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Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.- Iván el Terrible murió el 18 de marzo de 1584 mientras se disponía a jugar una partida de ajedrez con Bogdan Belski, uno de sus asesores más cercanos. Hay diferentes versiones sobre la causa de su muerte y la mayoría no asumen que muriera de forma natural................................................
Iván IV Vasílievich (Kolómenskoe, 1530), más conocido como Iván el Terrible, fue coronado Gran Príncipe de Moscú a los tres años de edad y zar de Rusia desde 1547 a 1584, convirtiéndose en el primero en adoptar este título. Durante su reinado fomentó las artes y las letras: ordenó la construcción de la catedral de San Basilio en Moscú y fundó la Pechatni Dvor, la primera imprenta de Rusia. También emprendió una serie de reformas políticas, militares y legislativas -como la creación de un nuevo código legal, el Sudébnik-, con el fin de reducir la influencia de la poderosa aristocracia. Entre sus logros también cabe mencionar la anexión de la región del Volga y la conquista de Siberia. Sin embargo, ha pasado a la historia por las atrocidades que cometió durante la segunda mitad de su vida.
UN CARÁCTER VIOLENTO
Durante su infancia estuvo sometido a las intrigas y humillaciones de los boyardos, la nobleza rusa. Este hecho ensombreció su carácter y a los 13 años de edad ordenó la ejecución del príncipe Andréi Shuiski, líder de los boyardos. Shuiski fue arrestado y arrojado a una jauría de perros hambrientos que lo devoraron. La muerte de Anastasia Románovna, su primera esposa, le sumió en un estado de crispación y comenzó a experimentar ciclos de euforia y depresión. En 1581, en un arrebato de cólera golpeó mortalmente a su hijo con un bastón, por lo que vivió atormentado el resto de su vida. Iván el Terrible murió el 18 de marzo de 1584 mientras se disponía a jugar una partida de ajedrez con Bogdan Belski, uno de sus asesores más cercanos. Hay diferentes versiones sobre la causa de su muerte y la mayoría no asumen que muriera de forma natural.
Un equipo de arqueólogos de la Academia de Ciencias de Rusia ha descubierto un arsenal de la época de Iván el Terrible, el primer zar de Rusia, quien reinó con este título entre 1547 y 1584, cuando murió en circunstancias extrañas durante una partida de ajedrez. Iván IV Vasílievich fue ensalzado por sus conquistas territoriales, entre ellas Siberia, y a él se debe la creación de la primera imprenta de Rusia y la construcción de la catedral de San Basilio en Moscú. Sin embargo, ha pasado a la historia por las atrocidades que cometió: capturó al príncipe boyardo Andréi Shuiski para que fuera arrojado a una jauría de perros hambrientos; y en 1581, durante un arrebato de cólera, golpeó mortalmente a su hijo con un bastón y vivió atormentado el resto de su vida. El arsenal ha sido hallado en el sótano de una mansión arrasada por el fuego en el siglo XVI, en el antiguo asentamiento medieval de Ignatevo, cerca de Zvenígorod, al oeste de Moscú. La mansión perteneció en su día a una familia de boyardos, los nobles terratenientes rusos, sometidos durante el reinado de Iván el Terrible.
"Los objetos hallados, un total de ochenta, probablemente formaban parte de un conjunto de armas almacenado con vistas a una expedición militar organizada por el zar", explica Asya Engovatova, directora de las excavaciones, a Historia National Geographic.
CASCOS, CORAZAS, SABLES Y FLECHAS
Las excavaciones arqueológicas comenzaron el año pasado con motivo de la construcción de una nuevaautopista circular alrededor de la Moscú, un proyecto faraónico previsto para 2018. Se excavaron los sótanos de antiguas viviendas y en uno de ellos apareció el arsenal, bajo los escombros calcinados de las plantas superiores y formando una masa compactada. "Los materiales orgánicos no han subsistido, pero el estado de conservación de los objetos metálicos es extremadamente bueno", afirma Engovatova. "La presencia de cierres metálicos indica que estos objetos fueron almacenados en arcones o cajas especialmente diseñadas, y el inventario sugiere que se trataba de un arsenal privado", añade.
Los arqueólogos han encontrado dos cascos de hierro, de diferentes medidas, con orejeras e incrustaciones de oro y plata. Uno de ellos se conservaba en una funda de cuero hecha a medida. También se han recuperado corazas, sables, un carcaj con siete puntas de flecha, soportes metálicos para tiendas de campaña, cazos y otros utensilios de cocina. "Los hallazgos, que pueden ser fechados a mediados del siglo XVI, representan uno de los mejores armamentos de la época de Iván el Terrible", sostiene Engovatova. El proyecto de restauración de estas piezas ya se ha puesto en marcha.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos alcanza un reportaje sobre las razones por que fracasó la Operación Barbarroja de las tropas alemanas contra Moscú, que además de mala estrategia, la interferencia de Adolf Hitler, que desoyó a sus generales, provocó el desastre y humillación de los alemanes a manos de las tropas rusas.
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : "....Según los especialistas militares, uno de los errores de este planteamiento, era que, al dividir la ofensiva entre varios objetivos, se disminuía su fuerza.
Moscú, que era el eje de comunicaciones ruso además de un importante
centro industrial, debería haber sido el foco de un ataque concentrado,
pues con su conquista se habría dividido a la Unión Soviética en dos
partes, fáciles de atacar por separado....."
La mala estrategia del ejército nazi fue una de las causas de su fracaso al intentar invadir Rusia.
Francesc Cervera
07 de noviembre de 2020 ·
Tropas Alemanas cruzando la frontera de la Unión Soviética.
Foto: CC
En 1941 el Tercer Reich se hallaba en la cumbre de su poder. Hitler decidió lanzarse a la conquista de Rusia, para hacerse con sus recursos y eliminar a un amenazador rival.
La derrota de la Unión Soviética supondría el triunfo final de la
Alemania nazi, pero el plan del Führer no salió como él esperaba.
El
alto mando alemán, y en concreto Hitler, despreciaban a los rusos, a
quienes consideraban poco más que unos bárbaros. Después de la fácil
conquista de Francia suponían que el dominio de la Rusia europea (hasta los montes Urales), tan solo les llevaría unos tres o cuatro meses. Para
esta nueva campaña se planteó una ofensiva en tres frentes: el frente
norte atacaría por la costa báltica hacia Lituania y tomaría Leningrado
(actual San Petersburgo), en el centro el ejército se dirigiría primero a
Minsk (Bielorrusia), para luego encaminarse hacia Moscú. Finalmente el
grupo de ejércitos sur atacaría Ucrania, donde se encontraba el 60% de
la industria enemiga, además de su fuente principal de alimentación. Una vez asegurada esta zona tan productiva se procedería a tomar la base naval de Crimea y los campos petrolíferos del Cáucaso.
Los tanques alemanes de Panzerabteilung 40 avanzan hacia la línea del frente en Vasonvaara el 1 de julio de 1941. Foto: CC
Según los especialistas militares, uno de los errores de este planteamiento, era que, al dividir la ofensiva entre varios objetivos, se disminuía su fuerza.
Moscú, que era el eje de comunicaciones ruso además de un importante
centro industrial, debería haber sido el foco de un ataque concentrado,
pues con su conquista se habría dividido a la Unión Soviética en dos
partes, fáciles de atacar por separado.
Uno de los errores del ejército nazi fue que al dividir la ofensiva entre varios objetivos, se disminuía su fuerza.
Por su parte los rusos no disponían de un plan coherente de defensa, ni tampoco creían que la invasión fuera inminente.
Si bien se concentraron algunos efectivos en la frontera, apoyados por
depósitos de suministros, la mayor parte de fuerzas soviéticas se
encontraban desperdigadas. Al estar los defensores concentrados en una
estrecha línea, se corría el peligro de que fueran envueltos y obligados
a rendirse.
Kradschützen Infantería motociclista de la 3.ª SS División Totenkopf camino a Leningrado. Foto: CC.
De izquierda a derecha: Adolf Heusinger (de perfil), Friedrich Paulus
(el más alto al fondo), von Brauchitsch (a la izquierda de Hitler), y
Wilhelm Keitel a la derecha y de espaldas (octubre). Foto: CC.
Exceso de confianza
Una muestra de la excesiva
confianza alemana es que, solo un quinto de sus fuerzas disponían de
ropa de invierno, ya que se suponía que la campaña habría terminado para
diciembre. En esas fechas, según los cálculos alemanes, se
podría atrincherar al ejército en la nueva frontera oriental del Reich
marcada por el río Volga.
Sin embargo, el primer contratiempo con el que se encontró Hitler a la hora de poner fecha a la invasión fue la lluvia. Las crecidas de primavera habían convertido el territorio en un cenagal, lo que obligó a retrasar la invasión hasta el verano.
Para la operación consiguieron reunir 3.400 tanques y casi cuatro
millones de hombres, que se enfrentaron a 11.000 carros de combate rusos
y tres millones de soldados. El bajo número de efectivos
blindados alemanes se explica por la escasez de combustible, propiciada
por el bloqueo aliado de importaciones de petróleo. El sistema
de transporte también adolecía la falta de efectivos, de hecho pese a la
conscripción de miles de camiones franceses, se tuvo que recurrir a
tracción animal.
Mapa de los avances alemanes en junio de 1941, durante la operación Barbarroja. Mapa: CC..
Bienvenida de la población ucraniana a las tropas alemanas de la Wehrmacht en junio de 1941 tras su ocupación.
La invasión alemana
La ofensiva se inició el 22 de junio de
1941 con una barrera de artillería sobre las posiciones rusas, seguida
de un ataque aéreo de la Luftwaffe. Entre los objetivos de los
bombarderos en picado alemanes, estaban los aeródromos enemigos: en
ese primer día se destruyeron cerca de 1.100 aviones rusos, lo que
aseguró una cobertura aérea indiscutible durante los primeros meses de
la invasión.
Tan solo cuatro días después, el 26 de junio el
general Hermann Hoth llegó a Minsk, capturando a 324.000 rusos y 2.500
tanques que se rendirían al cabo de poco tiempo. Al mismo tiempo, los
ejércitos norte y sur progresaban de manera similar, rompiendo el frente
ruso y tomando ciudad tras ciudad. El avance del ejército
central de Hoth siguió a un ritmo de 32 kilómetros por día, atravesando
la línea de defensa Stalin, y llegando a Smolensk (a 369 kilómetros de
Moscú) el 18 de julio.
Un contraataque ruso para defender
la capital se saldó con un nuevo desastre: más de 300.000 soldados
soviéticos fueron cercados en otra maniobra envolvente y capturados
finalmente.
El núcleo de la estrategia alemana lo
constituyeron las divisiones acorazadas, que atacaron usando su famosa
blitzkrieg o guerra relámpago: tras un bombardeo inicial para
debilitar la línea enemiga, dos unidades de tanques rompían el frente en
puntos diferentes, atacando las comunicaciones y envolviendo a los
enemigos atrapados en medio, formando una bolsa con el objetivo de capturar a los soldados enemigos.
Ocupación de la ciudad soviética de Lviv (la alemana Lemberg, hoy Lviv en Ucrania) por la Wehrmacht alemana en julio de 1941. Foto: CordonPress.
Los alemanes atacaron en grupos de 50 o 60 carros formados en V, por un estrecho frente de un kilómetro de ancho.
Las armas antitanque rusas se hallaban esparcidas por todo el frente,
con lo que los atacantes solo se tenían que enfrentar a unos pocos
cañones, que eran rápidamente silenciados. Los puntos fuertemente
defendidos, como la fortaleza de Brest simplemente se rodearon, siendo
sometidos por la infantería y artillería que seguía a los tanques. Una
vez detrás de las líneas enemigas, las divisiones blindadas
contaban con una fuerza de reconocimiento, formada por semiorugas y
motos con sidecar, que exploraban el país por delante de los tanques
para escoger la mejor ruta y objetivos.
Los
anticuados tanques rusos modelo T26 y BT7 sucumbieron, impotentes, ante
la superior potencia de fuego y blindaje enemigos, acabando
completamente masacrados. Los primeros tanques T34, un diseño
ruso moderno y revolucionario, causaron algunos problemas a los
alemanes, pero su número era demasiado escaso para frenar el avance.
Automóvil alemán atascado por el barro tras las lluvias en la zona. Foto: CC.
La voluntad de Hitler
Pese al éxito del ataque contra Moscú,
el dictador alemán estaba convencido de que Ucrania y Leningrado tenían
prioridad, por lo que desoyendo a sus generales cursó el 19 de Julio la
directriz 33. En ella se ordenaba a los tanques del ejército central reforzar los otros dos frentes:
el general Hoth giraría hacia el norte para asegurar el cerco de
Leningrado, y el general Heinz Guderian se dirigiría al sur para
completar la toma de Kiev, las regiones carboníferas de Ucrania y la
conquista de Crimea.
Hitler ordenó a los tanques del ejército central reforzar los otros dos frentes, desoyendo a sus generales.
Esta orden debilitó fatalmente al ejército central, que se vio obligado a frenar su avance sobre Moscú, y dio a los defensores de la capital el tiempo suficiente para recomponer su ejército con reservistas y preparar una formidable defensa contra la que, finalmente, se estrellarían los alemanes.
El mariscal del Alto Mando del Ejército alemán, Walther von
Brauchitsch y Hitler estudiando los mapas de la operación Barbarroja el
31 de agosto de 1941. Foto: CC.
Aunque con la toma de Kiev se aseguró la rendición de 220.000 rusos más, los
inagotables recursos humanos del enemigo, hacían que fuera imposible
derrotarlo en una guerra de desgaste mientras sus líneas de comunicación
siguieran intactas. Además Rusia consiguió suavizar el golpe contra la industria ucraniana, se suavizó en cierto modo con el traslado de fábricas y obreros por tren, desde zonas amenazadas por los alemanes hasta Siberia, lo que permitió continuar con la producción de armas y municiones.
Detrás de la línea del frente, la
dura represión policial de las fanáticas SS alemanas y los atentados de
grupos partisanos organizados por la NKVD (la policía secreta rusa),
pronto convirtieron a la retaguardia en un avispero de atrocidades y
represalias que impidió consolidar el terreno ya conquistado y ralentizó el transporte de suministros.
Ciudadanas soviéticas trabajando en la construcción de las defensas terrestres alrededor de Moscú entre octubre y noviembre. Foto: CC.
La batalla de Moscú
Con Crimea sometida y Leningrado bajo un
duro asedio, se pudo reemprender el ataque sobre la capital. Viazma (una
importante ciudad en la carretera que unía Smolensk con Moscú) era
atacada por Guderian el 30 de septiembre, siendo tomada el 20 de octubre
con la captura de 500.000 prisioneros por las divisiones envolventes
del general Hoth.
Con la puesta en marcha de la directriz
33 se habían perdido más de dos meses de tiempo, lo cual fue decisivo
para el desenlace final de la operación Barbarroja.
Panzer IV Ausf. D con pintura de camuflaje blanca atascado en la nieve
en diciembre de 1941. A la derecha de la imagen se puede ver un
corresponsal de guerra cámara en mano. Foto: CC.
Unidades soviéticas de refuerzo marchan hacia el frente el 1 de diciembre de 1941 para repeler el ataque alemán. Foto: CC.
Soldados soviéticos con camuflaje para la nieve operando con un cañón antitanque M-37 de 45 mm en diciembre de 1941. Foto: CC.
La fatal demora fue crucial. El 15 de octubre y con los
alemanes a solo 105 kilómetros de Moscú, una fuerte tormenta junto con
la caída de las primeras nevadas, convirtió las carreteras en lodazales
por los que era imposible avanzar. Gracias a este respiro los
rusos consiguieron traer refuerzos significativos desde Siberia hasta
Moscú, incluyendo 1.000 tanques y otros tantos aviones de combate. Al
mando de la defensa se encontraba el hábil general Gueorgui Zhúkov. Con
los alemanes hundidos en el barro, Stalin decidió celebrar el
desfile de la Revolución de Octubre el 7 de noviembre como en tiempos de
paz, lo que contribuyó a elevar la moral del ejército ruso.
Una
fuerte tormenta junto con la caída de las primeras nevadas, convirtió
las carreteras en lodazales por los que era imposible avanzar.
Soldados agazapados durante la contraofensiva soviética en diciembre de 1941. Foto: CC.
En solo un mes, con la llegada del frío, se congeló el suelo y los alemanes volvieron a atacar el 16 de noviembre.
Siguiendo su táctica habitual, dos grupos acorazados rodearían al
enemigo, mientras el ejército principal atacaba de frente. Pero al
contrario que en ocasiones anteriores, los invasores se encontraron
ahora con un fuerte contraataque ruso, que los hizo retroceder pese a
que habían llegado a solo 8 kilómetros de la capital rusa. Una fuerte bajada de la temperatura el 2 de diciembre terminó de poner punto final a la batalla, una de las más largas y sangrientas de la Segunda Guerra Mundial, obligando
a los poco preparados soldados germanos a guarecerse en posiciones
fortificadas que sufrirían asaltos a lo largo de todo el invierno.
La operación Barbarroja abrió un segundo frente para la Alemania nazi en esta cruenta guerra que se alargaría hasta 1945 y
que se saldaría con millones de muertos entre militares y civiles, y
que terminaría con la victoria de los Aliados frente a las Potencias del
Eje.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la agencia de noticias BBC Mundo Noticias, nos informa en amplio reportaje sobre el trascendental voto en Rusia, que permitirá a la presidente Vladímir Putín, postularse para seguir siendo presidente de Rusia hasta el 2036.
BBC Mundo Noticias .- narra: ""Sin Putin, no hay Rusia". Esta es la opinión de un subjefe de gabinete del Kremlin, y es apoyada por millones de rusos que durante décadas han votado para que Vladimir Putin permanezca en el poder, ya sea como primer ministro o como presidente. Esta confianza podría renovarse el 1 de julio, después de un referendo nacional para enmendar la constitución rusa, lo cual le permitiría al presidente Putin permanecer en el cargo durante otros dos períodos presidenciales de seis años. Este jueves comienza la primera fase de votación. A los 67 años, Putin no ha descartado postularse para presidente otra vez en 2024, cuando el actual período termina, y potencialmente podría permanecer en el poder hasta 2036....."
Adjuntamos un informe sobre la bibliografía de Valdímir Putín, elaborado por la enciclopedia Wikipedia.
Proveniente de una familia de origen humilde,3 Putin se graduó, con honores, en la carrera de Derecho en la Universidad Estatal de Leningrado, tras lo cual ingresó en el servicio de espionaje del KGB, siendo destinado como agente en Dresde (Alemania Oriental). Después de la caída del Muro de Berlín, regresó a Leningrado (actualmente San Petersburgo), donde fue ayudante del rector de su alma mater, pasando, en 1990, a convertirse en asesor de Anatoly Sobchak, entonces presidente de la Diputación de Leningrado. Tras el triunfo de este en las elecciones para la alcaldía, pasó a ser jefe del Comité de Relaciones Exteriores del ayuntamiento y vicealcalde. En 1996, después de la derrota de Sobchak en los comicios de turno, Putin se trasladó a Moscú con un puesto en la administración del presidente Borís Yeltsin.
A partir de entonces, Putin ascendió rápidamente como funcionario: en 1998 fue nombrado director del Servicio Federal de Seguridad (sucesor del KGB), cargo que ocupó a partir de marzo del año siguiente de forma simultánea con el de secretario del Consejo de Seguridad Nacional. En agosto encabezó el Gobierno e inició la segunda guerra chechena, lo que acabó de convertirlo en uno de los políticos más populares de Rusia. Cuando Yeltsin anunció su dimisión el 31 de diciembre de 1999, Putin, de acuerdo con la Constitución rusa, se convirtió en presidente interino.4
Ganó las elecciones presidenciales del 26 de marzo de 2000 con el 52,94 % de los votos.56 Durante su gestión hubo altos índices de crecimiento económico, con un incremento del 72 % en el PIB7y una sustancial disminución de la pobreza.8910 A diferencia de su predecesor, su gobierno gozó de amplio apoyo popular y fue reelegido en las elecciones de marzo de 2004 con el 71,31% de los votos.11 En 2008, al no poder presentarse a un tercer mandato por no estar permitido en la Constitución Rusa, Putin impulsó la candidatura del entonces viceprimer ministro Dmitri Medvédev12 en las presidenciales de 2008, el cual ganó las elecciones. Putin se convirtió entonces en primer ministro.13 En los comicios de marzo de 2012 fue elegido nuevamente presidente (63,60 % de los votos), aunque hubo acusaciones de fraude por parte de la oposición.14 Fue reelegido con un 76,69 % de los votos en los comicios presidenciales de 2018.15
Históricamente, sus mandatos han sido ampliamente aceptados por los ciudadanos rusos, si bien Putin ha sido criticado por diferentes personalidades y medios de comunicación, especialmente fuera de su país, por presuntas violaciones de los derechos humanos y a las libertades religiosas ocurridas durante sus dos primeros mandatos, por su manejo del conflicto checheno, así como también por reformas políticas que han sido interpretadas por algunos como un retroceso en las conquistas democráticas rusas, tales como el fin de las elecciones por voto universal y directo de los presidentes de las repúblicas de la Federación. Sin embargo, no se opuso a que el presidente Dmitri Medvédev impulsara una ley, a principios de 2012, por la que se vuelve a las elecciones directas de algunos cargos estatales y gubernamentales.16
También se ha criticado a Putin por sus declaraciones en ciertos acontecimientos como el hundimiento del submarino Kursk el 12 de agosto de 2000, la tragedia en el Teatro Dubrovka por terroristas islámicos chechenos, la masacre de la escuela de Beslán y el asesinato de la periodista Ana Politkóvskaya. Se le ha acusado de utilizar selectivamente la justicia para disuadir adversarios, como en el caso del magnate petrolero Mijaíl Jodorkovski,17 y de haber impuesto el control sobre la televisión, cuyos principales canales volvieron a manos del Estado o de empresas cercanas controladas por este.
El historiador estadounidense Timothy Snyder en su libro El camino hacia la no libertad (Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018) ha destacado la notable influencia en las ideas de Putin del «fascismo cristiano» del pensador ruso Ivan Ilyin.18
BBC News Mundo25 junio 2020 Derechos de autor de la imagenEPAImage captionPutin podría permanecer en el poder hasta 2036.
"Sin Putin, no hay Rusia".
Esta es la opinión de un subjefe de gabinete del Kremlin, y es apoyada por millones de rusos que durante décadas han votado para que Vladimir Putin permanezca en el poder, ya sea como primer ministro o como presidente.
Esta confianza podría renovarse el 1 de julio, después de un referendo nacional para enmendar la constitución rusa, lo cual le permitiría al presidente Putin permanecer en el cargo durante otros dos períodos presidenciales de seis años.
Este jueves comienza la primera fase de votación.
A los 67 años, Putin no ha descartado postularse para presidente otra vez en 2024, cuando el actual período termina, y potencialmente podría permanecer en el poder hasta 2036.
El referendo comienza un día después del desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú que conmemoró el 75º aniversario de la rendición de Alemania nazi al final de la Segunda Guerra Mundial en Europa.
"Es imposible imaginar cómo sería el mundo si el Ejército Rojo no hubiera llegado para defenderlo", dijo Putin el miércoles.
El despliegue militar tenía el objetivo de impulsar el orgullo patriótico en momentos en que la capital sale del confinamiento -una semana antes de lo que el alcalde planeó- y los críticos dicen que está diseñado para inclinar la balanza en favor del presidente.
El líder opositor Alexei Navalny criticó el gasto del desfile y llama a boicotear el referendo.
"Un hombre avaricioso que se ha vuelto loco en el poder quiere llevar al delirio a todo el país", dijo.
¿Por qué habrá un referendo?
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionEn enero Putin propuso realizar una votación popular para enmendar la constitución.
En enero de 2020, el presidente Putin propuso realizar una votación popular para enmendar la constitución.
Uno de los principales asuntos que se pondrán a votación es la posibilidad de permitir al presidente volverse a postular para otros dos períodos de seis años en el poder.
El referendo, estaba originalmente planeado para del 22 de abril y fue postergado debido al confinamiento del coronavirus.
Para poder introducir algunas medidas de distanciamiento social, el voto se realizará durante cinco días en todo Rusia, incluso en las regiones que actualmente están luchando contra el covid-19.
Habrá límites del número de personas que pueden entrar a los locales de votación y algunas áreas, como Moscú, han establecido sistemas electrónicos de votación.
¿Cuál es el plan de Putin?
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionEl referendo se celebra un día después de un desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú.
En el siglo XXI Rusia sólo ha tenido a un hombre en el poder: Vladimir Putin.
Los rusos ya lo han visto cambiar de primer ministro designado (1999) a presidente elegido (2000-2008), de regreso a primer ministro (2008-2012) y de nuevo a presidente (2012).
Aunque Putin no ha dicho que busca la reelección, tampoco lo ha negado, lo que cual ha provocado que los críticos lo acusen de preparar el terreno para permanecer en el poder de por vida, o al menos hasta 2036.
Una de sus más ardientes simpatizantes, la ex cosmonauta y legisladora Valentina Tereshkova, ya propuso "regresar a cero" el número de períodos presidenciales, lo cual le permitiría quedarse en el cargo.
También parece tener apoyo popular. La última vez que fue a las urnas, en 2018, Putin se aseguró su cargo con más de 76% de los votos.
Esta vez, "ha hecho todo lo posible para parecer renuente a aceptar esta propuesta, presentándola como una demanda ‘desde abajo’", dice la corresponsal de la BBC en Moscú Sarah Rainsford.
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionUna de las más ardientes simpatizantes de Putin es la ex cosmonauta y legisladora Valentina Tereshkova.
También ha dado indicios de que Rusia no está suficientemente desarrollada todavía para un cambio de presidente.
"Mucha gente no tendrá problemas con eso. Aún cuando no les guste mucho Putin, realmente tampoco les importa. Mucha gente lo ve como un líder fuerte que le hace frente a Occidente. Las conversaciones de que no hay alternativa también son algo común", dice Rainsford.
¿Se volverá indispensable Putin?
Los últimos días de la Guerra Fría entre el comunismo y Occidente fueron años formativos para Putin.
Cuando era un agente de bajo rango de la KGB en Dresde, en lo que era entonces la Alemania Oriental comunista, vio cómo arrasó la revolución de 1989.
Esto lo dejó indefenso pero con dos impresiones duraderas: un temor por los levantamientos populares -después de ser testigo de protestas masivas que llevaron a la caída del Muro de Berlín y la Cortina de Hierro- y una aversión por el vacío de poder que emergió en Moscú después del colapso de la Unión Soviética.
El propio Putin describió cómo pidió ayuda cuando la sede de la KGB en Dresde fue asediada por una multitud en diciembre de 1989, pero Moscú, bajo Mijail Gorbachov, "se quedó en silencio".
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionPutin podría volverse a postular para otros dos períodos en el poder.
Putin tomó la iniciativa de destruir informes incriminatorios: "Quemamos tanto material que el horno explotó", recordó después en un libro de entrevistas llamado Primera Persona.
Según Boris Reitschuster, el biógrafo alemán de Putin,"tendríamos un Putin diferente y una Rusia diferente si no hubiera pasado esa época en Alemania Oriental".
Escalar el poder
Cuando regresó a su ciudad natal de Leningrado (que poco después volvería a adquirir su antiguo nombre de San Petersburgo), Putin se convirtió de la noche a la mañana en la mano derecha del nuevo alcalde, Anatoli Sobchak.
En la difunta Alemania Oriental, Putin había formado parte de una red de individuos que habían perdido sus antiguos cargos, pero que estaban bien colocados para prosperar personal y políticamente en la nueva Rusia.
La carrera de Putin estaba en ascenso. Incluso sobrevivió la espectacular caída de Sobchack y continuó creando una exitosa red de contactos con la nueva élite rusa.
Se mudó a Moscú, prosperó en el FSB (el sucesor de la KGB) y terminó trabajando en el Kremlin.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEn 1999, el presidente Yeltsin nombró a Putin primer ministro de Rusia.
En esa época, Boris Yeltsin era el nuevo presidente de la Federación Rusa. Su administración mantuvo al viejo partido Comunista a raya gracias a una alianza con los oligarcas, que tenían mucho que ganar en riqueza e influencia en este período de transición.
Empresarios como Boris Berezovsky emergieron como simpatizantes clave de Yeltsin, y adquirieron enorme influencia en la formación de la opinión pública en momentos en que las elecciones habían regresado a Rusia.
En 1999, el presidente Yeltsin nombró a Putin primer ministro de Rusia.
Presidente por sorpresa
La conducta de Yeltsin se volvió cada vez más errática, y anunció su súbita renuncia el 31 de diciembre de 1999.
Putin, apoyado por Berezovsky y los oligarcas clave, se había colocado perfectamente para convertirse en el presidente interino, un cargo que se aseguró con una victoria electoral oficial en marzo de 2000.
Los oligarcas y reformistas que habían sido la familia política de Yeltsin parecían satisfechos con su nuevo presidente: un hombre gris, emergido de la oscuridad y que prometía ser maleable.
Pero Putin tomó control de los medios a los tres meses de ocupar el poder en un momento clave y transformador que tomó por sorpresa a los oligarcas y a la vieja guardia del Kremlin.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionPutin prometía ser maleable, según los oligarcas y reformistas, pero las cosas resultaron diferentes.
La estación de TV independiente NTV fue clausurada, hubo redadas en otros medios y los noticieros fueron vetados por el gobierno.
Esto también mostró el tono y el estilo de Putin para gobernar.
Suprimir la disensión
Tomar control de los medios tuvo dos beneficios para el nuevo presidente: retirar a los críticos más poderosos de sus influyentes puestos y estructurar la narrativa, desde la guerra de Chechenia hasta los ataques terroristas de Moscú.
También apuntaló los índices de popularidad del presidente proyectando una imagen autoengrandecida de la nueva Rusia y de su líder, y ayudó a definir quiénes eran los nuevos enemigos del Estado.
Desde entonces, los rusos de la provincia sólo miraban lo que Putin quería que vieran.
En los cerca de 3.000 canales de TV en Rusia, la mayoría evitan los noticieros, y si hay algún reportaje político, éste es estrictamente vetado por el gobierno.
"No te metas conmigo": un mensaje para las provincias
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionLos críticos acusan a Putin de "cancelar la democracia".
Putin gradualmente tomó control de las 83 regiones de Rusia nombrando a políticos de confianza como gobernadores.
En 2004 se deshizo de las elecciones regionales para gobernadores, y en lugar de ello presentó una lista de tres candidatos para legisladores regionales para elegir a su próximo gobernador.
Aunque los críticos acusan a Putin de "cancelar la democracia", su estrategia ha rendido frutos, particularmente en regiones como Chechenia.
Las elecciones regionales se volvieron a efectuar brevemente en 2012 después de una ola de protestas pro democracia, pero para abril de 2013 el control directo de Putin fue restaurado con la introducción de una nueva legislación restrictiva.
Coqueteando con el liberalismo, pero sólo de palabra
Una serie de manifestaciones masivas, las protestas de Bolotnaya, estallaron en Moscú y en otras partes de Rusia de 2011 a 2013 para exigir elecciones limpias y reformas democráticas.
Esas fueron las mayores protestas que Rusia ha visto desde los 1990.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl presidente ruso ha sido fotografiado más de una vez con el torso desnudo.
También ocurrió la Primavera Árabe y otras “revoluciones de color” en países vecinos, lo que trajo recuerdos de 1989.
Putin vio estos movimientos populares como un vehículo para que los gobiernos occidentales invadieran el patio trasero de Rusia.
Se requería un cambio de estilo -aunque sólo en apariencia- y Putin se embarcó en un breve periodo de experimentación liberal: un llamado a la descentralización política y una promesa para que las regiones tuvieran mayor control sobre su economía.
La palabra "reforma" estuvo profusamente presente en cada discurso de la época, pero la medida tuvo corta duración.
En cuanto pasó la amenaza, la estrategia fue retirada.
Muestra de poder en Crimea y en los Estados postsoviéticos
El vacío de poder en la post revolución de Ucrania le dio a Putin una ventana táctica de oportunidad.
La toma de Crimea en febrero de 2014 ha sido la mayor victoria de Putin hasta ahora y un golpe humillante para Occidente.
Rusia mostró su poder tomando el control de parte de un país mientras el mundo miraba y no lograba hacer nada para evitarlo.
Derechos de autor de la imagenEPAImage captionPutin sacó enorme provecho de la falta de unidad de Occidente en asuntos exteriores y tomó ventaja de esta debilitad.
Según analistas regionales, Putin entendió que Rusia no necesitaba ser una superpotencia (como lo fue en los días de la Guerra Fría) para hacer lo deseaba.
Como estaban las cosas, Putin tenía suficiente poder para interferir en los planes de Occidente y la OTAN: desde ese momento podía tomar la delantera, marcar el paso y definir la relación de Rusia con las potencias de Occidente.
Crimea fue el mayor golpe de Rusia, pero no fue un evento aislado.
Durante décadas, Putin había estado practicando la expansión política de Rusia en los Estados independientes que emergieron tras el colapso de la Unión Soviética y que Rusia todavía considera como su área natural de influencia, con el particular éxito en el conflicto de Georgia de 2008.
Putin sacó enorme provecho de la falta de unidad de Occidente en asuntos exteriores y tomó ventaja de esta debilitad.
La intervención de Rusia en Siria apoyando a las fuerzas pro Assad tuvo diversas ventajas para él.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionPutin reforzó su poder cerrando alianzas.
Por un lado, se aseguró que nadie tuviera control total de un territorio vital para la estabilidad de Medio Oriente, y por el otro, le dio la oportunidad de probar nuevo armamento y tácticas militares.
Esto envió un fuerte mensaje a los aliados históricos (además de la dinastía Assad) y a las exrepúblicas soviéticas: Rusia no olvida a sus viejos amigos.
¿Un nuevo zar para Rusia?
Durante su tiempo en el poder, Putin ha despertado exitosamente la antigua idea del "coleccionista de tierras rusas", un concepto feudal que justifica la política de expansión de Rusia.
Bajo esta luz, es fácil ver por qué Crimea y las exrepúblicas soviéticas le importan tanto.
Algunos observadores rusos, como Arkady Ostrovsky, piensan que esto podría preparar el terreno para la creación de un zar moderno: un líder ruso que está sobre la política del partido.
Es algo revelador el hecho de que en las últimas elecciones Putin se postuló como candidato independiente.
Por ahora, la posición de Putin en Rusia parece irrefutable. Pero ¿qué ocurrirá después de que su cuarto mandato expire en 2024?
Nadie puede predecir el futuro, pero Vladimir Putin puede preparar un plan para ello.
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