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jueves, 4 de septiembre de 2025

La primera obra de Diego Velázquez: Los tres músicos, un bodegón del Velázquez adolescente

 Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje de la vida del pintor barroco Diego Velásquez, cuando aún contaba con 17 años de edad, quien en 1,616 pintó en un bodegón: Los Tres Músicos en el taller de su maestro Francisco Pacheco, que más tarde se convirtió en su suegro,...... siga leyendo.......................

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/tres-musicos-bodegon-velazquez-adolescente_24084?utm_source=indigitall&utm_medium=push&utm_campaign=trafico

En 1616, cuando tan solo contaba con 17 años, Velázquez ejecutó esta pintura en el taller de su maestro, Francisco Pacheco, quien también se convertiría en su suegro.

Los tres músicos, de Diego Velázquez. Hacia 1616. Gemäldegalerie, Berlín.

Fine Art Images/Heritage / Cordon Press.  

alex sala

Àlex Sala

Periodista especializado en Arte e Historia del Arte.


Continuando con la serie estival sobre las primeras obras conocidas de los maestros de la pintura y la escultura, esta semana nos vamos a fijar en un bodegón ejecutado por Diego Velázquez hacia 1616, cuando apenas contaba con 17 años. Los tres músicos es una pintura realizada en el taller de Francisco Pacheco, maestro del pintor sevillano, quien también sería su suegro.  

Lejos quedaba todavía la época de gloria en la corte de Felipe IV como el sublime retratista de la familia del rey. Durante esa época se dedicó al aprendizaje del oficio a base de representar bodegones. A pesar de ser considerado un género supuestamente inferior, sus escenas costumbristas de la cosmopolita ciudad hispalense del siglo XVII ya abordan la cotidianidad que conservó en obras tan destacadas como Las meninas o Las hilanderas


Fine Art Images/Heritage / Cordon Press 

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Un elaborado bodegón

Los tres músicos es una pintura al óleo sobre lienzo de 90 x 113 cm expuesta en la Pinacoteca de Berlín. Fue pintada por un jovencísimo Diego Velázquez entre 1616 y 1618, cuando no había cumplido todavía los 18 años. En esa época era aprendiz del pintor Pedro Pacheco (que más adelante se convertiría en su suegro) en su Sevilla natal, por entonces la ciudad más rica de España debido al privilegio del monopolio comercial con América. Velázquez hacía sus primeros pinitos en la pintura con escenas cotidianas de esa cosmopolita sociedad. Tres músicos están dispuestos alrededor de una mesa servida con comida y bebida. La composición funciona como una alegoría de los sentidos: oído y tacto de los músicos, gusto y olfato por la comida y la bebida, y la vista, que parece representar el adolescente que nos invita a mirar en el interior de la escena.


Fine Art Images/Heritage / Cordon Press

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Gesto esquemático

Los Tres músicos podría inscribirse en el género que Francisco Pacheco denominó de "figuras ridículas, con sujetos varios y feos para provocar a risa". Esta definición, lejos de ser peyorativa, define la voluntad de la escuela barroca por el realismo. Velázquez fue un maestro en "la imitación de la naturaleza", por monstruosa o fea que esta fuera. 

La proliferación de personajes "que ríen y hacen reír" (en palabras, otra vez, de Pacheco) fue una constante en la obra de Velázquez, siempre tratados con la misma dignidad que nobles y cortesanos. En este caso, los tres músicos son personajes populares, como el cantante, reproducido con una mueca algo grotesca y esquemática, de un talentoso pintor en periodo de formación, sin la profundidad de matices que caracterizará su etapa de consagración.

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Sombras titubeantes

Los tres músicos ya demuestra uno de los principales intereses de Diego Velázquez durante toda su vida, la luz y cómo esta puede moldear los objetos y los espacios. La escena se enmarca en una habitación muy oscura y está iluminada por un potente foco de luz que aparece desde el costado del muchacho y el mono. En estos primeros pasos en el mundo del tenebrismo y el claroscuro (Velázquez todavía no conocía la obra de Caravaggio, pero es seguro que había tenido contacto con alguno de los pintores italianos que pululaban por Sevilla), parece que la recreación de las sombras es algo titubeante, situando unas a un lado y otras, en otro, como las de los objetos sobre la mesa; o las zonas sombreadas de las ropas, reflejadas en un tono toscamente oscurecido del mismo color que estas.

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Niño modelo

El niño del trío musical es la figura más importante de la obra, ya que no solo forma parte de la escena, sino que nos invita a entrar en ella con su mirada directa al espectador y su sonrisa pícara. Es una forma de romper la cuarta pared entre el arte y el espectador, una denominación que acuñó Diderot un siglo más tarde y refiriéndose al teatro, pero que bien puede aplicarse también en la pintura. El muchacho, de aspecto bobalicón y extracción humilde, como reflejan los deslucidos dientes que enseña al reír, bien pudo ser un modelo que aparece en otros de sus cuadros. Jóvenes similares salen en El aguador de Sevilla o Vieja friendo huevos.


Fine Art Images/Heritage / Cordon Press, 

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Canto a la futilidad

Velázquez fue siempre un gran aficionado a poblar sus pinturas de símbolos y su maestro, Francisco Pacheco, era un gran teórico de la pintura. Una lectura más profunda invita a pensar en un matiz alegórico en la interpretación de esta obra. La comida y el alcohol no deben verse como parte de un alegre bodegón, sino como una vanitas. El término, que deriva del latón vanus, vacío, pretendía transmitir el mensaje de la vida como algo extremadamente fugaz, que debe encaminarse a preparar el alma para la salvación y que cualquier bien material que se pueda adquirir carece de sentido. Una advertencia de que los placeres mundanos son pasajeros y que abandonarse al deleite de la vida tiene a largo plazo consecuencias nefastas, no solo para el cuerpo, sino para el espíritu.


Fine Art Images/Heritage / Cordon Press, 

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El mono

El mono que acompaña al niño sosteniendo una pera subraya el carácter grotesco de la escena. Este animal, típico de compañía por aquel entonces, también mira al espectador y se convierte en un alter ego del muchacho que funciona como un reverso de carácter moral y social. Usado desde la Edad Media como símbolo del pecado de la lujuria y las bajas pasiones, el mono reforzaría el matiz alegórico en la interpretación de esta obra. Su rostro, similar al de un cráneo, haría a las veces de calavera, elemento omnipresente en las vanitas como signo de la inevitabilidad de la muerte.


Fine Art Images/Heritage / Cordon Press. 

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Volumen y dibujo

A diferencia de las obras de madurez del pintor, en Los tres músicos el dibujo de los objetos y personales está perfectamente delineado y marcado. La obra refleja los primeros pasos de Velázquez en el oficio de pintor, cuando todavía no dominaba la técnica de siluetear los contornos a través de las pinceladas y el color. Esto provoca que las ropas de los músicos y los objetos dispuestos sobre la mesa tengan una apariencia algo acartonada, como la servilleta sobre el plato. A pesar de todo, la servilleta, el vino, el queso y el cuchillo sirven al joven Velázquez para realizar un estudio de las distintas texturas y dotarlos de un volumen que los acerca a la tridimensionalidad.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 16 de noviembre de 2021

Impresionismo : Claude Monet, el pintor que creó un estilo inimitable

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Claude Monet; nacido en París el 14 de noviembre de 1840, está considerado uno de los pilares y pieza clave del impresionismo. Monet fue un pintor sumamente prolífico que supo plasmar sobre el lienzo sus percepciones personales sobre la naturaleza y los paisajes, experimentando con los diversos matices que la luz puede aportar a una escena. Rechazado y admirado a partes iguales por sus contemporáneos, el artista francés fue un innovador que se adelantó a su tiempo en el estudio del color.....   .....siga leyendo...................

Grosse mer à Étretat - Claude Monet.

Claude Monet - Haystacks, end of Summer - Google Art Project.

Claude Monet - Rouen Cathedral - The Portal (Sunlight)


Claude Monet Nympheas Marmottan.

Brooklyn Museum.


Claude Monet y su esposa sobre la barca atelier, por Edouard Manet, 1874
https://es.wikipedia.org/wiki/Claude_Monet
WIKIPEDIA.

La obra de Monet, considerado uno de los fundadores del impresionismo, sentó las bases de este estilo artístico. Su concepción del arte no pretendía contar una historia, sino plasmar, según su punto de vista, las impresiones y sensaciones que experimentaba a la hora de pintar.







Fotografia de Claude Monet tomada por Gaspard-Félix Tournachon, "Nadar", en 1899.

Foto: PD

Nacido en París el 14 de noviembre de 1840, Claude Monet está considerado uno de los pilares y pieza clave del impresionismo. Monet fue un pintor sumamente prolífico que supo plasmar sobre el lienzo sus percepciones personales sobre la naturaleza y los paisajes, experimentando con los diversos matices que la luz puede aportar a una escena. Rechazado y admirado a partes iguales por sus contemporáneos, el artista francés fue un innovador que se adelantó a su tiempo en el estudio del color.

UN GRAN CARICATURISTA

La familia Monet se trasladó de la capital francesa a Le Havre, en Normandía, cuando Claude contaba apenas cinco años. En aquella ciudad portuaria, su padre, Claude Adolphe, que regentaba un negocio de comestibles propiedad del marido de su hermana, Jacques Lecadre, intentó por todos los medios, aunque sin éxito, que el joven Claude se interesara en él. Pero lo que en realidad quería el joven Claude era ser artista. En 1851, el muchacho ingresó en la escuela secundaria de artes de Le Havre donde se hizo famoso por sus caricaturas al carbón y por sus paisajes y marinas, que vendía por diez y por veinte francos. En aquella época, Claude recibió sus primeras lecciones de dibujo del artista francés Jacques-François Ochard y conoció a Eugène Boudin (considerado el primer paisajista francés en pintar al aire libre), que a la postre se convertiría en su mentor.


Caricatura del notario León Marchon, realizada por Claude Monet alrededor de 1855. Instituto de Arte de Chicago.

Foto: PD

El 28 de enero de 1857, moría Louise Justine, la madre de Monet. Tras aquella desgracia, el joven decidió irse a vivir con su tía, Marie-Jeanne Lecadre, una pintora aficionada que mantenía una excelente relación con Armand Gautier, un pintor y litógrafo conocido como "el pintor de las Hermanas de la Caridad", por sus pinturas de religiosas. Tras la muerte de Jacques, el esposo de su tía, el padre de Claude pasó a hacerse cargo del negocio familiar y Claude decidió definitivamente convertirse en pintor. Su padre al principio le apoyó e incluso llegó a formular una petición para que le fuera concedida una beca, pero la solicitud fue rechazada. Entonces, Monet viajó a París para visitar la exposición del Salón de París, donde conoció a artistas de la talla de Constant Troyon o Armand Gautier, y trabajó también en el taller del pintor Charles Monginot, un viejo amigo de Eugène Boudin. Monet se matriculó entonces en la Academia Suiza, una escuela de arte privada, en contra de la opinión de su progenitor, que quería que su hijo estudiase en la Academia de Bellas Artes de París. Contrariado, su padre le negó entonces su ayuda financiera.

Monet viajó a París para visitar la exposición del Salón de París, donde conoció a artistas de la talla de Constant Troyon o Armand Gautier, y trabajó también en el taller del pintor Charles Monginot, un viejo amigo de Eugène Boudin.

En 1861, Monet fue llamado a filas para realizar el servicio militar obligatorio, que en aquella época duraba siete años. El artista tuvo la oportunidad de librarse de esa dura carga mediante el pago de 2.500 francos, dinero del que no disponía y que su familia le ofreció si dejaba la pintura para regresar a Le Havre, cosa a la que el joven se negó. Así, Monet fue destinado al regimiento de caballería de Argelia, donde enfermó de fiebre tifoidea y pudo regresar a Francia en el verano de 1862.

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Édouard Manet, un pintor incomprendido

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EL SALÓN DE PARÍS

Entre finales de 1864 y principios de 1865, Monet y su amigo, el también pintor Fréderic Bazille, se establecieron en un taller propio en París, y aquel mismo año Monet pudo exponer dos marinas en el Salón de París que fueron muy bien recibidas por la crítica. Aquel primer éxito animó a Monet a proyectar su monumental obra El desayuno para la exposición del Salón del año 1866. Su pintura quería imitar a la de Edouard Manet Almuerzo en la hierba (1863), una obra que causó un gran escándalo al mostrar a una mujer desnuda. Pero a diferencia del de Manet, el cuadro de Monet era de corte más conservador, mucho más ajustado al gusto de la época. Aunque por desgracia no llegó a tiempo para la exposición. Mientras estaba ocupado trabajando en su cuadro conoció a la modelo Camille Doncieux, con quien entablaría una relación amorosa. Perdidamente enamorado, Monet pintó a su amada en la obra Camille con vestido verde en tan solo cuatro días, una pintura que fue aclamada por la crítica.

Entre finales de 1864 y principios de 1865, Monet y su amigo, el también pintor Fréderic Bazille, se establecieron en un taller propio en París, y aquel mismo año Monet pudo exponer dos marinas en el Salón de París.




Camille con vestido verde, cuadro pintado en 1867.

Foto: PD

El 8 de agosto de 1867 nació Jean, el primer hijo del pintor y de Camille, pero esta alegría se vio empañada por un duro revés: su obra Mujeres en el jardín fue rechazada por el Salón de París. La situación económica de Monet era cada vez más precaria, pero su amigo Fréderic Bazille le acabó comprando la obra y ambos volvieron a trabajar juntos en su taller parisino. A pesar de todo, Monet se vio acosado por los acreedores, por lo que tuvo que dejar la ciudad. Para empeorar aún más las cosas, en 1870 el jurado rechazó nuevamente otra de sus obras para el Salón, aunque tal cúmulo de sinsabores no evitó que el 26 de junio de ese mismo año se casara con Camille. Pero ¿por qué el Salón rechazaba recurrentemente las obras de Monet? En realidad, la evolución pictórica de Monet, en cuanto a los temas elegidos y al estilo, se distanciaba cada vez más de los cánones que establecía el Salón de París y, por consiguiente, el éxito económico se alejaba de él irremisiblemente.








GIVERNY Y EL IMPRESIONISMO

Con el estallido de la guerra franco-prusiana en julio de 1870, Monet abandonó Francia para instalarse en Londres y de este modo evitar ser reclutado. Durante su estancia en la capital británica, Monet estudió las obras de John Constable y Joseph Mallord, y conoció al marchante de arte Paul Durand-Ruel. También se vio fuertemente influenciado por las obras de William Turner, cuyos paisajes le servirían de gran inspiración. Pero en la primavera de 1871, la Royal Academy de Londres, siguiendo la estela del Salón de París, negó el permiso a Monet para exponer sus obras. Ese mismo verano murió su padre, que le dejó una pequeña herencia. Tras el final de la contienda, Monet decidió regresar a su país. El pintor hizo el viaje de vuelta deteniéndose, en otoño de 1871, en los Países Bajos. Allí, en la ciudad de Zaandam, pintaría 25 cuadros, y aprovechó la estancia para visitar la cercana Ámsterdam. Una vez en Francia, Monet se estableció en Argenteuil, un pueblo no muy lejos de París.


Retrato de Claude Monet pintado por Pierre-Auguste Renoir en 1875.

Foto: PD

En la primavera de 1871, la Royal Academy de Londres, siguiendo la estela del Salón de París, negó el permiso a Monet para exponer sus obras. Ese mismo verano murió su padre, que le dejó una pequeña herencia.

Monet se uniría en la década de 1870 a un grupo de artistas que se hacían llamar los "independientes", y hacia 1872 o 1873 pintó su famoso cuadro Impresión: soleil levant (Impresión: amanecer), pintura que en 1874 pudo exponer en el estudio del fotógrafo Nadar, en París (hoy en día el cuadro puede verse en el Musée Marmottan-Monet). A partir del titulo de su cuadro, el crítico de arte Louis Leroy acuñaría el término "impresionismo", una palabra con tintes peyorativos, pero que al final fue adoptada por los artistas seguidores de aquel estilo artístico para definirlo. De hecho, el impresionismo había nacido para quedarse. En 1876, Paul Durand-Ruel organizó en su propia galería una segunda muestra impresionista en la que Monet expuso 18 pinturas.


Impresión: amanecer. Pintura de Claude Monet. 1872. Museo Marmottan, París.

Foto: PD

En 1878 nació el segundo hijo de Claude y Camille, Michel. Este parto minó la ya de por sí frágil salud de Camille, que fallecería en 1879 ante la desesperación de su esposo. Pocos años después, a principios de 1883, Monet alquiló una casa cerca de las localidades de Vernon y Gasny, en Giverny, en la región de Normandia. La residencia disponía de un amplio granero que funcionaba como estudio de pintura, y el huerto y el pequeño jardín se convirtieron en sus "modelos" pictóricos. El paisaje circundante ofrecía un sinfín de motivos atractivos para el trabajo de Monet, que empezó a dar sus frutos. Su situación económica mejoró ostensiblemente a medida que su marchante, Paul Durand-Ruel, tenía cada vez más éxito con la venta de sus obras. De este modo, en noviembre de 1890, Monet era ya lo suficientemente rico como para comprar la casa de Giverny y llevar a cabo una ambiciosa ampliación de la misma. Monet se dedicó entonces a las llamadas pinturas "en serie", en las que se representaba a un sujeto o a un paisaje en diferentes condiciones de luz y clima, pintado desde diferentes perspectivas y a distintas horas. La primera de estas obras en serie fue titulada Pajares por el artista. Poco después, en 1891, quince de sus obras fueron expuestas en la galería de Durand-Ruel en París.


Pajares. Claude Monet, 1884-89, Museo Pushkin, Moscú.

Foto: PD


Los acantilados de Etretat, cuadro pintado por Monet en 1885.

Foto: PD

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Cézanne, el pintor de las manzanas

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PASIÓN POR LOS NENÚFARES

Monet se volvió a casar el 16 de julio de 1892 con Alice Hoschedé, y su vida transcurrió muy tranquila durante dos años en su casa de Giverny, donde pintaría otras series, entre ellas las tituladas Catedral de RouenÁlamosLas Casas del Parlamento (resultado de un viaje a Londres realizado en 1899), Mañanas en el Sena y Los NenúfaresA partir de 1897, el pintor hizo varios viajes por Europa, y entre otros lugares visitó Londres y Venecia, y, de nuevo en su tranquilo retiro, se dedicó a pintar sus famosos cuadros de nenúfares (hoy expuestos en el Museo de la Orangerie de París, en el Instituto de Arte de Chicago y en el Museo de Arte Moderno de Nueva York).


Nenúfares, cuadro pintado por Claude Monet en 1899.

Foto: PD


Las casas del Parlamento al atardecer. Claude Monet, 1903.

Foto: PD


Ninfas, cuadro pintado por Monet en el año 1904.

En 1908, Monet empezó a manifestar los primeros síntomas de una enfermedad ocular, que empeoró en 1912, un año después de la muerte de su segunda esposa, Alice. Monet sufría de cataratas y fue intervenido dos veces en 1923. Su obra de aquella época, mientras la cataratas afectaban su visión, mostraba una tonalidad rojiza, propia de los afectados por esta enfermedad. Al recuperar la visión, Monet se dedicó de nuevo a pintar grandes cuadros cuyos protagonistas indiscutibles volvieron a ser los nenúfares del estanque de su finca.

Monet sufría de cataratas y fue intervenido dos veces en 1923. Su obra de aquella época, mientras la cataratas afectaban su visión, mostraba una tonalidad rojiza, propia de los afectados por esta enfermedad.

En sus últimos años de vida, el artista francés destruyó varias de sus pinturas ya que no quería que sus obras inacabadas, bocetos y borradores, fueran expuestos y vendidos, como al final sucedió tras su muerte, el 5 de diciembre de 1926, a causa de un cáncer pulmonar. Los restos del gran pintor impresionista descansan en el cementerio de Giverny, su refugio y lugar de inspiración. En 1966, su hijo Michel donaría la casa a la Academia Francesa de Bellas Artes, y gracias a la Fundación Claude Monet, la residencia y los jardines fueron abiertos al público en 1980. En la actualidad, y tras una exhaustiva restauración, sus puertas están abiertas a los turistas de todo el mundo que visitan Giverny.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 22 de octubre de 2021

MÁS ALLÁ DEL IMPRESIONISMO: Cézanne, el pintor de las manzanas

HOla amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Paul Cézanne, uno de los grandes pintores francés, considerado el Padre de la Pintura Moderna, nunca se le reconoció como tal mientras estuvo vivo, por su personalidad introvertida y su esfuerzo por obtener una forma única de expresión, en la que la naturaleza jugó un papel fundamental, pintando manzanas, lo alejaron paulatinamente de las personas y de la sociedad, por que muchas veces su comportamiento era huraño y hasta mal educado.
Sin embargo, este pintor post impresionista dejó un legado  por que su arte creció en profundidad, en color, y en composición. Entre 1890 y 1905, el artista francés produjo obras maestras, una tras otra: diez variaciones del Mont Sainte-Victoire, tres versiones del Chico con un chaleco rojo, innumerables imágenes de naturalezas muertas y la serie Bañistas, en la que intentó volver a la tradición clásica del desnudo y explorar su efecto escultórico en relación con el paisaje...........  .... siga leyendo.....

Reconocido como un pionero de la pintura moderna, el trabajo de Paul Cézanne fue poco valorado durante la mayor parte su vida. Su personalidad introvertida y su esfuerzo por obtener una forma única de expresión, en la que la naturaleza jugó un papel fundamental, lo alejaron paulatinamente de las personas y de la sociedad.







Foto: Cordon Press

Mientras muchos de sus colegas artistas murieron habiendo alcanzado cierto reconocimiento por parte de la crítica, Paul Cézanne, el genial pintor francés nacido el 19 de enero de 1839, no lo consiguió hasta el día de su muerte. Sin la figura de Cézanne sería imposible entender el arte del siglo XX. Sus obras y sus ideas influenciaron a muchos pintores y movimientos artísticos posteriores, en especial el cubismo. Cézanne desafió los valores convencionales de la pintura de su tiempo, lo que le acarreó más de un conflicto con los demás pintores impresionistas. Su arte no pretendía ser una mera copia de lo que veía, sino que su intención era dar voz a las emociones que la naturaleza era capaz de provocar en el ser humano.

RECHAZO A LA NOVEDAD

Durante la estancia de Cézanne en la Académie Suisse, una escuela de arte fundada por Charles Suisse en París en 1815, los aspirantes a artistas podían trabajar con modelos vivos por una cuota mensual muy asequible, y fue allí donde donde el joven Cézanne conoció a Camille Pissarro, Claude Monet y Auguste Renoir. Las primeras obras de Cézanne irradiaban un romanticismo desenfrenado, algo de erotismo y cierta violencia. Durante sus visitas al Museo del Louvre, Cézanne se sintió inspirado por las obras de grandes artistas como Diego Velázquez y el italiano Caravaggio, aunque a los cinco meses de su estancia en París su vocación sufrió un vuelco al considerar que su técnica distaba mucho de ser tan buena como la del resto de aprendices. Si no regresó antes a Aix en Provence, su ciudad natal, fue por la gran amistad que le unía al escritor Émile Zola, pero finalmente volvió con su padre para retomar el negocio familiar.

A los cinco meses de estancia en París, la vocación de Cézanne sufrió un vuelco al considerar que su técnica distaba mucho de ser tan buena como la del resto de aprendices.

En 1860 estalló un conflicto entre los pintores realistas, liderados por Gustave Courbet, y la Académie des Beaux-Arts, que rechazaba todo aquello que no perteneciera al estilo neoclásico o romántico académico. El conflicto llegó a tal punto que la Academia prohibió a los realistas exponer sus obras. No sería hasta 1863 cuando el emperador Napoleón III decretó la apertura del llamado Salon des Refusés (salón de los rechazados), un espacio donde los artistas rechazados por el jurado del Salón de París podían exponer libremente sus obras.


ESTA CARICATURA MUESTRA EL ESCÁNDALO PROVOCADO POR LOS IMPRESIONISTAS: UN JURADO RECHAZA LA OBRA DE UN PINTOR AL QUE ACUSA DE FORMAR PARTE DE LA «BANDA DE EDOUARD MANET», EN REFERENCIA AL REVUELO CAUSADO POR EL CUADRO "LE DÉJENEUR SUR L'HERBE" (1863) QUE PROVOCARÍA LA APERTURA DEL "SALON DES REFUSÉS".

Foto: Cordon Press

LAS MANZANAS

Las obras expuestas en el Salon des Refusés fueron rápidamente denunciadas por la crítica, hecho que consolidó el espíritu revolucionario de los pintores que exponían en aquel espacio artístico. Cézanne, cuyos gustos ya se habían alejado de los convencionalismos académicos, se unió a los miembros de este grupo, del que también formaban parte los impresionistas Manet, Pissarro, Monet, Renoir y Degas. Gracias a las lecciones aprendidas de Pisarro, Cézanne empezó a pintar al aire libre, y eso se notará en el cambio de colorido que experimentarán sus obras. Monet dijo sobre Cézanne: "Qué mala fortuna que este hombre no haya contado con mejor apoyo en su experiencia. Es un artista auténtico, pero ha llegado tan lejos, que duda demasiado de sí mismo". En aquel punto, la necesidad de Cézanne de encontrar algo nuevo lo apartará de los impresionistas, e incluso del mundo: "El mundo no me entiende y yo no entiendo el mundo, por eso me he retirado de él", llegó a decir.

Cézanne, cuyos gustos ya se habían alejado de los convencionalismos académicos, se unió a los miembros del Salón des Refusés, del que también formaban parte Manet, Pissarro, Monet, Renoir y Degas.

Cézanne no fue sólo en busca de la luz, como hacían sus colegas impresionistas, sino también de la geometría. Quizá ninguna de sus obras nos resultan tan familiares como sus naturalezas muertas, especialmente sus manzanas. Fue el propio Cézanne quien reconoció su preferencia hacia esta fruta: "Asombraré a París con una manzana", y de acuerdo con expertos en arte, Cézanne tuvo más reconocimiento en vida por sus lienzos de naturalezas muertas que por sus retratos o paisajes, que fueron considerados distorsionados y primitivos por la crítica contemporánea. La escritora británica Virginia Woolf describió la sensación que le provocó contemplar uno de los bodegones pintados por Cézanne: "¿Qué pueden ser seis manzanas? Está la relación entre cada una de ellas, el color y el volumen. Su pigmento parece desafiarnos, tocar nuestro nervio, estimularnos". Para Cézanne la pintura era una cuestión de volúmenes que se distribuían por el lienzo, y las manzanas, protagonistas absolutas de sus naturalezas muertas, eran como esferas inestables en su particular universo geométrico.


INCLUSO CON LOS SUPUESTAMENTE INOFENSIVOS BODEGONES, CÉZANNE FUE CAPAZ DE CREAR IMPRESIÓN SOBRE EL PÚBLICO Y LA CRÍTICA. PARA EL PINTOR, LAS MANZANAS FUERON LAS GRANDES PROTAGONISTAS DE ESTE GÉNERO. CON EL TÍTULO "NATURALEZA MUERTA", LA OBRA SOBRE ESTAS LÍNEAS FUE PINTADA EN LA DÉCADA DE 1890.

Foto: Cordon Press

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ESQUIVO E INSEGURO

En sus bodegones, Cézanne pintaba los objetos como si éstos pudieran rozarse y mezclarse, disolverse en una armonía de color y representar situaciones, de alguna manera como sustitución de la vida a la que el pintor no se veía capaz de enfrentarse. Cézanne era un hombre huraño, hermético, taciturno y muy terco. Incluso podía llegar a ser maleducado cuando se desenvolvía en círculos sociales. Su inseguridad le hizo irónico, y consideraba que se reían de él cuando, al contrario, era alabado por su arte. Era tal su inseguridad que sus obras de representaciones humanas sufrían constantes retoques y hacía posar a sus modelos incontables veces, siendo por este motivo muy escasos quienes se prestaron a ello.

Cézanne era huraño, hermético, taciturno y muy terco. Incluso podía llegar a ser maleducado cuando se desenvolvía en círculos sociales. Inseguro de sí mismo, consideraba que se reían de él cuando era alabado por su arte.

En una ocasión, Cézanne le dijo al poeta Joachim Gasquet: "He renunciado a las flores. Se marchitan rápidamente. Las frutas son más fieles. Es como si quisieran pedirte perdón por perder color. Su idea se exhala con su perfume. Llegan a ti en todos sus aromas, te cuentan de los campos que abandonaron, de la lluvia que las nutrió, de la aurora que las contempló. Cuando con toques pulposos de pincel se reproduce la piel de un hermoso melocotón, la melancolía de una manzana vieja, se puede entrever en los reflejos que ellos intercambian la misma sombra tenue de renunciación, el mismo amor del sol, el mismo recuerdo del rocío". Cézanne no dibujaba previamente sus figuras, sino que pintaba directamente sobre la tela. El artista modelaba con el color y, a diferencia de los demás pintores impresionistas, intentó mostrar el color real de lo que pintaba. Hasta aquel momento la representación del espacio en la pintura se había logrado mediante la perspectiva y los claroscuros, en cambio Cézanne trató la luz como una forma de interpretar el espacio, utilizó el color para iluminar y sugerir volumen


ENTRE 1890 Y 1895, CÉZANNE PINTÓ UNA SERIE LLAMADA "LOS JUGADORES DE CARTAS", QUE REFLEJA, ENTRE OTRAS COSAS, EL INTERÉS DEL PINTOR POR LA REPRESENTACIÓN DE LAS FIGURAS GEOMÉTRICAS QUE ÉL APRECIABA EN LA REALIDAD.



Naturaleza muerta con manzanas (1890).
WIKIPÉDIA.


Bodegón con cortina (1895) ilustra la creciente tendencia de Cézanne hacia la compresión tersa de formas y tensión dinámica entre figuras geométricas.
WIKIPEDIA.


Bodegón con manzanas y naranjas, 1895-1900.
WIKIPEDIA.


La montaña Sainte-Victoire, 1905.
WIKIPEDIA.


Botella, garrafa, jarro y limones (1902-1906) Paul Cézanne. Museo Thyssen-Bornemisza
WIKIPEDIA.


WIKIPEDIA.


Paul Cézanne - Montagne Saint-victoire - Google Art Project
WIKIPEDIA.


Chico con un chaleco rojo.
Durante la estancia de Cézanne en París a lo largo de 1890 -en compañía de su esposa Hortense y de su hijo Paul- el maestro de Aix contrató los servicios de un modelo profesional italiano llamado Michelangelo di Rosa. El joven posó en variadas posturas surgiendo así cuatro lienzos en los que el muchacho con el chaleco rojo es el protagonista. No sería muy habitual en Cézanne emplear modelos profesionales para sus retratos, remontándose a los estudios de la Academia Suisse para encontrar trabajos de estas características. El más famoso es el que se le presenta sentado y acodado en una mesa pero esta imagen que observamos no se queda a la zaga. El joven aparece de frente al espectador, apoyando su brazo en la cintura con lo que acentúa la deformidad que caracteriza al cuerpo. La cabeza se empequeñece, recordando a las obras de El Greco, y los miembros se alargan, creando un juego de planos oblicuos con la postura y la disposición de los miembros. La figura se recorta ante un fondo de cortinajes, en sintonía con los bodegones, destacando así la volumetría del modelo de igual manera que hará Picasso en sus obras pre-cubistas. El rojo se convierte en el centro de atención para el espectador, jugando el pintor con una amplia sinfonía de colores que van desde el amarillo hasta el azul pasando por el blanco, el verde o el crema. Y es que gracias al color, el maestro de Aix recuperará la forma y el volumen que buena parte de las obras de sus colegas impresionistas -especialmente Monet- estaban perdiendo.
ARTE HISTORIA.

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UN PINTOR INCANSABLE

En 1886, su amigo de la infancia, el escritor Émile Zola, publicó la obra L’Opera, una novela inspirada en la relación del autor con los impresionistas. Cézanne creyó verse retratado en uno de los personajes, el "genio abortado", algo que lo ofendió profundamente y provocó el fin de su larga amistad. La evolución de su arte acabó llevando a Cézanne, a lo largo de las décadas, casi a la abstracción. En 1895, consiguió montar su primera exposición individual gracias a la ayuda del marchante de arte Ambroise Vollard. Fue un rotundo fracaso. Aun así, con el tiempo el arte de Cézanne creció en profundidad, en color y en composición. Entre 1890 y 1905, el artista francés produjo obras maestras, una tras otra: diez variaciones del Mont Sainte-Victoire, tres versiones del Chico con un chaleco rojo, innumerables imágenes de naturalezas muertas y la serie Bañistasen la que intentó volver a la tradición clásica del desnudo y explorar su efecto escultórico en relación con el paisaje.


CON LA SERIE DE CUADROS "BAÑISTAS", CÉZANNE SE CONVIRTIÓ EN UNO DE LOS ARTISTAS MÁS INFLUYENTES PARA LOS JÓVENES PINTORES CUYO REVOLUCIONARIO ARTE FLORECERÍA POCO DESPUÉS, EN LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX.

Foto: CC

Rompió su amistad con su amigo de la infancia, el escritor Émile Zola, cuando creyó verse reflejado en uno de los personajes de la novela L’Opera, el genio abortado.

Obsesionado con su trabajo, Cézanne quería pintar el campo, captar todos sus colores y su belleza. Mientras pintaba perdía la noción del tiempo de tal forma que un día de otoño de 1906, en que se encontraba pintando frente al monte Santa Victoria, estalló una tormenta y, más tarde, dos hombres lo encontraron tirado en el suelo, inconsciente. Seguramente debía de llevar varias horas bajo la lluvia. Cuando despertó preguntó si ya había salido el sol para volver al campo a seguir pintando. Aquel día contrajo una pulmonía que acabó con su vida el 22 de octubre de 1906.

Con su obra, Cézanne ofreció una nueva forma de entender el mundo a través del arte. Según sus propias palabras: "Para un impresionista pintar desde la naturaleza no debe ser pintar el tema, sino realizar sensaciones". Bajo su influencia, Picasso pronto llevaría a la pintura hacia una dirección completamente nueva y sin precedentes. De hecho, fue Cézanne quien enseñó a una nueva generación de artistas a liberar la forma del color en su arte, creando, de esta manera, una nueva realidad pictórica cargada de subjetividad.


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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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