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domingo, 31 de octubre de 2021

FUNDACIÓN PALARQ: Tras los pasos de los primeros humanos en el Magreb

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la arqueología nos muestras los pasos de los primeros humanos que poblaron el Magreb, en el norte de África, en Marruecos; esa zona tiempos del Pleistoceno y el Holoceno, estaba formada por lagos y ríos, que por efectos de un fenómeno teutónico se formó en la región una cuenta profunda, aislada de otras regiones por un relieve abrupto.....  .....siga leyendo....................

Un equipo hispano-marroquí investiga desde 2006 los nuevos yacimientos del Pleistoceno y el Holoceno en el este de Marruecos para conocer más a fondo el poblamiento humano en la región.








Un equipo de arqueólogos excava en el yacimiento de Oued Charef durante la campaña de 2007. 
Foto: Jordi Mestre IPHES-CERCA.

En 2006 se puso en marcha un ambicioso proyecto, financiado por la Fundación Palarq, para investigar los primeros asentamientos humanos en la zona oriental de Marruecos. Está integrado por investigadores de la Université Mohamed Premier de Oujda y del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social de Tarragona (IPHES-CERCA), dirigidos respectivamente por Hassan Aouraghe, M. Gema Chacón y Robert Sala-Ramos. Conocedores del descubrimiento de un poblamiento del Pleistoceno inferior antiguo en Argelia, donde se localizaron utensilios manufacturados con un tipo de industria lítica conocida como Modo 1 (la más arcaica de la humanidad) y de la existencia de la industria que le sucedió, llamada de Modo 2, en el occidente marroquí de finales del Pleistoceno Inferior, el equipo de investigación consideró que el territorio de Oujda, en Marruecos Oriental, un área poco estudiada por entonces, ofrecía un espacio y una geomorfología idóneos para la exploración de las primeras sociedades humanas en el Norte de África.

LAGOS, RÍOS, SABANAS Y UNA FAUNA EXTINTA

Este proyecto, que cuenta hoy con más de treinta miembros, se viene desarrollando entre las poblaciones de Aïn Beni Mathar, al sur de la cuenca, Guefaït, al noroeste, y Jerada, al noreste. Desde 2006, los científicos han procedido a reconocer el territorio, cartografiar las formaciones geológicas y situar geográficamente los nuevos yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Entre ellos puede destacarse Guefaït-4 (GFT-4), un yacimiento situado en el extremo noroeste de la antigua cuenca lacustre. Durante una excavación arqueológica con un grupo de estudiantes, el arqueólogo Hamid Haddoumi halló, en mitad de la pendiente de Dhar Iroumyane, en Guefaït, algunos huesos de un équido y de un proboscídeo (un animal parecido al elefante actual). Durante las excavaciones se localizaron asimismo numerosos restos de pequeños mamíferos y de vertebrados, además se analizaron los sedimentos y se extrajeron muestras para su datación mediante diferentes métodos como la Resonancia del Espín Electrónico (ESR) y el Paleomagnetismo.


Yacimiento de Guefaït 4 durante su excavación en 2019.

Foto: Antonio Rodríguez Hidalgo IPHES-CERCA

Desde 2006, los científicos han procedido a reconocer el territorio, cartografiar las formaciones geológicas y situar geográficamente los nuevos yacimientos arqueológicos y paleontológicos.

Es sabido que tras un fenómeno tectónico se formó en la región una cuenca profunda, aislada de otras regiones por un relieve abrupto. La base de la estratigrafía de la zona de Dhar Iroumyane indica la existencia en el pasado de un paisaje con ríos que, descendiendo de los montes de Oujda, al norte, alimentaban un lago en el centro de la cuenca. Este paisaje era muy dinámico, de forma que hubo un momento en que el lago se extendió hacia Guefaït. Este cambio está registrado precisamente a partir del yacimiento de GFT-4. Los restos de reptiles y anfibios localizados en este lugar muestran un paisaje de sabana abierta, con agua en las inmediaciones y un clima semiárido. Los restos de hipopótamos allí descubiertos refuerzan la hipótesis de la existencia de un lago en la zona, devolviéndonos al "Sáhara Verde" como una gran sabana poblada por numerosas especies animales, algunas de ellas restringidas hoy en día a otros territorios y otras, extinguidas. Entre las primeras se han documentado fósiles de macacos y entre las segundas, una especie de tigre de dientes de sable de pequeño tamaño.


Extremo noroeste de la cuenca en Guefaït. La serie de Dhar Iroumyane es visible a la izquierda de la imagen y las montañas de Oujda que cierran la cuenca por el norte, a la derecha.

Foto: Alfonso Benito Calvo-CENIEH.


Industria lítica del Pleistoceno Superior hallada en yacimientos de Marruecos Oriental.

Foto: IPHES-CERCA

HISTORIA HUMANA ADAPTADA A UN PAISAJE

En cuanto a la industria lítica, los investigadores lograron localizar en varios yacimientos diversas técnicas de tallado de la piedra. En tres yacimientos, Aïn Tabouda, Gara Soultana y Oued el Haï, se ha descubierto tecnología lítica de Modo 1, que consiste en la talla simple de bloques de sílex para obtener lascas de filos cortantes, sin una morfología estandarizada, para su uso inmediato. Este poblamiento primitivo se produjo durante la fase lacustre anteriormente mencionada, pero no se puede aún establecer una cronología precisa. Este fértil paisaje lacustre tuvo su final en el Pleistoceno Medio cuando, una vez colmatada la cuenca, se abrió un desfiladero que la conectó con el río Moulouya, que discurre por el noroeste. Desde entonces, las aguas fluyeron al Mediterráneo y solo en contados períodos se formaron pequeñas lagunas. A esta nueva fase corresponde el yacimiento de Oued Rabt, donde se ha localizado una industria lítica de Modo 2, con bifaces y lascas retocadas, de morfologías estandarizadas.

Este fértil paisaje lacustre tuvo su final en el Pleistoceno Medio cuando, una vez colmatada la cuenca, se abrió un desfiladero que la conectó con el río Moulouya, que discurre por el noroeste.

En un paisaje similar, a inicios del Pleistoceno Superior, se formó Oued Charef, yacimiento de Modo 3, donde se estableció temporalmente un grupo humano al parecer muy activo. En la región se han localizado numerosos yacimientos con industria lítica de Modo 3 (con lascas predeterminadas y puntas pedunculadas) en distintos lugares del valle fluvial, como Sahb el Ghar 1 y 2, y Tahya 3. Por otro lado, asentarse en puntos elevados al borde de ríos y afluentes fue algo muy característico de las gentes que desarrollaron la industria de Modo 4 (con presencia de tecnología laminar estandarizada) en Tahya 4, Gara Sultana y Aïn Tifirassine, ya en el Pleistoceno Superior Avanzado e, incluso, en el Holoceno Antiguo, con los últimos cazadores recolectores y primeros agricultores y ganaderos en Tahya 2 y Oued Za.

En resumidas cuentas, este proyecto de investigación ha puesto al descubierto la evolución del paisaje y la historia humana en la zona de Aïn Beni Mathar, mejorando considerablemente el conocimiento que hasta la fecha se tenía del Magreb (el noroeste africano) y ha demostrado que algunos asentamientos de la zona son tan arcaicos incluso como los de África Oriental.

para saber más

Los yacimientos del Pleistoceno en Kilwa, Tanzania

Los yacimientos del Pleistoceno en Kilwa, Tanzania

Leer artículo





Para más información sobre proyectos de arqueología y paleontología humana visita la web de la Fundación Palarq.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 30 de octubre de 2021

CAMBIO CLIMÁTICO : La estepa que habitaron los mamuts fue un lugar único

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., recientes análisis del ADN ambiental; sostienen que la estepa fue un ecosistema diferente a los de hoy; "....En este sentido, entre la comunidad científica siempre ha existido cierto debate en torno a cómo era el ecosistema ártico durante el apogeo del mamut en las estepas durante las últimas etapas del Pleistoceno, hace unos 50.000 años. Al este respecto dominan dos teorías: algunos estudios proponen que se trataba de un extenso pastizal poblado durante todo el año por herbívoros, como el mamut lanudo y el bisonte, mientras que otros sugieren que se trataba de un ecosistema más diverso, que incluía la estepa y la tundra, y una combinación de vida animal muy diversa...." ....siga leyendo.......

Los análisis de ADN ambiental revelan que el entorno de los mamuts fue un ecosistema diferente a cualquiera de los de hoy. También ayudan a explicar los últimos 50.000 años de cambios ecológicos y arrojan luz sobre el momento y causa de las extinciones de megafauna


Mamut lanudo - Mammuthus primigenius

Foto: iStock

Los cambios climáticos tienen efectos mucho más pronunciados en los ecosistemas árticos y las latitudes altas. Ejemplos de ello fueron las consecuencias sobre las comunidades de animales y plantas del Último Máximo Glacial, hace entre 26.500 y 19.000 años; y del rápido calentamiento que precedió al Holoceno, hace aproximadamente unos 12.000 años.

Los cambios climáticos tuvieron una importancia decisiva en la extinción de la megafauna norteamericana

MÁS INFORMACIÓN

LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS TUVIERON UNA IMPORTANCIA DECISIVA EN LA EXTINCIÓN DE LA MEGAFAUNA NORTEAMERICANA

De hecho, durante el último ciclo glacial-interglaciar, las biotas árticas experimentaron cambios climáticos sustanciales. Sin embargo, la naturaleza, extensión y velocidad de estos cambios nunca han sido comprendidos en detalle. Esta dinámica se vuelve aún más complicada si además tenemos en cuenta las diferencias tanto en el momento como en la extensión de la glaciación en cada una de las diferentes regiones a lo largo del paisaje ártico, tan vasto y topográficamente complejo.

En este sentido, entre la comunidad científica siempre ha existido cierto debate en torno a cómo era el ecosistema ártico durante el apogeo del mamut en las estepas durante las últimas etapas del Pleistoceno, hace unos 50.000 años. Al este respecto dominan dos teorías: algunos estudios proponen que se trataba de un extenso pastizal poblado durante todo el año por herbívoros, como el mamut lanudo y el bisonte, mientras que otros sugieren que se trataba de un ecosistema más diverso, que incluía la estepa y la tundra, y una combinación de vida animal muy diversa.

"La estepa del mamut estaba en algún lugar entre las dos teorías predominantes, era fría, seca y compleja, compuesta de pastos, juncos, plantas con flores y arbustos",

Para comprender completamente la composición de la estepa del mamut, Eske Willerslevy sus colegas estudiaron las muestras de ADN ambiental pertenecientes a plantas y animales de 535 yacimientos diferentes del Ártico datados al menos dentro de los últimos 50.000 años. También analizaron el ADN de más de 1.500 especies de plantas árticas contemporáneas como fuente de referencia. En conclusión, "la estepa del mamut estaba en algún lugar entre las dos teorías predominantes", sugieren los investigadores. "Era una estepa fría, seca y compleja, compuesta de pastos, juncos, plantas con flores y arbustos" explica Willerslev, cuyo artículo se publica este semana en la revista Nature bajo el título Late Quaternary dynamics of Arctic biota from ancient environmental genomics.

Consiguen reproducir el viaje de un mamut lanudo de hace 17.000 años

MÁS INFORMACIÓN

CUADERNO DE VIAJE DE UN MAMUT LANUDO

Entre otras de las conclusiones halladas por los autores, destaca la de que algunas especies animales sobrevivieron hasta mucho más tarde de lo que se pensaba. Por ejemplo, hay evidencia genética en la parte continental de Siberia de la presencia del mamut lanudo -Mammuthus primigenius- hasta hace 3.900 años, del rinoceronte lanudo -Coelodonta antiquitatis- hasta hace 9.800 años y del bisonte estepario -Bison priscus- hasta hace 6.400 años. Sin embargo, el momento preciso de las extinciones de esta megafauna, y si algunos de estos taxones sobrevivieron hasta el Holoceno, sigue siendo incierto.

"Este hallazgo tambien implica que los seres humanos coexistieron con estas especies de megafauna durante decenas de miles de años, y que la caza humana no fue un factor importante en su desaparición", añade Willerslev. "En cambio, la extinción se produjo cuando los últimos focos de vegetación de estepa-tundra dieron paso a turberas, a medida que el clima se volvió más cálido y húmedo", concluye.

Científicos recuperan ADN de mamut de más de un millón de años

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RECUPERAN ADN DE MAMUT DE 1,2 MILLONES DE AÑOS

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 6 de septiembre de 2021

DESENTERRANDO EL PASADO: EPISODIO 9: Los primeros pobladores del norte de la Patagonia

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., los primeros habitantes del norte de la Patagonia en la actual Argentina, sucedió y  "......empezó hace unos 12.500 años cuando un grupo de cazadores recolectores pisaron la Patagonia. Venían del norte del continente, se trataba de una banda de cazadores procedentes de Siberia que atravesaron el estrecho de Bering, que separa Asia de Norte América y, rápidamente, llegaron al sur del continente. Cuentan los expertos que fue un proceso de colonización muy rápido................. siga leyendo..............


Foto: Equipo de investigación


Viajamos a Argentina, al noroeste de la Patagonia, para conocer quiénes fueron los primeros pobladores de esta zona. Sabremos de dónde venían los grupos de cazadores recolectores que colonizaron estas tierras y cómo llegaron tan rápido.







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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

en este nuevo capítulo viajamos a Argentina, concretamente al noroeste de la Patagonia, para conocer quiénes fueron los primeros pobladores de esta zona. Sabremos de dónde venían los grupos de cazadores recolectores que colonizaron estas tierras y cómo llegaron tan rápido.

Conoceremos cómo vivían y de qué se alimentaban. Ya os avanzamos que de una fauna muy diversa, la cual pudieron degustar cuando llegaron hace más de 11.000 años. Pero que, cómo contaremos más tarde, desapareció, se extinguió en masa, en poco tiempo. ¿Qué parte de responsabilidad tuvieron estos primeros pobladores en la extinción de unas, aproximadamente, 35 especies animales?

También descubriremos cómo se expresaban gráficamente estos grupos. Podemos asegurar que invirtieron horas en grabar huellas de animales y de humanos en las paredes de algunas cuevas y que gastaron mucha pintura roja para dibujar líneas geométricas en objetos cómo huesos. Un arte rupestre y mobiliar que se ha conservado hasta nuestros días.

BIENVENIDOS A UN NUEVO EPISODIO DE “DESENTERRANDO EL PASADO”.

Un equipo hispanoargentino, capitaneado por el doctor Pablo Arias Cabal, catedrático de prehistoria de la Universidad de Cantabria, lleva más de 15 años pisando estas tierras. Comenzaron su trabajo de campo en 2006, con un claro objetivo: documentar el primer poblamiento humano de la región de la Patagonia.

En este proyecto, financiado por la Fundación Palarq, le acompaña (entre otros miembros del equipo) la arqueóloga argentina Mabel Fernández, de la Universidad Nacional de La Pampa y la Universidad Nacional de Luján.

Todo empezó hace unos 12.500 años cuando un grupo de cazadores recolectores pisaron la Patagonia. Venían del norte del continente, se trataba de una banda de cazadores procedentes de Siberia que atravesaron el estrecho de Bering, que separa Asia de Norte América y, rápidamente, llegaron al sur del continente. Cuentan los expertos que fue un proceso de colonización muy rápido.

"Los antepasados de las actuales poblaciones americanas no fueron avanzando de forma paulatina desde Norteamérica hasta el sur, sino que fueron a toda velocidad. Además se encontraron con un mundo muy diferente del que tenían al otro lado del Pacífico. América estaba entonces poblada de grandes animales, grandes mamíferos, como el Mylodón, animales pacíficos que desaparecen rápidamente cuando llegan los humanos”.

En unos minutos abordaremos esta polémica extinción… pero antes… ubiquémonos en el tiempo. Viajamos 12.500 años atrás, en la época conocida cómo el Pleistoceno.

"El pleistoceno es un periodo que va desde los 2,6 millones de años hasta los 10.000 años antes del presente. Y que representa toda una etapa en la que hubo fluctuaciones climáticas, como las glaciaciones... entonces hacia fines de este periodo y a principios del Holoceno, que está representando lo que es el clima actual, es cuando se registran las primeras poblaciones de Patagonia".

Por lo tanto estos primeros pobladores que residieron en la zona fueron testimonio del cambio de época: pasaron del Pleistoceno al Holoceno. Este último periodo de la escala temporal geológica, el Holoceno, en la que nos encontramos nosotros actualmente, marcó el fin del episodio de frío provocando un cambio en el clima que favoreció a los recién llegados.

"Hay una mejora de las condiciones climáticas, no se ven sometidos a unas condiciones tan frías esto facilita la colonización del territorio, hay zonas que antes no eran habitables y ahora se pueden colonizar. Y hay cambios en los recursos, aumentan los recursos consumibles, como los vegetales, frutas, raíces, plantas comestibles... y la fauna disponible también se modifica.

Se modifica para bien, porque gozaron de abundantes recursos vegetales y animales con los que sobrevivir y que se dedicaron a explotar. Uno de los más conocidos, el Guanaco.

Un animal de huesos finos, que pesa unos 100 kg aproximadamente y que mide unos 1,60 centímetros. Para que nos hagamos una idea, considerado la forma salvaje de las llamas y es el animal terrestre de mayor tamaño de la Patagonia.

"Dentro de los herbívoros que hay en Patagonia tenemos este camélido que es pariente de lo que son las llamas, es un camélido silvestre que fue aprovechado no solo por su carne... sino con su cuero se hacían la vestimenta, el calzado, la vivienda típica patagónica... También se usaban los tendones para cocer, los huesos para hacer algún instrumento. O sea que era un animal que se utilizaba mucho".

Por cierto, una curiosidad, actualmente se puede degustar la carne de Guanaco en algunos de los restaurantes del noroeste de la Patagonia. Parece ser que el animal sigue interesando a los cocineros de la zona.

Bien, cómo contábamos, resulta que este animal estuvo en el menú del día de los primeros pobladores patagónicos. Pero, también consumían otros animales…

"Hemos encontrado algunos restos de caballo americano. El caballo es un animal que se extinguió antes de la llegada de los españoles pero existía anteriormente. También se encuentran, en menor medida, los restos de una ave corredora, que es el choique, el avestruz americano, es un animal que tenía bastante importancia en la economía de los grupos de cazadores recolectores".


EL ANÁLISIS DE LA CUEVA REQUIERE DEL ESTUDIO DE DIVERSOS PARÁMETROS, ENTRE ELLOS LA TOPOGRAFÍA DEL TERRENO.

Foto: Equipo de investigación.

Emparentado con el avestruz, el choique tiene largas patas y un cuerpo del tamaño de una oveja. Este ave, también conocido como el Ñandú de Darwin, recorre con sus grandes zancadas las áridas estepas de la Patagonia, de modo que es probable que no fuera sencilla de atrapar para estos antiguos cazadores.

Estos primeros pobladores se encontraron con una enorme fauna con la que alimentarse abundantemente hasta que se extinguió. Pero, los investigadores del proyecto no saben exactamente si la acción de estos cazadores-recolectores sobre un continente virgen podría haber contribuido a la catástrofe ecológica de finales del Pleistoceno. Se califica de catástrofe porque llegaron a desaparecer en torno a 35 especies animales en un periodo muy corto de tiempo (geológicamente hablando).

“Probablemente haya una cantidad de factores que hayan incidido, por ejemplo el cambio climático, la incorporación de estos humanos que comienza a interactuar con esta fauna y alguna otra teoría por ejemplo que plantea la existencia de epidemias entre los herbívoros y alguna otra que plantea la hipótesis como una catástrofe como un meteorito que provocó incendios. No tenemos que pensar en una causa única...

Uno de los animales que se extinguió y del que se han encontrado abundantes restos en las excavaciones registradas por el equipo del proyecto es el Mylodón.

"Era una especie de perezoso gigantesco, de unos 3 metros de altura. Es un animal que cazaron y consumieron estos primeros pobladores. Pero hemos encontrado restos de estos animales, no han encontrado huesos pero sí por ejemplo, su coraza, de escamas, un poco al estilo de los armadillos (que conocerán mejor los oyentes), que tienen una especie de escamas. Se han conservado restos momificados de estos animales. Además mucho tienen marcas de corte, lo que demuestra que los animales no se habrían muerto de forma natural, sino que fueron procesados por los grupos humanos.

Pero más allá de lo que comían y los animales con los que compartían hábitat… ¿Cómo se organizaban estos grupos humanos cuando se asentaron en la Patagonia? Los expertos concluyen que vivían en comunidades pequeñas.

“Hay que tener en cuenta que los cazadores recolectores, los que vivían en Europa en el paleolítico y también en el otro lado del Atlántico, vivían en grupos unidos por un parentesco, pero eran grupos reducidos. Estos grupos para subsistir necesitan explotar un territorio muy amplio y tener un modo de vida móvil, se han calculado grupos de unas 20 o 30 personas, que ocuparon un territorio amplio y se relacionan con otros grupos".

Los primeros pobladores de la Patagonia utilizaban el arte para expresarse. Lo hacían a través del arte rupestre y del arte mobiliar, arte sobre objetos que se pueden transportar.

Los arqueólogos del proyecto han explorado la huella artística que quisieron dejar grabada en la parte alta de la cuenca del río Limay y en el entorno del lago Nahuel Huapi.

En las excavaciones realizadas en la zona hay una gran amplitud de la secuencia de arte rupestre representadas.

"Tenemos arte rupestre desde los primeros pobladores (al final de la última glaciación), hasta arte rupestre de anteayer, tenemos algunos testimonios de estos primeros pobladores y otras expresiones que corresponden ya a momentos posteriores al contacto con los europeos. En el Cañadón del Tordillo, a pocos metros de los grabados profundos hechos por los primeros pobladores, tenemos una representación de un caballo que es un animal que había desaparecido y que reaparece con la llegada de los españoles. Podemos encontrar algunas escenas de equitación donde se ven personas a caballo que son evidentemente posteriores al contacto con los europeos".

En esta zona los grupos humanos han ido una vez tras otra a dejar su huella… de hecho, nos cuenta Mabel que hoy día se siguen utilizando estas paredes. Se pueden encontrar grafitis, pinturas hechas con spray, un hecho que, cómo es obvio, no hace mucha gracia a los arqueólogos; pero, que a la vez demuestra la tendencia de los humanos a querer perdurar.


PARED GRABADA DE LA CUEVA DE EPULLAN CHICA

Foto: Equipo de investigación.
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/primeros-pobladores-norte-patagonia_17175#:~:text=Pablo%20destaca%2C%20de,Prehistoria.

Pablo destaca, de entre todos los grabados, las representaciones de huellas animales.

"Son representaciones piqueteadas muy profundas, que representan huellas de diferentes seres. Animales con pezuña cómo los guanacos, representaciones de aves, de pumas, incluso algunas de la propia figura humana. Realmente es un arte muy bonito, que apela a la sensibilidad de cualquier persona, y es bastante (si me permiten la expresión), resultón, porque se ve muy bien y es muy espectacular y responde muy bien a las técnicas de fotometría que estamos aplicando en la actualidad”.

Al principio del podcast hemos apuntado que estos grupos humanos pintaron con líneas de color rojo los huesos de algunos animales. Esto se conoce cómo arte mobiliar, o arte mueble en Europa, es decir, arte que se puede transportar.

"El arte mueble en el caso de Patagonia está representado en algunos casos por algunos huesos que han sido grabados, por cáscaras de huevo que han sido grabados, conchas de molusco de río que muchas veces aparece con líneas pintadas, con adherencias de pigmento. Esto sería parte de lo que es el arte mobiliar”.

La arqueóloga argentina destaca el color con el que dibujaron estas líneas. Mayormente fueron pintadas de color rojo.

"El pigmento rojo es uno de los más abundantes, no solamente en el arte americano, también en Europa. Es un óxido de hierro muy común en la naturaleza, entonces bueno, en distintas tonalidades vamos a tener ese rojo que en muchos sitios podemos ver. En el caso de Patagonia además del rojo se ha utilizado también el blanco, el amarillo y ocasionalmente también el verde. Pero el rojo siempre es el color más predominante".

Por cierto, a la hora de tratar estos materiales, cómo por ejemplo los huesos pintados, los arqueólogos tienen que ir con mucho cuidado. En este caso, ser muy limpio sale caro y puede ser nefasto para la investigación, nos lo cuenta Pablo.

“Esta pintura es muy frágil y normalmente en estas excavaciones el material sale sucio y una de las primeras cosas que se hace es lavarlo y esto hay que hacerlo con mucho cuidado porque si se te va la mano la pintura podría desaparecer. Nos dio la señal de alarma un pequeño fragmento que encontramos en que se conversaba muy bien la pintura… dijimos, cuidado porque hay que registrar muy bien todos estos huesos y no podemos pasar a la sección de lavado hasta que estemos totalmente seguros. Porque un miembro del equipo con muchas ganas de dejarlo muy limpio y reluciente con un cepillo y un poco de agua puede llevarse la obra de arte por delante”.

En el caso del arte mobiliar la fijación de la pintura es más delicada y por lo tanto más fácil de estropear. No es cómo en las paredes que el colorante queda impreso con fuerza en la superficie.

Algunas de las excavaciones realizadas por el grupo de arqueólogos hispanoargentinos se pueden visitar. Varias de ellas se encuentran en zonas muy turísticas, por ejemplo, cerca de San Carlos de Bariloche, uno de los destinos más visitados de la Patagonia. En verano mucha gente viene a pasear por sus impresionantes montañas y en invierno alberga una importante estación de esquí.

“Lo que ofrece a estos visitantes es su extraordinaria belleza natural. Es una zona privilegiada desde el punto de vista del paisaje y de conservación del medio ambiente. El visitante muchas veces ignora que este no es un paisaje prítino y totalmente salvaje, es un paisaje que ha estado habitado hace más de 10.000 años por unas poblaciones que han dejado su huella en ella y un patrimonio arqueológico destacado, que cuando la gente lo visita se quedan impresionados”.

Los investigadores se empeñan en recordarnos que antes de nosotros ya había grupos humanos que residían en esta zona.

El importante patrimonio arqueológico de la Patagonia apenas ha sido considerado hasta ahora como un elemento con potencial educativo, cultural o económico. Por eso, uno de los objetivos del proyecto es desarrollar, con la colaboración con la Delegación en Patagonia de la Administración de Parques Nacionales de la República Argentina, acciones para reivindicar su valor.

Volvamos a meternos dentro de las cuevas, allí dónde se refugiaban estos primeros pobladores. Nos cuenta Mabel, que en el interior de algunas hicieron un hallazgo curioso: encontraron almacenados un gran número de cactus.

Se ve que en esta zona crece una variedad que se llama austrocactus patagonicus.

"Ha sido recogida, recolectada y hay estructuras de almacenamiento, hay fosos cubiertos por pastos y allí se depositaban los cactus que a veces habían sido quedamos y se depositan para conservarlos y almacenarlo.

Los investigadores no saben la función exacta para la que usaban estos cactus ni porque almacenaban tanta cantidad. Una de las hipótesis que está sobre la mesa es que los utilizaron para almacenar agua, pues esta planta recolecta el líquido a través de sus púas.

“Hicimos algún tipo de análisis y vimos que no había ningún tipo de alcaloide, sabemos que en otras partes del mundo este tipo de plantas pueden contener substancias que pueden ser alucinógenas por ejemplo, en este caso no tenía ninguna de estas substancias. Una de las posibilidades es que se haya utilizado como alimento o como reservorio de agua... en estepas secas y áridas como en Patagonia, una planta que conserve tanta humedad puede ser un recurso importante para el agua".

Contábamos al principio que los investigadores llevan pisando estas tierras más de 15 años. En este tiempo las técnicas arqueológicas, nos cuenta Pablo, han cambiado mucho.

Sobre todo destaca que en los últimos 10 años se han producido avances importantes. Estas mejoras tecnológicas han permitido a los investigadores perfeccionar en el estudio por ejemplo de la genética.

"Uno de ellos es la genética: hace unos años era imposible obtener resultados genéticos fiables a partir de restos fósiles. Hoy en día se pueden conseguir con cierta frecuencia. Y nosotros estamos trabajando en esto. Tenemos restos humanos que están actualmente en fase de estudio desde el punto de vista genético.

El investigador destaca también el desarrollo de las técnicas de fotogrametría que permite elaborar objetos en 3D a partir de la superposición de diferentes imágenes del propio objeto o superficie concreta.

"Estas técnicas tienen bastante tiempo. Nosotros ya las hemos empleado desde el inicio del proyecto, pero la evolución ha sido pasmosa. Cuando empezamos el proyecto teníamos que utilizar cámaras calibradas, que eran carísimas, era un proceso lentísimos, llevaba mucho tiempo y los resultados eran muy interesantes pero de una cualidad que hoy en día nos podrían parecer mediocres. En la actualidad pues con la aplicación de determinados tipos de software y con la aplicación de levantamientos de escaneo láser podemos obtener un gran grado de precisión"

Esta es una técnica muy apreciada por los arqueólogos, ya que permite investigar el objeto, averiguar sus dimensiones por ejemplo, sin intervenir sobre él, es decir, sin tocarlo.

No hace falta decir que la Patagonia, al sur de Argentina, es uno de los lugares más bellos de este planeta, lleno de paisajes que cortan la respiración, cómo los lagos de Bariloche, las reservas naturales de la Península Valdés o el imponente glaciar Perito Moreno.

Seguramente estos primeros pobladores se quedaron impresionados al ver tanta belleza. Igual que le pasó a Mabel cuándo empezó a trabajar en el lugar. La arqueóloga nos cuenta sus inicios en esta hermosa y a la vez, ardua, tierra.

“Este sitio digamos que tiene particular interés porque fue uno de los primeros sitios que trabajé desde el punto de vista arqueológico, y lo excavamos en circunstancias con una estructura muy pobre, éramos muy pocos, no teníamos ni siquiera vehículo, y cada 15 días venía un coche de la empresa a asegurarse de que aún seguíamos ahí. Fue bastante difícil, pero sin embargo a pesar de estas dificultades guardo los mejores recuerdos de los trabajos en este sitio… de las expectativas que tenía yo como arqueóloga en ese momento, que era muy joven y a los resultados que tuvimos. Así que siempre sigo manteniendo particular aprecio por el trabajo en ese sitio aunque fue un trabajo muy duro. Por ejemplo, en verano en ese lugar podía hacer más de 40 grados, no hay arbustos y no hay lugar donde protegerse del sol más que dentro de la cueva. Fue duro, pero como me decía mi abuela: sarna con gusto no pica y fue realmente así”.

Para Pablo, el amor a este paisaje es tan grande que incluso decidió celebrar su boda allí...

“Es una tierra que me ha enamorado, un paisaje maravilloso y un privilegio el poder excavar allí. También es un lugar donde al final hemos hecho grandes amigos, los colegas con los que llevamos tantos años trabajando ya son como familia… Tengo un vínculo extraordinario con la Patagonia… Es más, si nos ponemos a citar un caso personal, es tanto el cariño que tengo por este paisaje que me casé allí, aunque fue con una española, con mi mujer nos casamos en Patagonia. Es un sitio que para mí es como mi casa… y, realmente, los españoles allí nos sentimos como en casa”.

De momento el idilio de estos dos arqueólogos con la Patagonia continuará porque el proyecto aún no ha terminado. El equipo va a seguir trabajando en la zona para descubrir más sobre estos primeros pobladores. Su intención es continuar estudiando los testimonios de las poblaciones prehistóricas en el Parque Nacional de Nahuel Huapi y su entorno, contribuyendo así a la puesta en valor del rico patrimonio de la región.

A fin de cuentas, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

“Desenterrando el pasado”, 

un podcast de Historia National Geographic y Fundación Palarq.



NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 6 de abril de 2019

PREHISTORIA : NATIONAL GEOGRAPHIC .- NEANDERTALES .- Los Neandertales se volvieron caníbales con el cambio climático

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un informe que en Europa en tiempos del Pleistoceno Superior, subió la temperatura varios grados, desaparecieron los hielos y el nivel de los océanos ascendió varios metros, lo que provocó una escasez de las presas habituales y llevó a los antiguos pobladores los Neandertales del sur de Francia a practicar el canibalismo para poder subsistir/sobrevivir.
National Geographic.- narra : "La cueva de Moula-Guercy es un yacimiento del Pleistoceno ocupado por los neandertales hace más de cien mil años. Su excavación se lleva a cabo desde 1991 y en ella se han encontrado restos de seis neandertales, vestigios de fauna contemporánea y herramientas líticas asociadas. Las evidencias de canibalismo entre los homínidos ya fueron puestas de manifiesto en un artículo de 1999 publicado por la revista Science. En él, sus autores –entre los que también se encontraba Alban Defleur– identificaron en los huesos de los homínidos cortes destinados a su despiece. Las incisiones "indican que los individuos fueron deshuesados ​​y desarticulados" para aprovechar su carne y extraer la médula concluían en el texto...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/neandertales-se-volvieron-canibales-cambio-climatico_14117 
La temperatura subió varios grados, los hielos desaparecían de Europa y el nivel de los océanos ascendió varios metros, lo que provocó una escasez de las presas habituales y llevó a los antiguos pobladores del sur de Francia a practicar el canibalismo para poder sobrevivir.

Neandertales en su día a día
Foto: AGE

El cambio climático que se produjo al final de la glaciación de Riis provocó cambios drásticos en la vida de las especies que habitaban el planeta. Uno de los ejemplos más dramáticos se produjo en la cueva de Moula-Guercy, al sur de Francia, donde el súbito calentamiento global obligó a un grupo de neandertales a recurrir al canibalismo para sobrevivir.
La penúltima era glacial del Pleistoceno había terminado hacía apenas diez milenios, los hielos se habían retirado de gran parte de Europa, la temperatura global había subido varios grados y el nivel de los océanos ascendió varios metros. La alteración de los ecosistemas provocó una redistribución geográfica de la flora y la fauna. Los grandes mamíferos emigraron buscando climas más fríos, lo que hizo que los grupos de neandertales, cazadores recolectores, se quedaran sin sus presas habituales y tuvieran que recurrir al canibalismo para no morir de hambre. Esta es la secuencia dramática que describe un estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science por los investigadores Alban Defleur, de la ENS de Lyon, y por Emmanue Desclaux, del Laboratorio departamental de Prehistoria del Lazaret, en Niza.
La cueva de Moula-Guercy es un yacimiento del Pleistoceno ocupado por los neandertales hace más de cien mil años. Su excavación se lleva a cabo desde 1991 y en ella se han encontrado restos de seis neandertales, vestigios de fauna contemporánea y herramientas líticas asociadas. Las evidencias de canibalismo entre los homínidos ya fueron puestas de manifiesto en un artículo de 1999 publicado por la revista Science. En él, sus autores –entre los que también se encontraba Alban Defleur– identificaron en los huesos de los homínidos cortes destinados a su despiece. Las incisiones "indican que los individuos fueron deshuesados ​​y desarticulados" para aprovechar su carne y extraer la médula concluían en el texto.

Pura supervivencia Neandertal

Los "trastornos ambientales", sugieren Defleur y Desclaux en este nuevo artículo, provocaron "el agotamiento de presas al comienzo del Pleistoceno superior", lo que contribuyó al "aumento del comportamiento canibalístico en los neandertales". El rápido aumento de las temperaturas durante el último periodo interglaciar –que se alargó entre hace 128.000 y hace 114.000 años– provocó una redistribución de todos los seres vivos del continente europeo. Los investigadores hallaron restos de grandes mamíferos en las capas anteriores al periodo interglacial que fueron sustituidos por reptiles y roedores propios de climas más cálidos. Esto supuso un gran trastorno en la forma de vida de los neandertales de la zona, que veían desaparecer su principal fuente de alimento.
El cambio climático provocó el agotamiento de presas al comienzo del Pleistoceno superior y eso a su vez contribuyó al comportamiento canibalístico en los neandertales
Según Defleur y Desclaux, el bosque templado es un hábitat en el que los grupos de cazadores recolectores, como eran los neandertales, tienen dificultades de adaptación. Los investigadores sugieren que el aumento de temperaturas registrado en la era interglaciar provocó los cambios en el entorno que acabarían modificando el comportamiento de los neandertales y explicarían el canibalismo como una práctica de supervivencia y no como un ritual religioso. El canibalismo ha sido documentado en homínidos en otras ocasiones a lo largo de Europa durante los últimos 100.000 años pero la cueva de Moulan-Guercy es el yacimiento en el que esta práctica está mejor documentado.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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