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lunes, 11 de marzo de 2019

JAPÓN : NATIONAL GEOGRAPHIC .- TSUNAMIS .- Fukushima: paisajes después del tsunami

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos alcanza un reportaje de lo que ahora es parte de los alrededores de Fukushima, después del tsunami, que vino como consecuencia del terremoto el 11 de marzo del 2011, con la intensidad de 9.0 en al escala de Richter, que destruyó la Central Nuclear Daiichi de Fukushima.
El fotógrafo David Guttenfelder viajó hasta la ciudad japonesa golpeada por la naturaleza y captó la desolación de una ciudad fantasma golpeada por un brutal tsunami en 2011.
National Geographic.- narra : " Namie es uno de los nueve núcleos urbanos situados total o parcialmente dentro de un radio de 20 kilómetros de la central nuclear Daiichi de Fukushima, designado por las autoridades como zona de acceso prohibido. Al igual que las otras ciudades de la zona de exclusión, Namie ya no existe. De sus 21.000 habitantes, 7.500 se han dispersado por Japón. Los otros 13.500 viven en alojamientos provisionales en la región de Fukushima. Son parte de los más de 70.000 refugiados nucleares desplazados a raíz del peor accidente nuclear ocurrido desde Chernobil..."

https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/grandes-reportajes/paisajes-despues-del-tsunami_5223

El fotógrafo David Guttenfelder viajó hasta la ciudad japonesa golpeada por la naturaleza y captó la desolación de una ciudad fantasma golpeada por un brutal tsunami en 2011

 
Marcas en el fango
Tras la catástrofe del 11 de marzo, decenas de miles de personas fueron evacuadas de sus hogares en las proximidades de la central nuclear afectada. Sus huellas están impresas en el barro seco.
Foto: David Guttenfelder

Ladridos en Fukushima
Dos perros se pelean en las calles desiertas de Okuma. Los primeros días después del desastre, pululaban por la zona de exclusión un sinfín de animales domésticos: vacas, cerdos, cabras, perros, gatos, incluso avestruces. Había voluntarios que, desafiando las patrullas y los controles de la policía, recogían animales, los descontaminaban y los devolvían a sus dueños, y daban de comer a otros. Pero a mediados de verano muchas mascotas habían muerto de hambre o enfermedad.
Foto: David Guttenfelder

La cama sin hacer
Los futones se suelen doblar y guardar en un armario por la mañana. Pero aquel día fatídico la gente no tuvo tiempo de ordenar la casa antes del precipitado éxodo, derivado de las órdenes de evacuación difundidas por televisión la madrugada del 12 de marzo. Este dormitorio está en Okuma, a menos de cinco kilómetros de la central nuclear afectada. Las autoridades municipales han acusado a la compañía eléctrica Tepco de incumplir su deber de advertir a la población de la crisis inminente.
David Guttenfelder

Evacuación infantil
Los ensayos de evacuación son muy frecuentes en las zonas de Japón con actividad sísmica. Por eso, cuando en marzo se produjo el desastre real, los niños sabían lo que tenían que hacer, y actuaron según lo previsto pensando en volver al colegio unos días después. Pero han pasado meses desde que se marcharon, y en las taquillas todavía siguen las mochilas de piel que los escolares usan en Japón, que cuestan varios cientos de euros y son una de sus más preciadas posesiones. Es probable que nadie las reclame nunca.
David Guttenfelder

A la búsqueda de animales abandonados
Un solitario defensor de los derechos de los animales camina por la costa de Fukushima. La central nuclear está al otro lado de la cuesta, a menos de un kilómetro de distancia. Cuando otras regiones afectadas por el tsunami hacía semanas que habían sido despejadas de escombros, las brigadas de limpieza aún no habían llegado a esta área a causa de los niveles de radiación. Pese a las estrictas sanciones por entrar en la zona, algunos desafiaron las restricciones para ayudar a los animales domésticos que quedaron abandonados.
David Guttenfelder

Escombros tras el tsunami
Meses después del tsunami, la hierba había crecido en este vehículo tragado por las aguas en la costa cercana a Namie. Los escombros se esparcieron por el litoral de Fukushima a consecuencia del desastre. El miedo a la radiación desaconsejó la limpieza inmediata.
David Guttenfelder

Ganado abandonado
No se previno la evacuación del ganado de la zona irradiada y muchos animales fueron abandonados.
David Guttenfelder

Supermercado porcino
Un cerdo deambulando por las calles desiertas del centro de Namie descubrió este supermercado, en el que se atracó de lo lindo y luego se echó una siesta.
David Guttenfelder



Control policial
Policías con mascarillas protectoras hacen guardia en un control de la carretera que lleva a la ciudad de Minami-Soma. El cartel dice: «Manténgase alejado».
David Guttenfelder

Formación para volver
En un gimnasio de Hirono, residentes de la zona de exclusión vestidos con trajes protectores reciben instrucciones el 8 de junio antes de ser conducidos a sus hogares para recuperar efectos personales pequeños (en el autobús no hay sitio para los grandes.) En los viajes de ida los controles eran estrictos, dice un funcionario municipal, pero el proceso de descontaminación a la vuelta (recogida de trajes, gorros y mascarillas, y medición de los niveles de radiación) era mucho menos riguroso.
David Guttenfelder



Casas de cartón
Nobuko Sanpei, de 74 años, cena en su casa de cartón en el centro de congresos Big Palette de Fukushima, en la ciudad de Koriyama. «Recorté un agujero a modo de ventana porque el calor era sofocante», explica. Meses después del desastre nuclear, miles de refugiados vivían en «casas» de cartón instaladas en albergues, escuelas y otros espacios públicos. Sanpei, que luego se mudó a un apartamento, añora los arrozales que cuidaba con su marido en Tomioka, al sur de la central nuclear.
David Guttenfelder

Intimidad reducida
Una evacuada descansa en la «vivienda» que ha improvisado en el recinto del centro de congresos Big Palette. En los reducidos alojamientos de emergencia no hay intimidad, y las enfermedades pueden propagarse rápidamente. Las personas mayores, que han pasado su vida en comunidades rurales con gran cohesión social, son las más reacias a trasladarse lejos de la familia y los amigos. Los trabajadores sociales intentan prevenir una oleada de kodoku-shi («muerte solitaria») entre los mayores.
Foto: David Guttenfelder



Centro de evacuados
Toyoo Ide, un hombre de 69 años con la espalda tatuada, es uno de los que aprovechan los baños instalados por los militares a las puertas de Big Palette, que se ha convertido en un centro de evacuados. Ide, que ha trabajado toda su vida en la central nuclear, se define a sí mismo como una persona bromista y con buen humor, pero echa mucho de menos su casa. «Ahora no hay agua ni electricidad, pero si las hubiera, yo regresaría a mi hogar, con radiactividad o sin ella. Volvería hoy mismo. No puedo vivir en una ciudad extraña.»
Foto: David Guttenfelder



Recuerdos abandonados
El agua estropeó un álbum de fotos abandonado en la costa de Fukushima asolada por el tsunami. En las fotos, los niños y niñas aparecen ataviados con kimonos con motivo de una ceremonia tradicional en la que celebran el tercer, quinto y séptimo cumpleaños.
Foto: David Guttenfelder



Última visita al hogar
Durante una breve visita a su hogar de Namie, Junko Shimizu hace la maleta de su marido antes de abandonar la zona.
Foto: David Guttenfelder



Estragos del terremoto
En esta casa, situada dentro de los límites de la zona de exclusión, el terremoto movió el retrato de un miembro de la familia e hizo añicos el cristal del marco. Muchos japoneses mantienen viva la memoria de sus antepasados colocando en su vivienda sombrías imágenes de patriarcas y matriarcas desaparecidos, que a menudo presiden el altar budista de la familia, donde se queman barritas de incienso y se reza por los muertos. En la actualidad los retratos presiden casas desiertas.
Foto: David Guttenfelder 
16 de febrero de 2017, 19:03

Fukushima: paisajes después del tsunami

Lo más desgarrador de la ciudad de Namie es que todo parece en orden. La hierba verdeazulada de los prados parece fresca. Los ríos Takase y Ukedo fluyen resplandecientes bajo el sol. La barbería, la estación de trenes y el restaurante de cerdo frito parecen a punto de abrir sus puertas, lejos del caos y la destrucción que se abatieron sobre las localidades costeras un poco más al norte. En las prefecturas de Miyagi e Iwate, los relojes que las olas devolvieron a la playa se habían parado hacia las 3.15 h de la tarde, la hora en que el tsunami devoró ciudades enteras. Pero en la humilde localidad pesquera de Namie, los relojes siguen funcionando.
Namie es uno de los nueve núcleos urbanos situados total o parcialmente dentro de un radio de 20 kilómetros de la central nuclear Daiichi de Fukushima, designado por las autoridades como zona de acceso prohibido. Al igual que las otras ciudades de la zona de exclusión, Namie ya no existe. De sus 21.000 habitantes, 7.500 se han dispersado por Japón. Los otros 13.500 viven en alojamientos provisionales en la región de Fukushima. Son parte de los más de 70.000 refugiados nucleares desplazados a raíz del peor accidente nuclear ocurrido desde Chernobil.
El tsunami provocó que 70.000 personas tuvieran que moverse de sus hogares y vivir en otras zonas de Japón
El fin de Namie comenzó en las caóticas horas que siguieron al terremoto del 11 de marzo. La ciudad se abre hacia el noroeste desde la central Daiichi. Sus habitantes, guiados por las noticias de televisión sobre el accidente nuclear y por las autoridades, se dirigieron hacia la zona más alta, en el centro de la ciudad.

Siglos de tsunamis en Japón

Subir a las colinas es un acto reflejo para los japoneses, condicionados por siglos de tsunamis, pero en este caso fue una decisión nefasta, porque se dieron de bruces con el penacho de aire cargado de residuos radiactivos. La gente se apiñó en refugios con escasas provisiones hasta el día 15, cuando otra explosión la obligó a desplazarse a Nihonmatsu.

En el número de julio, la popular revista Bungei Shunju llamaba a Namie «la ciudad olvidada», cuyos habitantes nunca recibieron órdenes oficiales de evacuación, ni cuando las explosiones de hidrógeno en las unidades 1 y 3 esparcían partículas tóxicas en toda el área de Fukushima.
Provistos de máscaras y trajes protectores, los desplazados son a veces transportados en autobús a la ciudad para recuperar pequeños efectos personales y comprobar el estado de sus casas. Los viajes son breves (de dos a tres horas) para reducir al mínimo el riesgo de radiación. Junko y Yukichi Shimizu, que vivían con su hijo, su nuera y su nieto de dos años, parecen abrumados mientras se mueven lentamente por su vivienda. El 26 de julio los acompañé durante una hora en una de esas visitas a la ciudad abandonada.

La vida tras el desastre

Yukichi, de 62 años, sella las ventanas con cinta aislante mientras contempla su adorado jardín, ahora asilvestrado. Su mujer, Junko, de 59, limpia el altar budista de la familia y recoge los pocos objetos que pueden sacar de la zona de exclusión: fotos, hierbas medicinales chinas y el quimono de su hija. Deja atrás las tablillas conmemorativas budistas.
«No hay nadie más para proteger la casa», explica. El ayuntamiento de Namie se ha instalado en unas oficinas improvisadas en Nihonmatsu. Sus funcionarios siguen expidiendo partidas de nacimiento, intentan tener localizados a los ciudadanos, que cada vez se van más lejos, y consultan a los expertos sobre el cesio radiactivo que ha vuelto inhabitables los 222 kilómetros cuadrados de Namie.
Muchos mantienen la esperanza de regresar cuando la central esté estabilizada. Pero la gente no podrá volver a sus casas en un futuro próximo, y el Gobierno empieza a considerar la posibilidad de comprar sus viviendas.
Mientras los suaves rayos del crepúsculo en­­vuelven el paisaje urbano en un cálido fulgor, la fresca brisa marina ondula nuestros sofocantes trajes protectores. Por un momento es posible olvidar que a pocos kilómetros, por la Ruta 6, el contador Geiger marca un nivel de radiactividad 600 veces superior al normal. Yukichi Shimizu, que cultivaba los arrozales y trabajaba en la construcción, observa su amada ciudad hoy sin vida: «¿De verdad sería peligroso vivir aquí?».
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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viernes, 28 de diciembre de 2018

INDONESIA : TSUNAMI .- TERREMOTO .- CIENCIA .- BBC Mundo Noticias .- Tsunami en Indonesia: el volcán "padre" del Anak Krakatoa, cuya erupción fue equivalente a 13.000 bombas de Hiroshima...........................Tsunami en Indonesia: cómo un volcán puede generar una ola mortal.............¿Por qué el 90% de los terremotos suceden en el Cinturón del Pacífico?.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la agencia de noticias BBC Mundo Noticias, ha elaborado un reportaje sobre el último terremoto con tsunami que sucedió en Indonesia, el 22 de diciembre último, que tuvo su origen con la erupción del volcán Anak Krakatoa, que significa "hijo de Krakatoa".
 Su "padre" fue el volcán Krakatoa, que en 1883 tuvo una letal erupción que mató a cerca de 40.000 personas y tuvo repercusiones alrededor del mundo entero.,... la nueva erupción del volcán(hijo), que originó el tsunami  deja por lo menos 428 muertos y más de 1,400 heridos y un número de desaparecidos aún no determinado.
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/08/140826_ciencia_cinturon_fuego_pacifico_zona_mas_sismica_mundo_lv
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46663165
https://www.bbc.com/mundo/noticias-46690132

volcánDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionLa erupción del Krakatoa es una de las más fuertes de las que se tenga registro.

El tsunami que dejó cientos de muertos y más de 1.400 heridos en Indonesia el pasado 22 de diciembre tuvo su origen en la erupción del volcán Anak Krakatoa, que significa "Hijo de Krakatoa".
Su "padre" fue el volcán Krakatoa, que en 1883 tuvo una letal erupción que mató a cerca de 40.000 personas y tuvo repercusiones alrededor del mundo entero.
La explosión fue tan fuerte que el volcán se destruyó a sí mismo, y en el mismo lugar, casi 50 años después, nació el Anak Krakatoa que volvió a azotar Indonesia.
La erupción del Krakatoa es una de las más violentas de las que se tenga registro y, al igual que el Anak Krakatoa, produjo un tsunami devastador.
El Krakatoa, como su hijo, estaba ubicado en el estrecho de la Sonda, en pleno Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona de la Tierra donde ocurren la mayoría y los más fuertes terremotos del mundo y donde se ubican cerca del 75% de los volcanes del planeta.

IndonesiaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa erupción del volcán Anak Krakatoa generó un tsunami que mató a cientos de personas en Indonesia.

Además, el Krakatoa era un volcán en forma de cono, lo que significa que estaba hecho de varias capas de material que ya había hecho erupción.
En mayo y junio de 1883 el volcán comenzó a mostrar actividad, pero al parecer no causaba mayor preocupación entre los lugareños.
Todos esos elementos sumaron a la hora del apocalipsis que estaba por venir.

La catástrofe

Después de varios días en los que se produjeron explosiones violentas y nubes de ceniza, el 27 de agosto ocurrió el clímax de la erupción.
Hacia las 10 de la mañana se produjo una monstruosa explosión que se escuchó a 3.500 km de distancia, en India y Australia. Las cenizas se elevaron unos 80 km.

volcánDerechos de autor de la imagenUNIVERSAL HISTORY ARCHIVE
Image captionLa erupción del Krakatoa inspiró la película "Al este de Java", en 1969. El volcán en realidad estaba al oeste de la isla de Java.

El poder de la erupción fue el equivalente a 200 megatones de TNT, es decir, fue 13.000 veces más fuerte que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en 1945.
La onda explosiva generó un tsunami con olas de más de 40 metros.
Según narra el escritor Simon Winchester, autor del libro "Krakatoa: el día que el mundo explotó", los efectos de las olas gigantes se sintieron en Francia, los barómetros en ciudades como Bogotá y Washington terminaron fuera de control y aparecieron cadáveres hasta en las costas de Zanzíbar en Tanzania.
Durante años, alrededor de la Tierra se formó una capa de polvo suspendido en la atmósfera, esto causó que las temperaturas cayeran más de un grado y se crearan paisajes coloridos en el firmamento.

Cuadro "El grito"Derechos de autor de la imagenDOMINIO PÚBLICO
Image captionLa obra "El grito", de Edward Munch, posiblemente recrea los colores del cielo luego de la erupción del Krakatoa.

Algunos estudiosos, entre ellos Winchester, sostienen que los inquietantes rojos, naranjas y violetas que se ven en el cielo del famoso cuadro "El grito", del pintor noruego Edward Munch, están inspirados en los atardeceres producto del Krakatoa.

Avance para la ciencia

La erupción del Krakatoa "fue el primer evento noticioso reconocido globalmente", dijo Winchester en entrevista con la BBC.
El recién instalado cable telegráfico submarino sirvió en ese entonces para transmitir la noticia de la explosión del volcán.
"La noticia llegó a Londres 4 minutos después de la erupción", dice Winchester. En comparación, la noticia de la muerte de Abraham Lincoln, en 1865, había tardado 12 días en viajar de Estados Unidos a Europa.
Pero el volcán también conectó al mundo en favor de la ciencia.

volcánDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionLa noticia de la erupción se transmitió rápidamente gracias al telégrafo.

En distintas partes del planeta las personas comenzaron a reportar los cambios en los colores del cielo luego de la explosión.
La Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural aprovechó el interés y creó una red de ciudadanos informantes que desde miles de kilómetros de distancia les enviaban cartas y dibujos de cómo se comportaba y se veía el cielo.
Esas descripciones les permitieron a los científicos darse cuenta de que había algo que estaba llevando las cenizas del Krakatoa alrededor del planeta.

volcánDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionEl Krakatoa se había formado a partir de erupciones anteriores.

Así, descubrieron las llamadas corrientes de chorro, que son corrientes de aire que viajan muy rápido a través de la atmósfera, con velocidades que oscilan entre los 160 y 320 km/h.
Hoy se sabe que las corrientes de chorro determinan las condiciones de temperatura y humedad, así como otros fenómenos meteorológicos. Por ello, juegan un papel clave en la predicción del clima.
Además, los aviones aprovechan las corrientes de chorro para ahorrar combustible e ir a mayor velocidad.

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Tsunami en Indonesia: cómo un volcán puede generar una ola mortal


Un hombre mira los daños del tsunamiDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionLas poblaciones costeras del noroeste de la isla de Java fueron golpeadas por dos olas.

El fotógrafo de volcanes Oystein Lund Andersen estaba en la costa noroeste de la isla de Java, en Indonesia, cuando el sábado por la noche ocurrió un tsunami mortal.
Sin que hubiera habido un temblor, las costas de las islas fueron golpeadas por dos olas, relató a la BBC.
"De repente vi venir esta ola, y tuve que correr. Había dos olas. La primera no fue tan fuerte, pude huir de ella", explicó.
La segunda fue la que resultó devastadora: causó la muerte de casi 300 personas y un millar de heridos, además de cientos de casas y edificios destrozados, según el recuento de la mañana del domingo.
El golpe de la ola se dio a las 21:30 local (14:30 GMT).
No hubo un terremoto, lo que normalmente ofrece a las autoridades tiempo para emitir una alerta de tsunami.
¿Qué fue lo que causó entonces esa ola con consecuencias devastadoras para Indonesia?

El volcán Krakatoa en erupciónDerechos de autor de la imagenOYSTEIN LUND ANDERSEN
Image captionEl Krakatoa entró en actividad durante el sábado al caer la tarde, pero no a la hora del tsunami, como captó Oystein Lund Andersen.

Buscando la causa

Los expertos están tratando de determinarlo con exactitud, pero una primera evaluación apunta a un evento desencadenado por el volcán Krakatoa.
"No hubo ningún terremoto que desencadenara el tsunami después. Esa es la dificultad de determinar la causa del tsunami", dijo el jefe de la Agencia para el Control de Desastres indonesia, Sutopo Purwo Nugroho.
Por supuesto, todos en la región son conscientes de la presencia del Krakatoa, el volcán que emergió en el canal marítimo hace menos de 100 años. Pero sus rumores y erupciones han sido descritos por expertos locales como de escala relativamente baja y semicontinua.
En otras palabras, forman parte del contexto.
¿Cómo se produjo entonces?
Se sabe que los volcanes tienen la capacidad de generar grandes olas. El mecanismo es el desplazamiento de un gran volumen de agua.

Mapa

Excepto que, a diferencia de un clásico tsunami impulsado por un terremoto en el que el fondo marino se desplazará hacia arriba o hacia abajo, parece un evento de erupción que pone en marcha algún tipo de deslizamiento.
Eso es precisamente lo que indican las autoridades: hubo un deslizamiento de tierra debajo del agua en el Estrecho de la Sonda, el cual divide las islas de Java y Sumatra, que generó las olas arrasadoras.
Sutopo ofreció esa primera explicación basado en la información de actividad geológica registrada antes del tsunami.
El funcionario lo atribuyó a "una combinación" del deslizamiento de tierras submarinas provocadas por una erupción del Krakatoa y la marea alta durante la luna llena, indicó en Twitter.
Aseguró que no son comunes los tsunamis en el Estrecho de la Sonda, ni las erupciones grandes del Krakatoa. Suele haber temblores de baja intensidad.

Indonesia
Mapa

El vulcanólogo Jess Phoenix le dijo a la BBC que cuando los volcanes entran en erupción, el magma caliente crea un empuje bajo tierra.
Este puede desplazarse y romper rocas más frías, lo cual en ocasiones genera grandes derrumbes.






Cómo el terremoto "derritió" el suelo de la ciudad indonesia de Palu

Debido a que parte del volcán Anak Krakatoa está parcialmente bajo el agua, en lugar de solo causar un derrumbe superficial "se genera un deslizamiento de tierra submarino".
El fenómeno "empuja" el agua a medida que se desarrolla, lo que tiene el potencial de generar un tsunami.

Volcán KrakatoaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl volcán Anak Krakatoa se encuentra en medio del océano, al noroeste de la isla de Java.

Usando los datos de las mareas, los científicos ya han comenzado a modelar el tsunami. Los primeros resultados sugieren que algo sucedió en el lado sur de Anak Krakatoa. El área será objeto de un intenso escrutinio en los próximos días y semanas.
"Los costados de los volcanes, los flancos, son notoriamente inestables y parece un deslizamiento de tierra hacia o bajo el mar lo que ha provocado la generación de un tsunami significativo", le dijo el profesor Dan Parsons, de la Universidad de Hull, en Reino Unido, a la BBC.
Como todo tsunami, es cuestión de minutos u horas para que las olas lleguen a las costas cercanas, además de que la marea alta de la luna llena actual probablemente contribuyó a la fuerza de las olas.

Un auto volteado en IndonesiaDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionFue cuestión de tiempo para que las olas generadas por un evento volcánico en el Anak Krakatoa golpearan las costas.

El volcán Anak Krakatoa incrementó su actividad en los últimos meses.
La agencia geológica indonesia dijo que el volcán entró en erupción durante dos minutos y 12 segundos el viernes, creando una nube de ceniza que se elevó 400 metros sobre la montaña.
El sábado tuvo más actividad, como pudo constatar el fotógrafo noruego.

Un volcán mortal

Indonesia sufrió en agosto de 1883 una de las erupciones volcánicas más violentas de las que se tenga registro con el antiguo Krakatoa.
Tsunamis masivos con olas de hasta 41 metros mataron a más de 30.000 personas. Miles murieron por la ceniza caliente que generó.

Fallecidos tras el tsunamiDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLas autoridades de Indonesia temen que el número de muertos se eleve conforme se atienden las localidades afectadas.

Las erupciones fueron equivalentes a 200 megatones de TNT, aproximadamente 13.000 veces la energía de bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima en 1945.
Las erupciones se escucharon a miles de kilómetros de distancia y las temperaturas mundiales bajaron más de 1° al año siguiente luego de este acontecimiento.
La isla volcánica prácticamente desapareció y en 1927, surgió una nueva isla, Anak Krakatoa (hijo del Krakatoa).

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¿Por qué el 90% de los terremotos suceden en el Cinturón del Pacífico?

26 agosto 2014


Terremoto en Japón.Derechos de autor de la imagenGETTY
Image captionHace un mes que la un temblor de magnitud 6,6 en la escala de Richter tuvo lugar en Japón.
En dos semanas la tierra ha temblado cuatro veces, con mayor o menor intensidad, en el continente americano. Ocurrió apenas 15 días después de que lo hiciera al otro lado del Pacífico, en Japón.
Y aunque se trata de fenómenos sin relación directa, coinciden en un área en forma de herradura con alta actividad sísmica, el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, que une a América con Asia.
El 20 de julio un temblor de magnitud 6,6 en la escala de Richter ocurrido cerca de las islas Kuriles, administradas por Rusia, se dejó sentir en el noreste de Japón. En menos de un mes, el 12 y el 17 de agosto, tembló en Ecuador, debido a dos sismos de magnitud 5,1 y 4,7.
El 14 de este mes, los chilenos notaron el suelo moverse en el norte del país, con una fuerza de 5,7. En una semana ocurrió el terremoto de Tampa, en California, Estados Unidos. Y el movimiento telúrico más reciente y de mayor magnitud, de 6,9, tuvo lugar en Perú, el pasado martes.
Destrozos de un sismo en Chile en 2010.Derechos de autor de la imagenGETTY
Image captionEn Chile tembló el 14 de agosto, a causa de un sismo de magnitud 5,7.
Todos estos países pertenecen al Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como Cinturón Circumpacífico o Anillo de Fuego. Una media luna invertida que resulta de unir Chile con Nueva Zelanda, siguendo la costa, con una línea imaginaria. La famosa herradura.

Un cinturón sísmico

"En el Cinturón de Fuego del Pacífico tienen lugar el 90% de todos los sismos del mundo y el 80% de los terremotos más grandes", explicó a BBC Mundo el director del área de sismología del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Herando Taveras.
En este cinturón de unos 40.000 kilómetros de longitud se sitúan, además de los países mencionados, Bolivia, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, México y parte de Canadá, por un lado del océano.
A la altura de las Islas Aleutianas, en el norte del océano Pacífico, entre Alaska y la península de Kamchatka, se encuentra la curva superior de la herradura, que dobla después para incluir a la costa y las islas de Rusia, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda, por el otro.
La tierra vista sin agua.Derechos de autor de la imagenTHINKSTOCK
Image captionEl Cinturón de Fuego del Pacífico es un área de 40.000 kilómetros en el que tienen lugar el 90% de los sismos.
El lecho del océano Pacífico reposa sobre varias placas tectónicas y "el hecho de que la actividad sísmica sea intensa en el Anillo de Fuego se debe a la convergencia de éstas y su fricción, lo que hace que se acumule tensión a liberar", señaló Taveras.
Según explica el experto, en el caso del sismo de Perú la placa de Nazca se subdujo o hundió bajo la placa Sudamericana. "Y el de California fue un evento asociado a la fricción de las placas de Norteamérica y la del Pacífico", añadió.

Temblores sin relación

Ambos fenómenos sísmicos se deben, pues, al desplazamiento de las placas tectónicas. "Es lo único que tienen en común", remarcó el sismólogo peruano, dejando claro que no existe otra relación y que un temblor no produjo el siguiente.
En esa afirmación coincide Raúl Valenzuela, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la Universidad Autónoma de México (Unam).
"El sismo de EE.UU. no ocasionó después el de Perú, por ejemplo. Ni éste tuvo lugar como consecuencia del de Chile", aclaró a BBC Mundo por teléfono desde México D.F.
"Limitándonos a los de magnitud entre 6,0 y 6,9, como los últimos que han tenido lugar, al año ocurren en el mundo unos 150 sismos", explicó.
"Si hacemos cuentas, al mes son más de 12. Por lo que hay días en los que no tiembla, pero a veces coincide que en 48 horas tienen lugar tres sismos", añadió. "Pero no suelen estar relacionados".
A esa misma conclusión llegaron los geofísicos del Centro de Investigación Geológico de Postdam, Alemania, ante la pregunta generalizada de si existía relación entre los sismos ocurridos en abril en Chile, México y Nicaragua. "Hasta ahora no hay dato alguno que establezca una relación entre terremotos ocurridos a grandes distancias", dijeron tajantes.
Volcán de México.Derechos de autor de la imagenTHINKSTOCK
Image captionEn el Anillo de Fuego se encuentran más del 75% de los volcanes activos e inactivos del mundo; 452 cráteres
En el Cinturón de Fuego del Pacífico se encuentran asimismo más del 75% de los volcanes activos e inactivos del mundo; 452 cráteres.
Pero la actividad de estos no guarda relación con la reactivación o la actividad cotidiana de estos, según Taveras.
El experto mexicano remarcó esto para descartar cualquier nexo entre los temblores recientes y el hecho de que el volcán ecuatoriano Tungurahua esté teniendo explosiones cada media hora, como reportó este martes el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional de Ecuador.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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