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martes, 19 de agosto de 2025

La leyenda de la puñalada por la espalda: ¿Por qué Hitler quiso exterminar a los judíos? El bulo que motivó el ascenso de los nazis

 Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos alcanza un reportaje, buscando los motivos y razones que tuvo el líder nazi Adolf Hitler para odiar a los judíos, hay tantas especulaciones que hasta no se descarta que una chica de ascendencia judía Stefanie Rabatsch, lo rechazó, otros dicen que cuando estudiaba tuvo profesores judíos y lo desaprobaban en sus tareas y todas razones se sumó la pesudo ciencia racial y el darwinismo, quienes sostenían que las razas inferiores (judíos), eslavos y gitanos deben desaparecer para que supuestamente la raza humana mejore.
Pero, la teoría de la llamada "Puñalada por la espalda", que según él, los judíos y socialistas, entregaron a Alemania a la rendición en la Primera Guerra Mundial, ya que nunca perdió la guerra en el campo de batalla, esa obsesión le generó un odio visceral contra los judíos......................... siga leyendo................. 


Adolf Hitler.
Esta imagen ha sido coloreada. La coloración es especulativa y puede diferir significativamente de los colores reales. 

https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Adolf_Hitler_colorized.jpg 
Wikipedia. 


Adolf Hitler .
Ver la imagen en su resolución original (2079 × 2739 píxeles; tamaño de archivo: 1,04 MB; tipo MIME: image/jpeg
La foto secreta de Hitler que lo muestra como jamás te lo hubieras imaginado. 

https://encyclopedia.ushmm.org/es/a-z/photo?letter=a 
Enciclopedia del Holocausto

https://www.bbc.com/mundo/articles/c74n0dz0939o 

"Hitler estaba destrozado, su rostro era una máscara de miedo y confusión": cómo fueron los últimos días del líder nazi hace 80 años.  

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/por-que-hitler-odiaba-tanto-a-judios-bulo-que-motivo-ascenso-nazis_24109  

¿De dónde surgió el antisemitismo visceral de Hitler? Más allá de la ideología racista, hay una mezcla de traumas personales detrás de uno de los odios más viscerales de la historia.

Arbeiter Zeitung


Cuando uno piensa en Adolf Hitler, inevitablemente surge la pregunta de por qué odiaba tanto a los judíos. Aunque el antisemitismo estaba a la orden del día en Europa desde hacía siglos, en el caso de Hitler fue tan intenso como para convertir ese odio en un proyecto político que desencadenaría el Holocausto y arrastraría a Europa a una segunda guerra total. La respuesta no es simple, pero lo cierto es que el antisemitismo de Hitler no surgió de la nada: fue el producto de una combinación de factores sociales y personales que se fueron consolidando desde su juventud.

En la Viena de principios del siglo XX, donde Hitler vivió entre 1908 y 1913, el antisemitismo estaba muy presente, especialmente entre los nacionalistas alemanes y católicos. Karl Lueger, alcalde de la ciudad y figura admirada por el joven Hitler (en palabras suyas, fue "el alcalde alemán más grande de todos los tiempos"), utilizaba un discurso abiertamente antijudío para movilizar apoyos. Aunque en esa época Hitler aún no mostraba un odio sistemático hacia los judíos, sí empezó a absorber muchas de estas ideas.


En parte, el antisemitismo de Hitler tenía ciertos motivos personales. Algunas fuentes apuntan que habría tenido malas experiencias con profesores judíos durante su adolescencia, lo que podría haber contribuido a generar resentimiento. Incluso se ha especulado con que una chica de ascendencia judía, Stefanie Rabatsch, lo rechazó, lo que alimentó un sentimiento romántico frustrado, aunque esta versión está más cerca del rumor que de la evidencia sólida.

A esto se sumó su obsesión por la pseudociencia racial y el darwinismo social, que presentaba la idea de que los “individuos inferiores” debían desaparecer para que así supuestamente la especie humana mejorase. Eso no solo incluía a las llamadas “razas inferiores” como judíos, eslavos o gitanos, sino también a individuos considerados “desviados”, como los homosexuales, así como aquellos que presentasen algún tipo de discapacidad.

La escalada hacia el Holocausto

Pero aparte de sus traumas personales, hubo un motivo muy específico que llevó su antisemitismo a un nuevo nivel. Durante la Primera Guerra Mundial, Hitler se alistó como voluntario para luchar en el ejército alemán, renunciando a combatir por Austria (donde había nacido) porque su ejército estaba integrado en parte por eslavos y judíos, de los cuales no se fiaba. Y, cuando llegó la noticia del armisticio que pondría final a la guerra, montó en cólera, convencido de que sus sospechas se habían visto confirmadas.

Con la rendición de Alemania, Hitler abrazó con fanatismo una teoría que le marcaría para siempre: la llamada “leyenda de la puñalada por la espalda”. Según esta narrativa, Alemania no había sido derrotada en el campo de batalla, sino vendida por traidores internos judíos y socialistas, que habían saboteado el esfuerzo de guerra desde dentro. Esta idea circulaba entre sectores ultranacionalistas y caló profundamente en Hitler: desde entonces, para él los judíos fueron los responsables directos de la humillación de Alemania.



Ese odio fue escalando con el tiempo. Cuando los nazis llegaron al poder en 1933, su objetivo inmediato fue aislar a los judíos de la sociedad alemana: las leyes de Núremberg de 1935 les quitaron la ciudadanía y prohibieron los matrimonios mixtos. Más adelante se les expulsó del sistema educativo, la administración pública, y se fomentó el boicot a sus negocios. El objetivo, en un principio, no era el exterminio, sino marginalizarlos para que emigrasen.

Más adelante, a medida que el Tercer Reich se preparaba para la guerra, se les internó en guetos. En este fase Hitler, creyendo en la “leyenda de la puñalada por la espalda”, pensaba prevenirse para evitar que, supuestamente, volvieran a boicotear sus planes. De aquí se pasó a la idea de la expulsión total de los territorios del Reich: se consideraron varios destinos posibles; entre ellos, irónicamente, el actual territorio de Israel y Palestina, que estaba bajo mandato británico tras la disolución del Imperio Otomano; o Madagascar, entonces colonia francesa.


Pero este plan se descartó tanto por el coste logístico de trasladar a millones de personas como por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que hizo imposible el transporte masivo por mar. Fue entonces cuando se propuso su exterminio total en los campos de concentración, una decisión que se tomó con una frialdad abrumadora. Buena muestra de ello es que en las discusiones entre los jerarcas del Tercer Reich el debate no giraba alrededor de cuestiones éticas, sino económicas y prácticas: de hecho, si al final se propuso usar cámaras de gas fue, por terrible que parezca, porque los altos mandos militares no querían “desperdiciar” balas.

De todo ello se deduce una lección: Hitler no era un caso excepcional para su época; había otros tan antisemitas como él, puede que incluso más. Lo que le diferenció de ellos fue que él tuvo el poder y la obsesión por llevar a cabo algo con lo que otros de su entorno meramente habían fantaseado.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui 

martes, 7 de septiembre de 2021

EL ÁNGEL DE LA MUERTE : Josef Mengele, el cruel médico nazi de Auschwitz

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Josef Mengele, sin duda ninguna, fue el  médico nazi más cruel de la Segunda Guerra Mundial, que realizó experimentos espantosos utilizando los cuerpos de los judíos en el campo de exterminio de Auschwitz, su falta de compasión con el dolor de las víctimas judías y gitanas le valieron el sobrenombre de El Ángel de la Muerte; pero este criminal nazi, nunca pagó sus atrocidades, logró fugarse a América Latina y vivió sus últimos días de vida entre Argentina y Brasil.
Josef Mengele, obsesionado para la desaparición de las "razas inferiores" tal como él calificaba a los judíos y creyente de la supremacía de la raza aria, lo condujo a realizar experimentos atroces con sadismo y maldad ... "En el mes de mayo de 1937, Josef Mengele presentó su solicitud para afiliarse al partido nazi, y en 1938 a las SS. Ya como miembro del partido y habiendo ingresado en la élite de las SS, el médico intentaría ser destinado a alguna de sus divisiones. Mengele recibió formación militar por parte de la infantería de montaña y en 1940 fue reclutado por la Wehrmacht, las fuerzas armadas del Tercer Reich. De inmediato se presentó voluntario en el servicio médico de las SS obteniendo la graduación de alférez y fue destinado a un batallón de la reserva médica. Más tarde sería trasladado a la Oficina de la Raza y el Reasentamiento de las SS en Poznan, en Polonia. Destinado a Ucrania en 1941, Mengele fue condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase y al año siguiente se unió a la Quinta División Panzergrenadier SS Wiking como oficial médico. A lo largo de su servicio recibió numerosas condecoraciones, entre ellas la Cruz de Hierro de Primera Clase, la Medalla de Herido y la Medalla por el Cuidado del Pueblo Alemán, que le fue concedida por rescatar a dos soldados del interior de un carro de combate en llamas. Durante el verano de 1942, Mengele resultó herido de gravedad cerca de Rostov y fue declarado no apto para el servicio activo......"  .... siga leyendo........

Obsesionado por mejorar la raza aria, el médico nazi Josef Mengele realizó crueles y espantosos experimentos en su laboratorio del campo de exterminio de Auschwitz. Su frialdad y falta de compasión le valieron el sobrenombre de El Ángel de la Muerte. Pero este criminal nazi nunca pagó por sus crímenes. Tras lograr escapar de quienes le buscaban para juzgarle, Mengele pasaría el resto de su vida oculto en Argentina y Brasil.







Foto: Cordon Press.

El nombre del médico nazi Josef Mengele, nacido el 16 de marzo de 1911 en Günzburg, Baviera, ha pasado por derecho propio a formar parte de la nómina de personajes siniestros de la historia, caracterizados por su sadismo y maldad. Apodado por los presos en los campos de exterminio como el Ángel de la Muerte, Mengele realizó, durante años, crueles e inhumanos experimentos con la firme intención no solo de hacer desaparecer lo que él consideraba "razas inferiores", sino también de perpetuar y acrecentar el desarrollo de la "raza aria".

¿NAZI POR INTERÉS?

En su novela La desaparición de Josef Mengele, el escritor francés Olivier Guez presenta al lúgubre médico nazi más como un hombre tremendamente arrogante que como un psicópata. Según declaró Guez en una entrevista al diario El Mundo en 2018, para él "Mengele no fue exactamente un jefe nazi. Fue un capitán entre miles; un médico nazi entre cientos de ellos. Lo veo como a un hombre sin propiedades, un tipo mediocre, con aspiraciones mediocres. No fue un nazi por vocación; sólo cuando vio que el Reich iba a durar, entró en el partido para medrar. Bastante tarde. Sus motivaciones son siempre egoístas: como quiere tener éxito en su carrera, va a Auschwitz a trabajar con humanos en vez de con cobayas. Era un atajo hacia la cátedra, que era su objetivo. Así que no creo que estuviera predestinado al mal. Si hubiese nacido 15 años más tarde, habría sido un bastardo, un mal marido, un mal profesor, un mal padre... Pero como tantos. No hubiese sido un asesino en masa".

Mengele no fue exactamente un jefe nazi. Fue un capitán entre miles; un médico nazi entre cientos de ellos. Lo veo como a un hombre sin propiedades, un tipo mediocre, con aspiraciones mediocres, declaró el escritor Olivier Guez en una entrevista.

En la época en que Mengele cursó sus estudios en la Universidad de Múnich, el Partido Nazi ya era la segunda fuerza en el parlamento alemán. En 1937 se convirtió en asistente del genetista Otmar Von Verschuer, cuyas investigaciones con gemelos eran uno de los principales campos de interés del joven Mengele. Pronto se dio cuenta de que si quería prosperar debía mostrar todas sus simpatías por los que posiblemente pronto serían los dueños de Alemania. Mengele plasmó en su autobiografía su pensamiento político en esa época: "Los estudiantes de la universidad, los que ya tenían edad para votar, contribuyeron a este éxito (la ascensión de los nazis). Yo entonces no era lo suficientemente mayor. Mis inclinaciones políticas de entonces eran, creo que por razones de tradición familiar, nacionalconservadoras… No me había afiliado a ninguna organización política. Aunque, sin embargo, me sentía fuertemente atraído por el programa y por toda la organización de los nacionalsocialistas. Pero, de momento, seguía siendo una persona particular, sin organizarme. De todas maneras, a largo plazo, era imposible quedarse al margen durante esos tiempos políticamente turbulentos o nuestra patria sucumbiría al ataque marxista y bolchevique. Este sencillo concepto político se convirtió finalmente en el factor decisivo de mi vida", concluía.


Fotografía de Josef Mengele tomada para un documento de identidad en Buenos Aires el año 1956.

 
Foto: PD.

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UN ASESINO CONDECORADO

En el mes de mayo de 1937, Josef Mengele presentó su solicitud para afiliarse al partido nazi, y en 1938 a las SS. Ya como miembro del partido y habiendo ingresado en la élite de las SS, el médico intentaría ser destinado a alguna de sus divisiones. Mengele recibió formación militar por parte de la infantería de montaña y en 1940 fue reclutado por la Wehrmacht, las fuerzas armadas del Tercer Reich. De inmediato se presentó voluntario en el servicio médico de las SS obteniendo la graduación de alférez y fue destinado a un batallón de la reserva médica. Más tarde sería trasladado a la Oficina de la Raza y el Reasentamiento de las SS en Poznan, en Polonia. Destinado a Ucrania en 1941, Mengele fue condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase y al año siguiente se unió a la Quinta División Panzergrenadier SS Wiking como oficial médico. A lo largo de su servicio recibió numerosas condecoraciones, entre ellas la Cruz de Hierro de Primera Clase, la Medalla de Herido y la Medalla por el Cuidado del Pueblo Alemán, que le fue concedida por rescatar a dos soldados del interior de un carro de combate en llamas. Durante el verano de 1942, Mengele resultó herido de gravedad cerca de Rostov y fue declarado no apto para el servicio activo.


Imagen de una película soviética sobre la liberación de Auschwitz, filmada alrededor del 27 de enero de 1945 por Alexander Voronzow. 

Foto: PD.

Destinado a Ucrania en 1941, Mengele fue condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase y al año siguiente se unió a la Quinta División Panzergrenadier SS Wiking como oficial médico.

Mengele ostentaba en aquel momento el cargo de capitán de las SS, y fue destinado como médico al campo de exterminio de Auschwitz. Para Mengele aquel destino era un sueño hecho realidad. Nada más llegar, Eduard Wirths, el jefe del cuerpo médico del campo, lo nombró director médico del Zigeunefamilienlager, un módulo dedicado exclusivamente a familias gitanas (más de un millón y medio de personas de esta etnia murió en los diferentes campos donde fueron internadas. Aquellos crímenes se conocen con el término porrajmos, palabra que en lengua romaní significa literalmente "devastación" o "aniquilación").

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PRAGMÁTICO CON LA MUERTE

Cuando Mengele llegó a Auschwitz, el lugar estaba atestado de prisioneros; se ha calculado que unas 140.000 personas se hacinaban en aquel inmenso campo protegido con todas las medidas de seguridad y del cual resultaba prácticamente imposible escapar. En palabras del comandante del campo, Rudolf Hoess, su finalidad era "la reclusión y el exterminio a escala industrial". En efecto, en Auschwitz en un solo día podían ser asesinadas unas nueve mil personas en las cámaras de gas. Este horror queda perfectamente descrito por Miklós Nyiszli, un prisionero que ejercía como médico en el campo: "Una inmensa chimenea cuadrada hecha de ladrillo rojo se elevaba como un huso hacia lo alto. Estaba especialmente atacada por las enormes lenguas de fuego que se elevaban entre las barras de iluminación. Intenté imaginarme qué guiso infernal requeriría ese fuego tan tremendo. Una ligera brisa trajo el humo hasta mí. La nariz y luego la garganta se me llenaron del hedor nauseabundo de carne quemada y de pelo chamuscado".

Cuando Mengele llegó a Auschwitz, el lugar estaba atestado de prisioneros; se calcula que podía haber unas 140.000 personas que se hacinaban en aquel inmenso campo rodeado de alambradas, torretas de vigilancia y soldados que patrullaban todo el recinto con perros.


"Selección" de judíos húngaros en la rampa de Auschwitz-II (Birkenau), Polonia, durante la ocupación alemana. Mayo-junio de 1944.

Foto: PD.

Apodado el "Ángel de la Muerte" por los presos, Mengele se paseaba frente a ellos impecablemente vestido y blandiendo un bastón con el que indicaba quién debía ir directamente a las cámaras de gas o quien tenía la "suerte" de ser destinado a trabajos forzados. Todo ello lo hacía con total frialdad, mientras silbaba y miraba fijamente a los prisioneros con el fin de encontrar algo interesante, como alguna pareja de gemelos, que en aquel entonces era su principal fuente de investigación. De la crueldad de que hacía gala Mengele da fe su actuación durante un brote de tifus que estalló en el campo. El despiadado médico solventó rápidamente la situación enviando a la cámara de gas a unas 1.600 personas entre hombres, mujeres y niños de etnia judía y gitana. Posteriormente los barracones fueron desinfectados y ocupados por otros presos que iban llegando al campo.

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PRÓFUGO DE LA LEY

Refugiado en el tristemente célebre pabellón número diez, Mengele llevó a cabo allí toda una serie de despiadados experimentos con seres humanos, a cual más espantoso. El médico experimentaba con personas con enanismo, pero sobre todo con gemelos. Quería conocer su génesis para, de esta manera, potenciar el nacimiento de niños arios con los que reforzar el futuro Reich que debía durar mil años. Uno de sus objetivos era modificar la pigmentación del iris con el fin de lograr más niños con ojos azules. Para ello, Mengele les inyectaba en los ojos diversas soluciones, lo que acababa produciéndoles graves infecciones e incluso la ceguera. Evidentemente no todos sobrevivían a tan cruel tratamiento. Los ojos de sus víctimas, así como algunos de sus órganos internos, eran enviados al Instituto Kaiser Wilhelm de Antropología, Herencia Humana y Eugenesia de Berlín. La etiqueta del contenedor estaba marcada como "Material de Guerra-Urgente". Otro de sus espeluznantes experimentos consistía en inseminar artificialmente a las prisioneras que presentaban antecedentes familiares de gemelos. Tras el parto, si la pobre mujer solo paría un bebé, este era depositado aún con vida en el horno donde se arrojaban los desechos biológicos y la madre era llevada de inmediato a la cámara de gas.

Uno de sus objetivos era modificar la pigmentación del iris con el fin de lograr más niños con los ojos azules. Para ello, Mengele les inyectaba en los ojos diversas soluciones, lo que acababa produciéndoles graves infecciones e incluso la ceguera.

Al finalizar la guerra, y a pesar de que Mengele fue detenido por el ejército norteamericano y trasladado a un campo de internamiento, este no pudo ser identificado entre otras cosas por no llevar tatuado su grupo sanguíneo en el brazo como era preceptivo al ingresar en las SS. Logró escapar a tiempo con una identidad falsa y así evitó ser juzgado por sus terribles actos en los Juicios de Nuremberg (sus crímenes también serían juzgados en diversos procesos que tuvieron lugar años después en la Alemania Occidental, como el famoso Juicio de Auschwitz en la ciudad alemana de Fráncfort entre 1963 y 1965). Mengele fue buscado con insistencia. Tanto los gobiernos de la República Federal Alemana como el de Israel, el Centro Simon Wiesenthal e incluso el periódico The Washington Times ofrecieron enormes sumas de dinero a quien lograra capturarlo; asimismo el Mossad, el célebre servicio de inteligencia israelí, organizó varias operaciones para capturarlo, tanto en Argentina como en Brasil, aunque todas ellas fracasaron.


Josef Mengele en el campo de concentración de Auschwitz rodeado por Richard Baer, comandante de Auschwitz, a la izquierda, y por Rudolf Hoess, excomandante del campo, a la derecha. 1944.

Foto: PD.

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El día en que se identificaron los restos de Josef Mengele en Brasil

El día en que se identificaron los restos de Josef Mengele en Brasil

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Protegido por la comunidad alemana filonazi de Brasil, Josef Mengele murió el 8 de febrero de 1979 ahogado en la playa de Bertioga a los 68 años a causa de un infarto cerebral. El criminal de guerra nazi falleció sin haberse visto obligado a dar ni una sola explicación por sus abominables crímenes. Mengele fue enterrado con una identidad falsa, la de Wolfgang Gerhard. Este era el nombre de un amigo austríaco que lo había acogido en Brasil y que el "Ángel de la Muerte" usaba desde el fallecimiento de aquel en 1975. Así, tras la muerte de uno de los criminales nazis más buscados de todos los tiempos empezó la odisea de la identificación de sus restos. Pero esa ya es otra historia...


NATIOANL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 31 de agosto de 2021

MASACRE NAZI EN UN BOSQUE: Identifican en Polonia una fosa común con cientos de víctimas de la Gestapo

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., durante la Segunda Guerra Mundial, la policía política de la Alemania nazi, fue la Gestapo, que se constituyo como la policía secreta del Tercer Reich; justamente un grupo de arqueólogos, acaban de identificar en un bosque de Polonia un escenario de una masacre cometida por los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, los cadáveres fueron enterrados en fosas comunes con su ropa y pertenencias, parece que hubo prisa en desaparecer estas evidencias por parte de los nazis.... "El escenario del crimen se encuentra en las afueras de Chojnice, una ciudad del norte de Polonia que fue escenario de una batalla el mismo día que estalló la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich invadió el país. En esa ocasión y durante toda la ocupación, las autoridades nazis arrestaron sistemáticamente a cientos de personas -familias judías, miembros de la resistencia, intelectuales o discapacitados- y las condujeron al bosque, donde fueron asesinadas, quemadas y enterradas en trincheras reconvertidas en fosas comunes....." .. siga leyendo.........

Un grupo de arqueólogos ha identificado en un bosque de Polonia, el escenario de una masacre cometida por la Gestapo, la policía secreta del Tercer Reich. Cientos de personas fueron asesinadas, quemadas y enterradas en fosas comunes.







Fotos: Historical-Ethnographic Museum of Julian Rydzkowski in Chojnice (A y B) / Dawid Kobiałka (C y D).

“Soy un arqueólogo experimentado, pero nunca había vivido algo como esto. Fue un auténtico horror”. Así se refería Dawid Kobiałka, del Instituto de Arqueología y Etnología de la Academia de Ciencias de Polonia, al escenario de una masacre cometida por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial: en un bosque que los lugareños llaman significativamente “el valle de la muerte”, se han identificado unas trincheras que sirvieron de fosa común a cientos de personas asesinadas por los nazis.

Los huesos muestran signos de haber sido incinerados y junto a varios de ellos se han hallado numerosas pertenencias, algunas de valor, como joyas, anillos de alianza de oro, relojes y medallones. Según Kobiałka, esto sugiere que las víctimas fueron enterradas con prisa y que sus verdugos estaban más interesados en eliminar cualquier evidencia del crimen que en quedarse con sus pertenencias: esto indicaría que parte de ellos fueron ejecutados en el último año de la guerra, cuando el ejército soviético avanzaba imparable, en un intento de los nazis de eliminar testimonios de sus acciones. Esta hipótesis parece ser confirmada por el hecho de que en las fosas se han encontrado casquetes de balas del tipo que usaba la Gestapo, la policía secreta del Tercer Reich.


ALGUNOS DE LOS OBJETOS PERSONALES RECUPERADOS

Fotos: A. Barejko.

EL VALLE DE LA MUERTE

El escenario del crimen se encuentra en las afueras de Chojnice, una ciudad del norte de Polonia que fue escenario de una batalla el mismo día que estalló la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich invadió el país. En esa ocasión y durante toda la ocupación, las autoridades nazis arrestaron sistemáticamente a cientos de personas -familias judías, miembros de la resistencia, intelectuales o discapacitados- y las condujeron al bosque, donde fueron asesinadas, quemadas y enterradas en trincheras reconvertidas en fosas comunes.

El lugar exacto donde se encontraban sus restos mortales había sido un misterio hasta ahora, cuando los arqueólogos han podido localizar las fosas y los cuerpos. En primer lugar compararon fotos aéreas actuales con las tomadas por los aliados al expulsar a los nazis de Polonia para identificar las trincheras; seguidamente utilizaron escaneo por láser para detectar irregularidades en el subsuelo que indicaran posibles sepulturas; y finalmente usaron detectores de metales para encontrar los cuerpos, guiados por los objetos metálicos enterrados con ellos. Encontraron más de una tonelada de huesos humanos, lo que según Dawid Kobiałka confirma las cifras de entre 400 y 500 víctimas que aparecen en los registros históricos.


DAWID KOBIAŁKA JUNTO A FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS

Fotos: D. Frymark / Archivos privados de Urszula Steinke y Aleksandra Lubińska.

El equipo espera poder analizar los huesos para identificar a las víctimas, ayudándose de los objetos personales encontrados, contactar con sus familiares y, finalmente, darles una sepultura digna en Chojnice. Sin embargo, para ello hace falta el permiso del Instituto de la Memoria Nacional de Polonia y de las autoridades locales. El arqueólogo Alfredo González-Ruibal del Instituto del Patrimonio Nacional de España, que ha colaborado en la investigación, afirma que “investigar crímenes contra la humanidad es un reto mayúsculo para los arqueólogos”.

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Descubren una "cápsula del tiempo" de la época nazi durante la reparación de una casa

Descubren una "cápsula del tiempo" de la época nazi durante la reparación de una casa

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 28 de agosto de 2021

EL AMOR OCULTO DEL FÜHRER: Maria Reiter, la amante secreta de Hitler.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  el líder nazi Adolf  Hitler, tuvo una amante secreta, que cuando la conoció ella llamada María Reiter, era una joven hermosa, rubia y ojos verdes; tenía tan sólo 16 años de edad y él 36 años, por esa razón se mantuvo secreto, parece que ambos vivieron momentos románticos y apasionados, donde él le llama "Mimi", y cuando ella lo quería cerca, no estaba por las constantes salidas del Führer, hubo una separación de hecho, que cuando se volvieron a encontrar le propuso ser su amante, ella rehusó esperando una propuesta de matrimonio que nunca llegó, hasta que finalmente Hitler conoció a Eva Braun, y allí terminó este "romance", que condujo a la depresión e intento de suicido de la amante frustrada..... siga leyendo............... 

En plena carrera política ascendente, el líder del Partido nacionalsocialista se quedó prendado de esta joven que cumplía el ideal de belleza aria. Rubia y de ojos azules, Maria Reiter —a quien todos llamaban "Mimi"— mantuvo una relación imposible con el futuro Führer que la sumió en una depresión y la condujo hacia el abismo.








Foto: Cordon Press.

Por pocos es conocida la desgraciada historia de Maria Reiter (1909-1992), una mujer que, siendo todavía una adolescente, se dejó llevar por la fascinación y el deseo. Conoció a Adolf Hitler en la ciudad bávara de Berchtesgaden en septiembre de 1926. Ella tenía dieciséis años. Él, treinta y siete. Ambos mantuvieron un romance secreto, pero para Mimi aquello no era suficiente. Cuando Hitler le pidió que fuese su amante, la joven declinó su invitación esperando recibir una propuesta de matrimonio que jamás llegó. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), hallaron dos cartas que Reiter le escribió al líder alemán con fecha de abril de 1945 que atestiguan su relación.

PRIMER ENCUENTRO

Mimi estaba sentada en un banco de un parque de Berchtesgaden, su ciudad natal, cuando conversó por primera vez con el futuro Führer. Los perros de ambos empezaron a jugar, pero pronto se enzarzaron en una pelea. La joven se horrorizó cuando Adolf pegó con su fusta a su pastor alemán Prinz.

Al principio, Mimi no se dejó impresionar por el líder del partido nacionalsocialista y, según afirmó en una entrevista su sobrino Richard Reiter, ésta le dijo a su madre: “No soporto a ese hombre con esa mosca estúpida bajo la nariz, y, además, tiene veinte años más que yo”.

Maria Reiter le dijo a su madre: “No soporto a ese hombre con esa mosca estúpida bajo la nariz, y, además, tiene veinte años más que yo”.

Pero las cosas cambiaron cuando la joven aceptó asistir a uno de los mítines políticos de Hitler. La gran sala del hotel Deutsches Haus estaba abarrotada y el líder alemán interrumpió su enardecido discurso al verla entrar, besando su mano y dejando a todos los presentes boquiabiertos. Incluida la propia Mimi. Aquel momento marcó el inicio de una relación tan intermitente como destructiva.


Fue en uno de los múltiples mítines que daba Hitler durante sus campañas electorales antes de llegar al poder en 1933 cuando Maria Reiter se quedó prendada del líder nazi. Sobre estas líneas, se le puede ver en mitad de uno de sus fervientes discursos hacia 1930.   

Foto: CordonPress.

La dispar pareja empezó a tener encuentros frecuentes, en los que daban largos paseos o hacían excursiones por las bellas montañas de Berchtesgaden. Según relata la historiadora y biógrafa Cate Haste, desde el inicio de su relación Hitler le pidió a su amada que le llamase por su apodo: wolf (lobo). A ella la bautizó como “mi ninfa del bosque” mientras la rodeaba con sus brazos. Sin embargo, pronto las cada vez más exigentes obligaciones políticas de Hitler les separaron, sumiendo a la joven en una profunda depresión.

INTENTO DE SUICIDIO

La campaña política del líder del partido nazi fue larga, pero la pareja mantuvo una intensa relación epistolar en la que Hitler se refería a ella como “mi querida niña”. El 23 de diciembre de 1926, Mimi cumplió diecisiete años y recibió una fugaz e inesperada visita de su amado, quien le regaló una edición de lujo de su libro Mein Kampf (1925-1926).

Según declaró la propia Maria Reiter en una entrevista que concedió en 1959, Hitler le pidió que fuese su amante, pero ella pretendía casarse con él y esperó en vano una propuesta de matrimonio. Poco a poco, el Führer se fue alejando de la joven al darse cuenta de que aquella relación podía perjudicar su imagen, lo cual fue devastador para ella. En 1927 ambos perdieron el contacto y Mimi intentó ahorcarse ese mismo año, pero su cuñado la salvó en el último momento.

Hitler se fue alejando de la joven al darse cuenta de que aquella relación podía perjudicar su imagen, lo cual fue devastador para ella

MATRIMONIOS FALLIDOS

Presa de la resignación, Maria Reiter contrajo matrimonio en 1930 con Fernand Woldrich, un hotelero de Berchtesgaden. Sin embargo, ella seguía locamente enamorada de Hitler y su matrimonio se disolvió al cabo de un año.

Ya divorciada, Mimi volvió a acercarse al líder nazi por mediación de uno de sus hombres de máxima confianza. En 1934, Rudolf Hess —nombrado un año antes lugarteniente por Adolf Hitler— introdujo a la joven en el círculo hitleriano, lo cual hizo prender la llama de nuevo.

El líder nazi le pidió a Mimi que fuese su amante de nuevo, pero ésta volvió a insistirle en que quería recibir una propuesta de matrimonio. Si ocho años atrás Hitler ya era reticente a casarse con ella, en aquel momento la situación era del todo inviable. Él no concebía tener por esposa a una divorciada y empezó a centrar su atención en Eva Braun, a la que conoció en octubre de 1929.

En octubre de 1929, Adolf Hitler conoció a Eva Braun, con la que empezó una relación sentimental. A partir de entonces, descartó definitivamente su relación con Maria Reiter. 

Foto: CC.

Afligida y desgastada, Maria Reiter se casó por segunda vez con un joven oficial de las SS, Georg Kubisch, quien murió en junio de 1940 en la batalla de Dunkerque. Hitler le envió cien rosas rojas para expresarle su duelo.

TRAS EL FIN DE LA GUERRA

El 30 de abril de 1945, Hitler mordió una cápsula de cianuro y se pegó un tiro en la sien derecha con una Walther PPK. Al fin se acababa el infierno en Europa y parecía que empezaba una nueva era. Aunque no fue así para María Reiter, quien siguió siendo una ferviente seguidora del nacionalsocialismo hasta el fin de sus días.

María Reiter siguió siendo una ferviente seguidora del nacionalsocialismo hasta el fin de sus días

Poco antes de que el amor de su vida se suicidase, Mimi le escribió dos cartas que fueron halladas tras la Segunda Guerra Mundial y que atestiguan la relación que ambos mantuvieron. El tono de las misivas era íntimo y afectuoso.

Tras muchos años de silencio, Mimi decidió vender su historia en 1959 a la revista alemana Stern, afirmando: “Hitler se apartó de mí para evitar un escándalo. El partido nazi recibió una carta anónima que amenazaba con denunciar a Hitler a la policía por seducir a una menor”.


Además de la revista alemana 'Stern', otros medios como el inglés 'Daily Mirror' también publicaron la historia de Maria Reiter a raíz de la entrevista que concedió en 1959. En este último caso, su fotografía apareció en la portada acompañada de la declaración: "Yo fui la amante secreta de Hitler."

Foto: Daily Mirror.

En esa misma entrevista, Mimi añadió que se había acostado con Hitler, explicando que éste tenía un comportamiento sexual de lo más normal, lo cual ha sido muy cuestionado por los biógrafos. Su sobrino Richard Reiter reveló que la joven —que soñaba con tener hijos— se había esterilizado por instrucciones del Führer, que no deseaba bajo ningún concepto tener descendencia.

María Reiter se casó en 1945 por tercera y última vez con un oficial de la SS que sufría una discapacidad física llamado Walter Zierahn, pero lo cierto es que jamás pudo superar el poso que le dejó el primer hombre al que besó. Un hombre que la desatendió muy pronto y que llegó a declararle al mundo: “Mi novia es Alemania”.



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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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