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********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., recientes análisis del ADN ambiental; sostienen que la estepa fue un ecosistema diferente a los de hoy; "....En este sentido, entre la comunidad científica siempre ha existido cierto debate en torno a cómo era el ecosistema ártico durante el apogeo del mamut en las estepas durante las últimas etapas del Pleistoceno, hace unos 50.000 años. Al este respecto dominan dos teorías: algunos estudios proponen que se trataba de un extenso pastizal poblado durante todo el año por herbívoros, como el mamut lanudo y el bisonte, mientras que otros sugieren que se trataba de un ecosistema más diverso, que incluía la estepa y la tundra, y una combinación de vida animal muy diversa...." ....siga leyendo.......
Los análisis de ADN ambiental revelan que el entorno de los mamuts fue un ecosistema diferente a cualquiera de los de hoy. También ayudan a explicar los últimos 50.000 años de cambios ecológicos y arrojan luz sobre el momento y causa de las extinciones de megafauna
Los cambios climáticos tienen efectos mucho más pronunciados en los ecosistemas árticos y las latitudes altas. Ejemplos de ello fueron las consecuencias sobre las comunidades de animales y plantas del Último Máximo Glacial, hace entre 26.500 y 19.000 años; y del rápido calentamiento que precedió al Holoceno, hace aproximadamente unos 12.000 años.
De hecho, durante el último ciclo glacial-interglaciar, las biotas árticas experimentaron cambios climáticos sustanciales. Sin embargo, la naturaleza, extensión y velocidad de estos cambios nunca han sido comprendidos en detalle. Esta dinámica se vuelve aún más complicada si además tenemos en cuenta las diferencias tanto en el momento como en la extensión de la glaciación en cada una de las diferentes regiones a lo largo del paisaje ártico, tan vasto y topográficamente complejo.
En este sentido, entre la comunidad científica siempre ha existido cierto debate en torno a cómo era el ecosistema ártico durante el apogeo del mamut en las estepas durante las últimas etapas del Pleistoceno, hace unos 50.000 años. Al este respecto dominan dos teorías: algunos estudios proponen que se trataba de un extenso pastizal poblado durante todo el año por herbívoros, como el mamut lanudo y el bisonte, mientras que otros sugieren que se trataba de un ecosistema más diverso, que incluía la estepa y la tundra, y una combinación de vida animal muy diversa.
"La estepa del mamut estaba en algún lugar entre las dos teorías predominantes, era fría, seca y compleja, compuesta de pastos, juncos, plantas con flores y arbustos",
Para comprender completamente la composición de la estepa del mamut, Eske Willerslevy sus colegas estudiaron las muestras de ADN ambiental pertenecientes a plantas y animales de 535 yacimientos diferentes del Ártico datados al menos dentro de los últimos 50.000 años. También analizaron el ADN de más de 1.500 especies de plantas árticas contemporáneas como fuente de referencia. En conclusión, "la estepa del mamut estaba en algún lugar entre las dos teorías predominantes", sugieren los investigadores. "Era una estepa fría, seca y compleja, compuesta de pastos, juncos, plantas con flores y arbustos" explica Willerslev, cuyo artículo se publica este semana en la revista Nature bajo el título Late Quaternary dynamics of Arctic biota from ancient environmental genomics.
Entre otras de las conclusiones halladas por los autores, destaca la de que algunas especies animales sobrevivieron hasta mucho más tarde de lo que se pensaba. Por ejemplo, hay evidencia genética en la parte continental de Siberia de la presencia del mamut lanudo -Mammuthus primigenius- hasta hace 3.900 años, del rinoceronte lanudo -Coelodonta antiquitatis- hasta hace 9.800 años y del bisonte estepario -Bison priscus- hasta hace 6.400 años. Sin embargo, el momento preciso de las extinciones de esta megafauna, y si algunos de estos taxones sobrevivieron hasta el Holoceno, sigue siendo incierto.
"Este hallazgo tambien implica que los seres humanos coexistieron con estas especies de megafauna durante decenas de miles de años, y que la caza humana no fue un factor importante en su desaparición", añade Willerslev. "En cambio, la extinción se produjo cuando los últimos focos de vegetación de estepa-tundra dieron paso a turberas, a medida que el clima se volvió más cálido y húmedo", concluye.
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Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Edad del Hielo, sigue siendo un enigma para los científicos, arqueólogos, paleontólogos e historiadores, y uno de los animales gigantes que existió en aquellas épocas fueron los mamuts, que la Revista National Geographic, lo califica como el Rey de la Edad de Hielo......................
Des-extinción, devolviendo a un mamut lanudo a la vida
La extinción de especies es un proceso que ocurre tarde o temprano de una manera natural. Cuando estudiamos los restos de muchas de ellas no podemos evitar pararnos a pensar en cómo vivía, cómo se comportaban y qué pasaría si las tuviéramos hoy día entre los vivos. Por eso hay científicos a los que les gusta hablar de la des-extinción, el proceso inverso a la erradicación de una especie en el planeta. ¿Es esto posible? Técnicamente hablando sí, lo es. Así lo demuestran as últimas pruebas realizadas con el mamut lanudo, cuyos genes han podido "introducirse" en los gametos de elefantes actuales. Estamos ante la posibilidad de resucitar esta especie. Pero ¿por qué querríamos hacerlo? ¿Es ético tomar este paso?Hipertextual.
Reconstrucción artística de un mamut en el Zoo Dvur Králové, en la República Checa.
Los mamuts, cuyos últimos ejemplares se extinguieron hace menos de 5.000 años, han dejado un reguero de misterios que la ciencia empieza ahora a despejar gracias al análisis del ADN más antiguo encontrado hasta la fecha, según revela un estudio publicado este miércoles por la revista 'Nature'.
Durante miles de años, los mamuts recorrieron el gélido territorio de Europa. Neandertales y humanos modernos pusieron en práctica diversas estrategias para cazarlos
Mamut lanudo representado en la cueva francesa de Rouffignac
Estos enormes herbívoros de origen africano colonizaron el continente euroasiático durante casi cuatro millones de años. Sus antepasados eran los elefantes, que se adaptaron al frío de la Edad de Hielo como hicieron más tarde los humanos primitivos con los que convivieron.
FOTO: Mathias Dietze / Alamy / ACI.
La caza del mamut, una visión idealizada de la lucha
Los neandertales fueron grandes consumidores de carne de mamut y rinoceronte lanudo, que llegó a suponer el 80 por ciento de su dieta. Existen pruebas evidentes de su caza, pero no se conocen con certeza las estrategias que se empleaban.
FOTO: SPL / AGE Fotostock.
Figura de mamut incisa en un hueso del mismo animal
El declive del mamut comenzó hace unos 21.000 años. Su baja tasa de reproducción no favorecía su supervivencia –el período de gestación alcanzaba los 22 meses– y su desaparición definitiva pudo estar provocada por la caza, el aumento de las temperaturas o alguna enfermedad o mutación; o quizá por una mezcla de todo ello. La pieza de la imagen fue hallada en el Abrigo de la Madeleine, Francia.
Para algunos eran las "bestias de las nieves", que infundían pavor cuando salían en estampida. Para otros, gigantes que garantizaron la supervivencia humana. Y hay quien sueña con "resucitarlos". Son los mamuts, los grandes elefantes lanudos que convivieron con diferentes especies de humanos hasta desaparecer hace apenas 3.800 años.
Estos enormes herbívoros de origen africano colonizaron el continente euroasiático durante casi cuatro millones de años. Sus antepasados eran los elefantes, que se adaptaron al frío de la Edad de Hielo como hicieron más tarde los humanos primitivos con los que convivieron, también originarios de África. La antigua relación entre unos y otros queda patente en los restos fosilizados de un cementerio de mamuts en Orce (Granada) excavado por el paleontólogo Bienvenido Martínez-Navarro. Se sabe que aquellos paquidermos iban a morir allí, lo que al parecer aprovecharon los homínidos hace 1,4 millones de años para conseguir su carne, como sus antepasados ya habían hecho en África con los elefantes. Dadas sus dimensiones –podían pesar ocho toneladas y medir más de cinco metros de alto–, su caza debía de ser complicada, por lo que los humanos aprovecharían la carne de ejemplares muertos, o bien de crías o de individuos débiles o enfermos.
CEMENTERIOS DE MAMUTS
En el Paleolítico Medio, los mamuts se habrían convertido en un recurso gastronómico habitual para preneandertales y neandertales. Así lo demuestran yacimientos como los situados en los cursos medio y bajo de los ríos Manzanares y Jarama y en las cercanías de Torralba y Ambrona (Soria). En Madrid, el cerro de San Isidro acogía tal acumulación de huesos que en el siglo XIX se pensó que pertenecían a los elefantes con los que Aníbal cruzó los Alpes.
La relación entre homínidos y paquidermos fue tan profunda que algunos investigadores hablan de "etno-elefantología". Joaquín Panera, arqueólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana y codirector en los yacimientos de Torralba y Ambrona, apunta que los proboscídeos tienen conciencia de sí mismos y una gran memoria, elaboran complejos mapas mentales y controlan el territorio. Así, por ejemplo, pueden encontrar agua cuando hay sequía, de manera que es muy probable que los humanos supieran que seguirles les llevaría a lugares interesantes en regiones que desconocían.
Pese a esta aparente alianza, los humanos practicaron la caza del mamut para aprovechar su carne. En Getafe, cerca de Madrid, se han localizado los restos de un banquete neandertal de hace 84.000 años: 82 fósiles de mamut y 754 herramientas con las que trocearon su carne y machacaron los huesos en busca de la médula. Los neandertales fueron grandes consumidores de carne de mamut y rinoceronte lanudo, que llegó a suponer el 80 por ciento de su dieta. En Siberia se halló una punta de lanza musteriense (de hace unos 40.000 años) clavada en una vértebra de mamut, y restos fósiles con heridas mortales, prueba evidente de su caza. No se conocen con certeza las estrategias de caza que se empleaban.
Hace unos años, en la isla de Jersey (hoy frente a la costa de Normandía, pero unida al continente durante el Paleolítico) apareció una gran acumulación de huesos de mamut, lo que hizo pensar que los humanos los acosaban hasta lograr que se despeñasen por un precipicio. Esta tesis se ha repetido hasta la saciedad, pero nuevos estudios indican que tal vez dicha acumulación sea natural. Con la llegada del Homo sapiens, la caza del mamut se extendió, pero tampoco hay evidencias suficientes sobre las técnicas de caza.
El declive del mamut comenzó hace unos 21.000 años. Su baja tasa de reproducción no favorecía su supervivencia –el período de gestación alcanzaba los 22 meses– y su desaparición definitiva pudo estar provocada por la caza, el aumento de las temperaturas o alguna enfermedad o mutación; o quizá por una mezcla de todo ello.
ADORNOS Y PINTURAS
La imagen del mamut ha quedado inmortalizada en numerosas obras de arte que muestran su conexión con los humanos. Se conservan muchas figurillas y adornos elaborados con su marfil –como la talla del Hombre-León de Ulm, de hace 40.000 años–, así como múltiples representaciones parietales, como las de la cueva francesa de Rouffignac, con más de cien mamuts pintados, y, en el Cantábrico, las cuevas de El Pindal o El Castillo. Sus grandes huesos también se utilizaron para construir cabañas durante el Paleolítico Superior, como las halladas en Rusia, Ucrania y Polonia.
En los últimos años, el hallazgo en la tundra siberiana de ADN de mamut bien conservado ha dado pie a hablar de una posible clonación de estos animales mediante técnicas que usan genes de elefante asiático. Pero, de momento, la resurrección de estos gigantes sigue siendo una quimera.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos ofrece un amplio reportaje sobre la existencia de los Mamuts, que se extinguieron según estudios científicos hace 3,800 años, estos gigantes vivieron y se desarrollaron durante la Edad del Hielo y compartieron el territorio europeo con los Neandertales, quienes los cazaban y constituyó el 80% de su dieta alimenticia, sigue siendo un misterio como hicieron para cazarlos, se conjetura que aprovechaban su carne cuando estos animales morían por muerte natural, o crías más fáciles de cazar o animales enfermos.
Siberia, constituye el almacén natural de fósiles de Mamuts, por lo gélido del lugar y por permanecer enterrados que nunca estuvieron expuestos a la intemperie.
El cráneo fosilizado, hallado en la isla
Santa Rosa (Estados Unidos), es demasiado pequeño para ser de un mamut
de Columbia y demasiado grande para ser de un mamut pigmeo
Durante miles de años, los mamuts
recorrieron el gélido territorio de Europa. Neandertales y humanos
modernos pusieron en práctica diversas estrategias para cazarlos
Mamut lanudo representado en la cueva francesa de Rouffignac
Estos enormes herbívoros de origen
africano colonizaron el continente euroasiático durante casi cuatro
millones de años. Sus antepasados eran los elefantes, que se adaptaron
al frío de la Edad de Hielo como hicieron más tarde los humanos primitivos con los que convivieron.
FOTO: Granger / Album
La caza del mamut, una visión idealizada de la lucha
Los neandertales fueron grandes
consumidores de carne de mamut y rinoceronte lanudo, que llegó a suponer
el 80 por ciento de su dieta. Existen pruebas evidentes de su caza,
pero no se conocen con certeza las estrategias que se empleaban.
FOTO: Mathias Dietze / Alamy / ACI
Figura de mamut incisa en un hueso del mismo animal
El declive del mamut comenzó hace
unos 21.000 años. Su baja tasa de reproducción no favorecía su
supervivencia –el período de gestación alcanzaba los 22 meses– y su
desaparición definitiva pudo estar provocada por la caza, el aumento de
las temperaturas o alguna enfermedad o mutación; o quizá por una mezcla
de todo ello. La pieza de la imagen fue hallada en el Abrigo de la
Madeleine, Francia.
FOTO: SPL / AGE Fotostock
Rosa M. Tristán
El mamut, rey de los animales en la Edad de Hielo
Para algunos eran las "bestias de las nieves", que infundían
pavor cuando salían en estampida. Para otros, gigantes que garantizaron
la supervivencia humana. Y hay quien sueña con "resucitarlos". Son los mamuts, los grandes elefantes lanudos que convivieron con diferentes especies de humanos hasta desaparecer hace apenas 3.800 años.
Estos enormes herbívoros de origen africano colonizaron el continente euroasiático durante casi cuatro millones de años. Sus antepasados eran los elefantes, que se adaptaron al frío de la Edad de Hielo como hicieron más tarde los humanos primitivos con los que convivieron, también originarios de África.
La antigua relación entre unos y otros queda patente en los restos
fosilizados de un cementerio de mamuts en Orce (Granada) excavado por el
paleontólogo Bienvenido Martínez-Navarro. Se sabe que aquellos
paquidermos iban a morir allí, lo que al parecer aprovecharon los
homínidos hace 1,4 millones de años para conseguir su carne, como sus
antepasados ya habían hecho en África con los elefantes. Dadas sus
dimensiones –podían pesar ocho toneladas y medir más de cinco metros de
alto–, su caza debía de ser complicada, por lo que los humanos aprovecharían la carne de ejemplares muertos, o bien de crías o de individuos débiles o enfermos.
Cementerios de mamuts
En el Paleolítico Medio, los mamuts se habrían convertido en un recurso gastronómico habitual para preneandertales y neandertales.
Así lo demuestran yacimientos como los situados en los cursos medio y
bajo de los ríos Manzanares y Jarama y en las cercanías de Torralba y
Ambrona (Soria). En Madrid, el cerro de San Isidro acogía tal
acumulación de huesos que en el siglo XIX se pensó que pertenecían a los elefantes con los que Aníbal cruzó los Alpes.
La relación entre homínidos y paquidermos fue tan profunda que algunos investigadores hablan de "etno-elefantología".
Joaquín Panera, arqueólogo del Centro Nacional de Investigación sobre
la Evolución Humana y codirector en los yacimientos de Torralba y
Ambrona, apunta que los proboscídeos tienen conciencia de sí mismos y
una gran memoria, elaboran complejos mapas mentales y controlan el
territorio. Así, por ejemplo, pueden encontrar agua cuando hay sequía,
de manera que es muy probable que los humanos supieran que seguirles les
llevaría a lugares interesantes en regiones que desconocían.
Pese a esta aparente alianza, los humanos practicaron la caza del
mamut para aprovechar su carne. En Getafe, cerca de Madrid, se han
localizado los restos de un banquete neandertal de hace 84.000 años: 82 fósiles de mamut y 754 herramientas con las que trocearon su carne y machacaron los huesos en busca de la médula. Los neandertales fueron grandes consumidores de carne de mamut y rinoceronte lanudo, que llegó a suponer el 80 por ciento de su dieta. En Siberia
se halló una punta de lanza musteriense (de hace unos 40.000 años)
clavada en una vértebra de mamut, y restos fósiles con heridas mortales,
prueba evidente de su caza. No se conocen con certeza las estrategias
de caza que se empleaban.
Hace unos años, en la isla de Jersey (hoy frente a la costa de
Normandía, pero unida al continente durante el Paleolítico) apareció una
gran acumulación de huesos de mamut, lo que hizo pensar que los humanos
los acosaban hasta lograr que se despeñasen por un precipicio. Esta
tesis se ha repetido hasta la saciedad, pero nuevos estudios indican que
tal vez dicha acumulación sea natural. Con la llegada del Homo sapiens, la caza del mamut se extendió, pero tampoco hay evidencias suficientes sobre las técnicas de caza.
El declive del mamut comenzó hace unos 21.000 años. Su baja tasa de
reproducción no favorecía su supervivencia –el período de gestación
alcanzaba los 22 meses– y su desaparición definitiva pudo estar provocada por la caza, el aumento de las temperaturas o alguna enfermedad o mutación; o quizá por una mezcla de todo ello.
Adornos y pinturas
La imagen del mamut ha quedado inmortalizada en numerosas obras de arte que muestran su conexión con los humanos. Se conservan muchas figurillas y adornos elaborados con su marfil
–como la talla del Hombre-León de Ulm, de hace 40.000 años–, así como
múltiples representaciones parietales, como las de la cueva francesa de
Rouffignac, con más de cien mamuts pintados, y, en el Cantábrico, las
cuevas de El Pindal o El Castillo. Sus grandes huesos también se
utilizaron para construir cabañas durante el Paleolítico Superior, como
las halladas en Rusia, Ucrania y Polonia.
En los últimos años, el hallazgo en la tundra siberiana de ADN de
mamut bien conservado ha dado pie a hablar de una posible clonación de
estos animales mediante técnicas que usan genes de elefante asiático.
Pero, de momento, la resurrección de estos gigantes sigue siendo una
quimera.
Un cráneo excepcional de mamut desconcierta a los científicos
El cráneo fosilizado, hallado en la isla Santa Rosa (Estados Unidos),
es demasiado pequeño para ser de un mamut de Columbia y demasiado grande
para ser de un mamut pigmeo
Unos 13.000 años de antigüedad
El extraño cráneo de mamut tendría
unos 13.000 años de antigüedad, según los geólogos del Servicio
Geológico de los Estados Unidos.
Foto: NPS
Excavación del fósil
Excavación del fósil de mamut en la isla Santa Rosa, en las Channel Islands, frente a la costa californiana, en Estados Unidos.
Foto: Brent Sumner
Alec Forssmann
Un cráneo excepcional de mamut desconcierta a los científicos
Un cráneo completo de mamut está siendo excavado en la ribera
erosionada de un arroyo en la isla Santa Rosa, perteneciente al
archipiélago de Channel Islands, frente a la costa californiana, en Estados Unidos. El cráneo fosilizado es "extremadamente raro y de una gran importancia científica",
según el paleontólogo Justin Wilkins, y "parece que estuvo en las
Channel Islands más o menos en la misma época que los humanos". El
espécimen fue descubierto en 2014 por el biólogo Peter Larramendy, quien
detectó un colmillo de marfil sobresaliendo de la superficie, pero se
ha dado a conocer recientemente a través de un comunicado del Servicio
de Parques Nacionales de Estados Unidos.
El cráneo fosilizado tendría unos 13.000 años de antigüedad,
según los geólogos del Servicio Geológico de los Estados Unidos, que
han fechado unas muestras de carbón vegetal que había junto al fósil. La
fecha es importante porque coincide con la de los restos del Hombre de
Arlington, unos huesos humanos descubiertos en la isla Santa Rosa en los
años 1959 y 1960 y que a fecha de hoy son los restos humanos más antiguos de Norteamérica.
El cráneo tiene 13.000 años de antigüead, igual que los restos humanos más antiguos de Norteamérica
El cráneo de mamut es raro o excepcional porque es demasiado pequeño para ser de un mamut de Columbia y demasiado grande para ser de un mamut pigmeo.
Los científicos creen que podría tratarse de un mamut de Columbia joven
o de un mamut de tamaño intermedio. La teoría dice que los mamuts de
Columbia emigraron a las Channel Islands durante los dos últimos
períodos glaciales, cuando el nivel del mar estaba más bajo y la masa
insular estaba más cerca de la actual costa californiana. Con el tiempo se desarrolló un caso de enanismo insular: la limitación de recursos propició la aparición de una nueva especie endémica conocida como Mammuthus exilis o mamut pigmeo.
Los colmillos del mamut también han desconcertado a los científicos:
el derecho sobresale 1,4 metros y es característico de un mamífero de
edad avanzada, mientras que el izquierdo es más corto y es típico de un
individuo joven. Los dientes fosilizados del mamut ofrecerán detalles más concretos sobre su edad y especie:
podría tratarse de un mamut de Columbia, un mamut pigmeo o, con menos
probabilidad, de una especie de transición. Cuando el ejemplar esté
totalmente excavado se protegerá con una capa de yeso y se transportará
con helicóptero y barco al continente, donde finalmente se procederá a
su limpieza, estudio y conservación en el Museo de Historia Natural de
Santa Bárbara.
Una investigación a largo plazo sobre los genomas de las poblaciones
de mamut lanudo, para la cual era necesario conocer el sexo de los
individuos, ha permitido descubrir un desequilibrio entre los restos
fosilizados de esta especie extinta: los fósiles, recogidos en
diferentes partes de Siberia, con mayor frecuencia proceden de machos que de hembras.
"Hemos usado los datos genómicos para determinar el sexo de 98 especímenes de mamut lanudo (Mammuthus primigenius)
con el fin de inferir pautas sociales y de comportamiento en los
últimos 60.000 años de existencia de esta especie", declaran los
investigadores en un estudio publicado en Current Biology,
entre ellos Patrícia Pečnerová y el español David Díez del Molino,
ambos del Museo Sueco de Historia Natural. "Informamos sobre un exceso notable de machos entre las muestras identificadas (un 69% frente a un 31%)", añaden.
Love Dalén, también del Museo Sueco de Historia Natural, explica que
"la mayoría de huesos, colmillos y dientes de mamuts y de otros animales
de la era glacial no ha sobrevivido" y que los restos hallados en
Siberia "se han conservado porque acabaron enterrados y, por tanto,
protegidos de los efectos de la intemperie". Los nuevos hallazgos
sugieren lo siguiente: los mamuts machos a menudo morían de tal forma
que sus restos quedaron enterrados, "quizá al caer en el agua helada de los lagos en invierno o al quedar atrapados en las ciénagas".
Los investigadores creen que los mamuts lanudos vivían de forma similar a los elefantes actuales,
con manadas de hembras y de elefantes jóvenes dirigidas por una hembra
adulta. En cambio sospechan que los mamuts machos, como los elefantes,
con mayor frecuencia vivían en grupos de solteros o solos y exhibiendo
comportamientos de riesgo, por lo que "tenían más posibilidades de morir en trampas naturales como las ciénagas, las grietas y los lagos", afirma Dalén.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., un grupo de paleontólogos de Macedonia y Bulgaria, está excavando los resto fosilizados de un elefante que existió antes del mamut, que existió hace 8 millones de años; el descubrimiento fue por casualidad que un hombre que trabajaba en un campo de Dolni Disan, al sur de Negotino, en la República de Macedonia.
Los huesos del elefante prehistórico han sido descubiertos accidentalmente por un hombre que trabajaba en un campo de Dolni Disan, al sur de Negotino, en la República de Macedonia
Especie extinta de elefante
Una paleontóloga mira el esqueleto fosilizado de una especie extinta de elefante, excavado en Dolni Disan, en Macedonia central. La fotografía es del 24 de abril de 2018.
Foto: Boris Grdanoski / AP Photo / Gtres
Hallazgo accidental
Los huesos del elefante prehistórico fueron descubiertos accidentalmente por un hombre que trabajaba en un campo de Dolni Disan, en la República de Macedonia.
Foto: Boris Grdanoski / AP Photo / Gtres
Anterior al mamut
La paleontóloga aplica un líquido para proteger el esqueleto fosilizado de una especie extinta de elefante, anterior al mamut.
Foto: Boris Grdanoski / AP Photo / Gtres
Conservación del fósil
Conservación del fósil de elefante prehistórico, que vivió hace unos 8 millones de años.
Foto: Boris Grdanoski / AP Photo / Gtres
Antepasado del elefante
El fósil es de uno de los antepasados del elefante, que deambulaba por la región en una época en que estaba cubierta por una sabana de tipo africano.
Foto: Boris Grdanoski / AP Photo / Gtres
Alec Forssmann
25 de abril de 2018
Excavan en Macedonia los huesos de un elefante anterior al mamut
Un equipo de paleontólogos de Macedonia y Bulgaria está excavando los restos fosilizados de lo que parece ser un elefante prehistórico que vivió hace unos 8 millones de años y que, por tanto, sería anterior al mamut. Los huesos del elefante prehistórico han sido descubiertos accidentalmente por un hombre que trabajaba en un campo de Dolni Disan, al sur de Negotino, en la República de Macedonia, según informó ayer The Associated Press.
Los científicos del Museo de Ciencias Naturales de Macedonia y del Museo Nacional de Historia Natural en Sofía comenzaron a excavar el esqueleto el viernes pasado. Creen que el animal debió de pesar en vida unas diez toneladas, más que un mamut, y tenía unos 50 años de edad cuando murió, hace unos 8 millones de años, durante el Mioceno. Biljana Garevska, del Museo de Ciencias Naturales en Skopje, ha explicado que el fósil es de uno de los antepasados del elefante, que deambulaba por la región en una época en que estaba cubierta por una sabana de tipo africano.
Image captionEl Homo sapiens desplazó al neandertal en apenas tres milenios.
La desaparición, hace 40.000 años, de la especie arcaica humana neandertal ha sido un misterio para la ciencia.
La estirpe neandertal sobrevivió durante cientos de miles de años, en medio de severas fluctuaciones de temperatura, solo para ser testigos de la colonización de Europa por el Homo sapiens, los ancestros del humano moderno, hace 43.000 años.
El declive y eventual extinción del neandertal, apenas tres milenios después, se ha atribuido a que homo sapiens tenía una dieta más flexible y variada, y pudo ajustarse mejor a los tiempos de escasez.
Sin embargo, un equipo internacional de científicos basados en Tubinga, Alemania, echa por tierra esa teoría.
En un reciente estudio publicado en el periódico especializado Scientific Reports, sostienen que el menú de nuestros ancestros era básicamente mamut y plantas, igual al de los neandertales.
Así que esta última especie fue desplazada y desapareció en una feroz competencia directa por los recursos disponibles, concluyeron.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionTanto los neandertales como los homo sapiens se alimentaban de plantas y mamuts principalmente.
"Muchos estudios examinan la cuestión de lo que produjo este desplazamiento", comentó el profesor Hervé Bocherens, del Centro Senckenberg de Evolución Humana y Paleoecología (HEP), de la Universidad de Tubinga.
"Una hipótesis sostiene que la dieta del humano anatómicamente moderno era más diversa y flexible y frecuentemente incluía pescado", explicó.
Bocherens y su colega Dorothée Drucker, una biogeóloga de la misma institución, decidieron poner a prueba la hipótesis analizando los hábitos dietéticos de estos ancestros humanos en base a los fósiles más antiguos encontrados en las cavernas de Buran Kaya, en la península de Crimea, en Ucrania.
"En el transcurso de este estudio, examinamos los restos de los antiguos humanos en el contexto de la fauna local", señaló Drucker.
Derechos de autor de la imagenS. PRATImage captionLos científicos analizaron huesos fosilizados de hombres anatómicamente modernos encontrados en Buran Kaya.
"Hasta ahora, todos los análisis de la dieta de los humanos modernos estaban basados en descubrimientos aislados, de manera que son muy difíciles de interpretar". a vuelo
A pesar de la falta de un registro fósil de dieta, el equipo de Tubinga reconstruyó el menú de nuestros ancestros midiendo el porcentaje de carbón estable y los isótopos de nitrógeno en los huesos de los antiguos humanos y de los animales presentes que potencialmente cazarían como antílopes saiga, caballos y venados.
También analizaron el contenido de nitrógeno-15 en aminoácidos individuales, permitiéndoles determinar no solo el origen del nitrógeno (uno de los elementos más importantes en la química orgánica) sino la proporción de este nitrógeno.
"Nuestros resultados revelan una proporción muy alta del isótopo de nitrógeno 15N en los humanos modernos del pasado", dijo Hervé Bocherens.
"Sin embargo, estos no tienen su origen en el consumo de pescado y productos afines sino, principalmente, de mamuts", resaltó.
Derechos de autor de la imagenSCIENCE PHOTO LIBRARYImage captionLos neandertales competían por la misma presa con el homo sapiens. Y salieron perdiendo.
El mamut también figuraba ampliamente como fuente de proteína en el plato de los neandertales, según lo establecido por otros estudios anteriores.
Huesos de estos enormes paquidermos y otros grandes mamíferos han sido encontrados cerca de los huesos de neandertales.
A través de análisis de los isótopos en el colágeno de esos huesos se pudo determinar que la dieta principal de la especie neandertal fue de grandes mamíferos herbívoros, como el mamut, con una quinta parte compuesta por plantas.
Aunque la nueva investigación del equipo de Tubinga demostró una sorpresivamente alta proporción de plantas en la dieta de los humanos anatómicamente modernos, comparablemente mayor que para los neandertales, las principales fuentes de carne en ambas especies eran las misma.
"Según nuestros resultados, los neandertales y los ancestrales humanos modernos estaban en competencia directa en cuanto a su dieta", afirmó la doctora Drucker.
"Y parece que los neandertales salieron perdiendo en esta competencia", concluyó.
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