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domingo, 18 de febrero de 2018

ESO : Es probable que los planetas de TRAPPIST-1 tengan agua en abundancia

https://www.eso.org/public/spain/news/eso1805/

Primeros datos que revelan de qué están hechos estos exoplanetas del tamaño de la Tierra

5 de Febrero de 2018
Un nuevo estudio ha revelado que, la composición de los siete planetas que orbitan a la cercana estrella enana ultrafría TRAPPIST-1, es básicamente rocosa y que, potencialmente, algunos podrían albergar más agua que la Tierra. La densidad de los planetas, que ahora se conoce con mucha más precisión, sugiere que algunos de ellos podrían tener hasta un 5% de su masa en forma de agua, aproximadamente 250 veces más que los océanos de la Tierra. Los planetas más calientes, más cercanos a su estrella, son propensos a tener densas atmósferas de vapor, y los más distantes probablemente tengan sus superficies heladas. En cuanto a tamaño, densidad y cantidad de radiación que reciben de su estrella, el cuarto planeta es el más parecido a la Tierra. Parece ser el planeta más rocoso de los siete y tiene posibilidades de albergar agua líquida.
Los planetas que hay alrededor de la débil estrella roja TRAPPIST-1, a sólo 40 años luz de la Tierra, fueron detectados por primera vez en 2016 con el Telescopio TRAPPIST-sur, instalado en el Observatorio La Silla de ESO. Durante el año siguiente se llevaron a cabo otras observaciones, tanto desde telescopios terrestres, como el Very Large Telescope de ESO, como con el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, revelando que no había menos de siete planetas en el sistema, cada uno de un tamaño parecido al de la Tierra. Se llaman TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h, en el sentido en el que aumenta la distancia de la estrella central [1].
Ahora se han llevado a cabo más observaciones, tanto con telescopios basados en tierra, incluyendo la instalación SPECULOOS, casi completa, en el Observatorio Paranal de ESO, como desde el Telescopio Espacial Spitzer y el Telescopio Espacial Kepler de la NASA. Un equipo de científicos, liderado por Simon Grimm, de la Universidad de Berna (Suiza), ha aplicado métodos de modelado informático muy complejos a los datos disponibles y ha determinado las densidades de los planetas con mucha más precisión [2].
Simon Grimm explica cómo se determinan las masas: “Los planetas de TRAPPIST-1 están tan juntos que interfieren entre sí gravitatoriamente, por lo que, cuando pasan frente a la estrella, hay un ligero cambio en los tiempos. Estos cambios dependen de las masas de los planetas, sus distancias y otros parámetros orbitales. Con un modelo informático simulamos las órbitas de los planetas hasta que los tránsitos calculados concuerdan con los valores observados y de ahí derivamos las masas planetarias”.
Eric Agol, miembro del equipo, nos habla el significado de este hallazgo: “Una meta, perseguida desde hace un tiempo dentro del campo del estudio de los exoplanetas, ha sido conocer la composición de los planetas que son similares a la Tierra en tamaño y temperatura. El descubrimiento de TRAPPIST-1 y las capacidades de las instalaciones de ESO en Chile y del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA en órbita, lo han hecho posible. ¡Por primera vez tenemos una pista que nos dice de qué están hechos los exoplanetas del tamaño de la Tierra!”.
Las medidas de densidad, combinadas con los modelos de las composiciones de los planetas, sugieren firmemente que los siete planetas TRAPPIST-1 no son mundos rocosos estériles. Parecen contener cantidades significativas de material volátil, probablemente agua [3], que alcanza hasta un 5% de la masa del planeta en algunos casos, lo cual supone una gran cantidad: en comparación, ¡solo el 0,02 % de la masa de la Tierra es agua!
“Las densidades, pese a ser pistas importantes sobre la composición de los planetas, no dicen nada de habitabilidad. Sin embargo, nuestro estudio es un paso importante mientras seguimos explorando si estos planetas podrían sustentar vida”, afirmó Olivier Brice Demory, coautor en la Universidad de Berna.
TRAPPIST-1b y c, los planetas más interiores, parece tener núcleos rocosos y estar rodeados de atmósferas mucho más gruesas que la de la Tierra. Por su parte, TRAPPIST-1d es el más ligero de los planetas, con un 30 por ciento de la masa de la Tierra. Los científicos no están seguros de si tiene una gran atmósfera, un océano o una capa de hielo.
El equipo de investigación se sorprendió por el hecho de que TRAPPIST-1e sea el único planeta del sistema un poco más denso que la Tierra, lo que sugiere que puede tener un núcleo más denso de hierro y que no necesariamente tiene una atmósfera espesa, un océano o una capa de hielo. Resulta misterioso que TRAPPIST-1e parezca tener una composición mucho más rocosa que el resto de los planetas. En términos de tamaño, densidad y de la cantidad de radiación que recibe de su estrella, es el planeta más similar a la Tierra.

TRAPPIST-1f, g y h están lo suficientemente lejos de la estrella anfitriona como para que el agua pueda congelarse y formar hielos sobre sus superficies. Si tienen atmósferas delgadas, sería improbable que contuvieran las moléculas pesadas que encontramos en la Tierra, como el dióxido de carbono.

“Es interesante que los planetas más densos no sean los que están más cerca de la estrella, y que los planetas más fríos no tengan atmósferas gruesas”, señala la coautora del estudio Caroline Dorn, de la Universidad de Zúrich (Suiza).

El sistema TRAPPIST-1 seguirá siendo un foco de intenso escrutinio por parte de numerosas instalaciones terrestres y espaciales, incluyendo el ELT (Extremely Large Telescope) de ESO y el Telescopio Espacial James Webb de NASA/ESA/CSA.
Los equipos de investigación también están invirtiendo esfuerzos en buscar otros planetas alrededor de estrellas rojas débiles como TRAPPIST-1. Como miembro de este grupo, Michaël Gillon explica [4]: “Este resultado pone de relieve el enorme interés de explorar estrellas enanas ultrafrías cercanas — como TRAPPIST-1 — para el tránsito de planetas terrestres. Ese es exactamente el objetivo de SPECULOOS, nuestro nuevo buscador de exoplanetas, que está a punto de iniciar operaciones en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile”.

Notas

[1] Los planetas fueron descubiertos usando el Telescopio TRAPPIST-sur, basado en tierra e instalado en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile; TRAPPIST-norte, en Marruecos; el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA; el instrumento HAWK de ESO, instalado en el Very Large Telescope en el Observatorio Paranal, en Chile; el telescopio de 3,8 metros UKIRT, en Hawái; el telescopio Liverpool de 2 metros y el Telescopio William Herschel de 4 metros, en la isla Canaria de La Palma; y el telescopio de 1 metro SAAO, en Sudáfrica.

[2] Medir las densidades de los exoplanetas no es fácil. Es necesario conocer tanto el tamaño del planeta como su masa. Los planetas de TRAPPIST-1 se detectaron utilizando el método de tránsitos, es decir, buscando pequeñas disminuciones en el brillo de la estrella provocadas por el paso de un planeta a través de su disco, lo cual bloquea parte de su luz. Esto da una buena estimación del tamaño del planeta. Sin embargo, es más difícil medir la masa de un planeta (si no hay otros efectos, los planetas con masas diferentes tienen las mismas órbitas y no hay manera directa de distinguirlos). Pero, en un sistema múltiple de planetas, hay una forma: los planetas más masivos perturban las órbitas de los planetas más ligeros. Esto, a su vez, afecta a los tiempos de los tránsitos. El equipo dirigido por Simon Grimm ha utilizado estos efectos, muy sutiles y complicados de detectar, para estimar las masas de los siete planetas basándose en un gran cuerpo de información y en un análisis y modelado de datos muy sofisticados.

[3] Los modelos utilizados también tienen en cuenta volátiles alternativos, como el dióxido de carbono. Sin embargo, se decantan por el agua (ya sea en forma de vapor, líquido o hielo) como componente abundante más probable, dado que el agua es la fuente más abundante de volátiles en los discos protoplanetarios solares en cuanto a abundancias.

[4] La instalación del telescopio de rastreo SPECULOOS (en el Observatorio Paranal, de ESO) está a punto de completarse.


Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado “The nature of the TRAPPIST-1 exoplanets”, por S. Grimm et al., que aparece en la revista Astronomy & Astrophysics.
El equipo está formado por Simon L. Grimm (Universidad de Berna, Centro para el estudio del Espacio y la Habitabilidad, Berna, Suiza); Brice-Olivier Demory (Universidad de Berna, Centro para el estudio del Espacio y la Habitabilidad, Berna, Suiza); Michaël Gillon (Instituto para la Investigación de Astrofísica, Ciencias y Tecnologías Espaciales, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); Caroline Dorn (Universidad de Berna, Centro para el estudio del Espacio y la Habitabilidad, Berna, Suiza; Universidad de Zúrich, Instituto de Ciencias Computacionales, Zúrich, Suiza), Eric Agol (Universidad de Washington, Seattle, Washington, EE.UU.; Laboratorio Planetario Virtual del Instituto de Astrobiología de la NASA, Seattle, Washington, EE.UU.; Instituto de Astrofísica de París, París, Francia); Artem Burdanov (Instituto para la Investigación de Astrofísica, Ciencias y Tecnologías Espaciales, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); Laetitia Delrez (Laboratorio Cavendish, Cambridge, Reino Unido; Instituto para la Investigación de Astrofísica, Ciencias y Tecnologías Espaciales, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); Marko Sestovic (Universidad de Berna, Centro para el estudio del Espacio y la Habitabilidad, Berna, Suiza); Amaury H.M.J. Triaud (Instituto de Astronomía, Cambridge, Reino Unido; Universidad de Birmingham, Birmingham, Reino Unido); Martin Turbet (Laboratorio de Meteorología Dinámica, IPSL, Universidad de la Sorbona, UPMC Univ París 06, CNRS, París, Francia); Émeline Bolmont (Universidad París Diderot, AIM, Ciudad de la Sorbona de París, CEA, CNRS, Gif-sur-Yvette, Francia); Anthony Caldas (Laboratorio de Astrofísica de Burdeos, Universidad de Burdeos, CNRS, Pessac, Francia); Julien de Wit (Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias, Instituto Massachusetts de Tecnología, Cambridge, Massachusetts, EE.UU.); Emmanuël Jehin (Instituto para la Investigación de Astrofísica, Ciencias y Tecnologías Espaciales, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); Jérémy Leconte (Laboratorio de Astrofísica de Burdeos, Universidad de Burdeos, CNRS, Pessac, Francia); Sean N. Raymond (Laboratorio de Astrofísica de Burdeos, Universidad de Burdeos, CNRS, Pessac, Francia); Valérie Van Grootel (Instituto para la Investigación de Astrofísica, Ciencias y Tecnologías Espaciales, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); Adam J. Burgasser (Centro de Astrofísica y Ciencias Espaciales, Universidad de California San Diego, La Jolla, California, EE.UU.); Sean Carey (IPAC, Instituto de Tecnología de California, Pasadena, California, EE.UU.); Daniel Fabrycky (Departamento de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Chicago, Chicago, Illinois, EE.UU.); Kevin Heng (Universidad de Berna, Centro para el estudio del Espacio y la Habitabilidad, Berna, Suiza); David M. Hernández (Departamento de Física and del Instituto Kavli de Investigación en Astrofísica y Espacio, Instituto de Tecnología de Massachusetts, Cambridge, Massachusetts, EE.UU.); James G. Ingalls (IPAC, Instituto de Tecnología de California, Pasadena, California, EE.UU.); Susan Lederer (Centro Espacial Johnson de la NASA, Houston, Texas, EE.UU.); Franck Selsis (Laboratorio de Astrofísica de Burdeos, Universidad de Burdeos, CNRS, Pessac, Francia); y Didier Queloz (Laboratorio Cavendish, Cambridge, Reino Unido).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de dieciséis países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con el país anfitrión, Chile. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Además, cerca de Paranal, en Cerro Armazones, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

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Imágenes

Ilustración del sistema planetario de TRAPPIST-1
Ilustración del sistema planetario de TRAPPIST-1
Ilustración del sistema planetario de TRAPPIST-1
Ilustración del sistema planetario de TRAPPIST-1
Ilustración del sistema planetario de TRAPPIST-1
Ilustración del sistema planetario de TRAPPIST-1
La estrella enana ultrafría TRAPPIST-1 en la constelación de Acuario
La estrella enana ultrafría TRAPPIST-1 en la constelación de Acuario
Los tamaños, masas y temperaturas de los siete planetas de TRAPPIST-1 y de otros planetas
Los tamaños, masas y temperaturas de los siete planetas de TRAPPIST-1 y de otros planetas
Propiedades de los siete planetas de TRAPPIST-1 comparadas con las de otros planetas conocidos
Propiedades de los siete planetas de TRAPPIST-1 comparadas con las de otros planetas conocidos
Propiedades de los siete planetas de TRAPPIST-1
Propiedades de los siete planetas de TRAPPIST-1
Comparación de las propiedades de los siete planetas de TRAPPIST-1
Comparación de las propiedades de los siete planetas de TRAPPIST-1
Comparación del sistema TRAPPIST-1 con el Sistema Solar
Comparación del sistema TRAPPIST-1 con el Sistema Solar

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ESOcast 150 Light: Es posible que los planetas del sistema TRAPPIST-1 tengan agua en abundancia
ESOcast 150 Light: Es posible que los planetas del sistema TRAPPIST-1 tengan agua en abundancia
Desfile de planetas: los siete planetas de TRAPPIST-1
Desfile de planetas: los siete planetas de TRAPPIST-1

Ver también

Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1805.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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sábado, 6 de enero de 2018

CIENCIA : NATIONAL GEOGRAPHIC .- 10 grandes acontecimientos científicos de 2017

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el año 2017 que acaba de finalizar fue pródigo en grandes descubrimientos científicos, que ha aportado valiosa información de la astronomía,  la exploración espacial, el descubrimiento de un grupo de artrópodos conocidos como los trilobites marinos que vivieron hace entre 541 y 252 millones de años, durante la era Paleozoica, ocuparon los mares y los océanos, un  Sistema Solar compuesto de siete planetas denominado como TRAPPIST-1, donde tres de ellos están la zona de habitabilidad galáctica, con existencia de agua;  líquido elemento base para la vida. En la paleontología hubo grandes descubrimiento en el Parque Jurásico de Australia, de fósiles de reptiles completos; el ADN de homínidos extintos de  550.000 a 14.000 años de antigüedad; un pájaro de 99 millones de años, durante el Cretácico medio, un pajarillo recién salido del cascarón quedó atrapado en la resina de una conífera. Por primera vez se detectó una explosión de luz asociada a un evento de ondas gravitacionales, ocasionado por la colisión de dos estrellas de neutrones. NASA, nos cautivó con la nave CASSINI, que terminó su exploración de Saturno y cayó sobre su superficie.
Esta información ha sido elaborado gracias a la Revista National Geographic, que brindamos para su información.

http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/grandes-acontecimientos-cientificos-2017_12216/1
http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/descubiertos-los-ojos-compuestos-mas-antiguos-conocidos-fosil-trilobites_12190/1
Esta es nuestra selección de acontecimientos científicos del 2017, un año inolvidable para la astronomía y la exploración espacial y espectacular por la cantidad y calidad de hallazgos paleontológicos

Los fósiles revelan los secretos de los trilobites
Los trilobites son algunas de las criaturas más antiguas de nuestro planeta, un grupo de artrópodos marinos primitivos que hace entre 541 y 252 millones de años, durante la era Paleozoica, ocuparon los mares y los océanos: primero habitaron en aguas profundas y, millones de años después, sobrevivieron en aguas someras hasta que finalmente se extinguieron. Los fósiles de trilobites descubiertos o examinados en 2017 han proporcionado información muy valiosa sobre estos animales extintos. En enero, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) anunció un estudio que describe las patas y las estructuras digestivas de la especie Megistaspis (Ekeraspis) hammondi, un trilobites de hasta treinta centímetros de longitud dotado de una larga espina caudal. Los investigadores creen que muchos trilobites usaban sus patas anteriores para excavar, manteniendo la cabeza inclinada hacia abajo y dejando tras de sí un doble surco con los arañazos impresos por las espinas de estos apéndices anteriores (más información aquí). El mismo mes de enero, la Universidad Western Illinois anunció el hallazgo del primer fósil de trilobites con una carga de huevos diminutos también fosilizados. En la imagen superior aparece el trilobites Triarthrus eatoni, de unos 450 millones de años de antigüedad, con un conjunto de nueve huevos, de tamaño esférico o elíptico, en la parte derecha de la cabeza (más información aquí). Y en diciembre, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences anunció el hallazgo de un fósil de trilobites hallado en Estonia, de hace unos 524-526 millones de años, uno de los más antiguos del mundo, que muestra la estructura celular del ojo compuesto y también su funcionamiento y los rasgos que lo diferencian de un ojo compuesto actual. Los ojos fosilizados de este trilobites son los ojos compuestos más antiguos que se conocen (más información aquí).
Foto: Western Illinois University

7 planetas similares a la Tierra y potencialmente habitables
La NASA anunció a finales de febrero un descubrimiento histórico: un sistema solar formado por siete planetas de tamaño similar al de la Tierra, que orbitan una sola estrella, y tres de ellos están firmemente ubicados en la zona de habitabilidad, una región alrededor de la estrella en la que un planeta rocoso podría tener agua en estado líquido y, por tanto, podría albergar vida. "Cualquiera de estos siete planetas podría tener agua líquida, que es la clave de la vida en nuestro mundo, bajo las condiciones atmosféricas adecuadas, pero son mayores las probabilidades en los tres que están en la zona habitable", declaraba la NASA en un comunicado. El sistema planetario TRAPPIST-1, más antiguo que nuestro Sistema Solar, se encuentra a una distancia insalvable con la tecnología actual. Sin embargo, el telescopio espacial James Webb, cuyo lanzamiento está previsto para octubre de 2018, tendrá una mayor sensibilidad y "será capaz de detectar las huellas químicas que dejan el agua, el metano, el oxígeno, el ozono y otros componentes de la atmósfera de un planeta, además de analizar las temperaturas y presiones superficiales de los planetas, que son factores clave para evaluar su habitabilidad", explicaba la NASA. La imagen es una representación artística de la superficie del planeta TRAPPIST-1f. Más información aquí.
Imagen: NASA / JPL-Caltech

El Parque Jurásico de Australia
Los descubrimientos paleontológicos de 2017 han sido espectaculares: huellas de reptiles extintos en los Pirineos; la presentación del dinosaurio acorazado mejor conservado del mundo; los increíbles fósiles de los primeros mamíferos alados; la investigación sobre el Patagotitan mayorum, el mayor dinosaurio de la historia; la extraordinaria acumulación de huevos y embriones fosilizados de pterosaurios... Y el anuncio, por parte de la Universidad de Queensland, del denominado Parque Jurásico de Australia: un conjunto sin precedentes formado por 25 tipos diferentes de huellas de dinosaurio descubierto en un tramo de 25 kilómetros en el litoral de la península de Dampier, en Australia Occidental. El equipo de paleontólogos, de las universidades de Queensland y James Cook, se enfrentó a todo tipo de amenazas (tiburones, cocodrilos, mareas muy fuertes y un proyecto que pretendía generar gas natural licuado) y finalmente consiguió desvelar el conjunto de huellas de dinosaurio más diverso del mundo, en unas rocas de entre 127 y 140 millones de años de antigüedad. En la fotografía aparece una huella de la especie Walmadanyichus hunteri. Más información aquí.
Foto: Damian Kelly

ADN de homínidos extintos en los sedimentos de las cuevas
Una nueva técnica desarrollada por un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) permite extraer ADN humano de cuevas en las que no hay restos óseos. El Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig anunció a finales de abril que sus investigadores habían conseguido extraer ADN de neandertales y denisovanos a partir de muestras de sedimentos del Pleistoceno, de 550.000 a 14.000 años de antigüedad. El análisis del ADN a partir de los sedimentos es un nuevo método muy útil, especialmente cuando no hay restos óseos humanos, que "podría ser rutinario en el futuro", expresaba Svante Pääbo, coautor del estudio. "Mediante la extracción de ADN procedente de sedimentos podemos detectar la presencia de grupos de homínidos en sitios y zonas en los que esto no se podía conseguir con otros métodos", afirmaba Pääbo. Más información aquí.
Foto: Sylvio Tüpke, Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology

Los fósiles más antiguos de nuestra especie
Los fósiles más antiguos de Homo sapiens, nuestra especie, excavados en Jebel Irhoud, en Marruecos, fueron fechados de forma segura mediante el método de la termoluminiscencia: tienen unos 300.000 años de antigüedad y por tanto son unos 100.000 años más antiguos que los fósiles de Homo sapiens del sitio arqueológico de Omo Kibish en Etiopía, que eran los más antiguos hasta ahora, de 195.000 años de antigüedad. "Creíamos que la cuna de la humanidad estaba en el este de África y que tenía unos 200.000 años de antigüedad, pero nuestros nuevos datos revelan que el Homo sapiens se extendió por todo el continente africano hace unos 300.000 años", aseguró el paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, quien dirigió las excavaciones junto con Abdelouahed Ben-Ncer, del Instituto Nacional de Arqueología y Patrimonio en Rabat. El hallazgo y la datación de los nuevos fósiles de Jebel Irhoud fueron tratados respectivamente en dos estudios publicados a comienzos de junio en Nature. En la fotografía aparece la mandíbula del individuo Irhoud II, la primera y casi completa mandíbula de un adulto descubierta en Jebel Irhoud. Más información aquí.
Foto: Jean-Jacques Hublin, MPI EVA Leipzig

El pájaro conservado en ámbar más completo
Hace 99 millones de años, durante el Cretácico medio, un pajarillo recién salido del cascarón quedó atrapado en la resina de una conífera, como un ciprés o una araucaria, y su cuerpo se conservó en un trozo de ámbar que fue descubierto hace unos años en el norte de Birmania. El espécimen, denominado Belone, es el pájaro encerrado en ámbar más completo que se ha descubierto hasta la fecha. La pieza de ámbar ofrece unos detalles increíbles de los enantiornites, un grupo de antiguas aves voladoras, algunas con dientes, que se extinguieron con los dinosaurios. "A diferencia de la mayoría de aves modernas ya poseía un conjunto completo de plumas de vuelo en las alas, pero gran parte del plumaje de cualquier parte del cuerpo era pálido y escaso", observan los paleontólogos, cuyo estudio fue publicado en junio en Gondwana Research. Más información aquí.
Foto: Ming Bai, Chinese Academy of Sciences (CAS) / Chung-Tat Cheung

Cassini se desintegra en la atmósfera de Saturno
Un artefacto creado por el ser humano logró un hito inimaginable siglos atrás. La nave Cassini, lanzada en octubre de 1997 desde el cabo Cañaveral en el estado de Florida, logró pasar por el espacio reducido que hay entre el planeta Saturno y sus anillos, salió del mismo en óptimas condiciones y, en su última aventura, el denominado Gran Final, penetró en la atmósfera de Saturno con sus propulsores funcionando a pleno rendimiento y finalmente se desintegró a mediados de septiembre. La baja autonomía de la nave hubiera significado la pérdida y el descontrol de la misma y, según la NASA, su destrucción programada se efectuó con el fin de evitar una posible colisión con las dos lunas de Saturno, Encélado y Titán, ambas con posibilidades de vida microbiana. De esta forma se evitó una posible contaminación biológica o radiactiva por parte de Cassini. Ninguna otra nave ha estado tan cerca de Saturno. "El descubrimiento de mundos oceánicos por parte de Cassini en Titán y Encélado lo cambió todo, alterando nuestras ideas más profundas y mostrándonos lugares sorprendentes para buscar vida potencial más allá de la Tierra", expresó Thomas Zurbuchen, de la NASA. Esta es la última imagen tomada por las cámaras de formación de imágenes de Cassini, muestra el lugar por donde entraría, horas después, a la atmósfera del planeta. Aquí están las últimas imágenes de la misión Cassini.
Imagen: NASA / JPL-Caltech / Space Science Institute

Primera detección de luz en un evento de ondas gravitacionales
Por primera vez se detectó una explosión de luz asociada a un evento de ondas gravitacionales, ocasionado por la colisión de dos estrellas de neutrones, según informaron ayer la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. La fusión de las dos estrellas de neutrones ocurrió en la galaxia NGC 4993, situada en la constelación Hidra y a unos 130 millones de años luz de la Tierra. "Se trata de un descubrimiento histórico porque por primera vez revela la existencia tanto de ondas gravitacionales como de una luz extremadamente energética, procedentes de una misma fuente cósmica", expresaba Erik Kuulkers, un científico del proyecto Integral de la ESA. El quinto evento de ondas gravitacionales ocurrió el pasado 17 de agosto como consecuencia de la colisión de dos estrellas de neutrones: un destello de rayos gamma iluminó el espacio durante casi dos segundos y fue registrado por el satélite Integral de la ESA y por el satélite Fermi de la NASA. Hasta ahora se creía que las fusiones de estrellas de neutrones podían ser la fuente de brotes de rayos gamma, pero no había observaciones concluyentes al respecto. Más información aquí.
Imagen: NSF / LIGO / Sonoma State University / A. Simonnet

El esqueleto de 'Australopithecus' más completo
A comienzos de diciembre, la Universidad del Witwatersrand presentó a Little Foot, que es el único fósil conocido de Australopithecus prácticamente completo y también es, con diferencia, el esqueleto más completo que se ha descubierto de un antepasado nuestro de hace más de 1,5 millones de años. Little Foot es, además, el homínido fosilizado más antiguo del sur de África , de 3,67 millones de años de antigüedad. "Mis asistentes y yo hemos trabajado cuidadosamente limpiando los huesos en bloques de brecha [una roca sedimentaria detrítica] y reconstruyendo el esqueleto completo hasta hoy", afirmaba el profesor Ron Clarke, su descubridor. En los 20 años transcurridos desde el descubrimiento, en julio de 1997, los investigadores han trabajado minuciosamente para excavar y preparar el fósil. Los resultados de los estudios que se están llevando a cabo se publicarán "en una serie de artículos científicos de gran impacto, en revistas científicas internacionales y en un futuro cercano", explicó la Wits University. Más información aquí.
Foto: University of the Witwatersrand

Un sistema solar parecido al nuestro
El aprendizaje autómatico, una aproximación a la inteligencia artificial, permitió descubrir dos exoplanetas: un sexto planeta del tamaño de la Tierra en el sistema Kepler-80, denominado Kepler-80g; y un octavo planeta orbitando el sistema solar Kepler-90, denominado Kepler-90i y que "es como una versión mini de nuestro Sistema Solar", comentaba Vanderburg en un comunicado de la NASA. "Nuestro descubrimiento de un octavo planeta vincula a Kepler-90 con nuestro Sol al ser la estrella conocida que acoge el mayor número de planetas", concluyen los autores del estudio. "Tal y como esperábamos hay descubrimientos emocionantes escondidos en nuestra información archivada de Kepler, esperando la adecuada herramienta o tecnología para ser descubiertos", expresa Paul Hertz, director de la División de Astrofísica de la NASA. Kepler-90 destaca por la configuración de su sistema planetario: es similar al Sistema Solar, con planetas rocosos en el centro y gaseosos en el exterior. Más información aquí.
Imagen: NASA / Ames Research Center / Wendy Stenzel
30 de diciembre de 2017

La ciencia avanza a pasos agigantados, investigando las formas más pequeñas y microscópicas de nuestro planeta y los planetas más alejados del universo, a unas distancias tan inimaginables que sólo pueden ser percibidos con la tecnología más avanzada.
El 2017 ha sido un año inolvidable tanto para la astronomía como para la exploración espacial: desde el eclipse solar total que se pudo contemplar en buena parte de Estados Unidos hasta el descubrimiento de sistemas planetarios parecidos al nuestro como TRAPPIST-1, que es más antiguo que nuestro Sistema Solar, o recientemente el sistema Kepler-90, con ocho planetas y que es como una versión en miniatura de nuestro Sistema Solar.
Los hallazgos paleontológicos, aquellos que nos ayudan a comprender el pasado de la Tierra a través de los fósiles, también han sido espectaculares: los fósiles más antiguos de nuestra especie, excavados en Marruecos; un cráneo humano de 400.000 años de antigüedad en Portugal; y numerosas huellas y fósiles de dinosaurios en todo el mundo. En el 2018 sin duda se producirán nuevos hitos científicos.
 
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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gamil.com
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domingo, 19 de marzo de 2017

NASA en Español : Cómo Sería la Nueva Generación de Planetas del Tamaño de la Tierra Recién Descubiertos

http://www.lanasa.net/

Cómo Sería la Nueva Generación de Planetas del Tamaño de la Tierra Recién Descubiertos

 
24.02.17.- Un grupo de siete planetas del tamaño de la Tierra apiñados alrededor de una estrella enana roja ultrafría podrían ser poco más que trozos de rocas expulsados por la radiación, o mundos cubiertos de nubes donde podría hacer un calor tan achicharrante como en Venus.
O quizás podrían albergar formas de vida exóticas, prosperando bajo el crepúsculo rojizo del cielo.
Los científicos están considerando las posibilidades después del anuncio de esta semana: el descubrimiento de siete mundos en órbita alrededor de una estrella pequeña y fría, situado a unos 40 años luz de distancia, todos ellos aproximadamente como nuestro planeta en términos de peso (masa) y tamaño (diámetro ). Tres de los planetas residen en la "zona habitable" alrededor de su estrella, TRAPPIST-1, donde los cálculos sugieren que las condiciones podrían ser las adecuadas para que exista agua líquida en su superficie, aunque se necesitan observaciones de seguimiento para estar seguros.
Los siete son los primeros embajadores de una nueva generación de objetivos en la búsqueda de planetas.

Esta concepto artístico apareció el 23 de Febrero de 2017 en la portada de la revista Nature anunciando que la estrella TRAPPIST-1, una enana ultrafría, tiene siete planetas orbitándola del tamaño de la Tierra. Cualquiera de estos planetas podrían tener agua líquida. Los planetas que están más lejos de la estrella son más propensos a tener cantidades significativas de hielo. Image Credit: NASA-JPL/Caltech
 
Las estrellas enanas rojas - también llamadas "enanas M" - superan en número a otras, incluyendo las estrellas amarillas como nuestro Sol, por un factor de tres a uno, que comprende casi el 75 por ciento de las estrellas de nuestra galaxia. También duran mucho más tiempo. Y sus planetas son proporcionalmente más grandes en comparación con las pequeñas estrellas que orbitan. Eso significa que los pequeños mundos rocosos que orbitan alrededor de las enanas rojas cercanas serán los principales objetivos para los nuevos telescopios de gran alcance, que entrarán en funcionamiento en los próximos años, tanto en el espacio como en tierra.
"La mayoría de las estrellas son enanas M, que son débiles y pequeñas y no muy luminosas," dijo Martin Still, científico del programa en la sede de la NASA en Washington. "Así que la mayoría de los lugares en los que se buscarían planetas es alrededor de estas pequeñas y frías estrellas. Estamos interesados en las estrellas más cercanas, y las estrellas más cercanas son en su mayoría enanas M ".
Pero seguramente serán planetas desconcertantes, con extrañas propiedades que deberán ser examinados cuidadosamente, así como la realización de simulaciones por ordenador. Averiguar si pueden soportar alguna forma de vida, y de qué tipo, es probable que mantenga a los astrobiólogos que trabajan haciendo horas extras, tal vez intentando recrear en laboratorio algunas de las condiciones en estos mundos teñidos de rojo.
"Definitivamente estamos todos trabajando y haciendo horas extras ahora", dijo Nancy Kiang, astrobióloga del Instituto Goddard de Estudios Espaciales en Nueva York.

 
 
La opinión de los expertos acerca de si los planetas de enanas rojas son adecuados para albergar vida tiende a ir de un lado a otro, "como un péndulo," dijo Shawn Domagal-Goldman, científico de investigación espacial en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.
"Nosotros hemos propuesto estas razones teóricas para las que tal planeta podría tener dificultades de ser habitable", dijo. "Entonces nos fijamos en esas preocupaciones teóricas con un poco más de detalle, y comprobamos que no es tan grande esa preocupación. Luego siempre surge alguna otra preocupación teórica."
Por el momento, el péndulo no se detiene de nuevo hacia la falta de vida. Los resultados recientes sugieren que la vida tendría una batalla cuesta arriba en un planeta cerca de una enana roja, en gran parte debido a que estas estrellas son muy activas en sus primeros años - disparando bengalas potencialmente letales y explosiones de radiación.
Estas rabietas juveniles continuarían durante bastante tiempo. Las enanas rojas arden con mucha menos energía que nuestro sol, pero viven mucho más tiempo, tal vez con una esperanza de vida en miles de millones de años - más larga que la edad actual del universo.
La edad exacta de la estrella TRAPPIST-1 es desconocida, pero los científicos creen que tiene por lo menos 500 millones de años, o aproximadamente un décima de la edad de nuestro sol de 4.500 millones de años.
Las enanas rojas podrían emplear sus primeros mil millones de años sólo para calmarse lo suficiente como para permitir que los planetas cercanos pudiesen ser habitables. Y la "zona habitable" alrededor de tales estrellas se encuentra muy cerca, de hecho. Los siete planetas del tamaño de la Tierra están tan cerca de su estrella que completan una sola órbita - su "año" - en cuestión de días, 1,5 días para el planeta más cercano y 20 días para el más lejano.
Ese tipo de proximidad significa que los planetas sufren fuerzas de marea, con una cara siempre mirando hacia la estrella, de la misma manera nuestra luna presenta sólo una cara a la Tierra.
 
Esta ilustración muestra los siete planetas que orbitan TRAPPIST -1, y como se verían desde la Tierra usando un increíblemente poderoso telescopio de ficción. Image Credit: NASA-JPL/Caltech
 
Un estudio reciente que se basaba en simulaciones por ordenador de los planetas de las enanas rojas, sin embargo, concluyó en más malas noticias. Las enanas rojas jóvenes, con sus estallidos de rayos X de alta energía y las emisiones ultravioleta, de hecho podrían coartar el oxígeno de la atmósfera de los planetas cercanos, según el estudio realizado por un equipo de la NASA de Goddard dirigido por Vladimir Airapetian.
Otros escenarios implican la eliminación de la atmósfera por completo. Pero estas suposiciones están basadas en modelos informáticos complejos, según ha dicho Franck Selsis de la Universidad de Burdeos, uno de los autores del artículo de TRAPPIST-1.
Dado que los modelos informáticos contienen ciertas suposiciones acerca de las estrellas y planetas, pueden no ser completos, según Selsis. Los modelos pueden fallar al suponer los efectos de la estrella en las atmósferas planetarias, que podrían crear un campo magnético protector. O pueden producir tasas de pérdida atmosférica tan altas que son físicamente improbables.
En cuanto a TRAPPIST-1, "La tranquilidad relativa actual de la estrella y las fuentes plausibles de reposición atmosférica aún hacen posible que los planetas puedan tener atmósferas y condiciones habitables en su superficie", dijo Michael Gillon, investigador principal de TRAPPIST en la Universidad de Lieja, Bélgica . "Nuestra única manera de ir más allá de estas especulaciones teóricas es intentar detectar y estudiar a fondo sus atmósferas."
Otros científicos también ofrecen posibles escenarios en el lado optimista de la ecuación de habitabilidad de la enana-M.
"Tal vez la atmósfera se pueda recuperar, y esté muy bien," dijo Tom Barclay, científico de investigación senior en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California. Barclay trabajó en la búsqueda de planetas con el telescopio espacial Kepler de la NASA, tanto durante su misión original y su segunda misión, conocida como K2.
En el escenario de Barclay, las formas de vida podrían encontrar una manera de adaptarse a las ráfagas de radiación estelar.
"Ciertamente vemos la vida en la Tierra capaz de hibernar durante períodos muy prolongados de tiempo. Vemos que la vida entra en un estado en el que se apaga, a veces durante años o décadas. Así que creo que no deberíamos, probablemente, descartarlo, pero hay que poner mucho esfuerzo en el estudio de si se trata de un lugar donde creemos que la vida podría prosperar ".
Los futuros telescopios, incluyendo el Telescopio Espacial James Webb de la NASA (JWST), que será lanzado en 2018, podrían ayudar a resolver estas cuestiones mediante el análisis de cerca de los gases de la atmósfera de los planetas de TRAPPIST-1.
El telescopio espacial Hubble también será un jugador clave en la caracterización de las atmósferas de los planetas de TRAPPIST-1 y, de hecho, ya ha comenzado un estudio preliminar. Ambos telescopios espaciales están equipados para capturar el espectro de la luz de los planetas, que revela los tipos de gases que están presentes.
"Vamos a mirar en las atmósferas con en diferentes longitudes de onda, que nos permita obtener la composición, temperatura, presión," dijo Julien de Wit, investigador posdoctoral en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, Cambridge, y un autor del nuevo documento de TRAPPIST-1 . "Esto nos permitirá restringir la habitabilidad."
En cualquier caso, si estos planetas poseen vida, las formas de vida simples parecen ser más probables.
"Estoy hablando de limo aquí," dijo Meadows. "La mayor parte de la vida que nos encontremos es probable que sea una sola célula, la vida relativamente primitiva. Ese es el tipo de cosas que estaríamos buscando en planetas que orbitan estas enanas M ".
NASA 
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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lunes, 16 de mayo de 2016

NASA : Promising Worlds Found Around Nearby Ultra-cool Dwarf Star .- Palabras prometedores se encuentran alrededor de cerca de una estrella enana ultra-fría..............

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hemos recibido comunicación de la Agencia Espacial NASA, que informa sobre el descubrimiento de la Estrella : the Star 2MASS J23062928-0502285, es una estrella enana y super fría, NASA, nos dice: "Esta impresión artística muestra una vista imaginaria de los tres planetas que orbitan alrededor de una estrella enana ultra-fría de tan sólo 40 años-luz de la Tierra que fueron descubiertos usando el telescopio TRAPPIST en el Observatorio La Silla de ESO. En este punto de vista, uno de los planetas interiores se ve en tránsito a través del disco de su estrella pequeña y tenue.:::::::"
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Artist’s impression of three planets orbiting an ultra-cool dwarf star
This artist’s impression shows an imagined view of the three planets orbiting an ultra-cool dwarf star just 40 light-years from Earth that were discovered using the TRAPPIST telescope at ESO’s La Silla Observatory. In this view, one of the inner planets is seen in transit across the disc of its tiny and dim parent star.
Credits: ESO/M. Kornmesser/N. Risinger (skysurvey.org)
Dr. Susan Lederer and TRAPPIST telescope
Dr. Susan Lederer stands next to the UKIRT Telescope located on Mauna Kea on the island of Hawai’i, which was used to confirm the existence of the newly discovered exoplanets and constrain their orbital periods. Says Lederer, "For such a small, cool, star giving off so much of its light in the infrared, the UKIRT telescope, designed solely for infrared observations, was ideally suited for confirming the existence of these Earth-sized planets.”
Astronomers using the TRAPPIST telescope at ESO’s La Silla Observatory have discovered three planets with sizes and temperatures similar to those of Venus and Earth, orbiting an ultra-cool dwarf star just 40 light-years from Earth.

Michaël Gillon of the University of Liège in Belgium, leading a team of astronomers including Susan M. Lederer of NASA Johnson Space Center, have used the TRAPPIST telescope to observe the star 2MASS J23062928-0502285, now also known as TRAPPIST-1. They found that this dim and cool star faded slightly at regular intervals, indicating that several objects were passing between the star and the Earth. Detailed analysis showed that three planets are present around the star.

TRAPPIST-1 is an ultra-cool dwarf star — it is much cooler and redder than the Sun and barely larger than Jupiter. Despite being so close to the Earth, this star is too dim and too red to be seen with the naked eye or even visually with a large amateur telescope. It lies in the constellation of Aquarius (The Water Carrier).

Follow-up observations with larger telescopes, including the HAWK-I instrument on ESO’s 8-metre Very Large Telescope in Chile, have shown that the planets orbiting TRAPPIST-1 have sizes very similar to that of Earth. Two of the planets have orbital periods of about 1.5 days and 2.4 days respectively, and the third planet has a less well-determined orbital period in the range 4.5 to 73 days.

"With such short orbital periods, the planets are between 20 and 100 times closer to their star than the Earth to the Sun. The structure of this planetary system is much more similar in scale to the system of Jupiter’s moons than to that of the Solar System," explains Michaël Gillon.

Although they orbit very close to their host dwarf star, the inner two planets only receive four times and twice, respectively, the amount of radiation received by the Earth, because their star is much fainter than the Sun. That puts them closer to the star than the so-called habitable zone for this system, defined as having surface temperatures where liquid water can exist, although it is still possible that they possess potentially habitable regions on their surfaces. The third, outer, planet’s orbit is not yet well known, but it probably receives less radiation than the Earth does, but maybe still enough to lie within the habitable zone. The new results will be published in the journal Nature on 2 May 2016.

NASA’s Hubble Space Telescope and K2, the Kepler spacecraft's second mission, will be observing TRAPPIST-1 and its planets later this year.

Fortuitously, two of these planets are transiting the star on May 4, an event that happens only once every two years as seen from Earth. Astronomers hope to make measurements of the atmospheres of both of these planets and look for evidence of water vapor. The Hubble Space Telescope can characterize the atmospheres of the planets in the TRAPPIST-1 system by observing them as they pass in front of, or transit, their parent star. Hubble astronomers will use spectroscopy to measure starlight as it filters through a planet’s atmosphere.

K2 will observe TRAPPIST-1 as part of their Campaign 12, which is scheduled to take place from Dec. 15 to March 4, 2017. The data are expected to be available at the public archive the end of May 2017.  

K2 will observe tens of transits of the two close-in Earth-sized exoplanets during the approximately 80-day campaign. The continuous and multiple observations will allow for measurements of predicted transit timing variations – the gravitational interaction between planets that cause transits to occur slightly earlier or slightly later than predicted. This will provide estimates of the masses of these exoplanets. Using K2’s mass measurements and TRAPPIST's ground-based size measurements, astronomers can calculate or constrain the density of the exoplanets to determine if they could be rocky worlds.

K2’s observations will also help scientists determine the orbital period of the third planet, and help find any additional small transiting objects in the system.

The TRAPPIST-1 system is an ideal target for NASA’s James Webb Space Telescope. Webb’s infrared sensitivity will be able to detect carbon dioxide, methane, water vapor, and other molecules common in the atmospheres of the rocky planets in our own solar system.

"Thanks to several giant telescopes currently under construction, including ESO’s E-ELT and the NASA/ESA/CSA James Webb Space Telescope due to launch for 2018, we will soon be able to study the atmospheric composition of these planets and to explore them first for water, then for traces of biological activity. That's a giant step in the search for life in the Universe," says Julien de Wit, a co-author from the Massachusetts Institute of Technology (MIT) in the USA.

The TRAPPIST survey is a prototype for a more ambitious project called SPECULOOS that will be installed at ESO’s Paranal Observatory.
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Last Updated: May 2, 2016
Editor: Mark Garcia
NASA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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