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domingo, 6 de noviembre de 2022

ORÍGENES DEL SEÑOR DE SIPÁN: Capítulo CXXXIII.- Siekik y Kamokac, enfrentaron y batieron en el lado Este obteniendo una contunde victoria contra una tribu invasora; después hubo diálogo sobre la crianza del hijo del líder...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de los: Orígenes del Señor de Sipán; el joven líder Siekik, estaba de visita en los terrenos que fueron de Zankoc, que tenía como responsable a Kamokac; además, allí vivía y trabajaba Nachamok concubina del joven líder que le dio el hijo varón; durante la noche él compartió la cama y cumplió con su relación marital, el niño durmió en cama diferente, el joven líder después se quedó profundamente dormido, que no escuchó bullicios en el exterior del templo; pero, en la madrugada Nachamok, escuchó nuevamente movilización de guerreros, ella despertó al líder, quien se levantó y salió, afuera fue informado que Kamokac, estaba batiéndose contra una tribu invasora en las planicies del Este; por lo que él y parte de los vigilantes del templo llegaron al campo de la pelea, él arengó a sus guerreros a combatir y derrotar al enemigo... ..sigamos el relato...

Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue:  El Señor Chonkik,  detrás de él, está su hijo Siekik, y al fondo su esposa Mokumac; y naturalmente  un perro sin pelo, que se convirtió en compañero de los antiguos habitantes de la costa norte; ellos son los personajes que darán el nacimiento al relato en ficción de la Historia: 
Orígenes del Señor de Sipán; que se sustenta con la presencia de Chonkik I.
Derechos de Autor : Resolución Nro. 1328- 2020/DDA-INDECOPI y del Certificado de Partida Registral N° 1134-2020/DDA- INDECOPI, de fecha 16 de diciembre de 2020
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

El joven líder Siekik, al llegar al campo del combate, los encontró a sus guerreros al mando de Kamokac, que estaban estancados peleando contra una tribu invasora; alarmado por este peligroso atoro, él ordenó a sus guerreros atacar, quienes se sintieron arengados y envalentonándose con la presencia de su líder y se armó un duro combate cuerpo a cuerpo y sus guerreros unidos comenzaron a avanzar rompiéndose la fortaleza enemiga, aún era compacta, ellos eran muchos más que los defensores por lo que Siekik, se abrió al lado derecho, cediendo parte del terreno al enemigo.
Eran sus clásicas tácticas del joven líder Siekik, que engañaba a los atacantes y cayeron en la trampa al aflojar su fortaleza que se les hacía imbatibles, quienes al dispersarse permitieron a Siekik atacar desde su flanco al debilitado costado invasor.
El joven líder Siekik, y sus guerreros abrieron un claro en la formación de los invasores, e ingresaron a esa fortaleza, casi era un ataque suicida; pero, Siekik sabía lo que hacía, quien luchaba con su porra contra dos o tres invasores al mismo tiempo y todos caían muertos o heridos, por sus poderosos ataques.
Sin embargo, al calor del combate Siekik y sus guerreros, se vieron rodeados de enemigos, pues era la trampa que seguía su curso, quien derribando enemigos acompañado de sus defensores destruyeron a los rivales que no pudieron resistir a la embestida y lo que parecía un avance enemigo, se convirtió en una matanza de invasores que mermaban su poderío y caían.
El avance de Siekik, era incontenible, que lo que fue una fortaleza de los enemigos fue destruida, gracias a Kamokac y sus guerreros que avanzaron por el otro flanco.
Kamokac, hizo la táctica de ataque horizontal, abriendo a sus guerreros que engañosamente los enemigos creyeron avanzar y fueron batidos, ya se notaba en el camino bultos de hombres muertos o heridos fuera de combate; pero, no eran los defensores sino los invasores, quienes al verse perdidos intentaron huir.
Sin embargo, el joven líder Siekik, había avanzado tanto que llegó a la retaguardia del enemigo y desde allí, era él quien rodeó, quedando envueltos los invasores que aún combatían y empezó la matanza definitiva, era cruento el combate, que aquella noche oscura cuando empezó el combate, ya se notaba en el horizonte la claridad, pero en el campo de la pelea sólo se escuchaban alaridos, gemidos y gritos de los moribundos.
Llegó el momento decisivo, que para los invasores era luchar o morir que aún se mantenían en pie, ya ellos perdieron el vigor de la lucha y eran fáciles víctimas de los poderosos ataques de las porras que destruían sus cabezas, ellos desesperados no podían huir, sólo la opción era combatir hasta morir.
Cuando, finalmente se encontraron Siekik y Kamokac, sin ningún enemigo para batir, sólo habían cadáveres amontonados sobre el suelo; era horroroso observar esa cruel matanza, que Siekik, estaba obligado por su experiencia acumulada, para él no era posible que queden testigos enemigos, había que exterminarlos a todos.
Siekik y Kamokac, unidos lograron una victoria contundente contra los intentos de la tribu invasora, que acechaba a las prósperas tierras cultivadas, también fue una enseñanza para Kamokac, que cuando se batía con un invasor había que exterminarlo, ya que los sobrevivientes que huyen, regresan con tantos intentos y siempre hay que estar alerta con vigilancia constante.
Ya amaneció, siendo las 06:00 horas del nuevo día, era una victoria para Siekik y muerte en combate para los invasores, que esta vez no se conocía su origen, como nadie quedó vivo, tampoco su dialecto.


Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue el joven Siekik, hijo único del líder Chonkik I., se aprecia claramente que el joven tenía el porte, la talla y la pasta para ser el sucesor de lo que estaba construyendo su padre: El Nacimiento de un gran señorío. 
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Siekik, ordenó un conteo, y si hubieron 22 guerreros heridos, algunos graves con lesiones profundas en los brazos, espalda, pecho; pero, ninguno era mortal; en el bando invasor sólo un montón de cadáveres, que según como se hizo la suma eran cuatro veces la suma de dos manos, se llegó a sumar 40 combatientes invasores.
Siekik, le dolía en el alma, observar a sus guerreros lesionados, algunos se quejaban por el dolor; por lo que ordenó cargarlos en hombros por los guerreros ilesos hasta el lugar de vigilancia, por que allí los esperaban los curanderos con sus remedios desinfectantes.
Siekik, decidió abandonar a los muertos invasores, sin darles sepultura, por que ya aprendió que de esa labor se encargaba la naturaleza mediante las fieras depredadoras y las aves carroñeras, era una acción cruel, pero no había otra opción.
Todos los guerreros retornaron a los terrenos, en el asentamiento los agricultores esperaban la primera comida y luego partir a sus tareas agrícolas, si se comentaba sobre el combate que se tuvo en las planicies donde ellos no participaron, por que fueron los visitantes quienes defendieron esos terrenos.
Siekik, regresó al templo, ya Nachamok se había levantado y trabajaba en las cocinas, su hijo ya estaba siendo atendido por la moza encargada, hubo un saludo de padre a hijo, no era abrazo, por que no se usaba ese símbolo de afecto, el padre le puso sus manos sobre los hombros del niño.
Después, Siekik salió del templo y se unió a Kamokac, quien lo invitó al taller de confecciones; allí la instructora era la responsable, hubo un encuentro muy sentimental, por que ella era quien se sentía enamorada del joven líder dio un largo suspiro al verlo, pero no hubo otra manifestación; como ella era tejedora se había confeccionado una bata que se ajustaba por la cintura con un lazo, vaya que al caer la bata dejaba ver unos pronunciados glúteos que sobresalían, que el joven líder lo observó con atención y tal vez con deseos libidinosos, pero eso fue todo, en aquellos tiempos no habían caricias ni abrazos; él por respeto a la madre de hijo no podía tener otra concubina en esa zona.
Entonces, hubo diálogo, por que él, quería agradecerle de alguna manera su apoyo a la crianza de su hijo, ya que él, las impulsó a ella y Nachamok la crianza de su hijo y le dijo:
--- Mujer, estuve en el templo donde mi hijo crece y tiene el cuidado de una moza, y lo está haciendo bien, tu la escogiste y su trabajo es excelente, yo vi a mi hijo que ha crecido, sólo te pido que le permitas libertad y se una a otros niños.
Kamokac, quien escuchaba con atención el diálogo de Siekik con la instructora; justamente él, había establecido una construcción donde todos los niños se junten para jueguen entre ellos, sin distinción de privilegios, quien intervino y le dijo:
--- Oh Gran Líder, yo construí una sala donde estarán todos los niños, que nacieron desde que estoy aquí, todos ellos juegan, pero su hijo aún no participa, considerando que debe estar sólo.......
Siekik, interrumpiéndolo, le replicó:
--- Kamokac, es un error separar a mi hijo de los demás niños, él es parte de estos terrenos, y desde hoy estará todos los días con esos niños, no hay ningún privilegio, ya que todos son hijos de guerreros.
La instructora, si tenía pensado que el niño cuando cumpla unos años más de edad, será preparado por instructores en el uso de las armas y tal vez identificar alguna habilidad propia de su persona.
Además, la instructora tenía el compromiso con su propia tierra, sabia que allí nació el hijo varón que tanto buscó el joven líder, y será educado para ser un líder igual o mejor que su padre, ella que aún no siendo la madre asumió el reto de formar un gran guerrero; ya olvidó las discrepancias con Nachamok, ahora ambas serán las educadoras del nuevo líder (heredero de Siekik).
Entonces, ella le dijo:
--- Oh Gran Líder, como responsable junto a la madre Nachamok, hemos pensado que su hijo cuando tenga edad y que pueda soportar el peso de la porra, será instruido en su manejo, también él puede saber otras cosas, que nosotros identificaremos, si le aseguro que su preparación será en el arte de la guerra, por que siendo su hijo, ha heredado seguir su ejemplo, ya estoy buscando a los dos guerreros que se encargará de su entrenamiento, ellos serán seleccionados por mi persona, por que yo también aprendí a pelear contra rivales.
Kamokac, escuchó con atención a la instructora y cuando terminó de hablar, le dijo:
--- Mujer, tengo responsabilidad de la producción de estos terrenos y la defensa contra el ingreso de las tribus invasoras, y me alegro mucho que hayas pensado en la instrucción del hijo del gran líder; pues, como él lo ordenó, todos nuestros hijos, recibirán entrenamiento junto al hijo del líder, él no estará separado, sino se acostumbrará estar con niños de su propia edad y ambos escogeremos a los instructores que se encargarán de enseñar el arte del manejo de las armas a los niños.
Siekik, que escuchó a los líderes, que estaban en el centro de discusión por su hijo, les respondió:
--- Líderes,  tanto tu mujer como tu Kamokac, ustedes son los responsables de la defensa y producción de estos terrenos y también de la crianza de los niños; yo estoy de acuerdo, que mi hijo estará con otros niños y juntos serán entrenados, esa es mi decisión.
Kamokac y la instructora se rieron entre ellos, y no comentaron la orden del joven líder; Siekik, abandonó el taller de confecciones, no sin antes hacer una venia de agradecimiento a la instructora........
Continuaremos.....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui.

domingo, 30 de octubre de 2022

ORÍGENES DEL SEÑOR DE SIPÁN: Capítulo .- CXXXII.- Siekik, llegó a los terrenos de Zankoc, allí se encontró con el responsable Kamokac, compartieron la comida, quien le informó que hubo una pelea contra una tribu invasora, quienes al ver morir dos jefes huyeron; esos mismos regresaron y estaban peleando en las planicies...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de los: Orígenes del Señor de Sipán; el joven líder, llegó a los terrenos que fueron de Zankoc, allí fue recibido por el responsable Kamokac, y como llegaron justo en el reparto de la segunda comida; se ordenó a las cocineras preparar más comida para los recién llegados, Siekik, pidió a Kamokac llevarlo al templo donde se encontró con su hijo, quien era cuidado por una mujer escogida por la instructora; mientras su madre Nachamok, trabajaba en las cocinas, hubo un encuentro muy cordial entre padre e hijo; quien al ver a su hijo, le puso las manos sobre los hombros como un saludo.... ...sigamos el relato.............


Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue:  El Señor Chonkik,  detrás de él, está su hijo Siekik, y al fondo su esposa Mokumac; y naturalmente  un perro sin pelo, que se convirtió en compañero de los antiguos habitantes de la costa norte; ellos son los personajes que darán el nacimiento al relato en ficción de la Historia: 
Orígenes del Señor de Sipán; que se sustenta con la presencia de Chonkik I.
Derechos de Autor : Resolución Nro. 1328- 2020/DDA-INDECOPI y del Certificado de Partida Registral N° 1134-2020/DDA- INDECOPI, de fecha 16 de diciembre de 2020
Imagen: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Kamokac, quien como responsable de los terrenos que fueron de Zankoc, había establecido una próspera agricultura, que ofrecía productos comestibles para los propios habitantes del Asentamiento y el remanente era llevado a los dominios de la vivienda; la producción agrícola era la única actividad económica fundamental en aquellos tiempos, que mediante el trueque se intercambiaron productos entre las tribus, que eran ayudados mediante el comercio que lo ejecutaban comerciantes, quienes ambulaban de tribu en tribu ofreciendo sus productos o comprando otros y así venderlos en la siguiente tribu.
Volviendo al relato, el joven líder Siekik, tuvo que esperar su turno hasta que preparen la comida, ya que él, no admitía privilegios; las cocineras se esmeraron en sus preparativos culinarios, que les demandó un tiempo de aproximadamente dos horas; siendo un poco más de las 19:00 horas, se sirvió la comida, justamente fue Nachamok, quien salió de la cocina portando una lapa llena de mates de comida que le ofreció al líder y le dijo:
--- Oh Gran Líder, le hemos preparado esta comida, que fue mi elección escoger lo que usted necesita comer para recuperar sus fuerzas corporales.
Siekik, observando a la joven que era la madre de su hijo, y como ella era hermosa, le pareció que aumentó su belleza, le hizo la venia aceptando la comida la recibió con una sonrisa, y ella haciendo la venia de sumisión se retiró.
Kamokac, estaba siempre al lado del líder, él también recibió su comida; ambos líderes comenzaron a comer, que les permitía reparar las fuerzas perdidas en el trabajo y que se hizo extensiva a los 50 guerreros que acompañaron a Siekik.
Mientras comían, Siekik y Kamokac, ellos entablaron una larga conversación sobre las labranzas de los terrenos; pero, el responsable no le informaba sobre el choque con una tribu invasora, o tal vez no lo consideraba importante, pero Siekik, si le preguntó:
--- Kamokac, dime no has sido visitado por tribus invasoras, por que ellos no cesan en visitarnos y todos siempre llegan haciendo la guerra.
Ante la pregunta de Siekik, recién recordó Kamokac que hubo un conato contra una tribu invasora y le respondió:
--- Oh Gran Líder, si tuve una pelea contra una tribu invasora en el Este, ellos venían del Cruce los Caminos; nosotros nos anticipamos y nos encontramos en las planicies, sólo peleamos por un breve tiempo, ellos huyeron al ver caer y que murieron dos de sus jefes en combate.
Siekik al escuchar a Kamokac, si le preocupó, que la mayoría de los invasores huyeron; para él, esta actitud significaba que regresarán y le dijo:
--- Kamokac, si permitiste que huyan esos invasores, significa que ellos represarán, tenemos que estar listos para cualquier invasión; si me preocupa, que ellos aprendieron sobre nuestra defensa y el próximo ataque lo harán con información de exploradores, quienes pueden llegar como comerciantes, o simplemente como expulsados de otros tribus buscando trabajo.
Pero, Kamokac, le respondió:
--- Oh Gran Líder, si pensé en lo que usted me está indicando; por que tengo vigilantes en los puntos que los invasores suelen ingresar; además, no aceptamos a ningún extraño, y los comerciantes que nos visitan, ya los conozco, ya que por mucho tiempo, ellos traen y llevan productos, no se preocupe, mis vigilantes están allí noche y día y los rotamos entre los agricultores, que los entrenamos, quienes se han convertido en grandes guerreros.
Ya que era la hora de acostarse, llegó Nachamok, ahora se encontraron solos con Siekik, ambos ingresaron al templo, allí estaba el hijo, cuya cuidadora se retiraba dejando a la madre con el hijo.
Ellos se acostaron, en una cama y el niño ocupó otra cama, era un reencuentro con la joven hermosa tal como él la conoció, que ahora fue la única que le dio el hijo varón.
Como medida de seguridad, establecida por Kamokac, él ordenó que guerreros en suma de dos manos, (10 hombres) protegerán los exteriores del templo, quienes vigilarán hasta el amanecer; ya se temía algún ataque sorpresivo, por que el líder caminó durante el día, en el trayecto desde los terrenos de Tankik hasta los terrenos de Zankoc, era muy probable que ellos pudieron ser observados por vigilantes de tribus invasores que siempre estaban al acecho.


Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue el joven Siekik, hijo único del líder Chonkik I., se aprecia claramente que el joven tenía el porte, la talla y la pasta para ser el sucesor de lo que estaba construyendo su padre: El Nacimiento de un gran señorío. 
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Siekik, estaba completamente agotado, se acostó con su pareja, cumplió con las relaciones maritales y rápidamente concilió con el sueño, que fue profundo, ya que no había descansado por 48 horas seguidas, que se estuvo muy ocupado en combates con las tribus sureñas.
Todo siguió, en tranquilidad, pero a la media noche, hubo bullicio en los exteriores del templo, con movimiento de guerreros, al menos así lo percibió Nachamok, ya que ella se despertó, no el joven Siekik quien roncaba su merecido descanso; poco después llegó el silencio que permitió a Nachamok dormir con tranquilidad.
Pero, nuevamente en la madrugada, se escucharon movimientos de guerreros; además, se oían gritos que despertaron a Nachamok, quien observó que su pareja en la cama seguía roncando plácidamente, ella se levantó, se acercó a la puerta, que había sido atrancada, retiró el madero, por que aumentaron los gritos, pero ella no pudo abrir la puerta.
Nachamok, regresó a la cama y su líder seguía dormido, no tuvo otra opción que despertarlo, por que todo indicaba que en los exteriores corrían actos peligrosos, quien al sentir interrumpido su sueño, se levantó impulsado y se puso de pie, y como estaba completamente oscuro, él vio un bulto que era su compañera, quien rápidamente reaccionó y le dijo:
--- Oh Gran Líder, afuera se escuchan movimientos de guerreros y además escuché gritos, nuestra puerta está atrancada por afuera, ya intenté abrirla pero no pude.
Siekik, que se calmó al escuchar a su compañera, que estuvo a punto de darle un golpe que él percibió por la oscuridad, como un enemigo le respondió:
--- Nachamok, no te preocupes, saldré por la puerta trasera y averiguaré sobre esos movimientos, tu acuéstate y descansa y el niño debe seguir durmiendo.
Siekik, se cambió de su bata y vistió la ropa de líder, sin encender el mechero, se aproximó a tientas a la puerta trasera, que también tenía una tranca interior, la retiró, abrió la puerta y salió, comprobó que efectivamente si hubo movimientos de guerreros y eran los suyos, quienes ya se habían levantado, pero ya no había nadie, todo era silencio; por allí aparecieron los vigilantes del templo, uno de ellos que si conocía al líder, le dijo:
--- Oh Gran Líder, en el Este, los vigilantes detectaron movimientos de invasores, quienes dejaron a uno de ellos y los demás fueron como exploradores para saber quienes eran los invasores; pero, el vigilante que se quedó sólo escuchó el alarido de sus compañeros, por lo que corrió a informar al líder Kamokac, quien al mando de sus guerreros fue al encuentro contra los invasores.
Siekik, muy preocupado, que se venía otra pelea contra invasores y sin sus guerreros que atinadamente los llevó Kamokac, quien tampoco podía ir sólo en terrenos aún oscuros, ya que la madrugada todavía llegada aproximadamente a las 04:00 horas, él pensó un instante y decidió ir para ayudar a su aliado Kamokac y le dijo:
--- Guerrero, ¿Cuántos son ustedes?
El vigilante, le contestó:
--- Somos la suma de dos manos.
Ellos eran 10 hombres.
Entonces, Siekik, les dijo:
--- Que se queden dos vigilantes custodiando el templo y con el resto nos vamos a luchar junto a Kamokac.
Siekik, acompañado de 8 guerreros, se fueron al lugar de la contienda, ellos llegaron al emplazamiento donde solían estar los vigilantes del Este, no encontraron a nadie, si se escuchaban los gritos y alaridos en las planicies, por lo que el joven líder, dijo:
--- Guerreros,  acompáñenme hasta el lugar de la pelea, todos tenemos nuestras porras y pelearemos.
Pero, uno de los guerreros, recordó que en esos mismos campos una víbora atacó al líder, que estuvo grave por varios días y le dijo:
--- Oh Gran Líder, nosotros  esperaremos al líder Kamakoc derrote a esos invasores, además, esos chopes de plantas están llenas de víboras y usted sufrió un ataque de una de ellas.
Siekik, recordó que efectivamente estuvo muy grave por la mordedura de una serpiente; funcionó el instinto de supervivencia y el joven líder se detuvo en seco y retrocedió al lugar del paradero de lo vigilantes, y desde allí observaba a las planicies, pero le llegó el cargo de conciencia de no estar ayudando a su aliado Kamokac.
Él, esperó por unos minutos, pero su espíritu guerrero no lo podía amilanar por evitar la posible mordedura de una culebra, y dirigiéndose al guerrero con quien se entendía por el mismo dialecto, le dijo:
--- Guerrero, nuestro líder Kamokac, está sólo, tenemos que ayudarlo, que importan las culebras, tu sigue adelante yo te seguiré y vamos en este momento a pelear.
Los ahora nueve hombres se dirigieron al campo del combate, donde el responsable Kamokac se batía contra una tribu desconocida, hasta ese momento la pelea se mantenía pareja sin avance en ambos bandos, que al llegar Siekik con los pocos refuerzos, aún así gritó:
--- ¡¡¡¡ Guerreros avance y ataquen !!!!
Fue el espaldarazo y oportuno que necesitaban sus guerreros....................
Continuaremos......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 11 de julio de 2021

Orígenes del Señor de Sipán : Capítulo LXXXVI.- Siekik, cuando creía que había terminado derrotando a una tribu invasora, ellos en apariencia se retiraron, pero no fue así, ellos regresaron, pero esta vez él los espera sobre la planicie, haciéndoles frente y el combate le empieza ser favorable...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de los : Orígenes del Señor de Sipán; Siekik y sus guerreros obtuvieron una contundente victoria sobre  una tribu invasora que era errante; todo fue una rutina, ya que Siekik no iba  a la guerra, sino, él quería conocer el "Cruce de los comerciantes", como solía llamarse aquel Cruce de los Caminos, que coincidía con los puntos cardinales que ellos desconocían con los nombres asignados; en aquel cruce de los caminos los comerciantes solían intercambiar productos y  otros tomaban otras rutas partiendo de ese cruce que era una referencia en sus rutas comerciales; después de la victoria de Siekik, ya no quiso ir a ese cruce, retrocedió en un acto de hidalguía para permitir a los perdedores recoger el cadáver de su líder muerto, que así sucedió, Siekik y sus guerreros retornaron a los terrenos de los cultivos..... sigamos el relato.................

Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue:  El Señor Chonkik, detrás de él, está su hijo Siekik, y al fondo su esposa Mokumac; y naturalmente  un perro sin pelo, que se convirtió en compañero de los antiguos habitantes de la costa norte; ellos son los personajes que darán el nacimiento al relato en ficción de la Historia: 
Orígenes del Señor de Sipán; que se sustenta con la presencia de Chonkik I.
Derechos de Autor : Resolución Nro. 1328- 2020/DDA-INDECOPI y del Certificado de Partida Registral N° 1134-2020/DDA- INDECOPI, de fecha 16 de diciembre de 2020
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Siekik, junto a su lugarteniente Chamokik, regresaron a los terrenos de los cultivos y fueron hasta el Asentamiento con 18 miembros de sus guerreros que fueron heridos al enfrentarse a la tribu invasora; la curiosidad por conocer casi le sale cara, por su puesto nadie se imaginó, que en tal mentado "Cruce de los Caminos", había una tribu invasora; ellos recién se enteraron cuando atravesaban las planicies de los terrenos eriazos y pudieron detectar a los invasores.
Kamokac, estuvo sumamente preocupado, por que no le consultaron su viaje al "Cruce de los Caminos", quien probablemente no les hubiese aconsejado ir a ese lugar tan peligroso frecuentado sólo por comerciantes.
Kamokac, se unió al joven líder Siekik y le dijo:
--- Oh Gran Líder, por lo que se puede percibir usted y sus guerreros acaban de obtener una nueva victoria, que pudo ser una derrota, por lo sorpresivo del ataque, pero creo que aún no terminó...
Siekik, ya muy tranquilo, no tomó en serio los comentarios de Kamokac, él estaba observando que sus guerreros estaban en franca recuperación, miró lejos a Chamokik y desde el corredor le gritó:
--- Chamokik, cura la herida que tienes en el antebrazo, se puede infectar....
Chamokik, escuchó perfectamente lo que le ordenó su jefe Siekik, él fue hasta el curandero y le pidió le aplique una pasta de hierbas, y efectivamente la piel se había ennegrecido y estaba inflamada, que al sentir el alivio de la pasta le produjo fuerte dolor.
Siekik, después de estar vigilando la curación de sus guerreros, y al finalizar, él se fue junto a Kamokac a los telares; le había impactado con la imagen en su mente de aquella jovencita hermosa que practicaba con un telar de cintura; hubo el pretexto de sacar parte de la producción en cuanto a ropa para darles a los guerreros afectados por el combate, que perdieron parte de la vestimenta y quedó rota o hecha trizas en otros.
Ellos, llegaron a los telares, y en el interior a un costado estaban las pilas de la producción, Kamokac, le preguntó:
--- Oh Gran Líder, ¿Qué ropa necesita para los guerreros?
Siekik, le respondió:
--- Necesito seis veces las dos manos llenas (60 unidades) de ropa para los guerreros por que su ropa está hecha tiras.
Kamokac, fue hasta la mujer mayor que era la instructora y al llegar a ella, le preguntó:
--- Mujer, necesitamos, seis veces las manos de mudas para los guerreros que fueron heridos y otros por que su ropa se ha roto por el uso, dinos donde están, para en estos momentos llevarla.
Siekik, sin pérdida de tiempo se fue al cuarto de los entrenamientos, él quería ver por segunda vez a la jovencita hermosa que le impactó cuando estuvo de visita por la mañana (él nunca supo de que la instructora le tradujo una cita con ella en la noche), sólo fue una mirada, no hubo diálogo, por que ella hablaba otro dialecto, le levantó la mano de cierta distancia y ella le respondió igual; luego el joven líder salió creyendo que la veía por última vez, fue hasta donde Kamokac que dialogaba con la instructora.
Entonces, ya hubo acuerdo en entregar las 60 mudas de ropa para los guerreros, incluso para los líderes, en esos momentos llegó Chamokik, era el momento preciso, por lo que Siekik, lo separó del grupo y estando solos, le dijo:
--- Chamokik, cuida bien tu brazo, vamos al cuarto de los entrenamientos, allí están las jóvenes mujeres que podrían interesarte para que busques tu pareja.
Pero, en esos mismos instantes llegó un centinela, del lado de las salidas a los caminos que se cruzan, quien muy asustado informó, que en las llanuras se observa movimientos de guerreros que se aproximan a los terrenos de los cultivos, era el mismo lugar de donde regresó Siekik.
Ante alarmante noticia, de inmediato los tres líderes: Siekik, Chamokik y Kamokac, se pusieron de acuerdo en alistar a los guerreros que defenderán el Asentamiento, se llegó a contar hasta nueve veces las sumas de las dos manos (90 guerreros), les entregaron las armas y se decidió ir al frente para darles el encuentro; esta vez la iniciativa de lucha será de parte de los guerreros de Siekik.

Aquí en la imagen observamos una recreación de lo que fue el joven Siekik, hijo único del líder Chonkik I., se aprecia claramente que el joven tenía el porte, la talla y la pasta para ser el sucesor de lo que estaba construyendo su padre: El Nacimiento de un gran señorío. 
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Entonces, intervino Kamokac, quien pertenecía a una tribu, donde se practicaba los sacrificios humanos ofreciendo a los dioses el corazón del prisionero atrapado en el campo del combate; dirigiéndose a Siekik, le dijo:
--- Oh Gran Líder, tenemos que ofrecer a los dioses, sacrificios de los guerreros enemigos, para que se calmen ellos están muy enojados con nosotros, sino lo hacemos vamos estar en guerra a cada momento, usted en la mañana derrotó a los invasores tan sólo matando al líder que los comandaba, pero ellos no fueron afectados, se retiraron  por falta de líder, ahora ya tienen otro, esta vez pelearemos hasta destruirlos y sus corazones serán ofrecidos a los dioses, ellos confundieron su retirada y regresan para rematar, esta vez no habrá perdón.
Siekik, quien era un líder de guerra implacable, pero no estaba en sus planes ofrecer los corazones de los humanos a los dioses, él lo hizo con los corazones de los venados, pero estaba obligado a levantar la fortaleza y moral de sus guerreros, por un momento dudó y no supo que contestar, y haciendo un esfuerzo respondió:
--- Kamokac, estoy de acuerdo en hacer frente al enemigo y destruirlo que por efectos de la pelea mueren, pero sacarles el corazón estando vivos, para dar a los dioses como ofrenda no me gusta, en los dominios de la vivienda del señor Chonkik, se ofrece el corazón de los venados; además si estoy de acuerdo que cometí un grave error en la retirada, debimos rematarlos, tal vez ellos pensaron que éramos débiles.
Pero, Kamokac era muy duro y temía, que si no se ponía mano dura contra las tribus invasoras, ellos estarían atacando constantemente, pero tampoco deseaba contradecir a su líder y le contestó:
--- Oh Gran Líder, acepto sus órdenes y pelearemos tal como usted lo ordena, pero esta vez nosotros los remataremos a todos.
Con ese tácito acuerdo, los tres líderes salieron al mando de 90 guerreros y tomaron la ruta del Noreste para salir fuera de los terrenos de los cultivos, y hacer frente a los invasores; este lugar ya les era familiar ya aquí enfrentaron a la tribu errante y posiblemente es la misma que pretenda la revancha.
Siekik, cambió de estrategia, ordenó que estando fuera de los terrenos y en plena planicie, se abran los guerreros horizontalmente y esperar a los invasores y no dejar pasar a ninguno, defendiendo el puesto con la muerte.
El combate, será cuerpo a cuerpo y que los flancos se movilizarán en apoyo de los defensores atacados con mayor cantidad de enemigos.
Al llegar las planicies (llanuras de tierras eriazas) hubo una total sorpresa, por que no se observó a ningún guerrero enemigo, por que el terreno era ondulado permitiendo esconder gente tumbada en las hendiduras.
Siekik, se dio cuenta de la trampa y dio un grito de alerta así:
--- ¡¡¡ Guerreros túmbese al suelo, el enemigo está oculto !!!
Todos los guerreros y los líderes se tumbaron al suelo, y como si fuese una lluvia llegaron como una manga de agua las flechas, que felizmente ninguna dio en el blanco, y como el enemigo perdió la sorpresa y fracasó con la emboscada; su líder los instó levantarse y pelear, ellos salieron en aglomeración, un grave error táctico, por que los defensores seguían tumbados esperando que se acerquen y cuando estuvieron a pocos metros de distancia, Siekik, ordenó:
--- ¡¡¡ Guerreros levántense y envuelvan al enemigo que viene concentrado al centro !!!
Los defensores se levantaron como aves en vuelo y empezó el combate cuerpo a cuerpo, ya se oyeron los primeros gritos de dolor, ahora las fuerzas estaban parejas y tal vez equilibradas, que al levantarse en forma horizontal, tomaron ventaja, por que el enemigo atacó al centro que era defendido por los líderes. 
Una vez más, Siekik observó un personaje más alto que los demás él creyendo que era el líder enemigo similar al anterior, le hizo frente y se agarraron en combate cuerpo a cuerpo, el atacante protegido por su fuerza descomunal, tiró al suelo a Siekik, quien casi reptando aseguró su porra y se levantó con mucha agilidad y no dar opción al ataque certero, ahora era un combate de choque de las armas sin que nadie toque su cuerpo, el choque de las porras era decisivo.
Siekik, sintió el ataque del desconocido y que le estaba ganando por su temible fuerza, apeló a su astucia, en una jugada suicida le dio la espalda y avanzó hacia atrás, nunca antes lo había hecho, el enemigo confiado que se había rendido lo siguió y cuando estuvieron cerca se volteó con su arma erguida y le aplicó un ataque con todas sus fuerzas en el estómago, que el confiado peleador cayó como una roca al suelo, totalmente agotado y sin conciencia, por que el golpe le dejó sin aire.
El caído era, el nuevo jefe que era tumbado una vez más bajo los poderosos brazos de Siekik............
Continuaremos................................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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