destrucción de ozono estratosférico aumente en el futuro, cuando las emisiones antropogénicas de cloro y bromo disminuyan debido a la implementación del Protocolo de Montreal (tratado internacional diseñado para proteger la capa de ozono sobre la Tierra).

Alejandro Parrilla / CSIC Comunicación




Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 22 de febrero de 2022

MEDIO AMBIENTE : Plantas cíborg, raíces que almacenan energía.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG,  Un equipo de investigadores ha desarrollado plantas biohíbridas con un sistema de raíces electrónicas. El nuevo dispositivo podría usarse para almacenar energía o como sensores electrónicos. La investigación ha demostrado además que es posible integrar circuitos y dispositivos electrónicos sin dañar la estructura de las plantas, las cuales se adaptan sin problemas a su nuevo estado. Sabemos que las plantas son unos organismos extraordinarios. Para empezar, son capaces de producir materia orgánica a partir de materia inorgánica, una función vital para la existencia de la vida tal y como la conocemos. Además, pueden convertir el dióxido de carbono en energía química, producen celulosa, el polímero más abundante del planeta, y se autorreparan a través de la regeneración de tejidos. Todo ello las convierte en unas candidatas perfectas para el desarrollo de sistemas tecnológicos biohídridos, aquellos que mezclan tecnología con organismos vivos......    .....SIGA LEYENDO....................

Un equipo de investigadores ha desarrollado plantas biohíbridas con un sistema de raíces electrónicas. El nuevo dispositivo podría usarse para almacenar energía o como sensores electrónicos. La investigación ha demostrado además que es posible integrar circuitos y dispositivos electrónicos sin dañar la estructura de las plantas, las cuales se adaptan sin problemas a su nuevo estado.


Raíz sin tratar

Los investigadores encontraron el modo de integrar circuitos y dispositivos electroquímicos en las plantas sin dañarlas.

Foto: Istock

24 de enero de 2022, 18:17 | Actualizado a 


Sabemos que las plantas son unos organismos extraordinarios. Para empezar, son capaces de producir materia orgánica a partir de materia inorgánica, una función vital para la existencia de la vida tal y como la conocemos. Además, pueden convertir el dióxido de carbono en energía química, producen celulosa, el polímero más abundante del planeta, y se autorreparan a través de la regeneración de tejidos. Todo ello las convierte en unas candidatas perfectas para el desarrollo de sistemas tecnológicos biohídridos, aquellos que mezclan tecnología con organismos vivos.

Basándose en esta idea, un equipo de científicos liderado por la investigadora Eleni Stavrinidou, de la Universidad de Linköping, en Suecia, presentó recientemente un estudio sobre plantas biohídricas dotadas de un sistema de raíces electrónicas. Los investigadores encontraron el modo de integrar circuitos y dispositivos electroquímicos en las plantas sin dañarlas, de modo que pudieran seguir creciendo y desarrollándose mientras se usaban como supercondensadores o sensores electrónicos.

Los resultados allanan el camino para utilizar las raíces en el almacenamiento de energía, así como para la creación de supercondensadores biológicos basados en polímeros conductores y en celulosa, una alternativa ecológica para nuevos sistemas de almacenamiento que podrían incluso ser más asequibles que los que se emplean actualmente. De hecho, para comprobar sus beneficios, los científicos construyeron un supercondensador donde las raíces sirvieron como electrodos de almacenamiento de energía.

​Cómo convertir una planta en un cíborg

Lo primero que hicieron los investigadores fue sumergir las raíces de plantas jóvenes en una solución de oligómeros (una cadena molecular formada por varias estructuras similares enlazadas). Después de un tiempo apareció una capa oscura en ellas, la cual indicaba aquellas moléculas habían polimerizado las raíces, de manera que se había formado una extensa red de conductores en la epidermis de las células de la planta. Era como si se hubieran convertido por sí mismas en pilas naturales.


Raíces electrónicas

Al cabo de un tiempo apareció una capa oscura en ellas, la cual indicaba aquellas moléculas habían polimerizado las raíces (a la derecha). 

Foto: Sincrotrón ALBA

Además, no se habían visto afectadas por su nueva función, sino que se adaptaban completamente a su nuevo estado híbrido desarrollando un nuevo y complejo sistema de raíces. “El hecho de que sea el polímero el que tiene capacidad conductora, y que la planta favorezca que este se deposite en las raíces sin verse afectada y manteniendo todas sus propiedades resulta clave de cara a encontrar posibles aplicaciones”, explica a National Geographic Eduardo Solano, miembro del equipo científico de la línea de luz NCD-SWEET del Sincrotrón ALBA, quien participó en el experimento científico.

Las plantas se convirtieron en 'pilas' naturales, y se adaptaban sin problema a su nuevo estado híbrido.

Un mes después se cortaron las raíces para investigarlas. Los resultados mostraron que los conductores mixtos iónico-electrónicos integrados habían mantenido su funcionalidad mientras la planta continuaba creciendo y madurando. Los científicos fueron más allá. Colocaron electrodos y probaron las propiedades eléctricas de las raíces mediante mediciones de corriente y voltaje. Las raíces mostraron el comportamiento típico de los resistores ideales, y la capa de polímero conservaba sus propiedades conductoras incluso al cabo de un mes, mientras la planta seguía creciendo.

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Sensores electrónicos naturales

Otra posible aplicación de los sistemas basados en plantas son los sensores electrónicos. Por ejemplo, añadiendo un sensor de humedad en las raíces, se podría transmitir la información a través de la red de raíces electrónicas a un sistema inteligente, de modo que este pudiese incrementar o disminuir la frecuencia de riego. "Podríamos imaginar sistemas de plantas que pudieran comunicar las necesidades o excesos de ciertos componentes del suelo, dando lugar a la optimización de recursos en la agricultura o la detección temprana de contaminantes", quien afirma asimismo que, a más largo plazo, podrían fabricarse sistemas robóticos flexibles capaces de regenerarse, adaptarse y crecer si fuera necesario, tal y como lo hacen las raíces de las plantas.

Podrían fabricarse robots flexibles capaces de regenerarse y crecer, como lo hacen las plantas

La investigación, parte del proyecto europeo Hybrid Electronics Based on Photosynthetic Organisms (HyPhOE), cuyo objetivo es conseguir la simbiosis entre organismos fotosintéticos y tecnología, ha sido posible gracias a la colaboración del sincrotrón ALBA, un complejo de aceleradores de electrones que permite visualizar la estructura atómica y molecular de los materiales y estudiar sus propiedades.


Sincrotrón ALBA

Instalaciones del sincrotrón ALBA, en Cerdanyola del Vallès, Barcelona. 

Foto: Sincrotrón ALBA

En concreto, los científicos del ALBA consiguieron obtener más información sobre la organización y estructura del polímero a través de una técnica denominada dispersión de rayos X de ángulo amplio, (WAXS por sus siglas en inglés). De este modo, los rayos X impactaron sobre la superficie de la raíz (donde se encontraba el polímero) y permitieron la obtención de datos sobre la estructura del mismo, algo imposible de realizar sin una fuente de luz muy intensa como la del acelerador de partículas.

Futuras investigaciones determinarán posibles aplicaciones a este descubrimiento, pero es muy posible que en un futuro próximo podamos estar más conectados con la naturaleza de lo que pensamos.

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