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domingo, 13 de julio de 2025

Medio Ambiente.- Océanos: El Mediterráneo hierve: cuando el Mare Nostrum se convierte en un mar tropical

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un informe que el Mar Mediterráneo se está convirtiendo en una caldera, con temperaturas que oscilan  hasta en 30.55°C, que nunca antes hubieron aquí, el calentamiento de las aguas marinas impide las brisas marinas lo que produce tórridas noches tropicales..... siga leyendo...............

https://www.nationalgeographic.com.es/medio-ambiente/mediterraneo-hierve-cuando-mare-nostrum-se-convierte-mar-tropical_25483

ESA

La primera ola de calor del verano ha disparado los termómetros en la península ibérica y elevado la temperatura del Mediterráneo hasta niveles récord.





El Mediterráneo se ha convertido en una caldera, algo que no solo incomoda a los bañistas que acuden cada verano a las costas, especialmente en Levante y Baleares, sino que representa una seria amenaza para numerosas especies marinas, cuyo hábitat cambia a ritmo acelerado mientras enfrentan la competencia de especies invasoras mejor adaptadas al calor.


Los registros no mienten. La temperatura media del Mare Nostrum ha superado los 26 ºC, dos grados por encima de la temperatura  media de esta época del año. Algunas marcas han sido especialmente preocupantes. Por ejemplo, los 30,55 ºC que registró el pasado 30 de junio la boya de Dragonera, en Baleares, una temperatura más propia de un mar tropical.

Consecuencias más allá del agua

En tierra firme, el aumento drástico de la temperatura se traduce generalmente en un mayor riesgo de incendios forestales, pero en la costa las consecuencias pueden ser más drásticas. El calentamiento del agua del mar viene aparejado de una reducción de la brisa marina, lo que es sinónimo de tórridas noches tropicales que minan la salud de quienes habitan cerca de la costa, especialmente aquellas personas aquejadas de enfermedades respiratorias, así como ancianos o niños.

Como ocurre normalmente con las estadísticas, los datos dispuestos en frío —con perdón por la antífrasis— ocultan dinámicas preocupantes difíciles de representar con valores. La progresión histórica revela que el Mediterráneo se ha convertido en uno de los puntos más sensibles al cambio climático. La temperatura aumenta aquí mucho más rápidamente que la media mundial, una situación que genera especial inquietud entre los científicos.

Los datos acumulados evidencian una ola de calor persistente que está asolando la región, con numerosos picos severos de temperaturas extremas, especialmente notables en el sudeste de España y en el norte de Marruecos. Esta situación podría tener consecuencias devastadoras para la biodiversidad , y para los recursos pesqueros.

No se trata solo del aumento de la temperatura de la superficie del mar, sino también de las olas de calor marinas, unos fenómenos adversos más difíciles de identificar que están siendo especialmente severos en el mar Mediterráneo.

A modo de muestra, los informes del servicio marítimo del programa Copérnico de la Comisión Europea, de cuyos datos se extrapola que el Mediterráneo es el mar más afectado por estos fenómenos extremos.

Este calentamiento excepcional desencadena efectos en cascada: proliferación de medusas, decoloración de corales y cambios drásticos en todo el ecosistema marino. Las grandes beneficiadas son las especies invasoras, que tradicionalmente encontraban barreras naturales en las temperaturas más frías del Mediterráneo.


Es el caso, entre otros, del pez león. Desde que en 1991 se capturara el primer ejemplar en aguas de Israel, esta especie invasora se ha propagado por todo el Mediterráneo, desde la zona más oriental del Mare Nostrum hasta las costas españolas. Su apariencia colorida y llamativa esconde un peligro alarmante, pues se trata de una especie especialmente voraz. No supone un peligro directo para la fauna marina del Mediterráneo, pero sí que provoca estragos de manera indirecta, pues compiten con ellas por los recursos marinos.

Todos percibimos los efectos de las olas de calor atmosféricas, pero existen otras menos visibles, pero más peligrosas: las que ocurren bajo la superficie marina. Su impacto silencioso puede ser más devastador que el calor que sentimos en la piel en verano.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 11 de junio de 2022

Océanos: Cabliers, el gran arrecife de coral del Mediterráneo

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., casi por milagro de la propia naturaleza, existe en el Mar Mediterráneo un arrecife de coral, conocido como Cabliers que se ha mantenido libre de la influencia humana mediante la pesca de arrastre, que mucha gente no conoce que existan corales en aguas frías; esta belleza de la naturaleza es el más denso y mejor conservado, está ubicado al sur del mar de Alborán, que ha permanecido intacto hasta la fecha gracias a su profundidad y su aislamiento. La pregunta es. ¿Hasta cuándo seguirá librándose del impacto Humano?....  ..siga leyendo...............

Mucha gente lo desconoce, pero en el Mediterráneo también hay un interesantísimo arrecife de coral, el único que sigue creciendo de toda la cuenca que además, es uno de los arrecifes más densos, más grandes y que mejor están conservados del Mediterráneo. El arrecife de Cabliers, en el sur del Mar de Alborán, ha permanecido intacto hasta la fecha gracias a su aislamiento y su profundidad. La pregunta es: ¿hasta cuándo seguirá librándose del impacto humano?

Foto: EUO/ Oceana

El de Cabliers es uno de los arrecifes de coral de agua fría más grandes y densos del Mediterráneo. El único del que hasta ahora sigue creciendo en toda la cuenca. En la foto: corales pétreos (Desmophyllum pertusum), de color naranja, y Madrepora oculata, de color blanco.

Foto: EUO © OCEANA

08 de junio de 2022, 17:39 | Actualizado a 


En las profundidades del mar de Alborán, en una zona marítima compartida por Marruecos, Argelia y España, se esconde uno de los arrecifes de coral de agua fría más grandes y densos del Mediterráneo, el único del que hasta ahora se ha documentado que sigue creciendo en toda la cuenca. Se trata de Cabliers, un ecosistema único que hasta la fecha ha quedado a salvo de la acción humana debido a su gran profundidad, pues se encuentra en un afloramiento volcánico de 25 kilómetros de largo situado a una profundidad de entre 250 y 710 metros. Aunque no se ha movido de ahí en los últimos miles de años, no se conocía de su existencia hasta que la ONG Oceana lo descubrió en 2011.

Un arrecife próspero

Este arrecife casi prístino (está prácticamente intacto), está formado por corales pétreos (Desmophyllum pertusum (O Lophelia pertusa), y Madrepora oculata, además de otras especies amenazadas, como gorgonias de profundidad, corales negros y esponjas cristal. Se trata, ciertamente, de un afloramiento de coral único, tanto por su conservación como por sus dimensiones: los investigadores han documentado que existen unos 50.000 metros cuadrados de coral vivo que da cobijo a una gran biodiversidad de especies marinas, algunas de las cuales incluso tienen interés comercial, como el voraz (Pagellus bogaraveo), el congrio (Conger conger), la bacaladilla (Micromesistius poutassou), o la gallineta (Scorpaena scrofa).


Coral blando

El sistema arrecifal se compone principalmente de corales pétreos (desmophyllus pertusum) y corales de la especie Madrepora oculata, que dan forma a la estructura. Aunque también incluyen otras especies, como este coral blando (Anthomastus cf. grandiflorus).

Foto: EUO, OCEANA


Otros corales del Mediterráneo

“Los corales oceánicos o de profundidad se encuentran por todos los mares, y abundan en algunas zonas del Mediterráneo. Pero el de Cabliers es especial, tanto por su riqueza como por su biodiversidad”, explica Helena Álvarez, científica marina de OCEANA a National Geographic España. A diferencia de los corales tropicales, los de aguas frías no presentan colores brillantes, sino que son generalmente de tonos pardos o blanquecinos. La explicación es que a esas profundidades no llega la luz del sol, una condición imprescindible para que las algas realicen la fotosíntesis. Algas como las zooxantelas, responsables de la coloración de los corales tropicales, con los que establecen una relación simbiótica.

Otra diferencia es la alimentación. “Los corales de profundidad recogen los nutrientes que se generan más arriba y que caen al fondo del mar. Dependen básicamente de los restos de animales muertos que se precipitan desde las capas superiores de la columna de agua”, aclara la investigadora. Ello explica que los pólipos se distribuyan a lo largo de lugares estratégicos, aprovechando las corrientes marinas.

La profundidad confiere a estos corales una barrera que los protege de los peligros de la superficie, aunque no los aísla completamente de las amenazas.

Esa misma profundidad les sirve de barrera que los protege de los peligros que acechan en la superficie, aunque no los aísla completamente de todas las amenazas. Sufren el mismo estrés que los tropicales, aunque en una medida distinta. A priori, no les afecta tanto el cambio climático, pero están acostumbrados a unas condiciones muy estables, con lo que cualquier cambio de temperatura o de presión podrían afectarles incluso más que a sus homólogos de aguas tropicales.

Sin embargo, hasta la fecha, el arrecife de Cabliers se ha librado de estas amenazas, al tiempo que se ha beneficiado del intercambio de corrientes entre el Atlántico y el Mediterráneo, lo que lo convierte en un oasis apenas alterado por la actividad humana. “Podríamos decir que se trata de los arrecifes más densos, más grandes y que mejor están conservados del Mediterráneo”, explica Álvarez.


Un ecosistema próspero

Esponja Sympagella delauzei.

Foto: EUO © OCEANA


Una ventana al pasado

Ese mismo aislamiento y estabilidad confiere a la comunidad científica una oportunidad única para estudiar la evolución del arrecife a lo largo del tiempo. En sus etapas de crecimiento, el coral va formando capas de estratos que sustentan otros corales. Las observaciones realizadas hace 12 años desvelaron que los esqueletos de esos corales antiguos alcanzan una capa de estratos de hasta 100 metros de altura, algunos de ellos de miles de años de antigüedad, cuyo estudio sirve para arrojar luz sobre el pasado del arrecife. “Es una especie de laboratorio natural que nos ofrece información sobre cómo se han adaptado o han evolucionado a lo largo del tiempo. Por ejemplo, podría servirnos para inferir qué respuesta pueden tener los corales del Mediterráneo a las amenazas del cambio climático”, abunda la investigadora.

El arrecife de Cabliers es un laboratorio natural que nos ofrece información sobre cómo se han adaptado o han evolucionado a lo largo del tiempo.

A salvo de la pesca de arrastre y la contaminación

Cabliers se encuentra en una posición privilegiada dentro del océano, un enclave idóneo que se ha librado milagrosamente del impacto humano, pues han crecido sobre unas crestas formadas por afloramientos volcánicos que son demasiado inclinadas para la pesca de arrastre. Además, se encuentran en una zona con unas corrientes marinas idóneas para el crecimiento de estos ecosistemas marinos. Esa situación tan excepcional le ha librado del azote de la pesca... de momento.

Los investigadores que analizaron la zona hace ya una década no obtuvieron muestras de plástico - algo muy raro en el Mediterráneo-, aunque sí recogieron algunos sedales de pesca, probablemente arrastrados por las corrientes marinas, objetos que podrían acabar con los frágiles corales. Para su suerte, hasta la fecha el arrecife también ha esquivado el tráfico marítimo, al situarse fuera de las rutas comerciales que unen el Atlántico con el Mediterráneo.

Pero la principal pregunta es, ¿hasta cuándo gozará este arrecife de estas condiciones tan privilegiadas? Que Cabliers no haya sufrido los estragos derivados de la pesca no significa que las pesquerías no puedan desplazarse hasta esta región, por lo que las organizaciones conservacionistas, con OCEANA a la cabeza, piden que se protejan estos ecosistemas marinos vulnerables. A tal efecto, la ONG ha solicitado a la Comisión General de Pesca del Mediterráneo la creación de zonas restringidas a la actividad pesquera, una medida que permitirá proteger este oasis de biodiversidad tan insólito que parece imposible, aunque fundamental para la vida marina de la zona, pues, como indica Álvarez, estos ecosistemas atesoran ‘guarderías’ de especies de interés comercial que pueden desplazarse a las pesquerías del mar de Alborán. Y es que, al proteger Cabliers no solo se fomenta la conservación de un ecosistema prístino, sino que se salvaguarda todo el mar Mediterráneo.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 17 de noviembre de 2021

COMERCIO MARÍTIMO: El Canal de Suez, un proyecto milenario

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., El 17 de noviembre de 1869, el mundo vio materializarse un sueño de casi 4.000 años de antigüedad: la apertura de un canal que conectara los mares Mediterráneo y Rojo, abriendo una nueva era en el comercio marítimo. A lo largo de la historia fueron varias las potencias que quisieron abrir este paso, pero solo en la era industrial fue posible hacerlo de manera permanente con la creación del canal de Suez. ... siga leyendo...


CANAL DE SUEZ

El canal de Suez (en árabe, قناة السويس qanat al-Suways) es un canal artificial navegable situado en Egipto que une el mar Mediterráneo con el golfo de Suez (mar Rojo) a través del istmo de Suez. El canal convirtió a la región del Sinaí en una nueva península, constituyendo la frontera entre los continentes de África y Asia. Su longitud es de 163 km entre Puerto Saíd (en la ribera mediterránea) y Suez (en la costa del mar Rojo).

Fue construido entre 1859 y 1869 por Fernando de Lesseps y pertenece a Egipto desde la nacionalización de la compañía franco-británica Suez Canal Company en 1956 y la posterior guerra del Sinaí en 1957.1​ El canal es de vital importancia para el abastecimiento europeo de petróleo y el comercio mundial en general, puesto que permite la comunicación entre Europa y el sur de Asia sin rodear el continente africano por el cabo de Buena Esperanza.

El canal se inauguró oficialmente el 17 de noviembre de 1869. Ofrece a los buques una ruta directa entre el Atlántico Norte y el Índico Norte a través del mar Mediterráneo y el mar Rojo, evitando el Atlántico Sur y el Índico Sur y reduciendo la distancia del viaje desde el Mar Arábigo a Londres en aproximadamente 8900 kilómetros (5500 mi), o 10 días a 20 nudos (37 km/h; 23 mph) a 8 días a 24 nudos (44 km/h; 28 mph).2​ El canal se extiende desde el extremo septentrional de Puerto Saíd hasta el extremo meridional de Port Tewfik en la ciudad de Suez. Su longitud es de 193,30 kilómetros, incluidos los canales de acceso norte y sur. En 2020, más de 18 500 barcos atravesaron el canal (una media de 51,5 al día).3​

El canal original presentaba una vía de agua de un solo carril con lugares de paso en la Circunvalación de Ballah y el Gran Lago Amargo.4​ Según los planes de Alois Negrelli, no contenía sistemas de esclusas, y el agua del mar fluía libremente por él. En general, el agua del canal al norte de los Lagos Amargos fluye hacia el norte en invierno y hacia el sur en verano. Al sur de los lagos, la corriente cambia con la marea en Suez.5​

Aunque el canal era propiedad del gobierno egipcio, los accionistas europeos, en su mayoría británicos y franceses, eran dueños de la empresa concesionaria que lo explotaba hasta julio de 1956, cuando el presidente Gamal Abdel Nasser lo nacionalizó, hecho que provocó la crisis de Suez de octubre-noviembre de 1956.6​ El canal es explotado y mantenido por la Autoridad del Canal de Suez7​ (SCA) de Egipto, de propiedad estatal. En virtud de la Convención de Constantinopla, puede ser utilizado «en tiempo de guerra como en tiempo de paz, por todos los buques de comercio o de guerra, sin distinción de pabellón».8​ No obstante, el canal ha desempeñado un importante papel estratégico militar como atajo naval y punto de estrangulamiento. Las armadas con costas y bases en los mares Mediterráneo y Rojo (Egipto e Israel) tienen un interés particular en el canal de Suez. Después de que Egipto cerrara el canal de Suez al comienzo de la guerra de los Seis Días, el 5 de junio de 1967, el canal permaneció cerrado precisamente durante ocho años, reabriéndose el 5 de junio de 1975.9​


En 2014, el gobierno egipcio puso en marcha la construcción de la ampliación y el ensanchamiento de la circunvalación de Ballah en 35 kilómetros para acelerar el tiempo de tránsito del canal. La ampliación pretendía casi duplicar la capacidad del canal de Suez, pasando de 49 a 97 barcos al día.10​ Con un coste de 59 400 millones de libras egipcias (9000 millones de dólares), este proyecto se financió con certificados de inversión con intereses emitidos exclusivamente a entidades y particulares egipcios. El «Nuevo Canal de Suez», como se denominó la ampliación, se inauguró en una ceremonia el 6 de agosto de 2015.11​

La Autoridad del Canal de Suez inauguró oficialmente el nuevo canal lateral en 2016. Este canal lateral, situado en el lado norte de la extensión oriental del canal de Suez, sirve a la Terminal Este para el atraque y desembarque de buques de la terminal. Como la Terminal de Contenedores del Este está situada en el propio Canal, antes de la construcción del nuevo canal lateral no era posible atracar o desatracar buques en la terminal mientras un convoy estaba en marcha.12

wikipedia.


Vista aérea de la ciudad Suez.
https://es.wikipedia.org/wiki/Canal_de_Suez
WIKIPEDIA


Retrato de Ferdinand de Lesseps, por Felix Nadar

Ferdinand Marie, Vizconde de Lesseps, a veces españolizado como Fernando de Lesseps (Versalles, Francia; 19 de noviembre de 1805-La Chênaie, Indre, Francia; 7 de diciembre de 1894), fue un diplomático de carrera y empresario francés.

Su papel más importante fue realizar dos ambiciosas obras de ingeniería durante la segunda mitad del siglo XIX: el Canal de Suez y el Canal de Panamá. Concluyó el primero en 1869 y recibió muchos méritos y honores por ello, pero la suspensión del segundo en 1889 provocó la repulsa de su país y condujo a uno de los mayores escándalos financieros en la Francia de finales del siglo XIX.

Sin embargo, este personaje es uno de los tantos visionarios y progresistas de la época que abogaban por la intercomunicación de todos los pueblos, a través la apertura de caminos y canales, que acortarían las distancias y aproximarían todas las regiones del mundo al adelanto industrial.

WIKIPEDIA.

Diagrama longitudinal del canal de Suez (1869).
https://es.wikipedia.org/wiki/Canal_de_Suez

Construcción del canal de Suez.


La idea de conectar el Mediterráneo con el Mar Rojo empezó a gestarse en tiempos de los faraones, pero no fue hasta el siglo XIX cuando se realizó definitivamente.







Foto: Kristopher Wilson (CC)

El 17 de noviembre de 1869, el mundo vio materializarse un sueño de casi 4.000 años de antigüedad: la apertura de un canal que conectara los mares Mediterráneo y Rojo, abriendo una nueva era en el comercio marítimo. A lo largo de la historia fueron varias las potencias que quisieron abrir este paso, pero solo en la era industrial fue posible hacerlo de manera permanente con la creación del canal de Suez.

EL CANAL DE LOS FARAONES

Diversos autores de la Antigüedad hablan de los primeros intentos de abrir esta vía de comunicación marítima. Aristóteles es el que da una fecha más antigua, durante el reinado de un faraón llamado Sesostris, el cual se suele identificar como Sesostris III de la dinastía XII, que reinó durante el siglo XIX a.C. Otros como Heródoto sitúan su construcción bastante más tarde, bajo el reinado del emperador persa Darío el Grande (siglos VI-V a.C.). Sin embargo, en ambos casos no se tiene certeza de que se llegara a realizar dicha obra; el primer intento documentado de forma fiable data del reinado de Ptolomeo II, en el siglo III a.C.

El llamado Canal de los Faraones no conectaba directamente ambos mares, sino que enlazaba los Lagos Amargos -unos cuerpos de agua hipersalina situados al norte del golfo de Suez- con uno de los brazos orientales del delta del Nilo, pasando a través de ellos para llegar al Mediterráneo. El emperador romano Trajano lo amplió posteriormente y estuvo en funcionamiento hasta el siglo VIII d.C. Su cierre fue deliberado por parte de los gobernantes del Califato Abásida para cortar los suministros a los alides, una dinastía chií que se había rebelado en Arabia.

El Canal de los Faraones enlazaba los Lagos Amargos con uno de los brazos orientales del delta del Nilo, pasando a través de ellos para llegar al Mediterráneo.

Durante un milenio el canal cayó en el olvido general, a pesar de algunos intentos poco exitosos de recuperarlo, primero por parte del califa egipcio Al-Hakim alrededor del año 1000 y más tarde por un visir otomano en el siglo XV. El problema, por aquel entonces, era que el clima del delta del Nilo había cambiado mucho: el gran río había perdido la mayoría de los brazos que tenía en la antigüedad y el desierto había ganado terreno, por lo que el mantenimiento del canal habría sido muy costoso al tener que retirar continuamente sedimentos y arena.

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EL CANAL DE LA DISCORDIA

Fue Napoleón Bonaparte, que encontró las ruinas del canal durante su expedición a Egipto, quien tuvo la idea de recuperar una vía de comunicación entre ambos mares, pero nunca llegó a realizarla. A pesar de ello la idea fue madurando y finalmente se puso en marcha en 1854, cuando el diplomático francés Ferdinand de Lesseps obtuvo del gobernador otomano de Egipto el permiso para construir un canal en el istmo de Suez, abierto al tránsito internacional pero bajo explotación francesa. Los trabajos duraron diez años a pesar de la introducción de maquinaria moderna y finalmente el Canal de Suez fue inaugurado con gran pompa el 15 de noviembre de 1869; dos días más tarde, las primeras naves lo atravesaron por primera vez.

Se abría una nueva era en el comercio marítimo, pero esta era una obra pagada con sangre. Lesseps consiguió la colaboración del gobernador para “reclutar” trabajadores egipcios para la obra, que en realidad fueron forzados a hacerlo: las cifras de muertes rondan desde las 20.000 hasta más de 120.000, aunque es posible que ni un extremo ni el otro sean veraces, ya que el primero fue proporcionado por la compañía constructora y el segundo fue esgrimido por el presidente Gamal Abdel Nasser en 1956 como argumento para nacionalizar el canal.




MONUMENTO A FERDINAND DE LESSEPS EN PORT SAID, EXTREMO NORTE DEL CANAL DE SUEZ

Foto: Museum of African Art (Belgrade)

Desde el momento de su apertura, el Canal de Suez cobró una importancia económica de primer orden, ya que a través de él pasaban los productos que las potencias europeas -especialmente Francia y el Reino Unido- obtenían de sus colonias en Asia; y posteriormente, también el petróleo de Arabia. A los pocos años, los británicos consiguieron hacerse con el control del canal y los beneficios que generaba, hasta que en 1956 el presidente Nasser lo nacionalizó como respuesta a la negativa de Gran Bretaña a apoyar la construcción de la Gran Presa de Asuán. Entre 2014 y 2015, el canal fue ampliado hasta doblar su capacidad de tránsito diario.

El control de ese paso estratégico seguiría causando conflictos en las décadas venideras. Episodios recientes como el del buque Ever Given han puesto de relieve la gran dependencia que existe todavía en la actualidad: en marzo de 2021, este buque portacontenedores encalló en el canal de Suez, bloqueando el paso de naves durante una semana, trastocando el mercado del transporte internacional y causando pérdidas millonarias a Egipto en los pocos días que el canal estuvo cerrado.

El canal de Suez ha sido el origen de muchos conflictos de todo tipo por su posición estratégica e importancia económica.

Los problemas no se limitan al ámbito político o económico. A causa de la apertura del flujo de agua entre el Mar Rojo y el Mediterráneo, cientos de especies animales y vegetales han migrado del primero al segundo, especialmente al Mediterráneo oriental y meridional. Este ha sido el origen de uno de los mayores episodios de fauna invasora de la era moderna, conocido como la migración lessepsiana. El calentamiento del agua marina a causa del cambio climático ha agravado aún más la situación, haciendo que algunas especies invasoras prosperen mejor que las nativas al encontrarse en un entorno parecido a su hábitat original. Igual que sucede con los humanos, el canal de Suez ha sido una bendición para algunos y la perdición para otros.


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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 6 de agosto de 2021

PEQUEÑAS GRANDES POTENCIAS: Las Repúblicas Marítimas, señoras del Mediterráneo en la Edad Media: Génova, Venecia, Pisa y Amalfi se agregaron: Noli, Gaeta, Ragusa y Ancona...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., durante la Edad Media, la península itálica, y parte de los Balcanes,  estuvieron gobernadas por las llamadas Repúblicas Marítimas, que establecieron ciudades marítimas en los mares Tirreno y Adriático y en golfo de Génova, que se impusieron a través del comercio marítimo mediante el poderío naval, en el Mar Mediterráneo; destacaron 4 grandes repúblicas marineras: Génova, Venecia, Pisa y Amalfi, que se agregaron Noli, Gaeta, Ragusa y Ancona. ... siga la lectura......

Durante la Edad Media, una serie de ciudades portuarias de los mares Tirreno y Adriático y del golfo de Génova prosperaron a través del comercio marítimo y el poderío naval, razón por la cual se las conoce como las repúblicas marítimas o marineras.







Foto: Museo del Louvre (CC)

La historia nos ha dado numerosos ejemplos de que no solo los grandes tienen las de ganar en el juego del poder; y de que algunos estados, a pesar de su reducido tamaño, han estado entre los más importantes de su tiempo. Es el caso de las llamadas repúblicas marítimas o marineras, que nacieron en la costa de los mares Tirreno y Adriático y en el golfo de Génova durante la Edad Media, algunas de las cuales sobrevivieron hasta la llegada de Napoleón. Aunque el concepto está ligado sobre todo a cuatro de ellas -Amalfi, Génova, Pisa y Venecia-, hubo hasta ocho incluyendo a Ancona, Gaeta, Noli y Ragusa; esta última se encuentra, de hecho, entre las más longevas de la historia.
Si bien su evolución singular difiere mucho, todas se caracterizaban por ser entidades municipales que, en lugar de expandir su dominio por los territorios circundantes, manifestaban su poder a través del control de las rutas comerciales marítimas, su fuerte radicación comercial en países extranjeros y generalmente la posesión de una potente flota de guerra. Además, su forma de gobierno era por lo general más o menos republicana, aunque en el caso de las más poderosas como Venecia, fueron adquiriendo paulatinamente tintes oligárquicos.


MAPA DE LAS REPÚBLICAS MARÍTIMaS

Foto: Gepgepgep (CC).

SIEMPRE HAY UN PEZ MÁS GRANDE

Las ocho repúblicas tuvieron, de hecho, tiempos y evoluciones muy diferentes. La mayoría acabaron sucumbiendo a sus estados vecinos más poderosos y solo tres -Génova, Venecia y Ragusa- sobrevivieron hasta la Edad Contemporánea.

Amalfi, nacida a mediados del siglo IX, fue la primera gran república marítima y gozó al principio de los privilegios de ser un socio preferente del imperio Bizantino, a medida que los venecianos se mostraban cada vez menos sumisos al poder de Constantinopla. El geógrafo árabe Ibn Hawqal dijo de ella que era “la ciudad más próspera de Lombardía, la más noble, la más ilustre por su condición, la más rica y opulenta”. Sin embargo, pagó cara su situación geográfica: en el siglo XI fue conquistada por la vecina Salerno y finalmente pasó a formar parte del reino normando de Sicilia. Gaeta, que ejercía un papel similar como socio bizantino en el mar Tirreno, tuvo una cronología similar y cayó también en manos de los normandos. Ambas, a lo largo del tiempo, dejaron de ser repúblicas para convertirse en ducados, si bien los poderes del duque estaban fuertemente limitados por la aristocracia.

La República de Noli floreció de forma mucho más tardía respecto a las demás, en la época de las Cruzadas. Situada en el extremo occidental del golfo de Génova, se convirtió en un importante astillero y puerto de partida para las naves que partían hacia Tierra Santa. Sin embargo, desde el inicio pesó sobre ella la superioridad de la vecina Génova, de la cual se convirtió en un protectorado a principios del siglo XIII. A pesar de ello conservó una autonomía muy considerable, lo cual la convierte en un caso particular entre las repúblicas marítimas de temprana desaparición.

Pisa y Ancona tuvieron también un florecimiento tardío, aunque no tanto, alrededor del año mil. La primera fue, en alianza con Génova, una de las principales potencias navales que se enfrentaron a los sarracenos por el control del Mediterráneo occidental. Sin embargo, una vez reducido el enemigo común, afloró la rivalidad entre ambas repúblicas; Pisa, que además debía plantar cara a Florencia y Milán, terminó sucumbiendo a su rival toscana a principios del siglo XV. Ancona, por su parte, se convirtió en un socio comercial preferente de Constantinopla tras la caída de Amalfi y Gaeta, pero cayó en el área de influencia de los Estados Pontificios en el siglo XVI.

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GRANDES SUPERVIVIENTES

Génova, Ragusa y Venecia fueron las grandes supervivientes de las repúblicas marítimas; la última, en particular, fue independiente de facto durante más de mil años. Para Génova y Venecia, el secreto de esta larga historia fue su poderosa fuerza naval, su gran red comercial y su participación en las Cruzadas; una historia que solo un hombre como Napoleón Bonaparte consiguió truncar.

Génova y Venecia gozaron de una prosperidad duradera al convertirse en las supervivientes de sus respectivas zonas de influencia, a oeste y este de la península Itálica. Entre ambas potencias existió siempre una fortísima rivalidad, cuando no abierta hostilidad que las llevó al conflicto naval en numerosas ocasiones. Esto no les impidió aliarse más de una vez contra enemigos comunes, principalmente los otomanos que ponían en peligro los intereses comerciales de ambas.

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La expansión de estos últimos por el Mediterráneo, junto con el inicio del comercio transatlántico a raíz de la llegada de los europeos a América, fue el inicio de un lento pero inexorable declive. Génova, tras vivir una nueva edad de oro gracias a los préstamos concedidos a la monarquía española de los Habsburgo, se vio cada vez más asfixiada por el creciente poder de Francia y en menor medida el Ducado de Saboya, hasta su caída en manos de Bonaparte el mismo año que su histórica rival.

Génova, Ragusa y Venecia fueron las grandes supervivientes de las repúblicas marítimas y sobrevivieron hasta la llegada de Napoleón.

Venecia es la más famosa y longeva de las repúblicas marítimas: en su momento de esplendor, tras la Cuarta Cruzada, controlaba gran parte del comercio en el Mediterráneo oriental y ejercía su autoridad en varios territorios e islas. A finales del siglo XIV, la Serenísima volvió su mirada hacia tierra firme y extendió su dominio sobre las vecinas ciudades del Véneto, logrando sobrevivir hasta la llegada de Napoleón en 1797.


LA REGATA DE LAS REPÚBLICAS MARÍTIMAS

Desde 1956 las ciudades de Amalfi, Génova, Pisa y Venecia organizan de forma anual la Regata de las Antiguas Repúblicas Marítimas, una competición de remo en la que reviven de forma deportiva su vieja rivalidad.

Foto: Mystère Martin (CC).

Si para Génova y Venecia su autoridad se basaba en su superioridad naval, en el caso de Ragusa (hoy llamada Dubrovnik) la diplomacia fue clave para conseguir mantener una autonomía casi total incluso cuando formalmente era súbdita de otros estados. Fundada en el siglo VII por refugiados de ciudades dálmatas destruidas por los eslavos, se convirtió en un importante puerto del mar Adriático, entrando inevitablemente en conflicto con Venecia, que la conquistó a principios del siglo XIII. Para evitar ser ahogada por su gran rival se convirtió voluntariamente en vasalla del reino de Hungría primero y del imperio Otomano después, pero en ambos casos mantuvo una autonomía casi total a cambio del pago de un tributo anual. Fue la última de las repúblicas marítimas en caer en manos de Bonaparte, en 1806.


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