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domingo, 18 de abril de 2021

ORÍGENES DEL SEÑOR DE SIPÁN: Capítulo LXXIV.- Siekik, al llegar a la vivienda encontró grave a su padre, quien con la ayuda de los curanderos le aplicaron remedios; su pareja Nassanchak se embarazó, él; después observó a Chosinik con movimientos insinuantes que si le llamó y originó su curiosidad....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de los : Orígenes del Señor de Sipán;  Siekik logra un acuerdo con las tribus que controlaban las corrientes de agua en la cabecera de los terrenos de la tribu Chamasachok, después regresó en compañía de Chamokik a los dominios del señor Chonkik, Él, llegó una vez más triunfante y agrandó en su máxima extensión los terrenos del señor Chonkik; pero, no todo era alegría, quien al regresar a la vivienda encontró noticias desalentadoras con respecto a la salud del señor Chonkik..... sigamos la historia del relato.....

Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue:  El Señor Chonkik, detrás de él, está su hijo Siekik, y al fondo su esposa Mokumac; y naturalmente  un perro sin pelo, que se convirtió en compañero de los antiguos habitantes de la costa norte; ellos son los personajes que darán el nacimiento al relato en ficción de la Historia: 
Orígenes del Señor de Sipán; que se sustenta con la presencia de Chonkik I.
Derechos de Autor : Resolución Nro. 1328- 2020/DDA-INDECOPI y del Certificado de Partida Registral N° 1134-2020/DDA- INDECOPI, de fecha 16 de diciembre de 2020
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Siekik, al regresar a su casa triunfante, por que logró dominar a la tribu Chamasachok, que era muy belicosa, y con ello se aseguró un dominio territorial que le permitía lograr la estabilidad con las tribus vecinas; tal vez en forma relativa, ya que en aquellos tiempos las tribus se movían constantemente buscando controlar terrenos que les asegure subsistir en el tiempo y lograr su espacio perenne.
Pero, al llegar al gran patio el joven líder Siekik, se encontró con su suegro Renkik, quien le informó sobre el deterioro de la salud del señor Chonkik y que permanecía estable gracias al trabajo tesonero de Mokumac su compañera de toda la vida, quien no se ausentaba de la cabecera del enfermo.
Rápidamente, Siekik, caminó hacia la vivienda, quien al alcanzar el corredor, ingresó a la sala y pasó al dormitorio donde estaba postrado su padre, los encontró a ambos llorosos, ya que el señor Chonkik creía que había llegado al límite de su edad y que ya tendría que visitar muy pronto el reino de los dioses; él, los abrazó a los dos ya que estaban juntos, vio de reojo la herida de la espalda y no estaba en buenas condiciones se veía ennegrecida, le tocó la frente de su padre y ardía, y todo el cuerpo del señor Chonkik estaba inestable, él se temblaba, había que curar su herida en forma rápida.
Por lo que, Siekik salió afuera y se dirigió a Chamokik, quien descansaba y le comentó:
--- Chamokik, el señor Chonkik está muy mal de su salud, destina a los 04 curanderos que sanen la salud de mi padre.
Chamokik, hizo la venia de sumisión y fue hasta el contingente de guerreros que acababan de llegar, allí estaban los curanderos y dirigiéndose a ellos, les dijo:
--- Curanderos, carguen sus quipes de remedios y nos vamos al interior de la vivienda, los llevaré al señor Chonkik.
Los curanderos se separaron del grupo y siguieron a Chamokik, quien al llegar a Siekik, le dijo:
--- Oh Gran Líder, aquí están los curanderos con sus quipes llenos de remedios, ellos se harán cargo de la sanación del señor Chonkik.
Siekik, quien estaba muy preocupado por el estado de salud de su padre, hizo una señal para que le sigan los curanderos, quienes ingresaron al interior y al ver al enfermo le revisaron la herida que estaba infectada y la parte exterior de la piel ya había entrado en estado de putrefacción; el curandero principal alarmado por lo que veían sus ojos, abrió su quipe y sacó un manojo de hierbas y ordenó a uno de sus compañeros ir a la cocina y calentar agua para que las hierbas se calienten y así poder desinfectar la grave herida.
Todos los curanderos se movieron, unos molieron hojas de remedios y formaron una pasta verde, hasta que llegó el curandero de la cocina con el agua caliente que atrapó los efectos medicinales de las plantas, él cogió de un tejido de algodón, lo echó al agua caliente, lo sacó escurriéndolo y lo pasó por la herida, lo hizo varias veces y se movieron las costras mal olientes y así lo repitieron hasta que limpiaron la herida y quedó en carne viva, se había retirado la piel malograda, luego aplicaron la pasta verde, que tenía la forma de una tortilla la extendieron sobre la herida, al mismo tiempo el curandero pidió un pocillo con agua limpia y fría (fresca) y le dio de beber al enfermo.
El curandero, tenía el compromiso de salvar al herido, cogió otro trapo lo remojó y lo pasó por la frente del enfermo y lo hizo acostar boca abajo con los brazos extendidos, en esa posición le amarraron la tortilla verde sobre la herida con una faja ancha que dio vuelta a todo el cuerpo para que descanse el enfermo.
Siekik, estaba preocupado por la conducta de su madre Mokumac, quien si conocía los efectos medicinales de las plantas y no lo había curado a su padre.

Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue el joven Siekik, hijo único del líder Chonkik I., se aprecia claramente que el joven tenía el porte, la talla y la pasta para ser el sucesor de lo que estaba construyendo su padre: El Nacimiento de un gran señorío.
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Siekik, se acercó a su madre y en el oído le dijo:
--- Madre, ya curaron al herido, vamos al otro aposento que quiero conversar contigo.
Ambos abandonaron el dormitorio y se fueron a la sala, al llegar fue Siekik, quien la interrogó:
--- Madre, si tu sabías sanar enfermos ¿Por qué abandonaste a mi padre?
La señora Mokumac, empezó a llorar y le contestó:
--- Tu padre al saber que te fuiste a conquistar a la tribu belicosa, se enfureció, creyendo que podrías morir y saliste sin su consentimiento, después de eso, los remedios que le aplicábamos junto a Nassanchak, pero él no guardaba cama, se levantaba y caminaba con los vasallos y la herida se exponía al aire sin sanar, hasta que se fue infectando, yo le pasaba paños de remedios, pero no sanaba, se iba infectando.
Siekik, se puso a pensar para sí solo y se dijo: "Ahora entiendo por que mi padre se había resignado a morir creyendo que yo iba a morir, él aún no cree en mi capacidad..."
En esos momentos, llegó Nassanchak, quien recién se enteraba del regreso de su pareja, se saludaron y ella se retiró del dormitorio, no soportaba el hedor de la herida, apenas salió las náuseas y vómitos que trataba de ocultar, ya en la sala no pudo contralar su náusea y dando unas arcadas muy fuertes que lo escuchó Siekik, que se había retirado al corredor. él retornó y vio los apuros de su pareja, ante la evidencia la señora Mokumac, le dijo:
--- Hijo, vas a ser padre, tu pareja está preñada.
Siekik, casi salta al cielo de la emoción que sintió al escuchar a su madre, era un impacto recibir semejante noticia y así impresionado no supo que contestar, sólo reaccionó acercándose a su pareja, le puso la mano en la frente y con la otra le acarició parte de su cuerpo y con un trapo le limpió los labios con residuos del vómito y terminó con una sonrisa de aprobación del embarazo.
Todos salieron de la sala y dejaron a los curanderos que hagan su trabajo sanando al señor Chonkik, quien se durmió, tomándose el descanso de la mejoría.
Siekik, al salir de la sala observó en el gran patio, allí estaba Chosinik, quien mantenía viva la llama del fuego que ardía allí día y noche, que especialmente fue levantada para rendir  culto a los dioses; pero, él ya no la veía como una sacerdotisa, sino como una mujer, ella se había transformado en una doncella atractiva, con un mejor cuerpo y ese día se había ajustado con un cinturón aquella cintura femenina, quien  a los movimientos de atizar el fogón se formaban unas caderas pronunciadas, que no las había visto en su pareja Nassanchak, todo indicaba que estaba naciendo un deseo carnal por la futura sacerdotisa y una eminente traición a su pareja.
Felizmente llegó Renkik, con vasallos cargados de adobes de arcilla que habían formado varias rumas como muros listos para la construcción.
Entonces, Siekik, llamó a Renkik y le dijo:
--- Renkik, dime: ¿Ya se construyó el panteón?
Renkik, le contestó:
--- Oh Gran Líder, ya terminamos con el panteón. ahora seguimos elaborando bloques de arcilla (adobes) para la construcción de la ampliación de la vivienda.
Siekik, tenía en mente construir un gran templo para rendir culto a los dioses y le dijo:
--- Renkik, vamos a escoger a los vasallos albañiles para iniciar la excavación de los cimientos para levantar el Gran Templo a los Dioses; lo tenemos que ubicar en una gran extensión de terreno, que sea lo mas grande que permite rendir culto para que los dioses nos sigan protegiendo en las buenas cosechas y tengamos paz con las tribus vecinas.
Renkik, captó los sueños de grandeza del joven líder y le contestó:
--- Oh Gran Líder, entendí perfectamente que usted quiere construir un templo, por lo que tenemos que hacerlo fuera de esta vivienda, pues, ya tengo el terraplén, que no compromete los terrenos de cultivo, voy a elegir entre los vasallos a los constructores.
Mientras conversaba Siekik, la futura sacerdotisa adrede mostraba sus abultadas caderas que se agachaba a propósito en pretexto de atizar el fogón, movimientos femeninos insinuantes que fueron observados por Siekik, quien naturalmente se dijo así mismo: "Esta mujer, me está provocando; pues, en la noche nos quedaremos juntos, rindiendo culto a los dioses, y ya veré que más sucederá.."
Efectivamente, Chosinik se había enamorado de Siekik y ella trataba de llamarle la atención con sus movimientos insinuantes, que lograron el interés de Siekik. quien ya no podía tocar a su pareja por estar preñada y alguien en su turno tenía que reemplazarla.
Siekik, después de dar instrucciones a Renkik, se separó de él y fue hasta Chosinik, y le dijo:
--- Chosinik, hoy por la noche rendiremos culto a los dioses, tu y yo..............................
Continuaremos.........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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