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miércoles, 6 de diciembre de 2017

MEDIO AMBIENTE: AURORAS BOREALES.- NATIONAL GEOGRAPHIC .- El baile de las auroras visto desde el espacio

http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/baile-las-auroras-visto-desde-espacio_11715
http://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/auroras-boreales-se-alza-el-telon-2_8860/4
Las auroras ocurren cuando la radiación cósmica interacciona con la magnetosfera de la Tierra, formando un espectáculo maravilloso, como demuestra este vídeo

http://www.smartycontent.com/

http://www.ismarty.tv/

El baile de las auroras desde el espacio
Como si se tratara de las olas de un mar cósmico que llegan a romper a una pequeña y oscura cala del sistema solar llamado Tierra, la radiación cósmica procedente del sol se estrella contra nuestro planeta dando lugar al baile de luz que conocemos como auroras polares.
Las auroras polares no son más que el producto de la interacción de la radiación cósmica con la magnetosfera de la Tierra. Esta esfera invisible que nos envuelve y protege, obedece al campo magnético generado por la rotación de las capas metálicas interiores terrestres -manto y núcleo- cargadas eléctricamente. Actúa desviando la radiación procedente del sol hacia los polos dando lugar a las auroras.
Sin embargo véase la aurora como a la parca disfrazada bella mujer. Esta radiación que nos maravilla y ofrece uno de los espectáculos atmosféricos más impresionantes de mundo, resultaría tan letal como hermosa de no ser por la función de escudo protector que ejerce la magnetosfera.
De no existir esta segunda en la Tierra, como ocurre en Venus y Marte, la cantidad constante y permanente de radiación a la que se ve sometido nuestro planeta atravesaría la atmósfera llegando hasta la superficie.

Una de las múltiples consecuencias de esto sería la perdida paulatina de agua de nuestro mundo azul. Tras poco más de unos miles de años, es probable que la Tierra, haciendo verdadero honor a su nombre, se hubiera convertido justo en eso, en tierra; un desierto más de roca y polvo en el vasto universo.
Por ello querido lector, si algún día tienes la posibilidad de maravillarte con la aurora, recuerda cuando venga la parca y tus ojos sean testigo de semejante espectáculo, que existe un ángel de la guarda que sin poder verlo vela por ti, en este caso la magnetosfera, una de las razones por la que estas vivo.

El maravilloso espectáculo de las auroras boreales

Los últimos años han sido excepcionales para la observación de auroras boreales. Viajamos a los gélidos parajes del Ártico para contemplar esta maravilla del firmamento y hablamos con los científicos que estudian los peligrosos efectos de la intensa actividad solar causante de este fenómeno.

Spitsbergen, Noruega
En Spitsbergen, Noruega, una aurora polar brilla sobre uno de los radares de la estación científica EISCAT.
Foto: Olivier Grunewald

Tromsø, Noruega
23.32 horas
24 de enero de 2012
Para ver auroras, las mejores noches son las comprendidas entre octubre y febrero en el hemisferio Norte y las de junio, julio y agosto en el cono Sur. Olivier Grunewald las vio por primera vez en 1997 y desde entonces las ha fotografiado en numerosos lugares del círculo polar Ártico, como esta en forma de medio círculo.
Foto: Olivier Grunewald

Geysir, valle de Haukadalur, Islandia
00.45 horas
23 de octubre de 2012
Cuando Grunewald observa las auroras polares, siente como si viajara hasta el mismísimo origen del universo y presenciara en directo el trabajo de las fuerzas de la creación. En Islandia, tierra de géiseres y volcanes activos, la sensación primigenia es todavía más intensa.
Foto: Olivier Grunewald

Spitsbergen, Noruega
00.53 horas (izquierda) - 01.54 horas (derecha)
2 de febrero de 2012
Las mejores horas para captar las auroras son entre las 21.00 y la 1.00 de la madrugada, cuando la noche es más cerrada. El asesoramiento de científicos como Jean Lilensten ha permitido a Grunewald conocer los días y las condiciones más favorables para ir a la caza de auroras.
Foto: Olivier Grunewald

Tromsø, Noruega
22.57 horas (arriba) - 22.59 horas (centro) - 23.02 horas (abajo) - 00.06 horas (derecha)
25 de enero de 2012
A cada minuto, el cielo boreal de esta ciudad escandinava cambia debido a los oscilantes resplandores de la aurora polar, que nunca permanece inmóvil. Hay instantes maravillosos en los que las luces, que se mueven en todas direcciones, ocupan por completo la bóveda celeste.
Foto: Olivier Grunewald

Río Chilkat, Juneau, Alaska
00.18 horas
24 de febrero de 2014
El término aurora boreal se atribuye al filósofo francés Pierre Gassendi, quien se cree lo citó por primera vez en 1621, aunque hay indicios de que Galileo ya lo había acuñado dos años antes. En Alaska, las luces del norte brillan con toda su intensidad en una gélida madrugada polar.
Foto: Olivier Grunewald

A pequeña escala
Al astrofísico Jean Lilensten le gusta divulgar los fenómenos meteorológicos espaciales. Su Planeterrella le ayuda mucho en esa labor. Por ahora existen 71 réplicas de este visualizador de auroras polares en distintos organismos de todo el mundo. Su invento permite también simular interacciones entre planetas y estrellas, como las de Ganímedes con Júpiter, y mostrar chorros y anillos estelares. Lilensten cede los planos para su construcción de forma gratuita a las instituciones interesadas y colabora en la puesta en marcha de este artilugio que fascina a todos los públicos.
Foto: Olivier Grunewald

A pequeña escala
El astrofísico Jean Lilensten con su Planeterrella, un visualizador de auroras del cual existen, por ahora, 71 réplicas en distintos organismos de todo el mundo. Su invento permite también simular interacciones entre planetas y estrellas y mostrar chorros y anillos estelares. Lilensten cede los planos para su construcción de forma gratuita a las instituciones interesadas y colabora en la puesta en marcha.
Foto: Olivier Grunewald

Efectos de la meteorología espacial
El campo magnético de la Tierra desvía gran parte de las partículas con carga eléctrica procedentes del viento solar, pero no nos protege al 100%. El impacto de una eyección de masa coronal (EMC) solar en la magnetosfera puede variar el campo magnético y alterar los sistemas de navegación y las telecomunicaciones. Predecir la intensidad de las tormentas solares es esencial para evitar el caos y el desastre económico que pueden ocasionar. La mayor tormenta solar registrada data de 1859; conocida como el evento Carrington, generó auroras visibles en latitudes que iban desde el polo Norte hasta el Caribe y destrozó las líneas telegráficas de Europa y América del Norte: fundió el cableado y produjo numerosos incendios. En 1921 otra gran tormenta solar la mitad de intensa que la anterior ocasionó daños puntuales. En 1989 hubo otra cuya intensidad fue diez veces inferior a la de 1921 y que causó un apagón en Quebec que dejó a seis millones de personas sin electricidad durante nueve horas. Pero hoy, con la inmensa interconexión de las redes eléctricas y los servicios, los efectos serían mucho más devastadores. El embate de 1859 causaría destrozos por valor de dos billones de dólares, algo así como 20 veces la destrucción del huracán Katrina. Apagones, transformadores calcinados, interrupciones en la transmisión de radio, fallos en los satélites y en los GPS, cortes en Internet y en los sistemas financieros, la red de transporte afectada… Incluso podríamos quedarnos sin agua en el lavabo. Por suerte, la EMC de julio de 2012 no nos alcanzó.
Ilustración: Henning Dalhoff / SPL/ AGE Fotostock

Las auroras en la antigüedad
Un grabado anónimo del siglo XVI ilustra una aurora boreal vista en 1570 en la ciudad de Kuttenberg, en Bohemia. Aunque hoy las auroras solo suelen verse cerca de los polos, al parecer fueron comunes en la Europa de finales del siglo XVI debido a una intensa actividad solar. La creencia popular las consideraba señales de un desastre inminente o una advertencia divina.
Biblioteca Crawford / Real Observatorio, Edimburgo / SPL / AGE Fotostock

Una mancha solar once veces mayor que la Tierra
En el Sol es época de tormentas. En octubre, el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA captó varias imágenes de inmensas manchas solares que alcanzaron su punto álgido entre los días 19 y 27. A la izquierda se aprecia la gran fulguración que surge de la corona solar, gestada en un gigantesco grupo de manchas solares de 140.000 kilómetros de diámetro, unas 11 veces mayor que el de la Tierra. Tan grandes eran, que podían verse a simple vista con filtros especiales. A la derecha, imagen coloreada de cómo se ve una aurora boreal desde el espacio: una especie de anillo de luz alrededor del polo Norte en el cual las áreas más activas aparecen de color rojo y las de menor intensidad, amarillo y azul.
Foto: NASA / SDO (izquierda); NASA / SPL / AGE Fotostock (derecha) 
6 de marzo de 2015
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Estamos en pleno Ciclo Solar 24. O lo que es lo mismo: este es el vigésimo cuarto ciclo (cada uno de ellos dura unos 11 años) desde que en 1755 empezó el recuento sistemático de las manchas solares, indicadoras de la actividad del Sol. Según la NASA, a mediados de 2014 se dio el punto álgido del ciclo actual, pero parece que 2015 también vendrá cargadito. Perfecto para ver auroras polares, porque están intrínsecamente ligadas a la actividad solar y al viento solar que esta intensifica.
La existencia de los ciclos solares fue descubierta por el astrónomo alemán Samuel Heinrich Schwabe, quien entre 1826 y 1843 observó a diario (todos los días claros) la evolución de las manchas solares, visibles a través de un telescopio. Al principio no le interesaban especialmente. Lo que él quería era verificar la existencia de un hipotético nuevo planeta en la órbita de Mercurio, un pequeño planeta (iba a llamarse Vulca­no) que, al estar tan cerca del Sol, era muy difícil de ser observado. Así pues, optó por intentar «cazarlo» cuando pasara frente al astro rey, en forma de mancha oscura. Y, aunque nunca halló tal planeta, sí observó cómo esas manchas solares evolucionaban en el tiempo, cómo surgían y desaparecían con periodicidad. No era la primera vez que alguien hacía referencia a ellas. Galileo ya lo había hecho, y también los astrónomos chinos mucho antes del nacimiento de Cristo.
Pero Schwabe hizo un recuento metódico de las manchas y se fijó en su cadencia, y en 1843 publicó un artículo en el que sugería la existencia de un ciclo solar de unos 10 años de duración que luego se alargó a 11. Eso llevó a otro astróno­mo, el suizo Rudolf Wolf, a recabar toda la información existente para establecer un patrón de esos ciclos, y logró reconstruir el primero del que se tiene constancia, el de 1755, gracias al cual sa­­bemos que hoy vivimos el ciclo solar número 24.
El espacio, el mejor lugar para contemplar las auroras
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Un balcón ideal para contemplar las auroras

¿Y eso qué tiene que ver con las auroras polares? Pues mucho, porque esas manchas –regiones más frías y oscuras, de intensa actividad magnética, que suelen ir acompañadas de gigantescas erupciones en la corona, o atmósfera solar– nos indican la actividad solar, y en épocas de mayor actividad se intensifica el viento solar que, al interactuar con la magnetosfera de la Tierra, origina las esplendorosas auroras polares en ambos extremos del globo terráqueo. Como las que ha retratado Olivier Grunewald en No­­ruega, Islandia, Finlandia, Canadá y Alaska, algunas de las cuales ilustran estas páginas.

Conocer cómo se generan esas luces fantasmagóricas es algo que ha intrigado a los científi­cos desde hace mucho tiempo. Algunos incluso han tratado de simularlas mediante complejos experimentos, como hizo Kristian Birkeland en el siglo XIX. El físico noruego conocía el modelo a escala reducida del planeta Tierra que William Gilbert, el que fuera médico personal de la reina Isabel I de Inglaterra, muy interesado en el magnetismo terrestre, construyó en el siglo XVII a partir de una piedra imantada. Gilbert lo llamó terrella, «pequeña Tierra» en latín, y Birkeland construyó también su propia terrella inspirándose en la del inglés. Colocó la esfera imantada dentro de un tanque de vacío y la bombardeó con rayos catódicos, corrientes de electrones que se pueden observar de forma experimental en el interior de esos espacios estancos a muy baja presión. Así pudo reproducir unas pseudoauroras diminutas, fruto de la interacción entre el gas residual del tanque, el campo magnético de la esfera y los rayos catódicos. Y comprobó que los electrones, bajo la influencia del campo magnético, se dirigían hacia los polos de la terrella, donde orbitaban emitiendo luz.

Hoy, en pleno siglo XXI, reproducir la belleza cósmica de las auroras sigue estimulando la imaginación de los científicos, pero la tecnología a su alcance es ahora mucho mas avanzada.
Por ejemplo, Jan Egedal, investigador del Instituto Tecnoló­gico de Massachusetts (MIT), demostró en 2012 que la región activa en el ex­­tremo de la magnetosfera de la Tierra (el más alejado del Sol) es 1.000 veces más grande de lo que se creía, y que en ella se libera una cantidad de electrones superenergéticos –responsables del bello resplandor– mucho mayor que la que se suponía hasta ese momento. Y pudo hacerlo gracias a una simulación realizada con uno de los superordenadores más potentes del mundo, un equipo informático llamado Kraken que está compuesto por 112.000 pro­cesadores.
En su investigación, Egedal utilizó 25.000 de esos procesadores para seguir durante 11 días los movimientos de 180.000 millones de partículas de viento solar durante el proceso de reconexión de las líneas del campo magnético terrestre, que es cuando liberan mayor energía.
En Europa, el astrofísico francés Jean Lilensten, director del Laboratorio de Planetología de Grenoble, es uno de los mayores especialistas en la actividad solar y su influencia sobre los planetas del sistema solar. Lilensten, admirador de Birkeland, creó en 2008 un artefacto bautizado como Planeterrella, un simulador de auroras polares que además replica distintas interacciones entre planetas y estrellas. De su invento se han hecho varias réplicas que circulan por el mundo; una de ellas estuvo recientemente en la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid.

Lilensten es una especie de hombre del tiempo espacial, un experto en la meteorología que acontece más allá de la atmósfera terrestre, tema de enorme interés no solo para la ciencia sino también para prevenir los daños que las tormentas magnéticas pueden causar en los satélites y, en general, en toda la red de telecomunicaciones terrestres, que no es poco. En Longyearbyen, la mayor población del archipiélago noruego de las Svalbard, Lilensten y otros colegas de Grenoble y de las universidades de Oslo y de Svalbard estudian la polarización de la luz de las auroras con un pequeño telescopio de alto rendimiento.
Uno de los parámetros de la luz utilizados en la actualidad es su polarización, que mide cómo el campo eléctrico de una onda varía a lo largo de su trayectoria de propagación
«En astronomía, las observaciones se basan casi exclusivamente en el análisis de la luz emitida o dispersada por el cuerpo estudiado –dice Lilensten–. Uno de los parámetros de la luz utilizados en la actualidad es su polarización, que mide cómo el campo eléctrico de una onda varía a lo largo de su trayectoria de propagación. Esas variaciones proporcionan información sobre la composición y la energía que contienen las partículas solares que penetran en nuestra atmósfera, lo que nos da una idea de la intensidad de una tormenta solar en ciernes.»

A lo largo de la historia ha habido varias tormentas solares descomunales, causadas por manchas solares mucho mas grandes que nuestro planeta, que han producido grandes destrozos en la Tierra. En julio de 2012 hubo una de grandes dimensiones de la que nos libramos por poco. Al parecer, de haber interaccionado con nuestra magnetosfera, las consecuencias podrían haber sido graves. No hay duda de que es importante observar qué sucede en la atmósfera del astro rey, como hacen desde el Observatorio del Teide, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Allí se encuentra la mayor batería de telescopios solares del mundo, entre ellos el GREGOR, un instrumento alemán especializado en entender el proceso de formación de esas manchas solares y su evolución. «Es el telescopio solar más grande que existe, capaz de generar mapas detallados de los campos magnéticos del Sol», explica el astrónomo Miquel Serra-Ricart, administrador del Observatorio del Teide.
Al mando también de las expediciones Shelios, que cada año se centran en observar un fenómeno astronómico relevante, Serra-Ricart ha presenciado auroras boreales en los ciclos 23 y 24, y se prevé que este próximo verano repita la experiencia en Groenlandia. Todo indica que, dada la alta actividad prevista para 2015, el espectáculo será inusualmente intenso. «Habrá una alta probabilidad de cazar una buena tormenta de auroras», asegura.
La probabilidad de que una gran tormenta solar nos embista en los próximos 10 años es del 12 %
Mientras la belleza de las auroras polares cautiva al común de los terrícolas, súbditos absolutos del Sol, los expertos trabajan para obtener la mayor cantidad posible de datos de esas tormentas potencialmente peligrosas. Y es que de­­beríamos estar preparados, por si acaso, pero no lo estamos. Así se evidenció tras el simulacro de tormenta solar extrema que la NASA y la Comisión Europea llevaron a cabo en 2010 para valorar nuestra capacidad de respuesta en caso de un embate geomagnético. Las conclusiones fueron contundentes: si hoy viviésemos otro «evento Carrington» como el de 1859, el colapso tecnoló­gico sería colosal. Tras el simulacro se elaboraron listas de recomendaciones para los Gobiernos, tanto a escala nacional –para, por ejemplo, desconectar las centrales de energía y las telecomunicaciones antes del impacto de la tormenta solar– como doméstica: ¿cómo deberían afrontar las familias un superapagón tecnológico?

La probabilidad de que una gran tormenta solar nos embista en los próximos 10 años es del 12 % , según el físico y asesor de la NASA Peter Riley. Un porcentaje bajo pero que no deberíamos ignorar. Porque hoy, a diferencia de lo que sucedía hace menos de un siglo, la interconexión entre gran parte de los territorios nos hace mu­­cho más dependientes los unos de los otros. De­pen­dientes y, sin duda, mucho más frágiles.
 
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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jueves, 15 de diciembre de 2016

ESA :Impacto de una tormenta solar .-

http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/Impacto_de_una_tormenta_solar
http://www.esa.int/spaceinimages/Images/2016/12/Impact_of_a_solar_storm_28_October_2003
Impact of a solar storm, 28 October 2003
Impact of a solar storm, 28 October 2003

Impacto de una tormenta solar

12 diciembre 2016
Aunque esta escena parece el hipnótico resultado de agitar un domo de nieve, en realidad se trata del inquietante efecto de una de las tormentas solares más potentes jamás registradas.
Durante dos semanas en octubre y noviembre de 2003, el Sol permaneció inusitadamente activo, mientras unas enormes manchas solares, con un diámetro más de 10 veces superior al de la Tierra, generaban erupciones casi a diario. 
Las erupciones solares se dividen según la energía que liberan a longitudes de onda de rayos X. Hay cinco categorías principales: A, B, C, M y X, que a su vez se dividen en otras 10 subclases. Las erupciones de tipo M1 son 10 veces más potentes que las de tipo C1, y las X1 son 10 veces más potentes que las M1; es decir, 100 veces más potentes que las C1. 
Algunas de las erupciones observadas durante aquellas dos semanas fueron tan potentes que rebasaron el máximo de la categoría X, que suele denominarse X10. El 4 de noviembre se produjo una fulguración que, según los cálculos, habría alcanzado como mínimo el rango de X28. 
El Observatorio Heliosférico y Solar (SOHO) de la ESA/NASA, lanzado en 1995 y que aún sigue en funcionamiento, vigilaba el comportamiento de la tormenta solar en aquellos momentos. Esta imagen muestra cómo sus detectores se vieron totalmente inundados por los protones de alta energía acelerados hasta casi la velocidad de la luz (300.000 km/s) durante una erupción de tipo X17 que se produjo el 28 de octubre de 2003. 
Cuando la Tierra se encuentra en el punto de mira de las eyecciones de masa coronal  asociadas, pueden producirse unas bellísimas y brillantes auroras en la atmósfera, que además nos ofrecen información muy valiosa sobre la interacción del Sol y la Tierra. 
Estas eyecciones también pueden provocar graves perturbaciones en las comunicaciones por radio, el control del tráfico aéreo y las redes eléctricas. 
Aunque estas potentes tormentas muestran el poder de la actividad solar, afortunadamente para nosotros, no se producen a menudo fulguraciones como las de 2003. 
Esta imagen fue capturada por el instrumento LASCO C3 de SOHO. Un disco especial (indicado por el gran círculo azul) situado dentro del instrumento bloquea el Sol (indicado por el círculo blanco central), por lo que se pueden observar los detalles de la parte exterior de la atmósfera solar.
Aquí se puede ver un vídeo del fenómeno mostrado en esta escena.
 

Impact of a solar storm, 28 October 2003

Impact of a solar storm, 28 October 2003

Details

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  • Title Impact of a solar storm, 28 October 2003
  • Released 12/12/2016 11:48 am
  • Copyright SOHO (ESA & NASA)
  • Description
    While this scene looks like the mesmerising result of shaking up a festive snow globe, it is in fact the disturbing effect of one of the most powerful solar storms ever recorded.
    Over two weeks in October and November 2003 the Sun was unprecedentedly active, with giant sunspots – over 10 times the diameter of Earth – generating flares on an almost daily basis.
    Solar flares are classed according to the energy they release at X-ray wavelengths. There are five major categories: A, B, C, M and X, further divided into 10 subclasses. M1 flares are 10 times more powerful than C1, and X1 flares are 10 times more powerful than M1 flares, or 100 times more powerful than C1.
    Some of the flares witnessed in this two-week period were so powerful they broke right through the top of the X-class range, which is usually given as X10. A flare erupting on 4 November was estimated to have reached at least X28.
    The ESA/NASA Solar and Heliospheric Observatory (SOHO), launched in 1995 and still operating today, was monitoring the Sun’s stormy behaviour during this time. This image shows its detectors being completely swamped by high-energy protons that were accelerated to nearly the speed of light (300 000 km/s) in the X17 flare of 28 October 2003.
    When Earth is in the firing line of associated coronal mass ejections (CMEs), it can lead to beautiful and bright auroras in the atmosphere, giving unparalleled insight into the interaction of the Sun and Earth.
    CMEs can also cause serious disruption to radio communications, air traffic control and power grids.
    Although these powerful storms reveal the extremes of the Sun’s activity, fortunately for Earth, those on the scale of the 2003 events do not occur very often.
    The image was taken by SOHO’s LASCO C3 instrument. A special disc (indicated by the large blue circle) inside the instrument blocks the Sun (indicated by the inner white circle), so that details of the extended outer solar atmosphere can be observed. Watch a movie of the event depicted in this scene, here.
    Credits: SOHO (ESA & NASA)
  • Id 370785

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ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 11 de marzo de 2012

Astronomía: La tormenta solar se intensifica antes de remitir

Hola mis amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., La tormenta solar que está afectando a la Tierra se intensificó este viernes causando algunas interferencias en las comunicaciones antes de remitir, mientras los expertos advierten de que se avecinan más.
http://sohowww.nascom.nasa.gov/data/realtime/eit_304/512/
http://sohowww.nascom.nasa.gov/data/realtime-images.html

The Solar & Heliospheric Observatory (SOHO) project is a cooperative effort between the European Space Agency (ESA) and NASA. SOHO was designed to study the internal structure of the Sun, its extensive outer atmosphere and the origin of the solar wind, the stream of highly ionized gas that blows continuously outward through the Solar System. SOHO was launched on December 2, 1995. The SOHO spacecraft was built in Europe by an industry team led by Matra, and instruments were provided by European and American scientists. NASA was responsible for the launch and is now responsible for mission operations. Large radio dishes around the world which form NASA's Deep Space Network are used to track the spacecraft beyond the Earth's orbit. Mission control is based at Goddard Space Flight Center in Maryland.

SOHO (NASA).- Imágen de la intensa actividad solar captada el 29 de octubre de 2003 por la nave espacial SOHO, de la NASA. Los científicos observaron ayer martes la mayor explosión de gases en la superficie del sol en tres décadas, por lo que se aproxima a la Tierra una gran marejada electromagnética. EFE
http://www.nasa.gov/mission_pages/sunearth/news/News012712-X1.8.html
Washington, 10 mar (EFEverde).- La tormenta solar que está afectando a la Tierra se intensificó este viernes causando algunas interferencias en las comunicaciones antes de remitir, mientras los expertos advierten de que se avecinan más.

La tormenta solar fue intensa, pero la geoefectividad se mantuvo baja durante el jueves debido a la orientación del campo magnético del planeta, explicó a Efe Eduardo Araujo, científico de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA).
No obstante, este viernes, "al invertirse la componente vertical del campo magnético interplanetario, la geoefectividad del evento se incrementó de forma importante, y la tormenta magnética alcanzo niveles severos (G3)", de una escalada de cinco.
El aumento de la intensidad ha causado "extensos bloqueos en alta frecuencia radial", así como un incremento en el margen de error de los sistemas de posicionamiento (GPS) y auroras boreales que se han podido ver en Seattle (Washington) y Sheridan (Wyoming), en EE.UU., pero no se han reportado problemas con las redes eléctricas, señaló.
El Sol pasa por ciclos regulares de actividad y cada 11 años aproximadamente se produce un pico máximo en la actividad en el que suelen producirse tormentas que a veces deforman e incluso atraviesan el campo magnético de la Tierra.
Araujo recordó que en estos momentos estamos en la fase ascendente del ciclo solar y el máximo se espera que se produzca en algún momento de 2013, por lo que "la actividad continuará incrementándose durante este período".
De hecho, la agencia espacial estadounidense, NASA, ha registrado otra eyección de masa coronal que se espera que llegue a la Tierra el 11 de marzo y, según el experto, "se predice una tormenta magnética de intensidad similar a la que estamos experimentando ahora". EFE
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui



miércoles, 25 de enero de 2012

ASTRONOMÍA: Una gran tormenta solar alcanza la Tierra

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Una gran erupción solar desencadenó el 23 de enero una eyección de masa coronal que se desplazó a 1.400 kilómetros por segundo y que alcanzó la Tierra ayer. Una erupción energética de este nivel puede estropear los satélites, así que los equipos de operaciones en la ESA y otras organizaciones siguieron de cerca la tormenta. Solar flare seen by ESA/NASA SOHO satellite 23 January, shortly after a large M8.3-class solar flare occurred at 03:59 GMT. The flare caused a Coronal Mass Ejection that reached Earth in the afternoon of 24 January 2012. Credits: ESA/NASA
http://www.esa.int/esaCP/SEM8TTH8RXG_Spain_1.html#subhead3

Una gran tormenta solar alcanza la Tierra
25 enero 2012
Una gran erupción solar desencadenó el 23 de enero una eyección de masa coronal que se desplazó a 1.400 kilómetros por segundo y que alcanzó la Tierra ayer. Una erupción energética de este nivel puede estropear los satélites, así que los equipos de operaciones en la ESA y otras organizaciones siguieron de cerca la tormenta.
Una eyección de masa coronal (CME, en sus siglas en inglés) es una nube gigante de plasma magnetizado que parte de la atmósfera del Sol, la corona, hacia el espacio interplanetario. Ocurren a menudo asociadas a las erupciones solares.

Esta eyección de masa coronal fue detectada por los satélites SOHO (de la ESA y la NASA), y Stereo (NASA). Las CMEs pueden producir tormentas geomagnéticas cuando alcanzan la Tierra, entre dos y seis días después de su emisión. La erupción solar se produjo a las 03:59 GMT del pasado lunes, y provocó el chorro de protones más potente desde 2005.
Es probable que esta CME genere en la Tierra tormentas geomagnéticas menores. Lo más probable es que no causen efectos graves en la infraestructura –como las redes de telefonía-, pero sí podría dar lugar a auroras en las latitudes altas.
La erupción solar fue más intensa que la media y la tormenta de protones es la primera fuerte en los últimos siete años, pero no se esperan efectos visibles en tierra.
En la web del satélite SOHO hay disponibles imágenes del sol (link a la derecha). El satélite de la ESA Proba-2 también está enviando imágenes. ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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lunes, 19 de septiembre de 2011

ASTRONOMÍA: UNA NAVE ESPACIAL OBSERVA EL MOMENTO EN EL CUAL UNA TORMENTA SOLAR ENVUELVE A LA TIERRA

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Por primera vez, una nave espacial ubicada lejos de la Tierra ha apuntado sus sensores hacia atrás y ha observado una tormenta solar en el momento en el cual envuelve a nuestro planeta. La película, publicada hoy durante una conferencia de prensa de la NASA, ha emocionado a los físicos solares, quienes afirman que esto podría conducir a importantes avances en la predicción de las condiciones del tiempo en el espacio. Septiembre 19, 2011: Por primera vez, una nave espacial ubicada lejos de la Tierra ha apuntado sus sensores hacia atrás y ha observado una tormenta solar en el momento en el cual envuelve a nuestro planeta. La película, publicada hoy durante una conferencia de prensa de la NASA, ha emocionado a los físicos solares, quienes afirman que esto podría conducir a importantes avances en la predicción de las condiciones del tiempo en el espacio.
"La película me puso los pelos de punta", dice Craig DeForest, del Instituto de Investigaciones del Suroeste (Southwest Research Institute o SWRI, por su sigla en idioma inglés), ubicado en Boulder, Colorado. "Muestra una eyección de masa coronal (Coronal Mass Ejection o CME, por su sigla en idioma inglés) creciendo hasta convertirse en una enorme pared de plasma y luego arrollar a la diminuta mota azul en la que vivimos, o sea, la Tierra. Me sentí muy pequeño".


http://science.nasa.gov/media/medialibrary/2011/08/18/V4_Craig_Zoom.mov



Las CME son nubes de plasma solar que pesan miles de millones de toneladas y que son lanzadas por las mismas explosiones que desencadenan las llamaradas solares. Al pasar alrededor de nuestro planeta, pueden causar auroras, tormentas de radiación y, en casos extremos, cortes de electricidad. Rastrear estas nubes y predecir su llegada es una parte crucial de la predicción de las condiciones del tiempo en el espacio.
"Hemos observado muchas CME antes, pero nunca de esta manera", dice Lika Guhathakurta, quien es científica del programa de la misión STEREO, en las oficinas centrales de la NASA. "STEREO–A nos ha mostrado a las tormentas solares bajo una nueva perspectiva".
STEREO–A es una de dos naves espaciales lanzadas en 2006 con el objetivo de observar la actividad solar desde dos posiciones muy separadas. Cuando ocurrió la tormenta, STEREO–A se encontraba a más de 105 millones de kilómetros (65 millones de millas) de la Tierra, lo cual le permitió obtener un panorama completo de la situación. Eso no hubiera sido posible en el caso de una nave espacial que se encontrara en órbita alrededor de la Tierra.

Cuando las CME dejan el Sol son brillantes y fáciles de detectar. Sin embargo, su visibilidad se reduce rápidamente conforme las nubes se expanden en el vacío. Para cuando una CME típica cruza la órbita de Venus es mil millones de veces menos brillante que la superficie de la Luna llena, y más de mil veces menos brillante que la Vía Láctea. Las CME que alcanzan la Tierra son casi tan tenues como el vacío en sí, y por lo tanto son transparentes.
"Separar a estas tenues nubes de toda la luz estelar y del polvo interplanetario ha sido un reto tremendo", dice DeForest.
En efecto, a su equipo le tomó casi tres años aprender a hacerlo. Las imágenes de la tormenta que se publicaron hoy fueron grabadas en diciembre de 2008, y han estado trabajando en ellas desde entonces. Ahora que la técnica ha sido perfeccionada, podrá ser aplicada regularmente sin un retraso tan grande.
Alysha Reinard, del Centro de Predicciones del Tiempo en el Espacio, de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration o Administración Nacional Océanica y Atmosférica, en idioma español), explica los beneficios que esto tendrá para la predicción de las condiciones del tiempo en el espacio:
"Hasta hace poco, las naves espaciales sólo podían ver a las CME cuando se encontraban aún muy cerca del Sol. Al calcular la velocidad de la CME durante este breve período, era posible estimar cuándo llegaría a la Tierra. Sin embargo, después de las primeras horas, la CME salía de esta zona en la cual se la podía observar y eso nos dejaba a ciegas respecto de su progreso".
"La capacidad de rastrear una nube continuamente en su trayecto desde el Sol hasta la Tierra es un gran avance", continúa ella. "En el pasado, nuestras mejores predicciones de los tiempos de llegada de las CME tenían un margen de incertidumbre de más o menos 4 horas", explica. "La clase de películas que hemos visto hoy podría reducir las barras de error de forma significativa".

http://science.nasa.gov/media/medialibrary/2011/08/18/V5_Craig_Science_Gauge_hlfspdH.264.mov


Las películas no sólo indican el tiempo de llegada de la CME, sino también su masa. A partir del brillo de la nube, los investigadores pueden calcular la densidad del gas con una precisión asombrosa. Los resultados correspondientes al evento que tuvo lugar en diciembre de 2008 no se desvían más de unos pocos puntos porcentuales de las mediciones realizadas in situ. Cuando esta técnica se aplique a futuras tormentas, los pronosticadores podrán estimar su impacto con más confiabilidad.
En la conferencia de prensa, DeForest hizo hincapié en algunos aspectos importantes de la película: Cuando la CME abandonó el Sol, tenía una estructura cavernosa, con paredes de magnetismo que rodeaban una nube de gas de baja densidad. Conforme la CME atravesaba el espacio entre el Sol y la Tierra, sin embargo, su forma cambió. La CME se desplazó a través del viento solar, como si fuera una barredora de nieve, acumulando material hasta formar una imponente pared de plasma. Para cuando la CME alcanzó la Tierra, su pared delantera estaba hundiéndose hacia adentro debido al peso del gas acumulado.
El tipo de transformaciones magnéticas reveladas por la película impresionó profundamente a Guhathakurta: "Siempre he pensado que entender el campo magnético es, en heliofísica, equivalente al problema de la 'energía oscura' en astrofísica. Es común que no podamos ver el campo magnético y, sin embargo, es el responsable de orquestar casi todo. Estas imágenes proporcionadas por la nave STEREO nos dan una impresión real de lo que el campo magnético subyacente está haciendo".
Todos los ponentes en la conferencia de prensa que tuvo lugar hoy indicaron que las imágenes van más allá de entender un único evento. La física interna de las CME ha sido expuesta por primera vez. Este es un desarrollo que tendrá un profundo impacto por muchos años en el futuro sobre los modelos teóricos y los pronósticos de las CME generados por computadora.
"Este fue el propósito de lanzar la misión STEREO", concluye Guhathakurta, "y es fantástico ver que está cumpliendo su promesa". NASA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com

ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com

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viernes, 19 de agosto de 2011

ASTRONOMÍA: EL SOL DA NUEVAS PISTAS PARA FACILITAR PREDICCIONES CLIMÁTICAS EN LA TIERRA

Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Las observaciones de las misiones solares SOHO y STEREO de la NASA han revelado nuevos datos que ayudarán a conocer mejor la evolución de las tormentas solares, que pueden dañar satélites y causar fallos en las comunicaciones, y facilitar las predicciones climáticas en la Tierra. SOHO (NASA).- Imágen de la intensa actividad solar captada el 29 de octubre de 2003 por la nave espacial SOHO, de la NASA. Los científicos observaron ayer martes la mayor explosión de gases en la superficie del sol en tres décadas, por lo que se aproxima a la Tierra una gran marejada electromagnética. EFE

Científicos de la Universidad de Standford (California) han diseñado un nuevo método para detectar las llamadas "eyecciones de masa coronal" (CMEs) causantes de las auroras boreales pero también de las interrupciones en las comunicaciones.

Estas erupciones solares emergen del interior del Astro Rey como fuertes campos magnéticos, estallan hacia la superficie y arrojan una enorme burbuja de plasma magnético, lo que provoca una onda que se expande hacia el Sistema Solar.

Su existencia está documentada pero los científicos siguen indagando para estudiar cómo detectarlas antes de que se formen para poder evitar sus consecuencias, ya que además de las comunicaciones, estas eyecciones son peligrosas para los astronautas en el espacio y pueden provocar apagones eléctricos en la Tierra.

Utilizando las observaciones con el Observatorio Solar y Heliosférico SOHO, una misión conjunta de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), el profesor Stathis Ilonidis y su equipo, fueron capaces de detectar señales de la formación de manchas solares emergentes antes de que lleguen a la superficie del Sol.

Los científicos descubrieron que los campos magnéticos que forman manchas solares son generados al menos 65,000 kilómetros por debajo de la superficie y calcularon la velocidad en la que emergen, por lo que consiguieron establecer una relación para adelantarse a ellas.

El estudio publicado en la revista Science indica que los campos magnéticas emergen de 0.3 a 0.6 kilómetros por segundo y provocan manchas solares uno o dos días después de ser inicialmente detectadas.

Por otra parte, la NASA presentó hoy nuevas imágenes proporcionadas por las naves gemelas STEREO, que fueron lanzadas en 2006, para mejoran la capacidad de predecir las tormentas solares, cuya nitidez "proporcionan mejorará las capacidades observación para establecer modelos para realizar mejores predicciones", según dijo en rueda de prensa Lika Guhathakurta, científica del programa STEREO de la NASA en Washington. EFE
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
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miércoles, 8 de junio de 2011

ASTRONOMÍA: ASÍ LLEGA A LA TIERRA UNA TORMENTA SOLAR

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., La posibilidad de que una gran tormenta solar cause gravísimos daños en nuestros sistemas eléctricos y de comunicaciones, algo que la propia NASA ha advertido que podría ocurrir en 2012, ha convertido el estudio del Sol en una necesidad cada vez más urgente. Los científicos están empeñados en conocer cómo funcionan estos azotes geomagnéticos. Si hace tan sólo unos días investigadores británicos anunciaban el desarrollo de un nuevo método rápido y eficaz para prevenir los grandes movimientos del Sol -algo así como un parte meteorológico de catástrofes solares con seis horas de antelación-, ahora otro equipo, éste irlandés, ha analizado cómo se produce el viaje de una de estas erupciones desde nuestra estrella hasta que impacta en la Tierra. Y ha descubierto algunas sorpresas.Aquí podemos observar a las: Imágenes de las sondas STEREO de eyecciones geomagnéticas. Fuente: ABC Madrid.


Según uno de los autores del estudio, Peter Gallagher, del Trinity College en Dublín, las tormentas solares no siempre viajan en línea recta. Las eyecciones de masa de la corona solar pueden comenzar avanzando hacia una dirección y luego girar en otra diferente. «Esto realmente nos sorprendió», confiesa el investigador. El resultado les pareció tan extraño que al principio pensaron, sencillamente, que habían hecho algo mal. Después de revisar su trabajo varias veces y comprobar decenas de erupciones, los científicos confirmaron que estaban en lo cierto. Eso sí, una vez que se dirigen hacia la Tierra, las tormentas pueden acelerar rápidamente. Ese acelerón les proporciona la fuerza para golpear más duramente el campo magnético de nuestro planeta.


Un juego de billar:

Gallagher y su equipo llegaron a estas conclusiones tras analizar los datos de las naves gemelas de la NASA llamadas STEREO, y las publicaron en la revista Nature. «Nuestras imágenes en 3D muestran con claridad que las tormentas solares pueden desviarse de altas latitudes solares y terminar golpeando planetas que de otra forma habrían evitado», como si tratara de un juego de billar, según explica otro de los investigadores, Jason Byrne.


Los científicos utilizaron un proceso de imagen de múltiples escalas que es útil tanto en astronomía como en medicina, donde se emplea para el estudio de las células. La capacidad para reconstruir la trayectoria de una tormenta solar a través del espacio podría ser de gran beneficio para aquellos que intentan pronosticar el tiempo espacial. «Saber cuándo una eyección de masa coronal llegará es crucial para predecir la aparición de las tormentas geomagnéticas», explican.

Fuente de información : ABC Madrid.

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui




ASTRONOMÍA: LA NASA PREPARA UN "ESCUDO" CONTRA LA GRAN TORMENTA SOLAR

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., La NASA cree que puede tomar medidas para protegernos de las tormentas solares. Este tipo de evento, durante el cual una lluvia de partículas de alta energía golpea nuestro planeta provocando apagones y todo tipo de disturbios eléctricos, podría ser previsto con el tiempo suficiente como para tomar medidas destinadas a minimizar sus efectos. Un sistema de alerta conformado por la sonda SOHO y las gemelas STEREO de la NASA nos permitiría hacer un modelo 3D del fenómeno y desconectar los sistemas esenciales antes de que resulten afectados. En la imagen observamos a : El próximo pico de actividad solar se espera para 2012-2013. Fuente: ABC MADRID.
Las estadísticas demuestran que cada cien años tiene lugar una tormenta solar lo suficientemente potente como para teñir los cielos de la Tierra con impresionantes auroras color rojo sangre. Lamentablemente, este tipo de fenómeno no se limita a producir aterradores espectáculos visuales, sino que afecta el funcionamiento de brújulas y satélites, produce apagones, interfiere con las redes de telecomunicaciones y afecta a casi todos los equipos electrónicos que nuestra civilización utiliza a diario.


Afortunadamente, la mayoría de las tormentas solares no son lo suficientemente grandes como para causar efectos “a lo Hollywood”, pero algunas de ellas podrían meternos realmente en problemas. En 1859, por ejemplo, tuvo lugar el llamado “evento Carrington”, una súper tormenta solar que interrumpió el tráfico telegráfico e incluso incendió algunas de sus oficinas. Si un evento similar tuviese lugar en el mundo actual, las perdidas -económicas y de vidas humanas- serían enormes.

Desconectar a tiempo:

Un informe emitido por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos en 2008 advierte de que si una tormenta solar “importante” se produjese en la actualidad, experimentaríamos apagones generalizados de electricidad, e incluso se dañarían muchos de los transformadores principales utilizados en las redes de distribución de energía eléctrica. Para evitar esto, la NASA se encuentra trabajando en un proyecto llamado “Escudo Solar” (“Solar Shield”) , destinado a alertar a las empresas distribuidoras de electricidad sobre la posibilidad de un evento de este tipo con el tiempo suficiente para que realicen la desconexión preventiva de sus sistemas.


Según Antti Pulkkinen, un investigador de la Universidad Católica de América que trabajan en el Goddard Space Flight Center de la NASA, “Solar Shield es un sistema de previsión, nuevo y experimental, aplicado a la red de distribución eléctrica de América del Norte. Creemos que puede ser útil para desconectar a tiempo transformadores específicos a partir de la predicción de cuáles de ellos podrían ser afectados por una tormenta solar.”


La causa del mal funcionamiento de las redes eléctricas durante esos eventos tiene su origen en un efecto conocido como GIC (“Geomagnetically Induced Current”, o “corriente inducida geomagnéticamente”). Cuando la nube de partículas solares generadas durante una tormenta golpea el campo magnético de la Tierra hace que este comience a “temblar”. Estas vibraciones magnéticas inducen corrientes en todas las regiones de la atmósfera, sobrecargando circuitos, interruptores y -en casos extremos- derritiendo las bobinas de los transformadores eléctricos.


Las «tormentas de Halloween».

Esto ya ha ocurrido en la historia reciente: una tormenta geomagnética mucho menos grave que el evento Carrington dejó sin energía eléctrica durante 9 horas a toda la provincia canadiense de Quebec el 13 de marzo de 1989. Ese día se dañaron transformadores en Quebec, Nueva Jersey, y Gran Bretaña, contabilizandosé más de 200 anomalías en la red de distribución eléctrica de varios países. En octubre de 2003, las "tormentas de Halloween" provocaron apagones en varias zonas del sur de Suecia y África.


Por terrible que parezcan estos casos, lo cierto es que ninguna de esas tormentas puede comprarse con el “evento Carrington”, y que según la North American Electric Reliability Corporation (NERC) y el Departamento de Energía de EE.UU. los sistemas modernos de distribución de energía son aún más sensibles a las GIC. El proyecto de la NASA podría evitar estos problemas. Pulkkinen explica que “el escudo solar entra en acción cuando se detecta una eyección de masa coronal (CME, por Coronal Mass Ejection) en el Sol. Las imágenes proporcionadas por SOHO y las sondas gemelas STEREO de la NASA nos muestran la nube de partículas desde tres puntos de vista, lo que nos permite hacer un modelo 3D de la CME, y predecir cuándo va a llegar.” Estas partículas demoran entre 24 y 48 horas en llegar a la Tierra, un tiempo valioso que puede emplearse para calcular la hora y lugar en que golpeará nuestro planeta. Con esos datos, las empresas de distribución de energía pueden desconectar sus transformadores para protegerlos.


Preparados para 2012:

Pulkkinen aclara que “Solar Shield” es por ahora un sistema experimental y que nunca ha sido probado durante una tormenta geomagnética real. Varias empresas distribuidoras han instalado monitores en lugares clave de sus redes para ayudar al equipo de la NASA en sus predicciones. Dado que en los últimos años la actividad solar ha sido pequeña y solo se han producido unas pocas tormentas relativamente leves durante el año pasado, el sistema no ha sido probado a fondo. “Nos gustaría que más empresas relacionadas con la energía se uniesen a nuestro equipo de investigación”, añade Pulkkinen. “Cuantos más datos obtengamos, más rápido podremos probar y mejorar Solar Shield". El próximo pico de tormentas solares, que tienen una periodicidad aproximada de 11 años- se espera en algún momento de 2012 ó 2013, por lo que la puesta en marcha de este proyecto puede ser crucial.

Fuente de información : ABC Madrid

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui




viernes, 8 de octubre de 2010

ASTRONOMÍA: LAS TORMENTAS SOLARES PUEDEN CAMBIAR DE DIRECCIÓN Y SORPRENDER A LOS PRONOSTICADORES DEL TIEMPO EN EL ESPACIO

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., todos los planetas que circulan alrededor de su estrella EL SOL están siendo bombardeados por las tormentas solares que son vientos gigantescos cargados de energía que afectan o ayudan según sea el caso la dinámica del planeta. Lo interesante de estos movimientos es que cambian de dirección y siembran el desconcierto de los pronosticadores porque no pueden acertar lo que sucederá con el tiempo en el espacio.Aquí en la imagen observamos a : Una eyección de masa coronal (CME, por su sigla en idioma inglés) observada por las naves STEREO, el 12 de diciembre de 2008. Fuente: NASA


Aquí en la imagen observamos a : El campo magnético de una barra imantada. In english: Bar Magnet
The lines of magnetic field from a bar magnet form closed lines. By convention, the field direction is taken to be outward from the North pole and in to the South pole of the magnet. Permanent magnets can be made from ferromagnetic materials. Fuente de imagen: NASA

Las tormentas solares pueden cambiar de dirección y sorprender a los pronosticadores del tiempo en el espacio :

Las tormentas solares no siempre viajan en línea recta. Pero una vez que han empezado a dirigirse hacia nosotros, pueden acelerar rápidamente, acumulando impulso para luego golpear el campo magnético de la Tierra con más fuerza.

Esto dicen los investigadores que han estado usando los datos proporcionados por las naves espaciales gemelas STEREO, de la NASA, para revelar la estructura tridimensional de las tormentas solares. Sus descubrimientos se publicaron en la edición de hoy de la revista Nature Communications.

"Esto en verdad nos sorprendió", dice Peter Gallagher, de la Universidad Trinity, en Dublín, Irlanda, quien es coautor de la publicación. "Las eyecciones de masa coronal (CMEs, por su sigla en idioma inglés) del Sol pueden inicialmente moverse en una dirección, y de pronto cambiar de curso hacia una dirección diferente".

El hallazgo fue tan extraño que al principio creyeron que habían cometido algún error. Pero después de revisar dos y tres veces su trabajo sobre docenas de erupciones, el equipo se convenció de que estaban tras la pista de algo nuevo.

"Nuestras visualizaciones tridimensionales muestran claramente que las tormentas solares pueden desviarse de altas latitudes solares y terminar impactando contra planetas que, de otra manera, no habrían afectado", dice Jason Byrne, quien es el autor principal de la publicación y también es estudiante de posgrado de Computación de Alto Rendimiento, en el Centro Trinity.

La clave de su análisis es una técnica computacional novedosa llamada "procesamiento de imagen en escalas múltiples". Gallagher explica:

"'Procesamiento en escalas múltiples' quiere decir tomar una imagen y clasificar los elementos que ella contiene de acuerdo con su tamaño. Supongamos que a usted le interesan los automóviles de carrera. Si tiene una fotografía que contiene un plato con frutas, una persona y un automóvil trucado, podría utilizar el procesamiento en escalas múltiples con el fin de destacar el automóvil de carrera y estudiar sus características".

Se ha utilizado ya el procesamiento en escalas múltiples en la investigación médica para identificar núcleos individuales en imágenes que contienen multitudes de células. En astronomía, la técnica es útil para distinguir galaxias en imágenes con cientos de estrellas. Gallagher y sus colegas han sido los primeros en refinar la técnica y aplicarla al campo de la física solar.

"Aplicamos la técnica de escalas múltiples a los datos del coronógrafo proporcionados por las naves gemelas STEREO, de la NASA", continúa Gallagher. "Nuestra computadora pudo entonces mirar las imágenes, repletas de estrellas y de ráfagas y grumos brillantes del viento solar, e identificar las CME".

Las naves STEREO–A y STEREO–B tienen una gran separación entre sí, de manera que pueden mirar las CME desde puntos de vista distintos. Esto permitió al equipo crear modelos estereoscópicos completos de las tormentas solares y rastrearlas cuando se alejan del Sol.

Una de las primeras cosas que llamó la atención de los investigadores fue que las CME que intentaban ir hacia "arriba" —fuera del plano del sistema solar y lejos de los planetas— eran desviadas de regreso hacia abajo. Gallagher confiesa que tuvieron que recurrir a los libros y pasar cierto tiempo en el pizarrón para entender con claridad el fenómeno. Al final, la explicación resultó ser simple:

El campo magnético del Sol, el cual tiene la misma forma que el campo producido por una barra imantada, dirige a las CME rebeldes de regreso al ecuador solar. Cuando las nubes de plasma alcanzan bajas latitudes solares, son atrapadas por el viento solar y entonces emprenden su viaje hacia los planetas —"como un corcho que flota en un río", dice Gallagher.

Una vez que una CME es atrapada por el viento solar puede experimentar una significativa aceleración. "Esto se debe al arrastre aerodinámico", dice Byrne. "Si el viento solar sopla con suficiente fuerza, entonces arrastrará a la CME consigo; esto es algo que hemos observado en los datos proporcionados por las naves espaciales STEREO".

Estudios anteriores realizados por otras misiones habían revelado algunas tentadoras pistas de este proceso de redireccionamiento y aceleración de las CME, pero las naves STEREO han sido las primeras en observar el proceso casi de principio a fin.

"La habilidad de reconstruir el trayecto de una tormenta solar a través del espacio podría proporcionar un gran beneficio para los que buscan predecir el tiempo espacial en los alrededores de la Tierra", menciona Alex Young, quien es el científico principal del proyecto STEREO, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales. "Saber cuándo llegará una CME es crucial para predecir el inicio de las tormentas geomagnéticas".

"Además", añade, "las técnicas de procesamiento de imágenes desarrolladas por el equipo de Trinity, en colaboración con el Centro Goddard de la NASA, pueden ser utilizadas en aplicaciones que van desde la vigilancia hasta el diagnóstico médico".

Para conocer más sobre las zigzagueantes CME y las avanzadas técnicas de computación empleadas para rastrearlas, consulte Propagation of an Earth–directed coronal mass ejection in three dimensions (Propagación en tres dimensiones de una eyección de masa coronal dirigida hacia la Tierra, en idioma español), por Byrne y colaboradores, de la edición del 21 de septiembre de 2010 de la revista Nature Communications.
NASA.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 1 de agosto de 2010

ASTRONOMÍA: EL ESTADO DEL TIEMPO EN EL ESPACIO SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA INTERNACIONAL

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el estado del tiempo es clave en toda la vida económica de La Tierra, todo se mueve según nos favorezca o no las inclemencias del tiempo, y todo esto es originado por las famosas TORMENTAS SOLARES, tanto queremos a nuestra estrella EL SOL, sin embargo sus gigantescas tormentas son catastróficas en sus interferencias en las instalaciones eléctricas e industriales en general, y las comunicaciones satelitales que algunas veces tienen interferencias insalvables que originan paralización de actividades económicas por la falta de sistema. Aquí en la imagen observamos a nuestro querido EL SOL iluminando a La Tierra, brindándonos su energía tal útil para el desarrollo de la vida: Fuente: NASA
Aquí en la imagen observamos a : Una muestra de un corte transversal de un "portal magnético" o FTE tomada por la flota de naves espaciales de la NASA. Fuente: NASA

Aquí en la imagen observamos un : Concepto artístico del campo magnético de la Tierra conectándose con el del Sol —también conocido como "evento de tranferencia de flujo"— donde se observa una nave espacial cerca que sirve para medir partículas y campos. Fuente: NASA


Aquí en la imagen observamos a: Un informe del año 2008, llevado a cabo por la Academia Nacional de Ciencias, describe las posibles consecuencias de las tormentas solares. Fuente: NASA
EL ESTADO DEL TIEMPO EN EL ESPACIO SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA INTERNACIONAL:
Representantes de más de 25 de las naciones más avanzadas tecnológicamente se han reunido hoy en Alemania para escuchar sobre un problema que puede ser demasiado grande como para que lo maneje un solo país: las tormentas solares.
En algunas ocasiones, un problema es tan grande que un país solo no puede manejarlo.

Este es el mensaje que los científicos están comunicando hoy en la reunión del Programa Internacional Viviendo con una Estrella (International Living With a Star o ILWS, en idioma inglés), en Bremen, Alemania, y representantes de más de 25 de las naciones más avanzadas tecnológicamente se han reunido para escuchar lo que tienen que decir.

"El problema son las tormentas solares —determinar cómo predecirlas y qué hacer para protegernos de sus efectos", dice Lika Guhathakurta, quien es la presidente del ILWS, en las oficinas centrales de la NASA. "Necesitamos avanzar en este tema antes de que llegue el siguiente máximo solar, alrededor del año 2013".
El Sol y la Tierra están separados por alrededor de 150 millones de kilómetros (93 millones de millas) —una distancia que podría parecer segura. Pero desde el inicio de la Era Espacial, y especialmente en años recientes, cada vez se entiende más que una distancia de 150 millones de kilómetros no es en realidad tan lejos. Las naves espaciales y los observatorios terrestres han mostrado que la Tierra se encuentra localizada en la atmósfera externa del Sol, abofeteada por vientos solares y golpeada por pedriscas de partículas energéticas. Además, los dos cuerpos están, de hecho, conectados por hilos invisibles de magnetismo. Durante los "eventos de reconexión", que ocurren normalmente varias veces al día, es posible rastrear líneas de fuerza invisibles desde los polos de la Tierra hasta la superficie del Sol.

"La Tierra y el Sol están interconectados. Ya no es posible estudiarlos por separado", dice Guhathakurta.

Hace algunos años, los científicos acuñaron el término "heliofísica" para describir el campo científico emergente que estudia el sistema Sol–Tierra. Como señal de reconocimiento de la importancia del tema, la NASA ha creado la División de Heliofísica, en sus oficinas centrales ubicadas en Washington DC, y las Nacionas Unidas declararon al año 2007 como el "Año Internacional de la Heliofísica" (IHY, por su sigla en idioma inglés), con la esperanza de impulsar la participación mundial en este nuevo campo.
Predecir la actividad solar es un problema complicado, en muchas formas parecido a la predicción del estado del tiempo en la Tierra, pero multiplicado en dificultad por la complicada física del plasma y el magnetismo del Sol. Sin embargo, realizar predicciones sobre el Sol es sólo la mitad del problema; la otra mitad es la Tierra. La manera en la cual el campo magnético y la atmósfera de nuestro planeta responden a una tormenta solar es un rompecabezas magnetohidrodinámico que los científicos más importantes luchan por entender, empleando incluso la ayuda de las supercomputadoras más poderosas de la Tierra. Por estas razones, se dice comúnmente que la predicción del estado del tiempo en el espacio está atrasada 50 años respecto de su contraparte terrestre.

"Necesitamos más datos; y más ideas", dice Guhathakurta.
Es por ello que, esta semana, ella entregará la presidencia del ILWS al Dr. Ji Wu, de la Academia China de Ciencias. Además de liderar el ILWS, Wu pasará los siguientes dos años sacando provecho de los talentos especiales en el campo de la heliofísica con los cuales cuenta el país más poblado del mundo.
"Tenemos una multitud de científicos y muchas ideas nuevas", dice Wu. "China podrá hacer contribuciones importantes a esta área".

Otra complicación es la gran extensión en volumen. La heliofísica estudia un ambiente que se extiende cientos de millones de kilómetros. Tan solo estar al tanto de todo lo que ocurre es un desafío significativo. La NASA y otras agencias espaciales tienen docenas de naves espaciales dedicadas a esta tarea, pero el volumen en el que están dispersas es enorme.

"Imaginemos intentar monitorizar los océanos de la Tierra con una pequeña cantidad de boyas. Perderíamos mucho. Esa es la situación en la que nos encontramos con el 'océano del espacio'", dice Guhathakurta.

China está a punto de contribuir con una "boya espacial" llamada "KuaFu", cuyo nombre proviene de un gigante de la mitología china que quería capturar al Sol. KuaFu estará localizada en el punto Lagrangiano L1 donde tomará muestras del viento solar que se desplaza corriente arriba respecto de la Tierra.
"Estamos colocando a KuaFu en un punto estratégico en el espacio", dice Wu. "El viento solar en L1 es un importante dato de entrada para muchos modelos científicos de la interacción Sol–Tierra".

Cuando KuaFu sea lanzada se unirá a una creciente flota internacional de naves espaciales dedicadas a la heliofísica. La NASA, la Agencia Espacial Europea, la Agencia Espacial de la Federación Rusa, la Agencia Espacial Canadiense, la Agencia Espacial Japonesa (JAXA, por su sigla en idioma inglés) y China están todas haciendo contribuciones importantes.

Y justo a tiempo...
Si las predicciones son correctas, el ciclo solar llegará a su máximo en los años cercanos a 2013. Y aunque probablemente no sea el máximo más grande del que se tenga registro, la sociedad humana nunca ha sido más vulnerable. Los elementos básicos de la vida diaria —desde las comunicaciones hasta la predicción del estado del tiempo y los servicios financieros— dependen de los satélites y de la electrónica de alta tecnología. Un informe del año 2008, llevado a cabo por la Academia Nacional de Ciencias, advirtió que una tormenta solar como las que ocurren una vez al siglo podría causar miles de millones de dólares en daños económicos.

Prepararse para un "Katrina solar", impulsar una nueva ciencia, aprovechar el talento de los científicos de todo el mundo: "Estas son sólo algunas de las metas para la reunión de esta semana", dice Guhathakurta.
NASA.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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