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sábado, 12 de junio de 2021

James Brooke: de súbdito británico a rajá en Borneo, formando el Reino de Sarawak...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., James Brooke, un súbdito británico, se convirtió en un rajá en la Isla de Borneo, fundando el Reino de Sarawak, en 1,841 región que fue cedida por el sultán de Brunéi y se creó una dinastía de rajás blancos, quienes gobernaron durante cien años hasta 1,946, que se convirtió en colonia británica. 
El 22 de julio de 1,963  los británicos concedieron a un autogobierno a Sarawak.
El 16 de septiembre de 1,963, Sarawak, pasó a formar parte de la Federación Malasia.



La expansión territorial del Raj de Sarawak de 1841 a 1905 jugó un papel importante en los límites actuales del estado moderno de Sarawak.
WIKIPEDIA.

En 1841, un aventurero británico consiguió que el sultán de Brunéi le cediera una región en la que creó un reino independiente. Una dinastía de rajás blancos lo gobernó durante cien años



























FOTO: DEA / Album


James Brooke, el rajá blanco

Llegó al sudeste asiático en busca de aventuras y allí luchó al lado del sultán de Brunei que lo nombró rajá del reino de Sarawak, en la isla Borneo. Apoyado por el imperio británico, fundó un reino independiente que fue gobernado por él y sus descendientes hasta 1946. Este óleo es un retrato de Brooke realizado por Francis Grant en 1847. 


FOTO: UIG / Album.


El nuevo rey

James Brooke durante las negociaciones con las autoridades de Brunéi en 1942. Su posición de fuerza y el respaldo del Imperio Británico (que veía Sarawak como un enclave estratégico) obligaron al sultán a negociar la independencia del reino y a ponerlo en manos de un extranjero.


FOTO: Jerry Redfern / Getty Images.


Kelabit Highlands

Esta cordillera y la espesa jungla que la cubre se sitúan al norte de Borneo y forman parte de la región de Sarawak.


FOTO: Luca Tettoni / Bridgeman / ACI.


Arte malayo

Una estatuilla de madera de Sarawak de finales del siglo XIX.


FOTO: DEA / Album

El último rajá de Sarawak

Después de James Brooke, el trono de Sarawak pasó a manos de su sobrino Charles y al hijo de este Charles Wyner Brooke, que gobernó hasta la invasión japonesa de 1941. Al finalizar la segunda guerra mundial, cedió Sarawak a Inglaterra en 1946. En la imagen Charles Wyner Brooke en un billete de Sarawak.

Entre los siglos XIX y XX, en pleno apogeo de la época victoriana, el Imperio británico alcanzó su máxima extensión, desde el Canadá a Nueva Zelanda, y desde las Malvinas a Hong Kong. Este dominio planetario fue obra en gran parte de soldados, exploradores o simples aventureros cuyo nombre aún evoca tiempos de epopeya: James Wolfe, Robert Clive, Cecil Rhodes, Lawrence de Arabia... A ellos hay que añadir un simple teniente que llegó a ser rey en Borneo: James Brooke, el rajá blanco de Sarawak.

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Brooke nació en Benarés en 1803, hijo de uno de los jueces británicos que trabajaban para la Compañía de las Indias Orientales, que por entonces gobernaba en la India. A los doce años fue enviado a Inglaterra para estudiar en la escuela de Norwich, pero las inquietudes del joven Brooke eran más activas que lectivas. Se escapó de la escuela y sus padres, que se habían retirado en Bath, lo obligaron a estudiar en casa con tutores particulares. En 1819 regresó a la India y se enroló como teniente en el ejército privado de la Compañía de las Indias Orientales. Fue un tiempo de aventuras en el que Brooke se dedicó a la caza, a cometer locuras de juventud y a participar en varias de las batallas que poco a poco acabaron convirtiendo a la India en una colonia británica.

ESPÍRITU AVENTURERO

Durante la primera guerra anglo-birmana, en 1825, Brooke fue herido de gravedad en un pulmón y tuvo que regresar a Inglaterra para curar sus heridas. Algunos de sus primeros biógrafos situaron esta herida en los genitales, lo que daría una explicación plausible a su poco interés en las mujeres (nunca se casó y no tuvo descendencia legítima, aunque se le ha atribuido un hijo ilegítimo) y a que prefiriera la compañía de los hombres. Lo cierto es que su supuesta homosexualidad habría entrado en conflicto con la imagen del héroe romántico y audaz soldado que le confirió la conservadora sociedad victoriana.

Brooke fue herido de gravedad durante la primera guerra anglo-birmana

Comoquiera que fuese, su convalecencia se demoró hasta 1830. Como las normas de la Compañía de las Indias Orientales establecían que ningún empleado podía ausentarse de su puesto más de cinco años, cuando regresó a Asia se vio obligado a renunciar a su plaza en el ejército.

Brooke probó fortuna con el comercio con China, pero no logró enriquecerse. Regresó, de nuevo, a la casa paterna con las manos vacías. Poco después, en 1835, su padre murió, dejándole una fortuna considerable. Brooke la usó para comprar una goleta armada con seis cañones, la Royalist, con la cual, según sus propias palabras, "tanto podría presentar batalla como volar lejos del peligro". Con ella viajó por el Mediterráneo, atravesó el Índico y llegó a Singapur. En esta ciudad escuchó el relato de unos marineros británicos que habían naufragado en Sarawak, una región de la isla de Borneo bajo dominio del sultanato de Brunéi, y que habían sido ayudados por el rajá Muda Hashim, valido y tío del sultán Omar Ali Saifuddien II, quien les facilitó el regreso a Singapur. La historia despertó su curiosidad y su ambición.

Aprovechó la herencia paterna para adquirir una goleta con la que explorar el Sudeste Asiático

EL SEÑOR DE SARAWAK

Brooke navegó hacia Sarawak con una carta del gobernador británico de Singapur, en agradecimiento por la ayuda prestada a los marineros. Al llegar a Borneo, Brooke exploró más de cien kilómetros de costa aún sin cartografiar. Remontó el río Sarawak hasta llegar a Kuching, donde se enteró de que Muda Hashim estaba intentando sofocar una rebelión local. Su gobernador había forzado a la población a trabajar en las minas de antimonio recién descubiertas, y uno de los jefes tribales de Sarawak se había alzado contra el gobierno. James Brooke se prestó a ayudar al rajá y puso a su servicio la goleta armada. Con la experiencia militar del inglés, la rebelión fue rápidamente aplastada. Brooke se ganó la confianza de Muda Hashim y del sultán combatiendo a los piratas que asolaban la costa.

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En agradecimiento, fue nombrado nuevo gobernador de Sarawak, después de deponer al anterior. Con el tiempo, el sultán se dio cuenta del error de haber entregado un territorio tan rico a un extranjero y quiso deponer a Brooke, pero éste ya se había hecho fuerte en el gobierno y retuvo el control del país gracias al respaldo británico. En 1842, el sultán ratificó finalmente a James Brooke como rajá de Sarawak, convirtiéndolo en soberano de la región. Un año más tarde, y presionado también por los británicos, el sultán reconocía a Sarawak como país independiente: acababa de nacer el reino de Sarawak y su dinastía de rajás blancos. Brooke también se convirtió en el primer gobernador de Labuán de 1848 a 1852, después de que el sultán cediera a la Corona británica esta isla estratégica frente a la costa de Borneo.

Cuando el sultán se dio cuenta del error de haber nombrado gobernador de Sarawak a Brooke, éste ya había acumulado demasiado poder

Brooke eliminó la piratería –de manera quizá demasiado violenta, según sus críticos– y mejoró así el comercio en la zona. También terminó con las luchas tribales e intentó prohibir la tradicional caza de cabezas. Brooke y sus sucesores se distinguieron por el respeto a los indígenas, prohibiendo incluso la entrada a misioneros cristianos para asegurar el mantenimiento de las tradiciones. Se decía que en el jardín posterior del palacio de Astana, en Kuching, cultivaba la adictiva y estimulante nuez de betel, para ofrecerla fresca a los jefes dayaks de visita. El rajá blanco transformó toda la organización gubernamental de Sarawak estableciendo una especie de funcionariado copiado del Civil Service británico, con varios europeos en puestos clave que modernizaron rápidamente el país y sus instituciones.

CABALLERO DEL IMPERIO

Las hazañas de Brooke lo convirtieron en una celebridad en vida. En 1847, cuando regresó temporalmente a Inglaterra de visita, la reina Victoria lo agasajó nombrándolo caballero además de cónsul británico en Borneo. El reconocimiento también le vino del mundo científico: en 1855, el naturalista Alfred Russel Wallace (que visitó a Brooke en sus viajes por Malasia) bautizó una gran y bella mariposa con el nombre de Trogonoptera brookiana y cuatro años más tarde Joseph Dalton Hooker (el botánico amigo de Charles Darwin) dio el nombre de Nepenthes rajah a la mayor de las plantas carnívoras encontrada en Borneo.

Brooke se convirtió en una celebridad y dio nombre a diversas especies de plantas y animales de la región

Enfermo del corazón, Brooke regresó a Inglaterra en 1863. Ahí había comprado cuatro años antes Burrator House, una pequeña mansión en las afueras de Sheepstor, al borde de los páramos desolados de Dartmoor, en el sur de Inglaterra. Ahí se retiró tranquilamente hasta que murió de un ataque al corazón en 1868. Fue enterrado en una tumba de granito rojo cerca de la maciza torre de la iglesia gótica de Saint Leonard, en esa misma población, y junto a él yacen sus sucesores.

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Sin descendencia legítima, James Brooke había nombrado heredero a su sobrino Charles, quien reinó en Sarawak hasta 1917, modernizando el país con varios edificios e infraestructuras que aún pueden verse en Kuching, la capital de sus dominios. A la muerte de éste lo sucedió su hijo Charles Vyner Brooke, quien promulgó una constitución que puso fin al absolutismo y dio más poder al Parlamento. El último de los rajás blancos de Sarawak cedió sus derechos a Gran Bretaña en 1946. Finalmente, la colonia sería integrada en la Federación de Malasia en 1963.

Durante cien años, los Brooke gobernaron como rajás blancos en Sarawak, eliminando la piratería, defendiendo los derechos de los indígenas y convirtiendo esta región en una de las más avanzadas y ricas de Borneo. Quizá sea difícil apreciarlo en la sencillez de sus tumbas de Sheepstor, pero en la isla aún recuerdan con nostalgia los grandes tiempos en los que los rajás blancos gobernaron Sarawak.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 22 de noviembre de 2019

PIRATAS : NATIONAL GEOGRAPHIC .- Barbanegra, el pirata más temido del Caribe

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., siempre se han tejido leyendas de los corsarios y piratas que dominaron todos los mares del mundo, casi todos de origen inglés, por que justamente el Imperio Inglés los convertía en corsarios al servicio de la corona, quienes asaltaba barcos repletos de cargas preciosas, especialmente los españoles que eran sus blancos favoritos.
Justamente, uno de estos piratas que fue conocido como: Barbanegra, por la abundancia de su barba de color negro, asentó su base en el Mar Caribe, asaltando por igual a ingleses, franceses y españoles,
Edward Teach, como se llamaba el pirata, se hizo famoso al apresar el barco francés "Concorde"que se convertiría en su buque insignia y que rebautizaría como Queen Anne’s Revenge (La venganza de la reina Ana). Barbanegra tenía su base en la isla de Ocracoke.
Finalmente el pirata Barbanegra, cayó abatido por el Teniente de la Marina Real Inglesa Robert Maynard, el 22 de noviembre de 1,718.

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/barbanegra-pirata-mas-temido-caribe_14933

A bordo del "Queen Anne’s Revenge", y surcando las costas occidentales de África y del Caribe, Barbanegra, uno de los piratas más famosos y temidos, fue sembrando el terror allá por donde pasaba, hasta que fue abatido el 22 de noviembre de 1718. 

 
Representación de la batalla entre Barbanegra y el teniente Maynard en la bahía de Ocracoke.
Foto: CC
 
Muerto el 22 de noviembre de 1718, Edward Teach, más conocido como Barbanegra, fue el último de los piratas clásicos del Caribe, cuyo nombre ha pasado a formar parte del imaginario popular como uno de los mayores malvados de la historia. Su apodo, Barbanegra, se debió a su abundante y enredada barba, de un intenso color negro, la cual adornaba, según reza la leyenda, con mechas de cañón que él mismo encendía durante los abordajes para infundir aún más terror entre sus enemigos. Con sus imponentes dos metros de altura y aspecto y mirada demoníacos, Barbanegra lucía un tricornio tocado de plumas y exhibía ante los horrorizados ojos de sus víctimas sus espadas, cuchillos y juegos de tres pistolas de distintos calibres.
Su aspecto y mirada demoníaca hicieron de Barbanegra el terror de lo mares, y más aún cuando en cada abordaje encendía unas mechas de cañón que adornaban su abundante barba

Las primeras hazañas de Barbanegra

Se desconoce el lugar exacto de su nacimiento: algunos apuntan a Bristol, otros a Carolina del Sur, e incluso a Jamaica. Los padres de Teach regentaban una taberna y las malas lenguas dicen que drogaban a los marineros para luego embarcarlos en naves en las que de estar sobrios nunca hubieran subido. Otros apuntan a que Barbanegra tuvo una posición acomodada puesto que sabía leer y escribir. Sea como fuere, sus inicios como marino tuvieron lugar durante la guerra entre Francia e Inglaterra por el control de Estados Unidos, actuando como corsario inglés y atacando barcos franceses. Al finalizar la contienda y quedarse sin trabajo, Barbanegra dejó de ser corsario para convertirse en pirata. Comenzó a navegar en compañía de un conocido pirata llamado Benjamin Hornigold, y fue entonces cuando empezó a vestir de la particular forma con que más tarde sería recordado. La isla de Nueva Providencia fue el escenario de sus primeras fechorías. Allí capturó un carguero español procedente de La Habana, otro de las Bermudas y un tercero de Madeira. En 1717 apresó al mercante francés Concorde, que se convertiría en su buque insignia y que rebautizaría como Queen Anne’s Revenge (La venganza de la reina Ana). Lo transformó en una formidable máquina de guerra a la que armó con más de cincuenta cañones.
Tras ser un corsario al servicio del Imperio británico, Barbanegra se convirtió en pirata y dio sus primeros golpes con otro famoso pirata, Benjamin Hornigold
La hazaña que hizo célebre a Barbanegra fue perpetrada en la base naval de San Vicente, en las islas de Barlovento, donde apresó a la nave Great Allen, que transportaba un valioso cargamento. Tras la escaramuza asesinó a la tripulación e hizo quemar el barco. Al conocerse la noticia, el buque de guerra inglés Scarborough zarpó enseguida para dar caza a Barbanegra y castigar su osadía, pero el navío sufrió asimismo una sonada derrota y tuvo que retirase. La notica corrió como la pólvora y Barbanegra se convirtió en el enemigo público número uno del Imperio.

Edward Teach en un diseño para Allen & Ginter Cigarettes.
Foto: CC 

"El gran diablo" rechaza el indulto

Para erradicar la piratería de la zona, el rey Jorge I decretó una amnistía para todos aquellos piratas que abandonasen sus actividades. En el caso de que no quisieran aceptar las condiciones del edicto, las penas que se contemplaban en caso de ser capturados iban de la horca a las amputaciones de miembros. Barbanegra rehusó las condiciones estipuladas por el monarca y siguió con sus actividades delictivas. Entregado a un auténtico frenesí de ataques, Barbanegra asaltó posesiones tanto francesas como británicas y españolas. Sus incursiones en la península del Yucatán, en México, le valieron el mote de "El gran diablo".
Barbanegra asaltó posesiones tanto francesas como británicas y españolas y sus incursiones en la península del Yucatán le valieron el mote de "El gran diablo"
La situación económica en Carolina del Norte no pasaba entonces por su mejor momento y el gobernador de la colonia, Charles Eden, llegó a un acuerdo con Barbanegra por el cual el pirata y su tripulación serían perdonados acogiéndose al Acta de Gracia. A cambio, parece ser que el gobernador acordó dejarle actuar con total impunidad y a cambio recibir una parte del botín que Barbanegra obtuviera de sus fechorías. En esa época, el pirata se casó con una jovencita de dieciséis años y se estableció como si fuera una persona honrada en la isla de Ocracoke.
Pero la farsa duró poco. En mayo de 1718, Barbanegra sitió la ciudad de Charleston y mantuvo secuestrada a toda la población. Tan sólo levantó el bloqueo cuando le entregaron un rescate de mil quinientas libras. La leyenda cuenta que Barbanegra llevó a cabo esta acción para hacerse con un lote de medicamentos para curar a su tripulación, que sufría de sífilis. Para el pirata la salud de sus hombres era fundamental, hasta el punto de que cuando capturo la nave francesa Concorde, Barbanegra se deshizo de toda la tripulación excepto de los cirujanos del barco.
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Se inicia de la persecución

Ante el avance imparable de la piratería, y conocedor de que Barbanegra tenía su base en la isla de Ocracoke, el gobernador de Virginia, Alexander Spotswood, ante la posibilidad de que la economía de la colonia pudiera verse afectada, se puso en contacto con el teniente de la Marina Real Robert Maynard para que se hiciera cargo de la situación y acabara con el pirata. El 21 de noviembre, al mando de las balandras Ranger y Jane, el militar inglés llegó al extremo sur de la isla de Ocracoke. Una noche, mientras Barbanegra estuvo bebiendo ron con el patrón de una balandra con la que mantenía algunos "negocios", Maynard aprovechó para preparar el ataque del día siguiente.

Cuando apresó a la nave Great Allen, que transportaba un valioso cargamento, Barbanegra se hizo famoso
Foto: CC 
 
El 22 de noviembre de 1718, Barbanegra, que ya estaba avisado de la llegada del teniente inglés, puso rumbo hacía el interior de los canales de la isla a bordo del Adventure. Maynard ordenó que una chalupa se hiciera a la mar para observar los movimientos de la nave de Barbanegra quien, al darse cuenta, la cañoneó a placer. Tras izar la enseña real, Maynard ordenó a sus naves que se dirigieran tan rápido como pudieran para interceptar a Barbanegra. Éste, al ver a las naves inglesas dirigirse hacia su posición, ordenó la retirada mientras sus cañones disparaban una y otra vez contra los ingleses. Según algunas versiones, todas las naves quedaron varadas por falta de viento, por lo que Maynard se vio obligado a perseguir al pirata a golpe de remo. Pero las naves inglesas no iban armadas con cañones y el teniente ordenó a sus hombres que disparasen sin cesar con sus armas cortas.
Mientras Maynard se iba deshaciendo del lastre, Barbanegra empezó a increparle: "¡Malditos villanos! ¿Quiénes sois? ¿Y de dónde venís?", a lo que Maynard le respondió que no era pirata y que él mismo subiría a su barco en cuanto pudiera. En respuesta a su desafío, Barbanegra, con un vaso de ron en la mano, le contestó: "Así se condene mi alma si os doy cuartel u os pido alguno".
Tras una noche llena de ron y celebraciones, Barbanegra se escabulló por los canales de la isla Ocracoke y el teniente Maynard empezó a perseguirle
Las dos naves inglesas embarrancaron y, para evitar mas muertes, Maynard ordenó a sus hombres que se escondieran en las bodegas con sus armas preparadas. Los únicos que se mantuvieron en el puente fueron él mismo y el timonel, al cual también ordenó que se tumbara. Cuando Barbanegra vio que no había nadie en cubierta, ordenó a sus hombres que abordaran las naves inglesas: "¡Saltemos y hagámoslos pedazos!", ordenó. Sediento de sangre, Barbanegra abordó la balandra inglesa con la mitad de su tripulación, dispuesto a pasar a cuchillo a todo el que quedase, pero nada más subir abordo se dio cuenta de que había caído en una trampa cuando escuchó a Maynard ordenar a sus hombres que subieran rápidamente a cubierta. Durante varias horas, ambas tripulaciones se enzarzaron en una lucha a muerte en la que Maynard y Barbanegra acabaron enfrentándose cara a cara.
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Una muerte cargada de leyenda

La leyenda de Barbanegra estaba a punto de nacer. El pirata fue finalmente abatido tras recibir veinticinco heridas, cinco de ellas de pistola. Cuando la otra balandra de Maynard pudo desembarrancar, atacó por un costado disparando hasta que la tripulación pirata finalmente se rindió. Maynard no mostró compasión alguna con el cadáver de Barbanegra: ordenó que le cortaran la cabeza y que ésta fuera expuesta durante varias semanas en el bauprés, el mástil que sale casi horizontalmente de la proa. A su regreso a Virgina, trece de los quince prisioneros fueron ahorcados.
Tras caer en una emboscada al abordar el barco inglés, Barbanegra entabló un duelo a muerte con Maynard, que acabo con el cuerpo del pirata decapitado después de recibir veinticinco heridas
Sobre la figura de Barbanegra circulan varias leyendas, como la que cuenta que una vez decapitado su cuerpo flotó alrededor de la nave varias veces o la que dice que su fantasma vaga por la zona de Teach's Hole, un lugar en la isla de Ocracoke llamado así en su honor, buscando su cabeza perdida. Lo que sí está claro es que, dejando a un lado el folclore, la espada de Robert Maynard acabó con la vida de Edward Teach, el temible pirata Barbanegra, del cual la sola mención de su nombre provocaba auténtico pavor entre los habitantes del Nuevo Mundo.
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