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jueves, 20 de marzo de 2025

Enigmas del antiguo Egipto : Bashiri, la enigmática momia que ningún egiptólogo se atreve a desenvolver

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la revista National Geographic, nos ofrece un reportaje de la momia egipcia Bashiri, conocida como: "la intocable", por que no se han tocado sus finas envolturas de su embalsamiento por temor a dañar sus vestiduras y vendajes que origina un misterio, que nadie se atreve a tocarla. Esta momia ya tiene un siglo de su descubrimiento por el investigador y arqueólogo británico Howard Carter, se encuentra expuesta en el Museo Egipcio de El Cairo..... siga leyendo................


Tras su descubrimiento hace más de un siglo, Bashiri sigue cautivando a los egiptólogos por ser una momia que no solamente se distingue por el cuidado y la precisión con que fue envuelta por los antiguos embalsamadores, sino porque quedan misterios en su interior que aún no se han podido desentrañar.



La momia Bashiri ha sido sometida a técnicas no invasivas para desvelar sus secretos. 

Museo Egipcio de El Cairo


Descubierta hace más de un siglo en el Valle de los Reyes por el famoso arqueólogo británico Howard Carter, la momia Bashiri, que en árabe significa "profeta" o "alguien que puede predecir el futuro", siempre ha estado envuelta en un halo de misterio. A pesar de que muchas de las momias que han llegado hasta nuestros días han sido analizadas y estudiadas ampliamente por los expertos, sin embargo parece que en lo que respecta a la momia Bashiri parece haber cierta reticencia a desentrañar sus secretos. 

A diferencia de la mayoría de las momias, Bashiri, datada en el siglo III a.C. y expuesta en el Museo Egipcio de El Cairo, ha permanecido prácticamente intacta y muchos de sus secretos aún se ocultan en el interior de sus vendajes. De hecho, lo que distingue a esta momia de otras es el excepcional cuidado y la precisión con la que fue envuelta en sus finos vendajes de lino, que crean un intrincado patrón en su rostro que se asemeja a las famosas e icónicas pirámides de Giza.





Básicamente, el motivo por el cual los egiptólogos se han mostrado tan reacios a realizar cualquier actuación sobre ella es que un análisis invasivo pudiera poner en riesgo a la momia y causar algún daño irreparable a su espléndido vendaje. De este modo, Bashiri es conocida entre los expertos como "la intocable", pues los riesgos asociados a que sea desenvuelta han disuadido incluso a los egiptólogos más experimentados.

Desafíos desde el más allá

A pesar de los grandes desafíos que presenta el estudio de Bashiri, su importancia es incuestionable, ya que es un magnífico ejemplo para que los investigadores puedan conocer de primera mano cómo eran las prácticas funerarias del antiguo Egipto. El extraordinario cuidado con el que fue envuelta pone de manifiesto que este individuo fue, muy probablemente, un miembro importante de la sociedad egipcia. Y es que la complejidad de los diseños de las vendas que la envuelven deja entrever el respeto con que esta persona fue tratada en vida.

Pero el hecho de que los egiptólogos no se hayan atrevido a desenvolver a Bashiri no hace más que añadir un aire de misterio a esta historia, como si la propia momia se negara a revelar sus secretos y retara desde el más allá a los expertos a desentrañar su historia. Pero, gracias a los avances tecnológicos en el estudio de las momias, los investigadores han dado con una manera no invasiva para poder atisbar en su interior sin necesidad de desenvolverla físicamente. 


Bashiri fue envuelta con finas vendas de lino que crean un intrincado patrón en su rostro.

Museo Egipcio de El Cairo

Técnicas como la tomografía computarizada de alta resolución y otros sistemas de imagen avanzados han permitido un examen exhaustivo de las vendas de lino y obtener información valiosa que de otra manera habría sido imposible. Estos métodos no invasivos han permitido a los egiptólogos mapear las intrincadas capas de los vendajes y obtener pistas sobre la identidad de esta persona, sobre su estatus social o los rituales que se habrían llevado a cabo durante el proceso de momificación, además de desvelar los diversos objetos que se colocaron entre los vendajes.

Gracias a todas estas técnicas, los egiptólogos esperan poder obtener una información de incalculable valor que permita responder muy pronto a todas las cuestiones que rodean a Bashiri y que hasta ahora había sido imposible conseguir. Porque los investigadores recuerdan que a pesar de su excelente estado de conservación, la fragilidad de Bashiri nos recuerda la importancia de preservar para las generaciones futuras cualquier elemento del pasado. 



Los investigadores esperan que con las nuevas técnicas no invasivas se pueda al fin conocer la identidad de esta bien preservada momia.

Museo Egipcio de El Cairo

Bashiri es, sin duda, un magnífico testimonio de cómo se puede intentar responder a los enigmas del pasado, en este caso mediante el estudio de una antigua momia egipcia, sin comprometer su integridad.

Es, en fin, un recordatorio de que, incluso ante los nuevos avances de la tecnología, hay secretos que seguramente continuarán ocultos. Y es que el misterio es, y continuará siendo, una parte integrante del encanto del antiguo Egipto.

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 25 de agosto de 2021

Ötzi, el hombre de hielo rescatado en las cumbres alpinas

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en el mes de setiembre de 1,991, un par experimentados montañeros alemanes, descubrieron en los Alpes, el cadáver de un pastor del Neolítico que murió hace 5,000 años... siga leyendo..............

En 1991, una pareja de montañeros alemanes descubrió en los Alpes el cadáver de un pastor neolítico muerto hace más de cinco mil años








ROBERT CLARK / NGS.

El rostro de Ötzi

Reconstrucción de Ötzi hecha por los expertos holandeses Alfons y Adrie Kennis.


ROBERT CLARK / NGS.

Parte del equipo de Ötzi

Dos flechas con punta de sílex halladas en el carcaj de Ötzi. Museo Arqueológico del Tirol del Sur, Bolzano.


SYGMA / CORDON PRESS.

Liberado del hielo

El cadáver de Ötzi es retirado del lecho de hielo en el que yació más de cinco mil años. La extracción causó algunos daños al cuerpo, como un desgarro en la cadera izquierda.


El mes de septiembre de 1991 estaba resultando más caluroso de lo normal en los Alpes austríacos. Helmut y Erika Simon, un par de experimentados montañeros alemanes, acababan de iniciar el peligroso descenso desde el Finialspitze, a 3.600 metros de altitud. La pareja había subido en pocas horas a la cumbre de esta montaña, situada en la frontera austroitaliana, y para descender habían escogido una ruta virgen no exenta de dificultades.

Los montañeros iban rodeando con cautela las fisuras y salientes rocosos hasta que, tras una hora de esfuerzo, se encontraron con una loma junto a una estrecha hondonada. La cañada estaba inundada de hielo derretido procedente de los glaciares, y Helmut y Erika tuvieron que rodear el obstáculo. Fue entonces cuando observaron una mancha marrón que sobresalía del aguanieve. Helmut le comentó a Erika que parecía la cabeza de un muñeco, pero al acercarse a echar un vistazo se dieron cuenta de que se trataba de la cabeza y los hombros de un cadáver humano. Junto al cuerpo yacían los restos de una especie de maletín hecho de corteza de árbol y, un poco más lejos, la atadura de un esquí azul. La presencia de este último hizo que Helmut y Erika dedujeran que el cadáver era el de un montañero fallecido en un accidente algunos años atrás.
La pareja regresó rápidamente al refugio para informar al propietario, quien avisó a la policía de las jurisdicciones italiana y austríaca. Al día siguiente, un helicóptero aterrizó en el lugar y un policía austríaco intentó liberar sin éxito el cuerpo del presunto montañero con una perforadora neumática que le atravesó la cadera izquierda y desgarró parte de su ropa.

LIBERADO DEL HIELO

Durante los días siguientes llegaron a la zona multitud de curiosos y voluntarios que intentaron liberar el cuerpo de su prisión de hielo con picos y bastones de esquí. Toda esta precipitación provocó que se rompiese la mochila y que mucha gente se llevase como recuerdo fragmentos de la ropa y de los peculiares útiles que se hallaban desperdigados junto al misterioso personaje.

Pero Reinhold Messner, un experimentado montañero austríaco que se encontraba allí, pensó que había cosas que no cuadraban, como el hacha rústica y el gran arco de madera de tejo. Además, la piel del cadáver estaba tan curtida como el cuero. Messner calculó que aquel hombre debía de tener cientos o incluso miles de años. «En cuanto lo vi me di cuenta de que se trataba de un importante descubrimiento arqueológico», diría más tarde.

Estas declaraciones despertaron el interés de Konrad Spindler, director del Instituto para la Prehistoria de Innsbruck, que acudió de inmediato al Instituto de Medicina Forense de la ciudad, adonde se habían llevado los restos una vez liberados del hielo. Tras conseguir un permiso de investigación, Spindler se centró en las pertenencias recuperadas. El hacha era una hoja de metal en forma de cuña, unida con una cuerda a un mango curvo de madera de tejo, y había sido fundida con rebordes en sus cuatro lados. Este diseño era típico de la Edad del Bronce, hacia 2000 a.C. Pero las posesiones del hombre, muy toscas, sugerían una época anterior. Y así era. Los análisis de carbono 14 que se realizaron sobre huesos y tejidos en dos laboratorios distintos, uno en Zúrich y otro en Oxford, registraron una fecha más antigua: 3300-3200 a.C.
A partir de ese momento, el hombre de hielo saltó a la fama. La prensa le dio el popular apodo de Ötzi, en referencia a los Alpes de Ötztal que habían sido su tumba durante cinco milenios, nombre con el que a partir de entonces sería mundialmente conocido.

EL MISTERIO DE ÖTZI

Los estudios sobre Ötzi no habían hecho más que empezar y había muchas cuestiones por resolver. Por el análisis de los útiles, Spindler llegó a la conclusión de que Ötzi vivió en alguna parte de la Val Venosta, una divisoria alpina a un día de marcha de donde fue encontrado, ya que algunos objetos hallados en tumbas de la región, como hachas de piedra y puntas de flecha en forma de espiga, daban una cronología similar a la de Ötzi. Asimismo, en Merano, un lugar situado en el extremo oriental de la Val Venosta, se hallaron dagas de sílex y hachas de cobre parecidas. Otra pista sobre quién era Ötzi la dieron los estudios paleobotánicos. Sobre la ropa del hombre de hielo se encontraron espiguillas de trigo primitivo de una variedad que se había cultivado en los valles que rodean a los montes Ötztal. Además, el lugar donde se halló el cadáver de Ötzi se encontraba en una antigua ruta de trashumancia de ganado, por lo que los investigadores dedujeron que Ötzi debía de haber pertenecido a una comunidad agrícola y ganadera del valle.

Todos estos resultados suscitaban, sin embargo, otra cuestión. Si Ötzi, como parecía, había sido un pastor experimentado, ¿Qué provocó su muerte en una zona que debía de conocer muy bien? Se hicieron radiografías e incisiones en el tórax del cadáver que revelaron cuatro costillas rotas en el lado derecho sin tiempo de curar, lo que indicaba que la herida tuvo lugar poco antes de su muerte; también tenía un corte en su mano derecha que había empezado a cicatrizar. Pero lo más curioso era el estado de descuido que presentaba su equipo de montañero, como si no hubiera tenido tiempo de prepararlo antes de emprender su viaje. Tal vez alguna amenaza obligó a Ötzi a escapar precipitadamente de su aldea.

UN CRIMEN MILENARIO

En Innsbruck no tuvieron tiempo para más investigaciones: las autoridades determinaron que Ötzi había sido descubierto en el lado italiano de la frontera con Austria, por lo que el hombre de hielo y todas sus pertenencias fueron trasladados a Bolzano, cuyo Museo de Arqueología del Tirol del Sur lo ha acogido desde entonces.

En Bolzano se le realizaron exploraciones menos invasivas, entre ellas tomografías computarizadas y análisis de ADN. En 2001, el radiólogo Paul Gostner descubrió algo que había pasado inadvertido: una punta de flecha alojada en el omoplato izquierdo, lo que sugería que le habían disparado por la espalda. Esto daba un nuevo giro a la investigación, pues todo apuntaba a un homicidio. Estudios posteriores realizados en 2010 corroboraron este hecho, ya que los neurólogos determinaron que existía una acumulación de sangre en la parte posterior del encéfalo de Ötzi, lo que hace pensar en un traumatismo, tal vez el golpe de gracia de su atacante.

El análisis de su última comida, sin embargo, parece contradecir la teoría de la huida precipitada: en su estómago había restos de íbice, una carne grasa que indicaría que en el momento de su muerte se hallaba haciendo tranquilamente la digestión, sin pensar en que un peligro le acechaba. Con todos estos datos se planteó una doble hipótesis sobre las últimas horas de Ötzi: que tras ser herido hubiera huido apresuradamente para despistar a sus perseguidores, hasta ser atrapado, o que fuera atacado de improviso. En todo caso, a Ötzi le alcanzó una flecha, cayó, recibió un golpe en la cabeza, perdió el conocimiento y murió desangrado. Luego, la meteorología de los Alpes hizo el resto: cubrió el cuerpo de nieve, preservando al hombre de hielo en la hondonada en la que fue descubierto más de cinco mil años después.

PARA SABER MÁS

Civilizaciones perdidas. Europa antigua: misterios en piedra II
VV.AA. Folio, Barcelona, 1997


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 31 de julio de 2021

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA: EPISODIO 62 : Momias, el arte secreto del Antiguo Egipto

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el éxito de los embalsamientos del Antiguo Egipto, estuvo en el uso del Natrón, en estado sólido, que era un agente deshidratador que secara el cadáver a la vez lo dejara flexible, esto sucedía después de extraer las vísceras, dejando siempre el corazón.
El natrón era una sustancia natural de carbonato de sodio y bicarbonato sódico, que al igual que la arena caliente, era un poderoso desecante, al cuerpo se le cubría de pies a cabeza y según las investigaciones el cuerpo tenía que estar en contacto directo con estas sales durante 40 días, existen evidencias que después de extraer las vísceras la cavidad torácica se rellenaba con pequeños sacos de natrón  para que el cuerpo se secara también por dentro. ........... sigamos leyendo..............


La costumbre de la momificación en Egipto es probablemente un producto de las condiciones climáticas y geográficas del país. Te contamos los secretos de la momificación en Egipto.







El dios anubis inclinado sobre una momia..
Foto: Cordon Press


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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST


La costumbre de la momificación en Egipto es probablemente un producto de las condiciones climáticas y geográficas del país. Las momias más antiguas datan de finales del IV milenio a.C. y eran lo que podrían denominarse momias naturales. Por entonces los cuerpos se enterraban en el desierto, donde la arena caliente actuaba como un poderoso agente desecante que eliminaba la humedad y, por tanto, frenaba la putrefacción del cuerpo. La momificación artificial surgió cuando los cadáveres pasaron a colocarse dentro de un ataúd y en una tumba, perdiéndose así el contacto con la tierra, lo que llevó a idear métodos para lograr la preservación de los cuerpos.
Este empeño guardaba relación con las creencias religiosas de los egipcios. Para ellos, el ser humano era una amalgama de elementos, unos materiales –el cuerpo, la sombra y el nombre– y otros asociados con el espíritu supraterrenal: el ka o energía cósmica que se recibía al nacer, el ankh o aliento vital y el ba, la personalidad o psique. La muerte significaba la separación de esos elementos, pero ésta era sólo momentánea, pues el individuo renacía en la vida de ultratumba reunificando sus primeros componentes. La momificación servía justamente para conservar el cuerpo en su sepulcro o «morada de eternidad», de modo que su ba pudiera acudir a él y reconocerlo.

La momificación estaba a cargo de unos profesionales altamente cualificados, los embalsamadores. Dado que éstos debían cumplir una serie de rituales, formaban parte de una clase social de sacerdotes y probablemente mantenían una estrecha asociación con los médicos. Diversos papiros nos informan de los personajes que participaban en la operación. Uno de los más destacados era el llamado «Señor de los Secretos» (hery sesheta), que ejecutaba los rituales llevando una máscara de Anubis, dios del embalsamamiento. Esta divinidad era quien dirigía el ritual y la que trataba la cabeza del difunto con sus propias manos. Asimismo, había sacerdotes lectores (hery heb) que pronunciaban las instrucciones del ritual así como las recitaciones mágicas a medida que se iban añadiendo las vendas. En cambio, los cortadores, que se encargaban de hacer la incisión en el cadáver y extraer las vísceras, tenían el estatus social más bajo, debido a la impureza asociada al ritual. De hecho, los testimonios de época griega cuentan que en ocasiones estos cortadores se veían obligados a huir de la tienda de embalsamamiento ante la lluvia de piedras que les arrojaban los compañeros.

para saber más

El tesoro de Tutankamón


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Durante los imperios Antiguo y Medio había tan sólo un equipo de embalsamadores reales, que se encargaba de la momificación de los miembros de la familia del faraón y de los cortesanos y oficiales a los que el monarca concedía ese privilegio. Al generalizarse la momificación aparecieron un gran número de talleres independientes, aunque la calidad de su trabajo era variable –cabe suponer que dependía del «presupuesto» de los clientes– y no podía compararse con la de los talleres reales.

Los embalsamadores realizaban su tarea durante el largo período que mediaba entre el fallecimiento y el entierro, normalmente unos setenta días, aunque hay referencias a casos de hasta 274 días (tumba de Meresankh en Gizeh, de la dinastía IV). El historiador griego Heródoto contaba que después del duelo, el difunto era entregado a los embalsamadores, que «muestran a quienes lo han traído unos modelos de cadáveres en maderas, copiados del natural», unos más caros que otros. Una vez acordado el tipo de embalsamamiento y el precio, la familia volvía a su casa y daba inicio el trabajo del embalsamador.

La primera fase se desarrollaba con cierta rapidez, pues con el calor de Egipto la descomposición no tardaba en manifestarse. El primer paso era el ritual de purificación del difunto, el cual tenía lugar durante tres días en una estructura temporal llamada ibw, donde se procedía al lavado del cuerpo. Una vez que el cuerpo era purificado, se llevaba a la wabet («lugar puro») o per nefer («la casa bonita»), donde durante setenta días se llevaba a cabo la momificación propiamente dicha.

Según Heródoto, los embalsamadores empezaban su trabajo vaciando la cabeza del cadáver. Para los antiguos egipcios, el cerebro carecía de importancia como sede de la razón y el pensamiento, y por ello no hacían esfuerzo alguno por preservarlo. Según el historiador griego, en el cráneo ya vacío se vertía un líquido resinoso que al enfriarse se solidificaba.
A continuación se extraían los órganos internos a través de una incisión lateral que, según los estudios realizados, casi siempre se hacía en el lado izquierdo del abdomen. El corazón, sede de la sabiduría, era deliberadamente dejado en su sitio: las recitaciones 27, 28 y 29 del Libro de los muertos expresan la importancia de mantener este órgano unido al cuerpo, motivo por el que el difunto se defiende de quien quiera desposeerlo de él: «¡No me quitéis mi corazón, no critiquéis la víscera de mi corazón! Que mi corazón no dé lugar a reprimendas, porque es mi corazón».

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Qubbet el-Hawa, una necrópolis única del Antiguo Egipto


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Un paso decisivo en el proceso de embalsamamiento era la eliminación de la humedad del cuerpo, por lo que se hacía necesario un agente deshidratador que lo secara y que, a la vez, lo dejara flexible. El material elegido fue el natrón en estado sólido, una sustancia natural de carbonato de sodio y bicarbonato sódico que, al igual que la arena caliente, era un poderoso desecante. El cuerpo se cubría con este producto de pies a cabeza. Según las fuentes, tenía que estar en contacto directo con estas sales durante unos cuarenta días.
Un buen baño de natrón
Los estudios certifican que el cuerpo se deshidrataba tanto exterior como interiormente. Existen evidencias de que después de la extracción de las vísceras, la cavidad torácica se rellenaba con pequeños sacos de natrón para que el cuerpo se secara también por dentro. La cantidad de natrón empleada multiplicaba varias veces el volumen del cuerpo. En el experimento realizado con un cadáver humano por los egiptólogos Bob Brier y Ronald Wade en 1994 se comprobó que hacían falta 264 kilos de natrón para cubrirlo enteramente y así poder desecarlo sin margen de error.

Tras la deshidratación, para que el cuerpo recuperara su elasticidad se procedía a ungirlo con diversos aceites y resina líquida, que tal vez contribuyeran a prevenir o retrasar el ataque de insectos y encubrir los malos olores de la descomposición que se podían haber producido durante la momificación. Diodoro Sículo describe así el proceso: «En conjunto dan al cadáver un cuidado escrupuloso durante más de treinta días, primero con aceite de cedro y otros productos, después con mirra, canela y productos que pueden aportar no sólo una conservación prolongada, sino también buen olor».

El vendado de la momia tenía gran relevancia religiosa, por lo que estaba establecido con detalle. Mientras que en la mayoría de casos los difuntos se amortajaban con lino corriente, los de la realeza se cubrían con tejidos de lino especial de gran calidad. Los embalsamadores necesitaban unos quince días para el vendado, en el que cada acto era minuciosamente prescrito y se acompañaba de la apropiada recitación mágica.

Las diferentes partes del cuerpo se envolvían por separado y por último todo el cuerpo era cubierto de una manera compacta. El número de telas usadas suele variar de una momia a otra. Muchas veces eran propiedad del muerto y se marcaban con su nombre para diferenciarlas de las pertenecientes al taller de momificación. El gran coste de las telas era la causa principal de que en muchas ocasiones el difunto fuera vestido con prendas y telas desechadas, que se cortaban en tiras. Para proporcionar una mayor protección se colocaban amuletos de diferentes tipos, además de papiros con recitaciones y textos mágicos sobre la momia y entre las vendas.

Una vez concluido el trabajo de los embalsamadores, se llevaba a cabo el funeral. Si se trataba de un miembro de la élite, la momia se cubría con una máscara y se colocaba en un suntuoso ataúd que a su vez se encajonaba en un sarcófago. Una procesión fúnebre formada por familiares, amigos y sirvientes llevaba el sarcófago al sepulcro, la «casa de eternidad», donde el difunto renacería para gozar de una eterna bienaventuranza.

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El faraón Seqenenre-Taa II fue ejecutado tras ser capturado en combate


El faraón Seqenenre-Taa II fue ejecutado tras ser capturado en combate

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 24 de febrero de 2021

EJECUCIÓN CEREMONIAL : El faraón Seqenenre-taa II fue ejecutado tras ser capturado en combate

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la rica historia de Egipto, también comprende un periodo de su existencia que se vio invadido y conquistado por Los Hicsos, una migración asiática de origen Sirio-Palestina, que se adueñaron del Bajo Egipto y gobernaron por más de un siglo, quienes fundaron la Dinastía XV y XVI.
Justamente los faraones del Alto Egipto, hicieron la guerra para expulsar a Los Hicsos, que nunca fue fácil, y los arqueólogos han encontrado las razones que la muerte del faraón Seqenenre-Taa II, fue hecha en campo de batalla, quien fue apresado (capturado) por el enemigo y ejecutado por el rey hicso Apofis, en terribles y fatales golpes en la cabeza........................




Los Imperios Antiguo, Medio y los hicsos.
https://es.wikipedia.org/wiki/Hicsos
WIKIPEDIA.

Un estudio radiológico sobre la momia del rey Seqenenre-Taa II, cuyos resultados acaban de publicarse, sugiere que este antiguo monarca murió asesinado tras ser hecho prisionero en el campo de batalla.

Foto: CordonPress.

Seqenenre se vio de repente rodeado de enemigos. Los hicsos, aquel odiado pueblo extranjero que había conquistado Egipto y lo había obligado a él, como rey del Alto Egipto, a luchar para lograr expulsarlos de su país de una vez por todas, estaban ganando la batalla. Seqenenre fue capturado y llevado ante Apofis, el rey hicso. Apofis miró a su prisionero con despreció, atado y de rodillas ante él. Seqenenre sabía que su hora había llegado y levantó la mirada orgulloso. De repente algo golpeó brutalmente la cabeza del monarca egipcio y todo se volvió negro para siempre...

El faraón Seqenenre-Taa II, apodado el Bravo, gobernó brevemente el Alto Egipto durante la ocupación del país por los hicsos, una dinastía extranjera que mantuvo el poder durante aproximadamente un siglo (c. 1650-1550 a. C.). En su intento de expulsarlos de Egipto, Seqenenre-Taa II fue asesinado. Los estudiosos han debatido desde hace años la naturaleza exacta de la muerte del faraón desde que su momia fue descubierta y estudiada por primera vez en la década de 1880. Estos y otros exámenes posteriores, incluido un estudio de rayos X en la década de 1960, señalaron que Seqenenre había sufrido varias lesiones graves en la cabeza, aunque ninguna otra herida en el cuerpo. La teoría predominante, basada en las pruebas, era que el rey había sido capturado en la batalla y luego ejecutado, tal vez por el propio monarca enemigo. Otros han sugerido que fue asesinado mientras dormía como consecuencia de una conspiración palaciega. Además, el mal estado de su momia indicaba que el embalsamamiento se había llevado a cabo de un modo apresurado, tal vez debido a la lejanía del taller de momificación real.

Ahora, la moderna tecnología médica está ayudando a los estudiosos a contar una historia más precisa sobre el destino de este antiguo rey, cuya muerte violenta condujo indirectamente a la reunificación de Egipto en el siglo XVI a.C. La investigación sobre la momia de Seqenenre se ha publicado en la revista Frontiers in Medicine.


momia faraon seqenenre-taa-II

Foto: Frontiers in Medicine.

ATADO Y GOLPEADO EN LA CABEZA

La tomografía computarizada (TC) realizada a los restos momificados de Seqenenre ha revelado nuevos detalles sobre las graves lesiones de su cabeza, incluidas algunas previamente no detectadas que los embalsamadores habían logrado ocultar con habilidad. Los autores de este estudio, Sahar Saleem, profesora de radiología en la Universidad de El Cairo, y el famoso egiptólogo Zahi Hawass, ofrecen una detallada interpretación sobre los acontecimientos que pudieron haber tenido lugar antes y después de la muerte del rey. Su hipótesis se basa en las imágenes de rayos X procesadas por computadora: según sus conclusiones, Seqenenre, efectivamente, luchó en el campo de batalla, pero sus manos estaban atadas a la espalda, lo que confirmaría que no murió combatiendo, sino que fue ejecutado posteriormente. "Esto sugiere que Seqenenre estaba realmente en primera línea con sus soldados arriesgando su vida para liberar a Egipto (y fue capturado)", según Saleem.

Seqenenre luchó en el campo de batalla, pero sus manos estaban atadas a la espalda, lo que significaría que no murió combatiendo, sino que fue ejecutado más tarde.

La investigadora está especializada en paleorradiología. Esta técnica emplea tecnologías de imágenes médicas para estudiar de forma no invasiva una sección transversal de restos arqueológicos, incluidas momias. Puede ayudar a determinar la edad de un individuo en el momento de su muerte, el sexo e incluso cómo murió esa persona. Por ejemplo, en este caso, las tomografías computarizadas, combinadas con otras pruebas, sugieren que la ejecución de Seqenenre fue llevada a cabo por múltiples atacantes, lo que los científicos pudieron confirmar al estudiar cinco armas diferentes usadas por los hicsos y que coincidían con las heridas que presentaba la momia del rey. "En una ejecución normal de un prisionero atado, se podría suponer que solo un asaltante ataca, posiblemente desde diferentes ángulos, pero no con diferentes armas. La muerte de Seqenenre fue más bien una ejecución ceremonial", afirma Saleem. El estudio de TC también ha determinado la edad de Seqenenre en el momento de su muerte: unos 40 años, la estimación más precisa hasta la fecha.


momia faraon Seqenenre-Taa II

Foto: Frontiers in Medicine.

DISIMULANDO LAS HERIDAS PARA EL MÁS ALLÁ

La tomografía computarizada también ha revelado detalles importantes sobre la momificación del cuerpo de Seqenenre. Por ejemplo, se ha visto que los embalsamadores emplearon un método bastante sofisticado para ocultar las heridas que deformaban la cabeza del monarca bajo una capa de material de embalsamamiento, de un modo similar a los rellenos que se utilizan en la cirugía plástica en la actualidad. Esto implicaría que la momificación tuvo lugar en un taller de momificación real y no en un lugar mal equipado, como se había creído hasta ahora.

Los embalsamadores emplearon un método bastante sofisticado para ocultar las heridas que deformaban la cabeza del monarca.

Saleem y Hawass han sido pioneros en el uso de la tomografía computarizada para estudiar las momias de faraones, sobre todo del Reino Nuevo, como Hatshepsut, Tutankhamón, Ramsés III, Tutmosis III y Ramsés II. Sin embargo, Seqenenre, según las evidencias y los resultados del estudio, parece haber sido el único de entre este ilustre grupo de gobernantes que murió en primera línea de combate.

Según Saleem, este estudio proporciona nuevos detalles y muy importantes sobre un aspecto fundamental en la larga historia de Egipto. "La muerte de Seqenenre motivó a sus sucesores a continuar la lucha para unificar Egipto y comenzar el Reino Nuevo". En efecto, su hijo Amosis logró expulsar a los hicsos de Egipto y fundar la dinastía XVIII, una de las más importantes de Egipto, entre cuyos miembros se cuentan faraones tan famosos como Tutmosis III, Amenhotep III o Akhenatón.

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