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lunes, 15 de julio de 2019

DRÁCULA : NATIONAL GEOGRAPHIC .- Vlad Tepes el Empalador, el Drácula histórico

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., lo que el cine inmortalizó como el Conde Drácula, que bebía sangre de sus víctimas, tiene mucho de verdad, efectivamente existió : "...el príncipe Vlad III de Valaquia nació en Sighisoara (Transilvania) en 1431, y fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad II, voivoda (gobernador) de Valaquia. Con apenas 13 años marchó a la corte otomana,.."
NATIONAL GEOGRAPHIC .- narra : "....... La fortuna del sobrenombre de Drácula se debe en realidad a una confusión. Su padre, el príncipe o voivoda Vlad II de Valaquia, había ingresado en 1428 en la Orden del Dragón (Drac, en húngaro), de la mano del emperador Segismundo de Luxemburgo. Por ello fue conocido en adelante como Vlad Dracul, mientras que a su hijo se le llamó Vlad Draculea, esto es, hijo de Dracul. Sin embargo, en la mitología rumana la figura del dragón no existía y el término dracul designaba al diablo, con lo que Vlad III pasó a ser en rumano “el hijo del diablo”.
NATIONAL GEOGRAPHIC .- agrega : " Ello coincide con la leyenda sobre la crueldad y ánimo sanguinario de Vlad, recogida ya por crónicas de su época. En ellas se le presentaba como un príncipe aficionado a la tortura y entusiasta de la muerte lenta, que solía cenar bebiendo la sangre de sus víctimas o mojando pan en ella. Se calcula que en sus tres períodos de gobierno, que suman apenas siete años, ejecutó a unas 100.000 personas, en la mayoría de las ocasiones mediante la técnica del empalamiento. Por esta razón se le conoce desde el siglo XVI como Vlad Tepes, esto es, Vlad el Empalador....."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/vlad-tepes-empalador-dracula-historico_11548

Príncipe de Valaquia durante el siglo XV, la inusitada crueldad de que hizo gala durante su gobierno dio pie a una leyenda diabólica que pasó a la literatura de la mano de Bram Stoker.



Perlas y piedras preciosas
Este retrato del señor de Valaquia es copia de uno pintado durante su vida. El voivoda luce un bonete principesco adornado con perlas y piedras preciosas. Se conserva en el castillo de Ambras, en Innsbruck.
Foto: CC

Sighisoara, la cuna de Drácula
Según la tradición, Vlad III, llamado Drácula, nació en la antigua ciudad alemana de Schässburg (Sighisoara en rumano), fundada por colonos sajones.
Foto: Gtres

Vlad Tepes y los enviados turcos
Esta pintura de Theodor Aman muestra a Tepes recibiendo a los enviados turcos. En 1448 ascendió al trono de Valaquia por primera vez gracias al apoyo de los turcos, de quienes había sido prisionero y a los que luego combatirá.
Foto: CC

Retrato de cuerpo entero de Vlad Tepes
Vlad nació a finales del año 1431 en la ciudad de Sighisoara, Transilvania, hijo legítimo del voivoda Vlad II de Valaquia.
Foto: CC

Un grabado publicado en 1488
Se dice que para librarse de vagabundos y mendigos, Vlad los invitó a un banquete, cerró las puertas y los quemó vivos. Aquí en un grabado en 1488.
Foto: CC

Pintura en acuarela, Alemania, S. XVI
Un delegado papal describió a Vlad como una persona con un cuerpo fornido y musculoso, rostro rojizo y delgado, nariz aguileña, pómulos salientes, largas pestañas, ojos grises, cejas tupidas, bigote y una cerviz de toro que le ceñía la cabeza, de la que colgaba una ensortijada melena negra.
Foto: CC

El castillo de Drácula
EL castillo de Bran en el pasado marcaba la frontera entre Valaquia y Transilvania. Sin embargo, a pesar de vincularse habitualmente con Vlad III, parece ser que él jamás vivió en este castillo y que su verdadera fortaleza fue el Castillo de Poenari.
Foto: Gtres

Lago Snagov
Tras caer abatido en una emboscada turca, su cabeza fue exhibida en Estambul y posteriormente su cuerpo fue enterrado en el monasterio del lago Snagov.
Foto: AP
Covadonga Valdaliso, 
historiadora

Vlad Tepes el Empalador, el Drácula histórico

A finales del siglo XIX, el escritor irlandés Bram Stoker concibió una novela de terror relacionada con las leyendas centroeuropeas sobre vampiros y no muertos que ya habían servido de inspiración a otros autores decimonónicos como John Polidori, el médico y compañero de viajes de Lord Byron. Indagando en este tipo de historias, Stoker tuvo conocimiento de la existencia de un príncipe rumano llamadoVlad Draculea, que había vivido en el siglo XV y se había hecho célebre, entre otras cosas, por su gusto por lo sanguinario.
La fortuna del sobrenombre de Drácula se debe en realidad a una confusión. Su padre, el príncipe o voivoda Vlad II de Valaquia, había ingresado en 1428 en la Orden del Dragón (Drac, en húngaro), de la mano del emperador Segismundo de Luxemburgo. Por ello fue conocido en adelante como Vlad Dracul, mientras que a su hijo se le llamó Vlad Draculea, esto es, hijo de Dracul. Sin embargo, en la mitología rumana la figura del dragón no existía y el término dracul designaba al diablo, con lo que Vlad III pasó a ser en rumano “el hijo del diablo”.
Ello coincide con la leyenda sobre la crueldad y ánimo sanguinario de Vlad, recogida ya por crónicas de su época. En ellas se le presentaba como un príncipe aficionado a la tortura y entusiasta de la muerte lenta, que solía cenar bebiendo la sangre de sus víctimas o mojando pan en ella. Se calcula que en sus tres períodos de gobierno, que suman apenas siete años, ejecutó a unas 100.000 personas, en la mayoría de las ocasiones mediante la técnica del empalamiento. Por esta razón se le conoce desde el siglo XVI como Vlad Tepes, esto es, Vlad el Empalador.

Historia de los Balcanes

Para comprender esta fama hay que situarse en el contexto de los Balcanes en las décadas centrales del siglo XV. En aquel entonces el Imperio otomano se hallaba en plena fase de expansión por el suroeste de Europa: Grecia quedó sometida desde la década de 1360, Serbia desde 1389 y Bulgaria en 1396. Frente a los otomanos se encontraban el reino de Hungría y los principados en los que entonces se dividía la actual Rumanía: Valaquia y Moldavia, junto a Transilvania, territorio autónomo perteneciente a Hungría.
Frente a los otomanos se encontraban el reino de Hungría y los principados de la actual Rumanía
Las guerras de frontera se convirtieron en una constante, guerras de extraordinaria violencia, en las que las ejecuciones y represalias masivas estaban a la orden del día.Vlad deValaquia fue un producto de este ambiente, y su vida fue una lucha constante por la supervivencia y por el poder.

Un príncipe de frontera

Según la mayoría de los autores, el príncipe Vlad III de Valaquia nació en Sighisoara (Transilvania) en 1431, y fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad II, voivoda (gobernador) de Valaquia. Con apenas 13 años marchó a la corte otomana, junto con su hermano Radu, como rehén o garantía de sumisión. Vlad II, en efecto, había establecido con los turcos una alianza que le valió la enemistad del regente de Hungría, Juan Hunyadi, de origen valaco. En 1447 éste preparó una ofensiva contra Vlad, apoyándose en los boyardos valacos, nobles pro húngaros. El resultado fue la muerte del voivoda y de su hijo Mircea.
Irritado por la pérdida de su aliado en Valaquia, el sultán otomano Murat declaró a su hijo Vlad Draculea pretendiente al trono. Al año siguiente lanzó a sus tropas contra Hunyadi, derrotándolo totalmente en Kosovo. Vlad aprovechó la circunstancia para apoderarse del trono de Valaquia, pero su primer período de gobierno duró poco, pues en el mismo año 1448 fue expulsado a instigación de Hunyadi.
En 7 años ejecutó a unas 100.000 personas mediante la técnica del empalamiento en la mayoría de los casos
Vlad se refugió inicialmente en la corte del sultán otomano, con la esperanza de que lo ayudara a volver a Valaquia. Pero, defraudado en sus aspiraciones, en 1449 marchó a Moldavia, donde tenía parientes. En los años siguientes intervino en las luchas intestinas moldavas, hasta que en 1451 marchó a Transilvania. Instalado en ciudades alemanas del país, como Kronstadt, trató de reunir apoyos con vistas a recuperar el trono de Valaquia. La oportunidad le llegó tras la conquista de Constantinopla por Mehmet II en 1453. Viendo a Hungría cada vez más amenazada por los otomanos, Hunyadi se lanzó a buscar aliados para un enfrentamiento directo con los turcos. El noble que entonces era voivoda de Valaquia se mostraba cada vez más entregado a los otomanos, y Hunyadi pensó en sustituirlo llamando a Vlad. Éste olvidó todo rencor por la muerte de sus familiares y se lanzó al combate.
Fue así como en 1456 logró hacerse de nuevo con el gobierno de Valaquia. Inició entonces su fase de gobierno más larga, hasta 1462, aquella que le ganaría ante los contemporáneos y la historia la reputación siniestra que desde entonces lo acompaña.
Esta fama se debe en primer lugar a los métodos que Vlad empleó en la guerra. Desde que en 1460 decidió negarse a pagar tributo a los turcos, el enfrentamiento armado se hizo inevitable, y este revistió los tintes de una cruzada, tan brutal y sanguinaria como las que se habían librado en Tierra Santa en siglos anteriores.

Los métodos de un cruzado

La campaña de 1462 nos da un ejemplo de sus métodos. En respuesta a una ofensiva turca, Vlad atravesó el Danubio para saquear el país búlgaro, entonces parte del Imperio otomano. Al término de la campaña envió al rey húngaro Matías Corvino dos sacos llenos de orejas, narices y cabezas, acompañados de una carta en la que le decía: “He matado a hombres y mujeres, a viejos y jóvenes, desde Oblucitza y Novoselo hasta Samvit y Ghigen. Hemos matado a 23.884 turcos y búlgaros, sin contar aquellos a los que quemamos en sus casas, o cuyas cabezas no fueron cortadas por nuestros soldados... Terminemos juntos lo que juntos hemos iniciado, y aprovechemos esta situación, puesto que, si Dios Todopoderoso escucha las oraciones y los ruegos de la Cristiandad, si favorece los ruegos de sus piadosos servidores, nos concederá la victoria sobre los infieles, enemigos de la Cruz”. Vlad, pues, se veía a sí mismo como un cruzado.
Al mismo tiempo, el voivoda aplicó las mismas tácticas violentas contra sus súbditos, a fin de asegurar su autoridad.
No le faltaban motivos para temer por su posición. La nobleza boyarda se mostró desafecta, absteniéndose de participar en la guerra contra los turcos. Los colonos alemanes, por su parte, protagonizaron diversas revueltas. De ahí que, como brazo ejecutivo de la justicia, el voivoda la impusiera con crudeza, castigando duramente a los delincuentes y sofocando rebeliones. Las sádicas ejecuciones de sus víctimas resultaban ejemplares, y contribuían a imponer el orden. De algún modo podría decirse que su máxima era que el temor traía consigo la obediencia.
Su severidad dio lugar a historias como la de la jarra de oro que dejó frente a su residencia en Tirgoviste, para que los viajeros pudiesen beber agua en ella; tal era el temor que inspiraba el gobernante que nadie osó nunca robarla. Pero el método de castigo con el que se asocia la figura de Vlad es, claro está, el del empalamiento. No fue una invención de Vlad, sino que su historia se remontaba al menos a la antigua Asiria y se utilizaría durante largo tiempo.
Las fuentes apuntan, en todo caso, que Vlad llegaba a extremos de macabro refinamiento, prolongando la agonía de los condenados y utilizando los cuerpos de los empalados como terrorífica advertencia. El ejemplo más conocido de su ensañamiento lo constituye el conocido como Bosque de los Empalados, lugar en el que se dice que Tepes hizo talar todos los árboles para empalar a más de 20.000 prisioneros. El cronista Calcondilo asegura que Mehmet II, al visitarlo en 1461, retrocedió horrorizado, aunque al mismo tiempo elogió a un príncipe que demostraba ser un experto en el arte de gobernar mediante el terror.
El Bosque de los Empalados es el lugar en el que se dice que Tepes hizo talar todos los árboles para empalar a más de 20.000 prisioneros
¿Hasta qué punto son ciertos estos relatos sobre la crueldad de Vlad? No hay duda de que algunos de ellos son tendenciosos, como sucede con las crónicas alemanas, surgidas del testimonio de los colonos germanos de Transilvania hostigados por el voivoda. Otras crónicas, en cambio, lejos de censurar al sanguinario príncipe, elogian sus métodos implacables; es el caso de los testimonios rusos. En la época y lugar en que vivió Vlad, su crueldad no fue en modo alguno excepcional, aunque no cabe duda de que pocos llevaron tan lejos sus métodos terroristas.
En 1462 Vlad fue derrotado por los turcos. Pasó doce años prisionero en Hungría, hasta que en 1476 recobró su utilidad como candidato al trono de Valaquia. Su tercera etapa como voivoda terminó al caer abatido en una emboscada turca. Su cabeza fue exhibida en Estambul, y su cuerpo fue enterrado en el monasterio del lago Snagov.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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miércoles, 11 de octubre de 2017

LEYENDAS : HISTORIA .- EUROPA .- TURISMO .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- 10 ciudades de leyenda en Europa

http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/ciudades-leyenda-europa_11994#article-text

Historias de trágicos amores, fantasmas, seres mitológicos, mitos fundacionales, hechos sobrenaturales, cuentos populares. Podrás creer o no, pero viajar a estos destinos tiene mucho cuento.

Romeo y Julieta en Verona
En la vía Cappelo número 23 de Verona está la casa de Julieta, la protagonista junto a Romeo de la tragedia de William Shakespeare. Es lo que dice la creencia popular y los turistas que llegan a esta población de Italia dejan cartas a Julieta. También le tocan un seno a la escultura que mira hacia el balcón que sirvió de escenario para una de las escenas más famosas de la historia. Dicen que se toca para encontrar el verdadero amor en la vida. Nadie sabe si es cierto o no; pero, como lo atestigua el desgaste del bronce, nadie vuelve sin antes cumplir por si acaso con la tradición.  
Foto: Gtres

La leyenda del reloj de Praga
El símbolo de la ciudad de Praga esconde un terrible secreto. El famoso reloj astronómico de la seductora capital de la República Checa es una joya artística concebida por el maestro relojero Hanuš y su ayudante, en 1490. Los concejales de la ciudad estaban tan orgullosos del reloj que quisieron asegurarse de que Hanuš no volvería a construir uno semejante, por lo que le quemaron los ojos. Éste, tiempo después, se vengó de tal crueldad introduciendo su mano dentro del mecanismo del reloj. El relojero murió desangrado mientras los engranajes se detuvieron. Desde entonces, según la leyenda, cada vez que el reloj se detiene, una tragedia sucede en Praga.
Foto: Gtres

Los amantes de Teruel
Teruel, en el sur de Aragón, recuerda cada año a sus vecinos más famosos, Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla, los amantes de Teruel, con una fiesta medieval, cuyo escenario es la estupenda arquitectura mudéjar de la ciudad. La leyenda cuenta que los jóvenes se enamoraron; pero, el padre de ella no reconoció el amor porque el joven era pobre. Se fue a la guerra contra los moros prometiendo que volvería en cinco años con una gran fortuna. El joven tardó más en volver; tiempo en el que ella creyó que su amor había muerto en el campo de batalla, por lo que acabó cumpliendo con los deseos de su padre y se casó con un rico comerciante. Al poco de esa boda, apareció el joven y fue a su encuentro: “Bésame, que me muero”, le pidió; pero ella se negó por respeto a su matrimonio. El joven murió de pena. Poco después, ella murió también por haber perdido su amor. 
Foto: Gtres

El fantasma de la ópera de París
El monumental edificio de la Ópera Garnier, en el distrito IX de París, es el escenario de una famosa leyenda que apareció en 1910 con la publicación de la novela gótica del escritor Gaston Leroux, "El fantasma de la Ópera". El fantasma es un  genial músico que se esconde debido a la deformidad que sufre pero que se enamora de la joven estrella Christine Daaé, enamorada a su vez, del Conde de Chagny. La historia es una suma de tragedias, accidentes, duelos y muertes, que curiosamente tienen fundamento en noticias trágicas sucedidas en el palacio Garnier, inaugurado en 1875, que el escritor recopiló. 
Foto: Gtres

Fundación mítica de Lisboa
La capital de Portugal fue fundada por los fenicios. Aunque no según la leyenda, que convierte Lisboa en griega. Según la mitología griega, Ulises fundó la ciudad tras su vuelta de la guerra de Troya. De hecho, los griegos conocían Lisboa como Olissipo. La leyenda cuenta que cuando Ulises partió de nuevo, Orphiussa, que estaba enamorada del héroe, enfureció de tal forma que furiosa sacudió la tierra formando las siete colinas de la ciudad.
Foto: Gtres

La sirena de Varsovia
Varsovia está defendida por una sirena. Una leyenda explica cómo la capital de Polonia tiene tal singular defensora. Resulta que hace muchos años, dos sirenas hermanas salieron a ver mundo. Una de ellas siguió viaje hasta Copenhague. Pero la otra se quedó en Varsovia. Cuentan que liberaba a los peces de las redes de los pescadores. Ellos estaban muy enfadados; pero cuando quisieron capturarla, la sirena cantó con tan bellos cantos que los pescadores se enamorara de ella. Pero un día, un mercader la capturó y se la llevó para exhibirla en los mercados a cambio de dinero. La sirena lloró tanto que los marineros de Varsovia pudieron localizarla y salvarla del cruel mercader. A cambio, ella prometió que siempre defendería la ciudad con su espada. Por eso aparece en el escudo de Varsovia.
Foto: Gtres

Drácula y Transilvania
Vlad Tepes es el sanguinario príncipe de Valaquia, en el sur de Rumania. Su leyenda negra, ajusticiaba a sus enemigos con la pena de empalamiento, inspiró al escritor gótico Bram Sotker, que lo convirtió en el conde Drácula. Diferentes escenarios, edificios y paisajes de Transilvania son visitados por turistas atraídos por la leyenda popular del bebedor de sangre maldito. En concreto, el castillo de Bram, cerca de Braşov, es monumento nacional y uno de los puntos clave de la ruta de Drácula.
Foto: Gtres

Los cuervos en la Torre de Londres
La Torre de Londres es una de las visitas imprescindibles de Londres. Se trata de un castillo histórico junto al Támesis, en el centro de la ciudad, que ha sido clave en la historia de Inglaterra. De hecho, la continuidad de Inglaterra está ligada a la Torre de Londres. En concreto, de unos particulares habitantes de la misma: los cuervos. Según la leyenda, una profecía indica que siempre debe haber como mínimo seis cuervos en la torre; en caso contrario, la monarquía desaparecerá. Desde entonces, en la Torre de Londres se cuida siete cuervos (uno más por precaución). 
Foto: Gtres

La Dama Carca de Carcasona
La majestuosa ciudad medieval de Carcasona tiene un origen legendario. Situada en el sur de Francia, fue feudo de los cátaros. Pero mucho antes, en la época de Carlomagno, la ciudad estaba ocupada por los musulmanes. La leyenda cuenta como Carcas, una princesa sarracena, ideo una estrategia para que Carlomagno finalizara el asedio de la ciudad, que ya duraba cinco años y que les había dejado prácticamente sin víveres. Tendrás que ir a Carcasona para saber cómo la princesa logró que todo un ejército se retirara solo con un cerdo y un saco de trigo. 
Foto: Gtres

Los fantasmas Edimburgo
La capital de Escocia es una de las ciudades de Europa que más leyendas concentra. Sobre todo, leyendas que tienen que ver con seres del más allá: fantasmas, brujos y demás seres de ultratumba. Has diversas rutas por la ciudad en busca de los fantasmas más importantes, como el de Guthrie, y de casas encantadas y cementerios inquietantes. Incluso el Castillo de Edimburgo tiene su propio fantasma, el tamborilero sin cabeza. Dicen que es probable que al mirar con atención tus fotografías te lleves alguna que otra sorpresa fantasmal.
Foto: Gtres

“Cuentan que una vez…”, así suelen comenzar las historias que nos hacen viajar con la imaginación. Una vez pronunciadas, todo es posible: maldiciones, héroes, fantasmas, amores apasionados… Muchas de estas narraciones, además de llevarnos hasta un tiempo y un espacio legendarios, pueden servirnos para conocer lugares reales. De hecho, son muchas las ciudades con leyendas.
Las leyendas suelen ser relatos de corte tradicional que pasan de generación en generación. Se transmiten oralmente y acostumbran a combinar un hecho histórico con elementos sobrenaturales. Transmiten enseñanzas y creencias; pero sobre todo, nos divierten. Por eso, preparamos las maletas y marcamos en nuestros mapas las ciudades de Europa con las leyendas más fascinantes.
¿Existieron de verdad los amantes de Teruel? ¿Hay un fantasma en la ópera de París? ¿Puede estar un reloj maldecido? ¿En Verona vivieron de verdad Romeo y Julieta? Podrás creer o no creer en estas historias; pero lo cierto es que nos hacen viajar y, como suele decirse, “todo esto fue cierto, y pudo no haber sucedido”.
Las 20 Ciudades Literarias del mundo

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