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domingo, 10 de diciembre de 2023

Historia del Arte: Desvelan una de las misteriosas técnicas pictóricas usadas por Leonardo da Vinci

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un informe, que un grupo de científicos francesas han realizado un estudio de la composición de la pintura que usó Leonardo Da Vinci al pintar a la Mona Lisa o Gioconda, ellos usaron un pequeño fragmento y encontraron residuos de óxido de plomo, que el pintor florentino muy dado a la experimentación, habría utilizado una mezcla de aceite con óxido de plomo para pintar la primara capa de s cuadro más famoso.... .. ..sigamos leyendo..............


Después de analizar un fragmento muy pequeño de la Mona Lisa, un equipo de investigadores franceses ha sugerido que el pintor florentino, muy dado a la experimentación, habría utilizado una mezcla de aceite con óxido de plomo para pintar la primera capa de su cuadro más famoso.

Los turistas hacen cola para admirar la Mona Lisa en el Museo del Louvre de París

Reuters

J. M. Sadurní
J. M. Sadurní

Especialista en actualidad histórica


Actualizado a 

Esto último parece ahora estar más cerca que nunca gracias a un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), el Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF), el Museo del Louvre y el Ministerio francés de Cultura, y que sido publicado en Journal of the American Chemical Society. Y es que, entre otras cosas, la investigación ha revelado que Da Vinci podría haber utilizado una singular mezcla de óleo al plomo en la capa preliminar de su obra.

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mona lisa

LAS 5 PREGUNTAS (Y SUS RESPUESTAS) SOBRE LA MONA LISA

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INNOVACIÓN EN LA OBRA DE DA VINCI

Victor González, uno de los autores del estudio, ha declarado que esta investigación "aporta nuevas pistas acerca de los materiales que usó Da Vinci. Los hallazgos pueden ser útiles para la comprensión y la preservación de sus pinturas". Los investigadores han llegado a esta conclusión tras encontrar plumbonacrita (un mineral con alto contenido en plomo y un aspecto parecido al de las perlas) en un minifragmento del famoso retrato.


La presencia de este mineral, cuyo uso en pintura era poco habitual en aquel momento, sugiere que el genio florentino trató, una vez más, de innovar mediante la aplicación de una mezcla espesa sobre la tabla en la que pintó la Mona Lisa (de hecho, Leonardo menciona el óxido de plomo en alguno de sus manuscritos, aunque no en un contexto pictórico, sino farmacéutico).

"Los hallazgos pueden ser útiles para la comprensión y la preservación de sus pinturas", ha manifestado Victor González, uno de los autores del estudio.


Gráfico realizado por los autores del estudio donde se detalla el proceso que se ha seguido en la investigación.

Victor González et al.

El minúsculo fragmento que ha sido analizado mide unas 100 micras (una micra corresponde a una milésima parte de un milímetro) y se correspondería a la primera capa aplicada por el artista en el lado superior derecho de la pintura. Para analizar esta pequeña muestra, el equipo utilizó el sincrotrón, una especie de microscopio gigante ubicado en la ciudad suiza de Grenoble.

Con este aparato, los investigadores pudieron observar a escala microscópica la singular composición de la mezcla de óleo al plomo, muy distinta a la que se suele ver en las obras al óleo de la época. "Detectamos por sorpresa un compuesto que se llama plumbonacrita", destaca González. 

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MONA LISA, LA OBRA MAESTRA MÁS ENIGMÁTICA DE LEONARDO DA VINCI

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UN COMPUESTO MISTERIOSO

Sin embargo, el investigador insiste que Da Vinci no usaba la plumbonacrita como pigmento y no formaba parte de su paleta habitual, sino que esta sustancia se formó a partir de una reacción química en la pintura misma, por lo que los investigadores especulan con que tal vez se usó otro compuesto, como el óxido de plomo, para pintar la primera capa de la Mona Lisa. Según los expertos, Da Vinci habría mezclado aceite con óxido de plomo (litargirio) para obtener una mezcla con una consistencia más densa, similar a una pasta.

Según los investigadores, Da Vinci no usaba la plumbonacrita como pigmento, sino que esta sustancia se formó a partir de una reacción química.


La sonrisa de la Mona Lisa no es lo único misterioso en el cuadro pintado por Leonardo da Vinci.

PD


Y ¿cómo se ha llegado a esta conclusión? Marine Cotte, otra de las autoras del estudio, ha explicado que en 2019 ya se detectó plumbonacrita en la obra de Rembrandt, elemento que contribuía a acentuar la sensación de claroscuro de sus obras. "Rembrandt nos puso sobre la pista. Pensamos que valía la pena volver a analizar las pinturas con la que trabajábamos para comprobar si también contenían el mismo compuesto", ha explicado Cotte. 

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Durante el estudio, los investigadores también hallaron partículas no disueltas de óxido de plomo en las muestras analizadas. "Hay que decir que para la Mona Lisa solo analizamos una muestra muy pequeña. Igual hubiéramos encontrado [óxido de plomo] en otra muestra", ha señalado Cotte. Este mineral también fue detectado en fragmentos de otra obra maestra de Da Vinci: La Última Cena, lo que sugiere que el artista buscaba innovar constantemente en la preparación de sus pinturas añadiendo al óleo elevadas cantidades de plomo. 

Los investigadores esperan que estos hallazgos ayuden a la compresión de las técnicas utilizadas por los grandes maestros del Renacimiento y contribuyan asimismo a fomentar nuevos estudios sobre el tema gracias a las innovaciones técnicas que se suceden continuamente en este campo.

 


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 10 de septiembre de 2021

INGENIERO E INVENTOR: Los fabulosos inventos de Leonardo da Vinci

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el genio de ingeniero e inventar que fue Leonardo da Vinci, que estuvo muy adelantado a su época, sigue asombrando al mundo de los terrenales, que haya destacado como artista con su obra maestra La Gioconda y sus grandes máquinas que muchas de ellas no se materializaron, y quedaron para la posteridad tal como el diseño del Helicóptero que él, lo diseñó como una hélice o tornillo aéreo.... siga leyendo.......

Aunque Leonardo da Vinci es famoso por su faceta de artista, dedicó gran parte de su vida a inventar máquinas de todo tipo.








Foto: Códice Atlántico, Biblioteca Ambrosiana de Milán.

“Tengo planos de puentes muy ligeros y fuertes, y que se pueden cargar con mucha facilidad… Cuando un lugar está bajo asedio, sé cómo cortar el agua desde las trincheras y cómo construir una cantidad infinita de escaleras y otros instrumentos… (…) Y si cualquiera de las cosas anteriormente mencionadas pareciera imposible o impracticable a alguien, me ofrezco para hacer demostración de ellas en su parque o en cualquier lugar que a su Excelencia le plazca, y a usted me encomiendo con toda la humildad posible.”

Estas son unas pocas de las habilidades que enumera Leonardo da Vinci en la carta que envió a Ludovico Sforza, señor de Milán, con la esperanza de conseguir trabajo a su servicio (lo cual logró). En esta misiva el genio del arte se presenta en una faceta que lo apasionó tanto o más a lo largo de su vida: la de inventor.

Leonardo diseñó o mejoró una gran cantidad de artilugios de todo tipo, desde máquinas de guerra hasta objetos de uso cotidiano

Leonardo demostró desde muy joven un gran interés por entender las leyes de la naturaleza y aprovecharlas en la creación de sus inventos. Diseñó o mejoró una gran cantidad de artilugios de todo tipo, desde máquinas de guerra hasta objetos de uso cotidiano; incluso artefactos que en aquel tiempo parecían de ciencia ficción, como máquinas voladoras, carros automóviles o trajes submarinos. La colección más completa que se conserva de sus inventos es el Códice Atlántico, cuya edición original se coserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán y consta de 1751 dibujos.

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¿Cuánto sabes sobre Leonardo da Vinci?

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LA CIENCIA DE LA GUERRA

Buena parte de los inventos de Leonardo eran de uso bélico. En la Italia del Renacimiento las guerras eran constantes y las máquinas que proponía podían suponer una ventaja muy importante. De los doce puntos que menciona en su carta a Ludovico Sforza, nueve se refieren a la guerra, e incluso se ofrece a hacerle una demostración práctica para convencerle.

Sin duda su máquina de guerra más famosa es el vehículo blindado, a menudo llamado “el tanque de Leonardo”, pero no llegó a usarse por su escasa maniobrabilidad. Sí que desarrolló una gran variedad de armas, incluída una batería de 33 cañones distribuidos en tres filas de once, que permitía a unos disparar mientras los anteriores se enfriaban y los siguientes eran recargados. También diseñó máquinas, tanto terrestres como acuáticas, equipadas con guadañas; así como versiones a gran tamaño de armas de mano, como la ballesta, para destruir las murallas que protegían las ciudades.


INVENTOS LEONARDO

El "tanque de Leonardo" estaba equipado con cañones y ruedas en el interior, pero era poco manejable.

Foto: CC Erik Möller.


INVENTOS LEONARDO

El "circumfolgore" o cañón giratorio permitía disparar en múltiples direcciones a la vez y se podía reorientar rápidamente.

Foto: CC Federico Leva.


INVENTOS LEONARDO

Leonardo diseño puentes desmontables que podían adaptarse a caudales de cualquier anchura.

Foto: CC Michael J. Zirbes.


INVENTOS LEONARDO

El puente de barcas se manejaba desde la orilla para colocarlo en posición al atacar y retirarlo rápidamente al defender.

Foto: CC Arnaud 25.

HACER LA VIDA MÁS FÁCIL

No todo tenían que ser inventos para la destrucción. Leonardo también desarrolló mecanismos para automatizar algunas tareas pesadas, como cortar la leña, batir metales o moler cereales. Una de las más célebres es la grúa giratoria, que podía elevar objetos pesados sin necesidad de colocarlos justo debajo. Muchos de estos mecanismos funcionaban a base de engranajes y muelles, bien aprovechando las propias fuerzas mecánicas o con lo que hoy llamaríamos energía limpia: durante el tiempo que pasó en Roma ideó un mecanismo para calentar el agua utilizando lentes cóncavas.

Leonardo desarrolló mecanismos para automatizar algunas tareas pesadas. Algunos, como el carro automóvil, podían parecer de ciencia ficción en aquella época.


A pesar de que estos inventos estaban pensados para hacer la vida más fácil, no siempre fueron bien recibidos. Con una población en aumento y una competencia cada vez mayor en los oficios, algunos temían que estas máquinas pudieran reducir la demanda de trabajadores, de forma similar a lo que sucedió durante la Revolución Industrial.

Algunos de estos inventos podían resultar extravagantes para la época. Leonardo creó prototipos de lo que podíamos llamar los primeros vehículos automóviles, ninguno de los cuales llegó a pasar de los bocetos. También inventó entre otras máquinas una draga para retirar el fango de los canales y una caja de velocidades con engranajes de distintos tamaños, el primer cambio de marchas de la historia.










La sierra automática usaba el mismo principio que los molinos de agua, incrementando la fuerza con un sistema de poleas.

Foto: CC Jakub Hałun.


INVENTOS LEONARDO

La grúa giratoria permitía trasladar objetos de forma más sencilla, rápida y segura.

Foto: CC DerHexer.


INVENTOS LEONARDO

La draga o "cavafango" era una máquina acuática que se utilizaba para retirar el fango del fondo de los canales, que caía en una barca colocada en el centro.

Foto: CC Alessandro Nassiri.


INVENTOS LEONARDO

El carro autopropulsado es uno de los diseños de Leonardo que nunca se materializaron. Se basaba en un mecanismo similar al de un reloj de cuerda, con muelles y engranajes que hacían girar las ruedas.

Foto: CC AM.

CURIOSO Y VISIONARIO

La tercera categoría de inventos era la que más apasionaba a Leonardo, pero en su momento podían parecer auténticas ideas de bombero. Destacan sus muchos prototipos de máquinas voladoras, la más famosa de las cuales es el ornitóptero: aunque no eran las primeras, pues ya en al-Ándalus se había experimentado siglos antes con máquinas planedoras, el objetivo de Leonardo era crear una máquina completamente maniobrable. Diseñó también un paracaídas con forma piramidal y una hélice voladora, que nunca llegó a construir.

Algunos inventos de Leonardo podían parecer auténticas ideas de bombero y muchos nunca los llegó a construir

Un invento menos conocido era su equipo de buceo, un traje estanco equipado con tubos que permitían moverse debajo del agua. Aunque en principio tenía un propósito bélico -lo ideó en Venecia para atacar las naves enemigas sin que los soldados fuesen vistos- podía servir también para pescar o incluso reparar los cimientos desgastados por el agua salubre de la laguna.

También trabajó en la mejora de instrumentos de la vida cotidiana, como los relojes: creó un diseño que tenía mecanismos separados para las horas, los minutos e incluso para las fases lunares. En el arte y en la ciencia, Leonardo era una miente inquieta que se interesaba por cualquier innovación que viera y pensaba en cómo podría mejorarla.


INVENTOS LEONARDO

El ornitóptero es seguramente la máquina más famosa de Leonardo da Vinci. Estudió en profundidad la anatomía de los pájaros, pero nunca logró crear uno funcional.

Foto: CC Diagram Lajard.


INVENTOS LEONARDO

En el siglo IX, el andalusí Abbas Ibn Firnas hizo (sin éxito) el primer intento de salto en paracaídas. Leonardo hizo sus propios esbozos, pero nunca los llevó a la práctica.

Foto: CC Niki.L.


INVENTOS LEONARDO

La hélice o tornillo aéreo, considerado el primer prototipo de helicóptero de la historia, es otra máquina voladora que Leonardo nunca consiguió crear de forma funcional.

Foto: Arnaud 25.


INVENTOS LEONARDO

El traje de buceo fue diseñado para sabotear naves enemigas.

Foto: CC Sergento.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 4 de noviembre de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : EPISODIO 28.- Leonardo da Vinci, el genio visionario...

Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un amplio reportaje mediante un Podcasts, sobre la obra del genio de todos los tiempos Leonardo Da Vinci, quien decía como :"Preferiría la muerte a la inactividad". Así se expresaba el hombre que dedicó toda su vida a concebir imágenes, máquinas y grandiosos proyectos que se adelantaron a su propio tiempo. En este nuevo episodio de curiosidades de la Historia repasamos la vida del genio italiano.
NATIONAL GEOGRAPHIC .- narra : "...Pocos hombres han brillado tanto en su tiempo y en la posteridad como Leonardo da Vinci. Heredero de la tradición artística florentina iniciada por Giotto en el siglo XIV, en él culminó el nuevo espíritu científico del Renacimiento. Podría decirse que fue la mejor encarnación del hombre universal renacentista, por la multiplicidad de sus conocimientos y la diversidad de sus intereses. Leonardo fue también un rebelde, que supo mostrar, como científico, ingeniero y artista, su independencia frente a las corrientes intelectuales de su tiempo. Su obra –producto de un saber enciclopédico combinado con una poderosa inteligencia y una imaginación ilimitada– está hecha de anticipaciones geniales, que en ocasiones tardarían siglos en ser comprendidas y aplicadas......."

"Preferiría la muerte a la inactividad". Así se expresaba el hombre que dedicó toda su vida a concebir imágenes, máquinas y grandiosos proyectos que se adelantaron a su propio tiempo. En este nuevo episodio de curiosidades de la Historia repasamos la vida del genio italiano.

Inés Monteira / Locución: Caterina Miloro

04 de noviembre de 2020 ·


Posible Autorretrato de Leonardo da Vinci hecho entre 1512 y 1515.
WIKIPEDIA.

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Pocos hombres han brillado tanto en su tiempo y en la posteridad como Leonardo da Vinci. Heredero de la tradición artística florentina iniciada por Giotto en el siglo XIV, en él culminó el nuevo espíritu científico del Renacimiento. Podría decirse que fue la mejor encarnación del hombre universal renacentista, por la multiplicidad de sus conocimientos y la diversidad de sus intereses. Leonardo fue también un rebelde, que supo mostrar, como científico, ingeniero y artista, su independencia frente a las corrientes intelectuales de su tiempo. Su obra –producto de un saber enciclopédico combinado con una poderosa inteligencia y una imaginación ilimitada– está hecha de anticipaciones geniales, que en ocasiones tardarían siglos en ser comprendidas y aplicadas.

Leonardo nació en 1452 en una pequeña aldea llamada Anchiano, a pocos kilómetros de Vinci, en los dominios de la ciudad de Florencia. Era hijo natural de un notario de Vinci, llamado Ser Piero da Vinci, y de una campesina de la zona, de nombre Caterina. Al nacer, su padre lo dejó al cuidado de una nodriza, pero poco después sería educado por la esposa de su progenitor.

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Excéntrico y rebelde

Cuando tenía unos 14 años Leonardo ingresó en el prestigioso taller florentino de Verrocchio, el «laboratorio politécnico» que le proporcionaría una completa formación artística y científica. Allí aprendió los rudimentos de la pintura, la arquitectura y la escultura, que le permitirían realizar sus primeras obras maestras, como El bautismo de Cristo, en colaboración con su maestro Verrocchio. También adquirió nociones de botánica, música y óptica, y ya antes había sido instruido en materias tan apartadas de las bellas artes como la relojería.

Desde ese momento Leonardo da Vinci aspiró a convertirse en un gran artista sabio, un pintor de fundamentos intelectuales. Partió de la idea esbozada por Leon Battista Alberti, el gran teórico del Renacimiento, de que resultaba preciso conocer la naturaleza en profundidad para poder imitarla a través de las artes y ciencias. Ello le llevó a oponerse a la concepción especulativa de la ciencia que dominó en la Edad Media y a su sumisión a los dogmas del cristianismo.

Leonardo destacó desde muy pronto a ojos de todos por sus sobresalientes cualidades y su actitud excéntrica. Desentrañar el carácter de un genio resulta enormemente complejo, y más aún desde la distancia del tiempo, aunque algunas fuentes permiten acercarse a su personalidad. Se sabe que le gustaba vivir de un modo ostentoso, y se dejaba ver con elegantes atuendos. Ello no impidió que viviera en una especie de marginalidad, en parte derivada de las muchas horas que dedicaba al trabajo y de su consiguiente aislamiento. Hiperactivo y cambiante, su temperamento le hacía incapaz de dar culminación a sus descubrimientos científicos, pues tendía a recomenzar siempre desde el principio y dejaba de centrar su atención en temas ya tratados para pasar a otros que le suscitaran más vivo interés.

En 1476, cuando ya se había establecido como pintor independiente, Leonardo da Vinci fue acusado de sodomía junto con otros personajes vinculados a los Médicis.En la época, la homosexualidad estaba penada con la hoguera, la mutilación o el destierro, pero, por fortuna, en el caso de Leonardo la denuncia anónima no tuvo efectos. Eso no significa que la acusación fuera falsa, pues las tendencias homosexuales de Leonardo son comúnmente aceptadas por los biógrafos del artista, basándose en testimonios indirectos y en algunos dibujos de claro erotismo masculino, aunque también existen evidencias de su contacto amoroso con mujeres. Es posible que la delación fuera resultado de una campaña de desprestigio contra los Médicis, y fueron precisamente las influencias de esta poderosa familia florentina las que contribuyeron a enterrarla.

Tras este episodio, a principios de 1482 Leonardo se trasladó a Milán, a la corte de Ludovico Sforza. Quizá fue enviado allí por Lorenzo de Médicis, como gesto diplomático de cortesía, aunque también existe la posibilidad de que Leonardo acudiera por iniciativa propia, en busca de fortuna. Esto último es lo que parece sugerir la carta que escribió para el duque milanés, en la que enumeraba sus méritos y se ofrecía para entrar a su servicio. Es significativo que Leonardo mencionara en diez puntos sus capacidades como ingeniero militar e inventor de instrumentos bélicos, y sólo en el último punto se refiriera a sus aptitudes artísticas.

Las tendencias homosexuales de Leonardo son comúnmente aceptadas por los biógrafos del artista, basándose en testimonios indirectos y en algunos dibujos de claro erotismo masculino, aunque también existen evidencias de su contacto amoroso con mujeres.

Sin duda era consciente de que su saber técnico era lo que más podía interesar a los belicosos Sforza.Y este saber era ciertamente revolucionario. Como ingeniero militar, Leonardo proyectó una total renovación del armamento terrestre y naval, partiendo de la reciente aparición de las armas de fuego. Sus experimentos de balística le permitieron aumentar el volumen del fuego y la velocidad de la carga de las bombardas, así como crear nuevos proyectiles ojivales, granadas explosivas, cañones y espingardas, el antecedente de la escopeta.

En la corte de Ludovico Moro

Su nuevo mecenas, Ludovico, apodado «el Moro», era en ese tiempo la personalidad dominante en la política italiana, sobre todo desde la muerte de Lorenzo el Magnífico en 1492. Personalmente era un hombre de múltiples intereses y daba mucha importancia a la cultura como medio de propaganda, pero no tenía verdadera sensibilidad artística. No debió resultar fácil para Leonardo actuar como simple servidor de un poderoso; en uno de sus cuadernos, por ejemplo, escribió: «Dar órdenes es cosa de caballeros; obedecer, es cosa de siervos». Aun así, hubo de trabajar para el duque como organizador de fiestas y en un proyecto de estatua monumental, que no llegó a ser fundida.También participó en las discusiones sobre la construcción de las catedrales de Milán y Pavía. En Milán pintó igualmente algunos cuadros emblemáticos como LaVirgen de las rocas, en 1486, o La Última Cena, única pintura mural que se conserva del artista florentino, realizada entre 1494 y 1497 en la iglesia de Santa Maria delle Grazie.

Paralelamente, durante su etapa milanesa Leonardo profundizó en sus estudios científicos. Una de sus fascinaciones fue el vuelo de las aves, y la posibilidad de imitarlo por parte de los hombres. El sabio dedicó años de estudios, prolongados en su segundo período florentino (1500-1506), a la experimentación con una máquina para volar. Su fracaso en el intento por sostener el cuerpo humano en el aire se debió a la falta de un motor de explosión, sin el cual resulta imposible lograr la propulsión necesaria para el sostenimiento de un peso. También se interesó por la botánica, por la luz y los efectos atmosféricos, así como por la ingeniería, el urbanismo, la anatomía y las emociones humanas.

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Su deseo de saber no se quedó en el papel, pues defendió siempre la experiencia directa, volcándose en los fenómenos de la naturaleza para explicar sus misterios. Su obsesión por la experimentación le llevó a diseccionar cadáveres, insatisfecho con el estudio de las esculturas antiguas o de viejos tratados. Se procuró cuerpos de condenados a muerte, fuera en los hospitales o en los cementerios, hasta el punto de sobornar a sepultureros para obtenerlos.

Leonardo sobrepasó las coordenadas de la ciencia renacentista, que hasta entonces había tenido como objeto y centro el ser humano, para ocuparse de la totalidad del Universo. Como escribió en una ocasión: “No hay nada en la Naturaleza que no sea parte de la ciencia». Los bocetos y dibujos que dejó demuestran su interés por todas las cosas. En ellos encontramos observaciones y análisis sobre todo tipo de materias: mecánica, matemáticas, astronomía, geografía, física, botánica, química y anatomía. Junto a ellos aparecen también sentencias morales, anotaciones gramaticales, diseños heráldicos, alegorías y bestiarios. Leonardo fue asimismo un maestro en la música y se sabe que diseñó nuevos instrumentos en busca de timbres nunca oídos.

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Inestabilidad en Europa

En 1499, la esplendorosa vida de la corte de los Sforza se vio abruptamente interrumpida con la ocupación de Milán por las tropas francesas de Luis XII. Leonardo había sido nombrado el año anterior ingeniero general, pero no tuvo tiempo de fortificar la ciudad con sus innovadoras técnicas. Buscó refugio en Mantua, en la corte de los Este, donde sólo pasaría dos meses. Quizás exasperado por la duquesa Isabel de Este, dama cultivada pero muy exigente con sus servidores, decidió marchar a Venecia. El científico se acercaba ya a los 50 años y la prosperidad y estabilidad política que le había rodeado hasta entonces se desmoronaba ante sus ojos.

En 1500 Leonardo se encontraba de nuevo en Florencia. Según un testimonio, por entonces estaba «cansado del pincel», pero aun así realizó algunas de sus obras maestras, como la Santa Ana o La batalla de Anghiari. En cambio, seguía intensamente dedicado a sus experimentos científicos. Reanudó asimismo su actividad de ingeniero militar, esta vez al servicio de César Borgia, el hijo del papa Alejandro VI, que por esos años trataba de crear un Estado propio en la Italia central. Leonardo lo siguió en sus campañas durante unos nueve meses, hasta abandonarlo por causas desconocidas, quizás hastiado por los crueles métodos del ambicioso príncipe.

Leonardo volvió a Florencia, desde donde, en 1506, marchó otra vez a Milán, la ciudad en la que siempre se sintió más a gusto. Solicitaba allí su presencia el nuevo gobernador francés de la ciudad, Carlos de Amboise, que trataba de recrear la corte de los Sforza, y para quien Leonardo proyectó una villa suburbana con jardines y juegos de agua.También pintó una de sus obras pictóricas más célebres: la Mona Lisa. Al principio de esta nueva estancia milanesa Leonardo pensó organizar sus apuntes y publicar algunos tratados sobre temas como el agua, la pintura y la anatomía. Pero, como le sucedió con tantos otros proyectos, Leonardo nunca llevó éste a efecto, y prefirió continuar con diversos estudios, desde la anatomía humana hasta la fabricación de autómatas.

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En 1513 los franceses fueron expulsados de Milán por un ejército coaligado deVenecia, el Papa y el emperador. Leonardo decidió entonces marchar a Roma, siguiendo la llamada de Juliano de Médicis, hermano del papa León X. Los tres años que pasó allí coincidieron con el momento en que en Roma se estaba gestando el estilo manierista, de la mano de Miguel Ángel y Rafael. Pese a las atenciones que le dispensó Juliano, todo indica que Leonardo se sintió desplazado en aquel ambiente. Pasaba ya de los 60 años y su salud flaqueaba. No pintó entonces ninguna obra importante, aunque prosiguió con la misma energía de antes sus estudios científicos.

En 1516 Leonardo abandonó la ciudad papal para marchar a Francia. Francisco I le había ofrecido el puesto de «primer pintor, ingeniero, arquitecto y mecánico del rey», impresionado tal vez por un autómata de Leonardo que Juliano de Médicis le enseñó durante un encuentro en Milán: “un león que caminaba unos pasos y luego abría su pecho que aparecía lleno de flores de lis”, según cuenta Vasari. El anciano artista se alojó en la agradable mansión de Cloux, a escasa distancia del palacio de Amboise. Allí pasó los tres últimos años de su vida, dedicado a sus estudios científicos y a sus grandiosos proyectos de ingeniería –como la conexión del Atlántico y el Mediterráneo mediante un canal entre los ríos Loira y Saona–, hasta su muerte el 2 de mayo de 1519.

Fascinado por el transcurso del tiempo, «que se desliza sin ser notado y engaña a los mortales», Leonardo da Vinci repartió el suyo entre números y letras, entre el arte y la ciencia. Sólo contemplando su producción artística y científica en conjunto se aprecia la verdadera dimensión de este genio universal.

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