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sábado, 4 de septiembre de 2021

EL PINTOR AL QUE LA FORTUNA SONREÍA: Tiziano, el gran maestro del retrato

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Serenísima República de Venecia, debido a su época de esplendor cultivo las artes y premió a los máximos exponentes de la pintura, destacando entre uno de ellos Tiziano Vecellio di Gregorio, más conocido como Tiziano, que fue un maestro de los retratos con tanto de realistas que semejaban seres vivientes, este pintor fue un hombre excepcional en todos los aspectos; de él destacan su trabajo constante, fama eterna, una riqueza envidiable, y una vida familia bastante afortunada para época ( aunque truncada por la temprana muerte de es esposa), viajó por toda Europa y se codeó con los hombres más poderosos de su tiempo.... ... siga leyendo........

En la historia del arte, Tiziano Vecellio fue un hombre excepcional en todos los aspectos. De él destacan no solo la calidad de sus pinturas y sus innovaciones, sino también que, al contrario que muchos de sus colegas, tuvo una vida holgada en la que nunca le faltó trabajo, fama ni dinero.







Foto: Gemäldegalerie, Berlín.

Tiziano Vecellio ha sido descrito en ocasiones como uno de los pintores más afortunados de la historia. Tuvo todo cuanto un artista podría desear: trabajo constante, fama eterna, una riqueza envidiable, una vida familiar bastante afortunada para la época (aunque truncada por la temprana muerte de su mujer), viajó por gran parte de Europa y se codeó con los hombres más poderosos de su tiempo, que se disputaban sus servicios. No hay duda de que su trabajo lo valía, pero tampoco de que tuvo más suerte que otros muchos. Vivió en el periodo de mayor esplendor de la República de Venecia y, aunque suene a tópico, era la persona adecuada en el momento adecuado.

TALENTO PRECOZ

Tiziano nació en la localidad de Pieve di Cadore, en el Véneto, a finales del siglo XV. Su fecha de nacimiento es muy discutida y las propuestas van desde 1477 a 1490, porque documentos escritos por el propio pintor en los que menciona su edad dan como resultado fechas distintas, por lo que en varios de ellos -o tal vez en todos- mintió. Según una historia de infancia, empezó a manifestar su talento muy joven dibujando imágenes de la Virgen en los muros de la casa paterna, usando como pintura el jugo exprimido de hierbas y flores.

Anécdotas como estas abundan en los relatos de la infancia de grandes pintores, pero ciertamente algún talento debió demostrar aquel niño para que su padre lo enviara a casa de su tío Antonio, en Venecia, quien se encargó de que entrara en el taller de Gentile Bellini, importantísimo artista que ostentaba el cargo de Pintor Oficial de la Serenísima. En sus años de formación conoció a otros aprendices que se convertirían en pintores reconocidos de la escuela véneta, entre ellos Giorgio da Castelfranco, llamado Giorgione, que fue además un buen amigo hasta que la peste se lo llevó en 1510.


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Ya desde su época de aprendiz, Tiziano demostró un interés y un talento especial para los retratos. La Serenísima vivía en aquel momento el apogeo de su esplendor y muchos nobles destinaban importantes sumas a encargar retratos que reflejaran su importancia. También cobraba una gran importancia el retrato femenino, generalmente de las hijas casaderas, para enviar a los posibles pretendientes: es en este tipo de retratos done el pintor de Cadore demostraba mejor su talento, logrando un gran realismo en detalles como el cabello rizado o la comisura de los labios. Los personajes de Tiziano no son meros bustos, sino personas que casi miran y respiran.


FLORA (1515), ÓLEO SOBRE LIENZO

"Flora" es la pintura más famosa de una serie de retratos de temática mitológica realizados durante la década de 1510. Con la mujer como tema central, se caracterizan por su erotismo y por la gran atención a detalles como el cabello o los pliegues de la ropa.

Foto: Galleria degli Uffizi, Florencia.


RETRATO DE FEDERICO II GONZAGA (1525-1528), ÓLEO SOBRE LIENZO

Federico II de Gonzaga, duque de Mantua, fue uno de los grandes protectores de Tiziano: financió su primer retrato de Carlos de Habsburgo y probablemente intercedió por él ante el emperador. En el retrato se puede apreciar el gran detalle en los brocados y en el pelo del perro.

Foto: Museo del Prado.


VENUS DE URBINO (1538), ÓLEO SOBRE LIENZO

La Venus de Urbino, también llamada popularmente "Venus del perrito", es seguramente la pintura más famosa de Tiziano. En ella, el artista hace uso de toda su experiencia retratística y un gran dominio del claroscuro en detalles como las arrugas de las telas. Introduce además un gran número de alegorías como el perro, símbolo de la fidelidad.

Foto: Galleria degli Uffizi, Florencia.


Le llevó a Tiziano dos años (1516-18) completar la Asunción de la Virgen de Santa María dei Frari, cuya dinámica composición triangular y viveza de colores lo convirtió en el más clásico de los pintores fuera de Roma.
WIKIPEDIA.


La Bacanal, (1518-19): Formó parte de la trilogía de las Bacanales encargada por Alfonso I de Este para su castillo de Ferrara. En el pentagrama que aparece junto a las muchachas se puede leer escrito en francés antiguo: «Quien bebe y no vuelve a beber, no sabe lo que es beber» (Museo del Prado).
https://es.wikipedia.org/wiki/Tiziano
WIKIPEDIA


El cambio de estilo en la técnica pictórica se aprecia en Dánae recibiendo la lluvia de oro (1553), una de sus mejores pinturas mitológicas (o "poesías" como el pintor las llamaba) encargada por Felipe II. Aunque Miguel Ángel le adjudicaba deficiencias desde el punto de vista del dibujo, el estudio de Tiziano reprodujo esta misma escena para diferentes encargos (Museo del Prado).
https://es.wikipedia.org/wiki/Tiziano
WIKIPEDIA.


Venus y Adonis Óleo sobre lienzo, 186 x 207 cm, 
WIKIPEDIA.


Ofrenda a Venus, 1518-9, óleo sobre lienzo, 172 x 175 cm.
WIKIPEDIA.

UN ARTISTA AFORTUNADO

La fama de Tiziano se consolidó rápidamente en todo el territorio del Véneto, especialmente a medida que los artistas de su generación partían hacia otras ciudades como Florencia y Roma en busca de fortuna, dejándole como maestro indiscutido de la pintura en Venecia. Además de los encargos privados, recibía importantes encargos públicos del gobierno de la República, que le aseguraban un generoso sueldo anual y numerosos privilegios fiscales. En su época de madurez, empezó a diversificar su pintura y a trabajar en temas religiosos, históricos y mitológicos. Su talento para los retratos se reflejaba en los cuadros de gran formato y sus ricos clientes empezaron a encargarle también numerosas obras de este tipo, especialmente de temática mitológica.

A pesar de recibir invitaciones para trabajar en otras ciudades, Tiziano se resistió durante muchos años a abandonar Venecia, puesto que en la ciudad de la laguna no había nadie que pudiera hacerle sombra y tenía la gran fortuna de no tener que perseguir el trabajo. La situación cambió con la muerte de su esposa Cecilia en 1530, que le había dado dos hijas y dos hijos, uno de los cuales, Horacio, se convertiría en su sucesor. Esa tragedia marcó el inicio de un cambio en su estilo, que fue adquiriendo tintes más dramáticos.

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Ese mismo año, no obstante, el artista tuvo uno de los encuentros más importantes de su vida: nada menos que con el emperador Carlos de Habsburgo, uno de los hombres más poderosos de su tiempo, para quien pintó varios retratos. Carlos, que en un primer momento le pagó una modesta suma, cambió drásticamente de opinión -posiblemente por influencia de nobles clientes de Tiziano-, lo nombró pintor primero de su corte y lo elevó a la dignidad de noble del Sacro Imperio. Desde entonces el pintor acompañó al emperador en todas las grandes ocasiones, consolidando definitivamente su fortuna, una relación que continuaría bajo el reinado de su sucesor Felipe II. Entre 1545 y 1548 se instaló también en Roma, donde pintó numerosos retratos para nobles, cardenales y el propio papa Pablo III.


RETRATO DE CARLOS V A CABALLO (1548), ÓLEO SOBRE LIENZO

Este retrato es el tercero que Tiziano realizó para Carlos V del Sacro Imperio y I de España. Se trata de una pintura regia que tiene como objetivo transmitir una imagen de poder y majestuosidad, y en la cual ya se puede observar un fuerte dramatismo y tonos oscuros, características propias del arte barroco.

Foto: Museo del Prado.


MAGDALENA PENITENTE (1550), ÓLEO SOBRE LIENZO

La temática religiosa fue una de las que más cultivó Tiziano, especialmente en formato retrato. Esta pintura de 1550 conjura a la perfección la excelencia de su estilo de retratista y el dramatismo de su segunda etapa.

Foto: Museo nazionale di Capodimonte, Napoli.


RAPTO DE EUROPA (1560-1562), ÓLEO SOBRE LIENZO

Este cuadro resulta muy ilustrativo de la segunda etapa de Tiziano: el fondo está realizado con pinceladas gruesas y la escena es de un fuerte dramatismo, dando como resultado una pintura muy dinámica para alguien que se especializó en el retrato.

Foto: Isabella Stewart-Gardner Museum, Boston.

EL OCASO DEL GRAN ARTISTA

En 1548, ya entrado en la vejez, el pintor se instaló de nuevo en Venecia. Pero su larga ausencia había tenido efecto: una nueva generación de artistas había ocupado el lugar que había dejado vacante, algunos de gran talento como Paolo Veronese y Tintoretto; a este último lo había rechazado como discípulo en la infancia por miedo a que se convirtiera en un peligroso rival, como efectivamente sucedió. Su estilo había cambiado mucho y daba muestras de no estar en sintonía con la moda imperante en los retratos; además, en su vejez se volvió muy autocrítico y podía tardar años en terminar un encargo, algo inaceptable para un retratista.

Desde su estancia en Roma, Tiziano empezó a dar una mayor importancia al color que al trazo, dando como resultado pinturas de gran impacto visual pero a menudo demasiado graves para el gusto de sus clientes y que vistas de cerca podían parecer incluso toscas. El artista e historiador del arte Giorgio Vasari, que lo visitó en 1566, comparó sus dos épocas con estas palabras: “Las primeras obras fueron realizadas con una cierta finura y una diligencia increíble, y pueden ser vistas de cerca y de lejos; las últimas, realizadas a golpes, de forma gruesa y con manchas, no se pueden ver de cerca, mientras que de lejos resultan perfectas.” A pesar de esta mirada crítica Vasari hace una muy buena valoración de Tiziano, algo notable teniendo en cuenta la poco sutil simpatía filotoscana del historiador.



EL DOGE ANTONIO GRIMANI ADORANDO A LA FE (1575-1576)

Este cuadro alegórico es un ejemplo del fuerte sincretismo entre pintura histórica y sacra, tan propio del arte veneciano. Fue un encargo del Consejo de los Diez, uno de los máximos órganos de gobierno de la República de Venecia.

Foto: Palacio Ducal, Venecia.


PIEDAD (1576), ÓLEO SOBRE TELA

Esta es la última obra de Tiziano, que debía servir de pago por su sepultura en la Iglesia de los Frari. Sin embargo, murió sin terminarla y fue completada por Palma el Joven.

Foto: Gallerie dell'Accademia, Venecia.

A pesar de haber perdido el primato indiscutible que había ostentado en su juventud, la fama de Tiziano seguía siendo importante y nunca le faltó trabajo ni dinero: ni siquiera durante su larga ausencia el gobierno veneciano le había retirado el título de Pintor Oficial de la Serenísima, que conservó hasta su muerte. Los clientes parecían apreciar el dramatismo de sus pinturas especialmente en encargos de temática religiosa y estaban más dispuestos a esperar largo tiempo para que el viejo maestro les entregara una obra de la que se sintiera orgulloso. Una buena muestra de su fama es que Tintoretto, la nueva estrella naciente del arte veneciano, en un cartel colocado en la puerta de su taller prometía “el dibujo de Miguel Ángel y el color de Tiziano”.

Entre 1575 y 1576, una violenta epidemia de peste asoló Venecia y entre sus numerosas víctimas se llevó al anciano Tiziano, que murió el 27 de agosto de 1576; y también a su hijo y sucesor Horacio, que falleció un mes antes que su padre. La Serenísima honró a su mayor pintor con un último privilegio: el de ser enterrado en la Iglesia de los Frari, a pesar de que por ley los muertos de peste eran arrojados a una fosa común e incinerados; el Senado veneciano modificó la ley ad hoc e incluso corrió con los gastos de su funeral y de una misa solemne en la Basílica de San Marcos, como si de un hombre de estado se tratase. El tiempo había hecho lugar a nuevos artistas, pero Venecia nunca olvidaría a Tiziano Vecellio.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 6 de agosto de 2021

PEQUEÑAS GRANDES POTENCIAS: Las Repúblicas Marítimas, señoras del Mediterráneo en la Edad Media: Génova, Venecia, Pisa y Amalfi se agregaron: Noli, Gaeta, Ragusa y Ancona...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., durante la Edad Media, la península itálica, y parte de los Balcanes,  estuvieron gobernadas por las llamadas Repúblicas Marítimas, que establecieron ciudades marítimas en los mares Tirreno y Adriático y en golfo de Génova, que se impusieron a través del comercio marítimo mediante el poderío naval, en el Mar Mediterráneo; destacaron 4 grandes repúblicas marineras: Génova, Venecia, Pisa y Amalfi, que se agregaron Noli, Gaeta, Ragusa y Ancona. ... siga la lectura......

Durante la Edad Media, una serie de ciudades portuarias de los mares Tirreno y Adriático y del golfo de Génova prosperaron a través del comercio marítimo y el poderío naval, razón por la cual se las conoce como las repúblicas marítimas o marineras.







Foto: Museo del Louvre (CC)

La historia nos ha dado numerosos ejemplos de que no solo los grandes tienen las de ganar en el juego del poder; y de que algunos estados, a pesar de su reducido tamaño, han estado entre los más importantes de su tiempo. Es el caso de las llamadas repúblicas marítimas o marineras, que nacieron en la costa de los mares Tirreno y Adriático y en el golfo de Génova durante la Edad Media, algunas de las cuales sobrevivieron hasta la llegada de Napoleón. Aunque el concepto está ligado sobre todo a cuatro de ellas -Amalfi, Génova, Pisa y Venecia-, hubo hasta ocho incluyendo a Ancona, Gaeta, Noli y Ragusa; esta última se encuentra, de hecho, entre las más longevas de la historia.
Si bien su evolución singular difiere mucho, todas se caracterizaban por ser entidades municipales que, en lugar de expandir su dominio por los territorios circundantes, manifestaban su poder a través del control de las rutas comerciales marítimas, su fuerte radicación comercial en países extranjeros y generalmente la posesión de una potente flota de guerra. Además, su forma de gobierno era por lo general más o menos republicana, aunque en el caso de las más poderosas como Venecia, fueron adquiriendo paulatinamente tintes oligárquicos.


MAPA DE LAS REPÚBLICAS MARÍTIMaS

Foto: Gepgepgep (CC).

SIEMPRE HAY UN PEZ MÁS GRANDE

Las ocho repúblicas tuvieron, de hecho, tiempos y evoluciones muy diferentes. La mayoría acabaron sucumbiendo a sus estados vecinos más poderosos y solo tres -Génova, Venecia y Ragusa- sobrevivieron hasta la Edad Contemporánea.

Amalfi, nacida a mediados del siglo IX, fue la primera gran república marítima y gozó al principio de los privilegios de ser un socio preferente del imperio Bizantino, a medida que los venecianos se mostraban cada vez menos sumisos al poder de Constantinopla. El geógrafo árabe Ibn Hawqal dijo de ella que era “la ciudad más próspera de Lombardía, la más noble, la más ilustre por su condición, la más rica y opulenta”. Sin embargo, pagó cara su situación geográfica: en el siglo XI fue conquistada por la vecina Salerno y finalmente pasó a formar parte del reino normando de Sicilia. Gaeta, que ejercía un papel similar como socio bizantino en el mar Tirreno, tuvo una cronología similar y cayó también en manos de los normandos. Ambas, a lo largo del tiempo, dejaron de ser repúblicas para convertirse en ducados, si bien los poderes del duque estaban fuertemente limitados por la aristocracia.

La República de Noli floreció de forma mucho más tardía respecto a las demás, en la época de las Cruzadas. Situada en el extremo occidental del golfo de Génova, se convirtió en un importante astillero y puerto de partida para las naves que partían hacia Tierra Santa. Sin embargo, desde el inicio pesó sobre ella la superioridad de la vecina Génova, de la cual se convirtió en un protectorado a principios del siglo XIII. A pesar de ello conservó una autonomía muy considerable, lo cual la convierte en un caso particular entre las repúblicas marítimas de temprana desaparición.

Pisa y Ancona tuvieron también un florecimiento tardío, aunque no tanto, alrededor del año mil. La primera fue, en alianza con Génova, una de las principales potencias navales que se enfrentaron a los sarracenos por el control del Mediterráneo occidental. Sin embargo, una vez reducido el enemigo común, afloró la rivalidad entre ambas repúblicas; Pisa, que además debía plantar cara a Florencia y Milán, terminó sucumbiendo a su rival toscana a principios del siglo XV. Ancona, por su parte, se convirtió en un socio comercial preferente de Constantinopla tras la caída de Amalfi y Gaeta, pero cayó en el área de influencia de los Estados Pontificios en el siglo XVI.

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GRANDES SUPERVIVIENTES

Génova, Ragusa y Venecia fueron las grandes supervivientes de las repúblicas marítimas; la última, en particular, fue independiente de facto durante más de mil años. Para Génova y Venecia, el secreto de esta larga historia fue su poderosa fuerza naval, su gran red comercial y su participación en las Cruzadas; una historia que solo un hombre como Napoleón Bonaparte consiguió truncar.

Génova y Venecia gozaron de una prosperidad duradera al convertirse en las supervivientes de sus respectivas zonas de influencia, a oeste y este de la península Itálica. Entre ambas potencias existió siempre una fortísima rivalidad, cuando no abierta hostilidad que las llevó al conflicto naval en numerosas ocasiones. Esto no les impidió aliarse más de una vez contra enemigos comunes, principalmente los otomanos que ponían en peligro los intereses comerciales de ambas.

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La expansión de estos últimos por el Mediterráneo, junto con el inicio del comercio transatlántico a raíz de la llegada de los europeos a América, fue el inicio de un lento pero inexorable declive. Génova, tras vivir una nueva edad de oro gracias a los préstamos concedidos a la monarquía española de los Habsburgo, se vio cada vez más asfixiada por el creciente poder de Francia y en menor medida el Ducado de Saboya, hasta su caída en manos de Bonaparte el mismo año que su histórica rival.

Génova, Ragusa y Venecia fueron las grandes supervivientes de las repúblicas marítimas y sobrevivieron hasta la llegada de Napoleón.

Venecia es la más famosa y longeva de las repúblicas marítimas: en su momento de esplendor, tras la Cuarta Cruzada, controlaba gran parte del comercio en el Mediterráneo oriental y ejercía su autoridad en varios territorios e islas. A finales del siglo XIV, la Serenísima volvió su mirada hacia tierra firme y extendió su dominio sobre las vecinas ciudades del Véneto, logrando sobrevivir hasta la llegada de Napoleón en 1797.


LA REGATA DE LAS REPÚBLICAS MARÍTIMAS

Desde 1956 las ciudades de Amalfi, Génova, Pisa y Venecia organizan de forma anual la Regata de las Antiguas Repúblicas Marítimas, una competición de remo en la que reviven de forma deportiva su vieja rivalidad.

Foto: Mystère Martin (CC).

Si para Génova y Venecia su autoridad se basaba en su superioridad naval, en el caso de Ragusa (hoy llamada Dubrovnik) la diplomacia fue clave para conseguir mantener una autonomía casi total incluso cuando formalmente era súbdita de otros estados. Fundada en el siglo VII por refugiados de ciudades dálmatas destruidas por los eslavos, se convirtió en un importante puerto del mar Adriático, entrando inevitablemente en conflicto con Venecia, que la conquistó a principios del siglo XIII. Para evitar ser ahogada por su gran rival se convirtió voluntariamente en vasalla del reino de Hungría primero y del imperio Otomano después, pero en ambos casos mantuvo una autonomía casi total a cambio del pago de un tributo anual. Fue la última de las repúblicas marítimas en caer en manos de Bonaparte, en 1806.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 14 de junio de 2021

MAESTRO DEL MANIERISMO: Tintoretto, un pintor entre dos épocas

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el pintor veneciano Jacopo Robusti, conocido como Tintoretto, fue uno de los grandes pintores del arte dramático y el uso propio innovador del claroscuro, destacó en los inicios del barroco, su temática fue especialmente religiosa como: "El Milagro de San Marcos", Crucifixión, Huida a Egipto, El Lavatorio - Jesús lava los pies a sus discípulos; perteneció al movimiento Manierismo....................

Autorretrato de Tintoretto, hacia 1588, Museo del Louvre.

Tintoretto, cuyo nombre era Jacopo Comin (Venecia, 29 de septiembre de 1518-Ibídem, 31 de mayo de 1594), fue uno de los grandes pintores de la escuela veneciana y representante del estilo manierista.

En su juventud también recibió el apodo de Jacopo Robusti, pues su padre defendió las puertas de Padua frente a las tropas imperiales de una manera bastante vigorosa. Su verdadero apellido, 'Comin', fue descubierto por Miguel Falomir, jefe del departamento de Pintura italiana del Museo del Prado de Madrid, y se hizo público a raíz de la retrospectiva de Tintoretto en dicho museo en 2007.1​

Por su fenomenal energía y ahínco a la hora de pintar fue apodado Il Furioso, y su dramático uso de la perspectiva y los especiales efectos de luz hacen de él un precursor del arte barroco. Sus trabajos más famosos son una serie de pinturas sobre la vida de Jesús y la Virgen María en la Scuola Grande di San Rocco de Venecia.

WIKIPEDIA.


https://historia.nationalgeographic.com.es/a/tintoretto-pintor-entre-dos-epocas_16760

El veneciano Jacopo Robusti, conocido como Tintoretto, vivió el final del manierismo y se avanzó a los inicios del barroco. Sus cuadros destacan por su dramatismo y el uso innovador del claroscuro.



Foto: Victoria and Albert Museum.

jacopo Robusti nació en 1518 en la casa de un tintorero veneciano que trabajaba la seda, uno de los bienes de lujo más solicitados. Como hijo mayor de una numerosa prole le habría tocado hacerse cargo del negocio familiar, pero no no fue así. Aunque no siguiera la tradición, el oficio de su padre le valió su sobrenombre, como era usanza entre los pintores de aquella época: Tintoretto, el pequeño tintorero.

Según una anécdota de juventud recogida por el escritor Carlo Ridolfi, de pequeño Jacopo usaba los tintes de su padre para pintar en las paredes, por lo que este utilizó sus contactos para que fuese aceptado como aprendiz del gran Tiziano. Un aprendizaje que no duró mucho ya que según Ridolfi, el veterano pintor solo necesitó ver los dibujos del muchacho para percatarse de su talento y se negó a enseñarle por miedo a que se convirtiera en un peligroso rival.

En la entrada del taller de Tintoretto un cartel decía, con cierta gradilocuencia: “El dibujo de Miguel Ángel y el colorido de Tiziano”.

Esto es prácticamente todo cuanto se sabe de la infancia de Tintoretto, aunque se puede asumir que encontró otro maestro más dispuesto a aceptarlo y que empezó a tener éxito muy pronto: esto se deduce de un documento de 1539 -es decir, sobre los veinte años de edad- en el que se definía como “maestro pintor de Campo San Cassian”, lo cual implica que contaba con un taller propio. En la entrada del mismo un cartel decía, con cierta gradilocuencia: “El dibujo de Miguel Ángel y el colorido de Tiziano”.

Es posible que hubiera estudiado, o como mínimo entrado en contacto, con pintores de la escuela toscana, cuyo estilo se deja notar sobre todo al principio de su carrera. Opciones no le faltaban, puesto que después del saqueo de Roma en 1527 por parte de las tropas imperiales de Carlos V muchos artistas -especialmente toscanos y boloñeses- emigraron a la próspera Venecia, convirtiéndola en un lugar de encuentro entre las grandes corrientes del tardo Renacimiento.


CASA DE TINTORETTO

Casa de Tintoretto en la Fondamenta dei Mori, sestiere de Cannaregio, Venecia.

Foto: kaetana / istock.

AIRES NUEVOS EN LA LAGUNA

Cuando Tintoretto empezó a recibir encargos el estilo en boga era el manierismo, que anticipaba algunos de los atributos del barroco; se caracterizaba por su exagerado dramatismo, con un fuerte uso del claroscuro y figuras humanas en poses forzadas. Este estilo casaba perfectamente con el tipo de obras que él realizaba, principalmente de temática religiosa y ocasionalmente histórica, como una tela de grandes dimensiones -perdida en un incendio- que representaba la batalla de Lepanto. En ocasiones mezclaba ambas temáticas en episodios clave de la historia de la ciudad, como el robo y traslado del cuerpo de san Marcos desde Alejandría.

Aunque los pequeños trabajos -especialmente retratos- eran los que sostenían económicamente su taller, el objetivo de Tintoretto fue siempre conseguir grandes encargos, por los beneficios prácticos que suponían más que por la retribución en sí. Su mayor ambición era convertirse en artista oficial de una de las seis Escuelas Grandes que había en Venecia. Estas eran confraternidades laicas que patrocinaban las artes y los oficios; además del prestigio que suponía trabajar para ellas, ofrecían grandes ventajas a sus miembros como asistencia en caso de enfermedad, dotes para las hijas -cabe recordar que Tintoretto tuvo cinco- y un techo para la esposa viuda.

La mayor ambición de Tintoretto era convertirse en artista oficial de una de las Escuelas Grandes que había en Venecia, que patrocinaban las artes y los oficios y ofrecían grandes ventajas a sus miembros

Desde 1549 el artista trabajó para las dos Escuelas más importantes de la ciudad, la Scuola Grande di San Rocco y la de San Marco. En el caso de la primera tuvo que competir con Tiziano, que no estaba dispuesto a dejar que aquel joven prometedor le quitase su lugar. Pero el viejo pintor, que había pasado muchos años fuera de la ciudad, ya no estaba en sintonía con el estilo recargado que triunfaba en la ciudad de la laguna y no pudo evitar que una nueva generación de artistas como Tintoretto o Paolo Veronese.

A partir de 1566 le llegaron también encargos del gobierno veneciano para la decoración del Palacio Ducal, sede del poder de la República. Fue su gran oportunidad para trabajar en obras de gran formato: la ya mencionada tela de la batalla de Lepanto y otra, también perdida, que tenía como tema el Juicio Universal y que, según Ridolfi, era tan impresionante que “causaba terror solo con verla”. Fue el inicio de una larga y fructífera colaboración que continuó hasta 1592, dos años antes de la muerte del pintor, que ya se acercaba a los setenta años.


TUMBA DE TINTORETTO

Tumba de Tintoretto en la iglesia de Madonna dell'Orto, en Canareggio.

Foto: CC Didier Descouens.

UN HOMBRE DE FE

Aparte de los retratos, la mayoría de la producción de Tintoretto fueron pinturas de temática sacra. Al margen de la gran demanda que tenían, él personalmente era un hombre muy religioso, especialmente después de una gran epidemia de peste que azotó Venecia entre 1575 y 1576. En aquella ocasión el pintor se encomendó a San Roque, uno de los patrones de la ciudad y protector de los apestados, para que mantuviese a su familia a salvo de la enfermedad, lo que efectivamente sucedió. Como agradecimiento pintó gratuitamente un cuadro para la Scuola Grande di San Rocco, para la que ya había trabajado. Irónicamente fue esa misma epidemia la que se llevó a Tiziano, el maestro que lo había despechado.

No fue esta la única ocasión en la que Tintoretto trabajó gratis: para procurarse nuevos clientes a menudo realizaba trabajos sencillos cobrando solo el precio de los materiales. Esto también es un indicador de su éxito, puesto que artistas menos populares no podían darse ese lujo o, en todo caso, generalmente lo descargaban en sus aprendices. Su taller podía permitírselo ocasionalmente gracias a los retratos que, si bien no se cuentan entre sus obras más famosas, constituían una de las mayores fuentes de ingresos para cualquier artista de su época y eran fundamentales para ampliar su red de contactos: Tintoretto conoció a personajes destacados como el dogo -jefe de estado de la República de Venecia- Girolamo Priuli, la famosa cortesana Veronica Franco e incluso el rey Enrique III de Francia.

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Lavinia Fontana, maestra del retrato

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En la labor retratística le apoyaban dos de sus hijos: la primogénita Marietta -hija ilegítima- y su heredero Domenico, hijo de su esposa. De los tres hijos y cinco hijas que tuvo Tintoretto, Marietta era la más talentosa y, a pesar de no haberla legitimado como hija, era su principal apoyo: le había ayudado desde pequeña en el taller y tuvo una fugaz y prometedora carrera propia -llegó a ser pintora de corte del rey Felipe II de España y del emperador Maximiliano II del Sacro Imperio Romano-, pero murió en 1590 con poco más de treinta años. Cuatro años después el padre la siguió a la tumba y Domenico se hizo cargo del taller, si bien no pudo igualar su éxito. Domenico fue también la principal fuente de información a la que recurrió Carlo Ridolfi para escribir la vida del pintor, al que no había conocido en persona.

El gran artista murió el 31 de mayo de 1594, después de dos semanas de fiebre. Según lo referido por uno de sus clientes, siguiendo indicaciones expresas recogidas en su testamento, su cuerpo fue tumbado en el suelo durante cuarenta horas, puesto que aparentemente albergaba la esperanza de resucitar. Escribió así su cliente: “El Tintoretto murió el domingo y por orden de su testamento lo hemos tenido 40 horas en el suelo, pero no ha resucitado”.

Estas son algunas de las obras más significativas que nos han llegado del gran pintor:


TINTORETTO EL MILAGRO DE SAN MARCOS

"El milagro de San Marcos" o "El milagro del esclavo" (1548) fue la primera obra de Tintoretto para la Scuola Grande di San Marco y por lo tanto un hito importante en su carrera. Destaca entre la mayoría de sus pinturas por los tonos claros y luminosos.

Foto: Gallerie dell'Accademia, Venecia.


TINTORETTO PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN EN EL TEMPLO

La "Presentación de la Virgen en el Templo" (1551-1556) fue un encargo para la iglesia de la Madonna dell'Orto. Años antes Tiziano había pintado la misma escena, por lo que Tintoretto se esforzó en superar la versión de su predecesor mediante el uso del claroscuro para darle una mayor profundidad.

Foto: Iglesia de la Madonna dell'Orto, Venecia.


TINTORETTO SAN ROQUE CURA A LOS APESTADOS

"San Roque cura a los apestados" (1549) fue la primera comisión para la Scuola Grande di San Rocco. Como devoto del santo, trabajar para esta institución fue el objetivo de Tintoretto desde los inicios de su carrera.

Foto: Iglesia de San Rocco, Venecia.


TINTORETTO SUSANA Y LOS VIEJOS

"Susana y los viejos" (1555-1556) forma parte de un ciclo de pinturas que se caracterizan por el protagonismo que Tintoretto da al paisaje, la naturalidad de los personajes y el ambiente sereno que recogen, en contraste con el dramatismo que predomina en su obra.

Foto: Kunsthistorisches Museum, Viena.


TINTORETTO EL ROBO DEL CUERPO DE SAN MARCOS

"El robo del cuerpo de San Marcos" (1562-1566) retrata uno de los episodios fundacionales en la historia de Venecia, la llegada de las reliquias de su santo patrón. La Serenísima era el mejor ambiente para un pintor religioso como Tintoretto, puesto que su historia está íntimamente ligada a lo sacro.

Foto: Gallerie dell'Accademia, Venecia.


TINTORETTO SAN MARCOS SALVA UN SARRACENO DURANTE UN NAUFRAGIO

"San Marcos salva un sarraceno durante un naufragio" (1562-1566) refleja a la perfección el dramatismo que Tintoretto daba a sus cuadros y que le valieron el apodo de "el furioso". Gracias al oficio de tintorero de su padre, sabía utilizar telas oscuras para lograr las tonalidades que buscaba, una técnica difícil que no usaban muchos.

Foto: Gallerie dell'Accademia, Venecia.


TINTORETTO PARAÍSO

El "Paraíso" (1588 o posterior), en la Sala del Consejo Mayor del Palacio Ducal, es una de las obras de mayor formato de Tintoretto (22.6 metros de largo por 9.1 de ancho). Este tipo de obras se hacían en diversas telas que al final se cosían, por lo que había que prestar atención a la composición para que las costuras coincidieran con áreas pintadas de colores oscuros.

Foto: Palazzo Ducale, Venecia.


TINTORETTO LA ÚLTIMA CENA

"La última cena" (1592-1594) fue una de las últimas pinturas de Tintoretto, terminada poco antes de su muerte. En ella se puede apreciar ya un estilo muy barroco, con un ambiente muy oscuro que hace destacar los rostros de los discípulos de Jesús, iluminados por sus propias aureolas.

Foto: Iglesia de San Giorgio Maggiore, Venecia.


Crucifixión
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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