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domingo, 4 de noviembre de 2012

México: Salvando al Águila Real un Símbolo Nacional


 
Águila Real en México

Desde los tiempos prehispánicos la imagen del águila real ha formado parte de la mitología y representado las distintas ideologías en la historia de ese país.


Desde los tiempos prehispánicos la imagen del águila real ha formado parte de la mitología y representado las distintas ideologías en la historia de ese país. De hecho, es un águila real la que se distingue en el escudo
nacional devorando una serpiente. Para las culturas indígenas precortesianas era el ave suprema. Su vuelo descendente representaba la caída de la luz sobre la tierra y el advenimiento de la energía vital; con las alas extendidas simbolizaba la cruz que delimita los cuatro rumbos cósmicos, donde ella misma constituía el eje del mundo. Los guerreros águila (en náhuatl cuauhteuctli) fueron considerados una clase especial en la infantería militar del ejército mexica. Los misioneros y conquistadores la percibían como la encarnación del bien en la lucha contra el mal. Durante la guerra de Independencia, el águila estampada en distintos estandartes significó el anhelo de libertad; se le mostró de frente, de perfil derecho e izquierdo, con la corona del imperio sobre la cabeza, hasta que, con el triunfo de la Revolución, se rescató el origen indígena de su representación.
El águila real (Aquila chrysaetos) es una especie que alcanza hasta un metro de longitud total (de pico a cola), y su envergadura puede exceder los 2.20 metros; llega a pesar más de seis kilos y puede vivir más de 30 años. Es exclusiva del hemisferio septentrional; los especialistas diferencian seis subespecies. Actualmente su población mundial se estima por encima de los 120,000 individuos: en Europa hay unos 10,000 y en Norteamérica, 50,000. Las poblaciones más norteñas en el continente americano son migratorias y pueden desplazarse hasta 1,500 kilómetros en un mes; en México son mayoritariamente residentes y ocupan una amplia porción del norte del país. El águila real nunca ha sido abundante en México, quizá porque se trata de una especie marginal de la región neártica del continente americano y nuestro país es su límite más sureño. Desafortunadamente, no es posible precisar su población actual. Las autoridades estiman que hay sólo 70 parejas; por ello está catalogada en la Norma Oficial Mexicana como una especie amenazada, aunque algunos expertos opinan que merecería ser considerada como especie en peligro de extinción.
A principios del siglo xix, las águilas reales fueron vistas como "competencia" en la cacería de liebres y pavos silvestres y como amenaza para la ganadería. Un mito muy difundido es que las águilas cazan las crías de ganado, aunque se sabe que esos ataques son extremadamente raros.
Otras causas de mortandad en aquellos años fueron los programas para la erradicación de lobos y coyotes que utilizaban cebos envenenados, y los residuos de los insecticidas organoclorados, como el ddt, que afectaron la viabilidad del embrión y el grosor del cascarón de los huevos de casi todas las rapaces. Finalmente, un gran número de águilas mueren electrocutadas por accidente con los cables de alta tensión; en 1982 se encontraron más de 400 cadáveres de águila real en el oeste de Estados Unidos. En México, solamente en la región norte del estado de Chihuahua, se hallaron 24 águilas entre febrero de 1999 y marzo de 2006.
A pesar de ser figura central del símbolo nacional, en México son escasas las observaciones de campo sobre el comportamiento y costumbres del águila real. Monte Escobedo, municipio al sur del estado de Zacatecas en la frontera con el de Jalisco, es posiblemente el lugar donde se ha registrado el mayor número de parejas de águila real en el país. Pero "son 15 años que no se ve por aquí un águila real", contesta un ranchero que vive a la entrada de una profunda cañada. No es extraño. He constatado que si no se dedican muchas horas, de muchos días, a su observación, no se sabe por dónde comenzar a buscar.

¿Cómo podemos monitorear, proteger e incrementar la población de águila real en México? Los estudiosos dicen que la mortandad de los aguiluchos es de 80%, y no se sabe adónde van una vez que abandonan el territorio de sus padres. Una estrategia de conservación con visión a largo plazo tiene que monitorear los nidos que se conocen, sobre todo los que se encuentran cerca de algún poblado. También podría plantarse maíz o sorgo en lugares estratégicos y dejar que las cosechas alimenten a las ardillas, conejos o liebres, presas de las águilas. Sería útil, asimismo, colocar radios satelitales en algunos aguiluchos para conocer sus desplazamientos y cómo están ocupando el territorio. En otro frente habría que informar a los propietarios de tierras ganaderas de las ventajas de incluir algunos ranchos bajo el esquema "conservación de tierras privadas".
Finalmente, habría que integrar los sectores públicos y privados de la sociedad en un proyecto de conservación e informar y sensibilizar a la población acerca de la importancia de conservar el águila real.
Es difícil ver a un águila real: vuela al ras de los acantilados, se eleva a cientos de metros en cuestión de segundos, cierra sus alas y cae en picada a 240 kilómetros por hora. Cuando incuba, duerme echada en el nido y vigila, lo observa todo, no se le escapa un solo movimiento en su entorno, está todo bajo su mirada, una de las más agudas del reino animal y que en territorio mexicano podría desaparecer.
Este reportaje corresponde a la edición de National Geographic Mayo 2010.


Por Christiana Ferris
En medio de la bandera mexicana —posándose encima de un nopal con una serpiente de cascabel atrapada entre el pico y la garra— está la majestuosa águila real.
A pesar de su imagen invencible, el águila real esta enfrentando una gran amenaza: líneas de energía eléctrica. El águila y otras rapaces sufren de electrocuciones y colisiones con líneas de energía eléctrica en números alarmantes.
Mediante el Proyecto de Rescate del Águila Real, The Nature Conservancy espera hacer el sistema eléctrico más amigable para el símbolo nacional de México.

Una símbolo poderoso

El águila real es un poderoso símbolo nacional que surge a partir de una leyenda Azteca. La nómada tribu mesoamericana  recibió instrucciones divinas para establecer un imperio en el sitio donde se encontará un águila devorando una serpientesobre un nopal surgido de una roca en medio de un lago.
Las versiones de la leyenda varían, pero una cosa es cierta: los mexicanos se identifican con esta ave épica. El imperio Azteca fue establecido en ese lugar —la Ciudad de México— que fue la capital de la Nueva España antes del inicio de la lucha por la independencia de México en 1810.

Una especie amenazada

Doscientos años después, el reinado del águila real está en peligro. A lo largo de 6km de líneas eléctricas que proveen luz a la Reserva Ecológica El Uno de TNC en el norte de México, ocurren en promedio tres fatalidades del águila real anualmente. Si extrapolamos esta cifra al área más grande donde habita en otras partes de México, el problema es muy grave.
“El águila real es particularmente vulnerable a electrocución debido a su tamaño (su envergadura puede sobrepasar 2 metros)”, dice Francisco Hernández, subdirector de proyectos y construcción para el área ambiental y el patrimonio arqueológico de la Comisión Federal de Electricidad en México (CFE). “Las águilas reales inmaduras son más susceptibles a la electrocución dado que son menos experimentadas en técnicas de vuelo y caza”.

Rescatando al águila real

TNC y sus socios locales están trabajando con la CFE para reducir electrocuciones y colisiones. Por medio del Proyecto de Rescate del Águila Real, la CFE está adoptando recomendaciones de TNC y sus socios para hacer cambios estructurales a la red eléctrica, tales como sustituir en los postes las abrazaderas de metal por otras de madera.
El sitio piloto es la misma sección de 6km de líneas de energía eléctrica que alimenta a El Uno, en el Valle de Janos en el estado de Chihuahua. Otros socios en el proyecto incluyen a la Comisión Nacional de Áreas Protegidas Naturales y a la Agrupación Dodo, entre otros. Ellos proveen consejo técnico sobre la biología y el comportamiento de las águilas, la conservación de especies prioritarias, y cambios estructurales al sistema eléctrico que pueden salvar a las aves.
“La electrocución de aves es un problema global y proveedores de electricidad alrededor del mundo están empezando a actuar para prevenir esta tragedia”, dice Nélida Barajas, especialista de agua dulce y coordinadora del Proyecto de Rescate del Águila Real por parte de TNC. “Reducir la posibilidad de contacto fatal para las aves debe estar entre los intereses de los proveedores de electricidad, porque este contacto puede causar cortes de luz para sus clientes. Y es una buena práctica desde el punto de vista ético también”.
Aunque el águila real se encuentra en muchos lugares en América del Norte, su situación en México es amenazada. Las agencias gubernamentales del medio ambiente han decretado que la protección del águila es de alta prioridad. Además, el águila es una especie clave en los pastizales, la cual que mantiene un ecosistema funcional y sano debido a su lugar en la cima de la cadena alimenticia. Prefiere los espacios abiertos de la pradera, y los postes eléctricos son sitios ideales para la anidación y la caza.
Los Chihuahuenses considera al ave más que un icono nacional: es parte de su identidad local como habitantes de la pradera. Tienen mucho orgullo de que el águila real planea en sus cielos. Y los rancheros ven al ave como un amigo en el control natural de plagas, la cual regula la población de roedores.
Barajas agrega, “Queremos hacer ahora cambios que ayudarán a asegurar que nuestro símbolo nacional continuará volando en los cielos mexicanos por los próximos 200 años”.
Créditos fotográficos (e arriba a abajo, de izquierda a derecha): Reserva Ecológica El Uno © Scott Warren; Águila real (Aquila chrysaetos) © CONANP; bisonte donado a TNC en El Uno © Scott Warren; bisonte donado a TNC en El Uno © Scott Warren; Zacatonero garganta negra © Magill Weber/TNC.
 The Nature Conservancy(TNC).
 Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com
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domingo, 16 de septiembre de 2012

Naturaleza: El regreso de los Bisontes a Chihuahua

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., es particularmente placentero y de mucha alegría haber encontrado la información de The Nature Conservancy que uniendo esfuerzos entre los Gobiernos de México y Los Estados Unidos de América para llevar adelante el proyecto de la reintroducción del bisonte en el reserva de la Biosfera de Janos, en Chihuahua;  llena de pastizales alimento propicia para la crianza salvaje de los bisontes; nosotros creemos que todo esfuerzo en la conservación de la naturaleza es digno de encomio y celebramos que este y otros proyectos sigan adelante con el apoyo de los gobiernos interesados en la conservación del medio ambiente, a continuación reproducimos la información de Blog Bionero y la descripción del proyecto por medio de la The Nature Conservancy.
Los bisontes son los mayores mamíferos terrestres de Norteamérica. Los 23 individuos que llegarán a Chiahuahua son la manada inicial para poder llevar a cabo futuras reintroducciones en otras partes del norte de México. Foto cortesía de Dahl McLen 

Los bisontes regresan a su tierra en el norte de México

JANOS (Chihuahua).— Una manada de 23 bisonte americanos (Bison bison) provenientes de Parque Nacional Wind Cave en el estado de Dakota del Sur en los Estados Unidos viene en camino hacia Chihuahua, como parte de un programa nacional para la recuperación de esta especie prioritaria para México. 


Los bisontes fueron donados por El Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos a El Grupo de Trabajo para la Recuperación del Bisonte en México, encabezados por la Comisión Nacional de Áreas Protegidas Naturales (Conanp), como parte de una colaboración binacional para conservar el hábitat de los pastizales de Norte América. 
Esta actividad refleja la clara voluntad de los esfuerzos de cooperación binacional entre México y Estados Unidos en materia ambiental, indicó en comunicado de prensa la organización The Nature Conservancy.
Las 20 hembras y los tres machos destinados a México fueron capturados en el Parque Nacional Wind Cave el 20 de octubre y llegarán a su nuevo hogar, la Reserva Ecológica El Uno, manejada por The Nature Conservancy en el Municipio de Janos Chihuahua, este 3 de noviembre.
Por milenios, los bisontes recorrieron las praderas y bosques de Norteamérica por millones, podando la vegetación y facilitando la entrada de especies como los perros llaneros y los chorlitos llaneros, que requieren vegetación corta para prosperar. Al revolcarse para darse baños de polvo creaban depresiones en las que se acumulaba el agua de lluvia, permitiendo la reproducción de especies acuáticas como sapos e insectos. Al frotarse contra los arbustos para quitarse la muda de pelo, tiraban a estas plantas, manteniendo pastizales abiertos. Los lobos cazaban a los bisontes y los restos que dejaban servían de alimento a zorras, cuervos y muchos otros depredadores más pequeños.  El conjunto de las actividades de los bisontes incrementaba la diversidad biológica de Norteamérica.
Sin embargo, al casi desaparecer de la faz de la tierra en el siglo XIX, el papel ecológico de los bisontes desapareció, y en la actualidad se están llevando esfuerzos en Estados Unidos, Canadá y ahora en México, para regresar la función que los bisontes tienen en la naturaleza, contribuyendo a la recuperación de los pastizales del norte de México al regresar una de las especies más importantes de estos ecosistemas.
Los bisontes son los mayores mamíferos terrestres de Norteamérica, y los 23 individuos que llegan son la manada inicial para poder llevar a cabo futuras reintroducciones en otras partes del norte de México y también son una especie de gran importancia para educación ambiental y materia de estudio para mejorar el conocimiento científico de la dinámica y la recuperación de pastizales.
La reintroducción de estos bisontes recuperará gran parte del espíritu de las praderas y representa un ejemplo de colaboración entre países, instituciones, organizaciones e individuos hacia una meta común: la recuperación de los pastizales.
El grupo interinstitucional para la Recuperación del bisonte en México conjunta los esfuerzos del Gobierno Federal a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Conanp, la Procuraduría Federal del Ambiente; el Gobierno del Estado de Chihuahua; y el Gobierno Municipal de Janos; instituciones académicas como la UNAM; y organizaciones de la sociedad civil como Tutuaca Mountain School y The Nature Conservancy para coordinar la reintroducción del bisonte y la conservación y restauración de pastizales, tomando como ejemplo el proyecto de Chihuahua. Información de Bionero
Por fin, hay un relato positivo sobre  un cruce de frontera: una manada de bisontes de Estados Unidos que ayudará a revitalizar los pastizales de México, gracias a TNC y socios en ambos países.
En noviembre, 23 bisontes embistieron la frontera —a pie por  rampas de ganado— y oficialmente entraron a México en una liberación controlada y ante los ojos de autoridades de The Nature Conservancy y los gobiernos de México y Estados Unidos.

Los bisontes serán una “manada generadora” para apoyar proyectos de recuperación de pastizales en todo México. Cuando se incremente la población por medio de reproducción natural y donaciones de más bisontes de Estados Unidos, serán divididos en grupos y enviados a otros pastizales en México donde se necesiten de esos beneficios excepcionales.

“Aquí están los bisontes que van a recuperar todos los pastizales de México”, dice Nélida Barajas, la representante de The Nature Conservancy en Chihuahua, México, mientras los animales bajan del camión que los transportó hacia la frontera.

El Componente Perdido

Mientras pisotean la tierra polvorienta y estiran sus piernas, estos jóvenes bisontes no se dan cuenta de las expectativas que los humanos tienen de ellos. Todavía faltan tres horas para llegar a La Reserva Ecológica El Uno, un rancho de más de 18,000 hectáreas propiedad de The Nature Conservancy en el Valle de Janos en el norte de México, donde comenzarán la enorme tarea de restaurar los valores ecológicos y culturales de la región.

Antes, los pastizales se extendían por Norteamérica desde Canadá hasta el Centro de México, pero el crecimiento de la agricultura los ha destruido. The Nature Conservancy está trabajando en todas las Grandes Llanuras para restaurar estas anteriormente vastas planicies por medio de diversos esfuerzos y estrategias, y ahora también con la reintroducción de bisontes.

En México, estamos colaborando con socios en el control de especies invasoras, restauración de pastos nativos, quema prescrita y abastecimiento de pastos; pero  ha faltado un componente clave — hasta ahora. 

“Si no tenemos al integrante más grande del ecosistema —los bisontes— la restauración es incompleta”, detalla Barajas, quien trabajó más de un año para coordinar esta “adopción” entre El Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos y una coalición de socios mexicanos.

“Estamos halagados que ellos nos contactaran”, dice Ken Hyde de Parque Nacional Wind Cave en Dakota del Sur, de donde son originarios los bisontes. Hyde acompañó a los bisontes en su viaje de 18 horas hacia la frontera mexicana. “Esto es una oportunidad para utilizar nuestros bisontes y se de origen a una manada nacional”.
¿Cómo Benefician los Bisontes a los Pastizales?

Los bisontes, explica Barajas, llevan múltiples beneficios a los pastizales. Cuando los animales se desplazan caminando o trotando, machacan el suelo y facilitan la distribución de semillas. También promueven la infiltración de agua, la cual es vital en una zona donde cada gota de agua hace una diferencia.

A su paso cortan el pasto, y eso lo mantiene en la altura ideal para otras especies nativas como perritos de la pradera y hurones de patas negras.

“Para restaurar la funcionalidad ecológica del ecosistema", indica Barajas, "necesitábamos traerlos de regreso a casa.”

Y no hay un mejor momento para hacerlo.

El 8 de diciembre de 2009, el Gobierno Federal de México declaró la Reserva de la Biosfera de Janos, que cubre 526,482 hectáreas en el Valle de Janos, Chihuahua donde se encuentran algunos de los últimos y mejores ejemplos de la pradera de pasto corto en México. Con este decreto, Janos es la primera área natural protegida que conserva los pastizales con recursos gubernamentales.

Una Comunidad Ranchera: “Estamos Recuperando el Espíritu de este Lugar”

Pero los bisontes son importantes no solamente para los pastizales, también son parte de la cultura y paisaje en esta región de México. Muchos rancheros recuerdan la última vez que vieron a los bisontes. En el pueblo de Janos, hay dibujos de bisontes que decoran las paredes de la biblioteca y la oficina del alcalde.

Desde 2005 The Nature Conservancy ha protegido la Reserva Ecológica El Uno, con la ayuda de su socio local, Pronatura. La meta ha sido restaurar los pastizales y especies nativos como el perrito de la pradera así como involucrar a la comunidad local en prácticas de ganadería y agricultura sostenible que previenen el sobrepastoreo y el uso intensivo del agua.

Hoy, los vecinos del Rancho El Uno se reúnen para dar la bienvenida a los bisontes con una fiesta al estilo vaquero. Se sirven tortillas caseras con frijoles y chorizo. Mientras, los niños echan una miradita a través del cerco para ver a los bisontes en su nuevo corral.  

“Para mí en particular es algo maravilloso porque es parte del ecosistema natural que tuvimos”, dice Manuel Prieto, el presidente del ejido Janos y un ranchero vecino.
Prieto comenta, “Muchos animales, como perritos de la pradera y los bisontes, son importantes para el mantenimiento de los pastizales y el balance ecológico. Es algo sumamente importante para el país”.

Barajas admira todo con una gran sonrisa. “Esto es un proyecto muy romántico. Estamos recuperando el espíritu de este lugar”.

Ella irá mañana a una escuela de la localidad donde enseñará a los niños cómo el bisonte acostumbraba pasear a través de todo el Valle de Janos y que su regreso a casa simboliza el legado cultural de la gente que habita esta región.

“Los bisontes están regresando no sólo por razones ecológicas sino también razones culturales e históricas”, explica. “No se puede relatar la historia ecológica sin la cultural”.

Darci Palmquist es la gerente editorial para nature.org.
(Noviembre 2009)
Guillermo Gonzalo sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
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