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sábado, 17 de agosto de 2019

IMPERIO ROMANO : NATIONAL GEOGRAPHIC .- El fin del Imperio romano ........................... Atila, el rey de los hunos, la pesadilla de Roma ....................Odoacro .- Síntesis biográfica

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la caída del Imperio Romano de Occidente, o simplemente la Caída del Imperio Romano, sucedió en el 23 de agosto del 476 a.C, al perder autoridad para ejercer el dominio de sus vastos territorios ya controlados por los "bárbaros", y justamente un "bárbaro rey germano" llamado Odoacro, quien se proclamó rey de Italia destituyendo al Emperador Rómulo Augústulo

Caída del Imperio romano de Occidente

Mapa animado de la República e Imperio romano entre 510 a. C. y 530 d. C.,      República      Imperio      Imperio Oriental/Bizantino      Imperio de Occidente

Caída del Imperio romano de Occidente

La caída del Imperio romano de Occidente (también conocida como la caída del Imperio romano o la caída de Roma) fue el período de declive del Imperio romano de Occidente en que perdió la autoridad de ejercer su dominio y su vasto territorio fue dividido en numerosas entidades políticas sucesoras.
Este artículo comienza con una explicación de las fuerzas que le habían permitido al Imperio romano ejercer un control efectivo sobre Occidente; historiadores modernos mencionan factores que incluyen la efectividad y el tamaño del ejército, la salud y el tamaño de la población romana, la fuerza de la economía, la capacidad y competencia de los emperadores, las luchas internas por el poder, los cambios religiosos del período y la eficiencia de la administración civil. El aumento de la presión de los "bárbaros", externos a la cultura romana, contribuyó en gran medida al colapso.
A continuación, se da un relato cronológico de los acontecimientos más importantes de la pérdida de poder, incluidos los intentos de revertir el declive. Fechas relevantes incluyen el año 117, cuando el Imperio alcanzó su mayor extensión territorial, y el ascenso de Diocleciano en el 284. Las pérdidas territoriales irreversibles, no obstante, comenzaron en el 386 con una invasión en gran escala de godos y otros pueblos. El 395, tras imponerse en dos guerras civiles destructivas, Teodosio I falleció, dejando un ejército colapsado y al imperio, todavía plagado por godos, dividido entre sus dos hijos incapaces. Para el año 476, cuando Odoacro depuso al emperador Rómulo, el emperador romano de Occidente ejercía un insignificante poder militar, político y financiero, y carecía de control efectivo sobre los dispersos territorios en Occidente que aún podrían ser descritos como "romanos". Los invasores "bárbaros" establecieron su propia autoridad en la mayor parte del área del Imperio de Occidente. Aunque su legitimidad sobrevivió durante varios siglos más, y su influencia cultural persiste hasta el día de hoy, el Imperio de Occidente nunca tuvo la fuerza para levantarse de nuevo. 
WIKIPEDIA 

Odoacro


Odoacro
Información sobre la plantilla
Odoacro 18.JPG

Primer rey bárbaro de Italia
Nacimientofines de 434 o principios de 435
Panonia,
actual Austria
Fallecimiento15 de marzo de 493 (58 años)
villa de Rávena,
península italiana
Causa de la muerteasesinato por espada
ResidenciaRávena
Nacionalidadhérulo
Ciudadaníaromana
HijosThela (varón)
PadresEdico (uno de los lugartenientes de Atila)
FamiliaresOnulfo (hermano)

Odoacro (Austria, 435 - Rávena, 15 de marzo de 493) fue el primer rey bárbaro de Italia y jefe de los hérulos que luchaban como mercenarios en el ejército romano. Desde su cargo de general, reivindicó para su pueblo un tercio de las tierras de Italia al emperador Rómulo Augústulo, a lo que este se negó. Como reacción Odoacro se hizo proclamar jefe de las milicias y depuso al emperador en el año 476, lo que supuso el fin del Imperio romano de Occidente.
Su nombre, Odoaker u Odoakre, posiblemente proviene de Audauákrs, que en germánico significa ‘el que busca la riqueza’.

Síntesis biográfica

Era hijo de Edico, uno de los lugartenientes de Atila. Pertenecía a las tribus de los esciros y los rugios. Entró en Italia en 470 y se alistó como voluntario en la guardia personal del emperador. Tras servir al Imperio romano bajo el mando de varios jefes militares, fue elegido jefe de los hérulos, quienes junto a los esciros, los rugios y los alanos formaban la base de las tropas auxiliares del ejército romano. De esta forma, Odoacro se convirtió en el comandante en jefe de las tropas imperiales. En 475 se sublevó al frente de sus soldados contra el caudillo Orestes, verdadero dueño del Imperio, quien había incumplido su promesa de dar a los líderes tribales tierras en Italia, como había hecho con los galos.

Reinado

Las tropas bárbaras le proclamaron rey el 23 de agosto de 476. Cinco días después capturó y ejecutó en Placentia (Piacenza) a Orestes y depuso al hijo menor de éste, Rómulo Augusto, que ocupaba el cargo de emperador y que tuvo que exiliarse en Campania. Odoacro asumió de esta forma la administración de Italia.
Para demostrar su fidelidad al emperador de Bizancio, Zenón, a quien consideraba su superior, envió a Constantinopla las insignias imperiales, con lo que quedó restablecida la unidad del Imperio. Como compensación, el emperador le concedió el título de patricio, pero se negó a concederle el título de emperador. Odoacro cedió a sus tropas un tercio de sus dominios de Italia, especialmente los situados en el valle del Po. Para ganarse el apoyo de los ciudadanos romanos, respetó las reyes de Roma, conservó las atribuciones del Senado y situó a individuos de origen romano al frente de los principales puestos de la administración, en la cual introdujo algunos cambios.

Administración

Mientras que los cuestores continuaron encargándose de la elaboración de las leyes, los comes sacrarum largitionem se encargaban de la recaudación de los impuestos. Creó un nuevo puesto financiero que fue respetado por sus sucesores, el comes patrimonii, generalmente ocupado por un germano, que se encargaba de recaudar los fondos necesarios para el mantenimiento de su corte y sus guerreros. Los promocionados a puestos administrativos eran investidos con los títulos de clarissimus, spectabile e ilustris, según el cargo que ocupasen. Con el fin de demostrar que su gobierno era continuador del Imperio de Occidente siguió nombrando cónsules anuales y promocionando a distintas familias a la categoría de patricias. El cónsul no era reconocido en Constantinopla, pero por un acuerdo con Zenón era nombrado en los fasti imperiales.
Mantuvo los oficios de prefecto de la ciudad y de prefecto del pretorio, a los que encargó que mantuviesen los edificios públicos de Roma. Continuó la distribución gratuita de alimentos entre la población. Con sus bienes particulares sufragó la celebración de numerosos juegos.
A pesar de ser de religión arriana, respetó al clero católico. Los puestos militares los reservó a los bárbaros, entre quienes repartió títulos de duces y comités. A estos últimos les encargó la defensa de las fronteras, mientras que de la seguridad interior de Italia se encargaban algunos duces militum. Las guarniciones de algunas ciudades estaban comandadas por comites civitates. Odoacro creó la figura del comite gothorum per singulas civitates, el cual tenía la misión de mediar en los conflictos que surgieran entre romanos y germanos. En 478 tuvo que hacer frente a algunos levantamientos que se produjeron entre las tribus germanas. Durante varios años consiguió poner freno a las incursiones de los bárbaros sobre Italia e incluso puso en práctica una política ofensiva.

Política militar

En 480 invadió Dalmacia, región que conquistó tras dos duros años de lucha. En 484, cuando Illas (jefe de las tropas del Imperio de Oriente) le pidió ayuda para derrocar a Zenón, invadió las provincias occidentales que se encontraban en poder de Constantinopla. El emperador respondió enviando a los rugios contra Italia. Tras rechazarlos, las tropas de Odoacro cruzaron el Danubio durante el invierno de 487 y devastaron el reino de los rugios. Aunque perdió el noroeste de Italia a manos del rey visigodo Eurico, arrebató Sicilia, excepto la ciudad de Lilibeo, a los vándalos. Éstos, a cambio de su compromiso de no atacar las posesiones de Odoacro, recibieron un tributo anual.
Las islas situadas junto a la región de Dalmacia pasaron a ser consideradas posesiones personales de Odoacro. El aumento de su poder levantó las suspicacias de Zenón, quien envió contra él a los ostrogodos de Teodorico en 488. Este invadió la península itálica con un contingente formado por ostrogodos, romanos y otros mercenarios bárbaros.

Fin de su reinado

Odoacro fue derrotado en tres ocasiones: Aquilea (489), Verona (490) y a orillas del río Adda (490), por lo que finalmente se vio obligado a retirarse a Rávena en agosto de 490, tras catorce años de gobierno que se habían caracterizado por su energía y prudencia. Allí resistió el asedio durante tres años, pero el 27 de febrero de 493 tuvo que entregar la ciudad, tras llegar a un acuerdo con Teodorico el Grande por el que ambos se comprometían a compartir el gobierno de Italia.

Muerte

Fue asesinado junto a sus seguidores por el propio Teodorico el Grande el 15 de marzo, a pesar de que éste había prometido respetarle la vida. Los hechos ocurrieron durante un banquete en el que se celebraba, precisamente, la recién nacida amistad entre los dos gobernantes. Otras fuentes afirman que los verdaderos asesinos de Odoacro fueron su hermano Onulfo y su hijo Thela.

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/atila-la-pesadilla-de-roma_6288

En el año 451 Atila, rey de los hunos, invadió el Imperio romano y avanzó hasta las puertas de la capital. Su propósito era socorrer a la hermana del emperador, Honoria, con la que deseaba casarse

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-fin-del-imperio-romano_6821

La gloriosa historia del Imperio romano de Occidente llegó a su fin en el año 476, cuando Odoacro, un caudillo bárbaro, destituyó al joven emperador Rómulo Augusto y asumió el gobierno de Italia



Atila y el papa León
SCALA

En el 410 las tropas del visigodo Alarico saquearon Roma, causando una conmoción general en todo el Imperio. Pero la ilustre historia del Imperio romano de Occidente vivió su último capítulo en el año 476 en Ravena, ciudad que desde hacía unas décadas era la capital del mismo Imperio. El general bárbaro Odoacro se hizo con el gobierno de Italia, tras destituir y desterrar a Rómulo Augusto, el último emperador, un joven que por su debilidad se ganó enseguida el apodo de "Augústulo", el pequeño Augusto.
Tradicionalmente, estos sucesos han sido descritos como los que marcaron el tránsito de la Antigüedad a la Edad Media. Sin embargo, Augusto no fue el personaje principal de esta debacle, sino tan sólo una víctima involuntaria de las decisiones de otros: en primer lugar, Orestes y Odoacro; algo más lejos, en Constantinopla, Zenón, el emperador de Oriente; en la sombra, condenado a la inacción, el depuesto emperador de Occidente, Julio Nepote. Orestes, padre de Rómulo Augusto que estuvo afincado en Panonia (Hungría), llegó a unirse al séquito del huno Atila.
Flavio Orestes, el padre de Rómulo Augusto, llegó a unirse al séquito del huno Atilia
A la muerte de este, en el año 453, Orestes buscó fortuna en el Imperio romano de Occidente, donde desarrolló una exitosa carrera. Se rebeló y marchó contra el emperador Julio Nepote, que huyó de Ravena en agosto de 475. Dos meses más tarde, el 31 de octubre, su hijo, Rómulo Augusto, era proclamado en Ravena emperador de la parte occidental del Imperio romano. Orestes ejerció el poder en nombre de su hijo durante los escasos diez meses que duró su mandato: hubo de hacer frente a una rebelión de su ejército, y las tropas amotinadas escogieron como líder a Odoacro. Comprimida entre Orestes y Odoacro, la figura de Rómulo Augusto quedó empequeñecida, difuminada; fue una marioneta en manos de uno y otro, un instrumento más de sus juegos de poder.

Atila, el rey de los hunos, la pesadilla de Roma

En el año 451 Atila, rey de los hunos, invadió el Imperio romano y avanzó hasta las puertas de la capital. Su propósito era socorrer a la hermana del emperador, Honoria, con la que deseaba casarse


Los aliados de Roma
En 451, Atila marcha sobre la Galia, pero es frenado por una coalición de romanos, francos, burgundios y visigodos. Arriba, fíbula visigoda. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
ORONOZ / ALBUM

Atila y el papa León
Este relieve del escultor barroco Alessandro Algardi, en la basílica de San Pedro de Roma, muestra el momento en que el papa León I convence a Atila para que no saquee Roma.
SCALA

Arco de Septimio Severo
Los relieves de este arco de triunfo, erigido en el año 203, conmemoran la victoria de Roma ante los partos. En el siglo V, las amenazas exteriores eran cada vez más acuciantes.
ALBERTO BISCARO / LATINSTOCK

La capital de Oriente
Atila sitió Constantinopla, la capital del Imperio de Oriente, en 443, aunque no logró derribar sus murallas. Arriba, basílica de Santa Sofía, construida por Justiniano en 532.
JEAN-PIERRE LESCOURRE / AGE FOTOSTOCK

El terror de Europa
En este óleo de Delaunay (siglo XIX), Atila, caudillo de los hunos, un pueblo nómada de Asia central, se dirige con sus hordas a conquistar París en 450. Panteón, París.
WHITE IMAGES / SCALA

Personificación del mal
La sola mención del nombre de Atila infundía pavor en territorio del Imperio romano, como muestra este Atila demonizado en una medalla del siglo V. Museo del Louvre, París.
WHITE IMAGES / SCALA

Bárbaros en el ejército de Roma
En el siglo V, el ejército romano estaba compuesto cada vez más por soldados procedentes de pueblos bárbaros, como los hunos. En la imagen, casco romano. Siglo IV.
AKG / ALBUM
21 de febrero de 2017, 11:55

Atila, el rey de los hunos, la pesadilla de Roma



El fin del Imperio romano
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El fin del Imperio romano

"La locura de un solo hombre provocó con su ataque la destrucción de infinitos pueblos, y el capricho de un rey arrogante destruyó en un instante lo que la Naturaleza había tardado tantos siglos en crear". De esta manera recordaba el historiador Jordanes la invasión de Italia por los hunos en el año 451, al mando de un terrible caudillo, Atila, al que el mismo autor veía como "la vara de la furia de Dios".

A principios del siglo V, el pueblo de los hunos era un viejo conocido de los romanos. De origen oscuro, se les relaciona con los xiongnu de las fuentes chinas, probablemente una agrupación de gentes nómadas, organizadas militarmente y sin una clara filiación étnica, que controlaban las rutas de comercio entre Europa y Asia. Sus enterramientos –algunos sobre antiguos kurganes, los túmulos escitas– han sido localizados en las regiones del Altai y en las repúblicas de Kazajistán, Tuvá y Mongolia; en ellos se han hallado característicos cráneos deformados, calderos de bronce, un rico ajuar de los caballos inmolados y puntas de flecha.
Los hunos fueron considerados por sus contemporáneos como una raza salvaje, voluble, desleal, apasionada del oro y de extrema crueldad
En el siglo IV los hunos dominaban grandes extensiones entre los ríos Don, Volga y Danubio, y los mares Báltico y Negro, y habían sometido a los germanos, alanos y sármatas que allí vivían. Por ello, los hunos fueron considerados por sus contemporáneos, según recogen fuentes como Amiano Marcelino, Claudiano, Zósimo o Jordanes, como una raza salvaje, voluble, desleal, apasionada por el oro y de extrema crueldad, que comía raíces y carne cruda, vestía con pieles de ratón salvaje o de cabra, y carecía de viviendas y de dioses, aunque eran considerados buenos guerreros.

El poeta y obispo Sidonio Apolinar subraya en su Panegírico a Antemio los rasgos físicos de los hunos, como el alargamiento de su cabeza y la estrechez de sus ojos acostumbrados a abarcar con su vista grandes espacios: "De otra parte, para que los dos orificios nasales no sobresalgan de los pómulos, envuelven la nariz, cuando aún es tierna, en un vendaje para que se adapte al casco: hasta ese punto el amor materno deforma a los niños nacidos para guerrear, de modo que la superficie lisa de las mejillas se prolongue al faltar la interrupción de la nariz. El resto del cuerpo es hermoso en los hombres: tienen pecho amplio, fuertes hombros, vientre compacto".

Temibles caballeros

Apolinar se admiraba de sus aptitudes como jinetes: "De estatura media cuando van a pie, son altos si se les ve a caballo; por eso parecen con frecuencia altos cuando están sentados. Apenas se tiene en pie el niño, separado de su madre, cuando ya un caballo le ofrece su grupa: se podría pensar que los miembros de éste se adaptan a los del hombre, tan unidos se mantienen cabalgadura y jinete. Otros pueblos se dejan llevar a lomos de caballo; éste vive en ellos. Llevan en el corazón los arcos curvos y los dardos; su mano es temible y certera; creen firmemente que sus proyectiles llevan la muerte y su furia está habituada a hacer el mal por medio de un golpe infalible".



Augusto: el gran constructor de Roma
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Augusto: el gran constructor de Roma

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Fotografías
A principios del siglo V se consolidó un imperio huno, de la mano de reyes como Ruga y después su sobrino Atila, quien, hacia 445, al parecer asesinó a su hermano Bleda y se hizo con el poder absoluto sobre su pueblo. La corte de Atila, situada en algún lugar cercano al río Tisza (en la actual Rumanía), estaba muy lejos del salvajismo que algunos romanos le atribuían. Así lo atestigua el historiador Prisco, que acudió como embajador a la corte del caudillo huno. Según su relato, el asentamiento huno disponía de fuertes murallas y bellos edificios de madera, así como un palacio con suelos cubiertos de alfombras.
Allí, el monarca se rodeaba de su harén, de intérpretes de diversas lenguas y de sus fieles, vestidos con ricos ropajes, que en los banquetes utilizaban vajillas de oro en contraste con los vestidos modestos y los utensilios de madera de su rey, un hombre afable y con gran sentido de la hospitalidad. Sin embargo, el historiador Jordanes, poco amigo de los hunos, describe a Atila como bajo de estatura, de ancho pecho y gruesa cabeza, con ojos minúsculos, escasa barba, cabellera erizada, nariz muy corta y tez oscura. También le atribuye un buen gobierno, generosidad y una gran confianza en sí mismo, aumentada "con el descubrimiento de la espada de Marte, aquella espada que habían venerado siempre los reyes de los escitas" y que se convirtió en el símbolo de su poder.

Traicionado por el Imperio

Intervinieron como mercenarios para reprimir las revueltas internas provocadas por los bagaudas y combatir a otros bárbaros
Los hunos fueron también buenos colaboradores de los emperadores romanos. Intervinieron como mercenarios para reprimir las revueltas internas provocadas por los bagaudas y combatir a otros bárbaros, como los burgundios y los francos. Los más privilegiados formaban parte de la guardia personal de generales como Aecio, que había vivido un tiempo entre los hunos. Incluso Atila fue nombrado general honorífico de la Galia.

La colaboración militar con Roma, sin embargo, no era gratuita. Atila exigía fuertes tributos en oro a los emperadores en concepto de "compra de la paz" en las fronteras, tributos que no era fácil pagar. Además, los traidores hunos encontraron acogida en la corte romana. Todo ello determinó que el rey huno aumentara cada vez más sus exigencias e intentase desestabilizar a los romanos azuzando contra ellos a godos y vándalos, lo que suponía enfrentarse a la política de su aliado Aecio.
Además, en el año 450 se descubrió un complot para asesinar a Atila en su corte, organizado por Teodosio II, el emperador de Oriente, y por Edeco, el embajador de los hunos en Constantinopla. Poco después, el sucesor de Teodosio, el militar tracio Marciano, se negó a seguir pagando a los hunos los tributos que se les debían. Atila decidió entonces lanzarse a la conquista de parte de las provincias de Occidente. Pero lo hizo valiéndose de un pretexto especial: reivindicar "el derecho de los hijos de un padre a su herencia".

Para entender la reivindicación de Atila hay que remontarse a principios del siglo V. Cuando los godos saquearon Roma en agosto de 410, se llevaron consigo varios rehenes de alto rango, entre ellos a Aelia Gala Placidia, hermana de los emperadores Honorio y Arcadio. Placidia, de fuerte personalidad y educada entre sirvientes de origen bárbaro, se casó en 414 con el godo Ataúlfo, pero éste fue asesinado poco después en Barcelona. Placidia volvió entonces a la corte de Ravena, donde fue obligada a casarse con el general Constancio. De este matrimonio nacieron Justa Gala Honoria y Valentiniano III, emperador de Occidente.
Despojó de su título de Augusta a Honoria, según el cual podría transmitir el Imperio a sus propios hijos varones
Según Procopio, Placidia había criado un hijo débil para poder gobernar ella como regente con la ayuda del general Aecio. Pero en el año 437, Valentiniano apartó de la corte a su madre y obligó a su hermana a entrar en religión. También la despojó de su título de Augusta, que permitía a Honoria transmitir el Imperio a sus propios hijos varones, circunstancia de especial importancia dado que Valentiniano sólo había descendencia femenina. Precisamente era ésta la razón por la que Aecio, el todopoderoso general y ministro del emperador, se oponía a que Honoria permaneciera como Augusta en la corte, puesto que su propio hijo, Gaudencio, estaba prometido con una de las hijas de Valentiniano y, por ello, podía aspirar a sucederle.

Los devaneos de Honoria

Honoria inició entonces en secreto una relación amorosa con el procurador Eugenio. Cuando el emperador se enteró, hizo arrestar y decapitar a Eugenio, a la vez que obligaba a Honoria, que había quedado embarazada, a casarse con un viejo senador de Constantinopla, Basso Hercolano, poco sospechoso de pretender el trono. La historia se complicó aún más cuando Honoria pensó pedir la protección del más poderoso soberano del momento fuera del Imperio. En efecto, envió a Atila al eunuco Jacinto, con una fuerte suma de dinero, a modo de regalo para el caudillo huno, y una carta con su sello personal en la que Honoria solicitaba su ayuda para defender frente a su hermano la "herencia" que le correspondía como Augusta.
Además, el embajador llevaba el anillo de Honoria como prueba de la autenticidad del mensaje, pero Atila lo interpretó como una promesa de matrimonio por parte de Honoria. Ese "malentendido" justificaba que Atila lanzara una campaña para rescatar a su "prometida" y al mismo tiempo para reivindicar su propio derecho a reinar sobre la herencia de Honora.

Valentiniano rechazó entregar su hermana al caudillo huno, e hizo arrestar, torturar y decapitar al eunuco que había llevado el mensaje a Atila; en cuanto a Honoria, la envió junto a su madre Gala Placidia, que había intercedido por ella. Entonces el rey huno dio inicio a la invasión. Al frente de un gran ejército, atravesó la frontera por Aquicum (Budapest), saqueó ciudades como Maguncia, Tréveris, Worms, Colonia, Reims y Metz y, tras ser rechazado frente a Orleans por mercenarios alanos, se encontró con el ejército de Aecio entre junio y julio del año 451 en un lugar que Hidacio denomina Campus Mauriacus y Jordanes llama Campos Cataláunicos, posiblemente junto a Châlons-sur-Marne o en Troyes.
Los bárbaros paganos fueron los protagonistas de la batalla en ambos bandos. Junto a Aecio estaban los visigodos de Teodorico, los alanos, los alamanes del Rin y, según Jordanes, auxiliares francos, sármatas, armoricanos, liticianos, burgundios, sajones, riparios y olibriones, "así como otros pueblos celtas y germanos" dispuestos a recibir un suculento botín. Atila contaba con un buen número de habitantes de las provincias descontentos, así como con los gépidos de Ardarico, mercenarios skiros, rugios, hérulos y los ostrogodos sometidos de los reyes Alamiro,Teodomiro y Videmiro.

Una batalla decisiva

Fue el papa León I quien, a orillas del río Mincio, cerca de Mantua, consiguió disuadir al huno de sus intenciones
El resultado de la batalla fue dudoso. Según Hidacio, el rey visigodo "fue encontrado muerto" junto con otros 300.000 hombres, cifra a todas luces exagerada. Al parecer, los adivinos habían asegurado a Atila que uno de los jefes enemigos sucumbiría y él creyó que se trataba de Aecio. Pero éste y Atila salieron indemnes. Jordanes, por su parte, cuenta que Aecio se atribuyó la victoria al ver que los hunos se habían refugiado en su campamento. Pero lo cierto es que Atila contó con suficientes contingentes como para depredar los territorios de Padua, Aquileya y Verona y para amenazar Roma mientras exigía la entrega de su prometida. Según Procopio, fue el papa León I quien, a orillas del río Mincio, cerca de Mantua, consiguió disuadir al huno de sus intenciones.
Debió de ofrecerle un cuantioso botín a cambio de retirarse y también debió de convencerlo de que Honoria había muerto –al menos Gala Placidia había fallecido en Roma un año antes, según Hidacio–, con lo que dejaba de tener justificación su presencia en las provincias. A ello se sumaron los estragos que la peste comenzaba a causar en el ejército huno. El supersticioso Atila, además, temía que si asaltaba Roma encontraría una rápida muerte, como le sucedió a Alarico tras saquear la capital imperial en 410. De esta forma se disipó la tormenta que había amenazado al Imperio, al menos por unos años.

Casi todos los protagonistas de la invasión de los hunos sufrieron un destino trágico. Atila murió en el año 453, en su palacio, de una hemorragia que sufrió durante la noche de bodas con la germana Ildico; según los romanos era el justo castigo por tanto daño causado. Las luchas entre sus hijos disolvieron su imperio en unos pocos años. El futuro de Aecio no fue mejor; víctima de las intrigas del eunuco Heraclio, murió asesinado por el emperador Valentiniano, con su propia espada en 454, una extraña manera de agradecer a su general el éxito en la batalla.

La muerte de Aecio, "el último de los romanos", fue llorada universalmente, sobre todo por los bárbaros a su servicio. Dos de ellos la vengaron poco después, traspasando con sus espadas al emperador cuando se encontraba en el Campo de Marte. Más tarde, los vándalos entraron en Roma y se llevaron un importante botín, incluidas la esposa y las hijas de Valentiniano. El Imperio estaba dando sus últimas boqueadas.

PARA SABER MÁS

Atila. Por Marco Bussagli. Alianza, Madrid, 1988.

Gala Placidia. Por Rosa Sanz Serrano.Orto, Madrid, 2006.

La caída del Imperio romano. Por Peter Heather. Crítica, Barcelona, 2006.
NATIONAL GEGORAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com

domingo, 17 de diciembre de 2017

NAVIDAD : HISTORIA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Los orígenes de la Navidad

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en el tiempo perdura la duda de: ¿Cuándo nació Jesús?: 25 de diciembre, o el inicio de primavera que como sucede en el hemisferio norte;  que corresponde al mes de abril, lo cierto es que se tuvo que adoptar la fecha del 25 de diciembre que coincidía con las fiestas paganas romanas en honor a Saturno, que los romanos llamaban "Las Saturnales"; que correspondía con el solsticio de invierno.
Es muy probable; que los primeros cristianos con la intención de que los romanos,  abracen el cristianismo como religión del Estado, se adoptó el 25 de diciembre que justamente lo estableció el Papa Julio I.
Posteriormente en el año 440, el Papa León I  Magno, estableció esta fecha para conmemorar la Natividad, casi un siglo más tarde en 529, el Emperador Justiniano le declara oficialmente Festividad del Imperio.
La Revista National Geographic, ha elaborado un reportaje que lo brindamos para su lectura...

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/los-origenes-de-la-navidad_6901
https://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_I_el_Magno
https://es.wikipedia.org/wiki/Justiniano_I

Las Saturnales, las fiestas paganas que celebraban los romanos en honor a Saturno, influyeron en la creación de la Navidad

Saturnalia, Antoine Callet
Las Saturnales, eran unas fiestas paganas que celebraban los romanos en honor a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha, y que originalmente transcurrían entre el 17 y el 23 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno.

Deus Sol Invictus
En este mosaico se representa una alegoría de Cristo en forma del dios solar Helios o Sol Invicto conduciendo su carroza. El mismo data del siglo III d. C. y fue hallado en las grutas vaticanas en la Basílica de San Pedro en el techo de la tumba del Papa Julio I.  Sol Invictus -Sol invicto- o en forma completa, Deus Sol Invictus -el invencible Dios Sol" en latín- fue un título religioso aplicado al menos a tres divinidades distintas durante el Imperio romano: El Gabal, Mitra y Sol.

Juliano el Apóstata presidiendo una conferencia de sectarios. Edward Armitage, 1875.
Juliano el Apóstata declararía a Helios -Deus Sol Invitus- como la única divinidad, y las otras divinidades quedarían relegadas a simples expresiones de este dios único. Durante el gobierno de este emperador la religión del sol se convirtió en la religión oficial dentro del imperio.
Foto: Walker Art Gallery / National Museums Liverpool

La Nativité, Louis Cretey
Óleo sobre lienzo de la segunda mitad del siglo XVII. Navidad proviene de la palabra latina nativitas que significa nacimiento y se refiere particularmente al nacimiento de Cristo que se celebra cada 25 de diciembre; sin embargo, en ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús.
Foto: Detroit Institute of Arts

Flavius Valerius Aurelius Constantinus
Mosaico bizantino representando a Constantino I el Grande. La fiesta de Navidad fue reconocida 300 años después de la muerte de Cristo, cuando el emperador Constantino permitió el cristianismo en el Imperio romano, después de haber sido perseguido desde tiempos de Nerón. Su relación con el cristianismo fue difícil, ya que fue educado en la adoración del dios Sol -Sol Invictus-, cuyo símbolo portaba y cuyo culto estaba asociado oficialmente al del emperador.

Julio I
Ilustración del libro "Las vidas y los tiempos de los Papas" de Chevalier Artaud de Montor. El Papa Julio I fijó para la Iglesia de Occidente la Solemnidad de Navidad el 25 de diciembre, en vez del 6 de enero, junto con la Epifanía.
Foto: The Catholic Publication Society of America

La Navidad
Representación de la Navidad, el nacimiento de Cristo, en una obra del año 1500.
HERITAGE PARTNERS / GTRES

Encuentro entre el Papa León I el Magno y Atila. Fresco de Rafael Sanzio, 1514.
En el año 440, año de su proclamación como Pontífice, el Papa León I el Magno estableció el 25 de diciembre para la conmemoración de la Natividad casi un siglo más tarde que su homólogo Julio I.

Justiniano I
Representación del emperador bizantino Justiniano I como el dador del Codex Juris Civilis. Fue Justiniano quien finalmente en el año 529 declara oficialmente la navidad festividad del Imperio Romano.
25 de diciembre de 2012


Wikipedia
Hallan la roca caliza sobre la que supuestamente yació Cristo
Más información

Esto es lo que había dentro de la supuesta tumba de Cristo

La Navidad, la conmemoración del nacimiento de Jesucristo, que se celebra el 25 de diciembre, guarda muchas similitudes con las Saturnales, las fiestas paganas que celebraban los romanos en honor a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha, y que originalmente transcurrían entre el 17 y el 23 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno, el período más oscuro del año, cuando el Sol sale más tarde y se pone más pronto.
Las labores agrícolas finalizaban en esta época y los campesinos y los esclavos podían aplazar el trabajo cotidiano. Los romanos, como ocurre actualmente en la Navidad, visitaban a sus familiares y amigos, intercambiaban regalos y celebraban grandes banquetes públicos. Durante estas fiestas, que se prolongaban durante siete días, los esclavos gozaban de una gran permisividad; podían vestir las ropas de sus señores y ser atendidos por éstos sin recibir ningún castigo.
También los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti o asociada al nacimiento de Apolo. 15​. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma. Cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, se tomó la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo.

Julio I fijó la fecha de Navidad

Los antecedentes de la Navidad habría que situarlos en los años 320-353, durante el mandato del papa Julio I, que fijó la solemnidad de Navidad el 25 de diciembre, a pesar de la creencia de que Jesucristo nació durante la primavera, quizá con la intención de convertir a los paganos romanos en cristianos. Posteriormente el año 440, el Papa León Magno estableció esta fecha para la conmemoración de la Natividad casi un siglo más tarde, en 529 el emperador Justiniano la declara oficialmente festividad del Imperio.
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La Sagrada Escritura sólo señala que la muerte de Cristo se produjo durante la Pascua judía. Por otro lado, la primera representación del Belén, que escenificaba el nacimiento de Cristo, la realizó San Francisco de Asís en la Nochebuena de 1223, en una cueva próxima a la ermita de Greccio, en Italia. En cambio, la tradición del árbol de Navidad procede del norte de Europa.
 
¿De dónde viene el árbol de Navidad?

El cristianismo adoptó y transformó las costumbres paganas relacionadas con el culto a los árboles sagrados

Árbol de Navidad

Foto: Martin Hurin / CTK via AP Images / Gtres

21 de diciembre de 2015
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Jeremías, el profeta del siglo VII a.C., dice que "las costumbres de los pueblos son vanidad" porque un leño "con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva". Jeremías se refiere a la vanidad de adorar "objetos sin valor", propia de los paganos, en vez de venerar al Señor, "el Dios verdadero". El árbol de Navidad no existía como tal, pero estos versículos revelan una costumbre ancestral: cortar un árbol para adornarlo o, como hacían los babilonios, para dejar regalos debajo del mismo. Tertuliano, un cristiano que vivió entre los siglos II y III d.C., critica los cultos romanos paganos, imitados por algunos de sus correligionarios, de colgar laureles en las puertas de las casas y encender luminarias durante los festivales de invierno. Los romanos adornaron las calles durante las Saturnales, pero fueron sobre todo los celtas quienes decoraron los robles con frutas y velas durante los solsticios de invierno. Era una forma de reanimar el árbol y asegurar el regreso del sol y de la vegetación. Desde tiempos inmemoriales, el árbol ha sido un símbolo de la fertilidad y de la regeneración.

Tallin y Riga se disputan el primer árbol de Navidad

El cristianismo adoptó y transformó estas costumbres paganas ante la imposibilidad de erradicarlas. Cuenta la leyenda que en el siglo VIII había un roble consagrado a Thor en la región de Hesse, en el centro de Alemania. Cada año, durante el solsticio de invierno, se le ofrecía un sacrificio. El misionero Bonifacio taló el árbol ante la mirada atónita de los lugareños y, tras leer el Evangelio, les ofreció un abeto, un árbol de paz que "representa la vida eterna porque sus hojas siempre están verdes" y porque su copa "señala al cielo".
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A partir de entonces se empezaron a talar abetos durante la Navidad y por algún extraño motivo se colgaron de los techos de forma invertida. Se cuenta que el teólogo Martín Lutero puso unas velas sobre las ramas de un árbol de Navidad porque centelleaban como las estrellas en la noche invernal. Dos ciudades bálticas se disputan el mérito de haber erigido el primer árbol de Navidad en una plaza pública: Tallin (Estonia) en 1441 y Riga (Letonia) en 1510. Unos comerciantes locales instalaron un abeto en la plaza del mercado de Riga, lo decoraron con rosas artificiales, bailaron a su alrededor y finalmente le prendieron fuego. Hoy se iluminan con luces eléctricas, como en esta fotografía de la plaza de la Ciudad Vieja de Praga, donde la ceremonia de encendido atrae cada año a miles de personas.
 
 
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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