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sábado, 20 de noviembre de 2021

DESENTERRANDO EL PASADO: EPISODIO 12: Wadi Sikait, la mina de esmeraldas del Egipto Romano.......... wadi sikait fue la principal mina de esmeraldas del egipto romano

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Civilización Egipcia, también usaron las esmeraldas y piedras preciosas que les atribuían efectos medicinales, justamente un equipo de arqueólogos españoles están investigando una antigua mina egipcia, para estudiar la minería de esmeraldas en la antigüedad. 
National Geographic,. nos dice: ".....Joan nos cuenta su primera vez metido en el interior de la Tierra.

“Yo recuerdo que entramos a tipografiar una mina un poco más al detalle. Era muy estrechita y la verdad es que tengo un poco de problemas con las estrecheces… me daban un poco de cosa. Y la primera vez que entré recuerdo entrar dentro… dentro de la mina es un ambiente muy cerrado, hace mucho calor… y recuerdo entrar y decir salgo de aquí porque es imposible que yo me quedé a trabajar aquí dentro. Pero bueno esperé 5 minutos, y poco a poco me fui acostumbrando. al cabo de un tiempo pues más o menos te vas acostumbrando y vas tirando. De hecho ahora mismo ya no me da tanta cosa las estrecheces, sino más bien todo lo contrario los pozos profundos que te encuentras de a veces y que son un poco peligrosos, pero bueno, más o menos te vas adaptando."

Y de esos 5 primeros minutos, que nos cuenta Joan, pasó a dedicar 8 o 9 horas de jornada dentro de la mina. A todo se acostumbra uno. Para sacarle hierro al asunto Sergio destaca que las minas egipcias no son muy complicadas de explorar......"


La estructura conocida como «Gran templo» en el yacimiento de Wadi Sikait, en Egipto. 

Foto: Sikait Project.

Wadi Sikait fue la principal mina de esmeraldas del Egipto romano :

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/wadi-sikait-fue-principal-mina-esmeraldas-egipto-romano_16645

Un equipo de arqueólogos españoles se adentra en este yacimiento bajo tierra para arrojar luz sobre la explotación de lo que fue un importante centro de minería de esmeraldas en la Antigüedad.


Foto: Proyecto Sikait

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También puedes escuchar todos los capítulos del programa "Desenterrando el Pasado" en tu plataforma favorita de podcast aquí:

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

hoy la cosa va de minas y piedras preciosas en Egipto.

Nos vamos al Parque Nacional de Wadi Gemal, al este del país, con un equipo de investigadores españoles que llevan años estudiando la región conocida en época antigua como “Mons Smaragdus”. Esta se caracteriza por ser la única zona del Imperio Romano de donde se podía obtener el mineral de berilo, que en su forma preciosa es la esmeralda.

Esta piedra que tanto querían reyes y reinas… como la famosa Cleopatra, uno de los personajes más recordados del Antiguo Egipto y no solo por llegar a conquistar el corazón de hombres tan poderosos como Julio César o Marco Antonio.

También desvelaremos, entre otras, las propiedades curativas que le atribuían a estas piedras.

Conoceremos qué se encuentra hoy día en estas minas que se conservan casi intactas y descubriremos las penurias que pasan los investigadores cuando trabajan dentro de la mina… cuando tienen que compartir espacio con animales poco agradables… como los escorpiones.

¡Bienvenidos a un nuevo episodio de “Desenterrando el pasado”!

Les presentamos a Joan Oller, director del proyecto “Sikait”. ¿Qué tiene de especial este yacimiento egipcio?

“Es un espacio en el cual, lo que te encuentras difícilmente lo puedes encontrar en otras zonas… Desde el punto de vista egiptoromano puedes acceder a unas informaciones que no te encuentras en ningún otro sitio del mundo. Encontrarte, como uno de los proyectos españoles, trabajando en este sitio… te hace tener un gran sentido de responsabilidad, se tienen que hacer las cosas muy bien…"

Oller es profesor del Departamento de Ciencias de la Antigüedad y la Edad Media en la Universidad Autónoma de Barcelona y dirige, desde 2016, a un equipo multidisciplinar formado por arqueólogos, espeleólogos, arquitectos, restauradores… que conforman este proyecto financiado, entre otros, por la Fundación Palarq. Pero antes de seguir avanzando y, aunque sabemos que todos sabéis más o menos dónde está Egipto, vamos a ubicarnos un poco mejor en el mapa...

El yacimiento de Wadi Sikait se encuentra en el desierto arábigo, en el actual Parque Nacional de Wadi Gemal, al sureste del país. Cerca de la frontera con Sudán y a unos 45 kilómetros del Mar Rojo.

“No es el típico desierto que nos viene a la cabeza, no es de dunas, es muy montañoso. un gran número de cordilleras de montañas que se estructuran en diferentes lechos de ríos que vertebran el territorio. Es un espacio muy montañoso, muy árido y muy seco, pero en el cual tenemos puntos de vegetación. Entonces hay presencia animal. Por ejemplo el Parque se llama Wadi Gemal porque está lleno de camellos que van transitando por la zona”.

Un paisaje desértico, que a los investigadores (y en general a cualquier persona) les hace sentir muy pequeños…

“Además eso, como arqueólogos, que somos impresiona porque cuando llegas a unos de estos yacimientos te encuentras en el medio de la nada. Son yacimientos espectaculares con un nivel de conservación alucinante con paredes de 4 metros de altura, casas completas que en Europa no se pueden encontrar en ningún sitio. Recuerdo la primera vez que llegué pensé que había llegado a un poblado abandonado hace 50 años, pues resulta que no, que era un yacimiento de hace 2.000 años. Realmente es una cosa muy espectacular, que te atrapa por las características desde el punto de vista natural como arqueológico, patrimonial”.

El objetivo de este equipo es analizar las características territoriales, socio-económicas, culturales y religiosas de esta región que, cómo comentábamos antes, se caracteriza por ser la única zona del Imperio Romano donde se podía obtener el mineral de berilo, una piedra que en su variante verde se conoce como esmeralda.

La esmeralda es la variedad verde de este mineral y su color se debe a la presencia de cromo o vanadio en su composición química. El color, la transparencia y el tamaño determinan el valor de esta piedra preciosa. Una de las más apreciadas de la antigüedad. O lo que es lo mismo, técnicamente, la esmeralda es una variedad de berilo cuyo color se debe a la presencia de cromo y/o vanadio.


“Si repasas las fuentes clásicas ves cómo realmente había una gran estima para esta piedra preciosa y de hecho se nos hablaba que había diferentes usos… como el decorativo, por su belleza era unas de las piedras preciosas más apreciadas de la antigüedad y tenemos referencias de varios personajes, como la propia Cleopatra, que tenían mucha estima por esta piedra preciosa y por tanto, había un elemento puramente decorativo. Por ejemplo también los retratos de Fayum, retratos funerarios normalmente hechos en tablas de madera, en los que aparecen mujeres que van vestidas con sus mejores galas llevan esmeraldas, esto demostraría una gran estima no?"

Esta piedra despertó un gran interés entre reyes y reinas del mundo antiguo… cómo nos contaba el director, la famosa reina Cleopatra, por ejemplo, tuvo una especial predilección por las esmeraldas. A que te la estás imaginando mirando a trasluz alguna esmeralda cuidadosamente tallada.

Oller también destaca las propiedades curativas que supuestamente tenían estas piedras preciosas…

“Otros autores antiguos nos dicen que tenían propiedades curativas y que por ejemplo era muy apreciada porque decían que servían para descansar las vista. Los joyeros cuando llevaban jornadas de trabajo muy largas la miraban para descansar la vista, lo cual es un elemento que evidentemente no tiene mucha base científica, pero que nos hace ver que realmente era una piedra muy apreciada ¿no?"

Aún hoy día, en las campañas de excavación y prospección, los investigadores encuentran pequeños fragmentos de berilo alrededor de las minas.

Por cierto… Actualmente las mejores esmeraldas, las de más calidad, se encuentran en Colombia. Este país es el principal productor de esmeraldas del mundo y muchos turistas acaban comprando alguna piedra engarzada en un anillo, un collar o alguna diadema diadema.

Continuemos nuestro viaje al pasado… Vamos a entrar a la mina de la mano de nuestros investigadores.

Para acceder a una mina hay que tener un carácter paciente y, sobre todo, entrar con precaución…

“Para entrar tenemos que ir con cuidado porque son espacios compuestos por centenares de galerías y de pozos, algunos de ellos que llegan a bajar bastante. Por tanto teníamos muy claro que para poder entrar en esta zona necesitábamos a un especialista para que nos guiara, porque éramos todos novatos en este sentido”.

Y aquí es donde aparece Sergio Garcia-Dils, el espeleólogo del equipo.

“En casos como este, no hay nada que pensar, es decir, fue un sí inmediato porque es de estos sitios que has conocido durante toda tu vida, y lo único que esperas es tener algún día la oportunidad de ir a trabajar allí”.

García-Dils se encarga de todo lo relacionado con la espeleología dentro del proyecto. Es también arqueólogo y doctor en Historia Antigua por la Universidad de Sevilla. Ahora nos explicará detalles técnicos.


La estructura conocida como "Gran templo" en el yacimiento de Wadi Sikait, en Egipto.

Foto: Proyecto Sikait

Antes, Joan nos cuenta su primera vez metido en el interior de la Tierra.

“Yo recuerdo que entramos a tipografiar una mina un poco más al detalle. Era muy estrechita y la verdad es que tengo un poco de problemas con las estrecheces… me daban un poco de cosa. Y la primera vez que entré recuerdo entrar dentro… dentro de la mina es un ambiente muy cerrado, hace mucho calor… y recuerdo entrar y decir salgo de aquí porque es imposible que yo me quedé a trabajar aquí dentro. Pero bueno esperé 5 minutos, y poco a poco me fui acostumbrando. al cabo de un tiempo pues más o menos te vas acostumbrando y vas tirando. De hecho ahora mismo ya no me da tanta cosa las estrecheces, sino más bien todo lo contrario los pozos profundos que te encuentras de a veces y que son un poco peligrosos, pero bueno, más o menos te vas adaptando."

Y de esos 5 primeros minutos, que nos cuenta Joan, pasó a dedicar 8 o 9 horas de jornada dentro de la mina. A todo se acostumbra uno. Para sacarle hierro al asunto Sergio destaca que las minas egipcias no son muy complicadas de explorar.

“Hay que pensar que sin salir de Hispania, de la Península Ibérica, aquí hay minas de cobre que llegaron incluso a los 100 metros de profundidad. Desde el punto de vista técnico no son especialmente complicadas las de Sikai”.

“Una sensación muy emocionante porque es un tipo distinto de exploración… Como arqueólogo cuando haces una excavación, las emociones muchas veces son en diferido. Estás durante semanas excavando y tienes la suerte de encontrar alguna evidencia arqueológica importante… La diferencia aquí es que tal como entras te encuentras todas estas evidencias arqueológicas, in situ. Es como hacer un viaje en el tiempo, no es algo para lo que vayas preparando a medida que exploras… vas avanzando en el interior de una mina… y de repente te vuelves y encuentras una lamparilla antigua, restos de tejidos.. es algo que es absolutamente inmediato y eso contribuye a que sea mucho más emocionante de lo habitual”.

Eso sí, las condiciones de trabajo dentro de una mina son penosas… oscuridad total, altas temperaturas, poca libertad de movimiento...

“Hay que pensar que trabajamos en unas condiciones de oscuridad total, que estamos en minas abiertas en el desierto oriental egipcio, es decir, la temperatura no baja de los 30 grados. Hay que darse cuenta de lo que supone el moverse a esas temperaturas y que se trata de un tipo de minería que desarrolla unas galerías que son lo justo para poder avanzar por ellas… hay que ir continuamente reptando por el interior de las galerías…"

Sergio lleva más de 40 años trabajando bajo tierra… una disciplina que descubrió de la mano de su padre.

“En mi caso el comienzo de la explotación subterránea fue totalmente involuntaria, mi padre es espeleólogo y participa en expediciones desde que era pequeño. Desde los siete años ya estaba metido en exploraciones así más sencillas y ya como explorador subterráneo autosuficiente podríamos decir que desde los 12 años. Es decir que ahora que tengo 50 me he tirado prácticamente toda la vida metido en cuevas”.

Curiosidad: como explorador subterráneo, Sergio ha sido el primer espeleólogo español declarado Deportista de Alto Nivel. Y no es de extrañar, para recorrer ciertas cavidades hay que estar en muy buena forma.

para saber más

Wadi Sikait fue la principal mina de esmeraldas del Egipto romano

Wadi Sikait fue la principal mina de esmeraldas del Egipto romano

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Pero la experiencia no te ahorra encontrarte en situaciones de riesgo dentro de una cueva… por ejemplo, toparse con animales peligrosos...

“Estás avanzando por una galería en la que no tienes escapatoria y de repente te aparece algún escorpión que se haya caído al interior de la mina y claro, encuentras una escorpión en un sitio en el que no puedes salir corriendo y desde luego no es la mejor situación”.

También han encontrado serpientes, algunas de gran tamaño nos cuenta Sergio, y alguna que otra momia natural… es decir, animales que han muerto y se han quedado allí y que, cuando te los encuentras de repente bajo tierra, asustan.

Le preguntamos a Sergio, ¿qué hace cuando se encuentra un escorpión? La respuesta es clara y previsible… hay que mantener la calma… Aunque a veces cueste tener esta sangre fría.

“Bueno, lo primero es mantener la calma porque claro no tienes ningún sitio a donde huir… entonces lo que hay que procurar es irse alejando y según la situación intentar atrapar el escorpión o directamente es una cuestión de supervivencia… es decir, el escorpión o tú… pues evidentemente hay que quitarle del medio”.

Pero volvamos a la historia de nuestra cueva egipcia y lo que los arqueólogos han encontrado en su interior.

Las minas del parque de Wadi Gemal fueron ocupadas durante la época imperial romana, es decir, desde el siglo I hasta el siglo VI después de Cristo. Cuando los investigadores han entrado, han encontrado diferentes tipos de materiales que les permiten obtener información sobre cómo eran los trabajadores que pasaban extenuasteis horas en su interior.

“Hemos encontrado elementos interesantes, muchos fragmentos de cerámica, fragmentos de ánforas que las utilizaban de lucernas para iluminarse dentro de las minas, también contenedores para el agua, también un elemento es que se conservan muy bien ,los tejidos, o la cestería, los cestos con los que sacaban el material de dentro de las minas, o fragmentos de la ropa de los trabajadores que se les rompían mientras se arrastraban y se quedaban allí por ejemplo”.

También han encontrado inscripciones en las entradas de las minas.

“Hemos encontrado un corpus de inscripción muy interesante dentro de las minas. Inscripciones de registro, en alguna mina en la entrada, encontramos una inscripción que suponía el lugar, un registro claro del número de mina que era, un control y un registro bien organizado. O por ejemplo también, en otra mina, la 125, en las entradas encontramos marcas indicando los años. Con lo que nos hace pensar que ese era un trabajo estacional y nos indica los años que llevaban trabajando en una mina concreta”.

Y también en su interior, inscripciones hechas por los propios trabajadores.

“En el interior hemos encontrado bastantes grafitis en las paredes, con nombre de los trabajadores. Lo cual es normal porque te imaginas un minero trabajando 14 horas dentro de una mina y allí esperando los capazos para poder seguir extrayendo material pues si se aburría, ¿qué hacía? Escribir su nombre en la pared.

Y, uno de los hallazgos recientes y más destacados, es la inscripción de una legión romana en el interior de una de las minas. Esta inscripción corresponde a una de las legiones que por las fuentes se sabe que el emperador Augusto estableció cuando conquistó Egipto.

Bien, este descubrimiento es tan importante porque serviría para confirmar que el inicio de la producción intensiva de las minas de esmeralda en la época romana la llevaba a cabo el ejército.

Salimos de la mina, que nos dé un poco el aire… y le preguntamos a Joan, que antes nos destacaba la impresionante conservación del lugar, ¿a qué se debe? ¿Por qué encontramos objetos y estructuras intactas?

“Se debe a dos factores: características climáticas que facilita la conversación de estructuras y materiales y, por otro, por el aislamiento, estamos muy aislados, lejos del Nilo, de los principales centros habitacionales arqueológicos. Y eso ha hecho que sea una zona que se conserva bastante bien. Es muy interesante seguir los primeros viajeros que llegan a los estos asentamientos en el XIX. Como explican cómo llegaban a este punto y estaban una semana trabajando y tenían que irse rápidamente porque se quedaban sin agua. Y por lo tanto no se ha podido vandalizar el material y encontramos yacimientos prácticamente iguales a como estaban hace 2.000 años."

Trabajar en el Desierto Oriental egipcio no es sencillo. Trasladar a un equipo de más de 30 personas en un espacio remoto, sin agua potable, electricidad o señal telefónica dificulta las tareas. En fin, cosas básicas que complican las investigaciones y que retrasan los avances arqueológicos. Y, hay que sumarle que el equipo tiene que afrontar largas jornadas de trabajo.

“Una jornada de trabajo muy marcada por el sol. A partir de las 2 de la tarde hace mucho calor. Entonces nos levantamos muy pronto, a las 5:30 de la mañana para a las 6 empezar a trabajar. Por la mañana es levantarse a desayunar algo muy sencillo e irse a trabajar. Hay los que se quedan trabajando, excavando en el yacimiento… y después siguen trabajando hasta las 3 y media y después hay trabajo de despacho… se hace inventario del material encontrado cada día… un poco trabajo de registro. Y los que nos vamos a las minas, es un poco diferente… nos vamos con nuestro conductor hasta la zona donde nos toque trabajar. Hasta las 4 de la tarde más o menos. Llegamos al campamento, cenamos, seguimos trabajando un poco más y ya luego descansar e irse a dormir”.

El equipo trabaja intensamente también para la divulgación de este proyecto. Escuchemos fragmentos de algunos vídeos que realizan los propios arqueólogos y que luego difunden a través de sus redes sociales…

Y es que como comentábamos, uno de los objetivos del proyecto es dar a conocer su trabajo más allá del mundo académico. En vídeos de este tipo cuentan las actividades y tareas de su día a día. Más allá de mostrar las excavaciones y prospecciones de cada campaña, también nos enseñan cómo es la vida en el campamento.

(Encontraréis toda la información en Facebook, “Sikait Project”, en Instagram “SikaitProjectUAB” y en la página web “sikaitproject.wordpress.com”)

“La arqueología uno de los problemas tradicionales que arrastra es lo poco que se conoce nuestra actividad,... El público en general tiene la percepción de que conoce bastante bien la arqueología, pero en realidad la visión que tiene la sociedad de la arqueología es bastante superficial… por eso en este proyecto pues una de las líneas que no hemos querido descuidar es que se conozca de primera mano en qué consiste una campaña… no solo la investigación sino también actuación de restauración y conservación”.

“Es un orgullo y una gran responsabilidad trabajar aquí, en Egipto”, reconocen los investigadores. Desde que el proyecto empezó, en 2016, el calendario y la vida de estos dos arqueólogos quedó condicionado por el proyecto....

“Cuando empiezan con un tipo de proyecto como este, el año pasa a ser todo el tiempo que esperas hasta llegar a Egipto. Por un lado es una lástima porque nos gustaría estar allí seis meses, pero por otro lado es un proyecto que exige mucho con lo que está bien tener un tiempo de llegar aquí para pensar en lo que hemos hecho y organizarnos y prepárate para el año que viene volver a Egipto. En mi caso estas todo el año pensando en Egipto y ocupa buena parte de nuestro año desde un punto de vista intelectual y de esfuerzo”.

“Lo que tienes es siempre ganas de que no se acabe… porque claro, estás el resto del año dándole vueltas a todo lo que podrías haber mirado y no has mirado.. y todo lo que te queda por investigar es precisamente lo bonito de esta profesión..de que por muy duro que sea, es algo que en fondo es muy gratificante”.

El equipo del proyecto Sikait ya tiene todos los permisos en regla para volver a trabajar en el yacimiento en enero de 2022. Seguirán explorando las minas del parque Nacional de Wadi Gemal, en busca de evidencias clave que determinen cómo se explotaron las minas. Seguirán rastreando esta zona, que recordemos, era la única de todo el Imperio Romano de donde se podían extraer y exportar estas piedras preciosas.

A fin de cuentas, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 14 de enero de 2019

ANTIGUA ROMA : MUJERES .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Las perlas, las joyas favoritas de las romanas

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje sobre la afición de las damas romanas por las joyas, alhajas y piedra preciosas, que dado su alto poder económico adquirían y las exhibían en sus fastuosas fiestas; era un símbolo de poder y riqueza exhibir perlas preciosas en casi todo el cuerpo, como las orejas con aretes o pendientes adornados por gemas, el cuello con costosos collares, las muñecas de las manos con esclavas de oro, los zapatos adornados con perlas, incluso los vestidos de gala llevaban perlas, y los hombres exhibían sus correas o cinturones adornados por joyas de oro, y los dedos de las manos llenos de anillos y costosas sortijas.


https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/como-era-la-mujer-en-la-sociedad-romana_9853/1

La exposición "Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas" exploró las diferentes facetas de la mujer en la Antigua Roma

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/perlas-joyas-favoritas-romanas_13501

Procedentes de la India o Arabia, las perlas se popularizaron entre las clases altas de la antigua Roma a partir del siglo I a.C.


Joyería romana
Dos mujeres observan un collar en la tienda de un comerciante de joyas en Pompeya. Óleo por Ettore Forti. Siglo XIX. 
FOTO: Christie's Images / Scala, Firenze


Cofre lleno de joyas
Una mujer extrae un collar de perlas de un cofre lleno de joyas. Fresco del palacio de Constantino en Tréveris. Siglo IV d.C. Museo Episcopal, Tréveris.
FOTO: DEA / Album

 
Brazalete oro con perlas
Brazalete de oro y perlas conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. 
FOTO: Foglia / Scala, Firenze

Joyas sofisticadas
Pendiente del tipo crotalia, hecho con oro, perlas, granates y vidrio. Siglo III.
FOTO: Bridgeman / ACI

Tienda de joyas
En Roma, los vendedores de perlas ocupaban un recinto llamado Porticus Margaritaria, donde se fabricaban y vendían las joyas. La existencia de este lugar sólo se conoce por inscripciones, y se ignora su localización exacta. En la imagen, tienda de joyas en un relieve. Museo de la Civilización Romana, Roma. 
FOTO: Scala, Firenze

Un trabajo de riesgo
Los buscadores de perlas se tapaban orejas y nariz con cera antes de sumergirse. Se colocaban pesos para llegar al fondo marino y mantenían el cuerpo atado al barco con cuerdas. Cuando querían subir a la superficie, daban varios tirones. Otro método, menos peligroso, era usar redes de arrastre. En la imagen, nadador de vidrio que decoraba un mueble.
FOTO: Bridgeman / ACI

 Anillo con perla
Anillo de oro rematado con una perla, procedente de Oplontis, cerca de Pompeya. Museo Arqueológico Nacional, Nápoles.
FOTO: Foglia / Scala, Firenze

 Collar engastado con perlas
Collar de oro, perlas y piedras duras procedente de Pompeya. Museo Arqueológico Nacional, Nápoles.
FOTO: Foglia / Scala, Firenze
Lucía Avial-Chicharro
28 de diciembre de 2018

Las perlas, las joyas favoritas de las romanas

He visto a Lolia Paulina cubierta de esmeraldas y de perlas entrelazadas; las joyas resplandecían por toda su cabeza, en la cabellera trenzada, las orejas, el cuello y los dedos, sumando cuarenta millones de sestercios". Esto escribía el naturalista Plinio el Viejo, a mediados del siglo I a.C., a propósito de la tercera esposa del emperador Calígula.

Aunque pocas mujeres podían igualar su nivel de lujo, el gusto de Lolia Paulina por las perlas estaba muy generalizado en la Roma imperial. Su uso como adorno y símbolo de estatus propició un intenso comercio con las regiones productoras, situadas principalmente en Oriente. Este origen se manifestaba en el nombre mismo que se les daba en latín, "margarita", que a través del griego procedía en último término del sánscrito mangara, "ramillete de flores". En la Antigüedad se conocían cuatro regiones perlíferas: el mar Rojo, el golfo Pérsico, India y Ceilán, a las que se sumaban algunas zonas de China. A Roma llegaban, a través del comercio, perlas de diversas calidades, tamaños y colores. Las más apreciadas fueron las del mar Rojo y el golfo Pérsico, por su gran calidad y brillantez. Menos valoradas eran las perlas del mar Negro, pequeñas y de tonalidad rojiza, y las de Acarnania, en Grecia, muy bastas, de gran tamaño y tintes marmóreos. Las perlas de río de Britania, más oscuras y con tonalidades áureas, se convirtieron en las más cotizadas del occidente del Imperio, mientras que las de Mauritania eran apreciadas por su pequeñez.

Pescadores de perlas

Las fuentes aportan poca información sobre cómo se realizaba la recolección de perlas. Algunos autores señalan que esta actividad, muy asociada a la pesca, se hacía en verano, ya que se creía que la ostra pasaba el invierno a resguardo en las profundidades del mar. Claudio Eliano escribía que "sólo se pescaba cuando hacía buen día y el mar no se movía". Los pescadores se sumergían en el agua y buceaban hasta encontrar las ostras, que iban guardando en una red hasta que salían al exterior para respirar, volviendo a repetir esta operación varias veces. Dadas las dificultades y los riesgos de esta actividad, era habitual que la llevaran a cabo criminales condenados, controlados por las autoridades locales. Sin embargo, se sabe que en China las perlas se cultivaban a veces de forma artificial.
Recoger perlas era una actividad peligrosa. Según Eliano "sólo se pescaban cuando hacía buen día y el mar no se movía"
Tras recoger las ostras, se mataba al molusco y se dejaba descomponer para que así se desprendiera el nácar que constituye la sustancia de la perla. Según Eliano, "las ostras que capturan, las meten en vasijas y las ponen en salazón [...], la carne se corrompe y se consume". A continuación, la perla se limpiaba y se clasificaba en función de su blancura, tamaño, redondez, brillo y peso, para su posterior venta. Cuanto mayor era la calidad de una perla, más elevado era su precio.

En Roma, el comercio de perlas se desarrolló a partir de finales del siglo I a.C. y principios del siglo I d.C., cuando se consolidó la ruta comercial con Oriente a través de Egipto. Augusto recibió varias embajadas de la India, que tardaban cuatro años en llegar a Roma y acudían cargadas de valiosos objetos, entre ellos perlas. A partir de este momento, el comercio de lujo atrajo a un creciente número de clientes en Roma, interesados en adquirir estos productos exóticos.
Bajo los emperadores Claudio y Nerón, el comercio de perlas se concentró en algunos puertos de la costa de Arabia, convertidos en intermediarios entre la India y Occidente. Las mercancías pasaban a través de los puertos de Arabia hasta Alejandría, en Egipto, donde se guardaban en almacenes y se redistribuían por todo el Medi- terráneo. Este itinerario comercial queda atestiguado en obras como el Periplo del mar Eritreo, texto que especifica qué tipo de perlas preferían los romanos. Al parecer, las favoritas eran las de origen índico y las del mar Rojo, bellas por su blancura.
​Las perlas favoritas de los romanos eran las de origen índico y las del mar Rojo, por su blancura
En Roma, los comerciantes especializados en la venta de perlas se llamaban margaritarii y se agrupaban en gremios o colegios para defender sus intereses. Muchos eran libertos vinculados a un patrón que se beneficiaba de su trabajo. Algunos propietarios de tiendas pagaban a personas o designaban a esclavos para que vigilasen sus negocios durante el día y la noche, para evitar los robos.

Monopolio comercial

En Roma se han localizado dieciocho inscripciones en las que se cita el oficio de margaritarius, aunque existe la posibilidad de que esta palabra, que se usaba para definir al vendedor de perlas, se aplicase también a todas las personas ligadas a este comercio, desde los exportadores a los joyeros. La mayoría de las inscripciones se han encontrado cerca de la Vía Sacra, lo que indica que existió un selecto grupo de margaritarii ubicado en una de las calles más conocidas y transitadas de Roma, que acabó convirtiéndose en el principal eje del comercio de lujo de la ciudad. Estos comerciantes no operaban sólo en Roma. En Hispania, por ejemplo, se ha localizado una lápida dedicada a un tal Silvano, un margaritarius que vivía en Augusta Emerita (Mérida).

Perlas-castañuela

Los romanos distinguían entre diversos tipos de perlas. Las más bellas y gruesas eran las llamadas uniones; las que tenían forma de pera se denominaban elenchi, y cuando se arracimaban mediante pequeñas cadenas, de modo que al golpearse hacían un pequeño ruido, se llamaban crotalia, o "castañuelas". En cuanto al color, las de un blanco perfecto eran con gran diferencia las preferidas.
Había múltiples formas de lucirlas, ya fuera como pendientes, en collares de hasta tres hileras de cuentas, cosiéndolas a las telas o bien engastándolas en otros objetos. Las damas de la aristocracia imperial las llevaban de todas las maneras posibles: en el vestido, en las diademas, en las horquillas para el pelo e incluso en los zapatos: consta que adornaban con ellas las correas de sus crépidas, las sandalias de moda en la época. No es extraño que los poetas criticasen esta clase de derroches. Marcial, en uno de sus epigramas, decía de una tal Gelia que "no jura [...] por dios o diosa alguna, sino por sus perlas. A éstas abraza y besa; las llama hermanos y hermanas y las quiere mucho más que a sus dos hijos. Dice la desgraciada que si por algún caso las perdiera, no viviría más de una hora".
Las damas romanas llevaban perlas en vestidos, en el pelo e incluso en los zapatos

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Fotografías
Las perlas se convirtieron también en un símbolo del poder imperial. De Nerón se decía que guarnecía de uniones las camas que se llevaba de viaje, y a partir de Caracalla los emperadores empezaron a llevar diademas de perlas, seguramente combinadas con diversos tipos de piedras preciosas. También se usaban para decorar las estatuas. Plinio el Viejo cuenta que el gusto por las perlas y las piedras preciosas lo introdujo en Roma Pompeyo con la procesión triunfal tras su victoria sobre los piratas del Adriático. En ella se incluía una imagen del propio general realizada a base de perlas cuyo recuerdo escandalizaba al escritor: "¿Tu rostro, gran Pompeyo, hecho de perlas? ¿Perlas, derroche destinado a las mujeres? ¿Aquello que ningún hombre debe llevar?".

Para saber más

"La venta de perlas en la ciudad de Roma durante el Alto Imperio". J. Pérez. Espacio, tiempo y forma, serie II, Historia Antigua, 27, 2014, pp. 267-282.
Historia Natural. Plinio el Viejo. Gredos, Madrid, 2014.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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