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domingo, 22 de octubre de 2023

La Historia del Amor Cruel: Capítulo DCVII.- Verónica del Carpio, conversó con Olzagon sobre el rechazo de algunos jefes de los almacenes a su presencia; ella, le incentivó a seguir adelante; pero, el día siguiente los vendedores de mostrador desafiaron a Olzagon, pero él no pisó el palito de la provocación...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Amor Cruel, entre Iarma y Olzagon y como informamos en el capítulo anterior; el joven Olzagon fue presentado por la joven hermosa Verónica del Carpio a los jefes de los almacenes, que al primero que fueron no tuvo ningún motivo de reparo, el jefe le ofreció su cooperación en lo que él necesite; pero, en el segundo control almacenero, si tuvo reparos, por cuyo jefe Orestédes (Orestes), quien hizo conocer su opinión que el nuevo vendedor (Olzagon) no reunía los requisitos, que motivó la intervención de Verónica del Carpio, informándole que el joven vendedor contaba con amplia experiencia para el cargo; aún así Orestes seguía poniendo reparos, que tuvo que intervenir Olzagon, quien para demostrarle que era el indicado para el puesto, comprometiéndose a llevar grandes pedidos de los clientes que dejaron de comprar a la fábrica y le recalcó que era un reto que lo cumplirá... ..sigamos la historia..............


Aquí en la imagen observamos una típica representación de la terrible situación que muchos hogares atraviesan en el transcurso de existencia por que siempre hay la existencia de un tercer elemento (amante tanto para él como para ella) que como una tentación tenebrosa carcomen las consistencias del matrimonio, y más si los esposos viven solamente la apariencia y no la triste realidad de que no son felices.
Este es el símbolo de la novela: La Historia del Amor Cruel.
Fuente: Archivos del blog: A vuelo de un Quinde.                                                
Obra Literaria reconocida con Derechos de Autor, según: Partida Registral No. 00855-2012, Asiento: 01; con fecha: 10 de Agosto de 2012, por : INDECOPI

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Llorar por un amor no es cobardía..................
Chiclayo - Perú
14/10/2023
Derechos de autor reservados.

GRUPOS POÉTICOS NOS PREMIAN
GRUPO POÉTICO
Directora


Hung Marylola
Administrador
Experto del grupo
Lindas letras poeta la vida no es fácil puede haber ocurrido en la vida real, pero que triste final de esta pareja, pases linda noche poeta Chemita . 
🌹🌹🌹🌹🌹🇨🇺

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
Autor
Hung Marylola muchas gracias poetisa por su gentil visita y por otorgar el hermoso galardón como Diploma de Honor, abrazos Chema.

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
Autor
Hung Marylola muchas gracias poetisa por su amable visita, y por el encanto y reflexión de sus letras, que esta historia, si existió en la vida real, sólo que la ficción es una pura coincidencia de los nombres de los personajes; usted sabe que todo sucede en la dimensión desconocida, abrazos Chema.


GRUPO POÉTICO
Director

Muchas gracias poeta Wilmar Peréz, por conceder el hermoso pergamino como: Galardón Copa de Oro, que es un altísimo honor recibir; mi gratitud hacia usted por su generosidad que motiva un incentivo para seguir adelante, abrazos Chema.


GRUPO POÉTICO
Director


Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
Autor
Cristian Camilo Serna Villada muchas gracias poeta por conceder el hermoso galardón como Certificado, que es un altísimo honor recibir, mi gratitud hacia usted por su generosidad que incentiva seguir adelante, abrazos Chema.

Cristian Camilo Serna Villada
Administrador
Experto del grupo en Libros y literatura [CTX]
1+
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui Con mucho gusto estimado maestro saludos desde Colombia felicidades


GRUPO POÉTICO:
Director

Administrador
Experto del grupo en Libros y literatura [CTX]
1+
 
El doctorado en literatura y humanismo se otorga a escritores que han realizado contribuciones significativas a la cultura y la sociedad. Es un reconocimiento a su labor literaria y su impacto en la comunidad.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
Cristian Camilo Serna Villada, muchas gracias poeta por conceder semejante premio como: Doctorado en Literatura y Humanismo, ha sido una sorpresa muy grata haber logrado su atención; creo que usted, con estos galardones incentiva a seguir adelante en la lucha de hacer conocer nuestros pensamientos mediante el uso de la pluma; tarea muy difícil y muchas veces incomprendida; sin embargo siempre hay una luz en el horizonte que como un paladín, nos tiende la mano, y ese héroe es usted; mi gratitud y agradecimiento por su generosidad, abrazos Chema.



Orestédes, más conocido como Orestes, era un viejo empleado jefe del control del almacén de repuestos y accesorios para los talleres de mecánica automotriz; todo indicaba que él era amigo personal del dueño de la fábrica, y con esa "autoridad" se permitió expresar sus opiniones directas, quien objetó la presencia de Olzagon como nuevo vendedor externo de la Fábrica Metalmecánica del Carpio, quien al verse retado por el joven vendedor, le contestó:
--- Asumo el compromiso de ver cumplido su reto que acaba de mencionar y también lo reto a traerme grandes pedidos de los talleres que ya no nos compran; si le anticipo que los cumpla, de no ser así renuncie a su puesto; pero, confiaré en usted y no olvide que son durante los primeros 30 días de su trabajo como vendedor.
Verónica del Carpio, calculó que ya era suficiente y para evitar mayores polémicas, ella dio por terminada la presentación, ella se despidió lo mismo lo hizo Olzagon y salieron a visitar a las siguientes oficinas; que estando ellos afuera, Verónica del Carpio mirando a Olzagon, le dijo:
--- Olzagon, quería recordarte que estos viejitos (los almaceneros) son la chochera de mi padre, ya que con ellos se inició esta fábrica, que en un principio sólo fue un taller ubicado en otra zona, que tuvo mucho éxito, que mi padre al darse cuenta que el taller resultó demasiado chico, tuvo que comprar este terreno y construyó la fábrica, que si lo hizo por etapas, ya lo verás que hay diferentes construcciones, hasta que finalmente se quedó con el actual local.
Verónica del Carpio, hizo una pausa y agregó:
--- Olzagon, yo sabía que ellos no te verían con buenos ojos; pero, no te preocupes, que con tu trabajo que lo conozco que eres muy eficiente y comiences hacer grandes pedidos, les cerrarás la boca a estos viejitos renegones.
Ellos entraron a las siguientes oficinas de los almacenes, donde Verónica del Carpio era la presentadora de Olzagon, igual que en los primeros, unos los recibieron muy bien; pero, otros tal como Orestédes objetaron a Olzagon por su juventud y vaticinaron que no recuperarán a los clientes que dejaron de comprar a la fábrica.
Verónica del Carpio y el mismo Olzagon, tuvieron que argumentar que él, era la mejor opción para levantar las ventas que estaban cayendo lento y peligrosamente.
Después de finalizada la presentación en las oficinas de los almacenes, Verónica del Carpio y Olzagon regresaron a las instalaciones y oficinas comerciales, quienes al llegar ya habían mermado la presencia de clientes; ella observó a los vendedores de mostrador sin clientes y aprovechó para presentar a Olzagon y así lo hizo con los seis vendedores, después fueron a las cajeras que estaban solas y fue presentado el joven vendedor externo.
Una de las cajeras. llamada Alicia, dijo: 
--- Ya era tiempo de incentivar las ventas afuera, por que aquí los clientes merman cada día más.
Como ya no habían clientes; los seis vendedores se reunieron a parlar entre ellos y lo hicieron mirando a Olzagon, eso anticipaba que algo planeaban, que no pasó desapercibido por Verónica del Carpio; quien levantado la mano se despidió de ellos, lo mismo hizo Olzagon, pero ellos sólo lo miraron sin corresponder a la despedida, eso significaba un rechazo a su presencia.
Estando afuera, caminando sobre el corredor, Verónica del Carpio, cogió la mano derecha de Olzagon y le dijo:
--- Olzagon no les temas a esos vendedores, su actitud de estar nerviosos, significa que te temen como un rival; pero, sus temores son infundados por que tu no trabajarás con ellos, tal vez no se han dado cuenta ese detalle, creo que después reconocerán su error.
Verónica del Carpio y Olzagon, ingresaron de nuevo a la fábrica y se dirigieron a la oficina privada, ella abrió la puerta con su llave, entraron y se pusieron a conversar y ella le dijo:
--- Olzagon, creo que ya cumplí presentándote a los almaceneros y a tus colegas de la oficina comercial, mañana lo haré con los jefes de producción, ya que es necesario que los conozcas, por que ellos serán la clave del despacho de tus pedidos; yo ya aposté, por tu trabajo y ahora te toca cumplir con el reto que te has propuesto alcanzar en esta fábrica.
Olzagon, sonriente y con la seguridad que cumplirá con su trabajo, le respondió:
--- Verónica jefa mía, usted no se equivocó al elegirme como su vendedor, tenga la seguridad que no la defraudaré, si tiene que darme unos días hasta familiarizarme con los nombres de los productos y conocer a mis futuros clientes.
Verónica del Carpio, mirando fijamente a Olzagon, tuvo que posponer para otra oportunidad sus planes para llevar a Olzagon  a su departamento y le dijo:
--- Olzagon, mañana tendremos mucho trabajo, así que te ruego que ya puedes retirarte a tu domicilio, yo tengo que continuar por unos asuntos pendientes que resolver.
Olzagon, entendió perfectamente que se suspendió la merienda en el Centro de la Ciudad; que ahora siendo un trabajador de la fábrica, se abrieron nuevas reglas y si pudiese existir alguna relación sentimental será para después y le respondió:
--- Muchas gracias jefa, me retiraré con la promesa que mañana seré el primer trabajador en asistir a mi obligación, con su permiso hasta mañana.
Ambos, se dieron un fuerte y apasionado abrazo, donde palpitaban sus corazones pidiendo el dichoso amor; pero, por ahora no será posible, por que lo prioritario es asegurar las relaciones laborales; la pasión y el amor, tienen que esperar por un tiempo más.
Al siguiente día, Olzagon como siempre muy puntual, llegó muy temprano, aún tomando tres buses diferentes, por la lejanía de la fábrica desde su casa; él, observó la entrada de los obreros y operarios en la fábrica y los jefes quienes les iban impartiendo las órdenes para el desarrollo de las actividades productivas y también llegaron los seis vendedores, que como viviesen juntos se aparecieron en grupo, uno de ellos se acercó a Olzagon y le dijo:
--- Olzagon, así que has venido a levantar las ventas, no sé quien te hizo creer semejante desfachatez, por que los únicos que aportamos a la fábrica somos nosotros con nuestro trabajo, te sugiero que no metas las narices en nuestras instalaciones, por que si lo haces te irá muy mal.
Olzagon, quien llegó con desbordante entusiasmo, ya se le empezó a malograr el día, él pensó un poco como ignorarlo al desafiante vendedor de mostrador,  pero si lo hacía  lo señalarían como un cobarde y él no lo era,  y optó por contestar y le respondió:
--- Escúcheme señor, no sé quien lo envió para expresar esas palabras desafiantes, yo no vine a quitar el puesto a nadie, yo venderé afuera y no me interesa si usted es el vendedor estrella y tampoco tendré injerencia en el departamento de ventas; por favor retire sus amenazas, por que si no lo hace informaré a don Ernesto del Carpio, que estoy siendo amenazado.
El vendedor de mostrador, soltó una carcajada y ahora rodeado de sus compañeros, dirigiéndose a ellos les dijo:
--- Muchachos, dice el vendedor Olzagon que lo estoy amenazando y que informará al gerente digan ustedes: ¿Cuándo he ido yo a la gerencia a informar que alguien me fastidia, el muy aniñado de Olzagon lo acaba de pronunciar?, les pregunto: ¿Qué piensan ustedes?
Los otros cinco vendedores se rieron a carcajadas, y uno de ellos le contestó:
--- Si tu Noé, creo que eres un cobarde, que te escudas en acudir al gerente por hablar idioteces; no hombre tu eres bien macho y te defiendes sólo.... jajajajajajajaja.
Olzagon se mantenía firme ante la descarada provocación de los seis vendedores, que se estaban burlando de él; pero él: no pisó el palito de la provocación, y si les devolvió a sus ironías y sornas palabras con una expresión corta y precisa y dijo:
--- Recuerden: que el que ríe al último lo hace mejor..............
Continuaremos........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 17 de agosto de 2019

IMPERIO ROMANO : NATIONAL GEOGRAPHIC .- El fin del Imperio romano ........................... Atila, el rey de los hunos, la pesadilla de Roma ....................Odoacro .- Síntesis biográfica

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la caída del Imperio Romano de Occidente, o simplemente la Caída del Imperio Romano, sucedió en el 23 de agosto del 476 a.C, al perder autoridad para ejercer el dominio de sus vastos territorios ya controlados por los "bárbaros", y justamente un "bárbaro rey germano" llamado Odoacro, quien se proclamó rey de Italia destituyendo al Emperador Rómulo Augústulo

Caída del Imperio romano de Occidente

Mapa animado de la República e Imperio romano entre 510 a. C. y 530 d. C.,      República      Imperio      Imperio Oriental/Bizantino      Imperio de Occidente

Caída del Imperio romano de Occidente

La caída del Imperio romano de Occidente (también conocida como la caída del Imperio romano o la caída de Roma) fue el período de declive del Imperio romano de Occidente en que perdió la autoridad de ejercer su dominio y su vasto territorio fue dividido en numerosas entidades políticas sucesoras.
Este artículo comienza con una explicación de las fuerzas que le habían permitido al Imperio romano ejercer un control efectivo sobre Occidente; historiadores modernos mencionan factores que incluyen la efectividad y el tamaño del ejército, la salud y el tamaño de la población romana, la fuerza de la economía, la capacidad y competencia de los emperadores, las luchas internas por el poder, los cambios religiosos del período y la eficiencia de la administración civil. El aumento de la presión de los "bárbaros", externos a la cultura romana, contribuyó en gran medida al colapso.
A continuación, se da un relato cronológico de los acontecimientos más importantes de la pérdida de poder, incluidos los intentos de revertir el declive. Fechas relevantes incluyen el año 117, cuando el Imperio alcanzó su mayor extensión territorial, y el ascenso de Diocleciano en el 284. Las pérdidas territoriales irreversibles, no obstante, comenzaron en el 386 con una invasión en gran escala de godos y otros pueblos. El 395, tras imponerse en dos guerras civiles destructivas, Teodosio I falleció, dejando un ejército colapsado y al imperio, todavía plagado por godos, dividido entre sus dos hijos incapaces. Para el año 476, cuando Odoacro depuso al emperador Rómulo, el emperador romano de Occidente ejercía un insignificante poder militar, político y financiero, y carecía de control efectivo sobre los dispersos territorios en Occidente que aún podrían ser descritos como "romanos". Los invasores "bárbaros" establecieron su propia autoridad en la mayor parte del área del Imperio de Occidente. Aunque su legitimidad sobrevivió durante varios siglos más, y su influencia cultural persiste hasta el día de hoy, el Imperio de Occidente nunca tuvo la fuerza para levantarse de nuevo. 
WIKIPEDIA 

Odoacro


Odoacro
Información sobre la plantilla
Odoacro 18.JPG

Primer rey bárbaro de Italia
Nacimientofines de 434 o principios de 435
Panonia,
actual Austria
Fallecimiento15 de marzo de 493 (58 años)
villa de Rávena,
península italiana
Causa de la muerteasesinato por espada
ResidenciaRávena
Nacionalidadhérulo
Ciudadaníaromana
HijosThela (varón)
PadresEdico (uno de los lugartenientes de Atila)
FamiliaresOnulfo (hermano)

Odoacro (Austria, 435 - Rávena, 15 de marzo de 493) fue el primer rey bárbaro de Italia y jefe de los hérulos que luchaban como mercenarios en el ejército romano. Desde su cargo de general, reivindicó para su pueblo un tercio de las tierras de Italia al emperador Rómulo Augústulo, a lo que este se negó. Como reacción Odoacro se hizo proclamar jefe de las milicias y depuso al emperador en el año 476, lo que supuso el fin del Imperio romano de Occidente.
Su nombre, Odoaker u Odoakre, posiblemente proviene de Audauákrs, que en germánico significa ‘el que busca la riqueza’.

Síntesis biográfica

Era hijo de Edico, uno de los lugartenientes de Atila. Pertenecía a las tribus de los esciros y los rugios. Entró en Italia en 470 y se alistó como voluntario en la guardia personal del emperador. Tras servir al Imperio romano bajo el mando de varios jefes militares, fue elegido jefe de los hérulos, quienes junto a los esciros, los rugios y los alanos formaban la base de las tropas auxiliares del ejército romano. De esta forma, Odoacro se convirtió en el comandante en jefe de las tropas imperiales. En 475 se sublevó al frente de sus soldados contra el caudillo Orestes, verdadero dueño del Imperio, quien había incumplido su promesa de dar a los líderes tribales tierras en Italia, como había hecho con los galos.

Reinado

Las tropas bárbaras le proclamaron rey el 23 de agosto de 476. Cinco días después capturó y ejecutó en Placentia (Piacenza) a Orestes y depuso al hijo menor de éste, Rómulo Augusto, que ocupaba el cargo de emperador y que tuvo que exiliarse en Campania. Odoacro asumió de esta forma la administración de Italia.
Para demostrar su fidelidad al emperador de Bizancio, Zenón, a quien consideraba su superior, envió a Constantinopla las insignias imperiales, con lo que quedó restablecida la unidad del Imperio. Como compensación, el emperador le concedió el título de patricio, pero se negó a concederle el título de emperador. Odoacro cedió a sus tropas un tercio de sus dominios de Italia, especialmente los situados en el valle del Po. Para ganarse el apoyo de los ciudadanos romanos, respetó las reyes de Roma, conservó las atribuciones del Senado y situó a individuos de origen romano al frente de los principales puestos de la administración, en la cual introdujo algunos cambios.

Administración

Mientras que los cuestores continuaron encargándose de la elaboración de las leyes, los comes sacrarum largitionem se encargaban de la recaudación de los impuestos. Creó un nuevo puesto financiero que fue respetado por sus sucesores, el comes patrimonii, generalmente ocupado por un germano, que se encargaba de recaudar los fondos necesarios para el mantenimiento de su corte y sus guerreros. Los promocionados a puestos administrativos eran investidos con los títulos de clarissimus, spectabile e ilustris, según el cargo que ocupasen. Con el fin de demostrar que su gobierno era continuador del Imperio de Occidente siguió nombrando cónsules anuales y promocionando a distintas familias a la categoría de patricias. El cónsul no era reconocido en Constantinopla, pero por un acuerdo con Zenón era nombrado en los fasti imperiales.
Mantuvo los oficios de prefecto de la ciudad y de prefecto del pretorio, a los que encargó que mantuviesen los edificios públicos de Roma. Continuó la distribución gratuita de alimentos entre la población. Con sus bienes particulares sufragó la celebración de numerosos juegos.
A pesar de ser de religión arriana, respetó al clero católico. Los puestos militares los reservó a los bárbaros, entre quienes repartió títulos de duces y comités. A estos últimos les encargó la defensa de las fronteras, mientras que de la seguridad interior de Italia se encargaban algunos duces militum. Las guarniciones de algunas ciudades estaban comandadas por comites civitates. Odoacro creó la figura del comite gothorum per singulas civitates, el cual tenía la misión de mediar en los conflictos que surgieran entre romanos y germanos. En 478 tuvo que hacer frente a algunos levantamientos que se produjeron entre las tribus germanas. Durante varios años consiguió poner freno a las incursiones de los bárbaros sobre Italia e incluso puso en práctica una política ofensiva.

Política militar

En 480 invadió Dalmacia, región que conquistó tras dos duros años de lucha. En 484, cuando Illas (jefe de las tropas del Imperio de Oriente) le pidió ayuda para derrocar a Zenón, invadió las provincias occidentales que se encontraban en poder de Constantinopla. El emperador respondió enviando a los rugios contra Italia. Tras rechazarlos, las tropas de Odoacro cruzaron el Danubio durante el invierno de 487 y devastaron el reino de los rugios. Aunque perdió el noroeste de Italia a manos del rey visigodo Eurico, arrebató Sicilia, excepto la ciudad de Lilibeo, a los vándalos. Éstos, a cambio de su compromiso de no atacar las posesiones de Odoacro, recibieron un tributo anual.
Las islas situadas junto a la región de Dalmacia pasaron a ser consideradas posesiones personales de Odoacro. El aumento de su poder levantó las suspicacias de Zenón, quien envió contra él a los ostrogodos de Teodorico en 488. Este invadió la península itálica con un contingente formado por ostrogodos, romanos y otros mercenarios bárbaros.

Fin de su reinado

Odoacro fue derrotado en tres ocasiones: Aquilea (489), Verona (490) y a orillas del río Adda (490), por lo que finalmente se vio obligado a retirarse a Rávena en agosto de 490, tras catorce años de gobierno que se habían caracterizado por su energía y prudencia. Allí resistió el asedio durante tres años, pero el 27 de febrero de 493 tuvo que entregar la ciudad, tras llegar a un acuerdo con Teodorico el Grande por el que ambos se comprometían a compartir el gobierno de Italia.

Muerte

Fue asesinado junto a sus seguidores por el propio Teodorico el Grande el 15 de marzo, a pesar de que éste había prometido respetarle la vida. Los hechos ocurrieron durante un banquete en el que se celebraba, precisamente, la recién nacida amistad entre los dos gobernantes. Otras fuentes afirman que los verdaderos asesinos de Odoacro fueron su hermano Onulfo y su hijo Thela.

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/atila-la-pesadilla-de-roma_6288

En el año 451 Atila, rey de los hunos, invadió el Imperio romano y avanzó hasta las puertas de la capital. Su propósito era socorrer a la hermana del emperador, Honoria, con la que deseaba casarse

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-fin-del-imperio-romano_6821

La gloriosa historia del Imperio romano de Occidente llegó a su fin en el año 476, cuando Odoacro, un caudillo bárbaro, destituyó al joven emperador Rómulo Augusto y asumió el gobierno de Italia



Atila y el papa León
SCALA

En el 410 las tropas del visigodo Alarico saquearon Roma, causando una conmoción general en todo el Imperio. Pero la ilustre historia del Imperio romano de Occidente vivió su último capítulo en el año 476 en Ravena, ciudad que desde hacía unas décadas era la capital del mismo Imperio. El general bárbaro Odoacro se hizo con el gobierno de Italia, tras destituir y desterrar a Rómulo Augusto, el último emperador, un joven que por su debilidad se ganó enseguida el apodo de "Augústulo", el pequeño Augusto.
Tradicionalmente, estos sucesos han sido descritos como los que marcaron el tránsito de la Antigüedad a la Edad Media. Sin embargo, Augusto no fue el personaje principal de esta debacle, sino tan sólo una víctima involuntaria de las decisiones de otros: en primer lugar, Orestes y Odoacro; algo más lejos, en Constantinopla, Zenón, el emperador de Oriente; en la sombra, condenado a la inacción, el depuesto emperador de Occidente, Julio Nepote. Orestes, padre de Rómulo Augusto que estuvo afincado en Panonia (Hungría), llegó a unirse al séquito del huno Atila.
Flavio Orestes, el padre de Rómulo Augusto, llegó a unirse al séquito del huno Atilia
A la muerte de este, en el año 453, Orestes buscó fortuna en el Imperio romano de Occidente, donde desarrolló una exitosa carrera. Se rebeló y marchó contra el emperador Julio Nepote, que huyó de Ravena en agosto de 475. Dos meses más tarde, el 31 de octubre, su hijo, Rómulo Augusto, era proclamado en Ravena emperador de la parte occidental del Imperio romano. Orestes ejerció el poder en nombre de su hijo durante los escasos diez meses que duró su mandato: hubo de hacer frente a una rebelión de su ejército, y las tropas amotinadas escogieron como líder a Odoacro. Comprimida entre Orestes y Odoacro, la figura de Rómulo Augusto quedó empequeñecida, difuminada; fue una marioneta en manos de uno y otro, un instrumento más de sus juegos de poder.

Atila, el rey de los hunos, la pesadilla de Roma

En el año 451 Atila, rey de los hunos, invadió el Imperio romano y avanzó hasta las puertas de la capital. Su propósito era socorrer a la hermana del emperador, Honoria, con la que deseaba casarse


Los aliados de Roma
En 451, Atila marcha sobre la Galia, pero es frenado por una coalición de romanos, francos, burgundios y visigodos. Arriba, fíbula visigoda. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
ORONOZ / ALBUM

Atila y el papa León
Este relieve del escultor barroco Alessandro Algardi, en la basílica de San Pedro de Roma, muestra el momento en que el papa León I convence a Atila para que no saquee Roma.
SCALA

Arco de Septimio Severo
Los relieves de este arco de triunfo, erigido en el año 203, conmemoran la victoria de Roma ante los partos. En el siglo V, las amenazas exteriores eran cada vez más acuciantes.
ALBERTO BISCARO / LATINSTOCK

La capital de Oriente
Atila sitió Constantinopla, la capital del Imperio de Oriente, en 443, aunque no logró derribar sus murallas. Arriba, basílica de Santa Sofía, construida por Justiniano en 532.
JEAN-PIERRE LESCOURRE / AGE FOTOSTOCK

El terror de Europa
En este óleo de Delaunay (siglo XIX), Atila, caudillo de los hunos, un pueblo nómada de Asia central, se dirige con sus hordas a conquistar París en 450. Panteón, París.
WHITE IMAGES / SCALA

Personificación del mal
La sola mención del nombre de Atila infundía pavor en territorio del Imperio romano, como muestra este Atila demonizado en una medalla del siglo V. Museo del Louvre, París.
WHITE IMAGES / SCALA

Bárbaros en el ejército de Roma
En el siglo V, el ejército romano estaba compuesto cada vez más por soldados procedentes de pueblos bárbaros, como los hunos. En la imagen, casco romano. Siglo IV.
AKG / ALBUM
21 de febrero de 2017, 11:55

Atila, el rey de los hunos, la pesadilla de Roma



El fin del Imperio romano
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El fin del Imperio romano

"La locura de un solo hombre provocó con su ataque la destrucción de infinitos pueblos, y el capricho de un rey arrogante destruyó en un instante lo que la Naturaleza había tardado tantos siglos en crear". De esta manera recordaba el historiador Jordanes la invasión de Italia por los hunos en el año 451, al mando de un terrible caudillo, Atila, al que el mismo autor veía como "la vara de la furia de Dios".

A principios del siglo V, el pueblo de los hunos era un viejo conocido de los romanos. De origen oscuro, se les relaciona con los xiongnu de las fuentes chinas, probablemente una agrupación de gentes nómadas, organizadas militarmente y sin una clara filiación étnica, que controlaban las rutas de comercio entre Europa y Asia. Sus enterramientos –algunos sobre antiguos kurganes, los túmulos escitas– han sido localizados en las regiones del Altai y en las repúblicas de Kazajistán, Tuvá y Mongolia; en ellos se han hallado característicos cráneos deformados, calderos de bronce, un rico ajuar de los caballos inmolados y puntas de flecha.
Los hunos fueron considerados por sus contemporáneos como una raza salvaje, voluble, desleal, apasionada del oro y de extrema crueldad
En el siglo IV los hunos dominaban grandes extensiones entre los ríos Don, Volga y Danubio, y los mares Báltico y Negro, y habían sometido a los germanos, alanos y sármatas que allí vivían. Por ello, los hunos fueron considerados por sus contemporáneos, según recogen fuentes como Amiano Marcelino, Claudiano, Zósimo o Jordanes, como una raza salvaje, voluble, desleal, apasionada por el oro y de extrema crueldad, que comía raíces y carne cruda, vestía con pieles de ratón salvaje o de cabra, y carecía de viviendas y de dioses, aunque eran considerados buenos guerreros.

El poeta y obispo Sidonio Apolinar subraya en su Panegírico a Antemio los rasgos físicos de los hunos, como el alargamiento de su cabeza y la estrechez de sus ojos acostumbrados a abarcar con su vista grandes espacios: "De otra parte, para que los dos orificios nasales no sobresalgan de los pómulos, envuelven la nariz, cuando aún es tierna, en un vendaje para que se adapte al casco: hasta ese punto el amor materno deforma a los niños nacidos para guerrear, de modo que la superficie lisa de las mejillas se prolongue al faltar la interrupción de la nariz. El resto del cuerpo es hermoso en los hombres: tienen pecho amplio, fuertes hombros, vientre compacto".

Temibles caballeros

Apolinar se admiraba de sus aptitudes como jinetes: "De estatura media cuando van a pie, son altos si se les ve a caballo; por eso parecen con frecuencia altos cuando están sentados. Apenas se tiene en pie el niño, separado de su madre, cuando ya un caballo le ofrece su grupa: se podría pensar que los miembros de éste se adaptan a los del hombre, tan unidos se mantienen cabalgadura y jinete. Otros pueblos se dejan llevar a lomos de caballo; éste vive en ellos. Llevan en el corazón los arcos curvos y los dardos; su mano es temible y certera; creen firmemente que sus proyectiles llevan la muerte y su furia está habituada a hacer el mal por medio de un golpe infalible".



Augusto: el gran constructor de Roma
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Augusto: el gran constructor de Roma

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Fotografías
A principios del siglo V se consolidó un imperio huno, de la mano de reyes como Ruga y después su sobrino Atila, quien, hacia 445, al parecer asesinó a su hermano Bleda y se hizo con el poder absoluto sobre su pueblo. La corte de Atila, situada en algún lugar cercano al río Tisza (en la actual Rumanía), estaba muy lejos del salvajismo que algunos romanos le atribuían. Así lo atestigua el historiador Prisco, que acudió como embajador a la corte del caudillo huno. Según su relato, el asentamiento huno disponía de fuertes murallas y bellos edificios de madera, así como un palacio con suelos cubiertos de alfombras.
Allí, el monarca se rodeaba de su harén, de intérpretes de diversas lenguas y de sus fieles, vestidos con ricos ropajes, que en los banquetes utilizaban vajillas de oro en contraste con los vestidos modestos y los utensilios de madera de su rey, un hombre afable y con gran sentido de la hospitalidad. Sin embargo, el historiador Jordanes, poco amigo de los hunos, describe a Atila como bajo de estatura, de ancho pecho y gruesa cabeza, con ojos minúsculos, escasa barba, cabellera erizada, nariz muy corta y tez oscura. También le atribuye un buen gobierno, generosidad y una gran confianza en sí mismo, aumentada "con el descubrimiento de la espada de Marte, aquella espada que habían venerado siempre los reyes de los escitas" y que se convirtió en el símbolo de su poder.

Traicionado por el Imperio

Intervinieron como mercenarios para reprimir las revueltas internas provocadas por los bagaudas y combatir a otros bárbaros
Los hunos fueron también buenos colaboradores de los emperadores romanos. Intervinieron como mercenarios para reprimir las revueltas internas provocadas por los bagaudas y combatir a otros bárbaros, como los burgundios y los francos. Los más privilegiados formaban parte de la guardia personal de generales como Aecio, que había vivido un tiempo entre los hunos. Incluso Atila fue nombrado general honorífico de la Galia.

La colaboración militar con Roma, sin embargo, no era gratuita. Atila exigía fuertes tributos en oro a los emperadores en concepto de "compra de la paz" en las fronteras, tributos que no era fácil pagar. Además, los traidores hunos encontraron acogida en la corte romana. Todo ello determinó que el rey huno aumentara cada vez más sus exigencias e intentase desestabilizar a los romanos azuzando contra ellos a godos y vándalos, lo que suponía enfrentarse a la política de su aliado Aecio.
Además, en el año 450 se descubrió un complot para asesinar a Atila en su corte, organizado por Teodosio II, el emperador de Oriente, y por Edeco, el embajador de los hunos en Constantinopla. Poco después, el sucesor de Teodosio, el militar tracio Marciano, se negó a seguir pagando a los hunos los tributos que se les debían. Atila decidió entonces lanzarse a la conquista de parte de las provincias de Occidente. Pero lo hizo valiéndose de un pretexto especial: reivindicar "el derecho de los hijos de un padre a su herencia".

Para entender la reivindicación de Atila hay que remontarse a principios del siglo V. Cuando los godos saquearon Roma en agosto de 410, se llevaron consigo varios rehenes de alto rango, entre ellos a Aelia Gala Placidia, hermana de los emperadores Honorio y Arcadio. Placidia, de fuerte personalidad y educada entre sirvientes de origen bárbaro, se casó en 414 con el godo Ataúlfo, pero éste fue asesinado poco después en Barcelona. Placidia volvió entonces a la corte de Ravena, donde fue obligada a casarse con el general Constancio. De este matrimonio nacieron Justa Gala Honoria y Valentiniano III, emperador de Occidente.
Despojó de su título de Augusta a Honoria, según el cual podría transmitir el Imperio a sus propios hijos varones
Según Procopio, Placidia había criado un hijo débil para poder gobernar ella como regente con la ayuda del general Aecio. Pero en el año 437, Valentiniano apartó de la corte a su madre y obligó a su hermana a entrar en religión. También la despojó de su título de Augusta, que permitía a Honoria transmitir el Imperio a sus propios hijos varones, circunstancia de especial importancia dado que Valentiniano sólo había descendencia femenina. Precisamente era ésta la razón por la que Aecio, el todopoderoso general y ministro del emperador, se oponía a que Honoria permaneciera como Augusta en la corte, puesto que su propio hijo, Gaudencio, estaba prometido con una de las hijas de Valentiniano y, por ello, podía aspirar a sucederle.

Los devaneos de Honoria

Honoria inició entonces en secreto una relación amorosa con el procurador Eugenio. Cuando el emperador se enteró, hizo arrestar y decapitar a Eugenio, a la vez que obligaba a Honoria, que había quedado embarazada, a casarse con un viejo senador de Constantinopla, Basso Hercolano, poco sospechoso de pretender el trono. La historia se complicó aún más cuando Honoria pensó pedir la protección del más poderoso soberano del momento fuera del Imperio. En efecto, envió a Atila al eunuco Jacinto, con una fuerte suma de dinero, a modo de regalo para el caudillo huno, y una carta con su sello personal en la que Honoria solicitaba su ayuda para defender frente a su hermano la "herencia" que le correspondía como Augusta.
Además, el embajador llevaba el anillo de Honoria como prueba de la autenticidad del mensaje, pero Atila lo interpretó como una promesa de matrimonio por parte de Honoria. Ese "malentendido" justificaba que Atila lanzara una campaña para rescatar a su "prometida" y al mismo tiempo para reivindicar su propio derecho a reinar sobre la herencia de Honora.

Valentiniano rechazó entregar su hermana al caudillo huno, e hizo arrestar, torturar y decapitar al eunuco que había llevado el mensaje a Atila; en cuanto a Honoria, la envió junto a su madre Gala Placidia, que había intercedido por ella. Entonces el rey huno dio inicio a la invasión. Al frente de un gran ejército, atravesó la frontera por Aquicum (Budapest), saqueó ciudades como Maguncia, Tréveris, Worms, Colonia, Reims y Metz y, tras ser rechazado frente a Orleans por mercenarios alanos, se encontró con el ejército de Aecio entre junio y julio del año 451 en un lugar que Hidacio denomina Campus Mauriacus y Jordanes llama Campos Cataláunicos, posiblemente junto a Châlons-sur-Marne o en Troyes.
Los bárbaros paganos fueron los protagonistas de la batalla en ambos bandos. Junto a Aecio estaban los visigodos de Teodorico, los alanos, los alamanes del Rin y, según Jordanes, auxiliares francos, sármatas, armoricanos, liticianos, burgundios, sajones, riparios y olibriones, "así como otros pueblos celtas y germanos" dispuestos a recibir un suculento botín. Atila contaba con un buen número de habitantes de las provincias descontentos, así como con los gépidos de Ardarico, mercenarios skiros, rugios, hérulos y los ostrogodos sometidos de los reyes Alamiro,Teodomiro y Videmiro.

Una batalla decisiva

Fue el papa León I quien, a orillas del río Mincio, cerca de Mantua, consiguió disuadir al huno de sus intenciones
El resultado de la batalla fue dudoso. Según Hidacio, el rey visigodo "fue encontrado muerto" junto con otros 300.000 hombres, cifra a todas luces exagerada. Al parecer, los adivinos habían asegurado a Atila que uno de los jefes enemigos sucumbiría y él creyó que se trataba de Aecio. Pero éste y Atila salieron indemnes. Jordanes, por su parte, cuenta que Aecio se atribuyó la victoria al ver que los hunos se habían refugiado en su campamento. Pero lo cierto es que Atila contó con suficientes contingentes como para depredar los territorios de Padua, Aquileya y Verona y para amenazar Roma mientras exigía la entrega de su prometida. Según Procopio, fue el papa León I quien, a orillas del río Mincio, cerca de Mantua, consiguió disuadir al huno de sus intenciones.
Debió de ofrecerle un cuantioso botín a cambio de retirarse y también debió de convencerlo de que Honoria había muerto –al menos Gala Placidia había fallecido en Roma un año antes, según Hidacio–, con lo que dejaba de tener justificación su presencia en las provincias. A ello se sumaron los estragos que la peste comenzaba a causar en el ejército huno. El supersticioso Atila, además, temía que si asaltaba Roma encontraría una rápida muerte, como le sucedió a Alarico tras saquear la capital imperial en 410. De esta forma se disipó la tormenta que había amenazado al Imperio, al menos por unos años.

Casi todos los protagonistas de la invasión de los hunos sufrieron un destino trágico. Atila murió en el año 453, en su palacio, de una hemorragia que sufrió durante la noche de bodas con la germana Ildico; según los romanos era el justo castigo por tanto daño causado. Las luchas entre sus hijos disolvieron su imperio en unos pocos años. El futuro de Aecio no fue mejor; víctima de las intrigas del eunuco Heraclio, murió asesinado por el emperador Valentiniano, con su propia espada en 454, una extraña manera de agradecer a su general el éxito en la batalla.

La muerte de Aecio, "el último de los romanos", fue llorada universalmente, sobre todo por los bárbaros a su servicio. Dos de ellos la vengaron poco después, traspasando con sus espadas al emperador cuando se encontraba en el Campo de Marte. Más tarde, los vándalos entraron en Roma y se llevaron un importante botín, incluidas la esposa y las hijas de Valentiniano. El Imperio estaba dando sus últimas boqueadas.

PARA SABER MÁS

Atila. Por Marco Bussagli. Alianza, Madrid, 1988.

Gala Placidia. Por Rosa Sanz Serrano.Orto, Madrid, 2006.

La caída del Imperio romano. Por Peter Heather. Crítica, Barcelona, 2006.
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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