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domingo, 18 de julio de 2021

HISTORIA DEL ARTE: Artemisia Gentileschi, la lucha de una pintora herida

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Artemisia Gentileschi, nació en Roma el 8 de junio de 1,593; fue una pintora en un mundo exclusivo para los hombres, tuvo una vida llena de sinsabores, pobreza, una violación a la edad de 18 años, a pesar de estas vicisitudes, ella se granjeó fama como pintora, con destreza y talento.
"Comoquiera que fuese, en poco tiempo Artemisia consiguió entrar en el círculo del gran duque Cosme II. Aprendió a escribir –sólo sabía leer– y comenzó a tratar con nobles e intelectuales como Galileo Galilei, con quien mantuvo una correspondencia epistolar, y con Miguel Ángel el Joven, bisnieto del gran Miguel Ángel Buonarroti. Fue él quien, el 24 de agosto de 1615 le encargó Alegoría de la inclinación para la bóveda de la casa familiar. Artemisia pintó un desnudo de mujer tan realista (un autorretrato, según algunos) que su cliente se vio obligado más tarde a cubrirlo con unos paños....."



Autorretrato como mártir, Colección privada.
WIKIPEDIA.

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María Magdalena como Melancolía (Sala del Tesoro, catedral de Sevilla, España).
https://es.wikipedia.org/wiki/Artemisia_Gentileschi
WIKIPEDIA.


Cleopatra, 1633-35. Colección privada.
https://es.wikipedia.org/wiki/Artemisia_Gentileschi
WIKIPEDIA.


Judith y su doncella (1618-1619), Palazzo Pitti, Florencia.
https://es.wikipedia.org/wiki/Artemisia_Gentileschi
WIKIPEDIA.



Víctima de una violación en su juventud, la famosa pintora italiana del siglo XVII triunfó como artista en un mundo exclusivamente masculino: el de las principales cortes europeas.







Bridgeman/ACI.
Autorretrato como alegoría de la pintura
Óleo sobre lienzo, 98,6 × 75,2 cmRoyal Collection (c. 1638).

"Mostraré a Vuestra Señoría Ilustrísima lo que sabe hacer una mujer", escribía Artemisia Gentileschi en 1649 a uno de sus clientes, Antonio Ruffo, anunciándole el pronto envío de un cuadro. Al final de su vida, pese a las penurias económicas y toda suerte de sinsabores, la gran pintora romana conservaba incólume el orgullo y la energía que le permitieron superar los abusos que sufrió en su juventud y hacerse un nombre en el competitivo mundo artístico de la Italia barroca.

Artemisia nació en Roma el 8 de julio de 1593 y era la mayor de cuatro hermanos. Su padre, Orazio Gentileschi, era un pintor pisano que se instaló en Roma veinte años atrás. De su madre, en cambio, no sabemos nada, salvo que murió en 1605 a los treinta años.

Desde ese momento, Artemisia hubo de ocuparse de la casa y del cuidado de sus hermanos menores, porque el padre no se casó de nuevo. En el taller paterno, anexo a la casa familiar, Artemisia descubrió su vocación por el arte. En un primer momento, Orazio había insistido en que su hija tomase los hábitos, pero al final aceptó el sueño de Artemisia de convertirse en pintora. Sin embargo, en aquellos tiempos era impensable que una mujer se formara en el taller de algún maestro, sin contar con que un padre apenas permitía a su hija salir de casa (como mucho, para ir a la iglesia). Su formación, pues, se llevó a cabo en el estudio paterno. Artemisia pasaba casi todo el tiempo en casa, donde se le permitía ejercitarse en la pintura, con frecuencia bajo la atenta mirada de su vecina Tuzia, cuya tarea consistía en vigilarla cuando el padre o los hermanos estaban ausentes. También visitaban asiduamente la casa pintores conocidos de su padre, como Pietro Rinaldi, su padrino de bautismo.

Tras la temprana muerte de su madre, su padre quiso que Artemisia tomara los hábitos pero al final aceptó que se convirtiera en pintora, un oficio de hombres en esa época.

VIOLADA Y ENGAÑADA

A comienzos de 1611, a Orazio Gentileschi le encargaron pintar al fresco una pequeña logia en el palacio del cardenal Scipione Borghese, en Monte Cavallo. El mecenas colocó a su lado a un joven artista, Agostino Tassi, apodado lo Smargiasso, "el Bravucón". Éste, tras pasar algún tiempo en Liguria y la Toscana, se había instalado en Roma. Entre ambos surgió la amistad, por lo que Orazio, que estaba casi siempre fuera y ya no se podía ocupar de los estudios de su hija, pidió a su colega que le diese clases de perspectiva. Agostino, pues, comenzó a frecuentar la casa de los Gentileschi, terminando por prendarse de la muchacha, que ya tenía 18 años. Un día, el joven alejó a Tuzia de la casa con una estratagema y violó a Artemisia, tal como las actas del juicio posterior confirman y como ella misma declara: "Me arrojó al borde del lecho [...] y me puso la rodilla entre los muslos para que no pudiera juntarlos...". Luego, para tranquilizarla, Tassi le prometió casarse con ella, promesa que durante un año la muchacha esperó en vano a que éste cumpliera.


EN SUSANA Y LOS VIEJOS, ARTEMISIA REFLEJÓ UNA ESCENA DE ACOSO SEXUAL HACIA LA MUJER.


En marzo de 1612, Orazio Gentileschi denunció a Agostino Tassi ante las autoridades, que lo llevaron a juicio. Probablemente, los Gentileschi se dieron cuenta de que éste no tenía intención de casarse con Artemisia o bien descubrieron que Tassi había estado en prisión por varios delitos en el pasado. Durante el juicio, un testigo llegó a acusarlo de haber encargado el asesinato de su esposa mientras mantenía una relación con su cuñada.

En esa época, la violencia sexual no se consideraba un delito contra la mujer, sino contra el honor familiar. Además, para obtener justicia, a la víctima se le exigía que demostrase haber tenido siempre una conducta casta y muy íntegra. Durante todo el proceso, Artemisia insistió tanto en la violencia como en el engaño respecto a la promesa nupcial, mientras que Agostino la acusó de ser una mujer de mala vida y dijo que nunca había tenido relaciones con ella. Para agravar las cosas, Tuzia y otros testigos afirmaron que la pintora se veía con otros hombres y que era "demasiado libre". Incluso hubo quien afirmó que solía asomarse a las ventanas de su casa, cosa que no era adecuada para una persona "decente". Artemisia, a la que se miraba ya con desconfianza por su profesión, fue considerada una mujer licenciosa desde ese momento.

En esa época, la violencia sexual no se consideraba un delito contra la mujer, sino contra el honor familiar

Por si fuera poco, para verificar que su declaración era cierta, fue examinada por dos comadronas y se la sometió a la tortura de los llamados sibilli. Esta técnica consistía en colocar unas cuerdecitas entre los dedos de las manos unidas y accionar a continuación un palito que, girando, apretaba las falanges hasta triturarlas. Obviamente, se trataba de una práctica no sólo dolorosa, sino muy peligrosa, sobre todo para una artista, pues corría el riesgo de comprometer la funcionalidad de sus dedos. Mientras la torturaban, se volvió hacia el Bravucón gritando: "¡Éste es el anillo que me das y éstas son tus promesas!". El juicio acabó en septiembre con la condena de Tassi. La sentencia preveía cinco años de cárcel o el exilio. Tassi optó por este último, aunque gracias a algunas amistades influyentes consiguió volver a Roma un tiempo después, e incluso reanudó las relaciones con Orazio.

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UNA NUEVA VIDA

El 29 de noviembre de 1612, aproximadamente un mes después de terminarse el juicio, Artemisia se casó con el florentino Pierantonio Stiattesi, un pintor mediocre con el que tuvo cuatro hijos. Fue un matrimonio acordado por su padre y celebrado para acallar el escándalo. Artemisia lo aprovechó para dejar Roma y enfrentarse a la vida de manera independiente.

La pareja se trasladó a Florencia. Antes, Orazio dirigió una carta a la gran duquesa de Toscana, Cristina Lorena, en un intento de introducir a su hija en la corte de los Médicis. Orazio no dudó en elogiar a Artemisia: "Me hallo con una hija hembra con otros tres varones, y esta hembra, habiéndola yo encaminado por la profesión de pintura, en tres años ha adquirido tanta práctica que puedo decir que hoy no hay nadie igual a ella". Sin embargo, más que esta carta es probable que fuese la influencia del hermanastro de su padre, Aurelio Lomi –un pintor muy apreciado en la corte de Florencia–, la que le procurase más ayuda.

Comoquiera que fuese, en poco tiempo Artemisia consiguió entrar en el círculo del gran duque Cosme II. Aprendió a escribir –sólo sabía leer– y comenzó a tratar con nobles e intelectuales como Galileo Galilei, con quien mantuvo una correspondencia epistolar, y con Miguel Ángel el Joven, bisnieto del gran Miguel Ángel Buonarroti. Fue él quien, el 24 de agosto de 1615 le encargó Alegoría de la inclinación para la bóveda de la casa familiar. Artemisia pintó un desnudo de mujer tan realista (un autorretrato, según algunos) que su cliente se vio obligado más tarde a cubrirlo con unos paños.


JUDIT DECAPITANDO A HOLOFERNES (1613). GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA.


En poco tiempo, la fama de Artemisia creció hasta el punto de que, en una carta del secretario de Cosme II, se la define como una "artista que ya es muy conocida en Florencia". El 19 de julio de 1616 fue la primera mujer admitida en la Academia de las Artes del Dibujo, fundada por Vasari en 1562. Estuvo inscrita en ella hasta 1620, cuando pidió al gran duque permiso para pasar algún tiempo en Roma a fin de ocuparse de algunas cuestiones familiares. Su marido, Pierantonio, veía con buenos ojos el progreso de Artemisia, que prácticamente proveía al sustento de la familia y saldaba las muchas deudas contraídas por él.

El 19 de julio de 1616 fue la primera mujer admitida en la Academia de las Artes del Dibujo, fundada por Vasari en 1562

Pero el verdadero amor de Artemisia no fue su marido, sino el noble florentino Francesco Maria Maringhi. De la intensa pasión entre ambos es testimonio la amplia correspondencia descubierta hace unos años. En ella aparecen también varias cartas de Stiattesi a Maringhi, en las que aquél informa a su amante de algunos asuntos relacionados con su mujer, lo que demuestra que su esposo aceptaba la relación entre ellos. No se sabe por qué su marido no acompañó a Artemisia a Roma y, en un determinado momento, desapareció incluso de su vida. Aun con altibajos, la pintora mantuvo durante años su relación con Maringhi, lo que no impidió que a la vez tuviera relaciones con el músico inglés Nicholas Lanier. Una vez en Roma, pareció que las habladurías sobre Artemisia habían caído en el olvido. Los salones se disputaban su presencia y se la invitó también a formar parte de la Academia de los Deseosos, prestigiosa institución que reunía a los intelectuales romanos más importantes.

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CORTEJADA POR REYES

El padre de Artemisia se trasladó a Inglaterra, mientras ella emprendía un viaje por el norte de Italia. En 1630, la artista decidió ir a Nápoles, que a comienzos del siglo XVII era una de las ciudades más grandes de Europa, meta de comerciantes y pintores. Aquí recibió importantes encargos, entre otros de Felipe IV de España. En 1637, Carlos I de Inglaterra la invitó a su corte, a la que se desplazó al año siguiente. Allí se reunió con su padre, que estaba trabajando en la decoración del techo de la Queen’s House, en Greenwich. Tal vez ambos volvieron a colaborar hasta la muerte de él, acaecida en 1639. En sus años londinenses, Artemisia pintó una de sus obras más famosas: Autorretrato vestida de Pintura.

Luego Artemisia regresó a Nápoles, donde vivió hasta su muerte. Tras casar a una de sus hijas, se encontró en dificultades económicas y aceptó trabajar para Antonio Ruffo, un coleccionista siciliano que le había encargado algunas obras. Sin embargo, los problemas económicos no disminuyeron y a veces se vio obligada a malvender sus obras.

Tal vez cansada de una vida tan intensa, pasó sus últimos años sin intentar nuevos retos artísticos y agobiada por las deudas. Pese a su indudable calidad artística y sus influyentes amistades, no se libró nunca del todo de su fama de licenciosa. La opinión pública nunca le perdonó ser una mujer libre. A su muerte, ocurrida entre 1652 y 1653, llegaron a dedicarle epitafios ultrajantes como éste: "Al pintar la cara a éste y a aquél / en el mundo me gané mérito infinito. / En tallar los cuernos a mi marido / dejé el pincel y tomé el escalpelo". Su figura fue rápidamente olvidada y no sería redescubierta hasta 1916 gracias al historiador del arte Roberto Longhi. Con los años, sin embargo, su historia privada ha prevalecido sobre su trayectoria artística, menoscabando un trabajo cuya calidad se puede comparar con la del mismísimo Caravaggio.

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 8 de octubre de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : NUEVOS DETALLES DEL CUADRO DE LEONARDO.- La Mona Lisa es una especie de calcomanía (pero muy elaborada)

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,la Revista National Geographic, nos informa sobre la obra de arte más famosa de la historia la Gioconda o Mona Lisa, pintada por Leonardo da Vinci, que han sido descubiertos nuevos detalles en su pintura que el genio pintor usó una técnica denominada spolvero, que permite transferir un boceto preparatorio al soporte definitivo de la pintura. Dicho de otro modo, Leonardo da Vinci hizo una especie de copia de un boceto antes de pintar definitiva su famosa y enigmática Gioconda.
NATIONAL GEOGRAOHIC.- narra : "El spolvero consiste en dibujar la imagen en un cartón y agujerear su contorno con un punzón para seguidamente ponerlo sobre una hoja encima del soporte final de la obra –en el caso de la obra maestra de Leonardo da Vinci una tabla de madera de álamo–. Después se empapan los agujeros con polvo de carbón traspasando el contorno del dibujo a la madera de manera precisa. Este procedimiento fue muy utilizado durante el Renacimiento y era especialmente apreciado para realizar obras en serie o frescos, que no permiten rectificaciones debido al rápido secado de la pintura. El propio Leonardo utilizó la técnica en otras de sus obras, como la Dama del armiño, "pero nunca antes se había demostrado en La Gioconda" afirma Cotte en una nota de prensa emitida por el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés)..........."

El procesamiento de luz multiespectral ha descubierto zonas de la obra como las manos y la frente que fueron dibujadas con una técnica denominada spolvero, que permite transferir un boceto preparatorio al soporte definitivo de la pintura. Dicho de otro modo, Leonardo da Vinci hizo una especie de copia de un boceto antes de pintar definitiva su famosa y enigmática Gioconda.

Àlex Sala

06 de octubre de 2020 · 19:56

Musée du Louvre

La Mona Lisa es el cuadro más observado, más estudiado y más analizado de la historia del arte. Y aún así sigue escondiendo secretos. El último descubrimiento es que estaría pintada con una técnica denominada spolvero, que permite transferir un dibujo previo al soporte definitivo de la pintura. De alguna manera se podría decir que el cuadro es, literalmente (al menos en parte), una calcomanía.

Así lo aseguran el ingeniero Pascal Cotte, fundador de Lumière Technology, y Lionel Simonot, especialista en propiedades ópticas de los materiales del Instituto Pprime de la Universidad de Piotiers, en el artículo que ambos firman en la revista Journal of Cultural Heritage tras hallar puntos negros de carbón, característicos de esta técnica pictórica, impregnados en la tabla. La icónica obra de arte que Leonardo da Vinci comenzó a pintar en 1503 y que llevó con él hasta su muerte en 1519 no habría sido pintada, pues, completamente a mano alzada.

El spolvero consiste en dibujar la imagen en un cartón y agujerear su contorno con un punzón para seguidamente ponerlo sobre una hoja encima del soporte final de la obra –en el caso de la obra maestra de Leonardo da Vinci una tabla de madera de álamo–. Después se empapan los agujeros con polvo de carbón traspasando el contorno del dibujo a la madera de manera precisa. Este procedimiento fue muy utilizado durante el Renacimiento y era especialmente apreciado para realizar obras en serie o frescos, que no permiten rectificaciones debido al rápido secado de la pintura. El propio Leonardo utilizó la técnica en otras de sus obras, como la Dama del armiño, "pero nunca antes se había demostrado en La Gioconda" afirma Cotte en una nota de prensa emitida por el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés).

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Una Gioconda diferente

El estudio, realizado con técnicas de escaneo de alta resolución capaces de detectar la luz más allá del espectro visible para el ojo humano, ha revelado el spolvero en las muñecas y en la frente de la retratada: "En cuanto a las manos, la pintura final retoma el dibujo de puntos preparatorio", mientras que en la frente, se observa que los puntos de carbón fueron enlazados por Da Vinci, pero que después no respetó la silueta "en el velo y la frente plasmados en la pintura que todos conocemos, claramente desplazados hacia la izquierda", explica Lionel Simonot en la nota de prensa del CNRS. "Esto significa que en el proyecto inicial de Leonardo da Vinci, el rostro de la Mona Lisa estaba orientado más a la derecha", concluye el investigador.

El escaneo realizado con la tecnología más moderna ha revelado que en el boceto original, el rostro de Lisa Gherardini estaba desplazado más a la derecha.

Aunque la tecnología empleada no ha permitido hallar restos de spolvero en otras zonas de la pintura –las partes más oscuras, donde la capa de pintura es muy absorbente, explican los autores–, el estudio ha revelado otro detalle oculto, una pequeña mancha de carbón semejante a una aguja de pelo, dibujada a mano alzada a la derecha de la cabeza de Lisa Gherardini, que Leonardo no conservó en el diseño definitivo. Lo que reforzaría la idea del cambio de idea del artista entre los primeros bocetos y el resultado final de la obra.

Detalles de los restos de carbón encontrados por Jacques Cotte en La Mona Lisa.                           Pascal Cotte.

Bucear entre capas de pintura

Pero, ¿cómo se atraviesa una gruesa capa de pintura hasta llegar a la superficie de la madera para encontrar restos de carbón sin dañar una obra de 500 años de antigüedad? La técnica empleada consiste en proyectar una serie de luces intensas sobre la pintura y medir la luz reflejada en cada zona. Por encargo del Centro de Investigación y Restauración de Museos de Francia (C2RMF), que quería analizar los pigmentos utilizados por el genio florentino en la obra, Pascal Cotte tuvo acceso a la Mona Lisa en 2004 y con la cámara multiespectral que él mismo ha desarrollado capturó 13 imágenes de la pintura en 13 longitudes de onda diferentes: diez en el espectro visible y tres en el infrarrojo cercano. Después procesó las imágenes con el llamado Método de Amplificación de Capas (LAM, en inglés), que permite analizar la penetración de la luz en la pintura y posibilita recrear todas sus capas, 1.650 tomas en este caso.

Con esta pionera técnica de escaneo y procesamiento de luz multiespectral, Cotte ha logrado identificar y aislar cada capa de pintura, óxido y barnices como si fueran láminas que se despegan y se pueden examinar por separado. Gracias a ella ha realizado sorprendentes descubrimientos en estos últimos 15 años en los que no ha dejado de analizar cada milímetro del retrato "pelándolo" como si fuera una cebolla.

El análisis de la luz reflejada en cada zona de la pintura ha permitido recrear hasta 1.650 capas de barnices y pigmentos que pueden ser estudiadas de forma individual.

A partir del encargo original del C2RMF, el ingeniero ha realizado una propuesta sobre los colores originales de la obra, antes de que los barnices se fusionaran con los pigmentos y le dieran la tonalidad verdosa que tiene en la actualidad. Según él, el resultado se aproximaría bastante a la Mona Lisa del Museo el Prado, la copia más temprana de la obra, que salió del taller de Leonardo da Vinci casi al mismo tiempo en que el maestro trabajaba en la versión del Louvre.

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Otros hallazgos que Cotte asegura haber realizado durante estos tres lustros son que originalmente la Gioconda tuvo cejas y pestañas (que sí aparecen en su gemela del Prado), pero que debieron esfumarse en alguna de las muchas restauraciones que sufrió la obra; que cambió la posición de algunos dedos o que originalmente pintó a su modelo con un rostro más ancho y una sonrisa más evidente. Incluso ha llegado a exponer una teoría que afirma que la obra del Louvre ha perdido 2,3 cm en algún momento de la historia, porque sus proporciones no respetan la proporción áurea –es decir que la suma de su lado mayor y menor dividida por el lado mayor sea igual al lado mayor dividido entre el menor–, considerada por Leonardo un ideal estético. Según las mediciones ópticas de Cotte para que se cumpliese esta regla (que se observa por ejemplo en el Hombre de Vitrubio), el ancho de la tabla debería medir 55,5 cm y no 53,2.

El taller de Lumière Technology.                                                                                                               Pascal Cotte

Todo ello viene a confirmar la relación obsesiva que ha establecido el mundo actual con la Gioconda y su autor, que ha llevado al sobreanálisis de la obra hasta el punto que cada nuevo detalle que se revela sobre ella genera una gran cantidad de posibles explicaciones que originan a su vez nuevas preguntas y crean un bucle que mantiene el halo de magia y de misterio en torno a la obra de arte más famosa de la historia.

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 7 de octubre de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : HISTORIA DEL ARTE.- Artemisia Gentileschi, la lucha de una pintora herida

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos informa sobre la vida de la primera pintora de aquellos años que destacó, llamada Artemisia Gentileschi; quien fue víctima de una violación en su juventud, la famosa pintora italiana del siglo XVII, triunfó como artista en un mundo exclusivamente  masculino: el de las principales cortes europeas.
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : ".........A comienzos de 1611, a Orazio Gentileschi le encargaron pintar al fresco una pequeña logia en el palacio del cardenal Scipione Borghese, en Monte Cavallo. El mecenas colocó a su lado a un joven artista, Agostino Tassi, apodado lo Smargiasso, "el Bravucón". Éste, tras pasar algún tiempo en Liguria y la Toscana, se había instalado en Roma. Entre ambos surgió la amistad, por lo que Orazio, que estaba casi siempre fuera y ya no se podía ocupar de los estudios de su hija, pidió a su colega que le diese clases de perspectiva. Agostino, pues, comenzó a frecuentar la casa de los Gentileschi, terminando por prendarse de la muchacha, que ya tenía 18 años. Un día, el joven alejó a Tuzia de la casa con una estratagema y violó a Artemisia, tal como las actas del juicio posterior confirman y como ella misma declara: "Me arrojó al borde del lecho [...] y me puso la rodilla entre los muslos para que no pudiera juntarlos...". Luego, para tranquilizarla, Tassi le prometió casarse con ella, promesa que durante un año la muchacha esperó en vano a que éste cumpliera....."

Víctima de una violación en su juventud, la famosa pintora italiana del siglo XVII triunfó como artista en un mundo exclusivamente masculino: el de las principales cortes europeas.

Alessandra Pagano

01 de octubre de 2020 · 18:12 Actualizado a

 
Bridgeman/ACI

"Mostraré a Vuestra Señoría Ilustrísima lo que sabe hacer una mujer", escribía Artemisia Gentileschi en 1649 a uno de sus clientes, Antonio Ruffo, anunciándole el pronto envío de un cuadro. Al final de su vida, pese a las penurias económicas y toda suerte de sinsabores, la gran pintora romana conservaba incólume el orgullo y la energía que le permitieron superar los abusos que sufrió en su juventud y hacerse un nombre en el competitivo mundo artístico de la Italia barroca.

Artemisia nació en Roma el 8 de julio de 1593 y era la mayor de cuatro hermanos. Su padre, Orazio Gentileschi, era un pintor pisano que se instaló en Roma veinte años atrás. De su madre, en cambio, no sabemos nada, salvo que murió en 1605 a los treinta años.

Desde ese momento, Artemisia hubo de ocuparse de la casa y del cuidado de sus hermanos menores, porque el padre no se casó de nuevo. En el taller paterno, anexo a la casa familiar, Artemisia descubrió su vocación por el arte. En un primer momento, Orazio había insistido en que su hija tomase los hábitos, pero al final aceptó el sueño de Artemisia de convertirse en pintora. Sin embargo, en aquellos tiempos era impensable que una mujer se formara en el taller de algún maestro, sin contar con que un padre apenas permitía a su hija salir de casa (como mucho, para ir a la iglesia). Su formación, pues, se llevó a cabo en el estudio paterno. Artemisia pasaba casi todo el tiempo en casa, donde se le permitía ejercitarse en la pintura, con frecuencia bajo la atenta mirada de su vecina Tuzia, cuya tarea consistía en vigilarla cuando el padre o los hermanos estaban ausentes. También visitaban asiduamente la casa pintores conocidos de su padre, como Pietro Rinaldi, su padrino de bautismo.

Tras la temprana muerte de su madre, su padre quiso que Artemisia tomara los hábitos pero al final aceptó que se convirtiera en pintora, un oficio de hombres en esa época.

Violada y engañada

A comienzos de 1611, a Orazio Gentileschi le encargaron pintar al fresco una pequeña logia en el palacio del cardenal Scipione Borghese, en Monte Cavallo. El mecenas colocó a su lado a un joven artista, Agostino Tassi, apodado lo Smargiasso, "el Bravucón". Éste, tras pasar algún tiempo en Liguria y la Toscana, se había instalado en Roma. Entre ambos surgió la amistad, por lo que Orazio, que estaba casi siempre fuera y ya no se podía ocupar de los estudios de su hija, pidió a su colega que le diese clases de perspectiva. Agostino, pues, comenzó a frecuentar la casa de los Gentileschi, terminando por prendarse de la muchacha, que ya tenía 18 años. Un día, el joven alejó a Tuzia de la casa con una estratagema y violó a Artemisia, tal como las actas del juicio posterior confirman y como ella misma declara: "Me arrojó al borde del lecho [...] y me puso la rodilla entre los muslos para que no pudiera juntarlos...". Luego, para tranquilizarla, Tassi le prometió casarse con ella, promesa que durante un año la muchacha esperó en vano a que éste cumpliera.
 
En Susana y los viejos, Artemisia reflejó una escena de acoso sexual hacia la mujer.
 

En marzo de 1612, Orazio Gentileschi denunció a Agostino Tassi ante las autoridades, que lo llevaron a juicio. Probablemente, los Gentileschi se dieron cuenta de que éste no tenía intención de casarse con Artemisia o bien descubrieron que Tassi había estado en prisión por varios delitos en el pasado. Durante el jucio, un testigo llegó a acusarlo de haber encargado el asesinato de su esposa mientras mantenía una relación con su cuñada.

En esa época, la violencia sexual no se consideraba un delito contra la mujer, sino contra el honor familiar. Además, para obtener justicia, a la víctima se le exigía que demostrase haber tenido siempre una conducta casta y muy íntegra. Durante todo el proceso, Artemisia insistió tanto en la violencia como en el engaño respecto a la promesa nupcial, mientras que Agostino la acusó de ser una mujer de mala vida y dijo que nunca había tenido relaciones con ella. Para agravar las cosas, Tuzia y otros testigos afirmaron que la pintora se veía con otros hombres y que era "demasiado libre". Incluso hubo quien afirmó que solía asomarse a las ventanas de su casa, cosa que no era adecuada para una persona "decente". Artemisia, a la que se miraba ya con desconfianza por su profesión, fue considerada una mujer licenciosa desde ese momento.

En esa época, la violencia sexual no se consideraba un delito contra la mujer, sino contra el honor familiar

Por si fuera poco, para verificar que su declaración era cierta, fue examinada por dos comadronas y se la sometió a la tortura de los llamados sibilli. Esta técnica consistía en colocar unas cuerdecitas entre los dedos de las manos unidas y accionar a continuación un palito que, girando, apretaba las falanges hasta triturarlas. Obviamente, se trataba de una práctica no sólo dolorosa, sino muy peligrosa, sobre todo para una artista, pues corría el riesgo de comprometer la funcionalidad de sus dedos. Mientras la torturaban, se volvió hacia el Bravucón gritando: "¡Éste es el anillo que me das y éstas son tus promesas!". El juicio acabó en septiembre con la condena de Tassi. La sentencia preveía cinco años de cárcel o el exilio. Tassi optó por este último, aunque gracias a algunas amistades influyentes consiguió volver a Roma un tiempo después, e incluso reanudó las relaciones con Orazio.

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El 29 de noviembre de 1612, aproximadamente un mes después de terminarse el juicio, Artemisia se casó con el florentino Pierantonio Stiattesi, un pintor mediocre con el que tuvo cuatro hijos. Fue un matrimonio acordado por su padre y celebrado para acallar el escándalo. Artemisia lo aprovechó para dejar Roma y enfrentarse a la vida de manera independiente.

La pareja se trasladó a Florencia. Antes, Orazio dirigió una carta a la gran duquesa de Toscana, Cristina Lorena, en un intento de introducir a su hija en la corte de los Médicis. Orazio no dudó en elogiar a Artemisia: "Me hallo con una hija hembra con otros tres varones, y esta hembra, habiéndola yo encaminado por la profesión de pintura, en tres años ha adquirido tanta práctica que puedo decir que hoy no hay nadie igual a ella". Sin embargo, más que esta carta es probable que fuese la influencia del hermanastro de su padre, Aurelio Lomi –un pintor muy apreciado en la corte de Florencia–, la que le procurase más ayuda.

Comoquiera que fuese, en poco tiempo Artemisia consiguió entrar en el círculo del gran duque Cosme II. Aprendió a escribir –sólo sabía leer– y comenzó a tratar con nobles e intelectuales como Galileo Galilei, con quien mantuvo una correspondencia epistolar, y con Miguel Ángel el Joven, bisnieto del gran Miguel Ángel Buonarroti. Fue él quien, el 24 de agosto de 1615 le encargó Alegoría de la inclinación para la bóveda de la casa familiar. Artemisia pintó un desnudo de mujer tan realista (un autorretrato, según algunos) que su cliente se vio obligado más tarde a cubrirlo con unos paños.

 

Judit decapitando a Holofernes (1613). Galería Uffizi, Florencia.

En poco tiempo, la fama de Artemisia creció hasta el punto de que, en una carta del secretario de Cosme II, se la define como una "artista que ya es muy conocida en Florencia". El 19 de julio de 1616 fue la primera mujer admitida en la Academia de las Artes del Dibujo, fundada por Vasari en 1562. Estuvo inscrita en ella hasta 1620, cuando pidió al gran duque permiso para pasar algún tiempo en Roma a fin de ocuparse de algunas cuestiones familiares. Su marido, Pierantonio, veía con buenos ojos el progreso de Artemisia, que prácticamente proveía al sustento de la familia y saldaba las muchas deudas contraídas por él.

El 19 de julio de 1616 fue la primera mujer admitida en la Academia de las Artes del Dibujo, fundada por Vasari en 1562

Pero el verdadero amor de Artemisia no fue su marido, sino el noble florentino Francesco Maria Maringhi. De la intensa pasión entre ambos es testimonio la amplia correspondencia descubierta hace unos años. En ella aparecen también varias cartas de Stiattesi a Maringhi, en las que aquél informa a su amante de algunos asuntos relacionados con su mujer, lo que demuestra que su esposo aceptaba la relación entre ellos. No se sabe por qué su marido no acompañó a Artemisia a Roma y, en un determinado momento, desapareció incluso de su vida. Aun con altibajos, la pintora mantuvo durante años su relación con Maringhi, lo que no impidió que a la vez tuviera relaciones con el músico inglés Nicholas Lanier. Una vez en Roma, pareció que las habladurías sobre Artemisia habían caído en el olvido. Los salones se disputaban su presencia y se la invitó también a formar parte de la Academia de los Deseosos, prestigiosa institución que reunía a los intelectuales romanos más importantes.

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El padre de Artemisia se trasladó a Inglaterra, mientras ella emprendía un viaje por el norte de Italia. En 1630, la artista decidió ir a Nápoles, que a comienzos del siglo XVII era una de las ciudades más grandes de Europa, meta de comerciantes y pintores. Aquí recibió importantes encargos, entre otros de Felipe IV de España. En 1637, Carlos I de Inglaterra la invitó a su corte, a la que se desplazó al año siguiente. Allí se reunió con su padre, que estaba trabajando en la decoración del techo de la Queen’s House, en Greenwich. Tal vez ambos volvieron a colaborar hasta la muerte de él, acaecida en 1639. En sus años londinenses, Artemisia pintó una de sus obras más famosas: Autorretrato vestida de Pintura.

Luego Artemisia regresó a Nápoles, donde vivió hasta su muerte. Tras casar a una de sus hijas, se encontró en dificultades económicas y aceptó trabajar para Antonio Ruffo, un coleccionista siciliano que le había encargado algunas obras. Sin embargo, los problemas económicos no disminuyeron y a veces se vio obligada a malvender sus obras.

Tal vez cansada de una vida tan intensa, pasó sus últimos años sin intentar nuevos retos artísticos y agobiada por las deudas. Pese a su indudable calidad artística y sus influyentes amistades, no se libró nunca del todo de su fama de licenciosa. La opinión pública nunca le perdonó ser una mujer libre. A su muerte, ocurrida entre 1652 y 1653, llegaron a dedicarle epitafios ultrajantes como éste: "Al pintar la cara a éste y a aquél / en el mundo me gané mérito infinito. / En tallar los cuernos a mi marido / dejé el pincel y tomé el escalpelo". Su figura fue rápidamente olvidada y no sería redescubierta hasta 1916 gracias al historiador del arte Roberto Longhi. Con los años, sin embargo, su historia privada ha prevalecido sobre su trayectoria artística, menoscabando un trabajo cuya calidad se puede comparar con la del mismísimo Caravaggio.

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