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Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la península ibérica tuvo muchas invasiones hasta formar una identidad propia, hubieron desde los íberos, hasta los celtas, siglos antes de la conquista romana, destacaron los pueblos celtas por su dominio de la metalurgia y su carácter guerrero...... "El dominio de la metalurgia iba asociado a otro rasgo identitario de la cultura celta en general: su carácter guerrero, que se manifestaba aspectos muy diversos como la construcción de sus poblados, amurallados y situados en zonas de fácil defensa; su organización social, dominada por una élite guerrera y representada en el uso de las armas como símbolos de prestigio en los ajuares funerarios; y el hecho de que parte de su economía se basara en la guerra y el saqueo...." sigamos la lectura ..............
En los siglos previos a la conquista romana, la mayoría de la península Ibérica estuvo habitada por pueblos celtas, que destacaban por su dominio de la metalurgia y su carácter guerrero.
Abel de Medici
En la Hispana prerromana hubo tres grandes culturas que dominaron la mayoría de la península: en el sur la tartésica, que las fuentes antiguas consideran la primera civilización hispánica; en el levante la íbera, a través de la cual entraron muchos elementos culturales del oriente mediterráneo. La tercera y más numerosa era la celta, que ocupaba buena parte del centro peninsular y fue la menos permeable a los elementos externos durante la mayoría de su historia, que va desde el siglo IX al II a.C.
El término Celtiberia puede resultar confuso ya que su significado varía según las fuentes.En sentido estricto se refiere al territorio de frontera con el mundo íbero -grosso modo, el oeste de Aragón y el este de Castilla- que, debido al contacto, aun preservando su carácter celta había asimilado algunas características de los íberos como el uso de la moneda y del alfabeto. Sin embargo, en otras fuentes -sobre todo de época romana- se usa para referirse a todo el territorio peninsular de influencia celta, un espacio que también se conoce como Céltica hispana.
Esta Céltica hispana compartía muchos atributos de las culturas celtas del resto de Europa, pero se diferenciaba en algunos aspectos impuestos por el clima y la geografía: aunque sus asentamientos eran sedentarios, conservaban algunos rasgos de su pasado nómada como la ganadería de transhumancia, que complementaba una agricultura de subsistencia. Sus costumbres eran parecidas a las de los celtas de la Galia aunque, en comparación, la casta sacerdotal -druidas- tenía mucha menos influencia respecto a la guerrera.
El principal rasgo compartido con los celtas del resto de Europa era su habilidad en la metalurgia, tanto la de tipo bélico como la orientada al uso cotidiano, como las herramientas agrícolas: a ellos se debe la difusión del arado en la península, a pesar de que practicaban una agricultura más orientada al consumo propio que al comercio. Para comerciar preferían sacar partido de su artesanía del bronce y del hierro, de la que eran los amos indiscutidos.
A diferencia de las otras dos grandes culturas prerromanas de la península, el mundo celta era mucho menos permeable a las influencias externas.
A diferencia de las otras dos grandes culturas prerromanas de la península, el mundo celta era mucho menos permeable a las influencias externas. No conocían el alfabeto, a excepción de los celtíberos, que habían adoptado el fenicio igual que los íberos. Por norma general tampoco usaban la moneda, prefiriendo el trueque y comerciando mayoritariamente entre ellos, dando lugar a una economía bastante autosuficiente. De los otros pueblos autóctonos obtenían casi únicamente cerámica -una tecnología en la que los íberos les superaban gracias al uso del torno- y bienes de lujo a cambio de armas y herramientas de metal.
El dominio de la metalurgia iba asociado a otro rasgo identitario de la cultura celta en general: su carácter guerrero, que se manifestaba aspectos muy diversos como la construcción de sus poblados, amurallados y situados en zonas de fácil defensa; su organización social, dominada por una élite guerrera y representada en el uso de las armas como símbolos de prestigio en los ajuares funerarios; y el hecho de que parte de su economía se basara en la guerra y el saqueo.
Igual que los íberos, los celtas hispanos eran muy apreciados como mercenarios. Los cartagineses los emplearon ya desde el siglo V a.C. en sus luchas con los griegos por el control de Sicilia y fueron un apoyo vital para la expedición de Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica, en el siglo III a.C. Cuando Roma sustituyó a Cartago como potencia extranjera, los romanos se dieron cuenta de la conveniencia de someter a esos belicosos pueblos: los dos grandes motivos eran, por una parte, la amenaza que suponían para las poblaciones ya romanizadas; y por otra, garantizar la seguridad de las rutas de comercio, puesto que desde Hispania se exportaban productos tan valiosos como el vino, el aceite y la plata.
NUMANCIA
La caída de Numancia (Soria) significó el fin de las guerras celtíberas y la consolidación del dominio romano de Hispania, a excepción de los territorios del norte que aún resistieron hasta el principado de Augusto.
Foto: iStock.
La conquista de la Céltica hispana fue difícil y lenta, duró alrededor de medio siglo y se concluyó sin una victoria completa, ya que los pueblos del norte resistieron hasta la época de Augusto. Las llamadas guerras celtíberas tuvieron algunos episodios famosos como el asedio de Numancia que, si bien concluyeron con la victoria romana, contribuyeron a difundir la fama de los celtas hispanos como guerreros feroces, una fama que les valdría a muchos una ocupación como auxiliares en el ejército romano.
A diferencia del mundo íbero, donde la romanización fue relativamente sencilla y la élite local adoptó rápidamente las costumbres romanas, en el territorio celta el proceso fue más lento. Esto se debía en buena parte al hecho de encontrarse en el interior, lo que hacía la Celtiberia menos atractiva para los colonos y para los comerciantes. Roma invirtió grandes recursos en el desarrollo de una red de carreteras y en infraestructuras, para promover la inmigración desde otras zonas de la península y facilitar el contacto con la población ya romanizada. Hispania había sido una de las conquistas más largas y difíciles de Roma, pero también de las más provechosas, y en época imperial se convirtió en una de las joyas del imperio.
para saber más
Ensayo
Vida cotidiana de la Iberia prerromana. Costumbres, cultura y tradiciones
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la península ibérica, tuvo muchas culturas autóctonas antes de la conquista romana, siendo una de las principales Los Íberos, que gracias a las excavaciones encontrándose restos arqueológicos que demuestran que estos pueblos mantuvieron fuertes relaciones comerciales con la mayoría de los pueblos del Mediterráneo. Destacan sus relaciones con las colonias griegas que les llamaron como el Levante peninsular y fenicias que se asentaron en la península.....................................
Entre los pueblos prerromanos de la península Ibérica, los íberos son uno de los que conocemos mejor, gracias a la gran cantidad de restos arqueológicos y a su relación comercial con otros pueblos del Mediterráneo.
Abel de Medici
Foto: iStock / Besides the Obvious.
Los griegos denominaron íberos a los pueblos que vivían en la cuenca del río Íber, como se conocía antiguamente al Ebro; y más adelante ampliaron este gentilicio a todos los pueblos de la costa oriental y sureste de la península Ibérica. En realidad, lo que llamamos cultura íbera es más bien un conjunto de culturas hermanas con un elemento unificador: la lengua que hablaban, e incluso esta presentaba variantes, una septentrional y una meridional.
La heterogeneidad es la marca característica de los íberos, que más que por sus rasgos comunes se definen en oposición a los pueblos de influencia celta que ocupaban la mayoría de la península. Esta diferencia apoya la tesis de que su origen se encuentra fuera de la península, aunque se desconoce dónde exactamente. La teoría más aceptada los relaciona con la cultura llamada “de los campos de urnas”, por las necrópolis formadas por urnas que contenían los restos cremados de sus difuntos: esta se extendió desde el Danubio hasta el este de la península Ibérica y su penetración al sur de los Pirineos explicaría el predominio del factor celta en el resto de la península.
El desarrollo de cada una de las tribus íberas parece haber sido acorde con los pueblos con los que entraron en contacto: los íberos del sureste recibieron una mayor influencia fenicia y tartésica, mientras que los del noreste tomaron más elementos griegos; del mismo modo, las culturas litorales absorbieron más influencias mediterráneas que las del interior.
UNA RICA CULTURA
En comparación con otros pueblos prerromanos como los tartésicos, de los íberos se han encontrado muchos y variados ejemplos de cultura material y yacimientos, que permiten reconstruir con bastante detalle su modo de vida.
Se trataba de una cultura mayoritariamente agrícola, cuyos excedentes se dedicaban a dos fines: la producción de artesanía y el comercio con otros pueblos. A juzgar por la gran cantidad de cerámicas y enseres de producción textil que han sido hallados con frecuencia en los ajuares, estas eran sus dos actividades principales de artesanía, en especial la primera, puesto que en los yacimientos se han encontrado estructuras que han sido identificadas como hornos para cocer la cerámica, lo que apunta a una producción a escala industrial.
Los yacimientos revelan dos tipos de núcleos de población: unos de mayor tamaño, fortificados y situados generalmente en lugares elevados y fáciles de defender; y otros de dimensiones reducidas, sin fortificar y situados en zonas llanas. Los primeros ejercían una función de control y protección sobre los segundos, que se ocupaban de la producción de recursos agrícolas y, en menor medida, de la ganadería, al estar situados en un terreno más favorable pero difícil de defender.
La organización política de las tribus íberas era polinuclear, con diversos centros urbanos que controlaban un espacio relativamente reducido de campiña a su alrededor y sin que hubiera una figura que acumulase más poder del que equivaldría a un jefe de poblado. Aun así su estructura social era compleja y venía determinada por el prestigio, que a su vez dependía del trabajo que se realizara. Había dos grupos que podrían considerarse como la élite, los guerreros y las sacerdotisas. Un segundo puesto lo ocupaban los artesanos -de la cerámica o la metalurgia- y, finalmente, el grueso de la población que se dedicaba a la producción de alimentos.
DAMA DE ELCHE
La Dama de Elche es seguramente la escultura más conocida de la cultura íbera. Representa a una dama de la élite y en su detallada elaboración se puede apreciar el alto grado de desarrollo artístico de esta cultura.
Foto: Benjamín Collado.
ADAPTARSE ES GANAR
Desde principios del primer milenio a.C. las tribus íberas, especialmente las situadas en la costa, entraron en contacto con dos grandes culturas del Mediterráneo oriental, los griegos y los fenicios. Ese contacto fue muy productivo para todas las partes: los íberos asimilaron nuevas tecnologías -como el torno de alfarería- y cultivos -especialmente la vid, los árboles frutales y los olivos- que les permitieron diversificar su alimentación y producción de artesanía, mientras que los griegos encontraron un mercado donde abastecerse de grano y los fenicios, un lugar donde dar salida a sus productos.
El contacto de los íberos con estos nuevos llegados fue probablemente el más significativo de todas las culturas prerromanas de la península. A ellos se les atribuye la introducción del alfabeto y de dos conceptos que revolucionaron la economía: el mercado y la moneda. El primero era un lugar donde encontrar fácilmente una gran variedad de productos y el segundo, un método práctico de comercio que permitía obtener, a cambio del propio producto, un objeto intermediario que se podía cambiar por cualquier otro, sin tener que recurrir al trueque directo. Esto impulsó la especialización de las tareas, permitiendo que cada persona se dedicase a unas tareas concretas con la seguridad de poder obtener algo que podría cambiar por alimento.
EMPORION
El nombre de Emporion (Empúries o Ampurias), en la Costa Brava, significa mercado. Fue una de las colonias griegas más importantes en territorio íbero y un importante punto de penetración de la influencia helena en la península Ibérica.
Foto: iStock.
Al contrario de que le sucedió a la civilización tartésica, que colapsó a finales del siglo VI a.C. cuando las colonias griegas y fenicias quedaron aisladas de sus metrópolis por el ascenso de Cartago como nueva potencia mediterránea, los íberos continuaron existiendo como cultura durante varios siglos más. En un principio los cartagineses llevaron a cabo una política de alianzas con los pueblos íberos que les permitía obtener productos agrícolas y recursos minerales. Sin embargo, la situación dio un vuelco tras la derrota de Cartago frente a Roma en la primera guerra púnica, a mediados del siglo III a.C.: el pago de la gran indemnización de guerra impulsó a los cartagineses a la conquista de los territorios íberos para poder explotar directamente sus minas de plata.
Esto, a su vez, desencadenó el inicio de la conquista romana de la tierra que ellos llamaron Hispania: por una parte querían arrebatar a Cartago esa fuente de recursos, pero también era muy importante hacerse con nuevos territorios cultivables para alimentar a la creciente población de Roma y sus provincias. Los íberos, además, habían demostrado su valía como guerreros al servicio de los cartagineses y en adelante lo harían como auxiliares del ejército romano.
para saber más
Ensayo
Vida cotidiana de la Iberia prerromana. Costumbres, cultura y tradiciones
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la berrea del ciervo en España, el celo de las hembras; es todo un acontecimiento turístico en otoño, destacando principalmente en el Parque Nacional de Cabañeros, que es uno de los enclaves del centro de la Península Ibérica, más bellos y menos conocidos de la geografía española.
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : "La compleja orografía de la península Ibérica ha dado lugar a hábitats y paisajes muy variados, llenos de biodiversidad. Desde
las cumbres de Sierra Nevada y Picos de Europa, hasta el Parque
Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, pasando
por otros enclaves completamente distintos como las Tablas de Daimiel o
Monfragüe. Dentro de esta diversidad se engloba el Parque
Nacional de Cabañeros, que se encuentra ubicado en el corazón de los
Montes de Toledo, entre el suroeste de la provincia de Toledo y el
noroeste de Ciudad Real...."
Es tal concentración de los ciervos que inician la berrea en otoño en el Parque Nacional de Cabañeros, que es visitado por miles de turistas, quienes asombrados por este espectáculo de la naturaleza, donde miles de ciervos machos se disputan entre ellos el derecho de emparejar con las hembras en celo, que los aficionados y turistas le han denominado el "Serengueti Español". Los machos ganadores reunen harenes de hasta 50 hembras....
Primer plano de un gran ejemplar de ciervo durante la berrea
Aunque los días se acortan y empiezan las
lluvias y el frio, otoño es una estación magnífica para disfrutar de la
naturaleza. Toma nota de estas cinco propuestas.
Los berridos de los ciervos machos rompen
el silencio del bosque. En muchos rincones de la geografía española se
organizan rutas guiadas para contemplar este espectáculo.
El Parque Nacional de Cabañeros es uno de
los enclaves del centro de la península Ibérica más bellos y a la vez
menos conocidos de la geografía española. Comparado por muchos como el
"Serengueti español", es un espacio natural que derrocha naturaleza y
donde se puede observar uno de los espectáculos más esperados del otoño,
la berrea del ciervo.
Muchos denominan a Cabañeros como “el Serengueti español”.
Foto: Jonathan Gómez
Redacción
Cabañeros es uno de los 15 Parques Nacionales que en la actualidad
existen en España, y su protección bajo esta figura data del año 1995.
La protección del paraje se consiguió tras una larga e intensa lucha
vecinal para evitar la utilización de la zona como campo de tiro militar y dio sus primeros frutos ya en el año 1988, cuando fue declarado Parque Natural.
Desde 1995 existe el Parque Nacional de Cabañeros, uno de los 15 que actualmente hay en España
Desde el punto de vista geográfico, el Parque se encuentra delimitado
por accidentes geográficos: al norte delimitan las sierras de Rocigalgo
y Chorito y al sur la de Miraflores, mientras al oeste y al este las
fronteras están marcadas por los ríos Estena y Bullaque,
respectivamente. Un espacio distribuido entre seis términos municipales,
de los cuales dos pertenecen a la provincia de Toledo y otros cuatro a
la provincia de Ciudad Real. En total, aproximadamente unas 41.000
hectáreas donde la naturaleza se desarrolla en todo su esplendor.
Una geografía singular
Las cuarcitas son las reinas de Cabañeros a nivel geológico, seguidas
de las pizarras, aunque en menor medida. Son todos ellos materiales muy
antiguos en los que se han encontrado fósiles de más de 400 millones de
años de antigüedad, del período Ordovícico, cuando toda la zona estaba
cubierta por el mar. De hecho incluso se ha encontrado rastros de una
especie de gusano gigante extinto que ha atraído a investigadores de
todo el planeta.
En Cabañeros se han encontrado fósiles de más de 400 millones de años de antigüedad
Aparte de las montañas existe otra zona geomorfológica muy destacada: la raña.
Se trata de un espacio llano, situado en el borde suroccidental del
Parque, y que se formó millones de años atrás, cuando los cursos
fluviales posteriores a la orogenia Alpina facilitaron la sedimentación
de importantes cantidades de barro y roca cuacítica en las zonas planas.
Sin embargo, a día de hoy, la zona ha cambiado completamente y desde
mediados del siglo pasado ha sido explotado por los ganaderos del
entorno, lo que ha dado lugar al paisaje adehesado con encinas
denominado por muchos como “el serengueti español”.
La vegetación de Cabañeros
La geología y la historia del espacio ha modelado los distintos tipos
de especies que se pueden encontrar en el Parque Nacional. Las especies
predominantes son, claramente, las del bosque y matorral mediterráneo,
con las pertenecientes al género Quercus como principales exponentes. Encinas
(Quercus ilex), alcornoques (Quercus suber), quejigos(Quercus faginea) o
rebollos (Quercus pyrenaica) son fáciles de encontrar en las laderas de
las montañas, mientras que en el entorno de los cauces fluviales se encuentran especies riparias.
Pero el parque también depara sorpresas vegetales, extraños reductos
de antaño, como la presencia de especies relictas (es decir, propias de
épocas pasadas). Tejos, acebos o abedules son algunas de ellas,
pertenecientes a épocas más frías.
Durante el otoño tiene lugar la berrea del ciervo, uno espectáculo natural que atrae a cientos de visitantes cada año.
Foto: Jonathan Gómez
La berrea del ciervo
El parque cuenta con una gran biodiversidad donde abundan
especies típicamente mediterráneas, como el jabalí, el zorro, la gineta e
incluso hay algunos ejemplares de lince ibérico (en plena
recuperación en esta zona). Pero no solo existen mamíferos en la zona,
sino que también destacan aves tan valoradas como el buitre negro (con
una de las mayores colonias de Europa), el águila imperial, la cigüeña
negra, el buitre leonado.
Los ciervos son especialmente llamativos durante el comienzo del otoño, cuando tiene lugar la berrea
Sin embargo, la especie más representativa y característica del
parque es, sin duda alguna, el ciervo. Este animal, observable en el
parque en todas las épocas del año, es especialmente llamativo durante
el comienzo del otoño, cuando tiene lugar el rito de apareamiento de los
ciervos, comúnmente conocido como la berrea. A principios del otoño,
entorno a finales de septiembre y principios de octubre, los machos de
ciervo intentan apropiarse de un territorio, y emiten sus berreos para
demostrar poder e intentar atraer al mayor número de hembras posible.
Entre ellos, llegan a pelearse usando sus cornamentas en un espectáculo
único que sobrecoge en los momentos más próximos al amanecer y al
atardecer.
Sin duda, uno de los mejores bosques mediterráneos de toda Europa y,
sin embargo, uno de los Parques Nacionales menos conocidos de toda la
Península.
Los berridos de los ciervos machos rompen el silencio del bosque. En
muchos rincones de la geografía española se organizan rutas guiadas para
contemplar este espectáculo.
Berrea de los Venados en Aller
Los bosques de Aller en Asturias es un de los enclaves donde es posible asistir al espectáculo de la berrea.
JR Silveira
Rutas guiadas
En muchos parques naturales y
reservas de la geografía española se organizan salidas para disfrutar de
las escaramuzas entre ciervos o venados en la época de celo. En la
imagen, Aller, Asturias.
JR Silveira
Un espectáculo único
Entre mediados de septiembre y
mediados de octubre, los ciervos y venados machos inician la ceremonia
de apareamiento con profundos bramidos y luchas con sus cornamentas.
Entre mediados de septiembre y mediados de octubre, los ciervos machos adultos se encuentran en su máximo esplendor. Atentos a las hembras que se hallan preparadas para concebir, lucen sus espectaculares cornamentas, se revuelcan por el suelo y se frotan en las cortezas de los árboles marcando su territorio… Montes y dehesas de toda la geografía española ofrecen este espectáculo impactante: la berrea.
Es el momento de salir al campo con la intención de asistir a este
prodigio animal que sólo tiene lugar en esta estación del año.
Rutas guiadas
En diversos lugares de la Península se organizan rutas guiadas para contemplar la berrea. Desde Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha hasta Cantabria y Asturias es posible asistir a esta ceremonia de apareamiento.
En Extremadura se puede contemplar la berrea en diferentes reservas y
parques naturales. Entre los lugares destacados para avistar a los
ciervos en celo está la Reserva Regional del Cíjara, en la provincia de Badajoz, el Parque Nacional de Monfragüe, el Parque Natural Tajo Internacional, el Geoparque Villuecas-Ibores-Jara, las Hurdes, la Sierra de San Pedro, la comarca de Tentudía y la zona de Hornachos.
Otro enclave para presenciar el entrechocar de astas es Cazorla.
Dos mil kilómetros cuadrados de extensión que hacen del parque natural
de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en la provincia de Jaén, el enclave protegido de mayor tamaño de España. Existe una ruta especial de 16 kilómetros señalizados que lleva el nombre de Félix Rodríguez de la Fuente y que rememora el documental de la berrea en el embalse del Tranco de Beas.
Los Montes de Toledo
es otro enclave privilegiado que ofrece la oportunidad de observar a
los magníficos ejemplares, así como sus luchas y su peculiar sonido.
En Asturias,
la comarca de la Sidra, el Alto Sella, Aller y los parques naturales de
Redes y Somiedo son algunos de los lugares donde se puede asistir a la
berrea del venado. Las sendas para avistarlos discurren entre castaños,
hayas y robles, un entorno excepcional que permite disfrutar más si cabe
de la excursión.
Cantabria
es otro de los lugares indicados para realizar salidas en busca de los
grandes venados. La Red de Espacios Naturales Protegidos de esta
comunidad organiza visitas guiadas en el Saja-Nansa, Liébana y Campoo para observar la lucha de los grandes machos, que miden su supremacía con sus bramidos y el chocar de sus cornamentas.
Aunque los días se acortan y empiezan las lluvias y el frio, otoño es
una estación magnífica para disfrutar de la naturaleza. Toma nota de
estas cinco propuestas.
Tras la berrea en Cabañeros. Castilla-La Mancha
Cualquier época del año es buena para
visitar el Parque Nacional de Cabañeros con una extensión de
casi 45.000 hectáreas, poblado por águilas imperiales y buitres negros y
con una gran diversidad de ecosistemas. Sin embargo, otoño presenta un
nuevo aliciente, es el momento del apareamiento de los ciervos y estos
se expresan con sonoros berridos y luchas de cornamentas. Se
organizan visitas guiadas para asistir al espectáculo que ofrecen los
ciervos macho en celo y excursiones en vehículos todoterreno que
recorren algunos de los lugares más emblemáticos del parque y que parten
de los cinco centros de visitantes que hay en él.
Gtres
Ruta del Vino. Rioja y Rioja alavesa
Con vendimia empezada y los viñedos
de un rojo encendido, el itinerario por esta reputada región vinícola de
España se convierte en un auténtico festival para la vista y el
paladar. El circuito parte de Haro, una de las más importantes
localidades de La Rioja
en lo que a vino se refiere, y sigue hacia Briones, con sus calles
empedradas y sus casas solariegas, para luego dirigirse
hacia Laguardia y Elciego en la Rioja alavesa. Durante el camino
jalonado de grandes y pequeñas bodegas merece la pena ir deteniéndose en
ellas para conocer lo mejor del mundo del vino y catar sus caldos.
Gtres
Disfruta de los colores del bosque en la Selva de Irati. Navarra
Lo llaman «el bosque de bosques» y
efectivamente lo es pues se trata de una de las mayores extensiones
de hayas y abetos de España y en otoño luce sus mejores galas. Para
recorrerlo no hay más que seguir algunos de los dieciséis
senderos balizados en verde y blanco, todos ellos con un panel
informativo al inicio y un recorrido inferior a diez kilómetros. Para
penetrar en la Selva de Irati se puede optar por Ochagavía, en el sur, o
por Orbaitzeta, en el norte. Las hayas de la Selva de Irati sorprenden
con sus colores otoñales que se combinan con el verde intenso del musgo.
Otoño también es tiempo de palomas torcaces que pasan en sus
movimientos migratorios por el Pirineo navarro y se puede disfrutar de
las setas de temporada y probar el delicioso «hongo beltza».
selvadeirati.com
El paso de las grullas de Gallocanta. Aragón
La laguna de Gallocanta es un lugar
clave en la migración de estas aves que cada año surcan el cielo y se
detienen en este paisaje de belleza irreal. A partir del mes de octubre
más de 40.000 grullas procedentes del norte de Europa
hacen parada aquí en su viaje hacia el sur de España y el continente
africano en busca de temperaturas más cálidas. El batir de sus alas
llena el silencioso entorno y a la salida y a la puesta de sol, cuando
las aves regresan a los dormideros, sus siluetas se recortan en el cielo
y la laguna se convierte en un gran espectáculo.
Gtres
Buscando setas en el Berguedà. Cataluña
Aunque hay muchos lugares de la
Península donde crecen y se recogen setas, es en la comarca catalana del
Berguedà donde esta actividad alcanza cotas religiosas. En estas fechas
sus bosques se llenan de buscadores (boletaires) que en una mañana
llenan sus cestos con kilos de setas que luego van a ser cocinadas y
servidas en casa o en algunos de los restaurantes de la zona. Jornadas
micológicas, concursos, charlas, mercados y encuentros se suceden
durante los meses de otoño en esta comarca de densos bosques y pueblos
de piedra.
elbergueda.cat
22 de septiembre de 2016 · 12:24
Cinco escapadas de otoño
El explosivo color de los bosques, la abundancia de setas, la
vendimia y las castañas, las aves surcando los cielos en busca de
lugares más cálidos y la berrea de los ciervos… en fin un amplio abanico
de alicientes que invitan a realizar rutas y excursiones para conocer
mejor el entorno y aprovechar los últimos coletazos de buen tiempo.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geograohic, nos entrega un reportaje sobre los hallazgos de un grupo de arqueólogos de Alta Montaña; quienes localizaron pinturas prehistóricas de mayor altitud de la Península Ibérica, ubicadas en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
ARQUEÓLOGOS HALLAN ARTE RUPESTRE PREHISTÓRICO EN EL MACIZO DE MONTE PERDIDO
Investigadores del Grupo de Arqueología de Alta Montaña localizan las pinturas prehistóricas de mayor altitud de la Península Ibérica, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.Los resultados de estas y otras investigaciones serán presentadosen Boltañaen el marco de las IV Jornadas de Arqueología de Sobrarbe: Prehistoria y arqueología del territorio, los días 22, 23 y 24 de marzo.Boltaña. 21 de marzo de 2019.Desde el año 2015 arqueólogos del Grupo de Arqueología de Alta Montaña (GAAM) han efectuado trabajos de prospección arqueológica en el interior del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido prestando una atención especial al valle de Góriz, en la vertiente sur del Monte Perdido. Estas investigaciones, realizadas bajo la dirección de Javier Rey (Gobierno deAragón), Ignacio Clemente (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y Ermengol Gassiot (Universidad Autónoma de Barcelona),han permitido documentar numerosos yacimientos arqueológicosde diversas cronologíasinéditos hasta la fecha.La campaña de prospecciones del verano de 2018 haproporcionado un hallazgo sorprendente: la localización de diversos paneles de arte rupestre en dos abrigos en el valle de Góriz, en el camino de acceso al Monte Perdido, a casi 2200 m de altitud. Concretamente, se tratan de pinturas de arte prehistórico denominado por los especialistas como “arte esquemático”. Este tipo de pinturas habitualmente se vinculan al período Neolítico.En los últimos años ya se había localizado arte pictórico prehistórico en el interior del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El mismo GAAM en 2015 documentó un panel de arte levantino cerca del pueblo de Fanlo, a 1650 m. de altitud. El hallazgo actual sorprende fundamentalmente por el lugar dónde se ha realizado y por su altitud. Aporta, además, otra prueba de la frecuentación por parte de poblaciones de las zonas más altas del Pirineo ya en épocas antiguas de la prehistoria.Este nuevo hallazgo se relaciona conel conjuntode arte rupestre de diversosyacimientos de Sobrarbe, Aragón y el resto del levante español,queconforman el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial por la UNESCO.Las investigaciones se han llevado a cabo dentrodel Proyecto“Arqueología del Pastoralismo”, enmarcado en el programa de Estudio y difusión del pastoralismoen el bien Pirineos Monte Perdido Patrimonio Mundial, promovidoporla Comarca de Sobrarbe/Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineosy financiado principalmente por el Ministerio de Cultura.En 2018, los trabajos consistieron en la realización de prospecciones arqueológicas en el valle de Góriz y de una nueva campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Coro Trasito (Tella).Ambas actuaciones han arrojado interesantísimos resultados que serán expuestos con detalle, junto con los los estudiosrealizados por otros equipos de arqueólogos en Sobrarbe, enlas IV Jornadas de Arqueología de Sobrarbe: Prehistoria y arqueología del territorioque van a tener lugar en Boltaña los días 22 a 24 de marzo, El viernes 22de marzo alas 11:30h tendrá lugaren la sala de prensa de la Diputación Provincial de Huesca, la presentación de las jornadas en rueda de prensaa cargo del Presidente de la Comarca de Sobrarbe, Enrique Campo Sanz, y de los tres directores del proyecto Ignacio Clemente, Ermengol Gassiot yJavier Rey.
Para más información:
“Arqueología del pastoralismo en el bien Pirineos Monte Perdido, Patrimonio Mundial”-Codirectores del proyecto:
•Ignacio Clemente:649918841
•Ermengol Gassiot:662287757
•Javier Rey:607283508
-Servicio de Patrimonio de la Comarca de Sobrarbe:
"A fecha de hoy estas son las pinturas
rupestres descubiertas a mayor altitud en la península Ibérica y
posiblemente en Europa. En los Alpes, por ejemplo, hay menos arte
rupestre y, el que se conoce, se encuentra en sus sierras exteriores, en
cotas más bajas", explica el arqueólogo Ermengol Gassiot a National
Geographic España
Arquero
Pintura del arte prehistórico esquemático que representa a un arquero. Imagen sin tratar.
Foto: GAAM
Figura de un arquero
La imagen tratada con infrarrojos.
Foto: GAAM
Monte Perdido
Vista de la ladera sur del Monte Perdido, donde se localizan las pinturas descubiertas en 2018.
Foto: GAAM
Círculo megalítico
Otro hallazgo prehistórico realizado
en el valle de Góriz durante el Proyecto Arqueología del Pastoralismo,
enmarcado en el programa de estudio y difusión del pastoralismo en el
bien conocido como Pirineos Monte Perdido Patrimonio Mundial, promovido
por la Comarca de Sobrarbe/Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos y
financiado principalmente por el Ministerio de Cultura.
Foto: GAAM
Refugios para el pastor y para su ganado
Una de las mallatas donde se ha
descubierto arte rupestre prehistórico. Los muros indican que se ha
utilizado reiteradamente hasta el siglo XIX o XX.
Foto: GAAM
Figura antropomorfa con puntos
Imagen sin tratar en la que aparecen una figura antropomorfa y varios puntos.
Foto: GAAM
Imagen antropomorfa y varios puntos
Imagen tratada con infrarrojos.
Foto: GAAM
Animal cuadrúpedo
Imagen sin tratar.
Foto: GAAM
Cuadrúpedo
Imagen tratada con infrarrojos.
Foto: GAAM
Imagen de una cierva
Pintura prehistórica sin tratar que representa a una cierva, del arte levantino.
Foto: GAAM
Cierva
Imagen tratada con infrarrojos.
Foto: GAAM
Arte esquemático y arte levantino
Mapa que muestra la localización de
las pinturas rupestres prehistóricas en el Parque Nacional de Ordesa y
Monte Perdido y en las inmediaciones. Círculos: arte esquemático;
triángulos: arte levantino.
Imagen: GAAM
Alec Forssmann
Las pinturas rupestres más altas de la península Ibérica están en el Pirineo aragonés
Numerosos yacimientos arqueológicos de diversas cronologías, inéditos hasta la fecha,
han sido investigados desde el año 2015 por los arqueólogos del Grupo
de Arqueología de Alta Montaña (GAAM) en el Parque Nacional de Ordesa y
Monte Perdido (comarca del Sobrarbe, Pirineo oscense), concretamente en
el valle del Refugio de Góriz, en la vertiente sur del Monte Perdido: la
campaña del verano de 2018 permitió localizar diversos paneles de arte rupestre en dos abrigos de este valle, en el camino de acceso al Monte Perdido, a casi 2.200 metros de altitud. Son pinturas del arte rupestre esquemático (figuras tan esquemáticas que rozan la abstracción) del Neolítico y, según aseguró el GAAM la semana pasada en una nota de prensa, son las pinturas prehistóricas de mayor altitud de la península Ibérica. "A fecha de hoy estas son las pinturas rupestres descubiertas a mayor altitud en la península Ibérica y posiblemente en Europa.
En los Alpes, por ejemplo, hay menos arte rupestre y, el que se conoce,
se encuentra en sus sierras exteriores, en cotas más bajas", explica a National Geographic España
el arqueólogo Ermengol Gassiot, de la Universitat Autònoma de
Barcelona, quien dirige las investigaciones junto con Javier Rey, del
Gobierno de Aragón, e Ignacio Clemente, del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas.
"En la Cueva Lucía hay un mínimo de tres paneles distribuidos en dos
cavidades, el resto se encuentra en la mallata [una majada, un lugar de
refugio para el pastor y para su ganado] de Puértolas. El color que
utilizaron es el rojo, que es el habitual en este tipo de pinturas, y
los motivos son figuras con formas esquemáticas poco naturalistas,
entre las que destacan las siguientes: un arquero, un cuadrúpedo que
representa algún animal, otro cuadrúpedo con una figura antropomorfa
asociada, posiblemente solapada, una figura antropomorfa sobre unos
puntos que son impresiones realizadas con los dedos y diversas figuras
realizadas con líneas rectas entrecruzadas. Todas las figuras tenían un significado conceptual que actualmente resulta difícil de comprender",
afirma Gassiot. "Estos hallazgos, que no se habían visto antes, se
encuentran en lugares de fácil acceso y asociados a salidas de agua. En
Góriz, por ejemplo, se encuentran en cavidades que se han aprovechado
hasta tiempos actuales, por lo que la posible existencia de restos
prehistóricos queda muchas veces enmascarada por vestigios más
recientes", añade.
Hay figuras esquemáticas antropomorfas y cuadrúpedos que representan animales
En los últimos años ya se había localizado arte pictórico
prehistórico en el interior del Parque Nacional de Ordesa y Monte
Perdido. El mismo GAAM documentó en 2015 un panel de arte levantino, que
incluía dos figuras de cierva, cerca del pueblo de Fanlo, a 1.650
metros de altitud. "El hallazgo actual sorprende fundamentalmente por el lugar donde se ha realizado y por su altitud.
Aporta, además, otra prueba de frecuentación de las zonas más altas del
Pirineo por parte de poblaciones y ya en épocas antiguas de la
prehistoria", señala la nota de prensa.
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