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martes, 22 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo LII.- Servelio Smith López, logró recuperar el botín que un compinche pretendió quedárselo, tuvo que matar al traidor y le entregó el 50% al otro compinche...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López , cuyo alías fue "El Machetero del Río", tal vez se hizo realidad aquel draconiano refrán: "El crimen nunca paga...", por que los asesinos que mataron a "Gato Salvaje", según ellos aplicando la ley del hampa que lo había condenado a muerte, por que supuestamente se quedó con la mayor parte de un botín, que nunca se llegó a comprobar esta delación salida de la boca del jefe de la banda; lo cierto fue que estos individuos hicieron el ajuste de cuentas, pero no contentos, también pretendieron asesinar al hijo que era Servelio Smith López, quienes esperaron mucho tiempo para ingresar a la casa y allí fueron sorprendidos y asesinados por Servelio, que esta vez fue él, quien hizo el ajuste de cuentas; como hijo adoptivo del "Gato Salvaje", él al cumplir su objetivo quiso retirarse de este mundo sórdido y criminal, pero fue demasiado tarde, por que ya caminaba a salto de mata por estar comprometido en asaltos de importantes empresas que establecieron cupos y premios por su captura.... ....sigamos la historia......


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Servelio Smith López, quien logró vengar en forma cruel el asesinato de su padre adoptivo "Gato Salvaje", por lo que pensó en retirarse del mundo del hampa; pero, él ya no lo podía, su nombre ya figuraba como un fugitivo de la justicia por ser integrante de bandas de asaltantes, por lo que optó por trabajar sólo y vivir a salto de mata; tratando de evadir a la policía y que era imposible este objetivo, como a él le gustaba la playa del Río Piura; asentó allí sus raíces y desde aquella zona planeó sus asaltos a bancos y tiendas en horas de afluencia del público.
"El Machero del Río", que fue su alías, se lo debía que una vez, tuvo un trabajo con dos compinches, ellos asaltaron una tienda comercial y se llevaron un gran botín, uno de los compinches cargó el botín para llevarlo a la playa del río, era un lugar que sólo ellos conocían; éste individuo huyó, no con el botín, sino que lo enterró en la playa, él fugó a Sullana, con la intención de regresar por el entierro; después de dos horas llegaron Servelio Smith López y el otro compinche, pero no encontraron al cargador del botín, lo esperaron toda la noche y nunca se apareció, por lo que ellos acordaron buscarlo y pedir explicaciones por su huida.
Entonces, Servelio Smith López, siendo un asaltante temerario y actuando sólo; planeaba hasta el último detalle en sus objetivos, observando la ventanilla bancaria que había captado la mayor cantidad de dinero de los depositantes, se presentaba como un usuario más, hasta que llegaba a la ventanilla y apuntaba a la cajera con una tranquilidad increíble sin despertar sospechas ni expresar ningún insulto ni levantar la voz, en forma cordial le pedía todo el dinero, la sorprendida cajera viendo el arma, obedecía sacando el dinero de la caja, él llenaba en una talega el botín y se retiraba sin aspavientos, hasta salir a la calle y recién emprendía la huida desapareciendo hasta llegar a la playa.
Una vez, entró a un banco; oficina que esa vez estaba custodiada por la policía, él asaltó a la cajera que acababa de recibir una enorme suma de dinero, y salió campante por las narices de los policías, lo hizo tan tranquilo que nadie se dio cuenta del asalto hasta que gritó la cajera asaltada.
En otra ocasión, se unió a un grupo de asaltantes; quienes le pidieron su apoyo, por que era un botín muy grande de una empresa minera, a regañadientes aceptó acompañarlos, el asalto se hizo usando armas de fuego y disparando se apropiaron de un cargamento de lingotes de oro, él fue artífice del asalto que se había tumbado a la pista con una pierna supuestamente destrozada, se había teñido con acetil rojo, que aparentaba sangre, el camión paró y empezó el asalto exitoso, le dieron su parte, que aún conservaba un lingote disimulado con una capa de plomo.
Este atraco que fue muy rentable, le permitió ampliar sus propiedades, comprando un terreno fuera del casco urbano, era casi una hectárea y la circuló totalmente y construyó una casa rústica en su interior, que más tarde le serviría para ejecutar sus ajustamientos por encargo.
Servelio, ingresó muchas veces a la cárcel, se conectó con un abogado a quien le obsequió un lingote de oro y se convirtió en su defensor que rápidamente lo sacaba de la prisión; por que el poder judicial nunca encontró una prueba contundente de la participación en actos criminales, ni ser asesino por encargo(sicario), al no existir indicios fehacientes del delito lo soltaban.
En una oportunidad, se levantó un fuerte y cuantioso atraco de cientos de miles de monedas nacionales, que incluyó llevarse como rehén a la dueña del botín, la tuvo encerrada por varios días y nunca la trató mal; él se acercaba a ella expresando palabras amorosas que terminó seduciéndola y la convirtió como su amante, y la soltó dándole la oportunidad de denunciarlo, se cuidó en vendarle los ojos en la entrada y salida de su refugio, por lo que ella nunca supo en que lugar estuvo capturada, ni tampoco lo denunció, parecía que se había enamorado de su captor.
Entonces, Servelio esperaba encontrar al compinche que huyó con el botín, que ellos pensaban que lo había cargado en su huida; pero no, el botín estaba tan cerca, que sólo esperaba el regreso de quien lo enterró; que al mismo estilo de los antiguos, lo había sepultado dentro de una caja de madera, pues el fugitivo regresó una noche iluminada por una Luna llena que alumbraba a todos los rincones.
Aquella noche, Servelio en compañía del otro compinche conversaban en la playa y lamentaban sus "malas leches"(suerte) haber sido engañados por su propia gente, ellos estaban protegidos de los rayos lunares debajo de un frondoso árbol, que nadie los podía ver ni identificar si pasaban por allí.
Repentinamente, apareció el fugitivo compinche, que fue avistado por Servelio, ellos guardando silencio se tumbaron al suelo y le siguieron los pasos, le observaron que llevaba al hombro una palana y una bolsa de yute, el recién llegado se aproximó al árbol donde ellos lo vigilaban y llegó a un lugar a escasos 30 metros de ellos, allí comenzó a cavar, lo hizo por cierta profundidad, hasta que la herramienta se topó con algo, era la caja de madera, mermó los palanazos y con mucha suavidad siguió cavando a los costados y levantó la caja, al sacarla la abrió y allí estaba el botín, que fue sacando fago por fago de billetes y los guardó en la bolsa.
El fugitivo se tomaba su tiempo, no tenía ningún apuro, incluso pulseaba cada fago como tanteando el peso, cuando terminó de nuevo devolvió la tierra movida al hoyo, emparejando el suelo, quedando como lo encontró como si nada hubiese existido allí.
Cuando ya emprendía la retirada, le salió al encuentro Servelio y el otro compinche y levantando la voz le dijo:
--- Miserable traidor pensabas quedarte con todo el botín.
El recién llegado totalmente sorprendido y con la bolsa llena de billetes, calculó que no podía huir de nuevo, por que estaba cercado, sacó su revólver, apretó el gatillo y  disparó contra Servelio, quien con agilidad felina se tumbó al suelo, para evitar la bala;  pero, el arma se trabó y no percutió el tiro, por lo que viéndose perdido sacó su chaveta y la levantó en su mano derecha y retó a Servelio, así:
--- ¡¡¡ Ven por el botín si eres macho !!!
Servelio, tan rápido como una ave depredadora nocturna, sacó su puñal (machete) de la cintura y sin mediar palabras, ya que todo era en silencio, se abalanzó contra el retador, dándole un machetazo en el cuello casi degollándolo, que al retador le afectó la garganta y cayó de bruces al suelo, se le fue encima para rematarlo clavándole el machete en el pulmón derecho, muriendo en el acto por falta de aire y el cuello destrozado.
El otro compinche; observó el desenlace de los hechos y temiendo seguir la misma suerte, temblándose de miedo, le dijo:
--- Amigo, creo que le corresponde todo el botín, por que lo ganaste en legítima pelea, yo me voy por un tiempo a Chimbote.
Pero, Servelio no era abusivo ni codicioso y le respondió:
--- No amigo, usted no se va a ningún sitio, si antes no me recibe su parte que le corresponde por ser parte del atraco.
Servelio, vació todo el contenido de la bolsa y separó la mitad y le dijo:
--- Amigo, el 50% te corresponde, pero tienes que enterrar al muerto en este mismo momento, recuerda que si no me obedeces, tarde o temprano te volveré encontrar y haré contigo tal como este traidor.
El compinche, que seguía temblándose por el terror que sentía, le contestó:
--- Si amigo, lo enterraré y desapareceré del mundo de los vivos, por que con este botín tengo para rato para vivir en otros lugares.
Misteriosamente, desapareció Servelio del lugar como si la tierra se lo hubiese tragado y el compinche vivo, tuvo que cavar un hoyo con la misma palana del muerto, que le demandó tanto trabajo hasta las primeras horas del amanecer, al concluir su macabro trabajo, desapareció en la oscuridad del ruin y miserable mundo del hampa.
Servelio Smith López, estaba acumulando varios muertos, que siempre él fue provocado por sus ocasionales rivales que cayeron muertos por sus feroces ataques usando su machete, chaveta o puñaleta, nunca él deseó llegar a esos límites, se lo impuso el poder del hampa; pero no podía escapar de ese mundo malvado y abyecto que se vio en la necesidad de ingresar buscando venganza.
La fama de sus victorias comenzaron a circular de boca en boca en el pérfido mundo del hampa, y como sus crimines los cometía en el río se pusieron el mote de: "El Machetero del Río" que algunos individuos, ya lo estaban buscando para usar sus servicios en sus pendientes ajustes de cuentas..............
Continuaremos.......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo LI.- Servelio Smith López, hizo justicia asesinando a los maleantes que ingresaron a su casa, quienes fueron los homicidas de su padre Adoptivo "Gato Salvaje", pero demasiado tarde para retirarse del mundo del hampa...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río", quien al llegar a su casa, la disfrutó por un corto tiempo, por que había sido detectado, y no precisamente por la policía, sino por un  soplón, quien les dio el dato a los gendarmes; como él tenía un escondite, que era una vieja casa abandonada muy cerca a su casa, que le permitía subir al techo y desde allí oteaba a su casa; estando allí, pues llegó un piquete de policías que ingresaron violentamente y no lo encontraron, se fueron; a la noche siguiente el dueño de casa urgió un plan de emergencia en dejar con luz la casa y observar desde el techo de la casa abandonada, dio resultado por que llegaron dos individuos, quienes tenían el duplicado de las llaves de la casa, ellos abrieron la puerta, ingresaron, el dueño de casa decidió eliminarlos, presumiendo que esos individuos fueron los asesinos de su padre adoptivo "Gato Salvaje"; él ya asesinó a uno y espera hacer lo mismo con el otro intruso... ...sigamos la historia..............

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Servelio Smith López, quien ya eliminó a uno de los intrusos que ingresaron a su casa, tenía la ventaja, que sólo había uno más, que hurgaba en su dormitorio buscando el botín, él lo esperaba en la cocina, pero no acudió a ver a su compinche, que si logró dar un grito en el momento que era degollado por un machetazo que le aplicó el dueño de casa.
Servelio, cambió de plan, ya no lo matará muy rápido, sino que lo atrapará para averiguar el origen por que ellos tenían las llaves de su casa; él salió de la cocina y con la chaveta erguida levantada en la mano derecha entró a la sala, allí no estaba el intruso, si escuchó que movía el colchón del dormitorio; él con pasos de gato sin que lo escuche llegó a la puerta del dormitorio, observó que el intruso estaba de espaldas y en cuclillas, él se le abalanzó cayendo encima y lo tumbó al suelo y con la chaveta en el cuello del intruso, le preguntó:
--- Dime forajido: ¿Cómo obtuviste las llaves de mi casa?
Pero, el intruso, quien también era un individuo fornido, intentó levantarse y no lo logró; Servelio lo había aprisionado con el peso de su cuerpo, por lo que el intruso permaneció callado, y tal vez pensó que su compinche ya pasó a mejor vida: La muerte; lo que parecía que ya se rindió, sorpresivamente intentó de nuevo levantarse, pero para su mal por que Servelio, le hizo un corte superficial en el cuello, sin comprometer la vena yugular, es que no quería matarlo, había que indagar muchas cosas y le preguntó de nuevo:
--- Forajido, tienes la oportunidad para salvarte o morir degollado, tal como le sucedió y sufrió tu amigo en la cocina, dime: ¿Quién te dio las llaves de mi casa?
Pero, el intruso no perdía ocasión en buscar zafarse, quien usando toda su fuerza intentó levantar el cuerpo del dueño de casa que lo tenía encima, fue para su mal; por que la chaveta cortó más la piel del cuello y empezó a sangrar, quien viéndose perdido, le contestó:
--- Nosotros ajusticiamos a "Gato Salvaje", por que se negó a entregar parte de un botín, esto fue hace muchos años atrás; pero nuestra justicia no caduca, lo hicimos (ajuste de cuentas) cuando ya él estuvo viejo y le robamos las llaves para entrar y matarte a ti.
Servelio muy encolerizado y sufriendo por la muerte de su padre adoptivo "Gato Salvaje"; era inaceptable para él que haya fallado en la entrega de un botín, haciendo de tripas corazón, él siguió con las preguntas:
--- ¿Cuánto son ustedes?
El intruso que empezó a sudar por el peso que soportaba contra su voluntad, quien temblaba todo su cuerpo por el terror que sentía, que su vida dependía de un hilo, le respondió:
--- Nosotros fuimos cinco, pero tres ya murieron en enfrentamientos con la policía; por lo que éramos nosotros los que teníamos que hacer justicia.
Servelio, quien seguía conmovido por lo que trataban de embarrar a su padre adoptivo "Gato Salvaje":
--- No lo creo, que mi padre se haya quedado con el botín, él no trabajaba así; aunque nunca me enteré que él había sido un hampón, que recién lo supe después de su muerte; yo estoy seguro que uno de ustedes se quedó con el botín y acusaron injustamente a mi padre.
Servelio, ya no podía soportar más a este individuo, que por causa de ellos, él ingresó al mundo del hampa, sólo le hizo más profundo el corte del cuello y le preguntó:
--- ¿Quién de ustedes me echó a la policía?, ya que esos tombos(policías) casi destruyen mi casa, por que tenían el dato preciso que había retornado, como no me encontraron, balbuceaban entre ellos que recibieron la información de alguien que si me conocía.
El intruso, seguía temblándose, ya que no sentía dolor del corte aún superficial de su cuello, sino defender su vida sufriendo, tal como él justamente lo hizo contra el "Gato Salvaje" y le respondió:
--- Fue el "Moño largo" (individuo que ya murió en la cocina), quien cometió la imprudencia de llamar a la policía, yo le reprendí que el plan era matarte, por que pensábamos que tu presencia era un peligro para nosotros y no me equivoqué, burlaste a la policía y mataste a "Moño largo".
Servelio, no le creía al intruso, lo que se disculpaba intentando tal vez salvar su vida y le replicó:
--- Tu hablas así; por que tu compinche ya no puede refutarte, voy a profundizar el corte, sino dices la verdad, dime: ¿Quién degolló a mi padre?
El intruso, quien fue sanguinario y que se ensañó contra el "Gato Salvaje", que lo odiaba por que siempre lo venció en muchas broncas entre ellos; era un odio enfermizo, por que el "Gato Salvaje", no era malo, todo lo compartía, su muerte fue injusta, ya que había una conjetura que el jefe de la banda (ya muerto) se adueñó (apropiación) del botín que fue cuantioso y acusó a "Gato Salvaje", por que nunca llegó al momento del reparto, y lo condenó a muerte.
Desgraciadamente cuando el hampa condena a muerte a un individuo nadie lo salva. ni la protección policial, por que cualquier hampón que se encuentre con el condenado, pues hace "justicia" a nombre del hampa y sin que haya sido parte del cuerpo(banda).
El intruso, sopesó sus posibilidades de vida y eran nulas, tenía encima al poderoso machetero que no tendrá piedad por él, y pretendiendo morir rápido, le respondió provocándolo:
--- Yo fui quien degolló a tu padre, porque se lo merecía ese avariento que nos dejó sin nada; además hicimos justicia en nombre de la ley de nuestro mundo (el hampa) que nadie puede enmendarla; además yo odiaba a tu padre, por que siempre aprovechando sus habilidades me vencía dejándome en ridículo ante los muchachos, te repito yo maté a ese desgraciado que lo sorprendí sin que pueda reaccionar, ahora estará ardiendo en los quintos infiernos.
Para Servelio, escuchar las razones de la muerte de su padre adoptivo, eran cuestionables, él nunca hubiese actuado así; a él nada le costaba hundir la chaveta en ese mugroso cuello cortándole la vena yugular; pero no merecía morir tan rápido, tenía que sufrir, lo mismo que sufrió su padre adoptivo, por lo que le hizo más profundo el corte, pero no llegó a comprometer la vida del intruso y sorpresivamente se levantó y lo retó a duelo en la sala; el intruso viéndose libre se levantó, pero estaba débil, si había perdido sangre, tal vez no para matarlo.
El intruso, tenía la posibilidad casi remota, pero si intentó y logró sacar su chaveta del bolsillo del pantalón; pero sorpresivamente aparentó no tener la fuerza para atacar y se desplomó cayendo al suelo muy suavemente(muy raro); por lo que Servelio no de dejó sorprender ni le impresionó la súbita caída al suelo; él sabía que el moribundo había urdido un plan para que se descuide y baje la guardia y así poder zafarse del peligro y le dijo:
--- Si tuviste la suficiente fuerza para matar a mi padre, levántate y defiéndete, no te creo que hayas perdido la fortaleza, si ni siquiera has perdido sangre, sólo cayeron unas gotas...
Cuanta razón tenía Servelio, que siendo muy joven, pero sabía tanto de las mañas de los delincuentes; por que el supuesto moribundo se levantó como un gato y con la chaveta blandida atacó al cuerpo de Servelio que se esquivó, pasando a escasos centímetros de su oreja  izquierda; quien si estuvo listo para estas sorpresas y se paró abriendo las piernas para esperar el próximo ataque del intruso, quien haciendo uso de su experiencia, pretendió sorprender a Servelio con un ataque directo al corazón.
Servelio, sólo retrocedió el dorso en movimiento hacia atrás, pero la punta de la chaveta si le tocó la camisa destrozándola; recién consideró que hizo mal soltando al intruso, pero si lo podía vencer.
Servelio en su plan de matar a este desgraciado intruso en no ser tan rápida su muerte; él reaccionó irguiendo su chaveta y la dirigió a la cabeza del intruso y le cercenó la oreja derecha y el pabellón cayó al suelo; el herido perdió concentración llevándose la mano derecha a lo que quedaba de oreja y le ofreció en bandeja el vientre, que aprovechó Servelio y le aplicó una chavetazo a la altura del hígado, que el intruso sintió el dolor del corte y gritó con un alarido que retumbó en las paredes de la casa:
--- Ooooouuuuuuuuuugggggggggggggyyyyyyyyyyyyy..
Pero, aún faltaba, el intruso no había muerto, parece que Servelio lo hizo adrede, él no quería matarlo rápido, pero ya no había ofensa del intruso, por lo que le dio un puñetazo en la mandíbula, que esta vez si el individuo cayó al piso dando bote y tumbos la cabeza, por que recién Servelio le puso la chaveta en el cuello y se lo fue cortando lentamente, el intruso arrojaba sangre a borbotones por la boca y la herida y murió.
Servelio Smith López, hizo justicia por la muerte de su padre adoptivo, pero él ya no pudo retirarse del mundo del hampa, que hizo tan sólo para descubrir a los asesinos ................
Continuaremos.........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 21 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo L.- Servelio Smith López; desde el techo de la casa abandonada detectó, que dos individuos llegaron y con la llave en mano ingresaron a su casa; él planeó matarlos y ya lo hizo con uno de ellos...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río", llegó a su casa en Castilla, la encontró sucia y la naturaleza había tomado su lugar con la invasión de ratas que la habían convertido como su guarida; al encender los mecheros comprobó que si había había llegado la policía, por el revoltijo de sus cosas o alguien conocido...  ...sigamos la historia......


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
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Para; Servelio Smith López, estar bajo el techo de su casa, fue como llegar al Reino Celestial, no le impactó que la encontró sucia y llena de ratas, le era comprensible que una casa abandonada, fue tomada por la naturaleza, la limpió, ordenando sus cosas que las encontró tiradas sobre el suelo, además, habían pulgas que se le subían por las pantorrillas, acudió a una repisa allí había guardado una bolsa de un plaguicida conocido como D.D.T., con el que lo espolvoreó sobre el suelo y él mismo se sobó sobre sus piernas.
En seguida, él fue al escondite donde guardó parte del botín de su primer atraco y las talegas de monedas que su padre adoptivo "Gato Salvaje" había ahorrado, allí las encontró intactas; pero, si había una incógnita, si alguien entró: ¿Cómo lo hizo?, por que no malograron las chapas de las cerraduras, por lo que hubo la conjetura que alguien más tenía otra llave y que los que ingresaron no fueron los policías, entonces: ¿Quién fue?
Con esas interrogantes y muy preocupantes para el dueño de casa, continuó con la limpieza, había que sacudir todas las cosas, luego fue a la puerta trasera que se comunicaba con el corral (patio trasero); él comprobó que la cerradura estaba intacta, abrió la puerta y no pudo soportar el olor nauseabundo y estampida de cientos de gatos vagos que se habían adueñado del corral, él fue al chorro de agua pero estaba seco, no había agua, seguramente le cortaron el servicio por falta de pago a la Municipalidad, recordó que en la cocina había una tinaja donde se almacenaba agua, él entró y la encontró una inmundicia el piso lleno de excrementos secos de ratas y gatos, llegó a la tinaja, le retiró la rapa y salió un mal olor, estaba abombada (mal oliente, moho).
Como los corrales eran paralelos entre los vecinos, él recordó que había un chorro de agua permanente en un corral vecino, fue con un par de baldes de fierro, llegó y los llenó de agua limpia y regresó a la casa, limpió la cocina barriendo las heces (material fecal de gatos), lavó las ollas que siempre estuvieron boca abajo y llegó a la otra tinaja que funcionaba como almacén donde guardaba productos comestibles: arroz, fideos, azúcar y latas de sardinas y los condimentos como sal y las especias: comino, pimienta y orégano.
Servelio se preparó su comida, se sirvió con tanta alegría, que le parecía mentira estar en su casa, él era consciente que estar allí podría ser una trampa, que en cualquier momento llegarían sus ex compinches o la misma policía; él cenó, lavó el servicio y los guardó.
Regresó a la sala, que ya no se subían las pulgas, el funguicida fue efectivo, tampoco se escuchaban los movimientos de las ratas, parece que abandonaron la casa; él entró a su dormitorio, estaba completamente empolvado, aquí no entraron las ratas, pero si la tierra del aire, sacudió las mantas y frazadas en el patio y regresó tendiendo la cama; por precaución decidió salir e ir al techo de la casa abandonada y desde allí otear si alguien podría acercarse a su casa.
Pues, estaba en lo cierto; no pasaron 5 minutos y que llegó un camión de la policía, se bajaron un piquete de 10 individuos armados hasta los dientes, con un patadón tiraron abajo la puerta e ingresaron propalando insultos y palabras soeces, llamándolo por su nombre que se entregue; ellos con linternas a pilas secas se iluminaban buscándolo en el interior de la casa y como no lo encontraron, salieron levantando la puerta a medio sostenerse, subieron de nuevo al camión y comentaron:
--- "Nos dieron mal dato, el joven no estuvo".
Otro dijo:
--- "No puede ser, si lo teníamos al alcance de nuestras manos y huyó de nuevo".
Un tercero agregó:
--- "Parece, que se burló de nosotros una vez más, pero: ¿Cómo lo supo, si el dato fue cierto?
Un cuarto, añadió:
--- "Tenemos que tenderle una trampa y capturarlo, sino no pagarán los dueños de los almacenes, pensarán que somos unos inútiles".
Por último un quinto, dijo:
--- "Ese joven demostró una vez más ser un escurridizo, siendo un platanazo (alto de talla)".
Completamente en silencio en la noche; Servelio escuchó todas las expresiones mal humoradas de los policías frustrados al no encontrarlo, que efectivamente tuvieron el dato exacto de su retorno; por lo que rápidamente él pensó que había un soplón que lo perseguía y conocía todos sus movimientos, ya que él tomó todas las precauciones, aún así, alguien lo detectó y avisó a la policía, pero: ¿Quién será?
Servelio, él no se atrevió bajar del techo de la casa abandonada, temiendo que el soplón lo vuelva a detectar, se sentó sobre el nivel del techo, allí observó ver pasar gatos en todas las direcciones, hasta llegó en vuelo rasante una gran lechuza y atrapó un gato que se defendió con sus garras, pero el ave lo había atrapado por el cogote que nada pudo hacer, levantó vuelo cargando el gato ya moribundo.
Servelio, muy entretenido por las acciones nocturnas de la naturaleza, pensó así: "En el día se mueve la gente, por la noches lo hacen los gatos y las aves nocturnas en la lucha dura por la comida".
Servelio, cansado se había quedado dormido y lo despertó el campanazo del reloj público anunciando la una de la madrugada, se levantó y se arriesgó ir a su casa, que ya no estaba segura, por que los policías le destruyeron la puerta, al menos así lo pensó...
Al llegar, encontró que no había perdido la puerta, sólo se abrió una hoja por las patadas de los policías, incluso la chapa estaba intacta, él entró y cerró la puerta, ya adentro estaba tan agotado que no podía dar un paso más y se metió al dormitorio, tendió de nuevo las mantas y frazadas que las encontró en el piso y se acostó.
Esta vez, Servelio no encendió ningún mechero, para evitar ser detectado y amaneció justo a las 06:00 horas de la mañana del nuevo día, él pensó: "La policía ya no regresarán.., pero si estará dando vuelta el soplón..", urdió un plan para la noche siguiente, mantuvo la puerta cerrada de la casa; las provisiones de la comida le eran suficientes para varios días; él pasó todo el día en la casa y sus necesidades fisiológicas las hizo sobre un bacín y llegó la noche sin ninguna novedad, por lo que encendió los mecheros en la cocina y la sala, siendo aproximadamente las 22:00 horas de la noche, luego salió y de nuevo fue al techo de la casa abandonada y allí esperó.
Poco tiempo después; sonó el campanazo del reloj público anunciando las 22:30 horas de la noche, cuando repentinamente se aparecieron dos individuos, que los observó con atención, ellos conversaban en voz baja que no se podía escuchar; Servelio muy atento les siguió los pasos, quienes llegaron a su casa, abrieron la puerta e ingresaron, como: "Pedro a su casa", ellos habían visto que la casa estaba iluminada y llegaron a matar.
Recién captó Servelio, como una probabilidad que los soplones fueron los que asesinaron a su padre adoptivo "Gato Salvaje", que se habrían quedado con las llaves de la casa; él como siempre era precavido había guardado dos chavetas, una era tan larga que parecía un machete cuyo filo brillaba era capaz de cortar un pelo, él decidió matar a estos intrusos, de acuerdo a su plan, tratará de dividirlos y así matarlos, él conocía su casa, frente a la casa abandonada vio la posibilidad de escalar un techo.
Servelio, trepó la pared como un mismo felino y llegó al techo lo atravesó que coincidía con la casa del chorro de agua, la casa era de una persona anciana que no escuchaba los pasos techeros, se bajó llegando al corral y desde allí avanzó a su casa, al llegar escuchó la conversación de los intrusos, uno de ellos que estaba en la cocina, dijo:
--- "Oye, parece que Servelio se fue, dejando las luces encendidas de su casa, seguro temiendo a los tombos (policías)".
El otro que seguro estaba hurgando en la sala o el dormitorio, le respondió:
--- "Tienes razón, él huyó y no tuvo tiempo de apagar las luces, mejor para nosotros para buscar todo".
Servelio, viendo que estaban separados, se dirigió a la cocina y sorprendió al intruso que le cortó la cabeza, degollando en el acto, si alcanzó a gritar, pero la cabeza daba tumbos en el suelo.
El otro desde adentro, le gritó:
--- "Oye, déjate de huevadas y no grites que despertarás a los vecinos...."
Ya no hubo respuesta del compinche, sólo un silencio sepulcral; allí detrás de la pared lo esperó Servelio; pero como el intruso siguió hurgando, seguro buscando dinero del botín, él perdió interés por el compinche que estaba en la cocina, el tiempo estaba a favor de Servelio..............
Continuaremos..................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLIX.- Servelio Smith López, regresó a Castilla, encontró su casa sucia que las ratas la habían tomado como su guarida....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG ., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, más conocido por su alias "El Machetero del Río", llegó al Puerto de Paita, que era su tierra natal, pero él se crío en Piura, y no conocía ningún familiar, que probablemente existían, ya que su madre fue una porteña; él optó por alojarse en el mismo hotel que lo hizo desde su llegada de Piura, que arribó huyendo y después se embarcó rumbo a Chile, el hotelero lo recibió con un buen semblante y cordial y le ofreció la misma habitación, hubo un dialogo entre ellos, en base a la pregunta de la persecución policial, la respuesta de Servelio no convenció al hotelero, pero como no habían pendientes, le asignó el mismo cuarto..... sigamos la historia......


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Servelio Smith López, al ingresó a su habitación encontró a su vieja casaca dentro del maletín, de inmediato se le avivaron sus sentidos y se preguntó: "¿Nadie más ocupó este cuarto?", salió sin correr, mostrando tranquilidad sabía que era una trampa, se la habían tendido con mucha habilidad, pero él pensaba más rápido; llegó a la sala de recepción y encontró multitud de nuevos huéspedes, el dueño estaba muy ocupado, apresuradamente salió a la calle, antes tiró la llave del cuarto al piso, había caminado cerca de la esquina y llegaron dos camiones de la policía, él ya no miró atrás y volteando la esquino huyó sin correr sólo caminaba muy ligero y llegó al Parque.
Servelio, escogió un asiento que no daba a la calle debajo de un árbol y se puso a pensar como huir a Piura, en aquellos instantes justo pasaba un camión de una hacienda y se estacionó frente al asiento donde estaba él, siempre dándole la espalda observó que bajaron los pasajeros, pero el chofer se quedó; se le despertaron sus sentidos de la supervivencia y pensó que el camión sería el vehículo de su huida.
Servelio, se acercó al chofer, lo saludó y le dijo:
--- Amigo: ¿A dónde viaja?
El chofer muy sorprendido creyéndolo un delincuente, le contestó:
--- A ti que te interesa donde yo vaya....
Servelio, tratando de calmarlo, le respondió:
--- Señor, tengo necesidad de viajar a Sullana, como no encuentro colectivos (autos que transportan pasajeros), le pregunto a usted si podría llevarme.
Pero, el chofer no parecía interesado en ayudarlo, por que se mostraba nada amigable, por lo que Servelio metió la mano al bolsillo del pantalón y sacó un par de billetes grandes y entregándole, le dijo:
--- Señor este es mi pasaje.
Chofer, quien era un obrero, generalmente mal pagado y explotado en la hacienda, le pareció una bendición del cielo ver esos billetes.
Servelio, observando la reacción del chofer aún mudo, agregó:
--- Señor, debo subir arriba y allí esperaré hasta cuando usted salga a su destino.
El chofer aún asombrado por la presencia del repentino pasajero muy generoso y como era tanto dinero, que cambió de parecer y con una sonrisa le contestó:
--- Amigo, no sé quien es usted, pero salgo después de dos horas que regresarán los peones de la hacienda, si deseas mis servicios, lo llevaré hasta el mismo Sullana.
Servelio, un joven muy ágil, sin esperar más respuestas y contando con la aprobación del chofer, de un salto subió a la carrocería y bajó a la tolva y como habían asiento, tomó uno de ellos y allí se sentó.
El chofer se bajó de la cabina y le dijo:
--- Amigo, voy a rodar el camión hasta el próximo árbol, para que le brinde sombra.
En aquellos momentos llegaron dos camiones de la policía se pararon en paralelo al camión de la hacienda; Servelio desde arriba los observaba por una rendija, uno de los policías le preguntó:
--- Chofer, no vio usted pasar a un joven alto de buena presencia.
El chofer con la llave del carro en la mano, con total naturalidad, con una "mentira piadosa" le respondió:
--- No señor policía, ya estoy aquí varios minutos, sólo vi pasar a mujeres y a los niños que juegan en el parque.
Pero, los policías pasaron  por alto subir a la carrocería, le creyeron al chofer, arrancaron sus motores de sus carros y se fueron rumbo a su trayecto de búsqueda.
Una vez más, su "sexto sentido" le salvó a Servelio Smith López, quien evitó ser capturado, pero si lamentaba la posición traicionera del hotelero, al dar el dato a la policía, por soplón se perdió una buena tajada de dinero que pensaba regalarle por sus servicios de hospedaje.
El chofer encendió el motor del camión y avanzó unos 50 metros, que justamente estaba plantado un frondoso árbol de algarrobo, cuyas ramas se prolongaban hasta la pista, ofreciendo una sombra fresca a quien se cobijada debajo, tal como lo hizo el chofer del camión.
El chofer, apagó el motor y metió la mano al bolsillo y observó de nuevo el par de billetes, eran legítimos y de mucho valor, él optó por seguir sentado y no sacó la lengua en curiosear, por que la policía buscaba al joven.
Pero, aún no había terminado la angustia de Servelio, por que poco después llegó el mismo hotelero con un paquete en la manos, era una encomienda, llegó hasta la cabina del chofer, se saludaron y le pidió al chofer que le lleve ese paquete a un familiar de Sullana y allí conversaron un largo rato, ellos eran viejos amigos, pero a Servelio le pareció una eternidad, hasta que se retiró el hotelero y le dio una mirada a la carrocería del camión como si buscaba algo, pero no se acercó se fue rumbo a su hotel.
Pasaron los minutos; y ya eran las dos horas y efectivamente llegaron los mismos pasajeros cargados de paquetes y bultos con las provisiones semanales, el chofer abrió la puerta trasera de la carrocería del camión para que suban los pasajeros, quienes si les llamó la atención ver a un joven bien vestido que ya estaba esperando sentado, ellos lo saludaron y él correspondió devolviéndoles los saludos con sumo afecto y respeto.
El chofer, verificó si llegaron todos los pasajeros y comprobó que todos habían retornado, cerró la puerta y le puso seguro desde afuera, regresó a la cabina, allí estaba su esposa y una sobrina quienes también estuvieron de compras.
El chofer, encendió el motor y partió rumbo a la hacienda, que estaba ubicada en el valle del Río Chira, era aproximadamente en la mitad de la ruta hacia Sullana; después de un par de horas llegó a su destino la carretera era tierra y el tránsito era pesado y lento; el mejor servicio era el tren de Paita - Piura, pero no era recomendable para Servelio por que en ese servicio pululaban los policías.
El camión entró y llegó a la casa hacienda, era una gigantesca construcción con portales y finos acabados, el chofer se estacionó a un costado de un gran patio, todos los pasajeros se bajaron menos Servelio y desde el interior de la casa salió un individuo de raza blanca, con bigote al estilo francés con mostachos, él se acercó a la cabina y dijo:
--- Aurelio, tienes que ir urgente a Piura a recoger unos bultos, se te pagará un jornal más en la semana.
El chofer que estaba feliz, le contestó:
--- Con mucho gusto patrón, en este momento voy al grifo por combustible y parto a Piura.
El patrón, agregó:
--- Baja la puerta trasera para que subas un par de costales de algarroba y la dejas en el establo.
El chofer, se bajó, fue atrás y abrió la puerta, vio a Servelio quien se había tumbado sobre el nivel, no le dijo nada, e ingresó al interior de la vivienda para sacar los sacos.
El chofer, salió con los dos sacos al hombro y los cargó en el camión, cerró la puerta y regresó a la cabina, subió encendió el motor y partió rumbo al establo donde estaba también el grifo de combustible, ubicado a un par de kilómetros, llegó hizo todas las diligencias y partió rumbo a Piura, en dos oportunidades se cruzó con la policía, que solían hacer rondas por las carreteras, quienes viendo sólo al conductor de la hacienda no lo hicieron parar para controlar.
El día avanzaba y llegó la noche, justo entrando a Piura, por lo que el chofer se estacionó a un costado de la carretera, se bajó y fue hacia atrás, abrió la puerta de la carrocería, quien al ver a su único pasajero le dijo:
--- Amigo, el trato fue para Sullana, y como presumí que su ruta era Piura, ya estamos en la entrada, usted me dirá donde lo dejo, por que tengo que regresar rápido con unos bultos de la hacienda.
Servelio, que se sentía en casa, le contestó:
--- Le estoy muy agradecido señor, por favor me deja en el Puente Viejo, no tiene que abrir la puerta, yo salto al piso y usted parte a su destino.
Chofer y pasajero de acuerdo, el conductor subió a la cabina encendió el motor y entró a la ciudad de Piura, ya iluminada con lámparas y tomó la avenida principal y llegó al Puente Viejo que conduce a Castilla, allí sobre paró y el pasajero se bajó a la bolada, se acercó a la cabina y le agradeció de nuevo, así:
--- Muchas gracias amigo, me ayudó como nadie lo hubiese hecho, algún día nos encontraremos y nos beberemos un par de potos de chicha., adiós amigo..
Servelio, se bajó a la playa del Río Piura y caminó hasta llegar cerca a su casa, todo estaba oscuro, él se conocía el vado como la palma de sus manos, hasta que llegó a la altura de su casa de Castilla, la oscuridad le favorecía para pasar desapercibido, aunque no era tan fácil para él por su talla; cruzó la corriente que discurría poca agua, subió y llegó a la calle de su casa, por precaución subió a la vieja casa abandonada y desde el techo observó su casa, no se oteaba a ningún individuo merodeando, se bajó y fue a su casa, sacó la llave y abrió la puerta, que al ingresar a la sala estaba llena de tierra sucia y ratas, que al sentirlo se refugiaron en los rincones, él encendió un viejo mechón, allí comprobó el desorden de sus cosas, por lo que comprobó que si llegó la policía a su casa..............
Continuaremos................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLVIII.- Servelio Smith López, regresó desde Chile, trabajando como ayudante en la cabina del capitán de un barco carguero de carbón, él ya está en Paita....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; seguimos narrando la historia de Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río", quien estando en Chile, en aquella época como acompañante de la dama inglesa Elizabeth Bell, ella murió y él regresó al puerto en un vehículo de la policía, que a mitad del trayecto, se produjo un accidente que afectó a la camioneta policial y se volcó quedando volteada con las llantas en el aire, Servelio fue el único que salió del vehículo siniestrado, pidió apoyo y llegó un vehículo de servicios portuarios, quienes socorrieron rescatando a los heridos; Servelio salió ileso, él fue considerado como un "héroe" por el trabajo que realizó salvando a los demás pasajeros; el Capitán de Puerto, lo ayudó embarcándolo en un barco carguero rumbo al Perú...  ..sigamos la historia.....


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
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Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
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Servelio Smith López, quien pronto regresará al Perú, lo hará en un barco cuyo destino final es Paita, que era su ciudad natal, él estaba conmovido por lo que le sucedió a su compañera Elizabeth Tell, quien murió tan repentinamente sin haber participado en un hecho o acción que ella hubiese sido obligada a ejecutar, su muerte fue tan violenta y dramática; por que le impactó una bala perdida de unos maleantes, que le destrozó la cabeza, falleció en el acto.
Servelio, subió al barco carguero, tuvo una tremenda decepción, por que era exactamente el revés del barco crucero que él llegó a Chile, este carguero estaba sucio el piso, fierros retorcidos y oxidados, al ingresar al camarote era un desastre estaban mugrientos; este barco tenía 15 tripulantes entre operadores, estibadores y personal de servicios como la cocina o la limpieza y como era un carguero de carbón, todo se ensuciaba al paso.
Pero, como todo tiene solución, él se ofreció como ayudante de la cabina, el capitán lo aceptó, por que estaba cansando y necesitaba de un tripulante joven para visualizar el horizonte, era urgente ese trabajo, por que en alta mar siempre el firmamento estaba nublado.
Entonces, el capitán quiso tomarse un descanso por el agotamiento que sufría, y era una pestañada lo aconsejable, le indicó al "flamante timonel" el movimiento de la dirección del timón, que no tenía que mover nada, sólo llevarlo sostenido el timón hacia el Poniente.
El capitán se recostó sobre su camarote y se quedó profundamente dormido y empezó a roncar que hacía eco en el interior de la cabina.
Servelio con el timón sostenido, que era una rueda de fierro grueso con salientes, pero que al manejar era muy dócil como manejar la pluma de una ave, y como no tenía que moverlo, pues no hubo mayor trabajo, sino seguir el rumbo marcado por el capitán.
Muchos minutos después, llegó el cocinero con la comida, que era muy selecta para el capitán, quien al ver a Servelio en el timón y el capitán acostado, creyó que la había matado y que el joven se estaba robando el barco con rumbo desconocido.
Entonces, el cocinero quien era un viejo marinero, quien había servido a muchos capitanes y le tenía especial afecto a éste, sin comprobar si estaba bien, se fue contra Servelio increpándolo:
--- Oye Perucho (peruano): ¿Qué te has creído cómo para matar al capitán y dirigir el barco?
No contento con increparle, salió de la cabina con la comida en las manos y gritó:
--- ¡¡¡ Seguridad vengan a la cabina el capitán está muerto !!!
De inmediato aparecieron 4 fornidos individuos vestidos con trajes del mismo color (uniforme), pero la ropa estaba sucia y raída y se lanzaron a la cabina, donde encontraron al capitán sentado y sonriendo con su ayudante.
Uno de los individuos de seguridad, le dijo:
--- Capitán usted está vivo, pero el cocinero está gritando que murió.
El capitán soltando una carcajada, quien también era un individuo fornido, cerrado de barba llena de canas, de talla elevada, probablemente medía 1.90 mts., de altura o más, le contestó:
--- Disculpen muchachos, me quedé dormido un rato y el cocinero vino con la comida, quien al verme dormido, pensó que me habían matado, y era otro quien llevaba el timón, pues no se se preocupen tienen capitán para mucho tiempo.. jajajajajajaja..
Servelio Smith López, quien también tenía buena talla, aún así era más bajo que el capitán; él se había quedado mudo y seguía aferrado al timón, por lo que otro individuo de la seguridad dijo:
--- Pero, capitán: ¿Por qué confía el timón a un Perucho (peruano), él puede desviar el barco para hundirnos?
El capitán, sonriendo, le respondió:
--- Oye hombre no hables huevadas y regresa a tu trabajo, que yo soy responsable, por que le di el timón al joven para yo descansar.
Los cuatro individuos de seguridad, salieron de la cabina y regresaron a sus puestos, se cruzaron con el despistado cocinero, quien regresaba con más gente y una corona de flores marchitas, uno de los individuos de seguridad, quitándole las flores,  le dijo:
--- Cocinero estúpido, antes de propalar noticias falsas, primero cerciórate, que lo que vean tus cochinos y legañosos ojos sea real, el capitán estuvo descansando y le dio el timón al perucho (peruano), eres un hombre escandaloso, regresa a la cocina que ya tengo hambre.
Pasaron unos 60 minutos, regresó el cocinero a la cabina, esta vez había preparado potajes adicionales como para disculparse del papelón que hizo, incluía 2 raciones, que el capitán al ver la comida con sorna le peguntó:
--- Cocinero: ¿Traes comida para un difunto?
El capitán soltando una carcajada, no esperó la respuesta del cocinero, levantó su ración y le mostró a Servelio que haga lo mismo, ambos comieron su ración y los adicionales.
El cocinero sin mencionar palabra alguna, esperó que los comensales terminen de comer para recoger el servicio.
Entonces, el capitán quien también apreciaba al cocinero, le dijo:
--- Hombre, creo que exageraste al verme descansando, éste joven que ves es un gran timonel, la comida estuvo deliciosa.
El capitán le dio unas palmadas en la espalda al cocinero, quien recogió el servicio vacío, se fue y desapareció.
El capitán, vio el potencial de Servelio, quien sin conocer absolutamente nada de embarcaciones marinas se desenvolvía como tal, por lo que lo premió y le asignó el camarote de oficiales, que eran camas más holgadas y cómodas y con aire acondicionado.
Varios días después, llegaron a puertos peruanos, se toparon con la Región Moquegua, cuyo puerto les permitió descargar carbón y recargar provisiones.
Después de 3 días zarparon hacia Arequipa, allí cargaron y descargaron, ya que el barco era una miniatura de multipropósitos (que aún se desconocía en aquella época este tipo de barcos), pero este viejo barco si tenía esas bodegas para diferentes usos, claro está su actividad principal era cargar y descargar carbón, así continuaron con sus actividades hasta que llegaron al Callao, allí el capitán dio a asueto a todos los tripulantes, con excepción de los cuatro de seguridad.
El capitán bajó para visitar a una joven mujer, que la dejó preñada con náuseas; al regresar después de 8 meses, se pronosticaba que ya había nacido el hijo.
Efectivamente, el capitán se dirigió al barrio popular de Lima, para visitar a su pareja, la encontró con una enorme barriga, ya estaba muy próxima para el alumbramiento; él se alojó en esa casa, por que era de él, la anfitriona muy feliz de ver a su amante, quien parecía su abuelito por la edad quien ya sumaba más de 70 años de edad y ella apenas tenía 21 años de edad. Cosas de capitanes en cada puerto un amor.
Servelio Smith López, no cometió el error de bajar, por que efectivamente la policía le habían tendido una trampa a todos los barcos caleteros, ya que tenían información que por allí se había embarcado el escurridizo joven Servelio, quien tarde o temprano tendría que bajar y sería capturado.
En aquellos tiempos la policía no subía a bordo a capturar sospechosos, por que los barcos eran considerados como refugios para quien lo solicitaba.
Para lo que, Servelio trabó amistad sólida con el cocinero, quien le dejó alimentos para los tres días; el hombre de la cocina si bajó para comprar provisiones.
Al llegar al tercer día de asueto, regresó el capitán algo frustrado por no poder quedarse al nacimiento del hijo número 18; quien al ver a Servelio, le preguntó:
--- ¿Por qué no bajaste Servelio?
Servelio, le respondió con una "mentira piadosa":
--- Capitán, no tenía un centavo en mi bolsillo. ¿Qué iba hacer sin dinero?
El capitán conmovido, le replicó:
--- Pero, hombre. ¿Por qué no pediste tu paga?
Servelio, siguiendo con la mentira, para evitarse problemas con la policía, se había quedado y lo hizo bien, le respondió:
--- Capitán, usted mencionó que teníamos que trabajar para ganar el pasaje, por esa razón no pedí pago.
El capitán se sonrió, observando y aquilatando la inocencia y buenos modales de su "asistente", le dio unas palmadas en la espalda y subió a la cabina, encendió los controles y tocó la sirena anunciando que estaba a punto de zarpar; justo llegó el cocinero con las provisiones que había comprado, que fueron los cuatro individuos de seguridad quienes descargaron con varios viajes a bordo la comida comprada, para los siguientes meses a bordo.
Después de la hora señalada, sonó el ultimo pito de la sirena, y zarpó el barco hacia el norte peruano, que se dirigió a Huacho, continuó a Huarmey y siguió a Chimbote, así fue calando de puerto en puerto, hasta que finalmente llegó a Paita, última escala de sus trayectoria, aquí también se dio asueto por tres días a todos los tripulantes.
Servelio Smith López, bajó en compañía del capitán, quien también tenía una amante, al momento de despedirse, el capitán metió la mano al bolsillo y sacó un fajo de billetes de moneda extranjera y le dio a Servelio, se dieron el último abrazo y cada cual partió a su destino.
Servelio, al no tener donde ir, regresó al hotel, donde se había alojado antes de partir al Sur, allí había dejado algunas cosas, quien al presentarse a la recepción por una habitación, encontró al mismo dueño que lo reconoció y le dio la bienvenida así:
--- Hombre, que bueno eres escabullándote de la policía, ellos te esperaron por 15 días, nunca entraron al hotel, ni me preguntaron por ti, sólo aguardaban tus llegadas o salidas, hasta que se cansaron y dime: ¿Por qué te busca la policía?
Servelio, tenía que ocultar sus antecedentes y le contestó con palabras evasivas:
--- Señor, no encuentro el motivo por la presencia de la policía, yo no pude llegar por mis cosas, por que el barco zarpó sin previo aviso y subí con las justas y me fui como tripulante y ayudante hacia el Sur.........
Continuaremos....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLVII.- Servelio Smith López, logró salir de Chile en un barco carguero de carbón, que tenía como puerto final a Paita.........

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías fue "El Machetero del Río", quien acompañó a la turista inglesa Elizabeth Bell en un barco crucero, que llegaron a Chile, ella tuvo que hacer operaciones bancarias y al llegar al edificio un grupo de asaltantes disparaban a diestra y siniestra y una bala perdida impactó en la cabeza de la dama, matándola en el acto; Servelio en el hotel recordaba todo el trayecto del crucero y la "luna de miel" que vivió con ella, para él era su primera vez que mantuvo relaciones sexuales; él aún desconocía que ella había muerto.... ...sigamos la historia....


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
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Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
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Servelio Smith López, quien no acompañó a Elizabeth Bell al banco, desconocía que ella había muerto, por que se quedó en el hotel cercano donde separaron habitación, allí escuchó las noticias que un banco del centro de la ciudad fue asaltado, con la lamentable pérdida de una ciudadana extranjera llamada Elizabeth Bell; él alarmado fue hasta el edificio bancario que estaba acordonado por la policía; él se identificó como su acompañante y le permitieron el paso, encontró el cuerpo cubierto con ejemplares de periódicos, él se acercó, levantó el papel y pudo identificar el rostro ensangrentado con la cabeza destrozada por el impacto; era su compañera de viaje la ahora occisa Elizabeth Bell.
En esos momentos llegaron funcionarios de la embajada inglesa, quienes comprobaron de acuerdo a la lista del crucero que ella subió sola y continuó así, parece que Paita no llegó a registrar la compañía de Servelio Smith López.
Los funcionarios diplomáticos, quienes no conocían a Servelio y desconocían que fue su acompañante, ellos se hicieron cargo del cadáver de la científica, sólo esperando la llegada del médico legista para el levantamiento del cadáver.
Servelio, quien al no ser tomado en cuenta, con disimulo se separó silenciosamente del lugar de los hechos y regresó al hotel, donde iba a descansar; pero él había sido seguido por la policía, quienes lo esperaron que salga; pero, él optó por descansar y allí pensar como iba salir de tierras extranjeras.
Lo más grave era, que no tenía dinero como divisas que le fuese aceptado, sus bolsillos aún llenos de los billetes del asalto, que no le servían para nada en Chile.
Felizmente el hotel y la comida fue pagada por Elizabeth Bell por adelantado; por lo que al día siguiente, él aún conmovido por la trágica desaparición de su compañera; tomÓ desayuno y optó por regresar al puerto, iba aprovechar una camioneta del hotel que va a recoger otros turistas del puerto, éste joven cometió el error de no subir desde el interior, él salió a la calle para ir a la playa de estacionamiento para subir, pero fue abordado por dos gendarmes, quienes en forma abusiva lo enmarrocaron sin ninguna orden judicial y lo llevaron a la comandancia.
Servelio Smith López, sin saber el motivo de su detención, él en colmo de la audacia, pidió comunicarse con el embajador inglés, que no le convendría por que podía ser identificado como un fugitivo, como consecuencia de los asaltante de la almacenes de una ciudad del Perú.
El comisario al observarlo, alto de estatura y con apellido inglés, y le preguntó:
--- Dígame, ¿Cómo fue el abordaje al crucero en el Puerto de Paita, si usted nunca estuvo registrado en la lista de pasajeros?
Servelio, no teniendo otra opción que declarar la verdad, él narró al Comisario, los hechos de como conoció a la occisa Elizabeth Bell y como hizo para subir a bordo y que fue aceptado por el Capitán, por que lo brindaron una bienvenida como nuevo viajero con comida y tragos y todos los derechos.
El Comisario, quien también tenía un apellido extranjero por ser hijo de emigrantes, entendió la situación migratoria de Servelio y le ofreció su apoyo para se vaya de nuevo al puerto, aprovechando por una diligencia judicial, le dijo:
--- Peruano, te comprendo tu historia y como no tienes antecedentes, ni la embajada inglesa ha puesto alguna denuncia, te llevaremos al Puerto, con una condición, que te subes al primer barco que zarpe, por que si te quedas, actuaremos de otra manera calificándote como sospechoso; pues, sube al camión y ve al puerto.
Servelio a pesar de haber perdido la protección de la ahora finada Elizabeth Bell, tuvo su día de suerte, que siendo un fugitivo en el Perú, en un país extranjero era ayudado, y vaya que los policías le estuvieron muy agradecidos por haberlo llevado como pasajero.
Al salir el camión policial, enrumbó por la carretera de circunvalación rumbo al puerto, allí cinco gendarmes, un fiscal y su secretario y Servelio, la camioneta o camión tal como le llamaban siguió a velocidad media; cuando repentinamente se desinfló y reventó un neumático (llanta) y el conductor no pudo controlar el vehículo y se despistó volcándose a un costado de la carretera, que milagrosamente  era zona plana, el vehículo quedó volteado con las llantas al aire y con todos los pasajeros atrapados en el interior.
Servelio, quien subió al último, se sentó pegado a la puerta, que después del accidente, él pulseó la puerta y estaba trabada (atrancada); sin embargo, el vidrio se rompió dejando una ventana libre y como casi todos los atrapados eran obesos, él era el único que podría salir por ser el más delgado y aún así lo haría con dificultad.
Servelio, controlando los nervios, sacó su cabeza y desde adentró con sus manos impulsó todo su cuerpo, que milagrosamente la puerta se destrabó, pero no lo suficiente, él retrocedió y desde adentro empujó la puerta, él pedía calma a los otros, que estando heridos gemían por el dolor, algunos tenían hemorragias superficiales, él estuvo ileso.
Servelio, recordó que tenía una fuerza descomunal, que lo comprobó en una prueba que hizo cuando acompañaba a su padre adoptivo "Gato Salvaje"; el truco era palanquear la puerta y los fierros cedían por ser latas, él hizo el primer intento, pero la puerta no cedía, no se rindió, hizo un segundo intento tomando fuerza desde adentro con todo su cuerpo y vaya que la puerta cedió abriéndose con un espacio que solamente el cuerpo de él podría salir, se impulsó y salió, otros lo intentaron pero las tremendas panzas se lo impedían.
Servelio, estando afuera, buscó rocas para colocarlas sobre la pista, para avisar a otro conductor que los ayude, no pasaron ni cinco minutos y pasaba un vehículo de servicios portuarios, quienes eran estibadores, hombres muy fuertes acostumbrados a levantar pesos, los tres bajaron sus cadenas y las amarraron al vehículo siniestrado desde las llantas y todos con la ayuda de Servelio halaron al camión y lograrlo voltearlo a su estado normal (aunque estaba con múltiples destrozos), abrieron las puertas y sacaron a los heridos.
Uno de los estibadores, quien era muy observador, se puso a verificar de como el peruano logró abrir la puerta, que para él era casi imposible haber logrado este hecho y dijo:
--- Señores, deben agradecer al peruano haberles salvado, no entiendo de como abrió la puerta, por que yo no lo hubiese hecho, aún con toda mi experiencia..
Los policías, quienes sólo tenían magullones ligeros, le agradecieron al peruano, que como un pasajero milagroso subió al último y los salvó, por que todos los vehículos pasaban de largo, quienes al observar el vehículo volteado pensaban que habría sido abandonado por la policía.
Como el puerto estaba más cerca todos fueron transportados y el "héroe" Servelio, subió adelante junto al conductor.
Al llegar al puerto los heridos los llevaron al centro de emergencias y los ilesos necesariamente tenían que ir a la comandancia para las declaraciones de ley para investigar el accidente; Servelio temía ir a ese lugar por que tal vez la policía peruana ya envió su fotografía, les tomaron sus declaraciones quedando libres que su mayoría eran policías.
Servelio, se quedó al último, el Comisario le agradeció que haya ayudado a salvar a sus compañeros y como él estaba de regreso se comunicó con el capitán de un barco carguero de carbón que estaba a punto de zarpar, el capitán le contestó que sólo admitía a tripulantes que tendrán que trabajar para ganarse el pasaje hasta el mismo puerto de Paita último destino de cargas y descargas.
El comisario aceptó las condiciones y le comunicó al aún desconocido peruano, que lo consideraba casi como un "héroe"; pues, Servelio aceptó gustoso el viaje de regreso "gratis".
Después de los trámites aduaneros, el capitán del barco carguero, tocó la sirena anunciando su partida hacia alta mar.......................
Continuaremos........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo XLVI .- Servelio Smith López, en compañía de Elizabeth Bell; disfrutaron de un viaje de ensueño en el Crucero, quienes llegaron Chile, ellos bajaron y viajaron a Santiago, ella tenía que hacer algunas operaciones bancarias, ella acudió en instantes que el edificio bancario era asaltado y una bala perdida impactó en la cabeza de la mujer matándola en el acto...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; seguimos narrando la historia de Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río", quien entró al mundo del hampa, para poder vengar la muerte de su padre adoptivo "Gato Salvaje", cuyos asesinos aún desconocidos; él tuvo su última intervención en una banda que asaltó a unos almacenes del Centro de la Ciudad, que si bien el golpe fue espectacular, pero finalmente la policía atrapó a gran mayoría de ellos; sólo Servelio, sigue suelto y libre por que huyó a Paita y desde allí se embarcó en un crucero con destino a Lima, gracias a una turista que la conoció por casualidad llamada Elizabeth Bell, quien tiene planes para disfrutar el crucero en compañía de él, ya ellos dentro del barco empezaron a disfrutar de las bondades del trayecto con comidas y bebidas.... ...sigamos la historia................


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
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Servelio Smith López, con la suerte a su favor, se embarcó en un crucero gracias a la turista inglesa Elizabeth Bell, quien lo hizo ingresar como un "hermano", él fue aceptado por los oficiales; ellos ya disfrutaron del crucero y gracias a esas bondades se disponen a comer y beber, ya que tienen a su disposición una mesa rodante llena de comidas y bebidas era el inicio de una noche de placer.
Además, de la mesa llena, había invitaciones para participar en múltiples eventos que ofrecía el crucero, tales como asistir al gran baile con cena y bebidas a discreción, que era el más aceptado donde parejas de viajeros disfrutaban festejando sus nuevas vidas compartiendo con amor y placer.
Sin embargo, Elizabeth y Servelio, después de comer, ellos siguieron bebiendo, donde el joven aún no había tenido ninguna enamorada en su corta vida, él vio en Elizabeth a la mujer que él necesitaba como compañera (se quedó huérfano a temprana edad); ella ya se había retirado el pantalón que vestía y se quedó con la trusa larga que le cubría parte de las piernas; ellos ya terminaron de beber una botella de campaña, y abrieron una botella de vino; ya al joven le subió la testosterona al cerebro, pero no sabía como actuar, tenía el pene erecto.
Elizabeth comenzó a sospechar que él era inocente, por lo que fue ella quien le aflojó el cinturón del pantalón y lo estiró hacia abajo quedando al descubierto un pene erecto virgen que nunca había ingresado a la vagina de una mujer, ella viendo tremendo miembro viril erecto, lo cogió por la mitad haciendo una redondela subiendo y bajando desde la cabeza del glande a los testículos; el joven estimulado apegó sus labios a la boca de la hembra y se besaron con tremenda pasión, ella se tendió sobre la cama y se retiró la trusa y quedó al descubierto  una vulva oculta en medio de un bosque de vellos rubios, ella se abrió de piernas y haló al joven en su encima.
Servelio, aún desconocía que tenía que penetrarla por la vagina, fue ella quien le cogió el pene y le introdujo el glande por la vulva; recién el joven le cogió desde los glúteos y la penetró con fuerza, ella se abrió de piernas ofreciéndole una vagina que hervía buscando placer que al sentirse penetrada comenzó a segregar líquidos lubricantes y ella comenzó a gemir así:
--- OOOOOOOuuuuuuuuuooooooo que rico pene tienes es muy grande ayyyyyy..... que rico está esto......ayyyyyyy
Ellos comenzaron a moverse aceleradamente, el joven novato en estos actos, se movía penetrándola, hasta que sintió una sensación de dulzura a los testículos, él siguió moviéndose y eyaculó con tanta fuerza, que era la primera vez que lo sentía, ella aún empezaba a sentir la penetración y rápidamente se dio cuenta que había contactado con un joven que era virgen.
Servelio, algo avergonzado y asustado por haber eyaculado, se quedó encima de la hembra hasta que bajó la intensidad del placer, pero como no había roto el coito, él estaba lleno de energía, volviendo a moverse y la mujer que lo acariciaba y se movía, él logró una segunda erección, y esta vez fue ella, quien aplicó su experiencia, siguió moviéndose, ella interrumpió el coito y se volteó mostrando unos ardientes glúteos, el joven subió en encima, ella se abrió ofreciéndole la vagina desde esa posición, que el joven la penetró con mucha facilidad, era algo nuevo estar encima de unos glúteos suaves y brillosos.
El joven tenía la ventaja, ya que ella estaba boca abajo gimiendo así:
--------- ooooooooooooooooooyyyyyyyyyyyyyyggggggggg que placer tan rico esto esto aaayyyy
El joven siguió moviéndose penetrándola, que la vagina de la mujer  iba sintiendo los efectos del placer y siguieron moviéndose, el joven tenía suficiente resistencia para una nueva eyaculación.
Entonces, ella nuevamente interrumpió el coito, se volteó ofreciéndole su vagina que estaba a punto de lograr el placer; el joven quien rápidamente aprendía, le estaba amamantando los pezones que la hembra gemía con sus ayes, siguió el movimiento, atrapando al pene de su dichoso coito, que llegó el momento que ella sintió que todo se adormecía por el placer que la envolvía, le cogió desde la cintura al joven macho que quería introducirlo todo en su vagina y soltó el orgasmo así:
--- OOOOOOOOOOOOOOUUUUUUUUUUUUUUU..... aaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy.....
Cuyos gemidos fueron tan fuertes y por coincidencia el joven macho soltó a la segunda eyaculación, ambos abrazados sin romper el coito se quedaron descansando por el tremendo esfuerzo que pusieron, después de unos 40 minutos, el joven se bajó y se acostó al lado de la hembra, y ella quien sonriente le dijo:
--- Amor mío, gracias por disfrutar del placer que lo gozamos ambos, como si hubiese sido un mandato de los dioses del amor.
Servelio, quien por primera vez sintió el placer de la eyaculación, sonriendo a la fuerza y muy avergonzando temiendo que la mujer se burle de él, por ser primerizo le contestó:
--- Gracias a usted por permitirme hacer estas cosas.............
Elizabeth, creyó, agradecer interrumpiéndole así:
--- Servelio, no te avergüences, hoy has gozado de la eyaculación que es el semen que el hombre arroja al útero de la mujer; y si ella esta fértil se produce la fecundación que permite nacer a un bebé, felizmente yo soy seca (estéril), por esa razón me divorcié, no puedo tener bebés; ahora tenemos todo el crucero para hacer "estas cosas" como le llamas tu, seremos compañeros hasta el mismo Chile.
Esta feliz pareja, descansaron que terminaron durmiéndose, ella se despertó las las 03:00 horas de la madrugada, se levantó fue al baño hizo sus necesidades fisiológicas, regresó a la cama y como tenía a su costado al joven macho quien dormía con ronquidos fuertes que retumbaban en el camarote, ella tuvo la atinada idea de llevar la mano derecha a los genitales del joven, quien seguía dormido.
El miembro viril estimulado por las caricias femeninas se levantó y estando erecto permitió despertar al joven quien viendo a la provocativa hembra se trepó encima penetrándola, ella abrió en toda su extensión sus piernas para lograr toda la envergadura del pene adentro, ambos se movían como si fuese la primera vez y como sus cuerpos estaban estimulados se produjo la segunda eyaculación y ella atrapó la inundación del semen en su segundo orgasmo, fue una segunda coincidencia que les concedieron los dioses del amor, que muy rara vez se presenta dos veces, todo ese placer que ella había buscado desde su salida del barco de investigación, donde estaba prohibido mantener relaciones sexuales entre científicos, era condenado con la expulsión y el descredito ante la comunidad estudiosa.
Al amanecer, el personal de servicios, tocaron la puerta para recoger la mesita de las comidas, les había sobrado dos botellas de licor intactas, que no tuvieron tiempo para tocar, al mismo tiempo recibieron otra mesita con bocaditos de diferentes sabores, jugos de frutas, conservas y cócteles helados y una nueva invitación al salón de los bailes que funcionaba las 24 horas con música y cantantes.
Elizabeth hizo un pedido de ropa para ella y para su "hermano" a la tienda del barco, era trajes simples y livianos para bailar, a cabo de 15 minutos les llegó la nueva ropa.
Ellos se bañaron y se cambiaron de ropa y por la tarde acudieron al Gran Salón de Bailes, al llegar los encontraron lleno de danzantes, ellos se entusiasmaron y danzaron hasta la media noche y como bebieron cócteles les fue como estimulantes afrodisiacos, que los impulsó a regresar al camarote y volvieron hacer sexo una y otra vez, hasta que agotados se durmieron.
Después de tres días de gozo, llegaron al Puerto del Callao, lamentablemente había estallado una revolución, que derrocó al gobierno de turno, las fuerzas armadas tomaron el poder, que cerraron el puerto a la espera de nuevas disposiciones, había una larga fila de barcos cargueros, cruceros y yates de personalidades extranjeras esperando turno para ingresar a la rada.
Entonces, el capitán del crucero, optó por continuar el viaje hacia Chile, sólo aprovechó el servicio de lanchas de servicios para bajar al puerto y comprar algunas provisiones necesarias que les estaba permitido, no se admitió bajar a ningún tripulante salvo que haga escala en el puerto.
Servelio, estaba acompañando a Elizabeth viviendo una "dichosa luna de miel", quienes perdieron la noción del tiempo y llegaron al puerto de la Bahía de Concepción, ya eran tierras chilenas, Elizabeth tenía familia en Santiago, ellos viajaron hasta el puerto en compañía de un nuevo novio que esperaban se cristalice; pero al verla acompañada de un fornido joven, le dieron la espalda y se retiraron del puerto junto al supuesto aspirante de cortejo y se regresaron muy enojados a Santiago.
Elizabeth, desconocía por completo que su familia le había "elegido novio", aún así le dijo a Servelio:
--- Amor, mi familia que es de otra clase (alta y petulante) me despreciaron al ver que estaba acompañada, no entiendo su actitud poco cordial, de todas maneras tenemos que ir a Santiago, por que tengo que hacer algunas cosas para continuar el crucero que va hasta Puerto Montt, que es la última escala, espero que me acompañes.
Ellos separaron una habitación en un hotel por que la escala duraba 48 horas; ella acudió a un banco para retirar dinero extranjero en efectivo, que al llegar al edificio en precisos instantes que era asaltado por delincuentes que disparaban a diestra y siniestra; Elizabeth fue sorprendida que no tuvo tiempo de guarecerse y le impactó una bala perdida en la cabeza matándola en el acto...................
Continuaremos.............................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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