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martes, 24 de julio de 2018

MEDIO AMBIENTE : INDONESIA .- VOLCANES.- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Volcán Kawah Ijen, Indonesia: fuego azul

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., ciertamente es fascinante observar como nuestro querido planeta La Tierra, ha previstos respiraderos para eyectar parte de la acumulada energía en su interior, con erupciones volcánicas muchas veces catastróficas que ha costada la vida de millones de seres humanos en todos tiempos de al existencia terrestre;  justamente en Indonesia, un país insular célebre por ser parte de su territorio la Isla de Java, con más de 143 volcanes activos en todo el archipiélago territorial indonesio, pero destaca Java, con uno de los volcanes especiales y fuera de serie y este el Volcán Kawah Ijen.
National Geographic.- dice : "El Kawah, parte del complejo volcánico Ijen, ubicado en el interior de una gran caldera de 20 kilómetros de diámetro, es un volcán muy singular. Y es que, a medida que la luz solar va languideciendo, sus laderas refulgen cubiertas por una miríada de llamas azules que parecen avanzar por las vertientes como espectros incorpóreos. Azules e iridiscentes como pequeños neones danzantes, las flamas fulguran de forma constante en el Kawah Ijen, pero son muy tenues y solo pueden distinguirse en la oscuridad. ¿Su origen? Reacciones químicas inducidas por ciertas circunstancias físicas..."
National Geographic.- agrega : "La peculiaridad de este volcán es el descomunal acúmulo de azufre que alberga en su interior. Un elevado porcentaje de este elemento químico emerge en estado líquido y desciende creando ríos rojizos que se solidifican y cristalizan en contacto con la atmósfera; se originan así grandes bloques de color amarillo intenso. Otra gran parte del azufre, sin embargo, es eyectada en estado gaseoso..."
National Geographic.- añade : "
Sometido a enormes presiones y a temperaturas de más de 600 °C, mucho más altas que su punto de ignición, de 360 °C, el gas es canalizado por cualquier vía de escape –una grieta, una fisura o una fumarola– y eyectado en plena combustión, envuelto en llamas. Una vez en el exterior, los gases de azufre arden de nuevo en contacto con el oxígeno, pero en cuanto la temperatura desciende, el gas se licúa y forma pequeños ríos de azufre líquido sobre los cuales «navegan» esos fuegos brillantes y azules, una tonalidad que se debe a la presencia de dióxido de azufre.
Estos llameantes ríos ácidos concluyen su recorrido en la cuenca de un gran lago ácido formado en el interior del cráter. Con un kilómetro de diámetro, es el mayor lago del mundo de estas características. Un lago humeante y caliente (a unos 40 °C de temperatura), de un increíble tono turquesa opalescente. Pero cuidado… aquí un baño sería la peor de las ocurrencias: contiene nada menos que 36 millones de metros cúbicos de ácido sulfúrico y ácido clorhídrico...."

http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/fuego-azul-2_8195/2
En el este de Java, un gigante de azufre arde ante la cámara de un fotógrafo apasionado de los volcanes

Llamas azules
El azufre en combustión desprende espectaculares llamas azules en el volcán Kawah Ijen, en la isla indonesia de Java, que solo son visibles de noche.
Foto: Olivier Grunewald
 
Zona volcánica
El Kawah Ijen forma parte de un grupo de estratovolcanes activos situados en la provincia de Java Oriental. Indonesia alberga 143 volcanes en actividad: las dos últimas erupciones, registradas en febrero, fueron las del Kelud y el Sinabung (este último en Sumatra).
Foto: Olivier Grunewald

Minería de azufre
El cráter del volcán es uno de los pocos lugares del mundo donde se lleva a cabo una actividad minera completamente exenta de mecanización. Los mineros trabajan acarreando bloques de azufre que superan con creces su propio peso.
Foto: Olivier Grunewald

Un trabajo arduo
Bajo un cielo estrellado, una cuadrilla de mineros cargados con bloques de la preciada mercancía extraída más abajo asciende por la pared interior del cráter, una escarpada pendiente de unos 200 metros. Un trabajo realizado en las peores condiciones. «El aire es irrespirable –dice el fotógrafo francés Olivier Grunewald– y se hace imprescindible el uso de máscaras antigás, que muy pocos mineros poseen.»
Foto: Olivier Grunewald

Trozos de azufre
Un minero rompe a martillazos el azufre y lo introduce en cestas. 
Foto: Olivier Grunewald

Azufre líquido
El azufre líquido adquiere un tono rojo intenso; a medida que se enfría, se torna más amarillo.
Foto: Olivier Grunewald

Una pesada carga
Un trabajador pesa su carga en las dependencias de la mina. Cada par de cestas puede pesar entre 70 y 90 kilos. Por lo general, cada minero hace el viaje una o dos veces al día, para ganar apenas cinco céntimos de euro por cada kilo entregado. 
Foto: Olivier Grunewald

Aguas azul turquesa
Las aguas del lago Kawah Ijen, de una intensa tonalidad azul turquesa, son de una acidez y toxicidad extremas, pues están cargadas de ácido sulfúrico y de ácido clorhídrico. La emisión de gases y vapores letales forma parte de este extraordinario paisaje onírico, y determina una atmósfera casi irrespirable para los centenares de mineros que viven de la extracción de azufre.
Foto: Olivier Grunewald

Un gas tóxico
El Kawah Ijen es escenario de fenómenos poco habituales. No hay muchos lugares en el mundo donde sea posible contemplar la extrema belleza de este fuego azul que desprende dióxido de azufre, un gas altamente irritante y tóxico y principal causante de la llamada lluvia ácida, presente en las emisiones de muchas fábricas, centrales eléctricas y vehículos. Las llamas acompañan el descenso de los ríos de azufre líquido en plena combustión.
Foto: Olivier Grunewald
Redacción
25 de mayo de 2018
 
Volcán Kawah Ijen, Indonesia: fuego azul
Es al anochecer cuando el volcán Kawah Ijen, situado en el este de la isla de Java, muestra su aspecto más fascinante. Este gigante de fuego, de 2.386 metros de altura, es uno de los 143 volcanes que se hallan en activo en el archipiélago de Indonesia, un país constituido por miles de islas que se asientan sobre una de las zonas de la Tierra con mayor actividad sísmica y volcánica: el Cinturón de Fuego del Pacífico.
El Kawah, parte del complejo volcánico Ijen, ubicado en el interior de una gran caldera de 20 kilómetros de diámetro, es un volcán muy singular. Y es que, a medida que la luz solar va languideciendo, sus laderas refulgen cubiertas por una miríada de llamas azules que parecen avanzar por las vertientes como espectros incorpóreos. Azules e iridiscentes como pequeños neones danzantes, las flamas fulguran de forma constante en el Kawah Ijen, pero son muy tenues y solo pueden distinguirse en la oscuridad. ¿Su origen? Reacciones químicas inducidas por ciertas circunstancias físicas.
La peculiaridad de este volcán es el descomunal acúmulo de azufre que alberga en su interior. Un elevado porcentaje de este elemento químico emerge en estado líquido y desciende creando ríos rojizos que se solidifican y cristalizan en contacto con la atmósfera; se originan así grandes bloques de color amarillo intenso. Otra gran parte del azufre, sin embargo, es eyectada en estado gaseoso.
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Fotografías
«El Kawah Ijen es un estratovolcán que erupciona mediante explosiones freáticas y magmáticas que arrojan al exterior vapor, agua, ceniza y piedras –explica Joan Martí, investigador del CSIC y coordinador del Grupo de Volcanología de la Universidad de Barcelona–. El magma, extremadamente viscoso, circula a gran profundidad bajo la corteza y, si emerge en forma de lava, se solidifica rápido y avanza poco sobre el terreno. En cambio, la ingente cantidad de gas sulfuroso que se halla atrapado bajo la corteza se ve irremisiblemente impelido a buscar una salida hacia el exterior.»
Sometido a enormes presiones y a temperaturas de más de 600 °C, mucho más altas que su punto de ignición, de 360 °C, el gas es canalizado por cualquier vía de escape –una grieta, una fisura o una fumarola– y eyectado en plena combustión, envuelto en llamas. Una vez en el exterior, los gases de azufre arden de nuevo en contacto con el oxígeno, pero en cuanto la temperatura desciende, el gas se licúa y forma pequeños ríos de azufre líquido sobre los cuales «navegan» esos fuegos brillantes y azules, una tonalidad que se debe a la presencia de dióxido de azufre.
Estos llameantes ríos ácidos concluyen su recorrido en la cuenca de un gran lago ácido formado en el interior del cráter. Con un kilómetro de diámetro, es el mayor lago del mundo de estas características. Un lago humeante y caliente (a unos 40 °C de temperatura), de un increíble tono turquesa opalescente. Pero cuidado… aquí un baño sería la peor de las ocurrencias: contiene nada menos que 36 millones de metros cúbicos de ácido sulfúrico y ácido clorhídrico.
Centenares de mineros que trabajan en el interior del cráter arrancando y acarreando pesados bloques de azufre
Para Olivier Grunewald, autor de las mag­níficas imágenes que ilustran este reportaje y experimentado fotógrafo que lleva casi 20 años retratando los volcanes de nuestro planeta, el Kawah Ijen es un volcán diferente, especial. Lo visitó por primera vez en 2009 y pasó en su interior 30 noches junto al operador de cámara de vídeo Régis Etienne. «No es fácil instalarse dentro del cráter y trabajar con normalidad. A me­­nudo el aire es irrespirable, las emanaciones de gas son muy irritantes y a veces el humo es tan espeso que uno no distingue ni sus propias manos», explica. Todo ello por no hablar de lo extraordinariamente corrosivo que es el líquido que fluye por todas partes, debido al cual Grunewald tuvo que tirar un par de ópticas dañadas para siempre por el ácido.
Pero no solo era la belleza del Kawah Ijen lo que atrajo hasta aquí al fotógrafo parisino. Grunewald quería ver con sus propios ojos la realidad de los centenares de mineros que trabajan en el interior del cráter arrancando y acarreando pesados bloques de azufre sin ningún tipo de mecanización ni de protección. «Los mi­­neros empiezan a trabajar a las tres de la mañana, arrancan bloques de azufre en las orillas del lago, dentro del cráter, y los transportan hasta la cima. Desde allí se dirigen a la oficina de la empresa PT Candi Ngrimbi, que explota la mina desde 1967 y que les paga unos cinco céntimos de euro por cada kilo de azufre», relata Olivier.
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Fotografías
Los mineros portean entre 70 y 90 kilos por viaje (un peso que supera el suyo propio) dentro de dos cestas de bambú unidas por un palo que cargan sobre sus hombros. Realizan un porteo al día, a veces dos, para cobrar al final de la jornada entre 4 y 8 euros, lo cual es bastante más de lo que ganarían en la mayoría de los trabajos disponibles. A cambio de acarrear esos pesados bloques minerales hasta la empresa explotadora, que no brinda a sus trabajadores ni contrato, ni seguro ni siquiera máscaras protectoras, podrán sacar adelante a su familia. El precio es alto, ya que tras años bregando en la mina la salud se ve gravemente dañada. Problemas respiratorios, artrosis, lesiones de espalda, irritación en los ojos y la garganta, además de daños irreparables en la dentadura, afectada por las partículas corrosivas. Sin embargo, los mineros lo tienen claro: el Kawah Ijen es su mejor opción.
Olivier Grunewald y Régis Etienne permanecieron tantas horas en las entrañas del volcán, tanto de día como de noche, que los mineros tuvieron claro que ambos realizaban un trabajo profesional del que querían hacerlos partícipes. Lo suyo no era la típica «visita de guiris», como la que realizan los turistas en verano; estos, sin ningún tipo de reparo, trastean sus cámaras entre los mineros, a los que sin ni siquiera preguntarles fotografían sin cesar «como si estuvieran paseándose por un zoo», afirma Grunewald.
Él y Etienne, provistos casi todo el tiempo de una máscara, incluso para dormir, captaron el alma y la esencia de aquellos trabajadores que extraen azufre del cráter, y también la de este volcán tan especial en el que hay que andar con mucho tiento. Porque aunque el Kawah Ijen no ha erupcionado de forma importante desde 1936, en los últimos 40 años hasta 74 mineros han perdido la vida a consecuencia de las frecuentes explosiones que liberan de forma súbita grandes nubes de azufre y llamaradas de hasta cinco metros de altura. Esas emanaciones repentinas envenenan el aire a unos niveles que pueden superar 40 ve­­ces los valores límites que en Europa se consideran seguros para la salud.
El Kawah Ijen es uno de los pocos lugares en el mundo donde se desarrolla una actividad minera tan primitiva
Pero aquí no existen más límites que los que resisten los «hombres fuertes de Java», que es como los lugareños denominan a los mineros, ni más seguridad que la que otorga la experiencia adquirida a fuerza de trastabillar por estos parajes. Son ya generaciones enteras las que han encontrado aquí una forma de tirar adelante cargando con un mineral omnipresente en un sinfín de procesos industriales como la fabricación de dinamita, cerillas, fertilizantes, líquido para baterías, ciertos productos cosméticos o en procesos como el blanqueado del azúcar o la vulcanización del corcho. Y hay trabajo para rato, porque el Kawah produce unas cinco o seis toneladas diarias de azufre.
Grunewald comenta que el Kawah Ijen es uno de los pocos lugares en el mundo donde se desarrolla una actividad minera tan primitiva. Pero no es el único volcán donde ha observado este fascinante fuego azul. Lo ha visto también surgir de las entrañas del Dallol, en Etiopía, y explica que se ha documentado también en la isla eolia de Vulcano y en el Vesubio. Fue en las cercanías de este último donde el 25 de agosto del año 79 el insigne naturalista Plinio el Viejo perdió la vi­­da, según dejó escrito su sobrino, Plinio el Joven.
Cuenta el escritor romano que antes del amanecer y en plena erupción del Vesubio, el sabio, fascinado por el espectáculo, fue acercándose cada vez más a la montaña hasta caer desvanecido. Quién sabe si, antes de morir, esas pequeñas llamas azules le dieron su última alegría.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 18 de febrero de 2014

nsf.gov - National Science Foundation - Volcanoes, including Mount Hood in the US, can quickly become active

Magma stored for thousands of years can erupt in as little as two months
view of a mountain peak with patches of snow
Researchers have discovered that volcanoes can go from dormant to active very quickly.
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February 18, 2014
New research results suggest that magma sitting 4-5 kilometers beneath the surface of Oregon's Mount Hood has been stored in near-solid conditions for thousands of years.
The time it takes to liquefy and potentially erupt, however, is surprisingly short--perhaps as little as a couple of months.
The key to an eruption, geoscientists say, is to elevate the temperature of the rock to more than 750 degrees Celsius, which can happen when hot magma from deep within the Earth's crust rises to the surface.
It was the mixing of hot liquid lava with cooler solid magma that triggered Mount Hood's last two eruptions about 220 and 1,500 years ago, said Adam Kent, an Oregon State University (OSU) geologist and co-author of a paper reporting the new findings.
Results of the research, which was funded by the National Science Foundation (NSF), are in this week's journal Nature.
"These scientists have used a clever new approach to timing the inner workings of Mount Hood, an important step in assessing volcanic hazards in the Cascades," said Sonia Esperanca, a program director in NSF's Division of Earth Sciences.
"If the temperature of the rock is too cold, the magma is like peanut butter in a refrigerator," Kent said. "It isn't very mobile.
"For Mount Hood, the threshold seems to be about 750 degrees (C)--if it warms up just 50 to 75 degrees above that, it greatly decreases the viscosity of the magma and makes it easier to mobilize."
The scientists are interested in the temperature at which magma resides in the crust, since it's likely to have important influence over the timing and types of eruptions that could occur.
The hotter magma from deeper down warms the cooler magma stored at a 4-5 kilometer depth, making it possible for both magmas to mix and be transported to the surface to produce an eruption.
The good news, Kent said, is that Mount Hood's eruptions are not particularly violent. Instead of exploding, the magma tends to ooze out the top of the peak.
A previous study by Kent and OSU researcher Alison Koleszar found that the mixing of the two magma sources, which have different compositions, is both a trigger to an eruption and a constraining factor on how violent it can be.
"What happens when they mix is what happens when you squeeze a tube of toothpaste in the middle," said Kent. "Some comes out the top, but in the case of Mount Hood it doesn't blow the mountain to pieces."
The study involved scientists at OSU and the University of California, Davis. The results are important, they say, because little was known about the physical conditions of magma storage and what it takes to mobilize that magma.
Kent and UC-Davis colleague Kari Cooper, also a co-author of the Nature paper, set out to discover whether they could determine how long Mount Hood's magma chamber has been there, and in what condition.
When Mount Hood's magma first rose up through the crust into its present-day chamber, it cooled and formed crystals.
The researchers were able to document the age of the crystals by the rate of decay of naturally occurring radioactive elements. However, the growth of the crystals is also dictated by temperature: if the rock is too cold, they don't grow as fast.
The combination of the crystals' age and apparent growth rate provides a geologic fingerprint for determining the approximate threshold for making the near-solid rock viscous enough to cause an eruption.
"What we found was that the magma has been stored beneath Mount Hood for at least 20,000 years--and probably more like 100,000 years," Kent said.
"During the time it's been there, it's been in cold storage--like peanut butter in the fridge--a minimum of 88 percent of the time, and likely more than 99 percent of the time."
Although hot magma from below can quickly mobilize the magma chamber at 4-5 kilometers below the surface, most of the time magma is held under conditions that make it difficult for it to erupt.
"What's encouraging is that modern technology should be able to detect when the magma is beginning to liquefy or mobilize," Kent said, "and that may give us warning of a potential eruption.
"Monitoring gases and seismic waves, and studying ground deformation through GPS, are a few of the techniques that could tell us that things are warming."
The researchers hope to apply these techniques to other, larger volcanoes to see if they can determine the potential for shifting from cold storage to potential eruption--a development that might bring scientists a step closer to being able to forecast volcanic activity.
-NSF-
Media Contacts Cheryl Dybas, NSF, (703) 292-7734, cdybas@nsf.gov
Mark Floyd, OSU, (541) 737-0788, mark.floyd@oregonstate.edu
Andy Fell, UC-Davis, (530) 752-4533, ahfell@ucdavis.edu
Related WebsitesNSF Award: Collaborative Research: Tectonic Links, Magma Fluxes, and Single Mineral Geochemistry in Plutonic Systems From 5-30 km Depth, Cascades Core, Washington:
 http://www.nsf.gov/awardsearch/showAward?AWD_ID=0948616&HistoricalAwards=false
NSF News: Triggers of Volcanic Eruptions in Oregon's Mount Hood Investigated:
The National Science Foundation (NSF) is an independent federal agency that supports fundamental research and education across all fields of science and engineering. In fiscal year (FY) 2014, its budget is $7.2 billion. NSF funds reach all 50 states through grants to nearly 2,000 colleges, universities and other institutions. Each year, NSF receives about 50,000 competitive requests for funding, and makes about 11,500 new funding awards. NSF also awards about $593 million in professional and service contracts yearly.
Useful NSF Web Sites:
NSF Home Page: http://www.nsf.gov
NSF News: http://www.nsf.gov/news/
For the News Media: http://www.nsf.gov/news/newsroom.jsp
Science and Engineering Statistics: http://www.nsf.gov/statistics/
Awards Searches: http://www.nsf.gov/awardsearch/
Geoscientist Adam Kent
Geoscientist Adam Kent considers results of studies of magma beneath Oregon's Mount Hood.
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Aerial view of gray volcanic deposits ridges along Mount Hood.
Gray volcanic deposits form ridges along the southeast and southwest flanks of Mount Hood.
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view of  Mount Hood reflecting in a lake
All appears quiet today on Mount Hood.
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Rsearchers in the filed looking at rocks
New studies indicate that magma beneath Mount Hood, other volcanoes, could liquefy in a short time.
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Mount Hood mirrored in a placid lake below
Mount Hood mirrored in a placid lake below. Will it always be this tranquil?
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The National Science Foundation (NSF)
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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sábado, 12 de enero de 2013

nsf.gov - News - Magma in Earth's Mantle Forms Deeper Than Once Thought

Study simulating pressures in mantle beneath the ocean floor shows that rocks can melt at depths up to 250 kilometers.-
 Lava coming from a volcano eruption

When magma reaches Earth's surface and erupts from a volcano, it becomes lava.
Credit: Wikimedia Commons
Download the high-resolution JPG version of the image. (2.3 MB) Illustration showing magma generation seen from a cross-section of Earth's interior
Magma generation seen from a cross-section of Earth's interior beneath oceanic ridges.
Credit: Dasgupta Group/Rice University
Download the high-resolution JPG version of the image. (924 KB)
Detailed photo of peridotite, a pale green olive-colored rock
Peridotite is a pale green olive-colored rock derived from Earth's mantle.
Credit: Wikimedia Commons
Download the high-resolution JPG version of the image. (146 KB) Microscopic sample of rock in a high-pressure lab showing evidence of magma formation.
 Microscopic sample of rock in a high-pressure lab; it shows evidence of magma formation.
Credit: Dasgupta Group/Rice University
Download the high-resolution JPG version of the image. (610 KB)Geologist Rajdeep Dasgupta using hydraulic presses to crush rocks at high pressures.
Geologist Rajdeep Dasgupta uses hydraulic presses to crush rocks at high pressures.
Credit: Jeff Fitlow/Rice University
Download the high-resolution JPG version of the image. (1.7 MB) Scientists Rajdeep Dasgupta, Ananya Mallik and Kyusei Tsuno at work in the lab.
 Scientists Rajdeep Dasgupta, Ananya Mallik and Kyusei Tsuno at work in the lab.
Credit: Jeff Fitlow/Rice University
Download the high-resolution JPG version of the image. (1.7 MB)

Magma forms far deeper than geologists previously thought, according to new research results.
A team led by geologist Rajdeep Dasgupta of Rice University put very small samples of peridotite, rock derived from Earth's mantle, under high pressures in a laboratory.
The scientists found that the rock can and does liquify, at least in small amounts, at pressures equivalent to those found as deep as 250 kilometers down in the mantle beneath the ocean floor.
Dasgupta said that this answers several questions about Earth's inner workings.
He is the lead author of a paper that appears today in the journal Nature. The research was funded by the National Science Foundation (NSF).
"The results show that in some parts of the National Science Foundation (NSF). melting, or magma formation, happens very deep beneath Earth's surface," said geologist Jennifer Wade, a program director in NSF's Division of Earth Sciences, which funded the research.
"It also means that some carbon dioxide and water could come from different sources--and deeper within the Earth--than we believed."
The mantle is the planet's middle layer, a buffer of rock between the crust--the top five miles or so--and the Earth's core.
If one could compress millions of years of observation of the mantle to mere minutes, the mantle would look like a rolling mass of rising and falling material.
This slow but constant churning convection brings materials from deep within the Earth to the surface, and higher, through volcanic eruptions.
The team focused on the mantle beneath the ocean because that's where crust is created and where, Dasgupta said, "the connection between the interior and surface world is established."
Magma rises with convective currents, then cools and spreads out to form ocean-floor crust.
The starting point for melting has long been thought to be at 70 kilometers beneath the seafloor.
That had confounded geologists who had suspected, but could not demonstrate, the existence of deeper magma, said Dasgupta.
For example, when scientists try to determine the mantle's density, they do so by measuring the speed of a seismic wave after an earthquake, from its origin to other points on the planet.
Because such waves travel faster through solids (e.g., crust) than through liquids (e.g., magma), geologists had been surprised to detect waves slowing down, as though passing through liquid, in a zone that should be the mantle's faster "express lane."
"Seismologists have observed anomalies in velocity data as deep as 200 kilometers beneath the ocean floor," Dasgupta said.
"It turns out that trace amounts of magma are generated at this depth, which would potentially explain that" slower velocity.
The research also offers clues to the electrical conductivity of the oceanic mantle.
"The magma at such depths has a high enough concentration of dissolved carbon dioxide that its conductivity is very high," Dasgupta said.
But, because scientists have not yet been able to sample the mantle directly, researchers have had to extrapolate from the properties of rocks carried up to the surface.
So, in a previous study, Dasgupta determined that melting in Earth's deep upper mantle is caused by the presence of carbon dioxide.
The present study shows that carbon helps to make silicate magma at significant depths. And, the researchers also found that carbonated rock melts at significantly lower temperatures than non-carbonated rock.
"This deep melting makes the silicate differentiation [changes in silicate distribution that range from the dense metallic core, to the less-dense silicate-rich mantle, to the thinner crust] of the planet much more efficient than previously thought," Dasgupta said.
"Deep magma is the main agent that brings all the key ingredients for life--water and carbon--to the surface of the Earth."
In Dasgupta's high-pressure lab, volcanic rocks are windows to the planet's interior. The researchers crush tiny rock samples that contain carbon dioxide to find out how deep magma forms.
"We have all the necessary tools to simulate very high pressures--to nearly 750,000 pounds per square inch--and temperatures," he said. "We can subject small amounts of rock to these conditions to see what happens."
The geologists use powerful hydraulic presses to partially melt rocks that contain tiny amounts of carbon, simulating what they believe is happening under equivalent pressures in the mantle.
"When rocks come from deep in the mantle to shallower depths, they cross . . . the solidus [boundary], where rocks begin to undergo partial melting and produce magmas," Dasgupta said.
"Scientists knew the effect of a trace amount of carbon dioxide or water would lower this boundary, but our new estimation made it 150-180 kilometers deeper from the known depth of 70 kilometers," he said.
"What we are now saying is that with just a trace of carbon dioxide in the mantle, melting can begin as deep as around 200 kilometers.
"When we incorporate the effect of trace water, the magma generation depth becomes at least 250 kilometers."
The extent of magma generation is larger than previously thought, he said, and, as a consequence, has the capacity to affect the geophysical and geochemical properties of the entire planet.
Co-authors of the paper are Ananya Mallik and Kyusei Tsuno at Rice University; Anthony Withers and Marc Hirschmann at the University of Minnesota; and Greg Hirth at Brown University.
The study was also supported by a Packard Fellowship to Dasgupta.
-NSF-
Media Contacts Cheryl Dybas, NSF (703) 292-7734 cdybas@nsf.gov
Mike Williams, Rice University (713) 348-6728 mikewilliams@rice.edu
The National Science Foundation (NSF) is an independent federal agency that supports fundamental research and education across all fields of science and engineering. In fiscal year (FY) 2012, its budget is $7.0 billion. NSF funds reach all 50 states through grants to nearly 2,000 colleges, universities and other institutions. Each year, NSF receives over 50,000 competitive requests for funding, and makes about 11,000 new funding awards. NSF also awards nearly $420 million in professional and service contracts yearly.
Useful NSF Web Sites:
NSF Home Page: http://www.nsf.gov
NSF News: http://www.nsf.gov/news/
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Science and Engineering Statistics: http://www.nsf.gov/statistics/
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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viernes, 3 de febrero de 2012

CIENCIA: Las erupciones de supervolcanes se podrían predecir estudiando su magma

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Las erupciones de supervolcanes dormidos durante cientos de años se podrían predecir gracias al análisis de los cambios en la composición del magma, según un estudio científico cuyos resultados recoge hoy la revista británica "Nature".Foto de archivo de un río de lava en las cercanías del volcán Pacaya, ubicado a unos 45 kilómetros al suroeste de la capital guatemalteca. EFE

Londres, 2 feb (EFEverde).- Las erupciones de supervolcanes dormidos durante cientos de años se podrían predecir gracias al análisis de los cambios en la composición del magma, según un estudio científico cuyos resultados recoge hoy la revista británica "Nature".
La investigación se centró en analizar los procesos que tienen lugar en el magma de las calderas volcánicas y los tiempos que conllevan, lo que aportaría más información sobre los sucesos que preceden a la erupción de un supervolcán.
Estos supervolcanes se caracterizan por ser capaces de expulsar decenas de miles de kilómetros cúbicos de magma explosivo en pocos días y no estar asociados a una montaña, como los volcanes normales, por lo que suelen encontrarse en un llano.
El equipo -liderado por el geólogo Timothy Druittm, de la universidad francesa Blaise Pascal, y por Jon Blundy, de la universidad británica de Bristol- estudió los cristales incrustados en rocas volcánicas de la isla griega de Santorini.
Este material forma parte de la lava vertida en una gran erupción en torno a 1.600 a.C., que contribuyó a configurar el archipiélago a tal y como es hoy y que ocurrió 18.000 años después del anterior episodio de este tipo.
Así, los geólogos descubrieron que en los cien años previos a una erupción la reserva de magma dentro del volcán aumentó y se produjeron cambios en su composición, que duraron hasta los meses inmediatamente anteriores, con un incremento del magma silícico y de los niveles de magnesio y hierro.
El plazo de tiempo entre una y otra erupción de este tipo suele ser de miles de años, pero resulta complicado de calcular porque los expertos no han podido estudiar aún suficientes fenómenos de esta clase, dado que son muy poco frecuentes.
Esta investigación podría anticiparse a la erupción de un supervolcán
Sin embargo, esta investigación ha abierto la puerta a un nuevo método para anticiparse a la erupción de un supervolcán.
Los científicos consideran que las modificaciones encontradas en el magma tienen lugar en escalas de tiempo muy breves antes de un nuevo episodio volcánico, aproximadamente cien años antes de que se produzca.
Por ello, la observación a largo plazo de los cambios en el magma de estas calderas permitiría predecir erupciones devastadoras en supervolcanes dormidos durante mucho tiempo, pero aún potencialmente activos, como las calderas de Long Valley y Yellowstone (Estados Unidos) y la de Campi Flegrei (Italia). EFEverde
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 15 de mayo de 2011

ASTRONOMÍA: NAVE ESPACIAL GALILEO REVELA UN MAR DE MAGMA FUNDIDO EN IO DE JÚPITER

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Un nuevo análisis de datos recogidos por la Nave Espacial Galileo de la NASA ha revelado la existencia de un océano de magma fundido o parcialmente fundido bajo la superficie de Io, la luna volcánica de Júpiter.


El hallazgo representa la primera confirmación directa de este tipo de capa de magma en Io y explica por qué la luna es el objeto más volcánico conocido en el sistema solar. La investigación fue llevada a cabo por científicos de la Universidad de California en Los Ángeles, la Universidad de California en Santa Cruz, y la Universidad de Michigan, Ann Arbor.


"Los científicos están entusiasmados por compreder finalmente de dónde proviene el magma de Io y de tener una explicación para algunas de las señales misteriosas que vimos en algunos de los datos del campo magnético obtenidos por Galileo," dijo Krishan Khurana, autor principal del estudio e investigador del magnetómetro de Galileo en la UCLA. "Resulta que Io estaba continuamente emitiendo una señal de sonido en la rotación del campo magnético de Júpiter, que coincidía con lo que cabría esperar de rocas fundidas o parcialmente fundidas profundas bajo la superficie." Io produce alrededor de 100 veces más lava cada año que todos los volcanes en la Tierra. Mientras que los volcanes de la Tierra se encuentran localizados en zonas concretas, como el llamado anillo de fuego que bordea el Océano Pacífico, los volcanes de Io están repartidos por toda la superficie. Un océano de magma global de 30 a 50 kilómetros debajo de la corteza de Io ha ayudado a explicar la actividad de la luna.
"El océano de magma caliente de Io es millones de veces mejor conduciendo la electricidad que las rocas que encontramos típicamente en la superficie de la Tierra", afirma el director del estudio, Krishan Khurana. "Igual que las ondas enviadas por un detector de metales de un aeropuerto rebotan en las monedas metálicas de tu bolsillo, delatando al detector su presencia, así el campo magnético giratorio de Júpiter rebota continuamente en las rocas fundidas del interior de Io. La señal de rebote puede ser detectada por un magnetómetro de una nave espacial que pase por allí".
Nasa en Español.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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