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lunes, 29 de abril de 2019

MALARIA : PALUDISMO .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- 8 cosas que probablemente no sabías sobre la malaria

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje sobre los efectos nocivos en la salud humana con el ataque de la malaria o paludismo, es una enfermedad parasitaria, originada por un organismo llamado "Plasmodio" que se introducen en el organismo a través de la picadura de un mosquito del género Anopheles. Entre 2000 y 2015, los casos se redujeron casi en un 40% en todo el mundo, pero todavía causa más de 400,00o muertos al año, la mayoría de niños menores de cinco años.
National Geographic.-  narra : "La malaria, también llamada paludismo, es una enfermedad causada por unos protozoos parásitos llamados plasmodios (pertenecientes al género Plasmodium), que ingresan en el organismo a través de la picadura de las hembras de los mosquitos de diversas especies del género Anopheles.
Existen muchas especies de parásitos Plasmodium, pero la más abundante es P. falciparum, que transmite la forma más peligrosa de malaria y prevalece sobre todo en el África subsaharaiana, y P. vivax, causante de una forma más benigna de la enfermedad.
En el torrente sanguíneo suelen colarse un par de docenas, aunque solo se necesita uno para transmitir la enfermedad, y para matar a una persona...."

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/8-cosas-que-probablemente-no-sabias-sobre-malaria_14097

La malaria es una enfermedad parasitaria, originada por un organismo llamado plasmodio que se introducen en el organismo a través de la picadura de un mosquito. Entre 2000 y 2015 los casos se redujeron casi un 40% en todo el mundo, pero todavía causa más de 400.000 muertes al año, la mayoría de niños menores de cinco años.

La malaria se contrae debido por la picadura de las hembras de los mosquitos de diversas especies del género Anopheles
Foto: Gtres

8 cosas que probablemente no sabías sobre la malaria

La malaria, también llamada paludismo, es una enfermedad causada por unos protozoos parásitos llamados plasmodios (pertenecientes al género Plasmodium), que ingresan en el organismo a través de la picadura de las hembras de los mosquitos de diversas especies del género Anopheles.
Existen muchas especies de parásitos Plasmodium, pero la más abundante es P. falciparum, que transmite la forma más peligrosa de malaria y prevalece sobre todo en el África subsaharaiana, y P. vivax, causante de una forma más benigna de la enfermedad.
En el torrente sanguíneo suelen colarse un par de docenas, aunque solo se necesita uno para transmitir la enfermedad, y para matar a una persona.

¿Cómo afecta a nuestro organismo?

Los parásitos permanecen en la sangre unos minutos. Después navegan por los conductos del sistema circulatorio hasta llegar al hígado, donde se detienen. Cada plasmodio se infiltra en una célula hepática diferente. Durante dos semanas siguientes, la persona que ha sufrido la picadura no presentará síntomas de que en su organismo ha sucedido algo terriblemente nocivo.
Una vez en el hígado, el plasmodio se multiplica, convirtiéndose en merozoitos. Penetran en los glóbulos rojos, en el interior de los cuales vuelven a multiplicarse. Algunos merozoitos desarrollan formas masculinas y femeneninas, denominadas gametocitos. Al succionar la sangre de una persona con malaria, un mosquito ingiere los gametocitos, que se convierten primero en ooscitos y después en esporozoitos, que migran desde el abdomen del mosquito hasta sus glándulas salivales, dispuestos a ser inyectados en el huésped humano.

Qué países cuentan con más casos

Según la OMS, la malaria está presente en 87 países, concentrados en África, Asia y América. Europa es el único continente en el que, según la OMS, no se registró ningún caso autóctono de malaria en los últimos años de los que se tiene registros (2016 y 2017). En este último año, China y El Salvador también registraron cero nuevos casos.
La malaria en el mundo

La malaria en el mundo

Foto: NGM-E. Fuente: OMS

Muertes por malaria en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2017, el último año sobre el que se tiene registros de la enfermedad, se produjeron un total de 219 millones de casos de malaria en todo el mundo, los cuales provocaron un total de 435.000 muertes, casi todas ellas (casi un 93%) en África, y más de la mitad (el 61%) correspondientes a niños de menos de 5 años.

¿Cómo prevenirla?

Las principales herramientas para el control del mosquito Anopheles, principal vector de la malaria son, en primer lugar, el uso de redes mosquiteras impregnadas con insecticida de larga duración y la fumigación intradomiciliaria con insecticidas. La comunidad científica sostiene que las mosquiteras son responsable del descenso de aproximadamente el 68% de los casos de malaria en todo el mundo. Un reciente estudio de la revista Nature sostenía que las mosquiteras con un fármaco llamado autovacuona podrían ser un método eficaz para erradicar la malaria en zonas con una alta prevalencia de esta enfermedad.

¿Cómo combatirla?

La malaria fue erradicada hace más de medio siglo de zonas templadas, como el sur de Europa, gracias a la fumigación con DDT y al drenaje de los pantanos. Sin embargo, actualmente sigue estando arraigada en las llanuras tropicales de América del Sur, África y Asia.
Con la prohibición del DDT , actualmente, el fármaco más importante para acabar con la malaria es la artemisinina, un compuesto capaz de acabar con la vida del parásito atacando varias de las proteínas que este necesita para mantener las funciones bioquímicas de su organismo. Sin embargo, recientemente la OMS instó a las empresas farmacéuticas a poner fin a la comercialización de antipalúdicos que solo contuviesen artemisina, para evitar de este modo que los parásitos causantes de la enfermedad creen resistencia a este fármaco. Por ello actualmente este medicamento suele suministrarse en combinación con otros fármacos.

La población de mayor riesgo

Según datos de la OMS; en zonas con altas tasas de transmisión de malaria, los niños menores de cinco años están especialmente expuestos a ser infectados, padecer la enfermedad y fallecer a causa de ella. Más de 2/3 partes de todas las defunciones por paludismo se producen en esta franja de edad.En 2017 se registraron 265.350 muertes de niños menores de 5 años.
Además de los niños pequeños, las mujeres embarazadas también son una población de riesgo. La malaria suele producir abortos espontáneos, partos prematuros, muerte prenatal y anemia maternal grave, y es responsable, según la OMS, de aproximadamente 1/3 parte de los casos prevenibles de insuficiencia ponderal de los recién nacidos. Se recomienda a las embarazadas que viven en zonas afectadas la administración de profilaxis intermitentes en todos los controles prenatales programados.

La esperada vacuna para la malaria

A pesar de los avances en su investigación, la vacuna contra la malaria todavía no es una realidad. Hace unos 40 años se iniciaron las investigaciones en este sentido. La RTS,S, la primera vacuna contra evaluada positivamente por la OMS y la Agencia Europea del Medicamento, se está probando en tres proyectos piloto a gran escala en el África subsahariana desde 2018.
En los ensayos, administrada en lactantes de entre 5 y 17 meses, redujo la enfermedad en un 50% durante el primer año, pero la efectividad cayó sustancialmente después. Por ello fue catalogada como de ‘eficacia moderada’ en un estudio publicado recientemente en el New England Journal of Medicine.
La OMS lleva a cabo proyectos de investigación para usar la vacuna entre niños que viven en zonas de gran prevalencia en África. Además, está investigando la vacunación estacional en zonas donde la prevalencia se milita a unos meses. Los resultados están todavía pendientes de confirmación.
NATIONAL GEOGRAHIC

8 cosas que probablemente no sabías sobre la malaria

La malaria es una enfermedad parasitaria, originada por un organismo llamado plasmodio que se introducen en el organismo a través de la picadura de un mosquito. Entre 2000 y 2015 los casos se redujeron casi un 40% en todo el mundo, pero todavía causa más de 400.000 muertes al año, la mayoría de niños menores de cinco años.

8 cosas que probablemente no sabías sobre la malaria

La malaria es una enfermedad parasitaria, originada por un organismo llamado plasmodio que se introducen en el organismo a través de la picadura de un mosquito. Entre 2000 y 2015 los casos se redujeron casi un 40% en todo el mundo, pero todavía causa más de 400.000 muertes al año, la mayoría de niños menores de cinco años.

La malaria se contrae debido por la picadura de las hembras de los mosquitos de diversas especies del género Anopheles

La malaria se contrae debido por la picadura de las hembras de los mosquitos de diversas especies del género Anopheles 

Foto: Gtres

¿Cómo se contrae?

La malaria, también llamada paludismo, es una enfermedad causada por unos protozoos parásitos llamados plasmodios (pertenecientes al género Plasmodium), que ingresan en el organismo a través de la picadura de las hembras de los mosquitos de diversas especies del género Anopheles.
Existen muchas especies de parásitos Plasmodium, pero la más abundante es P. falciparum, que transmite la forma más peligrosa de malaria y prevalece sobre todo en el África subsaharaiana, y P. vivax, causante de una forma más benigna de la enfermedad.
En el torrente sanguíneo suelen colarse un par de docenas, aunque solo se necesita uno para transmitir la enfermedad, y para matar a una persona.

¿Cómo afecta a nuestro organismo?

Los parásitos permanecen en la sangre unos minutos. Después navegan por los conductos del sistema circulatorio hasta llegar al hígado, donde se detienen. Cada plasmodio se infiltra en una célula hepática diferente. Durante dos semanas siguientes, la persona que ha sufrido la picadura no presentará síntomas de que en su organismo ha sucedido algo terriblemente nocivo.
Una vez en el hígado, el plasmodio se multiplica, convirtiéndose en merozoitos. Penetran en los glóbulos rojos, en el interior de los cuales vuelven a multiplicarse. Algunos merozoitos desarrollan formas masculinas y femeneninas, denominadas gametocitos. Al succionar la sangre de una persona con malaria, un mosquito ingiere los gametocitos, que se convierten primero en ooscitos y después en esporozoitos, que migran desde el abdomen del mosquito hasta sus glándulas salivales, dispuestos a ser inyectados en el huésped humano.

Qué países cuentan con más casos

Según la OMS, la malaria está presente en 87 países, concentrados en África, Asia y América. Europa es el único continente en el que, según la OMS, no se registró ningún caso autóctono de malaria en los últimos años de los que se tiene registros (2016 y 2017). En este último año, China y El Salvador también registraron cero nuevos casos.
La malaria en el mundo

La malaria en el mundo

Foto: NGM-E. Fuente: OMS

Muertes por malaria en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2017, el último año sobre el que se tiene registros de la enfermedad, se produjeron un total de 219 millones de casos de malaria en todo el mundo, los cuales provocaron un total de 435.000 muertes, casi todas ellas (casi un 93%) en África, y más de la mitad (el 61%) correspondientes a niños de menos de 5 años.

¿Cómo prevenirla?

Las principales herramientas para el control del mosquito Anopheles, principal vector de la malaria son, en primer lugar, el uso de redes mosquiteras impregnadas con insecticida de larga duración y la fumigación intradomiciliaria con insecticidas. La comunidad científica sostiene que las mosquiteras son responsable del descenso de aproximadamente el 68% de los casos de malaria en todo el mundo. Un reciente estudio de la revista Nature sostenía que las mosquiteras con un fármaco llamado autovacuona podrían ser un método eficaz para erradicar la malaria en zonas con una alta prevalencia de esta enfermedad.

¿Cómo combatirla?

La malaria fue erradicada hace más de medio siglo de zonas templadas, como el sur de Europa, gracias a la fumigación con DDT y al drenaje de los pantanos. Sin embargo, actualmente sigue estando arraigada en las llanuras tropicales de América del Sur, África y Asia.
Con la prohibición del DDT , actualmente, el fármaco más importante para acabar con la malaria es la artemisinina, un compuesto capaz de acabar con la vida del parásito atacando varias de las proteínas que este necesita para mantener las funciones bioquímicas de su organismo. Sin embargo, recientemente la OMS instó a las empresas farmacéuticas a poner fin a la comercialización de antipalúdicos que solo contuviesen artemisina, para evitar de este modo que los parásitos causantes de la enfermedad creen resistencia a este fármaco. Por ello actualmente este medicamento suele suministrarse en combinación con otros fármacos.

La población de mayor riesgo

Según datos de la OMS; en zonas con altas tasas de transmisión de malaria, los niños menores de cinco años están especialmente expuestos a ser infectados, padecer la enfermedad y fallecer a causa de ella. Más de 2/3 partes de todas las defunciones por paludismo se producen en esta franja de edad.En 2017 se registraron 265.350 muertes de niños menores de 5 años.
Además de los niños pequeños, las mujeres embarazadas también son una población de riesgo. La malaria suele producir abortos espontáneos, partos prematuros, muerte prenatal y anemia maternal grave, y es responsable, según la OMS, de aproximadamente 1/3 parte de los casos prevenibles de insuficiencia ponderal de los recién nacidos. Se recomienda a las embarazadas que viven en zonas afectadas la administración de profilaxis intermitentes en todos los controles prenatales programados.

La esperada vacuna para la malaria

A pesar de los avances en su investigación, la vacuna contra la malaria todavía no es una realidad. Hace unos 40 años se iniciaron las investigaciones en este sentido. La RTS,S, la primera vacuna contra evaluada positivamente por la OMS y la Agencia Europea del Medicamento, se está probando en tres proyectos piloto a gran escala en el África subsahariana desde 2018.
En los ensayos, administrada en lactantes de entre 5 y 17 meses, redujo la enfermedad en un 50% durante el primer año, pero la efectividad cayó sustancialmente después. Por ello fue catalogada como de ‘eficacia moderada’ en un estudio publicado recientemente en el New England Journal of Medicine.
La OMS lleva a cabo proyectos de investigación para usar la vacuna entre niños que viven en zonas de gran prevalencia en África. Además, está investigando la vacunación estacional en zonas donde la prevalencia se milita a unos meses. Los resultados están todavía pendientes de confirmación.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com
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domingo, 30 de julio de 2017

MEDIO AMBIENTE : BBC Mundo Noticias .- Quina, el casi extinto árbol medicinal del escudo de Perú que pocos patriotas conocen e inspiró el gin tonic

Hola amigos:  A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., con tristeza escribimos este artículo por la desaparición y tal vez extinción del Árbol de la Quina, siendo el símbolo del Reino Vegetal del Escudo Nacional del Perú; cosas contradictorias que suceden en nuestro Perú, nosotros los mismos peruanos; con la deforestación inmisericorde,  somos los causantes de la probable extinción del árbol también conocido como "cascarilla", que se extraía la quinina remedio contra el paludismo o malaria.
La Agencia de noticias: BBC Mundo Noticias, ha publicado un informe donde nos alarma al confirmar que la Quina está en franca desaparición, hay organismos del fomento e investigación agropecuaria como el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), que parece que no tiene ningún plan de reforestación de este noble árbol........

http://www.bbc.com/mundo/noticias-40744976
https://es.wikipedia.org/wiki/Cinchona_officinalis
http://www.asociacioncasadeperu.com/2010/08/para-salvar-al-arbol-de-la-quina-la.html


                                
Escudo Nacional del Perú, en el que está el Árbol de la Quina, como símbolo del reino natural vegetal o  la flora nacional. Wikipedia.
 

Árbol de la Quina es promocionada por sus propiedades para combatir la malaria

Viernes, 24 Abril 2015 - 5:03pm
Mañana 25 de abril se realizarán charlas informativas a través de los diversos medios de comunicación a fin de promover la importancia del árbol de La Quina.
Con el objetivo de sensibilizar a la población respecto al peligro que representa la Malaria, el Gobierno Regional Cajamarca, a través de la Gerencia de Recursos Naturales y Gestión del Medioambiente – RENAMA, desarrolla importantes charlas orientadas a prevenir esta temible enfermedad. Esta campaña de sensibilización se realiza en coordinación con la Municipalidad Provincial de Cajamarca, Municipalidad de Distrital de Baños del Inca y la Universidad Nacional de Cajamarca.
Como se sabe, la malaria es una enfermedad mundial que se trasmite por un parásito, generalmente, por la picadura de mosquitos infectados del género Anópheles. Además, el Día Mundial del Paludismo se conmemora cada 25 de abril y se instituyó a instancias de los Estados Miembros de la OMS durante la Asamblea Mundial de la Salud de 2007.
“La única medicina para tratar la Malaria o Paludismo, es la quinina, medicamento que se extrae del árbol de la Quina, una planta oriunda de suelos cajamarquinos y que actualmente está en peligro de extinción”, sostuvo Andrés Ramírez Graciano, de la Subgerencia de Recursos Naturales y Áreas Naturales Protegidas del Gobierno Regional de Cajamarca.
En tal razón y con motivo de recordar cada 25 de abril el Día Mundial de la Malaria, se han programado realizar charlas informativas en diversos medios de comunicación radial y televisiva de la ciudad de Cajamarca a fin de promover la importancia y beneficios medicinales de esta especie.
Según el funcionario, entre los planes de la Gerencia de Recursos Naturales y Gestión del Medioambiente, está incluir en la forestación y reforestación árboles de quina, esto debido a que esta especie contribuye a mantener las recargas hídricas en zonas alto andinas y por sus propiedades curativas para combatir la malaria.
DATO: Información del Gobierno Regional de Cajamarca

Población de Kañaris en Lambayeque busca conservar sus bosques


Lambayeque, 22 de marzo de 2015.- Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Boques (21 de marzo), el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), a través de la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) Lambayeque, participó en plantaciones demostrativas del árbol de la quina (Cinchona officinalis), en el distrito de Kañaris, provincia de Ferreñafe, región Lambayeque.
La plantación se dio luego de que, en ceremonia pública, el alcalde distrital de Kañaris, José Gaspar Lucero, promulgara la Ordenanza Municipal N° 003 – 2016, en la que se declara de interés público la conservación, protección, reforestación y restauración forestal de los bosques montanos de la jurisdicción que albergan, entre otros, al árbol de la quina o cascarilla.
Participaron de dicha ceremonia niños, jóvenes, pobladores y autoridades locales, quienes hicieron un alto a sus actividades cotidianas para, a través de las plantaciones de árbol de la quina en el parque principal de su distrito, mostrar su voluntad e interés por conservar sus bosques, en especial el árbol de la quina.
Jessica Oliden García, Administradora de la ATFFS – Lambayeque, saludó la preocupación e iniciativa que tiene la comunidad para conservar sus bosques y manifestó que desde el SERFOR se brindará asistencia técnica para que, en un trabajo conjunto con el Estado, la comunidad conserve y aproveche de manera sostenible sus bosques, pues la quina o cascarilla es una especie emblemática de nuestros país.
La funcionaria indicó además que ya se viene trabajando con el Gobierno Regional de Lambayeque la propuesta para reconocer de manera oficial el Bosque de Upaypitg del distrito de Kañaris como ecosistema frágil. Dicho espacio natural debe ser conservado por su importancia biológica y por ser un espacio que brinda beneficios a las poblaciones locales. Además, es vulnerable a las actividades humanas que se desarrollan en su entorno.
Kañaris es uno de los distritos de habla quechua de la región Lambayeque y reúne a dos comunidades campesinas: San Juan de Kañaris y Túpac Amaru II. Sus pobladores son poseedores de bosques montanos que albergan una gran diversidad biológica en la costa norte de nuestro país. Una de las especies emblemáticas es el árbol de la quina.
DATO : SERVICIO NACIONAL FORESTAL Y DE FAUNA SILVESTRE (SERFOR)

Ordenanza Municipal N° 003-2016-MDC/A .- Declaran de interés público la conservación, protección, reforestación y restauración forestal del ecosistema del hábitad del Árbol de Quina en la jurisdicción del distrito de Cañaris
Mediante la presente Ordenanza se declara de interés público la conservación, protección, reforestación y restauración forestal del ecosistema de montaña donde está el hábitat del "Árbol de la Quina", en la jurisdicción del distrito de Cañaris, que corresponde al género Cinchona officinalis, conocido como "Cascarilla" a nivel local (vernacular), por considerarse parte del símbolo emblemático del Perú y del patrimonio natural, así como estar en peligro de extinción. 
Tipo de Norma: 
Número de la norma: 
003-2016-MDC/A
Fecha de aprobación de la norma: 
Sábado, 13 Agosto, 2016
Ámbito de aplicación: 
Representación Territorial: 
 DATO: Sistema Nacional de Información Ambiental - SINIA
El hábitat original de la quina es el bosque de neblina andino, pero casi ha desaparecido de la región.Derechos de autor de la imagen Alejandro Gómez
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                                    El hábitat original de la quina es el bosque de neblina andino, pero casi ha desaparecido de la región.

El indio Pedro de Leyva avanzó a tropezones y cayó moribundo sobre la orilla de un estanque en medio de los andes peruanos.
La leyenda dice que lo devoraba la malaria.
Empapado en sudor, se acercó al agua, apartó las hojas y ramas que habían caído en el remanso y tomó algunos sorbos amargos.
Y entonces, la fiebre cedió.
Al enfermo lo había salvado la mezcla milagrosa de agua con las cortezas de aquel árbol insólito que crecía rodeando el estanque.
Esta historia del siglo XVII, recopilada por el tradicionalista peruano Ricardo Palma, intenta explicar las propiedades antipalúdicas del árbol de la quina, acaso uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia.
Y también uno de los más ignorados.
El extracto de la quina, la quinina, es la base de la tónica que se usa para crear el popular coctel gin & tonic.Derechos de autor de la imagen Thinkstock
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                                     El extracto de la quina, la quinina, es la base de la tónica que se usa para crear el popular coctel gin & tonic.

Hoy, el compuesto activo que se extrae de la planta, llamado quinina, es más fácil de encontrar en un bar que en una farmacia.
¿Cómo pasó este árbol de salvar millones de vidas a ser un ingrediente de coctelería?

Milagrosa y olvidada

La quina es originaria de los países andinos desde Venezuela a Bolivia, pero casi ha desaparecido de la región.
Pocos la han visto en estado natural y aunque figura en el escudo nacional de Perú, incluso a los más patriotas les costaría reconocerla.
“El árbol del escudo ni siquiera está bien dibujado”, advierte el ingeniero forestal Alejandro Gómez a BBC Mundo.
En julio las calles peruanas se embanderan para celebrar la fiesta nacional y con ello se revela lo poco que se sabe del símbolo que representa la diversidad botánica del país.
“Hay quienes creen que es un manzano, un eucalipto o incluso un arbusto de coca”, dice Gómez, quien trabaja en el Instituto de Innovación Agraria de Perú (INIA) tratando de recuperar la quina.
Bandera de PerúDerechos de autor de la imagen Getty Images
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                                    Pese a que figura en el escudo nacional, muy pocos peruanos reconocerían el árbol en la naturaleza.

El árbol oficial del país sufre de una popularidad ingrata y anónima.
La confusión más común es llamarla “quinua”, y suponer que se trata de ese nutritivo seudocereal que en los últimos años multiplicó su fama (y su precio).
Pero mientras la quinua es una hierba, la quina es un árbol andino de hojas anchas que puede superar los quince metros de altura y está emparentada con el café.
Lo que la hace valiosa es su corteza, rica en quinina.
Este alcaloide es el que le dio fama al árbol, y también su condena.

El árbol de la vida

Según la leyenda, cuando el indio Pedro de Leyva se recuperó, juntó agua y raíces de quina en un cántaro y lo llevó a su pueblo.
La popularidad del brebaje milagroso se extendió rápidamente.
“La quinina corta el ciclo de vida del parásito de la malaria y le impide infectar otros glóbulos rojos, que es donde se alimenta y reproduce”, explica a BBC Mundo, Dionicia Gamboa, PhD en enfermedades tropicales de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
MosquitoDerechos de autor de la imagen Getty Images
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                                    Según investigaciones médicas la malaria es una de las enfermedades más mortales de la historia.

Desde su descubrimiento y durante tres siglos, el alcaloide fue el medicamento más efectivo para combatir la enfermedad.
Y no hablamos de cualquier pandemia.
Investigaciones publicadas en las revistas Nature y National Geographic sostienen que la malaria o paludismo pudo haber matado a más de la mitad de todos los seres humanos que han existido.
De acuerdo con la tradición, fueron los jesuitas quienes difundieron el uso de la quinina luego de curar a Doña Francisca Henríquez, condesa de Chinchón y esposa del virrey de Perú.
Los ecos de esta historia inspiraron el nombre científico que el árbol lleva hasta hoy: Cinchona Officinalis.
A lo largo de los siguientes siglos casi no hubo equipaje de explorador, conquistador o soldado que no llevara quinina.
Hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial.

Muerta de pie

Durante generaciones, hordas de comerciantes recorrieron los bosques andinos en busca de quina.
La mayoría fueron taladas y a otras les arrancaron la corteza de pie, como despellejadas en vida, para venderlas en Europa.

QuinaDerechos de autor de la imagen Alejandro Gómez
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                                    La quinina se extrae de la corteza de la quina, que puede llegar a medir más de 15 metros.

Según las anotaciones del naturalista alemán Alexander Von Humboldt en 1805 se cortaron 25.000 árboles sólo en la provincia ecuatoriana de Loja.
La quina curó una fiebre y provocó otra que resultó mortal para ella.
“Es un árbol en extinción y ni siquiera existe un inventario de los que quedan”, advierte el ingeniero del INIA Alejandro Gómez, quien coordina el proyecto de reforestación en uno de los últimos reductos de la especie en Perú.
De las más de 20 variedades de quina que existía en el país, sólo se tiene certeza de que quedan ejemplares de unas cuatro.
“La gran amenaza para su ecosistema sigue siendo la tala ilegal y la quema de bosques para expandir la frontera agrícola”, señala a BBC Mundo Verónica Galmez, especialista en bosques andinos de la organización suiza Helvetas.
En la actualidad, las grandes plantaciones de quina no están en América Latina sino en Asia.
Durante el siglo XIX, para salvar sus colonias que hervían de malaria, los ingleses introdujeron el árbol en la India y los holandeses en Indonesia.
Proyecto de reforestación de la quinaDerechos de autor de la imagen Alejandro Gómez
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                                     En la región Lambayeque, en el norte de Perú, se lleva a cabo un proyecto de reforestación de la quina.

El nuevo comercio floreció hasta la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, cuando cortaron el suministro de quinina a las tropas aliadas expuestas al paludismo en el Pacífico.
La emergencia obligó a desarrollar medicamentos artificiales alternativos.
Actualmente, los tratamientos contra la enfermedad en Perú, el país que tiene a la quina en la bandera, usan quinina asiática o compuestos hechos en un laboratorio.

A tu salud

Hielo, una parte de gin, dos partes de agua tónica y una lámina de piel de limón, es la receta clásica de un gin tonic, aunque en los bares de Londres discutirán eternamente la fórmula perfecta.
El coctel, sin embargo, no nació sobre una pulida barra de madera sino durante las campañas de conquista inglesas en medio de las ciénagas de la India.
Para ocultar el amargor de la quinina los soldados la mezclaron con agua de soda, lo que da como resultado el agua tónica.
Echarle gin era un siguiente paso lógico. Este destilado formaba parte de sus raciones.
Pisco sourDerechos de autor de la imagen Getty Images
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                                    La quinina también se toma con pisco sour en Perú y Chile.

Por aquellos años, otra enfermedad, esta vez una epidemia de cólera, brotó en la zona de Angostura, en Venezuela.
Para combatirla se popularizó una pócima que combinaba una decena de plantas locales, entre ellas un extracto de quina.
Esta medicina fue bautizada como Amargo de Angostura y hace muchos años dejó las recetas médicas para formar parte de las gastronómicas: Hoy corona los piscos sours en las barras de Chile y Perú.
Son las empresas indonesias que siembran quina las que actualmente abastecen por igual a la industria farmacéutica como a la de bebidas.
Si la leyenda fuera cierta, los peruanos que levanten un pisco sour para celebrar esta semana su día nacional, podrán sentir en el sabor el lejano vestigio de la medicina que salvó a Pedro de Leyva hace cuatrocientos años.
Es también el sabor de una pérdida.
Aunque el coctel sea dulce, será un trago amargo.

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Para salvar al árbol de la quina: la especie vegetal patria en peligro de extinción

El árbol que integra nuestro escudo nacional podría desaparecer pronto, pero un grupo de soñadores ha empezado un ambicioso proyecto de reforestación en un bosque perdido de Cajamarca
Domingo 29 de agosto de 2010 - 11:50 am
 

 










Por Sergio Llerena.
Desde hace años, todos los domingos en la mañana, de manera puntual y ceremoniosa, la bandera peruana se levanta blanquirroja contra el cielo azul de Cascarilla. El escudo en el centro se deja ver a ratos entre los pliegues que forma el viento recio de este pueblo cajamarquino ubicado a 2.700 metros de altura: la cornucopia rebosante, la vicuña y ese árbol que la gran mayoría de peruanos solo hemos visto en figuritas, como a los hermanos Ayar o el flotante Naylamp. Por mucho tiempo ese mismo árbol pudo ser cualquiera de los muchos que crecen en el Bosque de Huamantanga, vecino de Cascarilla. Sin embargo, hace cinco años al escudo se le mira de una manera distinta en este pequeño pueblo a una hora de Jaén: ya se sabe que el árbol de la bandera es el mismo que ha venido creciendo en las áreas de cultivo circundantes, el mismo que por generaciones ha procurado cura efectiva contra la fiebre, los resfríos y los males reumáticos. Y también que se llama quina o cascarilla, igualito al pueblo. Dos nombres distintos para un solo orgullo.

Viaje a la semilla

 Al árbol de la quina nadie lo había identificado como tal en este pueblo hasta que, algo azarosamente, un grupo de entusiastas trujillanos se propuso preservar esta especie esquiva en los lugares donde aun se le pudiera encontrar. El tecnólogo médico Roque Rodríguez es el presidente lo que se denomina el Instituto Nacional de Investigación de la Expedición Científica: “Por la Ruta del Árbol de la Quina”, y hoy por hoy es casi un paisano más, un trujillano convertido en cascarillano por vocación. Roque Rodríguez alguna vez trabajó en el Servicio de Laboratorio del Hospital General de Jaén, ahí se encontraría por primera vez con el árbol que marcaría lo que ha asumido casi como una misión: “En el hospital, los pacientes con malaria –o paludismo– decían que se trataban con una planta amarga y que ellos preferían tomar eso en vez de las cápsulas que les recetaban, tan grandes que parecían hechas para pavos”, cuenta entre risas.

 Por curiosidad de científico, Rodríguez fue en busca del mentado árbol. Era el año 2005 y cuando estaba rumbo a San Ignacio, en la frontera con Ecuador, donde esperaba encontrar algún rastro de él, un curandero le comentó de la existencia de un pueblo donde le vendían una corteza amarga. Rodríguez enrumbó sus pasos y se encontró con el pueblo de Cascarilla, sin saber todavía que era uno de los pocos lugares en el Perú donde la escasa quina todavía se podía encontrar en su estado natural.
Cascarilla es el nombre con el cual los españoles bautizaron a esta planta medicinal –en quechua se le conoce como ccarachucchu–, que fue un milagro del Nuevo Mundo. De hecho, su nombre científico de cinchona se debe a la historia que cuenta que, en el siglo XVII, la esposa del virrey Luis Jerónimo de Cabrera y Bobadilla, Conde de la Chinchona, fue salvada del paludismo gracias a la ingestión de un macerado de esta planta. Este mismo brebaje, obtenido de la maceración de la corteza del árbol en aguardiente, es el que se sigue tomando en Cascarilla hasta el día de hoy. De hecho, por el nombre mismo del pueblo, Cascarilla –pueblo cafetalero con calles alfombradas de granos pelados que se secan al sol– tiene ganado el privilegio de ser una suerte de capital peruana de un árbol que alguna vez significó la esperanza mundial frente al otrora letal paludismo, y que se ganó su prestigio de símbolo patrio por ese mismo motivo, aun cuando ahora se encuentre casi en peligro de extinción y se le haya refundido en el olvido malamente.

Sueños febriles

 La vida de los cascarillanos ha cambiado desde la llegada de la expedición científica de Trujillo. Con el descubrimiento de la presencia de la quina en lo que ellos denominan su Santuario –un bosque pequeño y tupido a dos horas a pie del pueblo–, muchos proyectos se han animado y algunos pocos logros se han alcanzado. Todo esto forma parte de un esfuerzo conjunto entre la expedición trujillana y los pobladores, mezcla de sueño y realidad. Roque Rodríguez se explaya en los pormenores de un futuro ideal: “En el Santuario de Cascarilla podemos encontrar hasta siete especies de cinchona, la mayor variedad que se puede hallar en el Perú en un solo lugar. Las hojas de la cinchona las queremos secar y pulverizar para hacer un mate filtrante de poderes antifebriles, también queremos elaborar amargo de angostura con la quina y llamarlo el Amargo del Inca para ponerlo en nuestro pisco sour, y queremos aprovechar los pequeños troncos de quina –que son tallos huecos– para elaborar quenas y antaras”.

Todos estos proyectos alucinantes pasan por la implementación de una planta de procesamiento en el mismo poblado de Cascarilla donde se pueda producir quinina, el alcaloide usado en la industria farmacéutica para elaborar medicamentos contra el paludismo, por ejemplo, o en la elaboración de agua tónica y demás bebidas amargas similares. Según cálculos de la propia expedición científica, en el Perú se gastan cerca de 118 millones de soles anuales en el tratamiento de la malaria y, específicamente en medicamentos, cerca de 80 millones. La inversión en una planta de procesamiento para la cascarilla tendría un monto mucho menor y crearía una fuente de ingresos invaluable para la comunidad, además de significar un ahorro considerable para la economía del país. Todos estos sueños son los que alimentan los esfuerzos de un grupo de científicos y entusiastas que no reciben apoyo oficial, unos soñadores solitarios.

Qué verde era mi bosque

 Sin embargo, a pesar de la importante presencia de quina en las tierras de Cascarilla, la cantidad de árboles encontrados sigue siendo insuficiente. A decir de Joaquina Albán, bióloga del Museo de Historia Natural de Lima e investigadora del árbol de la quina, “aun no se puede decir que la quina esté en peligro de extinción, pues no se han realizado los estudios de campo necesarios sobre la cinchona. Pero sí creo que debería ponérsele en un estatus de mayor vigilancia para evitar la disminución de las poblaciones que ahora podemos encontrar”.
Esa escasez, producto de la depredación y falta de conciencia, es la misma que lamentan los pobladores de Cascarilla, que han resuelto revertir tal situación con un incipiente programa de reforestación. Neptalí Fernández es cascarillano, tiene 36 años y con su machete va abriéndose paso entre la espesura del Santuario de Cascarilla. Allí, en un descanso bajo la sombra de un árbol de quina de 30 metros, dice: “Ahora gracias al colegio del pueblo algunos saben de la quina, pero la mayor parte de los pobladores no la conocíamos. Sabíamos que su madera era buena porque nuestros padres y abuelos la usaban para hacer sus casas, pero no que era una planta tan valiosa. Imagine cómo nos sentimos de haber tenido bosques que ahora están depredados por gente que venía de la ciudad a depredar, y ahora tenemos que reforestar”. De hecho, la reforestación de quina en las tierras de Cascarilla ya empezó y se espera que no cese hasta alcanzar los 100 mil ejemplares, una meta que solo se podrá alcanzar con constancia y mucha paciencia. Igual, al Santuario de Cascarilla ya algunas empresas turísticas de Jaén lo están proponiendo como destino para ver en vivo nuestro símbolo patrio, además de avistar al gallito de las rocas y chapotear en sus arroyos con el fondo de la Catarata de la Momia, de más de 30 metros de altura.

 Sea como pinte el futuro, en esta conexión Trujillo-Cascarilla, el Instituto Nacional de Investigación de la Expedición Científica “Por la Ruta del Árbol de la Quina”, un conjunto multidisciplinario de 25 profesionales, se la está jugando por rescatar esta especie. Ya lograron la germinación de su semilla in vitro gracias al ingeniero Carlos Rodríguez, de la Universidad Nacional de Trujillo, y el ingeniero Fredy Leyton ha elaborado el primer champú de quina. También se han hecho plantaciones simbólicas en Trujillo y el Santuario Histórico de Machu Picchu, todo con la plata del propio bolsillo y sin pedir nada a cambio: “A Cascarilla vinimos por una planta de quina y eso es lo único que nos hemos llevado, todo lo que venga será para la gente de Cascarilla”, concluye Roque Rodríguez sujetando un frágil brote de nuestro árbol entre sus broncas manos.

Árbol caído
“El negocio que se nos fue de las manos”

En la actualidad, la producción de quinina se realiza por método sintético, lo que ha mermado considerablemente el comercio de corteza de quina natural. El de esta especie es uno de los ejemplos más tristemente célebres de apropiación de un recurso autóctono por manos extranjeras. Se sabe que en 1865, el comerciante inglés radicado en Perú, Charles Ledger, vendió siete kilogramos de semillas de cinchona –cuyo tamaño es diminuto– a industriales holandeses que las plantaron en la isla de Java, actual Indonesia, con lo que la producción se hizo intensiva por esa zona, además de otros países africanos como el Congo y Ruanda, cuyas plantaciones se estima que abastecen un 80% del consumo mundial de quina actual.

Explotación autorizada
El marco legal aplicable al árbol de la quina

 Según la Dirección de Forestal de Gestión y Fauna Silvestre del Ministerio de Agricultura, en el Perú no se registra en la actualidad comercio formal de corteza de quina, ni para consumo interno, ni para exportación. Sin embargo, según sostiene el biólogo Guillermo Ramos, miembro de dicha unidad, la explotación sí puede darse aunque bajo un control estricto. En el año 2006, el Decreto Supremo 043 2006 AG, levantó la veda que se impuso sobre la cinchona a través de una resolución ministerial de fines de los años setenta. Lo que se le exige a los agricultores según esta ley de Categorización de Especies Amenazadas, es que la explotación se haga en un área autorizada donde se cuente con un plan de manejo forestal, el mismo que garantice la explotación sostenible del recurso. Este plan debe hacerse con la asesoría de un ingeniero forestal autorizado por la Dirección. La corteza de quina, para ser aprovechada, requiere que el tronco sea cortado a cuatro metros del suelo. Solo así se podrá asegurar su rebrote efectivo. Cascarilla
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domingo, 14 de septiembre de 2014

nsf.gov - National Science Foundation - How evolutionary principles could help save our world


Battling modern threats to food, land and health with applied evolutionary biology
Measles vaccination
A Ethiopian child about to get her measles vaccination.
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September 11, 2014
The age of the Anthropocene--the scientific name given to our current geologic age--is dominated by human impacts on our environment. A warming climate. Increased resistance of pathogens and pests. A swelling population. Coping with these modern global challenges requires application of what one might call a more-ancient principle: evolution.
That's the recommendation of a diverse group of researchers, in a paper published today in the online version of the journal Science. A majority of the nine authors on the paper have received funding from the National Science Foundation (NSF).
"Evolution isn't just about the past anymore, it's about the present and the future," said Scott Carroll, an evolutionary ecologist at University of California-Davis and one of the paper's authors. Addressing societal challenges--food security, emerging diseases, biodiversity loss--in a sustainable way is "going to require evolutionary thinking."
The paper reviews current uses of evolutionary biology and recommends specific ways the field can contribute to the international sustainable development goals (SDGs), now in development by the United Nations.
Evolutionary biology has "tremendous potential" to solve many of the issues highlighted in the SDGs, said Peter Søgaard Jørgensen, another Science author from the University of Copenhagen's Center for Macroecology, Evolution and Climate. The field accounts for how pests may adapt rapidly to our interventions and how vulnerable species struggle to adapt to global change. The authors even chose this release date to coincide with the upcoming meeting of the UN General Assembly, which starts September 24.
Their recommendations include gene therapies to treat disease, choosing drought-and-flood-resistant crop varieties and altering conservation strategies to protect land with high levels of genetic diversity.
"Many human-engineered solutions to societal problems have turned out to have a relatively short useful life because evolution finds ways around them," said George Gilchrist, program officer in NSF's Division of Environmental Biology, which funded many of the Science authors. "Carroll and colleagues propose turning the tables and using evolutionary processes to develop more robust and dynamic solutions."
Applied evolutionary biology just recently made the leap from an academic discipline to a more-practical one, spurred by an effort within the community to better synthesize and share research insights. And--above all--increasing environmental pressures.
"The fact that we're changing the world means that evolutionary processes are going to be affected," said Thomas Smith, of the Department of Ecology and Evolutionary Biology at the University of California, Los Angeles (UCLA) and another Science author. The question is, according to Smith: Do we want to be engaged in this change, or not?
The paper also serves as a platform for establishing a cross-disciplinary field of applied evolutionary biology, Carroll said, and a way to promote the field as a path to sustainable development solutions.
"Evolutionary biology touches on many elements of the life sciences, from medicine to conservation biology to agriculture," said Smith. "And unfortunately, there hasn't been an effort to unify across these fields."
This disconnect exists despite the use of evolutionary tactics in many disciplines: treating HIV with a cocktail of drugs, for example, to slow pathogen resistance. And the effects of evolution already swirl in the public consciousness--and spark debate. Think of the arguments for and against genetically modified crops, or warnings about the increasing price of combating drug resistance (which costs more than $20 billion in the U.S. each year, according to the nonprofit Alliance for Prudent Use of Antibiotics).
Seldom are these issues described in an evolutionary context, said Smith. "We're missing an opportunity to educate the public about the importance of evolutionary principles in our daily lives."
In conservation, evolutionary approaches are often disregarded because of the belief that evolution is beyond our ability to manage and too slow to be useful, according to a paper Smith co-authored in the journal Annual Review of Ecology, Evolution and Systematics (AREES).
That article, recently published online, also tackles applied evolution. It was co-authored by Carroll, University of Maine Biologist Michael Kinnison, Sharon Strauss--of the Department of Evolution and Ecology at University of California-Davis--and Trevon Fuller of UCLA's Tropical Research Institute. All are NSF-funded. Kinnison and Strauss are also co-authors on the Science paper.
Yet contemporary evolution--what scientists are observing now--happens on timescales of months to a few hundred years, and can influence conservation management outcomes, according to the AREES paper.
Considering the evolutionary potential and constraints of species is also essential to combat "evolutionary mismatch." This means the environment a species exists in, and the one it has evolved to exist in, no longer match.
Such disharmony can be "dire and costly," the authors write in Science, citing the increasingly sedentary lifestyles--and processed food diets--of modern humans. These lifestyles are linked with increasing rates of obesity, diabetes and cardiovascular disorders. Restoring our health requires greater physical activity and less refined carbohydrates: "Diets and activity levels closer to those of the past, to which we are better adapted," the Science paper said.
Implementing applied evolutionary principles often requires very careful thinking about social incentives, said Jørgensen. Public vaccination programs, for example, and pest control in crops often create tension between individual and public good.
Applied evolution, therefore, requires input from biologists, doctors, agriculturalists: "We're making a call for policy makers, decision-makers at all levels," to be involved, Jørgensen said.
Evolutionary biologists don't have all the answers, said Smith. And using applied evolution is not without risk. But we have reached a point "where we need to take risks in many cases," he said. "We can't just sit back and be overly conservative, or we're going to lose the game."
-NSF-
Media Contacts Jessica Arriens, NSF, (703) 292-2243, jarriens@nsf.gov
Related WebsitesLong-Term Investigation of Evolution in a Community Context:
 http://www.nsf.gov/awardsearch/showAward?AWD_ID=0416326&HistoricalAwards=false
Evolution of persistence in the model bacterium, Sinorhizobium:
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Genetic and Host Plant Influences in Insect Population Differentiation:
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Genetic and Environmental Influences on Behavioral Flexibilty in an Insect:
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Suppression of rhizobial reproduction by legumes: Implications for mutualism:
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IGERT: Biological Invasions: From Genes to Ecosystems, From Science to Society:
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Adaptive Divergence Versus Gene Flow in the Wild: Evaluation in Trinidadian Guppy Populations:
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IGERT:REsponding to RApid Environmental CHange (REACH): From genes to ecosystems, science to society:
 http://www.nsf.gov/awardsearch/showAward?AWD_ID=0801430&HistoricalAwards=false
PIRE: Mapping Evolutionary Process in the Face of Climate Change: An Integrated Approach to Education and Conservation Prioritization in Central Africa:


The National Science Foundation (NSF) is an independent federal agency that supports fundamental research and education across all fields of science and engineering. In fiscal year (FY) 2014, its budget is $7.2 billion. NSF funds reach all 50 states through grants to nearly 2,000 colleges, universities and other institutions. Each year, NSF receives about 50,000 competitive requests for funding, and makes about 11,500 new funding awards. NSF also awards about $593 million in professional and service contracts yearly.
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Pink bollworm
A caterpillar of pink bollworm, which has evolved to resistance to genetically modified cotton.
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MRSA
Methicillin-resistant Staphylococcus aureus bacteria, or MRSA, an antibiotic-resistant bacteria.
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child looking at a killer whale
A killer whale viewed by child. Both animals are slow to evolve.
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A woman cares for her 5-year-old grandson in  Zambian hospital
The researchers' findings are described online in Science Sept. 11, 2014.
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The National Science Foundation (NSF)
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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